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Opinión

Termina otro año, el cuadragésimo primero de un camino de deterioro progresivo de las condiciones de vida de los venezolanos y de la degradación de nuestra democracia, ciclo que por más de dos décadas planteábamos cambiar con más libertades y más racionalidad. Se cierra el vigésimo primer año de la era chavista, que en sus orígenes imaginamos corta, porque comenzaba con síntomas de lo que veíamos como una irracionalidad que no podía sostenerse; y el sexto de una recesión que al principio vimos como reflejo de la risible irracionalidad económica del chavismo, que comenzaba con escasez de papel higiénico y no imaginábamos llevándonos a la miseria de casi todos y al éxodo de la sexta parte de los venezolanos.

¿No será que estamos creyendo en una racionalidad que ya no existe, que ya no es realizable?... ¿No estaremos soñando con unas certezas que antes vivimos o que creemos que otros países viven, asumiendo sin advertirlo la doble falacia de que la historia es cíclica y que nuestras voluntades, si las unimos, nos llevarán indefectiblemente a repetir el pasado brillante que alguna vez tuvimos?

Lo que está sucediendo en toda América Latina, incluida Chile, que nos parecía el epítome de aquella racionalidad ideal, debería darnos pistas de que no necesariamente el futuro y nuestras voluntades nos llevarán hacia situaciones coherentes con esa lógica que sigue estando en nuestra imaginación. Las sociedades europeas están amenazadas por los populismos de izquierda y de derecha, que serían el extremo de la irracionalidad desde la perspectiva que venimos obstinadamente manteniendo.

Desde hace una década o más, en Turquía y varios países del Medio Oriente, en Centro América y África, y en Venezuela, Bolivia y Colombia, se vienen fortaleciendo alianzas de poder en las que participan políticos del establishment local, de los gobiernos y las oposiciones, militares, grupos terroristas y empresarios de las finanzas y de los comercios de drogas, minerales o personas. No se trata de casos aislados de “corrupción” ni de una “lógica irracional” que la racionalidad democrática de mercado, supuestamente imbatible, estaría por derrotar. En esas alianzas viene fortaleciéndose una nueva racionalidad económica y política, que pareciera convenir a poderosos actores geopolíticos que las apoyan a nivel global, como son China y Rusia.

Por todo lo que vengo comentando, estoy cambiando para 2020 las esperanzas que por muchos años he tenido, de un cambio protagonizado por los buenos, que nos lleve a aquella improbable racionalidad, por un cambio fluido, sin estructuras racionales estables, protagonizado por sujetos que no necesariamente soporten una evaluación ética a la usanza tradicional; me estoy preparando anímicamente para un 2020 de hechos probables, no necesariamente deseables.

Así que, amigos, mis deseos por un año 2020 de cambios en una “modernidad líquida” a lo Bauman.

31/12/2019

 2 min


El cierre de 2019 nos abofetea con la cruel constatación de que Maduro y su claque militar continúan ahí, usurpando el poder. Quienes quebraron a PdVSA; encogieron la economía a menos de la mitad; destruyeron los servicios públicos; condenaron a miles a muertes prematuras por falta de comida y/o de medicamentos; reprimieron brutalmente a protestas masivas que año tras año se movilizaban en su contra; aventaron a millones a un exilio forzoso; y mostraron su absoluta insensibilidad ante las penurias de la gente, siguen al frente del estado. Conforman un régimen represivo y torturador como no se veía desde J.V. Gómez, repudiado por los países más importantes del mundo occidental. La situación es tanto más bizarra por las notorias limitaciones que exhibe quien aparece a la cabeza.

En los años ’40 del siglo pasado el fascismo destruyó a sus propios países incursionando en terribles aventuras bélicas contra otras naciones. La Venezuela de Maduro desató la guerra interna contra su propia población. Sin legitimidad política, moral, social e histórica, no tiene razón de ser. Su insólita permanencia obliga, por tanto, a ir más allá de los análisis convencionales para entender su naturaleza, sus fortalezas y debilidades y la manera de enviarlo, como merece, al basurero de la historia.

Razones de una abominación

Estamos frente a una dictadura militar que ha secuestrado el juego político. Pero no es una dictadura militar cualquiera. Más específicamente, es una dictadura de oficiales corruptos, pues la institución militar --la Fuerza Armada Nacional-- se encuentra entre las víctimas del destrozo: dejó de existir como tal. Su descomposición dejó una autocracia castrense dedicada a expoliar la riqueza social. Hoy corona un Estado Patrimonialista1. Pero a diferencia del patrimonialismo clásico --que no implicaba quiebre institucional, pues respondía a la voluntad del propio soberano--, bajo el chavismo conllevó una ruptura ex profeso con el Estado de Derecho. Consustanciado con prácticas ilícitas posibilitadas por el uso arbitrario de la fuerza o por la amenaza de ella, y por la complicidad desvergonzada de quienes fungen de magistrados de un tsj abyecto, ha devenido en un estado mafioso. ¿Cómo pudo ocurrir?

Amparado en una prédica populista que supo llegarle al corazón de muchos venezolanos, Chávez fue sustituyendo el orden constitucional por una estructura de poder político-económico que determinaría a discreción quién y cómo debía usufructuarse la riqueza social. Con mitos patrioteros y comunistas, buscó legitimar la apropiación del Estado por él y por su camarilla cívico-militar, en nombre de un “socialismo del siglo XXI”. Carente de carisma y de la auctoritas de su mentor y habiendo perdido buena parte de su base civil, Maduro optó por entregarle las riquezas del país al control directo de cúpulas militares corruptas aliadas con intereses foráneos –Cuba, Rusia y China—y con bandas criminales (ELN y las FARC cimarronas) para asegurar, con su apoyo, que no sería depuesto. Ascendió a los ficiales leales –hoy existen unos 2.000 generales, más que en el ejército de los EE.UU.—y puso al frente de la contrainteligencia militar a esbirros cubanos para amedrentar y castigar a quienes no lo fueran.

Pero la complicidad e impunidad de un estado mafioso en manos de oficiales corrompidos no es suficiente para explicar el absurdo de que alguien como Maduro siga todavía mandando. El fascismo se refugia en un imaginario construido con base en simbolismos maniqueos para desconectar a los suyos

Parte central de ello es inventar un enemigo externo que, con complicidad interna, es culpable de todos los males que afectan a la nación. En una grotesca inversión, la oligarquía militar “legitima” su opresión de los venezolanos alegando propósitos “revolucionarios y antiimperialistas”, y proyectándose como campeona de los pobres (¡!). Con este manto, se arroga una supuesta supremacía moral, extraída de la mitología comunista, que la blinda contra toda increpación por su violación de derechos humanos y por sus corruptelas. A través de un habilidoso juego de espejos, le devuelve a cierto “progresismo” mundial, anacrónico y primitivo, la imagen que éste desea ver --socialistas del siglo XXI, defensores de un Pueblo (con mayúscula) asediados por el Imperio— para acallar críticas y fomentar solidaridades automáticas que alcahuetean sus atropellos.

Pero este juego de espejos también se le revierte a la mafia militar, impidiéndole discernir la realidad. Tal impostura les obnubila todo referente moral con el cual confrontarlos con la perversidad de sus acciones. Su crueldad y maldad para con sus compatriotas aparece así justificada. Su sufrimiento no perturba sus conciencias: le importa un bledo. Son inventos de la “derecha”, enemiga de la “revolución”. Su reiterada mendacidad anula toda culpa para con la terrible tragedia que ha urdido sobre los venezolanos. Los criterios de verdad del fascismo y de lo que es correcto e incorrecto se derivan de su funcionalidad para con el constructo ideológico que lo ampara: las mentiras no son tales si contribuyen a consolidar su poder. No hay freno moral, ético, ni mucho menos legal o humanitario, para continuar con sus desmanes ni para justificar un cambio de política. Son “revolucionarios” que la Historia absolverá. Se llega al colmo de convencerse de que su vida opulenta y de privilegios es merecida, dados sus abnegados servicios a favor de la “revolución”.

Lo anterior invalida, a mi entender, la estrategia de comprometer a esta oligarquía en una negociación, asumiendo intereses básicos del pueblo comúnmente reconocidos en torno a los cuales labrar acuerdos para, a partir de ahí, reconquistar poco a poco áreas de libertad y de institucionalidad. El fascismo vive una Venezuela de ficción, donde todo funciona como el Cuento de Hadas revolucionario en el que desea ser retratado. Posee la razón de la Historia, por lo que no ve sentido alguno en concertar nada con la disidencia. Maduro denuncia ante la Convención sobre Cambio Climático de Madrid la desertificación del “modelo retrógrado capitalista”, mientras bandas criminales, aliadas con militares, arrasan con zonas del Parque Nacional Canaima para saquear sus riquezas minerales. Asimismo, el Padrino de las mafias militares reclama (justificadamente) el uso de armas de fuego contra manifestantes en Bolivia, pero avala su uso contra sus propios compatriotas, con centenares de asesinados en protestas durante los últimos años. En igual tónica, Maduro ordena entregar 13.000 fusiles a su milicia, dizque para proteger las empresas básicas que sus compinches (mayormente militares) han saqueado hasta dejarlas exangües. Sepultada bajo el discurso patriotero y “revolucionario” se esconden todo tipo de latrocinios, torturas, razzias de exterminio (FAES), muertes y demás vejámenes a la población. Disfrazarse de “izquierdas” sigue siendo un valioso baluarte para lograr que sus crímenes sean absueltos.

Una metamorfosis de sobrevivencia

Pero al igual que el alacrán de la fábula que emponzoñó a la rana que lo llevaba cargado al otro lado del río, está en la naturaleza parasitaria de la mafia depredar la economía hasta acabar con ella. Ante una producción encogida, un bolívar que carece de todo valor y una PdVSA quebrada, se esfuman las oportunidades de lucro desmedido que antes florecían. Ahora que las sanciones internacionales vetan el uso de los circuitos financieros del dólar, se ha visto obligada a buscar nuevas formas de usufructuar sus dineros mal habidos. Como resultado, ha escindido a la economía en dos circuitos: uno que se reserva para sí, basado en el saqueo de lo que queda del negocio petrolero y del oro, el coltán y otras riquezas minerales, y el otro, de intercambio entre privados, realizado crecientemente en dólares, para lo cual se han aflojado los controles de cambio y de precios, de buena parte de las trabas a la importación y de las transacciones en divisas.

El gobierno sigue financiándose, además, con emisión monetaria para cubrir sus erogaciones, pues no tiene acceso a financiamiento internacional y sus bases impositivas –PdVSA y la economía doméstica— están muy mermadas. Al haberse multiplicado la masa monetaria por 50 durante el año impulsó los precios al alza, incluido el del dólar, que hoy vale 65 veces más que al comienzo. Pero las divisas de la exportación petrolera y de los minerales de Guayana no acuden a estabilizar su precio, pues son de usufructo discrecional exclusivo de la oligarquía militar - civil. Provienen sólo de las remesas que envían los millones de emigrados, exportaciones no tradicionales incipientes y, sin duda, del lavado de dinero sucio. Quienes no tienen acceso al billete verde sufren los rigores de la hiperinflación, que cerrará este año en torno a 8.000%. Deben apañárselas con los CLAPs, en un marco de inseguridad y destrozo de servicios y de infraestructura, que hace muy cuesta arriba su sobrevivencia. La dádiva “revolucionaria” se amplía ahora con una orden de compra emitida para ser usada en determinadas tiendas –el Petro— que abrirá nuevas oportunidades para manejos turbios por parte de quienes controlan este circuito. ¡Y Maduro tiene el cinismo de declarar que 2019 fue un año de estabilidad!

En fin, las sanciones han obligado a la mafia a reinventarse, atrincherándose en la expoliación de los recursos minerales en complicidad con algunos agentes externos (rusos, ELN), y abriendo espacios de mercado para lavar los dineros sucios que ya no pueden procesar a través de los circuitos financieros convencionales. Puede mantenerse indefinidamente con este arreglo, pero no porque haya “triunfado”. Se trata de una situación de equilibrio frágil, favorecida por los errores de la dirigencia opositora, el reflujo de las movilizaciones y la ocupación de la comunidad democrática internacional en otros asuntos. Pero la economía seguirá encogiéndose como durante 2019, que se redujo en torno al 10%.

La lucha por la Asamblea Nacional

La mafia no está en una posición de su agrado, razón por la cual ha decidido pasar a la ofensiva. Pone a los leguleyos a sueldo que tiene en el tsj, comandados por el impresentable Jorge Rodríguez, para que violen la Constitución, despojando de su inmunidad a los parlamentarios opositores –ya son más de 30 en esta condición— a la vez que redobla esfuerzos por comprar a otros, buscando desesperadamente arrebatarles a las fuerzas democráticas el control de la Asamblea Nacional. Su intento de sepultarla con la idiotez del desacato y con la usurpación de sus funciones por una supuesta asamblea constituyente fraudulenta, sólo condujeron a exponer con mayor nitidez su vocación totalitaria, incitando las sanciones en su contra. Por tanto, la oligarquía militar – civil considera un desiderátum quitarse el estigma dictatorial conquistando la Asamblea para que éstas le sean levantadas. Le han hecho daño y prueba de ello es que su anulación es condición previa para acceder a cualquier negociación. La batalla por la democracia ocurrirá, entonces, por la Asamblea Nacional. Y digo “batalla” porque el fascismo no concibe la política de otra forma que no sea una guerra. Ante el repudio masivo de la población, sabe que no será a través de elecciones transparentes con garantías como habrá de apoderarse de esta instancia tan emblemática de la voluntad popular. Su gran desafío, entonces, será aplicar sus trampas de manera que, en lo posible, no aparezcan como tales y confundan a la opinión internacional. En este afán, cuenta con las divisiones e inconsistencias de la dirección política democrática, amén de algunas complicidades.

Sin dejar de insistir ante la comunidad internacional sobre la necesidad de que se celebren cuanto antes unas elecciones presidenciales legítimas, debe quedar claro que nos jugamos la vida con las de la Asamblea Nacional en 2020. No es redundante instar, a pesar de tanto repetirlo, en que las fuerzas democráticas trasciendan sus visiones e intereses de grupo y aúnen esfuerzos para que el fascismo no se salga con las suyas. El acuerdo por reelegir a Juán Guaidó como presidente del cuerpo es un paso en la dirección correcta. Estemos alerta ahora ante los intentos de anular el voto virtual de los diputados perseguidos, alegando artificios leguleyos, y de tergiversar una vez más el nombramiento de un nuevo CNE por la vía expedita del tsj. Exijamos abiertamente unas elecciones con todas las garantías y con presencia de observadores internacionales. Denunciemos contundentemente las tentativas del fascismo por torcer el proceso a su favor. Es decir, debe hacerse lo posible para que la amenaza de nuevas sanciones a estos criminales, aún más severas, se conviertan en realidad de no cumplirse con estas exigencias. Esto implica jugar cuadro cerrado con nuestros aliados internacionales, pero, sobre todo, activar el respaldo mayoritario de una población hastiada de los abusos y comprometida con un proyecto de país democrático, libertario y justo. Como parte de esta conducción, es menester un amplio proceso de consultas a fin de que las fuerzas democráticas acudan de manera unida a estos comicios.

Debe entenderse que la actual ofensiva fascista es señal de desesperación. Abandonar tradicionales cotos de caza vinculados a controles y al arbitraje de precios, junto al deterioro continuado del país que afecta a familiares, amigos y aleja cada vez más el apoyo otrora incondicional de sus aliados, tiene que ser objeto de preocupación entre los integrantes de la oligarquía militar – civil. Es más que evidente, además, el extendido malestar entre los remanentes de la Fuerza Armada. Ello obliga a Maduro a depender cada vez más de fuerzas paramilitares –FAES, guerrilla colombiana, milicias y colectivos— para reprimir y a colocarse claramente en el radar internacional como cabeza de un estado forajido. Es el Talón de Aquiles de un régimen que no vacila en perpetuar cualquier crimen para continuar despojando a los venezolanos. Con ello, invita a que se estreche el cerco de sanciones internacional en su contra y dificulta el apoyo de sus compinches de fechorías: Putin, Cuba, Erdogán y China.

La clave para un desenlace positivo en 2020 es una oposición fortalecida, unida bajo un mensaje claro, creíble y factible, capaz de conectarse con las ansias de cambio de los venezolanos. Entre éstos están los militares traicionados por la mafia enquistada en el mando, a quienes debe ofrecérseles una opción valedera para no seguir convalidando al régimen criminal de Maduro. Con el repudio y las sanciones en su contra de la comunidad internacional, la reactivación de las protestas y las presiones crecientes buscando ampliar la rendija abierta por la liberación incipiente de algunas actividades económicas, el régimen hace aguas. Afianzarse en la represión, los ilícitos y la trampa, no tiene futuro. Cada nueva trastada debe convertirse en un clavo adicional en su féretro.

En fin, si las fuerzas opositoras logramos superar nuestras desavenencias y presentamos un mensaje bien claro al país y a la comunidad internacional, la maldad no podrá triunfar. ¡Feliz Año, 2020!

1 Se refiere a la confusión de que hablaba el sociólogo alemán, Max Weber, entre el manejo de la hacienda pública por parte de quienes emergían como monarcas de naciones incipientes, con el de su propio pecunio. de la realidad.

Economista, profesor de la UCV

.humgarl@gmail.com

 11 min


Emily Mendrala

En medio de una ráfaga de actividad al final de la sesión, el Congreso de Estados Unidos aprobó una disposición poco notoria pero potencialmente importante sobre Venezuela. La política de Venezuela es un tema que regularmente polariza a la Florida, el mayor estado indeciso de nuestra nación, pero en este momento, con la aprobación de esta disposición, el apoyo a una solución negociada a la crisis de Venezuela es un tema que goza de unidad bipartidista e interés en el Congreso.

Ahora le toca al gobierno de Trump apoyar las futuras conversaciones entre los actores venezolanos; no sólo tolerarlas, sino también esforzarse por su éxito como la primera mejor opción. Y hacerlo con urgencia.

Puede parecer mundano que el Congreso afirme que las negociaciones "representan la mejor oportunidad para alcanzar una solución a la crisis venezolana", pero la declaración en el proyecto de ley es significativa porque es un cambio dramático con respecto a los tweets belicistas y las provocaciones de los sables, que hace apenas unos meses caracterizaron el debate del Congreso sobre Venezuela.

El texto del proyecto de ley, cuyo autor es el miembro de mayor rango de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, el senador Bob Menéndez (D-N.J.), y que finalmente se incluyó en un paquete de gastos general, exige esfuerzos de EE.UU. para avanzar en una solución negociada y pacífica en Venezuela. Incluso el senador Marco Rubio (republicano de Florida), que ejerce una enorme influencia en las consideraciones de política ejecutiva, y otros miembros del Congreso del sur de Florida, cuyos distritos el presidente Trump codicia en su candidatura electoral para el año 2020, están a bordo.

Ahora la pelota está en el campo de la administración Trump. Esta Casa Blanca tiene un historial rocoso en Venezuela, y se dice que el presidente Trump está frustrado porque a principios de 2019 la garantía de una rápida victoria no resultó. Altos funcionarios se reunieron este mes para discutir las opciones de política, y el 2020 podría traer un nuevo enfoque.

Para que la Casa Blanca demuestre su pleno compromiso con las negociaciones para las elecciones en Venezuela, debe poner el alivio de las sanciones sobre la mesa.

Por su parte, el Departamento de Estado ha demostrado cierta disposición a considerar la flexibilidad de las sanciones. Apenas la semana pasada, el Representante Especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, dijo sobre las negociaciones hacia unas elecciones libres y justas: "Cuanto antes mejor... esa es la salida". En octubre, en declaraciones públicas, la vicesecretaria de Estado adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental, Carrie Filipetti, declaró: "Las sanciones son la razón por la que [Nicolás] Maduro vino a la mesa en primer lugar". Y siguen siendo un punto de negociación, ya que estamos comprometidos a eliminar las sanciones a cambio de acciones concretas y significativas para restaurar el orden democrático, poner fin a los abusos de los derechos humanos y combatir la corrupción en Venezuela".

Pero cuando se les presiona, los funcionarios indican que las zanahorias provisionales vendrán en forma de alivio de sanciones individuales, y afirman que la flexibilidad de las sanciones de base amplia se reservará para el momento en que Maduro deje el cargo.

De hecho, algunos altos funcionarios estadounidenses se resisten a cualquier forma de compromiso con Venezuela. Recientemente, al enterarse de que uno de los ministros de Maduro estaría presente en la ceremonia de inauguración del presidente argentino Alberto Fernández, un alto asesor del Consejo de Seguridad Nacional en asuntos del Hemisferio Occidental se negó a asistir y acortó su viaje.

Los Estados Unidos continúan presionando a Maduro, pero su poder no disminuye. En cambio, la crisis corre el riesgo de normalizarse. Estamos casi un año en un punto muerto político agudo - con dos hombres reclamando la presidencia - y varios años en graves crisis humanitarias, económicas y migratorias. La oposición venezolana, encabezada por Juan Guaidó, que cobró importancia internacional hace un año, está debilitada. A pesar de los reclamos de unidad, las grietas comienzan a mostrarse; la coalición sufre de escándalo y división. Y la economía venezolana, aunque todavía está en ruinas, está mostrando algunos signos de estabilización.

A medida que pasa el tiempo, se hace evidente que la única forma de avanzar es que los partidos de Venezuela negocien un camino hacia nuevas elecciones. Es cierto. Varias rondas de negociaciones entre las dos principales facciones de Venezuela han terminado sin acuerdo, pero el gobierno de Trump podría llevar a cabo el objetivo bipartidista del congreso de lograr negociaciones exitosas entre Maduro y Guaidó dejando claro que consideraría un alivio parcial de las sanciones si se acuerdan las condiciones para unas elecciones libres y justas.

El Congreso ha señalado inequívocamente su apoyo bipartidista a las negociaciones y a un papel activo y productivo de Estados Unidos. Ahora, la acción recae en la administración Trump.

26 de diciembre de 2019

*** Translated with www.DeepL.com/Translator (free version) ***

THE HILL

https://thehill.com/opinion/international/475791-bipartisan-consensus-on...

 3 min


Edgar Benarroch

Ante la proximidad del nuevo año, manifestamos nuestro entusiasmado y alegre deseo y elevada esperanza porque 2020 sea escenario propicio para la realización de nuestros más caros sueños y alcanzar las metas y objetivos que tenemos planteados. Que Dios, nuestro Señor nos oriente y acompañe en la apasionante tarea de servir, de luchar por el Bien Común y la Justicia Social en una Venezuela mejor; que nos de el temple necesario para mantener en alto nuestra Bandera y entonar con fuerte voz las gloriosas notas del Himno nacional como muestra inequívoca del logro de un país distinto y mejor.

Ruego porque se hagan realidad las palabras de San Pablo a los colosenses: "... soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro, cono Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros". "Vestíos de amor, que es el vínculo de la UNIDAD" (mayúsculas sostenidas nuestras).

Que la felicidad, solidaridad, salud, tenacidad, perseverancia, tolerancia, amor y perdón que nos conducen a la UNIDAD estén presentes en el año que se avecina. Será un tiempo maravilloso en la medida que nosotros UNIDOS lo busquemos y nuestro Señor y su Santa Madre nos acompañen.

Como lo proclamó San Francisco, que Dios nos haga instrumento de su paz y amor y nos transmita la voluntad y el entendimiento necesarios para asimilar que es unidos como podemos alcanzar la libertad, el progreso y la justicia, hoy como nunca anhelados por la totalidad de nuestro pueblo, particularmente por los pobres a quienes privilegiadamente nos debemos en esta lucha .

Mientras exista alguien sin pan y sin cobija no podemos estar tranquilos, el logro del Bien Común supone una tarea tesonera que diariamente debemos adelantar sin descanso. Cuando tengamos resuelto un mínimo de nuestras necesidades materiales nos será exigible un comportamiento adecuado a la escala de valores y en esta última, en los valores políticos está la libertad y la justicia. A nadie le podemos pedir que se inmole por los valores si tiene hambre y no tiene techo, ellos esperan, con mucha razón que el liderazgo lo haga y estamos emplazados a hacerlo cuanto antes. Que la prédica de Jesús sea nuestra guía y orientación.

Abrazos solidarios.

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Laureano Márquez

Estamos en Navidad, viaja la memoria a la más temprana infancia. Las Navidades nuestras eran siempre tiempo de dicha, de esperanza personal y colectiva. Al menos en los tiempos de mi niñez, a uno le parecía que había futuro, que había gobiernos buenos y malos, pero dentro de unos parámetros que no se sobrepasaban. Eran tiempos en los que mi padre escuchando a Caldera en “Habla el presidente”, decía invariablemente: “es que este hombre es demasiado presidente para éste país” y mi madre, con unas pocas monedas, me mandaba a comprar al abasto y me decía en la puerta: “¡ten cuidado, no vayas a perder las perras!” y el transeúnte desavisado que escuchaba se me quedaban mirando confundido, ante la ausencia de la aludida animala (antes no había que decir animal y animala), ignorante de que mi madre, siguiendo la costumbre española, llamaba “perras” a la plata (en España existía una moneda de 10 céntimos, que llamaban “la perra gorda” porque tenía un león, que a los españoles les parecía una perra gorda y por eso el nombre genérico del dinero allá).

En aquellos tiempos los padres le creían más a los maestros que a uno, porque nos conocían bien y sabían de qué éramos capaces y les autorizaban a darnos un coscorronazo. Nos tomábamos en serio todo el colegio, la tarea. Uno vivía y jugaba en grupo, para pasarla bien de verdad era indispensable el otro, el amigo. La condición de “mejor amigo” era sagrada y se corría el riesgo de perderla con facilidad, lo cual acarreaba no poco dolor, por ello uno aprendió a honrar la amistad.

Nuestra diversión era, fundamentalmente, el cine. Todavía algunos temas musicales me devuelven a ese momento ansioso de la espera del comienzo de esa otra vida que nos era dado contemplar en la pantalla y que por dos horas nos alejaba de la nuestra. En la mañana de los domingos iba a misa en catedral. La misa de 9 la oficiaba siempre Monseñor Feliciano González. Si en la tarde pedía permiso (había siempre que pedir permiso para todo) para ir al cine, mi padre decía: “yo no te entiendo, lo que ganas en la iglesia lo pierdes en el cine”.

Eran los tiempos del pan de a locha y yo creía en mi inocencia que eso era algo que no cambiaría nunca, como el precio de los fósforos.

El mundo ha cambiado y el país más. Si nuestros padres que ya no están supieran que un pan cuesta muchos millones, no lo entenderían. Hace mucho tiempo que no tenemos navidades enteramente felices sin que una ausencia, un dolor, una muerte arbitraria, un inocente preso nos las entristezcan.

Anhelamos un cambio que no viene, padecemos una maldad de la que durante mucho tiempo solo tuvimos referencias históricas. Pensábamos que la ergástula y la tortura eran cosas del pasado.

Creíamos que un razonable progreso era esperable, que uno estudiaba, se graduaba, buscaba trabajo, se casaba, compraba apartamento, tenía hijos y eso se llamaba felicidad. Una extraña sensación de vértigo se apodera de nosotros, como si nos faltasen coordenadas de navegación vital que antes teníamos: familia, religión, escuela.

En fin, perdonen la “divagancia” de este paseo por las calles de la nostalgia, era solo para decirles –amables lectores– que les aprecio y deseo para todos lo mejor en esta Navidad: que encontremos razones para vivir una vida más espiritual, menos agobiada, más contemplativa, amable y bondadosa, a pesar de la maldad reinante.

Que recordemos que todo lo que somos, nuestros valores e ideas, nuestra manera de pensar, nuestro sentido del bien y la justicia, del amor comenzó en una noche como la de hoy, en un humilde pesebre de Belén.

https://talcualdigital.com/feliz-navidad-por-laureano-marquez/

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Analítica.com

Si algo nos ha faltado durante este año que se nos va ha sido la falta de coherencia en muchas acciones porque no hubo reflexión suficiente antes de tomar decisiones, que en algunos casos fueron precipitadas, y que causaron una innecesaria mala imagen a un esfuerzo por demás laudable de la dirigencia que lucha, incesantemente, para lograr un cambio positivo para país.

El año que se nos viene será crucial para Venezuela porque en él se dirimirá si entraremos, con buen pie, en la vía que nos conducirá de nuevo a la democracia o si, por el contrario, prevalecerán las abyectas maniobras que pretenden darle un rostro aceptable a la dictadura.

Una reflexión que tendrán que hacerse los que tienen visiones divergentes con la actual dirigencia opositora, es si este es el momento de diferenciarse, o es mas bien el de concertar una sola línea de acción que impida que prosperen las maniobra “gatopardeanas” que pretenden armar acomodos que dejen pervivir al régimen por un lapso indeterminado.

Pero del lado de la actual dirigencia opositora no solo es importante ratificar a Guaidó como el líder, sino que deberían exigir que él para asumir su rol de presidente sea liberado de la disciplina partidista para que pueda convertirse en la figura que el país necesita en esta tan complicada etapa de transición política.

Esperamos que el espíritu navideño prevalezca y permita reflexionar para actuar de manera cónsona con lo que la mayoría de los venezolanos desea.

https://www.analitica.com/el-editorial/reflexionemos-y-actuemos-en-conso...

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Juan Arias

La Navidad es una bella y tierna leyenda ya que Jesús no nació ni el 24 de diciembre, ni en Belén, ni en un pesebre

Cada año, al acercarse la Navidad hay siempre quien me pregunta, recordando mis estudios bíblicos: “¿Donde nació de verdad Jesús?” ¿Es verdad que no nació en Belén sino en la minúscula aldea de Nazaret, en la región de Galilea?

¿Es cierto que no nació el 24 de diciembre? ¿Se sabe lo que hizo hasta aparecer en público con 30 años? ¿Estaba casado? ¿Tuvo hijos? ¿Por qué lo mataron? ¿Por revolucionario político o por desafiar el poder del Templo judío?

La Navidad tal y como la viven los cristianos, católicos, protestantes o evangélicos es hoy más bien una leyenda según los expertos en estudios bíblicos. Una bella y tierna leyenda creada, para que se cumplieran las profecías según las cuales el Mesías debería ser de la estirpe de David que había nacido en Belén.

En realidad Jesús y toda su familia eran de Nazaret. Todos judíos. La leyenda del nacimiento de Jesús cuenta que, nació en invierno, en un pesebre, entre animales que le ofrecían calor, adorado por tres reyes de Oriente que le llevaron de regalo oro, incienso y mirra.

Junto con la de su nacimiento en Belén nació también la leyenda de la huida a Egipto porque el rey Herodes quería matar al niño. Como no consiguió encontrarlo, habría mandado matar a todos los niños menores de dos años. Una historia preñada de simbolismos que acaba gustando a pequeños y grandes.

La leyenda del nacimiento de Jesús es silenciada por dos de los cuatro evangelios canónicos: el de Marcos, considerado el más antiguo, y el de Juan. Ellos inician el relato de la vida de Jesús cuando era ya adulto. Dan por hecho que Jesús y toda su familia eran oriundos de la aldea de Nazaret tan pequeña que no aparece en los mapas de aquel tiempo. Tan rural, que en ella se hablaba un dialecto del arameo, la lengua oficial. El hebreo se había convertido en una lengua de culto. Tan insignificante en aquel tiempo que los fariseos, ante la fama que iba ganando el profeta, se preguntaban “si en Nazaret podía nacer algo bueno”.

El judío Jesús que daría origen al futuro cristianismo nació sin cantos de ángeles, sin magos llegados del Oriente para adorarlo, sin pesebre y sin ser perseguido por Herodes. No nació el 24 de diciembre, por el simple hecho de que en ninguno de los textos evangélicos se habla de esa fecha. Fue escogida por la Iglesia más tarde porque los cristianos querían celebrar la festividad de su nacimiento.

Se decidió que fuera el 24 de diciembre porque era la gran fiesta de Roma, la fiesta al dios Sol. La Iglesia bautizó como cristiana la gran festividad pagana de los romanos.

Otro de los argumentos de los biblistas para defender que Jesús nació en Nazaret se refiere al hecho de que a los judíos se les designaba o por el nombre del padre o por el del lugar del nacimiento. Jesús debería haberse llamado o Jesús de José o Jesús de Belén, algo que no aparece en ningún texto evangélico. En ellos, en todos, se le llama siempre Jesús de Nazaret.

Una cosa es cierta: nadie sabe lo que Jesús hizo hasta los 30 años que es cuando aparece en público. Se ha querido defender últimamente que Jesús era analfabeto. Nada más falso. Si acaso, el misterio radica en saber como sabía tanto tras haber vivido hasta entonces encerrado en el pequeño pueblo de Galilea trabajando como carpintero o peón de albañil.

En efecto, a los 30 años Jesús se muestra capaz de discutir con los doctores de la ley, conocía los textos sagrados del judaísmo, varias culturas como la griega o la de los gnósticos y otras religiones como el budismo.

Jesús era culto y hasta intelectuales como Nicodemo iban a encontrarse con él de noche, a escondidas, para discutir temas filosóficos como el de la metamorfosis indispensable para poder dar un salto cuántico del frío culto a la ley a la libertad de espíritu del nuevo Reino por él anunciado.

Nacen así las hipótesis de que en vez de haberse quedado en Nazaret hubiese podido viajar a Egipto y hasta a la India durante su juventud. Conocía bien la cultura griega. Cuando los apóstoles le presentan un grupo de griegos que querían conocerle, usa con ellos de una fina ironía. A sabiendas de que para ellos la belleza corporal era fundamental y criterio de poder, Jesús les cuenta la parábola de la simiente, la cual si no se pudre en la tierra y no se la cubre de estiércol, no nacerá ni dará frutos. Lo opuesto a los puros criterios de la estética de la belleza griega.

¿Qué si Jesús estaba casado? Pocos teólogos y expertos en cuestiones bíblicas tanto católicos como protestantes lo ponen hoy en duda. Era práctica inconcebible para un judío de su tiempo no tener familia y descendencia ya que el judaísmo se transmite de madre a hijo.

Tan fuerte era ese motivo que en la Biblia a los patriarcas cuyas esposas eran estériles, Dios les pedía que se acostasen con una de las esclavas para darles descendencia. Fue el caso, por ejemplo, de Abraham casado con Sara que no podía procrear.

Jesús estuvo casado sin duda con la Magdalena que no era, como sostuvo durante siglos la Iglesia, una prostituta o endemoniada

¿Con quién estaba casado? Sin duda con la Magdalena, que no era, como sostuvo durante siglos la Iglesia, una prostituta o endemoniada. Con mucha probabilidad era una conocedora de la doctrina gnóstica, como aparece en algunos evangelios de aquella secta. A ella confiaba sus mayores secretos, algo que despertaba los celos de Pedro: “¿Por qué a ella y no a nosotros?”, se pregunta en uno de los evangelios gnósticos.

De no haber sido su mujer no hubiese sido a ella a quien se le apareció el día de la resurrección, antes aún que a su madre. Pedro se quedó perplejo preguntándose por qué no se les había aparecido a ellos, sus discípulos, ya que además las mujeres no contaban nada, ni eran creíbles en aquel tiempo. Ni siquiera como testigo ante un juez.

Fue siempre ese hecho el gran quebradero de cabeza de Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia, que se murió sin entender por qué Jesús no se apareció antes que a nadie a Pedro, que era el jefe del grupo de apóstoles y lo hizo a una mujer.

¿Entonces, si no nació en Belén ni el 24 de diciembre vale la pena celebrar la Navidad? Sí, porque esa leyenda lleva en su entraña la añoranza del ser humano de pararse una vez al año para celebrar la vida, para apostar por la paz, un paréntesis para el perdón y la aceptación de los otros, sobretodo de los diferentes.

¿No fue por ser diferente, por no doblegarse al poder tirano e injusto, por predicar el perdón, bendecir a prostitutas y endemoniados y tocar a leprosos por lo que Pilatos mandó clavarlo aún joven en una cruz? Dónde y cuándo nació importa menos.

Mi amigo Jorge Perelló me escribe para felicitarme la Navidad, que dice “existe sólo para los rechazados”, y añade: “el resto es leyenda, historia y hasta superstición”.

Es cierto, pero en ese caso en la Navidad cabemos todos ya que de un modo u otro todos somos de algún modo rechazados por alguien, pobres de algo, solitarios, exiliados, a veces de nosotros mismos y a la vez buscadores de esa paz que el mundo rechaza porque es más fácil matar o mandar matar, que amar y perdonar.

Por eso, a pesar de todo,

¡Feliz Navidad!

24 de diciembre

El País

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