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Opinión

Analítica.com

Si algo nos ha faltado durante este año que se nos va ha sido la falta de coherencia en muchas acciones porque no hubo reflexión suficiente antes de tomar decisiones, que en algunos casos fueron precipitadas, y que causaron una innecesaria mala imagen a un esfuerzo por demás laudable de la dirigencia que lucha, incesantemente, para lograr un cambio positivo para país.

El año que se nos viene será crucial para Venezuela porque en él se dirimirá si entraremos, con buen pie, en la vía que nos conducirá de nuevo a la democracia o si, por el contrario, prevalecerán las abyectas maniobras que pretenden darle un rostro aceptable a la dictadura.

Una reflexión que tendrán que hacerse los que tienen visiones divergentes con la actual dirigencia opositora, es si este es el momento de diferenciarse, o es mas bien el de concertar una sola línea de acción que impida que prosperen las maniobra “gatopardeanas” que pretenden armar acomodos que dejen pervivir al régimen por un lapso indeterminado.

Pero del lado de la actual dirigencia opositora no solo es importante ratificar a Guaidó como el líder, sino que deberían exigir que él para asumir su rol de presidente sea liberado de la disciplina partidista para que pueda convertirse en la figura que el país necesita en esta tan complicada etapa de transición política.

Esperamos que el espíritu navideño prevalezca y permita reflexionar para actuar de manera cónsona con lo que la mayoría de los venezolanos desea.

https://www.analitica.com/el-editorial/reflexionemos-y-actuemos-en-conso...

 1 min


Juan Arias

La Navidad es una bella y tierna leyenda ya que Jesús no nació ni el 24 de diciembre, ni en Belén, ni en un pesebre

Cada año, al acercarse la Navidad hay siempre quien me pregunta, recordando mis estudios bíblicos: “¿Donde nació de verdad Jesús?” ¿Es verdad que no nació en Belén sino en la minúscula aldea de Nazaret, en la región de Galilea?

¿Es cierto que no nació el 24 de diciembre? ¿Se sabe lo que hizo hasta aparecer en público con 30 años? ¿Estaba casado? ¿Tuvo hijos? ¿Por qué lo mataron? ¿Por revolucionario político o por desafiar el poder del Templo judío?

La Navidad tal y como la viven los cristianos, católicos, protestantes o evangélicos es hoy más bien una leyenda según los expertos en estudios bíblicos. Una bella y tierna leyenda creada, para que se cumplieran las profecías según las cuales el Mesías debería ser de la estirpe de David que había nacido en Belén.

En realidad Jesús y toda su familia eran de Nazaret. Todos judíos. La leyenda del nacimiento de Jesús cuenta que, nació en invierno, en un pesebre, entre animales que le ofrecían calor, adorado por tres reyes de Oriente que le llevaron de regalo oro, incienso y mirra.

Junto con la de su nacimiento en Belén nació también la leyenda de la huida a Egipto porque el rey Herodes quería matar al niño. Como no consiguió encontrarlo, habría mandado matar a todos los niños menores de dos años. Una historia preñada de simbolismos que acaba gustando a pequeños y grandes.

La leyenda del nacimiento de Jesús es silenciada por dos de los cuatro evangelios canónicos: el de Marcos, considerado el más antiguo, y el de Juan. Ellos inician el relato de la vida de Jesús cuando era ya adulto. Dan por hecho que Jesús y toda su familia eran oriundos de la aldea de Nazaret tan pequeña que no aparece en los mapas de aquel tiempo. Tan rural, que en ella se hablaba un dialecto del arameo, la lengua oficial. El hebreo se había convertido en una lengua de culto. Tan insignificante en aquel tiempo que los fariseos, ante la fama que iba ganando el profeta, se preguntaban “si en Nazaret podía nacer algo bueno”.

El judío Jesús que daría origen al futuro cristianismo nació sin cantos de ángeles, sin magos llegados del Oriente para adorarlo, sin pesebre y sin ser perseguido por Herodes. No nació el 24 de diciembre, por el simple hecho de que en ninguno de los textos evangélicos se habla de esa fecha. Fue escogida por la Iglesia más tarde porque los cristianos querían celebrar la festividad de su nacimiento.

Se decidió que fuera el 24 de diciembre porque era la gran fiesta de Roma, la fiesta al dios Sol. La Iglesia bautizó como cristiana la gran festividad pagana de los romanos.

Otro de los argumentos de los biblistas para defender que Jesús nació en Nazaret se refiere al hecho de que a los judíos se les designaba o por el nombre del padre o por el del lugar del nacimiento. Jesús debería haberse llamado o Jesús de José o Jesús de Belén, algo que no aparece en ningún texto evangélico. En ellos, en todos, se le llama siempre Jesús de Nazaret.

Una cosa es cierta: nadie sabe lo que Jesús hizo hasta los 30 años que es cuando aparece en público. Se ha querido defender últimamente que Jesús era analfabeto. Nada más falso. Si acaso, el misterio radica en saber como sabía tanto tras haber vivido hasta entonces encerrado en el pequeño pueblo de Galilea trabajando como carpintero o peón de albañil.

En efecto, a los 30 años Jesús se muestra capaz de discutir con los doctores de la ley, conocía los textos sagrados del judaísmo, varias culturas como la griega o la de los gnósticos y otras religiones como el budismo.

Jesús era culto y hasta intelectuales como Nicodemo iban a encontrarse con él de noche, a escondidas, para discutir temas filosóficos como el de la metamorfosis indispensable para poder dar un salto cuántico del frío culto a la ley a la libertad de espíritu del nuevo Reino por él anunciado.

Nacen así las hipótesis de que en vez de haberse quedado en Nazaret hubiese podido viajar a Egipto y hasta a la India durante su juventud. Conocía bien la cultura griega. Cuando los apóstoles le presentan un grupo de griegos que querían conocerle, usa con ellos de una fina ironía. A sabiendas de que para ellos la belleza corporal era fundamental y criterio de poder, Jesús les cuenta la parábola de la simiente, la cual si no se pudre en la tierra y no se la cubre de estiércol, no nacerá ni dará frutos. Lo opuesto a los puros criterios de la estética de la belleza griega.

¿Qué si Jesús estaba casado? Pocos teólogos y expertos en cuestiones bíblicas tanto católicos como protestantes lo ponen hoy en duda. Era práctica inconcebible para un judío de su tiempo no tener familia y descendencia ya que el judaísmo se transmite de madre a hijo.

Tan fuerte era ese motivo que en la Biblia a los patriarcas cuyas esposas eran estériles, Dios les pedía que se acostasen con una de las esclavas para darles descendencia. Fue el caso, por ejemplo, de Abraham casado con Sara que no podía procrear.

Jesús estuvo casado sin duda con la Magdalena que no era, como sostuvo durante siglos la Iglesia, una prostituta o endemoniada

¿Con quién estaba casado? Sin duda con la Magdalena, que no era, como sostuvo durante siglos la Iglesia, una prostituta o endemoniada. Con mucha probabilidad era una conocedora de la doctrina gnóstica, como aparece en algunos evangelios de aquella secta. A ella confiaba sus mayores secretos, algo que despertaba los celos de Pedro: “¿Por qué a ella y no a nosotros?”, se pregunta en uno de los evangelios gnósticos.

De no haber sido su mujer no hubiese sido a ella a quien se le apareció el día de la resurrección, antes aún que a su madre. Pedro se quedó perplejo preguntándose por qué no se les había aparecido a ellos, sus discípulos, ya que además las mujeres no contaban nada, ni eran creíbles en aquel tiempo. Ni siquiera como testigo ante un juez.

Fue siempre ese hecho el gran quebradero de cabeza de Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia, que se murió sin entender por qué Jesús no se apareció antes que a nadie a Pedro, que era el jefe del grupo de apóstoles y lo hizo a una mujer.

¿Entonces, si no nació en Belén ni el 24 de diciembre vale la pena celebrar la Navidad? Sí, porque esa leyenda lleva en su entraña la añoranza del ser humano de pararse una vez al año para celebrar la vida, para apostar por la paz, un paréntesis para el perdón y la aceptación de los otros, sobretodo de los diferentes.

¿No fue por ser diferente, por no doblegarse al poder tirano e injusto, por predicar el perdón, bendecir a prostitutas y endemoniados y tocar a leprosos por lo que Pilatos mandó clavarlo aún joven en una cruz? Dónde y cuándo nació importa menos.

Mi amigo Jorge Perelló me escribe para felicitarme la Navidad, que dice “existe sólo para los rechazados”, y añade: “el resto es leyenda, historia y hasta superstición”.

Es cierto, pero en ese caso en la Navidad cabemos todos ya que de un modo u otro todos somos de algún modo rechazados por alguien, pobres de algo, solitarios, exiliados, a veces de nosotros mismos y a la vez buscadores de esa paz que el mundo rechaza porque es más fácil matar o mandar matar, que amar y perdonar.

Por eso, a pesar de todo,

¡Feliz Navidad!

24 de diciembre

El País

https://elpais.com/internacional/2014/12/23/actualidad/1419361380_753332...

 6 min


Los que saben interpretar los sentimientos y reacciones de los seres humanos han conocido de siempre que fechas emblemáticas, particularmente las decembrinas, generan respuestas distintas en los individuos y aunque en esto como en todo, hay excepciones, dentro del rango de las mismas y desde sus extremos, una mezcla de tristezas y alegrías se entrelazan al momento de recordar a los que queremos, hemos querido y siempre seguiremos queriendo. Por fortuna, en estos tiempos, los no tanto son mantenidos o relegados temporalmente al olvido.

Mención especial merecen los que ya no están en contacto directo y frecuente con nosotros; unos por haber dejado la vida, otros por estar presos, la mayoría indebidamente, dado que hablar de justicia en estos tiempos es un absurdo y por supuesto, los que han tenido que abandonar el país en búsqueda de poder seguir viviendo.

Este año ha aparecido una nueva categoría de separación física entre los que seguimos aquí que es la de a pesar de querer visitar a familiares y amigos, las carencias de combustible y de medios de transporte público nos han impuesto un aislamiento forzado e injustificable en un país otrora productor de carburantes.

Señalamiento destacado y honor merecen aquellos a los que se les arrebató la vida o se encuentran ilegítimamente privados de su libertad personal por motivos políticos; no hay como explicarles a los pequeños de la casa dicha situación y los mayores lo que podemos sentir, en adición a la rabia y la tristeza, es un inmenso deseo de justicia que solo podrá hacerse realidad el día que Venezuela recupere su condición de país democrático sujeto al imperio de leyes verdaderas aplicadas por juristas y no por esbirros.

Mientras tanto, reconociendo lo difícil que es mantener un buen estado de ánimo, particularmente en las familias que sufren directamente la pérdida o el alejamiento forzado de familiares, utilicemos estos días para revisar lo hecho y lo dejado de hacer en favor del cambio que queremos, disfrutemos de la compañía de los que están cerca, apoyemos solidariamente las carencias de algunos compatriotas y sobre todo, no les permitamos que los malos impongan su estrategia de doblegarnos a punta de mentiras fabricadas con el objeto de hundirnos en la tristeza.

Hay futuro a pesar de esos malos, que ojo, de verdad existen, y los buenos, aunque no lo seamos completamente, somos mayoría y estamos destinados a vivir en una Venezuela distinta y mejor, de TODOS y para TODOS.

Diciembre 2019

 2 min


Hoy, víspera de Navidad el mundo recuerda la tregua entre soldados alemanes y británicos en 1914 durante la Primera Guerra Mundial, tregua que se produjo espontáneamente y sin aprobación de los mandos militares. Lamentablemente, al pasar las festividades se reanudó la guerra de trincheras y en la siguiente Navidad los oficiales ordenaron cañonear al contrario para evitar un nuevo acercamiento.

Ese cese temporal de hostilidades no impidió que continuara la guerra, ya que políticos y militares deseaban aplastar al contrario. La Gran Guerra finalizó con un armisticio, el cual impuso sanciones tan severas al bando perdedor que fue un factor importante para que dos décadas después estallará la Segunda Guerra Mundial. Es decir que ni la tregua, ni el armisticio solucionaron la confrontación.

Guardando las enormes distancias, en Venezuela la conflictividad es de tal magnitud que una tregua y tampoco un armisticio entre la dictadura y la democracia permitirían enrumbarnos hacia la convivencia y tomar la senda del desarrollo sustentable. Lo que se necesita es construir un pacto de largo plazo alrededor de un Plan País. ¿Es eso posible? ¿Qué se requiere?

En primer lugar el frente democrático debe unirse alrededor de una estrategia común. Un grupo pequeño, pero de dirigentes valiosos como María Corina y Ledezma, consideran que a Maduro hay que sacarlo por la fuerza. Estamos de acuerdo. El problema es que no tenemos la fuerza para inducir la desobediencia de los militares, ni la de los magistrados y tampoco para convencer a nuestros aliados de que intervengan militarmente, lo que, además, sería contraproducente.

¿Quiere esto decir que debemos resignarnos y soportar o incluso cohabitar con la dictadura? ¡No y mil veces no! La tarea es construir la fuerza necesaria. La misma no parece posible que sea alrededor de legítimos derechos constitucionales, como el 187-11, el 333 o el 350. Tampoco basada en el artículo del TIAR que teóricamente posibilita una intervención por parte de otros países; aceptemos que nuestros amigos no pasarán de las sanciones económicas y personales, lo cual es bastante, aunque no suficiente para salir del régimen. Entonces no queda otra opción que ir generando la fuerza alrededor de la unidad de la oposición.

Esa unidad es un requisito necesario pero no suficiente para motivar a los ciudadanos a intensificar las protestas y a los países amigos a incrementar las sanciones. Sin duda que las desavenencias entre la dirigencia opositora desestimulan a los ciudadanos de a pie. Sobre todo, cuando las mismas van acompañadas de descalificaciones mutuas. Tildar a una de las partes de colaboracionista y a la otra de aventureros que buscan una salida a corto plazo desanima al más pintado. Respetuosamente sugerimos a María Corina y a Ledezma, por un lado, a poner los pies sobre la tierra y aceptar que sus propuestas, aunque válidas, no son viables. Por el otro el Presidente(e) Guaidó, Ramos Allup, Capriles y Rosales deben ser más amplios y dar cabida en la toma de decisiones a los anteriormente citados y a otros grupos pequeños, incluidos disidentes del chavismo, y personalidades independientes.

Con respecto al régimen hay que tomar en cuenta que, aunque tiene el poder, está consciente de que el mismo es precario y que una caída abrupta sería muy costosa. Sin embargo, mientras estemos desunidos seguirá persiguiendo a nuestros diputados, a cualquier demócrata que le estorbe y tratará de impedir la reelección del presidente(e) Guaidó. Si nos unimos podremos confrontarlo con más probabilidades de éxito y quizá lograr que ceda en puntos importantes para que se produzca el cambio. Algunos dirán, con razones de peso, que esto es utópico, pero más utópico es creer en otras opciones.

Descartar ir a elecciones es una necedad. Lo fundamental es conseguir, apoyados en la presión internacional, unas “elecciones libres y creíbles, supervisadas internacionalmente, así como el restablecimiento democrático del CNE y del TSJ”, como recomienda la Unión Europea. Si se logra eso, podrían ser con Maduro en el poder. Guste o no guste, será inevitable que los países que apoyan la democracia se inclinen cada vez más hacia esta salida. Con este régimen no hay cabida para una tregua, ni para un armisticio. Tampoco para una lucha frontal. Enfrentemos realidades.

Como (había) en botica:

Solidaridad con el distinguido periodista Elides Rojas ante arbitrario acoso por parte del régimen. No es posible desear una Feliz Navidad cuando muchas familias lloran a sus deudos asesinados por el régimen, hay 401 secuestrados políticos, incluidos el diputado Gilber Caro y Víctor Ugás, ambos repitientes, e innumerables compatriotas exiliados.

Guaidó es el presidente (e) reconocido por la mayoría de los venezolanos y por más de cincuenta países. Quienes se opongan a su reelección cometerían un suicidio político.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 3 min


Edgar Benarroch

El tiempo de adviento anuncia la feliz y alegre celebración del aniversario del nacimiento del Enviado, de la llegada a la tierra de Jesús. Es momento, como siempre debe ser, de afianzar nuestra fe, esperanza y caridad, de estrechar los lazos de amistad y vínculos familiares, de compartir en conjunto con afecto y solidaridad y desearnos alegría, salud y prosperidad material y espiritual.

Jesús vino a la tierra a cumplir con la misión que el Padre le encomendó, Él le indicó lo que diría y haría, le indicó la palabra y la acción, le advirtió también sobre las consecuencias de su prédica y el Hijo vino a cumplir con sus designios. Por su palabra y hechos fue perseguido, torturado y sentenciado a morir en la cruz. Todo ello estaba escrito y así lo advirtió Jesus a sus seguidores, afirmándoles que al tercer día de su fallecimiento resucitaría y se reencontraría con ellos. No obstante la fe y confianza que sus apóstoles le tenían, algunos de ellos fueron incrédulos sobre su reaparición, Tomás lo expresó a viva voz. Lo escrito y dicho se cumplió y nuestro Señor Jesús al tercer día se apareció a sus apóstoles con quienes habló y le tocaron sus carnes. De este milagroso hecho dieron suficiente fe y testimonio quienes lo vieron, hablaron y tocaron. Los apóstoles continuaron, después de la resurrección, con mayor énfasis y emoción llevando su palabra y enseñanzas, esta dedicación les costó persecución y muerte, a todos los mandaron a matar los sacerdotes que respondían al Imperio romano y fueron buscados en los más recónditos lugares. Esta dedicación de los apóstoles es prueba irrefutable de la resurrección de Jesus que se las había anunciado y nadie sigue a un farsante, a quien le halla mentido. Continuaron con mayor devoción porque sin duda alguna era el enviado de Dios Padre que les dijo que volvería y volvió.

Días después de esta celebración de la Natividad del niño Dios ocurren las horas finales del presente año y el inicio del siguiente. Todos aspiramos y deseamos que el nuevo año sea escenario de realizaciones que contribuyan al bienestar colectivo, particularmente al de los más necesitados y urgidos, y al bienestar personal. Particularmente los venezolanos estamos inmensamente deseosos que el próximo año sea de UNIDAD y rectificación, de encontrarnos solidariamente quienes luchamos por alcanzar el Bien Común y entendamos que el interés de la Patria es superior a todo otro tipo de interés sectorial o individual por muy importante que este sea. Aspiramos que el nuevo año sea nuevo de verdad verdad.

Dios quiera que este tiempo navideño sea bueno para la reflexión, la meditación y el discernimiento, que veamos lo bueno para profundizarlo y también con urgencia los errores para enmendarlos y rectificar. La hora del país es verdaderamente y sin exageración dramática en sumo grado y demanda de todos lo mejor para corregirla, que pensemos y actuemos en función de su más alto interés y que superemos todos los obstáculos que nos presente esta tarea.

Como es propio y común, al menos en nosotros, enviar alguna solicitud al Niño Jesús, le escribo al final de esta nota nos de elevación espiritual, voluntad, coraje y temple para asumir con éxito nuestra responsabilidad, que privilegiemos el interés patrio , que busquemos incesantemente el Bien Común y la Justicia Social, singularmente el de los más vulnerables, que nos de UNIDAD, UNIDAD, MUCHA UNIDAD, que es el elemento fundamental para vencer los obstáculos , lograr la victoria y con ella el cambio para iniciar la inmensa, dura, difícil pero apasionante labor de la reconstrucción nacional.

Felicidad, bienestar espiritual y material, salud y prosperidad para todos. El año nuevo será nuevo de verdad en la medida que lo procuremos. Somos inexcusables, todos sabemos que debemos hacer, solo falta hacerlo y hacerlo bien y pronto.

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Américo Martín

Edgar Yajure debería esculpir en el frontis de su apartamento la frase que transcribo al final de esta columna. Angustiado por la desgracia que ha caído sobre nuestro abrumado país, y dueño de un temperamento original como pocos, me ha tentado con la idea de organizar un salón como los que funcionaron en los albores de la Revolución Francesa. Su misión era fundir la muy avanzada cultura alcanzada por los enciclopedistas (Diderot) y los iluministas (Rousseau, Montesquieu, Voltaire) con la creciente miseria en que bajo la monarquía de los Capeto sucumbía la nación.

De semejante sociedad, de esa, podrían esperarse la prosperidad y la libertad enriquecidas por la luz de la Razón. Tras el estallido de las de 1789, 1830, 1848 y 1872, Francia fue considerada la tierra de las revoluciones, y la causa no fue otra que la confluencia entre el pensamiento más avanzado y la Libertad flameando en todos los espíritus. La libertad respondiendo al torrente de las necesidades materiales y al anhelo de justicia. Un tizón incandescente prendiendo lagunas de combustible.

Eugene Delacroix pintó la Libertad con sus pechos desnudos, entre trincheras y escombros avanzando a la cabeza de los parisinos exaltados, a su lado un niño esgrime un arma. Es el mismo pintor quien, subyugado, no pudo resistir el deseo de incorporarse a su obra, justo aliado de la deidad. Niños armados, la ciudad en escombros, la guerra en toda su salvaje crudeza.

Los salones de Paris cumplieron a cabalidad aquella noble tarea. Uno en particular: el de los esposos Roland (Jean-Marie y Marie-Jeanne) alcanzaron la celebridad por su notable desempeño y por la forma como Marie-Jeanne encontró la muerte. La influencia de Madame Roland creció como la espuma. Escribía bien, era culta y persuasiva. Altas figuras de la ciencia, la filosofía y la política eran presencias habituales en su Salón, los líderes girondino y jacobino, Petion y Robespierre cultivaron su amistad.

¿Era una mujer bella? Aunque no sé de algún pintor de Madonas que la haya retratado, pero hubiera sido una inaceptable desarmonía que no lo fuera. Quizá Madame Roland fuese una Catherine Deneuve o Gina Lollobrigida, la impactante ragazza italiana, que según nuestro Aquiles Nazoa tenía todo el fuego del Vesubio en la mirada.

El caso es que ese símbolo de luz y libertad fue detenida por esbirros hoscos y de grotesco aspecto. La llevaron a empellones a la Conciergerie. Le restregarían su superioridad revolucionaria y su ignorancia burlona. No faltaron aquellos que, cohibidos, la respetaran al saber quién era, pero la jauría, sedienta de sangre, rechazaba el más tenue asomo de “colaboracionismo”. Sin miedo -porque a un sicario hay que mirarlo de frente y sin miedo, con fría dignidad- dobló Marie Jeanne su hermoso rostro ante la filosa cuchilla y de un solo golpe su cabeza rodó. En circunstancias parecidas, Danton le gritó al verdugo: ¡levanta mi cabeza cortada y muéstrala a la turba para que vea cómo ríe Danton después de muerto!

Resulta que el corte preciso se pretendía humanitario. El hacha de los antiguos verdugos a veces fallaba, mutilando partes del cuerpo pero dejando hálitos palpitantes de vida. Entonces, Joseph Guillotin pidió con vehemencia la aplicación eficaz ingenio de efecto inmediato y “limpio” que popularizó su nombre.

¡Más bien debías agradecer la justicia revolucionaria, Danton! Y tú también, Marie-Jeanne, pero preferiste dejar de lado tu delicadeza femenina, para increpar con palabras impropias de una dama, a la horda que agredía entre risotadas arrojando despojos extraídos del más fétido albañal

¡Libertad -respondiste- cuántos crímenes se cometen en tu nombre!

https://talcualdigital.com/el-nombre-de-la-libertad-por-americo-martin/

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Laureano Márquez

El Dr Michael Stone, psiquiatra forense y profesor en la Universidad de Columbia, es toda una autoridad en el estudio de la «anatomía del mal». Él desarrolló una escala de la maldad y menos mal que no se le ocurrió inventar un aparato para medirla, porque en Venezuela se le revienta. Stone desarrolló una escala de 22 niveles de maldad, comenzando por el nivel del que causa en mal en defensa propia, lo cual no sería en estricto sentido maldad, hasta los últimos niveles en los que se ubican los asesinos en serie y autores de crímenes de lesa humanidad. Hablamos, en los últimos niveles de gente incapaz de sentir ningún remordimiento.

Ser malo también requiere de ingenio, destruir tampoco es tarea fácil. Para eliminar -entre otros a seis millones de judíos- los nazis se trazaron un plan impecable desde el punto de vista técnico. Hay que ver la organización que se requiere para asesinar sin prácticamente dejar rastro a más de seis millones de personas: construir los campos de concentración o ampliar los existentes, redirigir las vías ferroviarias (en medio de una guerra) para hacerlas llegar directamente al lugar de exterminio, la disposición de las cámaras de gas, el suministro del Zyklon B, la desaparición de los cuerpos sin dejar rastro. En fin, la completa organización para el mal.

La pregunta es: ¿el malo se sabrá malo o se miente a sí mismo autoengañando, haciéndose creer que lo que hace es correcto? Tiene que haber algo de esto último. Y el autoengaño se ubica en las premisas de las que se parte, por ello, un componente esencial del exterminio nazi tuvo que ver con la deshumanización del otro: si no se trata de seres humanos, entonces ya ha desaparecido parte esencial del problema ético. Chávez era un especialista en materia de deshumanización, siguiendo el ejemplo de Fidel, que catalogaba de “gusano” a todo aquel que se le oponía, el comandante era poseedor de un don especial para la degradación de sus aopositores. Hagan memoria: “escuálidos”, “cúpulas podridas”, “podredumbre”, “majunche”, “oposición putrefacta”. Que uno recuerde, nunca Chávez se refirió a algún adversario llamándolo por su nombre.

El nombre propio es lo que nos distingue a cada uno como ser humano especial y único, es lo que nos da identidad ciudadana civil como sujeto de deberes y derechos. Aquel que no tiene nombre, en cierto sentido no existe, de allí a lanzarle de un décimo piso, matarle con tiros de gracia o torturarle solo hay un paso. De aquellas lluvias vienen estos deslaves.

Las mentalidades tipo Fidel, Ortega, Evo, Chávez, Maduro, por solo nombrar a los de este atribulado continente, no pueden aceptar la alternabilidad en el desempeño del poder, porque no aceptan la existencia del otro. Al considerar que con ellos sus respectivas sociedades han alcanzado el máximo nivel de elevación política, cualquier perversión, cualquier maldad que les ayude a mantenerse en el poder, encuentra justificación. Es así como se produce la circunstancia de que ellos, que se oponian a dictaduras, regímenes criminales y sistemas corruptos, terminan siendo los protagonistas de las más criminales y corruptas dictaduras. ( Con razón decía el Nietzsche: «Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti»). Para llevar a cabo sus fines se aprovechan de la circunstancia inexplicable de que la humanidad es mucho más indulgente -por no decir cómplice- con las dictaduras de izquierda que con las de derecha.

Los especialistas han detectado algunos rasgos propios de la maldad, entre los cuales estan: egoísmo, ausencia de ética y sentido moral, narcisismo, derecho psicológico (las personas que creen tener más derechos que los demás), psicopatía, sadismo, etc.

La liberación de Venezuela no es sencilla porque es la lucha entre gente malvada cuya mente psicopática no conoce límites y otra gente que sí los tiene. Cualquier psiquiatra sabe que estos últimos están en terrible desventaja... y también en grave riesgo...

Quien con monstruos lucha...

https://talcualdigital.com/anatomia-del-mal-por-laureano-marquez/

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