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Opinión

Mira Milosevich-Juaristi

Durante la campaña para las Elecciones Europeas que se celebrarán el próximo domingo, los Estados miembros de la UE se han enfrentado a un dilema que no estaba presente en las Elecciones europeas de 2014: ¿cuál es el mayor problema para la Unión: las noticias falsas o las noticias verdaderas?

Desinformación, propaganda y noticias falsas constituyen una práctica que tiene sus raíces en la Revolución Rusa y en la doctrina del leninismo. Durante la Guerra Fría, ambos bloques la convirtieron en un instrumento poderoso de la lucha ideológica. Lo nuevo, ahora, es la facilidad con que se puede producir y diseminar desinformación a través de las redes sociales.

La injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de los EEUU, en el Brexit o en el ilegal referéndum de Cataluña, fue una llamada de alerta que puso en evidencia las intenciones del Kremlin de desacreditar y debilitar las instituciones democráticas occidentales mediante la fabricación de noticias falsas o la divulgación de noticias semi verdaderas. Estos hechos demostraron que, cuando hay una estrategia política detrás de una noticia falsa, nos encontramos ante el empleo de la desinformación como arma propia de la guerra híbrida.

Desde que se comprobó la injerencia virtual de Rusia en los procesos electorales y referendos, la UE y sus Estados miembros han desarrollado planes de acción y organismos cuyo principal objetivo es desenmascarar cuentas falsas vinculadas a Rusia (y a otros países), bloquear fuentes de mala reputación y ajustar algoritmos para limitar la exposición pública a noticias falsas y engañosas. Pero resulta imposible controlar miles de millones de mensajes diarios en Facebook, Twitter, WhatsApp, Telegram, etc., en 28 países y 24 idiomas oficiales. Los más optimistas sostienen que es una cuestión de tiempo que se creen los algoritmos para evitar cualquier exposición pública a noticias falsas.

Sin duda se trata de pasos necesarios e importantes, y es innegable que los países occidentales están liderando la lucha contra la desinformación, pero también que se fían poco de la capacidad crítica de sus ciudadanos. Supone un tácito reconocimiento del vacío existente en la interacción entre gobiernos y los gobernados, de la pasividad y desconexión entre la mayoría de los ciudadanos y sus líderes políticos. Los ciudadanos gamberros e irresponsables son un blanco fácil para la desinformación. No deberían esperar del Estado o de la UE que les protejan de ser tontos. Un Estado democrático debería fomentar la responsabilidad individual de cada uno de sus ciudadanos, así como su capacidad de decidir por sí mismos lo que es falso o no, porque ese tipo de ciudadanos ha representado y representará siempre la principal defensa de las libertades.

22 de mayo 2019

elcano blog

https://blog.realinstitutoelcano.org/desinformacion-puede-el-estado-prot...

 2 min


Cada cinco años, la Unión Europea tiene una cita con el espejo: las elecciones al Parlamento Europeo nos sirven para contemplar el semblante de nuestro proyecto común y hacer balance del paso del tiempo. Los comicios que se avecinan, sin embargo, son especiales. Se trata de las primeras elecciones desde la crisis de los refugiados, desde el referéndum sobre el Brexit y desde la elección de Donald Trump en Estados Unidos. En estos años convulsos, marcados por las tensiones y las inseguridades, no hemos apartado la mirada del espejo en ningún instante. Con esta llamada a las urnas, el reflejo adquirirá la nitidez que tanto hemos echado en falta.

Las elecciones europeas suelen catalogarse como votaciones “de segundo orden”. La escasa participación en las mismas —que ha ido cayendo de forma ininterrumpida desde 1979— parece apoyar la tesis de que la ciudadanía europea no les otorga la importancia que merecen. Tres meses antes de las elecciones, tan solo el 38% de los ciudadanos sabía que estas tendrán lugar en el mes de mayo, y únicamente el 5% conocía las fechas exactas. El siguiente dato resulta igualmente revelador: el candidato del Partido Popular Europeo a presidir la Comisión, el alemán Manfred Weber, era conocido a un mes de las elecciones por solamente un 26% de los alemanes.

¿Debemos inferir de estos datos que los europeos se sienten indiferentes respecto a la Unión? Las encuestas dibujan un panorama más halagüeño. Según el último Eurobarómetro, casi siete de cada diez europeos —dejando a los británicos al margen— consideran que sus respectivos países se han beneficiado de la integración. Esta cifra es la más alta desde 1983, cuando empezó a formularse la pregunta. La mayoría de británicos, dicho sea de paso, concuerda ahora con esta opinión.

No obstante, se ha instalado en la Unión Europea una cierta desafección política, que afecta a todos los niveles de gobernanza. Las poblaciones de los países del Este, que se incorporaron a la Unión ya entrado el siglo XXI, tienden a desconfiar más del sistema político y a mostrarse más reticentes a ejercer su derecho a voto; no solo en las elecciones europeas, sino en todas. A esto se le suma que los jóvenes de nuestro continente son menos dados a participar en los cauces institucionales, pese a ser más europeístas que la media.

Otro factor añadido es que, para las generaciones que presenciaron expectantes la evolución del proyecto europeo durante la segunda mitad del siglo XX, el efecto “luna de miel” se ha ido evaporando. Tal y como advierte Ivan Krastev en After Europe, puede que nos encontremos ante ese “fin de la historia” del que habló Francis Fukuyama en 1989, pero solo en el inquietante sentido de que a pocos les interesa ya la historia. Krastev, Mark Leonard y Susi Dennison, del European Council on Foreign Relations, describen así la magnitud de estos cambios sociológicos: “la Unión Europea fue creada por sociedades que temían su pasado. Ahora, los europeos temen su futuro”.

Aunque sigue siendo fundamental resaltar el papel de la integración europea como garante de la paz tras la Segunda Guerra Mundial, la Unión ha de continuar acumulando fuentes adicionales de legitimidad. Por desgracia, las turbulencias económicas y migratorias de los últimos años —gestionadas de forma manifiestamente mejorable por parte de la Unión Europea y sus Estados miembros— no han contribuido a la causa. Los partidos nacionalpopulistas han sabido aprovechar el actual clima de desasosiego, en el que han germinado sus propuestas, consistentes en afrontar ciertos desafíos de presente y futuro (como la crisis demográfica) mediante recetas propias de un pasado idealizado (repliegue nacional).

Sin embargo, el caos del Brexit ha dejado indicios inequívocos de que fuera de la Unión Europea hace mucho frío. Salta a la vista que, con solo abrir la puerta, el Reino Unido ya se ha estremecido. El peso relativamente reducido de los Estados europeos, las distancias geográficas y las profundas interdependencias a nivel internacional constituyen realidades indefectibles, que terminan dejando en evidencia a aquellos políticos cuyo programa se basa en hacer la cuadratura del círculo. Los ciudadanos europeos han tomado nota de ello, y no es casualidad que los partidos continentales que planteaban una salida de la Unión hayan dejado de hacerlo.

El principal elemento que une a esta amalgama de partidos —más heterogénea de lo que puede parecer— es su discurso anti-inmigración, que adquiere tintes xenófobos. A este respecto, debemos seguir recordando que existe un derecho de asilo internacionalmente reconocido, que la inmigración en su conjunto puede ayudarnos a atajar nuestro problema demográfico, y que en Europa hay muchos menos inmigrantes de lo que suele pensarse. Oponerse a los flujos migratorios descontrolados es razonable; mirarse el ombligo y desentenderse de los habitantes de nuestros países vecinos nunca lo será. Estamos hablando de un imperativo humanitario, pero no solo de eso: la seguridad exterior y la interior están intrínsecamente conectadas.

En cualquier caso, el tema que más angustia hoy en día a los europeos no es la inmigración, sino la economía. Uno de los grandes retos actuales es la desigualdad, que viene aumentando en prácticamente todos los países de la OCDE. Lo mismo ha ocurrido con la brecha Norte-Sur en Europa, a raíz de la crisis económica. Si bien los Estados miembros no pueden eludir sus responsabilidades, las instituciones europeas deben hacer más por promover un nuevo pacto social que sea medioambientalmente sostenible, que dé respuesta a las disrupciones en el mercado laboral y que favorezca la cohesión a escala europea.

Una singular paradoja de nuestra época es que, pese a las importantes dudas que han surgido sobre el proyecto europeo después de 2008, el tren de la integración no se ha detenido en ningún momento. Por supuesto, queda mucho camino por recorrer, pero actualmente contamos con mejores herramientas para afrontar las dificultades financieras y económicas que puedan llegar. Para que esta tendencia continúe tras las elecciones, y para que la Europa que abandera el multilateralismo mantenga su protagonismo en un escenario global cada vez más inhóspito, la mayoría silenciosa que es partidaria de la integración habrá de convertirse en una mayoría movilizada.

Al situarnos frente al espejo en los últimos tiempos, los europeos hemos hecho emerger, por fin, un verdadero espacio político común. Si los partidos europeístas pretenden que esta creciente politización no se vuelva en su contra, harán bien en forjar una narrativa transformadora. Aunque en ocasiones podamos recrearnos nostálgicamente en “el mundo de ayer”, como hacía Stefan Zweig, tengamos en cuenta que el genial escritor austríaco se desvivió siempre por un proyecto de futuro: esa unión pacífica de Europa que nunca llegó a ver, pero que contribuyó a hacer realidad sin saberlo. Evitemos, pues, que la nostalgia se apodere ahora de quienes nos sentimos herederos de su causa, y comprometámonos a construir juntos la Europa de mañana.

22 de mayo 2019

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/european-parliament-electio...

 5 min


Paula McGrath

Si quieres estar sano y ayudar a salvar el planeta, ¿qué tal un plato de algas, seguido de algunos cactus y cereales ancestralesA nivel mundial, dependemos de una pequeña variedad de alimentos: solo tres cereales (arroz, maíz, trigo) constituyen casi el 60% de las calorías procedentes de plantas de la dieta humana. Aunque obtenemos suficientes calorías, estas limitadas dietas no siempre proporcionan suficientes vitaminas y minerales.

Un nuevo informe, sin embargo, enumera 50 de los llamados "alimentos futuros" que son saludables y buenos para el medio ambiente.

Estas son 5 de los "súper" productos del menú del futuro.

1. Moringa

El árbol de Moringa es conocido también como "el árbol milagroso": es de crecimiento rápido y resistente a la sequía, y en su nativo sur de Asia se usan muchas de sus partes en la medicina ayurvédica.

Las hojas se pueden recolectar hasta siete veces al año y contienen vitaminas A y C y minerales como calcio y potasio.

Suelen agregarse a algunos caldos y también se pueden moler hasta obtener un polvo que se usa en batidos, sopas, salsas y tés.

En Filipinas e Indonesia, es común cortar las largas vainas en trozos más cortos para ser guisadas en curry y sopas. Estas vainas también contienen semillas que son ricas en ácido oleico, relacionado con niveles más altos de colesterol "bueno" en el cuerpo.

De hecho, los beneficios de la moringa son tantos que recomendar su consumo es una de las pocas en la que han coincidido gobierno y oposición en Venezuela.

2. Wakame

En Japón, las algas marinas wakame han sido cultivadas durante siglos para la dieta humana, además de usarse como ofrendas a los espíritus de los antepasados e incluso para pagar impuestos.

Hoy en día también se cultivan en campos marinos en Francia, Nueva Zelanda y Argentina. Pueden cosecharse durante todo el año, sin usar fertilizantes ni pesticidas, y secarse al sol.

Las algas secas agregan un delicioso sabor salado de umami a los alimentos, y también es una de las pocas fuentes vegetales de ácido eicosapentaenoico, el ácido graso omega 3, que se encuentra casi exclusivamente en los pescados grasos que se alimentan de algas.

Uno de los tipos de alga marrón más suaves, el wakame, también contiene una gran cantidad de fucoidan, una fibra dietética que también ha demostrado potencial en estudios con animales para disminuir la presión arterial, propiedades de coagulación sanguínea e incluso actividad antitumoral.

"Las algas marinas pueden ser una gran fuente de yodo y omega 3, especialmente para las personas que comen menos productos de origen animal", dice Priya Tew, dietista y portavoz de la Asociación Dietética Británica.

Pero la experta también advierte: "Es importante comer solo una pequeña cantidad cada día para no consumir demasiado yodo y también por el contenido de metales pesados del mar".

3. Nopales

Un ingrediente común en la cocina mexicana: los nopales -fruto de un tipo de cactus- se pueden comer crudos, cocidos o en jugo o mermelada.

Es fácil de cultivar en América Central y del Sur, Australia e incluso Europa.

Algunos estudios clínicos sugieren que la fibra de los cactus ayuda al cuerpo a excretar más de la grasa que comemos, aunque aún no se ha comprobado ningún beneficio para la pérdida de peso.

Otros ensayos sugirieron que puede reducir los niveles de azúcar en la sangre en personas con diabetes tipo 2, e incluso puede disminuir los síntomas desagradables de resaca.

Para los que deseen introducir el nopal en su dieta, hay que tener en cuenta que algunas personas experimentan efectos secundarios como diarrea leve, náuseas y sensación de plenitud estomacal.

4. Fonio

Este ancestral cereal africano es conocido por su delicado sabor a nuez, que el pueblo Bambara de Mali dice "nunca avergüenza al cocinero" porque es muy fácil de preparar.

Hay evidencia de que ya se cultivaba en el antiguo Egipto. Existen variedades blancas y negras de cereales resistentes a la sequía que crecen en solo 60 o 70 días en la región seca del Sahel, en África occidental.

Los granos de fonio son tan pequeños como la arena, y la cáscara no comestible debe eliminarse antes de comerse. La mayor parte de esta tarea se lleva a cabo manualmente.

Rico en hierro, zinc y magnesio, el fonio se puede usar en lugar del cuscús o el arroz, e incluso se puede usar para hacer cerveza.

"Creo que esto será popular ya que no contiene gluten y el hecho de que es resistente a la sequía lo convierte en una buena opción para un futuro alimento con calentamiento global", considera Tew.

5. Bambara

Es un tipo de legumbre con un sabor parecido al del maní, pero en una versión menos aceitosa y más dulce. El frijol bambara ha llamado la atención de los expertos en alimentos sostenibles porque puede crecer en un suelo pobre, haciéndolo más fértil al "fijar" el nitrógeno en la tierra.

Esta legumbre tradicionalmente africana también se cultiva en el sur de Tailandia y en partes de Malasia y se puede hervir, asar, freír o moler en una harina fina.

Es conocido como un "alimento completo", ya que tiene un alto contenido de proteínas y una fuente del aminoácido esencial metionina, que promueve el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos y la absorción de zinc, que es necesaria para el sistema inmunológico del cuerpo, y de selenio, que ayuda a regular la función tiroidea y también desempeña un papel en el sistema inmunológico.

"Esto parece un alimento que podría ser excelente para las personas con una dieta vegetariana, vegana o basada en plantas, ya que es una fuente de proteínas completa y un cultivo sostenible", dice Tew.

"Con los problemas actuales que enfrentamos par el futuro de nuestros alimentos, necesitamos alimentos más fáciles de cultivar, que sean tan versátiles como estos".

Ilustración de Stacy Michelson

22 mayo 2019

BBC

https://www.bbc.com/mundo/noticias-48328568

 4 min


Jesús Elorza G.

Sorprendidos estaban los funcionarios más cercanos al usurpador, cuando se enteraron de la renuncia de Isaías Rodríguez al cargo de Embajador Plenipotenciario de la República Bolivariana de Venezuela ante la República de Italia.

¿Qué le pasó al camarada Isaías? Se preguntaban todos.

Como era de esperarse, comenzaron a surgir los rumores de pasillo que intentaban dar una explicación a la inesperada situación. Lo que nos faltaba. Con tantos peos encima y ahora sale este carajo a presentar su renuncia.

Seguro que anda buscando indulgencia con los gringos a ver si le quitan las sanciones. Con su cara bien lavada, nos dice, en su carta de renuncia, que se retira por que le llegó la hora de “ser abuelo”..... quisiera verlo en el tiempo, cuando sus nietos o los venezolanos en general, le pregunten, como lo hacía Heidi, aquel personaje de la serie infantil, creado por el japonés Isao Okawa: Abuelito dime tú… ¿qué pasó con tú testigo estrella en el caso del asesinato de Danilo Anderson? ¿Por qué te presentaste como un oftalmólogo, para decirle al país que con solo verle los ojos a Giovanni Vásquez sabias que estaba diciendo la verdad y que eso solo fue un montaje para encubrir a los verdaderos asesinos?

Abuelito dime tú… ¿Por qué si naciste para martillo, comodines en la carta, los clavos se los pusiste a aquellos que encarcelaste y condenaste con expedientes forjados?

Abuelito dime tú … ¿Por qué te fuiste a España, con el rabo entre las piernas cuando Pedro Carroña te amenazó con acusarte como Traidor a la Patria por tus declaraciones sobre el mal manejo de la economía por parte del régimen? Si sigues senderos como una lanza has debido enfrentarlo y no huir a disfrutar de las mieles del poder en territorio español.

Abuelito dime tú …. ¿renuncias a tu cargo de embajador, para irte largo al infierno como San Pablo, es para estar compartiendo la quinta paila con el Difunto Eterno y Lina Ron entre otros?

Abuelito dime tú …. ¿sabrás con el tiempo o ya debes saber, que fuiste un servil de un régimen despótico al estilo de Fidel, Mugabe, Ortega o Stalin?

Abuelito dime tú … ¿cómo es que te vas limpio y sin dinero a vivir cual chulo de los dineros de tu esposa? ¿es que acaso la función diplomática que ejerciste durante muchos años en España e Italia fue Ad-honorem o lo que cobraste lo gastaste en la Dolce Vita?

Abuelito dime tú … ¿por qué llamas a tus eternos camaradas “Víboras con cabezas triangulares” cuando todos pensábamos qué, incluyéndote a ti, eran personas cuadriculadas de pensamiento único?

Abuelito dime tú …. ¿al decirnos que te vas “pelao como el ala de un murciélago” es que piensas trabajar con Drácula Lacava en Carabobo? Seguro que por tu desempeño como agente ejecutor y cómplice de las arbitrariedades del régimen te van a llamar “BADMAN”.

En fin de cuentas, la realidad supera tú “mea culpa” de ficción; rodeado de camaradas víboras y judas te presentas, en cuerpo y alma, como corresponsable solidario del régimen que en los últimos veinte años ha provocado la mayor destrucción política, social y económica del país. Sin lugar a dudas que el destino de tú retiro no puede ser otro que el infierno.

 2 min


¡No son buenas las armas! como las emplea el Estado Cuartel, que muestra esta tiranía .devenida del golpismo y promotora de mafias y persecuciones cobardes. ¡No son buenas las armas! cuando al servicio del Estado Cuartel -vergüenza de la partidización e ideologización del elemento militar- han creado dolor, amargura y sufrimiento en los venezolanos. Estado Cuartel que hoy confronta las raíces sanas, la revuelta y ahora el resquebrajamiento y resquebrajamiento silente, como su contraparte dentro del inmenso desorden, ingobernabilidad y fractura en la supuestas armas de la república. ¡No son buenas las armas! del militarismo tiránico que hoy se expresa como Estado Cuartel.

¡No son buenas las armas! cuando la cúpula del cuerpo armado de espalda a la Constitución y la República operan como vasallos o caporales del poder ejecutivo militarista, carente de ética, ignorante de la geoestrategia y servil a la ideologización cubana, en el cual hay hombres armados que operan como motor funcional de un poder político rechazado por la mayoría de la masa democrática. No pueden ser buenas las armas, cuando están al servicio de un Estado Cuartel que cumple funciones de extensión, canalización y comunicación del régimen de Nicolás Maduro, que hoy boquea por su incapacidad, irresponsabilidad y latrocinio.

¡No son buenas las armas! cuando el cuerpo armado y quienes lo encabezan han dado la espalda a la Constitución y se atreven a perseguir y contener el derecho legitimo del ciudadano demócrata que, aún bajo la persecución y la violencia de las bocas de fuego, reclama un cambio político en Venezuela. Un cambio político para alcanzar la democracia y para que las armas regresen a su función primordial que es la defensa del Estado-nación y jamás a la función de gobierno militarista, como el impuesto por la tiranía cubana y otras organizaciones al margen de la ley.

¡No son buenas las armas! cuando quienes la usan de espaldas a la ciencia militar no saben ni siquiera que es un golpe de Estado, lo cual habla de su ignorancia e incapacidad en lo militar, pero además de un servilismo extremo… con un exponencial compromiso político partidista a las ideas políticas castrocomunistas que empezaron desde 1999. No son buenas las armas, para un grupo armado y múltiples grupos armados al margen de la ley, que desconocen las leyes de republica, que no saben ejercer ningún tipo de función, pero sí están entregados a negocios turbios y a funciones extrañas o impropias de un hombre soldado.

¡No son buenas las armas! cuando empleadas por el Estado Cuartel perverso y cobarde, que nace de la conflictividad y el empleo de la polemología, se muestran como un militarismo tiránico y golpista para usurpar abiertamente el poder político, perseguir a una sociedad e invadir de propaganda a venezolanos que no soportan más a un cuerpo armado lacayo del régimen castromadurista. Ese Estado Cuartel lo que muestra es la extrema regresión del Estado-nación, que ha mutado y hoy se emplea como maquinaria logística y cuerpo de choque y persecución contra los venezolanos de a pie de esta sociedad maltratada.

¡No son buenas las armas! cuando se aprecia en el entorno interno militar un gran desespero, donde crecen las raíces sanas, sigue la revuelta y aparece el resquebrajamiento y el resquebrajamiento silente, no obstante la asfixia y persecución del castromadurismo policial. Castromadurismo policial que está en cuenta del rechazo y desprecio del más del 82% de venezolanos que están consciente que las armas de la república desde 1992 son expresión de la violencia política, del grupalismo armado interesado y ladrón, pero jamás de la defensa del Estado-nación.

¡No son buenas las armas!, finalmente, cuando empleando la hipocresía de quienes encabezan el cuerpo armado les ha faltado coraje para comprender que deberían ser ciudadanos-soldados y nunca caporales o parte de mafias regionales e internacionales. No son buenas las armas en manos de unos eunucos y violentos que están de espaldsa a la historia, a la ciencia y a la sociedad liquida y, que por torpes y máxima ignorancia y simplismo, no atinan a entender para que son las bocas de fuego de la república. A esos disfraces, vergüenza y regresión histórica que no entienden la postmodernidad, no se les puede exigir que se detengan ante el sufrimiento de toda una república, acicateada por la violencia política y el engaño instrumentado por Cubazuela…. a ellos les pasaá cuenta el renacer de la democracia producto del ejercicio político y de la civilidad de la mayoría de venezolanos asqueados por el empleo inmoral de las armas de la república.

¡Si son buenas las armas! cuando están bajo custodia del estamento militar de la república. ¡Si son buenas las armas! cuando están prestas y dispuestas a defender la soberanía de la nación, preparadas y listas para apuntalar el desarrollo de la república, entrenadas para proteger, salvaguardar y ayudar a la soberanía y sobre todo… para velar por el estricto cumplimiento de la Constitución. Para todo ello, se requiere entonces de la Reconceptualización del Cuerpo Armado, para regresar a un estamento militar profesionalizado, con una elevada ética profesional, respetuosos de la historia, que recuerden al caballero-soldado que nos enseñaron los Grandes Maestros Civiles y Militares de la Republica de Venezuela, que requiere en el Siglo XXI con el establecimiento de un nuevo ciudadano-soldado que ante la guerra triunfante… sean capaces de lograr la paz.

Es original,

Director de CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 21 de mayo de 2019

 4 min


Un video publicado hace unos días costó el cargo al vicecanciller de Austria, miembro del ultraderechista Partido de la Libertad (FPO). La filtración muestra a Heinz-Christian Strache solicitando financiamiento para su partido a la representante de un oligarca ruso a cambio de contratos gubernamentales.

Hace apenas horas se conoció la detención en Madrid del hijo del ex embajador de España en Venezuela, Raúl Morodo. Se acusa a ambos de recibir 4 millones de euros provenientes de Pdvsa. Ahora tenemos la explicación del desempeño sesgado de las labores diplomáticas del padre. Sospechosa actitud a la que se refirió Ibsen Martínez en un excelente artículo publicado en El País en 2005.

Como hemos dicho repetidamente, el binomio corrupción política y económica constituye la llave que abre la puerta a la mayoría de las violaciones de derechos humanos y de las actividades criminales que azota a los países.

Un claro ejemplo de ello es el caso Odebrecht (Lava Jato) y el impacto que ha tenido en la estabilidad democrática de nuestra región.

Han pasado casi cinco años desde que comenzó la investigación de lo que se ha calificado como el mayor episodio de corrupción de la historia de Latinoamérica. En Brasil, la trama llevó a la cárcel al ex presidente Lula Da Silva; en Perú hay varios ex presidentes encarcelados o huyendo. El suicidio de Alan García sin duda colocó el caso en otro dramático nivel.

Venezuela se mencionó desde el comienzo. Sin embargo, como es su costumbre ante este tipo de señalamientos, el régimen mantuvo un silencio sepulcral, a pesar de las claras y graves acusaciones del propio ex gerente de la transnacional brasileña en Caracas, Euzenando Azevedo, quien reconoció que Odebrecht dio 35 millones de dólares a Nicolás Maduro a través de su jefe de campaña, Américo Alex Mata García.

El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en el exilio condenó a Nicolás Maduro a 18 años y 3 meses de prisión por el caso Odebrecht, luego de la denuncia presentada por la Fiscal General de Venezuela, Luisa Ortega Díaz.

En 2017 el portal CuentasClarasDigital.org (CCD) develó que Odebrecht habría pagado en total más de 350 millones de dólares en sobornos a altos funcionarios del régimen de Venezuela, y no 98 como inicialmente señaló la investigación conjunta de Brasil y EEUU. Era de esperar que la cifra fuera mayor, dado que desde el comienzo se apuntó a Venezuela como el segundo país con mayor número de coimas después de Brasil.

La exclusiva del portal especializado en temas de delincuencia organizada señala que autoridades financieras y judiciales internacionales encontraron dinero en cuentas bancarias asociadas a ministros y directivos de varios despachos y empresas estatales como Pdvsa, el ministerio de Transporte Terrestre y Obras Públicas, de Agricultura y Tierras, Corpoelec, y en especial, el Metro, entre otras.

Los bancos receptores de los sobornos pertenecen a las jurisdicciones de Antigua donde habría 60 millones de dólares, Curacao con 10, EEUU 15, Luxemburgo 25, Panamá 24, Portugal 8, Suiza 150, Hong Kong y otros países, 61 millones de dólares, según las fuentes consultadas por CCD.

CCD también publicó la primicia de que la fiscalía suiza había congelado varias cuentas bancarias de la suegra del ex ministro de Transporte Terrestre y Obras Públicas y ex presidente del Metro de Caracas, Haiman El Troudi. La medida recayó sobre cuentas a nombre de Elita Del Valle Zacarías Díaz en el banco Credit Suisse por 28 millones, habiéndose detectado otras más en Banque Heritage por 4 millones y BNP Paribas por 10 millones de dólares.

Odebrecht utilizaba testaferros para canalizar los sobornos a los ministros y otros altos funcionarios. Estos abrían inicialmente las cuentas bancarias y luego las transferían a los sobornados o las personas de confianza de los mismos. Solo uno de estos presta nombres, Héctor Joseph Dáger Gaspard, cobraba el 2% del monto de las facturas pagadas. La Fiscalía suiza calcula que Dáger habría acumulado por ese concepto casi 50 millones de dólares, ya ubicados en varias cuentas de ese país.

El Estado venezolano ha pagado más de 30.000 millones de dólares a Odebrecht por once obras aun inconclusas, según el Ministerio Público. Al no haberse terminado la investigación, todos los responsables de los proyectos están bajo sospecha.

Nosotros decimos: Caiga quien caiga, hay que castigar de manera ejemplar a los responsables y sus cómplices necesarios por el gran daño que ha sufrido el patrimonio público.

El saqueo de Venezuela constituye una violación sistemática de los derechos humanos, principal causa de los males que padecemos.

Por supuesto, como parte importante del proceso de hacer justicia, hay que recuperar el dinero robado por la cleptocracia del régimen a nuestro pueblo. Venezuela ya cuenta con el instrumento legal para hacerlo. La Comisión Permanente de Contraloría, bajo las sucesivas presidencias de los diputados Freddy Guevara, Juan Guaidó y Freddy Superlano, impulsó la Ley de recuperación de bienes producto de la corrupción que fue aprobada por unanimidad por la Asamblea Nacional. La nueva Ley contempla formas de recuperación distintas del clásico decomiso penal, así como el reconocimiento a las personas que proporcionen información útil. La cooperación internacional será fundamental para lograr los objetivos, una vez que se concrete el cambio político por el que estamos luchando.

El gigantesco y poderoso entramado de corrupción conformado alrededor del tema del financiamiento de los partidos políticos a nivel mundial confirma la necesidad de tener un sistema de normas legales que garantice la necesaria transparencia.

En Venezuela es fundamental aprobar una Ley de financiamiento de partidos y campañas electorales que asegure que los recursos utilizados para financiar la democracia no estén contaminados por la corrupción política.

Es imperativo inmunizar a la democracia frente al virus del financiamiento ilícito que contamina la acción política con las actividades criminales. Si no es capaz de crear defensas contra el dinero tóxico de la delincuencia organizada, la democracia se estaría suicidando.

Twitter: @TablanteOficial

Facebook: Carlos Tablante

Web: www.carlostablante.com

 4 min


Gabriela Samela

Michael Piore, profesor emérito de economía política en el MIT y autor de una vasta obra sobre trabajo y mercado laboral, repite en la entrevista con el Económico una anécdota que ya contó en otras charlas en América latina: “Durante una estadía en Ecuador, hice un viaje en auto de tres horas del valle a la montaña. Atravesábamos un paisaje de increíble belleza y nos cruzamos con pobladores indígenas. Al mismo tiempo, el conductor llevaba encendida la radio y allí se escuchaba al vicepresidente de Ecuador dando un largo discurso acerca de la necesidad de emprender e innovar en el país. En esencia, era el mismo discurso que se puede escuchar en cualquiera de los 50 estados de Estados Unidos: gobernadores, alcaldes, todos repiten más o menos la misma idea. Y la pregunta es: ¿De qué se trata esta idea? ¿Es realmente aplicable a este enorme rango de lugares diferentes en el mundo?”

Cuando se habla del futuro del trabajo —el tema de la conferencia que Piore dio en la Universidad Católica, invitado por el Centro de Estudios en Economía y Cultura—, también hay una idea repetida: la tecnología reemplazará el trabajo no calificado, se perderán empleos y se crearán otros, propios de la sociedad del conocimiento.

"La idea de emprendedorismo atribuye el desarrollo tecnológico a personas particulares. Así, parece justificar las diferencias radicales en la distribución del ingreso", dice Piore.

“La respuesta sobre el origen de estas ideas puede darse desde la noción de paradigma político: un marco de pensamiento a través del cual los decisores de políticas piensan la economía, juzgan la gestión y tratan de influenciar su dirección”, señala Piore.

¿Cuál es el paradigma que enmarca hoy estas discusiones?

—En los tardíos 70 y principios de los 80, el paradigma fue dirigido por el consenso de Washington y su creencia en la eficacia del mercado. Aunque esta creencia continúa, este paradigma fue reemplazado por otro que llamaría el consenso de Silicon Valley: es una visión política que está dada por el mantra innovación, emprendedorismo y economía del conocimiento e incluye la idea de que la estructura de empleo se está moviendo hacia la alta tecnología, por lo que necesita de manera creciente la educación superior, y de que hay cada vez menos lugar en la economía para trabajadores con poca calificación. Bajo el consenso de Silicon Valley, los cambios tecnológicos parecen hacer inevitable la globalización. Ahora bien, ¿de dónde vienen y qué rol cumplen estos paradigmas en la evolución de la economía? ¿Son una cámara que refleja el mundo o un motor que lo crea según su imagen? Estas preguntas son relevantes en el contexto del triunfo de Trump y el Brexit, porque estos movimientos son reacciones críticas a la globalización, pero al mismo tiempo no ofrecen una alternativa a los paradigmas predominantes.

¿Podría desarrollar las ideas del “consenso de Silicon Valley”?

—Este consenso se sostiene en tres pilares: innovación, conocimiento y emprendedorismo. La innovación parece traer, implícitamente, la idea central de que la tecnología está llevando, particularmente en relación a su demanda de trabajo, a la necesidad de habilidades cada vez más sofisticadas que requieren crecientes niveles de educación superior para las personas que van a crear y gestionar esas tecnologías. En la misma línea, una serie de industrias preexistentes no estarán capacitadas para competir con sus bajas habilidades laborales. Va a haber una creciente mano de obra residual no empleable en las economías que están siendo guiadas por la innovación. Por un lado, hay gente buscando su lugar en el mundo y, por el otro, ciudades, estados, regiones y naciones intentando encontrar la clave del desarrollo económico. En este aspecto, esta idea de innovación es una profecía auto cumplida. Porque si crees que la innovación es crítica, pero no sabes qué es, esta imagen que tenemos de la innovación va a manejar la economía: a los inventores y emprendedores, por un lado, y a los inversores, que ponen los recursos en ciertos lugares y dimensiones en particular, por otro. Por otra parte, el emprendedorismo en este paradigma, implica que el éxito económico puede ser atribuido a individuos particulares. Y claramente, el desarrollo tecnológico es atribuido a personas particulares. Así, parece justificar las diferencias radicales en la distribución del ingreso que emergieron en esos distritos industriales que podrían se análogos a Silicon Valley. Esto nos lleva a otro elemento de esta discusión. Se nos enseña en economía que los cambios estructurales siempre involucran ganadores y perdedores. Esos cambios sólo se justifican si la red social se beneficia: si los ganadores compensan a los perdedores. Pero cuando miramos el cambio estructura en la economía hoy, la compensación no fue pagada. De hecho, no hay lugar en el sistema donde haya un cálculo de ganadores vs. perdedores, por lo que no hay forma en la que podamos hacernos este tipo de preguntas.

¿Y cuál sería la alternativa?

—La tecnología es el producto de la investigación y el desarrollo y ambos son conducidos por la creencia: como no es posible saber cómo será el futuro, las decisiones dependen fuertemente de las opiniones de otras personas. Y si todo el mundo está argumentando que vamos a ir en cierta dirección, entonces terminaremos yendo hacia allá. Del 30 al 40% del presupuesto en investigación en EE.UU. sale del presupuesto federal. Entones, el gobierno federal a través de la dirección que le da a sus gastos, es muy influyente acerca de esta creencia general. La pregunta que surge es qué pasa si buscamos diferentes tipos de tecnologías, por ejemplo, tecnologías que empleen una gama de trabajo mucho más amplia. Si deliberadamente destináramos más recursos hacia tecnología accesible a personas con menor calificación, podríamos abrir el futuro a gente que ahora creemos que va a estar excluida.

En general, cuando se discute el futuro del trabajo no se incluye a los trabajadores en la conversación.

—No son parte de la conversación acerca de hacia dónde va la tecnología. Pero, en realidad, ellos están muy involucrados en hacia dónde va. Como parte de una investigación en el MIT, visitamos fábricas en el Midwest, un área donde se supone que el empleo va a desaparecer. Lo que vimos es que no están introduciendo nuevas tecnologías rápidamente y que los trabajadores mayormente aprenden esas nuevas tecnologías no a través de la educación formal, sino por tutoriales en la Web, cursos especiales que son dados por los proveedores, o aprendiendo de los otros. Es un tipo de conocimiento que involucra la innovación: los trabajadores aprenden en la invención, usando los materiales, como muestran algunas investigaciones en la industria de la construcción. Se trata de una forma muy distinta de innovación. Otra característica de este tipo de conocimiento es que es colectivo. Si uno va a al lugar de trabajo y pregunta quién inventó esta forma de hacer las cosas, no hay una única persona responsable. El conocimiento pasa de un trabajador a otro y evoluciona.

07/04/2019

El Clarín

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