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Opinión

Con voz propia

Hasta las 5 pm del jueves 7 de marzo 2019, Nueva York era recordado por el apagón más prolongado de la historia, el cual ocurrió el 9 de noviembre 1965 y tuvo 13 horas de duración. Fue causado por colapso en la red eléctrica que une la costa entre EEUU y Canadá. Resultaron afectadas 30 millones de personas, en 8 Estados.

Venezuela rompió ese récord, con el mega-apagón (calificación que da Provea a la catástrofe de la Emergencia Humanitaria Compleja a la cual estamos sometidos), y conmovió al mundo. Aquí duró 120 horas (equivalente a 5 días) transcurridas en 24 entidades, incluida Caracas, la capital, y que sufrieron más de 30 millones de habitantes.

Con fundamentos técnicos para Provea la causa fue una “mezcla de falta de mantenimiento, irregularidades administrativas - relevante es la corrupción- y desprofesionalización de Corpoelec”. Dos venezolanos expertos en ingeniería y tecnologías geoespaciales analizaron imágenes de la NASA que indican que hubo tres incendios muy cerca de líneas de transmisión de 765 Kv en central hidroeléctrica de Guri, estado Bolívar que habrían paralizado la red eléctrica.

Para ocultar esa realidad, el narco régimen con su ficticio anti imperialismo declara que “Venezuela ha sido víctima de la tecnología estadounidense en ataque cibernético contra sistema eléctrico”.

Dicho Imperio, a través de la Corte del Distrito Sur de Florida acusó a los venezolanos Jesús Ramón Veroes y Luis Alberto Chacín por lavado de dinero. Veroes declaró que habían enviado 500 transformadores a Corpoelec.

En el Zulia, el secretario de gobierno Lisandro Cabello atribuye a papagayos, estallidos en el sistema eléctrico.

Relevancia tiene opinión sobre apagones de la ex presidenta de Chile Michelle Bachelet, Alta Comisionada de la ONU para los DDHH: “simbolizan los problemas de infraestructura que afronta el país”.

A tanto tiempo del mega-apagón, aún persiste la falla eléctrica en varias zonas de Caracas-Miranda y otras regiones del país. A las 2 pm del 18 de marzo se vieron afectadas por suspensión de electricidad en dicha falla afectó varias estaciones del Metro y unas 15 zonas urbanas.

Por lo menos 8 estados registraron apagones: Miranda (Higuerote, Parroquia Leoncio Martínez, Guarenas-Guatire); Vargas (Punta de Mulatos a Tanaguarena), Zulia, Trujillo, Carabobo, Táchira, Sucre y Falcón.

Así EEUU y más de 60 naciones están presionando al usurpador Nicolás Maduro para que abandone el poder y permita que el presidente interino y jefe del Parlamento Juan Guaidó, forme un gobierno de transición. De acuerdo las recientes encuestas el 98% de venezolanos rechazan al corrupto régimen sostenido por la cúpula militar.

Hasta la protectora Rusia y EEUU celebrarán consultas sobre la situación, tal lo hicieron en Roma el viceministro de Asuntos Exteriores ruso Serguéi Riabkov y el enviado especial de EEUU para Venezuela, Elliott Abrams.

Arrinconado, en contradicción con su postura que se encuentra en guerra eléctrica, “porque la no convencional que aplica el imperialismo norteamericano y sus lacayos internos”, pidió la renuncia a todos sus ministros.

Trágico es el balance de la acción del narco régimen para enfrentar la situación: 26 personas fallecidas, 124 detenidos en protestas y un millar de establecimientos saqueados en 13 entidades.

Que la esperanza que abrigamos no se convierta en utopía como las promesas formuladas en el primer período de la Asamblea Nacional, incluyendo los seis meses dados al desgobierno.

Una reflexión nos trajo la oscurana que el régimen convirtió su deplorable política; adoptamos la expresión de una de las víctimas: que la calamidad la llevaremos con esperanza.

Al MARGEN. Vergüenza si es que la sienten, deben tener los seguidores del narco régimen, las risas del ideólogo Jorge Rodríguez cuando expone la crisis humanitaria. Sus razones tendrá el psiquiatra para el cual fue formado profesionalmente, para expresarse con burla. J

jordanalberto18@yahoo.com

 2 min


Michelle Bachelet

Señor Presidente,

Miembros del Consejo de Derechos Humanos,

Excelencias:

La Resolución 39/1 pidió un informe oral de actualización sobre la situación en la República Bolivariana de Venezuela. Estoy sumamente preocupada por la magnitud y la gravedad de la repercusión de la crisis actual sobre los derechos humanos, que constituye además un inquietante factor de desestabilización regional.

Un equipo técnico de mi Oficina se encuentra actualmente en el país. Considero que esta es una primera medida positiva y confío en que conducirá a un acceso continuo de la Oficina en el futuro. Es esencial que el equipo tenga acceso total e irrestricto, y que no se den represalias contra ninguna persona que se haya entrevistado o haya tratado de entrevistarse con ellos.

Desde junio de 2018 -la última vez que publicamos un informe sobre Venezuela- el ejercicio de los derechos sociales y económicos ha seguido deteriorándose continuamente. Los grupos de población más vulnerables, tales como los niños, las mujeres embarazadas, los ancianos y los pueblos indígenas se han visto especialmente afectados. Por ejemplo, las arduas condiciones de vida obligaron a un número considerable de miembros de la etnia warao a cruzar la frontera con Brasil, en busca de alimentos, atención médica y otros servicios básicos.

Las autoridades se han negado a reconocer las dimensiones y la gravedad de la crisis en materia de cuidados médicos, alimentación y servicios básicos, por lo que las medidas que han adoptado no han sido suficientes.

La reciente interrupción del abastecimiento de fluido eléctrico que afectó a todo el país ha agravado esta situación, al reducir aún más el acceso de la población a los alimentos, el agua y los medicamentos, y también ha afectado gravemente a los hospitales. Todavía no se conoce todo el alcance de los daños ni el número de víctimas directas, pero este prolongado apagón simboliza los problemas de infraestructura que afronta el país. La escasez de agua y de gas natural y el colapso del transporte público también siguen afectando a muchas personas; esta situación, combinada con la hiperinflación, genera atroces condiciones económicas que han desencadenado miles de protestas sociales.

El sistema de atención sanitaria sigue deteriorándose, lo que repercute considerablemente en la mortalidad y morbilidad materna, la mortalidad infantil. La propagación de enfermedades infecciosas, que habían estado previamente bajo control, es el foco de la reciente campaña de vacunación implementada por el Gobierno con la ayuda de la Organización Panamericana de la Salud.

Según una encuesta reciente, más de un millón de niños han dejado de asistir a la escuela, la mayoría porque sus padres no pueden proporcionarles el desayuno, porque los programas de almuerzo escolar han colapsado, por la escasez de transporte público a precios asequibles, o por la falta de docentes y personal escolar, muchos de los cuales han abandonado el país.

Aunque esta devastadora crisis social y económica comenzó antes de la imposición de las primeras sanciones económicas en 2017, me preocupa que las recientes sanciones sobre las transferencias financieras derivadas de la venta de petróleo venezolano en los Estados Unidos puedan contribuir a agravar la situación económica, con posibles repercusiones sobre los derechos básicos y el bienestar de la población.

Asimismo, me preocupa profundamente la reducción del espacio democrático, en particular la continua criminalización de la protesta y la disidencia pacíficas. En el contexto del auge de las protestas antigubernamentales ocurridas en todo el país en los dos primeros meses de este año, mi Oficina documentó numerosas violaciones y abusos de derechos humanos perpetrados por las fuerzas de seguridad y los colectivos armados progubernamentales, incluyendo el uso excesivo de la fuerza, asesinatos, detenciones arbitrarias, torturas y malos tratos en condiciones de detención, así como actos de amenaza e intimidación. Sobre muchas de estas preocupaciones hemos hecho hincapié en nuestros comunicados de prensa, y en el informe que presentaremos al Consejo durante el periodo de sesiones de junio ofreceremos información detallada al respecto.

La Oficina del Alto Comisionado ha seguido investigando las denuncias de posibles ejecuciones extrajudiciales realizadas por las fuerzas de seguridad. En 2018, se informó de al menos 205 muertes atribuidas a las FAES. Otras 37 personas fueron presuntamente asesinadas en enero de 2019 en Caracas. Al parecer, algunos de estos asesinatos se han producido según un patrón similar: ocurren durante allanamientos ilegales de domicilio realizados por las FAES, y posteriormente estos órganos notifican el fallecimiento como resultado de una confrontación armada, aunque los testigos declaran que las víctimas no portaban armamento alguno. En determinados casos, los parientes de las víctimas denunciaron que la Oficina del Fiscal General se había negado explícitamente a iniciar investigaciones contra miembros de las FAES. La mayoría de las víctimas vivía en barrios pobres y había participado en protestas antigubernamentales. Me preocupan particularmente los informes que indican que las operaciones de este tipo se utilizan como una forma de represalia e intimidación.

También me inquieta el aumento de las restricciones a la libertad de expresión y de prensa en Venezuela y las alegaciones de que las autoridades han usado arbitrariamente la ley contra el odio, aprobada en noviembre de 2017, para imputar a periodistas, dirigentes de la oposición y a cualquiera que exprese opiniones disidentes, lo cual termina por generar autocensura. Este contexto tiene una importante repercusión sobre el derecho de las personas a la información.

Un resultado directo de esta vasta crisis humanitaria es que más de 3 millones de personas han huido de Venezuela, en busca de comida, atención médica, empleo y protección. Muchas de ellas han partido en precarias condiciones de salud y con poco dinero, a veces sin ninguno; y sus dificultades se multiplican por las prácticas habituales de extorsión y confiscación empleadas por algunos agentes de fronteras. Asimismo, los venezolanos se enfrentan a enormes obstáculos para conseguir la documentación que les permita facilitar la migración ordenada y el acceso a la educación y el empleo en otros países.

Los países de la región se han visto confrontados a la llegada masiva de personas que a menudo presentan necesidades humanitarias urgentes y cuyos derechos humanos requieren protección. Esas personas necesitan que se realicen esfuerzos considerables y coordinados de regularización y reunificación familiar, y a veces necesitan también acceso urgente a la atención médica, comida y vivienda, así como al empleo o la educación. Aplaudo los esfuerzos que han realizado los países receptores de la región para abordar las necesidades de los refugiados y migrantes venezolanos y les aliento a que continúen el combate contra la xenofobia y la discriminación, y mantengan el acceso a su territorio.

Excelencias:

La polarización está agravando una situación ya de por si crítica. Es preciso que se alcance un acuerdo sobre una solución política para todos los interesados, con medidas para mejorar una amplia gama de problemas urgentes de derechos humanos. Exhorto a las autoridades a que adopten esas medidas para demostrar su compromiso real con la resolución de los numerosos desafíos presentes en todo el país. Y quiero insistir en el compromiso permanente de mi Oficina de trabajar con todos los interesados pertinentes en los esfuerzos que realizan para mejorar la situación de derechos humanos en Venezuela.

Muchas gracias, señor Presidente.

40º periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos

20 de marzo de 2019

https://www.ohchr.org/SP/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=24374&...

 5 min


Apagado, paralizado, a la defensiva y atrincherado en la soberbia y en una ambición de poder sin límites, Maduro, totalmente insensible al sufrimiento y dolor de los venezolanos, se niega a negociar su retiro de Miraflores para dar paso a una transición pacífica y electoral hacia un gobierno de unidad nacional de todos y para todos.

El imparable avance de Guaidó representa la alternativa democrática de cambio y de futuro, respaldada por millones de venezolanos y gran parte de la comunidad internacional.

Es fundamental la incorporación de los sectores populares. Los mismos barrios que votaron en 2015 mayoritariamente por la oposición dando el triunfo en la Asamblea Nacional, deben ahora tener el rol protagónico en esta etapa decisiva. La prioridad debe ser abrir el canal de ayuda humanitaria con la cooperación internacional de organizaciones como Cáritas, la Cruz Roja y el voluntariado que dirige el diputado Miguel Pizarro, para atender las urgentes necesidades de alimentos y medicinas.

Al mismo tiempo, el Plan País debe tener un rostro mas humano donde la mano invisible del mercado y la libre competitividad esté compensada con la presencia de un Estado con instituciones fuertes para lograr cohesión social y una mejor convivencia en una sociedad de bienestar.

Lo urgente es atender la crisis humanitaria con políticas públicas sostenibles para igualarnos todos hacia arriba, mejorando las condiciones de vida y con oportunidades, sin exclusión. Tanta competitividad cómo sea posible y tanto Estado como sea necesario, porque como ya sabemos, no se puede repartir la riqueza que no se produce. Debemos transformar la materia prima en productos terminados hechos en Venezuela, ser menos dependientes de las importaciones, aumentar la producción petrolera para que sea la palanca de la diversificación del modelo económico, reformar al Estado para democratizarlo, descentralizarlo y tener un sistema de Justicia idóneo. Para ello es indispensable una gran reforma educativa que promueva el emprendimiento, la innovación y la excelencia.

Se debe reparar el daño a las víctimas de las expropiaciones, atraer inversiones privadas nacionales y extranjeras, privatizar empresas convertidas en pasivos por la ineficiencia y la corrupción, recuperar los bienes y fondos robados al patrimonio público, entre otras acciones importantes.

Para lograr todo esto es necesario curar a nuestra Venezuela de tantas heridas. Liberar a todos los presos políticos, detener la violencia y la sistemática violación de los derechos humanos. La mejor fórmula es aquella que se apoye en la reconciliación, la renovación de la política, un nuevo liderazgo que sea capaz de mirar por el retrovisor solo lo necesario para aprovechar lo mejor de las experiencias del pasado y con visión de futuro, cargada de creatividad e inteligencia, construir entre todos la Venezuela que queremos y seremos.

Twitter: @TablanteOficial

Facebook: Carlos Tablante

Web: www.carlostablante.com

 2 min


El acuerdo presentado por la Asamblea Nacional sobre reincorporación, reinstitucionalización y fortalecimiento de la fuerza armada no tiene destinatario, por cuanto lo actuado por lo Asamblea por desconocimiento, ignorancia o buena fe debió anclarse en el análisis del entorno interno militar, que desde el año 2002 se entiende como un disfuncionamiento del cuerpo armado como partido político en armas, con funciones de extensión, comunicación y canalización propias de un partido político, en este caso ideologizado y militarizado. Tan es cierto, que se observa en la dinámica diaria entre el cuerpo armado y el poder político, que los generales y almirantes actúan como vasallos y caporales del régimen autocrático de Venezuela.

La afirmación precedente sugiere, obliga, pero fundamentalmente impone que cualquier contenido de carácter jurídico que pudiera tocarse alrededor del cuerpo militar, deformado intencionalmente por el castrochavismo y el castromadurismo, está impuesto y obligado a conocer el entorno interno militar. Es decir, el espacio entre lo administrativo y lo estratégico de una organización supuestamente cerrada, jerarquizada y piramidal, donde convergen la perturbaciones del poder político sobre los factores filosóficos, logísticos, históricos, operacionales, de seguridad, además del doctrinario, el operacional, el económico y lo técnico-militar que debieran en funciones de interrelación las estructuras del cuerpo militar, lo que se conoce como entorno interno militar.

Si el partido político en armas como gobierno –lo que actualmente existe- precisa una yunta con el eje gobierno, resulta sencillamente inaudito, pero además imposible, construir un acuerdo sobre una inexistente fuerza armada nacional. Es fundamental que la opinión pública y quienes hacen vida política comprendan de manera diáfana, que desde la década del 70, cuando fue penetrada la Academia Militar por el comunismo, el castrochavismo y el castromadurismo lograron construir en el actual cuerpo armado la fuerza armada de liberación nacional, necesaria para instalar en Venezuela como república un régimen comunista tal como existe en Cuba.

Es por ello, que la primera y más importante acción por parte del poder político democrático hoy, ese que se acopla y/o ajusta a la Teoría del Estatuto, desarrolle la capacidad para accionar sobre el núcleo del régimen que lo representa el militarismo ideologizado. Frente a este militarismo ideologizado, lo que recomienda la polemología y, en especial, la sociología militar es una acción construida, analizada, pensada y de ejecución colectiva sobre las instalaciones militares que se llama cercar lo cuarteles. Cercar los cuarteles para recordarle desde el toque de silencio hasta el toque de diana, a quienes ocupan transitoriamente los espacios donde acuden tropas, suboficiales y oficiales, que están de espaldas a la Constitución, la ley y, por encima de todo, a la ética del soldado –más que eso- a la ética del ciudadano soldado. Es decir, el hombre o mujer que de uniforme se entiende como ciudadano soldado de la república para la defensa de la nación.

El poder político legítimo -eso que entendemos como la Asamblea Nacional con legitimidad de origen- no puede diluirse en acuerdos sin destinario, sino que tiene que comprender que el partido político en armas como gobierno –que no fuerza armada- cumple un rol político crítico que ha creado un Ambiente Político Real Violento para el año 2019, y los líderes con legitimidad de origen y la ciudadanía están impuestos a sensibilizarse a ese actor político para que entienda la pulsión y demanda de cambio político en el país. Quienes hoy están en los cuarteles, que no son militares sino cuerpo armado como consecuencia de sus genes en el golpismo, tienen que saber que hay un país vuelto sociedad mayoritaria que aspira democracia, que ellos obstaculizan apoyando una tiranía.

Cercar los cuarteles significa que el liderazgo político con legitimidad de origen, en especial los diputados y múltiples líderes del cuerpo societal, organicen y construyan tareas para que al interior de instalaciones supuestamente militares conozcan el dolor, sufrimiento y necesidades de un venezolano que vive en una sociedad ahuecada, ya en calamidad político-social, que sólo le queda tomar a Venezuela como “punto inicial” para ingresar a la diáspora que es igual a irse a ninguna parte. Entonces, lo líderes políticos democráticos deben mostrar fortaleza, cohesión y acciones prospectivas ciertas, en las cuales se privilegia a la Constitución e incluye las leyes y reglamentos militares que han sido violados sistemáticamente por el cuerpo armado al servicio del régimen.

Finalmente, cercar los cuarteles es desenmascarar las supuestas acciones de mando de quienes dirigen a los componentes de tierra, mar y aire, que no han sido capaces de mostrar un sola maniobra militar conjunta y por ello deben dar cuenta de los presupuestos, de la logística, de la administración, de la doctrina y del nivel tecnológico de esa costosísima organización que es pagada por la sociedad. Cercar los cuarteles es una primigenia función de una supuesta comisión de seguridad y defensa del parlamento, que tiene que rendirle cuenta al Estado y entre sus responsabilidades está conocer el Ambiente Político Real Militar, verificar las causales de cambio del entorno interno militar e investigar los planes de empleo del cuerpo armado en tareas urgentes, como las hipótesis de conflicto o guerra y las condiciones de apresto sobre las nuevas guerras, que acechan a la república por el costado nor-sur-occidental, el costado nor-oriental y las zonas conflictivas de grandes riquezas mineras de la república.

Es original,

Director de CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 19 de marzo de 2019

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La palabra arrepentimiento viene del francés “repentir” que a su vez deriva del latín tardío “poenitere”, “ser penitente”, en el latín vulgar se convirtió en “repoenitere”, “ad repoenitere” hasta llegar a “arrepentir”. Alude a pesar de una persona por algo que ha hecho o dejado de hacer. Cuando Jesús quiere explicar cómo se comporta Dios frente a nuestros pecados cuando nos arrepentimos, lo hace con la parábola del hijo pródigo: un hijo que pide a su padre la parte de la herencia que le corresponde y se va de su casa. Gastó la mitad de su fortuna en una vida disoluta de parranda y meretrices y la mitad restante la despilfarró. Termina en una situación desesperada, que asemeja a la de un venezolano de hoy: sin nada que comer, sin trabajo, sin salud, cuidando unos cochinos, tarea en la cual el dueño de los cerdos le supervisa no vaya a ser que se coma las algarrobas destinadas a los animales.

Para hacernos una idea del pecado del hijo pródigo (prodigo en este caso es sinónimo de maniroto. En derecho romano se declaraba “prodigus” al que derrochaba el patrimonio legado), la ofensa más grande que se puede hacer a un padre es pedirle la herencia. Equivale a lamentar que el padre aún no se haya muerto, es en cierta forma matarle en vida. Cuando el hijo en el más profundo estado de desesperación, decide volver a su casa arrepentido y el padre –que sale todos los días al camino a ver si le ve regresar– le ve venir, sucio, miserable y arruinado, corre a su encuentro, le abraza, le besa, le baña, le viste con ropas caras, le coloca un anillo y mata a su becerro más cebado (¿qué culpa tenía el becerro?) para hacer una fiesta. Hay fiesta en la casa del Padre cuando alguien se arrepiente de corazón. No hay reproches, la alegría del bien es tan grande que borra todo lo demás.

Nosotros los venezolanos vivimos en el reino de la maldad. Hay cosas que Dios entiende que nosotros los humanos no alcanzamos a comprender. Vendrán días de arrepentimiento de aquellos que hicieron daño. El arrepentimiento es una cosa tan profunda que cómo saber si se trata de un acto verdadero del corazón o una actitud oportunista de quien ve la inminente caída del mal en el que militó y cambia de bando para seguir en lo mismo

De cualquier manera, la pregunta que surge en estos casos, es la del hermano del hijo prodigo, su razonable indignación porque su padre celebra la vuelta del desgraciado, mientras el, siempre fiel y obediente, nunca ha tenido fiesta. La pregunta es: ¿por qué no somos capaces de oponernos al mal cuando estamos frente a él?, cuando nuestra voz interior nos dice que eso no es correcto y toma consciencia del daño que se hace. ¿Por qué insistir en la maldad, regodearse en ella, colocar el provecho propio por encima de las vidas sagradas que están en nuestras manos?

Leo en parte de la entrevista:

  • Rotondaro: “ El Ministro Luis López decía que había que guardar los medicamentos para las elecciones de la ANC.” En ese momento: ¿qué le detuvo para no hacer lo correcto?
  • “Rotondaro indicó que más de 4 mil personas fallecieron en un año por falta de diálisis”. Se trata de 4000 personas que pudieron salvarse, que podrían estar vivas: ¿cómo se sigue con la vida de uno luego de tanta muerte?

El verbo latino “paenitere”, de donde dimana “penitencia” significó en su origen “no tener bastante de algo”. Quizá quien hace un daño consciente a otro está movido por la idea de que no tiene suficiente y algún provecho saca de ese daño. Parece entonces que un signo creíble del arrepentimiento es el de poder resarcir el mal que se ha ocasionado.

En el caso de las vidas perdidas, desafortunadamente ya no hay nada que hacer, pero sería un claro signo de arrepentimiento y un importante impulso al perdón que todos aquellos arrepentidos devolvieran lo que tomaron indebidamente en función de sus acciones. Sería una humilde y ejemplar forma de recomponer aquello que se ha roto, Ndaro

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El régimen que se implantó hace veinte años pulverizó Venezuela. Predicaron que era necesario destruir algunas cosas para crear otras. Se intoxicaron con algunas de las obsoletas ideas de Marx y quizá alguien les contó sobre el libro de Schumpeter Capitalismo, socialismo y democracia, que postula la tesis de la destrucción creativa. Destruyeron lo mucho o poco que había y no construyeron nada. Además, sembraron odio y desconfianza, debilitando aún más nuestro escaso capital social.

Ante el cambio que se avecina, nuestra sociedad debe presionar para crear algo diferente al pasado. El ingreso petrolero ha sido administrado por el Estado, el cual poco antes de la estatización logró disponer del 86% del pastel, y de un cien por ciento a partir del 1976. Como consecuencia, nuestro Leviatán ha sido dueño de vidas y haciendas y muy pocas veces lo ha hecho bien, por lo que sufrimos sus consecuencias.

Cambiar la mentalidad es el reto que tiene la nueva generación de políticos y de dirigentes del resto de la sociedad civil. La situación actual de Venezuela no es la de la mítica Jauja andaluza, ni de la histórica Jauja peruana. ¿Tendremos la voluntad y el coraje de cambiar las instituciones y entender que el Estado está en la carraplana y por ello debe limitarse a invertir en educación, salud e infraestructura y dar incentivos, no subsidios, para que el sector privado desarrolle empresas competitivas, así como corregir desigualdades?

Instituciones como el sistema judicial y el Consejo Nacional Electoral no deben estar en manos de activistas políticos, ni de timoratos que acepten instrucciones de quien esté en MIraflores. Es una inmoralidad seguir pensando en una repartición de cargos, donde gobierno y oposición tienen una cuota y nuestros embajadores y cónsules deben ser profesionales de carrera que promuevan oportunidades de negocio.

El Estado no puede ser mudo, ni indiferente ante las injusticias sociales, pero tampoco dueño de compañías, tener poder de decisión sobre las empresas que deben existir, ni sobre el control de precios. Aquello que predicaba Ludwig Erhard de tanto mercado como sea posible y tanto estado como sea necesario, puede ser una guía.

Recientemente, el ingeniero Enrique Vásquez escribió sobre Privatización: la vía obligatoria para la reconstrucción de Venezuela, en donde señala que todos nuestros gobiernos, desde 1958 hasta 1998, han sido de izquierda. Recalca la diferencia entre el primer período de Carlos Andrés Pérez, cuyas políticas abonaron el terreno para la crisis actual, entre ellas la nacionalización del hierro y el petróleo, complementadas por un enorme crecimiento del gasto público, emisión de deuda y aumento desproporcionado del tamaño del Estado. Por el contrario, en su segundo período, decidió revertir sus políticas socialistas y populistas mediante la liberalización de la economía, pero ciertos egoísmos políticos frustraron los planes basados en la competitividad y el libre mercado. Vásquez destaca los logros de la Cantv, Sidor y Electricidad en manos del sector privado y recomienda la privatización de Pdvsa.

Leer La ilusión de la siembra del petróleo, publicado por el Cendes, al que nos referimos en artículo pasado, nos motivó a releer Por qué fracasan las naciones, de Acemoglu y Robinson, quienes sostienen que las causas de las desigualdades entre países no se deben a la geografía, a la cultura o a la ignorancia, sino a problemas básicos relacionados con las instituciones políticas y económicas. Estas deben asegurar la propiedad privada, contar con un sistema no sesgado de la ley y proveer servicios públicos que permitan intercambiar y contratar, así como permitir la entrada de nuevos negocios.

La recuperación económica será difícil. La producción de petróleo es de apenas un millón de barriles por día. Se requerirán grandes inversiones y recursos humanos calificados. Estos últimos tuvieron que emigrar porque aquí, tanto Pdvsa, como las empresas de servicios les negaron empleo. Antonio Cardona, uno de los gerentes meritocráticos de la Mesa de Guanipa nos recuerda que la empresa Schlumberger rechazó contratar a personal despedido de Pdvsa a raíz del paro cívico del 2002. Lo mismo sucedió con las petroleras Total, Statoil y Chevron, así como con otros profesionales en diferentes organismos. Para que regresen parte de estos profesionales, se revierta la fuga de capitales y se logre el desarrollo deseado serán necesarios cambios institucionales que garanticen estabilidad y confianza, entre otras cosas.

Como (había) en botica:

Luis Urrutia fue un destacado profesional petrolero en la Costa Oriental del Lago. Para defender principios y valores de la democracia y no ser cómplice de la dictadura se sumó al paro cívico del 2002, por lo cual fue despedido, pero hasta hace unos días, continuó la lucha por una mejor Venezuela. Gente del Petróleo, Unapetrol y los demócratas lloramos su partida prematura.

También lamentamos el fallecimiento de Alfredo Weill, quien luchó por la transparencia electoral.

Respetamos y apreciamos la fracción 16J, liderada por María Corina y Ledezma, pero sería deseable que no hagan público sus diferencias con el resto de la oposición y que no presionen a Guaidó.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Pedro Vicente Castro Guillen

El gran filósofo alemán Enmanuel Kant, definió lo sublime como aquello que nos causa una mezcla enorme de fascinación y de estupor que no se puede asimilar, que no es integrable a la conciencia, que no es simbolizable, lo notable de esta concepción es que tiene que ver con la ética, la enormidad que requiere el cumplimiento de un esfuerzo ético. El filósofo de Königsberg, ejemplificó esta noción con los fenómenos de la naturaleza los estallidos volcánicos, las grandes tormentas que nos dejan atónitos por su mezcla de violencia y belleza que nos deja sin habla. Igual de excesivo es para Kant el acto ético.

Este mismo concepto se puede aplicar a fenómenos sociales de forma invertida como los que está viviendo Venezuela en estos momentos, más de 72 horas pasamos sin energía eléctrica, que nos priva de los más elementales servicios básicos, sin los soportes de vida necesarios en una sociedad, todo el país sin agua, sin poder adquirir bienes y servicios por falta de medios electrónicos o de moneda corriente, sin los más elementales servicios de salud lo que ha dejado víctimas por falta de los cuidados necesarios en toda la red de hospitales y clínicas del país. Este fenómeno nos deja estupefactos, sólo que no hay mezcla de belleza y fascinación, sino mezcla de perplejidad y horror, es lo que se puede calificar de lo sublime horroroso, aquello que es imposible de integrar en nuestra conciencia, de simbolizar porque la imaginación (como facultad de la razón) no alcanza a reducir este acto maligno a parte de un proceso del entendimiento.

Pero no queremos dejar la falsa impresión de que este fenómeno pasó, el horror de vivir sin servicios básicos, sin soporte vital es una situación que llegó para quedarse, la situación ha mejorado en Caracas que es la parte del país que el mandarinato madurista todavía teme, pero el resto del país está sometido a la ignominiosa situación de abandono, de carencias de todo tipo desde hace años, muchas ciudades no sólo sufren de manera inclemente y sin ninguna piedad todo tipo de atrocidades sino que también a esto se suma la brutalidad de la represión.

Esta situación que vivimos los venezolanos con el comunismo castro-chavo-madurismo, a pesar de lo que se crea no es nuevo, es típico de todos los procesos en los que se implementado (o intentado implementar) un régimen radical de izquierda. Paso en Rusia donde la experiencia leninista-estalinista con el comunismo de guerra y el totalitarismo dejo el saldo de millones de muertos por inanición y otras carencias sociales y otros tantos millones en campos de concentración. Otro tanto sucedió en la China de Mao Tse Tung, con la revolución cultural, que se redujo a millones de muertos sólo para satisfacer el sueño de un genocida de cumplir las leyes de la historia. Igual pasó en Camboya con los jemeres rojos, Corea del Norte, la Cuba de Fidel Castro y otros experimentos fallidos como sendero luminoso en Perú, la FARC y el ELN en Colombia, que cobro ciento de miles de víctimas y ahora en Venezuela donde el experimento comunista fracasado suma miseria, muerte y destrucción por todo el cuerpo de la Nación.

Tenía razón Kant al asociar el fenómeno de lo sublime a la ética, el más grandioso y admirado logro de su filosofía, porque la ética es un acto imposible en que el hombre debe persistir como un esfuerzo siempre más. El significante del comunismo en su temprana concepción entre los siglos XVI y XIX, quedo atado a una concepción paradisiaca en donde el hombre podía vivir una vida inmarcesible y de felicidad, quedo vinculado a una cierta noción ética. Pero lo que en realidad terminó siendo como experiencia histórica fue un horror de violencia genocida inhumana, que ha dado refugio a los más horrorosos actos de brutalidad –recomiendo leer las Actas de la CPI sobre Camboya-. Una verdadera ética del mal que enlaza los regímenes políticos totalitarios desde el nazi pasando por el estalinismo hasta el castro-chavo-madurismo.

La respuesta de los venezolanos debe ser también ética, no debemos dejarnos engañar, la lucha contra el mal que asola al país es una lucha de todo el mundo occidental, no es hora de patriotismo baratos, sin los Aliados (sin el petróleo venezolano que fue la mayor fuente energía de esa ominosa guerra) los judíos y demás víctimas se hubiesen podrido en los campos de concentración, es la hora de la firmeza y la valentía. Debemos cerrar filas con la Asamblea nacional como cuerpo legítimo de la Nación, con Don Juan Gerardo Guaidó que es nuestro Presidente(E), que sienta la unión y la fuerza de todos los venezolanos de bien para que realicemos la tarea de dar la baja histórica a este ominoso régimen.

@pedrovcastrog

 3 min