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Paola de Alemán: Esta negociación es diferente, porque EEUU está detrás (Entrevista exclusiva)

Paola Bautista

La dirigente política Paola de Alemán aseguró que Venezuela atraviesa un momento que puede abrir el camino hacia una transición democrática y sostuvo que el actual proceso de diálogo presenta una diferencia fundamental respecto de los numerosos intentos de negociación que lo precedieron: el involucramiento directo de Estados Unidos.

Durante una entrevista con La Patilla, Alemán analizó las negociaciones, el papel de Washington, las posibilidades de unas nuevas elecciones, la participación de la oposición y la sociedad civil, el futuro del chavismo y la necesidad de ofrecer certezas a una población que acumula años de frustraciones frente a procesos de diálogo que terminaron sin producir un cambio político.

“Creo que la gran diferencia que tenemos actualmente” es que el mecanismo de diálogo fue propuesto por Estados Unidos, explicó Alemán, quien destacó que Washington no solamente acompaña el proceso, sino que tiene un papel que, a su juicio, puede contribuir a garantizar resultados vinculados con el plan planteado por el secretario de Estado Marco Rubio.

Para Alemán, las fases de estabilización, recuperación y transición no deben entenderse necesariamente como etapas estrictamente consecutivas. A su juicio, pueden desarrollarse simultáneamente, porque una verdadera estabilidad requiere de un sistema democrático y una recuperación económica sostenible necesita instituciones fuertes capaces de ofrecer garantías a la inversión.

La dirigente también destacó la incorporación de la reconciliación dentro de los objetivos planteados para Venezuela. En su opinión, después de años de represión, violaciones de derechos humanos y sufrimiento colectivo, la reconciliación debe estar vinculada necesariamente con democracia, paz y justicia.

El papel determinante de Estados Unidos

Aquí lo más importante es el grado de influencia que actualmente ejerce Estados Unidos sobre el proceso político venezolano.

Alemán reconoció abiertamente la existencia del tutelaje sobre el país, pero atribuyó la responsabilidad de haber llegado a esa situación a quienes han gobernado Venezuela desde 1999.

En su análisis, la negativa a reconocer los resultados electorales del 28 de julio profundizó la crisis de soberanía y condujo a un escenario en el cual Washington pasó a ejercer un peso determinante sobre los diferentes actores políticos.

Esta circunstancia es precisamente la que, según Alemán, diferencia la negociación actual de procesos anteriores.

La dirigente considera que ahora existe un “elemento de fuerza” presente en la mesa que obliga a los participantes a recalcular sus decisiones e intenciones políticas. A diferencia de negociaciones anteriores, argumentó, la presión estadounidense ya no se limita a declaraciones diplomáticas o medidas económicas.

Por esa razón, aunque reconoce que el camino actual no necesariamente representa el escenario ideal que muchos venezolanos hubieran deseado, considera que es una vía que puede ser transitada hacia la recuperación democrática.

¿Por qué María Corina Machado no está en la mesa?

Otro de los asuntos abordados fue la composición de la representación opositora y particularmente la ausencia de María Corina Machado y Vente Venezuela.

Alemán explicó que, según lo informado por Dinorah Figuera, el diseño de la instancia tiene un fundamento institucional relacionado con el reconocimiento estadounidense a la Asamblea Nacional electa en 2015 y su Comisión Delegada.

En ese esquema participan principalmente representantes vinculados a los partidos que permanecen dentro de esa estructura institucional.

Alemán reconoció que existe un “déficit de representación” en la mesa, pero sostuvo que esa limitación no impide que puedan conciliarse agendas entre los distintos sectores de la oposición.

Sobre María Corina Machado, Alemán valoró positivamente su decisión de no obstaculizar el proceso a pesar de no formar parte de la negociación.

Consideró “responsable y valiente” que Machado acompañe el proceso desde una posición de vigilancia y contraloría ciudadana. Para Alemán, después de décadas durante las cuales el seguimiento ciudadano a las instituciones podía ser presentado por el poder como conspiración o traición, recuperar la capacidad de supervisar las decisiones públicas constituye en sí mismo un elemento de reconstrucción democrática.

La prioridad: elecciones presidenciales

Alemán explicó que la posición de Primero Justicia es priorizar una elección presidencial y posteriormente avanzar hacia la renovación de los cargos de elección popular en los diferentes niveles.

A su juicio, después de lo ocurrido tras las elecciones del 28 de julio, la voluntad política de los venezolanos debe ser restablecida mediante el voto.

Pero ante la impaciencia de una sociedad que exige resultados después de años de crisis, Alemán introdujo una de las ideas centrales de la entrevista.

A los venezolanos no nos falta la paciencia, a los venezolanos nos falta la certeza”, afirmó.

Esa certeza, explicó, debe traducirse en señales concretas: que Venezuela tendrá un nuevo Consejo Nacional Electoral, que se celebrarán elecciones y que existirá una verdadera entrega del poder conforme a sus resultados.

Por ello rechazó la idea de simplemente pedirle paciencia a la población.

“No vendería paciencia porque es muy injusto”, afirmó al recordar el sufrimiento acumulado por millones de familias venezolanas.

En lugar de paciencia, sostuvo, los dirigentes políticos, la sociedad civil y las instituciones deben ofrecer certezas mediante argumentos y, fundamentalmente, mediante acciones.

El temor de repetir negociaciones fallidas

La desconfianza ciudadana también estuvo presente en la conversación.

Alemán recurrió a un conocido refrán venezolano para explicar esa reacción: “El que está picado de culebra, bejuco le tiene miedo”.

La dirigente reconoce que el historial de negociaciones fallidas explica perfectamente la suspicacia de los venezolanos ante un nuevo proceso político.

Precisamente por ello considera indispensable desarrollar una profunda pedagogía ciudadana.

La delegación negociadora, señaló, tendrá la responsabilidad de demostrar su compromiso democrático, mientras que las declaraciones y actuaciones de Estados Unidos deberán contribuir a generar confianza en torno al destino final del proceso.

Presos políticos: evitar que se conviertan en “instrumentos de canje”

Uno de los temas más sensibles fue la situación de los presos políticos y el temor de sus familiares a que nuevamente sean utilizados como moneda de cambio dentro de una negociación.

Alemán planteó una interpretación particular: considera una ventaja que los presos políticos no formen parte de la agenda pública formal de negociación.

Su argumento es que incorporarlos expresamente podría convertir su liberación en un mecanismo de intercambio político, en lo que calificó como un “menudeo de personas”.

Que no aparezcan formalmente en la agenda, explicó, no significa que la delegación no pueda plantear su situación fuera de los puntos formalmente acordados ni elevar la voz por quienes continúan sufriendo.

Al mismo tiempo, Alemán fue enfática al señalar que la estructura represiva todavía existente en Venezuela debe ser desmontada y que las violaciones de derechos humanos no pueden ser ignoradas durante la transición.

Libertad de expresión como condición democrática

La entrevista abordó también los bloqueos contra medios de comunicación y plataformas digitales en Venezuela.

Alemán consideró imperativo que la libertad de expresión forme parte de las garantías políticas discutidas en el proceso.

A su juicio, restablecer plenamente los derechos consagrados en los artículos 57 y 58 de la Constitución permitiría devolver “oxígeno” al espacio público y a la vida ciudadana.

También coincidió en que eliminar los bloqueos digitales es una decisión fundamentalmente política y que debería constituir una de las prioridades de la nueva etapa.

La agenda conocida de las conversaciones, explicó, incluye tres grandes áreas: la situación generada por el terremoto, el fortalecimiento democrático y las garantías políticas. Dentro de estas últimas, Alemán considera lógico que sean abordados asuntos relacionados con derechos humanos, mientras que el fortalecimiento institucional debería comprender materias como el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia.

Además, destacó que se han anunciado mecanismos para permitir la participación de organizaciones de la sociedad civil en diferentes asuntos de la agenda.

La oposición tendrá que mantenerse unida

Alemán también advirtió que una eventual transición no significará la desaparición automática del chavismo como fuerza electoral.

El PSUV, señaló, continuará existiendo como opción política y eso obligará a las fuerzas democráticas a mantener elevados niveles de cooperación y unidad.

Según su análisis, la oposición deberá desarrollar mecanismos capaces de producir candidaturas unitarias desde las elecciones locales hasta la Presidencia de la República.

Para Alemán, ese será uno de los principales desafíos del futuro político venezolano: conservar la unidad no solamente para producir la transición, sino también para competir electoralmente después de ella.

En este punto, identificó dos elementos que considera especialmente importantes para evitar que el proceso pierda rumbo: mantener y fortalecer el compromiso de Estados Unidos y preservar la unidad de las fuerzas opositoras.

La relación con Washington, añadió, también exige responsabilidad por parte de la dirigencia venezolana. Para construir confianza, afirmó, la oposición debe comportarse como un actor estable, cumplir los compromisos alcanzados y demostrar que puede ser un interlocutor confiable.

“El régimen no me va a arrebatar mi optimismo”

Pese a las incertidumbres que todavía rodean las negociaciones, Alemán se mostró particularmente optimista sobre los próximos meses.

Explicó que para ella el optimismo constituye una decisión personal y familiar que no depende de quienes han causado sufrimiento a los venezolanos.

“El régimen no me va a arrebatar mi optimismo”, afirmó.

Pero aseguró que en esta oportunidad su expectativa favorable no responde únicamente a una actitud personal.

Alemán considera que actualmente “se han alineado distintas variables que favorecen al cambio político” y que los partidos, la sociedad civil, las instituciones y todos los sectores democráticos deben comenzar a prepararse para lo que definió como una “reinauguración democrática”.

En esa nueva etapa, sostuvo, el verdadero protagonista deberá ser el voto de los venezolanos.

Sobre cuándo deberían producirse las elecciones, evitó fijar una fecha concreta y propuso un criterio: deben realizarse “lo antes posible” dentro de condiciones institucionalmente realizables.

Una advertencia frente a los rumores

Al finalizar la entrevista, Alemán hizo una advertencia sobre uno de los riesgos de los procesos de transición: su naturaleza frecuentemente opaca desde el punto de vista informativo.

Las negociaciones complejas, explicó, pueden desarrollarse durante largos períodos sin que existan noticias públicas sobre sus avances.

Ese vacío informativo puede convertirse en terreno fértil para rumores, información falsa y operaciones destinadas a perjudicar el proceso.

Por ello insistió nuevamente en la necesidad de pedagogía ciudadana y recomendó acudir a fuentes oficiales para evaluar los avances.

La ausencia temporal de información, sostuvo, no necesariamente significa que existan malas noticias.

En una Venezuela marcada por décadas de confrontación política, procesos de negociación fallidos, represión y desconfianza, la dirigente reconoce que resulta inevitable que buena parte de la sociedad observe con cautela cualquier nueva promesa de transición.

Sin embargo, su conclusión es optimista.

Para Paola de Alemán, Venezuela se encuentra ante circunstancias diferentes y existe una combinación de factores internos e internacionales que puede abrir una oportunidad para el cambio político.

El reto ahora, según su planteamiento, consiste en convertir esa oportunidad en hechos verificables: instituciones democráticas, libertad de expresión, unidad opositora, participación ciudadana y, finalmente, elecciones capaces de devolverle al voto la condición de árbitro del poder.

Porque después de tantos años, su argumento puede resumirse en la frase que atravesó toda la conversación: los venezolanos ya han tenido suficiente paciencia. Lo que necesitan ahora son certezas.

https://lapatilla.com/2026/08/11/paola-de-aleman-esta-negociacion-es-diferente-porque-eeuu-esta-detras-entrevista-exclusiva/