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¿Mayoría y unidad? (9)

CNE
Tiempo de lectura: 8 min.

Hay muchas maneras de narrar lo que ha ocurrido en los últimos veintisiete años, yo escogí hacerlo sobre los procesos electorales; por supuesto, desde mi visión particular. Habiendo recorrido tres cuartas partes del camino en la “ruta” escogida, tras un breve recuento, continuaré a partir de las Elecciones Parlamentarias de 2015, que desde mi perspectiva son una evidencia de la modificación importante del modelo electoral y de la estrategia que el régimen instaurado en 1999 venía desarrollando.

Recuento

Para mí está fuera de duda que el régimen de Chávez Frías nunca tuvo verdaderamente el apoyo de la “mayoría” del país; pero sí tuvo dos cosas: Primero, un liderazgo carismático, que más allá del “carisma” supo conectar e interpretar la decepción de una parte del país con relación al sistema democrático −que no resolvía sus problemas− y formular una “narrativa” que conectaba con la prédica antipolítica de más de 25 años de una parte importante de la intelectualidad y creadores de opinión; y segundo, supo aprovechar el desgaste opositor y sus dificultades para lograr una alianza sólida. Con esos dos elementos, logró construir una “maquinaria electoral” para reunir los votos suficientes y sacar provecho de las características de un sistema electoral donde se vence por mayoría simple, adjudicándose así la elección presidencial de 1998.

Una vez en el poder, con los recursos del Estado y el apoyo de la fuerza militar −que no lo tuvo en 1992 cuando intento un golpe de estado−, cambió el modelo de desarrollo del país y lo condujo por un camino plagado de errores y corrupción, hacia un fin incierto, que nos ha traído a la profunda crisis humanitaria que hemos vivido en los últimos años, hasta hoy.

El régimen instaurado en 1999 por Chávez Frías, además, manipulando los recursos del Estado y abusando del poder buscó “legitimarse” a través de procesos electorales. La oposición democrática, derrotada y desorientada, por aquel revés inicial de 1998 y tropiezos posteriores, no supo leer cabalmente algunos signos importantes que mostraban las fisuras del modelo que se le estaba imponiendo; sin embargo, llevada por la exigencia política de la “unidad” logró meterse por entre los intersticios y conseguir algunos triunfos importantes, que trastocaban el modelo impuesto por Chávez Frías, mismo que perdura hasta hoy.

Evidencias del cambio

Las cifras de los sucesivos procesos electorales indicaban que el país se dividía en tres segmentos simétricos −apoyo al gobierno, oposición e indiferentes abstencionistas−; en esa circunstancia, la oposición logro algunas victorias menores y parciales, pero importantes: en 2007, en el Referendo de Reforma Constitucional, la “unidad” opositora le infligió la primera derrota significativa a Chávez Frías; en 2010, esa misma “unidad” y los disidentes del “chavismo” obtuvieron más votos que el PSUV en las Elecciones Parlamentarias de ese año, a pesar de que, debido a las perversiones y “arreglos” del sistema electoral, el PSUV logró una evidente “sobrerrepresentación” de los cargos en disputa; finalmente, se dio un resultado muy ajustado en la Elección Presidencial de 2013, en la que Nicolás Maduro perdió más de 600 mil de los votos obtenidos por Chávez Frías en su última elección, seis meses antes; todo eso anunciaba que la hegemonía del régimen instaurado en 1999 ya tenía grandes fisuras.

Estas fisuras se manifestaron meses más tarde en las Elecciones Municipales de 2013, a pesar del incremento de la abstención, que, aunque afectó más a la oposición, ésta obtuvo 22 alcaldías más que en 2008. Mi hipótesis de interpretación es que, a partir de 2010, se produjo un descenso continuo del voto hacia el régimen −salvo algún resurgimiento puntual, como en 2012, que ya he explicado (ver https://bit.ly/4s9Z5yM)−, mientras que la votación opositora se mantuvo o creció, a pesar de los retrocesos de la “unidad”. Ante esto, el gobierno inició una nueva manera de “gestionar” los comicios, visible en las elecciones de 2012 y 2013, pero especialmente determinante en las Parlamentarias de 2015, en los acontecimientos posteriores a sus resultados y en los procesos electorales subsiguientes, hasta el día de hoy, que iré analizando.

Entorno económico general

Antes de adentrarme en los meandros del proceso electoral de 2015 −único evento comicial celebrado entre 2014 y 2017−, haré una breve referencia al contexto socioeconómico general, pues ese proceso estuvo fuertemente condicionado por un severo deterioro de ese entorno, un fenómeno cuya magnitud debe analizarse a través de estimaciones independientes debido al “apagón estadístico” del Banco Central de Venezuela. Entre 2013 y 2015, el país enfrentó la profundización de un modelo basado en controles de cambio y precios que derivó en desequilibrios macroeconómicos críticos: la inflación se disparó del 56,2 % al 180,9 %, la deuda externa aumentó significativamente, el Producto Interno Bruto sufrió una severa contracción y los precios del petróleo cayeron a menos de la mitad.

Este colapso económico se tradujo en una cotidiana crisis social marcada por la escasez de alimentos, largas filas de abastecimiento, especulación, deterioro del sistema de salud y un incremento desmedido de la inseguridad ciudadana. La respuesta gubernamental, orientada a intensificar los controles mediante la Ley Orgánica de Precios Justos bajo poderes habilitantes, no logró frenar el declive, exacerbando el descontento popular y detonando graves convulsiones sociales que propiciaron un éxodo masivo de venezolanos hacia el exterior y terminaron de moldear de forma decisiva el ánimo y la conducta del electorado de cara a los comicios del año 2015.

La pobreza

Para ilustrar de forma sintética esta realidad, basta examinar las cifras presentadas por la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI), elaborada por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). En su edición inicial de 2014, la encuesta registró un incipiente deterioro socioeconómico, con una pobreza general (medida por ingresos) del 48,4 % y una pobreza multidimensional del 39,0 %. Para 2015, la pobreza por ingresos se disparó al 73,0 %, mientras que la multidimensional alcanzó el 41,3 %.

En síntesis, la situación económica que marcó los comicios de 2015, a pesar de la falta de datos oficiales y el “apagón estadístico” del BCV, se puede resumir así:

  • Deterioro macroeconómico de 2013 a 2015: con un modelo económico basado en controles, inflación disparada, contracción del PIB, aumento de la deuda externa y derrumbe de los precios petroleros.
  • Impacto y convulsión social con: escasez, especulación, inseguridad, fallas de salud pública, mayores controles de precios a pesar o a causa de la Ley de Precios Justos.
  • Aumento drástico de la pobreza, según cifras de la ENCOVI ya referidas.

Lo político

Entre los factores políticos que impactaron al país de 2013 a 2015 se encuentran la persecución y privación de libertad de líderes opositores. Varios alcaldes opositores fueron destituidos e inhabilitados y algunos líderes, como Leopoldo López (Voluntad Popular) y Antonio Ledezma (Alianza Bravo Pueblo), encarcelados. Dichas inhabilitaciones constituyeron otra de las “armas” políticas en contra de líderes de la oposición, como el ya mencionado Leopoldo López y otros como: María Corina Machado (Vente Venezuela), Daniel Ceballos (Voluntad Popular y alcalde destituido), Enzo Scarano (alcalde destituido de San Diego), Pablo Pérez (Un Nuevo Tiempo), Carlos Vecchio (Voluntad Popular) y muchos más.

A nivel internacional se presentaron también algunos incidentes, que apenas mencionaré, como las tensiones con Guyana, a raíz del hallazgo de crudo por parte de Exxon en la zona en reclamación; y, de forma primordial, la declaratoria de Venezuela como “amenaza inusual y extraordinaria” por parte de los EE. UU. y la adopción de las primeras sanciones individuales y puntuales contra Venezuela, a partir de la “Ley para la Defensa de los Derechos Humanos y la Sociedad Civil en Venezuela”, aprobada por el Congreso de EE. UU. en diciembre de 2014 y por una Orden Ejecutiva −la 13692− del presidente Barack Obama, emitida en marzo de 2015, que consistió en medidas sobre patrimonios y viajes, aplicables a individuos y funcionarios específicos.

“La Salida”

En materia de movilización política lo más impactante fue la intensificación de las protestas populares, agudizadas por “La Salida”, estrategia de un sector de la oposición que propugnaba una vía de confrontación directa, de calle, mediante protesta ciudadana, masiva y continua, frente al gobierno y que buscaba la finalización del mandato del presidente Nicolás Maduro, que asumió el poder en abril de 2013. Dicha iniciativa fue reprimida con dureza y su saldo en 2014, según diversas fuentes −Ministerio Público, la CIDH, el Foro Penal Venezolano, el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, la prensa nacional e internacional y otros−, fue de más de cuarenta fallecidos, más de mil heridos y más de tres mil detenidos. Durante 2015 la conflictividad de calle decayó notablemente, hasta disiparse a finales de año.

Aparte del saldo de víctimas fatales, heridos y detenidos, el impacto político más importante lo recibió la “unidad” opositora, pues en 2014 se agudizó internamente la contradicción y la fractura entre la alternativa electoral y quienes propugnaban vías como “La Salida”; fractura que en buena medida persiste el día de hoy.

La MUD

Sin embargo, a pesar de las vicisitudes, para finales de 2015 la oposición −articulada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD)−, se reunificó en la ruta electoral para las Elecciones Parlamentarias de 2015, incluidos quienes apoyaron “La Salida”, logrando presentar una tarjeta electoral única en todos los circuitos, tras intensos procesos de consenso interno y la realización de elecciones primarias en 33 de los circuitos electorales, en 12 estados y 87 ciudades, en los que no se había logrado dicho consenso. Sin duda contribuyó a ese proceso de reunificación el ejercicio de diálogo opositor en torno a la llamada “Mesa de Diálogo” o negociación entre el gobierno y la MUD, que, con mediación de UNASUR y el Vaticano, se llevó a cabo en abril y mayo de 2014, si bien la negociación en sí no arrojó resultados sustantivos.

Resultado de las Parlamentarias 2015

Con en ese ambiente económico, social y político, llegamos a las Elecciones Parlamentarias de 2015, que, junto a la negativa electoral de la Reforma Constitucional de 2007, fueron para la oposición y el país el hito más importante del proceso político electoral hasta ese momento. Veamos el resultado del mismo.

Tal como dije, las Elecciones Parlamentarias del 2015 fue el único proceso electoral disputado tras un año, 2014, políticamente muy convulso. El CNE estimó para esa elección una población en el país de 30,8 millones de habitantes, con 19,5 millones de electores registrados para votar, de los cuales fuimos a votar 14,4 millones, para una participación de 74,25 %, según el primer boletín del CNE, lo que es lo mismo que decir un 25,75 % de abstención, la más baja en un proceso parlamentario y la cuarta más baja de cualquier tipo de elección desde 1998. El oficialismo, con 5,6 millones de votos, obtuvo 55 diputados −43 menos que en 2010−; mientras que la oposición, con 7,7 millones de votos, logró 109 diputados, a los que se sumaron 3 diputados indígenas del estado Amazonas, para un total de 112 diputados; es decir, 47 diputados más que en 2010 y conformando una mayoría calificada de dos tercios de la Asamblea Nacional.

Conclusión

La oposición, a través de la MUD −la plataforma unitaria más sólida y duradera que ha tenido la oposición−, conquistó el triunfo político más rotundo desde que Chávez Frías instauró su régimen en 1999, dejando al descubierto una vez más la falacia de la presunta “mayoría” del chavismo en el país. La próxima semana analizaremos cómo el gobierno y sus instituciones de poder maniobraron para mediatizar este triunfo, limitar la mayoría parlamentaria opositora y los cambios de estrategia electoral que puso en marcha de allí en adelante en los procesos electorales de 2017 y hasta las elecciones parlamentarias y regionales de 2025.

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