El último informe del proyecto “Variedades de Democracia” (V-Dem) de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, no deja ninguna duda. La democracia experimenta una mala época en el contexto global. De acuerdo con el informe, publicado el mes pasado con datos hasta 2025, solo el 7% de la población mundial vive en países con democracias liberales. En 2005 la proporción era 17%.
El Índice de Democracia Liberal (IDL), medida agregada propuesta por (V-Dem) para comparar democracias, tiene dos componentes: el Índice Electoral (IE), y el Índice del Componente Liberal (ICL). El primer componente incorpora los siguientes aspectos: libertad de expresión, libertad de asociación, proporción de la población adulta con sufragio, elecciones transparentes, y elección de gobernantes. El segundo componente se estima tomando en cuenta los siguientes aspectos: igualdad ante la ley, contrapesos judiciales al poder ejecutivo, y contrapesos legislativos al poder ejecutivo. El IDL varía entre 0 (valor mínimo, compatible con el mayor nivel de autocracia) y 1 (valor máximo compatible con el mayor nivel de democracia plena).
En el gráfico se muestran los valores del IDL correspondientes al año 2025 en los 20 países de América Latina. También se incluye a Dinamarca (país con el mayor valor del IDL), y a Corea del Norte (país con el menor valor, compartido con Eritrea). En 2024 se había constatado que 11 países de la región habían experimentado reducciones en el IDL. En esta última medición (2025) el número de países que registraron reducción de IDL es 7. A continuación revisamos cada uno de los cuatro grupos de países conformados de acuerdo con el valor del IDL.
En el primer grupo están los países considerados como democracias plenas en la región (Costa Rica, Uruguay, y Chile). Estos países tienen un IDL superior a 0,75. En 2025 se registró un aumento del IDL en Costa Rica y Uruguay. En el caso de Uruguay este aumento le permitió ascender al segundo lugar después de Costa Rica. Los tres países se encuentran en el grupo de los primeros 20 países a escala global de acuerdo con el IDL (Costa Rica es el número 8).
El segundo grupo corresponde a los países con IDL entre 0,50 y 0,74. En este grupo se encuentran siete países: Brasil, Panamá, Colombia, Argentina, Guatemala, Perú, y República Dominicana. Esto significa que tres países ingresaron a este grupo en 2025 (Guatemala, Perú, y República Dominicana). El aumento del IDL (0,05) de República Dominicana es el mayor reportado en la región. El ingreso de Guatemala en este segundo grupo de países se produjo en dos años (un aumento de 0,19 en el IDL en ese período). También es relevante la reducción de IDL registrada para Argentina (0,03), la segunda de la región similar a la de México.
En el tercer grupo están los cinco países que tienen un IDL entre 0,20 y 0,49: Ecuador, Paraguay, Honduras, Bolivia, y México. Llama la atención en este grupo la reducción del IDL en Ecuador (0,06), la más alta reducción en la región, así como la de México (0,03), la segunda de la región junto con la de Argentina. También destaca como nota positiva el aumento del IDL en Bolivia (0,04), el segundo de la región.
El cuarto grupo está conformado por los cinco países con IDL inferior a 0,20. Estos países son: Cuba, El Salvador. Haití, Nicaragua y Venezuela. El único país del grupo que mejoró ligeramente fue Haití, al pasar de 0,08 a 0,10 en el IDL. Venezuela fue el único país que registró una reducción del IDL (de 0,05 a 0,04).
El balance en la evolución del IDL muestra avances en la región. Entre ellos el aumento del número de países en el segundo grupo (de 4 a 7 países), y las mejoras en Guatemala, Perú, y República Dominicana. También se debe destacar el aumento del IDL en Bolivia (en el tercer grupo). En los retrocesos destacan los casos de Argentina, México, y Ecuador, así como la persistencia de las autocracias en los países del cuarto grupo.
Es notorio que los avances en las democracias exigen acuerdos y planes de acción sistemáticos. De allí que se requiera mucho esfuerzo para coordinar acciones, y continuidad en las reformas. A diferencia de otras regiones del mundo, los avances en América Latina, aunque limitados, son auspiciosos. Esperemos que existan cada día menos retrocesos y que los progresos sean más rápidos. Definitivamente la región requiere democracias más consolidadas y efectivas.
Marino J. González es PhD en Políticas Públicas, profesor en la USB. Miembro Correspondiente Nacional de la Academia Nacional de Medicina. Miembro de la Academia de Ciencias de América Latina (ACAL).