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Irreversible

MCM5
Tiempo de lectura: 5 min.

Alzando la voz

Hace casi un año, María Colina Machado, después de meses de vida clandestina, realizó una épica salida marítima para llegar a Noruega a recibir el Nobel de la Paz. Después de más de una década sin poder salir del país, unos meses después ocurría lo contrario. Le impedían regresar a la Patria.

Comenzando 2026, hubo la incursión militar unilateral de los Estados Unidos en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro. Hoy está siendo juzgado en Nueva York por delitos vinculados al narcotráfico y a la tortura.

Dicha acción contó en Venezuela con gran respaldo que se reflejó en la gran popularidad alcanzada por el presidente Trump, solo superada por la de María Corina Machado.

Después, la incursión se convirtió en una intervención permanente de los Estados Unidos acordada con el gobierno absolutamente ilegítimo, no elegido por los venezolanos, de Delcy Rodríguez. Entonces, la popularidad del presidente norteamericano se esfumó, mientras la de María Corina Machado se mantenía a niveles sin precedente en nuestra historia. Los Estados Unidos continúan desarrollando un Plan de tres fases, cuyo contenido lo hemos venido conociendo en la medida que se ha ido ejecutando. Se han privilegiado acuerdos económicos poco transparentes, blanqueando dineros mal habidos por conocidos corruptos.

No obstante, después de la incursión militar hay una situación irreversible.

Es verdad que muchas cosas siguen igual y las calamidades cotidianas que una inmensa mayoría de compatriotas padecen continúan, al igual que el rechazo absoluto al régimen oprobioso. No obstante, también hay importantes cambios. La situación se ha tornado irreversible. Ya no será posible volver atrás.

Es verdad que la presidencia de la Republica continúa siendo ocupada por Delcy Rodríguez, por quien nadie voto. Designada vicepresidente por el ilegitimo gobierno dictatorial de Nicolás Maduro, continua en Miraflores, al igual que sus ministros y los altos funcionarios del Estado. Su hermano, sigue a la cabeza de la igualmente ilegítima Asamblea Nacional, integrada por diputados nombrados a dedo, en unas elecciones fraudulentas, que igual a la de Maduro, son absolutamente desconocidas por los venezolanos.

Todos los nombramientos realizados por Delcy Rodríguez mediante el ejercicio del poder usurpado son de personas con un amplio recorrido dentro del chavismo y muchos señalados como autores de variados crímenes. La justicia sigue secuestrada y el Consejo Nacional Electoral continua a cargo del inefable Amoroso. Los torturadores y miembros de los cuerpos represivos, aunque menos activos, están en sus puestos. No han sido ni destituidos, ni enjuiciados. Los privilegiados del régimen continúan con sus negocios inmorales y al margen de la ley. Siguen sin ser tocados, sus fortunas mal habidas continúan blanqueándose y sus corruptos hacedores apostando tener la misma suerte del por ellos muy admirado Alejandro Betancourt. El manejo de las finanzas del país, ahora con la participación de los Estados Unidos continúan caracterizadas por la opacidad, tanto para los venezolanos como para los del norte.

Venezuela sigue siendo un país destruido, con presos políticos torturados y una población empobrecida, cuya tercera parte vive en el extranjero. La alimentación, la salud y la educación, especialmente de nuestros niños, es cada vez más precaria. Los servicios públicos inexistentes o deteriorados, el agua y la electricidad racionada.

Sin embargo, algunas cosas han cambiado. Ya Maduro no está, tampoco Alex Saab y su socio Pulido. Constituyen la vanguardia de una larga lista de delincuentes que deberán ser enjuiciados. Hoy la influencia de Rusia, Irán y China, así como el dominio de Cuba, ha sido substituido por una especie de protectorado norteamericano cuyo alcance vamos conociendo en la medida que se ejecuta y cuyo único fundamento parece ser el poder militar y los intereses de Estados Unidos, como los entiende su presidente.

También ha desaparecido el discurso antimperialista característico de estos años y dirigido sobre todo hacia Estados Unidos. Ahora los chavistas hablan de acuerdos diplomáticos. Las sanciones, apenas si se mencionan y son substituidas por una amplia cooperación que en rigor es una absoluta sumisión a las demandas de Washington. La revolución ya no existe. El llamado Socialismo del siglo XXI ha terminado, ha llegado a su fin, sin recibir formal sepultura, mucho menos reconocimiento. Chávez, Maduro, revolución, son palabras lejanas que cada vez suenan menos. La popularidad del régimen chavista y su presidenta interina no deja de descender siendo inversamente proporcional a la de María Corina Machado.

Han aumentado las oportunidades de expresarnos, sobre todo en las calles para protestar el régimen y reclamar la libertad de los presos políticos, el regreso de exiliados y perseguidos, y la realización de elecciones libres.

Poco a poco, se va incrementando nuestra capacidad de movilización, nuestra arma fundamental para alcanzar una transición democrática en paz. El esfuerzo ciudadano ha sido inmenso, habida cuenta de que la sociedad civil organizada, muchas veces ha sido dependiente de un Estadoque pretendía ser totalitario o de partidos políticos que se alejaban de la responsabilidad que les corresponde en una sociedad democrática. La ciudadanía ha ido asumiendo las responsabilidades que muchos abandonaron. Hemos visto crecer el indiscutible liderazgo de María Corina Machado, cuyo regreso al país nuestro pueblo reclamaba cada día con más fuerza, pero que otros, sobre todo los ayer poderosos, rechazan en una suerte de miedo y convergencia de los más disimiles subalternos intereses.

María Corina Machado, finalmente, ha llegado a la Patria herida. Recorrerá Venezuela que se manifestará masivamente en todas nuestros pueblos y ciudades apoyando su liderazgo y el irreversible proceso de transición democrática y transformación nacional. Los venezolanos de buena voluntad acompañaremos a María Corina reclamando con la fuerza nuestro derecho a ser libres, a elegir nuestros representantes, a tener un estado constitucional democrático con absoluto respeto de los derechos fundamentales y necesarias garantías constitucionales. Los venezolanos queremos una sociedad donde todos podamos vivir en paz y justicia, para reconstruir nueras vidas y nuestro país, recuperar el tiempo perdido. Volver al pasado ya no será posible. Contamos con la voluntad y el firme propósito, bajo la conducción de María Corina Machado para alcanzar nuestro objetivo de ir hasta el final. Ante la evidencia de la realidad, los Estados Unidos se convencerán de la necesidad de hacer coincidir sus intereses legítimos con los de una Venezuela libre y democrática. El cambio es irreversible. 

Maracaibo, octubre de 2027