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Opinión

Pedro Vicente Castro Guillen

Relevo de pruebas, dice el refrán. Hoy vemos al madurismo, ojo, no al chavismo disidente, al chavismo “crítico o a miembros perennemente marginados del GPP, sino a figuras prominentes del madurismo hacer críticas contra la política de Nicolás y sus resultados. Algunas veladas como la de Elías Jaua y otras muy duras como las de Izarra y Bernal. Este último dijo, palabras más palabras menos: este desastre no es de Carlos Andrés, AD, COPEI o la cuarta república, es nuestro, es tuyo Nicolás.

Por supuesto, que estamos muy lejos de creer que este círculo crítico de Maduro le creció la conciencia, que están dispuestos a plantarle cara al régimen que de acuerdo con ello nos llevaría a la fase superior de la humanidad. Esta actitud obedece a las pugnas internas de cara al IV Congreso del PUS, pero más todavía a que el círculo de poder se empequeñece cada vez más, ahí están: Tareck El Aissami, los hermanos Rodríguez, Cilia Flores y más nadie. Y para Bernal y los criticones una cosa es ver el socialismo dentro del cuadro de poder y otra es verlo desde fuera, adentro todo se vuelve color de rosa y crece la esperanza, pero excluido todo se ve horrible y desaparecen las posibilidades de seguir aprovechándose de todas las ventajas del mando ejercido sin pudor y recato alguno.

La respuesta de Maduro a sus críticos ha sido con una caricatura de Lenin cuando escribió materialismo y empiriocriticismo (1908), para combatir a aquellos a quienes acusaba de oponerse a sus tesis desde la teoría marxista. Es decir, denunciar a sus nuevos detractores de traidores a Chávez, a la revolución y a él. Todo el que no puede aguantar las arbitrariedades de la banda en el poder callado y estoicamente, queda fuera del maravilloso mundo del socialismo y quedan expuestos, al igual que otros antes que ellos, a las peores diatribas del materialista Nicolás.

El problema que se le plantea al régimen es que el conjunto de micro fracturas que ya se venían produciendo desde Chávez, aún vivo, se están convirtiendo con Nicolás en grandes grietas que se dan porque tanto como arriba como abajo de las filas chavo-maduristas no se le ve posibilidad alguna de darle solución a la crisis global que acosa al país y sobre todo que mantiene a muchos funcionarios encerrados y amenazados con sanciones internacionales para la cual no tienen ninguna capacidad para negociar.

Esta semana pasada Maduro a imitación bufonesca de la Nueva política económica que autorizó Lenin en 1921 (La Nueva Política Económica (NEP) (Ruso: Новая экономическая политика, НЭП, Nóvaya Ekonomícheskaya Polítika) para sustituir el comunismo de guerra, un intento por restablecer el capitalismo, anunció otra vez la reconversión monetaria y otras medidas, que dentro de los círculos castro-chavistas-maduristas ven con ojeriza porque las ven con tintes neoliberales. Las pugnas seguirán en tanto las bases maduristas reclaman soluciones que la cúpula no está en capacidad de proponer de manera creíble.

Las nuevas medidas de Nicolás serán otro fracaso anunciado más, en virtud de que su éxito descansa en la posibilidad de generar confianza, cuestión que sólo se vuelve posible si el régimen deja de generar dinero inorgánico y puede lograr unificar y estabilizar el cambio para frenar la hiperinflación. Es un círculo vicioso. Con lo que acaba de anunciar eso no es posible y, no creemos ser exagerado si planteamos que, Nicolás lo que hizo en realidad fue agravar más el problema y hacer la vida de todos los venezolanos más calamitosa y más urgente su salida del poder.

@pedrovcastrog

 2 min


José Rosario Delgado

Comienzan a saltar las ratas porque huelen que la barcaza está hundiéndose y quieren conservar el pellejo. Son las ratas más peludas las que comienzan a pegar gritos y a dar picadas de víboras creyendo que al buscar tablas como respiradero se salvarían de la gran responsabilidad que en este desastre tienen y donde están metidas hasta la coronilla. Chillan dentro y fuera del país, en sus confortables poltronas o tribunas desde donde les meten un tiro a la dictadura y otro a la oposición como manera de distraer a la hambrienta audiencia que hace tiempo ha tenido tal ejercicio como entretenimiento mientras llega la comida en bolsas o cajas asqueadas y saqueadas en el camino.

Las ratas rojas rojitas orondas quieren dar testimonio de fe sobre una situación cantada hace nada más y nada menos que 26 años cuando tuvieron 25 hartándose de todo lo bueno sin asquearse de nada malo, pero ahora gritando “¡al tirano”!, “¡al tirano!”, como si estuvieran llegando en estos momentos y ocultando que tienen el rabo prendido en candela y los bolsillos llenos de dinero mal habido, y bien vivido, dentro y fuera de esta tierra arrasada por la ignominia.

Visibles panegiristas y ocultos depredadores se dan golpes de pecho cuadra’o en un intento vano de salvarse del dedo acusador de quienes sufren sus consecuencias y de la vara de la justicia que los hará pagar sus tropelías como se cobran las deudas del deshonor y como se expían las culpas ante la justicia divina que abarca a creyentes y no creyentes de la crisis humanitaria que nos acogota y nos embojota en un mismo saco a pesar de todas las diferencias que pudo haber en el pasado y de las pocas que pudiesen quedar ahora.

No escaparán de la rendición de cuentas los que haciéndose indiferentes u obedientes contribuyeron directa e indirectamente a colocar a esta rica nación en el cascajo de la basura, a hacer prósperos a los tiranos y dóciles a los habitantes de otras naciones sin que se les aguara el ojo mientras el llanto de las madres por los hijos ausentes o, en el peor de los casos, muertos por tan sólo gritar por su libertad y luchar por la democracia.

La nobleza del pueblo buscará de alguna manera proteger a algunas de esas ratas porque en el corazón de los venezolanos en general no existe el ánimo de la revancha ni la venganza, aunque otras de esas mismas ratas aseguran que todo lo que hacen es para cobrar lo que le pasó a un familiar metido en malos pasos cuando el país buscaba consolidar su sistema de libertades que se quedó en 40 años cuando deberíamos estar celebrando los 60 con un país en pleno desarrollo democrático, ejemplo de convivencia y responsabilidad.

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El reciente anuncio de Nicolás Maduro de reducir cinco ceros a la moneda actual y respaldar la denominación resultante –el “bolívar soberano”—con el “petro”, representa una irresponsabilidad descomunal como respuesta a la hiperinflación. Más cuando, porfiando una vez más en la estúpida cantaleta de una “guerra económica” --¡hasta cuando!—, obvia deliberadamente la instrumentación de las medidas requeridas para acabar con tan terrible mal.

A estas alturas es imposible desconocer que la trágica hiperinflación que padecemos los venezolanos se asocia a la explosión de la liquidez monetaria, alimentada por la emisión vertiginosa de dinero sin respaldo por el Banco Central de Venezuela. Desde que Maduro asumió la presidencia el dinero en poder del público se ha incrementado unas 2.500 veces, pero la provisión de bienes y servicios se ha contraído en más de un 40%. Tan enorme brecha entre demanda y oferta se ha “nivelado” con el alza acelerada de los precios. Nadie puede ser tan bruto como para creer que dividiendo por 100.000 tanto a la oferta como la demanda --ambos lados de la ecuación–— este desequilibrio desaparecerá, dando lugar a la estabilidad de precios. En lo que va de 2018, la liquidez se ha expandido más de 21 veces, mientras sigue reduciéndose la producción e importación de bienes y servicios.

¿Por qué Maduro no rectifica? Ya lo hemos comentado muchas veces. Poderosos intereses impiden desmontar los controles, las regulaciones y los mecanismos discrecionales de intervención facilitados por la destrucción del Estado de Derecho, pues constituyen la fuente de sus meteóricas fortunas. Esa vorágine de despilfarro, de expoliación de PdVSA y de la economía en general, de destrucción de las capacidades de sustento del país –en fin, de robo descarado--, impide cuadrar las cuentas del Estado. Lejos de proceder a poner orden en la casa, acabar con las corruptelas y restablecer la supervisión de poderes autónomos que manda la Constitución, la oligarquía depredadora ha recurrido a la emisión monetaria del BCV para sostener su gasto desenfrenado y financiar aumentos salariales y bonos especiales que inmediatamente se hacen agua ante la hiperinflación para mantener la ficción de ser “revolucionarios” que defienden al pueblo.

En tales condiciones, el efecto del nuevo cono monetario “soberano” se verá anulado prontamente. El Fondo Monetario estima posible una inflación de 1.000.000% este año. La capacidad real de compra del billete de mayor denominación --500 Bs.S., equivalente a Bs. 50.000.000 de los actuales (¡fuertes!)-- quedará reducida 10.000 veces con relación a comienzos de año. Y, ante la inseguridad referente a la instrumentación del nuevo cono ¿Cuántos billetes serán introducidos el 20 de agosto? ¿Cuál es el lapso para el reemplazo de los antiguos billetes? ¿Cómo quedará el pago de todos aquellos bienes y servicios cuyos precios hoy son inferiores a Bs. 100.000?—es de prever penurias aún mayores. La pretensión de evitar tal envilecimiento de la nueva emisión “anclándola” en el “petro” –una moneda inventada en la cual nadie confía, supuestamente respaldada en petróleo no producido--, es una cruel burla de Maduro.

Los desafueros del (des)gobierno militar civil están acabando literalmente con la vida de los venezolanos. Hasta comienzos de julio, el salario mínimo integral vio reducida su capacidad adquisitiva en más del 80% con respecto a diciembre de 2017. Son legión los relatos de muertes evitables por no conseguir los medicamentos requeridos, por la desnutrición extendida y por la inseguridad asociada a la anomia y la descomposición. La emigración de millones de Venezuela en búsqueda del sustento que Maduro les niega es la otra cara de semejante tragedia.

Lamentablemente, no basta con la denuncia. No hay base alguna de “entendimiento” con el Madurismo para una salida consensuada a la misma, pues éste ha quemado sus naves al desconocer las atribuciones de la Asamblea Nacional, “elegir” tramposamente una “asamblea constituyente”, “relegir” a Maduro, y premiar a militares señalados de narcotráfico y de violación de derechos humanos con altos cargos en el estado, todo bajo la anuencia de un tsj abyecto: se ha colocado más allá de toda posibilidad de retorno.

Estamos bajo el poder de mafias, muchas provenientes de estamentos corruptos del mundo militar, bajo asesoría y complicidad cubana, atrincheradas detrás del terrorismo de Estado para evitar su desalojamiento del poder. Se “justifican”, en la más pura tradición fascista, construyendo falsas realidades con base en la repetición ad nauseam de clichés y simbolismos maniqueos que alimentan un espíritu de secta refractaria a todo razonamiento. El refugio en estas “verdades reveladas” sirve de ariete para reprimir a toda protesta y “legitimar” las mayores crueldades, absolviendo a los maduristas de todo sentimiento de culpa.

Es menester destruir las bases de sustento de semejante horror. Las sanciones internacionales a los mafiosos más connotados ayudan, pero no son suficientes. La reconstrucción de una nueva unidad de las fuerzas democráticas en torno a un proyecto de país alternativo, que hagan suyo la inmensa mayoría de los venezolanos, y que se apoye en los reclamos que a diario hacen para garantizar su sobrevivencia, es imperioso para resquebrajar la complicidad militar en el régimen de expoliación implantado. Ello es imprescindible para liberarnos de esta tragedia.

¿Es que todos los militares son fascistas? ¡Hasta cuando!

Economista, profesor de la UCV.

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Los dictadores se valen de esbirros, o sea de “personas que siguen servilmente a otra por dinero o por interés”, para intentar amedrentar a los demócratas. Tradicionalmente han existido esbirros en todos los regímenes dictatoriales que hemos padecido. Nereo Pacheco, el cabo de presos de La Rotunda que torturaba a los presos, fue tristemente célebre durante la dictadura de Juan Vicente Gómez. En tiempos de Pérez Jiménez, los esbirros Miguel Silvio Sanz y “Suelaespuma” torturaban en la Seguridad Nacional y Braulio Barreto se prestó para asesinar al teniente Droz Blanco en Barranquilla. Lógicamente, los esbirros que operan en tiempos de dictadura solo son sometidos a la justicia cuando los dictadores mueren o son defenestrados.

En pasados gobiernos democráticos también existieron esbirros que torturaron y asesinaron, pero cuando fueron identificados, como en los casos de los asesinatos del profesor Lovera y de Jorge Rodríguez, fueron enjuiciados y sentenciados. Algunos casos quedaron en el limbo. Hoy hay esbirros que supuestamente torturan en el Sebin que dirige el general González López y en la Dirección General de Contrainteligencia Militar dirigida por el general Iván Hernández Dala. Así mismo, hay guardias nacionales, policías y paramilitares oficialistas que han asesinado a manifestantes. Todos ellos son protegidos por la dictadura de Maduro.

El totalitarismo Siglo XXI generó adicionalmente tres nuevos tipos de esbirros: los que demandan a demócratas y a medios de comunicación, los que sabotean portales informativos y los fiscales y jueces que se prestan para imputar y sentenciar a quienes critican al régimen. No asesinan, ni torturan, sino que amedrentan, amenazan, atemorizan para intentar censurar la libertad de expresión y así impedir denuncias, solicitudes de investigación o simples chistes que ridiculizan al dictador.

Quienes demandan se valen de su posición en el régimen y del doblez de jueces y fiscales, para introducir acusaciones ante los tribunales por supuesta difamación. Recordamos el caso en contra de Laureano Márquez y Tal Cual por un artículo del destacado humorista en el que hizo una mención inocua a la hija menor de Chávez.

Diosdado Cabello es el campeón de las demandas. Lo hizo en contra de Carlos Genatios y Tal Cual. También demandó a El Nacional, Tal Cual y La Patilla por reproducir una información de la prensa extranjera que lo relacionaba con supuesto narcotráfico. También intentó demandar al Wall Street Journal, pero como en los Estados Unidos no hay jueces venales, la misma fue desechada.

Recientemente Freddy Bernal amenazó con demandar a la distinguida periodista de investigación Sebastiana Barráez, quien informó del supuesto uso indebido de unos vehículos. Con estas demandas los esbirros del régimen intentan silenciar voces y que algunos tengan que exiliarse para evitar una injusta y muy probable prisión.

El otro esbirro novedoso es aquel que, por órdenes del Estado forajido, se dedica a hackear portales informativos, como es el caso de Runrunes. Con esta acción de sabotaje, intentan impedir la labor de divulgación de lo que sucede en el país. El muro de Facebook de Rayma también fue hackeado quién sabe con qué intención. También hay agentes del régimen que divulgan noticias falsas para confundir e igualmente algún que otro opositor realiza esta práctica sin percatarse de que le presta un servicio a los rojos.

El tercer nuevo tipo de esbirro son los fiscales y jueces que carecen de principios y valores. Algunos tienen buena formación profesional, como el ex fiscal Isaías Rodríguez y los magistrados Damiani Bustillos, Omar Mora Díaz y Carmen Zuleta de Merchán, por lo que son más repudiables. Otros, como el asesinado fiscal Danilo Anderson, la fiscal Katherine Harrington, la ex fiscal Haifa El Aissami y como las magistradas Marjorie Calderón, Jhannett Madriz o Lourdes Suárez Anderson llegaron a esos cargos sin mérito alguno, por lo cual se han sentido obligados a obedecer ciegamente órdenes de Miraflores.

Cabe advertir que los incursos en delitos graves tendrán que enfrentar la justicia. Otros sufrirán el menosprecio de los demócratas. Desde luego que para erradicar el esbirrismo se requerirán instituciones sólidas, integradas por ciudadanos íntegros, lo cual tiene que ser el objetivo.

Como (había) en botica:

Rafael Ramírez descalificó la gestión de Maduro y lo llamó mentiroso. Recientemente, Giordani, Andrés Izarra y Rodrigo Cabezas también lo criticaron, sumándose a Evans, Héctor Navarro, Rodríguez Torres, Maripili y otros.

Se cierne la tormenta sobre el régimen y no importa de dónde vengan algunos vientos, pero hay que tener un plan para la reconstrucción y gobernabilidad, lo cual requiere olvidar algunas afrentas.

Más militares presos evidencian el descontento en la Fuerza Armada.

Felicitaciones a El Nacional, 75 años contra viento y marea.

Quienes protestan para exigir mejoras salariales deben entender que es condición necesaria, aunque no suficiente, que Maduro salga.

Lamentamos el fallecimiento de José Leonardo Meléndez, luchador democrático miembro de Gente del Petróleo y de Unapetrol, quien trabajó en los remolcadores del Lago de Maracaibo en la Pdvsa meritocrática.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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En MOVIMIENTO LIBERTADORES hemos venido presentando al país una propuesta que consideramos óptima para producir la ruptura del actual estatus político y producir la salida del régimen. La secuencia que se presenta a continuación esboza el camino que proponemos:

  1. Conformación de una amplia coalición del coraje (llamada PACTO REPUBLICANO en Movimiento Libertadores), constituida por Soy Venezuela por el liderazgo indudable de MCM y otras organizaciones que se acercan como VP, PJ y la izquierda democrática. El objetivo es echar a Maduro.
  2. Conformación de un CNE paralelo como en la consulta del 16J, con los partidos de la coalición del coraje, pero fundamentalmente con la sociedad civil, que es lo que proponemos en Movimiento Libertadores. Y como garantes del proceso solicitaríamos el apoyo de las iglesias del país.
  3. Desarrollo de campañas electorales de las candidaturas individuales y/o coaliciones que se organicen por el bien del país.
  4. Convertimos los resultados de la elección en la expresión de la voluntad del soberano de escoger un gobierno de transición y a la vez de seleccionar un liderazgo opositor unido que garantice la gobernabilidad en la transición.
  5. Calibración de fuerzas fácticas con el gobierno. Es consecuencia de las elecciones que muestran nuestra fuerza política, electoral, moral y espiritual. Se considerarán acciones de desobediencia civil como la huelga general. Posibles pronunciamientos militares e internacionales.
  6. Una vez rodeado el gobierno, negociamos la entrega del poder por parte del clan Maduro y asociados.
  7. Inicia gobierno de transición, con unidad y sin pugnacidad política. Período que, según economistas/juristas, debiese durar 3 años para garantizar recuperación de la devastación que padece el país. Un gobierno no reelegible garantizará elecciones para volver a la normalidad.
  8. Elecciones normales con un nuevo CNE que garantice imparcialidad, trasparencia y respeto a la voluntad popular. Cada partido planteará su plataforma ideológica-programática y virtudes de sus candidatos. Aspiramos debates entre los candidatos para ganar nuestra representación

El texto anterior fue extraído del artículo de Felipe Pérez Martí, “MCM, una nueva alianza opositora, y la salida de Maduro que viene en camino”.

Puede ser leído en su totalidad en: https://gunow.vcoud.com/post/MCM-una-nueva-alianza-opositoray-la-salida-...

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Con la renuncia del cardenal Jorge Urosa Savino al Arzobispado de Caracas, siguiendo las normas canónicas que la imponen por razones de edad, después de una fructífera labor, la Santa Sede ha encomendado al arzobispo de Mérida, Baltazar Porras, la tarea de sustituirlo como administrador apostólico, con todas las facultades y atribuciones de los arzobispos metropolitanos, hasta tanto se designe al nuevo titular.

En un momento de dificultades, en un país agobiado por la más grave crisis de los últimos tiempos –y no sé si de nuestra historia– le corresponde a Baltazar Porras la conducción espiritual de Caracas.

¡Nada más difícil que administrar una transición! Sin duda, cada pastor le imprime su sello a la labor que se le asigna. Jorge Urosa tuvo a su cargo una etapa difícil a la que respondió con firmeza e inequívoca conducta que dejó en claro la posición de la Iglesia en defensa de los intereses de los más necesitados y por la afirmación de un sistema de libertades.

A Baltazar le toca continuar el trabajo arzobispal en la capital de un país desdibujado, deshilachado, desesperanzado y con sombrías expectativas que deben ser descartadas con el trabajo, la constancia y el “discernimiento” de quienes no han cesado ni un momento en su afán de lucha por la reconstrucción democrática del país.

El nuevo administrador apostólico, caraqueño identificado con nuestros Andes, se formó con los padres Agustinos Recoletos del Fray Luis de León y en las aulas de la Escuela Parroquial de Santa Teresa, con monseñor Hortensio Carrillo, para ingresar luego al Seminario Interdiocesano de Caracas y culminar su formación en España.

Ciudadano del mundo, hombre de la Iglesia, cardenal, historiador, pero, sobre todas las cosas, pastor de su pueblo, solidario con el dolor y las angustias de las comunidades marginadas, Baltazar Porras asume la encomienda del papa Francisco de ser testimonio viviente de fe, promotor de cambios en procura del futuro que soñamos, con “hambre de servicio al bien común”, con una Iglesia, que somos todos, comprometida con sus ideales de paz y justicia.

No es la primera vez que Baltazar Porras es llamado a un compromiso de solidaridad eclesial en apremiantes circunstancias. La ruta abierta por sus predecesores, la experiencia de momentos cruciales de la historia y la sabiduría que ha recibido como legado de sus maestros, con la fuerza de la fe y las oraciones de todos, sin duda iluminarán el trecho del camino en el que ahora debe servir de guía, samaritano y portador del mensaje evangélico, con la mira puesta en un futuro de esperanza, en el marco de una sociedad ajena a los odios que han sembrado la división entre hermanos y que no renuncia al anhelo de reconciliación que debe ser el signo de la nueva Venezuela.

aas@arteagasanchez.com

­­@ArteagaSanchez

El Nacional

30 de julio de 2018

 2 min


Convocar al liderazgo de los principales partidos democráticos con el objetivo de reconstruir la unidad es algo loable, necesario y demandado por la situación del país.

Situación que no hará sino empeorar porque la crisis sistémica que padecemos es consecuencia de la imposición de un régimen con vocación totalitaria que concibe la política económica como un instrumento de control y no una herramienta para crear y generar prosperidad. Además quienes gobiernan no muestran ningún propósito de enmienda o rectificación a pesar de que la crisis no hace más que profundizarse y para muestra un botón: el FMI prevé una inflación de 1000000% para finales del año en curso.

No hay que ser un genio de la política o un estratega consumado para advertir que la cita opositora (escenificada la semana pasada) debía ser lo más reservada posible visto el desencuentro dramático existente entre la dirigencia democrática y la necesidad de recuperar la confianza, limar asperezas y explorar puntos de encuentro y coincidencias entre esos actores políticos.

La forma discreta (que no secreta, asunto hoy día imposible) como fue convocada y escenificada la reunión de marras no supone, necesaria ni fatalmente, pactos secretos o acuerdos contra natura. Entiendo, por información de algunos de los sectores participantes, que la discreción al respecto fue evaluada conveniente por ser un nuevo intento para tratar de allanar diferencias; por tanto no era conveniente crear expectativas que no pudieran ser satisfechas y de este modo generar más incertidumbre y frustración en el movimiento opositor.

No entiendo ni comparto el rechazo y las reacciones histéricas, destempladas e impertinentes de algunos por la realización del encuentro; tampoco el reclamo airado por la ausencia de otros actores en la misma. Era correcto reunir en primera instancia a las principales fuerzas democráticas y digo principales porque en su conjunto PJ, VP, AD, UNT Y AP cuentan con la mayoría determinante de los miembros de la Asamblea Nacional (único rasero objetivo con el que se cuenta) y son los partidos -con todas sus deficiencias y limitaciones- de mayor vertebración nacional. Lo cual no implica la exclusión de otros sectores en la posible reconstrucción de la unidad democrática.

Tampoco me pareció conveniente que voceros de uno de los partidos participantes jugara posición adelantada develando el encuentro sin que hubiese un acuerdo entre los participantes para hacerlo, ni decidido en consecuencia cómo y qué informar, tal como es lo recomendable y pertinente en tales circunstancias. Espero que haya sido un desliz cuyas consecuencias no tengamos que lamentar.

En la presente situación hay que ser realistas en materia de unidad. Si los intentos por lograr un reagrupamiento y convergencia de todos quienes se reconocen opositores al régimen -lo cual sería lo pertinente y deseable- se frustra, ya sea porque persisten diferencias sustantivas en términos de la caracterización del régimen (asunto nada baladí, ni circunscrito al mundo académico), o en la estrategia (votar siempre aunque persista la ausencia de condiciones o votar cuando se recuperen las prescritas constitucionalmente), o porque algunos crean (contra toda evidencia) que solos pueden derrotar al régimen; sigue siendo pertinente y necesario la confluencia de algunos para construir algún tipo de unidad entre las fuerzas políticas y sociales para luchar contra el régimen en mejores condiciones.

La responsabilidad de hacer todo lo necesario e imprescindible para construir la unidad posible y necesaria la tienen en primer lugar las principales fuerzas democráticas. Las condiciones objetivas existen y no son otras que el inmenso deseo de cambio que anida en la mayoría del cuerpo social de la nación. Deseo que de nuevo se está materializando en las numerosas protestas gremiales, laborales, ciudadanas y vecinales en contra de la desidia e incapacidad oficialista por resolver los problemas del ciudadano común.

Es conveniente puntualizar que la presión internacional no basta para derrotar al régimen, que sin una alternativa de cambio consistente y convocante el chavismo continuará en el poder.

Caracas, 23 de julio de 2018

 3 min