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Opinión

Manuel Sutherland

Para pocas personas es un secreto que Venezuela sufre la crisis más profunda de su historia. Por cuarto año consecutivo, el país presentará la inflación más alta del mundo (estimada en cerca de 2.616% para 20171). En enero de 2018, la inflación alcanzó el 95% y la inflación anualizada fue de 4.520% (5.605% en alimentos, según la firma Econométrica)2. De este modo, el país ha entrado de lleno en la hiperinflación y ve con estupor cómo los precios suben a diario.

Venezuela posee además un déficit fiscal de dos dígitos (al menos por sexto año consecutivo), el riesgo país más alto del mundo, las reservas internacionales más bajas de los últimos 20 años (menos de 9.300 millones de dólares) y una tremebunda escasez de bienes y servicios esenciales (alimentos y medicinas). El valor del dólar paralelo (que sirve para fijar casi todos los precios de la economía) se ha incrementado en más de 2.500% en 2017, lo cual ha desintegrado por completo el poder adquisitivo de la población3. En ese infausto panorama, Venezuela constituye el mejor «argumento» para las derechas más retrógradas. En cualquier ámbito mediático, aprovechan la situación para asustar a sus compatriotas con preguntas como: «¿Quieren socialismo? ¡Vayan a Venezuela y miren la miseria!». «¿Anhelan un cambio? ¡Miren cómo otra revolución destruye un país próspero!». Sesudos analistas aseveran que las políticas socialistas arruinaron el país y que la solución es una reversión ultraliberal de la revolución.

En estas líneas, quisiéramos mostrar que la política económica bolivariana dista mucho de ser «socialista» e incluso «desarrollista». Lo que a las claras se observa es un proceso de desindustrialización severo en favor de una casta importadora-financiera que, con un discurso enardecido y un clientelismo popular vigoroso, ha acelerado de manera drástica la fase depresiva del ciclo económico capitalista de un proceso nacional de acumulación de capital basado en la apropiación de la renta hidrocarburífera.

El ciclo económico y el auge de las materias primas

El ciclo económico en Venezuela se puede observar en su manifestación más inmediata: las variaciones interanuales del pib. En el gráfico 1 se observan fuertes alteraciones en el ritmo de crecimiento de la economía, con enérgicos ciclos de auge y caída que determinan la volatilidad extrema de la producción, que a su vez refleja la fuerte variabilidad de los precios del petróleo. El «oro negro» constituye alrededor de 95% de las exportaciones en los años de auge de los precios (2012) y cerca de 65% en los años en que el precio del petróleo es «bajo» (1998)4, es decir, cuando la renta es exigua y los hidrocarburos ofrecen una ganancia similar a la de una producción industrial «normal».

En el gráfico 1 también puede verse que los ciclos recesivos en la economía empiezan a sucederse a partir de la década de 1980. Los primeros años de ese periodo mostraron la vigorosa influencia de la llamada «crisis de la deuda», que ahogó a muchos países y se manifestó con una intensa caída en los índices de precios de los commodities. En el primer año del periodo bolivariano, el pib exhibió una fuerte caída atribuida al bajo precio del petróleo (alrededor de 9 dólares por barril) y, quizás, la incertidumbre explicada por el advenimiento de un gobierno nuevo que prometía grandes cambios. Posteriormente, los moderados precios del petróleo se entretejen con un golpe de Estado que derroca por casi dos días al entonces presidente Hugo Chávez el 11 de abril de 2002. El coup d’État fue acompañado por un macizo paro patronal al que adhirió casi todo el empresariado local. Lo excepcionalmente bajo del pib del año 2003 obedece más a factores extraeconómicos (diríase políticos) que a razones de índole económica. Lo anterior condujo a un enorme salto en el crecimiento del año 2004 (18%), que pareció más bien un rebote de la economía.

El gráfico 1 revela también que la economía en 2005-2008 creció a tasas elevadísimas (alrededor de 8% interanual), impulsada por un fabuloso auge de la renta petrolera que multiplicó el ingreso por exportaciones más de tres veces. La «edad de oro»económica coincide con los momentos en que el movimiento político bolivariano se muestra más agresivo, empieza a hablar del «socialismo del siglo xxi» (2005), lanza planes de integración comercial (la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, alba) y emprende un proceso de estatizaciones de algunas grandes empresas industriales y de servicios, en rubros como cemento, acero, telecomunicaciones, banca y minería. Pero la abrupta caída de los precios del petróleo a finales de 2008 y a lo largo de 2009, que reflejó los embates de la crisis mundial de 2007-2008, frenó en seco ambiciones políticas más elevadas. En 2011 se observa una recuperación de la senda de crecimiento económico derivada de un nuevo incremento en los precios del petróleo, que pasan de 35 dólares por barril (2009) a 120 dólares entre 2011-2013. Pero en 2014-2015 el precio del petróleo empieza a caer. Solo el ritmo anualmente incrementado de gastos del gobierno y la hipertrofia en las importaciones hace que precios del petróleo cinco o seis veces más altos que los observados a inicios de la década de 2000 luzcan ahora como «bajos». En esos últimos años empieza la contracción de las importaciones y la caída en la oferta de bienes y servicios, y se hacen visibles los resultados de un proceso de desindustrialización que, en favor de un fervor importador, llegó a subsidiar (con la sobrevaluación del tipo de cambio) 99,9% de las importaciones de productos como leche líquida, cemento o gasolina, además de obreros (chinos) para construir viviendas.

La expansión rentística duró un tiempo excepcionalmente largo y en ella se profundizaron los males que traen aparejados los estallidos repentinos en el ingreso petrolero. La industria y el agro se redujeron con la hoz de un tipo de cambio groseramente sobrevaluado5. Lo importado resultó extremadamente barato y se desincentivó cualquier esfuerzo productivo industrial o agrícola. Esta política nada tiene que ver con el «socialismo real» ni tampoco con el desarrollo de fuerzas productivas pregonado por Karl Marx. Estado y empresarios se volcaron a la faena de exportar la renta petrolera sobre la base de importaciones recrecidas y fuertemente subsidiadas, la fuga de capitales se disparó y se expandió un endeudamiento externo a onerosas tasas de interés (para exportar la renta futura).

Cómo se licuó la renta petrolera en importaciones

La carestía de bienes básicos también fue consecuencia de una vigorosa exportación de capitales que restó capacidad de inversión productiva, gracias a una enorme sobrevaluación de la moneda. Esta política monetaria no es más que una inconcebible transferencia de renta petrolera desde el Estado «socialista» hacia los importadores, quienes reciben muchos más dólares de los que deberían absorber por los bolívares que desembolsan. Eso significa que cada vez que el gobierno vendía 10 dólares les estaba regalando (al menos) 9,5 dólares. Esta lucrativa transferencia de renta al sector privado es el negocio más oneroso y lesivo a la nación que se pueda imaginar. Pero peor aún ha sido que las supuestas mercancías compradas con ese dólar de «regalo» han sido en gran parte fraudes masivos, ya que la mayoría de ellas nunca entró en el país.

En el gráfico 2, se ve con más detalle que el enorme auge exportador de Venezuela, facilitado por la multiplicación del precio del petróleo por más de diez, se ha visto acompañado por un voraz auge importador. Las importaciones, que en 2003 apenas rozaban los 14.000 millones de dólares (valor cif), alcanzaron en 2012 los 80.000 millones6 y aunque 70% de estas importaciones está supuestamente orientado a la inversión productiva, esto no se vio reflejado en un aumento correlativo de la producción. El aumento de 457% en las importaciones (valor cif) para el periodo 2003-2012 refleja que el ritmo en la importación fue a todas luces exagerado y sin ninguna perspectiva de ahorro ante una posible declinación del ciclo económico derivado de una esperada caída en los precios del petróleo. De hecho, el aumento de las exportaciones para ese mismo periodo fue de 257%, mucho menor al aumento de las importaciones.

Si se observan los términos de intercambio aplicados a las exportaciones no petroleras venezolanas, se puede apreciar que el precio pagado por cada kilogramo exportado de mercancías ha subido en apenas 11% (1998-2014), lo cual no justifica un aumento tan fuerte en los precios de las importaciones7. Lejos de favorecer a la industria nacional –estatal o privada–, el gobierno se ha volcado a resolver necesidades diversas a fuerza de importaciones masivas. Por ejemplo, el sector público ha aumentado en 1.033% las importaciones entre 2003 y 2013, con incrementos interanuales que llegaron a alcanzar el 51% (2007), en lugar de invertir en la creación de empresas propias.

El fraude en la importación

Las importaciones fraudulentas son una parte importante de la exportación de la renta petrolera. En otro trabajo hemos explicado ese mecanismo8, aquí solo haremos una sinopsis enfocada en un rubro esencial: la carne. El aumento de la importación (valor fob) de carnes para el periodo que va entre 2003 (inicio del control de cambio) y 2013 fue de 17.810%. Sí, más de 17.000%. Lo «asombroso» es que el consumo nacional promedio de carne disminuyó 22% para ese mismo periodo, como ya lo explicamos en un trabajo que dedicamos exclusivamente a la importación de productos cárnicos9. De solo importar 10 millones de dólares anuales, se pasó a importar más de 1.700 millones de dólares. Ni hablar de que hace meses que no se halla carne de manera regular en los supermercados10. Como complemento de ello, se puede ver que entre 1998 y 2013 el incremento en la importación (valor fob) de animales vivos fue de 2.280%. Para ese mismo año, el valor fob de la exportación de animales vivos descendió 99,78% (solo 4.300 dólares)11.Son famosas las denuncias de importaciones de «fabulosas» máquinas de cortar césped de 12.000 dólares y de armatostes para procesar pollos de 2 millones de dólares: cuando la gendarmería aduanal revisó el contenedor, solo encontró herramientas oxidadas12. La reconocida empresa de consultoría Ecoanalítica calculó que de 2003 a 2012 se robaron 69.500 millones de dólares mediante importaciones fraudulentas. Exportadores de la zona de libre comercio de Panamá «facturaron» 1.400 millones de dólares en envíos a Venezuela; sin embargo, funcionarios panameños aseguran que, de esa cantidad, 937 millones fueron fraudulentos: las compañías facturaban productos inexistentes. En otro de los casos documentados, una compañía que importaba equipos agrícolas declaró el costo de una máquina para desgranar mazorcas en 477.750 dólares, cuando su verdadero precio es 2.900 dólares13.

Para sintetizar (aún más) las políticas económicas lejanas al socialismo

De forma muy breve, se podría aseverar que:

1. Las estatizaciones han sido, por lo general, provechosos negocios para la burguesía local. En la gran mayoría de ellas se ha pagado mucho por empresas técnicamente obsoletas. Un ejemplo significativo es la nacionalización del Banco de Venezuela: por el 51% de las acciones que compró, el Estado pagó 1.050 millones de dólares, a pesar de que el banco había sido adquirido por el Grupo Santander (93% del paquete accionario) en menos de 300 millones de dólares.

2. La muy necesaria «reforma tributaria» sigue pendiente. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), los países que mostraron los mayores incrementos desde 1990 en sus promedios de ingresos fiscales sobre el pibfueron Bolivia (20,6 puntos porcentuales) y Argentina (18,8), mientras que Venezuela registró un descenso de 4,5 puntos porcentuales14.

3. Menos «socialista» ha sido la fragmentación del capital en decenas de instituciones financieras de escaso capital y notable ineficiencia. El fraccionamiento de la banca estatal ha sido acompañado por una política de créditos baratos, que choca con la delirante idea de la «guerra económica». Decimos esto porque si el gobierno asevera que los empresarios sabotean la economía produciendo menos, vendiendo caro y escondiendo sus productos, es absurdo y contradictorio que el gobierno financie a esos empresarios con millonarios créditos a tasa de interés negativa. ¿Cómo justificar la dádiva munificente a quienes supuestamente llevan adelante la «guerra económica»?

Ejemplos de esos «obsequios» (además del tipo de cambio preferencial) hay muchos. Recientemente, el vicepresidente Tareck El Aissami detalló: «La meta es inyectarle en el primer semestre de 2018 al sector privado 10 billones de bolívares en créditos, lo que representará casi un tercio del presupuesto nacional»15. También le prestan dólares a la burguesía: por ejemplo, la empresa Nestlé recibió un crédito de 9 millones de dólares y Ron Santa Teresa, 4 millones de dólares16. Hace poco, Maduro aprobó en el cierre de la Expo Venezuela Potencia otro crédito por 25 millones de dólares a distintas empresas venezolanas.

4. El pib industrial registró un notable incremento (2004-2008), para luego decrecer a niveles por debajo del de 1997, situación preocupante y que se podría considerar paradójica a simple vista, ya que en los años de crecimiento elevado (2004-2008) la importación de maquinaria y equipos industriales (formación bruta de capital fijo) se quintuplicó. Un proceso de industrialización estatal masivo y a gran escala es la base de todo gobierno que se precie como desarrollista o socialista, pero en Venezuela se hizo lo contrario.

Muchas de las series de datos oficiales de producción industrial física disponibles (a febrero de 2018) terminan en 2011. Si se analiza con cifras recientes la producción de automóviles, se ve que el retroceso ha sido extraordinario. Entre 2007 y 2015, esta producción se ha desplomado en un impresionante 89%; el guarismo de 2015 es casi tan bajo como el registro de 1962, cuando nació formalmente la industria automotriz y se ensamblaron 10.000 vehículos. Desde 2007, año en que se ensamblaron 172.418 unidades, la industria automotriz ha caído en picada: en 2015 se contrajo a su peor nivel en 53 años y ensambló apenas 18.300 unidades17. Según datos de la Cámara Automotriz de Venezuela y de la Federación Venezolana de Autopartes, el ensamblaje de vehículos cayó hasta 2.694 unidades, 83% menos que en los mismos 11 meses de 201518.

Salarios, depauperación y perspectivas

En apretado sumario, se ha visto que no se trata del fracaso de medidas económicas que emanan de los textos de Marx o de la Revolución Rusa. En algunos elementos puntuales, se ha observado que la política económica bolivariana no tiene nada que ver con un cambio revolucionario anticapitalista ni con una metamorfosis de las relaciones sociales de producción. El proceso bolivariano ha sido más bien una variante de las políticas económicas que derivan del llamado «rentismo petrolero», que ya se habían experimentado en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974-1979). El componente ideológico y algunos discursos de talante antiimperialista y antiempresarial confunden a la mayoría de los analistas que estudian las alocuciones de los presidentes y no sus políticas concretas.

Aunque el gobierno bolivariano expandió el gasto social, estatizó empresas, desarrolló políticas de transferencias directas a los más pobres y otorgó subsidios enormes en los servicios públicos, la centralidad de su política económica no fue más que la continuación de la apropiación radicícola de la renta petrolera y de su derroche, con el agravamiento de la consolidación de políticas de «control» que solo aceleraron los procesos de destrucción del agro, la industria y el comercio en favor del enriquecimiento del capital importador-financiero y el engorde de una casta militar-burocrática hipercorrupta que saquea a manos llenas a la nación, hasta empobrecerla a niveles nunca antes vistos en estas latitudes.

El último gráfico que se presenta revela el resultado directo de la política de expolio de la renta a través de la sobrevaluación de la moneda, la emisión de dinero inorgánico (el gobierno incrementó la base monetaria en más de 2.500.000% entre 1999 y 2018) como política útil para sostener un gasto público utilizado de manera clientelar y anarquizada. El gráfico 3 refleja la caída en 83%, entre 2006-2017, de la remuneración mínima mensual (salario más bono de alimentación) que recibe la clase trabajadora.La izquierda mundial no tiene por qué acallar sus críticas ni forzar defensas estrafalarias y atávicas en aras de «no mimetizarse con la derecha» en un análisis riguroso del proceso nacional de acumulación de capital en Venezuela. La izquierda debe criticar a los «progresismos» con la misma sagacidad y agudeza que aplica a regímenes abiertamente antiobreros y derechistas. No tiene por qué ignorar la centralidad de los problemas que acaecen en esos países, sino que debe colaborar con ágiles propuestas sin hesitar, y ello pasa por analizarlos objetivamente y criticarlos con conocimiento dialéctico, no con catilinarias. Si se hundió el Titanic, no hay que negar el hecho concreto del naufragio en aras de ser solidarios y antiimperialistas.

1. «AN: Inflación acumulada de 2017 cerró en 2.616%» en El Nacional, 8/1/2018.

2. Andreína Vargas: «Econométrica: la inflación de enero alcanzó el 95,3%» en El Tiempo, 1/2/2018.

3. M. Sutherland: «El desastre monetario en Venezuela, billetes de Bs. 100, inflación y una alternativa» en Alemcifo, 22/2/2017.

4. Información estadística, Banco Central de Venezuela (bcv), disponible en www.bcv.org.ve/c2/indicadores.asp.

5. Juan Kornblihtt: «El creciente peso del Estado en el comercio exterior venezolano como expresión de la contracción de la renta petrolera y la agudización de la disputa por la misma», ceics, 2015, inédito; M. Sutherland: «Venezuela sin fondo… y sin alternativas» en Nueva Sociedad edición digital, 2/2017, disponible en www.nuso.org.

6. Comercio exterior, Instituto Nacional de Estadísticas (INE), 2014.

7. Ibíd.

8. M. Sutherland: «La enorme escasez de medicinas y la gran estafa en su importación: Farmafraude» en Aporrea, 11/3/2015.

9. M. Sutherland: «Aumento del 21.693,21% en la importación de carne, caída del consumo y escasez de la misma» en Aporrea, 28/8/2014.

10. Martha Mejías: «Advierten escasez de carne consecuencia de los bajos precios que fijó la Sundde» en El Venezolano News, 22/2/2015.

11. M. Sutherland: «Aumento del 21.693,21% en la importación de carne, caída del consumo y escasez de la misma», CIT.

12. William Newman y Patricia Torres: «Importadores malversan millones en Venezuela y hunden la economía» en The New York Times, 6/5/2015.

13. Ibíd.

14. Rocío Montes: «La presión fiscal en América Latina sigue lejos de la media de la ocde» en El País, 10/3/2015.

15. «(Video) Empresarios reciben hoy de manos del gobierno 3,7 billones de bolívares en crédito» en Punto de Corte, http://puntodecorte.com/empresarios-reciben-37-billones-en-credito/.

16. «Estas son las nuevas empresas que recibieron millonarios créditos del Gobierno» en Notitotal, 23/3/2017.

17. Kon Zapata y Roberto Deniz: «La industria automotriz de Venezuela retrocede a cotas de 1962» en América Económica, 26/1/2016.

18. Favenpa: «Boletín Estadístico No 57/2016. Resumen de ventas de vehículos. Octubre 2016», 8/11/2016.

Revista Nueva Sociedad. Marzo - Abril 2018

http://nuso.org/articulo/la-ruina-de-venezuela-no-se-debe-al-socialismo-...

 14 min


No hace falta invertir muchas palabras para dejar aclarado que en Venezuela no hay justicia y, como dice San Agustín, estamos en la tierra propicia para la bandas del crimen.

La violencia está a la orden del día, la impunidad es la regla, los órganos de administración de justicia se encuentran marginados y presionados por quienes ejercen el poder. A pesar de todo ello, se pretende mantener una “apariencia de legalidad” que confirma el autoritarismo, la anomia y el caos del sistema que tiene a su cargo resolver los conflictos societarios.

Por lo demás, el lenguaje oficial se ha empeñado en acuñar términos que pretenden cambiar las cosas o suministrar una imagen falsa del horror de la injusticia penal venezolana.

Se ha insistido en sustituir la expresión preso por “privado de libertad”, delator por “patriota cooperante” o “fuente viva de información”, ajuste de cuentas por “enfrentamiento”, uso criminal de la fuerza pública por “exceso en los medios utilizados por funcionarios policiales del orden”, pena de cárcel por “medida judicial de privación de libertad”, impunidad de crímenes atroces por “investigación exhaustiva”, presos políticos por “políticos presos”.

En definitiva, entre nosotros, la justicia recorre oscuros vericuetos de indignidad y se desenvuelve en escenarios improvisados o en los pasillos de los “palacios” destinados a su administración, en los cuales, sin más, se ordena “dejar pegado” al investigado y remitirlo a oscuras mazmorras, a la espera de una boleta de excarcelación que podría no ser acatada.

El proceso penal, camino “para establecer la verdad de los hechos por las vías jurídicas y la justicia en la aplicación del derecho” (artículo 13 del COPP), ha sido desvirtuado totalmente para ser convertido en un instrumento del terror del Estado para hacer pagar por las condiciones de indigencia o por factores políticos que se resumen en la calificación de disidente.

Se apresa sin orden judicial y sin flagrancia, apelando en el mejor de los casos a una orden de captura sin los soportes de una medida judicial para privar de la libertad; se acusa por delitos graves que pretenden justificar la detención provisional, o se recurre a la imputación sin fundamento del delito de asociación para delinquir de la Ley contra la Delincuencia Organizada; se condena de una vez por la imposición de la prisión preventiva, más dura que una sentencia firme; se somete a nuestros presos al sufrimiento insoportable de la incertidumbre y de la humillación que se extiende a toda su familia; y se libera a un encarcelado el día menos pensado por una orden superior, sin que se reparen daños ocasionados ni se exija responsabilidad a quienes ordenaron y mantuvieron la injusta prisión.

La justicia brilla por su ausencia y la injusticia impone su dominio en la sociedad, con las impredecibles consecuencias del imperio de la venganza privada.

@ArteagaSanchez

aas@arteagasanchez.com

El Nacional

4 de junio de 2018

 2 min


Edgar Benarroch

Los medios de comunicación recogen el lamentable fallecimiento del artista cantante Evio Di Marzo. No fue por causa natural, el hampa desbordada le segó la vida para robarle el vehículo en que se transportaba, así se informó. Del sitio del suceso fue trasladado a un centro hospitalario pero la o las balas fueron tan certeras que ingresó sin signos vitales.

Hechos como este se suceden a diario en nuestro país donde la delincuencia campea en cualquier sitio y a cualquier hora. El gobierno no termina de diseñar una política seria para paralizar y extinguir el hamponato, parece que lo dejara correr con fines inconfesables. El índice delictivo crece a cifras alarmantes, ocupando muy desgraciadamente Venezuela los primeros lugares del mundo en inseguridad personal y de bienes. El informe y lo que vivimos a diario de calamidades tiene maltratado nuestro ánimo por el dolor que ello causa. Sin olvidar los hechos debemos hacer esfuerzo para registrarlos como malos recuerdos y no permitir que nos contamine de odios que en nada favorece nuestra salud espiritual, aunque la exasperación es tal que alguna cosa puede suceder.

Ahora bien, a raíz del lamentable suceso que acabó con la vida de Evio Di Marzo hubo un señor integrante de la espuria Asamblea Nacional Constituyente, cuyo nombre no recuerdo ni deseo hacerlo, que declaró que habían matado al bueno, como queriendo decir que a quien debían asesinar era al hermano Yordano .Así es el obtuso y mediocre criterio que tienen: los de ellos son los buenos, los otros son los malos. No sé de la cercanía del fallecido con el régimen, sé de la lejanía del hermano. Esto dicho por cualquiera es bochornoso, repudiable, aberrante y despiadado, pero cuando lo dice quien integra un cuerpo donde se presume se está elaborando la nueva Constitución del país, que es el contrato que suscribimos para desenvolvernos civilizadamente, en sociedad y en paz, es más grave aún. El alma de este señor debe estar bastante ennegrecida y deshumanizada. Dios ayude para que criterios de gente como éste no sean los que priven a la hora de aprobar el nuevo texto de la Carta Magna, que necesariamente debe ser sometido a la consideración del pueblo venezolano y estoy seguro, de ante mano todos vamos a desaprobar.

Por otro lado hubo un señor, que tampoco recuerdo su nombre ni quiero hacerlo, que dijo que Evio Di Marzo había probado el dulzor de sus propias mieles, manifestando algún regocijo porque el caído era simpatizante del actual régimen. También inmensamente inaceptable e intolerable tal opinión.

La vida y dignidad de la persona humana nunca en ningún momento o circunstancia debe despreciarse y menos aún por diferencias ideológicas o postura ante un hecho nacional.

Deploro esta horrorosa calamidad que se lleva una vez más la vida de un ser humano y con asombro, también con mucho ímpetu, censuro seriamente las opiniones antes referidas que nos indican a que nivel de bajeza puede llegar el hombre cuando no está equipado con los valores fundamentales para vivir en sociedad.

Afortunadamente estas lamentables opiniones son hasta ahora muy puntuales y Dios quiera siga siendo así. No creo que para nada se halla endurecido el corazón de los venezolanos para actuar de aquella manera, aunque lo que vivimos nos ocasione mucho malestar.

A Yordano, familia, allegados y amigos nuestra palabra cargada de sentimiento y solidaridad y para el alma de Evio nuestro deseo que sea recibida por el Señor.

 2 min


Luis R Mendoza

De los 12 meses que acontece en el año, mayo es distinguido como el mes de las flores, en el que se celebra el día de las madres, la Cruz de Mayo y el Día del Árbol. Este último, a partir de 1951, por Resolución del Ministerio de Educación de esa época, se celebra en toda la República Bolivariana de Venezuela el Día del Árbol, destinándose la última semana de mayo para promover la Conservación de nuestros Recursos Naturales Renovables.

Es propicia la ocasión para recordarme de la celebración de dicha efeméride escolar en nuestro paso por las aulas de la Escuela Estadal “Carmelina Bejarano”, institución en la que cursé 4to grado de educación primaria, en el año escolar 1965-1966; ubicada en el sector de Las Flores del apreciado terruño de San Mateo, estado Aragua, era un ambiente rural. En este plantel y en el citado período escolar conté con la orientación pedagógica de mi apreciada y recordada tía Diosa Sánchez de Mendoza, quien fue mi maestra y además era la Directora de la escuela. Asimismo, recuerdo, la calidad humanística y de mística de sus trabajadores y trabajadoras; en particular de las docentes: Gladys Quintero de Toro, Emilia Magallanes, Mirtha Rivero y Aurora Dorantes. Esta última, fue cantautora, activista cultural, facilitadora comunitaria y promotora de canticos; y era quien con su voz y su voluntad de servicio auspiciaba actividades socioculturales para celebrar el mes de las flores, contribuyendo así, con la siembra de conciencia y preservación hacia el medio ambiente.

Para mostrar más de la celebración de esta tradición en nuestras escuelas locales nos hemos apoyado en la prensa caraqueña, específicamente en El Universal, que en junio de 1932 detalló lo siguiente:

“San Mateo, 31. Como estaba anunciado se efectuó aquí la celebración de la ´Fiesta del Árbol´ el domingo 29 en la tarde, la cual fue muy concurrida. Los Directores de los Planteles de la localidad, cumplieron a cabalidad lo dispuesto por el artículo 128 de la Ley de Instrucción Primaria, Secundaria y Normalista, pues a pesar de la lluvia, pudo efectuarse antes la plantación de árboles en la plaza ´Ricaurte´ por los alumnos de ambos sexos, de las Escuelas Federales del Estado y particulares…

En este acto, los alumnos pronunciaron breves discursos y recitaciones, entonando cánticos escolares, terminando dicha fiesta con un paseo al Calvario, donde ya han empezado los trabajos de la caja de agua (*). En este lugar pronuncio un discurso el Pbro. Dr. Romero Sánchez, nuestro Cura Párroco, siendo muy aplaudido por la muchedumbre.

Entre las palabras pronunciadas por los alumnos, tenemos el gusto de insertar las de la graciosa niña Estela Margarita Martínez, de la Escuela Federal N° 6, cuya preceptora es la señora Teresa Bonnet de Irazábal:

"Señores: En este placentero día, herido dulcemente por saetazos de oro, y arrullado con suavidad de seda por nuestra cordial y fresca brisa aragüeña, de esta Aragua llena de encantos y beldades, hemos venido a este hermoso sitio, grande por su tradición, inmenso por su leyenda histórica, hemos venido, repito, a sembrar en este sagrado suelo con manos de hermano, a nuestro hermano el Árbol, que ha sido en todos los tiempos un orgullo blasón del Universo.

Os convoco en este instante, queridas compañeras, a tributarle un aplauso a nuestra digna maestra y otro al pequeño árbol depositado. He dicho!!.”

(Ver: “Fiesta del Árbol en San Mateo”, El Universal, Caracas, 6 de junio de 1932, p 9).

Sirva modestamente este historiar para contribuir a resaltar la semana de Conservación de nuestros Recursos Naturales Renovables en nuestra localidad sanmateana.

(*) En próximas notas de entregas abordaremos ésta temática.

San Mateo, 28 de mayo de 2018.

 2 min


Jesús Elorza G.

Un miembro del Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Venezolano (COV), no encontraba explicación alguna a su no inclusión en la delegación que representaría al país en los Juegos Deportivos Suramericanos a celebrarse en Cochabamba. No puede ser, no puede ser, repetía a cada momento. Durante más de una década, yo era el primer chicharrón en ser designado como representante olímpico…..y ahora, me dejan por fuera.

En su creciente angustia, decidió llamar a su patrón, el presidente del COV, pero la angustia fue en aumento, al solo escuchar luego de innumerables intentos “su llamada no puede ser procesada en este momento, por favor deje su mensaje después del tono”…..coño, me jodí, mi jefecito no quiere atenderme. ¿Que irán a decir los federativos al no verme incluido en la nómina de la misión olímpica?, se preguntaba el mismo a cada rato.

Llenándose de valentía, se decidió hablar con el Ministro del Deporte para que lo incluyera en la delegación como ¡¡¡Representante del Instituto Nacional del Deporte!!!. El ministro sorprendido por la petición, se atrevió a preguntarle ¿Qué te pasó, te peleaste con Eduardo?

- Con voz quebrada y a punto de llanto, respondió: No sé qué pasó, lo he llamado y no me para bola.

Bueno, no te pongas a llorar por eso, le dijo el ministro y llamado a su secretaria, le ordenó que le diera una credencial como representante oficial.

- Besándole la mano, no dejaba de decir gracias, gracias….no tengo como pagarte este favor.

Bueno, cuando se produzca una votación en contra de una federación en el seno del directorio, ya sabes por quien votar.

- Cuente con mi eterno apoyo, señor ministro.

Con la seguridad de sentirse miembro de la delegación, marchó a la sede del COV para entregar el oficio …….pero, recibió una desagradable sorpresa ¡¡¡Le negaron la acreditación!!!! Lo mandaron a lavarse ese paltó.

Cabizbajo y sin aliento, busco refugio en el primer botiquín que se consiguió en la avenida Páez del Paraíso. Y entre trago y trago fue rumiando su desconsuelo.

Las mesoneras del lugar, comentaban entre sí, que el tipo que estaba en la barra, lo que estaba era despechao. En cada trago, mandaba a que le marcáramos el B-4 en la rocola y entre lágrimas, acompañaba la letra de la canción adaptándola a su condición de despechao:

…… Perdón vida de mi vida / Perdón si es que te he faltado / Perdón carito amado ángel adorado dame tu perdón.

…….Ven y calma mi angustia con una credencial / que es todo lo que ansía / mi pobre corazón.

Mesonera, sírvame otro trago, y de paso me marca el C-7:

……. Todo cambió cuando te vi / En rojo-rojito color me convertí

Y fue tan fácil viajar tanto / que todo te lo debo a ti. / Yo sin ti / no valgo nada.

Otro trago, please, y siguió cantando sin el acompañamiento de la rocola:

…… Yo era feliz contigo, todo el día / yo era tu perro fiel, tú eras mi guía

Hasta que desperté sin credencial / y pude comprender que me mentías

La noche fue larga y tormentosa. En la madrugada, a la hora del cierre, las mesoneras llevaron a empujones hasta la puerta del botiquín al frustrado dirigente y llamaron a los vigilantes, para que cumplieran el deseo del borracho, llevándolo a la “delegación”, en este caso policial y no necesariamente olímpica.

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Se amplía la brecha entre la sociedad y el segmento político. El descrédito de las organizaciones va en aumento y la gente pareciera que espera algo grande que vendrá de sorpresa. ¡Que venga lo que sea pero que cambie esta dramática situación! Es el clamor generalizado en amplios segmentos sociales. Las condiciones psicológicas y objetivas están dadas para pensar que lo que pase es mejor a continuar en la presente crisis económica. Hay que buscar otra perspectiva u otro camino. Esta es la oportunidad de que salgan nuevos liderazgos, el cual tiene que ver, como dice Stephen R. Covey: con la visión, no perder de vista la misión y con la eficacia y los resultados. Para lo cual es necesario entregar lo mejor de sí, poseer sensibilidad interpersonal y ansias de cambiar. Un país decepcionado del liderazgo político por su riña constante producto de ambiciones y envidias. Rivalidades intranscendentes y emulaciones mediocres. La gente espera que los líderes sean capaces de interactuar positivamente, para escuchar y comunicar ideas.

En el plano global del desarrollo

Así piensa la mayoría de los habitantes de este país, víctima de la ineficiencia y la burocratización en la administración pública. Holgazana, lenta y corrupta. Sin planes de desarrollo regional, local ni nacional. Improvisada y despilfarradora. Carente de prioridades y sistemas de control y evaluación. En su ejecución no se valorizan rendimientos ni productividad. Los resultados están relacionados con el uso anárquico de recursos financieros, presupuestarios y humanos. El desarrollo, como lo define L.J. Lebret: “No es más que el conjunto de transiciones o pasos de un pueblo determinado y para los grupos que lo constituyen, desde una fase menos humana a una fase más humana, al ritmo más rápido posible, con el costo menos elevado posible”. El liderazgo actual carece de una concepción en el plano global del desarrollo, que logre inspirar y motivar a los venezolanos. Que instaure confianza y multiplique en la población los sueños y las esperanzas.

Proyecto de país fracasado

¿Entonces qué es lo que ve el venezolano en la presente situación que atraviesa? Del gobierno, el intento de implantar un proyecto de país, cuya ejecución después de 20 años luce fracasado y en plena crisis de resultados positivos. Sus políticas y programas son los causantes de esta terrible crisis. Donde destacan el hambre. Los actuales niveles de ingreso familiar, no cubren los precios de una bestial hiperinflación en los bienes, productos alimenticios y medicinas. Unas políticas públicas que han generado un violento proceso de empobrecimiento. Un aumento en la brecha entre ricos y pobres y un crecimiento exponencial de la desesperanza. Crece una peligrosa apatía por los asuntos públicos. Reflejada en la alta abstención del 20 de mayo. La desconfianza se ha ensanchado y la falta de optimismo envuelve importantes capas de la población. Aunque, y es justo decirlo, hay importantes núcleos de clase media emprendiendo iniciativas y proyectos novedosos.

Del liderazgo opositor, destaca su división y la falta de un proyecto consensuado y compartido entre todos, que provoque espíritu de lucha, empatía por las ideas y confianza en los dirigentes. También sobresale la ausencia de un líder único y el diseño de una estrategia con políticas y acciones coordinadas en todo el territorio nacional. Han sido muchos los errores y las actividades que han fracasado. Es el momento de reflexionar y pensar en el bienestar de las mayorías y no en el interés particular de personas y organizaciones. El país necesita una oposición fuerte y asertiva. Con una solo dirección y estrategia. Mientras esto no suceda seguirá la supremacía del gobierno en la conducción de la nación. Nada se hace con una oposición incoherente y desarticulada.

Fortalecer los partidos

Los partidos son la columna del sistema democrático. Las estructuras para que la gente intervenga en los asuntos públicos. La lucha de los ciudadanos por el poder tiene como canales a las organizaciones políticas. Es hora de fortalecerlos. Misión que deben cumplir en primer lugar los dirigentes políticos. Actuar en concordancia con sus postulados y principios. Los partidos deben ser centros de debates de ideas y visiones. Canteras de cuadros políticos formados doctrinariamente y capacitados para realizar diagnósticos e interpretar realidades de naturaleza social y económica. Hábiles para comunicar eficazmente las ideas.

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@efecepe2010

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Alberto Hernández

Crónicas del Olvido

1.-

Un diario es la crónica de un trozo de vida. El repaso de un día que se convierte en el plural del tiempo. Son muchos días que logran alcanzar el o los años y así una existencia, un libro: testimonios, confesiones, eventos cotidianos, íntimos, públicos, callejeros o caseros. Un diario, en fin, es un argumento, la narrativa de un sujeto que se retrata en él mismo, desde él mismo para entregarse a quien lo lee, lo mira y hasta lo comparte. O lo enfrenta.

El diario es un género que se puede leer como un libro de cuentos, de minificciones, de ensayos o de los dramas cotidianos de quien se atreve a volcarse completo y dejar en manos de los curiosos lectores sus angustias, momentos de alegría, silencios, augurios. Un libro puede contener un largo poema o un testamento donde la vida y la muerte se deshacen y se recomponen.

Antonio López Ortega nos entrega “Diario de sombra” (Editorial El Estilete, Caracas, 2017). Es un diario compuesto por testimonios de los años 2004 y 2005. Libro de episodios en los que algunos paisajes le han dado cuerpo a unas páginas donde ciudades, calles, pueblos y países acompañan al escritor y también al lector, porque quien ha viajado siempre anda con el clima, los colores y olores de sus travesías y se los acerca al lector para que se los apropie o imagine. Pero más allá de esas experiencias está la tierra del origen, el solar nativo donde el autor revela momentos que –resumidos- forman parte de la crisis, en este caso, de Venezuela, cuyos valores, personajes antes apreciados, se han convertido en sombras, en una sombra densa y fantasmal que se pasea oronda por todo el mapa devorando todo lo aceptablemente bueno que el país tenía como herencia y agravando los problemas que la democracia no pudo o no supo resolver.

2.-

En el diario López Ortega revisa lecturas de diarios, comenta encuentros, se concentra en una ventana y se abre a los lugares donde la tensión de una historia, que se resiste a cambiar, se abre como una boca oscura que engulle los sueños de los habitantes de un país que se retuerce en manos del populismo más descarado.

Escritores, poetas y narradores que en el pasado reciente eran celebrados por quienes sostenían la democracia, hoy se han convertido en miopes seguidores y en insanos funcionarios de un régimen que destruye, apresa y persigue a quienes se le oponen. Intelectuales de importante obra, mencionados con nombres y apellidos, desembocan en estas hojas que López Ortega ha escrito con elegancia y respeto. El autor, ante la ofensa y el maltrato de quienes una vez fueron sus amigos, responde con altura. No desvía la atención anímica: se sostiene con argumentos y analiza más allá de resentimiento alguno.

3.-

A juicio de quien esto escribe, muchos de los intelectuales que han apoyado a Chávez y a Maduro llegaron a ser niños mimados de la mal llamada cuarta república. Publicaban en los grandes diarios, en las revistas culturales del Estado. Eran editados por Monte Ávila, Fundarte. Fueron funcionarios importantes en ministerios y fundaciones, beneficiados con becas y viajes pagados por el Ministerio de Cultura, etc. De modo que ellos fueron parte de aquella estructura política que durante más de tres décadas se llamó democracia representativa. Luego de la Política de Pacificación promulgada por Rafael Caldera y ejecutada por Lorenzo Fernández como ministro del Interior, los rebeldes bajaron de la montaña (como se decía), con la excepción de Douglas Bravo, y fueron ubicados en los distintos ministerios, institutos autónomos y universidades de acuerdo con la profesión u oficio de cada uno. Esos que hoy se rasgan las vestiduras y que Antonio López Ortega menciona en su diario fueron alegres becarios, celebrados por los gobiernos que ahora encaran como enemigos con una demencia que no tiene explicación.

El fanatismo en el alma de algunos poetas, narradores, periodistas, pintores y bebedores que en un tiempo pasado eran respetados y queridos en el mundo cultural y político. De eso sólo queda el recuerdo en medio de una terrible desazón y una sombría enfermedad llamada resentimiento.

Pero también este diario celebra a muchos autores que han mantenido un perfil respetable. Es un diario de reconocimientos. De afectos.

López Ortega afirma en un sitio del libro:

“¿Una escritura secreta, íntima, como para llevar el pulso de los días? Se diría que es la promesa mínima a la que todo escritor se debe. Siempre será considerablemente mayor lo que callamos a los que decimos, y siempre preferiremos lo primero porque es la duda lo que nos carcome. Pero habrá que hacer un esfuerzo en un momento en el que todos creemos que el silencio es liberador. Salir de él, dar cuenta del horror cuando todo es celebración hueca”.

Este diario forma parte de la profunda herida cuya cicatriz será difícil de borrar de la piel de Venezuela.

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