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Opinión

Si de algo ha servido el arma de la abstención ha sido para dejar plasmado el porcentaje de los no votantes sobre el total de los que tienen derecho al voto. En todo proceso electoral esta acción siempre estará presente, pero de allí a convertirla en una estrategia, incluso para oponerse a los regímenes autoritarios, más que una temeridad, pasa a ser un instrumento aliado al enemigo que pretendes golpear, sobre todo si ella implica la no presencia del actor político que la promueve. La no participación en esos procesos deja el espacio libre al contrincante para cometer los fraudes hartos ya conocidos en la historia.

Pudiésemos agotar estas cuartillas explicando los tipos de abstención como fenómeno electoral, pero el asusto que nos mueve es la predica en factores minoritarios, pero muy activos en las redes y demás medios de comunicación, no solo abogando por la no participación electoral, sino calificando de traidores y negociantes de las luchas emprendidas recientemente a quienes han decidido participar. Los combates contra las pretensiones dictatoriales no pueden ir en línea recta y dura como una viga de acero, los mismos ameritan asumir todas las formas pacíficas y violentas que la coyuntura vaya colocando en el tablero.

En la pelea contra el fraude constituyente los grupos radicales le impusieron al resto de la MUD, la vía del “Boicot Electoral” como forma de evitar el acto fraudulento, y este llamado devino en una simple abstención pasiva, no vigilante para evitar los resultados conocidos. De esa actitud nadie ha entregado cuentas, pero si han regresado a su radicalismo infecundo, para esta vez lanzar toda su caballería, contra quienes hemos tomado la iniciativa de participar en estas elecciones regionales, donde, por cierto, se demostrará que jamás existieron los ocho millones de votos de los cuales se ufana el PSUV.

Con la imposición de la ANC el régimen de Nicolás solo ha logrado el peor aislamiento, que país alguno haya tenido, desde los tiempos del bloqueo contra su aliado gobierno cubano; de manera que promover apatía, escepticismo o desinterés por los asuntos políticos, con el manido argumento de la traición, es hacerle el juego a quienes saben que jamás volverán a ganar una elección, vigilada y auditada por una oposición, dispuesta a defender en las mesas la voluntad del elector, con el mismo ahínco demostrado en las calles de Venezuela, en los días de la resistencia activa por el derecho al voto.

En efecto nuestro principal adversario en esta nueva contienda es el gobierno con todo su poderío económico, institucional y militar, por lo que no podemos perder de vista el terrible daño que nos acecha de tomar fuerza la predica equivocada de algunos factores y líderes opositores por la abstención militante. No vamos a insistir en ejemplos de errores abstencionistas, pero incluso, hasta esta última convocatoria a la abstención en la Constituyente madurista, habrá que considerar en el futuro si fue pertinente o no tal decisión política. De todos modos, la historia ha demostrado que la democracia se defiende es con votos.

No votar es un derecho político del ciudadano y, eso nadie lo discute, pero con este gobierno la abstención es un arma de doble filo, ella puede hasta degollar la inmediata posibilidad que tenemos de salir de estos gobernadores, corruptos, ineficaces y violadores de nuestros derechos humanos. Asumamos estas elecciones como otra barricada por la libertad y por la salida de Maduro. La derrota de este gobierno este 15 de octubre ya está cantada, solo depende de si el país entero sale a votar, ese es el reto.

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Jesús Elorza G.

Los venezolanos residentes en Australia, fueron sorprendidos con el “cierre técnico” de la embajada. Todos se preguntaban sobre cuáles fueron las razones para tomar esa drástica medida. Ninguno de los funcionarios acreditados por nuestro país daba información al respecto. La incertidumbre era cada vez más creciente.

El silencio, finalmente fue superado, cuando el periódico australiano The Daily Telegraph, pone al descubierto “las razones técnicas”. Señalando, que la causa fue una escandalosa situación de impago de alquileres……. Nadie podía creerlo, una embajada que no cumple con sus compromisos contraídos.

En los detalles publicados, se pudo conocer que el propietario de la residencia donde opera la Embajada de Venezuela en Australia, cansado de intentar el cobro de deudas por alquiler de la residencia, que suma a la fecha 50.748 dólares australianos (40.712 dólares estadounidenses) bloqueó este domingo, las entradas a su propiedad ocupada por la misión venezolana.

Del interior de la residencia, salió una persona, que increpó airadamente al propietario, reclamándole que estaba violentando la soberanía de Venezuela al bloquearle con vehículos todas las entradas a la sede.

-Tengo todo el derecho de proceder de la manera como lo estoy haciendo por que han incumplido con los pagos de alquiler y no dan la cara frente a los innumerables reclamos que les he formulado, le respondió el propietario. Además, le pido que se identifique para saber con quién estoy tratando y de paso conocer su rango o posición en la embajada.

- ¿No me conoces?…. ¿No sabes quién soy Yo?

No señor, discúlpeme ¿Quién es usted? …. ¿El nuevo embajador?

- No vale, le dijo en forma arrogante, Yo soy Cesar Baena. El primer esquiador de fondo suramericano en participar de una Copa del Mundo. Ganador del Merino Muster 2009 en Nueva Zelanda. Récord Mundial Guinness de la mayor travesía con Esquís de ruedas sobre asfalto (Rollerskiing).

No es con usted, con quien quiero hablar, es con el embajador o el secretario de la embajada.

- Mira viejo, estas pelando bola. Yo soy el residente de esta casa. Tengo más de dos años viviendo aquí….soy una especie de “Honorary Diplomat”

¿What?...I do not understand.

- Que vaina con este viejo, soy un agregado a la embajada, designado directamente por el camarada Nicolás, en mi condición de deportista mundial…..único en el caso venezolano de haber participado en diversas competencias mundiales de ski……así que, vamos a ponerle un parao a esta vaina y me vas moviendo esos camiones o te caigo a coñazos.

Páguenme primero, respondió el propietario.

- Y sin mediar palabras, el inquilino de la embajada le cayó a golpes.

Al intervenir la Policía Federal Australiana, levantó cargos por agresión contra Cesar Baena el esquiador, por golpear al propietario de 74 años en el tranquilo suburbio de Canberra de O’Malley.

En el informe policial, se describe al agresor de la siguiente manera:

Baena, de 30 años, fue el único venezolano seleccionado como voluntario para los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, donde fue asignado al ecuestre. Entonces tenía apenas 18 años y ya reclamaba atención mediática hacia su logro personal.

Luego afirmaría que esa experiencia le permitió descubrir su “gran pasión”, el esquí, un deporte que había practicado su padre en alguna oportunidad. Un año después de Atenas participó en un programa de intercambio en Colonia, Alemania, en casa de una familia que practicaba esquí, y en 2006 comenzaba la ruta hacia su sueño, como voluntario del Centro de Prensa de los Juegos de Invierno de Turín 2006, De cara a los Juegos Olímpicos de Invierno Vancouver 2010, afirmó tener asegurado un wild card, pero la invitación nunca llegó, Luego intentó colearse en los juegos de Sochi 2014, pero se quedó con los crespos hechos al serle negados los recursos por la inexistencia de una federación nacional que avalara su participación

A partir de ese momento, se autonombró presidente, delegado y entrenador de la Federación Venezolana de Deportes de Invierno y estableció su “Modus Operandi” para la búsqueda de recursos económicos o patrocinios comerciales que financiaran su gestión personal. Así, logró una beca de Solidaridad Olímpica otorgada por el Comité Olímpico Venezolano y aprobada por el Internacional (COI), que consistía en 1500 dólares mensuales.

La búsqueda de divisas, lo llevó a “Entrenar” grupos fantasmas para exigir más recursos económicos. Uno de ellos, el tristemente recordado Adrián Solano, que en el Mundial de esquí nórdico, celebrado en la ciudad de Lahti en Finlandia, declaró a los medios que ¡¡¡No conocía la nieve!!!!....y su patética actuación fue el hazmerreír en el mundo entero.

Baena, aseguró, su dirigencia deportiva como presidente, delegado y entrenador de una federación fantasma, y consolidó su autocrática actuación cuando el 29 de agosto de 2013, el presidente Maduro le confirió la orden Francisco de Miranda por su hito, y en esa oportunidad ¡¡¡lo invitó a difundir su deporte en Venezuela!!!!

El juez de la causa, al leer ese prontuario, se limitó a decir, que el acusado no representa a un “Honorary Diplomat” sino a un “Plugged in Diplomat” …..O sea un Diplomático Enchufao.

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Como arma de retaliación política ante hechos de pretendida intolerancia, reclamos o crítica, el gobierno ha sacado a relucir un “proyecto de ley constitucional para la promoción y garantía de la convivencia pacífica”.

Sin duda, un valor fundamental que debe restablecerse en Venezuela, hoy dividida como nunca en dos bandos calificados como de buenos y malos, patriotas y traidores, escuálidos y revolucionarios, burgueses y “pueblo”, es la prédica y la práctica de una auténtica tolerancia que nos reúna como hermanos, a pesar de las diferencias, como ocurrió en una época que ya nos parece muy lejana, perdida en el tiempo y en el espacio.

Desde el poder, en estos últimos veinte años, se ha fomentado la violencia bajo la fórmula más perversa de la retórica del amor, en el contexto irreconciliable de una revolución “pacífica, pero armada” y la afirmación rotunda de que lo que no se obtiene con votos se puede lograr con las armas.

Pero, además, de las palabras y discursos se ha pasado a los hechos y se ha recurrido una vez más al fetiche legalista como efectiva amenaza contra la libertad de los disidentes, recurriendo a viejas normas penales ya cuestionadas por su amplitud, como la que consagra el tipo delictivo de la instigación al odio, inaplicable a los líderes oficialistas que hacen uso de la libertad de expresión cuando pronuncian sus discursos incendiarios y aprobándose en 2005 una retrógrada reforma del Código Penal que, entre otras cosas, repotenció los delitos de desacato o de ofensas a los altos funcionarios públicos, incrementó las penas para la difamación e injurias, incluyó la sanción expresa por los “cacerolazos” y, como trofeo reformista, aprobó el “terrorismo mediático” para castigar con prisión de dos a cinco años a “todo individuo que por medio de informaciones falsas difundidas por cualquier medio impreso, radial, televisivo, telefónico, correos electrónicos o escritos publicitarios cause pánico en la colectividad o lo mantenga en zozobra” (art. 296-A).

Ahora, la propuesta de “ley contra el odio, la intolerancia y la violencia”, se ha planteado castigar con pena de prisión de 10 a 15 años a “quien públicamente fomente, promueva o incite al odio, la discriminación o la violencia contra una persona, en razón de su pertenencia a determinado grupo racial, religioso, político o cualquier otra naturaleza, basada en motivos discriminatorios”.

Con esta norma, viciada en su origen y de manifiesta e inconstitucional apertura típica que permitiría sancionar cualquier expresión considerada ofensiva contra los representantes del régimen, se castigará “hablar mal de un funcionario”, criticar sus actuaciones o reprochar sus acciones, permitiendo o considerando peligrosa cualquier manifestación contraria a la “moral socialista”, a la cual se refiere el Código Penal de Cuba.

Sin embargo, ya en el seno de sus proponentes se ha alertado sobre la no aplicación retroactiva de la ley y, tal vez, el propio ex fiscal general Rodríguez recuerde que impugnó la reforma de 2005 por considerar que la mayoría de las “nuevas normas” eran fórmulas abiertas contra el principio de legalidad y violatorias de derechos como la libertad de expresión.

Finalmente, no puede escurrirse el bulto y evadir la responsabilidad por la siembra de odio durante tantos años, lo cual hoy nos proporciona los frutos amargos que el sentir venezolano rechaza, apelando a una ley penal que no emana del órgano legislativo ni se ajusta a las exigencias garantistas del derecho penal.

@ArteagaSanchez

aas@arteagasanchez.com

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Jesús María Casal H

La postura gubernamental de señalar públicamente que el reconocimiento por la oposición de la pretendida Asamblea Nacional Constituyente, como instancia “plenipotenciaria”, es una de sus exigencias en la nueva fase de diálogo anunciada, es un grave error. En primer lugar, porque coloca ante la opinión pública de manera unilateral un asunto que, de haber sido planteado, debía mantenerse dentro de la confidencialidad de la etapa preliminar del ensayo de negociaciones. En segundo término, y esto es lo más importante, porque compromete de entrada su viabilidad y pone el acento donde no debe estar.

En una situación de extrema polarización y pugnacidad política como la que sufre Venezuela, que se ha prolongado por varios años y que ha sido estimulada por conflictos de gran intensidad y por la invocación oficial de una ideología totalizante que niega espacios legítimos para el pensamiento contrario, comenzar por una cuestión de principio vinculada a la expresión más reciente del antagonismo y de la fractura política es una demostración de insensatez o de ausencia de voluntad para la negociación.

La confrontación en desarrollo en el país es de tal calado que no resulta posible empezar por el reconocimiento de las manifestaciones más puras o radicales de las posiciones políticas de cada parte. Solo es factible partir de un arreglo práctico en el que los contendientes, sabiendo que de momento no pueden entenderse en relación con temas de fondo de enorme trascendencia, procuran identificar áreas de interés común en las que dar pasos coordinados, con el propósito de alcanzar una Paz verdadera, como iniciativa que acaso pueda conducir en un futuro a una reconciliación más amplia.

Cronograma y garantías
Por ejemplo, hay que discutir sobre el cronograma electoral, y acerca de las correspondientes garantías electorales, pues cabe suponer que ambas partes asumen como necesarias las consultas electorales pendientes de acuerdo con la Constitución y las que deben celebrarse en el 2018. También sobre el respeto a la Asamblea Nacional, pues no hay Democracia sin Parlamento, y así en relación con otros temas. El gobierno nacional, a su vez, considerará seguramente indispensable abordar asuntos económico-financieros ligados a la imperiosa obligación de detener la destrucción de las condiciones de vida de la población que avanza aceleradamente. En cambio, pedir a la oposición que sea reconocida la denominada Asamblea Nacional Constituyente es intentar doblegarla en uno de los planteamientos centrales de su denuncia nacional e internacional sobre la profundización de la ruptura del orden constitucional y democrático ocurrida en Venezuela.

Una cosa es que dicho órgano, considerado con razón por buena parte de la nación como espurio, sea empleado por el gobierno para implementar acuerdos que deba cumplir en el marco del diálogo, lo cual puede ser asumido por la oposición como un hecho, sin que se entre en el debate sobre la legitimidad de ese órgano ni ello implique un reconocimiento, y otra muy distinta es que se quiera exigir a la oposición renunciar a principios sustantivos de su lucha para que pueda existir una negociación.

¿Confusión?
Pudiera aducirse que es contradictorio requerir respeto a la autonomía y atribuciones constitucionales de la Asamblea Nacional y luego decir que es inaceptable solicitar a la oposición el reconocimiento de la supuesta Constituyente. Sin embargo, no deben confundirse estas demandas. La Asamblea Nacional no quiere ser “reconocida” por el gobierno, ya que su legitimidad no es controvertida, sino tan solo pretende no ser derribada por decisiones judiciales y gubernamentales arbitrarias que le impiden ejercer sus facultades constitucionales. A lo que aspira es a que la dejen trabajar, a que el Tribunal Supremo de Justicia le permita cumplir la función que es propia del Parlamento en una democracia.

Si hay buena fe en el llamado a la reapertura del diálogo, deben abandonarse las posturas inquisitoriales, en las que el progreso de las conversaciones se sustente en la abdicación por las partes de sus posturas de principio. Si la Paz que se pregona es verdadera, ha de comprenderse que ésta no puede lograrse buscando aplastar al adversario en las ideas que inspiran su acción, sino únicamente tolerándolas y esforzándose en hallar áreas de coincidencia en pro de un bien superior. El silencio y parálisis sepulcral que hoy se observa en las calles del país, que ni siquiera es tranquilidad pública porque la delincuencia hace de las suyas sin miramientos, está muy lejos de testimoniar la Paz que el gobierno dice haber logrado con la Constituyente y ojalá no sea un anticipo del tipo de diálogo que quiere llevarse a cabo y de sus consecuencias.

jesusmariacasal@gmail.com

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Carlos Raúl Hernández

Nuestros candidatos andan en los altos hornos de la campaña contra una maquinaria poderosa y abusiva, aunque repudiada e impopular. Pero también mordidos en las piernas por el malderrabia de los resistencios y calle-calle, doble ponchados en sus aventuras de estos dos dolorosos años, pero en extremo útiles al gobierno. Debería convocarse un Rosario en Familia para pedir que paren el malentretenimiento, el descrédito abstencionista contra los que se la juegan en serio en barrios y aldeas. 2018 toca el examen final del gobierno y no luce fácil eludirlo. La comunidad internacional está orientada a que haya elección presidencial y sea limpia, a los diálogos dominicanos, y eso intensifica con la cercanía de la dead-line. Desde arranque de los 2000 en la aurora del régimen, cuando se habló de prepararse para las elecciones pautadas entonces, sonó el canto pavoso: “¿esperar?… ¡el país no aguanta más!”.

“¡La solución es ya!” (y vino el calvario: RR contra Chávez, fracaso del paro petrolero y la marchitis, payasadas del 11 de abril, plazaltamira, retiro de candidaturas 2005). A quien invocara el sentido de la realidad, lo execraban “los gerentes” que quebraron empresas, salieron a quebrar la política y siguieron en eso para desventura de sus asesorados, que si no están presos los andan buscando. De no ser por la ominosa participación de la gerencia en la política, el chavismo tal vez sería hoy un recuerdo fastidioso. La locura recomenzó en 2014 y a quienes pedían prepararse y ganar las parlamentarias de 2015, les caía de nuevo el Niágara de frases de rigor, “colaboracionistas”, “con este CNE”, “quieren legitimar…” y nociones extraídas del país de Alicia, donde las distorsiones oníricas de la mente sustituyen la realidad, la reina celebra todos los días su no cumpleaños y los caminos no van a ninguna parte.

Intervención militar democrática
Ante la propuesta de presionar en 2016 por las elecciones regionales, la respuesta de la Reina fue ¡qué gobernadores ni qué niño muerto; vamos al revocatorio!, ¡Maduro vete ya! Igual soñaron en 2017 las elecciones generales y la intervención militar democrática. Quienes recordaban que el reto era asegurar las elecciones de 2018, que detrás de la prisa se escondía un áspid y una equivocada evaluación política, eran cómplices (hay unas y unos en el congelador, los sacan cada año a meter la pata, y los vuelven a esconder). Los resistencios creían tener la máquina del tiempo para adelantar todo: bastaba la frase mágica y genial: ¡el hambre no espera! y el mundo se desplomaría. En concreto hoy vamos a 2018 en el cuadro de la negociación. Al parecer los calle-calle y la gerencia regresaron del futuro con el DeLorean hecho chatarra y el gobierno sigue hacia la fecha electoral.

No luce tan descabellada la distopía de campamentos de refugiados en la frontera. ¿Aceptarán los vecinos semejante perspectiva? ¿Podría aparecer en Venezuela el nuevo Al-Azhad-Sadam-Fidel-Kim Jon Un-Mugabe, el dictador sanguinario del Estado fallido que desafía al mundo? Quizás pero con un costo social y político tal que la sacaría del cuadro de las naciones civilizadas (del que está de salida). ¿A cambio de qué y para qué cargarían Rusia y China con la responsabilidad de una especie de Somalia en Latinoamérica, cuando dependería de ellos una intervención humanitaria de la ONU? Y no es descartable que no salga de este contexto un Al-Ashad sino otro Milosevich. Por eso es de vida o muerte seguir las conversaciones, que los candidatos asistan si la constituyente los convoca, y no se haga nada que salve al gobierno de su sino.

¡Regresa Isabel!
Resistencios y gobierno llevan 18 años de fracasos, sin el más mínimo pudor, ni siquiera una exigua capacidad de auto reflexión. Desde que comenzó la pesadilla revolucionaria, el desenfreno se hizo modo de vida. Toda revolución impone como paradigma social la falacia y la exageración, contra la democracia cuyo centro político debe ser relativamente sobrio, porque si no lo es y cae en manos de irredentos, se acaba. La tragedia ya asomaba sus fauces y las bielas del sistema traqueaban cuando en el Parlamento de los 90 se exhibían en varas las cabezas cortadas de los “corruptos” sin pruebas, y unos diputados-gladiadores, como el Podemos que amenaza la democracia en España, sin el pudor del saco, ni la hoja de parra de la corbata, paseaban sus propias barrigas exultantes por el Hemiciclo.

Sostienen que El Príncipe de Maquiavelo es realmente Isabel la Católica. Ella según sus palabras no tenía que “decir la verdad sino lo que convenía al Reino”. Churchill utilizaba el humor como navaja y en general los demócratas resaltan las buenas noticias para disimular las malas. A los políticos medios en general la cautela los enseña hablar sin decir, como satirizaba Cantinflas (“¡a ese señor yo ni lo ignoro!”). Al contrario Fidel, Pinochet, el Galáctico convirtieron la inmoderación, “el decir las verdades en la cara”, la carencia de entendimiento, la piratería, la irreverencia, el estilo zumbao y guapetón que cultivan los resistencios y los calle-calle, el extremismo mental y verbal, en el alien de este sistema político. Su imagen de culto con chaqueta de guacamaya tricolor y el librito azul en la mano mientras gritaba “verdades” -generalmente calumnias- nos marcó con yerro candente.

@CarlosRaulHer

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Equipo B de la Cátedra Simón Bolívar

El inicio de la campaña electoral para seleccionar a los Gobernadores de la República de Venezuela nos alerta a los demócratas, y en especial a los Operadores y Líderes Políticos Emergentes, para comprender y masificar la importancia del voto como el mayor instrumento democrático con el objeto de lograr cambios en un régimen autocrático-militarista cobarde, que desvió el Referéndum Revocatorio del 20 de octubre de 2016. Conducta cobarde y fraudulenta para instaurar una tiranía en Venezuela que terminó en la Guerra Civil de Venezuela en el siglo XXI. Los demócratas acudimos a la Resistencia Civil de manera heroica, fuimos capaces de entender a la Resistencia Civil como el método de lucha política colectiva basado en la desobediencia, para reinstalar la democracia. Y eso lo haremos con el voto del 15 de octubre.

El inicio de la campaña electoral nos llama a participar activamente y a colocar al ciudadano en el centro de la realidad política venezolana, para estimular su confianza en el voto. Reflotar el voto es priorizar la ciudadanía, reflotar el voto es fortalecer la Democracia, y reflotar el voto es apuntar hacia el Cambio Político que han negado bastardos politiqueros que sueñan todavía con instaurar en Venezuela un Estado comunal. Reflotar el voto es entonces la tarea de líderes y la masa ciudadana, que reconoce a la política como arte y ciencia, y con ello permitirá — con el voto — pasar de un Ambiente Político Electoral a un Ambiente Político Real Democrático.

Reflotar el voto — señores Líderes Políticos Emergentes y Operadores Políticos Regionales — es el más trascendental mensaje que enviará la mayoría como demócratas en Venezuela al continente y al mundo. Venezuela y sus demócratas mostrarán con ello la civilidad y la decisión política en la cual queda claro que es el ciudadano quien decide, y nunca más la cooptación y los partidos políticos. Reflotar el voto es entonces entender la política requerida de instrumentos analíticos, de líderes conscientes y de Operadores activos que nos muestren como hoy la mayoría somos demócratas y actuaremos en consecuencia en la reinstalación de la Democracia.

Reflotar el voto es lograr todas o casi todas las gobernaciones, hacer crecer la Participación Política Contendiente y reavivar la fe en la Democracia, con lo cual el 23 de Septiembre es el punto inicial para la gran tarea política de quienes creemos que los venezolanos nos merecemos un destino mejor. Un destino que anclado en el gentilicio venezolano, en la decencia, en la extraordinaria juventud de la Venezuela del siglo XXI ize las banderas de la virtud política para que se cimbre la voluntad de la mayoría. De la mayoría que además sepultará la perversión golpista del 4 de febrero y del 27 de noviembre de 1992 generadores de la actual regresión política que de manera brutal y por la vía de la verticalidad y del mandato ha querido instaurar el Socialismo a juro. Reflotar el voto será en definitiva la voluntad democrática para la construcción de una patria decente que está dispuesta a vivir la democracia, a sentir la democracia y, como un virtuoso ciudadano, entenderse por encima de la Comunidad y del Estado

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Moises Naim

Una de las sorpresas que los historiadores estudiarán durante muchos años es la decisión de Estados Unidos de renunciar a su liderazgo mundial. Más aun, tendrán que explicar por qué lo hizo unilateralmente y sin que nadie le arrebatara el inmenso poder que acumuló durante el siglo pasado.

Esta abdicación no fue el resultado de una decisión específica, sino de un complejo y largo proceso. Y si bien la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca aceleró las cosas, la cesión de poder ya venía dándose desde hace un tiempo.

¿Qué tienen en común un agricultor de Iowa, un diseñador gráfico de Chile, un jubilado de Reino Unido y un trabajador en una cadena de montaje de China? Dos cosas: son miembros de la clase media de su país y están furiosos con sus gobernantes. Sus desilusiones están transformando la política y provocando acontecimientos sorprendentes, como la elección de Donald Trump, el Brexit, la defenestración de presidentes y una oleada mundial de protestas callejeras.

En muchos países del mundo desarrollado, la clase media está rebelándose contra el estancamiento o incluso el empeoramiento de su nivel de vida. La globalización, la inmigración, la automatización, las desigualdades, los nacionalismos y el racismo abren oportunidades para aventureros de la política que venden malas ideas como si fueran buenas.

Por supuesto que también hubo ricos y pobres que votaron por Trump en Estados Unidos y por el Brexit en Reino Unido, y que muchas personas de clase media votaron en contra en ambos casos. Sin embargo, no cabe duda de que, en los países ricos, y especialmente en EE UU, quienes tienen rentas medias forman el segmento que más perjuicios económicos está sufriendo.

Pero estas convulsiones no solo suceden en los países ricos. La clase media de Brasil, Turquía, China o Chile comparte las angustias que acosan a sus pares de Norteamérica y Europa occidental. La paradoja es que en las últimas tres décadas, cientos de millones de personas en Asia, Latinoamérica y África han salido de la pobreza y hoy forman parte de la clase media más numerosa de la historia. Pero esas personas tampoco están satisfechas y están protestando en las urnas y en las calles. Investigadores y diversas instituciones como el Banco Mundial definen la clase media como una franja con unos límites de ingresos muy amplios por arriba y por abajo, que pueden ir de 11 a 110 dólares diarios. Y las convulsiones en este segmento de población no son nuevas. En 2011 escribí que “la principal causa de los conflictos que se avecinan no será el choque entre civilizaciones, sino la indignación generada por las expectativas frustradas de una clase media que está en declive en los países ricos, y en ascenso en los pobres”. “Es inevitable”, escribí, “que algunos políticos de los países desarrollados achaquen el declive económico de su clase media al despegue de otros países”. Y advertía de que la prosperidad no siempre significa más estabilidad política.

La dimensión y la velocidad de la expansión de las clases medias en el planeta han sido verdaderamente espectaculares. El economista Homi Kharas, experto en la clase media mundial, calcula en un reciente estudio que hoy pertenecen a ella 3.200 millones de personas, es decir, el 42% de la población total. Cada año se incorporan 160 millones más.

Al ritmo actual de crecimiento, de aquí a unos años, la mayor parte de la humanidad vivirá, por primera vez en la historia, en hogares de clase media o superior.

Esa expansión ha tenido distinto alcance en diferentes países. Mientras que en EE UU, Europa, Japón y otras economías avanzadas la clase media crece a un mero 0,5% anual, en China e India ese mercado aumenta a un ritmo anual del 6%. Si bien ha alcanzado una dimensión sin precedentes en países como Nigeria, Senegal, Perú y Chile, la expansión de la clase media es un fenómeno especialmente llamativo en Asia. Según Kharas, los 1.000 millones de personas que se van a incorporar a la clase media en los próximos años vivirán, en su inmensa mayoría (¡un 88%!), en Asia.

Las consecuencias económicas son tremendas. En los países en vías de desarrollo, el consumo está creciendo entre un 6% y un 10% anual, y ya constituye un tercio de la economía mundial.

Las consecuencias políticas pueden ser igual de importantes. En Europa y en Estados Unidos son ya visibles en elecciones y referendos —Francia, Holanda, Reino Unido, Hungría, Polonia—, con la proliferación de candidatos y programas que antes eran impensables. Como escribióhace poco Bill Emmott, antiguo director de The Economist: “Vivimos en una era llena de turbulencias políticas. Sendos partidos con apenas un año de antigüedad se han hecho con el poder en Francia y en la enorme área metropolitana de Tokio. Un partido con menos de cinco años encabeza los sondeos en Italia. La Casa Blanca está ocupada por un neófito político, algo que causa un tremendo malestar entre los republicanos y los demócratas de toda la vida”.

Las turbulencias políticas también se hacen notar en países de rentas bajas y medias que están creciendo muy rápidamente. Cada vez que la clase media aumenta, sus expectativas y demandas lo hacen también. Unos actores sociales que están más conectados, que tienen más poder adquisitivo, tienen más educación e información, y son más conscientes de sus derechos, ejercen unas presiones inmensas sobre sus Gobiernos, que a menudo no tienen los recursos ni la capacidad institucional necesarios para responder a esas demandas.

Dichos países están empezando a mostrar fisuras similares a las de EE UU y Europa. En Chile —cuyos éxitos económicos lo han convertido hace tiempo en modelo para otras naciones y cuenta con una de las sociedades más estables de Latinoamérica— ha habido protestas violentas, abstención masiva en las urnas e incluso un asalto al Congreso porque los ciudadanos quieren expresar su decepción con un Gobierno que sienten que les ha fallado.

En China, los investigadores han observado que entre 2002 y 2011 se produjo una drástica caída de la confianza de la clase media en las instituciones legales, el Gobierno y la policía, a pesar de que fue un periodo de fuerte crecimiento y mejora de los programas sociales. El Gobierno chino está preocupado, sin duda. De hecho, muchos piensan que el vertiginoso crecimiento del país es un pilar fundamental de la estrategia de Pekín para aplacar a la clase media: ya que el Gobierno no te va a ofrecer una democracia constitucional, libertad de expresión y derechos humanos universales, al menos hará que tengas un mejor salario, o incluso que puedas enriquecerte. El riesgo es que una contracción económica prolongada podría desatar la agitación política que las autoridades tanto temen.

Los motivos del descontento en el mundo en desarrollo —a pesar de la mejora de los niveles de vida— son numerosos, pero sin duda el acceso a la información es un factor crucial. Las personas educadas e informadas son más difíciles de controlar. Es más, cuando miles de millones puede ver en su teléfono móvil cómo viven los demás, hay muchas más probabilidades de que se sientan insatisfechos con su situación. Seguramente piensan: “Trabajo tanto como ellos, así que también me lo merezco”. Ese “lo” pueden ser salarios más altos, sanidad más asequible, mejor educación para sus hijos, igualdad, mejores servicios públicos o libertad de expresión. Ahora bien, la “conectividad” barata y generalizada y la revolución de la información no son los dos únicos factores. También cuentan la urbanización, las migraciones, el aumento de las desigualdades, e incluso el nuevo entorno cultural y las expectativas sobre la corrupción, la autoridad y las jerarquías.

¿Qué va a pasar? El rechazo al “más de lo mismo” y los reacomodos políticos están siendo inevitables: Donald Trump y el Brexit no son más que dos manifestaciones, espoleadas en parte por la revuelta de las clases medias en los países ricos. La furia de la clase media en los países pobres y de rentas medias también está en ebullición. Sus consecuencias son imprevisibles.

El País

Septiembre 23, 2017

https://elpais.com/internacional/2017/09/22/actualidad/1506099055_571906...

Traducción de M. Luisa Rodríguez Tapia.

@moisesnaim

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