Pasar al contenido principal

Opinión

Jesús Elorza G.

Los comités ejecutivos de las organizaciones deportivas bolivariana, suramericana, centroamericana y panamericana (ODEBO-ODESUR-ODECABA-ODEPA) se encontraban sorprendidos por que los teléfonos de sus oficinas no dejaban de repicar. Los países afiliados a cada organización, llamaban con insistencia a los directivos regionales.

-¿Qué pasa? Preguntaban los presidentes a sus secretarias. ¿Por qué tantas llamadas? ¿Qué es lo que quieren los países?

Muy nerviosas, las secretarias informaron a sus jefes que simultáneamente todos los países del área, en un hecho sin precedentes, estaban solicitando que Venezuela de ahora en adelante, fuera incluida en sus grupos eliminatorios de cada deporte.

-¿Y eso a que obedece?

Las razones no las dieron, respondieron las secretarias.

Entonces comuníqueme urgentemente con cada uno de los presidentes de los Comités Olímpicos del área, solicitaron a los presidentes de las organizaciones deportivas regionales.

-El dialogo establecido vía telefónica, fue casi el mismo en cada oportunidad:

-Quisiéramos conocer cuál o cuáles son las razones para esa inusual solicitud de querer que Venezuela sea incluida en los grupos de competencia en la cual participa tu país, y además, piden que la competencia del día de la inauguración sea con la representación venezolana.

Si la pregunta fue la misma en cada oportunidad, las respuestas obtenidas también guardaron estrecha similitud en las argumentaciones.

--Muy diplomáticamente, uno a uno los presidentes olímpicos del área, respondían de la siguiente manera: Mis queridos y estimados colegas, las razones de nuestra solicitud, están fundamentadas en la desconcertante política, que ha seguido en lo que va de año el gobierno venezolano en materia deportiva. Más específicamente, en la participación de equipos o atletas en eventos internacionales.

-¿Cuál política? Repreguntaron. A que se refieren.

--Bueno, sencillamente queremos exponer que las autoridades del Ministerio del Deporte y el Instituto Nacional de Deporte venezolano, con bombos y platillos anuncian la inscripción y participación de su país en diferentes eventos deportivos y luego, aunque ustedes no lo crean, !!!Dan forfeit el día de la inauguración!!!.

-No podemos creerlo, dijeron al unísono los representantes de la Odebo, Odesur, Odecabe y la Odepa. A quien se le ocurre tamaña irresponsabilidad.

--Créanlo, ocurrió con el seleccionado de voleibol en la Liga Mundial de esa disciplina deportiva. Luego, se repitió la historia con la participación del equipo de esgrima en el Panamericano y más recientemente, el sorprendente forfeit del equipo masculino en el XV Mundial de Softbol celebrado en Canadá.

-Coño, se volvieron locos esos pseudos dirigentes del deporte venezolano. A quien se le ocurre inscribirse en un torneo y luego no presentarse al inicio de la competencia.

--Y lo más arrecho, estimados colegas, es que esos mismos pseudos dirigentes, llamados enchufaos, son los mismos que administran el presupuesto, compran los pasajes aéreos y se encargan de la logística de uniformes y material de competencia…..y a la hora de dar explicaciones del porqué de los forfeits, se hacen los locos y no dicen ni pio.

Por todo ello, es que los distintos países están solicitando que Venezuela sea incluido en sus grupos de competencia y su participación en el evento inaugural…..así se estaría asegurando el primer triunfo por !!!No presencia del oponente!!!!

¿Y los responsables de este desastre, no son enjuiciados y condenados por incapaces?

-- Para muestra un botón: Al presidente del Instituto Nacional de Deporte, responsable de lo aquí narrado, lo ascendieron a Ministro del Deporte y ahora lo llaman Pedro ¨FORFEIT¨ Infante.

Sálvese quien pueda. Sin lugar a dudas, Venezuela requiere un cambio de gobierno para superar la profunda crisis social-política y económica por la cual atraviesa, y es deber de todo demócrata en la región y en el mundo colaborar con su esfuerzo para que el cambio se haga realidad. Más que inscribir a Venezuela en un grupo determinado para que algún país gane puntos o medallas por su no presencia, lo importante es ayudar con nuestro esfuerzo solidario para salir de ese régimen de corrupción, fueron las palabras finales de los dirigentes deportivos internacionales del continente americano.

 3 min


Diecisiete una edad límite: ya no eres un niño, pero tampoco eres mayor de edad. Es como la edad de la espera, la antesala de los anhelados 18 que parecen abrir todas las puertas de la libertad. Un ciclo de tu existencia termina, otro comienza, el de la dirección definitiva de la vida: te estás graduando de bachiller, de modo que profesión, ciudadanía, autodeterminación, están en tus expectativas de futuro. Eres un proyecto en el que tus padres depositaron todos sus ahorros de amor, entrega y esperanza, que ahora, justo ahora, comienza a producir dividendos extraordinarios. Diecisiete años pueden ser muchos, si se tienen, o muy pocos cuando se ven desde la madurez. Los que alcanzan la ancianidad los ven solo como un vago y lejano recuerdo de remota ternura. Pero cuando se tienen 17 años y el alma en plena efervescencia, con todo tu ser expresándose, con la conciencia limpia de la juventud atesorando sueños, uno puede creerse señor del mundo, incluso puede pensar que ha vivido bastante. Cuando se tienen 17 todo importa, la vida se toma con una gravedad que nos asusta a veces a los que dejamos hace tiempo esa edad. Nuestros hijos son mucho más serios que nosotros, mucho más sabios de lo que fuimos a su edad y hasta más bellos, como si la belleza también avanzara como la tecnología. Eso nos hace sentir orgullosos: los admiramos. Como todo se está estrenando, la conciencia, la propia responsabilidad, la coherencia entre el pensar y el ser, la sexualidad; todo tiene en esa edad la importancia justa que merece. Un rompimiento afectivo puede arruinar la vida de un joven, si no llega a entender que no es el fin del mundo, que seguramente vendrán otros, que el alma se va fortaleciendo con los dolores y el tránsito hacia la vejez no es otra cosa que acostumbrarse a sobrellevar las durezas de la vida con dignidad, aprendiendo de cada enseñanza para ser mejor.

Cuando se tienen 17 y la conciencia manda a comprometer la vida en defensa del otro, es una decisión que no encuentra límites, que se vuelve temeraria, que supedita todo al cumplimiento del mandato ético que no admite cortapisas. Quien tiene 17, como diría Andrés Eloy Blanco, tiene todavía el sabor de la leche de su madre en los labios, es un niño grande al que uno cargaría si pudiera y sentaría aun en las rodillas a jugar al caballito, si se dejara, pero no se deja porque se sienten gigantes y se sienten porque verdaderamente lo son de cuerpo y de alma.

Un niño no debe morir, porque cuando un niño muere, una parte de la eternidad se desvanece irremediablemente sin que siquiera se nos sea permitido vislumbrarla. Cuando un niño grande de 17 es asesinado, nuestra confianza en el destino humano se ve defraudada y todos los siglos de conquistas civilizatorias parecen estériles e ilusorios.

Algo en la conciencia nacional debería detener el asesinato de nuestra juventud. Una recóndita expresión de amor debería quedar en quienes nos conducen al matadero y seguramente alguna vez soñaron el bien para sus compatriotas. Quien tiene 17 años no ha conocido otra Venezuela, creció en este despropósito y sin embargo, su alma ansía lo diferente, barrunta la democracia que no ha vivido porque fue amamantado por un corazón que conoció la libertad.

En nombre de las cosas buenas que podemos evocar unos y otros, de las luchas históricas de tantas generaciones, en nombre de los sueños de felicidad del Libertador para su pueblo y del valor supremo de la vida, debemos exigir con contundencia que se detenga el vil asesinato del divino tesoro que representa nuestra juventud.

No podemos degradarnos tanto. Ya basta.

 2 min


Marino J González

El próximo 16 de julio será un día histórico. Millones de venezolanos acudirán a manifestar su opinión en la consulta popular aprobada por la Asamblea Nacional en ejercicio de la representatividad que tiene de la soberanía popular, y organizada en coordinación con amplios sectores de la sociedad civil. Se expresarán tanto los venezolanos que se encuentran en el país como los que viven en cientos de ciudades de todo el mundo. La consulta popular es una expresión del estado general de rechazo desarrollado luego de la convocatoria anti-constitucional de una Asamblea Nacional Constituyente, aunque se debe recordar que las sentencias también anti-constitucionales del TSJ fueron el inicio del clima de manifestaciones y protestas que se ha extendido ya por tres meses.

En el fondo de esta gran expresión democrática está la defensa de la República. La convicción de la gran mayoría de los venezolanos es que la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente elimina todas las características fundamentales de una República. Tal como es notorio, el carácter corporativo de la convocatoria consagra la conformación de sectores, seleccionados a discreción, con la eliminación del principio de “un voto por cada persona”. En otras palabras, ya la misma convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente conlleva la anulación de derechos ciudadanos al desconocer que la convocatoria solo puede hacerse con la aprobación previa del pueblo.

No es solamente la convocatoria lo que está completamente fuera del marco constitucional. Son también todas las pretensiones ya esbozadas sobre el carácter eventual de dicha Asamblea Nacional Constituyente. Se trataría de un supra-poder, erigido sobre la completa eliminación de la actual Constitución, y con el gran riesgo de suprimir los poderes públicos que han asumido posiciones contrarias a la voluntad oficial. En tales condiciones todos los atributos republicanos prácticamente cesarían en el momento de elegirse dicha Asamblea Nacional Constituyente.

De tal manera que el riesgo es evidente, concreto. Y es por ello tan fundamental que la expresión de la consulta popular del próximo domingo sea contundente y masiva, como es en este momento la opinión de la gran mayoría de los venezolanos. En primer lugar, para rechazar la convocatoria de la Constituyente, pero también para rechazar sus fundamentos, es decir, la aspiración de consolidar la tendencia totalitaria y estatista que ha predominado en Venezuela en los últimos 18 años.

También será un manifiesto a favor de la República civil, con pleno ejercicio de los derechos ciudadanos, y en la cual la Fuerza Armada Nacional cumpla cabalmente con lo establecido en la Constitución, es decir, respetuosa de los derechos humanos y en sujeción a las normas democráticas. Al mismo tiempo será una demanda nítida por el equilibrio de poderes y el cumplimiento de sus responsabilidades de acuerdo con el marco constitucional.

Finalmente, la consulta popular será una gran oportunidad para exigir el cumplimiento del cronograma de elecciones suspendido arbitrariamente desde el año pasado por el CNE y el rechazo a la violación que significó la anulación del referendo convocatorio. Tal exigencia será también expresión de la gran convicción que existe en Venezuela de que es fundamental la sustitución del actual gobierno por ser el causante de tantas penurias y sufrimientos para la abrumadora mayoría de los venezolanos. De manera directa el próximo domingo el pueblo venezolano expresará su exigencia por un Gobierno de Unidad Nacional, efectivo para resolver los problemas de los venezolanos y creador de posibilidades para prosperar y generar bienestar. Es una gran hora para manifestarse.

12-07-2017

@marinojgonzalez

http://www.talcualdigital.com/Nota/144964/manifiesto-por-la-republica

 2 min


El dictador Juan Vicente Gómez se valió de sus “chácharos” andinos para imponer su voluntad. Maduro se vale de sus “chácharos” del TSJ para violar la Constitución y cercenar los poderes de la Alcaldía Mayor, Asamblea Nacional y Fiscalía General, y para reprimir utiliza a los ΅chácharos “de la Guardia Nacional. Los gomecistas eran rudos, arbitrarios e inescrupulosos. Arremetían en contra de los caraqueños que osaban hablar mal o realizar actos de protesta en contra del dictador. Constituían un grupo paramilitar que el pueblo denominó “La Sagrada”, porque eran intocables.

Los “chácharos”de la Sala Constitucional del TSJ son más refinados, pero igualmente arbitrarios e inescrupulosos. De los siete magistrados, solo Carmen Zuleta de Merchán, profesora emérita de la Universidad del Zulia, y Luis Damiani cumplen con requisitos para ocupar el cargo y por ello son los más censurables. No solo aceptaron sentarse con quienes no han tenido carrera judicial, ni han sido profesores universitarios, sino que avalan sentencias violatorias de la Constitución. Ellos y sus colegas, al cerrar la vía electoral del referendo revocatorio y aprobar una inconstitucional convocatoria y bases espúreas para que el régimen realice una Constituyente a su medida, son directamente responsables de los asesinatos de casi un centenar de demócratas que protestaban con razón.

Acompañan a esos profesores carente de principios y valores, otros “chácharos”. Calixto Ortega, quien desde que salió de las aulas no ha visto ningún texto de derecho. Juan José Mendoza, quien antes de ser magistrado solo dictó sentencias en su casa. Lourdes Suárez Anderson, quien tiene como única credencial ser hermana del asesinado fiscal Anderson, de dudosa reputación. Arcadio Delgado, Juan José Mendoza y Gladys Gutiérrez tienen cursos de posgrado, pero no tienen carrera judicial, ni han sido docentes universitarios. Toda una partida de “chácharos”al servicio de la opresión.

En 1811, la Junta Suprema de Caracas creó un cuerpo armado denominado Guardia Nacional para "la salva y custodia del Congreso". Para cumplir con idéntica misión, en la actual Asamblea Nacional hay efectivos de la Guardia Nacional, con "parque de armas" y todo, según su comandante el coronel Bladimiro Lugo. Lamentablemente, no heredaron las virtudes inculcadas en Villa Zoila a esa Guardia creada por el General en Jefe Eleazar López Contreras, grado ganado en batallas y en comportamiento cívico, y no como los de ahora en acciones de rastacuerismo.

Esos efectivos de la Guardia agredieron a los diputados Delsa Solórzano, Olivia Lozano y Winston Flores y al presidente de la Asamblea Julio Borges, el día 27 de junio. Este 5 de julio permitieron que los paramilitares rojos, al mando del "comandante Cabeza de mango" asaltaran a la Asamblea y agredieran a los diputados Américo De Grazia y Armando Armas, rememorando el vergonzoso episodio de 1848 en tiempos de Monagas. Estos guardias nacionales son idénticos a los "chácharos"de Gómez. Esta vez son amparados y dirigidos por Maduro y por los generales Reverol, Padrino López y Sergio Rivero. Al parecer ya hay mucho descontento en la Fuerza Armada. Oficiales institucionalistas rechazan las violaciones a la Constitución.

Como (había) en botica:

MIkel Moreno acató la orden de Maduro de trasladar a Leopoldo López a una cárcel más cómoda. Los rojiarcas no pueden aceptar públicamente que fue una decisión política para intentar, vanamente, aplacar la calle y apaciguar las críticas de Almagro y de los gobiernos de países democráticos. Como son torpes, no se pusieron de acuerdo en la justificación: "Medida humanitaria por razones de salud; irregularidades sobre la distribución del expediente; tolerancia y diálogo impulsado por Maduro; garantizar la gobernabilidad y el proceso de la Constituyente; atender solicitud de Lilian". La más risible es la que dio Tania Díaz de que "era una estrategia para que la oposición reconociera al TSJ". Leopoldo López nunca ha cedido. Es un digno nieto de Eduardo Mendoza Goiticoa, quien renunció como Ministro de Agricultura, en 1946, en desacuerdo con una populista importación de carne que introdujo la aftosa. Lo felicitamos por su entereza. No negoció nada personal, aunque no puede descartarse que el acorralado régimen diera un primer paso para iniciar conversaciones con miras a una deseable transición. A quienes perversamente se hacen eco de versiones malsanas les recordamos el lema de la británica Orden de la Jarretera: "Vergüenza para quien piense mal " o dicho en criollo maldito sea quien piense mal.

¿Cómo es posible que los militares permitan el maltrato a uno de los suyos como es el general Ángel Vivas, quien por inocente y razones de edad y salud no debería estar preso?

¿Quién es el militar gorila cobarde que golpeó a Breinal Zambrano?

Lamentamos el fallecimiento del embajador Adolfo Taylhardat.

Todos a votar este domingo en rechazo a la Constituyente ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 3 min


"Frente al abandono de la Constitución, el pueblo tiene el deber y el derecho a la rebelión y aquí estamos hoy invocando las palabras de Juan Germán Roscio, líder civil de Venezuela, para declarar la rebelión de la AN frente a la ruptura de la constitución”1. Así se expresó Julio Borges, Presidente de la Asamblea Nacional, cuando el 23 de octubre de 2016 el Poder Legislativo declaró de manera expresa y formal la ruptura del orden constitucional y la existencia de un golpe de estado cometido por el régimen de Nicolás Maduro contra la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y el pueblo de Venezuela.

De esta forma, así como el Congreso Supremo de Venezuela en 1811 reconoció que se vio en la necesidad de declar la independencia de Venezuela como consecuencia de la conducta hostil y desnaturalizada de los gobiernos de España, los herederos de aquél Congreso no tuvieron otra alternativa que aprobar el mencionado Acuerdo del 23 de octubre de 2016, como respuesta necesaria frente a la conducta hostil del Poder Ejecutivo y del Poder Judicial.

El reclamo que el Congreso Supremo de 1811 hizo a la corona Española y que Juan Germán Roscio y Francisco Isnardi recogieron en el contenido de nuestra Declaración de Independencia, hoy cobra vigencia frente a un régimen, que puede calificarse, con las mismas palabras usadas en ese documento histórico de 1811, de sordo ante los gritos de nuestra justicia.

En 1811 uno de esos reclamos fue que “a pesar de las protestas, de la moderación, de la generosidad y de nuestros principios, contra la voluntad de los hermanos de Europa, se nos declara en estado de rebelión, se nos bloquea, se nos hostiliza, se nos envían agentes a amotinarnos unos contra otros y se procura desacreditarnos”. En ese mismo sentido, nuestra Declaración de Independencia cuestionó la intención de desacreditar a los venezolanos, calificándolos como criminales y sellando con la infamia, el cadalso y la confiscación, toda tentativa posible para la felicidad del país.

Más de 200 años después, esas palabras vuelven a tener espacio en las páginas de nuestra realidad política y en ese sentido, aquél estado de rebelión a que hace mención nuestra Declaración, hoy se expresa concretamente a través de la desobediencia civil y el término de criminales que fue reclamado en 1811 hoy es sustituido por el término de terroristas.

Si en 1811 la dinámica política, social y económica nos obligó a declararnos independientes, hoy la sociedad venezolana, no tiene otra alternativa que asumir la defensa de la Constitución a que hace referencia el artículo 333 y la protesta pacífica garantizada en el artículo 68, como argumentos constitucionales para justificar ese derecho a rebelión a que se refería Juan Germán Roscio.

Hasta ahora, la Asamblea Nacional ha asumido la tarea de romper el intento del régimen de exigir a los venezolanos lo que Juan Germán Roscio llamó obediencia ciega, que cuando opera, advierte Roscio, sirve para sustentar el poder arbitrario de un monarca opresor 2.

Los distintos Acuerdos dictados por la Asamblea Nacional desde mayo de 2016 han registrado una serie de evidencias que hoy sirven de argumentos para justificar la desobediencia civil y que permite comprender la conspiración que han desarrollado el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial en contra de la Constitución y del Pueblo.

Precisamente, por esa conspiración es que el 13 de octubre de 2016, 10 días antes de la declaración de ruptura del orden constitucional, la Asamblea Nacional decidió formalmente desconocer la autoridad y la vigencia de los actos del Poder Ejecutivo y las sentencias del TSJ que fueran contrarias a los valores, principios y garantías democráticos que lesionen los derechos fundamentales.

En tal sentido, esos Acuerdos aportan los argumentos políticos necesarios para declarar como inaceptable que quienes usurpan las funciones de Magistrados de la Sala Constitucional, hayan calificado de innecesaria la utilización de la consulta popular como mecanismo formal de participación ciudadana para validar o no la convocatoria a un proceso constituyente.

Igualmente, es inaceptable que un Presidente, ilegítimo, imponga de manera unilateral una agenda programática y se asuma como legítimo convocante de un proceso constituyente. Es importante no olvidar que el 9 de enero de 2017, Nicolás Maduro fué declarado por la Asamblea Nacional, responsable de la grave ruptura del orden constitucional y democrático, de la violación de derechos humanos, la devastación de las bases económicas y sociales de la Nación y de los atentados a la integridad de la República.

Ese Acuerdo del 9 de enero 2017, declaró expresamente que Nicolás Maduro incurrió en acciones y omisiones que sitúan su desempeño completamente al margen del diseño y funciones constitucionales de la Presidencia de la República. En consecuencia, así como en la Declaración de Independencia los diputados de 1811 advirtieron que querían evitar ser envueltos en el desorden que presentían, los diputados de la Asamblea Nacional, han convocado al pueblo a declararse en desobediencia civil y específicamente el 5 de julio de2017 convocaron formalmente a una Consulta Popular para el 16 de julio del presente año, uscando evitar el desorden que presienten vendrá con la Constituyente.

Esa Consulta Popular reconocida en el artículo 70 de la Constitución, reivindicará sin duda alguna el principio de soberanía popular, que sirvió de justificación para la declaración de independencia de Venezuela, además, esa consulta, es una expresión concreta y efectiva para canalizar la participación de los venezolanos en el marco de la desobediencia civil.

Como herederos de aquellos hombres que en 1811 que apostaron por la independencia, hoy debemos apostar al ejercicio de la soberanía popular para rescatar la libertad y reencontrarnos con la democracia en un país donde todos podamos convivir en paz y armonía.

Por último, como dice Juan Germán Roscio: “...queda la libertad, capacidad y derecho de los pueblos para quitar, alterar o reformar el gobierno establecido cuando así lo exige la salud pública y el convencimiento de ser establecido para servir no para dominar a los homb

1La Verdad. “Parlamento se declara en rebelión tras ruptura constitucional”. 23 de octubre de 2017. Online en:http://www.laverdad.com/politica/107821-parlamento-se-declara-en-rebelion-tras-ruptura- constitucional.html

2 UGALDE, Luis, s.j, El pensamiento teológico-político de Juan German Roscio. UCAB. 2007. Pag 133

PolítiKa UCAB

7 de julio de 2017

 4 min


José Rosario Delgado

Ahora sí es verdad que este piazo ‘e gobierno, en su desesperación, puso la gran cargada contra la democracia al anunciar el propio caporal en jefe que si no ganan con los votos ganarán con las armas, asumiendo la tesis de su inventor de que la revolución es pacífica pero está armada… ¡Y hasta los diente! El pestilente dice adiós a las urnas electorales y da bienvenida a los ataúdes mortuorios que, no obstante su escasez, están a la orden del día en todo el país no sólo por el hambre inclemente y asesina que nos acosa, sino por la represión armada y desalmada que el régimen estimula en vivo y directo por los medios de difusión masiva arrebatados al pueblo y puestos a disposición de sus esbirros.

La intención y la acción electoral en Venezuela se remonta a muchos años atrás, en las luchas emancipadoras y liberadoras de todo aquello que nos alejaba de la civilización y del republicanismo, cuyos promotores insistían en la consulta al pueblo para todo lo que fuera de su interés, y a los ciudadanos nada puede ni debe serles ajeno por cuanto el país y su desarrollo social, económico y político nos atañe a todos.

Bajo ese premisa comenzó la organización de elecciones para todo, comenzando por los reinados de Carnaval que siempre, en todos los niveles educativos, se sometieron a procesos electorales, incluso mediante la “venta de votos” como instrumento para, más allá de belleza y simpatía, medir la popularidad de las candidatas. De modo, pues, que los venezolanos somos electores por devoción, tradición y diversión.

Resulta curioso que el régimen devenido en dictadura, que hizo de las elecciones su carta de presentación, se haya convertido en negador de esta posibilidad por el sólo hecho de sospechar que perderá cualquier proceso comicial aun contando con un CNE alcahuete y cómplice que le ríe las gracias y le acepta todas sus carantoñas, incluyendo el adefesio ese llamado asamblea nacional prostituyente, hecho a imagen y semejanza y a la medida del horror de la tiranía que ya no encuentra en qué palo ahorcarse y que seguro se guindará de su árbol de tres raíces.

Decir adiós a las urnas, a las elecciones, sería decirles chao a la libertad y a la democracia; es desconocer la esencia del pueblo venezolano que si bien está en la calle bregando los caminos de la democracia y de la libertad que les pertenecen, su principal consigna es la petición de ¡Elecciones Ya! para poner fin a esta dictadura con el más puro y sano de los ejercicios, el voto directo, universal y secreto de los hombres y mujeres que desean ser partícipes y protagonistas de la búsqueda de su propio destino pero, al mismo tiempo, estar dignamente representados…

 2 min


Hugo Carvajal

El país está sumido en una espiral de violencia que ha ocasionado cerca de 90 muertos y muchos heridos. Lo que ha generado un profundo malestar en todo el pueblo de Venezuela debido a una pugna de carácter político que no parece ceder. Las causas que motivaron el actual estado de conflicto, aunque siguen vivas, se tornan irrelevantes ante la tragedia que estamos viviendo.

Estamos frente a un conflicto de procedencia y naturaleza más social que política. Es aquí donde radica la gravedad del problema al que nos enfrentamos, pues sabemos por experiencia, que los movimientos sociales usualmente no se detienen hasta lograr su cometido. Por esto me siento obligado a hacer una autocrítica y pedir que bajen los ataques discursivos contra los manifestantes. Si bien es cierto que han existido incidentes causados por manifestantes sumamente violentos, y otros tarifados, que han generado graves daños a personas y su patrimonio, llamarlos terroristas no hace más que acentuar la agresividad del conflicto.

¿Sabrán los dirigentes políticos de este país a donde vamos a parar? Yo si creo saber cual es el mejor escenario que se nos presenta. Estamos a la puerta de una guerra civil, donde pueden ocurrir mayores atrocidades de las que ya hemos visto, si no hacemos algo al respecto.

Como defensor de la soberanía nacional, considero que los problemas deben ser resueltos aquí, y como patriota, no renuncio a la sabiduría que debe existir entre quienes realmente se sientan parte de este pueblo, para que puedan asumir el desafío histórico de contribuir en esta tarea.

Me niego a aceptar, como chavista de convicción, que fue testigo de primera mano del irrevocable carácter humanista de Hugo Chávez, que las dos fracciones de la dirigencia política venezolana no sean capaces de ver el grave error que constituye mantenerse en una especie de falso empoderamiento, cuando hay venezolanos muriendo en las calles día a día.

En la carrera militar se nos enseña profundamente sobre conflictos, pero también sobre la solución de los mismos. Yo puedo suponer que los dirigentes de este país tienen suficiente preparación para resolver con diplomacia y política sus diferencias, o al menos eso quiero creer.

En derecho, existen cuatro formas básicas como medios alternativos de resolución de conflictos: la negociación, la mediación, la conciliación y el arbitraje. Estas son usadas para evitar la intervención jurisdiccional, pero pueden ser usadas también de forma genérica ante ciertos tipos de conflictos.

Aplicando este método al caso sociopolítico venezolano podemos evidenciar que la negociación ya fue usada en la supuesta mesa de diálogo del año pasado, sin resultados para ninguna de las partes. El arbitraje fue el callejón sin salida impulsado por la oposición a través de la OEA, que es un organismo internacional, no intra-nacional. La mediación fue la vía explorada por el gobierno usando erróneamente a personajes extranjeros. La conciliación no ha sido explorada ya que, por ahora, la polarización extrema del país la convierte en una utopía. Por ello me pregunto: ¿por qué no resolvemos nuestros problemas nosotros mismos?, ¿será que no existe en este país venezolanos calificados y dispuestos para servir de esta manera a su patria?.

Por esto abogo, por que se explore la vía de una mediación, compuesta por actores venezolanos que no hayan caído anteriormente en la bajeza de los discursos ofensivos ni del oportunismo político a favor de la violencia. Me parece que es la salida real al escenario de conflictividad social y política que hoy sufrimos.

El país no está en condiciones de involucrarse en ninguna actividad política de envergadura, ni a seguir el juego macabro entre odio y miedo al que está jugando la dirigencia política. Mientras esto siga ocurriendo, no existirán las condiciones para ir a elecciones de algún tipo. Al menos no hasta alcanzar un mínimo nivel de paz y tranquilidad que garanticen su adecuada ejecución.

Por tanto, mi llamado es a la racionalidad de la dirigencia política del país y al repudio de la violencia; y, especialmente, a que recuerden que la prioridad es el Pueblo Venezolano, parar las muertes de inocentes y acabar con el conflicto.

Al cierre de este artículo recibo la noticia de una medida sustitutiva de libertad de casa por cárcel para el dirigente opositor Leopoldo López, hecho que pudiera constituirse en un gesto de buena voluntad para abrir las puertas a la búsqueda efectiva de vías para transitar el sendero de la paz, ojalá así sea, por el bien de nuestro amado país.

Reseñó: Hugo Carvajal

http://actualidadvenezuela.org/2017/07/10/hugo-carvajal-un-llamado-a-la-...

 3 min