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Opinión

Maia Szalavitz

En septiembre, dos niñas de 15 años en Los Ángeles sufrieron una sobredosis de fentanilo, a la cual una de ellas no sobrevivió, tras comprar lo que creyeron que eran opioides que se venden con receta. Si bien la mayoría de las muertes por sobredosis ocurren en adultos, los decesos por opioides en adolescentes se han duplicado en años recientes, aunque el consumo de opioides entre adolescentes ha disminuido significativamente.

En la era del fentanilo y otras sustancias sintéticas fabricadas de manera ilegal, el peligro que implica probar las drogas es mayor que nunca. Si estas chicas se hubiesen tomado una sola pastilla de Percocet —que es lo que creían haber comprado— es poco probable que incluso la píldora con la dosis más elevada les hubiera causado la muerte.

Sin embargo, el fentanilo callejero y sus derivados, pueden tener una intensidad decenas o miles de veces mayor que la oxicodona del Percocet. Las sustancias sintéticas que se venden en las calles suelen encontrarse en drogas que se venden como heroína o píldoras prescritas, pero a veces están presentes en las drogas “de fiesta”, como la cocaína. Esto ha aumentado de manera exponencial el riesgo de uno o dos experimentos juveniles. ‌

Sin embargo, en un país donde los adolescentes son bombardeados con historias alarmistas y exageradas sobre todo tipo de sustancias —incluido el fentanilo, por supuesto— ¿cómo pueden hacer los programas de prevención de consumo de drogas para superar ese bullicio y captar su atención?

De las estrategias eficaces surgen dos ejes clave. Uno es que, para conectar con los adolescentes, debes ganarte su confianza mediante la honestidad, no solo tratar de infundirles miedo. El segundo es que los programas escolarizados deben reconocer que no se puede prevenir por completo el consumo de drogas. En vez de solo enfocarse en la abstinencia, buscan prevenir los comportamientos de más alto riesgo y atender los factores personales y ambientales que más podrían conducir a la adicción.

Hay quienes argumentan que enseñar cualquier cosa que no sea “Solo di no” es condonar el consumo de drogas y compartir maneras de reducir riesgos solo incita a los adolescentes a drogarse. Pero, así como con el debate sobre la educación sexual, hay poca evidencia de que el hecho de brindar información verídica en un contexto apropiado incremente conductas problemáticas. Dada la toxicidad de la oferta de drogas ilícitas, debemos proteger las vidas de los jóvenes atendiendo los factores que causan mayor daño.

Los programas antidrogas populares en el siglo XX —como DARE y Just Say No— intentaban atemorizar a los adolescentes respecto de los narcóticos ilegales con historias de terror exageradas, pese a que las investigaciones mostraban que las tácticas que siembran miedo son ineficaces para cambiar el comportamiento adolescente.

Hoy en día, se reconoce más la necesidad de lo verídico por encima de lo estrafalario. Los nuevos videos y anuncios de radio del Ad Council, que ha producido y distribuido anuncios de servicio público para el gobierno y organizaciones sin fines de lucro desde la década de los cuarenta, confrontan directamente la peligrosa nueva realidad. Muestran a extraficantes de drogas —no a policías— hablando con franqueza sobre el fentanilo. También proporcionan información sobre cómo revertir una sobredosis con el antídoto para opioides, naloxona.

“Creo que debemos ser muy honestos”, dijo Ayana Jordan, profesora adjunta de Psiquiatría y Salud Poblacional en la Escuela de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York. Las historias absurdas sobre las pastillas de fentanilo multicolores diseñadas para tentar a niños de primaria o ser repartidas como dulces en Halloween (son de colores más que nada por motivos de mercadotecnia) pueden hacer pensar a los adolescentes que los adultos no tienen idea de cómo funciona el mundo de las drogas.

“Todo se remite a hacerlos conscientes de los riesgos reales y desafiar cualquier creencia que tengan que no sea verdadera”, explicó Rhana Hashemi, quien ayudó a poner en marcha el piloto de un programa basado en evidencia llamado Safety First en el área de la bahía. Hashemi dice que es más probable que los adolescentes estén dispuestos a escuchar cuando reconocen que se les está dando información precisa sobre peligros genuinos.

Por ejemplo, los jóvenes deben saber que las pastillas que se venden como medicamentos con receta suelen ser falsas con dosis y niveles de pureza desconocidos. En este sentido, el fentanilo de colores de arcoíris en realidad podría ser menos riesgoso, porque en gran medida no se ve como un medicamento legítimo.

Hashemi mencionó que siempre enfatiza el hecho de que la abstinencia es la opción más segura y que, en realidad, la mayoría de los adolescentes se abstiene de consumir drogas ilícitas. (Muchos de los antiguos programas de prevención cometían el error de reforzar sin querer la idea de que todo el mundo consumía drogas y, en algunos estudios, se les asociaba con incrementos de uso de estupefacientes).

Sin embargo, Hashemi también proporciona información para la reducción de daños. Esta puede abarcar desde el uso de pruebas para detectar el fentanilo antes de ingerir cualquier pastilla o polvo que no haya sido recetado por un médico hasta advertencias de nunca consumir nada en solitario y tener naloxona a la mano.

Hashemi relató que, cuando presenta este método, una reacción común es que los estudiantes reconocen la gravedad del peligro y deciden que, en vista del esfuerzo que implica reducir el riesgo, no vale la pena consumir drogas en este momento. Pero para quienes no se sienten disuadidos, la esperanza es que estén armados con estrategias para protegerse.

Estos adolescentes aislados son el grupo en mayor riesgo de experimentar y caer en la adicción. Para protegerlos, debemos comprender por qué recurren a las drogas en primera instancia y ofrecerles medios para satisfacer sus necesidades psicológicas y sociales.

‌Las investigaciones sugieren que quienes están en mayor riesgo de volverse adictos a menudo manifiestan temperamentos muy particulares que se pueden detectar desde la edad preescolar: por ejemplo, extrema osadía o ansiedad grave. Estas diferencias podrían ser el reflejo de una predisposición a la inestabilidad mental, lo cual supone un riesgo más elevado de sufrir farmacodependencia. Otro factor de riesgo frente a la adicción es experimentar un trauma en la infancia, sobre todo el trauma repetido, el abandono y la pérdida a temprana edad.

En 2016, escribí sobre un programa, llamado PreVenture, que trata las estrategias de afrontamiento problemáticas al enseñarles a los niños mejores maneras de lidiar con sus temperamentos específicos.

Al intervenir a edades tempranas, el programa busca impedir que las predisposiciones se conviertan en trastornos y evitar el deseo de recurrir a las drogas para automedicarse. Se ha demostrado que los programas como PreVenture que imparten lecciones de autorregulación y habilidades para sobrellevar la adversidad tienen efectos duraderos, a diferencia de los que solo se enfocan en rechazar las drogas.

“El objetivo es retrasar el inicio y reducir la experimentación, así como disminuir el consumo excesivo y frecuente”, dijo Patricia Conrod, profesora de Psiquiatría y Adicción en la Universidad de Montreal, quien desarrolló el programa PreVenture. Es un programa escolarizado que usa una prueba de personalidad para orientar a los niños a talleres relevantes para ellos, pero sin etiquetarlos; a los adolescentes solo se les invita a participar en seminarios que les muestran maneras de optimizar sus temperamentos individuales.

Por ejemplo, los adolescentes que suelen reportar niveles más altos de desesperanza son más propensos a consumir drogas para subirse el ánimo, aunque no tengan depresión diagnosticable. En estos casos, PreVenture comparte técnicas cognitivo-conductuales que pueden ayudar a aliviar la depresión, como aprender a distinguir que la autopercepción (“Todos me odian”) a menudo es falsa. Esto puede ayudar a mejorar el estado de ánimo y atenuar las ganas de aislarse de la sociedad o buscar un escape. Las investigaciones sobre PreVenture hallaron que este reduce un 25 por ciento el riesgo de que los adolescentes desarrollen síntomas graves de depresión. Tiene efectos similares en otros rasgos y reduce el consumo de alcohol y otras sustancias.

En el largo plazo, la prevención eficaz de la adicción requiere un cambio social para prevenir o al menos intervenir a tiempo con respecto al trauma de la infancia, mediante la creación de comunidades propicias para la salud mental con escuelas seguras y favorables, actividades extracurriculares estimulantes y acceso a atención médica integral. Pero primero, debemos mantener a los jóvenes con vida y eso significa tener conversaciones incómodas y honestas sobre los peligros de las drogas y las formas de minimizar los riesgos para quienes las usan.

Hasta el momento, nadie ha descubierto una manera de eliminar la impulsividad y el afán por tomar riesgos de la juventud, lo cual quizá sea lo mejor, ya que estas características también pueden apuntalar el aprendizaje y la creatividad. Pero sí podemos reducir las probabilidades de que los actos insensatos que cometen los jóvenes terminen con sus vidas.

10 de noviembre 2022

NY Times

https://www.nytimes.com/es/2022/11/10/espanol/opinion/drogas-fentanilo-a...

 7 min


Humberto García Larralde

El triunfo, por escaso margen, de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil completa lo que, para algunos, es el retorno de la “ola rosa” de gobiernos de izquierda que poblaron la América Latina en la primera década de este siglo. Ante ello se dispara un acto reflejo que evoca a Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, los Kirchner y otros, encarnando una épica redentora alentada por los altos precios de sus materias primas y los tropiezos de la política exterior estadounidense, bajo Bush.

Bajo tal delirio, acabaron resintiendo a sus respectivas economías y conculcando libertades ciudadanas, pero con el sello de aprobación revolucionario del gran sacerdote, Fidel Castro. Salvo en Venezuela y Nicaragua, sus excesos provocaron, como reacción, la elección de gobiernos de “derecha” o “centroderecha”. Pero una vez agotado el recorrido opuesto del péndulo político, estaría regresando en la figura de Gabriel Boric en Chile, Pedro Castillo en Perú, el dúo Fernández-Fernández en Argentina y, ahora, con los recientes triunfos de Gustavo Petro en Colombia y de Lula en Brasil, sin mencionar a López Obrador en México y el retorno del MAS de Evo Morales en Bolivia.

Desde la perspectiva de muchos venezolanos, el espectro de mandatarios regionales izquierdosos, arrojando un manto protector, de solidaridad automática, a Maduro porque, supuestamente, comparten sus designios, resulta muy preocupante. Le estarían ofreciendo oxígeno a quien desesperadamente chapotea para salir del naufragio que provocó el “socialismo del siglo XXI” de su mentor, contribuyendo con su permanencia en el poder. “Al ver bejuco, el picado de culebra se asusta”. ¿Hay razones valederas para asumir estas perspectivas agoreras? ¿La “izquierda” no es otra cosa que una dictadura comunista?

Empecemos por Gabriel Boric, quien ha rechazado las prácticas violatorias de derechos humanos del régimen de Maduro. En cuanto a Pedro Castillo, se encuentra desarmado ante sus detractores y apenas se sostiene en el poder. Más ilustrativas auguran ser las gestiones de Gustavo Petro y de Lula da Silva.

A Petro se le reprocha haber sido guerrillero vinculado al M-19, organización que condujo en 1985 el sangriento asalto al Palacio de Justicia en Bogotá. Pero en las casi cuatro décadas desde entonces, se ha sumergido en la lucha política democrática, siendo electo senador y luego alcalde de Bogotá, si bien sin desdecir de sus posturas claramente de izquierda. Su elección como presidente de Colombia exhibe, ahora, una importante dosis de realismo, que lo ha llevado a buscar apoyos más allá de sus partidarios en la centroizquierda liberal, en independientes e, incluso, en personeros identificados con el Partido Conservador, como es el caso de su ministro de Relaciones Exteriores, Álvaro Leyva Duran. Su ministro de Hacienda, el economista José Antonio Ocampo, tiene una sólida y reconocida trayectoria en puestos de elevada responsabilidad a nivel internacional, como en altos cargos en Colombia. No es precisamente un gobierno de piromaníacos de izquierda que se retrata con los malos de la película, Maduro y Ortega.

Poco después del alborozo exhibido por Maduro ante la elección de Petro, empezaron a asomarse un contraste entre ambos mandatarios, al plantearse la apertura de fronteras entre Colombia y Venezuela. El presidente colombiano mostró su disgusto porque, lejos de desarrollarse un comercio binacional legal, seguía predominando el intercambio a través de trochas, dominado por mafias. Y así las llamó Petro. ¿Quiénes conforman esas mafias? Del lado venezolano, oficiales de la Guardia Nacional, funcionarios de aduanas, soldados y otros, que cobran fuertes peajes a transportistas, mientras ofrecen “garantías” para transitar los “caminos verdes” bajo su control, a cambio de una tajada por sus “servicios”.

La reunión de la semana pasada en Miraflores entre Petro y Maduro recalca el contraste referido. Ante la improvisación de su anfitrión, Petro --acompañado de parte de su equipo de gobierno-- expuso unas reflexiones meditadas con objetivos claros. Invitó a Maduro a reincorporar a Venezuela a la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y a regresar al Sistema Interamericano de Derechos Humanos, haciendo alusión a su naturaleza democrática liberal. Ambos conceptos fueron un anatema en las filas chavistas hasta hace poco. El “eterno” rompió intempestivamente con la CAN, alegando que Colombia y Perú habían firmado un Tratado de Libre Comercio (TLC) con EE.UU. Y todavía resuenan las imprecaciones de Chávez y del propio Maduro contra el Sistema Interamericano y la OEA, por su supuesta injerencia en los asuntos internos del país, justificando así su salida. En contra de cualquier esquema que sugiriera la influencia liberal de los EE.UU., Chávez contrapuso el ALBA, UNASUR y CELAC.

En cuanto a Lula, ganó las elecciones construyendo una alianza con fuerzas afines y con aquellas interesadas en sacar a Bolsonaro. Su gobierno enfrentará un parlamento, así como gobernaciones de estados principales, como Sao Paulo, dominados por aquél. En sus dos gobiernos anteriores, no obstante algunas veleidades pro-chavistas y –como sabemos-- con la corrupción, se exhibió como un presidente democrático. Como ahora no cuenta con altos precios de las materias primas, la agenda que tendrá que desarrollar tendrá que abrevar, aún más, en los consensos, so pena de ser depuesto por las fuerzas de Bolsonaro. Nada más alejado que servir de caja de resonancia de Maduro.

Es de esperar, por supuesto, que, a pesar de estas limitaciones, tanto Petro como Lula buscarán instrumentar políticas sociales y otras medidas identificadas con la izquierda. Petro acaba de conseguir la aprobación de una reforma impositiva que ha causado inquietud en algunos sectores. Pero estos sesgos izquierdosos parecen conducirse sin destruir la institucionalidad democrática. Tanto Petro como Lula están comprometidos con un juego muy distinto al de Maduro. El único juego que le interesa a este último es el que le permita conservar el poder, como sea. Se valió del desmantelamiento de los resguardos institucionales de la república que impulsó Chávez, para ofrecerle oportunidades de lucro a los factores más importantes de poder, sobre todo a aquellos mandos militares dispuestos a traicionar su misión. Labró, así, un régimen de expoliación sostenido por una madeja de complicidades, que aseguró instrumentando prácticas de terrorismo de Estado, de manos cubanas.

No son “errores” que se corrigen fácilmente con decisiones administrativas. Ahí están los informes de las misiones de las NN.UU. encargadas del respeto de los derechos humanos y de numerosas ONGs, como la decisión del Fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) de continuar con la investigación de crímenes de lesa humanidad cometidos por el gobierno contra la población. Son poderosos los intereses forjados en torno a las oportunidades de extorsión y confiscación en alcabalas, fronteras, aeropuertos y puertos, así como en la sustracción de rentas a través de todo tipo de transacción con el Estado. La corrupción parece lubricar de muchas actividades en la administración pública chavo-madurista.

En la “ola rosa” primigenia, Chávez ocupó una posición de ascendencia, en buena parte por su abultada chequera petrolera. Maduro se encuentra hoy en una situación casi contraria. Al aceptar el regreso a la CAN, por ejemplo, ¿está consciente de la cantidad de requisitos con los cuales debe cumplir? ¿O piensa, como cuando anunció su interés en que viniera la inversión extranjera, que basta con expresarlo?

El empeño por entenderse con Maduro de muchos de los mandatarios de izquierda de hoy habrá de discurrir sobre bases muy distintas a las del pasado. En ello incide el fracaso del “socialismo del siglo XXI”, la caída en los precios de los commodities que exportan y otros cambios del contexto internacional. Debe interesarles que Maduro cumpla con las reglas de juego a las que ellos se ven comprometidos. Podrán combinar eso haciéndole carantoñas al Foro de Sao Paulo e, incluso, a Cuba, pero difícilmente tolerarán –por lo menos así esperamos—que se le dé una patada al tablero. Queda la interrogante de si Maduro podrá salir airoso de este juego.

Convendría a las fuerzas democráticas explorar estas determinaciones de manera de aprender cómo apalancarse ellas en para avanzar en la liberación de Venezuela de tan funesta experiencia.

 6 min


Edgar Benarroch

RAFAEL CADENAS Y LA VENEZUELA IDA

Rafael Cadenas es poeta, ensayista y profesor universitario venezolano, nació en Barquisimeto en 1930, en abril inmediatamente pasado, cumplió 92 años de vida. Se dice que es dueño de un lenguaje mágico y depurado y su obra lo sitúa como uno de los grandes exponentes de la poesía hispanoamericana.

Entre otros galardones recibió el de Poesía Federico García Lorca en 2015, luego de recibirlo un periodista le preguntó ¿Dónde está Venezuela? y después de algunas consideraciones dijo: “Está desperdigada en todo el mundo, lo que queda, rodeado por Colombia, Brasil y Guayana, frente a ese hermoso e imponente Mar Caribe, es el corral al norte de América del Sur. Esta republiqueta de vivos, sicarios y malhechores, esto que ya no es un país sino una parodia de República Bananera. Esto no es Venezuela. Este pozo de plomo y sangre, este luto en gerundio, este llanto que no cesa, no es el país del que nos canta el Gloria al Bravo Pueblo. Es la república bolivariana de venezuela, así en minúsculas. Disminuida y empobrecida, ensombrecida, envilecida y triste como nos la legó un hombre megalómano que se creyó líder Intergaláctico e inmortal. Un resentido ser a quien ahora pretenden convertir en deidad”.

Lapidaria la consideración del poeta pero lamentablemente cierta. Ahora Venezuela está en Colombia, Ecuador, Perú, España, los Estados Unidos, está en quienes cruzan la zona selvática de Darién (Panamá), jugándose la vida para llegar a Costa Rica y seguir hacia Estados Unidos. Ahora Venezuela está en la magnífica inteligencia y extraordinaria fuerza laboral de centenares de miles de seres humanos que con su concurso han colaborado y colaboran en otros países a mejorar la salud, la educación, la economía y el periodismo independiente. Son siete millones de nacionales, más del 20% de nuestra población, que han huido del país en busca de lo que el régimen que lamentablemente tenemos les niega y no encuentran: salud; educación; trabajo digno; seguridad pública, personal y de bienes y buenos y eficientes servicios públicos, en fin, condiciones de vida acorde con la condición humana.

Todos quienes están afuera añoran inmensamente su Patria y cuando escuchan nuestro Himno Nacional o un joropo recuerdan su terruño y afloran lágrimas a borbotones. La mayoría de ellos, según encuestas realizadas, estaría dispuesta a regresar cuando cambie nuestra situación.

Por nuestra familia, por los idos, por todos es la lucha y no podemos optar entre vencer o resignarnos, necesario es vencer, parafraseando a José Félix Ribas, cuando se dirigió a los jóvenes en La Victoria.

9 de noviembre 2022

EL CASO BRASIL: LULA Y BOLSONARO

Con un resultado muy apretado, 1.5 % de diferencia, la autoridad electoral de Brasil declaró formalmente a Lula da Silva como triunfador, en segunda vuelta, sobre Bolsonaro. Después de la proclamación pasaron 48 horas sin que Bolsonaro hablara, lo hizo luego para desconocer los resultados electorales y denunciar un gigantesco fraude, igualmente ordenó la movilización de la Fuerza Armada en todo el territorio nacional; al parecer el Comandante General del Ejército y otros altos oficiales con elevadas posiciones lo acompañan en la denuncia. Presumo que Bolsonaro tiene todas las pruebas en sus manos para hacer tamaña denuncia, de lo contrario, de no ser así, tenemos el derecho a pensar que se trata de una grosera, inaceptable e inaudita maniobra para no aflojar el poder, estaríamos en presencia de un golpe de Estado que es atentatorio contra las más elementales normas democráticas y civilizadas.

Como debemos suponer, los ánimos están muy caldeados y la expectativa en el pueblo brasileño es muy alta y creciente. Las circunstancias de estar el país político partido y atrincherado en dos toletes iguales, en mitades, dificulta mucho que allí se consiga cuanto antes el esclarecimiento de los hechos y conocer con exactitud la verdad. Pienso que recurrir a organismos internacionales no comprometidos en el asunto, es lo adecuado para esclarecer lo sucedido y conocer la verdad después de procesar e investigar con profundidad todo lo actuado. Dada la situación interna de polarización extrema creo que la instancia internacional es lo adecuado, pero ello debe ser aceptado por las partes, especialmente por Lula y Bolsonaro y por supuesto estar muy claro en aceptar el veredicto.

Lo sensato es actuar cuanto antes, porque mientras el tiempo transcurre se hace mayor el problema, se atrincheran más los ánimos de lado y lado y los espíritus se exacerban, por ello la urgencia de la actuación y disposición, porque pueden ocurrir situaciones de hechos muy lamentables que lleguen a ser irrecuperables.

Son 215 millones de brasileños y el resto del mundo que están atentos a los acontecimientos y es bueno para todos encausar adecuadamente esa atención, si no, puede estallar un conflicto de consecuencias impredecibles, generalmente muy dramáticas.

Dios quiera que el buen juicio de todos, especialmente de Lula y Bolsonaro, los lleve a dialogar para conseguir una solución inmediata apegada y sujeta estrictamente a la justicia que es la verdad, por la democracia y el Bien Común. En manos de ellos está el presente y futuro inmediato de la primera economía latinoamericana.

8 de noviembre 2022

SAN AGUSTÍN

San Agustín o Aurelio Agustín de Hipona, fue escritor, teólogo y filósofo cristiano. Después de su conversión fue Obispo de Hipona, al norte de África y dirigió muchas luchas contra los herejes. Muchas personas influyeron en su formación y conversión, pero particularmente San Ambrosio, Obispo de Milán, Italia, no tanto por contacto personal como por su prédica que lo llevó a descubrir cuán diferente era la fe cristiana de lo imaginado por él.

Nació en noviembre en el año 354 después de Cristo y falleció en el 430. Fue influenciado por Platón, Aristóteles, Sócrates, Pablo de Tarso, Cicerón, Seneca y Virgilio, entre otros. Fue el primer filósofo importante de la era cristiana y durante el imperio romano ejerció su obispado con inmensa fe, convicción y rectitud indeclinable. “La ciudad de Dios” es tal vez su obra más famosa, allí describe lo que él creía que era la causa de los tiempos en que vivía.

San Agustín afirmó: “Para crear se necesitan mucho tiempo y gigantes, para destruir, un enano y un segundo”. Que gran verdad la advertencia del filósofo santo y como ejemplo tenemos lamentablemente a nuestro país. Quienes dirigieron y lograron nuestra independencia política fueron gigantes, quienes a mediados del siglo pasado conquistaron nuestra libertad y democracia, fueron gigantes y muchos ofrendaron sus vidas en la lucha y otros sufrieron cárceles, torturas y destierros. Los cuarenta años de democracia, 1958-1998, ha sido el periodo de mayor desarrollo y prosperidad en la historia de nuestro país y estos señores de hoy, este régimen totalitario, el que se fue y el que aún está, destrozaron los logros y profundizaron los males, son verdaderos enanos que pretenden ser gigantes cayéndole a martillazos a los demás, es lo que se conoce como “el gigantismo del enano”.

Roguemos a San Agustín y a todos los santos intercedan ante Dios Padre Eterno para que nos acompañe e ilumine en el encuentro del camino adecuado y salir cuanto antes de lo que por desgracia tenemos. Oremos también por la UNIÓN fraterna de todos quienes deseamos cambio radical ya, que será garantía de superación de esta barbarie que confrontamos y necesaria para acometer la difícil, ardua, pero apasionante tarea de la reconstrucción del país o la refundación de la Republica como otros plantean.

7 de noviembre 2022

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Joel Mejía

Venezolanos, falconianos y a todas esas personas que disfrutaban de las cristalinas aguas de alguno de los hermosos Cayos del Parque Morrocoy, lamento informarle que en el futuro esas aguas ya no serán tan cristalina ni tan limpias.

El régimen de manera irresponsable otorgó concesiones para la construcción de sendos hoteles a ambos lados del Cerro Morrocoy, cerro que separa a Tucacas de Chichiriviche. Ya el manglar del lado de Tucacas fue destruido para construir un embarcadero de lanchas y un hotel. El daño ya está hecho.

Ahora bien, este nuevo ecocidio es demasiado grave no solo para Venezuela sino para la avifauna continental. El Golfete de Cuare constituye no solo un área nacional protegida sino que además es el primer sitio RAMSAR del país, denominación que obedece o se desprendió de la Convención sobre Humedales de importancia mundial, celebrada en la ciudad de Ramsar Irán en 1971.

Esa denominación fue asignada por la gran importancia del Golfete de Cuare como sitio de anidación, reproducción y hábitat temporal de un gran número de especies de aves migratorias del continente. El drenado de la laguna por parte de un proyecto hotelero de una cadena internacional, supone un daño irreversible al Golfete de Cuare y al refugio de fauna; es un golpe letal a la biodiversidad autóctona y continental.

Pero la tragedia no termina allí, ya que la destrucción del manglar a ambos lados del Cerro Chichiriviche condena a muerte inminente al arrecife coralino que justamente dio origen al archipiélago que conocemos como los Cayos. Los manglares eran básicamente un colador gigante de sedimentos de los ríos que allí desembocan. Pues ese colador fue eliminado, ya no existe, por lo tanto las aguas de los Cayos ya más nunca serán de ese azul cristalino que tanto nos gustaba. Ahora serán de color marrón, llenas de sedimentos, sedimentos que matarán el coral irremediablemente.

Esa es la triste realidad, que dará paso a un triste futuro para el Parque Nacional Morrocoy y para el turismo de la región.

Profesor Geografía ULA

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Guillermo Mendoza Dávila

Todos queremos que termine pronto esta etapa de nuestra historia contemporánea, una sobrevenida por el terrible descuido de las clases sociales más necesitadas por parte de quienes detentaron el poder y administraron muy dispendiosamente la inmensa riqueza venezolana en la segunda mitad del siglo pasado, con pírricos logros en infraestructura y desarrollo social visto a la luz de los recursos empleados. Claro que se hizo mucho, hobo avances y mejoras, pero logros totalmente exiguos si los medimos en términos relativos a lo que se invirtió para alcanzarlos. Lo que ha sucedido después con nuestra sociedad y con todas nuestras instituciones es harto conocido. Por ello, todos queremos regresar a lo que teníamos cuando “éramos ricos y no lo sabíamos”. Quizás ahora hagamos promesa formal de una mejor redistribución de nuestras fortunas, para que muchos más de nosotros podamos acceder a los frutos de esa riqueza.

Pero realmente muy pocos creemos que eso se dé porque repentinamente lleguen los marines de la infantería norteamericana a las costas de Falcón una madrugada cualquiera, ni tampoco porque marchemos bajo el inclemente sol con la bandera como uniforme, arma y escudo. Las guarimbas y demás tácticas urbanas tampoco ayudan a la causa. No creemos poder lograrlo mientras no exista un liderazgo fidedigno, una oposición efectivamente unida y un mensaje muy claro que cautive a la mayoría de la población, la cual está totalmente insatisfecha con el modelo actual pero también con la alternativa, ya que ésta sigue representando el modelo anterior. Un mentado Bernabé es claro ejemplo de este desastre de oposición. Como dijo el afamado filósofo socialdemócrata venezolano: un autosuicidio. Por lo tanto, aun cuando suene muy penoso y antipático, la verdad es que no creemos que esto vaya a terminar por ahora.

Entonces no queda más remedio que pasar por el duro ejercicio de conciliar lo que queremos con lo que creemos y enfocarnos en la cruda realidad. Posiblemente habrá elecciones presidenciales en el 2024, las cuales debe ganar el incumbente sin mayores problemas; principalmente por falta de contrincante. Luego en el 2025 se celebrarán elecciones generales para todos los demás cargos, donde se reforzarán algunos liderazgos centrales y regionales de lado y lado, quienes en conjunto conducirán los destinos del país hasta el 2030. Hasta ahí el camino político previsible.

Lo otro es lo socio-económico. El gobierno ha dado claras demostraciones de un viraje ideológico que busca alistar los pocos recursos actualmente disponibles, que son aquellos que están en manos del sector privado. Se aprecia una cierta flexibilización, tanto por acción como por omisión, como en el caso de permitir la dolarización y dejar de lado la Ley de Precios Justos, así como atender con mayor interés los llamados de los líderes gremiales y ofrecer algunas soluciones. Tenemos que aprovechar el momento, participar, proponer y ejecutar en la medida de las posibilidades de cada uno. Enfocados siempre en lo que buscamos, aquello que queremos.

La economía crecerá nuevamente en el 2022 al tenor de un 7.5 a 10%, lo cual es el doble de lo alcanzado en el 2021 y el año próximo debería mantenerse este ritmo de crecimiento sostenido; algo que añoramos pero que aún es insuficiente. Necesitamos 15 años creciendo 7.5% anual para llegar a un PIB de US$ 200 mil millones, o los mismos 15 años al 10% de crecimiento para llegar a US$300 mil millones. Para ello deben levantarse las sanciones, sine qua non y poder así lograr financiamiento privado y multilateral que permita recuperar la infraestructura productiva y social, aprovechando la extraordinaria resistencia y resiliencia de nuestros empresarios para rescatar el que siempre hemos creído que es el mejor país del mundo.

guillermomendozad@gmdconsultor.com

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Eddie A. Ramírez S.

“Todas las opciones están sobre la mesa” es una expresión para engañar a ingenuos. En teoría puede haber muchas, pero en la vida real existen restricciones que las reducen a muy pocas. A veces, solo a una, que frecuentemente no es la ideal, pero es la factible. Por ejemplo, Catar fue electo como sede del campeonato mundial de fútbol, a pesar de que su población es de menos de tres millones y tiene un régimen autocrático que ha sido señalado por sus vecinos de financiar el terrorismo. Sin embargo, países democráticos acataron la absurda escogencia hecha por la Federación Internacional de Fútbol Asociado(FIFA). Se impuso el “poderoso caballero”, del que escribió Quevedo. En Brasil, se presentaron varios candidatos presidenciales, pero las circunstancias polarizaron la contienda entre Lula y Bolsanaro, ambos con pésimos antecedentes.

En Venezuela, tenemos varias posibilidades para salir del régimen de Maduro: una insurrección popular, una intervención militar, la renuncia del usurpador o acudir a una elección en condiciones claramente desfavorables. Las tres primeras nunca pueden descartarse. Son posibles, pero poco probables. Las circunstancias obligan a trabajar con lo que está en nuestras manos. Varios de los argumentos que alegan que este régimen no sale por la vía electoral son válidos. La tarea de todos es trabajar para vencer los obstáculos, que son muchos. El primer paso es escoger un candidato que tenga el menor rechazo posible y que extraiga del Plan País un mensaje corto que tenga impacto en los electores.

Hay varios compatriotas que han manifestado su decisión de participar en las primarias. Todos tienen méritos, uno más, otros menos. Seguramente se postularán otros. Como un opinador más, tenemos la impresión de que, al menos en este momento, quienes tienen mayor opción son María Corina, César Pérez Vivas y Andrés Velásquez, sin que el orden citado implique preferencias.

María Corina ha demostrado una gran valentía. Predica pasar de un Estado distribuidor de privilegios y generador de dependencia o esclavitud a una Venezuela de autonomía y producción en todos los ámbitos que haga posible el libre desarrollo de cada ciudadano. Su discurso en contra de la mayor parte de los dirigentes, a quienes no nombra, pero que claramente identifica con la oposición a la que llama colaboracionista, le ha permitido subir en las encuestas. Sin embargo, transmite pocas intenciones de lograr la unidad. Quizá la principal objeción es que pareciera no estar dispuesta a ser candidata presidencial con este CNE, con las condiciones actuales del Registro Electoral y con las máquinas de votación.

César Pérez Vivas insiste en el federalismo, no reelección, reducción del período presidencial a cinco años, doble vuelta; volver al parlamento bicameral, eliminar la potestad presidencial de aprobar leyes por decreto y eliminar la atribución presidencial de ascender a coroneles y generales. Ha eludido pronunciarse sobre la continuidad del gobierno interino, pero menciona que no cumplió con poner fin a la usurpación. Tiene la ventaja de haber sido diputado y gobernador. En el Táchira realizó una buena gestión.

Andrés Velásquez fue inicialmente muy crítico con la vía electoral, predicando que la Fuerza Armada debía cumplir con la Constitución, necesidad de apoyo internacional y presión a través de huelgas. Ahora es firme partidario de las primarias, de fomentar la inversión privada, devolver empresas confiscadas, apertura petrolera con inversión privada, que el fondo de regalía petrolera sea para mantener las pensiones, abolición del Arco minero, inversión industrial, turística y tecnológica, Impulsar transición ecológica y digital, eliminar la reelección indefinida, doble vuelta para elegir el candidato presidencial, alternancia, pluralismo y convivencia. Velásquez fue candidato presidencial hace años, realizó una buena labor como gobernador y luchó con tesón cuando le robaron la elección en Bolívar en el 2017

Manuel Rosales es el único que tiene poder, pero no ha dicho esta boca es mía. Ojalá apoye al candidato que tenga más posibilidades. Acción Democrática debió seleccionar otro candidato.

Primero Justicia pareciera que va del timbo al tambo. Es el partido que públicamente más ha atacado al gobierno interino del presidente Guaidó. Pareciera que no mide las consecuencias. Juan Pablo Guanipa y Carlos Ocariz han expresado su decisión de medirse en las primarias y Capriles deshoja la margarita.

Antonio Ecarri se precipita en opinar sin tener suficiente información. Su propuesta de Mi barril para repartir a cada familia 6.803,00 dólares por año fue contundentemente rebatida por Miguel Ángel Santos, y su idea de que las ganancias de seis meses de Citgo permitirían alimentar por un año a nuestros niños no toma en cuenta que las mismas son para pagar deudas de Chávez-Maduro. Es positivo que un joven con talento como Nicmer Evans esté del lado de la democracia; en un próximo gobierno debe contribuir a la reconciliación y acercamientos al chavismo

Guaidó guarda silencio, pero pareciera que su partido lo va a postular. Pensamos cometería un error. Debe dedicar todo su esfuerzo en búsqueda de la unidad de la oposición, en la protección de nuestros activos en el exterior y en mantener el ya disminuido apoyo político de otros gobiernos. Es joven, debe prepararse para el futuro y tomar en cuenta que para recuperar el país se requerirán medidas duras que afectarán la imagen del próximo presidente.

Aunque en estos momentos no se visualiza un independiente que tenga buena aceptación y poco rechazo, en política no puede descartarse una sorpresa, como sería la aparición de un outsider.

Como (había) en botica:

La declaración de Mike Wirth, Jefe Ejecutivo de la petrolera Chevron, fueron contundentes: “Se necesitarán meses y años para comenzar a mantener y renovar los campos y equipos y cambiar cualquier actividad de inversión”.

Lamentamos el fallecimiento de Evelyn Van Der Biest y de Juan Sánchez, compañeros de Gente del Petróleo y de Unapetrol.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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Jessica Mouzo

Hay un reloj biológico que marca el compás de la vida humana. Anudado a la muñeca del hipotálamo, en las profundidades del cerebro, el llamado reloj central sincroniza y traduce al resto del organismo la hora que es. Porque de puertas adentro, tampoco es igual la noche que el día, las 10 de la mañana o las cinco de la tarde: ni las células hacen lo mismo ni los tejidos se comportan igual. En el cuerpo hay ritmos circadianos, cambios biológicos que siguen un ciclo de 24 horas, y el reloj central, junto a los pequeños cronómetros independientes de los tejidos, anticipan y preparan a las células para lo que va a venir, como comer al mediodía o irse a dormir por la noche. Disponer de un reloj biológico en hora y a punto es vital; que falle, se atrase o se pare, puede propiciar la aparición de enfermedades.

En la práctica, el reloj central es un conjunto de 20.000 neuronas con pequeños relojes moleculares que se coordinan como uno solo a partir de la experiencia evolutiva de vivir en el mismo ecosistema desde hace millones de años y a través de la luz que les llega por la retina: según el momento del día, se activan o se expresan más unas proteínas u otras y se comunican con el resto de relojes de los órganos periféricos del cuerpo para que actúen en consecuencia, explica Antonia Tomás-Loba, jefa del Grupo Ritmo Circadiano y Cáncer de la Universidad de Murcia. “Hace 65 millones de años que la evolución tejió nuestros genes circadianos como animales diurnos. Somos el producto de la adaptación al entorno y un ejemplo son los ritmos circadianos, que nos anticipan a los cambios cíclicos que ocurren diariamente: por la noche, por ejemplo, preparan a nuestro hígado para que sepa que no vamos a comer y que no tiene que metabolizar nada. Un hígado por la noche y por el día no es lo mismo”, ejemplifica.

Encerrado en un búnker nuclear, completamente aislado, sin luz exterior ni reloj, estuvo, durante 10 días, el exmiembro de la marina real británica, Aldo Kane. Era un experimento para ver cómo se regulaban, sin variables externas (como la luz o los horarios sociales) sus ritmos circadianos. Solo tenía a su alcance la propia memoria natural de su reloj central. Nada más. Y según Juan Antonio Madrid, investigador del Laboratorio de Cronobiología y Sueño de la Universidad de Murcia, que participó en el proyecto, el resultado fue que su sueño se retrasó unos minutos cada día: su reloj biológico generaba ciclos de más de 24 horas. En cuanto se le expuso de nuevo a varias señales sincronizadoras, como el sonido del despertador o el encendido de la luz, sus ritmos volvieron a ordenarse.

El reloj central se pone en hora, sobre todo, con la luz del sol: este estímulo entra por la retina, aterriza en el núcleo supraquiasmático del hipotálamo —donde reside este cronómetro biológico principal— y, según el momento, se activan unas proteínas u otras: BMAL y CLOCK son las mañaneras, se van al ADN de las células y activan determinados genes para avisar de la hora del día que es; por la tarde, PER y CRIE se abren paso, aumentan su concentración en las células y bloquean la actividad de BMAL y CLOCK hasta la mañana siguiente. Todo ese proceso sirve para indicar la hora del día, el ciclo de sueño y vigilia (cuándo dormir o despertar) u otros procesos metabólicos y conductuales del ser humano.

Por eso es mala idea, explican los expertos, confundir al reloj y exponer al organismo a la luz del ordenador, por ejemplo, a altas horas de la noche: “A las 12 de la noche, si estoy trabajando con luz azul [de los dispositivos electrónicos], mi reloj central entiende que es de día y se lo dice a mi reloj hepático, por ejemplo. En ese momento, se produce un conflicto molecular, porque le estoy mandando información que desincroniza los relojes”, apunta Tomás-Loba. Una revisión científica, publicada en la revista Chronobiology International en 2015, advertía de que el impacto de la exposición a la luz artificial de noche suprime la secreción de melatonina, aumenta la latencia de inicio del sueño y acrecienta el estado de alerta. Esta desregulación circadiana, añadía, podía tener efectos negativos también “en las funciones psicológicas, cardiovasculares y metabólicas”.

Más allá de la luz, Madrid indica que hay otros “sincronizadores” que también ayudan a poner a punto el reloj central. “Además del tiempo ambiental, que es el ciclo de luz y oscuridad natural, está el tiempo social: los hábitos horarios, como ir al trabajo o los contactos sociales, ayudan a sincronizar. El otro sincronizador es el tiempo metabólico, como los horarios de comida, que ayudan a controlar los relojes del tubo digestivo o del hígado”, concreta. Un estudio en ratones publicado la semana pasada en la revista Science apuntaba, precisamente, que sincronizar la alimentación con el reloj circadiano mitiga la obesidad: los animales que comían en las fases activas de su ciclo circadiano quemaban más calorías, reduciendo el riesgo de desarrollo de obesidad.

En ausencia de luz, el reloj se va desincronizando ligeramente, pero no se para: como le ocurrió a Kane, los ritmos circadianos siguen funcionando, aunque de forma menos precisa. El famoso jet lag es otro ejemplo de ello, expone Salvador Aznar Benitah, jefe del laboratorio de Células Madre y Cáncer del Instituto de Recerca Biomédica (IRB) de Barcelona: “Si el ritmo circadiano solo respondiese a condiciones de luz, al aterrizar en otro lugar, nuestro reloj se adaptaría a la nueva franja horaria. Pero no pasa esto: al principio, hay un desajuste, aunque es temporal y después de un tiempo, el reloj interno se va alineando con las nuevas condiciones de luz”.

El reloj central se sincroniza, a su vez, con los relojes independientes que hay en los tejidos. Como el director de orquesta, el cronómetro que hay en el hipotálamo marca el ritmo de la jornada y avisa de la hora al organismo. Aznar pone un ejemplo con las células de la piel: “Los ritmos circadianos preparan al organismo para lo que va a ocurrir. Durante las horas fuertes de sol, por ejemplo, la piel tiene que lidiar con la luz ultravioleta y tiene mecanismos de protección con la activación de los melanocitos, que es como ponerse crema solar antes de exponerse al sol. Todas las mañanas, el reloj de las células de la piel se anticipa y activa los melanocitos [temprano, antes de entrar en contacto directo con la luz solar]. Por la tarde, el reloj interno de las células sabe que no es necesario activar los genes que encienden los melanocitos y esa actividad de la piel, se para”.

El investigador publicó en 2019 en la revista Cell que los relojes de los tejidos son autónomos del reloj central: “Cada tejido tiene su reloj autónomo, no necesita que nadie le diga lo que tiene que hacer. Esa autonomía confirió una ventaja de longevidad, para que no hubiese un efecto dominó si uno falla. El reloj central tiene la función de coordinarlos a todos, que todos sepan la hora que es. Y si esa coordinación falla, se acumulan los errores o las mutaciones”.

El páncreas también cambia en 24 horas, añade Madrid. “Es perezoso por la noche y muy activo por el día”, sintetiza. “Cuando tomas azúcar por la noche, el páncreas responde mal porque no produce suficiente insulina y el efecto de la que produce no es el mismo que el de la que se fabricaría por el día”. ¿Por qué? Los cambios en los órganos no son arbitrarios, tienen su sentido: “Durante la noche, nuestro cuerpo está programado para ahorrar glucosa y mantener los niveles estables durante el largo período de ayuno que media entre la cena y el desayuno”, explica el cronobiólogo. Y este ahorro se consigue, entre otras cosas, gracias a que los tejidos que usan la glucosa como combustible para alimentar sus células, se vuelven más resistentes a los efectos de la insulina, que es la hormona que funciona como llave para introducir esa glucosa en las células. Todos estos cambios, recuerda Madrid, están programados por los relojes biológicos del organismo.

Por eso, las alteraciones en esos ritmos circadianos en nuestros relojes son perjudiciales para el organismo. “Tenemos tres tiempos que rigen nuestra cronobiología: el interno, que es el tiempo que nuestras células sienten como producto de habernos adaptado al ecosistema dónde vivimos; el externo, que es el de la luz solar y artificial; y el social, que es el de la hora a la que vamos a trabajar o comemos. Si están desincronizados, aparece un desequilibrio molecular y fisiológico denominado cronodisrupción”, explica Tomás-Loba.

Su equipo, por ejemplo, está estudiando el impacto en la salud del jet lag social, que es el retraso en los horarios del sueño entre los días laborables y los festivos: en un estudio en ratones, a los que dormían y despertaban más tarde de lo habitual los fines de semana, encontraron que esos cambios afectan a su metabolismo: “El reloj molecular de varios órganos estaba asincrónico, esas manillas no sabían qué hora era. Y eso influía en su funcionamiento, como el sistema inmunitario”, explica. Varios estudios reportaron que el trabajo nocturno de forma prolongada en el tiempo se asocia con mayor riesgo de algunos tumores hormonodependientes, como el de mama o el de próstata.

En la vida real, el reloj biológico empieza fallar entre los 45 y los 50 años, apunta Aznar. “El funcionamiento del reloj lo entendemos bien, pero sobre saber cómo se sincronizan entre los distintos tejidos, estamos en pañales. Y si entendiésemos por qué se fastidia el reloj, encontraríamos formas terapéuticas para modularlo”, augura.

Tomás-Loba apunta varios detonantes, internos y externos, que propician una desregulación del reloj: “La luz es el más estudiado, pero también la comida, por ejemplo, es un gesto diario y no es lo mismo comer a las 12 del mediodía que a las cuatro de la mañana. El ejercicio también es importante: nos tenemos que mover de día porque somos mamíferos diurnos. El ruido es otro claro cronodisruptor, aunque de este último hay mucho más por estudiar”.

Madrid, que acaba de publicar el libro Cronobiología. Una guía para descubrir tu reloj biológico (Plataforma Editorial), aclara que las cronodisrupciones son alteraciones mantenidas en el tiempo, no puntuales. “Con la edad, se deteriora el reloj biológico y los contactos con los sincronizadores externos se alteran. En los jóvenes, los factores de cronodisrupción son externos: nos encontramos con que los sincronizadores a los que se exponen están desajustados. Por ejemplo, mucha luz de noche, el picoteo entre horas sin horarios de comidas o el sedentarismo”, apostilla. Las enfermedades y las alteraciones de los ritmos circadianos son, también, vasos comunicantes: “Un desajuste en el reloj puede acarrear que una enfermedad progrese o aparezca, como las alteraciones depresivas, los problemas de memoria, el insomnio, los trastornos de la reproducción… Pero también hay patologías, como la enfermedad renal crónica, las apneas del sueño o la diabetes tipo II descompensada, que producen cronodisrupciones”.

Lo bueno de la desincronización de los relojes, eso sí, es que se puede recuperar. Y las cronodisrupciones son reversibles si se vuelve a exponer al individuo a los sincronizadores adecuados. El problema, apostilla Tomás-Luba, es cuando los individuos están expuestos de forma crónica a estímulos que desincronizan los tres tiempos. “Estamos en un momento en el que no escuchamos el cuerpo: tenemos un pico de hambre a las 12 de la mañana, pero comemos a las tres de la tarde. Estamos perdiendo la sincronización con nuestro ecosistema”, advierte Tomás-Loba. Al final, insisten los expertos consultados, como especie, el ser humano es fruto de un proceso evolutivo con la naturaleza como punto de referencia, “y la relación con la naturaleza se está perdiendo”, lamenta Madrid.

4 de noviembre 2022

El País

https://elpais.com/salud-y-bienestar/2022-11-04/el-secreto-de-los-ritmos...

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