Pasar al contenido principal

Opinión

Andrés Ortega

Antes se la llamaba Web 3.0. Desde hace un tiempo, Web3. Sus defensores consideran que grandes tecnológicas, como Meta (Facebook) o Google, o incluso los gobiernos, perderán poder de control (y de negocio) con su desarrollo, mientras empoderará a sus usuarios, a los ciudadanos de a pie. Puede transformar la Internet que conocemos, haciéndola más descentralizada, de uso más fácil y más anónimo. Reforzará la democracia liberal, amenazada por la explosión de vigilancia sobre los ciudadanos convertidos en meros usuarios. Aunque de momento, este hype, este último revuelo, es un proyecto, una utopía, antes que una realidad. Está por ver si responderá a las expectativas que ha despertado, y si las grandes tecnológicas no la frenarán o la domarán, justamente para no perder poder y negocio.

La Web 1.0, lanzada por Tim Berners-Lee en 1989 desde el CERN europeo era descentralizada, de protocolos abiertos, sólo de lectura, con enlaces (hipertextos) que llevaban a otras páginas. La Web.2.0, así llamada a partir de 1999, implicó interactividad y producción de contenido, como las redes sociales, la banca online o los servicios de video, por ejemplo. En ella, los usuarios crean valor –y se aprovechan de la comodidad de uso– con sus propios datos, y los creadores también, pero son las empresas que dominan la Red las que sacan partido económico, las que la monetizan.

La Web3 se basará en tecnología de código abierto y blockchain (cadena de bloques), tecnología anonimizada detrás de las criptomonedas, y de ahí el entusiasmo de ese mundo. Las aplicaciones distribuidas, o dapps, que implica, pueden suponer una revolución similar a la que puso en marcha Apple Store, cuando se lanzó en 2007 junto a su iPhone 1, el primer teléfono realmente inteligente. La Web3 hará más segura las comunicaciones y las transacciones, desde luego entre las personas (P2P) y protegerá más la privacidad.

No obstante, puede implicar un mayor consumo de electricidad (y más gases de efecto invernadero si esta no proviene de fuentes verdes). Requerirá una laboriosa tarea de etiquetado de decenas de exabytes de contenido existente en la Web 2.0 por medio de microdatos para lo que no bastará la automatización y la inteligencia artificial y que en muchos casos habrá de hacerse de forma manual, función imprescindible para hacer realidad lo que promete la Web3 de ser más rápida y adecuada a los intereses del usuario. También, para operar en ella, habrá que estar en posesión de tokens, a comprar, lo que puede generar aún más desigualdades o brechas digitales.

La Web3 será más semántica, lo que se refiere a los aspectos del significado, sentido o interpretación mientras que la 1.0 y la 2.0 (aunque esta última ha progresado al respecto), han sido más sintácticas, de búsqueda de información sin interpretación del significado, según se define en CEUPE. De hecho, Tim Berners-Lee habló ya hace dos décadas de una Web 3.0 como “Web Semántica”. Naturalmente, detrás estará, ya está, la inteligencia artificial que se entremezcla con las grandes redes, las grandes plataformas y el factor humano, una novedad en la historia de la Humanidad.

Con la Web3 cualquier se podrá convertir en un proveedor de servicios con mayor socialización y mezcla en la experiencia del mundo real y el virtual, lo cual es básico para el o, mejor dicho, los posibles metaversos en curso. Todos serán propietarios de lo que generen. China aparte, desde 2019, la mitad del tráfico total de la información a través de la Red fluye de Google (Alphabet) –87% del mercado de las búsquedas–, Amazon, Meta (con 3.600 millones de usuarios de sus plataformas Facebook, Whatsapp, Messenger e Instagram), Netflix, Microsoft y Apple. Se supone que la Web3 acabará con los monopolios, aunque las empresas gatekeeper (porteros) podrán seguir existiendo. Permitirá acceder a todo con un solo usuario y contraseña y no la multiplicidad a la que estamos ahora acostumbrados/obligados.

También están por ver las interacciones que promete la Web3 con el Internet de las Cosas (IoT), el Internet de Todo, de los que ha de ser parte central, y con los posibles metaversos. De momento no es posible ante la falta de madurez de las redes 5G, de ancho de banda suficiente y la carencia de tecnología de alcance popular adecuada a todos los niveles de usuario.

La Web3 existe de forma rudimentaria de hecho desde hace más de un lustro. El término lo acuño en 2014 su fundador Gavin Wood, que la basó en Ethereum (una plataforma digital que adopta la tecnología de cadena de bloques para una gran variedad de aplicaciones), aunque ha ganado importancia con las tecnologías blockchain, los mercados NFT (non fungible tokens, certificados digitales que garantizan la propiedad del bien digital y evitan su falsificación), nuevas inversiones, y el intento de frenar el poder de las big techs desde Washington a Pekín y, naturalmente, Bruselas.

Se puede basar en una red de ordenadores que usen blockchain, más que en grandes centros de datos propiedad de grandes corporaciones sobre los que se basa la Internet actual. Es algo que puede interesar especialmente a países como España donde los grandes centros de datos tienen pocas instalaciones en comparación con lugares más frescos, dadas las altas temperaturas y la necesidad de gastar más electricidad para refrigerarlos.

Gavin Good, ahora al frente de la Fundación Web3, considera en una reciente entrevista en Wired que las tecnologías descentralizadas son la única esperanza para preservar la democracia liberal, frente al poder de las big techs y de los propios Estados y gobiernos (como puso de relieve Edward Snowden con sus revelaciones sobre el Estado de vigilancia que es EEUU –no digamos ya China– y el capitalismo de vigilancia del que ha escrito Shoshana Zuboff). Para Gavin Good “la Web3 es realmente mucho más que un movimiento sociopolítico más amplio que se aleja de las autoridades arbitrarias y se adentra en un modelo liberal de base mucho más racional. Y esta es la única manera”, asegura, “de salvaguardar el mundo liberal, la vida que hemos llegado a disfrutar en los últimos 70 años”.

Se trata de recuperar el sueño liberador de lo que iba a ser Internet. Está por ver si el instrumento es, realmente, la WEB3.

22 de febrero 2022

elcano

https://www.realinstitutoelcano.org/salvara-la-web3-la-democracia-libera...

 4 min


Yuval Noah Harari

En el corazón de la crisis de Ucrania se encuentra una pregunta fundamental sobre la naturaleza de la historia y la naturaleza de la humanidad: ¿es posible el cambio? ¿Pueden los humanos cambiar la forma en que se comportan, o la historia se repite sin cesar, con humanos condenados para siempre a recrear tragedias pasadas sin cambiar nada excepto la decoración?

Una escuela de pensamiento niega firmemente la posibilidad de cambio. Argumenta que el mundo es una jungla, que los fuertes se aprovechan de los débiles y que lo único que impide que un país devore a otro es la fuerza militar. Así fue siempre, y así será siempre. Aquellos que no creen en la ley de la selva no solo se engañan a sí mismos, sino que ponen en riesgo su propia existencia. No sobrevivirán mucho tiempo.

Otra escuela de pensamiento argumenta que la llamada ley de la selva no es una ley natural en absoluto. Los humanos lo hicieron, y los humanos pueden cambiarlo.

Contrariamente a los conceptos erróneos populares, la primera evidencia clara de guerra organizada aparece en el registro arqueológico hace solo 13.000 años. Incluso después de esa fecha ha habido muchos períodos sin evidencia arqueológica de guerra. A diferencia de la gravedad, la guerra no es una fuerza fundamental de la naturaleza. Su intensidad y existencia dependen de factores tecnológicos, económicos y culturales subyacentes. A medida que estos factores cambian, también lo hace la guerra.

La evidencia de tal cambio está a nuestro alrededor. En las últimas generaciones, las armas nucleares han convertido la guerra entre superpotencias en un loco acto de suicidio colectivo, obligando a las naciones más poderosas de la Tierra a encontrar formas menos violentas de resolver los conflictos. Mientras que las guerras entre grandes potencias, como la segunda guerra púnica o la segunda guerra mundial, han sido una característica destacada durante gran parte de la historia, en las últimas siete décadas no ha habido una guerra directa entre superpotencias.

Durante el mismo *período, la economía global se transformó de una basada en materiales a una basada en el conocimiento. *
Donde antes las principales fuentes de riqueza eran los bienes materiales como las minas de oro, los campos de trigo y los pozos de petróleo, hoy en día la principal fuente de riqueza es el conocimiento. Y mientras que puedes apoderarte de los campos petroleros por la fuerza, no puedes adquirir conocimiento de esa manera. Como resultado, la rentabilidad de la conquista ha disminuido.

Finalmente, se ha producido un cambio tectónico en la cultura global. Muchas élites en la historia (caudillos hunos, jarls vikingos y patricios romanos, por ejemplo) veían la guerra de manera positiva. Gobernantes desde Sargón el Grande hasta Benito Mussolini buscaron inmortalizarse a sí mismos mediante la conquista (y artistas como Homero y Shakespeare felizmente cumplieron tales fantasías). Otras élites, como la iglesia cristiana, veían la guerra como algo malo pero inevitable.

Sin embargo, en las últimas generaciones, por primera vez en la historia, el mundo quedó dominado por élites que ven la guerra como algo malo y evitable. Incluso los gustos de George W. Bush y Donald Trump, sin mencionar a los Merkel y Ardern del mundo, son tipos de políticos muy diferentes a Attila the Hun o Alaric the Goth. Por lo general, llegan al poder con sueños de reformas internas en lugar de conquistas extranjeras. Mientras que en el ámbito del arte y el pensamiento, la mayoría de las luces principales, desde Pablo Picasso hasta Stanley Kubrick, son más conocidas por representar los horrores sin sentido del combate que por glorificar a sus arquitectos.

Como resultado de todos estos cambios, la mayoría de los gobiernos dejaron de ver las guerras de agresión como una herramienta aceptable para promover sus intereses, y la mayoría de las naciones dejaron de fantasear con conquistar y anexionarse a sus vecinos. Simplemente no es cierto que la fuerza militar por sí sola impida que Brasil conquiste Uruguay o que España invada Marruecos.

Los parámetros de la paz
El declive de la guerra es evidente en numerosas estadísticas. Desde 1945, se ha vuelto relativamente raro que las fronteras internacionales sean rediseñadas por una invasión extranjera, y ni un solo país reconocido internacionalmente ha sido completamente borrado del mapa por conquistas externas. No han faltado otros tipos de conflictos, como las guerras civiles y las insurgencias. Pero incluso si se tienen en cuenta todos los tipos de conflicto, en las dos primeras décadas del siglo XXI la violencia humana ha matado a menos personas que los suicidios, los accidentes automovilísticos o las enfermedades relacionadas con la obesidad. La pólvora se ha vuelto menos letal que el azúcar.

Los académicos discuten una y otra vez sobre las estadísticas exactas, pero es importante mirar más allá de las matemáticas. El declive de la guerra ha sido un fenómeno tanto psicológico como estadístico. Su característica más importante ha sido un cambio importante en el significado mismo del término “paz”. Durante la mayor parte de la historia, la paz significó solo “la ausencia temporal de la guerra”. Cuando en 1913 la gente decía que había paz entre Francia y Alemania, querían decir que los ejércitos francés y alemán no se enfrentaban directamente, pero todo el mundo sabía que, no obstante, una guerra entre ellos podía estallar en cualquier momento.

En las últimas décadas, “paz” ha pasado a significar “la inverosimilitud de la guerra”. Para muchos países, ser invadidos y conquistados por los vecinos se ha vuelto casi inconcebible. Vivo en Oriente Medio, por lo que sé perfectamente que hay excepciones a estas tendencias. Pero reconocer las tendencias es al menos tan importante como poder señalar las excepciones.

La “nueva paz” no ha sido una casualidad estadística o una fantasía hippie. Se ha reflejado más claramente en los presupuestos fríamente calculados. En las últimas décadas, los gobiernos de todo el mundo se han sentido lo suficientemente seguros como para gastar un promedio de solo alrededor del 6,5% de sus presupuestos en sus fuerzas armadas, mientras que gastan mucho más en educación, atención médica y bienestar.

Tendemos a darlo por sentado, pero es una novedad asombrosa en la historia humana. Durante miles de años, el gasto militar fue, con diferencia, la partida más importante del presupuesto de todos los príncipes, khan, sultanes y emperadores. Apenas gastaron un centavo en educación o ayuda médica para las masas.

El declive de la guerra no fue el resultado de un milagro divino o de un cambio en las leyes de la naturaleza. Fue el resultado de que los humanos tomaron mejores decisiones. Podría decirse que es el mayor logro político y moral de la civilización moderna. Desafortunadamente, el hecho de que surja de la elección humana también significa que es reversible.

La tecnología, la economía y la cultura continúan cambiando. El auge de las armas cibernéticas, las economías impulsadas por la IA y las nuevas culturas militaristas podrían dar lugar a una nueva era de guerra, peor que cualquier cosa que hayamos visto antes. Para disfrutar de la paz, necesitamos que casi todos tomen buenas decisiones. Por el contrario, una mala elección de un solo bando puede conducir a la guerra.

Es por eso que la amenaza rusa de invadir Ucrania debería preocupar a todas las personas en la Tierra. Si vuelve a ser una norma para los países poderosos devorar a sus vecinos más débiles, afectaría la forma en que las personas en todo el mundo se sienten y se comportan. El primer y más obvio resultado de un retorno a la ley de la selva sería un fuerte aumento del gasto militar a expensas de todo lo demás. El dinero que debería destinarse a maestros, enfermeras y trabajadores sociales se destinaría en cambio a tanques, misiles y armas cibernéticas.

Un regreso a la jungla también socavaría la cooperación global en problemas como la prevención del cambio climático catastrófico o la regulación de tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial y la ingeniería genética. No es fácil trabajar junto a países que se preparan para eliminarte. Y a medida que se aceleran tanto el cambio climático como la carrera armamentista de la IA, la amenaza de un conflicto armado seguirá aumentando, cerrando un círculo vicioso que bien podría condenar a nuestra especie.

La dirección de la historia
Si crees que el cambio histórico es imposible y que la humanidad nunca abandonó la jungla y nunca lo hará, la única opción que queda es jugar el papel de depredador o de presa. Ante tal elección, la mayoría de los líderes preferirían pasar a la historia como depredadores alfa y agregar sus nombres a la sombría lista de conquistadores que los desafortunados alumnos están condenados a memorizar para sus exámenes de historia.

Pero tal vez el cambio es posible? ¿Quizás la ley de la jungla es una elección más que una inevitabilidad? Si es así, cualquier líder que elija conquistar a un vecino obtendrá un lugar especial en la memoria de la humanidad, mucho peor que su Tamerlán común y corriente. Pasará a la historia como el hombre que arruinó nuestro mayor logro. Justo cuando pensábamos que habíamos salido de la jungla, nos empujó hacia adentro.

No sé qué pasará en Ucrania. Pero como historiador sí creo en la posibilidad de cambio. No creo que esto sea ingenuidad, es realismo. La única constante de la historia humana es el cambio. Y eso es algo que tal vez podamos aprender de los ucranianos. Durante muchas generaciones, los ucranianos sabían poco más que tiranía y violencia. Soportaron dos siglos de autocracia zarista (que finalmente colapsó en medio del cataclismo de la primera guerra mundial). Un breve intento de independencia fue rápidamente aplastado por el Ejército Rojo que restableció el dominio ruso. Los ucranianos vivieron entonces la terrible hambruna provocada por el hombre del Holodomor, el terror estalinista, la ocupación nazi y décadas de una dictadura comunista aplastante. Cuando colapsó la Unión Soviética, la historia parecía garantizar que los ucranianos volverían a tomar el camino de la tiranía brutal. ¿Qué más sabían?

Pero eligieron de otra manera. A pesar de la historia, a pesar de la pobreza absoluta ya pesar de los obstáculos aparentemente insuperables, los ucranianos establecieron una democracia. En Ucrania, a diferencia de Rusia y Bielorrusia, los candidatos de la oposición reemplazaron repetidamente a los titulares. Cuando se enfrentaron a la amenaza de la autocracia en 2004 y 2013, los ucranianos se rebelaron dos veces para defender su libertad. Su democracia es algo nuevo. Así es la “nueva paz”. Ambos son frágiles y pueden no durar mucho. Pero ambos son posibles y pueden echar raíces profundas. Todo lo viejo fue una vez nuevo. Todo se reduce a las elecciones humanas.

Derechos de autor ©️ Yuval Noah Harari 2022

 8 min


Alberto Jordán Hernández

Con voz propia

Nos conmovió el anuncio “con el alma rota, participo que partió, el 15 de febrero a 8:20 am”, de Nancy Hernández quien se convertía en viuda de Américo (Gregorio) Martín (Estaba). Tenía 14 días de arribar a los 85 años de vida. En su libro “la sucesión de Castro, una herida abierta”, se lo dedica a ella como valiente, inteligente y solidaria; a sus 5 hijos y 5 nietos y a su fallecida hija María Eugenia. Dicho ensayo está en uno de los 20 libros dejados.

Le seguíamos ideológicamente (en edad se empeñaba en igualarnos y razonaba en que –tardíamente- nos graduábamos juntos de abogados en la querida y perseguida dictatorialmente casa que vence las sombras (UCV). Allí el destacó como presidente de la FCU.

Inició su carrera política a los 15 años, durante el gobierno del general Marcos Pérez Jiménez, en las filas del partido Acción Democrática.

Después de la caída de ese dictador se vio influenciado por la izquierda cubana de Fidel Castro, que estaba en la lucha armada para derrocar a Fulgencio Batista. Américo viajó a Cuba en 1959, recién triunfada la guerrilla de Sierra Maestra y tuvo la oportunidad de mantener conversaciones con Fidel, su hermano Raúl y con el Che Guevara. Regresó a la Isla entre 1964 y 1965, para vivir más de cerca la experiencia cubana. En Venezuela se encontraba en lucha armada y Américo se acogió a la pacificación propuesta por el presidente Rafael Caldera en 1971.

Fue diputado del extinto Congreso en el período de 1978-1983. En ese 1978 su partido, Movimiento de Izquierda Revolucionaria –MIR-, lo lanzó además como candidato a la Presidencia de la República.

Llegado Hugo Chávez al poder en 1998, fue un firme opositor a su gobierno y como tal forma parte de la Coordinadora Democrática. Frustrado el intento anti chavista de Pedro Carmona Estanga del abril 2002, fungió como representante de la sociedad civil en la Mesa de Negociación y Acuerdos, que tuvo mediador al ex presidente colombiano César Gaviria.

Se sumó a los Constituyentes que emprendimos defensa de la Carta Magna violada por el transformado en narco régimen.

Del análisis de la consigna discursiva de Fidel Castro, el Américo que logró su admiración, plantea que “ni en el peor de los momentos nos sujetarnos del todo a ideologías intocables, partidos únicos o caudillos providenciales…El marxismo, el fidelismo fueron, pues, compromisos completos -de honor, diría- entre pensar, sentir y hacer. De allí su arraigo”.

“Ya puede anticiparse que el dictamen de la Historia le será muy desfavorable, muy duro. ¿Reconoció la inaplicabilidad del socialismo?”

Se nos fue Américo con la convicción que: el socialismo no existió, no existe, no existirá, dejó expresado en Tal Cual, en entrevista del analista Rodolfo A. Rico. “Entre Venezuela y Cuba no hay una identidad clara desde el punto de vista ideológico, porque habría que ponerse a pensar cuál es la ideología del señor Maduro, del señor Chávez. No hay una idea clara, son saltos de un lado a otro que yo analizo en mi libro El Socialismo del siglo XXI: huida en el laberinto”.

Sostenía una columna en el diario fundado por Teodoro Petkoff al cual el narco régimen le declara guerra a muerte, como la provocó con El Nacional y mantiene el mazo contra la prensa que no comulga sus ideas.

Con inmenso pesar –como muchísimos venezolanos- despide Beatriz Rangel -ex ministra de Carlos Andrés Pérez - a “quien formo parte del metabolismo afectivo de mi infancia y adolescencia, que siguió a mi padre –Domingo Alberto Rangel- en la odisea de encontrar en el socialismo, el Santo Grial que redimiría a pueblos”. (IN) memoria.

jordanalberto18@yahoo.com

 2 min


Misión de Observación Electoral de la UE en la República Bolivariana de Venezuela

RESUMEN Y RECOMENDACIONES PRIORITARIAS

  • La Unión Europea desplegó una misión de observación electoral (MOE UE) del 14 de octubre al 5 de diciembre para observar las elecciones regionales y municipales del 21 de noviembre de 2021 y evaluar el grado de cumplimiento de las leyes nacionales y los compromisos internacionales de Venezuela en materia electoral. La misión, encabezada por la Jefa de Misión y miembro del Parlamento Europeo Isabel Santos, de Portugal, contó con 134 observadores el día de las elecciones y fue la primera misión de observación internacional que cubrió los 23 estados y el Distrito Capital de Venezuela. Las elecciones del 21 de noviembre fueron las primeras elecciones nacionales a las que concurrió la mayoría de los partidos de la oposición desde 2015. Se consideraron como un posible primer paso hacia un amplio acuerdo político sobre las condiciones necesarias para llevar a cabo unas elecciones democráticas aceptadas por todas las partes y avanzar en la reinstitucionalización del país.
  • La MOE UE observó deficiencias estructurales que deberían abordarse en futuras elecciones, como la falta de seguridad jurídica, que provocó la inhabilitación arbitraria de candidatos y la repetición de las elecciones en el estado de Barinas, la entrega de los símbolos y de la tarjeta electoral de partidos a facciones internas minoritarias, el amplio uso de recursos del Estado en la campaña y el acceso desigual de los candidatos a los medios de comunicación. La MOE UE también concluyó que hubo mejores condiciones electorales en comparación con elecciones pasadas, como una administración electoral más equilibrada, la realización de varias auditorías en diferentes etapas del proceso electoral, que habían sido recomendadas por la MOE UE de 2006, y una actualización más amplia del registro electoral.
  • El marco legal electoral cumple con la mayoría de los principios internacionales básicos para elecciones. Venezuela ha firmado y ratificado todos los tratados internacionales y regionales pertinentes sobre derechos civiles y políticos. Sin embargo, algunas leyes de medios de comunicación y, sobre todo, la falta de independencia judicial y el irrespeto al Estado de Derecho comprometen la igualdad de condiciones y la imparcialidad y transparencia de las elecciones. El Tribunal Supremo de Justicia, en sentencias muy controvertidas, entregó el control de la identidad del partido y el uso de sus símbolos a facciones minoritarias disidentes que los habían reclamado. Además, la suspensión arbitraria del derecho de candidatos de oposición a presentarse a las elecciones mediante un procedimiento administrativo y sin notificación, puso en peligro el proceso de mejora de las condiciones electorales del país iniciado con las elecciones regionales y municipales del 21 de noviembre.
  • El actual consejo directivo del Consejo Nacional Electoral (CNE), nombrado en mayo de 2021, ha sido descrito con frecuencia por interlocutores de la MOE UE y comentaristas políticos como el más equilibrado de los últimos 20 años. Los interlocutores de la MOE UE lo consideraron la medida más importante para recuperar la confianza en el CNE después de que los partidos de oposición no participaran en las tres elecciones nacionales anteriores desde 2015. Si bien los tres rectores cercanos al gobierno tuvieron el control de los órganos ejecutivos del CNE, el Consejo logró mejorar las condiciones técnicas de las elecciones a través del diálogo interno, y los dos rectores vinculados a la oposición y a la sociedad civil no ocultaron sus votos disidentes en temas en los que no se pudo llegar a un consenso, como la inhabilitación o renuncia de candidatos.
  • El CNE llevó a cabo la mayoría de sus actividades de manera eficiente y de acuerdo con el cronograma publicado el 28 de junio. Una de las medidas de transparencia más importantes implementadas por el CNE fue la realización de 16 auditorías de diferentes etapas del proceso electoral. Una auditoría exhaustiva del sistema automatizado de votación realizada por expertos académicos concluyó que el sistema garantizaba la integridad del voto, a pesar de la extendida creencia popular de que el secreto del voto no está resguardado. Un simulacro realizado en octubre de 2021 fue evaluado como exitoso por observadores nacionales, quienes, sin embargo, criticaron actividades partidistas concurrentes, así como el uso de recursos del Estado, en su mayoría por parte del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Las capacitaciones de miembros de mesa, tanto virtuales como presenciales, fueron superficiales y demasiado breves. Además, los esfuerzos de educación cívica y electoral fueron insuficientes, especialmente en lo que respecta a la opción de votar por diferentes candidaturas en las cuatro elecciones del 21 de noviembre.
  • El CNE llevó a cabo una campaña de actualización del registro electoral entre el 1 de junio y el 15 de julio, durante un periodo más largo y con más agentes que en elecciones pasadas. Sin embargo, la información proporcionada a los votantes fue escasa y en muchos casos los agentes del CNE mostraron un comportamiento partidista. Además, según organizaciones nacionales de observación, el 12 por ciento de los puestos observados se encontraban en zonas controladas por el partido en el poder, mientras que el 14 por ciento no se instalaron en el lugar anunciado oficialmente. El CNE estima que el subregistro asciende a unas 745.000 personas, pero la sociedad civil sitúa esta cifra entre dos y tres millones. Además, casi seis millones de venezolanos han emigrado, según cifras del ACNUR basadas en datos oficiales, pero sólo hay 108.000 votantes registrados en el extranjero.
  • El CNE inscribió 42 partidos nacionales y 64 regionales para participar en las elecciones del 21 de noviembre, así como seis organizaciones indígenas nacionales y 24 regionales para participar en las elecciones indígenas del 26 de noviembre. La inscripción de candidatos comprendió tres fases entre el 9 de agosto y el 11 de noviembre. Los cambios realizados en la última fase, que comenzó el 27 de septiembre, no se reflejaron en la boleta. La posibilidad de cambiar candidatos hasta 10 días antes del día de las elecciones benefició a los partidos políticos, pero afectó negativamente al derecho de los votantes a emitir un voto informado, ya que los cambios no se reflejaron en la boleta.
  • El rechazo de candidaturas a través de un proceso administrativo, sin notificación ni motivación explícita, basado en decisiones de la Contraloría General (CG) consideradas como políticamente motivadas, afectó a 15 candidatos del Partido Comunista de Venezuela y al candidato de la Mesa de la Unidad Democrática Freddy Superlano, que poco antes de la decisión de la CG había sido determinado ganador de la gobernación de Barinas por el CNE. Estas decisiones contradicen el artículo 42 de la Constitución, que establece que sólo una sentencia firme puede suspender el ejercicio de los derechos políticos, así como los principios internacionales para elecciones democráticas.
  • La campaña electoral comenzó mucho antes de la fecha oficial del 28 de octubre, a pesar de estar prohibida por el Reglamento General de la Ley Orgánica de Procesos Electorales.

La campaña fue en general tranquila y pacífica. Los candidatos del partido gobernante se beneficiaron de una amplia red de activistas y del extendido uso de los recursos del Estado, incluido el transporte público y la distribución de bienes y servicios. Los observadores de la MOE UE reportaron indicios de que se presionaba o pagaba a la gente para que asistiera a los actos del partido, mientras que la libertad de movimiento de la oposición se vio limitada por la falta de recursos financieros y materiales, incluido el racionamiento de combustible. El acceso a los medios de comunicación tradicionales y sociales también fue más difícil para los partidos de la oposición. El CNE no sancionó las infracciones de las normas de campaña ni el uso de recursos del Estado, a pesar del despliegue de 2.000 fiscales. El control de los fondos de los partidos políticos sigue siendo una importante laguna del sistema electoral venezolano.

  • Los medios de comunicación de masas en Venezuela sufren duras limitaciones técnicas y financieras. Además, algunos medios de comunicación optan por no proporcionar información para evitar problemas políticos. Los interlocutores de la MOE UE reportaron autocensura en 21 estados, y el cambio de la línea editorial de algunos medios de comunicación como resultado de presiones políticas en 13 estados. La agencia estatal reguladora de los medios de comunicación, CONATEL, puede sancionar directamente a los medios de comunicación, e incluso retirarles las licencias de emisión, sin necesidad de hacer una verificación judicial de la infracción. El monitoreo de medios de comunicación de la MOE UE mostró que los medios nacionales tuvieron un fuerte sesgo a favor del partido gobernante, que recibió la mayor parte de la cobertura televisiva y radiofónica, especialmente en las emisoras estatales Venezolana de Televisión y Radio Nacional de Venezuela. La propaganda electoral cumplió con los límites diarios establecidos por la ley. La MOE UE no identificó ninguna emisión obligatoria de mensajes gubernamentales (cadenas).
  • La importancia de internet como canal de comunicación ha aumentado en Venezuela tras la pérdida de confianza en los medios tradicionales. Los intentos del gobierno por influir en los medios en línea incluyen el bloqueo de páginas web, campañas de desprestigio contra periodistas y operaciones propagandísticas. Aunque el CNE estableció la obligación de respetar la ley electoral también en internet, no hubo sanciones por violaciones ni límites al gasto en medios digitales. La Ley contra el Odio de 2017 empujó a periodistas y candidatos a la autocensura en línea. El uso de fondos públicos por parte del gobierno para promover sus narrativas a través de Twitter fue ampliamente documentado. El monitoreo de redes sociales de la MOE UE también concluyó que las páginas de Facebook de funcionarios del gobierno, incluyendo el presidente Maduro, el presidente de la Asamblea Nacional, ministros y varios gobernadores en funciones, y en mucha menor medida algunos funcionarios de la oposición, fueron utilizadas para promover la campaña de los candidatos y los mensajes de sus partidos.
  • El marco legal electoral venezolano garantiza la igualdad de derechos y la plena participación política de mujeres, grupos indígenas y personas con discapacidad. A pesar de ello, las mujeres se enfrentan a retos económicos y sociales a la hora de presentarse a las elecciones. Una directiva del CNE consiguió una proporción del 49,44 por ciento de candidatas en las elecciones del 21 de noviembre, pero las mujeres sólo representan el 19 por ciento y el 9 por ciento de los alcaldes y gobernadores elegidos, respectivamente. Como no existe un registro específico de votantes indígenas, el CNE implementó una elección en dos etapas para elegir a los representantes indígenas: una en julio y agosto para elegir a 4.334 delegados, que luego eligieron a los representantes indígenas a los concejos municipales y consejos legislativos de los estados el 26 de noviembre. La elección indígena fue criticada por ser opaca en sus procedimientos y por ser una elección de segundo grado que no respeta los derechos constitucionales al sufragio directo y secreto. En cuanto al voto de las personas con discapacidad, el CNE creó una comisión dedicada a elaborar directrices y materiales de educación al votante, pero eso no dio resultados satisfactorios debido al endeble esfuerzo de comunicación.
  • El reglamento del CNE de 2020 para la observación electoral restringe las actividades de los observadores al exigirles que sus planes de despliegue y sus informes sean aprobados previamente por el CNE. El CNE acreditó a seis organizaciones de observadores nacionales y a más de 300 observadores internacionales. Los observadores nacionales no reportaron ninguna limitación en cuanto a la libertad de movimiento o de expresión, ya que no se aplicaron los requisitos del CNE, pero el día de las elecciones algunos observadores no pudieron acceder a algunos centros de votación en tres de las 24 entidades estatales. El CNE y la UE firmaron un Acuerdo Administrativo, y el CNE aprobó una resolución para encajar las actividades de observación de la UE en el marco legal existente. Dicha resolución fue criticada por la sociedad civil como un doble estándar para la observación nacional e internacional.
  • La jornada electoral se caracterizó por retrasos en la apertura y el cierre de los centros de votación, la ausencia de los miembros de mesa originalmente seleccionados y capacitados por el CNE, la coacción generalizada a los votantes y el abuso del voto asistido. Los partidos políticos, sobre todo el PSUV, pero también, en menor escala, los partidos de oposición, establecieron puntos de control de asistencia de votantes. La jornada electoral fue en general tranquila, pero se vio ensombrecida por incidentes violentos, especialmente en el Zulia, donde un votante fue abatido mientras esperaba en la cola para votar.

La MOE UE 2021 ofrece 23 recomendaciones para mejorar futuros procesos electorales. Las 7 recomendaciones prioritarias que se enumeran a continuación están relacionadas con las principales deficiencias estructurales puestas de manifiesto en las conclusiones de la misión:

  1. Reforzar la separación de poderes y la confianza en la independencia del TSJ con la aprobación de una nueva Ley de la Carrera Judicial y una reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, para alinearlas con las garantías constitucionales que aseguran una selección de jueces transparente, apolítica y basada en el mérito, evitando la invasión de las competencias del poder electoral.
  2. Suprimir la prerrogativa de la Contraloría General de despojar a ciudadanos de su derecho fundamental a presentarse a las elecciones mediante un procedimiento administrativo y sin notificación oportuna, lo que repercute negativamente en el derecho a la defensa.
  3. Llevar a cabo una campaña de educación al votante que aumente la confianza en la integridad y el secreto del voto electrónico, y muestre a los votantes cómo votar por diferentes opciones políticas en elecciones simultáneas.
  4. Reforzar las facultades sancionadoras del CNE mediante la introducción de un sistema de control y sanciones, que vayan desde la amonestación hasta la imposición de penas progresivas, especialmente en lo que se refiere al uso de recursos del Estado en campaña.
  5. Equilibrar la cobertura de los medios de comunicación estatales durante las campañas electorales, en línea con la Ley Orgánica de Procesos Electorales y las buenas prácticas internacionales.
  6. Derogar la Ley contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia para promover la libertad de expresión y evitar la autocensura.
  7. Hacer más esfuerzos para informar a los ciudadanos sobre su selección como miembros de mesa con el fin de aumentar la presencia de miembros de mesa capacitados y acreditados, considerando una combinación de medidas de incentivos y sanciones.

Leer informe en : https://eeas.europa.eu/sites/default/files/eu_eom_ven_2021_fr_es.pdf

 11 min


Vanessa Davies y José Gregorio Yépez

Phil Gunson aprendió a comer arepas y saber que los maracuchos son distintos a los larenses y a los orientales. Conoce el país. Conoce a sus políticos y a la forma de hacerla en estas latitudes.

Siendo el analista senior de Crisis Group se anima conversar con Contrapunto.com del más reciente informe que han elaborado sobre la situación venezolana.

Llega puntual a la redacción. No puede esconder su origen británico, pero no pide té, compartimos un café negro cosechado en el país y conversamos de lo humano, lo divino y lo profano. De música y de músicos en el país.

Nos avisan que el estudio está listo. Cumplimos el protocolo antes de comenzar, se encienden las luces y comienza #Contrespuntos.

-¿Nuestra convivencia depende de Rusia, Estados Unidos, Cuba, Canadá, Noruega?

-Sí y no. La convivencia de los venezolanos depende de los venezolanos en primerísimo lugar. Como siempre decimos, esta crisis, este conflicto político, como lo quieran llamar, que ya tiene como dos décadas rodando depende, en primer lugar, de que los venezolanos se pongan de acuerdo, no solo sobre cómo quieren que sea su país, sino qué clase de reglas de convivencia se van dar. Eso es lo más importante. Lo que estamos diciendo en este informe es que es muy difícil que ese acuerdo llegue a buen término, que sea un acuerdo sostenible, sustentable y viable, si los actores externos que tienen intereses en Venezuela, que son muchos y muy variados, no se ponen de acuerdo de alguna manera o, por lo menos, decidan no interferir.

-Deben ponerse de acuerdo entre ellos. ¿Nosotros somos mirones de palo?

-Sería lo ideal. Lo que vemos es que en algunos casos es muy difícil, dado que estamos hablando en un momento de mucha tensión geopolítica por la crisis en Ucrania. Las relaciones entre Occidente y Rusia, en particular, están en un punto muy, muy bajo. Es decir, que es muy difícil, es casi imposible esperar que a corto o mediano plazo un acuerdo global se dé. Tienen muchas otras cosas que quedan y en qué ocuparse.

-¿Y entonces?

-Lo que decimos es que esta una realidad que no podemos negar. No podemos ser ingenuos y pensar qué el mundo de pronto se va a poner de acuerdo y la situación en Venezuela se va a resolver de la noche a la mañana. Pero dicho eso sí podemos señalar por donde podría haber una ruta a la convivencia, no sólo aquí en Venezuela sino entre los actores que tienen intereses en Venezuela; sean económicos, financieros y de otro tipo..

-¿Cuál es esa ruta que ustedes proponen?

-Creo que primero pasa por tratar de ver dónde coinciden los intereses de los distintos actores.

-De los internacionales y de los locales.

-Vamos a dejar al lado los locales por un momento. En términos de peso geopolítico primero que nada Rusia y China. Hay actores menores en tamaño y en poderío, pero que también tienen influencia, Cuba es más que evidente. Turquía, Irán también están están ahí. Cada uno de estos con intereses diferentes, pero a ninguno yo creo que en el fondo le sirve la situación actual.

-¿A los aliados de Maduro no les sirve la situación que Maduro genera?

-No les sirve porque en primer lugar por la situación de la economía venezolana y por lo tanto los intereses comerciales, por ejemplo, en el petróleo y el gas venezolano están hasta cierto punto en suspenso, por el propio colapso de la economía real.

-Y del otro otro lado.. ¿cómo ve el papel de Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá que pesan en el concierto geopolítico?

-A ellos no les conviene esta situación y están trabajando mucho más activamente para cambiarla, pero de pronto, sobre todo en el caso de Estados Unidos y algunos de sus aliados en la región, con esperanzas demasiado maximalistas.

-¿A qué se refiere?

-Hace tres años, con la pretensión de la oposición de crear una especie de gobierno paralelo en Venezuela se planteaba una situación en qué Estados Unidos y sus aliados estaban diciendo que la única solución aquí es que Maduro se vaya. “Cuando Maduro se vaya todo esto se va a arreglar”. Nunca pensamos que eso fuese una visión realista de la situación. Primero porque Maduro no se iba a ir, ni siquiera bajo la presión de las sanciones. Eso se ha demostrado con el tiempo. Por otra parte, porque el error fundamental en eso es que hay que ver la necesaria transición en Venezuela. Digo necesaria porque a nadie le interesa, nadie le sirve la situación como está. Está esa transición no puede ser un evento. Una transición es por definición un proceso. Todo eso estaba fundamentado en la idea de que iba a haber un evento que iba a romper todo. Nada de eso ocurrió.

-Eso no sucedió, pero tampoco pareciera haber empezado un proceso de transición… ¿o sí?

-Yo creo que sí.

Y… ¿Dónde está? Lo que se ve es un estancamiento entre los factores tanto internos como externos. Biden pareciera que tendría que esperar a la mitad de su periodo para poder ceder. Si lo hace ahora su costo político interno sería muy duro.

-La transición la ha empezado el propio Maduro. Maduro está en un proceso de transición. Pero no es la transición que buscaba y que busca la oposición y sus aliados.

-Es la transición de Maduro. La transición a lo Maduro.

-Si vemos los ejemplos históricos de las transiciones políticas en el mundo, casi siempre, esas transiciones son llevadas a cabo por los gobiernos que ya están en el poder o por elementos de esos gobiernos. Es muy difícil que la ruptura sea la vía más factible a una transición

-Hacia dónde va esa transición que en su opinión ya está ejecutándose.

-En buena medida creo que es una transición económica. Eso sí se ha visto, yo creo que está reconocido por todo el mundo. El gobierno de Maduro cada vez más se aleja más del tipo de política económica que llevaba a cabo Hugo Chávez, y aunque les cuesta decirlo por el estatus que tiene Hugo Chávez en el movimiento, yo creo que está a la vista.

Al decir esto, Phil Gunson hace una pequeña pausa para aclarar el alcance de su afirmación: “Otra cosa es que eso sea cierto, que tenga posibilidades de mantenerse o de ser exitoso, en el sentido de producir una recuperación de la economía”.

-¿Y la transición política? ¿Se está dando? ¿Hacia dónde?

-Se está dando también, pero controlada por el Gobierno. El Gobierno, de alguna manera manda señales de transición política cuando permite que la oposición tenga su gente en el Consejo Nacional Electoral y cuando termina reconociendo, por ejemplo, el resultado en el estado Barinas. Son cosas reversibles. No son necesariamente hechos cumplidos sobre los cuales se puede construir una transición política, pero son señales de que hay alguna posibilidad de apertura siempre y cuando la oposición deje a un lado su pretensión de maximalista.

-Usted hablaba del tema económico y las señales. Pareciera que hay un pulseo entre pragmáticos y dogmáticos en el Gobierno. Abren con medidas económicas que fomentan el crédito, pero también proponen un impuesto que parece un retroceso a ese a ese cambio económico del que usted está hablando.

-Eso es muy cierto. Creo que los términos que utilizas son los correctos. El problema no es ideológico en el fondo. No es ideología, son intereses distintos que hay entre grupos que cohabitan, por decirlo así, dentro del movimiento chavista y estos no están necesariamente bien identificados. Creo que hace falta un estudio mucho más a fondo de qué es lo que pasa adentro, pero creo que sí es evidente que Maduro se está imponiendo en este momento sobre diferentes facciones dentro del chavismo y que lo que pretende Maduro tiende mucho más hacia el pragmatismo que hacia la parte más radical o más ideológica.

-Esa transición… ¿cómo debe ser acompañada, entendida o asumida por estos factores internacionales?

-Habría que dividir siempre a los factores internacionales principalmente en aliados y adversarios. Aunque está el caso, por ejemplo, de la Unión Europea.

-Ustedes la ven como neutral.

-Lo presentamos de ambas maneras. Por simplicidad colocamos a la Unión Europea como adversario de Maduro, está en esa categoría. Pero al mismo tiempo la Unión Europea ha tratado de jugar un papel más moderado, por ejemplo mandando, a contrapelo de muchos muchos en la propia Unión Europea -sobre todo en el parlamento europeo- observadores electorales, una cosa que a los radicales no les pareció porque supuestamente se iba a legitimar a Maduro.

-¿Qué esperaría Crisis Group de los aliados de Maduro para acompañar esa transición? De los adversarios de Maduro qué esperaría para aupar esa transición.

-Que esa transición que pretende hacer el gobierno nos lleve a un consenso mayor. Está bien que Maduro necesita el consenso dentro del chavismo, pero Venezuela necesita que ese consenso abarque un sector mucho más amplio de la sociedad. Esto pasa porque la oposición entienda que es participando que se va a poder influenciar en este proceso, no apartándose y arrojando piedras.

-¿Participando en todos procesos?

-Hay una gran controversia en este momento sobre si participar o no en el proceso de reforma del Tribunal Supremo de Justicia. Eso es muy controvertido, incluso entre sectores más moderados de la oposición, porque ven que el Gobierno no busca con esta reforma satisfacer demandas de neutralidad con la reforma del Tribunal Supremo, sino que pretende mantener el control político abriendo un poquito las compuertas, como hizo con el Consejo Nacional Electoral, para que haya una participación de factores de la oposición.

-¿Tendrían que participar? ¿Tendrían que estar allí?

-Yo creo que sí. Por lo menos en el sentido de empujar para que esa apertura se amplíe un poquito más. Aceptando que son pasos chiquitos reversibles y que no se puede entrar ingenuamente pensando que el Gobierno no tenga sus propios intereses.

-Pareciera que el diálogo o la negociación está estancada, o eso es lo que se aparenta, porque siempre se conversa por debajo. ¿Qué interés puede tener el Gobierno de ampliar el tema de la negociación? ¿Qué interés puede tener la oposición también de seguir en la negociación? Pareciera que a los dos les conviene no tener un acuerdo.

-Depende si estamos hablando, en el caso de la oposición en particular de los líderes políticos del G4, de la Plataforma Unitaria por ejemplo, o si lo ampliamos a otros factores no gubernamentales y factores la sociedad civil. Algunos en el liderazgo opositor parecen estar cómodos con el statu quo, le sirve.

-Y al Gobierno le sirve.

-Al gobierno le sirve hasta cierto punto. Yo tengo mucho temor que Venezuela se cubanice en ese sentido. Que terminemos con una situación política y económica absolutamente estancada durante décadas porque a algunos les conviene utilizar la polarización como arma política para mantenerse.

Gunson se detiene para hacer énfasis en un tema que considera debe recibir una atención especial, porque traba las posibilidades de abrir caminos de entendimiento en la crisis venezolana.

“Me preocupa lo que está pasando en el caso la política del sur de Florida con los cubanoamericanos que están adoptando el caso venezolano y afectando a su vez la posibilidad de que Estados Unidos modifique su posición”.

-¿Existe la posibilidad de que los aliados de la oposición o los adversarios de Maduro puedan ejercer alguna influencia sobre los factores opositores para abrir el juego?

-Sí. Existe la posibilidad, la cosa es que lo hagan. Lo que estamos tratando de decir es que seamos más pragmáticos, reconozcamos que nadie va a conseguir sus demandas máximas y tratemos de ver por dónde podría haber un proceso de reforma y de transición donde todo el mundo tenga cabida, o casi todo el mundo, siempre va a haber quienes se autoexcluyan.

-Por eso la participación de la que habla. Meterse en cada rendija.

-Sí. Pero la otra cosa tiene mucho más que ver con una situación interna que con una situación internacional. Creo que es esencial que haya una renovación de la política venezolana desde las bases.

-¿Liderazgo? ¿Planteamientos?

-Eso pasa necesariamente por la renovación de los liderazgos, pero yo creo que empieza en la base. Se empieza con la reconexión de los factores políticos, ¡todos! Desde el chavismo hasta los opositores más radicales y reconectar con su base. Renovar y rejuvenecer un movimiento que parece estar desvinculado a las necesidades de la gente.

-¿Los resultados en las alcaldías no es una demostración de eso? Las bases están empezando a pasarle por encima a las dirigencias nacionales, una renovación desde la base.

-Yo sé que en conversaciones con políticos de distintos niveles del lado opositor de la ecuación que desde las alcaldías y desde las gobernaciones, que están ahora en manos de la oposición, se empieza a decir: “nosotros tenemos más legitimidad que ustedes que no recibieron votos desde el 2015. Ahora nosotros sí somos producto de un proceso democrático y nuestras voces son más legítimas incluso que los suyas.

-Volvemos al ámbito internacional. Le preguntamos, en primer lugar, por un nuevo grupo liderado por Estados Unidos, otro conjunto de países en la Unión Europea, Grupo de Contacto, Grupo de Alto Nivel. ¿Qué tanto puede incidir para tratar de acercar posiciones entre gobiernos y oposiciones?

-Por un lado hace un par de días hubo una reunión de Estados Unidos, Canadá, Europa, países latinoamericanos sobre esto y produjeron una declaración que, si bien no rompe totalmente con esta situación de estancamiento, incluyen cosas interesantes: Reconocen que puede no haber elecciones presidenciales hasta el 2024, así que es interesante. Vuelven a omitir la frase “gobierno interino”, que creo que también es importante en este contexto. Yo tengo ciertas esperanzas de lo que está pasando en la región. Creo que la situación en la región políticamente está cambiando para bien. El Grupo de Lima, que había adoptado una postura bastante radical, con vocerías como la de Colombia, que siempre ha mantenido con el Gobierno de Duque con una posición de mucha confrontación, esa situación regional, ese panorama regional se está modificando. Tenemos la llegada de Boric en Chile.

-Eso puede a una resolución del conflicto venezolano? ¿La salida de Maduro en términos democráticos?

-Potencialmente.

-¿Usted no ve la salida de Maduro del poder nunca?

Gunson se ríe. Y luego suelta esta respuesta: “No sabemos ni siquiera si va a ser candidato en el 2024, pareciera, pero tenemos absoluta certeza y siempre se pueden dar sorpresas. Pero volviendo a la región yo creo que el gran problema en este momento, a pesar de estos brotes de pragmatismo diría que se están empezando a dar. Es que no hay un espacio en la región que sirva para reunir esas cosas. La OEA no sirve porque se alineó con las voces más radicales de la oposición. ¿La Celac? Quizás menos. Nos es un foro donde realmente puede haber un movimiento interesante de concertación de los intereses de los países de la región. Pero no sólo en el caso de Venezuela. Hay muchas cosas que están sucediendo en la región y hace falta de ese espacio.

-¿Hay que crearlo?

-Hay que crearlo… ¿pero como hacerlo? Se intentó con el Grupo de Lima y no fue fructífero ese intento. Habría que ver si hay interés. Por ejemplo, si vuelve Lula al poder en Brasil. Quizás con una postura un poquito más distante del gobierno de Maduro, que la que tuvo con Chávez.

-Usted no ve la salida de Maduro.

-Por el momento está ahí. Hay hay que reconocer la situación actual. De nada sirve seguir presentando la situación como si Maduro fuera, como decía Estados Unidos en tiempos de Trump, el antiguo régimen venezolano. (Ríe) Eso nunca fue cierto y de alguna manera ha habido una consolidación.

-Entonces el único espacio que existe es el de México. Está allí, en el aire.

-Ahí esta la importancia de volver México, pero ahí también hay problemas. De nada serviría volver a sentarse en la mesa si no hay propuestas concretas para avanzar. Si antes no hay de alguna manera un acercamiento entre los dos lados, que como decían antes esos contactos se siguen dando. Hay conversaciones entre oposición y gobierno, pero para volver a México yo siento que es necesario que los dos lados tengan una ruta potencial trazada, no necesariamente acuerdos concretos pero alguna idea de por dónde se va a ir. Eso en este momento no o veo.

-¿Ve el escenario una guerra Colombia-Venezuela por la alineación de Colombia con la OTAN y la de Venezuela con Rusia por el conflicto en Ucrania?

-No. En realidad la situación de la frontera es muy volátil por la presencia de muchos actores. Hay mucha confusión entre actores armados, pero los dos gobiernos, a pesar de la belicosidad de la retórica, no creo que les interese un conflicto abierto.

21 de febrero 2022

Contrapunto

https://contrapunto.com/nacional/politica/phil-gunson-maduro-esta-en-un-...

 13 min


Eddie A. Ramírez S.

En el partido que usurpa el gobierno no hay dirigentes, sino perritos falderos de un mandón. Con sumisión aceptan que “jefe es jefe, aunque tenga cochochos”. Obedecen mientras puedan enriquecerse o recibir dádivas. En el caso de la oposición democrática sucede el otro extremo. Hay muchos que quieren dirigir, pero pocos están dispuestos a ser dirigidos; esta situación propicia que esté de moda hablar y discutir sobre la necesidad de legitimar a nuestra dirigencia. Suena atractivo y conveniente. Como casi siempre, el qué está claro. Las interrogantes son el cómo se hará el proceso, si esa legitimación sacará a relucir nuevas caras, si los actuales aceptarán medirse y, sobre todo, si eso es lo que esperan los ciudadanos de a pie.

Dejemos de lado el cómo, problema operativo que por alguna vía se podrá resolver; quizá el punto más complejo es identificar quiénes serían los electores dentro de cada partido. ¿Se presentarán algunos candidatos nuevos? En caso positivo, ¿podrán imponerse a la mayor o menor maquinaria de los dirigentes tradicionales? La historia de nuestros partidos políticos del siglo XX y lo que va del XXI es que la confrontación de liderazgos no se produce dentro de cada partido, sino que los disidentes montan tienda aparte, a pesar de que las diferencias son solo personales y no ideológicos. Así, se separaron de Acción Democrática, Ramos Giménez para formar el partido PRIN; Prieto constituyó el MEP; Rosales, Un Nuevo Tiempo y Ledezma, Alianza Bravo Pueblo. El MIR fue el único caso de diferencias ideológicas.

Caldera abandonó su partido Copei cuando perdió liderazgo, fundando Convergencia. Primero Justicia fue la reacción contra los partidos tradicionales, pero al poco tiempo Leopoldo se separó y creó Voluntad Popular. De Un Nuevo Tiempo se separó Delsa Solórzano para fundar Encuentro Ciudadano. El MAS se desintegró por jugar al oportunismo. URD murió de inanición. Vanguardia Popular se dividió. Causa R persiste en el estado Bolívar y Proyecto Venezuela, en Carabobo. Como las diferencias no son ideológicas, algunos dirigentes pasan por varios partidos. Por si fuera poco, el régimen compró a seudodirigentes de AD, Copei, Primero Justicia y Voluntad Popular. Además, abundan los partidos de maletín, como el de Fermín y otros, para venderse al mejor postor.

La democracia se está debilitando en muchos países y falló en el nuestro porque no formamos buenos ciudadanos y porque no aceptamos nuestros errores. La dirigencia debe reconocer que la causa no fue el discurso de Caldera el 4F, el sobreseimiento de Chávez, las advertencias de Uslar y del grupo de Notables, la injusta defenestración de Carlos Andrés, ni la campaña de varios medios de comunicación. Los vientos de fronda se formaron mucho antes. Es tiempo de rectificar.

Lo anterior explica en parte la decepción del electorado con los dirigentes. Desde luego que hay unos más aceptados que otros, pero el porcentaje que tienen es bajo. El presidente Guaidó es quien tiene mayor aprobación, porque sigue siendo una esperanza por el apoyo internacional. Lo desgastó el ataque de los mismos opositores, al reclamarle que no cumplió la promesa de poner fin a la usurpación, lo cual no está en sus manos, ni en la de ninguno. Solo una unidad bien entendida, con objetivos y metas definidas, puede crear condiciones favorables para sacar a Maduro.

No podemos decir que es malo intentar esa legitimación de la dirigencia de los partidos, pero el resultado será más de lo mismo. La gente está consciente de que la generación espontánea no existe, por lo que clama por una Mesa de Unidad como la que se constituyó con Ramón Guillermo Aveledo como coordinador. En algún momento habrá elección presidencial. Ojalá anticipada. Sin embargo, nos guste o no, salvo algún imponderable deseado, lo único seguro es que habrá una en el 2024. ¿Nos preparamos para cualquiera de los dos casos o dejamos correr el tiempo, para decidir a última hora? ¿Seguirán algunos con la prédica sin base de que cuando hemos ganado es porque el régimen nos regaló el resultado o que no se debe ir a la elección porque el actual inquilino de Miraflores no es presidente?

Ir a una elección con un solo candidato no es garantía de triunfo. Es necesario ofrecer al electorado una plataforma unitaria que dure varios períodos presidenciales. Además, una organización bien engrasada que garantice testigos en todas las Mesas electorales y que nuestros testigos dispongan de todas las actas. Lo ideal sería presentar un candidato independiente que no esté quemado, por lo que los actuales dirigentes deberían posponer sus legítimas ambiciones. Este candidato independiente, ojalá sin paso por la administración pública, haría más difícil la inhabilitación por parte del régimen ¿Complicado? Sí, pero es lo apropiado.

¿Que el 2024 está muy lejos y que la crisis amerita una solución a muy corto plazo? Cierto, ojalá se presentara una situación que obligue a Maduro a renunciar o aceptar una elección adelantada. También es posible que la Corte Penal Internacional acelere sus procesos, así como que la Fuerza Armada decida exigir el respeto a la Constitución. Mientras tanto utilicemos lo único que está a nuestra disposición, que es crear plataforma unitaria y votar masivamente, aun a sabiendas que el régimen intentará arrebatar.

Como (había) en botica:

El aislamiento social como castigo a los corruptos y violadores de los derechos humanos es una herramienta poderosa que tenemos los ciudadanos. Adolfo Salgueiro y Román Duque Corredor han dado un buen ejemplo al renunciar al Consejo Académico del Politics Center Academy de la Florida Global University, de la que es parte la Universidad Bicentenaria de Aragua, por el vergonzoso doctorado honoris causa otorgado a Freddy Bernal. Sus autoridades Basilio Sánchez Aranguren, Manuel Piñate, Gustavo Sánchez y Edilia Papa. Los cinco deben tener doctorado en “Indignis Causa”.

Chelique Sarabia, gran compositor y demócrata. Américo Martín, político intelectualmente honesto que luchó por una mejor Venezuela. Nuestro pésame a Nancy Hernández.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

22/02/22

 4 min


María Soledad Tapia

Editorial

Venezuela ha sufrido un cambio masivo de estatus. Considerada una nación próspera con las reservas comprobadas de combustibles fósiles más grandes del mundo, y clasificada como un país de ingresos medios-altos, ha ocurrido que la disminución de la producción de petróleo, de la disponibilidad de combustible y erradas decisiones macroeconómicas han afectado e irrumpido en todos los sectores de la economía. Una gran proporción de la población tenía fácil acceso a alimentos, a los servicios de salud, agua potable, saneamiento, gas doméstico, electricidad, combustible y transporte, pero la disminución de la producción de alimentos, de los ingresos reales y el deterioro las condiciones de vida han generado desnutrición, inseguridad alimentaria, y complejas estrategias de supervivencia. Todo ello ha dado lugar a un espacio humanitario.

En 2019, este espacio se amplió mediante la instalación de la arquitectura de coordinación humanitaria internacional de la ONU. Bajo la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), se establecieron un equipo de país y ocho grupos temáticos o clusters: seguridad alimentaria/medios de vida; agua/saneamiento/higiene; educación; nutrición; salud; protección; vivienda/energía/artículos no alimentarios y logística. OCHA indica que la situación humanitaria no ha sido abatida luego de seis años consecutivos de contracción económica, inflación/hiperinflación, tensiones políticas/sociales/institucionales, la pandemia de COVID-19 y sanciones internacionales.

Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), las personas continúan saliendo del país para escapar de la violencia, la inseguridad y las amenazas, así como de la falta de alimentos, medicamentos y servicios esenciales, y se ha convertido en una de las mayores crisis de desplazamiento en el mundo, con más de 5.9 millones buscando mejores condiciones en otros lugares.

La prevalencia de la desnutrición (PoU, por sus siglas en inglés) se ha multiplicado casi por cuatro: del 6.4 % en 2012-2014 al 21.2 % en 2016-2018 (Figura 1). Durante el mismo período de recesión, la inflación reportada alcanzó alrededor de 10 millones por ciento y el crecimiento del PIB real empeoró, pasando de un 3.9 por ciento negativo en 2014 a un 25 por ciento negativo estimado en 2018 (FAO, FIDA, UNICEF, PMA y OMS, 2019). La Figura 1 muestra un aumento sostenido de PoU desde 2009. Esto parecería refutar, o al menos no corroborar, las afirmaciones oficiales que atribuyen el PoU a las sanciones vigentes desde 2017.

Figura 1: Prevalencia de desnutrición. República Bolivariana de Venezuela (2009-2018 en trienios). Adaptado de FAO, FIDA, UNICEF, PMA y OMS (2019). Las estimaciones de 2018 en los promedios de tres años de 2016-2018 son valores proyectados.

En 2019, el Programa Mundial de Alimentos estimó que el 7.9 % de la población (2.3 millones) padecía inseguridad alimentaria grave y el 24.4 % (7 millones), inseguridad alimentaria moderada. Uno de cada tres venezolanos (32.3%) tenía inseguridad alimentaria y necesitaba asistencia.

Analizar la seguridad alimentaria y nutricional (SAN) en Venezuela es una tarea ardua debido a la falta de información oficial. Por lo tanto, la comunidad científica y académica, las ONG y los consultores se han comprometido a recopilar información sobre la SAN. Este es el caso de este Tópico de Investigación.

Se publican diez artículos en el siguiente orden:

El artículo de Rodríguez García sobre Food Security in Venezuela: From Policies to Facts, (“Seguridad alimentaria en Venezuela: de las políticas a los hechos”) utiliza la experiencia venezolana para llamar la atención sobre el hecho de que decretar muchas leyes y reglamentos relacionados con la alimentación y la nutrición no es suficiente para garantizar el derecho a la alimentación.

Moreno-Pizani en Water Management in Agricultural Production, the Economy, and Venezuelan Society “Gestión del agua en la producción agropecuaria, la economía y la sociedad venezolana”) analiza el mal manejo del agua como recurso fundamental para la producción, la economía y la sociedad. A pesar de los abundantes recursos hídricos, graves problemas afectan el sistema venezolano de producción de alimentos (infraestructura de riego, baja disponibilidad de agua en los procesos productivos y disminución de la generación de energía eléctrica)

Hernández et al., en Dismantling of Institutionalization and State Policies as Guarantors of Food Security in Venezuela: Food Safety Implications, (“Desmantelamiento de la institucionalización y políticas estatales como garantes de la seguridad alimentaria en Venezuela: Implicaciones en la inocuidad alimentaria”), utilizan el caso venezolano para ilustrar cómo se puede socavar la infraestructura de seguridad e inocuidad alimentaria de un país laboriosamente establecida a lo largo de un siglo y desmantelado en un número desproporcionadamente corto de años.

Assessment of Malnutrition and Intestinal Parasites in the Context of Crisis-Hit Venezuela: A Policy Case Study (“Evaluación de la malnutrición y parásitos intestinales en el contexto de una Venezuela golpeada por la crisis: Un estudio de caso de política”) por Mejías-Carpio et al., utiliza un enfoque racional de las recomendaciones internacionales para países en crisis, aplicándolas al alarmante resurgimiento de parásitos intestinales relacionados con la pobreza y la anemia que están agravando la salud y el estado nutricional de la niñez venezolana.

Herrera-Cuenca et al., en Challenges in Food Security, Nutritional, and Social Public Policies for Venezuela: Rethinking the Future, (“Desafíos en las políticas públicas de seguridad alimentaria, nutricional y social para Venezuela: Repensando el futuro”), intentan conceptualizar un modelo de política pública que analice los indicadores sociales, nutricionales y de seguridad alimentaria actuales.

Raffalli y Villalobos en Recent Patterns of Stunting and Wasting in Venezuelan Children: Programming Implications for a Protracted Crisis “Patrones recientes de retraso del crecimiento y emaciación en niños venezolanos: Implicaciones programáticas para una crisis prolongada”), muestran cómo la crisis humanitaria prolongada ha impactado significativamente el crecimiento infantil, con base en la evaluación de los patrones de emaciación y retraso en el crecimiento y su concurrencia entre grupos vulnerables de niños a través de registros antropométricos captados por Cáritas Venezuela.

En Ethics and Democracy in Access to Food. The Venezuelan Case, (“Etica y democracia en el acceso a la alimentación. El caso venezolano”), Marrero-Castro e Iciarte-García discuten la dimensión ética del derecho a la alimentación bajo las premisas del premio Nobel Amartya Sen que equiparan democracias funcionales y seguridad alimentaria, demostrando la relación hasta el caso venezolano.

Hernández y Camardiel en Association Between Socioeconomic Status, Food Security, and Dietary Diversity Among Sociology Students at the Central University of Venezuela, (“Asociación entre estatus socioeconómico, seguridad alimentaria y diversidad dietética entre estudiantes de Sociología de la Universidad Central de Venezuela”), encontraron que los estudiantes de Sociología que tienen inseguridad alimentaria tienen cuatro veces más probabilidades de tener una dieta pobre, variada/monótona.

Pico y Bernal abordan la crisis migratoria en Food and Nutrition Insecurity in Venezuelan Migrant Families in Bogotá, Colombia, (“Inseguridad alimentaria y nutricional en familias de migrantes venezolanos en Bogotá, Colombia”), analizando los cambios en el acceso, disponibilidad y consumo de alimentos en migrantes venezolanos que llegan a Colombia como primer destino.

Finalmente, Marys y Rosales en Plant Disease Diagnostic Capabilities in Venezuela: Implications for Food Security, (“Capacidades de diagnóstico de enfermedades de las plantas en Venezuela: Implicaciones para la seguridad alimentaria”), discuten cómo los crecientes problemas en el diagnóstico, monitoreo y manejo de enfermedades de las plantas en el país afectan la seguridad alimentaria nacional (p.ej. huanglongbing que devasta nuestra industria de cítricos).

Este Tópico de Investigación representa una oportunidad extraordinaria para exponer la situación de Venezuela, considerada única en un país fuera de guerra. Utiliza análisis basados ​​en la ciencia para explorar cómo los sistemas alimentarios pueden verse afectados por múltiples factores y ayudar a establecer un marco para abordar los problemas que enfrenta Venezuela actualmente, pero que, además, otros países pueden enfrentar en el futuro. Expresamos nuestro enorme agradecimiento a Frontiers, por su apoyo.

Maria S. Tapia, Gioconda San-Blas, Carlos Machado-Allison, Andrés Carmona y Maritza Landaeta-Jiménez

https://miradorsalud.com/seguridad-e-inocuidad-alimentaria-en-venezuela-...

Este editorial y los artículos mencionados en el mismo pueden ser consultados (en inglés) en: https://www.frontiersin.org/research-topics/12017/food-security-and-food...

 6 min