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Opinión

Fernando Mires

Era parte de nuestros rituales. Año 1963 y de ahí adelante, asistíamos cada vez que aparecía en la pantalla Morir en Madrid, el legendario documental del montenegrino Fréderic Rossif. Al final cantábamos puño en alto canciones como Dime donde vas Morena, El Ejército del Ebro, Los Cuatro Generales y tantas más. “Venid a ver los muertos en las calles” (Neruda) nos recitaba el actor Roberto Parada, y el grito dramático de La Pasionaria (¡No pasarán!) se dejaba oír en las calles mientras jurábamos vengar a García Lorca asesinado.

El drama español continuaba viviendo en la romántica izquierdista de los sesenta, incluso allí en mis recuerdos, en la concha del mundo, en ese Santiago de Chile tan inocente, cuando no había pinochetes y ser revolucionario era pasarlo más o menos bien, con buenos vinos y amores imposibles. Socialista, comunista, o simplemente izquierdista era ser, antes que nada, un post-redentor de la Guerra Civil española. Nuestro mito era España. Y España era el mito de la izquierda mundial.

Morir en Madrid, la vi hace poco otra vez. Esta vez sin entusiasmo. Casi asustado de tanto muerto, de tanta sangre inútil, tragedia del siglo XX concentrada en una nación devorada por los colmillos internacionales del fascismo y del estalinismo.

El Madrid revolucionario iniciado con la victoria del Frente Popular de 1936 parecía estar remitido para siempre al inconsciente de la España irredenta. Pero ese “para siempre”, lo comprobamos una vez más, nunca será un para siempre de la historia. Los madrileños del 2021, así lo han demostrado, quieren vivir bien en Madrid, a pesar de los gobiernos que han tenido que soportar. Y hoy, cuando asumen la política, van a votar, no a morir, como intentó hacer creer ese dúo extremista formado por Santiago Abascal y Pablo Iglesias. Empeñados en convertir a la que fuera una tragedia, en una parodia.

Las adelantadas por Isabel Díaz Ayuso fueron elecciones de segundo orden, es cierto, pero lo que estaba en juego era allí demasiado. Voto en mano, iban a dibujarse los rasgos de la fisonomía política del país.

En el país de las dos derechas y de las tres izquierdas, ganó el centro. Afirmación que podría considerarse un despropósito puesto que la derecha PP encabezada por Díaz Ayuso obtuvo más votación que el conjunto de la izquierda. Más todavía si se considera que el partido del centro formal, Ciudadanos, de 26 bancas – caso digno de Ripley – obtuvo 0. Y tal vez por ahí podemos comenzar. Pues del cadáver de Ciudadanos se alimentó principalmente el PP.

Para entendernos mejor, diré que hay dos modos de enfocar los resultados electorales: de acuerdo a los partidos o de acuerdo a las tendencias. Desde la segunda perspectiva, la tendencia apunta al centro y no a los extremos. Cabe agregar que aunque los términos izquierda y derecha han perdido connotación ideológica universal, siguen siendo una norma regulativa para medir resultados electorales. Viéndolo así, el PP se impuso a ambos extremos y de paso derrotó al gobierno.

La victoria de Díaz Ayuso no pudo ser más contundente (65 bancas). En términos geométrico- políticos, la hegemonía madrileña ha pasado a la derecha-centro. Para que eso fuera posible, Díaz Ayuzo debía conquistar el apoyo de la mayoría de los ex ciudadanistas (lo que ocurrió), y arrebatar votos al PSOE (lo que también ocurrió). A cambio, cedió con gusto la extrema derecha antes cobijaba por el PP, a Vox y a su candidata Rocío Monasterio (personificación política de la maldad, según Manuel de la Rocha). Tuvo así lugar una leve metamorfosis: el derechista PP fue convertido en un partido de derecha-centro (no confundir con centro-derecha). Si esta conversión será solo madrileña, o nacional, está todavía por verse. Gracias a la aparición de Vox, el PP se ha liberado de sus lastras mas roñosas, para iniciar una larga marcha hacia el centro.

Fenómeno muy parecido al que ocurrió con el social-cristianismo alemán el que, gracias a la batuta de Merkel, y liberado de sus sectores ultraderechistas guarecidos hoy en el neo-fascista AfD, ha pasado a convertirse en un moderno partido de derecha-centro, en condiciones de coalicionar con los socialistas e incluso con el ecologismo de los verdes.

“Nunca pensé que iba a votar PP alguna vez”, anunció ese persistente votador socialista que es Fernando Savater. Muchos pensaron lo mismo. Pero votaron PP. Y como Savater, no votaron por Díaz Ayuso porque era la más guapa ni la más inteligente, sino en contra de los dos extremos: Vox y Unidas Podemos.

Por el lado izquierdo también hubo desplazamientos. La aparición de Mas Madrid (24 bancas) ha permitido mover los punteros de la brújula de izquierda un par de puntos hacia el centro. Los grandes derrotados han sido sin duda el PSOE (24) y Unidas Podemos (10). Mas Madrid, - en parte gracias a la interesante campaña de racionalismo pandémico llevada a cabo por Mónica García - emerge en cambio como un factor que podría reconstituir a la izquierda bajo nuevas formas. Una tendencia que seguramente se reflejará en futuras elecciones, con partidos similares a Mas Madrid, vale decir, ni socialdemócratas ni extremistas. Por ahora, solo una hipótesis.

La debacle del PSOE era de esperar, aunque no en esas proporciones tan catastróficas. Cuatro son las razones que, a nuestro juicio, la explican. La pandemia, la alianza maligna con Podemos, el sanchismo como estilo político, y la crisis terminal de las socialdemocracias europeas.

La pandemia -comencemos por ahí- no nació para fortalecer a ningún gobierno, incluyendo a aquellos que han realizado medidas cuerdas para contenerla. El maldito bicho obliga a cualquier gobernante a asumir medidas antipopulares, entre ellas, restricciones a la movilidad, hecho que aprovechan las oposiciones, sobre todo cuando son demagógicas o populistas.

Díaz Ayuso, amante apasionada del poder, no vaciló en comportarse frente a la pandemia de un modo demagógico y populista, pero desde el punto de vista electoral, muy efectivo. Su consigna “Libertad” aludía a la libertad fiscal, a la libertad de la educación privada, pero sobre todo a la libertad para pasarlo bien en medio de la pandemia (“el estilo de vida madrileño”). En días de funerales y salas de tratamiento intensivo, no vaciló en levantar consignas lúdicas. Ganó así el apoyo de gran parte de la juventud festiva. Agraciada con la suerte, comenzará su gobierno en momentos en que la pandemia comienza a declinar, cuando el goce colectivo irá imponiéndose en los bares, hoteles, y calles de Madrid.

Pero más allá de la pandemia, otra gran parte de los electores, al votar en contra del PSOE, no lo hizo tanto en contra del histórico partido, sino en contra de dos factores que van unidos: Unidas Podemos y el sanchismo.

Con respecto a Unidas Podemos, no sabemos si el rechazo que ha despertado en la opinión pública se debe a la personalidad de Pablo Iglesias o a su proyecto político. De hecho, ambas dimensiones van de la mano. Iglesias es líder de un socialismo sui generis, arcaico en su ideología, post-moderno en su práctica, representante de sectores sociales desarticulados, y sin un eje clasista de rotación, como fueron los sindicatos obreros en los socialismos del siglo veinte. En el fondo, un movimiento populista partidizado cuya ideología está formada por fragmentos de un marxismo decimonónico.

Ese arcaísmo es precisamente el punto que lo une con el otro extremo, el de Vox, partido que apela a supuestas virtudes del conservatismo franquista militar del siglo XX, pero que a la vez enlaza con el post-moderno nacional-populismo europeo del siglo XXl, mal llamado de ultra derecha. Tanto Unidas Podemos como Vox son anti-EU en materia internacional y ninguno hace ascos a la Rusia de Putin. Ambos son también caudillescos. Ambos se pronuncian en contra de la clase política y, no por ultimo, ambos se necesitan mutuamente. VOX nació precisamente para combatir al “comunismo” de Unidas Podemos, y Unidas Podemos encontró su vocación socialista, usando como antítesis el “franquismo” de Vox.

Cabría agregar que tanto Vox como Unidas Podemos son partidos parasitarios. La estrategia de Vox nunca será viable sin el concurso del PP. Y sin el PSOE de Sánchez, Podemos nunca habría llegado al poder. Y bien, precisamente en contra de esa alianza espuria, vale decir, en contra del pacto de gobierno establecido entre Sánchez e Iglesias, se pronunciaron vastos sectores de la región, incluyendo muchos que hasta hace poco votaban PSOE. Estos últimos, manifestaron su descontento no tanto al PSOE sino al sanchismo.

Ni corta ni perezosa, Díaz Ayuso descubrió que el talón de Aquiles del PSOE no residía en la bonhomía de Ángel Gabilondo sino en la Moncloa y hacia allá enfiló sus dardos en contra del sanchismo. El sanchismo, palabra que ha llegado a ser en España el símbolo de una política sin más doctrina que el poder por el poder. Una que, como hace Sánchez, pone los objetivos al servicio de las alianzas, y no estas últimas al servicio de los objetivos. El gran derrotado, más que el PSOE, fue el sanchismo del PSOE.

No obstante, el PSOE tampoco puede ser presentado como víctima inocente de Pedro Sánchez. De una u otra manera, como ocurre con la mayoría de los partidos socialistas europeos, es un partido que se encuentra en histórica retirada dejando detrás de sí un

vacío que en países como Alemania ya ha sido cubierto por los Verdes, algo que también podría suceder en Francia, y en España - está por verse - por partidos regionales al estilo de Más Madrid.

Ciudadanos, si es que no hubiese provocado su propia muerte gracias a la absurda política que intentó imprimir Albert Rivera, la de perfilar al partido como una tercera derecha, estaba llamado a liderar el proceso político español. Todo indicaba que iba a ser así. Anti-secesionista y a la vez regional, europeísta y a la vez muy español, logró concitar el apoyo de gran parte de los profesionales e intelectuales del país.

Cierto es que Sánchez, a fin de conseguir su alianza con Unidas Podemos, se empeñó en destruir el centro político ocupado por Ciudadanos, pero no menos cierto es que Rivera y los suyos se dejaron destruir. Los ademanes conciliadores del candidato Edmundo Bal no bastaron para imprimir un cambio de rumbo. Lo cierto es que después de Ciudadanos, a la España de hoy le llora un centro político. Pocas veces un partido ha sido notado tanto por su ausencia como Ciudadanos en las elecciones del 04.05 en Madrid.

Quienes no estuvieron ausentes fueron los electores. En contra de los pronósticos, ese 83,73% que bajo condiciones pandémicas acudió a las urnas, muestra cabalmente como hoy la política española está más viva que nunca. Una que no quiere morir, sino vivir en Madrid. Sin alardes pasionarios, los electores madrileños impusieron un claro “no pasarán” a ambos extremos, detuvieron al pasadismo reaccionario de Vox y al aventurerismo de Unidas Podemos y de su narcisista líder, quien si de verdad es de “mala índole” -como lo catalogó Javier Marías- se las arreglará para volver alguna vez.

Con sabiduría los madrileños eligieron a Isabel Díaz Ayuso. Fue, eso sí, un voto sin amor y, en cierto modo, muy condicionado. Como debe ser.

Mayo 06, 2021

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2021/05/fernando-mires-votar-en-madrid....

 8 min


Ricardo Hausmann

Si no está roto, no lo arregles, dice el viejo adagio. Pero el plan de vacunación actual del mundo está muy “roto” y nadie parece estar arreglándolo, a pesar de las consecuencias desastrosas para las vidas, el bienestar y la economía global.

Éste se suponía que iba a ser el año de la recuperación. Pero, desde un punto de vista epidemiológico, está siendo peor que 2020, y la dinámica actual sugiere que 2022 no será mejor.

No tiene por qué ser así. Pero transitar hacia un sendero mejor exigirá un fuerte liderazgo global que, por una vez, evite falsas ilusiones.

Analicemos los hechos. Los casos y muertes por COVID-19 confirmados diariamente están por encima de los 800.000 y 12.000, respectivamente. Y van camino a superar los picos históricos alcanzados en enero de 2021. No sólo la India está asolada por una explosión devastadora del virus; también es probable que otros países que hasta ahora no se habían visto tan afectados, inclusive en Asia y África, enfrenten brotes serios.

El mundo tiene a su disposición múltiples vacunas efectivas. Pero no se está moviendo lo suficientemente rápido para administrarlas: hoy en día se inyectan diariamente alrededor de 18 millones de dosis, comparado con 18,6 millones hace dos semanas. Dado que la mayoría de las vacunas deben administrarse en dos dosis, esto significa que llevará dos años vacunar al 80% de la población mundial.

Es poco probable que esos dos años sean placenteros. La campaña de vacunación sumamente exitosa de Israel ha generado una caída drástica de los casos y las muertes, permitiendo reabrir casi por completo la economía. Pero otros vacunadores estrella –como Estados Unidos, el Reino Unido, los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Chile, Uruguay, Hungría y Serbia- todavía no han visto efectos similares.

En el Reino Unido, los casos han declinado de manera significativa, pero esto se debe principalmente a un confinamiento estricto y costoso. Chile también sufrió un confinamiento duro, pero sus niveles de infección todavía no han caído significativamente. En Estados Unidos y los EAU los nuevos casos se mantienen persistentemente elevados.

Esto se debe a la matemática del contagio. Los casos caen cuando la tasa de reproducción (R) –la cantidad de personas que infecta cada persona infectada- cae por debajo de uno. Suponiendo (con optimismo) que ni los vacunados ni los recuperados propagan el coronavirus, el porcentaje restante de la población debe ser menor que la tasa de reproducción del virus (Ro) que, sin distanciamiento social, es alrededor de cuatro.

En otras palabras, a menos que el 75% de la población sea inmune, R superará a 1, y los casos seguirán subiendo de manera exponencial. Respetar las reglas de distanciamiento social, por lo tanto, seguirá siendo esencial para limitar la transmisión. Pero los confinamientos son costosos s e investigaciones recientes sugieren que se están volviendo menos efectivos, debido a la “fatiga por el confinamiento”.

Sin embargo, inclusive después que el 75% del mundo esté vacunado, no habremos terminado. Según el CEO de Pfizer, Albert Bourla, probablemente se necesite una dosis “de refuerzo” cada año, para garantizar una inmunidad continua a medida que aparezcan nuevas variantes del virus. En pocas palabras, deberíamos estar pensando en vacunar al mundo todos los años y vamos camino a demorarnos el doble del tiempo. Esta es una receta para un virus endémico.

Sin embargo, no estamos en una situación imposible. Por el contrario, la economía de la solución es sencilla y sorprendentemente poco controversial, al menos entre los economistas.

Desarrollar una nueva vacuna –y demostrar su seguridad y efectividad- conlleva un costo fijo importante. Fabricar copias de esa vacuna implica un costo variable mucho menor. Hoy por hoy, una compañía que desarrolla una nueva vacuna (un “desarrollador”) recupera sus costos fijos vendiendo dosis. También impide que otros fabriquen su vacuna al patentar su invención. El resultado son precios altos y una oferta restringida –lo último que necesitamos durante una pandemia.

Una mejor solución sería que los desarrolladores recibieran un pago único grande a cambio de la propiedad intelectual sobre la vacuna. Cualquier fabricante farmacéutico podría entonces producir la vacuna bajo una licencia gratuita, aumentando así la oferta y la competencia y reduciendo los precios.

Como al vacunarse una persona beneficia a otros (en la jerga de los economistas, como hay “externalidades positivas”), se justifica subsidiar –y hasta regalar- las vacunas. Alguien –ya sea Estados Unidos, la Unión Europea o un consorcio de países ricos- debería realizar el pago único a los desarrolladores. El costo de las vacunas no debería ser un obstáculo importante para su difusión, excepto en los países más pobres. De hecho, los costos para el mundo son desdeñables, especialmente si se los compara con los beneficios que obtendrían los países ricos por el hecho de que el resto del mundo se vacune.

Esta solución no les crearía ningún perjuicio a los desarrolladores de nuevas vacunas. Pero, al hacer que el proceso de vacunación sea más rápido y más eficiente, dejaría al mundo en una situación mucho mejor.

Desafortunadamente, ésta no es la estrategia que el mundo está persiguiendo a través del mecanismo Acceso Global para Vacunas contra el COVID-19 (COVAX), una alianza internacional encomiable pero modesta, comprometida tan sólo a garantizar un cierto acceso a vacunas contra el coronavirus. De hecho, los objetivos de COVAX son demasiado modestos e inadecuados para lo que el mundo necesita, especialmente si las vacunaciones anuales se vuelven necesarias debido a las mutaciones del virus. COVAX no cubre ni los pagos únicos a los desarrolladores ni licencias gratuitas a los fabricantes. Más bien su filosofía está centrada en administrar con justicia la escasez, dada la oferta limitada de vacunas.

Considerando que deberíamos prepararnos para un mundo en el cual periódicamente necesitemos nuevas vacunas, es preciso que tengamos compañías farmacéuticas desarrolladoras fuertes y rentables capaces de levantar el capital necesario y garantizar los recursos para desarrollarlas. Esto debería garantizarse mediante torneos o licitaciones públicas para comprar la propiedad intelectual de estas vacunas y tal vez inclusive la asistencia técnica para asegurar la producción bajo los estándares de calidad apropiados. Las empresas desarrolladoras competirían en estos torneos que se organizarían con la máxima información sobre la genética de las nuevas variantes del virus, algo que exige un esfuerzo de monitoreo genético global.

Pero el mundo también necesita incrementar la capacidad de producción para sustentar la vacunación a una tasa dos veces más rápida que la actual. Asimismo, dada la reciente experiencia con países que acaparan vacunas y prohíben su exportación, es crítico otorgar licencias gratuitas a los fabricantes de las vacunas, para que los estados puedan garantizar a sus ciudadanos el acceso a las vacunas, incluso aumentando su propia capacidad de producción, si lo consideran necesario.

El mundo necesita más vacunas contra el COVID-19. Pero antes necesita el liderazgo político global que dé los pasos simples pero necesarios para garantizarlas.

30 de abril 2021

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/covid19-vaccine-shortages-pharmaceutical-companies-by-ricardo-hausmann-2021-04/spanish

 5 min


DW

La empresa británica Oxitec liberó en los Cayos de Florida, Estados Unidos, mosquitos genéticamente modificados para estudiar cómo controlar su reproducción y así frenar la propagación enfermedades persistentes transmitidas por insectos como el dengue y el virus del Zika.

La empresa, financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates, anunció que esta semana se están colocando cajas de liberación, cajas de no liberación y cajas de control de calidad con red en seis lugares: dos en Cudjoe Key, uno en Ramrod Key y tres en Vaca Key.

¿Por qué son diferentes los mosquitos de Oxitec? Según la empresa, los machos de su nube de insectos tienen un gen modificado, llamado OX5034, que restringe la supervivencia de las hembras con las que se aparean.

Más de 100.000 mosquitos

A partir de principios del mes que viene, se espera que salgan menos de 12.000 mosquitos a la semana durante aproximadamente 12 semanas. Los lugares de comparación no tratados se controlarán con trampas para mosquitos en Key Colony Beach, Little Torch Key y Summerland Key.

"Empezamos a estudiar esto hace una década, porque estábamos en medio de un brote de dengue en los Cayos de Florida", dijo la directora ejecutiva del Distrito de Control de Mosquitos de los Cayos de Florida, Andrea Leal, durante una videoconferencia. "Así que estamos muy contentos de avanzar en esta asociación, trabajando tanto con Oxitec como con los miembros de la comunidad".

Las autoridades de los Cayos aprobaron el año pasado el proyecto piloto con el mosquito Aedes aegypti, que no es nativo de Florida. Este insecto transmite varias enfermedades a los humanos, especialmente en la cadena de islas de los Cayos, donde el año pasado se registraron decenas de casos de dengue.

Oxitec, la empresa con sede en Abingdon (Reino Unido) que ha desarrollado los mosquitos, ha probado previamente los insectos en Brasil, Panamá, las Islas Caimán y Malasia.

Previamente las autoridades estatales de Florida y la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos dieron luz verde a la prueba piloto con el comercialmente llamado "mosquito amistoso de Oxitec", que ha despertado el rechazo de medioambientalistas y también de algunos científicos.

De acuerdo a un estudio elaborado por técnicos de la EPA, el mosquito de Oxitec "no entraña riesgo alguno para la salud humana ni el medioambiente, incluyendo las especies protegidas".

El congresista republicano Carlos Giménez, exalcalde de Miami, anunció recientemente que iba a solicitar a EPA una investigación adicional, y la Coalición Medio Ambiental de los Cayos ha lanzado varias campañas e iniciativas para protestar contra la prueba con los mosquitos de Oxitec y quejarse de que no se consultó a la ciudadanía.

"Una vez sueltos será imposible contener la cantidad de estos mosquitos genéticamente modificados, estarán literalmente en cada sitio donde el viento sople", decía una campaña lanzada en agosto pasado en Change.org por la Coalición.

Un técnico de la empresa británica de biotecnología Oxitec inspecciona las pupas de los mosquitos Aedes aegypti modificados genéticamente.

Disminuir la población de Aedes aegypti

Una vez que salgan de las cajas, los mosquitos macho genéticamente modificados se mezclarán con la población local de su especie. Pero, debido a un gen creado en laboratorio, las hembras surgidas del cruce de esos machos con las hembras "naturales", que son las que transmiten las enfermedades, no podrán sobrevivir y de esa manera se podrá controlar la población de Aedes aegypti.

La descendencia masculina no morirá, sino que se convertirá en portadora del gen y lo transmitirá a las generaciones futuras. A medida que mueran más hembras, la población de Aedes aegypti debería disminuir.

Los Aedes aegypti son casi los únicos que transmiten enfermedades

Aunque son solo el 4 % de la población de mosquitos de los Cayos, donde habitan unas 46 especies de esos insectos, los Aedes aegypti son prácticamente los únicos que transmiten enfermedades.

En 2020, en coincidencia con la pandemia de COVID-19, estalló en los Cayos de Florida un brote de dengue como no se veía desde hace 10 años, con más de 50 casos y otros brotes de fiebre del Nilo, también transmitida por mosquitos, en distintas zonas de Florida.

El organismo de Control de Mosquitos de los Cayos de Florida (FKMCD, en inglés), dijo en un comunicado que se necesitan "nuevas herramientas" para combatir a esa especie de mosquito y dado el ecosistema único de las islas se necesita que sea de "una manera segura, no agresiva con el medioambiente y controlada".

El director ejecutivo de Oxitec, Grey Frandsen, afirmó que la prueba piloto es fruto de una alianza público-privada y que la compañía está empeñada en "demostrar el valor de esta tecnología".

Pruebas en Brasil

No es la primera vez que Oxitec, fundada en Reino Unido en 2002, prueba sus mosquitos genéticamente modificados.

En la ciudad brasileña de Indaiatuba se logró con el mosquito de Oxitec reducir hasta en un 95 % los ambientes urbanos propensos al dengue en solo 13 semanas de tratamiento, en comparación con lugares donde no se soltaron mosquitos, dijo la compañía.

4 de mayo 2021

DW

https://www.dw.com/es/empresa-respaldada-por-bill-gates-libera-miles-de-...éticamente/a-57429225

 4 min


Jesús Elorza G.

\Una acalorada discusión se presentó en el seno del partido, luego que los militantes vieran en televisión a varios de sus principales dirigentes, presentes en la misa celebrada en honor a la Beatificación del Dr. José Gregorio Hernández.

Eso representa una traición a lo señalado por el viejo camaUna acalorada discusión se presentó en el seno del partido, luego que los militantes vieran en televisión a varios de sus principales dirigentes, presentes en la misa celebrada en honor a la Beatificación del Dr. José Gregorio Hernández.rada Karl Marx “La religión es el opio del pueblo” dijo uno de los presentes.

- Dígame eso, no solo se limitaron a estar presentes, que ya es bastante, sino que ¡¡¡hasta se les ocurrió comulgar!!! …. que bolas, dijo otro.

- En un solo acto, pasamos de ser socialistas a ¡¡¡revolucionarios eclesiásticos!!! Señaló una de las militantes que se caracteriza por ser una “Fosforito”

- Un dirigente de los Consejos Comunales, expresó con marcada molestia que, los jodedores del barrio, ahora le preguntan ¿Cuándo es la próxima procesión? para referirse a las marchas.

- Falta que la Primera Combatiente anuncie que va a casarse por la iglesia, susurró alguien en la reunión que no pudo ser identificado.

- Como una muestra de protesta, el Embajador de Cuba, por considerar que la presencia en ese acto litúrgico católico es contrario a la Santería Afrocubana, ordenó el retiro de la delegación de Babalaos que se encuentra en el país.

Al ver que la reunión se estaba saliendo de control, intervino el Psiquiatra Jorge Rodríguez para intentar reestablecer el orden:

….. Tranquilos camaradas, déjenme explicarles las razones que sustentan nuestra política con relación al proceso de Beatificación de José Gregorio. En primer lugar, debo decirles que las encuestas que realizamos sobre ese tema, nos arrojaron un hecho sin precedentes, un hecho que consideramos increíble, el 80% de los encuestados señalaban que ¡¡¡El camarada Nicolás era igualito a José Gregorio!!! En su porte, en su bigote y en su flux negro son dos gotas de agua….

- Silencio total en la sala de reuniones.

Al ver aquello continuó explicando el psiquiatra, decidimos sacarle el mejor provecho posible y diseñamos una serie de acciones basadas en una nueva, bolivariana y revolucionaria interpretación del concepto marxista sobre la religión como opio del pueblo.

Este hecho religioso, el de la Beatificación, nos servirá de base como analgésico hipnotizante para provocar una dependencia de las masas populares a nuestro partido y a nuestro Líder.

En ese sentido, difundiremos consignas como Nicolás es igualito a José, inundaremos el mercado con figuras de José Gregorio y Nicolás vestidos igual y hermanados. Plagiaremos, el afiche de Jacobo Borges en la primera campaña del MAS, con José Vicente como candidato, que lo presentaba con un parecido con José Gregorio. También plagiaremos, el afiche que sacaron los oligarcas contra José Vicente, al mostrarlo de espaldas con una ametralladora en las mano.

- Explíquese camarada Jorge, no entendemos eso último.

Bueno, nuestro afiche (plagio a Borges) mostrará las dos caras de Nicolás, de frente parecido o igualito a José Gregorio y de espalda con un AK-47 en las manos para demostrar el carácter armado de nuestra revolución socialista y a la vez intimidar a los oligarcas imperialistas.

Por eso, dimos el paso de permitir la presencia de altos dirigentes en la misa y que procedieran a comulgar para así hacernos parte del sentimiento religioso de la población.

-Que vaina tan buena, fue la exclamación unánime de los presentes en la reunión. Voy de inmediato a inscribirme en un retiro espiritual, dijo la fosforito. Convocaremos a un Rosario en Familia expresaron los gobernadores y acaldes miembros del partido.

Sendas resoluciones fueron aprobadas al final de la reunión: De ahora en adelante, hasta la realización de las elecciones presidenciales no convocaremos a marchas sino a procesiones. Se hace obligatorio a los militantes y simpatizantes del partido, la asistencia a la misa de los días domingo.

Patria o Muerte …. rezaremo

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Ignacio Avalos Gutiérrez

El Día Internacional del Trabajador se celebra en homenaje al grupo de sindicalistas anarquistas, los "mártires de Chicago", que fueron ejecutados en 1886 por encabezar un reclamo exigiendo la reducción de la jornada laboral a 8 horas, cuando lo normal en ese entonces era trabajar entre 12 y 16 horas.

En Venezuela la conmemoración transcurrió entre discursos oficiales hiperbólicos, un aumento irrisorio del salario mínimo y con algunas protestas frente a una situación que no es menester describir, pues todos los venezolanos la viven. En efecto, nadie ignora que la nuestra es una economía “capitalista de bodegones” (no sé si exista tal concepto entre los académicos), que funciona gracias a las importaciones, que ha acentuado exponencialmente la desigualdad social y cuya moneda de curso legal es el dólar (¡¡). Estas breves líneas las redacto con el único objetivo de reiterar una realidad que no es bueno que se nos vuelva paisaje.

Así las cosas, este primero de mayo preferí reflexionar sobre el Robot, tema que, siendo distinto, es evidente que viene al caso en esta oportunidad

Mano de obra digital

“Ganarás el pan con el sudor de tu frente”, es una frase con la que, según cuentan, se inició la historia de nuestra especie. Expresado de manera muy gruesa, la evolución humana ha estado en buena medida determinada por el propósito de “aliviar la carga” que supone la necesidad de trabajar y, a la vez, por el rechazo de los artefactos y máquinas que, si bien la volvían menos pesada, elevaban, al menos temporalmente, las tasas de desempleo.

En términos generales los diccionarios indican que un Robot es una máquina automática programable capaz de realizar determinadas operaciones de manera autónoma y sustituir a los seres humanos en algunas tareas, en especial las pesadas, repetitivas o peligrosas y puede estar dotada de sensores, que le permiten adaptarse a nuevas situaciones.

Se deduce, por tanto, que la robotización cambia la naturaleza del trabajo, así como las reglas que pautan el mercado laboral, estableciendo la necesidad del desarrollo de nuevos conocimientos y habilidades mediante modificaciones a fondo en el sistema educativo, que, por cierto, adicionalmente deben incluir una preparación en función de la reinterpretación del ocio.

En este sentido cabe recordar que hace casi dos siglos Keynes pronosticó que la jornada laboral no se extendería más allá de las 15 horas semanales a partir del año 2030. Hoy en día Suecia la ha reducido a 6 horas y en otros países ocurre también, a su manera, una disminución de la jornada laboral, en buena parte consecuencia de la robotización. En suma, el uso del tiempo libre pasa a ser un asunto nada menor en la sociedad actual.

Sobre la mesa se encuentra, entonces, una discusión que se desenvuelve dentro del contexto de una sociedad que acelera su proceso de digitalización. Se colocan allí temas tales como la creación de puestos de trabajo que no están cubiertos por la legislación laboral existente (que podría implicar una nueva versión de la informalidad); la caracterización del vínculo entre humanos y robots (que trabajen juntos en vez de convertirse en meros sustitutos del otro); el respeto de los derechos sociales y laborales; el peligro de la vigilancia “altamente intrusiva” sobre los trabajadores, en fin.

A todo lo anterior se suma, desde luego, la cuestión del desempleo, puesta de manifiesto en numerosos estudios que, más allá de no coincidir exactamente en las cifras, determinan que el impacto será enorme, variando de país a país. Los cambios tecnológicos ocurren dentro del marco de un proceso de “destrucción creativa”, concepto popularizado en la primera mitad del siglo pasado por el intelectual austríaco Joseph Shumpeter con el objeto de retratar, a partir de ellos, la confrontación entre lo nuevo y lo viejo, advirtiendo que las transformaciones, a la vez que asoman espacios distintos y oportunidades inéditas, provocan reacomodos y desacomodos significativos en cada sociedad, cuyos beneficios y pérdidas se reparten de manera asimétrica entre los diferentes países, sectores y grupos sociales.

La Roboética

Desde hace cierto tiempo, en diversos organismos internacionales, gobiernos, universidades, etcétera, se vienen adelantando iniciativas orientadas por el propósito de elaborar un marco ético referente al “diseño, producción y uso de los robots”. No se habla de una ética para las máquinas, visto que se estima que los robots no tienen valores ni consciencia, más allá de lo que se les programa.

Sin embargo, con respecto a esta última consideración, algunos científicos advierten que el problema radica en no disponer todavía de algoritmos capaces de introducir en la máquina esos valores, tarea que ya figura en el cronograma de los investigadores y seguramente también en la agenda de los miran las cosas desde el ángulo de la ética.

Iremos viendo, entonces, según cuál diseño continuará desplegándose la robotización.

El Nacional, miércoles 5 de mayo de 2021

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Acceso a la Justicia

Tras más de tres lustros pendiendo como una espada de Damocles sobre las cabezas de las organizaciones no gubernamentales (ONG), el proyecto de Ley de Cooperación Internacional parece hoy ser una amenaza más real que nunca para la sociedad civil venezolana. ¿La razón? El pasado 15 de abril, la Comisión de Política Exterior, Soberanía e Integración de la Asamblea Nacional oficialista aprobó el proyecto que limitaría el financiamiento internacional a las agrupaciones civiles.

El proyecto presentado tiene el mismo texto que el de 2005. En ese entonces dicha iniciativa fue frenada por el peligro que significaba para la actividad de defensa de los derechos humanos y la autonomía de las ONG. No obstante, el Gobierno de Nicolás Maduro desempolva el tema en medio de una arremetida contra la sociedad civil que ha incluido allanamientos y detenciones de activistas, así como la orden de vigilar las operaciones financieras realizadas por las organizaciones civiles; además precisamente, cuando el país aún trata de digerir la decisión de ordenarles a todas las agrupaciones caritativas, humanitarias y de asistencia en derechos humanos que entreguen, entre otros, información sobre sus financistas y beneficiarios a la Oficina Nacional contra la Delincuencia Organizada y el Financiamiento del Terrorismo.

Ante este panorama, Acceso a la Justicia considera oportuno alertar en qué consiste el proyecto de Ley de Cooperación Internacional a través de siete preguntas.

1. ¿Cuál es el propósito del Gobierno con esta propuesta legislativa?

Busca controlar las fuentes de financiamiento que reciben las ONG desde el exterior, con el posible ánimo de obstaculizar y neutralizar los programas, proyectos, acciones de cooperación técnica y científica, asistencia internacional y demás actividades que realizan estas entidades asociativas en Venezuela.

Por medio de este proyecto de ley, el Gobierno de Nicolás Maduro no solo controlaría la cooperación extranjera en el país, sino que también le serviría de herramienta para inmiscuirse en la administración de los recursos que desde el exterior obtienen las ONG. Ello configura una grave vulneración a la autonomía privada de estas asociaciones, especialmente las que denuncian violaciones de derechos humanos y las que dan asistencia humanitaria, que requieren de autonomía del Gobierno para poder hacer su trabajo según los mandatos internacionales en la materia y su propia razón de ser.

2. ¿Cómo pretende el Gobierno llevar a cabo la intervención contra las ONG?

De acuerdo con el proyecto de ley, las ONG estarían obligadas a inscribirse en un registro especial denominado Sistema Integrado de Registro de Organizaciones No Gubernamentales, adscrito a un órgano creado por el presidente de la República. Solo las ONG inscritas serían las reconocidas como legales por el Gobierno nacional y, en consecuencia, podrían recibir los aportes desde el extranjero en los términos que autorice el Ejecutivo nacional.

Las ONG que no se inscriban quedarían al margen de la ley y estarían vetadas para recibir recursos financieros o materiales del exterior, en consecuencia, correrían el riesgo de desaparecer por la falta de recursos para funcionar, lo que representa una medida violatoria de su libertad de asociación. Al respecto, es importante destacar que en 2015 Rusia aprobó una normativa similar en la que permitía al Gobierno de Vladimir Putin declarar «indeseables»a las ONG extranjeras, a fin de prohibir su funcionamiento en el país ruso.

3. ¿Qué requisitos deberán cumplir las ONG para inscribirse en el registro especial?

La propuesta remite a un reglamento que establecerá los requisitos que deben cumplir y los documentos que deben consignar las ONG (nacionales y extranjeras). Esto no genera ninguna seguridad ni certeza jurídica, dado que confiere al Poder Ejecutivo la potestad discrecional de requerir arbitrariamente un listado de requisitos con el fin dificultar a las ONG su inscripción.

4. ¿Qué diferencia existe entre el Registro Unificado de Sujetos Obligados, creado en la providencia 001-2021 de la Oficina contra Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo, y el Sistema Integrado de Registro de Organizaciones No Gubernamentales?

Aunque ya circula una providencia que la modifica parcialmente, esta, al igual que la anterior obliga a las ONG a registrarse ante la Oficina Nacional de Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo. Lo único que cambia en la providencia que circula es que no prevé la entrega de información sobre la lista de beneficiarios ni se remite a las sanciones de la Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo.

Por su parte, el registro previsto en el proyecto de Ley de Cooperación Internacional, pretende establecer una plataforma jurídica a fin de asfixiar a las ONG, impidiendo que estas reciban financiamiento de donantes extranjeros, ya que estos no pueden pasar los fondos destinados a ellas al Gobierno según las regulaciones internacionales, lo que entonces acarreará la imposibilidad de financiarlas.

En cualquier caso, ambas medidas gubernamentales son formas de hostigamiento con el propósito de neutralizar la labor de la sociedad civil organizada y, sobre todo, impedir que siga ejerciendo su labor de denunciar y defender los derechos humanos ante un Gobierno autoritario.

5. ¿Estas iniciativas afectan algún derecho fundamental o algún tratado?

Sí. De hecho, representa una grave violación del derecho a la libertad de asociación, contemplada en el artículo 52 constitucional cuyo texto establece que «toda persona tiene el derecho de asociarse con fines lícitos». Y, justamente, la posibilidad de que las ONG accedan o reciban fondos para funcionar es parte del derecho a la libertad de asociación.

La iniciativa también vulnera normas internacionales, pues la libertad de asociación es un derecho reconocido en tratados internacionales. Está consagrado en el artículo 22 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; en ese sentido cabe traer a colación la Comunicación n.º 1274/2004, del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en la que señala que:

«el derecho a la libertad de asociación no sólo guarda relación con el derecho a constituir asociaciones, sino que también garantiza el derecho de las asociaciones a la libertad de realizar sus actividades estatutarias. La protección que ofrece el artículo 22 se extiende a todas las actividades de las asociaciones».

Entre lo citado se incluiría la financiación de las entidades asociativas, como las ONG.

La Declaración sobre la Eliminación de Todas las Formas de Intolerancia y Discriminación Fundadas en la Religión o las Convicciones, aprobada en 1981 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, también contiene de manera expresa el derecho de acceso a la financiación, al establecer que «el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia, de religión o de convicciones comprenderá, en particular (…) la [libertad] de solicitar y recibir contribuciones voluntarias financieras y de otro tipo de particulares e instituciones» (artículo 6.f).

Por su parte, el artículo 13 de la Declaración de Defensores de Derechos Humanos de la ONU de 1998 señala que «Toda persona tiene el derecho, individual o colectivamente, a solicitar, recibir y utilizar recursos con el objeto expreso de promover y proteger, por medios pacíficos, los derechos humanos y las libertades fundamental».

Finalmente, el artículo 16 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos también reconoce el derecho a la asociación y dispone que el:

«ejercicio de este derecho solo puede estar sujeto a las restricciones previstas por la ley que sean necesarias en una sociedad democrática, en interés de la seguridad nacional, seguridad pública o el orden público o para proteger la salud o la moral públicas o los derechos y libertades de los otros».

Es importante señalar que este derecho no solo implica la autonomía o libertad de las personas de conformar, en este caso, una ONG, sino también el de fijar y procurar sus fines, escoger su estructura interna, programas y actividades, así como los medios para alcanzarlos, lo que necesariamente comprende el acceso a la obtención de fondos nacionales e internacionales. Así, la propuesta legislativa propuesta está lejos de responder al principio de autonomía de las entidades asociativas establecido en la Constitución.

6. ¿Qué ha dicho la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) sobre los casos en los que los Estados han pretendido obstaculizar la financiación extranjera de la sociedad civil organizada?

La Corte IDH ha señalado que el ejercicio de la libertad de asociación implica el derecho a poner en marcha su estructura interna, actividades y programa de acción, sin intervención de las autoridades públicas que limite o entorpezca el ejercicio del respectivo derecho (caso Baena Ricardo y otros vs. Panamá, sentencia 2 de febrero de 2001, Serie C n.° 72).

Asimismo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) también se ha pronunciado en varios casos sobre las restricciones a la financiación extranjera de las ONG por parte de entes gubernamentales. En el Segundo Informe sobre la situación de las defensoras y los defensores de los derechos humanos en las Américas, de diciembre de 2011, el organismo advirtió que:

«como parte de la libertad de asociación, los Estados deben promover y facilitar el acceso de las organizaciones de derechos humanos a fondos de cooperación financieros tanto nacionales como extranjeros, así como abstenerse de restringir sus medios de financiación. Bajo esta lógica, los organismos que se creen con el fin de coordinar o dar seguimiento a nivel estatal de la recepción y manejo de recursos deben estar orientados a promover y no a restringir las posibilidades de financiamiento de las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos».

Como si lo anterior fuera poco, en el mismo informe la CIDH también señaló que:

«las agencias gubernamentales que canalicen los recursos de cooperación sólo pueden definir las áreas de ejecución de dichos recursos cuando se trate de cooperación gubernamental y de recursos internacionales que haya gestionado el Estado, y no así, cuando los recursos de cooperación internacional hayan sido gestionados por las propias organizaciones de la sociedad civil».

7. ¿Qué han dicho las organizaciones internacionales sobre el proyecto de Ley de Cooperación Internacional?

La iniciativa del Gobierno de Maduro no ha pasado desapercibida para las instancias internacionales de protección de derechos humanos. Así, la CIDH en su momento expresó preocupación por la misma, por considerar que podría «generar obstáculos a la conformación, independencia y funcionamiento de las organizaciones no gubernamentales» y por ello solicitó a las autoridades reconsiderarla.

El texto también fue mencionado con preocupación en los dos exámenes periódicos universales de Derechos Humanos a los que se ha sometido el país en Naciones Unidas.

La Comisión Andina de Juristas y casi la totalidad de las organizaciones de Derechos Humanos más respetadas del mundo también expresaron sus objeciones.

Y a ti venezolano, ¿cómo te afecta?

Todo lo anterior nos muestra que al Gobierno de Nicolás Maduro poco le interesa promover la libertad de asociación. Su política es la de dictar medidas cada vez más restrictivas que impidan el ejercicio de esa libertad, una pieza clave en un Estado social de derecho y justicia, sobre todo si se trata de organizaciones defensoras de los derechos humanos en el país y proveedoras de asistencia humanitaria.

Esto además afectará los programas, proyectos sociales y actividades humanitarias que llevan a cabo las ONG, además de que apagará la voz que denuncia la violación de los derechos humanos en el país ante la comunidad internacional.

6 de mayo 2021

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Camila Osorio

Hay poemas que siempre se quedarán en la imaginación, y hay otros que se escaparan de ella. Son dos lecciones que el poeta chileno Raúl Zurita tiene muy claro. En los años setenta, Zurita (Santiago, 71 años) aún era un desconocido en el mundo de las letras internacionales, sobrevivía a la dictadura de Pinochet y vivía con un sueño irrealizable: plasmar sus versos en el cielo. Pero el sueño se materializó en 1982, cuando un grupo de cinco aviones plasmaron en el cielo azul de Nueva York algunos de sus versos. “Mi dios es hambre / Mi dios es nieve”, empezaba el poema celeste. “Mi dios es no”, agrega.

Zurita, premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana el año pasado, acaba de vivir la experiencia contraria: un poema que iba a escapar de su cabeza se quedó guardado en su imaginación. El viernes 30 de abril el chileno iba a plasmar nuevos versos en el cielo nocturno de Ciudad de México, con la ayuda de una decena de drones, pero el evento tuvo que cancelarse por un problema de permisos. Zurita es un poeta performer, el que ha plasmado sus versos en el desierto del Atacama en los años más difíciles de la dictadura (“Ni pena ni miedo”), o el que los grita en un concierto de rock hace tres años (”Canto a su amor desaparecido”). Zurita conversa con EL PAÍS sobre su nuevo poema que trata la muerte de dios, un réquiem que sus lectores solo podrán imaginar en el amplio cielo de México. Dios ha muerto, solo, y nadie pudo ir al entierro.

Pregunta. ¿En qué consistía el proyecto de ilustrar un poema en el cielo de México?

R. Fue una invitación que me hicieron de la UNAM para la gran Fiesta del Libro y de la Rosa. Teníamos una idea genial, de hacer poemas en el cielo, pero de noche. A mí me fascinó la idea, me conmovió mucho, por el momento humano que estamos pasando. Yo en esa noche, en la ciudad más poblada y más grande del mundo, me imaginé estos poemas como una especie de llanto, casi una letanía por esta especie de abandono. No soy especialmente religioso, y quería hablar de una ausencia radical de dios. Este profundo desamparo al que estamos sometidos nosotros, cada uno, en el que la muerte es una muerte sin ilusión, la muerte de covid. Una muerte que te toma solo, te mueres solo, te mueres sin nadie, sin un ser querido, nada. Creo que la muerte puede ser una ilusión, porque todo el mundo se imagina cómo le gustaría morir en un momento dado. Pero esta muerte silenciosa, solitaria, es una imagen bastante desoladora, tremenda. Están las personas que están atendiéndote en el Hospital, pero independiente de eso, no es tu madre, no es tu hermana, no es tu hijo, no es tu mujer, no es tu marido, no es tu abuela. Estás solo. Entonces, cuando se hablaba de enterrar a dios o de la muerte de dios, creo que nunca se ha sentido más presente que ahora. Ahora no hay nada.

P. ¿Podría compartir los versos para esa noche?

R.

Mi dios no despierta,

Mi dios no quiere,

Mi dios no siente,

Mi dios no sangra,

Mi dios no viene,

Mi dios no es.

P. ¿Por qué ha dicho que estos versos son una respuesta al poema que proyectó en Nueva York hace unos años?

R. Hace 40 años mi poema en el cielo de Nueva York decía “Mi dios es hambre/ Mi dios es nieve/ Mi dios es pampa”. Pero esto es como una respuesta: no es, no es más, no está, no viene. La humanidad está en un abandono casi metafísico. Solamente nos tenemos a nosotros mismos. Todos estos esfuerzos increíbles de la ciencia, se dice que la ciencia es un milagro, pero no hay milagro. Somos nosotros, somos humanidad en este pequeño punto perdido en el universo en una incerteza total respecto a muchas vidas. En ese momento en Nueva York estaba la ilusión de que existía dios. Pero en estos 40 años también pasaron cosas tremendas, estamos viviendo en un planeta que lo hemos hecho pedazos, hemos hecho pedazos los bosques nativos, hemos hecho pedazos el medio ambiente. Entonces esto es una imagen nocturna, una noche muy profunda, es la noche nuestra. Nuestra noche interior, por así decirlo. Por eso lo veo como un lamento, un llanto, un réquiem.

P. Es un poema bastante desolador.

R. Sí, es un llanto de desesperanza. La muerte de dios es un tema que se arrastra en todo el siglo XIX, pero se veía venir desde hace mucho antes, antes incluso de Nietzsche. Pero ahora tenemos una evidencia tan impresionante y eso es lo que a mí me conmueve, de que efectivamente no hay Dios. Para el más ateo de los ateos, no hay Dios. Pero para el más creyente, tampoco hay Dios.

P. Aunque no ha acabado la pandemia, se ha dicho que nos urge tener un duelo colectivo por lo que ha pasado este año. ¿Tiene la poesía esa capacidad?

R. Así lo veía yo. Los grandes poemas son un espacio para eso: son un espacio de llanto, de reflexión, pero también de recogimiento colectivo, entre lo que nos ha sucedido y nos está sucediendo. Creo que la poesía es lo único, y el último, y el gran vehículo que siempre ha expresado esas cosas. Antes que la religión está la poesía como acto de libertad, en el que lloras o ríes, en el que te abrazas con otro ser humano. En ese abrazo está contenida toda la maravilla de este mundo.

P. En una entrevista de hace varios años, usted decía que el apocalipsis no era el fin de la humanidad, sino que el fin de la humanidad estaba en la muerte de un solo hombre. ¿Cómo evolucionó esa reflexión ante tantas muertes durante la pandemia?

R. En ese momento yo me refería sobre todo a la gente que torturaron y que mataron en Argentina, en Chile, en Uruguay. Cuando un ser humano está siendo torturado, para él el apocalipsis no es algo que vendrá, sino que está en el apocalipsis. Ahora cada ser humano se está muriendo solo, y si no lo puedo acompañar, este es el apocalipsis también, este mismo, sucede en este instante. No esperemos el fin de los tiempos, porque está sucediendo en cada ser que muere solo. Pero yo creo que debemos pensar en el fin para aprovechar estos segundos, esta existencia que tenemos, este resplandor con el que llegamos al mundo, para ser un poco mejores, para ser un poco más solidarios, para tener un poco más de amor y de compasión. El apocalipsis está acá, en el presente, este es el fin de los tiempos. Cada ser humano que sufre, que está en un hospital con ventiladores, para ese ser humano el apocalipsis está ahí, en ese minuto. Yo creo que la muerte es un hecho absoluto, pero hay formas de morir y formas de morir. Esta forma de morir es la forma más triste que uno puede concebir.

P. ¿Por qué usar de nuevo el cielo como hoja de papel cuando eso es tan efímero?

R. Hay un verso bíblico, en el Apocalipsis, que dice ‘vuestros nombres están escritos en el cielo’. Estamos todos escritos, con nuestros nombres, en el cielo. Ese verso me impresionó mucho, porque somos algo que se enciende un segundo, que lo ven, y que se apaga. Casi como un llamado, casi como un pestañeo. No se puede ser más que eso. Pero también es como un aviso, como una luz roja que se enciende y que significa el sueño de un ser humano, que es igual a todos los seres humanos. Creí que era bello ocupar el cielo como página.

P. Chile ha vivido emociones muy fuertes en los últimos dos años: desde el estallido social, al confinamiento muy estricto, a la emoción de las vacunas rápidas, al terrorífico nuevo pico de contagios. ¿Cómo ha interpretado este momento en la historia de Chile?

R. Lo veo como un momento esperanzador en lo político, pero extremadamente duro. Porque hace 40 años se nos dijo que esto era la fiesta, que el neoliberalismo solucionaba todos los problemas, que con la eficiencia bastaba. Pero en Chile, y no solo en Chile, sino en todas las sociedades latinoamericanas, ha habido tanta crueldad, tanto engaño. Todo eso explotó y ahora hablamos de dignidad. Y eso, la palabra “dignidad”, la que pide “mírame como un ser humano, mírame como lo que soy”, ha sido pisoteada de la forma más impresionante. A los seres invisibilizados los tapamos con edificios de 50 pisos. No era bonito, no estaba bien con un país que había salido de una dictadura y debía ser pujante, optimista. Pero no se le puede quitar tanto a la gente. Las personas salieron a la calle, y las personas están dispuestas a salir de nuevo.

P. ¿Algún otro performance nuevo en el que esté trabajando durante la pandemia?

R. Hay un proyecto que he estado trabajando durante muchos años, que íbamos a hacer este año, en los acantilados. La costa norte de Chile es una costa impresionante, son abismos que caen 1.000 metros hacia abajo, y la idea son 22 versos proyectados sobre esos acantilados. Se va a hacer de noche, con proyecciones de luz, pero creo que ya no será este año, por la pandemia. Ojalá que lo alcance a hacer, ojalá que la vida me alcance a dar eso. Terminará con una frase muy triste. Estos son algunos de esos versos:

Verás un mar de piedras,

Verás margaritas en el mar,

Verás un Dios de hambre,

Verás el hambre,

Verás un país de sed,

Verás no ver,

Y llorarás.

5 de mayo 2021

El País

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