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Opinión

Juan Carlos Zapata

Este lunes lo revelamos en exclusiva. Delcy Rodríguez había pautado reuniones en Madrid que tenían que ver con el tema petrolero. El diario ALnavío informó al menos de una. Pero pudieron ser muchas más. ¿Por qué?

Ya se sabe que la vicepresidenta Ejecutiva de Nicolás Maduro no pudo entrar a España, impedida por las sanciones dictadas en su contra por la Unión Europea. Pero Delcy Rodríguez creía que iba a entrar, y como alguien se lo había prometido -un plan frustrado por el gobierno de Pedro Sánchez- había agendado reuniones. Al menos conocimos de una. Y tenía que ver con el negocio petrolero. Porque este encuentro era con un empresario del petróleo, un empresario español.

Ahora Bloomberg ha lanzado la información de que el régimen de Maduro está ofreciendo a las multinacionales asociadas con Petróleos de Venezuela, PDVSA, participaciones mayoritarias en las empresas mixtas. O lo que es lo mismo, privatizar el negocio y la joya de la corona de las empresas de Venezuela, aunque venida a menos, por la propia gestión de Maduro. La agencia informa que el régimen de Maduro ha planteado la opción a la rusa Rosnfet, a la española Repsol, y a la italiana Eni.

El diario ALnavío también informó en exclusiva el 10 de diciembre de 2019 que Maduro le había entregado el circuito de operaciones a las multinacionales como una medida extrema de recuperar la producción petrolera, que todavía se ubica por debajo de los 900.000 barriles diarios. Y fue un director de Finanzas de una de las grandes petroleras del mundo quien le explicó al diario ALnavío en qué consiste el esquema. Que PDVSA entregó todas las operaciones a las multinacionales: desde la producción hasta la comercialización, el cobro de la factura y la administración del dinero. Ahora son las multinacionales las que manejan la caja y le pagan a PDVSA lo que le corresponde. Lo que pasa es que este no es convenio constitucional, pero, aun así, sigue desarrollándose.

Ahora, lo que dice Bloomberg, no es un paso más. Son tres pasos adelante. Es llegar hasta el centro, al corazón de la empresa, PDVSA. Un paso que ningún gobierno anterior se atrevió a dar. Es formalizar lo que se viene dando en la práctica, pero entregando la posición dominante dentro de las empresas conjuntas o mixtas.

Maduro no puede con la producción petrolera. No conoce el negocio petrolero. PDVSA está endeudada y desmantelada, sin personal calificado, sin gerencia, sin tecnología. No cuenta con recursos propios para invertir. Tampoco puede obtener financiamiento externo.

En el caso de Maduro se entiende. No puede con la producción petrolera. No conoce el negocio petrolero. PDVSA está endeudada y desmantelada, sin personal calificado, sin gerencia, sin tecnología. No cuenta con recursos propios para invertir. Tampoco puede obtener financiamiento externo. Maduro busca capital, y socios. Se encuentra atrapado y sin alternativa. Solo hay un problema: las sanciones internacionales le impiden resolver esa crisis particular, la crisis petrolera. Y son las sanciones las que le impidieron a Delcy Rodríguez desarrollar la agenda petrolera que tenía prevista en Madrid.

Y son las sanciones las que inhibirían a las multinacionales a hacerse de la mayoría en las empresas mixtas. Pero como se apuesta a que las sanciones pueden ser levantadas, sobre todo las que tienen que ver con PDVSA y el negocio petrolero, hay oídos dispuestos a escuchar propuestas. Además, Venezuela cuenta con las primeras reservas petroleras del mundo. Y pocos quieren quedarse fuera de este negocio. De hecho, el plan de Maduro no dista del que plantean expertos cercanos a Juan Guaidó, conscientes de que, sin socios y financiamiento internacional, es imposible recuperar PDVSA y la producción de crudo.

Y está el otro punto. Que, teniendo grandes actores petroleros de su lado, estos pueden ejercer presión sobre los Estados Unidos para dejar sin efecto las sanciones. De hecho, Maduro no escatima palabras cuando habla de negociaciones con Estados Unidos. Pone de por medio la actividad petrolera. Esa es el arma con que cuenta. Y hacia allá también se encamina la opción de la que habla Bloomberg.

Enero 29 de 2020

ALnavio

https://alnavio.com/noticia/20294/informe-confidencial/cual-era-la-misio...

 3 min


María del Valle Flores Lucas

Todos hemos oído alguna vez frases como “la esperanza es lo último que se pierde” o “mientras haya vida hay esperanza”, y también conocemos la famosa caja de Pandora, que cuando se abrió se extendieron todos los males sobre la tierra, pero en el fondo de la caja quedó la esperanza. De hecho, la esperanza es fundamental para el ser humano, es el motor que nos impulsa a conseguir lo que queremos y a mantenernos ilusionados con la vida. Tanto es así, que su falta aboca a la depresión.

La esperanza ha sido abordada y conceptualizada desde diferentes ámbitos: filosofía, teología, etc., y se han dado diferentes elementos en su conceptualización.

¿Qué entendemos desde la psicología por esperanza?

Desde la psicología se ha definido la esperanza como una emoción, y también como un estado mental y motivacional. Incluso, más recientemente, desde la psicología positiva como una fortaleza de carácter o rasgo de personalidad positivo.

El modelo más extendido e investigado de esperanza es el propuesto por Snyder, un modelo cognitivo derivado de las teorías motivacionales.

La esperanza, según este modelo, es un rasgo cognitivo, una mentalidad que nos permite plantearnos objetivos en nuestra vida (profesionales, personales, de salud, etc.); junto con la capacidad para establecer las rutas o pasos para alcanzar dichos objetivos (pensamiento generador de rutas) y la capacidad para mantener un pensamiento motivador (pensamiento agency) que me permita iniciar y persistir en la consecución de los mismos a pesar de los obstáculos y dificultades para alcanzarlos.

La esperanza es más necesaria cuanto más importante sea, para la persona, el objetivo y cuanto más difícil sea de alcanzar. Los objetivos tienen que ser personales, es decir, tienen que ser verdaderamente intrínsecos que la persona desee realmente, no objetivos impuestos o que la persona cree que está obligada a cumplir, y además, tienen que ser realistas.

Sin embargo, hay actualmente algunos estudios que señalan diferencias culturales en las diferentes fuentes (locus de esperanza), las que marcan qué objetivos defino y me ayudan a establecer los pasos y la motivación para conseguirlos.

Bernardo (2010) planteó que no sólo serían fuentes intrínsecas (como dijo Snyder) sino que también habría fuentes extrínsecas como la familia o los amigos, que podrían influir en nuestros objetivos y en cómo lograrlos.

En este sentido, nuestro estudio, enmarcado dentro de un grupo internacional de investigación sobre esperanza “Hope Barometer”, analizó los niveles de esperanza y las fuentes de esperanza en España, India y Alemania, comprobando que, si bien los niveles de esperanza eran los mismos en las tres poblaciones, había diferencias culturales en la importancia de las fuentes de esperanza entre los diferentes países (Flores-Lucas, Martínez-Sinovas y Choubisa, 2018).

Los efectos beneficiosos de la esperanza han sido investigados en diversos ámbitos: salud y bienestar psicológico y el educativo.

Esperanza, salud y bienestar psicológico

Diversos estudios han relacionado positivamente la esperanza con diferentes aspectos de la salud física y psicológica, en diferentes poblaciones.

El efecto positivo de la esperanza se ha demostrado claramente en las conductas de prevención (tanto primaria como secundaria) de la salud. Las personas con niveles altos de esperanza se comprometen más con conductas y hábitos saludables. Además, cuando aparece la enfermedad, las personas con niveles altos de esperanza tienen una mejor adherencia a los tratamientos, y presentan mejores estrategias de afrontamiento y ajuste a la enfermedad (Snyder, 2002).

Por otra parte, la esperanza ha demostrado ser un fuerte mediador entre los efectos negativos del estrés y la satisfacción con la vida, disminuyendo los efectos negativos que el estrés tiene sobre ésta. Las personas con mayores niveles de esperanza presentan menores niveles de afecto negativo (ansiedad, tristeza, etc.); es decir, presentan un mejor ajuste psicológico general (Snyder, 2002).

Finalmente, hay una amplia evidencia en diferentes poblaciones y culturas que apoya la relación positiva entre la esperanza y felicidad y satisfacción con la vida, así como con el desarrollo psicológico óptimo (Alarcon, Bowling y Khazon, 2013 ; Peterson, Ruch, Beermann, Park y Seligman, 2007). Por tanto, las personas con buenos niveles de esperanza tienen una mejor salud mental.

Esperanza y Educación

Los efectos beneficiosos de la esperanza también se han demostrado en el ámbito educativo con estudiantes de diferentes niveles de escolarización.

Tanto los estudios de Snyder y sus colaboradores, como los de otros autores han mostrado que los estudiantes con buenos niveles de esperanza tienen mayor éxito académico, se comprometen más con sus estudios y con las tareas escolares, presentan menor abandono escolar y tienen mejores relaciones sociales con sus compañeros, presentan mayor motivación hacía el estudio y las tareas escolares (Day, Hanson, Maltby, Proctor y Wood, 2010; Flores-Lucas y Martínez-Sinovas y Choubisa, 2018).

Para finalizar, hay que señalar que hay también ya evidencia empírica de que los niveles de esperanza se pueden mejorar con programas de intervención efectivos, que además logran también mejorar otros aspectos de nuestro bienestar, como disminuir los niveles de ansiedad. Estos programas también se han mostrado efectivos en el ámbito académico.

La esperanza es por tanto uno de los recursos personales más relevantes tanto para nuestro bienestar, como para nuestro éxito en la vida y por ello conviene que la fomentemos.

Enero 28, 2020

The Conversation

https://theconversation.com/la-esperanza-clave-de-nuestro-bienestar-y-de...

 4 min


En la actualidad estamos viviendo en la Cuarta Revolución Industrial, caracterizada por increíbles adelantos científicos y tecnológicos, parecidos a lo que para la generación de mediados del siglo XX nos parecían sueños del futuro, como por ejemplo, el viaje del hombre a la luna. La inteligencia artificial está compitiendo muy favorablemente con la mente humana. Posiblemente, los hombres de hace miles de años se asombraron con inventos como la rueda, que vemos ahora de una gran simpleza, pero en aquel entonces, comparable a nuestro actual asombro cuando por primera vez vimos un dron surcando los cielos del mundo.

En la historia de la humanidad, han ocurrido eventos profundamente transformadores del comportamiento de la sociedad de cada época. Un ejemplo interesante es el del surgimiento de la agricultura en el Período Neolítico, el cual se considera que abarca desde el año 6000 hasta el año 3000 a.C. En ese período ocurre lo que se ha denominado la Revolución Neolítica, la cual se refiere a la gran transformación que sufre la forma de vida de la humanidad, que va pasando de nómada a sedentaria, de una economía recolectora (recolección de frutos, caza y pesca) se pasa a una economía productora (agricultura vegetal y animal).

Cuando nos vamos hacia atrás en el tiempo, se observa que los cambios profundos en la sociedad ocurrieron en períodos muy prolongados en comparación con la época actual. Así, a miles de años del Neolítico, llega la primera revolución industrial durante el período 1760-1840, pero en los ciento ochenta años siguientes, hasta el 2020, han ocurrido tres revoluciones industriales más. Esa primera revolución industrial surge en Gran Bretaña, y la gran transformación que produce, se basa en que la economía deja de sustentarse principalmente en la agricultura y la artesanía para depender en gran medida del desarrollo industrial.

En este período, de unos ochenta años aproximadamente, ocurren importantes cambios tecnológicos con el uso de nuevos materiales como el acero, nuevas fuentes energéticas como el carbón, y el mayor suceso que fue la creación de la máquina de vapor, la cual vino a convertirse en el motor inicial de esta revolución industrial. Aparecen nuevas técnicas para el desarrollo del trabajo, comenzando con la especialización de la mano de obra, que asigna a cada trabajador labores específicas que debe realizar. Esto mejoró profundamente la eficiencia de los empleados y la calidad de su trabajo. Ocurre un tremendo desarrollo de trenes y buques de diferentes tipos y capacidades, incrementándose y mejorándose significativamente tanto el transporte como el comercio.

Paralelamente al surgimiento de las industrias en múltiples ramas, hay un profundo aumento de los conocimientos científicos y tecnológicos que influyen en que también se inicie una revolución agrícola mundial, disminuyendo las necesidades de mano de obra en el campo sustituida por máquinas y promoviendo un numeroso éxodo de trabajadores desde las zonas rurales hacia las ciudades, para ir a trabajar en las fábricas que iban en aumento.

Esta revolución industrial que nace en Gran Bretaña, fue propagándose rápidamente al resto de Europa, Estados Unidos de América y Japón, principalmente, debido a las grandes ventajas que ofrecía. Se considera que paralelamente a cada revolución industrial ha ocurrido una revolución en la agricultura, por lo que actualmente se considera que estamos entrando en la Agricultura 4.0 como consecuencia de la cuarta revolución industrial.

Enero de 2020

 2 min


Mauricio Randazzo

A propósito de la muy probable incorporación de Jorge Sampaoli como Director Técnico (DT) de la Vinotinto, es interesante investigar sobre sus experiencias y logros como entrenador, y de qué manera puede ayudar al seleccionado venezolano con su estilo de juego y alineaciones.

‪Sampaoli sería el 6to técnico argentino que toma las riendas del seleccionado Vinotinto; lo precedieron Angel Gleria (1951), Rafael Franco Reyes (1961-1969), José Gregorio Gómez (1969-1973), Carlos Horacio Moreno (1989) y José Omar Pastoriza (1999-2000).

Es un técnico con experiencia internacional que ha dirigido un total de 11 equipos entre clubes y selecciones nacionales:

  • Club Juan Aurich en 2002 (PER)
  • Sports Boys entre 2002 y 2003 (PER)
  • Coronel Bolognesi entre 2004 y 2006 (PER)
  • Club Sporting Cristal en 2007 (CHI)
  • O’Higgins de Rancagua entre 2007 y 2009 (CHI)
  • Club Sport Emelec en 2010 (ECU)
  • Universidad de Chile entre 2010 y 2012 (CHI)
  • Selección Nacional Chilena entre 2012 y 2015
  • Sevilla FC entre 2016 y 2017 (ESP)
  • Selección Nacional Argentina entre 2017 y 2018
  • Santos FC entre 2018 y 2019 (BRA)

Posee un interesante palmarés con los equipos que ha dirigido:

  • ‪Campeón 1era División Chile dirigiendo al Universidad de Chile (2011 Torneos Apertura y Clausura, 2012 Torneo Apertura)
  • Campeón Copa Sudamericana dirigiendo al Universidad de Chile (2011)
  • ‪Campeón Copa de Chile dirigiendo al Universidad de Chile (2012-2013)
  • Campeón Copa América dirigiendo a la Selección Nacional Chilena (2015)

Y cuando NO fue campeón en copas y ligas logró:

  • ‪2do puesto en la tabla de la Liga Ecuatoriana de Fútbol dirigiendo al Club Sport Emelec (2010)
  • ‪Semifinalista de Copa Libertadores dirigiendo al Universidad de Chile (2012)
  • Alcanzó los 4tos de final dirigiendo a la Selección Nacional Chilena en el Mundial de Brasil (2014)
  • Alcanzó los 8vos de final dirigiendo a la Selección Nacional Argentina en el Mundial de Rusia (2018)
  • 2do puesto en la tabla de la Liga Brasileña de Fútbol dirigiendo al Santos FC (2019).

Entre los reconocimientos individuales más destacados del argentino están el haber sido escogido como el mejor Director Técnico en Chile (2011), en las eliminatorias sudamericanas para el mundial de Brasil 2014 (2013), en la Copa América celebrada en Chile (2015) y en los Premios FIFA Ballón D’ Or (2015).

Hablando de su récord y del estilo de juego utilizado en las dos selecciones nacionales que ha dirigido Sampaoli, y como puede adaptar sus formaciones a la Vinotinto se debe resaltar que en 44 juegos con la de Chile, logró 27 victorias, 9 empates y 8 derrotas, mientras que con la de Argentina dirigió 15 juegos, con 7 victorias, 4 empates y 4 derrotas

En cuanto al estilo de juego, durante la era en Chile, Sampaoli mantuvo uno similar al de Marcelo Bielsa: fútbol de presión arriba, atrevido e intenso, caracterizado por su forma asimétrica, que se desorganiza en fase ofensiva y se ordena en la defensiva. Formaciones frecuentemente usadas por el técnico: 4-3-1-2 y 3-4-1-2.

‪Dirigiendo a Argentina mostró un fútbol diferente a su etapa en Chile; generaba menos presión arriba, era un juego más enfocado a la equivocación, aprovechando el error defensivo del rival, siendo sus formaciones más frecuentes: 3-5-2, 4-4-2 y 4-3-3.

¿Cómo puede adaptar sus formaciones usuales en la selección venezolana?

A continuación, se muestran tres ejemplos, basado en los roles de los jugadores vinotinto en sus clubes actualmente.

De concretarse su contratación, el míster parece llegar con un objetivo claro para el combinado nacional: llevarlo a su primer mundial. El futuro del proyecto del DT argentino con la Vinotinto es incierto; siendo un conocedor de las eliminatorias sudamericanas debería aportarle un “plus” al equipo y darle ese golpe de jerarquía que en su momento le brindo a la selección chilena.

Sampaoli tiene todo un proyecto casi armado, esperemos que pueda materializarlo con resultados positivos para un seleccionado y 30 millones de venezolanos que ansiamos escuchar el Himno Nacional en Qatar 2022, en el que sería nuestro primer mundial.

@mauriciorandazzoc

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Armado Martini

¿Puede alguien, con el más mínimo sentido de la vergüenza venezolana, ser capaz de entender, comprender, que un embajador extranjero sea invitado a formar parte del Consejo de Ministros del país donde ha sido acreditado y cuyos intereses representa y defiende? Planearlo, es ignorancia insolente, impudicia política, bofetada a la ciudadanía de principios, valores y buenas costumbres.

Se podría pensar, al menos que los militares, jurando ante la bandera defender la soberanía e independencia de Venezuela, no tolerarían tal despropósito. Que un general de la república, con soles en sus presillas, más de treinta años de carrera, y otros castrenses que forman parte del Gabinete Ejecutivo, soportarían sumisos su juramento sólo por cumplir la orden de quien claramente está demostrando que, no importa donde haya nacido, no tiene la venezolanidad mínima para ejercer la Presidencia. Venezuela nunca antes fue ultrajada con tanta inquina.

Mucho peor que impertinencia e intrusión cubana, es el sometimiento pusilánime, confeso e inútil, vergonzoso, aberrante, abyecto, del régimen venezolano. Incompetente, torpe, despilfarrador, y ahora, perjuro. No importa si Raúl Castro o Miguel Díaz-Canel lo exigieron, realmente lo denigrante, descorazonador, enfurecedor, es que se haya pensado, aceptado y proclamado públicamente. No hay antecedentes conocidos de colonialismo en el cual un país dependiente económicamente de otro, ejerza en lo político de guía y tutor. ¿No les avergüenza tal injerencia? O ¿solo se confirma la proscripción de la República y su soberanía?

Es triste, frustrante, indignante que el Presidente de Venezuela haya invitado al régimen cubano a integrarse a su Gabinete. ¿Qué clase de mujeres y hombres forman este gobierno? ¿No les basta con generar la mayor catástrofe ética, moral, social, política y económica en nuestra historia, para además abrirle puertas al castrismo? Nos han quitado todo, futuro, petróleo, libertad de pensamiento y expresión, derecho a esperar un país mejor, y ahora nos roban el orgullo, borran de un plumazo y sin tapujos, la vergüenza nacional. La relación Venezuela/Cuba pasará como un triste ejemplo, de una nación libre, democrática, próspera, que le prometieron ser potencia, entregada al comunismo indigente, convirtiéndola en un afligido y patético país.

Son Simón Bolívar y su trascendencia echados al pipote de la basura, borrar los tres colores de la bandera con un grosero, asqueroso y viscoso escupitajo, con vómito ácido de la apostasía y deslealtad, es dejar esa historia y soberanía, realidad de nación que conquistaron en los campos de batalla y un pueblo consolidó a lo largo de doscientos y pocos más de años creyendo en una patria soberana, es dejar de ser venezolanos.

Aceptando esa máxima y absurda injerencia, admitimos que ya no tenemos nación, hemos caído en el infierno humillante de no ser, porque no somos venezolanos ni cubanos, simplemente dejamos de ser. Como ciudadanos debemos rechazar semejante aberración.

Ahorrémonos los costos de nómina de un ejército que puede ser echados, no son necesarios, pues no tienen soberanía que defender, de eso se encargarán los cubanos. Y podremos economizar costear empleados, de la burocracia de un Estado que dejará de serlo, sólo produciremos petróleo, oro y minerales como aporte colonial al que de una vez será el único y verdadero administrador, el que funciona en La Habana.

Maduro, y el ex militar líder del partido que quitará la “V” de sus siglas, el grupo que forman parte de esta caterva cómplice de la vergüenza que llaman “alto mando”, deberán modificar uniformes cuando Cuba los integre a sus filas; los políticos comercializables que vociferan el legado de Chávez, los colectivos que sólo saben asustar y lapidar a sueldo, podrán viajar a La Habana para visitar, rendir homenaje y humillarse ante la roca que aplasta las cenizas de Fidel, doblegarse y hacer deferencia al asesino El Che, levantar el puño y gritar con emoción orgásmica, “¡misión cumplida!”

@ArmandoMartini

http://bit.ly/30MWXQT

 3 min


Después de la Revolución bolchevique de octubre de 1917, se constituyó una milicia fanática denominada la Guardia Roja, la cual tuvo que ser sustituida por el Ejército Rojo tal día como hoy, en 1918. Trotsky fue su progenitor, con el apoyo de Lenin, y Stalin lo fue purgando de supuestos o reales “desviacionistas”. Estos tres genocidas pensaron que serían inmortalizados. Trotsky fue asesinado por sus compañeros de ruta. Los nombres de las rebautizadas ciudades de Leningrado y Stalingrado volvieron a ser San Petersburgo y Volgogrado, respectivamente. Ese ejército rojo combatió por la libertad en la II Guerra Mundial, pero también toleró las violaciones a los derechos humanos a sus compatriotas, invadió Hungría y Checoslovaquia y, por último, se mantuvo pasivo ante el derrumbe del Muro de Berlín y la disolución de la Unión Soviética.

Este comportamiento errático es típico de la mayoría de los ejércitos, cuyos oficiales a veces son adalides de la libertad y otras cómplices de atropellos. Venezuela no ha sido la excepción. Unas veces nuestros uniformados intervinieron justificadamente para derrocar o intentar derrocar dictaduras y en otras, equivocadamente, atentaron contra gobiernos democráticos alegando que era necesario enderezar entuertos, lo cual no les corresponde cuando hay un estado de derecho. Cuando el gobierno no tiene un origen legítimo o viola la Constitución, y los otros Poderes del Estado no intervienen por complicidad o por miedo, la Fuerza Armada tiene la obligación constitucional y moral de contribuir a la restitución de las garantías constitucionales, y no pueden escudarse en que eso le corresponde solo a los civiles.

La Fuerza Armada es una organización piramidal, donde el principio básico es “superior que manda y subalterno que obedece”, por lo que la principal responsabilidad es del Alto Mando. Para el resto de la oficialidad se dificulta cualquier crítica o acción contra la dictadura por la existencia de equipos de espionaje sofisticados, la presencia de muchos infiltrados y que el régimen considera enemigo a cualquiera que exprese un desacuerdo o murmure contra alguna medida o simplemente que sea sospechoso de disentir. Sin embargo, todo oficial debe recordar que obedecer órdenes contrarias a la Constitución es un delito y que cuando esta es violada tiene que contribuir a restituirla.

La actuación de Chávez justificó que la Fuerza Armada le solicitara la renuncia. La demanda a Maduro para que abandone Miraflores y puedan realizarse elecciones transparentes está igualmente justificada. En cumplimiento de la obligación constitucional, muchos de nuestros militares no han permanecido pasivos y han pagado con su vida, cárcel, tortura, exilio, pérdida de su carrera y del bienestar familiar. Chávez, Maduro y sus acólitos han ocultado o minimizado estas acciones de nuestros militares para sembrar desesperanza entre los ciudadanos e incentivar el desprecio hacia la Fuerza Armada.

Al 20 enero 2020 había 79 oficiales, 53 sargentos y un cabo secuestrados, muchos de ellos torturados y casi todos acusados de instigación a la rebelión. Entre los oficiales hay un general en jefe, un mayor general, tres generales de división, cuatro generales de brigada, 12 coroneles, un capitán de navío, 14 tenientes coroneles, dos capitanes de fragata, 8 mayores, un capitán de corbeta, 6 capitanes, un teniente de navío, 24 tenientes y un alférez de navío. Es decir 45 oficiales superiores y 34 oficiales subalternos.

Cabe mencionar el caso del teniente coronel Igbert Marín Chaparro, quien fue el primero de su promoción tanto en la Academia Militar, como en los cursos realizados, además de graduado con honores en Derecho y Política Internacional en la Universidad Central de Venezuela, quien fue detenido junto con otros siete tenientes coroneles por informar al Alto Mando del malestar en las guarniciones por la escasez de comida y deficiente equipamiento de las unidades militares. Además, son miles los guardias nacionales y soldados que han desertado y cientos de oficiales han pedido la baja, han sido retirados en contra de su voluntad o tuvieron que exiliarse

El descontento en los cuarteles ha aumentado por la intención del régimen de incorporar la llamada milicia como otro componente de la Fuerza Armada, además de la proliferación de paramilitares rojos armados que agreden a la población, y la presencia en nuestro territorio de guerrilleros colombianos y del Hezbollah, así como la incorporación del embajador de Cuba a las reuniones del Gabinete. Todo indica que Maduro, Cabello, Padrino y Ceballos quieren convertir a nuestra Fuerza Armada en una Guardia Roja y eso no lo deben permitir nuestros militares. De no actuar pondrán en peligro la supervivencia de nuestra hoy deteriorada Fuerza Armada.

Como (había) en botica:

Un éxito la gira del presidente(e) Guaidó.

Solidaridad con nuestro compañero de Gente del Petróleo Domingo Brito, arbitrariamente detenido en El Tigre.

Lamentable el fallecimiento de la pundonorosa diputada Addy Valero, que agonizando rechazó el intento de soborno por parte del narcorégimen.

!No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Robert Skidelsky

Cuando en noviembre Usman Khan mató a dos personas a cuchilladas en el Puente de Londres (antes de ser abatido por la policía), hubo quienes, como era previsible, trataron de sacar rédito político de este acto terrorista. En particular, el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, se apresuró a pedir penas de prisión más largas y el fin de la “liberación anticipada automática” de terroristas con condena.

En las dos décadas que pasaron desde los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, el terrorismo se ha vuelto el objeto de pánico moral arquetípico en el mundo occidental. Sucesivos gobiernos británicos y estadounidenses usaron el temor a que detrás de cada esquina haya un terrorista al acecho tramando la destrucción total de la civilización occidental para aprobar penas más estrictas y poderes de vigilancia mucho más amplios (y también, claro está, para hacer guerras).

Pero en realidad, el terrorismo en Europa occidental está en retroceso desde fines de los setenta. Según la Base de Datos Mundial sobre Terrorismo, entre 2000 y 2017 hubo por esta causa 996 muertes en Europa occidental, contra 1833 en los 17 años que van de 1987 a 2004, y 4351 entre 1970 (primer año registrado en la base de datos) y 1987. La amnesia histórica fue desdibujando el recuerdo del terrorismo interno europeo: la banda Baader-Meinhof en Alemania, las Brigadas Rojas en Italia, el IRA en el RU, el terrorismo vasco y catalán en España, y el terrorismo kosovar en la ex Yugoslavia.

No sucede lo mismo en Estados Unidos, en particular porque los ataques del 11‑S, en los que murieron 2996 personas, introducen un enorme sesgo en los datos. Pero incluso ignorando esta anomalía, resulta evidente que desde 2012 hubo en Estados Unidos un aumento sostenido de las muertes derivadas del terrorismo, que revierte la tendencia anterior. Sin embargo, gran parte de este “terrorismo” no es sino una consecuencia de la gran circulación de armas entre la población civil.

Es cierto que el terrorismo islamista es una amenaza real (más que nada en Medio Oriente). Pero hay que recalcar dos hechos. En primer lugar, el terrorismo islamista (igual que la crisis de refugiados) fue en gran medida resultado de intentos occidentales de “cambio de régimen” (declarados o encubiertos). En segundo lugar, hoy en realidad Europa es mucho más segura que antes, en parte por la influencia de la Unión Europea en la conducta de los gobiernos, y en parte por la mejora en la tecnología antiterrorista.

Pero a la par que la cantidad de muertes por terrorismo disminuye (al menos en Europa), crece el temor que este genera, y eso da a los gobiernos una justificación para introducir más medidas de seguridad. Este fenómeno, por el que la reacción colectiva a un problema social se intensifica conforme el problema en sí disminuye, se denomina “efecto Tocqueville”. En el libro de 1840 La democracia en América, Alexis de Tocqueville señaló que “es natural que el amor a la igualdad crezca sin cesar con la igualdad misma; al satisfacerlo, se lo desarrolla”.

A esto se suma otro fenómeno relacionado que podemos llamar “efecto Baader-Meinhof”: cuando a uno le llaman la atención sobre algo, comienza a verlo todo el tiempo. Ambos efectos nos permiten entender de qué manera nuestras percepciones subjetivas de riesgo se alejaron tanto de los riesgos reales que enfrentamos.

De hecho, nunca hubo una civilización con tanta aversión al riesgo como Occidente. La palabra “riesgo” deriva del latín risicum, que se usaba en la Edad Media en contextos muy específicos, generalmente relacionados con el comercio marítimo y el incipiente negocio de seguros relacionado. En las cortes de las ciudades‑Estado italianas del siglo XVI, rischio se refería a las vidas y carreras de cortesanos y príncipes, con los peligros que traían aparejados. Pero no era una palabra de uso frecuente; era mucho más común atribuir éxitos y fracasos a una fuente externa, la fortuna, encarnación de lo impredecible, a la que se contraponía la virtud humana de la prudencia (la virtù maquiavélica).

En los albores de la modernidad, el ser humano estaba sujeto a la acción de la naturaleza, sin otra posible respuesta racional que optar entre las diversas expectativas razonables. El discurso moderno en relación con el riesgo comienza a desarrollarse con la revolución científica: el mundo natural queda sometido a la acción y al control del ser humano, y este puede calcular el grado de peligro implícito; así pues, la tragedia ya no tiene por qué ser un componente habitual de la vida.

El sociólogo alemán Niklas Luhmann sostiene que en cuanto se vio que la acción individual tenía consecuencias calculables, predecibles y evitables, ya no fue posible regresar a ese estado premoderno de feliz ignorancia donde el curso de los acontecimientos futuros estaba en manos del destino. En las crípticas palabras de Luhmann: “la puerta de ingreso al Paraíso permanece cerrada a causa de la palabra ‘riesgo’”.

Los economistas también creen que todo riesgo es medible y por tanto controlable. En tal sentido, hacen pareja con quienes aseguran que los riesgos para la seguridad se pueden minimizar extendiendo los poderes de vigilancia y mejorando las técnicas de recolección de información sobre posibles amenazas terroristas. Al fin y al cabo, el riesgo es el grado de incertidumbre en relación con acontecimientos futuros, y como escribió el padre de la teoría de la información, Claude Shannon, “la información es la resolución de la incertidumbre”.

Una mayor seguridad supone evidentes beneficios, pero al precio de una intromisión nunca antes vista en la vida privada. Hay un conflicto directo creciente entre el derecho a la privacidad de la información (ahora consagrado en el Reglamento General de Protección de Datos de la UE) y nuestras demandas de seguridad. Dispositivos omnipresentes que ven, oyen, leen y registran nuestra conducta producen un cúmulo de datos que permite extraer inferencias, predicciones y recomendaciones sobre nuestras acciones pasadas, presentes y futuras. Cuando, como dice el proverbio, “el conocimiento es poder”, el derecho a la privacidad se debilita.

Además, la seguridad está en conflicto con el bienestar. Una seguridad perfecta implica eliminar las virtudes cardinales de la resiliencia y la prudencia: el ser humano perfectamente seguro es una persona disminuida.

Por ambas razones, debemos aferrarnos a los hechos y no dar a los gobiernos las herramientas que nos demandan con creciente intensidad para ganar la “batalla” contra el terrorismo, el delito o cualquier otra desgracia técnicamente evitable que nos arroja la vida. Se necesita una respuesta mesurada. Y tratándose del caos que es la historia humana, no hay que olvidar la observación de Heráclito de que “todo lo gobierna el rayo”.

20 de enero de 2020

Traducción: Esteban Flamini

Projct Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/western-terrorism-fear-inve...

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