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Opinión

Con voz propia

Antonio Arnaldo Pasquali Greco, calificado padre de estudios de comunicación, cumplió su ciclo vital y dejó, aparte de acreditada obra, recomendación ineludible, al menos para debate: cerrar escuelas de comunicación y refundarlas.

Ingresó a Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Venezuela en 1950, a dos años de arribado de Italia (nació en Rovato, Brescia). Adquirida la licenciatura en 1955, año en el cual adquiere nacionalidad venezolana, se va a Paris a realizar su doctorado en La Sorbona y en prestigiosas universidades de Cambridge, Oxford y Florencia.

Pero la comunicación social fue su pasión.

“Me enamoré a fondo del tema; di el salto del pensamiento moral al comunicacional. En 1951, trabajé en Grabados Nacionales, de codo a codo con Gabriel García Márquez, él en la revista Momento y yo en Venezuela Deportiva. Sergio Antillano, un señor de la prensa, me transmitió un fuerte y educado amor por el periodismo”.

Mientras culminaba el bachillerato en Liceo Andrés Bello hacía de corrector de pruebas en periódico copeyano El Gráfico y participó en publicación del vocero El Espiral.

Con Juan Nuño, Eduardo Vásquez, Ernesto Mayz Vallenilla, Germán Carrera, Alberto Rosales, Pedro Duno y Federico Riú, editó en los años 60 la revista Crítica Contemporánea.

En la UCV fundó los Estudios de Teoría de la Comunicación. “Tuve el deseo de estudiar por completo la problemática comunicacional”.

¿Qué pasará con la carrera de comunicación social?

“Mi visión es que podrán entrar sólo gente con un título universitario que tengan el interés de querer comunicar lo que ellos saben será una especialización”. Lo planteó en entrevista al periodista Albinson Linares en entrevista para internet de Prodavinci, Julio 2014, aunque advirtió que ya tenía diez años diciéndolo.

Asesor y consultor internacional fue en materia de comunicación y medios.

Escritor prolífico, su obra “Comunicación y Cultura de Masas” (1963) ha sido referencia para generaciones de comunicadores sociales.

Para 1973 es miembro ejecutivo del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC) y coordina el proyecto RATELVE, creando la plataforma política para un verdadero servicio de radio y televisión públicas.

Al jubilarse de la UCV, es llamado a trabajar a la UNESCO donde será nombrado Subdirector General del Sector Comunicaciones, el cargo más alto del sistema de Naciones Unidas nunca antes alcanzado por un venezolano. Como Director General Adjunto del Sector Comunicación y como Coordinador Regional para América Latina y el Caribe, participó en grandes debates sobre la definición y aprobación de un Nuevo Orden Mundial de la Información y de la Comunicación.

“Durante un cuarto de siglo fui titular de la cátedra de Filosofía Moral y, simultáneamente, fundador de Estudios de Teoría de la Comunicación en la Escuela de Comunicación Social. Creé además el Centro Audiovisual del Ministerio de Educación. Agradezco a la UCV la realización de un sueño: creación del primer Instituto latinoamericano de Investigaciones de la Comunicación (Ininco)”.

“Pregonó un tercer polo comunicacional, un verdadero Servicio Radiotelevisivo Público. Por eso me han odiado tanto gobiernos como empresarios de medios, con acusaciones y amenazas, incluso de muerte cuando el Proyecto RATELVE en 1974”.

La Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social ha perdido cuenta de escuelas que tenemos. Se acercan a 600, casi todas conceptualmente viejas, donde no se enseña nada de historia nacional, regional y mundial de las comunicaciones.

Al MARGEN

Telesur, se quejó de la decisión del Gobierno ecuatoriano de sacar del aire la señal del canal. Como si nada, ignora la clausura y vetos a RCTV, CNN, CNNE, NTN24 y BBC.

jordanalberto 18@ yahoo.com

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Juan Gonzalo Aguilar

No porque se haya dicho antes, deja de ser importante repetirlo de nuevo, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) se encuentra en el ojo del huracán debido a su rol protagónico en el acontecer nacional e internacional. Venezuela atraviesa una crisis institucional, económica, política, social y militar. Los militares activos son visto por sus conciudadanos como los responsables directos de todo lo ocurrido en estos largos 20 años, primero, por sus argumentadas razones para insurgir en contra de un gobierno democrático, segundo, por la comprobada cadena de ineficiencia al frente de cargos públicos, tercero, por el abandono del adiestramiento de los hombres de uniforme incorporados a filas, cuarto, por apoyar a un fracasado proyecto socialista del siglo XXI, quinto, por apoyar a un presidente de dudosa nacionalidad, sexto por la entrega indigna de la soberanía nacional a la satrapía cubana, séptimo, por haberse pronunciado en contra de Hugo Chávez y su proyecto socialista desde una plaza pública y no desde los cuarteles, octavo, por haber desaprovechado la oportunidad de un 11 de abril en razón de un más de lo mismo, peleas por el poder y por la falta de carácter del líder del momento en aquella oportunidad. (Mandar para el carajo a Carmona y a su séquito de militares sin cargos de comando de tropa), noveno, por asumir el rol de villanos al secundar y ejecutar violaciones en contra de los DDHH y décimo, por no actuar de acuerdo a las mismas y mayores razones que los motivaron a sublevarse un 4F y un 27N del 92.

Como todo hecho trae consecuencia, los militares han pagado las mismas, 137 se encuentran en prisión acusados por actos de sublevación, traición a la patria, terrorismo de estado. instigación a la rebelión, conspiración y falta al decoro militar, sufrimiento de torturas y enfermedades en las cárceles, miles se encuentran en el exilio, otros enconchados por la feroz persecución, carteles en sitios públicos con sus fotografías como los más buscados e incluso se habla de sicariato en algunos casos, en males quizás menores, la inmensa cantidad de bajas por propia solicitud y las propias del régimen por considerarlos sospechosos de estar en contra del "proceso" y sin dejar afuera, la paupérrima situación socioeconómica en que se encuentra, tanto de los retirados como la de los activos.

Expuesto este decálogo como preámbulo, les hago llegar el siguiente artículo atribuido a Sebastiana Barráez en infobae.com.

Dirigiéndose a la oficialidad castrense, especialmente al Alto Mando, en la persona del Ministro de la Defensa, en un escrito que titula Fibra Ciudadana, les pregunta: “¿Cómo explicarle a Dios, al mundo y a todo un país, que a ustedes se les pervirtió el alma? ¿Es que acaso, ustedes piensan que son el eslabón final de una Institución, que tiene más de 200 años y para la cual ustedes, son y serán siempre, un enredo nodal involutivo en el devenir del tiempo?”.

Les dice que “ni siquiera sus cenizas servirán para algo. La Nación deberá barrer y limpiar muy bien el mesón de trabajo, del polvo que serán ustedes para no contaminar con su rastro, la nueva arcilla, que dará forma al venezolano en lo adelante, al ciudadano, al paisano, al militar”.

Brito Valerio, nacido el 3 de junio de 1952, pertenece a la promoción 1974 “General en Jefe José Ignacio Pulido” del Ejército venezolano; ocupó destacados cargos en el gobierno de Hugo Chávez, entre ellos ser su secretario privado, ministro consejero de la Embajada de Venezuela en Cuba, embajador de Venezuela en Brasil y secretario privado del entonces presidente.

Hoy dice que “de la boca dislocada de un cretino con poder, llamado Hugo Chávez, salieron las charlatanerías y las ofensas, que convirtieron a muchos de nuestros honorables y venerables maestros, en bribones de una Institución, a la que entregaron con devoción y desinterés, los mejores años de su vida”.

Reconoce que “¡Claro! que también tuvimos “malos”, pero eran una excepcional minoría y “todo mundo” los conocía y sabía cómo y por qué llegaron. Nunca fueron la generalidad. ¡Nada que ver con lo que ustedes son ahora! Una gris generalidad que tomó por asalto todos los espacios, los grados y las jerarquías”.

Con profunda amargura los señala de haber abandonado “la mística del trabajo diario de cuartel, para dedicarse a los negocios, el juego, los lujos, la francachela, las fincas, las haciendas, los yates, los vicios y la “nueva vida”. Por eso, no les quedó sino someterse a la indignidad, de ser mandados por un impostor de falsa nacionalidad y usurpador de un poder, que se lo ha transferido a un “pedazo de isla” como es Cuba, y que ustedes han aceptado sumisa, cobarde y traidoramente, convirtiéndose en vergüenza y verdugos de su propio pueblo”.

Ninguno se salvará

Increpa a la alta oficialidad del Alto Mando y los señala de jugar para conveniencia propia y que por ello “tienen un verdadero brebaje cerebral castrista, donde mezclan: soberanía, Estado, nación, autodeterminación, obediencia debida (concepto cuestionado y sancionado por el mundo libre), partido y Fuerzas Armadas, la misma formulita que inventó Fidel Castro para someter fraudulentamente a los cubanos y para erigir su hegemonía en esta parte del mundo, pero sin tocar para nada el término: ¡Libertad!”

A su juicio esos conceptos se utilizan “para destruir la Democracia y tratar de aplicarlos torcidamente para acabar con la libertad. Ése es el “pa’lante y pa’tràs” del que ustedes no salen en sus discursitos y que tienen todos ustedes en la cabeza, que sólo les sirve para ponerse la gorra y algunos ni siquiera se la saben poner, mucho menos llevar”.

Cita a Simón Bolívar en aquello de que “Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su Patria, no es el árbitro de las Leyes ni del Gobierno, es el defensor de la libertad”.

Los señala con dureza. “Ustedes no sólo han sido árbitros, sino que se han convertido en parte y se han declarado socialistas. ¡Es la libertad, bellacos! lo que tenían que defender”, dice, citando nuevamente a El Libertador: Quisiera tener una fortuna material, para dar a cada colombiano (Gran Colombiano), pero no tengo nada más, que un corazón para amarlos y una espada para defenderlos. Dirigiéndose al Alto Mando: “¿Y ustedes, ¿qué y cuánto darán y dejarán a los venezolanos que han sufrido su traición y su cobardía?”

Recuerda que la Ley Orgánica de la Fuerza armada y el Reglamento de Castigos Disciplinarios N° 6: No puede ser militar el cobarde, el que carezca de dignidad, pundonor ni el de relajada conducta, pues mal puede ser guardián de la Gloria, Honra e Independencia de su Patria, quien tenga miedo al sacrificio o ultraje sus armas con Infames vicios.

Finaliza diciendo el teniente coronel Emiro Brito Valerio, “ninguno de ustedes se salva de estas sentencias. ¿Estás leyendo Padrino López?”.

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Jesús Elorza G.

En días recientes, hemos visto como se ha desencadenado un conflicto político-deportivo entre China y la National Basketball Association de los Estados Unidos, más conocida simplemente por sus siglas NBA. En términos basquetbolísticos, podemos señalar que el “salto entre dos” para el inicio de la confrontación se da entre: Daryl Morey, Director General del equipo Houston Rockets quien publicó un tuit en donde hacia un llamado a solidarizarse con la “Lucha por la Libertad, apoya a los manifestantes de Hong Kong” y el Presidente de la televisión pública china CTV, quien tajantemente expresó “Creemos que cualquier comentario que desafíe la soberanía nacional y la estabilidad social no está dentro del ámbito de la libertad de expresión”.

A partir de ese momento, la confrontación se hizo más activo. El piloto de la NBA, Adam Silver, con su voz de mando le señaló al equipo cuales eran los objetivos y valores que estaban en juego: “Simpatizo con nuestros intereses aquí y con nuestros socios que están molestos”, afirmó el máximo dirigente de la NBA. “No creo que sea incompatible simpatizar con ellos y al mismo tiempo defender nuestros principios. Pero si esas son las consecuencias de adherirnos a nuestros valores, todavía siento que es más importante adherirse a ellos”. “Esto es mucho más importante que hacer crecer nuestro negocio. Los valores de la igualdad, el respeto y la libertad de expresión han definido durante mucho tiempo la NBA, y continuarán haciéndolo. Como una liga estadounidense que opera a nivel global, una de nuestras mayores contribuciones es la defensa de estos valores del deporte”.

La respuesta del equipo chino no se hizo esperar. Prohibieron la retrasmisión de los partidos de los Rockets y decidieron también anular las de los amistosos que disputarán los Lakers de LeBron James y los Brooklyn Nets.

China amplió su presión sobre el contrincante, rotando a sus jugadores: El fabricante chino de teléfonos inteligentes “Vivo”, patrocinador de los partidos de pretemporada, ordenó a varias de sus empresas suspender sus negocios con la NBA. Joseph Tsai, cofundador del gigante chino de comercio electrónico “Alibaba” no hallaba donde esconderse para que no lo metieran a jugar, ya que es el dueño del equipo de baloncesto Brooklyn Nets de New York y podía perder su franquicia. Pero, si le daba la espalda al régimen chino, podía perder mucho más.

Lo más resaltante fue la entrada en el juego de Yao Ming, pívot de 2,29 metros, que jugó en la NBA precisamente con Houston Rockets, desde 2002 hasta que se retiró en 2011, quien es una leyenda del baloncesto y del deporte chino, que de inmediato intentó darle un tapón a Daryl Morey al declarar que consideraba inapropiados los comentarios expresados en el tuit. Adicionalmente, y en su condición de Presidente de la Federación China de Baloncesto, expresaba su firme oposición al intervencionismo norteamericano y su decidido respaldo al Gobierno de su país. Miles de aficionados de los Rockets, al escuchar las palabras de quien fue uno de sus jugadores estrellas, se sintieron frustrados al observar que el gigante Yao Ming quedo como un enano al servicio de un régimen totalitario y colonialista.

El gobierno chino, decidió aumentar su presión en la confrontación, ordenando a las milicias populares el uso masivo de su plataforma “Weibo” para que inundaran con cientos de miles de tuits las cuentas de Daryl Morey y Adam Silver. En todos los mensajes se escribía “NMSL”, la abreviatura en chino de “tu madre ha muerto”.

Algunos directivos y jugadores de la NBA, viendo en peligro el negocio multimillonario que tenían con los chinos, comenzaron a pedir disculpas por el impase, creyendo que con eso se superaría la confrontación. “Nos disculpamos. Amamos a China. Nos gusta jugar allí”, afirmó la estrella de los Rockets, James Harden, en una conferencia de prensa en Tokio, junto a su nuevo compañero Russell Westbrook.

Las reacciones a tal conducta no se hicieron esperar: el precandidato demócrata a las elecciones presidenciales de 2020, Beto O´Rourke, calificó de “vergonzosas” los mensajes de la NBA pidiendo excusas al Gobierno chino. “Lo único por lo que la NBA debería disculparse es por la flagrante prioridad dada al dinero a expensas de los derechos humanos”.

“Somos mejores que eso, los derechos humanos no deberían estar a la venta y la NBA no debería apoyar la censura comunista china”, tuiteó el ex senador estadounidense Ted Cruz, miembro del Partido Republicano.

Destaca también la posición del activista y artista plástico chino Badiucao, quien, respondió con un dibujo en el que caracteriza a Harden como la polémica jefa del Gobierno hongkonés, Carrie Lam, y el mensaje: “¡Tú y la NBA no amáis para nada a China! Lo que amáis es el dinero de China. Tu desafortunada disculpa mata la esperanza de un Hong Kong y una China libres y democráticos”

La confrontación continúa, el juego no ha terminado, Hong Kong lucha por su Libertad, ¡apoyémoslo!

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Tal día como hoy, martes 15 de octubre hace veintiséis años, de 1993, Nelson Mandela y Frederik De Klerk fueron galardonados con el Premio Nobel de la Paz por haber dejado atrás las confrontaciones del apartheid en Sudáfrica. ¿Por qué decidieron negociar personalidades con intereses tan diferentes y con seguidores radicales opuestos a cualquier acuerdo?

Ninguno de los dos era un angelito. De Klerk había sido ministro de varias carteras durante la época dura del apartheid, con graves violaciones a los derechos humanos. Mandela aprobó actos de sabotaje y durante años fue promotor de la lucha armada.

De Klerk contaba con el apoyo del ejército, de las leyes y de quienes las aplicaban, así como de la minoría blanca, la cual tenía el poder económico. Mandela contaba con el apoyo unánime de la población negra en cuanto a oponerse al apartheid, pero con importantes diferencias en cuanto a la estrategia de lucha. A medida que el mundo fue tomando conciencia de la injusticia del apartheid, los principales gobiernos sanciones al gobierno de la minoría blanca. Al respecto también surgieron diferencias porque algunos consideraron que las mismas perjudicaban a la población. Muy pocos de lado y lado consideraban que la negociación era una opción,

La desconfianza era mutua. La población negra resentía los atropellos de las fuerzas de seguridad y el maltrato que les daban los blancos. Estos conocían que los líderes negros propiciaban actos de terrorismo y que se preparaban para la lucha armada. De Klerk estaba convencido de la bondad de los llamados bantustanes, pequeños enclaves donde agruparon poblaciones de una misma tribu, concepto rechazado por la población mayoritaria.

Gradualmente ambas partes entendieron que ninguna de las dos podía imponerse sobre la otra. El primer paso lo dio De Klerk, venciendo la resistencia de los suyos, al estar convencido de que una pequeña minoría no puede imponerse indefinidamente. Posteriormente confesó que no fue una conversión súbita como la de Pablo de Tarso camino a Damasco, sino “un proceso lento, gradual y a veces penoso” y que en 1985 se percató de la necesidad de negociar. En 1990 eliminó la prohibición que pesaba sobre el partido Congreso Nacional Africano, principal partido de la oposición y abolió leyes que apoyaban el apartheid.

Por su parte Mandela reveló su gran calidad humana al cambiar de opinión y descartar la lucha armada en contra de la opinión de muchos de los suyos y entablar conversaciones tendentes a negociaciones posteriores. Tras veintisiete años preso, en 1994 fue electo presidente y designó a De Klerk como vicepresidente. Conocido fue su gesto de apoyar al equipo de rugby integrado por jugadores blancos que se tituló campeón mundial en 1995.

Maduro dista años-luz de ser un estadista como De Klerk, pero no puede ser tan cerril para no percatarse que la pequeña minoría que todavía lo apoya y las armas nos son suficientes para mantenerse en el poder. Además, algunos de su entorno deben entender que las sanciones internacionales y el rechazo general al régimen lo hacen inviable. Negociar es la mejor opción para los rojos. Quedarían fuera del poder, pero como el populismo no morirá hasta que se eleve considerablemente nuestra educación, tendrían la posibilidad de regresar como lo hizo Perón en el pasado y ahora Cristina.

El presidente (e) Guaidó no tiene el carisma, ni la trayectoria de Mandela, tampoco cuenta con un gran equipo, pero aglutina el porcentaje mayor de los demócratas. La ruta que trazó de fin de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres es la correcta y puede alcanzarse con una buena negociación. Desde luego que la misma no puede ser para que el régimen gane tiempo, ni para ceder en cuanto a principios y valores.

Aclaro que no es la opción que preferimos. Desearía que nuestros militares, en cumplimiento de la Constitución, le soliciten la renuncia y, caso de que no la acepte, que lo destituyan. Al respecto diferimos de algunos que temen que los militares se queden con el coroto. Tanto el 18 de octubre de 1945, como el 23 de enero de 1958 los militares derrocaron al gobierno y entregaron el poder a los civiles. Comulgo con que “hay que arrebatarles el poder”, pero como los militares no se manifiestan y la población no parece ganada para una huelga general indefinida con gente multitudinariamente en las calles indefinidamente, pareciera que no hay otra opción que negociar el fin de la usurpación.

Como (había) en botica:

Todos debemos defender la autonomía universitaria.

El informe mensual de la OPEP reporta que, según sus fuentes, Venezuela está produciendo 644.000 barriles de crudo por día. O sea 2.623.000 barriles por día menos que en el 2001.

Impedir que el presidente electo de Guatemala, señor Alejandro Giammatei, y el periodista Carlin entraran al país es otra torpeza del régimen.

Felicitaciones a Carlos Vecchio, embajador de Venezuela en los Estados Unidos, por el Premio Ronald Reagan otorgado por el partido Republicano.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Eduardo Febbro

«Todos los hombres nacen y permanecen libres e iguales», enuncia la Declaración Universal de los Derechos Humanos y del Ciudadano firmada de 1789 y ratificada por la Organización de las Naciones Unidas en 1948. El economista francés Thomas Piketty, autor del famosísimo El Capital en el Siglo XXI (dos millones y medio de ejemplares vendidos en todo el mundo) entrega una minuciosa y demoledora exploración sobre esa ilusión igualitaria en el último libro que acaba de publicar en Francia: Capital et idéologie [Capital e ideología].

Como la precedente, esta obra consta de 1.200 páginas, se apoya en la historia del mundo y en una forma renovada de emplear las estadísticas para ofrecer un vertiginoso recorrido desde el presente hasta los orígenes de las desigualdades. Allí donde se mire, sea cual fuere la época y el régimen político, la desigualdad es una constante a lo largo de la historia de la humanidad cuyo principio o justificación responde, según Thomas Piketty, a una «ideología». Ese es la esfera central en torno a la cual se mueve toda la reflexión del libro: «la desigualdad es ideológica y política». En ningún caso es una cuestión «económica o tecnológica», y, menos aún, como lo alega desde hace décadas la derecha liberal, sus causas son «naturales».

Ya se trate del modelo chino de desarrollo, de las castas en la India, del New Deal de Roosevelt, divisiones como nobleza, pueblo o clérigo, clase obrera o burguesía, todas las desigualdades están organizadas. Piketty escribe: «cada régimen desigual reposa, en el fondo, sobre una teoría de la justicia. Las desigualdades deben estar justificadas y apoyarse sobre una visión plausible y coherente de la organización social y política ideales». La desigualdad es, en este contexto, un instrumento de la gestión de las sociedades que las ideologías convierten en necesarias. «Cada sociedad humana debe justificar sus desigualdades –apunta Piketty–: hay que encontrarles razones sin las cuales todo el edificio político y social amenaza con derrumbarse. Cada época produce así un conjunto de discursos e ideologías contradictorias que apuntan a legitimar la desigualdad».

Capital e ideología desmonta uno tras otro las narrativas que la derecha liberal instaló en casi todo el planeta. No existen, alega Piketty, «leyes fundamentales», menos aún raíces «naturales» de la desigualdad, ni tampoco se trata de «injusticias necesarias» para que el sistema funcione. El gran relato liberal se armó desde el Siglo XIX con la idea de las famosas «meritocracia» y su más moderna versión: «la igualdad de oportunidades». Ese relato es falso y es preciso, anota el autor,” reescribir un relato alternativo”.

Piketty define ese relato dominante como «propietarista, empresarial y meritocrático», cuyo hilo conductor consiste en afirmar que «la desigualdad moderna es justa porque esta se desprende de un proceso elegido libremente en el cual cada uno tiene las mismas posibilidades de acceder al mercado y a la propiedad, donde cada uno se beneficia espontáneamente de las acumulaciones de los más ricos, quienes también son los más emprendedores, los que más merecen y los más útiles». El economista francés demuestra la fragilidad galopante de ese gran relato liberal, así como sus abismales contradicciones, tanto más cuanto que ese principio de la desigualdad necesaria ya no se puede «justificar más en nombre del interés general». Piketty explica que la meritocracia que se expandió como modelo exclusivo desde los años 80 equivale a una suerte de carta mágica que les permite a sus promotores «justificar cualquier nivel de desigualdad sin tener que examinarla y, de paso, estigmatizar a los perdedores por su falta de mérito, de virtud y de diligencia». La modernidad económica se caracteriza así por «culpabilizar a los pobres» y, también, por un «conjunto de prácticas discriminatorias y desigualdades de estatuto y etno-religiosas».

Piketty sitúa el inicio del ciclo más poderoso de la desigualdad a finales de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), cuando se destruyó y se redefinió «la muy desigual globalización comercial y financiera que estaba en curso en la Belle Époque». Desde entonces hasta nuestro Siglo XXI queda un tendal de destrucción social, que es la amenaza que preside todos los trastornos. El economista advierte: «si no se transforma profundamente el sistema económico actual para tornarlo menos desigual, más equitativo y más duradero, tanto entre los países como dentro de ellos, entonces el ‘populismo’ xenófobo y sus posibles éxitos electorales por venir podrían rápidamente entablar el movimiento de destrucción de la globalización híper-capitalista y digital de los años 1990-2020».

Esta obra frondosa y en nada pesimista se inscribe en una cultura de la reconstrucción y la reformulación y no en un mero catálogo de calamidades o diagnósticos sobre la nocividad del liberalismo. Está muy alejada de esa producción vestida de progresista y empeñada en describir el mal sin que haya otra alternativa que aceptarlo o sucumbir. Piketty diseña varios horizontes. No es un libro no de ruptura sino de replanteamientos. No se propone la destrucción del sistema sino su comprensión histórica, su replanteamiento y, sobre todo, la desconstrucción de la retórica liberal que ha justificado hasta ahora todas las desigualdades en nombre de imaginarios «fundamentos naturales y objetivos».

Piketty no solo afirma que hay muchas vidas fuera del sistema, sino que, también, cada vez que se intentó modificarlo la existencia humana mejoró. En el prólogo del libro, Piketty resalta: «de este análisis histórico emerge una conclusión importante: fue el combate por la igualdad y la educación el que permitió el desarrollo económico y el progreso humano, y no la sacralización de la propiedad, de la estabilidad y de la desigualdad». Los procesos de impugnación de la desigualdad por parte de la sociedad civil han sido en este sentido decisivos para cambiar el rumbo: «en su conjunto, las diversas rupturas y procesos revolucionarios y políticos que permitieron reducir y transformar las desigualdades del pasado fueron un inmenso éxito, al tiempo que desembocaron en la creación de nuestras instituciones más valiosas, aquellas que, precisamente, permitieron que la idea de progreso humano se volviera una realidad».

No hay, de hecho, ningún determinismo, es decir, ninguna condena a la cadena perpetua de la desigualdad. Existen y existirán alternativas. «En todos los niveles de desarrollo, existen múltiples maneras de estructurar un sistema económico, social y político, de definir las relaciones de propiedad, organizar un régimen fiscal o educativo, tratar un problema de deuda pública o privada, de regular las relaciones entre las distintas comunidades humanas (…) Existen varios caminos posibles capaces de organizar una sociedad y las relaciones de poder y de propiedad dentro de ella». Esas posibilidades latentes están más abiertas en nuestra época, «donde algunos caminos pueden constituir una superación del capitalismo mucho más real que la vía que promete su destrucción sin preocuparse por lo que seguirá».

Comprender la historia conjunta del capital y la ideología/desigualdad equivale a «elaborar un relato más equilibrado y a trazar los contornos de un socialismo participativo para el Siglo XXI; es decir, imaginar un nuevo horizonte igualitario de alcance universal, una nueva ideología de la igualdad, de la propiedad social, de la educación y del reparto de los saberes y de los poderes, más optimista ante la naturaleza humana».

Esta amplísima lectura de la historia invita a reescribirla en los hechos. Por ejemplo, con esa idea de un «socialismo participativo», Piketty presenta una serie de ideas y propuestas con el objetivo de refutar la tendencia congelada: «las desigualdades actuales y las instituciones del presente no son las únicas posibles, pese a lo que puedan pensar los conservadores: ambas están también llamadas a transformarse y a reinventarse permanentemente». Así como no hay ningún «determinismo» o causa «natural» de la desigualdad tampoco cabe pensar que su erradicación es automática. «El progreso humano no es lineal –escribe Piketty–. Sería un error partir de la hipótesis según la cual todo siempre irá mejor, que la libre competencia de las potencias estatales y de los actores económicos basta para conducirnos como por milagro a la harmonía social y universal». «El progreso humano existe, pero es un combate», recalca. Este debe «apoyarse sobre un análisis razonado de las evoluciones históricas, con lo que comportan de positivo y de negativo».

Piketty desata nudos, desarma narrativas, corre el telón de los cinismos incrustados en la ideología del Wall Street Journal, desmonta pieza por pieza la criminalización de la protesta social y deslegitima la impostura del sometimiento en nombre del equilibrio social. Allí donde los pueblos se levantan para exigir equidad y justicia social, la ideología de la desigualdad vocifera que toda revuelta significa el desorden, el cual desembocará en dirigirse «derecho hacia la inestabilidad política y el caos permanente, lo que terminará por darse vuelta contra los más modestos». Piketty llama a esa contraofensiva del miedo «la respuesta propietarista intransigente», cuyo principio de acción «consiste en que no hay que correr ese riesgo, que esa caja de Pandora de la redistribución de la propiedad nunca se debe abrir».

Capital e ideología propone abrir la caja, empezando por un trabajo que incita a volver a pensar necesariamente las distintas formas de la propiedad, de la dominación y la emancipación. La relectura histórica de las convenciones de la desigualdad se propone también despejar pistas para emanciparse de un régimen que degrada la condición humana. El catadrático y economista francés adelanta un flujo de ideas o pistas que incluyen «la propiedad social» y la «cogestión de las empresas» (los empleados tendrían el 50% en el seno de los consejos de administración), «la propiedad temporal» (impuesto progresivo aplicado al patrimonio), «la herencia para todos» (contar a los 25 años con un capital universal), «justicia educativa» (equilibrio de los gastos en educación en beneficio de las zonas desfavorecidas), «impuesto al carbono individual» (gravamen ecológico basado en el consumo propio), «financiación de la vida política» (los ciudadanos recibirían del Estado bonos para la «igualdad democrática» que luego entregarían al partido de su preferencia), «inserción de objetivos fiscales y ecológicos obligatorios en los acuerdos comerciales y los tratados internacionales», «creación de un catastro financiero internacional» (para que las administraciones sepan quién detenta qué).

Críticos habrá muchos, tanto del campo de la izquierda como del liberal. Los primeros impugnarán Capital et idéologie porque su propuesta no es una revolución, los segundos lo destruirán porque sus 1.200 páginas son un alegato inobjetable sobre los mecanismos que edificaron la depredación de las sociedades humanas. La ideología «propietarista» preside en este momento de nuestra historia todas las retóricas dominantes, con la consiguiente sensación de asfixia globalizada, la casi certeza de que, sin este modelo desigual, no existe vida humana posible. A su manera voluminosa, exhaustiva y original, el ensayo del economista francés abre horizontes, respira y prueba que no existe un solo relato, sino que, mirando con prolijidad, hay otros, que lo que nos presentan como más moderno no es más que una línea narrativa tan viciada como anclada en el pasado. Esa es su meta confesa: «convencer al lector de que podemos apoyarnos en las lecciones de la historia para definir una norma de justicia y de igualdad exigentes en materia de regulación y reparto de la propiedad más allá de la simple sacralización del pasado».

Septiembre 2019

Nueva Sociedad

https://nuso.org/articulo/thomas-piketty-ataca-de-nuevo/

 8 min


​José E. Rodríguez Rojas

Carlos Andrés Pérez (CAP) en su segundo gobierno (1989-1993), implementó un conjunto de reformas orientadas a superar el modelo rentista, incrementando la competitividad de la economía venezolana a fin de insertar la misma en el proceso de globalización, como lo hicieron México, Colombia y Chile. Las reformas de CAP generaron la oposición de buena parte de la elite local, quienes deseaban continuar beneficiándose del reparto de la renta petrolera. Ello propició la defenestración de CAP e hizo naufragar el proceso de reformas, abriendo el camino a un liderazgo que profundizó el modelo rentista y sentó las bases de la crisis que nos agobia. Desde hace varios años se viene planteando la reivindicación del ex presidente, un político excepcional y visionario.

Diversas individualidades han planteado la necesidad de reivindicar al ex presidente Carlos Andrés Pérez y su malogrado intento de reformular el modelo rentista. Uno de ellos ha sido el cineasta Carlos Oteyza quien llevó a cabo dos documentales a fin de analizar la obra de sus dos gobiernos en forma desapasionada. Según un reportaje publicado en el diario español El País los documentales de Oteyza son parte de un ajuste de cuentas con el pasado, pues previo a estos documentales el cineasta había producido en el 2012 “Tiempos de dictadura”, un film que ensalzaba a los civiles que contribuyeron al derrocamiento de Pérez Jiménez. Según Oteyza “CAP tuvo la valentía de cambiar cuando el país no lo entendía”. Al final el país y sus élites no entendieron la necesidad del cambio que Pérez proponía, pues “a Pérez lo tumbaron las élites económicas y los partidos políticos” que se resistieron a las nuevas reglas de juego impuesta por una economía libre y competitiva. El film deja muy claro que CAP se confió demasiado en su influencia personal y no construyó un piso político para las reformas (El País. 2017).

Un segundo intento de reivindicar la obra de CAP fue emprendido por la periodista Mirtha Rivero en su obra “La rebelión de los náufragos” donde analiza los diversos factores que llevaron al derrocamiento de CAP. Trata de reconstruir el proceso que llevó a la defenestración de CAP recurriendo a entrevistas con los diversos actores, en particular con los actores políticos entre ellos miembros de su partido Acción Democrática y Copey. Algo que queda en evidencia en el libro, es la contribución de Rafael Caldera quien, movido por sus ambiciones personales justificó en el parlamento el golpe dado por los militares. Otro aspecto destacado es la oposición del partido de gobierno, el cual se opuso a las reformas debido a que los secretarios generales de AD fueron perjudicados por las mismas, en particular por la que llevó a la elección directa de gobernadores. Los secretarios generales de AD tenían aseguradas las gobernaciones cuando su partido ascendía a la presidencia y utilizaban las mismas para derivar recursos hacia los empresarios cercanos a su entorno, en un proceso poco transparente. La elección directa de gobernadores dio al traste con este mecanismo de reparto de la renta petrolera y provocó la reacción airada de los comisarios políticos de AD contra CAP y su gobierno (Rivero.2011).

Más recientemente, el filósofo y articulista de El Nacional, Antonio Sánchez García planteó la necesidad de revisar la historia reciente de Venezuela y el rol que han desempeñado líderes como CAP, Caldera y Chávez. En su perspectiva el ex presidente Pérez intentó modernizar el país y abrirlo al futuro buscando el desmontaje de los pesados lastres burocráticos que limitaban, dificultaban e impedían el emprendimiento"...tomando “medidas que al descentralizar la vieja y pesada carga del estatismo acicateaba a la gerencia, la producción y al desarrollo de la libre competencia; superando y trascendiendo la dependencia petrolera”, posibilitando así la superación de la Venezuela agraria y petrolera para alcanzar la Venezuela moderna y desarrollada. Mientras Pérez fue el líder orientado al futuro, Rafael Caldera “representó... voluntaria o involuntariamente a los viejos y anquilosados poderes que vivían de los favores del Estado” rentista. “Pérez fue el caudillo orientado al futuro y Caldera el caudillo tradicional orientado al pasado”. Según Sánchez García la crisis que nos agobia es el resultado de este conflicto entre líderes que apostaban al pasado rentista y los que se volcaban hacia un futuro que superara la dependencia petrolera. . Buena parte de la elite criolla apostó al pasado rentista y se opuso radicalmente a las reformas de CAP, entre ellos “un empresariado rentista, que no le perdonaba la apertura económica al libre mercado … y la superación del estatismo mercantilista”(Sánchez García. 2019). Entre estos últimos es necesario destacar el rol de la cúpula de los empresarios agrícolas organizados en FEDEAGRO, que no le perdonaron a CAP el haber culminado con la política de subsidios implementada por Lusinchi en un gobierno previo, que dio lugar a lo que se denominó como el milagro agrícola.

Otra contribución que destaca el singular papel jugado por CAP es la de la asesora de CEDICE y articulista de El Nacional Isabel Pereira quien señala que la sociedad venezolana estaba dominada por la acción de un Estado hipertrofiado que manejaba la principal fuente de riqueza generada en el país. En este contexto CAP realizó un gran viraje en el marco del cual se promovieron reformas para limitar el poder del Estado, como la elección directa de alcaldes y gobernadores. Era de esperar la reacción de los agentes económicos ya que la economía estaba tomada en parte por grupos dependientes de los subsidios estatales. Pero además se produjo la radical oposición de los empresarios, propietarios de medios, partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil que no entendieron la trascendencia del viraje. A juicio de Pereira con el derrocamiento de CAP se comenzó a profundizar la tragedia y se abrió la puerta a los simpatizantes del “socialismo del siglo XXI” que confiaban en la intervención del Estado para labrar el futuro económico del país. En este contexto Chávez y luego Maduro tomaron la alternativa y destruyeron la economía y el país (Pereira. 2019).

Carlos Andrés fue un político excepcional, formó parte de la generación fundadora de la democracia venezolana y como lo plantea Alexis Ortiz, un político venezolano exiliado en Miami, se impone en la actualidad la reivindicación de Pérez. Fue un político visionario que trató de apuntar al futuro y superar el rentismo petrolero, reto que todavía sigue pendiente.

Referencias:

El Pais. 2017. La pantalla reivindica a Carlos Andrés Pérez, El Pais, 2 de enero del 2017.

Ortiz, Alexis. 2019. La reivindicacion del presidente Carlos Andrés Perez. El Nuevo Herald, 13 de junio.

Pereira, Isabel. 2019. Un balance del ultimo trimestre. Noticiero Digital. 6 de octubre.

Sánchez García, Antonio. 2019. Carlos Andres Perez. La historia pendiente. El Nacional, 29 de septiembre.

Rivero, Mirtha. 2011. La rebelión de los náufragos. Editorial Alfa. 2a reimpresión.

Profesor UCV

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Redacción BBC News Mundo

Turquía lanzó una operación militar en el noreste de Siria el 9 de octubre con el objetivo de crear una "zona segura" libre de combatientes kurdos.

El objetivo de Ankara es la milicia kurda de las Unidades de Protección Popular, que lideran las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza kurdo-árabe con la que Estados Unidos trabajó para derrotar a Estado Islámico (EI).

Los críticos temen que la ofensiva conduzca a una limpieza étnica de la población kurda que habita en esa zona y posibilite el resurgimiento del autodenominado EI.

Pero, ¿quiénes son los kurdos, cuál es su importancia estratégica en la región y por qué el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, les puso en el punto de mira?

¿De dónde provienen?

Los kurdos son uno de los pueblos indígenas de las llanuras y tierras altas de Mesopotamia, que actualmente comprende el sureste de Turquía, noreste de Siria, norte de Irak, noroeste de Irán y suroeste de Armenia.

Se estima que entre 25 y 35 millones de kurdos habitan esta región montañosa, convirtiéndolos en el cuarto grupo étnico más grande de Medio Oriente.

Pero los kurdos nunca han logrado obtener un Estado independiente, pese a sus reclamos.

Hoy forman una comunidad distintiva, unidos por la raza, la cultura y el idioma, a pesar de que no tienen un dialecto estándar.

También se adhieren a un número de religiones y credos distintos, aunque la mayoría son musulmanes sunitas.

¿Por qué no tienen un Estado?

A pesar de su larga historia, los kurdos nunca han obtenido un Estado independiente.

A principios del siglo XX, muchos kurdos comenzaron a considerar la creación de una patria, por lo general llamada "Kurdistán".

Después de la Primera Guerra Mundial y la derrota del Imperio Otomano, los aliados occidentales victoriosos hicieron una estipulación en el Tratado de Sèvres de 1920 para un Estado kurdo.

Pero esas esperanzas se vieron frustradas tres años después cuando el Tratado de Lausana, que estableció los límites de la Turquía moderna, no hizo estipulaciones para un Estado kurdo y dejó a este grupo con un estatus de minoría en sus respectivos países.

Durante los siguientes 80 años, cualquier movimiento de los kurdos para establecer un Estado independiente ha sido brutalmente sofocado.

¿Por qué los kurdos encabezaron la lucha contra Estado Islámico?

A mediados de 2013, el grupo yihadista EI atacó tres enclaves kurdos en el norte de Siria. Los asedios se mantuvieron hasta mediados del año siguiente, cuando las milicias kurdas repelieron los ataques.

El avance de EI en el norte de Irak en junio de 2014 también atrajo a los kurdos de ese país al conflicto y el gobierno de la región autónoma de Kurdistán en Irak envió sus fuerzas peshmerga (combatientes kurdos) a áreas abandonadas por el Ejército iraquí.

En agosto de 2014, los yihadistas lanzaron una ofensiva sorpresa y los peshmerga se retiraron de varias áreas.

Cayeron varias ciudades habitadas por minorías religiosas, en particular Sinjar, donde militantes de EI mataron y capturaron a miles de yazidíes.

Como respuesta, una coalición multinacional encabezada por EE.UU. ejecutó ataques aéreos sobre el norte de Irak y envió consejeros militares en ayuda de los peshmerga.

Las Unidades kurdas de Protección Popular (PYG) y el Partido de los Trabajadores de Irak (PKK), quien ha luchado por la autonomía kurda en Turquía durante tres décadas y tiene bases en Irak, también acudieron en ayuda.

En septiembre de 2014, EI atacó un enclave de la población kurda en Siria conocida como Kobane, forzando la huida de miles de personas alrededor de la frontera con Turquía.

A pesar de la cercanía territorial, Turquía no atacó las posiciones de EI y no permitió que los kurdos turcos cruzaran la frontera para defender a sus aliados.

En enero de 2015, después de una batalla que dejó 1.600 muertos, las fuerzas kurdas recuperaron el control de Kobane.

Los kurdos -en coalición con otras milicias árabes bajo el nombre de Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y con el apoyo de la coalición liderada por EE.UU.- desplazaron de forma constante a EI a decenas de kilómetros cuadrados del territorio noreste de Siria y establecieron un control en una larga zona de la frontera con Turquía.

En octubre de 2017, las FDS se apoderaron de la capital de facto de EI, al Raqa, y avanzaron hacia el mayor asentamiento yihadista en Siria, en la provincia vecina de Deir ez-Zor.

El último bastión del territorio dominado por EI en Siria cayó ante las FDS en marzo de 2019.

Las FDS aclamaron la "eliminación total" del "califato" de EI, pero advirtieron que las restantes células yihadistas continuaban suponiendo "una gran amenaza" para el mundo.

Las FDS también se hicieron cargo de miles de sospechosos de EI capturados durante los últimos dos años de batalla, así como decenas de miles de niños y mujeres desplazados y vinculados con combatientes islamistas.

EE.UU. pidió la repatriación de los extranjeros, pero la mayoría de sus países de origen se han negado a admitirlos.

Ahora, los kurdos se enfrentan a una ofensiva de Turquía, quien quiere crear una "zona de seguridad" de 32 kilómetros al noreste de Siria para proteger su frontera y reubicar a dos millones de refugiados sirios.

Las FDS dijeron que defenderían su territorio "a todo coste" y advirtieron que lo que se había ganado contra EI podría ponerse en riesgo.

El gobierno sirio, apoyado por Rusia, también continúa prometiendo retomar el control de toda Siria.

Pero, ¿por qué Turquía ve a los kurdos como una amenaza?

Hay una arraigada hostilidad entre el Estado turco y los kurdos del país, que constituyen entre el 15% y el 20% de la población.

Los kurdos han denunciado en numerosas ocasiones un trato hostil por parte de las autoridades turcas.

En respuesta a levantamientos en 1920 y 1930 muchos kurdos fueron reubicados, sus nombres y vestidos tradicionales prohibidos, el uso de la lengua kurda restringido y su identidad étnica negada, designándoles "turcos de la montaña".

En 1978, Abdullah Ocalan estableció el PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán), que reclamó la creación de un Estado independiente dentro de Turquía.

Seis años después, el grupo comenzó una lucha armada y, desde entonces, más de 40.000 personas han muerto y cientos de miles han sido desplazadas.

En la década de 1990, el PKK redujo su demanda de independencia y en lugar de ello pidió una mayor autonomía cultural y política, pero continuó combatiendo.

En 2013, se logró un cese del fuego después de llevarse a cabo negociaciones secretas.

La tregua colapsó en julio de 2015, después de que una explosión suicida de la que se responsabilizó a EI matara a 33 jóvenes activistas en la ciudad de mayoría kurda de Suruc, cerca de la frontera siria.

El PKK acusó a las autoridades turcas de ser cómplices y atacó a cuerpos policiales y militares turcos.

Subsecuentemente, Turquía lanzó lo que llamó una "guerra sincronizada contra el terror" contra el PKK y EI.

Desde entonces, varios miles de personas, incluidos cientos de civiles, han muerto en enfrentamientos en el sureste de Turquía.

Turquía mantiene una presencia militar en el norte de Siria desde agosto de 2016, cuando envió tropas y tanques a través de la frontera y tomó control de la ciudad clave de Jarablus.

El objetivo militar de Ankara era evitar que la milicia kurda de las Unidades de Protección Popular (YPG, por sus siglas en kurdo) tomaran el territorio y lo unieran al enclave kurdo de Afrin en el occidente.

El gobierno turco considera que los grupos kurdos de Siria, como el YPG, son una extensión del PKK y comparte su objetivo de secesión por medio de la lucha armada. Según Ankara, son organizaciones "terroristas" que deben ser eliminadas.

El YPG y PPK, por su parte, aseguran que son entidades separadas.

En 2018, soldados turcos y rebeldes sirios aliados expulsaron a los combatientes del YPG de Afrin. Decenas de civiles murieron y decenas de miles fueron desplazados.

¿Qué quieren los kurdos de Siria?

Los kurdos suman entre el 7% y el 10% de la población siria.

Antes de que comenzara la rebelión contra el presidente Bashar al Asad en 2011, la mayoría vivía en las ciudades de Damasco y Alepo y en tres áreas separadas alrededor de Kobane, Afrin y el noreste de la ciudad de Qamishli.

Los kurdos de Siria durante mucho tiempo habían visto sus derechos reprimidos y se les habían negado derechos básicos.

Desde los años 60 se le ha negado la ciudadanía a unos 300.000 kurdos y su tierra ha sido confiscada y redistribuida a los árabes en un intento de "arabizar" las regiones kurdas.

Cuando el levantamiento se convirtió en una guerra civil, los principales partidos kurdos evitaron tomar partido públicamente.

A mediados de 2012, las fuerzas del gobierno se retiraron para concentrarse en combatir a los rebeldes en otras partes, y los grupos kurdos tomaron control.

En enero de 2014, partidos kurdos, incluido el dominante Partido de Unión Democrática (PYD), declaró la creación de "administraciones autónomas" en tres "cantones" de Afrin, Kobane y Jazira.

En marzo de 2016, anunciaron el establecimiento de un "sistema federal" que incluyó principalmente áreas árabes y turcas capturadas por EI.

La declaración fue rechazada por el gobierno sirio y la oposición siria, Turquía y Estados Unidos.

El PYD dice que no está buscando independencia pero insiste en que cualquier solución política para poner fin al conflicto en Siria debe incluir garantías legales para los kurdos y reconocimiento de su autonomía.

El presidente Asad ha prometido recuperar "cada pulgada" de territorio sirio, ya sea con negociaciones o con fuerza militar.

Su gobierno también ha rechazado las demandas kurdas de autonomía y dice que "nadie en Siria acepta conversar sobre entidades independientes o federalismo".

¿Obtendrán los kurdos de Irak la independencia?

Según estimaciones, los kurdos representan entre un 15% y un 20% de la población de Irak. Y aunque históricamente han disfrutado de más derechos que sus vecinos kurdos de otros Estados, también se han enfrentado a una brutal represión.

En 1946, Mustafa Barzani formó el Partido Democrático de Kurdistán (PDK) para pelear por una mayor autonomía en Irak. Sin embargo, no fue hasta 1961 que no lanzó una contienda armada completa.

Años más tarde, a finales de los 70, el gobierno empezó a asentar árabes en áreas de mayoría kurda, concretamente alrededor de la ciudad rica en petróleo de Kirkuk, y forzosamente relocalizó a los kurdos.

Esta política se aceleró en la década de 1980 durante la guerra entre Irán e Irak, en la cual los kurdos apoyaron el bando iraní.

Como represalia, Saddam Hussein inició una campaña contra los kurdos que incluyó el ataque con armas químicas en Halabja, en el contexto de la guerra.

Tras la derrota de Irak en la Guerra del Golfo en 1991, los kurdos se rebelaron contra Bagdad. Pero el violento sofoco de la rebelión hizo que EE.UU. y sus aliados impusieran un veto de vuelos sobre una zona en el norte que permitió a los kurdos disfrutar de cierta autonomía.

A pesar de ostentar un acuerdo para compartir el poder, una guerra civil emergió entre kurdos iraquíes rivales en 1994 y se extendió durante cuatro años.

En 2003, los kurdos cooperaron en la invasión a Irak liderada por EE.UU. para derrocar a Sadam Hussein y gobernaron en coalición bajo la autoridad regional de Kurdistán, creada para administrar tres provincias del norte de Irak.

En septiembre de 2017, se celebró un referendo sobre la independencia tanto en Kurdistán como en las áreas en disputa de las que se apoderaron milicias kurdas en 2014. El gobierno central de Irak se opuso a este voto, insistiendo en que era ilegal.

Más del 90% de los 3.3 millones de personas que acudieron a las urnas apoyaron la secesión y Bagdad demandó que el resultado del referendo fuese anulado.

Al siguiente mes, fuerzas a favor del gobierno iraquí recuperaron el territorio en disputa que regían los kurdos. La pérdida de Kurk y sus ganancias petroleras fue un golpe contundente contra las aspiraciones kurdas de conseguir un Estado propio.

BBC News Mundo

13 octubre 2019

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-50011717

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