Pasar al contenido principal

Opinión

Un problema al parecer insalvable de las teorías políticas reside en el hecho de que por lo común son elaboradas para sujetos históricos definidos de acuerdo a la propia teoría. Tomemos como ejemplo a las teorías marxistas y veremos como sus sujetos actúan de acuerdo a determinaciones de clase teóricamente diseñadas. O también, piénsese en las teorías liberales construidas sobre la base de supuestos individuos autónomos en condiciones de discernir claramente sobre sus intereses políticos.

Las teorías modernas no van a la zaga. Las construcciones habermasianas, por ejemplo, parten de la premisa de que la llamada sociedad está constituida por seres racionales en condición de establecer relaciones comunicativas las que deberán conducir –nadie sabe como- a la articulación discursiva de un orden democrático.

Quizás la única excepción está representada por algunos alcances teóricos de Ernesto Laclau quien al recurrir a Lacan pudo observar como las demandas sociales han de ser descifradas en el espacio difuso y opaco de las representaciones simbólicas. Pero, lamentablemente, también en Laclau los actores sociales son deducidos desde la lógica de una teoría sustentada por un futuro “estratégicamente” condicionado.

Podría entonces afirmarse que la mayoría de las teorías políticas han sido hechas para seres humanos “normales”, es decir, para un “Homo politicus” ideal.

No obstante, una simple mirada a los lugares marcados por confrontaciones políticas, mostrará como ese ser humano “normal”, deducido de la racionalidad de una teoría (todas las teorías son racionales) dista de ser la regla. Más bien es la excepción.

Dicho más claramente: la llamada sociedad está formada por personas que padecen de horrorosos miedos a morir. Por lo mismo, todo análisis político debe tratar con seres imprevisibles, paranoicos, histéricos, adictos, deseantes, megalómanos, sicóticos o simplemente neuróticos. Esa es, nos guste o no, “la madera carcomida” –expresión de Kant- sobre la cual han de carpinterear quienes intentan explicar las conductas ciudadanas.

En términos psicoanalíticos, la materia de toda infraestructura humana está formada por ocultas pasiones. ¿Bajas pasiones? Exactamente. Pero no porque sean bajas sino porque están “abajo”, aguardando el momento de aparecer en la superficie, disfrazadas de lógicos intereses y sublimes ideales. En ese sentido, todas las pasiones son “bajas”.

No fue un político, fue un economista, A. O. Hirschman, quien en su libro The Passions and the Interests pudo percibir como los intereses económicos racionales son, en muchos casos, simples pasiones revestidas (sublimadas, en lenguaje freudiano). Por lo mismo, aún convertidas en intereses, las pasiones no desaparecen. Suele suceder más bien lo contrario: los intereses racionales se convierten según Hirschman, en súbditos del imperio de las pasiones.

Extrapolando hacia lo político la tesis de Hirschman, podemos observar como, más aún que la economía, la política es un espacio proyectivo, no tanto de intereses, sino de pasiones mal disimuladas. Ahí reside el trasfondo patológico de muchas representaciones políticas. Por ese motivo algunos analistas de la política sostenemos que, aunque parezca paradoja, el análisis de lo político no se agota en lo político. Hay que recurrir a otras fuentes. Entre ellas, a las psicoanalíticas.

Ahora, desde una perspectiva inversa, la práctica política podría cumplir bajo ciertas condiciones una función terapéutica. Lo dicho se explica si consideramos que la política al ser actividad pública es también un espacio de ex -presión (liberación de presiones). Las re-presiones en cambio, cumplen el objetivo de impedir que las presiones salgan hacia fuera. No existe por lo mismo la represión política. Toda represión es anti- política.

Por otra parte, la política es una zona de conflicto. Allí los unos se enfrentan con los otros a través del uso de la palabra escrita u oral. En cierto modo, más que en los consultorios, la palabra debatida puede cumplir en la política una función liberadora, pero siempre y cuando esta no se convierta en un medio de agresión. Esa es la razón por la cual tanto las prácticas políticas como las clínicas requieren de cierta supervisión. Dicha función suele estar encargada en la política a la gobernancia. La tarea principal de una gobernancia, por lo tanto, no es incentivar, tampoco anular o disminuir el conflicto, pero sí, supervisarlo

De modo más preciso: entendemos por gobernancia no solo al gobernante sino al conjunto de personas e instituciones destinadas a regular la lucha política. Es por eso que la gobernancia, al no tomar parte por ningún bando en conflicto es la menos política de todas las tareas políticas. Pero sin gobernancia la política carecería de supervisión y las pasiones se revelarían en toda su desnudez como ocurre en los regímenes antipolíticos. En otras palabras, así como hay personas que no se saben gobernar a sí mismas, hay naciones sin, o con precaria gobernancia.

La gobernancia representa teóricamente al conjunto de la ciudadanía. Luego, si la gobernancia sólo atiende a una de las partes del conflicto o monopoliza todos los poderes en la persona de un gobernante, las ex -presiones ciudadanas dejan de pertenecer a la lucha política para transformarse en lucha por la política, o lo que es lo mismo, en una lucha por la recuperación de los escenarios de la política. En ese sentido las luchas democráticas no persiguen el desgobierno sino todo lo contrario: una mejor gobernabilidad. Las protestas sociales son en ese sentido más conservadoras de lo que se piensa. Buscan, antes que nada, “poner orden”.

Fue el Papa Benedicto XVl quien al referirse a los excesos cometidos por la Iglesia en los tiempos de la Inquisición, nos habló de las patologías de la religión. Al escucharlo no pude sino recordar el cuadro de Goya: “El sueño de la razón (también) produce monstruos”. Pues en los dos casos, el de la religión y el de la razón, las patologías latentes en la condición humana logran apoderarse de instancias sublimes de la vida. Mucho más en la vida política la que al ser esencialmente conflictiva estará siempre expuesta a los embates de las pasiones más primarias. Es cierto que al final siempre ha terminado por imponerse la cordura. Pero los regueros de sangre que dejan detrás de sí esas luchas, no son para rememorar.

Hasta ahora no tenemos ninguna prueba de que las patologías sean solo fenómenos individuales. Al contrario, todo nos muestra cuan fácilmente logran adquirir dimensiones colectivas. Más grave aún si la gobernancia ya ha sido “contagiada” (transferida).

Pero lo peor ocurre al revés, a saber, cuando una gobernancia enloquecida “contagia” –o transfiere- su patología a toda una nación. En ese caso extremo la patología política podría llegar a convertirse en un trauma de profundas dimensiones históricas. Hay efectivamente naciones que no pueden apartar la vista de un pasado que nunca termina definitivamente de pasar.

7 de octubre de 2019

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2015/03/fernando-mires-patologias-de-la...(POLIS)

 5 min


Estamos en la sombra, inmovilizados, encogidos, escondidos, olvidados y victimizados, lo cual impone llamar al gentilicio de la raza cósmica, a los tres minotauros para que con genio, carácter y direccionalidad política nos aboquemos a construir la transición impostergable. Transición que lo primero que no debe tener… es fecha. Sí debe tener un contrato: la ciudadanía en participación política, en nuestro espacio y tiempo de enorme confusión e irresponsabilidad masiva política, para comenzar a crecer y sólo parar cuando en el paredón de la justicia hayamos hecho valer el honor cívico de los venezolanos y Venezuela. Venezuela país, que después de 20 años, ha sido objeto del más grande y doloroso asalto por parte de una regresión política autocrática primitiva.

Es tal la regresión que esa supuesta maldita casta de ladrones e ignaros armados, -bazofia social militarizada- han violado la ley, la Constitución y sobre todo irrespetado el espíritu del venezolano. Todo, absolutamente todo. Los venezolanos como ciudadanía, como sistema central del sistema político hoy violentado por la barbarie, con nuestro propio entendimiento de demócratas, con conciencia sobre nuestra comprensión de “pueblo-asamblea” y el rol del gran actor del ciudadanos, reubicaremos nuestro honor y convicción política, con el ánimo que nos es propio y como un todo lleno de honor ciudadano dibujaremos de nuevo la República, la real República.

La República de una sociedad civil -ciudadanía real- con voluntad de Asamblea venezolanista, de patria heroica y genuina que nada tiene ver con este castrismo obsecuente, servil y criminal. La ciudadanía-República distante de esas falacias del pasado primitivo que tenemos que cambiar, para montarnos en el concepto de Patria Civilista. Patria Civilista que privilegia la Constitución, la tradición venezolanista y la necesidad de la democracia, esa democracia que reposa en nuestro imaginario y que requerimos convertirla hoy 7 de octubre en fuerza moderadora para dibujar con tino civilista la democracia huidiza arropada por la barbarie militarista

La ciudadanía creciendo desde el barrio, desde el caserío, sin estridencia pero con genio venezolano, con genio venezolanista para apostar a la masa decisoria “con voluntad y definición de pueblo libre para ganar y guarecer espacio y tiempos políticos importantes”, que nos fortalezcan como grupo determinante que quiere la paz, la concordia, el desarrollo y la fe en el futuro. La ciudadanía tiene que saber y fortalecer a la política que descansa sobre el ciudadano participante, activo y nunca más sobre actores operadores y negociadores fusílameles, cobardes, que apuestan al partidismo y a su predictibilidad de negociación oscura de espalda al ciudadano.

Ciudadanos civilistas como productores-propietarios y realizadores de una nueva democracia lejana al grupalismo insolente y acomodaticio, ciudadanos categóricamente confrontados con la escoria del socialismo, ignaro y propio del simplismo revolucionario. Los ciudadanos civilistas apuntan desde ya a la nación democrática, prospera que llama desde este instante al cursus honorum para ser ciudadanos capacitados, léase, republicanos, demócratas practicantes y elite de la decencia y hartos, ¡Por Dios! de la revolución asquerosa y perversa inmoral, que cree que todavía puede engañar al 87% que la adversa.

Ciudadanos venezolanos, participantes contendientes como pueblo universal, si se quiere elitesco, decente, diferenciados de este horror, que ahoga al gentilicio venezolano que hoy sufre vejámenes por culpa de unos locos atrabiliarios, ladrones e incapaces con capuchas politiqueras, que no saben que la primera responsabilidad que nace en Política es la función protectora. Función protectora que impone buen gobierno enmarcado en la ley y en la Constitución, para resolver las demandas previstas y pospuestas del ciudadano en educación, alimentación, trabajo, salud, vivienda y recreación. Bestiarios revolucionarios, obcecados e ignorantes que fueron a una isla del Caribe a buscar maestros y guías, y vinieron a destruir a una patria maravillosa.

La ciudadanía y los ciudadanos estamos cansados y no lo permitiremos. Los ciudadanos como elite tenemos que decir ¡Basta ya!, debemos ser universalistas y accionar de manera tal que, con organización, luces y razón, podamos atrevernos a generar un entendimiento sagaz y necesario para construyendo ciudadanía con la universalidad ciudadana… se desobedezca esta locura. Y con la desobediencia, la historia y el mundo de apoyo construir el milagro de la Venezuela en desobediencia civil hasta detener un país que no existe, aunque la guerra psicológica y primitiva se empeñe en un engaño permanente de que triunfa la revolución bonita, lo cual es totalmente falso, impone y obliga que los ciudadanos mostremos el camino de la nueva democracia.

Es original,

Director de CEPPRO

@JMachillandaP

 3 min


Con voz propia

La emergencia humanitaria que en nombre de la revolución castrista y castrense somete a la hambruna a unos 7 millones de venezolanos, la inició el difunto comandante Hugo Chávez que en 2007 comenzó la expropiar tierras productoras de alimentos.

Titulares de prensa expresan que solo en Socialismo, el hambre causa la crisis que alcanza niveles extremos, tan extremos que hunde los indicadores en América Latina. Tal hambruna se apodera de todas las clases sociales.

Interesante y digamos terminante declaración de la diputada Manuela Bolívar de Voluntad Popular, partido del Presidente del Parlamento Juan Guaidó, Presidente (e) de la República. Para la citada Diputada:

“No es que en Venezuela la gente pasa hambre. Es que la gente se muere de hambre”

Ella es hija del exgobernador de Aragua Didalco Bolívar quien, declarado antichavista, había sido enjuiciado por corrupción y se asiló en Perú, en 2009. A los 2 años retornó y fue sometido a prisión por 15 días, al cabo de los cuales le liberaron con medida cautelar. Convertido en defensor del régimen, el Usurpador Maduro le designó presidente del organismo de Garantías Recíprocas para la Mediana y Pequeña Industria (Sogampi), adscrito al ministerio de Banca y Finanzas.

También como interventor de la Dirección Ejecutiva de Auditoría Fiscal de PDVSA fue nombrado su hijo homónimo. Tal designación la hizo el suegro de este, Elvis Amoroso, Contralor General de la República.

Que la defunción asedie a la hambruna que pronostican hasta el 2040 si seguimos bajo el militarismo. Según estadísticas: de cada tres niños, uno tiene algún tipo de desnutrición. Centro médico de Barcelona informa que la desnutrición materna y neonatal es la principal causa de las muertes de recién nacidos.

De acuerdo a informe de la ONU, con la llegada de Maduro al poder, el hambre comenzó a crecer exponencialmente; y en solo seis años casi se cuadruplicó. Mientras el planeta se conmueve por la hambruna, soborna con la asignación de bonos para los sumisos del carnet de la patria.

La Fiscal exiliada, Luisa Ortega Díaz, declaró NTN24 que el rechazado Maduro hace del programa de alimentos CLAP, un lucrativo negocio. EEUU sancionó a 10 empresarios a él vinculados, por fraude con esas cajas.

Alta Comisionada de ONU para los DDHH, Michelle Bachelet, afirma que la escasez creciente de alimentos y su precio cada vez más alto se traducen en número menor de comidas con menos valor nutricional. Acusa elevados índices de desnutrición y repercusión especialmente adversa sobre las mujeres. Algunas informaron que pasaban 10 horas en colas para comprar alimentos.

Fedeagro aseguró que 21 millones de personas, es decir, el 70% de la población, presenta desnutrición. Eso provoca disminución de la esperanza de vida en 3 años. Se llegaba a vivir 72 años, ahora la expectativa es de 69. Vaticina este 2019 pudiese ser el más crítico de los últimos 100 años.

De acuerdo con los últimos datos de Encovi, el 80% de los hogares se encuentran en inseguridad alimentaria, mientras que el 89% de las familias carecen de ingresos para comprar alimentos.

Fernando Andrade Roa, ex Alcalde del municipio Michelena (Táchira), denunció que unas 40 personas resultaron intoxicadas por consumo de sardinas que se distribuyeron a través del CLAP en diversos sectores. Es parte de la peculiaridad del régimen: corrupción.

La Fiscalía General de México investiga a 25 empresas vinculadas a CLAP por lavado de dinero y por envío de productos de baja calidad a Venezuela. Y paremos de contar porque a la tumba no nos llevará la hambruna, nos sepultaría la indignidad castrense.

Al MARGEN. A Mujiquita & Cia, que se jactan de vocear libertad de presos políticos, les pone rodilla en tierra el nuevo jefe de la Dgicm, General Carlos E Terán Hurtado. Suelta a tres prisioneros con orden de libertad, pero antes de llegar a sus residencias, los volvieron a apresar.

jordanalberto18@yahoo.com

 3 min


Mauro Bafile

Europa y Estados Unidos. Posturas diferentes, frente a un mismo problema: la inmigración. Las guerras y la pobreza parecieran ser las dos caras de una misma moneda. Quien emigra no lo hace por mero gusto. Dejar los lugares en los cuales se ha transcurrido gran parte de la infancia y la adolescencia, abandonar a los seres queridos, alejarse de los amigos, dejar costumbre y tradiciones representan un drama que deja cicatrices profundas.

Se emigra hacia países que, se cree, ofrecen seguridad y bienestar, trabajo y un mejor nivel de vida. A veces, esos países están muy lejos. Y para alcanzarlos es necesario enfrentar peligros, sufrir la violencia de los “mercaderes de la esperanza” y atravesar el Mediterráneo almacenados en barcos casi microscópicos como si fueran bestias llevadas al matadero. Otras, en cambio, están muy cerca. Es suficiente pasar la frontera. Mas, la cercanía no aleja los peligros.

Después de polémicas agrias y acusaciones recíprocas, Alemania, Finlandia, Francia, Italia y Malta parecieran haber encontrado el camino hacia un acuerdo que permita políticas conjuntas de acogida de inmigrantes. Por supuesto, todavía falta un trecho muy largo. Hay mucho por hacer. Sin embargo, es un intento de dictar reglas claras que permitan expresar solidaridad hacia quienes necesitan ayuda, comprensión y apoyo. En el fondo, se trata de desarmar, privar de sus argumentos mejores a las corrientes xenófobas y racistas. En fin, evitar que los inmigrantes se vuelvan “chivos expiatorios”.

En Estados Unidos, en cambio, continúa la política de intolerancia y de discriminación hacia las migraciones. Y se teme que, en víspera de las elecciones presidenciales, se produzca su radicalización. Trump, como vaticinan expertos analistas, reeditará su campaña electoral de 2016, la que lo llevó a la Casa Blanca. Empleará los mismos tonos y exhibirá los mismos argumentos populistas y xenófobos. No importa si en el fondo lo que afirma es falso. La maquinaria propagandística se encargará de transformar sus mentiras en verdades. Su discurso está orientado hacia la América rural, la América blanca menos educada y más conservadora, hacia la masa de desempleados desplazados por la tecnología más que por la mano de obra extranjera – léase latinoamericana -. Su promesa será erigir muros más que construir caminos.

La inmigración, hoy, pone al descubierto dos maneras distintas y opuestas de hacer política. Mientras la Europa de Ursula Von Der Leyen busca proteger la inmigración con un Comisario “ad hoc” y aprovechar la riqueza que ella representa, en un mundo en el cual las fronteras se tornan cada vez más líquidas; los Estados Unidos de Donald Trump construyen barreras, reniegan de sus orígenes e insisten en su “cruzada” contra los inmigrantes culpables tan solo de querer labrarse un futuro y desear oportunidades mejores para sus hijos.

@MABAF

7 de octubre 2019

ViceVersa

https://www.viceversa-mag.com/inmigracion-las-dos-caras-de-una-misma-mon...

 2 min


Félix Arellano

Varios países de la región se presentan convulsionados, bajo una creciente polarización y agitación social; con altos niveles de corrupción y desgaste de los políticos y los partidos; empero, y paradójicamente, en algunos de los casos de mayor tensión, como Perú y Ecuador, la institucionalidad democrática pareciera estable, tanto el poder judicial, como las instituciones electorales, se presentan relativamente autónomos y eficientes, todo lo contrario, al caso venezolano.

Ahora bien, en la medida que la crisis se incremente, pude abrir espacios a los proyectos radicales que, en buena medida, están promoviendo la crisis, para abrirse camino al poder, manipulando a la población y aprovechando las bondades de la institucionalidad democrática.

Los casos recientes de Perú y Ecuador resultan significativos y sorprenden por lo repetitivo de los escenarios. En el caso peruano impacta que todos los Expresidentes vivos son objeto de investigaciones judiciales, algunos en prisión, otros fugitivos e incluso, previó a su detención, se suicidó el veterano aprista Alan García, quien ejerció la Presidencia en dos oportunidades. Pero el poder judicial se mantiene firme, las fuerzas armadas ocupando su lugar y respetando la institucionalidad.

El enfrentamiento entre los poderes ejecutivo y legislativo peruanos no es nuevo, pero ha llegado en estos días a un nivel extremo, al utilizar el Presidente Martin Vizcarra, la atribución constitucional que le permite disolver al Congreso y convocar a elecciones parlamentarias. El Congreso, por su parte, reaccionó de inmediato, suspendiendo al Presidente y designando provisionalmente a la Vicepresidenta, Mercedes Aráoz, como encargada.

Sorprende como se repite el escenario, pues el Presidente Vizcarra llegó al poder, producto de una crisis previa, en la que el Presidente electo, P.P. Kuczynski, se vio obligado a renunciar y se encuentra bajo investigación judicial.

Pareciera que en la esencia del conflicto de poderes en el Perú, destaca la arrogancia del fujimorismo y sus aliados, que controlan el Congreso, y desde allí aspiran controlar del resto de las instituciones, en particular del Tribunal Constitucional. Pero la jugada no está resultando exitosa. La OEA ha declarado de forma adecuada y conveniente y se espera que el orden constitucional se imponga. En consecuencia, el país se debe preparar para nuevas elecciones, un reto complicado, pues la maquinaria fujimorista está bien organizada y el resto de los partidos fraccionados y enfrentados. Lo admirable del caso peruano es que la institucionalidad democrática prevalece, se impone y se consolida.

Ecuador nos evoca un Déjà Vu, pues la protesta social, particularmente indígena, ya ha generado graves crisis políticas y algunas han desembocado en la salida de Presidentes en ejercicio; al respecto, nos podríamos remontar al caso de Abdala Bucaram en 1997, luego la renuncia de Jamil Mahuad, por las protestas debido a la dolarización del país en el 2000 y posteriormente a la “rebelión de los forajidos”, contra Lucio Gutiérrez en el 2005.

Pudiéramos pensar que faltó manejo político y sensibilidad social, para adoptar las necesarias reformas económicas aprobadas por el Presidente Lenin Moreno, lo que a todas luces resulta evidente, es la participación en la protesta de los grupos radicales, fieles intérpretes del Foro de San Pablo. En esta oportunidad la situación se empeora, por la presunta participación de grupos militares favorables al radicalismo. Estos son los típicos grupos que promueven la violencia, aprovechando la democracia y manipulando el discurso, para llegar al poder y, al lograrlo, inician el desmantelamiento de la institucionalidad y la violación de los derechos humanos, para perpetuarse en el poder.

El caso ecuatoriano se pudiera complicar con la participación de apoyos extranjeros para los radicales, de allí la necesidad que la comunidad internacional democrática mantenga su atención y participación preventiva. Es un tema que se debería abordar en la OEA a los fines de proceder bajo el sistema de la alerta temprana y evitar que la situación se desborde.

Para la lucha democrática venezolana, estos dos conflictos son preocupantes, entre otros, en alguna medida debilitan la fortaleza del Grupo de Lima, complican la agenda. Ahora bien, convendría que este mecanismo se reúna de emergencia, para evaluar las posibilidades de su participación, con el objeto de cuidar por la paz, la convivencia y la estabilidad de la democracia.

https://talcualdigital.com/index.php/2019/10/08/region-agitada-pero-esta...

 3 min


Casi todos participamos en grupos de las redes sociales y tenemos acceso a los artículos de distinguidos compatriotas, todos ellos con deseos de salir lo antes posible de esta narcodictadura totalitaria. A través de estas relaciones con los “amigos invisibles del aire" como diría Arturo Uslar Pietri, se percibe que nos debatimos entre la emoción y la razón, sin lograr el equilibrio necesario para acuerdos mínimos.

Es muy probable que estas confrontaciones se deban en gran parte a que las opiniones viajan rápidamente por las redes sociales, las cuales nos bombardean con informaciones que a veces son ciertas, pero otras son medias verdades o inclusive mentiras. Como el cerebro emocional reacciona mucho más rápido que el cerebro racional, disparamos desde la cintura sin pensarlo dos veces.

El cerebro emocional es más primitivo que el racional, ya que se desarrolló tempranamente para permitir la sobrevivencia a los primeros homínidos. El mismo es imprescindible para que no seamos simples robots. El racional se desarrolló gradualmente hasta lograr su máxima evolución con el Homo sapiens, aunque a veces dudamos de su sapiencia.

¿Por qué gente valiosa con cierto nivel de educación se ha vuelto tan agresiva en contra de otros que generalmente tienen el mismo objetivo? ¿Acaso la cizaña sembrada por el régimen afectó nuestra parte del cerebro que actúa como puente necesario entre la emoción y la razón? Quizá la explicación es que nos encontramos en una fase de sobrevivencia, angustiados por la situación económica, la escasez, la persecución política y por la lejanía de muchos de nuestros seres queridos. En estas circunstancias tiende a manifestarse con mayor preponderancia el cerebro emocional.

Por ello descalificamos a quienes no nos suministran una solución a corto plazo y nos inclinamos a simpatizar por quien ofrece el cese inmediato de la usurpación mediante el arrebato del poder, aunque en el fondo el cerebro racional nos indica que “los rusos también juegan”, como dice el profesor Adolfo Salgueiro. Ese relegado cerebro racional debería hacernos notar que el equipo que enfrentamos es malamañoso y sin escrúpulos. Que además cuenta con la incondicionalidad del árbitro y de los guardalíneas, o sea de la Fuerza Armada, del Tribunal Supremo de Justicia, aunque sea espurio, de los paramilitares rojos y del narcotráfico. En estas circunstancias al equipo de la democracia se le dificulta meter gol, aunque contara con Messi y Ronaldo.

Como no hemos podido ganar el partido, el cerebro emocional nos induce a buscar un culpable y rápidamente le echamos la culpa al entrenador, es decir a los partidos políticos. Desde luego que hay argumentos para ello aunque, a pesar de sus errores, los dirigentes de los partidos siguen dando la cara. Sin embargo, las descalificaciones no cesan. Aquí el cerebro emocional nos juega sucio y la emprendemos en contra de los dirigentes que no caen simpáticos o que a veces se contradicen. También hay que reconocer que no ha surgido un líder que nos aglutine, sino que tenemos varios dirigentes unos más valiosos que otros y la identificación con los partidos políticos es baja. Parte de la culpa es de ellos y parte de campañas de antipolítica.

A pesar de todo, hoy contamos con unos diputados que sesionan aunque ni cobran, ni disponen de facilidades de transporte, un grupo de ellos está refugiado en embajadas y otros presos o exiliados. Surgió un joven ingeniero que le ha tocado asumir una tarea difícil y riesgosa. El presidente (e) Juan Guaidó encabeza las encuestas y es una esperanza. No cometamos el suicidio político de descalificarlo. Prometió una ruta y la está cumpliendo. El fin de la usurpación puede producirse por varias vías. No nos ceguemos.

Las sanciones están actuando, pero no pueden dar resultados a la velocidad deseada y no surtirán efecto sin la reactivación de las protestas de calle. Conjuntamente sí podrían obligar al régimen a renunciar o a convocar elecciones muy transparentes. Desde luego que el tema electoral despierta mucho escepticismo por experiencias anteriores, sobre todo si se realizan con Maduro en Miraflores y es candidato, pero ello es superable con estricto control internacional, entre otros puntos. Para que esto pueda materializarse es necesario dejar las descalificaciones que solo producen desánimo. En este sentido, mis admirados y respetados luchadores como María Corina y Antonio Ledezma, y distinguidos articulistas como Carlos Blanco pueden hacer una importante contribución en orientar a los ciudadanos. No parece haber otra opción en el panorama.

Como (había) en botica:

Antonio Pasquali fue un gran venezolano, venido a esas tierras con otros italianos que hicieron una importante contribución a nuestro desarrollo intelectual y material. Nuestro pésame a su distinguida familia.

Felicitaciones a María Corina Machado por merecido premio a la Libertad otorgado por la Liberal International.

¿Hasta cuándo el general Padrino López va a permitir que se violen los derechos al general Hernández Da Costa, a otros oficiales y a gran número de ciudadanos?

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 3 min


Maxim Ross

En un reciente artículo ¿Cuál Acuerdo? ofrecía una escala de valores para concluir en la necesidad de alcanzar un Acuerdo de Integración Nacional, ahora que la Asamblea Nacional llama a todas las organizaciones que hacen vida en Venezuela a respaldar un Acuerdo Político Integral. En ese sentido, rescatamos un proyecto elaborado en la Universidad MonteAvila, en el cual defendemos que Venezuela se viene desintegrando sistemáticamente, más todavía con la intensidad que ha impuesto esta revolución destructiva “bolivariana”.

Frente a ello, contraponemos el concepto de Integración Nacional, es decir rehacer el país no solo en el plano político, sino iniciar un proceso sistemático y consistente de cambios en los planos institucionales, económicos y sociales, comenzando con un Acuerdo Democrático Nacional (ADN), que restaure nuestro ordenamiento democrático en reconocimiento a la tradición y cultura democrática venezolana.

En el artículo anterior (¿Cuál Acuerdo?) definimos algunos campos a identificar y reformar para alcanzar un mayor grado de Integración Nacional, entre ellos el hiper -presidencialismo, el estatismo, el centralismo y la extrema dependencia petrolera. A nuestro juicio, ellos conforman la “armadura” económica-política-institucional que nos ata”[1] para tomar una frase de un evento que, al respecto, realizaremos en la Universidad.

Sin embargo, no es la suma de esas reformas lo que caracteriza la idea de “integración”, lo que la hace es la necesidad de entenderlas y enfocarlas tan de manera simultánea como sea posible y, si no es así, al menos tener conciencia de que cada plano debe soportar los restantes. Decimos: no habrá descentralización sin una radical reforma que coloque a la provincia económica venezolana en el primero plano. Decimos: no habrá ampliación democrática con el grado de estatismo que hemos experimentado. Decimos: no habrá democracia plena y equidad mientras 16 a 17 millones de venezolanos vivan en pobreza o en las condiciones más precarias. El Acuerdo de Integración Nacional va en esa dirección.

Decimos: que la sociedad civil venezolana tome la iniciativa de promoverlo, constituyendo una Plataforma Civil que articule y coordine a distintas instituciones organizadas, sean gremios, asociaciones, comunidades, para que identifiquen sus problemas comunes y sus necesidades generales. Sobre este tema volveré en la próxima entrega.

[1] La integración nacional: una necesidad histórica para el Progreso y la Paz de Venezuela.

 1 min