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Opinión

​José E. Rodríguez Rojas

México ha avanzado en su camino al desarrollo a través de estrechar sus relaciones con el primer mundo. Ello lo ha hecho mediante un Tratado de Libre Comercio con sus vecinos del norte (TLCAN) que le ha permitido incrementar su comercio e inversiones en forma sustantiva. El TLCAN ha convertido al país azteca en el octavo exportador de automóviles a nivel mundial. La composición de las exportaciones se ha modificado, reduciéndose el peso de las exportaciones petroleras que son minoritarias. Esto ha derivado en un incremento del tamaño de la economía que ha desplazado a España como la mayor economía de hispanohablantes del mundo y ha posibilitado el ingreso del México en la OCDE conocido como el “club de los países ricos”.

Entre la década de 1970 y 1990 se desarrollaron diversos eventos que fueron clave en la transformación de México en una economía no petrolera. Durante esos años gobernaba en México el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el cual era heredero de la tradición de la revolución agraria mexicana. El PRI mantenía el control del Estado desde 1930, conformando un régimen autoritario de largo aliento qué si bien recurría a la represión, también emprendió reformas que lo conectaron con amplios sectores económicos, académicos y culturales. Evidencia de ello es que un intelectual de la talla de Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura, se desempeñó como embajador en la India de uno de los gobiernos de este partido.

El PRI era un partido de Estado en el sentido de que se consideraba comprometido con la gestión del Estado mexicano en el largo plazo y la necesidad de pensar ésta más allá de las circunstancias del momento. La dirigencia del partido concluyó que manejar el Estado era muy complejo, en consecuencia, envió a sus jóvenes dirigentes presidenciables a formarse en economía y gerencia en las universidades de los Estados Unidos; con el propósito de construir una generación que fuera capaz de enfrentar los retos que planteaba la globalización a la economía mexicana, aunado al reto de convivir con su vecino, el coloso del norte, y sobrevivir en el intento.

Un miembro de esa generación, formado en los Estados Unidos, Carlos Salina de Gortari, llegó a presidente de la nación a finales de la década de 1980. Salinas era economista y obtuvo un master en Administración Pública en la Universidad de Harvard y luego un PHD en la escuela de gobierno de la misma universidad. En su administración se inició la discusión de un Tratado de Libre Comercio con sus vecinos, Estados Unidos y Canadá (TLCAN), el cual recogía una idea lanzada por Ronald Reagan en su campaña a la presidencia de Estados Unidos en 1980, que dio lugar a un acuerdo previo entre éste país y Canadá, que luego se extendió al país azteca. Los esfuerzos del PRI habían dado frutos ya que sus jóvenes dirigentes habían contribuido a la concepción de un acuerdo, que no solo era una respuesta a la globalización sino que intentaba formalizar, para provecho mutuo, una agenda de convivencia con el coloso del norte que fuera más allá del conflicto migratorio que todavía consume la discusión entre ambos.

El acuerdo comercial fue firmado a inicios de la década de 1990 por Salinas, el presidente H.W.Bush y Brian Mulroney primer ministro de Canadá. El TLCAN buscaba potenciar el comercio con los Estados Unidos y Canadá así como las inversiones extranjeras. El PRI culminó su larga estadía en el poder en el año 2000 con el ascenso de Vicente Fox a la presidencia, sin embargo, Fox al igual que los demás presidentes de México, que sucedieron a Salinas, continuaron la instrumentación del TLCAN, a pesar de las múltiples dificultades que se plantearon y que sería largo de enumerar en estas líneas.

Casi 30 años después una evaluación del acuerdo comercial evidencia que ha sido exitoso, si se le examina en función de los objetivos que se propuso, centrados en el tema del comercio y la inversión extranjera. Ha logrado incrementar de manera sustantiva las exportaciones hacia los Estado Unidos, así como las inversiones extranjeras de sus socios en el país del mariachi y del tequila. En particular en la industria de producción de automóviles México ha logrado integrarse en la cadena de producción. Las empresas automovilísticas americanas fabrican las autopartes en suelo estadounidense y luego las exportan al país azteca, donde se fabrican los vehículos, aprovechando el bajo costo de la mano de obra. Luego de fabricados son enviados a los Estados Unidos para su venta. Empresas europeas de fabricación de autos también se han instalado en México para luego exportar el producto final hacia el mercado americano. Como consecuencia de ello México se ha transformado en el octavo exportador mundial de vehículos. La estructura de las exportaciones ha variado, petróleo y derivados representa solo un tercio de las mismas, mientras la gran mayoría son exportaciones no petroleras que abarcan productos agroalimentarios, electrodomésticos, autopartes y vehículos entre otros items.

El crecimiento de las exportaciones y de la inversión se ha reflejado en un aumento del tamaño de la economía mexicana, medido por el Producto Interno Bruto (PIB) a precios de paridad del poder de compra (PPC), que es el indicador usualmente utilizado para ello. Para esta estimación se utiliza un tipo de cambio de equilibrio que corrige las distorsiones que corrientemente sufren los tipos de cambio, el cual permite la comparación entre los países en términos más reales. De acuerdo con esta estimación, hecha por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el tamaño de la economía del país azteca se ha incrementado a tal nivel que en 1998 desplazó a España, como la economía de hispanohablantes de mayor tamaño del mundo, según reporta el diario EL País de España. En el año 2012 el FMI confirma sus estimaciones colocando a México como la onceava economía del mundo por encima de Corea del Sur, Canadá, España, Turquía y Australia. Los avances del país azteca han posibilitado su ingreso en la OCDE conocida como el “club de los países ricos”. Según la unidad de investigación de la revista The Economist la expansión continuará en el futuro convirtiendo a México en una de las economías de mayor dinamismo del mundo.

El impacto del TLCAN se ha focalizado en algunas regiones principalmente la central y las más cercanas a los Estados Unidos. En otras, más rezagadas, la vida de los habitantes es agobiada por la violencia y el narcotráfico. La pobreza sigue siendo un tema pendiente. México es un caso paradigmático en el cual se evidencia que la pobreza es un problema de largo plazo difícil de resolver. A pesar de los esfuerzos que se han hecho, con la colaboración de los organismos internacionales, todavía involucra al 43% de la población.

Profesor UCV

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Desde el 2017 la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), a través de la Exhortación Pastoral, ha expresado de manera reiterada la necesidad de buscar en las elecciones presidenciales el cambio del rumbo político de Venezuela.

El 13 de enero 2017, la Exhortación Pastoral “Jesucristo Luz y Camino para Venezuela”, advirtió que los venezolanos reclamaban un cambio profundo en la orientación política del país, para lo cual, exigió un itinerario electoral a los fines de buscar ese cambio en la decisión del pueblo soberano.

En aquel momento la CEV llamó a los venezolanos a ser protagonistas del presente y futuro del país, y en tal sentido, invitó a los venezolanos a no ser simples espectadores.

Luego el 12 de enero 2018, en la Exhortación Pastoral “Dios consolará a su pueblo”, la CEV reiteró la necesidad de un cambio de rumbo político ante el fracaso de un gobierno que no puede cumplir con su tarea de garantizar el bienestar de la población: ni los servicios públicos, ni la industria petrolera, ni los cuerpos de seguridad, ni la sanidad pública, ni otros organismos han sabido responder a las necesidades de la gente.

Y con fecha 11 de julio 2019, nuevamente una Exhortación Pastoral “Dios quiere para Venezuela un futuro de esperanza”, recuerda en sus líneas que los venezolanos claman por lograr un cambio de rumbo y una vuelta a la Constitución.

Y para ello exigió la realización de una elección presidencial en el menor tiempo posible, para lo cual, se hace necesario:

Elegir un nuevo Consejo Nacional Electoral imparcial,

Actualizar el registro electoral,

Garantizar el voto de los venezolanos en el exterior y

Procurar una supervisión de organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea, entre otras.

Hasta ahora, advierte la reciente Exhortación Pastoral, en la crisis venezolana va ganando terreno el deterioro moral de la sociedad con sus secuelas de violencia, mentira, corrupción e irresponsabilidad, y la desesperanza y el miedo de una ciudadanía, que enfrenta ese deterioro con los tradicionales valores cívicos, culturales y religiosos.

Frente a esa dramática realidad, la Exhortación Pastoral hace un llamado en esta oportunidad para que ese cambio de rumbo, necesario y urgente, sea acompañado o complementado con una renovación ética y espiritual del país.

Al final, plantea la necesidad de:

Favorecer la educación en principios y valores.

Desterrar de la vida social la mentira como instrumento de manipulación.

Erradicar la corrupción administrativa y el aprovechamiento de los bienes públicos.

Construir adecuados mecanismos para superar la violencia familiar y social.

Para la CEV, la renovación ética y espiritual es tarea de todos, y para contribuir a ella, es fundamental:

Comprender que la política debe orientar su finalidad al bien común y no a intereses particulares.

Que la labor política debe ser asumida como un verdadero compromiso de servicio.

Que los actores políticos deben demostrar ser actores responsables, generosos honestos, coherentes, capaces de movilizar la población en consecución de grandes objetivos.

En este documento, la Iglesia se compromete a contribuir con la renovación nacional desde el fortalecimiento de la fe en Jesucristo, y en el desarrollo de programas de formación y organización que permitan la defensa de los derechos humanos, la recuperación de la institucionalidad democrática y la reconstrucción del país de una forma pacífica.

Para responder al desafío planteado por el Exhorto Pastoral, la sociedad civil debe en primer lugar, identificar cuáles son esos valores tradicionales, culturales, cívicos y religiosos a que hace mención la CEV en el reciente Exhorto Pastoral; pues una vez identificados, será posible salvaguardarlos y reforzarlos como antídotos para enfrentar el deterioro de la sociedad.

Precisamente en esos valores, es donde hay que buscar los principios que deben inspirar la recuperación de una participación ciudadana responsable, permanente y ética que sirva de complemento efectivo de la democracia representativa en el proceso de restauración del orden constitucional y democrático del país.

La identificación de esos valores mencionados en las líneas previas contribuirá efectivamente con las aspiraciones de la sociedad venezolana por alcanzar una convivencia plural, pacífica, en justicia, libertad y solidaridad, como lo establece la Constitución,

Por lo pronto, el cambio de rumbo político, al cual ha hecho referencia en varias oportunidades la CEV, es claramente una decisión de pocos, que requiere de la presión de todos; pero la renovación ética y espiritual de Venezuela, sin duda alguna es responsabilidad de todos y hoy, es también un compromiso irrenunciable frente a las generaciones futuras.

Por último, es importante destacar que la Exhortación Pastoral de junio 2019, en función de denunciar la profunda crisis de la sociedad venezolana, hace varias citas al Informe sobre la violación de los Derechos Humanos en Venezuela, y además, exhorta a la Fuerza Armada Nacional, a los órganos policiales y al Ministerio Público, a obrar conforme a la justicia y la verdad, y no al servicio de una parcialidad política.

Con esta reciente Exhortación Pastoral, la CEV nuevamente presenta un documento con reflexiones oportunas y actuales, en las cuales hay muchos elementos para poder abordar el desafío cívico de contrarrestar el deterioro progresivo de la sociedad venezolana.

POLITIKA UCAB, Julio 18, 2019

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Jesús Elorza G.

El inefable y usurpador Ministro del Deporte, en una de sus acostumbradas ruedas de prensa, se refirió a lo que según su “científico y revolucionario” criterio seria la actuación de nuestro país en los venideros Juegos Deportivos Panamericanos a celebrarse en la ciudad de Lima, Perú este 2019.

Según sus inflados pronósticos alcanzaríamos ¡¡¡un total de 10 medallas de Oro y 20 más entre Plata y Bronce, para un total de30 preseas” superando así la actuación de los Juegos del 2015 realizados en Toronto Canadá.

Como es su costumbre, adornó su intervención resaltando las políticas revolucionarias en materia deportiva que sin lugar a dudas nos llevan a alcanzar, cada vez más, sitiales superiores en el campo internacional del ciclo olímpico. Según sus palabras, la “Generación de Oro” producto de la revolución bolivariana, no se detiene en la búsqueda permanente y progresiva de medallas (en especial de oro) en los Juegos del Ciclo Olímpico: Bolivarianos, Centroamericanos, Panamericanos y Olímpicos.

Los enchufaos que lo rodeaban aplaudían a rabiar las palabras de su jefe y gritaban consignas para ganar puntos con su jalabolismo….”Con Infante y Maduro el triunfo olímpico está seguro”

Sorprendente, por falso y demagógico, es el anuncio de las 30 medallas en total que se aspiran lograr en Lima 2019. Si se compara, el histórico de medallas obtenidas en estos veinte años de “revolución” podemos darnos cuenta de cuan profundo, sistemático y progresivo es el fraudulento anuncio ministerial:

1999- Winnipeg 40 medallas

2003-Santo Domingo 64 medallas

2007-Río de Janeiro 69 medallas

2011- Guadalajara 72 medallas

2015-Toronto 50 medallas.

2019-Lima el pronóstico es de 30 medallas

El listado demuestra fehacientemente que el “científico y revolucionario” pronostico del usurpador ministro del deporte, no es sino el preámbulo de una derrota anunciada con un balance regresivo de 20 medallas con relación a los últimos Juegos Panamericanos. Quedo al desnudo como un incapaz, incompetente e irresponsable funcionario. Solo a los falsos profetas se les ocurre vender la ilusión de señalar que a menor cantidad de medallas estaremos superando actuaciones anteriores.

Ahora bien, es importante señalar que la responsabilidad absoluta del desastre deportivo venezolano recae sobre los hombros de quienes han tenido la conducción del mismo y solo han demostrado además de su incapacidad un desempeño marcado por la corrupción.

A manera de síntesis, pudiera decirse que los 20 años del régimen chavista-madurista en materia deportiva, se han caracterizado por una constante violación de la autonomía de las Federaciones Deportivas y del Comité Olímpico, el encubrimiento de los ilícitos ocurridos con todo lo relacionado al transporte, alimentación y viáticos de las delegaciones que representan al país en eventos internacionales. La no transparencia en el manejo de los cuantiosos recursos económicos del Fondo Nacional del Deporte. La estafa continuada con la solicitud de divisas a Cadivi. El encubrimiento de los ilícitos ocurridos con la construcción de las instalaciones deportivas para los Juegos Nacionales o para eventos internacionales como lo fue el caso del Estadio Iberoamericano de Atletismo en Maracay. El grave y progresivo deterioro y abandono en que se encuentra más del 80% de nuestras instalaciones deportivas, lo cual ha generado el alejamiento de las comunidades y población en general de las mismas, consolidándose además serias restricciones para el desarrollo del deporte de rendimiento por carecerse de instalaciones adecuadas. La no homologación y pago de los pasivos laborales de los pensionados y jubilados del Instituto Nacional de Deporte. La solicitud irresponsable de sedes de eventos deportivos internacionales con el solo propósito de continuar con la apropiación indebida de los recursos económicos destinados para tal fin, ejemplo de ello lo ocurrido con la Copa América de Futbol, Juegos Bolivarianos de Playa, Iberoamericano de Atletismo, Mundial de Softbol femenino entre otros. La no asistencia a eventos internacionales programados, por incapacidad gerencial que pretenden esconderlas con señalamientos contra el imperio norteamericano y la guerra económica. La entrega de divisas a la dictadura cubana a través de leoninos convenios de contratación de “entrenadores” y los juegos del “Alba” y la permanente suspensión de los Juegos Nacionales.

Con mentiras o medias verdades el estancamiento deportivo del país seguirá ampliándose de manera exponencial Una nueva visión estratégica del deporte debe superar el estado generalizado de corrupción que impera en el sector, la desatención a los atletas, entrenadores y dirigentes, la incompetencia e incapacidad de los funcionarios, la no formación de entrenadores, el progresivo deterioro de las instalaciones deportivas y la ideologización político partidista de la actividad con fines proselitistas.

Sin lugar a dudas que “Un Deporte Mejor requiere obligatoriamente una Sociedad Mejor” y este objetivo solo podrá alcanzarse con el cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.

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El enfoque racional

Los politólogos suelen tomar prestado de la economía la figura del individuo maximizador para sus análisis. Se trata de un ser que, al buscar optimizar su bienestar, sopesa las oportunidades y desafíos que enfrenta para elegir la mejor combinación. Ello expresa una conducta racional. Aunque no lo denominan como tal, una “función de utilidad” incidiría en las decisiones de los políticos, buscando reducir al mínimo los costos o probabilidades de resultados adversos, y maximizando los beneficios o posibilidades de resultados provechosos para su tolda o proyecto personal. Es decir, como en economía, se parte de la existencia de un ser racional, cuyas decisiones responden a los premios y los castigos percibidos en un momento determinado. Sin esta suposición no sería posible predecir las acciones de los individuos ante políticas o estímulos específicos.

La hipótesis del individuo racional fundamenta los análisis de cómo sacar del poder a la camarilla usurpadora de Maduro. Su renuencia por dimitir, a pesar del notorio fracaso de su gestión, responde a incentivos poderosos. El control de las fuerzas coercitivas del estado le provee de enormes beneficios al facilitarle la expoliación de la riqueza social. Por su parte, la represión de las movilizaciones democráticas para sostenerse en el poder tiene, hasta ahora, bajo costo. Alternativamente, los costos de su salida son muy elevados, ya que los desmanes cometidos condena inequívocamente a algunos a prisión. Sus beneficios, además, serán nulos, pues carecen de activos con los cuales desenvolverse de manera lícita fuera del poder. En ausencia de su red de complicidades no son nada.

De ahí la lógica de la estrategia instrumentada por las fuerzas democráticas: modifíquese la relación costo-beneficio percibida por quienes sostienen al régimen para que les sea más atractivo irse que quedarse. Esto significa reducir los beneficios de su permanencia y aumentar sustancialmente los costos de la represión. Las sanciones impuestas a personeros del régimen que violaron derechos humanos y/o robaron al país cumplen este papel. Las sanciones más generales —exclusión del estado venezolano del sistema financiero estadounidense, prohibición de transacciones con PdVSA— achican las bases para sus negociados turbios, aunque con altos costos para el resto de los venezolanos. Finalmente, las atrocidades reveladas en el informe de Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, elevan los costos de la represión ante la comunidad internacional.

Por otro lado, el ofrecimiento de levantar las sanciones a quienes renieguen de la dictadura y ayuden a restablecer el ordenamiento constitucional, la posibilidad de un régimen transicional para juzgarlos -- como ocurrió en las negociaciones de paz en Colombia--, así como eventuales períodos de gracia para que puedan esfumarse, debían bajar sustancialmente el costo percibido por dejar el poder. Profundizar estos incentivos debería producir deserciones militares (y de otros) y resquebrajar las bases del régimen. Y, en la medida que se haga evidente la inviabilidad de un régimen sin futuro, podría producirse una implosión que abriera las puertas a un cambio democrático sin mayores traumas.

Esta estrategia suscita la crítica de algunos por razones éticas o de justicia, dadas las concesiones que habría que hacer para inducir la salida de la mafia usurpadora. Pero su permanencia genera costos que pesan aún más. Lamentablemente, no ha producido los resultados esperados hasta ahora. Se plantea, entonces, 1) acentuar los incentivos, sobre todo las sanciones, cuidándose de las posibles repercusiones negativas sobre el resto de la población; 2) darle más tiempo, aunque ello prolongaría la terrible situación actual de muertes y sufrimientos; y 3) abrir espacios para negociar soluciones globales o individuales. Es menester persistir en esta estrategia –se argumenta—para evitar salidas violentas, con altos costos para los venezolanos, que dejarían cicatrices que dificultarían la convivencia y la recuperación del país.

El efecto maldad

Pero el análisis anterior no es suficiente, ya que omite un elemento crucial: la presencia de la maldad. Agradezco a mi amigo, el profesor Miguel Ángel Martínez Meucci, la introducción de este concepto como categoría de análisis político1. Implica que las decisiones tomadas desde el poder no necesariamente se atienen a una decisión racional ante una relación costo-beneficio, como la que se derivaría de la hipótesis del individuo maximizador. En todo caso, implica que debe incorporarse como “beneficio” en la función de bienestar de quienes ejercen el poder, el placer de hacer daño a quienes “se lo merecen” o son considerados enemigos2. Ello explicaría porque los incentivos instrumentados hasta ahora de la estrategia mencionada han tenido escaso efecto y ayudaría a responder a la pregunta de cómo se mantiene todavía en el poder un régimen tan nefasto, rechazado por la inmensa mayoría.

La maldad existe en toda sociedad. Suele desatarse por odios, frustraciones, ansias de venganza o de retaliación, resentimientos, envidias y/u otras pasiones malsanas. En aquellas sociedades con instituciones sólidas, con normas de convivencia y de respeto compartidas y consensuadas entre mayorías, la maldad es reprimida penalmente y/o condenada por razones morales. Transgrede valores y costumbres considerados justos o correctos. La propensión a la maldad puede ser potenciada en quienes padecieron maltratos de niño, crecieron en ambientes de mucha violencia e injusticia o que sufrieron traumas o agresiones que no fueron adecuadamente procesadas. Seguramente hay otras explicaciones, pero como no soy experto en el área, no me atrevo a ofrecerlas. Lo importante, en lo que al presente escrito se refiere, es que esta maldad –imposible de suprimir totalmente-- tiende a reducirse al mínimo en presencia de instituciones sanas, incluyendo los valores conculcados en el ámbito familiar, vecinal o religioso. En tal entorno, difícilmente llega a ser una conducta extendida entre grupos o estamentos sociales, ni tampoco a caracterizar el ejercicio del poder. De convertirse en condición mayoritaria o notoria, señalaría un fuerte resquebrajamiento de las instituciones.

El papel de la ideología y de las mafias

Entre las instituciones no puede dejar de mencionarse a la ideología, crisol de valores, mitos y creencias que moldean nuestra visión del mundo y, por tanto, nuestra conducta en sociedad. Ideologías basadas en el conflicto, que pregonan una única verdad, religiosa o política y profesan odio contra quienes ponen en duda su supremacía, suelen encomiar la maldad cuando ésta se canaliza contra ellos. El fascismo clásico, las sectas islamistas y las agrupaciones revolucionarias que invocan la “lucha de clases” invitan a ejercer la maldad contra quienes desamparan de toda consideración como miembros de la sociedad deseada, en tanto que “enemigos” de ella. La justifican por razones de limpieza o redención social. Odiar a quienes están reñidos con el proceso liberador e, incluso, fusilarlos sin misericordia tras juicios sumarísimos --el “Che” en el fuerte La Cabaña-- es loable: “la Historia lo absolverá”. En mentes sectarias la prosecución de fines trascendentes excusa las maldades más crueles: se convierten en “bondades”.

No es halado por los cabellos, entonces, sustituir esta noción por una categoría de signo contrario, el de la “maldad”.

Por otro lado, donde se destruyen instituciones liberales que fomentan la convivencia y el respeto por el otro, emergen regímenes de fuerza. Las relaciones de poder suelen facilitar prácticas de expoliación – como revela el caso venezolano-- conformándose con el tiempo auténticas mafias basadas en la lealtad absoluta al líder a cambio de una cuota en los frutos del expolio. Sus acciones pueden cobijarse con distintos idearios, llegándose a plasmar incluso en códigos de conducta. Se estructuran organizaciones regimentadas y jerarquizadas, en las cuales la disposición a la violencia –ser el “malo” de la partida-- puede ser la vía para “ganarse” el ascenso. Se cuelan en el poder los más perversos.

La maldad en el régimen de Maduro

En la Venezuela de Maduro, quien asume “valerosamente” un comportamiento perverso, violatorio de los derechos consagrados en la constitución, como fue el caso de la fiscal Harrington, la jueza Barreiros, los militares imputados de narcotráfico o aquellos que han destacado en sus labores represivas, como el general Zavarce, son premiados con reconocimientos y ascensos. Las FAES, grupo de exterminio que hace razias en barriadas populares, son alabadas. Se incentiva deliberadamente a desafiar los derechos humanos y demás valores de la democracia liberal en nombre de una “revolución”.

En tal escenario, labran sus posiciones de liderazgo quienes destacan por su perversidad y crueldad, como es el caso de Diosdado Cabello. Y como tal conducta se ampara en la construcción de una realidad alternativa con base en un discurso ideológico refractario a toda crítica externa, suele ser aplaudida: se ha convertido en un nuevo “correcto”. El cinismo de Cabello es, en realidad, jactancia en despreciar todo entendimiento para regresar al ordenamiento constitucional, porque ello no es compatible con el ideario así construido. De ahí también los disparates con que, sin rubor alguno, Maduro justifica su política represiva y culpa a las víctimas de las acciones libradas contra ellas.

La dinámica política del chavismo ha compactado en un núcleo central de poder, tanto por mecanismos de promoción propios a toda mafia como por su funcionalidad para con el montaje ideológico que les sirve de justificación, a los más perversos. Cuando Iris Varela alardea que, “Así dejemos a Venezuela en cenizas no nos iremos del poder”, Delcy Rodríguez grita que la “revolución” persigue la venganza, Maduro se ufana de que “ni por las buenas ni por las malas” llegará Guaidó a gobernar y Cabello amenaza con el mayor desparpajo que, ante una intervención extranjera, se “exterminará” primero a la oposición porque es lo más fácil, están exteriorizando su maldad. Rechazan la idea de convivir con el “otro”, ¡pero en nombre de una “revolución” que profesa amor por el pueblo!

Como es harto sabido, la práctica de la tortura degrada, antes que nada, a los torturadores. Al ser extendido y contar con la anuencia o complicidad de los más altos niveles, el régimen muestra estar podrido. El estado policial que ha instalado, con el protagonismo cada vez más activo y “a la libre” de los organismos de seguridad y de bandas paramilitares fascistas, es un caldo de cultivo para la maldad.

En realidad, la maldad contra quienes se desprecia representa un ejercicio de poder. Así lo ejemplificó Maduro cuando se hizo filmar bailando salsa mientras la Guardia Nacional y las bandas fascistas asesinaban a jóvenes que salían a manifestar a favor de la restitución del ordenamiento constitucional. Ello se repitió al difundir la imagen de oficiales de la marina de guerra bailando con traje formal a escasas horas de la muerte, luego de espantosas torturas, del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo. Si, como señaló Lord Acton, “el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”, nada más absoluto que disponer de la vida de otros, por encima de la ley, consideraciones éticas o humanitarias.

De manera que, al lado de los intereses pecuniarios que les impide despegarse del poder --fuente de sus fortunas--, y de la construcción ideológica que “justifica” que se cojan el país para sí y sirve para “auto absolver” sus atropellos a la población, se encuentra la exudación de poder que da la crueldad en el trato a quienes considera enemigos, “beneficio” en la función de bienestar de Maduro y los suyos.

Los factores mencionados –los intereses de mafia, la excusa ideológica y la maldad-- explican el proceso deliberado e inclemente de empobrecimiento sostenido de la población con políticas económicamente destructivas. A pesar de innumerables llamados a Maduro para rectificar, nunca lo hizo. Simplemente, no le importa. El hambre, la miseria, las muertes y padecimientos por falta de medicamentos y deterioro de las instalaciones sanitarias, la inseguridad y el colapso de los servicios públicos, no obedecen a un complot imperialista para bajar los precios del petróleo ni son accidentales. Pero el régimen despacha el asunto con cajas de productos subsidiados (CLAPs), distribuidas a hogares humildes a cambio de lealtad y sumisión. Burlarse abiertamente así del sufrimiento de tantos ostenta una supremacía “revolucionaria”. Ahora el informe desgarrador de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas certifica las atrocidades que organizaciones defensoras de derechos humanos tenían años denunciando.

A quienes Maduro debe su permanencia en el poder, la cúpula militar y la seguridad de estado cubana, son componentes indisolubles de ese cáncer tóxico que viene gangrenando el tejido económico y social del país. Por eso no hacen nada, a pesar de la dimensión de la tragedia urdida sobre los venezolanos. Padrino y demás jefes militares controlan la economía y son los principales beneficiarios del régimen de expoliación instalado. Detrás, hay 60 años de experiencia perfeccionando mecanismos de terror de estado acumulados por los asesores cubanos, cómplices y socios de la mafia chavista. Ahora aparece Vladimir Putin empeñado en desestabilizarle el patio trasero de los EE.UU., alentando a Maduro a resistir frente a las presiones por desalojarlo, parapetándole los equipos militares que le vendió a Chávez. La maldad endurece la indisposición de la mafia por llegar a acuerdos, la cementa en el poder.

Implicaciones: ¿negociación o intervención?

Lo argumentado hasta ahora va en la dirección de señalar que Venezuela no sufre simplemente de una dictadura militar con la que, en consideración de la preservación de sus intereses en el tiempo, puede llegarse a acuerdos. Nos enfrentamos a una mafia que concentra maldad y se refugia en una realidad alterna para blindarse contra toda increpación basada en los hechos. Cualquier enfoque sobre la solución a la tragedia venezolana debe tomar en cuenta tales condicionantes. Por otro lado, la institución militar como tal simplemente no existe, carcomida por la politización, el oportunismo y el reemplazo de las líneas de mando por lealtades de mafia. La descomposición se refleja también en el protagonismo beligerante de bandas fascistas que poco a poco van asentando su autoridad en zonas populares. Instancias públicas retroceden ante la consolidación de redes de complicidad en el expolio del patrimonio nacional. En esta situación de anomia, personeros del núcleo duro del Madurismo responden como todo fascismo atrincherándose para librar una batalla final. Ofrecer negociar a la par que se persigue a parlamentarios, se tortura y asesina a militares y civiles opuestos al régimen y se encarcela a venezolanos por razones políticas, mientras se libera a otros, ¿Va en serio, más allá de procurar un segundo aire para seguir con sus desmanes? ¿Tiene sentido?

Obviamente tiene sentido si genera los resultados esperados en un tiempo prudencial. Debe evitarse prolongar innecesariamente el sufrimiento del pueblo venezolano. Pero ¿quién o quiénes desde el poder están dispuestos, realmente, a llegar a acuerdos? Entramos en el mundo de la especulación. Por su imbricación con la maldad, no parece que se pueda contar con los integrantes del núcleo central de poder. Más hacia la periferia, ¿Quiénes estarían propensos a entrar en una negociación como la planteada en la estrategia descrita al comienzo? ¿Qué tanto depende la mafia de ellos? ¿Significaría el resquebrajamiento definitivo de su poder criminal? Desde afuera, imposible de saber.

Si bien una salida expedita, a los ojos de muchos, estaría en sacar a Maduro y compañía por la fuerza, se plantean los siguientes problemas:

1) las fuerzas democráticas en Venezuela, de no prosperar una deserción masiva de militares, no tienen capacidad para ello. Esta reside en los países amigos, la mayoría de los cuales se han manifestado en contra, hasta ahora, de tal acción.

2) Es difícil evaluar el costo de tal intervención. Todo hace prever un desplome rápido de la resistencia militar formal, pero es difícil que no haya derramamiento de sangre. Por otro lado, la anomia y la anarquización del país pudiera generar focos de violencia al desmoronarse la fuerza Armada, con capacidad de desestabilizar un gobierno de transición y/o causar bastante daño.

3) Es menester rescatar una estructura militar confiable que respalde la autoridad de un gobierno de transición. Estar en capacidad de garantizar la paz y el orden requerirá, por un tiempo, contar con militares leales. Una intervención extranjera podrá dificultar esto.

¿Qué hacer?

Ante el atrincheramiento del núcleo central, las fuerzas democráticas necesitan del apoyo activo y comprometido de los países amigos. Por tanto, no se puede abandonar la negociación, que es la base de su estrategia. Aun manteniéndose el lineamiento de cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones confiables, el punto álgido es el de las elecciones, pues las condiciones mínimas aceptables para su realización presuponen dirimir los otros dos: Maduro no aceptaría realizar elecciones en condiciones en las que claramente perdería y cuyas secuelas, tomando en cuenta la euforia desatada, serían desastrosas para la mafia. De ahí que la exigencia estricta y celosa de condiciones para la realización de comicios con todas las garantías se convierte en punto de honor.

Lo anterior implica que la negociación debe hacerse necesariamente en un marco de presión creciente que asome, de manera cada vez más clara, la posibilidad de una intervención si, en última instancia, el régimen no muestra disposición alguna en ceder. Esto significa varias cosas:

1) Convencer a los aliados internacionales, sobre todo al Grupo Lima y la Unión Europea, de la malignidad del núcleo duro del Madurismo. El informe Bachelet ayuda a este entendimiento, pero debe acompañarse de otras acciones como las intentadas ante la Corte Penal Internacional3. Ello pone énfasis en que los representantes del presidente (e) Guaidó continúen denunciando los atropellos del régimen ante las instancias de gobierno del país en el que están acreditados.

2) Neutralizar, hasta donde sea posible, la interferencia rusa y de otros países aliados de Maduro. Esto, obviamente, no depende de los venezolanos, por lo que debe concertarse como parte de una estrategia internacional.

3) Tratar de descifrar la postura definitiva, si es que la hay, del gobierno estadounidense frente a la situación venezolana. A pesar de las declaraciones amenazantes contra Maduro de altos voceros y del propio Trump, nuestro país está lejos de ser central a los intereses de Estados Unidos. ¿Las elecciones presidenciales del próximo año favorecerán una actitud más definitiva de ese país ante la banda criminal que desgobierna a Venezuela? Un presidente que ha hecho alarde de racismo y que tilda a los mexicanos de violadores y criminales, no augura un compromiso más allá de declaraciones que puedan favorecerlo electoralmente. Ahora que ha cobrado relevancia el manejo internacional de la crisis venezolana, ¿cómo entra Venezuela, si acaso entra, en la política exterior del país del norte? ¿Existe una estrategia discernible al respecto?

4) La pieza clave pudiera ser el presidente Duque de Colombia. Más allá del oprobio que genera la mafia militar – civil, la situación venezolana constituye una amenaza para la estabilidad y seguridad de la región. No sólo por ser plataforma para el narcotráfico, refugio de la guerrilla colombiana y asiento supuesto de bandas terroristas, sino también por el efecto desestabilizador causado por los millones de venezolanos forzados a abandonar el país en busca de sustento. Colombia es la nación que, por mucho, sufre más el impacto de estos elementos. De ahí que debe alentarse que el presidente Duque asuma un liderazgo firme para adoptar una postura comprometida --que no descarte la intervención militar en última instancia-- ante el Grupo de Lima y los Estados Unidos. Presentar una amenaza creíble a la mafia de Maduro será decisiva para forzar una disposición en algunos de sus integrantes a negociar una salida efectiva.

5) Finalmente, es menester fortalecer el liderazgo democrático interno, cerrando filas en torno a las iniciativas asumidas por el presidente (e) Juan Guaidó y procurando la búsqueda de consensos con partidos y organizaciones sociales respecto a las acciones a tomar. Ello es clave para anclar apoyos externos. Además del trabajo de base en distintos sectores de la sociedad y la promoción inteligente del Plan País como alternativa viable y creíble al desastre urdido por la mafia, deben continuarse los esfuerzos por detectar y comprometer a militares sanos en el restablecimiento del orden constitucional. Como se mencionó arriba, sin la existencia de una estructura militar respetuosa de la ley, sometida al liderazgo civil, será más difícil restablecer la autoridad de un gobierno democrático, dado el ambiente inicial anarquizado que emergerá de la anomia y la descomposición actual.

Debo confesar mi incomodidad por estar opinando desde las gradas sobre el acontecer venezolano. Se trata de unas reflexiones que viene mascullando alguien entrado en la tercera edad acicateado por el sentimiento de impotencia que lo embarga ante la barbarie que se ha enseñoreado de Venezuela. Como ciudadano responsable, deseo contribuir con la unidad de propósitos que permitan superar esta tragedia. De ahí la ilusión de pensar que estas reflexiones puedan contribuir con ello.

En mi descargo, quiero manifestar mi confianza y admiración por esa valiosa y brillante generación de jóvenes que han asumido la conducción del proceso liberador. Son los muchachos que han crecido bajo este oprobio, muchos exdirigentes estudiantiles, quienes hoy ocupan posiciones visibles de liderazgo en las luchas por la democracia. No tengo la menor duda de que en manos de esta calificada y comprometida generación, el país saldrá de esto.

¡La maldad no puede triunfar, será derrotada!

Economista, profesor de la UCV.

humgarl@gmail.com

  1. http://www.ideasdebabel.com/el-dragon-tatuado-consideraciones-en-torno-a... meucci/?utm
  2. La descripción obedece más al concepto de crueldad que el de maldad, definida más bien como ausencia de todo precepto moral que limite hacer el mal. Cabe señalar que la escuela del Public Choice fue pionera en la incorporación del altruismo en las funciones de bienestar del ser maximizador (James Buchanan, Theory of Public Choice).
  3. No hay que olvidar, lamentablemente, que el informe de la Alta Comisionada debe presentarse ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, donde el régimen tiene aliados que pueden evitar su aprobación.

 16 min


Alejandro J. Sucre

Ni Pemex ni PetroBras, ni Rofnef ni ninguna empresa petrolera estatal en el mundo, a excepción de Armco tiene el potencial de Pdvsa. Sin embargo, ninguna de esas empresas, aun cuando los precios del petróleo bajaron a $25/barril, y se destaparon escándalos de corrupción, dejaron caer la producción y mucho menos dejaron de pagar a sus acreedores. Es muy grave que una empresa que explota las mayores reservas del mundo, que tiene un costo de extracción de petróleo de los mas bajo de todos los países, que tiene acceso a mercados internacionales y proveedores de talla mundial haya caído en cesación de pagos y haya dejado de producir. La demanda mundial de petróleo sube cada año al igual que el precio. Venezuela tiene casi 100 años de experiencia produciendo petróleo. Y esta 100 % en manos de gerentes designados por el gobierno nacional. No veo por donde buscar culpables que no sea el mismo gobierno. La caída en la producción vino mucho antes de las sanciones impuestas por EEUU en agosto del 2017. Estas primeras medidas de agosto de 2017 en cierta manera ayudaron a evitar endeudamientos con agiotistas y preservar el patrimonio de la empresa, tomando en cuenta que se endeudo en la década pasada para aumentar la producción y logro lo contrario. Con el flujo de caja propio, Pdvsa no debería tener problemas para producir mas de 2,5 millones de barriles y pagar sus deudas e ir reduciendo la carga financiera y aumentar el flujo de caja de la nación. Las últimas sanciones del 2018 donde no le permiten hipotecar activos también se pueden superar si solo Pdvsa fuera mas eficientes en su gerencia. Ni siquiera los chinos ni los rusos han tenido la oportunidad de mantener la producción ni tampoco cobran sus acreencias sino que sufren continuas reestructuraciones. Esto es Pdvsa no le cumple a nadie cabalmente, ni a los países aliados y menos a los de Petrocaribe.

El endeudamiento de cuentas por pagar de Pdvsa debe ser totalmente revisado. La mayor parte de las cuentas por pagar son infladas para pago de jugosas comisiones a los ejecutivos de la empresa. Para Pdvsa pagar los $30.000 millones en deuda de bonos externos sujetos a tribunales estadounidenses lo que requiere es vender algunos campos petroleros por licitación, Si Pdvsa produjera 1 millón de barriles de petróleos adicionales, eso equivaldría a USD 20.000 millones de utilidades adicionales para el fisco y un flujo de baja neto adicional de USD 10.000 millones por año y asi normaliza el pago de deuda de externa. Si Pdvsa produjera 2 millones de barriles adicionales el flujo de caja neto aumentaría en $30.000 millones luego de cumplir sus deudas. Se me hace difícil entender cómo una empresa con tantas posibilidades puede disminuir la producción mes a mes sin que haya una reacción profunda. Por algún motivo inentendible el gobierno se siente mas cerca del poder con un sector privado asfixiado en políticas de controles que con un sector privado y público productivo y vibrante. Los funcionarios públicos actuales se sienten mas seguros en el poder con votos obtenidos de una sociedad dependiente vía CLAP que con votos provenientes de una sociedad prospera. Si hubiera sido mas capaz en economía el gobierno de Maduro buscara talento gerencial y hubiera podido obtener votos de los todos sectores de nuestra sociedad. Si hubiera liberado el tipo de cambio y de precio, y ordenado el gasto publico, el gobierno aun con las sanciones actuales podría lograr que la producción nacional aumente sustancialmente y que la devaluación disminuya si reduce el gasto ineficiente. Y si Maduro hubiera liberado presos políticos y devuelto los activos confiscados, la producción se hubiera acelerado mas aun con sanciones. No se entiende como Maduro y su equipo siguen los lineamientos de la fallida economía cubana castrista.

@alejandrojsucre

 2 min


Pareciera que va en serio. ¡Juiciosos los muchachos! Las conversaciones en Barbados continúan, a paso de alternativa. Voto de confianza. Si siguen en el proceso rescatarán en la gente, la confianza perdida en la política y en sus autores. Enterrarían el escepticismo y la desesperanza. Para dar paso al optimismo y la esperanza. Para el bien del país institucional, y democrático es imprescindible que la negociación culmine en un acuerdo político. Traer la paz, estabilidad democrática y el inicio de la solución a la crisis. Estoy consciente de lo complejo de la situación y las diferencias subsisten como volcán en erupción. Vemos mutismo opositor y brizna en el gobierno. “No habrán elecciones presidenciales”, deja correr Diosdado. ¿Patada a la mesa? Mientras, Héctor Rodríguez suelta la píldora “Cualquier acuerdo pasa por un cronograma electoral”. ¡Refresca el entusiasmo!

Falta trecho por recorrer

De inmediato, se inflaman las expectativas de quienes incentivan el diálogo. También de quienes quieren un cambio y solución a la crisis. ¡Cualquier camino que lleve al puerto es bienvenido! La política es la ciencia de las posibilidades. Un acuerdo atrae a la mayoría que no ve factibilidad, por ahora, de otra opción. Saltarán los radicales y extremistas. Igual, los que favorecen una intervención militar extranjera o golpe de estado militar. Todo hay en la viña del señor. “Arrieros somos y en el camino nos vemos”. La rueda de las opciones giró y paró en el espacio del convenio político. Todas estaban en el tablero. Por ahora, los huevos se están poniendo en una sola cesta. Bien, por eso. ¿Llegará a feliz término? ¡Lo espera la nación! Tirios y troyanos. Por supuesto, que esos cumplidos no le quitan lo complejo de la situación y falta mucho trecho por recorrer.

Noruega es facilitador y mediador

Abonando en el éxito, el eficaz “Método de Oslo”. El cual ha intervenido en importantes conflictos a nivel mundial. Como ellos mismos dicen son “mediadores neutrales” no negociadores. ¡Negocian las partes! Algunos de sus éxitos en la resolución de conflictos internacionales han sido, entre otros, el conflicto entre Israel y la Organización por la Liberación de Palestina y el de Colombia y las FARC. En su perfil destacado se encuentra, su condición de facilitadores o mediadores, la discrecionalidad en el proceso, creación de ambientes propensos, no tienen rol protagónico, los puntos a tratar los seleccionan las partes en conflicto y son procesos largos y continuados. El desarrollo de la nación demanda avances en la negociación. La confrontación radical ha traído decadencia e involución. División de las fuerzas democráticas, carencia de una alternativa fuerte y prejuicios generales en la población.

El 94%; el país está y va mal

El liderazgo opositor no ha sabido capitalizar la impopularidad de Maduro ni el rechazo mayoritario de que goza, para mover la calle. Según Datanálisis, Maduro tiene una evaluación negativa del 84% y positiva solo del 10%. El 94%, valora que el país está mal y va mal. Y en relación a la situación económico-social, la FAO, indicó que la subalimentación se multiplicó en los últimos años casi cuatro veces, pasando de 6,4% en 2012-2014 al 21,2%, en el periodo 2016-2018. La pobreza se extiende, los servicios públicos continúan en colapso y los ingresos familiares no llegan a cubrir ni siquiera el 10% del costo de la canasta básica de alimentos. Los programas sociales son excluyentes y proselitistas, con su carga de corrupción e incapacidad. La diáspora migratoria reduce las fortalezas del capital humanos. Los bajos niveles de salario en educación y salud han generado una desbandada de profesionales, poniendo en peligro la calidad y operatividad.

Al negociar se da y se recibe

Pero no hay que llamarse a engaño, la negociación en Barbados es compleja, porque ambas partes se sientan a la mesa haciendo esfuerzos argumentales para arrancar al otro decisiones que refuercen su propia estrategia, ya posicionada en la opinión pública. Como por ejemplo, cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres, nuevo CNE y observación internacional. De parte del gobierno, elecciones en la AN, acuerdo contra las sanciones y el bloqueo económico, no elecciones presidenciales, respeto a los tiempos y normas constitucionales. Habrá convenios y compromisos no confesados que se relacionan entre sí y con dichas premisas. Sus comportamientos no los conocemos. No pueden ser expuestos y terminan en una engorrosa trama de efectos múltiples. Al negociar, se da y se recibe en pro de un objetivo común…

fcordero@eluniversal.com

efecepe2010@gmail.com

@efecepe2010

 3 min


Carlos Raúl Hernández

Al caos, el autoritarismo y la corrupción, hay que contraponerles ley y orden, democracia y libertad, honradez y transparencia. La polarización extrema, la ruptura que hace lucir imposible la convivencia, propicia paradójicamente que los contendores se aproximen en lenguajes y métodos, como las tánganas entre nazis y comunistas en las calles de Berlín y Munich. La polarización convierte a tontos y astutos en cómplices de errores y delitos: “la familia con razón o sin ella” y trapicheos precoces, pervierten los movimientos.

La revolución es una empresa delictiva. Su objetivo es privar a la sociedad de sus derechos constitucionales, vida, libertad y propiedad, y ponerlos en manos del Estado forajido, al extremo que alguien amenace sacar reos a la calle a matar. No hay cambio social aceptable sin Estado de Derecho, mientras el radicalismo posmoderno convierte en monstruos fuerzas que proponen justas reivindicaciones. Las históricas luchas que igualaron a las mujeres, ya presidentes de países o grandes empresas, hoy las sustituyen caricaturas. Por fortuna el Movimiento por los derechos civiles de EEUU superó durante los 60 y 70 el mal revolucionario.

Mientras Angela Davis y el Black Panter Party fundado en 1966 por Elridge Cleaver, Huey Newton y otros, cometían desafueros, Martin Luther King recorría pueblo por pueblo para inscribir a los reacios negros en el registro electoral. “Los blancos” los cazaban con perros, colgaban de postes y asesinaban activistas del SDS (Estudiantes para una Sociedad Democrática), pero King desmarcado de ellos negociaba, y entre 1964 y 1968 hizo aprobar la Civil Rigth Act, hazaña comparable a la abolición de la esclavitud.

Los medios justifican el fin

Aunque ya él había triunfado los radicales quisieron falsear la historia y exhibir el asesinato de King (1968) como prueba de lo inútil del pacifismo. Pero los hombres de acción directa solo tenían fracasos y tenebrosas biografías, ocultas gracias al poder cultural de la izquierda. Angela Davis, la discípula predilecta de Herbert Marcuse es una obra magna de distorsión y mentira. Se presenta por el P.C. USA en las elecciones presidenciales de 1980 y 1984 y, esperado fenómeno electoral, no llegó a 1% aunque su peinado afro dio vueltas al mundo. La detienen por terrorismo, secuestro y asesinato en la fuga de su amante, el presidiario activista George Jackson.

En la operación, Jackson liquida seis rehenes, deja agonizantes tres más y cae acribillado. En mismo juicio a los sobrevivientes una célula irrumpe, ametralla al tribunal y mueren el juez, dos alguaciles y uno de los acusados. Pese a esto hubo una atronadora campaña mundial que logra la libertad de Davis, promovida por Marlon Brando, los Rolling Stones y John Lennon, quienes le componen canciones. Huey Newton, fundador del Poder Negro, muy joven asesinó a una prostituta con un cuchillo de cocina porque lo llamó baby. Más tarde se apropió de 600 mil dólares de la organización. Lo liquidan de dos tiros en la cara en un tráfico de Crack.

Elridge Cleaver, otro de los próceres estuvo diez años preso por violador sistemático “un acto de insurrección con el que desafié los valores blancos” aunque la mayoría de las víctimas eran negras. Luego de ser candidato presidencial en 1968 y obtener 0.5%, por un atraco fallido en el que muere un camarada, huye a Cuba donde lo recibieron a cuerpo de rey. Se va a Argelia con una corte de panteras negras y una mesada del gobierno vietnamita, pero los desórdenes, francachelas y el asesinato del amante de su mujer crisparon al presidente Boumediene e hicieron que exclamara que estaba “harto de payasadas”. Tuvo que largarse a París.

Héroes y payasos

Ya en declive entra a programas del gobierno americano para arrepentidos y termina militante del Partido Republicano, se convierte en mormón y crea una organización filantrópica denominada Los guardianes de la esperma. Más tarde funda un nuevo credo denominado Crislam, pretendida síntesis de las dos religiones. La sociedad norteamericana absorbió la subversión de los años 60, y la integró a la vida democrática y así pudo seguir en su proceso gradual, pese a que habían anunciado su decadencia.

La democracia se conquista y se desarrolla cuando las invocaciones a la justicia mueven factores de poder de sus posiciones y se producen alianzas contra la barbarie, como logró King pactar con parte del sistema político “blanco”. Igual hizo el movimiento feminista hasta finales del siglo XX y conquistó espacios definitivos para las mujeres al convencer partidos y parlamentos hostiles. La historia de los revolucionarios, que se salen de la gradualidad y quieren saltos, oscila entre el drama y la comedia. Los que quisieron combatir el KKK con los mismos métodos, terminaron igual en el basurero de la historia.

En 1968 finalizan locales, baños, escuelas, asientos en el transporte colectivo separados para blancos y negros. Ello no implica la ingenuidad de que el racismo desaparece, porque todos los grupos étnicos desconfían y se desprecian entre sí. Solo el hombre de mentalidad universal supera el parroquialismo y la pequeñez del grupo al que pertenece. El Poder Negro hoy es un recuerdo de tropelías e indignidades, mientras gracias a Luther King, cuarenta años después un negro originario de la tribu keniana luo fue Presidente de EEUU.

@CarlosRaulHer

 4 min