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Opinión

Pedro Benítez

La policía política de Nicolás Maduro arremete contra los diputados de la Asamblea Nacional. Secuestra al primer vicepresidente del Parlamento y el ala radical del chavismo asegura que arrasará a los opositores. Pese a todo eso Maduro acepta (y casi ruega) sentarse a negociar con sus adversarios. Detrás de esto no hay ninguna estrategia, hay una realidad: los factores de poder que dentro y fuera de Venezuela lo sustentan quieren una negociación. Maduro va a ella en contra de sus deseos. Es más una muestra de debilidad que de fortaleza. China, Rusia y la propia FANB le están torciendo el brazo.

El pasado 30 de abril, pocas horas después que el presidente encargado por la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, y el dirigente del partido Voluntad Popular, Leopoldo López, desafiaran el apoyo militar a Nicolás Maduro en Caracas, el periodista Vladimir Villegas entrevistaba en la televisora de señal abierta Globovisión al embajador de Rusia en Venezuela, Vladimir Zaemskiy.

A la pregunta de qué medio veía su gobierno para resolver la situación en Venezuela, el diplomático ruso contestó directamente: “La solución a la crisis venezolana tiene que ser buscada a través de las negociaciones”.

Esto lo afirma el representante diplomático de la potencia que se supone es el principal apoyo militar del régimen madurista. Un recordatorio de que Venezuela no es Siria.

Pocos días después, el portavoz de la Cancillería china manifestaba el apoyo de su gobierno al Grupo de Contacto Internacional sobre Venezuela. Una iniciativa de gobiernos europeos y americanos que busca un acuerdo político entre Maduro y la Asamblea Nacional que pasaría por un proceso electoral. Inicialmente Maduro rechazó esta propuesta.

No es que los gobiernos de Rusia y China estén por retirarle el apoyo a Maduro. Y ciertamente, en el juego de la política mundial ven a Venezuela como una oportunidad para importunar a Estados Unidos. Pero hasta allí.

China, que es la única potencia en capacidad de dar apoyo financiero sustancial a Venezuela, no ha dado un solo dólar de crédito nuevo al régimen de Maduro desde enero de 2016, es decir desde que la oposición al chavismo ocupó las dos terceras partes de las curules de la Asamblea Nacional. Por su parte, hoy sabemos que el apoyo militar de Rusia a Maduro es más propagandístico que otra cosa.

Todas las señales concretas indican que el soporte a Maduro por parte de sus valedores internacionales no es incondicional.

Pero además, tampoco lo es por parte de los generales y almirantes de la Fuerza Armada Nacional (FANB). Este es un secreto a voces hoy en Venezuela. La fractura del apoyo militar al régimen está en proceso como el lento desplazamiento de las placas tectónicas. El incidente del 30 de abril y la defección del general Manuel Ricardo Cristopher Figuera, director hasta ese día del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), son señales de ese proceso. Hay otras.

Descontento abrumador

Esta es la clave del asunto. A Maduro lo están obligando a negociar. Por supuesto, él pretende negociar para seguir en el poder (es su primera opción, pero no la única) mientras que Juan Guaidó lo quiere sacar.

Sin embargo, pese a la ofensiva de los últimos días contra los diputados de la Asamblea Nacional, es más factible el derrumbe definitivo de Maduro que la desaparición de su oposición, como pretende el ala radical chavista que hoy encabeza Diosdado Cabello.

La prueba es que Guaidó sigue firme y desafiante. Pero como hasta ahora ninguna parte ha podido derrotar a la otra la propuesta de una negociación sigue vigente.

Todo esquema de negociación en Venezuela tiene una desembocadura inevitable: una elección presidencial. Esa es la propuesta del Grupo de Contacto. Elección que todos saben que Maduro perdería abrumadoramente y que con él podría enterrar electoralmente al chavismo.

Mientras tanto Juan Guaidó ha hecho su trabajo de minarle el apoyo ruso y chino a Maduro. En público y privado, sus argumentos dirigidos a los que toman las decisiones finales en Pekín y Moscú son muy claros: una Venezuela viable le conviene a todos y sus inversiones e intereses en el país serán respetados siempre que sean legítimos. Guaidó les dice: yo soy la solución, Maduro es el problema.

Dependerá de su habilidad y de la claridad del conjunto de fuerzas que le apoyan dentro y fuera de Venezuela que esta vez Maduro no se le escape.

Pero mientras los tiempos diplomáticos van a su ritmo, otra crisis se agudiza en Venezuela, en esta ocasión la del suministro de gasolina que amenaza a Caracas. No es nueva, millones de venezolanos lidian todos los días desde hace años con esta situación. Pero al ocurrir en la capital, la vitrina del país, tal como ha pasado con los apagones del mes de marzo, es un recordatorio de la incapacidad de Nicolás Maduro para normalizar a Venezuela.

Allí reside el abrumador descontento en su contra, tanto de civiles como de militares, entre la población en general, pero también entre la gente que aparentemente le apoya de manera incondicional.

Martes 21 de mayo de 2019

Alnavio

https://alnavio.com/noticia/18757/firmas/los-factores-de-poder-que-sosti...

 4 min


El ingeniero Guaidó, presidente (e) de Venezuela, despertó un apoyo unánime cuando se juramentó, pero las críticas afloran gradualmente. Quizá si cada uno de nosotros contesta las siguientes preguntas, podríamos tener una evaluación menos sesgada, influida por la desesperación de salir del totalitarismo ¿Qué logros ha tenido el ingeniero Guaidó desde enero a la fecha? ¿Cuáles son las frustraciones de algunos sobre su desempeño? ¿Cuáles son las expectativas?

Logros:

1- Guaidó despertó a una oposición que estaba un tanto dormida y que no respondía a las convocatorias de otros dirigentes que han estado más tiempo en la palestra, la mayoría de los cuales han sido descalificados injustamente. El éxito inicial de Guaidó se debió más a ser una cara nueva que a sus propias cualidades, las cuales afloraron gradualmente. 2-El siguiente logro fue hablarle al país nacional y no al país político. Su mensaje de reconciliación y de aceptación de quienes han estado del otro lado ha sido positivo. 3- Ha tenido el coraje de dirigirse a la Fuerza Armada instándola a respetar la Constitución. No se ha producido un pronunciamiento masivo, pero es significativo el número de oficiales y de tropa que lo han reconocido como presidente (e). 4- La libertad de Leopoldo López y de Iván Simonovis es otro logro, que evidenció que Maduro no controla la totalidad del Sebin. 5- Reconocimiento como presidente (e) de casi 60 países, aunque el mérito también corresponde a otros que realizaron esa gestión. 6- La designación de varios embajadores y la aceptación de los mismos por los países. La OEA reconoció al gobierno de Guaidó y a su delegado, el distinguido constitucionalista Gustavo Tarre Briceño. 7- Guaidó no ha logrado poner fin a la usurpación, pero tiene acorralado a Maduro. Este no solo no ha podido ponerlo preso, sino que está pidiendo cacao.

Frustraciones

1 - Para quienes esperaban que la ayuda humanitaria ingresara por Táchira porque la Fuerza Armada desconocería la orden de Maduro, la acción fallida les resultó una frustración. Sin embargo no toman en cuenta que varios militares reconocieron a Guaidó, tumbando el mito de que los verde oliva son incondicionales de Maduro. Además, la repercución internacional en contra de Maduro fue unánime.2- Los hechos de La Carlota también frustraron a creyentes de que ese día sería el pronunciamiento militar. No fue así. No fue un intento de golpe de estado, sino un llamado más a que los militares respeten la Constitución.

Expectativas

Como predicadores de los principios y valores de nuestra civilización deseamos que se cumplan las expectativas del abandono del poder por Maduro y su grupo, que se enjuicien por violadores de los derechos humanos y corruptos, que se establezca un gobierno de transición de un año, que haya elecciones y un pacto de gobernabilidad quizá por diez años ¿Es posible que se puedan cumplir todas estas expectativas? ¿Tenemos la fuerza suficiente para ello?

El régimen está acosado por las protestas internas en demanda de democracia y hundido por su estúpido proceder que destruyó el aparato productivo, quebró las empresas del Estado, y promovió la hiperinflación; además, lo devoró la corrupción e ineptitud para mantener los servicios públicos. Adicionalmente, enfrenta el desconocimiento de gobiernos democráticos. Sin embargo no está desvalido, ya que cuenta, por ahora, con el apoyo fundamental de la Fuerza Armada. Por parte de los demócratas la lucha ha sido y es heroica, pero sin la fuerza necesaria para sacar a un totalitarismo enraizado.

¿Qué hacemos? ¿Insistimos en lo que con gran valor hemos hecho pero sin lograr la salida del tirano usurpador? Debemos entender que cuando una de las partes no tiene fuerza suficiente para capear la crisis nacional e internacional y la otra no la tiene para derrocar al régimen, se hace necesario intentar un acuerdo. No será fácil y quizá no se logre porque el régimen no parece dispuesto a entregar por las buenas, pero hay que intentarlo. Es preferible que se escapen unos pillos sin sanciones a que nuestros ciudadanos dentro y fuera de Venezuela sigan padeciendo.

La reunión preliminar en Oslo con el gobierno noruego pudiese ser el inicio de otras que permitan llegar a un acuerdo. El objetivo de Maduro es intentar ganar tiempo para ver si cesan las protestas y se resquebraja el apoyo de los países democráticos. El nuestro es la salida del régimen. Confiamos plenamente en Gerardo Blyde y en Fernando Martínez Mottola, de amplia trayectoria democrática. Si perciben que el objetivo de Maduro es el señalado, seguramente se retirarán como hizo Borges en República Dominicana. . El balance de la gestión de Guaidó es positivo. Debemos seguir apoyándolo y hacer caso omiso a quienes pretenden descalificarlo.

Como (había) en botica:

Es el colmo que un articulista haya intentado sabotear la reunión en Oslo sapeando la información que le confiaron sobre la realización de la misma y, además, tergiversando los hechos. También es inaudito que algunos opositores descalifiquen a priori cualquier encuentro.

La Pdvsa roja es tan descarada que niega haya escasez de gasolina.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 4 min


​José E. Rodríguez Rojas

Los docentes universitarios hemos perdido nuestra seguridad social. En ello ha influido el deterioro de la capacidad de compra de los docentes causado por la hiperinflación y la dolarización. También la inviabilidad económica de los institutos de previsión, como es el caso del IPP de la UCV. Desde hace varios años se preveía que el IPP de la UCV sería inviable económicamente, debido a los costos asociados a la jubilación del personal.El deterioro de la capacidad de compra de los salarios, ha agravado la inviabilidad del IPP y el deterioro de sus servicios.

El régimen de seguridad social que tenemos los docentes es contributivo, es decir que depende de los aportes que hacemos los profesores, aportes estos que se traducen en descuentos mensuales que hace el Instituto de Previsión del Profesorado (IPP) de la nómina de la UCV.. En la medida que la capacidad de compra de nuestros salarios ha venido declinando, nuestra capacidad para cotizar con la seguridad social se ha limitado, lo cual se refleja en el deterioro de la cobertura del seguro de hospitalización y cirugía (HCM), lo que limita el acceso a tratamientos que eran rutinarios( Ver: Rodríguez R, José.2019. El deterioro de la seguridad social de los docentes universitarios. Digalo Ahi, N°3, mayo 11, 2019).

La reducción de la cobertura del seguro y el deterioro de los servicios del IPP de la UCV es ocasionado en parte por la elevada inflación y la dolarizaciòn que se ha producido en la economía venezolana y que ha involucrado a los servicios de salud privados. Sin embargo, también es parte de la ecuación el hecho de que el sistema contributivo que hemos creado los profesores de la UCV se ha vuelto inviable económicamente pues los profesores no estamos en capacidad de cotizar o contribuir con el mismo. Los descuentos que está haciendo el IPP por diversos conceptos equivalen a un tercio del sueldo del profesor. Este sueldo que ya es insuficiente para cubrir el costo de la canasta básica, se hace más precario aún después de los descuentos que hace nuestro instituto de previsión social. Las autoridades de la UCV han tratado de aliviar esta situación asumiendo parte de los costos del seguro de HCM, a pesar de ello los descuentos continúan siendo elevados agudizando la precariedad de nuestras remuneraciones.

La inviabilidad económica del IPP es un fenómeno de vieja data, que se ha agravado en la coyuntura actual. Esta inviabilidad es provocada por el peso de los costos asociados a la jubilación del personal administrativo y médico del IPP. Un profesor de nuestro entorno más cercano, asistió hace varios años a una sesión de la junta directiva de la Asociación de Profesores de la UCV (APUCV), en la cual se estaba discutiendo el tema de la jubilación del personal y sus implicaciones en la sostenibilidad de la institución en el mediano y largo plazo. Las diversas directivas de la APUCV han concedido al personal las mismas concesiones que la UCV nos ha otorgado a los docentes. Debido a esto el peso de las pensiones por jubilación han consumido los escasos recursos de que dispone el IPP. El profesor mencionado me confió angustiado, que la conclusión de la sesión de la junta directiva fue que en un momento dado los descuentos que nos hacen, así como los ahorros, no serían suficientes para cubrir el costo representado por las pensiones, conduciendo al colapso del IPP. Actualmente estamos en medio de este proceso y la incapacidad del IPP de asumir sus obligaciones es reflejo de ello.

Actualmente el Consejo Universitario de la UCV discute el tema de un nuevo régimen de la seguridad social para los docentes utilizando como semilla los recursos del Fondo de Jubilaciones. Los miembros de la comisión que el Consejo Universitario ha nombrado para discutir el tema, deben considerar la experiencia del IPP y no repetir los mismos errores en cuanto a los compromisos laborales se refiere. No tiene sentido que los pensionados estemos contribuyendo a pagar las pensiones de otros. Si se crea un nuevo sistema de seguridad social es necesario no repetir esta experiencia sin sentido alguno.

Profesor UCV

josenri2@gmail.com

 3 min


Hemos visto la arremetida del gobierno contra algunos actores clave de la oposición, incluyendo sus representantes más moderados, lo que sin duda busca desmantelar su institucionalidad, representada por la Asamblea Nacional.

Esta estrategia de radicalización era previsible después de los eventos del 30 de abril, cuando la oposición también decidió jugar duro en la búsqueda de su objetivo de sacar a Maduro del poder.

Pese a que en esa acción estaban involucrados probablemente algunos militares, la reacción oficial no puede tocar a actores clave en ese sector porque podría alborotar el avispero, por cierto el más peligroso que enfrenta ahora. Pero eso no lo exime de tomar algunas medidas alternativas, concentradas en el sector político civil. No era viable que se quedara quieto después de la sorpresa de la salida de Leopoldo López de su casa. El gobierno decide ladrar y aprovecha el momento en que ya comprobó su lista de alianzas internas militares y piensa que la amenaza americana de intervención sigue siendo todavía una finta de póker. Entonces puede pensar que es momento de desarticular a su adversario y atemorizar al entorno que le ayuda en su estrategia de consolidación. Lo más llamativo es que se han ensañado no sólo contra los líderes más radicales de la oposición sino paradójicamente con los moderados, que tendrían que ser los operadores políticos fundamentales para cualquier solución futura. Si el gobierno logra consolidar esta acción y no hay reacción contundente, interna o internacional, habrá sido exitoso en su estrategia de controlar la gobernabilidad por represión y aunque algunos crean que es insostenible, la evidencia indica que esa posibilidad esta vivita y coleando.

La pregunta ahora es si esta radicalización oficial permite concluir que están cerradas todas las posibilidades de seguir explorando acuerdos políticos para desanudar el juego. En mi opinión, la respuesta es no. Incluso en las guerras más cruentas se han producido momentos paralelos de negociación y acuerdo, a veces exitosos y a veces decepcionantes. La política nunca es lineal, ni coherente, sino llena de matices. Gobierno y oposición están en este momento en un conflicto de poderes, que es equivalente a una guerra, sin instituciones creíbles que pueden dirimir el conflicto. Y esa guerra no considera quién tiene la razón, ni la legalidad, ni la legitimidad. Quién es el bueno y el malo. Lo relevante es quién es más fuerte o quién tiene la estrategia más eficiente para derrotar al adversario. Pero eso no significa que las negociaciones están muertas definitivamente, sino simplemente nos indica que las partes no están dispuestas a bajar la presión de su lucha, incluso si se producen encuentros directos o indirectos para explorar soluciones, abierta o encubiertas (por cierto la historia indica que sólo las de bajo perfil han sido exitosas).

Lo que buscan los grupos de soporte internacional es sustituir, aunque sea de manera imperfecta, la inexistencia de instituciones confiables. Y aunque los jugadores estén dándose con todo, en una lucha en la que el gobierno ha logrado preservar el poder, su gobernabilidad está comprometida, la presión internacional es brutal, las sanciones lo ponen nervioso y la situación financiera se hace caótica. Más allá de su capacidad de mantenerse en poder por la fuerza, esta amenazado y en algún momento se dará cuenta que tendrá que negociar. No estoy diciendo que va a pasar ni cuándo, pero si tengo que apostar diría que más y temprano que tarde van a tener que buscar acuerdos básicos y la única manera es que lo hagan en el más bajo perfil. Antes de eso, la información pública es sólo ruido y decepción.

Luisvleon@gmail.com

 2 min


Incertidumbre y angustia entre la población opositora. La situación es confusa. Hay ambigüedad en las interpretaciones y percepciones. ¿Qué pasará ahora? Parece ser la interrogante en la mente de muchas personas. Las cosas han cambiado. Lo que se ve es un gobierno en la ofensiva. Intimidando a la AN y a sus principales miembros. Allanan la inmunidad parlamentaria de un numeroso grupo de diputados. Les secuestran, les abren juicios y la policía del régimen les amedrenta en sus propias casas. Toman la Asamblea Nacional. Lo que trae al presente el “Asalto al Congreso” de 1848, perpetrado por José Tadeo Monagas. Una clara persecución al liderazgo de Guaidó; protagonista del 30-A. ¡Se radicalizó el gobierno de Maduro! Busca debilitar a las fuerzas oponentes. Específicamente a quienes rodean a Guaidó. Parece una persecución contra AD, pero no es así… más bien aspiran distanciarla de Guaidó. En una clara y maquiavélica táctica política, pegan a los lados, para ir apagando la imagen de Guaidó y dividir a los contrincantes. ¡Divide y reinarás! Lo están logrando. La relativa frustración del 30-A, produjo desgano, bajar la guardia y achicar la esperanza.

El 30-A arrebató careta democrática

Pero en verdad, quien más sale perjudicado por el 30-A es el gobierno de Maduro. Porque se abrió la brecha a la posibilidad de un golpe militar. Demostró, que no hay tal homogeneidad militar. Que el descontento va por dentro (silencioso, cauteloso y secreto). La fractura interna ya se produjo. La discusión política ha aumentado en los cuarteles como efecto del 30-A. Donde se han desatado prisiones, bajas y reprimendas. Y los sistemas de espionaje, investigación y pesquisa han sido sometidos a duras revisiones, evaluaciones y cambios. Tal es la situación, que la meta ahora es fortalecer la milicia, reforzar los colectivos y darle prioridad a la organización de las comunas. Es un mensaje de advertencia a lo interno de las FFAA y al país todo. Por otro lado, el secuestro, prisión y asedio a los miembros de la AN, deteriora aun más la imagen democrática del gobierno y acelera con mayor fuerza la lucha internacional contra el gobierno. El 30-A, le terminó de quitar la careta democrática al socialismo del siglo XXI. Y le puso el tenebroso rostro de dictadura… tiranía; que hace recordar a los tiempos de J. V. Gómez y M. Pérez Jiménez.

Combatir el pánico y el estrés

Puestas así las cosas, se nos ocurre pensar que, como lo dijo recientemente el presidente Donald Trump “Venezuela está en las puertas de un acontecimiento histórico”, no en balde un jefe de gobierno estadounidense habla en esos términos. Además, la situación interna apunta hacia un desenlace de cambio en corto tiempo. El escenario económico es inaguantable para la totalidad de la población. El precio de los alimentos sube vertiginosamente, las controversias en los cuarteles y oficinas de mando nacional y regional se incrementan y las sanciones ahogan inmisericorde a las finanzas públicas. Tengo la sensación que estamos al borde de una explosión o de un levantamiento militar de grandes proporciones. A los gobiernos los tumban las crisis económicas; así ha sido en el transcurso de la historia. Esto es lo que me dicta la información que poseo y la lectura que hago de la actual problemática venezolana. No hay que desesperarse. Debemos combatir el pánico y el estrés. Pudiera venir una Junta de Gobierno consensuada. Un gobierno de transición y unas elecciones democráticas.

Los militares piensan… no son robots

Sabio el pensamiento de Mario Briceño Iragorry “Aunque parezca dormido y engañado el pueblo siempre tiene la razón, el dura más que aquellos que lo explotan y lo oprimen”; lema que teníamos mi hermano Luis y yo, en el programa radial “El Mensajero del Pueblo”, por Radio Barquisimeto, en 1958, cuando teníamos 18 y 17 años. Hay que continuar las protestas en manifestaciones, con ánimo y espíritu de lucha. Se están produciendo importantes diálogos entre el gobierno y líderes de la oposición. La presión internacional se intensifica a todos los niveles y el país está acorralado. Crece la desconfianza entre Maduro y Padrino López. La presencia de Maduro en las marchas militares es un claro signo de búsqueda de credibilidad y aceptación. ¡Como si no lo conocieran! Se presenta para demostrar liderazgo y jefatura. Pero los militares piensan… no son robots. Es grave la situación de sus familias y la pérdida de calidad les atormenta. Tampoco ven solución a sus problemas. Pareciera que estamos a las puertas de un desenlace.

fcordero@eluniversal.com

efecepe2010@gmail.com

 3 min


Moises Naim

Irán quiere que en Venezuela haya diálogo. “El caos no puede ser la solución a las discrepancias políticas en Venezuela”, dijo Abbas Mousavi, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República islámica. El Gobierno chino también ha expresado su esperanza de que “las partes en conflicto puedan resolver sus diferencias políticas a través del dialogo”. Al igual que Serguéi Lavrov, el ministro de Exteriores ruso, la ONU, e infinidad de otros países, organismos y personalidades.

Así es; todo el mundo quiere un diálogo político en Venezuela. “Todo el mundo” menos los venezolanos, que ya tienen dos décadas de experiencia “dialogando”. Primero participaron en diálogos con Hugo Chávez y luego con Nicolás Maduro.

¿El resultado? Todos los “diálogos” terminaron fortaleciendo al Gobierno y debilitando a la oposición.

Entre octubre de 2002 y mayo de 2003, por ejemplo, César Gaviria, el entonces secretario general de la Organización de Estados Americanos, (OEA) se dedicó casi a tiempo completo a propiciar en Caracas un diálogo entre el Gobierno de Hugo Chávez y las representantes de la oposición. El expresidente de EE UU Jimmy Carter también participó activamente. ¿El resultado? Mientras la oposición negociaba con el Gobierno y todos los medios de comunicación se concentraron en informar sobre “el diálogo”, el régimen cubano consolidó su influencia en Venezuela.

En 2014, el Gobierno de Maduro confrontó fuertes protestas callejeras protagonizadas, principalmente, por estudiantes. El Gobierno respondió con sus dos armas favoritas: represión y… diálogo. Esta vez el diálogo de marras tuvo lugar en el palacio presidencial, fue televisado y algunos líderes de la oposición pudieron ser oídos por el país. Maduro también invitó al cardenal Pietro Parolin como “testigo de buena fe” del diálogo. El cardenal había sido el enviado del Vaticano en Caracas durante cuatro años y el papa Francisco lo acababa de nombrar secretario de Estado, el cargo número dos en la Curia. ¿El resultado? Las protestas callejeras se acallaron, miles de estudiantes fueron arrestados, muchos de ellos, torturados y otros, asesinados. Leopoldo López, el líder político más popular de la oposición, fue encarcelado y condenado a 14 años de prisión. Maduro consolidó su poder.

Dos años después volvió a pasar lo mismo. Sintiéndose débil, Maduro convoca a un diálogo, esta vez en la Republica Dominicana. Fue un caos. Numerosas delegaciones, confusión, divisiones y muchas promesas. El mejor indicador del calibre de esa reunión es que contó con la activa mediación de José Luis Rodríguez Zapatero. No es de extrañar, entonces, que entre quienes se oponen al régimen de Maduro, el diálogo tenga mala fama. Hasta ahora, los diálogos solo han servido para fortalecer al Gobierno, dividir a la oposición y desactivar las protestas populares.

Lo ideal, por lo tanto, sería que no hiciesen falta ni diálogo, ni negociación. Sería fantástico que Maduro y sus secuaces pronto colapsen bajo el peso de su impopularidad, sus rencillas internas, la profundización de la crisis humanitaria, el descontento de grupos militares, la presión internacional, y la consolidación del Gobierno de Juan Guaidó. ¡Ojalá! Pero, como sabemos, a veces, lo ideal no es ni práctico ni realista. Es posible que la situación actual se prolongue y que la única forma de salir de Maduro, avanzar hacia elecciones no amañadas, y dar comienzo a nuevas políticas que atenúen las letales crisis que aniquilan a los venezolanos sea a través de acuerdos negociados entre la oposición y el régimen.

Compresiblemente, esta idea es repugnante para muchos. Pero, lamentablemente, también puede ser inevitable. Un prolongado statu quo significa la muerte de decenas de miles de personas, más millones de refugiados venezolanos en otros países y la profundización de la crisis humanitaria.

La buena noticia es que las sociedades, y sus políticos, aprenden. La sociedad venezolana ya ha aprendido que, hasta ahora, los diálogos han sido una trampa y que no se pueden aceptar ingenuamente. La comunidad internacional democrática tampoco cree en Maduro y exige de su parte hechos concretos que contribuyan a reducir la justificada desconfianza que le tienen.

También es cierto que en los diálogos anteriores, la oposición estaba más débil y desorganizada, no contaba con el apoyo de 54 países y el régimen de Maduro no era tan vulnerable como lo es ahora. El aprendizaje social y la debilidad del régimen permiten que la oposición rehúse cualquier negociación si antes el régimen no da muestras de que tiene la intención de hacer concesiones importantes. Podría, por ejemplo, unilateralmente, y antes de comenzar cualquier diálogo o negociación, anunciar que adelanta la fecha de las elecciones presidenciales, o liberar a los presos políticos o permitir la entrada masiva de ayuda humanitaria.

De nuevo, esto tiene que ocurrir antes de que la oposición se siente a negociar con el régimen.

Suponer que Maduro y los suyos pueden participar en un diálogo sin mentir y sin intentar manipularlo puede ser ingenuo. Pero, quizás, más ingenuo aún es suponer que, en Venezuela, es posible evitar el diálogo político indefinidamente.

19 de mayo de 2019

@moisesnaim

El País

https://elpais.com/elpais/2019/05/18/opinion/1558202401_571471.html

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Con voz propia

Los vocablos diálogo, discusión, conversación, debate, disputa, recobran vigencia en el intento de acercamiento promovido por la monarquía noruega entre el régimen que este 20 de mayo arriba al primer año de usurpación y sector de oposición representado en el Parlamento cuyo jefe reconocen unos sesenta países democráticos como Presidente interino de la República.

A la Capital Verde europea como califican a Oslo la del citado país, fueron convocados representantes de ambos bandos. El oficialismo envió al ministro Jorge Rodríguez y al gobernador de Miranda, Héctor Rodríguez; y la oposición, al vicepresidente de la Asamblea Nacional, Stalin González; al ex alcalde de Baruta Gerardo Blyde y a Fernando Martínez Mottolaa quien fuera ministro de transporte en Gobierno de Carlos Andrés Pérez.

La nación de las maravillas del mundo, se caracteriza además por haber facilitado procesos de diálogo en las últimas décadas, como los que llevó a la firma de los acuerdos de Oslo entre israelíes y palestinos o conversaciones entre el Gobierno colombiano y las FARC.

En la actual Venezuela la peculiaridad del liderazgo es discrepante en criterios entrambos.

En la oposición “andan como locos”, acusa el primer vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello: “pareciera que alguien” coló información. Por su lado el usurpador Maduro afirmó en su consabida cadena de radio y tv disposición para establecer diálogo con la oposición y agradeció a Noruega por mediar en el conflicto. Confirmó en un encuentro con militares en Aragua que se iniciaron con "buen pie" las conversaciones para avanzar hacia "acuerdos de paz".

Por su parte, el segundo vicepresidente del Parlamento explicó que en los encuentros se utilizó una metodología "pendular" que implicó que los representantes de Noruega se reunieron por separado con los comisionados del régimen y los de la oposición.

Juan Guaidó aseguró que no se prestará a una "negociación falsa". Ratificó que siguen firme los tres objetivos trazados en enero: cese de la usurpación de Maduro, gobierno de transición y elecciones libres.

Reuniones en Oslo coincidieron con visita a Caracas del Grupo de Contacto Internacional, que sostuvo encuentros por separado con Maduro y Guaidó.

Tales encuentros generaron posiciones críticas en Venezuela y el exterior. Algunos analistas estiman que podrían convertirse en obstáculos para un eventual proceso de diálogo. El embajador de Perú ante la ONU, Gustavo Meza-Cuadra, aseveró que hay que “tener cautela a la hora de negociar”.

"Es difícil no ser escéptico porque Maduro usó tres esfuerzos anteriores para ganar tiempo. ¿Cómo una negociación puede ser de buena fe cuando hay opositores que siguen detenidos y otros que son perseguidos? manifestó el senador republicano de EEUU Marco Rubio.

De acuerdo a informaciones publicadas en diferentes medios de comunicación, ese diálogo empezó a fraguarse en un lugar secreto.

La tv pública noruega NRK había adelantado que los contactos entre las dos partes se iniciaron en Cuba y se han mantenido varias reuniones en un lugar secreto en Oslo.

Canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, expresó a su homóloga de Canadá, Chrystia Freeland, la voluntad de contribuir al diálogo.

ONU dio su total respaldo a las conversaciones en Noruega y confió en que puedan conducir a una solución de la crisis en el país. La presidenta de la Asamblea General, María Fernanda Espinosa, dio la bienvenida a los contactos.

EEUU tampoco descarta negociar.

Las esperanzas son las últimas en perderse y ahora las ciframos en Noruega. No olvidar que puede surgir un Vicente Emparan, que hace dos siglos y 6 años ante la presión popular para que se fuera, replicó: “Si no quieren que gobierne, yo tampoco quiero mando”.

Al MARGEN. Quienes hoy se burlan y utilizan la justicia para cometer sus injusticias con los inocentes, mañana llorarán y gritarán pidiendo justicia porque ser culpables, caricatura en Diario de Guayana.

jordanalberto18@yahoo.com

 3 min