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Opinión

Américo Martín

El concepto de ideología es confuso, pero su sonoridad es llamativa. Para el Marx de los sueños del comandante, era una mala palabra. Una superestructura destinada a legitimar la dominación social. Chávez accedió al poder por elecciones, vía en la que no creía. Hubiera preferido entrar a Miraflores armas en mano, como lo intentó en 1992. Decía que los cuarteles son la mejor escuela de democracia. El problema de los problemas que le salieron al paso fue que el voto le ataba a la odiada alternabilidad y el detestado pluralismo democráticos, y por eso se refugió en la sonora “ideología” con el fin de sostener la impostada revolución que no tardó en ofrecer su verdadero rostro. ¿Pero por cuánto tiempo pueden mantenerse lealtades “ideológicas” en una gestión totalitaria e inviable?

Describiendo una suma agobiante de datos y hechos con tendencia acumulativa, sostiene el profesor José Toro Hardy, que las sanciones hacen todavía más inviable el actual modelo. Pese a que no se trata de una conclusión matemática, es válida a la hora de escrutar la naturaleza íntima de la pomposa revolución. Los factores en contra de la quimera revolucionaria son abrumadores. Ya ni se formulan planes. Todo se va en contener la ola de adversidades. Esfuerzo infructuoso que no obstante deja ver el macabro desierto causado a su paso por el socialismo siglo XXI. Si no hay opción para revertir esta tragedia bajo la permanencia del modelo madurista, fluye naturalmente la necesidad del cambio democrático del poder.

Se irá el ancien regime, pero no puede ser indiferente la forma de semejante destino. El sufrimiento de los venezolanos no tiene precedentes. Por lo tanto, hay que tratar de evitar que el cambio navegue en un lago de sangre. Para evitarlo, la comunidad internacional postula una salida negociada con agenda precisa y pertinente, y efectiva supervisión internacional, que Miraflores evade porque sabe que no podría burlar la voluntad mayoritaria.

El pasado 30 de abril, el presidente interino Juan Guaidó, acompañado de Leopoldo López y la legítima Asamblea Nacional hicieron un pronunciamiento pacífico frente al Aeropuerto de La Carlota. La idea era dar una muestra visible de que no se trata de golpes sino de apelar al país, incluso a los militares y empleados públicos. A mi modo de ver se ratificó la premisa básica de la situación: el régimen es sostenido por los factores que controlan la Fuerza Armada, pero es rechazado por la más vasta, incansable, consolidada y organizada mayoría popular.

El hecho es que las armas no detienen la ira ciudadana, ni ésta ha quebrado sustancialmente la base militar del régimen. Lo haría en su momento pues el tiempo no corre a favor de quien no puede sostener su modelo sino del que se fortalece como centro receptor del descontento nacido de la inviabilidad del otro. De ser franco consigo mismo, el Poder entendería que si el país no lo soporta hoy, menos lo hará en lo sucesivo. Es imposible burlar con artimañas enclenques a gente que agoniza de hambre.

Se ha dicho que Maduro estaría dispuesto a negociar si se garantizara al abrigo constitucional su eventual salida, sin mutilación de derechos políticos y humanos, incluidos los de su organización partidista. En negociaciones serias siempre se irá al detalle, mas en lo que a mí respecta adelanto que ¡ojalá fuera cierto! Sería compatible con la probada condición democrática del vasto y multicolor movimiento encabezado por el presidente Guaidó y la Asamblea Nacional.

Aunque lo primero es saber si se trata de fábula o realidad, que de todo hay en la viña del señor.

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Fue un día que brilló, como sol de trópico, la luz de la esperanza. Se llenaron los corazones de optimismo y expectativa. La cercanía a la felicidad hizo brotar los sentimientos más profundos y las emociones abarcaron los espacios extensos e infinitos del pensamiento redentor y libertario. La satisfacción recorrió avasallante y triunfalista, con velocidad de cohete interplanetario, el territorio nacional y se incrustó desafiante en la convicción colectiva de la mayoría de la población. ¡Al fin, el golpe de Estado! La rebelión militar, la posibilidad de derrotar al nefasto gobierno de Maduro. Hacía tiempo largo que la población esperaba una acción de esta naturaleza. Había estado latente en las aspiraciones y deseos de las mayorías. Consciente como se está, en el dogma, de que solo los militares pueden hacer cambiar de gobierno y restaurar una junta de transición y convocar a elecciones. Finalmente, se daba lo esperado. ¡Un alzamiento militar! La otra alternativa posible, la “intervención militar extranjera”, como complemento, se veía mucho más probable.
Gran festejo colectivo

En el fondo, se sabía que la solución de esta aguda crisis socioeconómica solo se superaría por la acción de los venezolanos y solo por su voluntad y actividad pudiera darse con el traste a esta dictadura totalitaria. Un cúmulo de ideas, de toda naturaleza, surgió en la mente del 80% de la población. Revoloteaban impacientes las imágenes de hambruna, miseria, escasez y el caos en los servicios públicos. Aleteaban incesantes en la psiquis la corrupción, el narcotráfico y la incapacidad para gobernar. La perspectiva de cambiar el gobierno multiplicó a la N potencia el espíritu de lucha y el aporte personal a la causa. Se estaba dispuesto a dar el todo por el todo y las calles y avenidas se llenaron de pueblo y lucha. Se quebró la unidad monolítica de las FFAA y había llegado lo esperado hace un largo tiempo. La alegría era mucha y la manifestación pública se convirtió en un gran festejo colectivo. Confiados en el liderazgo protagónico del 30-A, la gente se fue a la calle cumpliendo satisfecha la orden. Sin dudas, los líderes, tiene la mayor credibilidad y aceptación dentro del abanico de dirigentes opositores.

Las nueve lecciones del 30-A

El triunfo de esta intentona deja importantes lecciones, algunas de las cuales modifican el panorama y la realidad de la lucha política en Venezuela. Veamos. Primero. El gobierno está hoy más acorralado que nunca. Se le ve débil y timorato. Segundo. Es un mito la unidad monolítica de las FFAA. Tercero. Allí, se abrió una brecha gigante para el trabajo y la captación de militares activos. Cuarto. El liderazgo de Guaidó salió fortalecido y creció la confianza en su asertiva dirección. Quinto. Se fortaleció la convicción de cambio entre la masa opositora. Sexto. El descontento general por la crítica situación económica constituye el principal motor de la protesta popular. Séptimo. La unidad de la dirigencia opositora es una condición “sine qua non” para el logro de trazados objetivos políticos. Octavo. La intervención internacional en la política interna es básica y compone bastión fundamental del desenlace final. Noveno. Hace falta una planificada y coherente estrategia dirigida al seno de las FFAA.

Regresar a la democracia

La “Operación Libertad” puede convertirse en un antes y un después. En una acción referente en la lucha por la democracia y la libertad. Puso en jaque al gobierno de Maduro y levantó a la enésima potencia el anhelo por una vida mejor de progreso individual y colectivo. A medida que pasen los días iremos conociendo los efectos principales y colaterales de la “Operación Libertad”. Producirá cambios en las estrategias del gobierno y en las de la oposición. Unos los conoceremos y otros no. Unos a lo interno y otros a lo externo. Todavía hay mucha tela que cortar en el análisis del desarrollo y secuelas de la “Operación Libertad”. Los cambios generarán cambios y éstos a su vez tendrán consecuencias, muchas de ellas imponderables y sorpresivas. Se decanta la vía estratégica política y se robustece el liderazgo opositor. La “Operación Libertad”, entiendo yo, es un proceso de eventos y actividades engranados a una política para alcanzar la etapa de cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres, justas, honestas y transparentes, con nuevo y paritario (gobierno-oposición) CNE y observación directa internacional de tipo independiente. Lo que significa regresar a la democracia y al sistema de libertades colectivas e individuales.

fcordero@eluniversal.com

efecepe2010@gmail.com

@efecepe2010

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Carlos Raúl Hernández

Un perro de la calle no tiene mañana pero nadie sabe si por meses o años. Como metáfora aplica al gobierno. No puede pensar en el futuro ni hacer planes, con terrible costo social para quienes reciben de él los servicios principales. En ningún otro país su colapso arrastraría la sociedad como en Venezuela. Políticamente vaga a ver dónde consigue agua o algo de comer. Pero si eso es metafórico para describir al gobierno, se parece mucho a la realidad de ciudadanos cuya preocupación es cómo sobrevivir. Hasta aquí nos trajo la revolución y la sociedad no logra despojarse del peor gobierno en la historia de Latinoamérica.
En 20 años, como satirizaban de Luis XVI, de hobby cerrajero, a propósito de Antonieta, no halla la hendidura para meter la llave, o la mete en el enchufe de electricidad. Aquél no tiene capacidad para gobernar asediado por EEUU que asumió en persona ahorcarlo con sanciones económicas, aunque quienes tienen la lengua afuera son los ciudadanos y no la nomenclatura. Las sanciones han producido en todas partes gobiernos obesos y poblaciones famélicas, éstas políticamente sus escudos humanos. En el período especial, Fidel devoraba langostas en las gráficas con líderes de la izquierda europea que lo visitaban.

Con Rusia y China la nomenclatura tiene los recursos para funcionar, y el país bajo su control total, gracias a tales sanciones. La “estrategia” recuerda una ácida anécdota del asedio de las tropas vaticanas a Carcason, Francia, durante el siglo XIII. Aunque era ciudad fortaleza de los herejes cátaros, la mitad de la población seguía cristiana, y por eso el oficial vaticano al mando dudaba tomarla por asalto, ya que morirían en masa por igual. El delegado papal, un Cardenal sin muchos remilgos ordenó ocuparla a sangre y fuego.

Las sanciones tomarán a los suyos

Ante las angustias del jefe militar, argumentó con gran finura teológica: “si mueren buenos cristianos, será la voluntad de Dios y Él en su Reino sabrá distinguir justos de pecadores”. Es un embrollo que tantos voceros norteamericanos opinen sobre la crisis de Venezuela. Pompeo, Bolton, Abrams, Brownfield, Rubio, varios generales. Y unas nerds del Departamento de Estado que de vez en cuando meten lengua. Por eso no hay que extrañar lo prolijo de los alegatos después del affaire del 30 de abril, que dejó a todo el mundo descolocado.

En vez de controlar daños luego de semejante patinazo, los declarantes lo empeoran. La cadena de azorados malentendidos parece una comedia de Oscar Wilde. El 23 de febrero Abrams regañó duramente al equipo local en la frontera por el ridículo ecuménico, no cumplir con el golpe militar prometido, ni con la consigna de “sí o sí”. Además terminan quemando de lado colombiano los escasos tres camiones de vituallas, toda una tribulación. Pero en esta oportunidad criollos e importados merecen sus sopapos.

¿Por qué tan tremebundo enredo? Al parecer por una secuencia de irresponsabilidades, faltas de puntualidad, informalidad. Veamos: el alto mando militar debía alzarse, pero no se alzó ni tampoco las guarniciones. Maduro tenía que huir en un avión que lo esperaba con las turbinas encendidas, pero no huyó. Las masas frenéticas debían tomar las calles, pero no se presentaron. Y por último lo más imperdonable de esa runfla de incumplimientos y desaprehensiones de las que se quejan justificadamente.

¡Aquí nadie cumple!

El soberano desaire del Ministro Vladimir Padrino, el presidente del TSJ Maikel Moreno y el Comandante de la Guardia Presidencial, Hernández Dala, quienes sin la menor cortesía apagaron los celulares el 30 de abril, después de meses conspirando para echar a Maduro. Si se examina con sentido práctico, la verdad parece mucho más rústica, latina y desopilante: Padrino, Moreno y Hernández estaban en eso para informar a Maduro hasta de la marca de las corbatas de los conspiradores. Y es insólita la sorpresa de norteamericanos tan altos frente a algo tan previsible. Ojalá la próxima reunión sea entre el gobierno y los opositores sin ingenuidades.

Descubierta la operación, había que adelantar las cosas 24 horas porque los caimanes esperaban en la boca del caño. Por eso nos levantamos el 30 de abril en medio del surrealista, sudoroso, precipitado llamamiento a rebelión militar desde una autopista. La estrategia secreta nunca lo fue y se anticipan para evitar males peores. Pero es justo decir que el grupo local que organizó este play supo enfrentar el desagradable desenlace con garbo, elegancia, donaire y resolvió bastante bien ante las gradas. Pusieron su mejor cara de póker aunque las guarniciones no se alzaban y no había intervención militar democrática.

Las masas permanecían instaladas en sus casas siguiendo los eventos por tuiter, y las cuatro o seis tanquetas de la artillería insurrecta se rendían. Pero en esas circunstancias, según enseñan, hay que actuar como quien ve todo con total naturalidad sin mover los músculos faciales. No finalizaba la usurpación pero convenía dar la vuelta al ruedo y se emprendió una marcha que fatalmente terminaría en Chacaíto, para un posterior fin de jornada en sedes diplomáticas. Al día siguiente manifestamos o marchamos por el este en una colorida y emotiva concentración, mientras el gobierno se come su hueso.

@CarlosRaulHer

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Lo ocurrido el 30 de abril, es demasiado importante y significativo como para dejarlo pasar y aun cuando ya se han dado muchos análisis y muchas y muy calificadas opiniones al respecto, vale la pena reflexionar sobre lo ocurrido, aunque no es tarea sencilla evitar los extremos, de la euforia o el pesimismo.

La información a la que tenemos acceso el común de los mortales es muy confusa y parcial, sobre los hechos que observamos solo podemos ir haciendo algunas interpretaciones y conjeturas, cada quien desde sus hipótesis o enfoque teóricos y conceptuales de la realidad. Eso resulta en que haya todo tipo de versiones, rumores e hipótesis, que he tratado de reunir y resumir.

Lo que sí está más allá de toda duda, para quien como yo ha venido escribiendo desde hace tiempo sobre la negociación, el 30 de abril se evidenciaron una importante muestra de varios elementos claves del proceso en Venezuela.

Los hechos.

Por supuesto la versión oficial del régimen es que hubo un alzamiento, un intento de golpe de estado de unos pocos militares, engañados por la derecha, instigados desde Colombia y los EEUU, que montaron irresponsablemente un show frente a La Carlota, pero que todo fue sofocado, aunque quedaron algunos pequeños focos de disturbios; está, poco más o menos, fue la versión oficial que esbozó el General Padrino después de medio día y Nicolás Maduro, con más detalles y otros énfasis en la noche del 30 de abril.

Pero hay otra versión, la del gobierno del presidente Juan Guaidó, que afirma que se trataba de un movimiento, civil y militar, para restituir la democracia en Venezuela, que solo fue un primer paso de la Operación Libertad, que el movimiento continúa y está lejos de haber terminado y de haber sido sofocada la rebelión militar, que se expresará en algún otro momento.

Ahora es necesario explicar o entender qué y por qué ocurrió todo el 30 de abril. Al respecto también se manejan varias hipótesis, desde una “jugada adelantada” por parte de Leopoldo López, ávido de protagonismo, hasta el temor al fracaso político el 1 de mayo al no poder llenar las expectativas creadas de una gran marcha o concentración. Finalmente, me decanto por lo que podríamos decir es la “versión oficial” del comando de Guaidó –al menos la de Voluntad Popular– y que sintetizo de esta manera: El régimen pensaba reprimir fuertemente la marcha o manifestación del 1 de mayo (tal como se demostró en efecto por la brutal represión ese día en diversas partes del país) y –supongo– en ese contexto, todo estaba preparado para meter preso a Juan Guaidó culpándolo de lo ocurrido y devolver a Leopoldo López a Ramo Verde, por estar implicado en la conspiración contra el gobierno usurpador. El presidente Guaidó y su comando, enterados de esto, deciden adelantar para el 30 de abril la Operación Libertad, que estaría prevista para el 1 de mayo.

En todas las hipótesis que se manejaron, hay al menos dos elementos comunes: Uno, la participación de militares leales a Juan Guaidó, buscando que se sumaran otros efectivos de la FANB y quebrar de esa manera el respaldo de la fuerza armada al régimen; y dos, que se venía desarrollando una negociación, con altos personajes del entorno de la dictadura, que habrían acordado “convencer” a Nicolás Maduro de que abandonara el poder o estarían dispuestos a “entregarlo” si no lo abandonaba; pero esto era necesario hacerlo en el contexto de una multitudinaria manifestación popular en apoyo a Juan Guaidó y rechazo a Maduro, que incluyera un respaldo significativo de la FANB.

Resultados.

Pero –y aquí no nos queda sino suponer con base en lo ocurrido– el adelanto de las acciones y sobre todo al no cuajar de manera completa la rebelión o fractura militar y posiblemente por la intervención de otros factores –como por ejemplo rusos y cubanos, o ambos– impidiendo que Maduro entregara el poder, se frustraría todo el desarrollo del plan original. Esto es lo que nos explicaría como encajan algunas piezas del rompecabezas que el 30 de abril no estaban tan claras:

· Uno, la tardía aparición del ministro de la Defensa anunciando que la rebelión o desobediencia de algunos militares estaba sofocada, pues estaría esperando ver como se desarrollaban los acontecimientos de la manifestación y el pronunciamiento de otros militares.

· Dos, el mensaje de Mike Pompeo, sobre el avión “prendido” esperando por Maduro y la intervención rusa que impidió su salida

· Tres, las declaraciones de John Bolton y Elliot Abrams de que tres personajes, del alto entorno del régimen, estarían desde hace tiempo negociando y habrían acordado la salida de Nicolás Maduro del gobierno o ellos estaban dispuestos a “entregarlo” ese día.

· Cuatro, el "hospedaje" de Leopoldo López en España y el asilo de 25 militares en Brasil, pues habiendo fracasado el “pronunciamiento masivo” de otros militares y la salida de Nicolás Maduro del poder, obviamente López no podía regresar a su casa/cárcel, ni los militares a sus cuarteles y debían buscar protección, lo cual no es censurable, a mi modo de ver.

· Cinco, la cadena de Nicolás Maduro, grabada temprano y trasmitida varias horas más tarde y sucesivas cadenas posteriores, al día siguiente, con visitas a cuarteles para mostrar a un Maduro en “posesión” del poder y el control militar y sin ceder un milímetro en ninguna de las posiciones y actitudes, que son las que han llevado al país al colapso en el que vivimos.

A pesar de las cadenas del ministro de la Defensa y de Nicolas Maduro, y la infinidad de rumores, hipótesis y conjeturas, desde las muy lógicas hasta las más disparatadas y fantasiosas, tras lo ocurrido el 30 de abril y el 1 de mayo, quedan flotando como conclusiones o enseñanzas varias cosas:

- Que la tal unidad monolítica de la FANB no es tal y se manifestó en: los militares que apoyaron a Juan Guaidó, la tardía cadena del ministro de la Defensa, las visitas de Nicolás Maduro a cuarteles militares desde el 1 de mayo, la poca presencia militar en las calles el 30 de abril, que el llamado del presidente de la ilegitima ANC para “sofocar” lo que estaba ocurriendo no fuera a la FANB sino a los colectivos, motorizados y milicianos y lo incruento de todo lo ocurrido que se resolvió sin un disparo entre militares. Lo que deja en el aire y sin mucho respaldo la versión de “golpe de estado” que esgrime el gobierno usurpador.

- Que, tal como dice Juan Guaidó y la mayoría de las encuestas, el régimen ha perdido todo apoyo popular, que se manifestó en la escasa respuesta de partidarios del régimen en acudir a Miraflores el 30 de abril y en la escasa participación en las manifestaciones convocadas por el régimen el 1 de mayo, a pesar de la usual parafernalia, movilización forzada e intimidación a empleados públicos que despliegan en estos casos.

- La develación de una negociación –a la que me referí más arriba– que se venía desarrollando con altos personajes del régimen y con el conocimiento y participación del gobierno de los EEUU pues, aunque Elliot Abrams lo niegue, demostró en sus declaraciones que la conocen al detalle, además de que se contradice en ese sentido con lo declarado por John Bolton.

Con respecto a este último punto, en los próximos días veremos más reacciones a la declaración de Elliot Abrams que ya se comienzan a sentir; en particular las de algunos sectores que apuestan al fracaso de la “Ruta Guaidó” y niegan cualquier posibilidad de negociación y están atentos a cualquier detalle que se pueda filtrar en este sentido para “demonizarlo”; pero este tema, así como el de la formación de un “gobierno de transición” lo analizare la próxima semana

Como quiera que sea, aun con las falencias e imprudencia de una parte de las declaraciones de Abrams, el gobierno de los EEUU, a través de tres de sus altos voceros, enviaron varios mensajes, hacia el mundo y el país, hacia el gobierno usurpador y hacia el futuro:

1. al país y al mundo, que hay una negociación en la búsqueda de lograr la ruta propuesta por el presidente Juan Guaidó,

2. a Nicolás Maduro, que su gente más cercana le traiciona, así que debe aceptar las propuestas de salida antes de que sea tarde, y

3. a los que habían negociado con ellos y que recularon a última hora: con nosotros no se juega, quien nos traiciona paga el precio.

Conclusiones.

Además de lo anterior, un beneficio adicional de lo ocurrido el 30 de abril es que hay al menos tres altos personajes del entorno del régimen que están “descubiertos” ante los capitostes de la dictadura y eso puede tener consecuencias, personales y para todo el régimen, que veremos en las próximas semanas.

En síntesis, lo ocurrido el 30 de abril demuestra que es evidente que hay fisuras en las FANB, pero más importante es que abona la tesis de que la situación política que vivimos se resolverá cuando se produzca un quiebre del bloque hegemónico de la dictadura. Pero ese quiebre no se producirá de manera mágica o casual, sino que será el producto de un movimiento de “tenaza” o “pinza” compuesta de presión interna por la movilización popular –de un lado de la pinza– y por la presión internacional con sanciones personales y otras medidas, del otro lado de la pinza.

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

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Lester L. López O.

Apreciación de la situación política 153

Dos hechos significativos marcaron el entorno del primero de mayo: el primero es la aparición del líder fundador de Voluntad Popular al lado del Presidente encargado en la madrugada del 30 de abril cuando este anunciaba el reconocimiento de altos mandos militares a su presidencia interina; el segundo hecho (que generó una gran expectativa en la población y en la comunidad internacional) fue, precisamente el reconocimiento militar anunciado pero que finalmente no se concretó aunque si produjo la libertad del líder fundador de VP como muestra del compromiso contraído por parte del mayor general jefe del SEBIN que se encargó de su liberación y traslado a las adyacencias de la Base Aérea Francisco de Miranda en La Carlota.
Esta acción del jefe del SEBIN demuestra plenamente que, en efecto, si había otros altos mandos comprometidos en el reconocimiento pero que evidentemente se retractaron en algún momento. Pasado el mediodía y con asistencia de buena parte de la población que, a pesar de lo sorpresivo del anuncio y de la convocatoria por parte del PE para acompañarlo, se hizo evidente que los otros comprometidos militares en definitiva no participarían. Pero en los medios de comunicaciones internacionales y nacionales comenzaron a aparecer declaraciones del secretario de seguridad y defensa de USA y del designado especial para Venezuela nombrado por el presidente norteamericano implicando a al ministro de la defensa, el presidente del TSJ, y al jefe de la Casa Militar en el reconocimiento acordado para el PE, indicaban, además, que ni ellos ni otros mandos militares contestaban sus celulares.
Solamente, al inicio de la noche del mismo 30A, en un video grabado, el usurpador apareció junto con el ministro de la defensa y otros militares denunciando la intentona golpista y la lealtad de los mandos militares. Mientras esto se desarrollaba el PE convocaba a la población para que saliera el siguiente día, primero de mayo, tal como estaba previsto, como continuación de la fase final de la “Operación Libertad”, probablemente con la idea de que finalmente otros mandos militares finalmente se unirían, cosa que no ocurrió.
De lo expuesto anteriormente se pueden adelantar algunas consideraciones:
a. La Operación Libertad contemplaba (o aun contempla) negociaciones a puerta cerrada con personeros importante del régimen y de los altos mandos militares que finalmente aceptarían un gobierno de transición presidido por el actual PE;
b. Estas negociaciones contemplaban (o contemplan) la salida del usurpador por medios pacíficos y políticos;
c. La no actuación de los comprometidos el 30 de abril, no implica que no continúen negociaciones;
d. Es evidente que altos funcionarios del gobierno norteamericano, así como rusos y cubanos participan, o al menos, conocen de estas negociaciones e influyen en las mismas;
e. Para el usurpador se hizo evidente que la lealtad de muchos de sus funcionarios y militares está condicionada a condiciones que él no controla y también tiene justas razones para desconfiar de muchos de sus colaboradores. La acción para neutralizar esto es reemplazarlos, pero eso aún no se ha visto, al menos con los tres funcionarios que los voceros norteños han señalados;
f. Los altos funcionarios del gobierno norteamericano pudieron comprobar que con el alto mando militar actual es difícil continuar negociaciones para sacar al usurpador del poder;
g. Si el usurpador no cambia al actual mando militar no significa que confíe en el mismo, más bien es una imposibilidad y el alto mando militar es el que realmente controla al régimen y esto coloca el escenario político en otro nivel con otros actores que no necesariamente representen los intereses del usurpador;
h. La presencia del ahora liberado y protegido por el gobierno español líder de VP pudiera restarle efectividad al PE ante la población que lo sigue, su papel debería continuar como hasta ahora con muy bajo perfil.
I. ¿Como quedaba en todo esto el presidente de la fraudulenta ANC?

Sin duda alguna el usurpador mayor está bailando en un tusero al igual que mucho de sus secuaces.

Politólogo

@lesterllopezo 04/05/19

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La expresión “saltar la talanquera” es un venezolanismo (la talanquera es una valla o cerca) que significa cambiar de opinión o bando. Tiene lógica que sea una expresión muy nuestra, porque si hay una institución venezolana por excelencia es la del “salto de talanquera”, con raigambre y tradición histórica. Desde los albores de nuestra vida como nación, allí estuvo el salto de talanquera presente: los que no querían la separación de España en el primer congreso, fueron los primeros en saltarla y a partir de allí, como se dice en latín popular: “tuttiri mundachi”.

Durante la Guerra de Independencia, los partidarios de Boves, que eran las grandes mayorías populares, la saltaron. De hecho, aquello de: “americanos contad con la vida aun siendo culpables” (tan vuelto a poner de moda en estos tiempos), no fue otra cosa que una invitación al salto de talanquera. Cuentan que Negro Primero en Carabobo, los días previos a la batalla, a punto de conocer al Libertador, le pidió a Páez que por favor no le contara que él había estado al servicio de la causa del rey Fernando VII y menos que lo había hecho por la única razón de que le habían ofrecido un uniforme bonito. Cuando Páez, llanero por todo el cañón, le presenta a Pedro Camejo a Bolívar le dice más o menos:

– ¡A Bolívar!… ¿a qué no sabes quien estaba con los realistas? (mientras torcía la boca señalando con picardía)…Esteban de Jesús!!!!

El Negro tenía mucho miedo de que Bolívar se molestase, pero Páez, buen conocedor de nuestra idiosincrasia sabía que no lo haría y que tomaría la “delación” con buen humor, porque en esta tierra nuestra, el que esté libre de pecado que lance la primera piedra.

Se saltó la talanquera en La Cosiata, también en la Revolución de las Reformas contra Vargas, cuando el mismo Páez cabalgaba a Caracas sin decir muy claramente de qué lado estaba. Todo el siglo XIX fue de salto de talanqueras, una guerra tras otra, la federal incluida. El siglo XX comienza con Gómez saltándola para salir de Castro, López para salir de Gómez, los militares para librarse de los adecos y una larga lista de etcéteras. Quizá en nuestro escudo, más que el caballo de la libertad, deberíamos representar a la talanquera salvadora que -en algunos casos- ha podido ahorrarnos tantos males en el último momento, cuando ya nadie se lo esperaba.

El arte de saltar la talanquera entraña un cálculo milimétrico de la supervivencia política e incluso, muchas veces, de la física. No debe ser confundido con el rebote, que es su degradación, muy propio de personajes que no saltan sino brincan de un bando a otro sin la necesaria premeditación. Esos siempre serán despreciados por todos y nunca generarán confianza.

Para que se entienda bien, saltar de talanquera es como cambiarse de un autobús que va rumbo al abismo a otro que viene en ascenso en plena marcha y a gran velocidad. Es algo que se hace una sola vez, que requiere de mucha precisión y de algunas certezas: la primera la seguridad de que la caída es inminente, porque si saltas demasiado pronto el chofer del autobús que abandonas (que está armado siempre) puede aniquilarte. Si saltas demasiado tarde puede que pierdas el autobús que viene (que es el último) y el impulso del que cae te arrastre al fondo del barranco de la historia.

Además, tu salto debe ser útil para el que asciende, para poder conseguir puesto y no ser de los que van siempre de pie, agarrados del tubito. La física tiene un concepto extrapolable al del salto de talanquera, es el llamado “momentum” (“una magnitud física fundamental de tipo vectorial que describe el movimiento de un cuerpo”) . El salto de talanquera es al final, más que un tema de ideología, convicción o conciencia, un simple cálculo matemático-vectorial de la propia supervivencia. Hay gente que se amarró demasiado fuerte al autobús que se desbarranca, esos nunca podrán saltar. Hay otros (los más), sin embargo, que fingen estar atados, están sacando sus cuentas y tratando de vencer sus vértigos. A ellos les digo: ¡señores es el “momentum”!

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La semana pasada el mundo celebro, como lo hace cada 22 de abril, el Día de la Madre Tierra, ocasión para reiterar la gravedad del problema ecológico que confronta el planeta. Ocasión, igualmente, para reiterar la importancia de los compromisos suscritos en el año 2105, dentro del marco del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático. Y reiterar, en fin, la urgencia de escribir un nuevo libreto político para la sobrevivencia humana, dicho sea esto último sin exagerar. Al respecto, baste con señalar que, según los estudios disponibles, deben acometerse cambios “urgentes y sin precedentes” para limitar el aumento de la temperatura del planeta a 1,5 grados, esto es, por debajo, incluso, del máximo de 2 °C acordado. Se advierte, además, sobre el peligro de un aumento a 3 °C, lo que sería literalmente catastrófico y podría ocurrir en tres décadas, es decir, a la vuelta de la esquina

La Pachama

Imposible no tener entre ceja y ceja la situación esbozada anteriormente mientras se escuchaba hablar, hace unos días, a Nicolás Maduro, encabezando la celebración del Día Mundial de la Pachamama, conforme a la expresión quechua que utilizó, “tras el exitoso final del despliegue Semana Santa Segura y Feliz 2019”, frase que, como tantas otras que marca un estilo que busca decorar la realidad venezolana para encubrir su lado penoso y amargo pero, sobre todo, trágico. Alabó desde su púlpito mediático, la conducta de la población durante el asueto religioso y exhortó a los venezolanos a cuidar la naturaleza, al paso que expresaba que “en los últimos 200 años el capitalismo ha demolido los equilibrios básicos del planeta… por lo que estamos viviendo un cambio climático global”.

Casi a renglón seguido ordenó plantar más de 10 millones de árboles en toda Venezuela, especialmente en las ciudades, poniendo como meta 3 millones para este año. Asomó, así mismo, un Plan Especial dirigido a rescatar lo que llamó la Memoria Histórica de los árboles frutales, mientras apuntaba, en clave sentimental, que Caracas y las principales capitales son junglas de cemento que han hecho olvidar aquellas experiencias infantiles cuando se “recogían mangos” y otras frutas en las comunidades. Finalmente aprobó que el próximo año escolar 2019-2020 fuera dedicado al ecosocialismo.

¿Y el Arco Minero?

Dicho en resumen, tal fue lo que comentó y propuso Maduro en referencia a la actual crisis ambiental, un problema que muestra, como dije, el dibujo de una crisis civilizatoria que pone en remojo muchas de las referencias a partir de las cuales los humanos han venido concibiendo y haciendo su vida en el planeta.

El gobierno tiene, dentro del morral cada vez más pesado, en el que carga sus inconsecuencias, la iniciativa del Arco Minero, prototipo de lo que se ha denominado el neo extractivismo, basado en la explotación masiva de materias primas para la exportación, con severas implicaciones sociales, ambientales, territoriales y políticas que le han dado la espalda a la narrativa ecologista, autonomista e indigenista, de la que todavía presume el chavismo. Esta iniciativa, llevada a cabo dentro del marco de la llamada “ecominería” - término que algunos especialistas consideran contradictorio- ha sido seriamente denunciada, incluso por organizaciones políticamente cercanas al oficialismo, argumentando, encima de lo anteriormente mencionado, su ilegalidad y la violación de la soberanía nacional, evidente en contratos suscritos principalmente con empresas transnacionales. La de “capitalismo salvaje” pudiera ser la etiqueta utilizada para describir esta experiencia.

Gobernar para seguir gobernando

Con su posición a propósito del Día de la Tierra, anunciando la siembra de árboles e instándonos a la nostalgia por aquellos tiempos en los que “se recogían mangos”, en vez de revisar su estrategia frente a la explotación del Arco Minero, el gobierno lo que pone de manifiesto es SU CARENCIA de convicciones políticas e ideológicas que lo orienten, al paso que prueba que es un gobierno que se desenvuelve en clave “conforma vaya viniendo vamos viendo”, que cuenta apenas con la reserva épica de un discurso revolucionar (en fases de agotamiento) y un carnet ideado con el fin de forzar lealtades en nombre de la Patria y construir un sistema de vigilancia y de control, conforme a viejos diseños pronosticados en la ciencia ficción.

Se ha ido convirtiendo, así pues, en un gobierno carente de proyecto político y sin sentido de futuro, cuya única pretensión es seguir gobernando en función de intereses y conveniencias que nos son, precisamente, los de la mayoría de los venezolanos.

El Nacional, jueves 2 de mayo de 2019

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