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Opinión

Gladys Socorro:

Fui al punto. Al igual que el país, no había tiempo para rodeos. Nos saludamos y de una vez surgió la pregunta de las mil lochas que sólo él podía contestar: ¿hasta cuándo se extenderá esto, Presidente? Con su sonrisa amplia, serena y llena de certezas, me sorprendió con su respuesta. Se me erizó la piel. Aunque no puedo revelarla porque prefiere no generar expectativas entre los venezolanos, les aseguro que vamos mucho mejor de lo que yo pensaba.

Juan Guaidó no tiene dudas. Su seguridad en el buen desenlace de los acontecimientos se contagia. Su manejo de información privilegiada hace que pueda abrir el foco de su visión, cosa que muchas veces se nos hace cuesta arriba al resto de los mortales que estamos sumidos en la lucha diaria por sobrevivir. La sonrisa lo delata. Es la seguridad del vencedor, de quien tiene el juego ganado y que además conoce las cartas del adversario. Transmite calma y determinación.

Conversamos el domingo entre sus actividades de calle en Cabimas y Lagunillas, en mi estado Zulia, tan vapuleado por la crisis nacional. El sol y el calor eran inclementes. Apenas se había cambiado la camisa para seguir. Era de un celeste muy suave, siempre en su línea de colores claros. Con la irreverencia propia de su generación me aseguró mirándome a los ojos: “nosotros somos mayoría y no permitiremos que un grupito de 9 personas mantengan secuestrado el país. Ellos ya perdieron y nosotros no nos vamos a dejar joder”. Se despedía de la dueña de la casa que lo albergó por 15 minutos, una señora mayor a la que le brillaban los ojos llenos de esperanza. Y es que ella también sabe que falta poco, que ya estamos en la cuenta regresiva para que toda esta pesadilla termine.

La confesión de Guaidó fue un alivio para mi alma. Me sorprendió, lo reconozco. A lo mejor la incertidumbre y el escepticismo me estaban ganando la partida. Pero ese muchacho de 35 años con canas prematuras que aparecieron en los últimos dos meses, disipó mis miedos, mis dudas y me sacudió la desesperanza.

Yo sólo tenía una pregunta que hacerle, la misma que tenemos todos. Sólo necesitaba aclarar el ¿hasta cuándo?. Porque al igual que usted, yo también me desplomo y no le veo fin a esta tragedia. Al igual que usted yo también me desgasto entre 20 horas sin electricidad, días enteros sin agua y en las interminables colas para comprar comida o echar gasolina. Al igual que usted a mí la economía de este país también me quedó grande. Al igual que usted yo también debo lidiar con familiares enfermos para quienes no hay medicinas y mucho menos atención hospitalaria. Al igual que usted yo también he pensado en abandonarlo todo y buscar en otro lugar la calidad de vida que nos han arrebatado.

Insistí en la pregunta. Soy más racional que otra cosa. El periodismo reclama precisiones. Pero Guaidó no fue sólo emoción, también fue razón. “Te lo pongo sencillo: ¿ellos tienen más gente que antes? No. ¿Ellos tienen más recursos que antes? No. ¿Ellos tienen más poder que antes? No. Entonces, ¿cómo vamos?”.

¡Anímese, que falta poco!. Echemos el resto. No trato de venderle potes de humo, Guaidó me lo dijo y yo le creo. No tengo motivos por qué dudar. En mis artículos semanales me comprometo a inyectarle el optimismo que nos hace falta para el último empujón. A lo mejor sólo necesitaré 8, quizás menos. Lo cierto es que, literalmente, “no es tiempo de hacer maletas, es tiempo de hacer país”.

Gladys Socorro
Periodista
Twitter: @gladyssocorro
Blog: gsocorro.wordpress.com

 2 min


Félix Arellano

El espíritu libertario es una de las razones fundamentales de nuestra vida y, por consiguiente, de la historia. Este segundo aspecto ha sido ampliamente desarrollado en la vasta y compleja obra de Friedrich Hegel y son varios los filósofos que siguen esa línea. Adicionalmente, nuestra vivencia cotidiana lo está reafirmando constantemente, los venezolanos llevamos varios años tratando de retomar la libertad, restablecer la democracia y lograr el respeto de los derechos humanos y, además, son varios los pueblos del mundo que comparten esta lucha. Con optimismo pudiéramos asumir que al final la libertad se impone, pero el camino para alcanzarla es muy duro y, al creer que hemos llegado al objetivo, su estabilidad es muy frágil.

En estos momentos el espíritu libertario está avanzando con fortaleza en Argelia y Sudan ya han salido Adelaziz Buteflika y Omar al Bashir respectivamente; también está efervescente en Venezuela y Nicaragua y latente en Cuba. En estos países de la región lograr la salida se presenta complicado pues, entre otros, los conflictos se han internacionalizado profundamente, entrando en la geopolítica mundial; por lo tanto, la construcción de las soluciones implica una compleja negociación entre las potencias.

En efecto, en estos momentos, el caso venezolano representa una potencial ficha en las negociaciones entre China y Estados Unidos, que avanzan en la construcción de un gran acuerdo comercial y, como pudimos observar recientemente, ya ha sido objeto de consideración con Rusia, en la reunión efectuada en Roma entre Elliott Abrams y el vicecanciller ruso Sergei Ryabkov. Por otra parte, la Unión Europea ha creado el Grupo de Contacto para trabajar en una salida pacífica y electoral. Por otra parte, una posible sorpresa sería que la dictadura cubana, que ejerce un enorme control en la toma de decisiones venezolanas, también utilice el caso venezolano para negociar con las potencias y evitar un nuevo periodo especial, que en esta oportunidad podría resultar devastador.

Otro elemento que torna compleja la salida en los países de la región, tiene que ver con el impacto de la ideología. El izquierdismo populista y el manipulador culto a la personalidad en estos países, por una parte, cercenan la capacidad de pensar de sus seguidores; pero también le permite ganar apoyos mecánicos irresponsables. Movimientos radicales, como el Foro de San Pablo, se anota un nuevo fracaso al respaldar los procesos autoritarios que violan de los derechos humanos, solo por el hecho de utilizar la franquicia revolucionaria de la “dictadura del proletariado”, cuando en realidad constituyen una élite que busca perpetuarse en el poder, con un falso y manipulador discurso humanista orientado a captar ingenuos.

También se suma en lo intrincado de la salida de los países de la región, la diversidad de negocios no transparentes que sostienen el autoritarismo; en particular, el narcotráfico, pero son diversos los negocios ilícitos que promueven las cúpulas en el poder y contribuyen a radicalizar sus posiciones. En consecuencia, presionar para lograr la salida implica, entre otras, sanciones innovadoras, que puedan incidir directamente en la cúpula en el poder, afectando sus negocios, sus vinculaciones y testaferros; y minimizando las consecuencias sociales. Naturalmente el poder siempre manipulará la situación y presentará las sanciones como “el ataque imperialista contra el pueblo soberano”, más aún si tiene una hegemonía comunicacional y logra repetir mil veces un falso discurso. Adicionalmente, la formulación de incentivos para propiciar la negociación de la salida también exige de creatividad y una dura aceptación. No se trata de promover impunidad, pero lograr la salida es necesaria ante la pesadilla del autoritarismo.

La lucha por la libertad exige de un enorme esfuerzo que incluye, entre otros, mucha coordinación. Resulta fundamental la unidad de las fuerzas que desarrollan el trabajo titánico por la libertad y su articulación con la comunidad democrática mundial, que respalda la libertad, la democracia y los derechos humanos.

Las divisiones, las agendas personales, el protagonismo individual solo benéfica al poder y debilitan la lucha. También conviene tener presente que es estratégico trabajar en varios escenarios, pues “todas las opciones deben estar en la mesa”, pero se debe propiciar su articulación, que todos los escenarios se complementen.

En el caso venezolano resulta conveniente en estos momentos que también trabajemos con la propuesta europea del Grupo de Contacto, que debería articular los esfuerzos del Grupo de Lima, los Estados Unidos, el Vaticano y nuestra oposición democrática. Con este ambicioso grupo bien articulado se puede trabajar con flexibilidad y creatividad, entre otros, en las sanciones, en los incentivos y en el escenario de los países aliados al autoritarismo, específicamente Rusia, China e incluso Cuba, para propiciar respaldos para una salida pacífica y electoral.

 3 min


Roberto Patiño

Todos los venezolanos padecemos los embates brutales que produce el régimen inédito de Nicolas Maduro para mantenerse en el poder. Su colapso dictatorial tiene un efecto destructivo en todos los niveles de nuestra sociedad. Colapso que se magnifica por el impacto que también causa en la región latinoamericana y la geopolítica mundial.

Ante la situación los venezolanos tenemos una urgencia vital de cambio. Una urgencia que se ha galvanizado alrededor de la transición a la democracia liderada por Juan Guaidó. Ahora estamos sumidos en esta lucha, en medio de la severa crisis que el régimen utiliza como arma en contra del pueblo venezolano, para mantenernos en opresión, hostigados, sin medios, sin esperanza.

Todos somos o tenemos un familiar, un amigo, un conocido, un vecino que no come, que no tiene medicinas, que no se puede tratar. En apuros económicos, con el trabajo o el negocio comprometido. Afectado por la violencia o la represión. Sin gas, sin agua, sin luz, sin transporte.

Y es en medio de estas durísimas condiciones que debemos insistir y continuar para generar el cambio.

En estos días hemos vivido en lo personal las violaciones de derechos humanos a líderes sociales y sus comunidades, en nuestra Red Solidaria. También, las dificultades para conseguir alimentos, insumos y servicios, así como mantener en funcionamiento comedores de Alimenta la Solidaridad.

Sobre esas adversidades hemos tenido que perseverar guiados por la responsabilidad y vinculo con personas y comunidades. Por ejemplo, en el actual colapso eléctrico, un almuerzo de Alimenta la Solidaridad representa la única fuente de comida segura en el día para muchas de las familias vinculadas al programa.

Ante esta realidad no podemos parar. No podemos dejar de luchar para que esto cambie.

Nuestra lucha no es la de la violencia y la fragmentación. Nuestra lucha es la de los valores convivenciales y el encuentro. La de sumar esfuerzos y articularnos. Nuestra lucha no solo va dirigida a enfrentar las emergencias del ahora. Con igual importancia también sentamos las bases de una nueva convivencia que permita la construcción de un futuro posible, lejos de la fragmentación, el oportunismo y la violencia con las que este régimen insiste en mantenernos secuestrados.

Esto es muy importante en los actuales momentos, en que el colapso dictatorial, en discurso y acciones, siembra el desánimo y la desesperanza. Es en estos momentos en que es de enorme importancia reconocer el inmenso valor de lo que hemos conseguido con la solidaridad y el encuentro verdadero. Desde el trabajo de cientos de redes de apoyo, grupos de derechos humanos y trabajo social hasta el reconocimiento en el mundo de la dictadura madurista y el logro de acceso de ayuda humanitaria al país. Desde la vinculación masiva de los venezolanos a manifestaciones y protestas, así como la articulación de gremios, entes académicos, religiosos y empresariales para presionar por el cambio democrático y la generación de propuestas reales contra la crisis.

En nuestro caso particular es la permanencia de un comedor, el impacto positivo en una madre, un niño, una comunidad. La persistencia y continuidad de los emprendimientos que, como Sustento, llevamos a cabo. La construcción de liderazgos locales. Los vínculos que hemos logrado con comunidades en Caracas y el país.

Mantener esta lucha es y va a ser duro y difícil. Impulsar la solidaridad y el encuentro en este contexto de colapso dictatorial será de gran complejidad, ante los desbordamientos de violencia, injusticia y muerte desde el Estado criminal. Pero debemos perseverar no sobre falsas expectativas o esperanzas irreales sino sobre la base de los logros concretos que, desde la solidaridad y el encuentro, estamos logrando. Solo así podemos resistir y superar esta tragedia y solo así podemos construir la nueva Venezuela que todo el país ansía y reclama.

Roberto Patiño

Coordinador de Movimiento Mi Convive y Alimenta La Solidaridad

Coordinador de Voluntarios por Venezuela

Miembro de Primero Justicia

 3 min


Fundación 10 de Diciembre

“En ti somos el alma vibrante

De la heroica Aviación Militar

Y ante el mundo con recio coraje

Tus cadetes honrarte sabrá”.

Coro, del himno de la Escuela de Aviación Militar

(Letra: Ernesto Luis Rodríguez. Música: Inocente Carreño)

Hoy, 17 de Abril de 2019, se cumplen 99 años de la creación de la Escuela de Aviación Militar de Venezuela. Tres eventos importantes marcaron el inicio de la actividad aeronáutica en Venezuela: dos de ellos fueron de carácter nacional y el otro tuvo que ver con un acontecimiento internacional.

El primero de los eventos nacionales se dio en la ciudad de Caracas los días 29 y 30 de septiembre de 1912, cuando se realizaron demostraciones aéreas por los aviadores norteamericanos Frank Boland y Charles Hoelflich, quienes volaron sobre el hipódromo de “El Paraíso”, en presencia del General Juan Vicente Gómez y numeroso público capitalino. El segundo evento, siguiendo la cronología de la época, fue el acontecimiento de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), en la cual se utilizó el avión como arma de guerra. Finalmente, la demostración aérea realizada por el Teniente italiano Cosme Rennella, a bordo del avión “Hanriot HD-1”, entre el 27 de febrero y el 01 de Marzo de 1920, sobre las ciudades de Caracas, Maracay y San Juan de los Morros. En esta última ciudad se encontraba en su residencia de descanso el General Gómez, quien presenció con orgullo el vuelo acrobático del piloto Rennella.

Estos hechos históricos motivaron enormemente a la creación de la Escuela de Aviación Militar en los fértiles valles de Aragua, adscrita al Ministerio de Guerra y Marina, bajo el manto protector del General Juan Vicente Gómez; quien a los días, giró instrucciones al Presidente encargado Dr. Victorino Márquez Bustillos, para que preparara el Decreto Ejecutivo de creación de la Escuela de Aviación Militar.

El referido Decreto, fue firmado por el ciudadano Dr. Victorino Márquez Bustillos, en uso de la atribución 14 del Articulo79 de la Constitución, quedando plasmado en el documento Nº 127 de fecha 17 de abril del año 1920. Dentro del contenido histórico del decreto estipulaba en su Artículo 1: Se crea la Escuela de Aviación Militar con el objeto de formar e instruir los pilotos para el Servicio del Ejército Nacional; y en el Artículo 2: La Escuela de Aviación Militar funcionará en la ciudad de Maracay, bajo la superior dependencia de la Comandancia en Jefe del Ejército y estará a la inmediata dirección del Ministerio de Guerra y Marina.

Han transcurrido 99 años de aquellos importantísimos sucesos, que impulsaron y propiciaron a la promulgación del decreto de creación de la Escuela de Aviación Militar. Verdadera Acta de Nacimiento de la aviación militar en nuestro país que dio origen, años después, a la Fuerza Aérea Venezolana como institución.

Finalmente, la Fundación 10 de Diciembre en nombre de su Junta Directiva y su membresía, siente especial complacencia en haber contribuido con esta sucinta reseña, a recordar la historia de nuestra digna alma mater, en ocasión de celebrarse un nuevo aniversario.

Fundación 10 de Diciembre.

“Un compromiso con la historia”

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Con voz propia

Arribamos a los 209 años de la Proclamación de nuestra Independencia producida el jueves santo del 19 de abril de 1810, cuando se desconoció el mandato del Capitán General Vicente Emparan, el máximo representante de la Corona Española. Conmemoramos el hecho gestado en el Ayuntamiento de Caracas que marcó el inicio de la lucha por la liberación del dominio español, con el establecimiento de una Junta autónoma de gobierno que daría inicio a una gesta de carácter civil.

El fin consistía “principalmente el de atender a la salud pública de este pueblo que se halla en total orfandad”, tal quedó asentado en el Acta que “tuvo a bien formar un cabildo extraordinario sin la menor dilación, porque ya pretendía la fermentación peligrosa en que se hallaba el pueblo con las novedades esparcidas, y con el temor de que por engaño o por fuerza fuese inducido a reconocer un gobierno ilegítimo”.

Se invitó a la concurrencia al Mariscal de Campo Emparan, como su presidente. Un vecindario congregado se levantó a los gritos y aclamaciones, aclamando con su acostumbrada fidelidad al señor Don Fernando VII y a la soberanía interina del mismo pueblo. Emparan que marchaba a la Catedral, convino en retroceder al Ayuntamiento.

El clérigo José Cortés de Madariaga le exigió su renuncia para que el mando pase a una “Junta Suprema conservadora de los derechos de Fernando VII”, integrada por distinguidos criollos. Rechazó la propuesta arguyendo que la mayoría del pueblo lo apoyaba. Para confirmarlo salió al balcón y se produjo el divulgado acto reseñado en toda historia.

Salió al balcón de lo que hoy es la casa amarilla, para preguntar a los caraqueños congregados en la Plaza Mayor si estaban contentos con su mando y deseaban que continúe su gobierno. Detrás suyo Madariaga hizo gestos y agitó las manos consiguiendo que los pobladores gritaran: “¡No lo queremos! ¡Fuera!”.

Indignado y resentido Emparán respondió: “¡Pues yo tampoco quiero mando!”. El mismo día renunció y dos días después se marchó a España.

Los independentistas habían obtenido su primera victoria sin derramar una gota de sangre.

No se trata del primer movimiento emancipador. Otro 19 de abril, pero de 1749 se dio la liderada por Juan Francisco de León contra dominio monopolístico de la Compañía Guipuzcoana.

El 10 de mayo de 1795, a 13 años antes del Abril de 1810, ocurrió la insurrección de negros y zambos acaudillada por José Leonardo Chirino en la hacienda Macanillas, Curimagua, de la sierra de Coro. Se considerada la primera por nuestra independencia y génesis de la Americana. Prometía aplicar la Ley Francesa: establecer una República democrática; abolir esclavitud; suprimir tributos pagados por indígenas, la alcabala y eliminación de aristocracia blanca.

Dos años después de la sublevación José Leonardo (1797) surgió en Caracas y La Guaira el movimiento de Manuel Gual y José María España, con proclamación de los derechos del hombre (igualdad, fraternidad, libertad y propiedad), lo que contribuiría a la eliminación de clases sociales por parte de la República.

Siguen las expediciones de Francisco de Miranda. En la de 1806, dispuso de 3 barcos y la mayoría de tripulantes eran norteamericanos. Intentó desembarcar en Ocumare de la Costa, pero buques españoles lo impidieron. En 1808 desembarcó en La Vela de Coro. En buque Leander traía imprenta en la cual editó proclamas que incitaban a combatir por libertad e independencia.

Ese mismo año estalló en Caracas la Conspiración de los Mantuanos, por una Junta que rigiese los destinos de la Capitanía General de Venezuela. Todo condujo al golpe cívico militar que fue aquel 19 de abril por la Independencia.

Al MARGEN. "Fusil al hombro, listos para defender la patria, con disciplina militar", ordenó quien usurpa el Poder a efectivos armados que sostiene al depravado régimen. Lo hizo en detrimento de la FAN cuyo titular aplaudía a banda de milicianos que recién negaba.

Jordanalberto18@yahoo.com

 3 min


Jesús Elorza G.

Muy contento despertó esa mañana el Usurpador. Caminaba sonriente, de un lado a otro del cuarto. Voy a infligirle una nueva derrota al imperialismo, expresaba en voz alta frente al espejo del baño.

-¿Qué te pasa? le dijo la primera combatiente. Tuviste otra pesadilla con Trump y su invasión militar.

No mi amolcitico, todo lo contrario. Al contrario, desde que cambiamos el viejo colchón por uno Sweet Dream, cada noche siento que me transformo en Martín Luther King y como él, tengo sueños sobre proyectos para impulsar nuestro proceso revolucionario.

-Ah que bien, dime uno de esos sueños. Por que en realidad tú lo que haces es roncar y tener pesadillas con Guaidó.

No me amargues el día. Déjame explicarte mis “dreams”: Cuando la crisis económica no me dejaba en paz. Soñé que si combinaba ese problema con la falta de agua tendría una solución a mi favor…

-¿Cómo así, mi amol? Sorpréndeme.

Bueno, utilizando la falta de agua ordené ¡¡¡El cierre del Banco Central de Venezuela por mas de tres semanas!!!...y nadie, ni siquiera la oposición, protestó por eso.

-¿Y en que nos favorece esa vaina?

Nada más y nada menos en que logramos sacar varias toneladas de oro sin que nadie se diera cuenta. Las montamos en un avión y las llevamos a sitios seguros en donde los gringos y sus aliados no podrán bloquearlas o retenerlas. Como ves mi amolcitico, te estoy asegurando que no pases trabajo cuando estemos en el retiro o en el exilio.

-Así, así, así es que se gobierna mi amol, dijo excitada la primera combatiente… ¿Cuántos kilos fue que me dijiste?

Más de ocho mil.

-Ggggguuuuaaaaooo, ¿Solo para nosotros? eso merece un brindis.

Durante los cuatro días que duro el apagón no dejaba de tener mis dreams y pude vislumbrar una política para golpear revolucionariamente al sector empresarial al reducir la jornada de trabajo de 8am a 2pm. Les di en la madre, al reducirles sus ganancias, y si se ponían muy cómicos con sus protestas les quitaba el servicio eléctrico por todo el día.

-Sigue soñando mi amol, que por esa vía tendremos revolución pa rato.

Cuando me dí cuenta del inicio de la Cuaresma a partir del Miércoles de Ceniza, tuve un dream para mejorar mis relaciones con el Vaticano. Mezclando la crisis de agua y luz, declare ¡¡¡No laborable esos cuarenta días!!! …caso único en la historia. El mundo entero quedó sorprendido con nuestra “Cuaresma Revolucionaria”

-Con esa política seguro te canonicen primero que a José Gregorio, expresó la primera combatiente ya con varias rondas de tragos encima.

Falta lo mejor mi amol, repasando en mis sueños mi pasantía como trabajador del Metro de Caracas, me recordé que todos los viernes inventábamos estar enfermos o con el sindicato armábamos un peo por quítame esta paja, para no trabajar ese día o salir mas temprano. Me acorde también, del camarada Jaua que todos los jueves quemaba un carro en una de las entradas a la UCV con la finalidad supra revolucionaria de no tener clases los viernes.

Como la vaina funcionó, llamamos “Sábado Chiquito de los reposeros ” a esa acción sindical de los días viernes.

-Aja, y como piensas aplicar ese dream en este momento.

Facilito mi amol, voy a decretar como medida revolucionaria contra la explotación capitalista del hombre por el hombre, ¡¡¡El Viernes como día No Laborable!!! para favorecer a la clase trabajadora.

-Coño mi amolcitico, Marx, Engels y Lenin quedaron en pañales frente a tú liderazgo revolucionario…vamos a meternos una pea para que sigas teniendo tus dreams esta noche.

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La discusión política en Venezuela es cada vez más intensa, aunque desafortunadamente, no más extendida; se da entre una cierta élite política e intelectual, pues la mayoría de la población está muy ocupada lidiando con la crisis económica y social, a la que ahora se han añadido calamidades y desgracias como la falta de electricidad y la escasez de agua.

Durante la última semana, afortunadamente la discusión ha ido pasando de las consideraciones sobre el artículo 187.11 de la Constitución de 1.999 y las posibilidades de una intervención militar externa, hacia aspectos más estratégicos, como por ejemplo, de qué manera se producirá el fin de la usurpación, el paso a un gobierno de transición y las condiciones que deben existir para que se puedan realizar unas elecciones libres. Y ésta no es una discusión fácil ni trivial.

Uno de los puntos más complejos que se plantea, a quienes nos dedicamos a la tarea del análisis político, es vislumbrar a partir de los datos de la realidad el futuro que se nos abre; y como se trata, por lo general, de realidades muy complejas, se recurre con frecuencia a los escenarios, antes que a las predicciones, tarea que se deja a los diversos adivinadores de oficio.

No obstante, para analizar la compleja situación venezolana, hay algunas cosas que se tienen claras y se debe partir de ellas para hacer cualquier conjetura y trazar estrategias. Por ejemplo, lo obvio: que el país se hunde cada día más y más en la crisis, económica, política, social, humanitaria y por lo tanto es urgente acabar cuanto antes con esta situación de oprobio.

Otro punto que está claro es que tras 20 años de dictadura socialista en Venezuela, que ha arruinado al país y empobrecido a su población a términos inimaginables, tras ver la actitud frente a la crisis venezolana de quienes la han generado y detentan el poder y su actuación para mantenerlo, hay que llegar a la conclusión que ya no los anima ningún deseo de usarlo para lograr ningún propósito positivo –si alguna vez lo tuvieron– sino que su único objetivo es mantenerlo, para seguirse aprovechando de él. Eso nos lleva a una conclusión importante para trazar estrategias e imaginar escenarios: dado que el país y su gente no les importan, la única manera de librarse de esta especie de mafia gobernante será mediante acciones que los afecten de manera directa, personal, que toquen sus intereses particulares, que se sientan amenazados de manera directa en sus bienes y fortunas acumuladas y mal habidas.

Otro punto importante es entender que aunque el apoyo internacional no ha pasado de aceptar los Representantes Diplomáticos de Juan Guaidó, de recibir a él, a la Primera Dama y delegaciones oficiales, hay que buscar que se intensifique la toma de medidas económicas contra el gobierno, sin que afecten a la población; y sobre todo medidas “personales” contra algunos funcionarios, militares y bolichicos, que por lo visto aun no los afectan mucho.

Otra dificultad de los escenarios para Venezuela es que hay demasiados actores en el juego: la dictadura, sus seguidores, grupos civiles armados –nacionales e internacionales–, partidos y líderes opositores, una extensa gama de organizaciones de la sociedad civil, afectada y que se ha desarrollado en estos 20 años, y paremos de contar. A ese complejo panorama interno, hay que sumar ahora varios actores internacionales, con intereses legítimos y no tan legítimos, en lo que ocurre en Venezuela: organizaciones como la ONU, la OEA, la UE, el Grupo de Lima, las organizaciones internacionales de Derechos Humanos, la Cruz Roja Internacional; una pléyade de países con diversos intereses políticos y económicos, comenzando por los países vecinos afectados por nuestra emigración, los Estados Unidos, que ven en peligro su propia seguridad, además de Cuba, Rusia, China, Irán, Turquía y otros, que complican el cuadro geopolítico internacional.

Frente a este cuadro es al que hay plantearse salidas; yo me planteo las siguientes, que no agotan las posibilidades, pero son a las que les doy mayores probabilidades:

  1. Renuncia o abandono del cargo del presidente usurpador y su gabinete, al verse cercados económicamente, “repudiados” por la población y viendo en peligro la posibilidad de disfrutar de algún exilio aceptable. Sin embargo, este escenario le asigno una muy baja probabilidad, por lo ya dicho, que a esta dictadura no le importa lo que la gente padezca y las “sanciones” aún no los afectan en lo personal, y hasta que eso no ocurra es muy difícil que accedan voluntariamente a dejar el poder.
  2. Renuncia del gobierno usurpador, forzada por la fuerza armada militar o un sector de la misma, que le plantee a la dictadura la situación caótica del país, la inaguantable crisis económica y el nivel de rechazo de la población; que los obligue a renunciar, a cambio de un exilio “dorado”, al menos por un cierto tiempo; esta es la opción que creo que hay que trabajar de manera deliberada y constante y que no se logrará sin un cierto proceso de negociación, con el perdón de la palabra que sé que algunos se erizan al leerla.
  3. Un golpe de estado militar, que no sabemos de qué tendencia sería, por lo que prefiero descartarlo y que no se dé.
  4. Una intervención externa, de tipo “quirúrgico” o invasión militar que por lo que hemos visto y discutido durante las últimas semanas, creo que por ahora está negada.

Obviamente, por el momento solo veo como salida una opción de “fuerza”, que espero sea la 2, ya que veo difícil –y no sé si deseable– la 4 que muchos anhelan.

Pero lo más importante a tomar en cuenta es que todos estos escenarios requieren de tiempo para que se desarrollen; no son algo inmediato, no es cuestión de horas o días, probablemente tampoco de semanas; requieren de un complejo proceso de desarrollo, de negociación nacional e internacional, de ir ganando apoyo con las movilizaciones ciudadanas masivas y acciones internacionales, de ir mermando la resistencia del régimen, y preocupa entonces que ya algunos grupos comienzan a atacar, a denigrar, de Juan Guaidó porque creen que las cosas van muy lentas; o quién sabe si algunos piensan que van muy rápidas y eso es lo que les preocupa, pues hay analistas que dicen que detrás de las voces críticas y agoreras de algunos radicales de oposición lo que hay es un gran temor de perder su particular modo de existencia política.

De lo que no tengo dudas es que cualquiera escenario que se dé, nos debe conducir a un proceso electoral, que con todas las garantías, nos permita poner las bases para reconstruir el país con el indiscutible y comprobable apoyo del pueblo. En otro momento discutiremos cuáles son esas garantías electorales con las que, en cualquier escenario, se debe contar.

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