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Opinión

Me refiero a la digitalización de la política, un tema de mucha importancia, visto que muestra un paisaje que cambia su sentido y plantea, nada menos, que la necesidad repensar la democracia.

La política en el espacio digital

Afirman los académicos que en el futuro la política será (en realidad lleva un rato empezando a ser), muy diferente de la política del pasado, debido en gran medida al desarrollo y difusión de las tecnologías digitales. La tarea que tenemos por delante es acoplarlas con los principios y valores que rigen el sistema democrático y de la manera como se haga dependerá que las posibilidades que ofrecen, impliquen su fortalecimiento o, como pareciera imponerse actualmente, su progresivo deterioro. Se dice, entonces, que el gran desafío es ver si la democracia es capaz de resistir a internet. Hoy en día y desde hace dos décadas, la política solo existe en el mundo mediático en el que resulta difícil, casi imposible, dirimir las discrepancias políticas a partir de un espacio y un lenguaje compartidos porque las palabras cambian de significado para ajustarse a los intereses particulares y cada quien las manipula con el objetivo de crear su propia versión de los hechos. Estamos, como se sabe, en la época de la post verdad, una palabra que pone de manifiesto cómo se juega con la realidad, y se la desconoce, se la cambia, se la mutila o se la versiona para que no se parezca a ella misma, dañando seriamente el tejido de la democracia, demostrando, así, que no hay forma más eficaz de ejercer el poder que disponiendo de la capacidad para establecer qué es lo cierto.

Añádase a lo anterior que las nuevas tecnologías permiten registrar lo que es cada persona, en términos de sus preferencias individuales, deseos y pensamientos, expresados en datos que antes solo eran accesibles a los propios individuos, pero que ahora están abiertos a observadores externos, quienes los recogen y clasifican, analizándolos a partir de las neurociencias, la psicología cognitiva, las biotecnologías, permitiendo, así, numerosas formas de manipulación. Se habla, pues, de la “democracia de los datos”, regida por algoritmos, más representativa, según llegan a sostener algunos, que la tradicional democracia representativa. Que las elecciones no tienen mayor sentido, expresó, por ejemplo, el Primer Ministro chino, sosteniendo que la opinión ciudadana puede expresarse diariamente y ser procesada desde el poder político. ¿Tendrá razón? Creen muchos que no, pero el debate está abierto y es inevitable.

Manipulación electoral

Los gobiernos alrededor del mundo están reforzando su control sobre los datos de los ciudadanos buscando suprimir la disidencia, erosionando la confianza en el internet y en las bases de la democracia, de acuerdo a la última edición de la evaluación anual, país por país, elaborado en el informe “Libertad en Internet”, publicado el año pasado por la ONG Freedom House.

La propaganda en línea y la desinformación, reza el documento, están envenenando la esfera digital, mientras que la recopilación desenfrenada de los datos personales está rompiendo con las nociones tradicionales de la privacidad, configurando una situación que muestra un deterioro global de la libertad en la red por octavo año consecutivo, particularmente evidente en países en donde tuvieron lugar procesos electorales.

En efecto, la historia reciente muestra que desde el Brexit hasta la elección del Presidente Bolsonaro, diferentes consultas electorales en distintas partes del mundo han sido intervenidas, torciendo los resultados gracias a un menú tecnológico sofisticado que atenta contra la libertad del votante y la equidad de la competencia comicial, afectando su legitimidad e influenciando en grado apreciable sus resultados. Se refuerza, entonces, una situación marcada por la ruptura de la relación entre gobernantes y gobernados, la desconfianza en las instituciones y la erosión de la representación política.

La Ruta de Seda digital

De acuerdo al estudio de Freedom House arriba citado, China es el país que más lejos ha llevado el autoritarismo digital, a través de un aparato de censura y vigilancia de sus ciudadanos. Se trata, dicho en pocas palabras, de un sistema de control social generado en el corazón de los gigantescos fabricantes de teléfonos inteligentes como Huawei, Xiaomi y ZTE y que “amenaza el futuro de la internet abierta y las perspectivas de una mayor democracia en el mundo”. Tal control se acentuó en 2018 con la aplicación de la Ley de Ciberseguridad que, entre otras cosas permite que los datos de los usuarios chinos estén a la disposición inmediata del gobierno.

Por otro lado, añade el referido documento, la vigilancia de las agencias de seguridad china se comenzará a expandir con la construcción de la “Ruta de la Seda Digital”, una red de fibra óptica que unirá oriente y occidente y costará miles de millones de dólares, ampliando la cobertura de su sistema nacional de navegación por satélite a 60 países. Para el próximo año, China estará en condiciones de competir directamente con el Sistema de Posicionamiento Global (GPS, en sus siglas en inglés) de Estados Unidos, lo que significa claramente la expansión del autoritarismo digital.

En Venezuela también se cuecen habas

Cierto, el Gobierno nacional cuenta desde hace un tiempo un dispositivo tecnológico diseñado con asesoría china, que aún no se encuentra plenamente implementado. Es el llamado Carnet de la Patria, que asoma como el eje de un sistema de control y vigilancia de los ciudadanos, del que ya empiezan a tenerse evidencias inequívocas, de acuerdo a ciertas encuestas, así como estudios iniciados por distintas organizaciones nacionales.

Se trata, así pues, de un instrumento que se aviene con su talante cada vez más autoritario. El mismo ha servido para que desde el poder se vaya consolidando un importante sistema de registro de datos, desde el que distribuyen diversos subsidios económicos, a la par que emerge un esquema de control social y político- electoral, absolutamente reñido con los cánones que rigen en un sistema democrático

La otra cara de la moneda

Las líneas precedentes muestran el lado feo, por así decirlo, de las nuevas tecnologías, el del autoritarismo digital. Imposible, desde luego, no hacer alusión a las múltiples iniciativas que están cobrando cuerpo a nivel mundial, tanto para procurar el acceso de todos a internet, como para aprovechar sus potencialidades con fines democráticos. En esta ruta se encuentran transitando la ONU y diversas organizaciones de carácter mundial, así como distintos gobiernos y, por supuesto, organizaciones de la sociedad civil, buscando que la digitalización de la política sea para fortalecer el espacio público, acomodando la democracia a los tiempos que corren. Es este un trabajo pendiente (y urgente), que compete a todos los terrícolas.

17 de marzo de 2019

 5 min


Luis Ugalde

La educación está destrozada en todos sus niveles y el Nuevo Gobierno debe hacer de la educación el alma del renacer de la nueva Venezuela.

Tenemos que ser muy realistas sobre el actual ánimo decaído de los actores de la educación y las claves para su cambio. Con los actores apagados, de nada sirve señalar tareas y planes necesarios, los actores tienen prioridad estratégica.

En la escuela los actores fundamentales son los educandos y los educadores, pero para que la escuela renazca y se transforme la educación nacional, la Familia, el Estado, la Sociedad Civil, la Empresa y el Gobierno son básicos. La sociedad entera debe saber y defender que no es posible la recuperación de Venezuela sin el renacer de la escuela y de que ésta requiere un renovado apoyo educativo (no solo económico) de toda la sociedad. Como después de una guerra devastadora, la movilización de conciencias y de recursos ha de ser general y la nueva conciencia y el voluntariado son tan importantes o más que los recursos económicos escasos. El nuevo Presidente tiene que ser el primer educador con su ejemplo en ciudadanía y ética.

Educadores y educandos. Actualmente entre las educadoras/es prevalece un estado de ánimo de víctimas maltratadas, carentes de estímulos para esforzarse en mejorar la escuela y buscando oportunidades de vida fuera del país o en alguna otra actividad; actitud comprensible, pues realmente los educadores están maltratados y la escuela abandonada. Algo similar se puede decir de los niños y de los jóvenes carentes de comida y de otros apoyos escolares, con dificultades de transporte y obligados a buscar ingresos para la sobrevivencia de la familia.

La Sociedad Educadora y la Emergencia

Es Venezuela entera la que necesita resurgir transformando su capacidad educadora. Lejos de los viejos (y más recientes) enfrentamientos entre quienes atribuían a la familia la central responsabilidad educadora y quienes exigían la exclusiva para el “Estado docente”, ahora hay que elevar al máximo la sinergia educativa de la familia, el Estado, y la sociedad entera, reforzándose mutuamente en la producción de calidad educativa para que la sociedad se vuelva exitosa. Las empresas para resurgir necesitan una educación muy superior a la que tenemos en esta Venezuela en ruinas. Como nunca antes debemos hacernos conscientes de la enorme influencia y potencialidad de los medios de comunicación social (tradicionales y virtuales) tan influyentes en la modelación y educación de los niños y de la juventud. En millones de venezolanos hay que elevar al máximo posible los valores espirituales y ciudadanos, como el reconocimiento del otro y la solidaridad, deseando para los demás el bien que queremos para nosotros mismos. Así mismo hay que cambiar radicalmente la deformación de pensar que la “riqueza” de Venezuela está en la minería y en los recursos naturales y no en las personas, en su preparación profesional con saberes instrumentales para producir y agregar valor con todo lo que hacemos. Es indispensable propiciar un reencuentro entre el sistema educativo y la empresa productiva, pues el desencuentro entre ambas lleva a que la empresa no sea mundialmente competitiva a causa del bajo nivel de todo su personal.

Estamos en emergencia y no debemos caer en la ilusión de que se puede salir de ella de inmediato, con solo cambiar de gobierno. Dentro de nosotros está nuestra riqueza y también nuestra miseria. Me atrevo a decir que junto a actividades industriales y agrícolas que trabajan al 20% de su capacidad instalada, la capacidad educativa de la sociedad venezolana está activada por debajo del 10%. La capacidad educadora interior (valores y creatividad), hoy tan subutilizada o incluso pervertida en millones de venezolanos, ha de ser el motor del cambio de ánimo y la elevación productora ciudadana. La pedagogía del nuevo gobierno tiene que activar y estimular el espíritu de un pueblo que se levanta de la actual postración y se pone en pie de marcha, creando un nuevo y contagioso clima educativo, democrático y ciudadano. Que todos sintamos esta tarea pública como responsabilidad de cada uno y que ningún sector exija exclusividad educativa, ni se sienta excluido.

Dicho eso concentrémonos en la escuela. En los orígenes del Pedagógico y del Magisterio, (y de múltiples asociaciones educativas como la AVEC, ANDIEP…) el espíritu pionero animó todas las iniciativas gremiales con el propósito de que en Venezuela no hubiera ni pueblo, ni niño, sin escuela buena. Hoy por el contrario el maestro se siente maltratado, empujado a abandonar la escuela, o a trabajar a desgana y a media máquina. Con este maltrato social y desaliento, faltan decenas de miles de jóvenes vocaciones educadoras que necesitamos, bien preparados, valorados y con ánimo y audacia creativa.

Para educadores, ayer indoctrinados con el “socialismo del siglo XX” y hoy desengañados, se han de organizar encuentros de reanimación democrática, de manera que todos nos sintamos llamados y protagonistas del renacer democrático.

Jubilados y voluntarios

Cada escuela requiere respuestas audaces, heterodoxas, irreverentes y creativas, sin esperar todo del Ministerio. Los jubilados tienen mucho de lo que hace falta, pero la ley les prohíbe volver, aun cuando tengan la excelente edad y sabiduría de 50 o 60 años. Es importante mover y organizar no menos de 200.000 estudiantes universitarios voluntarios, comprometidos, y organizados, para el refuerzo escolar en primaria y en secundaria, desarrollando así en ellos y en los niños capacidades y extraordinarios valores.

Rescate escolar de los docentes y de los alumnos

Desde el primer momento tiene que estar cuantificado y previsto el modo de recuperar el transporte para docentes y alumnos y el salario de los docentes, su seguridad social, los estímulos a su productividad escolar y creatividad y el transporte para docentes y alumnos. Así mismo la alimentación escolar empezando por los más pequeños y necesitados ha de estar cuantificada y con la logística apropiada desde el día en que amanezca la democracia. Los niños y jóvenes tienen que recuperar el gusto por el aprendizaje y la escuela y en ésta se tiene que producir la sinergia virtuosa y multiplicadora del Estado, de la acción gubernamental, de las familias y de los educadores. Todo ello con una gran flexibilidad curricular para salvar lo esencial.

14.04.19

El Nacional

http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/renacer-educativo-resurre...

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Jesús Elorza G.

En la reunión de los colectivos en diferentes sitios del país, los milicianos se preguntaban entre sí, sobre la o las causas que motivaron el suicidio del expresidente del Perú, Alan García.

Algunos pensaban que fue un asesinato ejecutado por las fuerzas imperialistas, debido a la cercanía de García con el Líder Único de la revolución bolivariana, el Difunto Eterno. Otros hablaban de una enfermedad incurable.

En vista de la confusión, decidieron preguntarle a uno de los camaradas, que estudió Ciencias Políticas en la universidad.

-Ese caso es muy complejo. Las razones giran alrededor del caso “Odebrecht”,

¿Qué vaina es esa? dijeron los presentes.

-Tranquilos, ya se los voy a explicar. Este cuento es largo, pero voy a tratar de hacerlo lo más corto posible:

el gigante brasileño de la construcción “Odebrecht” que ha protagonizado el mayor escándalo de sobornos de América, pagó miles de millones de dólares en comisiones ilegales a políticos, funcionarios, empresarios y presuntos testaferros de trece países de Latinoamérica a través de la Banca Privada d´Andorra (BPA), según informes confidenciales de la Policía de este Principado.

Políticos, altos cargos de la Administración, funcionarios, abogados y testaferros de Ecuador, Perú, Panamá, Chile, Uruguay, Colombia, Brasil, Venezuela, República Dominicana, Panamá Islas Vírgenes, Belice y Argentina se presentaron a la BPA para abrir sus cuentas secretas. Odebrecht depositó a estos, mediante transferencias, sobornos millonarios que enmascaró como servicios que nunca le prestaron.

¿Y cuál era su Modus Operandi? preguntaron todos.

- La constructora ha reconocido ante la Justicia de Brasil que costeó campañas electorales de presidentes y candidatos de América. Y que pagó sobornos por, al menos, 788 millones de dólares (680 millones de euros). Los candidatos favorecidos por la contratista ejecutaban después un plan de obras públicas multimillonario a favor de la empresa. Las pesquisas policiales y judiciales han revelado que Odebrecht utilizó las sociedades off shore Aeon Group y Klienfeld Services Limited para pagar los mencionados sobornos a políticos y funcionarios y los gestores de la BPA constituyeron sociedades en Panamá para ocultar a los titulares reales de las cuentas bancarias. Solamente a través de Klienfeld, una firma constituida en el paraíso fiscal de Antigua y Barbuda, se abonaron pagos sospechosos por más de 200 millones de dólares (173 millones de euros).

Me imagino que al amigo de nuestra revolución Alan García lo agarraron con las manos en la masa y por eso se suicidó.

-Así mismo fue. El exvicepresidente de la empresa estatal Petróleos del Perú, designado por Alan García (2006-2011), Miguel Atala Herrera lavó hasta diez millones de dólares en Andorra a través de la sociedad Off Shore Kliefeldd una de las firmas utilizadas por Odebrecht para pagar sus sobornos. Y según revelan las investigaciones. Alan estaba metido en ese ñemeo.

Camarada, me llama la atención que Venezuela aparece en la investigación sobre la empresa constructora de Brasil. Me pudiera ampliar los detalles.

-Claro que sí. En las investigaciones de las fiscalías de Venezuela, Brasil y Houston pusieron al descubierto un esquema de presunta corrupción vinculada al conglomerado brasileño Odebrecht, mediante contratos cuyos montos originales fueron inflados en convenios secretos con la aprobación y firma de altos líderes revolucionarios. Los excesivos incrementos de los contratos se hicieron mediante una estrategia de añadir una serie de adenda, denominados “documentos complementarios”, presentados por Odebrecht de manera secreta, y aprobados por altos funcionarios en Venezuela.

-En uno de los casos más notables, firmado por el Ministerio de Infraestructura y Finanzas de Venezuela, Odebrecht cotizó un precio inicial de USD 991.6 millones cuando ganó la licitación en 2006 para construir el tercer puente sobre el río Orinoco. Para 2014, el costo de la obra ya era el triple del precio original. En el proyecto conocido como “Sistema Vial Tercer Puente sobre el Río Orinoco”, la corporación brasileña presentó cinco “documentos complementarios”, mediante los cuales los costos se incrementaron en más del doble en un período de 9 años. Pese a los incrementos, sin embargo, la obra no fue culminada.

-El contrato original con fecha del 7 de junio de 2006, firmado por Nelson Merentes, entonces ministro de Finanzas, y por Ramón Carrizalez, ministro de Infraestructura, tuvo como contraparte por Odebrecht al gerente Euzenando Prazerez Azevedo, el jefe del conglomerado brasileño que terminó como testigo protegido de la Fiscalía de Brasil, y que reveló la extensa corrupción de sus operaciones en territorio venezolano, incluyendo una “donación” no declarada de USD 35 millones para Nicolás Maduro, supuestamente para financiar la campaña presidencial de 2014.

-Dos de los documentos complementarios de este contrato fueron firmados por Diosdado Cabello, entonces ministro de Obras Públicas y Viviendas, por un valor de USD 4.000 millones adicionales al contrato original de USD 991 millones.

-El resto de los tres documentos complementarios fueron firmados por Rafael Isea (ministro de Finanzas), por USD 1.47 millardos; Juan García Toussaint (ministro de Transporte Terrestre y Obras Públicas), por USD 3.2 millardos; y por José Luis Bernardo Hurtado (también ministro de Transporte Terrestre y Obras Públicas), por USD 1.9 millardos.

Coño camarada, allí lo que hubo fue un acto descomunal de corrupción que bien pudiéramos llamarla “Odebrecht Robo-livariana”

-Así es, y lo que queda es cárcel o suicidio para los implicados, no queda otra.

Los milicianos abandonaron el salón de reunión pensando en quienes serían los Alan o Lula bolivarianos porque candidatos sobran.

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El sábado santo se enciende el cirio pascual, es señal de la resurrección de Jesús que fue crucificado, muerto y sepultado tras un juicio en el que su delito fue hacerse llamar hijo de Dios y por haberse proclamado Rey de los Judíos.

El ciro pascual se enciende cada año y es sustituido para la siguiente celebración. Es la vela más grande que hay en cada iglesia y representa el fue nuevo y la luz que trae a los hombre de buena voluntad la resurrección del Señor, el regreso de la tierra de los muertos de Jesús de Nazaret.

El ritual en el pasado se llevaba a cabo en la puerta de la Iglesia, el sacerdote se reunía con la feligresía y hacían una especie de fogata que representaba el fuego de la resurrección y la luz de la eternidad.

En Venezuela esta será, hasta el momento, la única vela de renovación que se encenderá y que seguramente será encendida desde los corazones adoloridos y cansados de un pueblo que ha tenido por años que vivir a oscuras debido a la incapacidad gubernamental de resolver la grave crisis eléctrica.

La llegada de la pascua este 2019 representa el cambio, la salida de 20 años de calamidad que convirtieron a Venezuela en el país más pobre de la región a pesar de haber sido el más rico de la misma y el que tenía las mejores y más altas expectativas de crecimiento.

La renovación de un país que clama por un cambio estructural en la forma de administrarse para que haya justicia social, para que haya progreso y desarrollo no solo de las capacidades colectivas sino además de la correcta repartición de las riquezas que genere.

Este sábado santo, cuando en las iglesias del país, se encienda el cirio pascual, este será el momento en que los venezolanos enciendan la única llama de esperanza y cambio y no la que los saca de la oscuridad cada vez que es racionada la electricidad.

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Sergio Arancibia

El sector agrícola, el sector manufacturero y el sector servicios, dentro de la economía nacional, no generan – ni han generado en las últimas décadas – los dólares suficientes como para que cada uno de ellos pueda producir los bienes y servicios que les son propios, ni para que puedan ampliar, por la vía de las inversiones, sus capacidades productivas.

Solo los sectores minero y petrolero han cumplido en la economía venezolana el rol no solo de generar los dólares que cada uno de ellos necesita, sino de aportar los dólares que necesitan las actividades agrícolas, manufactureras y de servicios como para funcionar y crecer.

Cada uno de los grandes sectores en que podemos dividir la economía venezolana necesita, para poder existir y crecer, de una importante y permanente dosis de insumos, materias primas, maquinarias y equipos, todo ello importado. Pero por la vía de sus respectivas exportaciones cada sector no genera los dólares necesarios como para satisfacer sus propias necesidades de divisas. Esto generaría un estancamiento estructural o sistémico de la industria, de la agricultura y de los servicios en el seno del país, si es que éste no tuviera la suerte de contar con sectores – el petrolero, y en menor medida el minero- – que han generado durante décadas una cantidad de dólares cómodamente superior a la que necesita para sus propias necesidades de funcionamiento y de crecimiento. En esa medida, el sector petrolero ha posibilitado que el sector agrícola, manufacturero y de servicios, tengan los dólares que necesitan y puedan funcionar y crecer. Pero todo eso se acabó.

Uno de los elementos fundamentales de la dramática situación económica por la que atraviesa Venezuela, en el presente, es el cuadro que exhibe su industria petrolera. Lo que parecía imposible – arruinar una industria petrolera eficiente y poderosa – se logró en el transcurso de los últimos 20 años. Hoy en día la industria petrolera nacional no produce ni la mitad de lo que se producía en décadas anteriores, está altamente endeudada, sin capacidad de inversión ni de mantenimiento adecuado y con bajísima productividad. En esas condiciones no tiene la capacidad de aportar los dólares que necesita el resto de los sectores productivos nacionales.

En la Venezuela del futuro se debe y se puede recuperar la industria petrolera, pero eso tomará varios años. Sin embargo, independientemente de los años que ese proceso dure, el gran objetivo nacional, a mediano y a largo plazo, no puede ser volver a funcionar tal como funcionó la economía nacional en los últimos 40 o 50 años. La gran meta nacional debe ser que cada sector productivo – el agrícola y el manufacturero, fundamentalmente, pero también el de servicios – tomados globalmente, puedan generar los dólares que necesitan. No se trata de que cada empresa, individualmente considerada, genere sus propios dólares, pero si es posible pensar en esos términos con relación a cada sector productivo..

Que la agricultura genere las divisas que necesita no solo para funcionar y crecer sino para alimentar a todos los venezolanos. Eso es enteramente posible. Lo mismo vale para la industria nacional, que debe y puede potenciar sus capacidades competitivas y exportadoras. Ello permitiría que las rentas y las ganancias provenientes del petróleo – aun cuando disminuidas con respecto al peso que ellas tuvieron en la segunda mitad del siglo pasado – sirvan para el desarrollo social y para el desarrollo de la infraestructura física nacional. Pero para que todo esto pueda hacerse realidad se necesita, en primer lugar, proponerse como un país ese gran salto adelante en materia de exportaciones – asumirlo como una política de estado – y generar las decisiones de política económica que la hagan posible.

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Así como las izquierdas latinoamericanas han conformado y mantenido el llamado Foro de Sao Paulo, FSP, las derechas de estos países no cuentan con una coordinadora que les oriente, apoye y financie como lo hace el Foro de izquierda.
El FSP fue fundado por el Partido de los Trabajadores de Brasil en São Paulo en 1990 como una alternativa a la ruta fracasada de Fidel Castro de llegar al poder mediante la subversión y golpes de Estado, como lo intentó Chávez en 1992. En 1990 el único miembro del FSP que ejercía el poder era el Partido Comunista de Cuba. Veinte años después la mayoría de sus miembros accederían mediante elecciones a ejercer el gobierno: La elección de Hugo Chávez, en 1998 fue la primera llegada al poder de un gobierno de izquierda, acompañado de un partido, el MVR, luego PSUV, miembro de dicho Foro. Chávez repitió en 2006 y 2012. A este logro, le siguieron los triunfos de Luiz Inacio Lula da Silva, Tabaré Vasquez, Evo Morales, Michelle Bachelet, Rafael Correa, Daniel Ortega, Fernando Lugo, José Mujica, Mauricio Funes, Dilma Rousseff, Ollanta Humala, Nicolás Maduro, Salvador Sánchez Cerén y Andrés Manuel López Obrador. Los Kirchner no llegaron como miembros del FSP pero fueron apoyados por partidos que sí lo son, como el Partido Comunista Argentino.

Las prácticas de estos gobiernos son muy parecidas a las de Hugo Chávez: Agitación permanente de la opinión pública para mantenerse de primero en la atención del público; polarización o división de la sociedad en “buenos y malos”, donde los malos – a debilitar- son todos aquellos grupos que no formen parte de la coalición gobernante y que tengan cierto poder. Utilizan el marco constitucional para justificarse, pero lo tuercen a su antojo; buscan siempre controlar los otros poderes públicos y, lo peor, a perpetuarse en el poder. La más destacada excepción a esta lista fue la de José Mujica en Uruguay.

Frente a un enemigo declarado de las democracias pluralistas y de las libertades individuales, llama la atención que los partidos y gobiernos democráticos no tengan una coordinadora que los asesore y financie. Así, se ve poca coordinación entre los gobiernos de centro derecha que han surgido en medio de los fracasos de los gobiernos del FSP. Entre lo poco que coinciden es en sustituir a Nicolás Maduro en el poder. Sería conveniente que estos movimientos crearan su propio think tank y fuente de financiamiento porque el contrario es poderoso, como lo reconoció Jair Bolsonaro después de su elección: no le será fácil gobernar frente a esta maquinaria tan poderosa, a la que le desaparece una cabeza por un lado y le surge otra por otro.

@joseagilyepes

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Marino J. González R.

En 2030 todos los países del mundo deberán tener mejores condiciones para el desarrollo sostenible. Esa es la premisa bajo la cual han sido aprobados y reconocidos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) desde el año 2015. Estos objetivos, divididos en 17 áreas, constituyen la referencia de gobiernos y organismos internacionales para las decisiones que deberán tomarse en los próximos años para alcanzar lo propuesto. En cada una de las áreas de objetivos se han establecidos metas, unas específicas y otras no tanto, que permiten que se haga el seguimiento.

Asumamos que todos aquellos grupos o instancias interesadas en promover el cumplimiento de los ODS se disponen a tomar las previsiones para alcanzarlos. Y para ello examinan en detalle cada una de las áreas señaladas. Lo primero que se puede notar es que los ODS están colocados en una lista (del número 1 al 17). La utilización de una lista tiene valor práctico. Indica que allí están contenidos los aspectos de mayor relevancia. La presentación de una lista también puede indicar que cada uno de los elementos tiene igual relevancia. Sin embargo, también sabemos que en una lista se colocan en primer lugar algunos elementos y otros se colocan posteriormente. De manera que no es tan cierto que todos los elementos tienen similar connotación. En otras palabras, el orden en la lista también tiene importancia.

En los primeros ocho ODS, el criterio corresponde a aquellas condiciones que deben ser mejoradas para que el desarrollo sea efectivamente sostenible y llegue a todas las personas en todos los países. El primero de los ODS es eliminar la pobreza, lo cual debe ser uno de los aspectos que cuenta con un amplio consenso. Y así sucesivamente se señalan otros ODS, entre los cuales se incluye desde la seguridad alimentaria hasta la energía para todos. Ahora bien, ¿qué tienen en común estos primeros ocho ODS? Aparte del hecho relevante de que expresan demandas muy significativas en el ámbito global, el cumplimiento de cada uno de estos ocho ODS supone que la sociedad de cada uno de los países tiene los recursos necesarios y suficientes para tal fin. Lo cual, por supuesto, es altamente deseable. Pero, estar de acuerdo en la satisfacción de una demanda o necesidad no significa que la sociedad tenga los recursos para garantizarla. Se requiere que esos recursos estén disponibles. Y para que estén disponibles es fundamental que se tomen decisiones que afectan la producción de valor en cada país. Es decir, no es posible garantizar los recursos si previamente no se ha afectado la forma en la que la sociedad genera los recursos.

Este aspecto, la producción de valor, aparece en el ODS número 9, cuando se señala que se deberá promover la “industrialización sostenible” y la innovación. El lugar en el que está colocado este ODS no expresa realmente la importancia que tiene. Es decir, no se refleja en los ODS que la producción de valor sea una condición previa para la garantía de los otros ODS. De hecho, del total de 17 ODS, solo uno está relacionado con la producción de valor y el ingreso suficiente para que los otros ODS sean alcanzados. De allí que pudiera quedar la impresión, especialmente desde el ámbito de la gestión pública, que la mera concentración en el resto de los ODS será suficiente. Más bien puede pasar todo lo contrario, esto es, que los países, y especialmente, los gobiernos, no puedan asignar los recursos requeridos, fundamentalmente porque no han sido creados. La aspiración de los ODS puede terminar generando una mayor frustración.

No es lo mismo, entonces, enunciar una lista de ODS que proponer un marco de referencia en el cual se indiquen condiciones previas que deben alcanzarse. Entre estas condiciones previas, existen dos de especial consideración. La primera es el marco institucional en el cual los países toman decisiones, es decir, las reglas que permiten acordar objetivos de desarrollo. Este aspecto está involucrado en el ODS 16, pero al ser presentado dentro de una lista general no se puede apreciar cabalmente.

La segunda condición previa es la relacionada con el tipo de producción que se requiere en la casi tercera década del siglo XXI, justamente la que está asociada con la generación de tecnologías de la mayor sofisticación. Este aspecto no se encuentra desarrollado en los ODS de manera que permita asociar la creación de valor con la generación de los recursos que se requieren para satisfacer los otros ODS. En resumen, tanto los aspectos institucionales como la generación de valor son condicionantes que deber ser tomados en cuenta en esta perspectiva.

En los próximos años, la implementación de políticas para alcanzar los ODS en 2030 adquirirá mayor relevancia. Distinguir que el centro de la acción pública está fundamentalmente en la generación de un nuevo modelo de producción en el que se enfatice la creación de valor, especialmente compatible con la sociedad del conocimiento, será quizás la mayor diferencia.

Continuar con la ejecución de políticas en las cuales se intente mejorar las condiciones de vida sin modificar la producción de valor, será la forma de mantener, e incluso ampliar, el rezago de los países de América Latina con respecto a los países de mayor desarrollo sostenible.

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