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Opinión

Lester L. López O.

La gira del Presidente encargado (PE) a las principales ciudades de la región zuliana –ojala y la extienda a la región andina- le permitirá apreciar, en toda su magnitud, la tragedia que significa intentar vivir con dos horas de electricidad al día, con poca agua y escaso gas para cocinar, pero además con gobernadores que se lavan las manos y envían a reprimir las justas manifestaciones de protestas que los zulianos intentan hacer. Realmente esas regiones son un país distinto a la realidad que se vive en la capital y los estados centrales donde con todas las deficiencias eléctricas y de suministro de agua potable que hemos vivido, no estamos cerca de padecer lo que están viviendo esos compatriotas desde mediados del pasado año.

La medición de esa tragedia puede darle argumentos al PE para que la Comunidad Internacional que lo apoya apure las acciones, cualquiera que tengan previstas, para lograr el cambio de gobierno que cese la usurpación y comenzar la recuperación del país.

En el escenario internacional, los voceros del gobierno norteamericano han comenzado a plantear, mediante declaraciones de prensa, la posibilidad de que la entrega de ayuda humanitaria se haga con acompañamiento militar. Es una forma de empezar a poner en la palestra de la opinión pública, especialmente la norteamericana, la posibilidad (y necesidad) de una intervención armada en nuestro país. El argumento en vía de desarrollar es que el régimen del usurpador se viene convirtiendo en una amenaza a la seguridad de USA por sus conexiones con el narcotráfico internacional, el lavado de dinero y los grupos extremistas islámicos del cercano oriente, pero también la extracción, desde nuestro territorio, de minerales afines a la producción de armas nucleares que estarían siendo llevados a la República Islámica de Irán.

El desarrollo e implementación de esta hipótesis sería la justificación para una intervención unilateral armada por parte de USA, que de alguna manera ya cuenta con el beneplácito del gobierno de Brasil y probablemente de Colombia. Este escenario también busca acelerar que las acciones de la Unión Europea y el grupo de contacto se hagan más efectivas, así como de la misma ONU, cuyo Secretario General ha comenzado a “preocuparse” por la situación venezolana.

En el ínterin, el régimen sigue dando bandazos apoyado por la cúpula militar que cada día se le hace más difícil controlar el descontento interno por la falta de poder adquisitivo y la deficiencia de servicios básicos de bienestar social dentro de la institución.

Si no es por la tragedia que todo esto significa para la población venezolana, se podría afirmar que vienen tiempos interesantes, pero también difíciles.

@lesterllopezo 14/04/19

 2 min


En esta mezcolanza de dimes y diretes en la extensa explanada de la polarizante y fratricida lucha por el poder se escurren personajes de mediocre estirpe. Hombres de quinta fila ocupando primeros lugares en la escala dirigente de ambos campos en combate. Hombres sin formación política de escasa experiencia en la actividad y accidentado empirismo partidista. La pobreza general del discurso es consecuencia precisamente de la orfandad de conocimiento, marco teórico y entrenamiento en la difícil y siempre exigente actividad política. Hay una ausencia terrible de tipo conceptual y principista y los valores se confunden con actitudes personalistas y ocasionales que dejan mucho que desear en la necesidad de comprender los problemas de manera integral y multidisciplinaria. Como resultado, baja el nivel del discurso y los receptores enmarañados se quedan en la superficie sin entender los verdaderos vericuetos, intensiones y tramas reales de la lucha política.
Frases hechas sin contenido

El discurso político en general está hecho de frases hechas sin contenido. Clichés vacíos elaborados en las empresas del marketing político dirigidos a determinados segmentos de la población. El opositor se caracteriza por un discurso fundamentalmente antichavista, donde destaca su crítica general al fracaso de la gestión pública y al comunismo que encierra el proyecto. No es un juicio de fondo a la gestión son frases preconcebidas y carentes de calado. Ausente de las razones del fracaso de tipo político, administrativo, gerencial, técnico o procedimental. Por el lado del chavismo, no vemos sino eslogans de naturaleza política, tales como derecha, imperialismo, soberanía, patria e independencia, entre otros. Conceptos que abarcan posiciones ideológicas y posturas de la geopolítica mundial. Y pudieran decir muchas cosas y de disimiles significados a los receptores u oyentes. En fin, un discurso político, en ambos lados, plagado de imprecisiones y vaguedades que mantienen a los destinatarios en una suerte de enajenamiento y semiestado de inopia y automatismo.

Analfabetismo funcional

Por eso, vemos frases cortas y efectistas que se repiten sin cesar en los actos públicos y en las ruedas de prensa. Se calcula que los políticos usan entre 70 y 80 palabras en sus discursos. Lo que expresaría la existencia de un “analfabetismo funcional” en el uso del idioma castellano. Y que los obliga a repetir las mismas palabras en sus alocuciones. ¿Si eso es a nivel de los dirigentes que queda para el público en general? Una repuesta que hace quedar muy mal a la cultura política del venezolano. Pero es necesario decirlo, esto es un fenómeno mundial, agravado por supuesto en los países subdesarrollados. La carencia de información de fondo, la aparición de las redes sociales con sus contenidos telegráficos y la trasmitida de persona a persona (ampliada, distorsionada e interesada) convierten a los individuos en seres no preparados para procesar tal cúmulo de información y por ende confundidos, aturdidos e inhábiles para su uso racional.

El discurso debe ser argumentativo, razonado e informativo. Debe contener análisis de la situación, problema o fenómeno del tema que se trata. El discurso debe generar esperanza, confianza y levantar el optimismo y la autoestima, en grupos e individuos. Deberá establecer conexión emocional entre el líder y sus seguidores. Provocar compromisos, concientizar sobre los principios y valores democráticos y republicanos. Tiene carácter educativo y formacional. Establece la agenda de la discusión pública. Traza caminos a la lucha por el poder y crea puertos a los cuales hay que llegar para lograr los objetivos de la lucha. El discurso utiliza las técnicas de la persuasión como instrumento para influenciar a las masas populares y a los distintos segmentos de la población.

Formación ideológica

El líder político deberá poseer una formación ideológica y ostentar una doctrina y estructura de Estado, sociedad y ciudadanía. Conocer las funciones, competencias y normas del funcionamiento de las instituciones del gobierno. Estudiar y diseñar políticas de Estado y de gobierno para alcanzar estadios superiores de desarrollo y progreso de los diferentes sectores de la población. Tener un Plan Nacional de Desarrollo a corto, mediano y largo plazo. Dominar una concepción de desarrollo cónsona con las características sociales, económicas y culturales de la nación. Tener claro sus recursos humanos, naturales, económicos, técnicos y gerenciales. Las funciones y responsabilidades del político son extraordinariamente grandes.

fcordero@eluniversal.com

efecepe2010@gmail.com

@efecepe2010

 3 min


Carlos Raúl Hernández

Después que la toma de Miraflores se convirtió en simulacro y éste en protesta frente a Corpoelec, correspondería una buena sacudida mental. El balance de estos ya tres meses sugiere que caminar lenta o rápidamente no garantiza que se va a algún sitio preciso y hay que chequear la brújula. Tumbar la puerta a patadas no es política y menos descalzo. Según Gramsci la inteligencia pesimista ve los problemas, pero vencerlos requiere una voluntad optimista, aunque lo contrario es una catástrofe. Si Guaidó se sale de la huella y asume el viraje, tendrá apoyo resuelto contra los que lo inducen al fracaso y a repetir tonterías.

Los simples imploraron un golpe militar al que dieron el ridículo nombre de “intervención militar democrática”. Y una cosa tan burda que jamás pensé escuchar en esta vida ni en las siguientes: una invasión militar extranjera. La estrategia de patear descalzo estuvo muy clara siempre. Desde las guarimbas de 2003, el paro petrolero, plazaltamira, la abstención 2005, la salida en 2014, la salidota en 2016, la megasalida en 2017 (Mariella Rossi dixit) la recontra salida de 2018. Pero podríamos estar frente a un cambio de paradigma y de ser así habrá que ganar a la opinión pública.

A finales de enero 2019, cuando por algún incomprensible motivo pensaban posible la fábula de la invasión, llovieron twits y hasta algún reportaje con retrato hablado de los creadores de la estrategia pirata. Ni el Caballo de Troya parecía tan brillante. Y si (¡digo es un decir!) se materializara el viraje habría que celebrar la aparición de un dirigente con coraje para rehacer y rehacerse. Hasta ahora, quienes se equivocaron se hicieron los locos y pusieron la basura debajo de la alfombra. Querían actuar entre los escombros como si nada hubiera pasado.

El príncipe de las mareas

El Príncipe de las Mareas es una vieja película dirigida por Barbra Streisand (1991) coprotagonizada por Nick Nolte. Cuenta la historia de una madre y dos niños, víctimas de asalto y violación en su hogar, que pactaron fingir absoluta normalidad al regreso del padre de su trabajo en la noche. Juraron nunca más hablar de eso, que quedaría sepultado en la memoria. Como era previsible, tanto el terrible hecho como su represión síquica destruyeron las vidas de todos. Los duelos y lo errores hay que procesarlos y no dejar cadáveres en el closet.

Es fatal en la política sembrar ilusiones, inventar deadlines imaginarios o soñar con las trompetas de Jericó. Hay que sacarse de la cabeza malos ruidos y reconstruir la política, muerta en el extravagante llamado a abstenerse el 20 de mayo (“¡invasión sí, elecciones no!”. La único después de tanta alucinación, es el camino electoral democrático y negociar con el gobierno ante los ojos de UE, Latinoamérica, EEUU, Rusia, China y el Vaticano. Héctor Rodríguez propuso a la oposición un acuerdo el 18 de enero para regresar a una relación civilizada. El 5 de marzo Jorge Rodríguez planteó cinco puntos, le respondieron con el mantra y no recibió nada serio a cambio.

Arreaza hizo un puente que nadie pasó. Maduro propuso por tercera vez un proceso electoral (con supervisión de sus amigos), y Diosdado Cabello retó en su papel de policía malo: “estamos preparados para la violencia o para las elecciones”. No es excusable menospreciar como actos de debilidad, y sería soberbia del suicida pensar que “ya falta poco”, otra vez dando vueltas en la noria, en la amarga espera de que el gobierno caiga. Hay que apoyar abiertamente el Grupo de Contacto de la UE porque es la única posibilidad real de salir del infierno.

Gobierno de cohabitación

No se puede reconstruir el país sin un acuerdo de gobernabilidad entre gobierno y oposición, que contemple elecciones bajo supervisión internacional (¿alguien podría suponer que no serían libres?). El mantra ha bloqueado la posibilidad de pensar en política adulta, como una cohabitación en la que Maduro rehaga lo que destruyó, ejecute las severas reformas económicas con apoyo global y cargue con los costos políticos. El mantra se la pone fácil: que gobiernen sus opositores, implanten medidas difíciles, mientras el chavismo toma las calles y recupera fuerzas.

Para que haya confianza en algún eventual acuerdo, debe imperar justicia transicional y asegurar instituciones que hagan imposibles los ajustes de cuenta. Todo el mundo debería saber que derrotado Pinochet, quedó como jefe del ejército. Y liquidado Daniel Ortega, logró hacer a su hermano ministro de Defensa de Violeta Chamorro. De la misma errada fuente de la que sale declaración de ilegitimidad hace tres meses, hoy aparece un planteamiento útil: si ningún grupo se impone al otro, hay que buscar soluciones prácticas. Entendido eso a tiempo, hubiéramos ahorrado tragedias, como la muerte de pemones.

Eso lo deberían saber desde hace mucho hasta los perros de la calle pero lamentablemente no es así. Si el gobierno acepta un proceso electoral es que acepta irse, pero para seguir en la política, incluido Maduro. Que lo tengan presente los esclarecidos de la intervención militar democrática. Era pueril aquel jacarandoso “solo se puede negociar a qué país se van”. Paralelamente se requiere un acuerdo especial, independiente del otro, para enfrentar la crisis eléctrica. Tanta política ha hecho olvidar a la gente.

@CarlosRaulHer

 4 min


Arichuna Silva Romero

«Un espectro atemoriza a la Europa oriental: en Occidente lo llaman «disidencia».

Václav Havel (1936-2011)

El poder de los sin poder (Cap. I)

I

Qué sabemos acerca de la Carta 77. Aquel documento, que en 1977 firmaran un grupo de personas de diversas convicciones, diversos credos y diversas profesiones; alrededor de unos líderes intelectuales, entre los que se encontraba: Václav Havel. Último presidente de la República Socialista Checoslovaca (CSSR) y primer presidente de la República Checa.

Una declaración dada al mundo, de forma abierta y democrática; que puede ser interpretada hoy, como una especie de recurso de amparo, que motivó a unos profesionales a diseñarla y suscribirla frente a los graves atropellos cometidos a las libertades y derechos de los ciudadanos de la nación de Checoslovaquia. Uno de los países que fuera del otrora mundo político e ideológico de la Cortina de Hierro.

II

Ahora bien, ante el episodio convulsionado que vive Venezuela, el cual ha alejado las garantías de tantas libertades y derechos –por cierto, suscrito y establecidos en los Tratados Internacionales, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en nuestra propia Constitución–: qué palabra, fragmento o párrafo completo, de esa carta publicada hace cuarenta y dos años, puede servir de interés común a la activa disidencia del país que se debate entre opiniones encontradas por tweeter; que ve perder su valioso tiempo productivo y de ocio; que sufre de desazón cuando lo invade la incertidumbre; que se encuentra organizada democráticamente –algunas de ellas–, pero actuando en sus propios frentes de luchas; muchas otras, movilizadas en marchas siguiendo las directrices de un líder emergente, que ha asumido la alta responsabilidad moral y ética, como Presidente encargado; y ahora para colmo, esa disidencia y el oficialismo, padeciendo de algo novedoso: de mucho calor y carencia de agua, por la falta de servicio eléctrico.

Pero dejemos que la protagonista que titula esta entrega, sea la que destaque aquí. Cualquier similitud con nuestra tribulación en el ámbito nacional, no es que sea mera coincidencia, sino que los regímenes totalitarios a través de la historia, siguen un protocolo común:

III

DECLARACION-CARTA 77

La denominada carta 77, firmada en Checoslovaquia el día 1 de enero de 1977 por más de doscientas personas de diversas profesiones, ha sido publicada por el Servicio de Documentación de la Agencia C.I.O. (boletín número 259 del 26 de febrero) en su texto original junto con la relación de sus firmantes y su traducción al castellano. A fin de ayudar a su difusión, escasa por falta de la suficiente resonancia en los grandes medios de comunicación, reproducimos aquí la referida traducción de dicho documento efectuada por la Agencia C.I.O.

E1 día 13-X-1976, en la Colección de Leyes CSSR (República Socialista Checoslovaca) (núm 120), se publicaron los «Tratados Internacionales sobre Derechos Cívicos y Políticos» y los «Tratados sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales», firmados en nombre de nuestra República en 1968, ratificados en Helsinki en 1975, que entraban en vigor el día 23-III-1976. Desde ese momento nuestros ciudadanos también tienen derechos, y nuestros Estados obligaciones que cumplir.

Las libertades y derechos del hombre, que estos tratados garantizan, son importantes valores de la civilización hacia las cuales han ido dirigidas —en la historia— las fuerzas progresivas, y su legalización puede ayudar mucho para una evolución humanitaria de nuestra sociedad.

Celebramos, por tanto, que la República Socialista Checoslovaca se haya adherido a esos tratados. La publicación de éstos contribuye a recordar cuantos derechos fundamentales del hombre están vigentes en nuestro país, aunque lamentamos que sea sólo sobre el papel.

Es completamente ilusorio, por ejemplo, el derecho a la libertad de manifestación, garantizada por el artículo 19 del Tratado: para decenas de miles de ciudadanos es imposible trabajar en su propia profesión, sólo porque tienen diferentes opiniones a las oficiales. Muchas veces son objeto de múltiples discriminaciones y persecuciones por parte de la burocracia oficial y de otras organizaciones. Las posibilidades de defenderse son nulas, y, prácticamente, son víctimas de un «Apartheid».

A centenares de miles de hombres se les niega la libertad —son «obligados a vivir bajo terror» (preámbulo del Tratado) — ya que, son obligados a vivir bajo el miedo de perder su trabajo, y otros posibles, si manifiestan sus opiniones.

En contradicción con el artículo 13 del segundo Tratado —que garantiza los derechos a la educación— muchos jóvenes no pueden estudiar a causa de sus opiniones o de las de sus padres. Muchísimos ciudadanos son obligados a vivir bajo el miedo a perder sus derechos y los de sus hijos a la educación, por sólo alguna manifestación de opinión opuesta a la oficial.

IV

Las reclamaciones de derechos, investigar, recibir y distribuir informaciones e ideas de todas clases, verbalmente, por escrito, impresas o por medio de expresiones artísticas (punto 2, art. 13 del primer Tratado), todo esto es perseguido no sólo por los tribunales sino por otros medios, bajo la disculpa de acusación criminal, como sucede actualmente en los procesos contra músicos jóvenes.

La libertad de manifestación pública está reprimida por las instituciones centrales de información y cultura. Nadie tiene derecho de manifestar su opinión en materia política, filosófica o científica si no está de acuerdo con las normas sobre ideología o estética oficial, y, por tanto, no puede ser publicada; tampoco puede ser hecha pública cualquier crítica de fenómenos sociales importantes; no existen la posibilidad de protección contra calumnias o injurias de la propaganda oficial; la protección legal contra las «ofensas al honor y a la fama» —garantizada concretamente por el artículo 17 del Tratado primero— no existe prácticamente; las inculpaciones falsas no pueden ser impugnadas, y cualquier iniciativa para obtener reparación por vía judicial está excluida. En el terreno espiritual y cultural está prohibida la discusión pública. Muchos hombres de ciencia o pertenecientes a la vida cultural son discriminados sólo porque hace años —actuando dentro de la legalidad— habían manifestado públicamente opiniones oficialmente condenadas en la actualidad.

La libertad de las confesiones religiosas —garantizada por el artículo 18 del primer Tratado— está sistemática y arbitrariamente limitada por el poder. Está limitada la actividad de los sacerdotes; se amenaza a diario con la anulación de los permisos para sus actividades misionales, con repercusiones para su existencia; están limitadas las posibilidades para catequesis religiosas, etc. Instrumento para limitación o total supresión de derechos humanos, es el sistema de opresión mantenido por personas poderosas del Partido gobernante en todos los sectores de la vida, de las organizaciones y de las instituciones. La constitución de la CSSR y otras leyes y disposiciones no regulan ni las actuaciones, ni la preparación y aplicación de las decisiones; son prácticamente órdenes verbales, sin control, desconocidas para la población, y los autores de tales órdenes no son responsables ni ante la propia jerarquía. No obstante, estos «gobernantes» tienen influencias en todas las instancias legales, e instituciones gubernativas: «sus órdenes» son más importantes que las leyes. En caso de conflicto entre «gobernantes» y ciudadanos, éstos no tienen posibilidades de defenderse. Esto está en contra de los derechos reconocidos artículo 21 y 22 del primer Tratado (derecho de reunión y sus limitaciones), del artículo 25 (igualdad de derechos en los conflictos con la administración), y del artículo 26 (exclusión de discriminaciones ante las leyes). Esta situación de hecho impide también a los trabajadores constituir libremente sus organizaciones sindicales, con el fin de defender sus intereses económicos y sociales, haciendo uso libremente del derecho de huelga (punto 1 del artículo 8 del segundo Tratado).

Otros derechos cívicos —incluso la prohibición expresa de intervenir arbitrariamente en los asuntos de la vida privada, de la familia, del domicilio, o de la correspondencia (artículo 17 del primer Tratado)—, son gravemente perturbados por el Ministerio del Interior, que con diferentes procedimientos controla la vida de los ciudadanos, por ejemplo, mediante intervención de teléfonos, escuchas en domicilios, censura de correspondencia, vigilancia a personas, registros domiciliarios, creación de redes de informadores, seleccionados bajo amenazas o promesas, etc. Muchas veces se trata de despidos laborales, en oficinas y otras organizaciones, inspirados por razones discriminatorias, y realizadas mediante presiones a la justicia, campañas de propaganda dirigida incluso en los medios de comunicación. Tales actividades no están reguladas por leyes, son secretas y el ciudadano no se puede defender.

En los casos de persecuciones por motivos políticos, los órganos de la justicia no respetan los derechos de los acusados, ni su defensa, garantizada por el artículo 14 del primer tratado y por leyes nacionales. En las cárceles las víctimas son brutalmente tratadas, sin respeto a su dignidad; su salud es puesta en peligro hasta la tortura moral.

En general, el punto 2 del artículo 12 del primer Tratado, es violado por las prohibiciones de abandonar el país; el punto 3, sobre el derecho a salir del país, está suprimido por varias condiciones inaceptables por motivos de seguridad. Igualmente se ponen obstáculos para, conceder visados para visitar CSSR a personas amigas de los discriminados.

Algunas personas que —por medios internacionales— han presentado reclamaciones sobre violaciones de los derechos humanos, son interrogadas, y su petición no obtiene resultado.

La responsabilidad en cuanto al cumplimiento de los derechos ciudadanos en el país recae ante todo en el poder político y estatal, eso es evidente. Pero no sólo en ese poder. Cada uno de nosotros, cada ciudadano, conlleva su parte de responsabilidad por la situación de la comunidad, y también por el cumplimiento de los tratados respaldados por la ley que, a fin y al cabo, son obligatorios no sólo para los gobiernos, sino también para todos los ciudadanos.

La conciencia de esa corresponsabilidad, la fe en el sentido del compromiso ciudadano y la voluntad de actuar consecuentemente, así como la necesidad común de buscar sus expresiones más nuevas y más eficaces, nos llevaron a la idea de redactar la CARTA 77 cuya aparición anunciamos públicamente en el día de hoy.

La CARTA 77 consiste en una agrupación libre, informal y abierta de personas de diversas convicciones, diversos credos y diversas profesiones, unidas por la voluntad de emplearse individualmente y en grupo, para que sean respetados los derechos ciudadanos y humanos en nuestro país y en el mundo entero, pues se trata de aquellos derechos, que le reconocen al hombre los dos tratados internacionales legalizados, el Acta final de la Conferencia de Helsinki, otros numerosos documentos internacionales contra las guerras, contra la violencia y opresión social y espiritual, y los expresados conjuntamente por la Declaración universal de los Derechos humanos de la ONU.

La CARTA 77 nace en el trasfondo de la solidaridad y amistad de las personas que comparten los desvelos por el destino de unos ideales a que unieron y unen sus vidas y trabajos.

La CARTA 77 no constituye una base para la actividad política de oposición. Quiere servir al interés común como muchas otras iniciativas ciudadanas similares en diversos países del Oeste y del Este. No quieren, pues, fijar sus propios programas de reformas o cambios políticos o sociales, sino establecer —dentro del ámbito de su actuación— un diálogo constructivo con el poder político y estatal, para señalar, sobre todo, diversos casos concretos de quebrantamiento de derechos humanos y ciudadanos, preparar la documentación correspondiente, presentar diversas propuestas de índole más general, para promover más a fondo esos derechos y garantías, y actuar como mediador en las situaciones conflictivas ocasionales a que puedan dar lugar las injusticias, etc. Con su denominación simbólica, la CARTA 77 pone de relieve que nace en el umbral del año que ha sido declarado Año de los derechos de los presos políticos, en que la Conferencia de Belgrado ha de examinar el cumplimiento de los compromisos contraídos en Helsinki.

Como firmantes de esta declaración, encomendamos al Prof. Dr. Jan Potocak, DrSc Dr h. c., a Václav Havel, y al Prof. Dr. Jirí Hájek DrSc la tarea de ser portavoces de la CARTA 77. Estos portavoces la representan con plenos poderes —tanto ante las organizaciones estatales y otras, como ante el público nuestro y del resto del mundo—, garantizando con sus firmas la autenticidad de los documentos pertinentes. En nosotros y en los demás ciudadanos que nos secunden tendrán colaboradores que a su lado tomarán parte en las deliberaciones que hagan falta, se encargarán de las tareas parciales, y compartirán con ellos todas las responsabilidades.

Confiamos en que la CARTA 77 contribuya a que en Checo-Eslovaquia todos los ciudadanos trabajen y vivan como personas libres.

MSc. Arichuna Silva Romero.

@asiromantis

 9 min


Bjørn Lomborg

Pasados comentarios del nuevo presidente del Banco Mundial, David Malpass, sobre los salarios del Banco y los préstamos a China llevaron a sus críticos a comparar su designación con poner a un incendiario a cargo del departamento de bomberos. Pero antes que eso, importa mucho más concentrarse en el avance hacia la misión central del Banco Mundial, que es poner fin a la pobreza extrema.

En su último año fiscal, el Banco distribuyó casi 67 000 millones de dólares en financiación, inversiones y garantías. Pero según el “nuevo rumbo” fijado por su anterior presidente, Jim Yong Kim, en 2016, el Banco apunta a destinar más de la cuarta parte de su financiación al cambio climático. Además, gracias a Kim, el Banco insiste en no invertir ni un dólar sin tener en cuenta el cambio climático, y dejó de dar sostén financiero a las centrales termoeléctricas a carbón.

El argumento para evaluar las ayudas al desarrollo a través del prisma del cambio climático es que el aumento de temperaturas agrava problemas como la malaria y la falta de acceso a educación. Es verdad, pero entre casi todos los problemas hay una influencia mutua. Un aumento de la malaria vuelve a los niños más vulnerables al hambre; la mala nutrición y la falta de saneamiento empeoran los resultados educativos; la inasistencia a la escuela conduce a más pobreza; y así sucesivamente.

Lo más importante entonces es determinar qué política es una respuesta más eficaz. ¿Ayuda más a los pobres hacer un recorte de las emisiones de dióxido de carbono ahora y conseguir una ligera reducción de las temperaturas en cien años, o concentrarnos inmediatamente en la malaria y en la educación? Los datos demuestran claramente que las políticas directas son mucho más eficaces.

El énfasis del Banco Mundial en el clima también se contradice con los deseos de los ciudadanos más pobres del mundo. Naciones Unidas preguntó a casi diez millones de personas de todo el mundo cuáles eran sus prioridades, y respondieron que eran mejorar la educación y la atención médica, reducir la corrupción, crear más empleos y abaratar los alimentos. El calentamiento global terminó último entre dieciséis cuestiones.

Con Kim, el Banco propagó la idea simplista de que el uso de combustibles fósiles siempre es perjudicial, que hay que prohibir el carbón y que la solución pasa por la “ayuda climática” al desarrollo. Pero la verdad es mucho más compleja.

Los combustibles fósiles contribuyen al calentamiento global, pero también a la prosperidad y al bienestar. Mil millones de personas en todo el mundo viven en casas sin energía suficiente ni siquiera para encender una sola bombilla eléctrica. Y más de tres mil millones viven en países sin redes de distribución confiables capaces de dar energía durante las 24 horas del día a hospitales y fábricas.

En la práctica, la política del Banco Mundial de abandonar los combustibles fósiles y adoptar un “lente climático” implica a menudo apoyar el uso de generadores solares independientes, que proveen electricidad suficiente para una sola bombilla o para recargar un teléfono móvil. En algunos lugares eso puede ser un avance, pero en la mayoría de las situaciones, esos generadores independientes no podrán resolver los principales problemas de energía de los pobres del mundo. Ningún país en la historia se volvió próspero y globalmente competitivo sin redes de energía integradas. Todas las economías de altos ingresos dependen de la provisión de energía abundante, barata y generada en su mayor parte mediante combustibles fósiles.

En tanto, tres mil millones de personas padecen una terrible contaminación del aire en sus hogares, porque la pobreza las obliga a quemar combustibles sucios, como madera y estiércol, para cocinar y calentarse. Pero los paneles solares no proveen energía suficiente para hacer funcionar cocinas o calefactores (ni refrigeradores para conservar vacunas y alimentos). Tampoco pueden impulsar la maquinaria agrícola e industrial de la que dependen la creación de empleos y la salida de la pobreza. En ese sentido, la distribución de paneles solares es más que nada un modo de que los ricos se sientan bien porque hicieron algo en relación con el calentamiento global.

El carbón se usa en países ricos y pobres por igual porque suele ser la fuente de energía más barata y fiable. La Agencia Internacional de la Energía calcula que incluso en 2040, la generación de energía solar y eólica seguirá siendo más cara en todos los grandes mercados que la generación actual con carbón, si se tiene en cuenta el carácter intermitente de la producción de energía verde.

Asimismo, un estudio del Consenso de Copenhague examinó los efectos de la construcción de centrales termoeléctricas a carbón en Bangladesh. Según los cálculos, esas centrales pueden producir un daño climático global por valor de 600 millones de dólares en los próximos quince años. No es una cifra trivial. Pero al aumentar la energía disponible para el desarrollo industrial, el proyecto generaría beneficios totales por 258 000 millones de dólares, unas 500 veces más que los daños, de modo que el bangladesí promedio sería un 16% más rico en 2030. El proyecto tiene margen suficiente para implementar medidas de compensación de emisiones y seguir siendo inmensamente efectivo.

Estos son los cálculos que debería hacer el Banco Mundial. Al negar préstamos que financien esas centrales a carbón, el Banco evita 23 centavos de costo renunciando a cien dólares de beneficios en materia de desarrollo. No es ni ético ni razonable.

Hay una conexión directa entre el suministro de energía y la prosperidad. El mismo Banco Mundial publicó hace poco un estudio según el cual las personas que viven en lugares con escasez de energía tienen entre un 35% y un 41% menos de probabilidades de conseguir empleo. Y previsiblemente, otro estudio demostró que la distribución de paneles solares no tiene un efecto medible, salvo una ligera provisión de electricidad, y no aumenta los niveles de ahorro, gasto, empleo, ingresos o acceso de los niños a educación.

El mundo sólo reducirá su dependencia de los combustibles fósiles cuando haya alternativas genuinas que sean mejores y más baratas. Esto demandará un esfuerzo innovador de investigación y desarrollo que vuelva la generación verde de energía más económica que los combustibles fósiles (un esfuerzo al que el Banco Mundial incluso podría dar apoyo).

Pero antes Malpass debe reorientar al Banco hacia su misión central. Dejando a un lado su irreflexivo énfasis en la cuestión climática, el Banco hace una labor muy importante. Malpass debe asegurar que se concentre en las iniciativas más eficaces, incluidas una mayor liberalización del comercio internacional, el combate a la tuberculosis, la nutrición infantil temprana, la planificación familiar y la educación asistida por computadora.

El nuevo presidente del Banco Mundial tiene una chance de dejar su impronta en una organización que todavía es valiosa; su primer paso debería ser renovar el compromiso de la institución con la erradicación de la pobreza, incluida la pobreza energética, que arruina tantas vidas.

Traducción: Esteban Flamini

Abril 11, 2019

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/world-bank-president-climat...

 5 min


Sean Coughlan

Los ingresos de las familias de clase media se están estancando mientras que los ultrarricos se están llevando tajadas cada vez más grandes de dinero, advierte un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El reporte dice que las clases medias están siendo "despojadas" y que tienen cada vez menos probabilidades de prosperar y crecientes temores de inseguridad laboral.

En un contexto de populismo político y preocupaciones por el aumento del extremismo, el estudio asegura que las familias de clase media tradicionalmente moderadas se sienten "abandonadas" y son cada vez más propensas a apoyar a los movimientos "antisistema".

Las clases medias suelen ser la "base de la democracia" por lo que los países occidentales enfrentarán las consecuencias políticas de esta situación, advierte el análisis de la OCDE, presentado este miércoles.

1. Impacto desestabilizador

La OCDE augura un impacto desestabilizador si este sector de la sociedad, definido como el que gana entre el 75% y el 200% del ingreso promedio, sigue sintiendo que pierde prosperidad.

A nivel internacional, la OCDE observa un modelo económico cambiante, en el que los ingresos altos se disparan hacia arriba, mientras que los ingresos medios registran un "crecimiento deprimente" o una caída.

Quiénes son los pentamillonarios, la nueva clase social que crece aceleradamente en el mundo

En los países de la OCDE, que incluyen a la mayoría de las grandes economías de Europa occidental y América del Norte, el 10% más rico ha aumentado sus ingresos en un tercio más que las personas con ingresos medios.

En EE.UU., durante las últimas tres décadas, el 1% de las personas que más ganan ha aumentado sus ingresos anuales entre un 11% y 20%.

En cambio, "los ingresos medios son apenas más altos hoy que hace 10 años", dice el análisis.

2. Nacionalismo, aislacionismo, populismo, proteccionismo...

El informe advierte sobre las consecuencias sociales, más allá de la economía de cada hogar, de que las clases medias pierdan la confianza en el sistema.

El aumento de la desigualdad de ingresos podría amenazar "su confianza en los demás y en las instituciones democráticas".

En lugar de una movilidad social ascendente y una creciente prosperidad, el informe dice que las clases medias están más preocupadas por la tendencia a descender.

El estudio señala que la percepción de la disminución de oportunidades está causando un "creciente descontento".

El "estancamiento de los niveles de vida de la clase media" ha ido acompañado por el surgimiento de "nuevas formas de nacionalismo, aislacionismo, populismo y proteccionismo".

3. Menos acceso a vivienda y menos seguridad laboral

El informe, titulado "Bajo presión: la exprimida clase media", dice que los tótems de la vida familiar de clase media, como el acceso a vivienda y a educación superior, se han vuelto cada vez más caros.

El aumento del costo de las viviendas, en particular, ha superado al crecimiento de los ingresos, situación que hace que los padres se preocupen por las perspectivas para sus hijos para comprar una casa o un apartamento.

Otra ventaja tradicional de la clase media ha sido la seguridad en el empleo, pero esto también se ha erosionado.

4. Menos gente joven

"Hoy en día, la clase media se parece cada vez más a un barco en aguas rocosas", dice el secretario general de la OCDE, Angel Gurría.

El creciente descontento de la clase media puede tener un impacto desestabilizador en la política.

La creciente brecha de ingresos ha llevado a más personas a los extremos de riqueza y pobreza, por lo que los millennials en sus 20 tienen menos probabilidades de formar hogares con ingresos medios que los baby boomers, que están en sus 50 y 60 años.

"Una clase media fuerte y próspera es importante para la economía y la sociedad en general", dice el estudio.

Pero indica que los hogares de clase media tienen una sensación de "injusticia" y están "cada vez más ansiosos por su situación económica".

Corresponsal de Familia y Educación

BBC

12 abril 2019

https://www.bbc.com/mundo/noticias-47901139

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ANCE

La Academia Nacional de Ciencias Económicas se siente impelida a dirigirse a la Nación ante los sufrimientos causados por el colapso de la economía venezolana. Estimaciones responsables –porque el régimen no publica cifras al respecto desde 2016—señalan una contracción de la actividad económica en 2018 del 18%, quinto año consecutivo de disminución. El ingreso promedio por habitante es hoy la mitad del de 2013, inferior incluso a la cifra de 1950. El Banco Mundial, en su informe trimestral, pronostica una caída adicional del PIB del 25% para 2019, de continuar las cosas como están. La hiperinflación cerró en 1.687.000% según registros que lleva la Asamblea Nacional y, para el presente año, estimaciones iniciales del FMI no excluían la posibilidad de que llegase a 10.000.000%, cifra que, de concretarse, estaría entre las más altas conocidas en todos los tiempos.

Tal desempeño ha tenido un efecto devastador en el nivel de vida de los venezolanos. El salario mínimo es hoy menor que seis dólares al mes, según su cotización oficial. La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida levantada por la UCAB, la UCV y la USB registró que la pobreza, medida por insuficiencia de ingresos, afectó al 94% de los hogares en 2018. Según la FAO, entre 2015 y 2017 el 11,7% de la población se encontraba desnutrida. El informe de Human Rights Watch y la Universidad Johns Hopkins de EE.UU. reporta la reaparición de enfermedades previamente erradicadas, como el sarampión y la difteria, la multiplicación por once de los casos de malaria entre 2009 y 2017, y un incremento significativo de otras enfermedades, como la tuberculosis. La UNICEF, por su parte, informa de un incremento de la mortalidad infantil del 76% entre 2012 y 2017. Estos retrocesos son resultado del deterioro en las condiciones sanitarias del país durante los últimos años, altamente correlacionado con el desplome sostenido de la economía. De continuar agravándose, estas calamidades y muchas otras que sería demasiado largo mencionar aquí, habrán de empeorar aún más. En particular, el colapso del Sistema Eléctrico Nacional, con sus reiterados y prolongados apagones, y los estragos que ello ha ocasionado en la prestación de otros servicios básicos, algunos vitales como el agua y la atención hospitalaria, representan una grave amenaza para muchos, sobre todo de los más desasistidos.

Lamentamos concluir que este desastre humanitario ha sido urdido, en gran medida, por las funestas políticas instrumentadas por quienes, contrariando el orden constitucional, se empeñan todavía en controlar el poder. Siendo presidente Nicolás Maduro, esta Academia le hizo numerosos llamados para que rectificara su conducción de los asuntos económicos en aras de revertir el deterioro creciente que se proyectaba sobre las condiciones de vida del venezolano. Desgraciadamente, fueron desoídos. Poderosos intereses cultivados en torno al intervencionismo estatal, la depredación de los recursos de la Nación y la no rendición de cuentas mostraron ser mucho más fuertes que el interés por atender los derechos fundamentales y el bienestar de la población. Ante ello, más de tres millones de venezolanos han huido del país en búsqueda desesperada de condiciones que le aseguren su subsistencia.

Estos efectos destructivos habrán de continuar mientras el actual régimen ilegítimo desista en abandonar el poder. Su incompetencia y desidia no sólo acabó con la prestación eficaz de los servicios públicos, sino que dañó severamente la producción de petróleo, la principal fuente de ingresos de los venezolanos. Según fuentes secundarias registradas por el Boletín Mensual de la OPEP, habrá caído a apenas 732.000 barriles diarios en marzo, menos de la cuarta parte de hace 20 años. Esta situación se une a la cesación de pagos de los compromisos financieros internacionales del Estado (default) para restringir las importaciones a los niveles de hace cinco lustros. Junto a la destrucción del aparato productivo y comercial del país, ha reducido drásticamente la oferta de bienes y servicios a la población. Al colapsar la actividad económica, también lo ha hecho la base tributaria del Estado. Hoy, quienes usurpan el manejo de la cosa pública dependen más que nunca de la emisión monetaria para financiar sus gastos, alimentando así la dinámica alcista en los precios. Los intentos por contener su impacto inflacionario aplicando encajes prohibitivos a la banca han eliminado en la práctica la función intermediadora del sistema financiero, llevándolo al borde de su desaparición. Si bien el alza de precios de marzo fue de18,1%, habiendo sido mayor al 50% los dieciséis meses anteriores, esta reducción se ha hecho a costa de una contracción brutal en la actividad económica y de futuras penurias para la población.

Esta Academia reitera una vez más que el país sí puede superar la trágica situación a que lo han llevado, aplicando un programa que libere las fuerzas productivas a través de la eliminación de los controles y las regulaciones, en un marco de estabilización macroeconómica que sustituya el financiamiento monetario del gasto por un generoso financiamiento internacional, con una reestructuración inteligente de la deuda externa que alivie su carga sobre la economía. Ello permitirá derrotar la inflación y unificar y estabilizar a su vez un tipo de cambio libre. Junto al restablecimiento de las garantías jurídicas de un Estado de Derecho, atraerá un importante flujo de inversiones extranjeras. Actualmente la producción industrial y agrícola trabajan con menos del 30% de su capacidad, pudiéndose recuperar rápidamente, generando empleo cada vez mejor remunerado si, además de todo lo anterior, se atacan de manera concertada los cuellos de botella existentes, incluyendo el colapso de los servicios públicos. Para éstos y otros fines, tanto el Fondo Monetario Internacional como el Banco Mundial han manifestado estar prestos a considerar importantes créditos para Venezuela, que se harían efectivos de darse las condiciones apropiadas.

Es decir, el empobrecimiento continuo del venezolano en absoluto constituye una fatalidad. Lo que hoy se interpone a la posibilidad tan inaplazable de mejorar de manera sostenida sus condiciones de vida es la persistencia en mantenerse en el poder de una camarilla contraria al interés nacional, en violación del ordenamiento constitucional. Los miembros de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, sobrecogidos por las dimensiones de la tragedia urdida sobre los venezolanos y convencidos de que ésta puede y debe superarse, hacen un llamado angustioso a que cese de inmediato la presente usurpación del poder para que un gobierno de transición convoque perentoriamente comicios presidenciales con todas las garantías, de manera que el país pueda elegir un presidente legítimo que aplique un programa de rescate y recuperación de la economía, capaz de devolverle al venezolano su dignidad y de abrirle posibilidades de una mejora sostenida en sus condiciones de vida.

Es hora de que prevalezcan los intereses de las mayorías por encima de mezquinos apetitos abocados a enriquecerse a costa de la destrucción de la Nación.

En Caracas, a los doce días del mes de abril, 2019

Humberto García Larralde Sary Levy Carciente

Presidente Secretaria

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