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Opinión

Insubordinación, deserción, desobediencia, fuga y hasta obstinación frente a mandos y comandos militares puede ser lo que de manera atónita vieron Venezuela y el mundo, cuando oficiales y tropas de la Guardia Nacional huyeron como una respuesta institucional el 23F, a través del puente internacional Simón Bolívar hasta entregarse a Juan Guaidó en territorio colombiano. Ese drama muestra el Ambiente Político Real de un cuerpo armado, que por perversión ideológica y falta de ética de quienes supuestamente le comanda se comporta como partido político en armas del régimen castromadurista, vergüenza de la historia y la política venezolana.

Insubordinación, deserción, desobediencia, fuga y hasta respuesta organizacional muestra el clima institucional en su complejidad y en la fractura de la estructura corporativa militar, cuando efectivos y equipamiento entregados a Colombia verifican la descomposición de lo que otrora fuese un estamento militar con tal capacidad operativa, condición de apresto y adecuado mando y comando, que pudo derrotar política y militarmente a la guerrilla castrocomunista entre 1964 y 1973, y un poco más tarde… frente a la pretensión de la corbeta Caldás en 1987 con un operación aéreo-naval con soporte terrestre que liquidó las pretensiones colombianas sobre el Golfo de Venezuela.

Insubordinación, deserción, desobediencia, fuga y respuesta institucional constituyen lo que se conoce en los estudios de sociología militar como el entorno interno militar, espacio extremo entre lo estratégico y lo administrativo en el cual múltiples factores, como lo filosófico, la génesis histórica, lo sociológico, lo ético-militar, la conceptualización doctrinaria, lo operacional, lo económico y lo técnico-militar conforman el cuerpo militar de un Estado. Estado en el cual un poder político responsable y un mando y comando ético, profesionalmente enterados, ejercen las funciones propias para la seguridad y defensa del Estado-nación.

El 23F acusa por la vía de lo ocurrido con el cuerpo armado a Padrino López, tendrá que explicar y explicarse por qué el Ambiente Político Real de la organización a la cual hizo jurar lealtad dejó de serlo. Ya existían dudas al verificarse la existencia de las raíces sanas, así como la revuelta que sigue y crece. Responsablemente, debe renunciar y junto con él los comandantes de componente, los comandantes de las ZODI, REDI y ADI, que además entendieron un hecho administrativo, el pase de una ayuda humanitaria frente al fracaso de gestión del régimen de Nicolás Maduro como una operación de carácter militar. ¡Máximo absurdo! ¡Total contrasentido! No operó ni siquiera el Estado Cuartel, sino el Estado Policial.

Los repúblicos, porque Venezuela sigue siendo una república aunque algunos insensatos la llamen revolución, estamos esperando la decisión de los altos mandos por razones políticas, geopolíticas y éticas. Pero, vamos a referirnos a la más simple, los generales, oficiales superiores, subalternos, sargentos y tropas son pagados por el cuerpo social. Tienen que responderle en sus funciones, destrezas y habilidades a la sociedad venezolana, que asume por principio que esa compleja organización tiene como función central y fundamental la defensa de la soberanía, y nunca y por ninguna razón una operación de carácter policial. Todo lo precedente muestra la involución -hasta regresión- de un elemento armado que opera hoy como partido político en armas.

Después del 23F en el espacio político-militar del sistema político venezolano, queda claro que el poder político no se le ha podido garantizar, ni aunque se exijan lealtades públicas, notorias y comunicacionales, mediante un hecho casi automáticos e impuestos que reflejen la lealtad al régimen. Quien tenga duda, escudriñe en el entorno interno militar y allí observará las grandes contradicciones entre la concepción filosófica y la génesis histórica de la organización, lo sociológico y la ausencia de lo ético-militar, la inexistencia de un factor operacional y doctrinario, y por último la dolorosa situación económica de apoyo, soporte y refuerzo para hombres de armas que, de manera notoria, decidieron atravesar el puente Simón Bolívar y otros espacio huyendo de la irresponsabilidad de quienes piden juramento y no tienen capacidad de comando.

Nicolás Maduro, Padrino López y el alto mando deberán presentarse de acuerdo a la Ley Orgánica de la Fuerza Armada para poner sus cargos a la orden, ya que lo sucedido el 23F demuestra de manera patética que no tienen mando, ni control, ni influencia sobre quienes están a sus órdenes. El 23F sirvió, también, para que Venezuela, América Latina y el mundo se enteren que esa institución muestra un entorno interno negativo en el cual es posible la insubordinación, deserción, desobediencia, fuga y respuesta institucional, por cuanto no existen mandos y comandos responsables sobre el ejercicio y funciones de sus subordinados como maquinaria de guerra.

Es original,

Director CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 26 de febrero de 2019

 3 min


El riesgo que implicará la pobreza para nuestra nueva democracia

La pérdida de la democracia venezolana que comenzó hace 20 años tiene mucho que ver con la elevación de la pobreza. Ella se gestó entre mediados de la década de 1970 y 1998, años en los cuales la pobreza creció de menos de un 30% a más del 60% de la población y el régimen político derivó hacia un populismo clientelar que manipulaba a los pobres sin sacarlos de su situación, creando así el caldo de cultivo que aprovechó el chavismo para llegar al poder.ii La historia más reciente es muy conocida; durante el tiempo transcurrido del Siglo XXI, el régimen socialista exacerbó la manipulación clientelar de los pobres sin reducir la pobreza, la cual de hecho se elevó, y sembró eficazmente el odio entre clases sociales, el cual no se reducirá automáticamente con la salida del socialismo del poder.

El riesgo latente que implica la pobreza para la nueva democracia, puede entenderse de las tres consideraciones siguientes:

 Para finales de 2017 el nivel total de la pobreza de ingresos era el 87% de la población venezolana, estimándose en más del 66% el nivel de la pobreza crónica (20 millones de un total de 30 millones de personas), cuya reducción a niveles cercanos a un 20% -si lo hacemos bien- nos tomará 20-25 años (10 millones de un total de 50 millones).

 Si bien será indispensable que los futuros gobiernos democráticos empleen subsidios focalizados para atender la precariedad de las familias más vulnerables, esto sólo atenderá a una pequeña fracción de los hogares pobres y tendrá que ser rápidamente decreciente en el tiempo, porque está probado que no contribuye a la superación de la pobreza y a la larga no es económicamente sostenible ni políticamente eficaz para defenderse del populismo, ya que por el contrario consolida en la sociedad la cultura clientelar y eleva la probabilidad de que el mismo régimen democrático se descomponga como sucedió en los últimos años del Siglo XX.

 El chavismo y otros populismos de izquierda radical sobrevivirán a la recuperación de las libertades, continuarán con sus siembras de odios e intentarán permanentemente provocar tensión e incluso violencia en las comunidades pobres, para desprestigiar a la democracia y llegar nuevamente al poder apoyados en sus discursos de redención social.

La propuesta política: un Pacto para el Progreso de Todos

La reducción significativa de la pobreza sólo es posible elevando las capacidades de la mayoría de los venezolanos para que se hagan agentes de sus propias vidas. Es decir, sólo será posible mediante un proceso que genere oportunidades para el progreso de todos y que evite las desviaciones populistas que ha vivido nuestra política en el pasado.

Por otra parte, es necesario que ese proceso garantice dos condiciones para que los grupos populares desarrollen lealtad con la nueva democracia, y para que todos los venezolanos combatamos con éxito los intentos disolventes que el chavismo y otros populismos de izquierda radical estarán probablemente haciendo entre los pobres. En primer lugar, es necesario que el proceso tenga victorias tempranas, es decir que los hogares pobres vivan logros crecientes de bienestar desde su inicio; en segundo lugar, es indispensable que toda la sociedad venezolana incluyendo su clase media, los empresarios y los trabajadores, y no sólo las organizaciones políticas, valoren y le brinden su apoyo efectivo al proceso para darle viabilidad política.

En fin, tanto por motivos éticos asociados a la equidad que debe tener nuestro desarrollo futuro, como por las razones políticas antes comentadas, es necesario iniciar tempranamente la aplicación de una estrategia que asegure el progreso de todos, en función de cuyo éxito se propone promover en el seno de las organizaciones políticas democráticas, las organizaciones laborales y empresariales, las principales ONGs y las iglesias, la suscripción de un Pacto para el Progreso de Todos, cuya ejecución se guíe por las tres líneas siguientes:

 La asignación de la más alta prioridad política real a un conjunto de programas apoyados en reformas institucionales y en políticas económicas, educativas, de seguridad social y de infraestructuras y mejora del hábitat popular, que se mantenga a través de sucesivos períodos presidenciales hasta completar no menos de 20-25 años. Programas dirigidos a la creación de capacidades y oportunidades para el progreso de todos y al propósito de reducir la pobreza, con logros específicos en los horizontes de largo, mediano y corto plazo, los cuales se integren en un pacto de políticas públicas que comprometa a los partidos políticos, las organizaciones empresariales y laborales y las iglesias, entre otros actores.

 La incorporación al pacto de programas de solidaridad social activa que contribuyan a neutralizar los efectos de la siembra de odios varias veces mencionada, a ser ejecutados en el corto plazo por la clase media, los estudiantes, los profesionales universitarios, los empresarios y otros grupos sociales específicos, para la creación de capacidades en niños y jóvenes de los hogares populares.

 El seguimiento y la evaluación sistemática de los programas, en función de cómo se van logrando sus objetivos, a cargo de un Consejo del Pacto, órgano independiente de muy alto nivel político, que mantenga permanentemente informada a la población de las experiencias de solidaridad social activa y de las ejecutorias de los programas en general, y que haga recomendaciones periódicas al (a los) poder(es) ejecutivo (y legislativo) y a los demás actores firmantes del Pacto, para realizar los ajustes que sean necesarios en ellos.

i El contenido de la presente Nota se basa en las propuestas del capítulo 14 del libro “Venezuela, Vértigo y futuro” de

Tanya Miquilena y Werner Corrales (editorial Dahbar y Unimet, 2018).

ii En las cinco décadas que van de 1929 a 1978, Venezuela progresó en todos los ámbitos, pero a partir de 1979 y hasta terminar el Siglo XX, nuestro desarrollo entró en una recesión que para 1990 había llevado la pobreza a ser superior a un

60% de la población, nivel en que se mantuvo hasta finales del siglo y que no se redujo en lo que va del Siglo XXI. Entre

1978 y 1998, el salario medio real del trabajador venezolano se redujo en un 65% y para 2017 la reducción acumulada ya era de un 93%; la pobreza creció de un 30 % a más del 60% y a un 87 % respectivamente en los dos lapsos, y la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes pasó de 10 a 20 entre 1979 y 1998 para superar los 80 en 2018.

 5 min


Rafael Iribarren

Se trata de confrontar a Maduro; y; también; al madurismo; una misma ofensiva en dos planos diferentes: pero empalmados; el nacional; entre el país y el régimen; de los venezolanos contra Maduro; y el local de base; de los ciudadanos de base; de cada espacio; parroquial. local, municipalidad; confrontan al madurismo concreto; y a través de él a Maduro. Confrontar a Maduro y al madurismo en dos frentes; no solo que no es contradictorio ni excluyente; ni opcional; sino que; estratégica, históricamente; en cualquier lucha compleja y múltiple; como en la que estamos; es lo inteligente.

Una “política”; concreta; real; apunta en una dirección y objetivos concretos; verosímilmente alcanzables; mediante acciones; secuencias; ejecutables; mediante soportes programáticos concretos identificables en la subjetividad social en el marco de la que se promueva.

El carácter concreto de la OFENSIVA CIUDADANA REGIONAL PARA CARACAS; ante la gestión local madurista; alcaldías; municipalidades; juntas parroquiales; a partir del DESGOBIERNO del que son corresponsables directos e inmediatos; tanto por acción como por omisión. por corrupción. Pero también apunta nacionalmente; no solo en cuanto que al confrontar al madurismo en la base socio-urbana de la alcaldía y el municipio; se confronta a Maduro. Sino porque regionalizar; parroquializar; ciudadanizar la acción política de confrontación con el poder concreto; inmediato; se actúa axialmente contra el centralismo y el presidencialismo.

El DESGOBIERNO se manifiesta en el caos apestoso y asqueroso en que el chavismo y el madurismo han convertido nuestra ciudades; y concreta y destacadamente a nuestra Caracas. Ni tiene lógica; ni tenemos derecho quienes asumimos promover confrontar los agobios diarios actuales de los caraqueños; y sacar a Maduro y al madurismo: asumir y pedirle a los caraqueños que esperen a que salga; equis tiempo; y; luego a que avance y trascurra “La Transición”; según años; para acometer la solución del DESGOBIERNO chavista-madurista y las perversiones de su gestión; las emergencias y compulsividades en que diariamente estamos. Hay condiciones para hacerlo ya. Nada justifica dejarlo para el post-chavismo.

La agenda política

Hay condiciones generales y locales para impulsar; ya; una ofensiva ciudadana a partir y contra EL DESGOBIERNO; contra sus burocracias responsable locales y regionales.

Los caraqueños hemos sido, somos, y, previsiblemente seguiremos siendo; protagonistas locales de las movilizaciones históricas del 23E y las siguientes. Que han constituido la primera activación real; histórica; del ´poder originario. En ellas participaron masivamente; y demostrando una alta voluntad y consciencia políticas; gente de todos los sectores y niveles; de todas las parroquias y municipios capitalinos.

Las mismas consciencia y voluntad políticas de los caraqueños activadas beligerantemente contra Maduro; en este enero del 2019 y; hasta con más motivaciones concretas; con más urgencias vivenciales; son la base para confrontar y sacar a las burocracias mafiosas maduristas-chavistas de los gobiernos locales y regionales.

Sobre todo; porque igual gobernadores alcaldes concejales actuales; igual y tanto o más que Maduro; son ilegítimos; igual usurpadores.

La legitimidad del acto de Guaidó asumir las responsabilidades de la presidencia provisional; emana del acto constituyente originario; del ejercicio de la soberanía popular que se activó nacionalmente para exigirle que se juramentara. En un Cabildo abierto tan trascendente y de alcance; y en muchos sentidos; más; que el 11 de abril de 1810; que fue solo en Caracas. La legitimidad de Guaidó emana del más grande cabildo abierto hecho nunca en la Historia de la Humanidad. Los centenares cabildos abiertos ciudadanos de las parroquias y municipios; simultáneos en todo el país; ante la usurpación madurista de la representatividad popular; a su escala son igualmente legitimantes concretos de la recuperación; del rescate; de la verdadera representatividad ciudadana.

Las juntas parroquiales; desnaturalizadas y pervertidas por el chavismo-madurismo; anuladas y convertidas en instancias partidistas mecanismos del centralismo; son el instrumento constitucional de ejecución concreta; de poder fáctico; de los propios ciudadanos ante los órganos de gestión pública; en todas las instancias; e inmediatamente ante las municipal y estadal.

El primer acto de ejercicio de la soberanía ciudadana parroquial en cabildos abiertos y asambleas de ciudadanos deberá el de la declaración de la reactivación y convocatoria a la re-constitución de las JUNTAS PARROQUIALES.

Hay una continuidad integral entre grupos de parroquias; en general y particularmente en Caracas. Continuidades funcionales urbano-arquitectónicas, problemáticas concurrentes y usuarios de las mismas redes estructurantes urbanas; determinan interdependencias y dinámicas integradoras. Ninguna parroquia; salvo excepciones funciona sin su articulación a sus vecinas. Aún sin ser asumida LA MANCOMUNIDAD; inter-parroquial; en nuestra ciudad; es una realidad insoslayable. La activación de la parroquia como unidad básica de gobierno local; de la asamblea de ciudadanos; de la junta parroquial; deberá plantearse enmarcada en las INTER-PARROQUIALES que en los aspectos y planos determinantes; que requiera se implante el manejo mancomunado inter-parroquial. Según criterios; consensos y convenios definidos por cada parroquia; se podrán conformar tantas interparroquiales como se considere necesario.

LA OFENSIVA CIUDADANA ANTE EL DESGOBIERNO tiene como objetivos concretos; inmediatos; a los alcaldes y concejales; sin cuya sustitución; no se avanzará en la ciudadanización de la política concreta; de la gestión parroquial y municipal. Se impone su RENUNCIA o REVOCARLOS. Lo problemas que nos agobian si podrán ser manejados y resueltos; sobre todo en la perspectiva de una transición que llevará su tiempo; mediante el autogobierno local ciudadano.

Nuevos alcaldes concejales y gobernadores; promovidos y votados por su vinculación con la comunidad; por su pertenencia e involucramiento a las dinámicas locales y regionales; no por su relación partidista ni con los factores de poder.

LA MANCOMUNIDAD; como instancia de planificación y gestión a la escala de los problemas megalopolitanos; es un derecho ciudadano; no una concesión discrecional; opcional; de ninguna instancia ejecutiva. Los ciudadanos de los municipios que la requieran; entendiendo que es una necesidad; decidirán si aprueban o no una mancomunidad.

Las alcaldías metropolitanas en general; en varios casos en el país y en concreto la ALCALDÍA METROPOLITANA DE CARACAS (AMC), es una instancia indispensable contemplada en la CRBV. Fue eliminada por el gobierno de Chávez en su obsesión centralista y de concentración de poder.

Los servicios y funcionamientos metropolitanos en general; particularmente los regionales e inter-regionales; basura electricidad, efluentes, movilización… seguridad; no pueden ser manejados; demostradamente; ni por cada municipio solo; ni desde ni por, las burocracias del gobierno central. El caos en que están convertidas Caracas y en general nuestras principales conurbaciones tienen como denominador causal común, el centralismo. El restablecimiento y reactivación inmediatos de la AMC; se promueve como una de las claves para superar el desgobierno de Caracas.

La irracional división político-administrativa de Caracas y la Región Capital; como es en muchos casos en el país; sin la menor lógica ni coherencia; es el resultado histórico de decenios de manipulaciones empresariales y luchas interpartidistas e inter-grupal-partidistas; por repartirse territorios urbanos y el control de sus recursos; sobretodo, fiscales.

A partir de cuadro que presenta parroquias de un municipio que ellas solas tienen ocho o diez veces la población de un municipio vecino; se han promovido movimientos de RE-MUNICIPALIZACION; parcial o total de Caracas. Concretamente hay cinco o seis movimientos de grupos de parroquias que aspiran a constituirse en municipios separándose del mayor del que actualmente son partes.

Enmarcada en las movilizaciones regionales-nacionales de enero y febrero; en pleno desarrollo; por la salida de Maduro y concreta e inmediatamente por la AYUDA HUMANITARIA; el primer impulso político-organizativo a activar parroquialmente es el de convocar y organizar la participación ciudadana las fechas señaladas del 16F y el 23F por presionar para que entre la AH. Cuándo hacia dónde y cómo; será la participación concreta de cada grupo de ciudadanos de cada parroquia, lo considerará y decidirá cada cual según su criterio circunstancias y condiciones; y dentro de las orientaciones generales que se asuman y manejen.

Igualmente; en el marco de la OFENSIVA CIUDADANA se plantea el rescate de los espacios instalaciones y lugares; públicos y privados; “expropiados” o “recuperados” por las mafias chavistas y maduristas.

AGENDA SOCIO-POLÍTICA

La OFENSIVA CIUDADANA contra el madurismo; dentro de la contra Maduro; se activa y se soporta; en el debate y la reflexión; sobre la marcha; en un cambio en la subjetividad de las comunidades ciudadanas de base. Del cambio de la tradicional actitud de atenidos; de objetos pasivos; solo votantes; solo receptores; de políticas; líneas; decisiones que “alguien“ toma; en algún nivel superior; “nacional”; “arriba”; y las traza e impone; y que simplemente; son. Del paso al despliegue de una beligerancia que convierte a la gente en sujetos políticos; en los sujetos de la política que ella misma determina local, contextualmente; e impone e impulsa. El protagonismo de la gente y las regiones en las movilizaciones de confrontación con Maduro; este 2019; sin precedentes; conforma la activación del “NUEVO SUJETO POLÍTICO” al que venimos refiriéndonos; coincidiendo con la CEV. De la gente que asume definir y hacer la política.

Se pasa de la actitud pasiva; “atenida”; a la beligerancia; de ejercicio del soberanía ciudadana; desde la base ciudadana; ante el poder; inmediatamente local; pero más allá; nacional; central.

Es el paso de lo reivindicativo; reclamo-denuncia-protesta; de lo reactivo en desventaja ante el Poder; a lo político; hacia confrontarlo equiparablemente; como contrapoder ciudadano; en los planos y contextos concretos en que las asimetrías de relativizan.

En el cambio en la subjetividad comunal; ciudadana; parroquial; se promueve la asunción, por la gente; de la responsabilidad concreta ante el agobio en que se vive; los problemas de la asquerosidad y hediondez que el chavismo y el madurismo nos han impuesto; de resolverlos De no aceptarlos más. Sobre todo ante el hecho de que en la comunidad parroquial hay toda la capacidad y experticia; y confiabilidad; como para diagnosticar y manejar y resolver cualquier problema.

Tanto en los aspectos políticos propiamente; como en los técnico-profesionales de la gestión local; parroquial; municipal; estadal; se trata de que la gente; los ciudadanos; asuman y ejerzan el PODER LOCAL; tengan; más que una “participación”; un involucramiento y protagonismo determinantes; según; en los todos los diferentes niveles político-administrativos urbanos; parroquial, municipal, estadal, metropolitano; mancomunados; en secuencias grados y variantes; según; la definición y diseño de políticas y acciones; de seguimiento control previo; de autogestión, cogestión; y contraloría ciudadana.

La transversalidad técnico-profesional; contextualizada vecinalmente en cada parroquia; en mucho por los jubilados y pensionados que en general constituyen su población; aparte de garantizar la referida capacidad y experticia para el manejo de, los problemas parroquiales; abre espacios para que ellos se posicionen y reactiven y repotencien sus capacidades; se repotencien y eleven su calidad de vida.

Caracas febrero del 2019.-

MEPRO / ARS.-

 8 min


Este 23 de febrero fue un día triste porque fueron asesinados un número todavía indeterminado de venezolanos, algunos de la etnia pemón, fueron heridos 285 ciudadanos y hay centenares de detenidos. Tristeza por ellos y por sus familiares. Tristeza porque unos criminales al servicio del régimen totalitario destruyeron medicinas destinados a salvar vidas y alimentos para saciar parcialmente el hambre de muchos. Tristeza porque venezolanos arremetieron contra otros venezolanos.

Tristeza al presenciar que oficiales de nuestro ejército permiten que paramilitares criminales rojos actúen impunemente. Tristeza al ver cómo 156 oficiales, guardias y policías dignos pasaron hacia Colombia para no ser cómplices de violaciones de los derechos humanos. Tristeza por la corrupción de oficiales del Alto Mando Militar y de otros rangos, que fueron colocados exprofeso en cargos de la administración pública y de empresas del Estado para que sucumbieran a la tentación de apropiarse de lo que no les pertenece y así poder chantajearlos. Tristeza porque la oficialidad tarda en percibir que la supervivencia de la Fuerza Armada dependerá de su apego a la Constitución y de la disolución de los grupos paramilitares.

Repudio a los criminales que desde Miraflores ordenan asesinar, agredir, encarcelar y torturar para poder mantenerse en el poder. Repudio a los fanáticos que ocasionaron la escasez de medicinas y alimentos y encima impiden el ingreso de ayuda humanitaria. Repudio a la entrega de armas a paramilitares y a presos comunes para que arremetan en contra de los ciudadanos que manifiestan su rechazo a la dictadura. Repudio a las mentiras del régimen y sus acólitos de que lo que se pretendía era una invasión y del invento de que un opositor fue el que prendió fuego a los camiones.

En Venezuela hay una guerra de liberación inédita. Guerra, porque quienes tienen el poder cuentan con el apoyo de agentes del castro-comunismo, con la propaganda que le hacen, desde el exterior, gente de izquierda, entre ellos Insulza, y de algunos gobiernos dictatoriales o autocráticos. Internamente cuentan con el sostén del Alto Mando militar y de oficiales corruptos, ascendidos a generales a pesar de ser los últimos de sus promociones, así como de grupos paramilitares eufemísticamente llamados “colectivos” , complicidad del narcotráfico, de la guerrilla colombiana, de Hezbollah y de la delincuencia común. También con la alcahuetería del Tribunal Supremo de Justicia, integrado por una mayoría de magistrados sin méritos, por un delincuente como Maikel Moreno, e incluso por una profesora emérita, pero sin principios, ni valores, como Carmen Zuleta de Merchán.

Contra esos malandros es que lucha desde hace años una sociedad que no se doblega, pero que no cuenta con armas, ni está protegida por las leyes, y que clama por respeto a los derechos humanos, por elecciones libres y por una buena calidad de vida. Por ello es una guerra de liberación inédita y desigual, que ha dificultado se imponga la democracia.

Afortunadamente la liberación está próxima. El totalitarismo está acorralado por los gobiernos democráticos del mundo. Por los numerosos atropellos del régimen, Europa entendió que quienes están en el poder no son revolucionarios bien intencionados, sino salvajes de la peor calaña. En América Latina gobiernos populistas y autoritarios fueron desplazados del poder por dignatarios que creen y defienden la libertad. Además, tuvimos la suerte de que al frente de la Secretaría de la OEA esté un gran demócrata como Luis Almagro y que se constituyera el Grupo de Lima.

La liberación está próxima, por lo mencionado anteriormente, pero fundamentalmente por la lucha de nuestra sociedad en las calles, que costó el asesinato, la prisión y el exilio de muchos ciudadanos de a pie. También, por la actividad de la gran mayoría de nuestros dirigentes políticos, los cuales frecuentemente son maltratados injustamente. En estos últimos días hemos visto la abnegación de los parlamentarios al viajar en autobús hasta el Táchira y ser atacados por los paramilitares rojos y entorpecido su viaje por guardias y policías nacionales. También, por el trabajo de miles de voluntarios para acopiar la ayuda humanitaria y los ríos de gente protestando en las ciudades.

La libertad está próxima porque al frente de la lucha está el joven ingeniero Juan Guaidó, en su rol de presidente encargado, quien se ha desempeñado con sensatez, valor y constancia. En el hemisferio norte la primavera llega el 20 de marzo, pero a nadie se le ocurre guardar ese día la ropa de invierno, porque el buen clima llega gradualmente, pero en forma inexorable. Así llegará el triunfo de la civilización en esta guerra inédita de liberación contra la barbarie.

Como (había) en botica: Debemos estar eternamente agradecidos a los colombianos por el apoyo a nuestros compatriotas que buscan refugio y por su solidaridad en la lucha contra el totalitarismo. Bravo por la valiente diputada Gaby Arellano. La malandra Iris Varela constituyó su propio grupo paramilitar con los presos comunes.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Escribo sobre Venezuela en las primeras horas del 24 de febrero, después de haber tomado nota rápida acerca de los acontecimientos del 23.

El régimen canta victoria. Logró bloquear y destruir la ayuda humanitaria y mantener la unidad del aparato militar-represivo, salvo algunos goteos de oficiales sin mando de tropa. Logró además otorgar una lógica militar al enfrentamiento no vacilando en asesinar a mansalva, pero imponiendo lo que quería imponer: el terror en su más brutal expresión. Maduro, en cortas palabras, ha elegido la vía siria para mantenerse en el poder. De eso ya no hay duda.

La ayuda humanitaria no fue en sí una acción política pero tenía un trasfondo político, a saber, arrinconar a Maduro frente a dos opciones: o dejaba entrar esa ayuda y perdía autoridad frente a los suyos, o la destruía militarmente y abría el camino para que la comunidad internacional tomara otras decisiones, incluyendo la posibilidad de una intervención armada en Venezuela. Los sectores más radicales de la oposición, los pro-intervencionistas, se sienten confirmados por la vía violenta de Maduro y han comenzado a exigir a Trump una intervención militar que nunca ha prometido.

¿Está abierto verdaderamente el camino para la intervención? No hay indicio de que -aún si se diera el caso de que la oposición solicitara de modo unánime una intervención– esa decisión no se vería obstaculizada dentro de los propios EE UU. Y no solo por los enemigos de Trump, sino además por los riesgos que ella implica para el proyecto reelectoral del presidente.

Dicho en breve: la fuerza militar de Maduro no es la de Noriega. Además del ejército regular y la guardia nacional, Chávez y Maduro han creado un ejército irregular formado por mercenarios y delincuentes, los llamados colectivos o para-militares. Eso significa que una invasión deberá contar con no pocas pérdidas en las filas interventoras, y por cierto, con un enfrentamiento que podría prolongarse en el tiempo, lo que tampoco favorecería a las aspiraciones reeleccionistas de Trump.

Naturalmente, para el gobierno de Trump se trata de evaluar una relación de beneficios y costos. Y los costos podrían ser grandes. Por una parte desplazaría a un segundo lugar el tema del muro anti-mexicano, punto central del programa de Trump. Por otra, rompería con la línea no intervencionista hacia América Latina acordada por las últimas administraciones estadounidenses y con las mismas declaraciones de Trump relativas a que EE UU no debe asumir el rol de policía mundial. Además, no olvidemos que no todos los gobiernos que repudian a Maduro están de acuerdo -por razones de política interna- con una intervención militar. Visto así, el liderazgo geo- político de los EE UU -si es que en algo interesa a Trump- no se vería aumentado sino disminuido con una intervención.

Una intervención militar en Venezuela tampoco aparece como urgente para la seguridad exterior de USA ya que Putin apunta hacia otras direcciones siendo Venezuela un punto muy secundario en su agenda. Y desde el punto de vista económico -el que más interesa a Trump- el interés tampoco puede ser muy grande. El petróleo, desde Chávez, lo tiene plenamente asegurado.

Lo dicho no quiere decir que, bajo determinadas circunstancias, la tesis de la invasión no pueda imponerse. No sería la primera vez en que fuerzas irracionales se apoderan de la política exterior norteamericana. Basta solo recordar la guerra de Corea y la invasión a Irak.

Cualquiera sea el curso de las cosas, la elección de la vía violenta como forma predilecta de gobierno costará caro al régimen venezolano. Si todavía había naciones neutrales frente a su gobierno, estas ya carecen de argumentos. La palabra Maduro ha llegado a ser un insulto en todas las naciones democráticas del planeta, al mismo nivel de lo que fue la de Pinochet en el pasado reciente. Maduro es, efectivamente, el Pinochet de la ultraizquierda occidental.

Naturalmente Maduro juega al desgaste de la oposición, tal como ocurriera con la “salida” del 2014 y con las acciones subversivas del 2017. Ese desgaste puede tener lugar si la oposición insiste en continuar únicamente la línea del enfrentamiento insurreccional callejero. Pero como escribí en otro artículo, el momento no es insurreccional sino político. Apostar primero a la caída del dictador para iniciar luego un proceso de transición y culminar finalmente en elecciones libres, es una posibilidad que se ha dado en algunos países en los cuales el ejército está a punto de dividirse. No es el caso venezolano. Los altos mandos de las FANB –también lo he dicho otras veces– no son un aparato del sistema: son el sistema. Una “costra militar” apegada, y confundida al interior de los aparatos del estado. Una costra que endurece mientras más físico y brutal es el enfrentamiento.

Mal haría la dirigencia opositora si delegara la conducción de las futuras luchas democráticas a la colusión que objetivamente se ha dado entre las fracciones más extremistas de la oposición y la ultraderecha norteamericana. Precisamente esa es la alianza que necesita Maduro para consolidar su poder. La tarea por el contrario, además de la apertura del canal humanitario, pasa por re-abrir canales políticos, entre ellos la lucha por libertad de todos los presos políticos, la defensa de la Asamblea Nacional como entidad hegemónica de la oposición, y desde luego, la exigencia por elecciones libres, o en su defecto, por un referéndum bajo vigilancia internacional que lleve al pueblo a decidir soberanamente si Maduro debe o no debe continuar en el poder.

No faltarán por cierto voces extremas que dirán “dictadura no sale con votos”. Lo que esas voces no entienden es que justamente porque la dictadura, al menos la venezolana, no quiere salir con votos, hay que enfrentarla exigiéndole la realización de elecciones. Si la dictadura permitiera elecciones libres, no habría que exigírselas.

A las dictaduras solo se las enfrenta exigiéndoles no lo que pueden o quieren hacer sino lo que no pueden ni quieren hacer.

https://polisfmires.blogspot.com/2019/02/fernando-mires-despues-del-23-d...

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Para el día después, que será el primer día de un nuevo período democrático para Venezuela, se debe tener un plan de acción para recuperar los sectores productivos del país. Uno de ellos es la agricultura, donde hay que considerar muchos aspectos, y en esta oportunidad trataremos el tema de la necesidad de un servicio de extensión agrícola y de asistencia técnica.

Un servicio de extensión agrícola y de asistencia técnica

La extensión agrícola y la asistencia técnica en el campo ha sido ofrecida en Venezuela por diversas organizaciones y, en los últimos años, ante la ausencia de un organismo oficial que pudiera coordinar todas estas actividades, lo poco que se brinda a los productores es aportado por algunas universidades e institutos tecnológicos, y por las pocas empresas privadas que aún permanecen suministrando insumos para la agricultura y realizando labores de asistencia técnica.

Se considera que las Demostradoras del Hogar Campesino, fueron de los primeros grupos que fungieron como agentes de extensión en los hogares campesinos y, aunque su labor estaba dirigida hacia el mejoramiento de las amas de casa y el bienestar de las familias campesinas, no dejan de ser importantes como extensionistas en nuestro mundo agrícola.

En la estructura del antiguo Ministerio de Agricultura y Cría (MAC) existía una Dirección General de Extensión Agrícola, la cual tenía secciones y personal entrenado para las actividades de extensión en todas las oficinas del MAC, distribuidas en todo el territorio nacional. Esa Dirección General fue eliminada hace varios años y nadie tomó la responsabilidad de esta actividad tan importante para la agricultura.

La extensión, el extensionista o agente de extensión agrícola, representa la conexión directa de los centros donde se imparte educación e investigación agrícola y de las empresas que ofrecen insumos para esta actividad, con los productores. La extensión es la ligazón de los avances de la ciencia y la tecnología con los productores, la cual funciona en ambos sentidos. Por un lado el agricultor informa al extensionista de algún problema en sus cultivos y éste le busca solución, personalmente o acudiendo a los centros donde puede conseguir las respuestas correspondientes, llevando luego al agricultor la solución encontrada. Por otro lado, el agente de extensión le informa al agricultor acerca de las novedades que van apareciendo en los centros de investigación agrícola para el mejoramiento de la productividad, para administrar mejor su negocio, para proteger cada vez más el ambiente, trata de convencerlo y el agricultor pone en práctica esos avances.

Las labores de extensión agrícola no solo son beneficiosas para el agricultor y la agricultura, sino también para la programación de actividades en los centros de investigación. La búsqueda de respuesta a problemas particulares de un productor, o problemas que afectan a un cultivo, o a una región o al país entero, lleva al agente de extensión a informar en los centros de investigación agrícola del problema en cuestión. Si existe la solución, el extensionista la lleva al productor, de lo contrario el instituto de investigación puede programar algunas líneas que le permitan tratar de encontrar esa solución. Es una labor coordinada, donde la presencia del agente de extensión es fundamental, lo que significa que para tener una agricultura próspera debe existir en el país un efectivo servicio de extensión agrícola.

Una vez que el extensionista tiene una respuesta para un problema particular de un agricultor, procura explicarle la solución de manera teórica o práctica, o teórica-práctica según sea la naturaleza de dicha solución. Cuando la respuesta es a un problema que va más allá de un agricultor aislado, el extensionista debe explicar la solución recurriendo a opciones de información multipersonal, como talleres, seminarios, demostraciones, días de campo, donde él participa en conjunto con los especialistas e investigadores que sean necesarios y donde el público que asiste son los agricultores interesados. También se recurre a esas herramientas, en especial a los días de campo, cuando se quiere mostrar a los productores nuevos cultivares o material genético de una determinada especie cultivada, o nuevos productos para la protección de sus cultivos, o nuevas metodologías para la realización de una determinada labor, etc.

Otra herramienta de la extensión agrícola lo constituye un buen material divulgativo, que explique de la manera más sencilla posible, tanto en forma escrita como gráfica, cómo realizar determinadas actividades agrícolas, que pueden ir desde la labor más sencilla hasta la descripción de todo el ciclo de cultivo de una determinada especie vegetal. También deben existir órganos divulgativos de publicación periódica, que informen sobre lo cotidiano de la actividad agrícola nacional y mundial.

Actualmente en Venezuela, la poca actividad que se puede considerar de extensión en el campo agrícola por parte de entes oficiales, está orientada más que todo hacia el adoctrinamiento de la población en un esquema de gobierno y no hacia lo que realmente es específicamente importante para la agricultura. Para apoyar la producción agrícola interna tiene que existir una verdadera actividad de extensión, que abarque todos los aspectos de su competencia de una manera formal y eficiente.

Definitivamente, ante la ausencia de un organismo oficial dedicado a la extensión agrícola, es perentorio organizar en el país un verdadero Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica, que permita crear un vínculo fuerte y permanente entre el productor del campo y las instituciones de investigación y educación agrícola, así como con todas las actividades comerciales que van desde la adquisición de los recursos para la producción hasta la venta de la cosecha.

El Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica pudiera ser una dependencia del Ministerio de Agricultura, o pudiera ser un instituto autónomo, o vinculado a cualquier otra instancia gubernamental, pero lo importante es que tenga una estructura y una organización que le permita cumplir cabalmente su misión. Debe existir una oficina central donde se encuentren sus directivos y donde se produzcan las políticas que van a orientar esta actividad en el país. Además, en las oficinas regionales del ministerio que funcionan en cada estado, o en un local independiente, debe existir una sección o departamento del Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica que pueda atender con prontitud las necesidades presentadas por los productores, en forma individual o por medio de sus asociaciones respectivas.

En estas oficinas regionales, o en grupos de oficinas afines, debe contarse con el apoyo de especialistas en disciplinas comunes a los cultivos, como por ejemplo especialistas en combate de malezas, fitopatólogos, entomólogos, especialistas en fertilización de cultivos, en mecanización, etc. Si en las oficinas regionales del ministerio no existieran tales especialistas, debe recurrirse a las universidades u otras instituciones de investigación cercanas que cuenten con personal de esta categoría. Lo importante es que todos aquellos que participen en este servicio estén convencidos de la proyección e influencia que deben tener hacia los agricultores, especialmente los agentes de extensión, que tienen que ser preparados técnicamente y en sus relaciones interpersonales para ganarse la confianza de los productores asistidos.

El personal técnico que va a laborar en el Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica debe ser minuciosamente seleccionado. Para las posiciones directivas y de coordinación deben ser profesionales de comprobada experiencia e intachable trayectoria profesional. Los que van a desempeñarse como agentes de extensión, tienen que recibir una instrucción específica para que puedan cumplir cabalmente sus funciones. Esa instrucción debe contemplar cursos para el desarrollo de relaciones interpersonales que favorezcan su trato con los productores y luego la instrucción técnica necesaria.

El desarrollo o afianzamiento de actitudes personales para el trato del extensionista con los agricultores, se implementa con alguna institución de educación que se especialice en esta área y es la misma para todos los individuos seleccionables para trabajar en el servicio. Se pueden organizar cursos por regiones para facilidad de la asistencia y atención de los candidatos. La instrucción técnica o ampliación de los conocimientos para los candidatos preseleccionados, se debe realizar contratando los servicios de las universidades regionales, o de organizaciones privadas, o de especialistas independientes, que puedan ofrecer este servicio.

Durante el avance de esta etapa de instrucción se realiza una evaluación continua de los candidatos, que permita seleccionar sobre la marcha a los más adecuados, a los que muestren mejores condiciones personales y técnicas para el trabajo que realizarán, para evitar la pérdida de tiempo y esfuerzo en una actividad que es por demás costosa para el gobierno.

En la oficina central del Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica se debe realizar todo lo relativo a publicaciones y material divulgativo en general, para lo cual es preciso contar con personal capacitado en esta materia, o contratar este servicio con alguna oficina especializada. En el país existe experiencia en esto, basta con recordar ejemplos como la publicación El Agricultor Venezolano o toda la trayectoria que tuvo el Consejo de Bienestar Rural (CBR) en estas actividades. Por supuesto, hoy en día, es fundamental incluir el mundo virtual de internet para estas actividades de instrucción y divulgación.

Una opción para que el Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica no represente una organización burocrática en exceso, sería combinarlo con oficinas privadas de asistencia técnica a los agricultores. Esto se ha practicado con anterioridad en el país con evidente éxito por lo que vale la pena revisarlo y considerarlo.

Un ejemplo de la asistencia técnica privada en la agricultura venezolana se implementó como parte del PRA, que son las siglas de Programa Racional Agrícola. Recuerdo que éste fue un programa llevado a cabo por la empresa Protinal, C.A., e instrumentado para la producción de sorgo granífero principalmente en los estados Guárico y Barinas en los años setenta del siglo pasado. En estos casos la asistencia técnica debe ser pagada por el agricultor, se considera un costo de producción y así se incluye en los programas crediticios.

Esas empresas de asistencia técnica estarían conformadas por un grupo de agrotécnicos, quienes también recibirían la debida instrucción para poder apoyar adecuadamente a los agricultores. Para poder ejercer sus funciones, la calidad de los profesionales que forman parte de estas empresas será evaluada y aprobada por el Servicio de Extensión Agrícola y Asistencia Técnica y la supervisión de sus actividades pudiera ser responsabilidad de las oficinas regionales del mismo servicio.

Si en algún momento se llegase a establecer que la venta de los biocidas de uso en agricultura, que tienen restricciones debido a su elevado grado de toxicidad para la vida de humanos, animales domésticos y fauna silvestre, tiene que estar autorizada por personal profesional del agro, debidamente acreditado ante las instancias oficiales que se seleccionasen para ello, estas empresas de asistencia técnica también pudiesen realizar estas funciones una vez que sean autorizadas.

Finalmente, es recomendable estudiar el funcionamiento de algunos servicios de extensión exitosos en el mundo como es el caso del Servicio de Extensión del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, o lo existente en países vecinos como Brasil, o cualquier otro conocido que pueda ser de interés para la agricultura venezolana.

Febrero de 2019

pedroraulsolorzano@yahoo.com

www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

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Robert Skidelsky

Las encuestas de todo el mundo muestran que la gente quiere trabajos seguros. Al mismo tiempo, la gente siempre ha soñado con una vida libre de esfuerzo. El “ascenso de los robots” ha hecho palpable la tensión entre estos dos impulsos.

Las estimaciones de pérdidas de empleos en el futuro cercano a manos de la automatización varían de 9% a 47%, y los empleos en sí se están volviendo cada vez más precarios. Sin embargo, la automatización también promete un alivio de la mayoría de las formas de trabajo obligado, acercando a la realidad la extraordinaria predicción de Aristóteles de que todo el trabajo necesario algún día sería realizado por “esclavos mecánicos”, dejando en libertad a los seres humanos para vivir la “buena vida”. Así las cosas, se vuelve a plantear la vieja pregunta: ¿las máquinas son una amenaza para los seres humanos o un medio para emanciparlos?

En principio, no tiene por qué haber contradicción alguna. Automatizar parte del trabajo humano debería permitirle a la gente trabajar menos a cambio de más dinero, como ha estado sucediendo desde la Revolución Industrial. Las horas de trabajo han caído y los ingresos reales han aumentado, aun cuando la población mundial se ha multiplicado por siete, gracias a la mayor productividad de la mano de obra mejorada por las máquinas. En los países ricos, la productividad –la producción por hora trabajada- es 25 veces más alta que en 1831. El mundo se ha vuelto cada vez más rico con menos horas hombre de trabajo necesarias para producir esa riqueza.

¿Por qué este proceso benigno no debería continuar? ¿Dónde está la serpiente en el jardín? La mayoría de los economistas diría que es imaginaria. La gente, al igual que los jugadores de ajedrez novatos, sólo ve la primera movida, no sus consecuencias. La primera movida es que los trabajadores en un determinado sector son reemplazados por máquinas, como los tejedores luditas que perdieron sus empleos a manos de los telares mecánicos en el siglo XIX. En la frase escalofriante de David Ricardo, se vuelven “redundantes”.

¿Pero qué pasa después? El precio de la ropa cae, porque se puede producir más al mismo costo. Entonces la gente puede comprar más ropa, y una mayor variedad de ropa, así como otros productos que no habría podido comprar antes. Se crean empleos para satisfacer el cambio en la demanda, reemplazando los empleos originales perdidos, y si el crecimiento de la productividad continúa, las horas de trabajo también pueden caer.

Hay que destacar que, en este escenario optimista, no se necesitan sindicatos, salarios mínimos, protecciones de empleos o planes de redistribución para aumentar el ingreso real (ajustado por inflación) de los trabajadores. El aumento de los salarios es un efecto automático de la caída del costo de los productos. Siempre que no haya una presión bajista sobre los salarios nominales como consecuencia de una mayor competencia por el trabajo, el efecto automático de la innovación tecnológica es aumentar el estándar de vida.

Este es el famoso argumento de Friedrich Hayek contra cualquier intento de parte de los gobiernos o los bancos centrales por estabilizar el nivel de precios. En cualquier economía tecnológicamente progresista, los precios deberían caer excepto en unos pocos mercados de nicho. Los empresarios no necesitan una inflación baja para expandir la producción. Sólo necesitan la perspectiva de más ventas. La “carestía” de productos es una señal de estancamiento tecnológico.

Pero nuestro novato de ajedrez plantea dos interrogantes importantes: “Si la automatización no está confinada a una sola industria, sino que se propaga a otras, ¿acaso más y más empleos no se volverán redundantes? ¿Y la mayor competencia por los trabajos que queden no hará bajar el salario, compensando y hasta revirtiendo las ganancias gracias al bajo costo?”

Los seres humanos, responde el economista, no serán reemplazados, sino complementados. Los sistemas automatizados, ya sea mediante robots o no, mejorarán, no destruirán, el valor del trabajo humano, de la misma manera que un ser humano más una buena computadora todavía pueden derrotar a la mejor computadora en ajedrez. Por supuesto, habrá que “mejorar las capacidades” de los seres humanos. Esto llevará tiempo, y tendrá que ser un esfuerzo continuo. Pero una vez que la capacitación esté en marcha, no hay motivos para esperar una pérdida neta de empleos. Y como el valor de los empleos habrá mejorado, los ingresos reales seguirán aumentando. En lugar de tenerle miedo a las máquinas, los seres humanos deberían relajarse y disfrutar del viaje hacia un futuro glorioso.

Además, agregará el economista, las máquinas no pueden reemplazar muchos empleos que exigen un contacto de persona a persona, destreza física o una toma de decisiones no rutinaria, al menos no en lo inmediato. De manera que siempre habrá lugar para los seres humanos en cualquier patrón de trabajo futuro.

Ignoremos por un momento los tremendos costos que implica esta redirección masiva del trabajo humano. La pregunta es qué empleos corren más riesgo en qué sectores. Según el economista del MIT David Autor, la automatización reemplazará ocupaciones más rutinarias y complementará los empleos no rutinarios altamente calificados. Mientras que los efectos en los empleos poco calificados no se percibirán tanto, los empleos medianamente calificados gradualmente irán desapareciendo, mientras que la demanda de empleos altamente calificados aumentará. “Empleos agradables” en la parte superior y “empleos miserables” en la parte inferior, como lo describieron los economistas de la LSE Maarten Goos y Alan Manning. La frontera de la tecnología se detiene en lo que es irreductiblemente humano.

Pero un futuro moldeado según las líneas sugeridas por Autor tiene una implicancia preocupantemente distópica. Es fácil ver por qué los empleos humanos agradables seguirán siendo valorados de la misma manera o incluso más. El talento excepcional siempre exigirá un plus. ¿Pero es verdad que los trabajos miserables estarán confinados a quienes tengan capacidades mínimas? ¿Cuánto tiempo va a llevarles a quienes están encaminados hacia la redundancia capacitarse lo suficiente como para complementar a las máquinas cada vez mejores? Y, a la espera de su capacitación, ¿no inflarán la competencia por trabajos miserables? ¿Cuántas generaciones tendrán que sacrificarse para cumplir la promesa de la automatización? La ciencia ficción se ha adelantado al análisis económico y ha imaginado un futuro en el que una pequeña minoría de rentistas ricos disfrutan de los servicios casi ilimitados de una mayoría que recibe un pago mínimo.

El optimista dice: dejen que el mercado establezca un equilibrio nuevo y superior, como siempre lo ha hecho. El pesimista dice: sin una acción colectiva para controlar el ritmo y el tipo de innovación, surge una nueva esclavitud. Pero si bien la necesidad de una intervención política para canalizar la automatización a favor de los seres humanos es incuestionable, la verdadera serpiente en el jardín es la ceguera filosófica y ética. “Se puede decir que una sociedad es decadente”, escribió el filósofo checo Jan Patočka, “si funciona para alentar una vida decadente, una vida adicta a lo que es inhumano por naturaleza propia”.

No son los empleos humanos los que están en riesgo como consecuencia del ascenso de los robots. Es la humanidad misma.

Feb 21, 2019

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/automation-may-not-boost-wo...

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