Pasar al contenido principal

Opinión

Jesús Elorza G.

Dos amigos españoles, conversaban animadamente, en la barra de “La Taberna del Chato” en Madrid. Uno de los temas, era la crítica situación que en la actualidad se vivía en Venezuela.

Degustando unas tapas de tortilla y gambas al ajillo, Pepe le señaló a su amigo Santiago que no entendía bien el papel jugado por Rodríguez Zapatero en ese problema.

-Arza hombre, respondió Santiago, ese tipejo, que fue escogido como mediador, siempre estuvo cuadrado al lado del “Gobierno” de Maduro. Nunca arrimó una pa’l mingo de la oposición.

Me cuesta creer, lo que estás diciendo, siempre lo veía en televisión hablando de las maravillas del proceso del dialogo que se estaba celebrando en República Dominicana.

-Deja que termine este pulpo a la gallega que esta exquisito para explicarte los detalles: siempre cargó el peso de la responsabilidad por el fracaso del proceso de diálogo a los dirigentes opositores, exonerando al chavismo. Por otro lado, coloca al régimen como un niño de pecho, mientras se mostraba exigente con una oposición perseguida, encarcelada, exiliada, asesinada.

Espérate un momento, ripostó Pepe, mientras saboreaba un vino Rioja blanco, él hizo un llamado a los sectores de la oposición para que firmaran el acuerdo, que según su criterio era lo mejor del mundo para resolver la crisis.

-Siiii Pepe, ponte a creer. Ese mamotreto no era un Acuerdo de Paz, sino una rendición ante la dictadura. Ese panfleto avalado por Zapatero les quita derechos a los venezolanos y lejos de solucionar la crisis, la profundiza, no plantea elecciones libres ni transparentes, son convocadas por una ilegitima Asamblea Nacional Constituyente y dirigidas por el brazo electoral de la dictadura que es el Consejo Nacional Electoral (CNE).

Me cago en la ostia, que le pasa a ese señor Zapatero, que no distingue entre democracia y dictadura.

-Déjame decirte que si sabe cuál es la diferencia entre una y otro. Lo que pasa es que se hace el pendejo para proteger sus intereses o negocios que desde hace mucho ha tenido con el régimen chavista.

Explícate, no me dejes en el aire.

-Ya va. Déjame terminar este queso manchego que está del carajo.

-Listo, ahora un vinito para aclarar el gañote: Ese tipejo de Zapatero, vendió su alma y su conciencia a la dictadura por la “módica suma” de ¡¡¡38 millones 610 mil euros!!!

¿Queeeé? exclamó Pepe, en medio de un ahogo por culpa de un pedazo de chorizo a la sidra que se le atragantó al escuchar a su amigo.

-Para tu conocimiento, déjame darte los detalles: En el año 2005 el bichito de Zapatero, siendo Presidente de España, suscribió un acuerdo con el Gobierno de Venezuela -entonces presidido por Hugo Chávez-, para la venta de cuatro barcos para la Armada de ese país. En ese entonces, el ministro de Defensa, y máximo responsable de la venta de material militara otros países, era José Bono, quien ocupó esa cartera en tiempos de Zapatero entre los años 2004 y 2006.

El acuerdo firmado entre los dos gobiernos incluía la construcción de cuatro Buques de Vigilancia Litoral con un costo total de 508,68 millones de euros; y de cuatro Patrulleros Oceánicos con un precio de 698,71 millones de euros.

El costo total de la negociación fue de 1.207,39 millones de euros. Precio final del acuerdo, pero que en los papeles varía sensiblemente: El gobiernote Venezuela abonó 1.246 millones de euros en la operación, es decir, 38.610.000 de más.

Este sobre costo se debe a que en las fases finales de la operación de venta, se dio cabida a una gran empresa dedicada a la consultoría internacional, que habría de embolsarse el 3,5% del total del dinero del contrato.

Se trataba de la compañía Rebazve Holding S.L., que está inscrita en el Registro Mercantil de Vizcaya, y que está dirigida por dos venezolanos, Juan Rafael Carvallo López y Pedro Enrique Malavé Benavides.

Juan Rafael Carvallo López es uno de los grandes empresarios “bolivarianos” de la época de Hugo Chávez, mientras que Pedro Enrique Malavé, el otro administrador de Rebazve Holding S.L., también es responsable de otra empresa española: Fashion Canary Islands.

Hasta el sol de hoy, ni Zapatero ni su ministro de la defensa han ofrecido ninguna explicación.

-Que mantequilla, dijo Pepe. Claro, empleando testaferros y empresas fantasmas se embolsillan millones de euros y siguen con su cara muy lavada frente a la opinión pública. Ahora entiendo, el apego de ese tipejo con el régimen chavista. Parafraseando un viejo refrán popular, pudiera decir “Zapatero, a tus zapatos o mejor dicho a tus negocios”

Mesonero, traiga otra ración de queso y la cuenta por favor.

 3 min


Gustavo Gorriti

¿Latinoamérica se está volviendo trumpista? Si sigues y concuerdas con el argumento del reciente artículo de Brian Winters, The truth about Trump and Latin America (La verdad sobre Trump y América Latina) publicado en la revista que dirige, el Americas Quarterly, eso es lo que está pasando.

Es un artículo que deja una sensación grata a quienes analizan América Latina desde la perspectiva de una hoja de cálculo y otra opuesta a los demás. Está escrito con la cínica levedad que supuestamente señala a quienes conocen al mundo tal como es, con algunos de los trucos retóricos del caso (“hace un mes, me senté para escribir una columna incendiaria. Hombre, qué bien se sentía. [...] Pero había un pequeño problema… [El argumento] no era realmente verdadero… así que no la publiqué”).

¿Qué “no era realmente verdadero”? Que la potencial deportación de 200.000 salvadoreños iba a provocar “un grave daño a las relaciones diplomáticas en la región”, por ejemplo, y que “las imágenes de latinos sollozantes arrancados a la fuerza de sus familias” iba a disminuir todavía más la desbarrancada popularidad estadounidense en el hemisferio.

¿Y qué es entonces verdadero? Según Winters, que las relaciones diplomáticas de Washington con la región están bien, que, de hecho, la “región se está moviendo hacia una visión trumpista del mundo [worldview]”.

¿Ejemplos? La elección del billonario Sebastián Piñera en la presidencia de Chile. Y no solo porque entre ricos se entienden, sino, argumenta Winters, Piñera también aboga por reprimir la inmigración de Haití y Venezuela. Cierto que no es posible un muro porque Chile tiene 3.200 millas de frontera (y tampoco hay mexicanos para pagarlo, digo, aunque la cordillera andina y el desierto de Atacama algo ayudan a la Weltanschauung trumpiana).

Hay otro ejemplo, al lado. Mauricio Macri, otro millonario, menos mal, que, “según es fama, jugó golf con Trump en los ochenta”, lleva firmemente a Argentina hacia la derecha. En el Perú, Pedro Pablo Kuczynski, “que hizo su fortuna en Wall Street, considera Nueva York su segundo hogar y habla, me dicen, frecuentemente por teléfono con Trump” (bueno, así se explica…).

En la ola actual de elecciones, Winters encuentra otras buenas noticias. En Costa Rica, un predicador evangélico disputará la presidencia en segunda vuelta, para asegurar que los ticos no permitan el matrimonio homosexual. Costa Rica será pequeña, pero ¿y Brasil? Jair Bolsonaro sería el aliado soñado por Trump. Bolsonaro, refiere admirativamente Winters, “dijo a una audiencia de banqueros la semana pasada que él enfrentaría la violencia en la mayor favela de Río de Janeiro volanteando desde helicópteros un ultimátum a los criminales a salir dentro de las siguientes seis horas; y luego mandaría a la policía a que entre a matar a los criminales que se hayan quedado. Lo ovacionaron de pie”. A Rodrigo Duterte lo hubieran sacado en hombros.

¿Y López Obrador? Que se sepa, no es multimillonario ni ha jugado golf con Trump. Winters no pierde las esperanzas. “No puedo sino pensar que al final se llevarán bien. Ambos son nacionalistas [...], es por lo menos posible que su compartido disgusto con respecto al TLC los pueda conducir a un acuerdo mutuamente aceptable”.

Su actitud ante Venezuela, escribe Winters, hace que Trump “sea admirado incluso por algunos de sus críticos”. Su “claridad y disposición a actuar ha sido ampliamente apreciada, aunque no esté claro si será útil o no”. Creo que si hay alguien que le prende velitas al retrato de Trump, es Maduro, a quien ha regalado el pretexto de la defensa nacional cuando terminaban de caérsele los últimos harapos de disfraz ideológico para revelar al tirano cleptócrata que destruye su país mientras prospera el crimen organizado.

Alguien debería contarle a Winters que si Calígula estuviera aposentado en el salón oval de la Casa Blanca, buena parte de los grupos de poder latinoamericanos nombrarían a por lo menos un caballo en sus Gabinetes ministeriales y a otro en sus directorios. Ahora maltratan el golf y ordenan comida chatarra.

Latinoamérica es mucho más compleja que las clases dirigentes que no tiene. Pese al escepticismo que refleja el latinobarómetro, las democracias superficiales y frágiles que sucedieron a las dictaduras de la última parte del siglo pasado hicieron progresar a sus naciones, disminuyeron la pobreza y crearon o aumentaron una clase media que transita ahora por la promesa y los peligros propios de la adolescencia.

Claro que América Latina padece tremendos problemas. La criminalidad organizada es quizá el mayor de estos. Como las epidemias de causa desconocida de antaño, surgen demagogos como Bolsonaro (o Trump) que no proponen aceite de culebra sino sangre, la falaz solución que fracasa cada día en esta, la región más homicida de la tierra.

A Trump no le faltarán interlocutores con coeficiente intelectual atenuado entre los grupos de poder latinoamericano. Lo hemos vivido ya, con exceso, en la historia de la región. Pero más allá de la superficialidad política, me es difícil pensar en una gestión tan dañina para las relaciones de EE UU con Latinoamérica, y para la democracia en la región, como lo es ya el Gobierno de Donald Trump.

El País

17 Feb 2018

https://elpais.com/internacional/2018/02/17/america/1518824374_941675.html

 4 min


Lester L. López O.

Apreciación de la situación política número 133

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) reporta que en el mes de enero se produjeron en nuestro país 23 protestas y 14 intentos de saqueos cada día, números que continúan en el presente mes; la diáspora de venezolanos por las fronteras de Colombia y Brasil también se incrementa diariamente y ha obligado a los gobiernos de ambos países a movilizar tropas militares para prevenir disturbios, control ciudadano e implementar iniciales medidas humanitarias.

La asistencia hospitalaria nacional es cada día más crítica. A la tragedia de enfermos renales que fallecen por la falta de diálisis debido a la carencia de reactivos e insumos, se le suma el no menos trágico fallecimiento de menores por intoxicación con yuca amarga asociada con la ingesta de comida en la basura de las calles, pero también a la falta de información adecuada por parte de las autoridades sanitarias del país.

Otras autoridades alegan que las continuas fallas eléctricas y apagones que han afectado recientemente a la ciudad capital se producen por saboteos de diferentes actores pero que nunca detienen a los culpables por lo que los saboteos y, en consecuencia los apagones, continuaran.

Las fallidas negociaciones en República Dominicana solo auguran que la crisis y la conflictividad social se incrementará en el futuro cercano y el régimen continuará acumulando rechazo en la comunidad internacional. La reciente decisión del gobierno peruano, anfitrión de la próxima Cumbre de las Américas en el mes de abril, declarando no grata la presencia del mandamás venezolano en la misma y apoyada por la totalidad de los países integrantes del Grupo de Lima, es testimonio del rechazo internacional sin obviar el incremento de medidas sancionatorias a funcionarios del gobierno por parte de la Unión Europea y las declaraciones en contra del llamado a elecciones fraudulentas por parte del régimen.

Todas estas muestras de la tragedia general que nos agobia permanecen en el ambiente carnavalesco más triste de nuestra historia. Sin embargo, en declaraciones que comienzan a poner en dudas la salud mental del mandamás o, como muestra de la gran capacidad de cinismo que posee, declara que asistirá a la referida Cumbre por aire, mar o tierra y que hemos disfrutado de los mejores carnavales del mundo.

Parecen cosas de locos…

@lesterllopezo 16/02/18

 1 min


Alberto Hernández

Los años setenta se nos ofrecían en pleno ambiente universitario. Maracay era el pueblo que sigue siendo, con la diferencia de que no es la misma Maracay afectiva de aquellos días de convulsiones callejeras planificadas en la UCV o en el Pedagógico. Y eran los días juveniles del MAS, el partido que fundaran Teodoro Petkoff y Pompeyo Márquez. Y también los días del “glorioso” Partido Comunista, a través de la JC, cuyos militantes éramos tan ignorantes como desenfrenados. Pero también campeones en cien metros planos cuando aparecía la policía.

Eran los días de Carlos Tablante, Didalco Bolívar, Nelson González, Gustavo Cabrera, Luisa Ortega Díaz, Carlos Pinto, César Girón (no el torero, por supuesto), Carlos Javier Velarde, entre otros tantos de otras organizaciones de la llamada izquierda, quienes mandaban a sus muchachos a desestabilizar el sistema y a asaltar el cielo, aunque los del MAS no estaban muy convencidos de tales asaltos, pues lograron otros cuando arribaron al poder y se olvidaron de sus deberes políticos. Por supuesto, con las excepciones de siempre.

Y también eran los días de Leopoldo Sequeda, quien llegó a ser Secretario de Gobierno en 1974. Gobernaba Acción Democrática. Para muchos, Leopoldo era el terror de los revoltosos.

Las tantas veces que lo nombraban era para hacer sentir que le tenían miedo. Que era una suerte de hombre duro del gobierno adeco en Aragua. Hombre duro sí era. Tenía carácter. Hablaba con firmeza y no tenía miedo.

A mí me toco conocerlo cuando ya no era un tirapiedras. Me tocó conocerlo siendo yo periodista, gracias a mi cercanía y familiaridad profesional con Gustavo Urbina, fundador del diario “El Periódico”, luego bautizado “El Periodiquito”.

Gustavo y Leopoldo eran como hermanos. Se levantaron juntos en el barrio Belén de Maracay. Sus “peleas” eran de antología. Siempre terminaban con una botella de whisky. Y allí estuve yo muchas veces, las tantas veces que Leopoldo y Gustavo se “peleaban” y decidían terminar el último round en alguna tasca, por supuesto, una vez cerrada edición del periódico, que era cuando Leo se aparecía con muy malas intenciones.

Fueron muchas las ocasiones con Leopoldo. En sus reuniones taurinas. En discusiones políticas. En la redacción de periódico. En una calle. Durante una entrevista. Un día, de esos tantos con Leopoldo, me tocó irme con él en su viejo Mercedes Benz. En los otros vehículos iban Gustavo y Juan Onofre Páez Castillo y Juan Carlos Carabaño. Recuerdo que el Mercedes de Leopoldo se movía como una ballena y se lo hice saber. Se carcajeó y me dijo: “Si quieres te dejo aquí”. Esa noche fue de fiesta como las tantas veces con Leopoldo.

Otro día en su mismo carro le recordé que al único revoltoso que no había logrado meter preso fue a mí. Entonces volteó hacia el lado del pasajero y me dijo: -¿Ah, no, coño? ¡Qué vaina!

Me contó las veces que logró llevarse detenidos a Tablante y a otros izquierdosos de la época.

-Pero, mira, Alberto, yo iba a la casa de la mamá de Carlos en el barrio La Coromoto y le decía que se lo tenía guardado en un cuarto y que al día siguiente lo soltaba. Y que no se preocupara que yo le compraría pollo y hallaquitas y después se lo mandaría para la casa.

Muchos amigos comunes, aquellos que fueron “perseguidos” por Leopoldo, terminaron siendo muy amigos de él. Y confirmaban a diario que ese abogado que estuvo en el poder era más bien un tipo que amaba a su ciudad y no escatimaba en buscarse amigos.

Así era este hombre duro. Leopoldo fue un buen amigo. De duro tenía la cara, pero era un tipo bondadoso, solidario. Me tocó esa etapa de alegría y luego verlo recién operado del corazón. De un fortachón que era se convirtió en un hombre que me hacía la competencia en peso. Y eso le causaba gracia.

Celebro haber sido amigo y compañero de tertulias de este ciudadano maracayero que se sigue llamando Leopoldo Sequeda.

Acaba de morir. Pero como tantas veces, Leopoldo estará en nuestros recuerdos.

 3 min


​José E. Rodríguez Rojas

La Academia de Ciencias Económicas envió una carta al presidente de la republica Nicolás Maduro en la cual presenta un diagnóstico de la crítica situación de la economía venezolana. Para realizar el diagnostico, los economistas utilizaron las cifras del propio gobierno contenidas en un informe gubernamental enviado a la Security Exchange Commision (Comisión de Bolsas y Valores de los Estados Unidos). El informe se extiende hasta el año 2016 pero los economistas hicieron una proyección hasta el 2017 basados en otras fuentes.

De la información gubernamental se deduce que la economía está en el suelo postrada por el excesivo crecimiento de la emisión de dinero y la liquidez, una inflación fuera de control, caída en las reservas internacionales y la producción de petróleo, políticas de controles que han lesionado la producción y los servicios, contracción de la inversión y un elevado déficit fiscal.

En este contexto se ha producido, durante el gobierno de Maduro, una fuerte contracción del consumo por habitante la cual se estima en 32,1%, hay una situación de hambre creciente, problemas para conseguir alimentos y medicinas, malnutrición, es decir, el venezolano enfrenta una situación trágica. Según Humberto García Larralde, Presidente de la Academia, la intención de la carta es poner en evidencia que el gobierno y el presidente conocen la situación y no pueden argumentar que desconocen su propio diagnostico, escabullendo el problema diciendo que se trata de una guerra económica.

En torno a la economía de controles, de regulaciones y de precios diferenciales del tipo de cambio, García Larralde plantea que se han conformado poderosos intereses que están atrincherados en los nodos de decisión del Estado y no les interesa que se desmantelen las políticas de controles. Las enormes diferencias entre el tipo de cambio del Sistema de Divisas Protegidas (Dipro) y el del mercado paralelo es muy grande. Debido a ello, quienes tienen el monopolio de la importación de alimentos, los militares, enfrentan la gigantesca tentación de usar los dólares preferenciales para venderlos en el mercado paralelo.

También los militares tienen la función de custodiar la frontera donde el negocio de revender la gasolina, que en Venezuela cuesta 1 centavo de dólar y en Colombia más de 1 dólar, arroja pingues ganancias a los intermediarios. También la distribución de alimentos regulados, cuya responsabilidad está en manos de los militares y otros funcionarios, se presta a la reventa a precios de mercado que sobrepasan varias veces su precio regulado.

Todos estos negocios son amparados por la falta de transparencia y la rendición de cuentas, pues los organismos que deben cumplir esta función como la Asamblea Nacional, han sido acorralados por el gobierno, lo que le impide cumplir con su papel como contralor de la gestión gubernamental. El gobierno y el presidente están conscientes de la crítica situación que enfrenta la población, no toman decisiones pues esto afectaría los poderosos intereses de los diversos grupos que se han beneficiado de la economía de controles, en particular los militares.

Las afirmaciones de Larralde confirman lo que hemos sostenido en un artículo previo donde señalamos que el socialismo venezolano ha derivado en un capitalismo de amiguetes, al igual que el socialismo ruso. El capitalismo de amiguetes describe una economía en la cual el éxito en los negocios depende de la conexión con los funcionarios gubernamentales. Este tipo de economía se asocia fundamentalmente con gobiernos intervencionistas y autoritarios muy frecuentes en las economías petroleras. Este término fue utilizado por el afamado premio nobel de economía Paul Krugman, para describir a la Rusia de Vladimir Putin como un caso extremo de capitalismo de amiguetes, la cual constituye una cleptocracia donde los leales al régimen consiguen apropiarse de sumas en masa para su uso personal.

Krugman describe el entramado de corrupción que se desarrolló en torno a Vladimir Putin, con motivo de la contratación de la deuda externa rusa; la cual fue adquirida por entes privados que derivaron el monto del endeudamiento hacia el exterior de Rusia, invirtiéndolo en negocios inmobiliarios alrededor del planeta. Al final, el gobierno de Putin reconoció la deuda como propia y puso a los rusos a sufrir las angustias derivadas de su pago, sin haberse beneficiado en ningún momento de las inversiones asociadas a la misma (ver Capitalismo de amiguetes y crisis humanitaria. Digalo Ahí, 29 junio, 2016)).

Las bases del capitalismo de amiguetes en su versión venezolana las creó Hugo Chávez, quien, como lo ha señalado apropiadamente el historiador mexicano Enrique Krauze en su libro “El poder y el delirio”, no diferenciaba entre lo que era parte de su patrimonio personal y el del Estado venezolano. Dispuso de los bienes públicos como si se tratara de su peculio personal, creando alrededor de su figura un entramado de corrupción, que se extendió al manejo de la deuda, al sistema de control de cambio, a la importación y distribución de alimentos, al control de precios… y pare usted de contar. En este tinglado, los abnegados militares que lo acompañaron en su gesta revolucionaria ocuparon posiciones privilegiadas, dando lugar a uno de los más escandalosos procesos de corrupción que ha conocido el país.

Al lado de los militares, otros grupos se integraron con el tiempo a este tinglado de complicidad y corrupción, entre ellos comprometidos grupos de ultraizquierda como la Liga Socialista, Patria Para Todos y el Partido Comunista de Venezuela, quienes han visto así recompensada su larga vigilia por los intereses de la patria.

A su fallecimiento, Hugo Chávez pasó la titularidad de la gestoría del entramado a Nicolás Maduro, quien con menos recursos que el prócer de Sabaneta ha tratado de prolongar las políticas de controles y regulación de su predecesor, sin alterar los rasgos fundamentales de la estructura que sostiene al gobierno bolivariano, en particular lo relacionado con el privilegiado rol de los militares en el mismo.

La torpe gestión de Maduro ha llevado al país a una encrucijada que demanda el desmantelamiento de las políticas de controles, sin embargo, como lo ha afirmado García Larralde, esta decisión conspiraría contra los intereses de los amiguetes del régimen que se benefician de la economía de controles, entre ellos los militares, lo cual impide una solución a la crisis económica que atravesamos desde hace varios años.

Nota: la información sobre la carta de la Academia de Ciencias Económicas y los planteamientos de García Larralde son tomados de una entrevista que le hicieran en un programa de CNN Dinero de mediados de enero de este año.

Profesor UCV

Josenri2@gmail.com

 5 min


Acabo de leer dos noticias muy importantes para la agricultura venezolana, sobre las cuales quiero hacer algunos comentarios. Una, que intenta mostrar la avalancha de insumos para el ciclo de secano 2018, el cual debe comenzar con las siembras de maíz en el occidente barinés en un par de meses (mediados de abril según el inicio de las lluvias) y continuar con las permanentes siembras de arroz de riego. La otra, que intenta mostrar los progresos en la producción nacional de alimentos, son unas declaraciones de un señor Juan Simoza, quien en nombre de un frente denominado Frente Muller Rojas, ha dicho que “Venezuela produce 60% del consumo interno”.

En relación a esta última, esa aseveración del señor Simoza deja muy mal parado al gobierno nacional, el cual tiene la responsabilidad de la seguridad alimentaria de la población. Si estamos produciendo 60% del consumo y la producción nacional ha bajado a niveles escandalosos de escasez, con una desnutrición infantil muy alta y la hambruna generalizada de la población generando saqueos a sitios donde exista la oferta de cualquier alimento, y la basura la van dejando limpia de cualquier producto que pueda ser ingerido para saciar el hambre, quiere decir que ése es un 60% de nada, que indica que la producción interna es nada.

En lo que respecta a los insumos para la agricultura, cita Minuta Agropecuaria, que el militar al frente del Ministerio de Agricultura “anunció recientemente que llegarían 180.000 toneladas de fertilizantes NPK desde Rusia y 17.000.000 kilolitros de agroquímicos” “esperados por los agricultores para acometer la siembra y revertir la caída que durante años presenta el sector productivo nacional a causa de las malas políticas agrícolas”.

¿Cuántas hectáreas se pueden fertilizar con esta cantidad de producto? Para poder hacer algunas especulaciones debemos también hacer algunas asunciones. En primer lugar, asumamos que en el mejor de los casos se va a importar una fórmula 10-20-20 por su riqueza en P y K. En segundo lugar consideremos las dosis a aplicar, asumiendo que para nuestros sistemas suelo-planta deberían oscilar, modestamente, entre 300 y 500 kg de esta fórmula/ha, sin incluir los fertilizantes nitrogenados adicionales que serían absolutamente necesarios. Trabajemos con una dosis promedio de 400 kg de fórmula NPK/ha.

Con las anteriores asunciones, calculamos que a razón de 400 kg de fórmula/ha se pueden abonar 450.000 hectáreas (180.000 ton/0,4 ton/ha=450.000 ha). ¿Para qué sirven 450.000 hectáreas de cultivo en un país con 30 millones de habitantes? La verdad es que no sirve para mucho, porque necesitamos sembrar unos 4.000.000 de hectáreas solamente en cereales, caña de azúcar y oleaginosas, para cubrir adecuadamente nuestros requerimientos en esos rubros. En un artículo reciente indiqué que además de esa superficie, se requiere sembrar unas 500.000 ha de hortalizas, fertilizar unas 2.000.000 de hectáreas de pastizales, lo que sin incluir frutales, café, cacao, raíces y tubérculos y otros, hace un requerimiento anual de fertilizantes de 4.300.000 toneladas.

Por supuesto que hay una producción nacional de fertilizantes por medio de nuestra industria petroquímica, pero en los últimos años en Venezuela se ha comercializado unas 800.000 toneladas de fertilizantes anualmente, de las cuales 40% es importado por lo que la producción nacional actual de fertilizantes, incluyendo nitrogenados que son la mayoría, apenas es de 480.000 toneladas. Estas cifras revelan que estamos muy lejos de poder revertir la caída del sector productivo.

No me canso de recordar a las instancias que deciden la ruta de nuestra agricultura, que para cada año, con suficiente anticipación, se debe planificar el ciclo anual considerando qué vamos a producir, dónde, con quién, con qué, para que tomando todas las decisiones correspondientes, podamos asegurar que en el mercado nacional están disponibles todos los insumos, maquinarias, equipos y otras necesidades, para que las prácticas agrícolas se puedan aplicar correctamente en cantidad y en el momento oportuno.

Recordemos que: SIN FERTILIZANTES es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

En Amazon está a la venta el libro del autor: “Fertilidad de suelos y su manejo en la agricultura venezolana”. Tiene información muy útil para mejorar la práctica de fertilización de los cultivos, con miras a una mayor productividad y a un mejor trato a los suelos y al ambiente en general, https:/www.amazon.com/dp/1973818078/

Febrero de 2018

pedroraulsolorzano@yahoo.com

www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

 3 min


El Gobierno ha hecho todo lo posible por concurrir solo a las próximas elecciones presidenciales. Las prolongadas conversaciones celebradas en República Dominicana no concluyeron en nada. La situación para ellos es clarísima, perpetuarse en el poder sin opción alternativa.

Por de pronto, el Gobierno decidió unilateral y arbitrariamente el calendario electoral. Dentro de unos pocos días hay que inscribir a los candidatos presidenciales y la elección se convoca para el último domingo de abril.

La elección presidencial es convocada por una Asamblea Nacional Constituyente carente de legitimidad y sin facultades para eso.

Existen dirigentes políticos arbitrariamente privados de sus derechos o “inhabilitados” o exiliados que tendrían que estar participando en el pleno ejercicio de sus derechos. No solo dirigentes, también hay partidos políticos privados del ejercicio de sus derechos.

Ninguna medida judicial o administrativa debe privar a ningún ciudadano ni a ningún partido de participar en una elección presidencial. El Consejo Nacional Electoral debería estar integrado, como lo ordenan la Constitución y las leyes, por cinco rectores honorables, sin ninguna militancia política.

El proceso electoral debería estar sometido a una rigurosa y profesional observancia internacional para cuidar que todos los extremos que debe tener un proceso electoral respetable, los tenga.

Es una elección presidencial que se convoca en medio de una espantosa crisis humanitaria, con la ciudadanía sometida a la más grande inflación del mundo y a una terrible recesión, con un cuadro de desabastecimiento alarmante.

En estas circunstancias es bueno recordar que todas las encuestas coinciden en que 70% de los venezolanos queremos cambiar al Gobierno y sustituirlo democráticamente.

En diciembre de 2015, en circunstancias parecidas a las que prevalecen ahora, con el mismo CNE, la oposición obtuvo una contundente victoria y derrotó todas las maniobras del Gobierno.

Si nuestro liderazgo político cumpliera su obligación e hiciera bien su tarea, es decir, le presentara al país un candidato de consenso, con una plataforma de unidad nacional y con una organización eficiente para vigilar las mesas electorales, esa mayoría de venezolanos derrotaría electoralmente al Gobierno. No tengo la menor duda.

¡La discusión está abierta!

@EFernandezVE

 1 min