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Opinión

Hemos leído los escenarios visualizados por otros y cada uno de nosotros ha construido los propios, en algunos casos sin ni siquiera pretender hacerlo. Simplificándolos al extremo, estos escenarios se reducen a Todo sigue igual o Las cosas cambian, con las variantes que indudablemente incluyen cada uno de ellos.

Ante los mismos y por si ya no hubiesen suficientes elementos a considerar, el tema de las elecciones de gobernadores y Consejos Legislativos pretende ser posicionado como relevante, cuando las mismas no son más que una acción dentro de las muchas que habrá que considerar sobre todo si el primer escenario, el de Todo sigue igual, es el que se demuestra cierto en la realidad.

Para que dichas elecciones, absolutamente constitucionales y ya retardadas inapropiadamente, puedan ser una opción en esta larga lucha por recobrar la institucionalidad democrática, es indispensable que la oposición y no solo la MUD, inscriban candidatos en los próximos días. Inscribir o no candidatos para las mencionadas, amenaza con ser un factor de división que nos gustaría ayudar a reducir a una simple diferencia de opinión sobre tácticas y no al “choque de principios irreconciliables” en el que pretenden convertirla algunos.

Si todo sigue igual, no es un gran ejercicio de predicción afirmar que: si la oposición democrática inscribe candidatos no habrá elecciones, mientras que si no lo hace, las mismas se realizarán sin ninguna duda. Si las cosas cambian, como queremos la inmensa mayoría, las elecciones estadales seguirán siendo importantes pero el cuándo inscribir candidatos y su realización misma se enmarcará en las realidades por venir.

Decidir a quienes inscribir, tratar de que sean los más idóneos, procurar que en el caso de que llegásemos al momento electoral la oposición democrática lo haga con representantes que lo sean de todos y no de una fracción es responsabilidad de los que tienen la capacidad legal para ello, siempre teniendo en cuenta que la gente ha desarrollado capacidades que le permitirán decidir si concurren o no a los llamados electorales. Proponer candidatos no obliga a que la gente vaya a votar, ni mucho menos a que lo haga por los que fueran en definitiva postulados por otros, sin tomar en cuenta su opinión.

De igual manera, inscribir candidatos ante el CNE no hace mejores, ni más confiables, a sus rectoras; significaría que ese es el órgano legalmente facultado para ello, el mismo que ha regido procesos en los que hemos participado todos estos años, en el que trabajan venezolanos que no son todos pillos, cuyos procedimientos legalmente auditados, tanto los procedimentales como los técnicos, en tanto que vigilados por la gente y bajo observación nacional e internacional, han rendido resultados que hemos aceptado y dentro de los cuales no está de más recordar el rechazo a la modificación de la constitución en la época de mayor influencia del expresidente Chávez (diciembre 2007) y las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015.

Para que no haya dudas sobre lo que planteamos, la inscripción de candidatos es la opción lógica pero no la más relevante. Debemos tenerlos pos si acaso, pero lo importante es seguir tratando de que este gobierno y las formas de gobernar cambien lo más pronto posible, porque lo primordial para todos los venezolanos es que se termine con la escasez de alimentos y medicinas, se detenga la inflación que la complica aún más, se imponga un freno a la delincuencia y se comience a construir el país de oportunidades que deseamos para todos.

Ese acto administrativo hay que superarlo lo más rápidamente posible y volcar todo el esfuerzo hacía en objetivo principal: lograr una Venezuela distinta y mejor para todos de la manera más rápida posible.

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Américo Gollo Chávez

La doctrina de la no injerencia, es decir, la no intervención de un estado o estados, en los asuntos internos de otro (s) estado(s) es de reciente data. Entre otras razones los estrictamente históricos temporales. Los estados modernos o naciones tal como se conceptualizan hoy son conquistas de la independencia de los Estados Unidos, la Revolución Francesa, de la Revolución Industrial. Antes de la constitución del estado moderno la manera de organizarse los pueblos, se articulaba de diversas formas. Imperios, reinados, ducados… La doctrina de la no injerencia, pues, es un aporte de relativa contemporaneidad vinculada a los desarrollos de la burguesía, tanto en el universo político como en el económico. Sea oportuno recordar que es un aporte muy especial de la Constitución de los Estado Unidos y de algunos teóricos de América Latina, de Uruguay y Argentina a la cabeza. La precisión queda en sus manos, Internet puede darle amplia información. En Europa, me atrevo a asegurar que fue Lenin el creador de este principio para preservar la revolución rusa y su desarrollo, propuesta que era explicable para imponer su modelo cultural político que tuvo un doble mérito, borrar la tiranía zarista, por una parte, y abrir la posibilidad de un nuevo modelo, el socialismo, en un solo país contraviniendo la tesis de Marx de la revolución mundial, por la otra.

Y, fue así, porque como sabemos, Marx que reconocía que la burguesía era la clase social más avanzada del mundo, de la mayores aportes científicos, económicos, políticos y en la cual veía la posibilidad de existir en el mundo por encima de fronteras, identidades nacionales, lo cual facilitaría que su clase opuesta, antagónica, fatalmente contraria, hacer la revolución proletaria mundial y, en consecuencia: “Proletarios de todos los países uníos” es mandato del Manifiesto y constituye esta concepción el más claro principio de que, por encima de las nacionalidades, culturas, pueblos, estaba la posibilidad de realizar la revolución mundial.

Lenin “recortó” la propuesta de Marx. Tampoco es necesario ampliar detalles, pero eso es suficiente para avizorar el tema de la razón política y en este caso también moral, puesto que las razones de clase, el proletariado mundial, estaban por encima de las consideraciones históricas, de cultura, de lengua etc. Esto es demasiado importante porque de una u otra manera va a justificar “moralmente y por solidaridad” la injerencia en los asuntos internos de todo el mundo, para hacer la revolución. Se recordará que el catecismo de la solidaridad revolucionaria le permitió a la URSS entrometerse en cualquier parte, sea nación, pueblo, tribu, con su doctrina y en los partidos comunistas que obedecían las líneas, mandatos del Kremlin. Convertido el comunismo en una religión atea, el Kremlin devino en un vaticano, con obispos, cardenales y papa. El caso cubano es aleccionador, esa diminuta isla tuvo participación decisiva en Angola, nos visitó en Machurucuto, y el Che murió en Bolivia, como mártir de la revolución socialista. Y su ópera magna está mucho más que en la injerencia en los asuntos internos de la Venezuela de hoy sino en la orientación y control en la toma de decisiones de este gobierno. La bazofia charlatana de los dirigentes del PSUV, de las FANB, del presidente Maduro o de ese execrado de dios, de dios-dado etc. no hay un solo momento en que no confiesen su gratitud a quienes de facto controlan la salud, deporte, la seguridad, con sus médicos, deportistas, entrenadores, servicios de inteligencia, y, el constante reconocimiento a los” valores” de la revolución cubana, que le sirve de modelo. Somos una sola nación ha dicho algún ser de esos y hay generales que para probar sus hazañas y proezas bélicas y su abyección a Cuba posan con la bandera cubana y venezolana testimoniando, de ese modo, la grandeza de Fidel, el gran maestro de Chávez y Raúl, el hada madrina y niñero de Maduro.

Acerquémonos a otros detalles de importancia. Además de la injerencia revoluciona justificada por su ideología libertaria socialistas, añádase las injerencias de las tendencias políticas musulmanas “abiertas” pero también las fundamentalistas que incluyen al propio terrorismo. Hay otras de mejor talante y mejores justificaciones, sean la internacional socialista, las democracias cristianas vaticanas, en nombre de la libertad, la democracia, etc. que no solo tienen permanentes injerencias en la orientación y comunión con sus jefes políticos, religiosos, en cada nación, país…etc. sino que muchas veces esa injerencia domestica a líderes locales, pero en estas eras son siempre menos turbias. Pues bien, a partir de la segunda guerra mundial, que trajo como algo diríase bueno, que el dominio territorial, económico, político de los imperios coloniales dejó lugar a la llamada descolonización, que le dio a la no injerencia justificación y más fortaleza. La ONU asumió el principio de la no injerencia como “regulador” de las relaciones entre los estados y que hizo del modelo uno entre iguales.

Pero, siempre hay un, pero. Al lado de estas conquistas jurídicas que son el fundamento de la autonomía y sin que, al menos aparentemente, no fuese directamente un regulador de las autonomías nacionales, se aprobaron normas de un elevado contenido ético, a saber, los derechos humanos, del niño, de la mujer, a las que se dio condición de supranacionales, por tanto, por encima de las particularidades nacionales, culturales, etc., e, incluso condiciones de los regímenes nacionales. Obsérvese que hasta se aprobaron normas para el trato a los prisioneros de guerra y a la propia guerra para evitar varios tipos de armamentos, prohibiciones como el uso armas químicas biosidas. Y en esa línea de universalización de la justicia sea buena la historia cercana los juicios de Núremberg para juzgar a los criminales nazis. Y, en fin, podíamos seguir, no como ilustración histórica sino como ejemplos de las decisiones universales por encima de los límites nacionales. El caso Pinochet es una maravillosa lección, juzgado en España para honra y gloria del Juez Garzón. Un triunfo de la ética sobre la autonomía nacional, un triunfo de la ética como injerencia legítima para sancionar los crímenes de lesa humanidad. Los crímenes que violan los derechos humanos no prescriben y son universales. Pudiéramos haber tocado los juicios “supranacionales” y decisiones supranacionales al narcotráfico y al terrorismo. Sin duda aleccionador en primerísima línea la muerte (que no asesinato) Bin Laden ajusticiado en su bunker y el Chapo Guzmán hoy en proceso de juicio en Los Estados Unidos.

Una injerencia de ética, absolutamente ética, fue la invasión de Vietnam a Camboya para acabar con el extermino del régimen del Pol Pot, uno de los mayores y abominables genocidios de los que se tenga conocimiento, tanto por la crueldad y el volumen de asesinados cuanto por el breve tiempo en que se cometieron.

Llegados aquí, acerquémonos al caso de la Venezuela de hoy. Desvivimos bajo una dictadura hace ya años, pero multiplicada en maldad bajo Maduro. La hambruna que ya es general se multiplica y alcanza a toda la sociedad. Responsable de la desnutrición. De los abortos. Hemorragias, de daños severos físicos y psíquicos. La absoluta perdida de la libertad y el predominio del terrorismo de estado para generar el estado de terror. Necrofilia, alrededor de 28000 asesinaos/año. Y el asesinato a quienes legal y legítimamente adversan al régimen. Ya más de cien jóvenes, adolescentes, e incluso niños, asesinados en las calles. Allanamiento sin sustento judicial. Presos políticos, torturas, que incluyen las cadenas de la tv y radio, expresiones de ilegalidad, odio, violencia. Y nadie tiene derecho réplica. Secuestro de los medios de comunicación para exclusivo abuso de la desinformación articulada por el régimen. Insolencia verbal con calumnias, difamación, injuria contra los opositores. Concentración de todo poder en manos del presidente y una camarilla de militares y un insignificante grupo de civiles a su servicio. Destrucción del aparato productivo con fines estrictamente de control social y como forma de dominación, pues sustituyó el trabajo por limosna y es el régimen el dueño de la dádiva. Responsable del exilio de miles y miles de venezolanos, que, con cálculos conservadores, está alrededor de 2 millones. Fuga de científicos y de personal altamente calificado en el universo tecnológico. Todo ello porque en el país no hay posibilidades de desarrollo científico ni económico. De la famosa lista Tascón, mediante la cual todo quien no fuese chavista quedaba condenado al ostracismo, y se incluía a su familia, hasta legar a estos días donde de macabra y descachada manera el presidente ha decidido imponer a sangre y fuego su constituyente contra la inmensa mayoría del país, todas sus instituciones académicas, Iglesias, empresarios, estudiarnos, trabajadores. Etc.

A estos graves crímenes de lesa humanidad, se dan también en los escocidos sistemáticos, que ponen en daño perpetuo a las fuentes de agua. La entrega a empresas sin solvencia para la explotación minera sin mínima atención a los daños humanos y del medio ambiente. La destrucción sistemática de PDVSA y la entrega del Esequibo al “imperialismo” de la Republica Cooperativa de Guyana, léase Inglaterra

Intromisión grotesca en la vida de otros países. Coparticipación en el asunto del narcotráfico, injerencias mediante el chantaje perolero a buena parte de los países del Caribe, a Nicaragua, financiamientos como el asignado a Ecuador… para comprar su abyección en la OEA y ONU. Beligerancia, tolerancia y protección a la guerrilla colombiana y a las huestes del narcotráfico, como chantaje permanente al gobierno de Santos, a quien exigió que se pusiese de rodillas, rindiese pleitesía, gratitud por los acuerdos con las FARC y quizá, por el horario diurno, no impuso la penefilia. Denuncias de todo tipo contra el imperialismo y sumisión y abyección a las decisiones políticas, militares y económicas del régimen cubano que, además, se ha tomado cargo y funciones de mando en las tales FANB mejor identificadas como FACV, es decir, fuerzas amadas cubano venezolanas. En notarias, hospitales, etc., tienen el mando. ¡Es decir, en todo!

En este contexto, circunstancias y hechos estamos obligados a superar la conseja de que los problemas de los venezolanos los resolvemos los venezolanos solitos. Esto es la piedra angular. Nosotros, los venezolanos estamos sometidos a la injerencia cubana, léase al dominio, a los disparates de los amamantados del foro de Brasil, a los aplausos y apoyo de regímenes terroristas…

Y entonces, Ali Primera dijo panfletario: ¡Yankee go Home! ¡Yo digo, Deus, amicii…you are welcome!!!! Extra, ayúdeme a estudiar la globalización y veremos que la no injerencia está muerta.

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El régimen se quitó los pocos harapos que cubrían su desnudez y exhibe sus vergüenzas ante el mundo sin el menor pudor. Creo que solo Evo Morales y la gente de Podemos, en España, defienden lo indefendible con “admirable” malvada consistencia. La calamidad que hoy padece Venezuela pasará –de ello no cabe ya la menor duda– como pasan todas las calamidades. La pregunta es cuál es el saldo de daños y víctimas que dejará a su paso este huracán de destrucción.

Desde hace algunos meses, pero con mayor razón luego del 30 de julio, el país entra en el terreno de la ingobernabilidad, cosa que en verdad le importa poco al régimen, porque su propósito nunca ha sido gobernar, sino mantenerse en el poder para usufructuar ventajas, dividendos y control sobre la nación. La situación es de extrema gravedad porque Venezuela se ha convertido en eso que llaman un Estado fallido, esto es: un Estado cuyo gobierno no puede controlar el país, ni detentar el monopolio de la violencia legítima (aunque tenga el de la crueldad), no puede prestar los servicios básicos a la población y se halla excluido del concierto de las naciones. Es por ello que la sociedad venezolana está en rebelión abierta y continuada. Acorralada al extremo, como en el manifiesto de Marx: “ya no tiene nada que perder sino las cadenas”.

Desde el poder la respuesta ha sido la de apelar al régimen del terror: asesinatos, torturas y cárceles. En nombre del Estado venezolano los cuerpos de seguridad matan, roban, violan, arremeten contra viviendas con armas y gases. Todo aquello en contra de lo cual Chávez se alzó –y a lo que no le faltaban fallas–, luce ahora como el paraíso perdido.

Los que hoy sostienen la dictadura venezolana deberían preguntarse hasta dónde están dispuestos a llegar para conservar el poder. Las violaciones a los Derechos Humanos y los crímenes cometidos se volverán irremediablemente en su contra, porque la lupa del mundo civilizado está sobre Venezuela. Vivimos tiempos en que todo queda registrado, grabado, documentado. Deberían saber que, ante crímenes de lesa humanidad y violaciones a los Derechos Humanos, nadie puede argumentar en su defensa que recibió órdenes superiores porque cada uno tiene una responsabilidad personalísima. Deberían pensarlo bien antes de agregar nuevas páginas a su expediente.

El fraude electoral del 30 de julio puso en evidencia muchas cosas. Ojalá que esas cifras, que no le cuadran ni a Pitágoras, le sirvan al gobierno para conocer la verdadera dimensión del rechazo en su contra. Ni siquiera los empleados públicos, chantajeados con el despido concurrieron. En esto terminó la pesadilla chavista: amenazando con hambre a su propio pueblo si no se obliga a votar por ellos. Triste final para lo que fue una ilusión de tantos.

El secuestro de Ledezma y Leopoldo López da un mensaje claro al mundo de los propósitos de la constituyente: la aniquilación de la oposición venezolana y de toda forma de disidencia. No la tienen fácil: el contador de la medición de rechazo no para de aumentar y hace rato que dejó atrás el 80%.

No parece prudente que el mundo se ensañe en contra de Venezuela con medidas de sanción económica. De eso ya se está encargando el propio gobierno del país, hambreando a la población y obligando a morir de mengua por falta de salud y medicinas, la única cosa que hace con eficiencia, además de reprimir. Lo que sin duda si requerimos con urgencia son eficaces sanciones de tipo político orientadas específica y claramente en contra la oligarquía gobernante que ha conducido al país a esta desgracia política, económica y social.

Ya es tiempo de que el mundo civilizado –más allá de actuar cuando se producen las tragedias humanitarias– ayude a los pueblos –que en definitiva son la víctima fatal de los tiranos– a prevenirlas. Es la hora de Venezuela.

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José Rosario Delgado

Nunca antes, en mis 70 años de edad, 50 de ellos votando en todas y cada una de las elecciones programadas por el calendario electoral venezolano, incluidas las ausentistas parlamentarias de 2005, había visto yo una jornada electoral tan lúgubre, tétrica ni funesta como la del domingo 30 de julio de 2017, día de la asamblea nacional prostituyente… Y mire que en este país ha habido abstención y abstinencia, sobre todo en los últimos 25 años de pre y posrevolución bolivarista y narcisocialista.

Jamás antes, durante ni después de alguna elección se había desarrollado una tan abusiva, aberrante ni aberrada campaña electoral usando ventajista y oportunistamente de los recursos del Estado para ponerlos a la orden del gobierno de turno, alcahueteado no sólo por los órganos del poder público sino por los garantes del Estado de Derecho y protectores de los derechos civiles y humanos en una vil reacción de quienes pretenden, y casi que lo consiguen, acabar con una república ejemplo de gestas emancipadoras de los pueblos e impulsoras de la democracia como forma de gobierno.

Mi voz que se ve, se lee y se oye dijo que lo mejor que podríamos hacer quienes luchamos por la libertad y la democracia de Venezuela durante ese nefasto día 30J era quedarnos en casa para no hacer bulto en las calles ni asomarles posibilidad alguna de justificar la acción agresiva y torturadora de sus cuerpos policiales y colectivos represivos que estaban como las fieras hambrientas y hambreadoras que son a la espera de los jóvenes que ayer, hoy y siempre estarán en la calle manifestando su inconformidad.

Sin embargo, ya pasó lo que pasó y estos tracaleros gobernantes que engañan y se engañan sacaron sus cuatro pelagatos o gatos pelados para llevarlos nariceados a las urnas del funeral de la libertad y al velorio de la revolución en una jornada que a la luz de los observadores y medios locales, regionales, nacionales e internacionales fue de ausencia total del sabor y el calor del pueblo que por tradición ha tenido toda fiesta electoral en Venezuela.

Triste es que profesionales universitarios descendientes de hombres y mujeres que dejaron sus dientes, su sangre y su vida luchando por la democracia salgan en las pantallas televisivas a burlarse de nuestros jóvenes asesinados por la tiranía y a celebrar una jornada que más que electoral se asemejaba a un funeral, no sólo por la estela de muertos regados en las calles sino por el ambiente fúnebre de los electores en las “colas” forzosas que a punta de billetes y bolsas de comida colocaron a la entrada de los centros de votación para montar una farsa que pagarán caro…

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El silencio del 30J es la expresión categórica de la deserción del chavismo en contra de una dictadura militarista que aterrada por perder el poder político, creó diversos modos de persecución que fueron neutralizados por la vía inteligente del silencio. Silencio que preocupa hoy al bestiario encabezado por Nicolás Maduro y Padrino López ya que la abstención, como pausa- rechazo a la supuesta jornada electoral tiene un significado que no puede ser jamás desestimado. El significado es simple rechazo definitivo, consistente y brutal a la revolución, el silencio es igual a ‘‘fuera Nicolás Maduro’’.

El silencio del otrora chavismo bullanguero se convirtió en un silencio de reposo y de enmudecimiento, para que sepan quienes todavía pretenden imponer el comunismo marxistoide en Venezuela, que se equivocan hasta con quienes formaron parte de sus huestes. El silencio del 30J es la expresión de mayor elocuencia por la tristeza que sienten los antiguos partidarios de una ridícula diana tomada prestada de manera absurda a los símbolos del elemento del antiguo Estamento Militar, para convertirla en zafarrancho de lo que se entendía como la pulsión militarista en el ejercicio del poder.

El silencio contrario al anterior zafarrancho, ese silencio que amordaza, que enmudece políticamente a los antiguos chavistas, le está diciendo a los equivocados del 30J -que inventaron 8.029.320 votantes - que ese número es una farsa. Como es toda una farsa el régimen impuesto por unos golpistas cobardes e inmorales, que enloquecidos por la vía del golpe de Estado en el 92, creyeron que iban a lograr un cambio social por la vía de la lógica del mandato vertical. Esos hoy supuestos militares que no entendieron el silencio y apoyaron a un CNE irresponsable y farsante serán juzgados por la historia y por las leyes de la República.

El silencio destruyó la parodia de Nicolás-Padrino que se atrevieron a señalar que el evento montado por el CNE había transcurrido en paz, ¡farsantes! se les olvidó que en el momento de su presentación habían muerto 16 venezolanos más mártires y héroes, que en su gesta por derrotar la dictadura recordaron el planteamiento de los libertarios de que ‘‘la lucha de pocos .vale por el futuro de muchos’’, es decir, la agudeza y coraje de Neomar Lander. La Parodia de Padrino López será recordada en el mundo, ya no por los 16 muertos, sino que se conocerá por vía del cálculo de un irresponsable CNE que multiplicó 1 x 13.

El silencio reflexivo de los desertores del chavismo permite que se entienda que, además de fortalecerse la ‘‘resistencia democrática’’, comienza un proceso de crecimiento por la democracia. La democracia cuyo significado por su noción de justicia, conduce a la posibilidad de mostrar que hay nuevos demócratas, el derecho a denunciar a quienes pretenden imponernos el comunismo y la posibilidad de publicar que Venezuela se niega con todos los derechos constitucionales, ético e históricos a que se imponga la ecuación retrograda del marxismo, y mucho más, con la desgracia de un inmoral y cobarde Partido Político en Armas que expresa la regresión político-militar de la República.

El silencio como reproche se hace taciturno y hermético, y refleja la rebeldía que como fuerza moral crea una energía para el cambio. El cambio en el individuo, el cambio en la convicción hacia la democracia, y el cambio político que ya ahoga a una sociedad que en resistencia democrática, está dispuesta categóricamente desobedecer a quienes hoy en una dictadura militarista constituyen la regresión y atraso de un país que bien merece una suerte mejor. Rebeldía como fuerza moral que se suma al triunfo mundial del 7.676.894 que si fueron participaciones reales, y que dibujan la decisión rotunda de la ciudadanía, que es quien decide, a que se reinstale la democracia liberal. El silencio como reproche más la rebeldía como fuerza moral, completan el cuadro que facilitará el triunfo de la civilidad frente a la barbarie de Nicolás Maduro.

El silencio también estuvo presente en un elemento armado que no aparece en pantalla, que casi es imperceptible por cuanto a lo interno del cuerpo armado, el comisario político, el caporal y el delator lo asechan, lo persiguen y lo delatan. Y estas causales obligan a que supuestos hombres armados Raíces-Sanas se encapsulen en un cuerpo que entiende como desgracia y retroceso de aquella institución que otrora fue responsable por la defensa del Estado-Nación. Ese silencio militar, atado al silencio de quienes engrosan ahora el planteamiento democrático, se hará presente para categóricamente decidir como el silencio como sigilo y como reposo, evolucionará a ser bronca y protesta para consagrar el renacimiento de la democracia liberal en Venezuela en el 2017.

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Barclays editores de noticias

La reconocida compañía de servicios financieros y análisis políticos y económicos con sede en Londres, Barclays, ofreció un análisis sobre la crisis política que padece Venezuela y expuso, de esa manera, la posibilidad de diferentes escenarios.

Según los analistas de Barclays, actualmente existen en Venezuela cinco escenarios principales y tres desenlaces posibles. Las posibilidades van desde la consolidación del autoritarismo de la dictadura hasta elecciones convocadas por un Gobierno de transición.

A continuación le presentamos los escenarios planteados por la plataforma Barclays:

1) Consolidación del autoritarismo en Venezuela a través del sistema electoral En esta ocasión se parte de una dictadura débil que es capaz de sentarse a negociar con la oposición venezolana. Entonces, así ocurre. La dirigencia opositora y el régimen establecen una mesa de diálogo que deriva en divisiones internas en la Mesa de la Unidad Democrática y, en consecuencia, se desmoviliza de la calle.
De las negociaciones se logra llegar a ciertas concesiones, aunque insuficientes. Una de las posibilidades, según Barclays, es la realización de elecciones regionales. Esto lograría que el régimen autoritario de Nicolás Maduro se consolide a través del sistema electoral. Es uno de los peores escenarios planteados por la compañía de análisis.

2) Oposición confronta: insurrección
Nuevamente se parte de la premisa de una dictadura débil que es capaz de ceder y necesita con desespero que la oposición desmovilice a la sociedad civil en las calles. No obstante, la dirigencia no cede y se vuelve, de esa forma, más confrontativa. Eso deriva, entonces, en una insurrección militar —un golpe de Estado—.
Luego de la insurrección militar se da una negociación dirigida por la fuerza castrense. La Fuerza Armada permite que se arme un Gobierno de transición y, posteriormente, se convocan elecciones en Venezuela.

3) Oposición confronta: se suspende Constituyente. La dictadura es débil y la oposición no cede. Es cuando, entonces, el régimen de Maduro, por presiones, suspende la Asamblea Nacional Constituyente. Eso constituye una derrota de la dictadura que no pueden soportar y, entonces, es remplazado Nicolás Maduro.
Se convoca, en consecuencia, un Gobierno de transición y nuevamente se dan elecciones en Venezuela.

4) Oposición confronta: se da Constituyente. Régimen necesita con desespero que la oposición desmovilice a la ciudadanía que ha empuñado el civismo en las calles. Pero no lo hacen; sin embargo, la dictadura tampoco cede e impone la Asamblea Nacional Constituyente.
Pero, a pesar de la imposición del proceso Constituyente, la oposición se mantiene en las calles presionando y para la dictadura es imposible lograr la estabilización necesaria para ejecutar el cambio de Constitución. Y, como es una dictadura débil, se dan negociaciones pero para formar un Gobierno de transición que convoque, luego, elecciones.

5) Régimen sólido y fuerte: Estado paralelo Ahora se parte de la premisa de que la dictadura de Nicolás Maduro está, a pesar de las presiones, fuerte. El desmoronamiento es difícil que se dé. El régimen avanza en el intento de imponer la arbitraria Asamblea Nacional Constituyente; pero la oposición también avanza en su intento de sustituir los poderes públicos. Se conforma, entonces, un Estado paralelo que cuenta con el respaldo internacional.
Pero, nuevamente, la oposición no cede. Las presiones siguen en las calles y a la dictadura se le hace imposible consolidar el régimen totalitario, ya que necesita estabilidad. Se dan nuevamente negociaciones, se forma un Gobierno de transición y se convocan elecciones.

6) Régimen sólido y fuerte: conflicto armado Este es uno de los escenarios presentado por Barclays en el que el costo es mayor. En este caso también el régimen es sólido y fuerte, pero la oposición decide asumir el camino de la violencia para combatirlo. Empieza, entonces, a armarse y a confrontar.
El costo es inmenso en este caso, pero la situación termina con Maduro cediendo y negociando. No hay forma de que salga victorioso, pero el drama se extiende. El diálogo deriva en la conformación de un Gobierno de transición y se convoca, luego, a elecciones.

7) Régimen sólido y fuerte: pierde la oposición La dictadura es fuerte. Es sólida. Y, en este caso, logra suprimir completamente a la oposición venezolana y a la dirigencia. El costo no es tan alto como en el caso de un conflicto armado, pero es una situación más dramática que las anteriores. Aquí la comunidad internacional no hace más que imponer fuerte sanciones.
Se logra, entonces, institucionalizar el autoritarismo y se consolida el régimen totalitario de Nicolás Maduro en Venezuela. Esta situación es similar a la primera, pero en este caso el régimen logra acabar con la disidencia. Es un caso similar al de Cuba.

Julio 24th, 2017 Editor contenido Noticias
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Contra toda lógica, Maduro insistió en imponer su elección fraudulenta de una asamblea “constituyente”. No le importó que fuese violatoria de la Constitución, que desconociese la soberanía popular y que más de 7,6 millones de venezolanos manifestaran su rechazo a ella hace dos semanas en una consulta relámpago montada con muy escasos recursos y con apenas la cuarta parte de los centros de votación. Tampoco tuvo prurito en apropiarse de la canción de Fonsi, “Despacito” y de figuras de farándula afectas a la oposición para su propaganda, a pesar de la protesta airada de éstos. Mucho menos le afectó extorsionar a empleados públicos y a los menesterosos que dependen de una caja CLAP con la amenaza de que perderían su empleo y/o comida si no salían a votar. Ni le molestó, en absoluto, trampear votos en el Poliedro y otros centros donde esperaban gran afluencia. Y con fría determinación de sicópata mandó a reprimir salvajemente toda protesta contra su imposición dictatorial: “lo que no se consiga con los votos, lo conseguiremos con las balas”. Se convirtió así en responsable de al menos 15 asesinatos registrados el 30 de julio, que se suman al más de centenar ocurridas durante los tres últimos meses a manos de una Guardia y de una Policía apátridas o de colectivos fascistas. Y, para coronar su ultraje a los venezolanos, transforma el estrepitoso fracaso de su jornada falaz, evidenciada en centros electorales vacíos recogidos en reportajes nacionales e internacionales y en innumerables videos que circularon por las redes, en ocho millones de votos (¡¡!!), por boca de una Tibi totalmente desvergonzada. Pero no satisfechos con semejante ridículo -el conteo de los exit polls no supera los 2,4 millones- ¡la claque enferma que acompaña a Maduro alardea que ni el “eterno”, en sus mejores momentos de popularidad, había alcanzado tal votación!

El 30 quedó de manifiesto, más claro que el agua, que a la oligarquía depredadora le importa un bledo los venezolanos: se defecó insolentemente en nuestros valores de libertad y de justicia, y en nuestro reclamo de que fuese respetado el orden constitucional, como lo venía haciendo desde hace años sobre el hambre, el empobrecimiento, la falta de medicinas y las muertes evitables a que nos condenó. Y con una ficción de “Pueblo” inventada para alimentar su imaginario de secta fascista, desdeñosamente sustituyó la realidad de millones, opositores y chavistas (o ex chavistas), que la repudia.

Pero el problema para la dictadura es que ya nadie se deja llevar por sus patrañas, ni en el país ni entre los observadores internacionales, y que su obstinada torpeza con la elección de ayer lo que logró fue desnudar la espantosa debilidad política con que cuenta para imponerse. Del lado de la oposición, acentuó la convicción -si acaso no estuviese ya totalmente arraigada- de la imperiosa necesidad de salir cuanto antes de tales degenerados. Perdió el respeto de los empleados públicos, quienes optaron por sacudirse de los chantajes con que los sometían. Aplausos para los muchos que desafiaron las amenazas y no fueron a votar, así como para los pobladores de zonas populares que se negaron a doblegarse ante quienes buscaban acarrearlos como ganado a lo que percibían ya no como urnas de votación, sino como urnas fúnebres de toda aspiración de justicia y de superación. Insultó a los chavistas de corazón que quedan con el embeleco de que se había superado la votación de Chávez en su mejor momento, y desmoralizó a los propios partidarios que vieron que la única “legitimación” de lo ocurrido descansaba en la más descarada y grosera falsificación.

Y uno se pregunta, entonces, ¿Por qué haber incurrido en tan políticamente costosa impostura para terminar desnudando las costuras del régimen? ¿No hubiera sido más fácil justificar su patada al tablero declarándose abiertamente fascistas -que es lo que ya todo el mundo percibe- y meter preso, manu militari, a diputados, a la Fiscal, a gobernadores y alcaldes opositores, y a todos quienes denunciamos públicamente los desmanes del régimen? ¿A quién engañan con su fraude?

La respuesta es, a ellos mismos. Con la ANC, la sanguinaria oligarquía militar-civil que se aferra al poder ha querido librar la batalla definitiva contra los resabios del Estado de Derecho que todavía se les interponían a sus ansias de lucro. Son fortunas inimaginables las que están en juego, como revelara el Sr. Fitzpatrick subsecretario adjunto para Asuntos Latinoamericanos de EE.UU. en entrevista de Patricia Janiot (CNN en español) refiriéndose a más de medio millar de dólares descubiertos en cuentas de Tarek El Aissami y de sus testaferros, luego de haberles congelado los fondos. Y los millardos de los otros que han aflorado en bancos como el HSBC, los de Andorra, España, República Dominicana, Panamá, y EE.UU., o el Espíritu Santo de Portugal, ¿brotaron ahí inocentemente como hongos después de la lluvia?

Pero los fascistas no sólo se echaron al país encima con su impostura; a nivel internacional ya se han desconocido toda legitimidad a esa asamblea los gobiernos de Costa Rica, España, Alemania, Estados Unidos, Canadá, México, Gran Bretaña y de muchos otros países, sin hablar de las sanciones que seguramente vendrán.

Si antes Maduro estaba aislado, ahora también está mal acompañado. Bajo órdenes cubanas se puso a inventar un Frankenstein con el que va a tener que lidiar. Abdicó de su cuestionada legitimidad de origen para ponerse en manos de una “constituyente” a la que prometió atributos plenipotenciarios. Y si ésta pretende desconocer a una Asamblea Nacional elegida con más de 14 millones de votos, más rápido desconocerá los discutidos 7,3 millones de quien ha mostrado ser tan torpe e inconveniente gobernante para la mafia. Porque, ¿en manos de quién va a quedar ese parapeto? Quedó electa una mezcla de mafiosos con representantes de secta, pujando por el control de una entelequia que creen omnipotente para detener el achicamiento amenazador que perciben de su botín. Cada grupo mafioso buscará arrimar a los sectarios a su propia brasa, azuzando radicalismos y otros disparates. ¿Y saldrá Maduro indemne ante Diosdado y los narco-generales? Para peor desgracia, ahora la negociación de su salida no será entre dos, sino entre tres. Y como su adefesio no podrá tomar decisión alguna que se cumpla -al instalarse el país se declara en rebeldía acogiéndose a los artículos 333 y 350 de la constitución- Maduro, o quien pretenda sustituirlo, será rehén absoluto del poder militar, único soporte que queda para intentar ejecutar cualquier disposición. De manera que, además de abdicar de su legitimidad de origen, violar toda legitimidad jurídica y destrozar su legitimidad de desempeño, echa por la borda cualquier resabio de legitimidad “revolucionaria” al entregarle todo el poder a los Pinochet, Videla y demás alimañas que ha puesto al frente de la Fuerza Armada.

Si el país ya se había tornado ingobernable con su pésima gestión y su despiadada e inhumana violación de los derechos humanos, la burla que acaba de convalidar y la abierta debilidad que ello revela lo agravará. La economía habrá de desplomarse aún más, con su secuela de hambre y empobrecimiento. La protesta enardecida de la gente tendrá como única repuesta la represión brutal. Y las loqueras que puedan salir de una “constituyente” fanatizada por las apetencias mafiosas le echará más gasolina al fuego. Maduro, Tibisay y los “juristas” abyectos con que prostituyó al tsj quedarán ante la historia como responsables de la tragedia que han urdido contra la patria con su engañifa. Queda una interrogante: ¿Toda la Fuerza Armada será tan desalmada, abyecta y descompuesta como ese ejército de ocupación que vergonzosamente se despojó de su condición de Guardia Nacional para salir a matar a su propio pueblo? ¿No habrá quienes sientan algo por este país, que les duele la suerte de su gente, que se indignen por las injusticias y atropellos cometidos por una oligarquía delincuente, y por la entrega que se ha hecho de Venezuela a la gerontocracia cubana?

Las redes están inundadas con la referencia del fraude cometido por Pérez Jiménez en el plebiscito de 1957, que precipitó su derrocamiento. Y ante el fraude de Maduro viene a la mente la exclamación del recordado Lázaro Candal ante la pifia de algún futbolista: “¿¡Qué hiciste papaíto!?”

Economista, profesor de la UCV

humgarl@gmail.com

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