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Opinión

Esta semana que concluye nos permitió conocer un conjunto de situaciones y hechos que pudiesen ser calificadas de curiosos, si no fuese porque son trascendentales para el futuro inmediato de todos los venezolanos.

De manera muy reiterada por diferentes actores partidistas, vuelve a calificarse de antipolítica cualquier crítica o comentario que pueda generarse en relación a las actuaciones de la cada vez menos apropiadamente calificada como Unidad.

Criticar posturas y proponer correctivos no es atacar a la política; por el contrario, la intención de las que hemos escuchado proviene en su mayoría de organizaciones e individualidades que en su inmensa mayoría se reconocen como políticas aunque no militen en partidos, comprometidas notablemente con la búsqueda acordada de un país distinto y mejor para TODOS.

Señalar que existe incoherencia entre los que ejercen la dirección de la oposición no implica desdeñar la diversidad que es consustancial a la democracia, si no reclamar la necesidad de un discurso consensuado que evidencie unidad en los propósitos y en las formas de conseguirlos.

Solicitar abrir a otros factores de la sociedad civil, no obligatoriamente partidista, la participación en la plataforma llamada a tomar decisiones es precisamente la negación de la antipolítica y la confirmación de que todos somos políticos inclusive los que pregonan no serlo.

Asumir críticas puntuales como agresiones a la MUD o al Poder Legislativo e inclusive tomárselas personalmente, no pasa de ser una reacción defensiva ante la imposibilidad de rebatir lo que se plantea, válida pero innecesaria. Nadie desconoce lo hecho por la MUD o la Asamblea, así como lo que no han hecho o han hecho mal.

Es cierto que nuestros diputados trabajan en condiciones muy difíciles, lo reivindicamos, pero cuando los escogieron sus partidos y luego los elegimos los ciudadanos, aceptándolos a pesar de rechazar la forma e inclusive tener dudas sobre la idoneidad de algunos, conocían o debían conocer a lo que se enfrentarían, asumiendo así su cuota de la violación de derechos, que con muy distintas expresiones sufrimos todos.

En estos momentos en los que debemos estar poniendo en acción planes concertados concretos para seguir esta ya larga resistencia, vemos que carecemos de una estrategia común; cada partido o grupo tiene su propia “solución” y como consecuencia trabaja exclusivamente en función de ella, lo que se confirma y agrava ante la falta de una estrategia comunicacional efectiva.

Para colmo de males, ante las arremetidas de un gobierno que todos hemos coincidido en calificar de dictatorial, reclamamos “ingenuamente” respeto a derechos que hace ya muchos años nos fueron conculcados y para mencionar solo un ejemplo, propalamos que por haber perseguido el revocatorio presidencial perdimos la oportunidad de elegir nuestras autoridades estadales, en lugar de insistir que ambas acciones son absolutamente constitucionales, que era obligación de Estado haberlas realizado, pero que el régimen en ninguna circunstancia las hubiese permitido, ni permitirá, a menos que le represente algún beneficio en términos de su permanencia en el poder.

Ante una dictadura no se pueden estar esperando gestos democráticos y enfrentarla significa exigir lo que creemos nos corresponde y rechazar todo aquello que la beneficie, sabiendo que el éxito no está asegurado y que inclusive el no lograrlo debe convertirse en un incentivo para continuar la lucha.

Es inadmisible que los partidos se estén aprestando para “legalizarse” en sus actuaciones políticas, aceptando un reglamento diseñado para que ninguno o muy pocos puedan hacerlo, favoreciendo el juego de la polarización que solo beneficia a los económicamente capaces de lograrlo y que destruye a la verdadera democracia ahogando las voces de las minorías.

La concurrencia a este evento “legal”, ante la supuesta desacreditación electoral de la tarjeta de la MUD, sería un acto de complicidad con el régimen, que solo podría ser justificado si como instrumento de lucha se estableciese una nueva forma organizacional de conducir la acción opositora, forma que incluya a todas las expresiones de la sociedad civil, que se presente como una opción electoral circunstancial, con el apoyo de todos y con un objetivo superior, cambiar al país, recuperar a las instituciones y de paso, salir del régimen.

Por lo demás y convencidos de que dejar pasar el tiempo es la peor forma de complicidad, nos adscribimos a la única posibilidad real, constitucional, pacífica, política y electoral que nos queda, una constituyente surgida del poder originario, que no excluya a nadie y que puede ser aceptada por todos como la forma de reconstruir al país.

Que el régimen tratará de impedirla, seguro; qué los factores, de aquí y de allá, enemigos de un cambio le pondrán todos los obstáculos, por supuesto; pero al final y más vale que sea pronto, la sensatez privará y tendremos un “LIBRITO” que se constituya en las “REGLAS DEL JUEGO” que todos tendremos que acatar para poder alcanzar el futuro que soñamos.

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Desde la óptica de la oposición, comenzamos unidos el año 2016, tras un triunfo indudable y aplastante en las elecciones parlamentarias del 2015. Comenzamos el año 2017 desunidos, con una relación entre los partidos bastante distante y fragmentada y un importante alejamiento entre varios líderes opositores. Negar esto sería absurdo.

En 2016 no pudimos avanzar nada con relación al Refrendo Revocatorio, que asumimos desde principio de año como la gran opción y esperanza para resolver los problemas del país, desalojando del poder al Gobierno de Nicolás Maduro.

Comenzamos el 2017, con una vaga e imprecisa opción de la oposición con el “abandono del cargo” de Nicolás Maduro, que solo en sueños desquiciados es posible que se dé. Afortunadamente, debemos reconocerlo, esa aspiración onírica, es solo eso, un sueño utópico y lejano que la gran mayoría del país no creé, por lo cual es de esperar que se disipe el fantasma de una nueva y mayor frustración política.

El Gobierno ya ha fijado su estrategia: endurecer el proceso político, persiguiendo a la oposición y atemorizando el país, con amenazas de violencia y de “armar” al pueblo en inconfesable propósito; desconocer y negar la AN, buscando destruirla de manera definitiva; perpetuarse en el poder, desconociendo los mecanismos democráticos del voto y la consulta popular. Mientras, la oposición está en peligrosa mora en definir su estrategia.

No podemos seguir en el reconcomio de buscar los culpables de lo ocurrido y la oportunidad desperdiciada de 2016; sin duda se cometieron errores y errores graves que nos tienen en un estado de postración, del cual debemos salir. Es tiempo de lamerse las heridas y continuar, de “sacudir las sandalias del polvo del camino” y emprender cuanto antes la reconstrucción de la aspiración política de encontrar la salida que el país espera, en conocimiento de que el régimen está fuera de la constitución y no dudará en continuar desconociéndola. Esta es una condición que debemos enfrentar.

Hace ya más de un mes en otro artículo, (¿Y ahora, qué?: Acción de la Sociedad Civil, ND, 9 de diciembre de 2016), me referí a que ha llegado el momento de la Sociedad Civil de incorporase más activamente y de manera eficaz a la lucha política.

En aquel momento, como ahora, es preciso matizar esta afirmación. No quiero que se confunda mi planteamiento con algunas de las voces agoreras que denigran de la política y de los partidos políticos. Nada más lejano en mi ánimo, que considero a los partidos políticos como el elemento esencial de la lucha política para conseguir el poder y producir las transformaciones que la sociedad venezolana necesita. Pero son también un elemento esencial, imprescindible e insustituible en este proceso, los ciudadanos, la gran fuerza social, el país cívico, todos los que no somos gobierno ni fuerza pública.

Nuestra tarea, con nuestras organizaciones no gubernamentales, las defensoras de los derechos civiles, sociales, de los derechos humanos, los gremios técnicos y profesionales –médicos, maestros, abogados, ingenieros, trabajadores de la salud y la educación– y demás profesiones liberales, las organizaciones de transportistas, los sindicatos de todo tipo, las organizaciones estudiantiles, etc., tenemos que movilizarnos, mostrando nuestra realidad, haciendo propuestas y buscando la toma de conciencia de nuestros allegados y del pueblo en general, acerca de los graves problemas del país y quiénes son los responsable de los mismos: el Gobierno nacional, con todos sus órganos y sus cómplices del PSUV.

Decía también en el artículo mencionado, que esa incorporación activa de la SC a la actividad política debe abarcar también la lucha por la restitución del derecho al voto en Venezuela, lograr del irresponsable CNE un cronograma electoral para la elección de Gobernadores de Estado y los Diputados de las Asambleas Legislativas, pospuestas sin ninguna razón ni justificación en 2016, y también de la elección los Alcaldes y Concejos Municipales, previstas para este año, de acuerdo con la ley.

Pero debemos ser claros, los ciudadanos, la SC, en nuestra organizaciones, no estamos llamados a remplazar a los partidos en la lucha por el poder. Podemos movilizarnos, hasta masivamente, como se ha demostrado, pero no nos engañemos, nuestras organizaciones no tienen la capacidad de convocatoria y de coordinación para esas tareas, que sí tienen los líderes políticos y los partidos. A los partidos y sus líderes hay que ayudarlos a que sean verdaderamente democráticos, a que los partidos tengan procesos internos transparentes y que no teman al control ciudadano. Pero sin coadyuvar a la tarea de destruirlos que inicio Hugo Chávez Frías en 1998 y que ha continuado Nicolás Maduro.

Una cosa es la crítica, necesaria y responsable que debe existir siempre, que puede ser dura y hasta implacable, pero no confundamos papeles ni conductas, no le hagamos el juego a la antipolítica, tan de moda en el mundo contemporáneo y que la mayoría de las veces solo contribuye a agravar y perpetuar los males que pretende erradicar.

La SC, junto a los partidos políticos y sus líderes, tiene una responsabilidad importante en sembrar la semilla de la agitación social que el país necesita para sacudirnos de este adormecimiento, esta modorra que nos quita la esperanza de que es efectivamente posible un país distinto y mejor.

La estrategia diseñada por el régimen en abierto abuso de su poder y falta de escrúpulos, es para generar desesperanza, desconfianza en nuestros líderes, miedo a ser acosados y perseguidos, para que nos sintamos secuestrados, sin salidas, para que abandonemos nuestra justa y cívica lucha ciudadana para el rescate de nuestra democracia, nuestra forma de vida y de relacionarnos; aparentemente les está dando resultados, pero solo aparentemente, pues la realidad es que el país está en situación de caos y debemos crecernos, unirnos y seguir luchando juntos porque somos muchos más, muchísimos más y con la fuerza de la razón, la verdad y la justicia.

Hay una realidad a la que el régimen teme mucho: la fuerza del pueblo, de todo un país reclamando sus derechos y es a lo que el régimen trata por todos los medios de acallar, doblegar, descalificar y desconocer. Rendirse no es una opción.

Politólogo

21 de enero 2017

http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=57518

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Desde hace tiempo, los terrícolas decidieron reservar casi todos los 365 días del año para refrescarse la memoria y tomar conciencia, incluido cierto remordimiento, con relación a asuntos en los que la sociedad muestra desacomodos o injusticias más o menos graves. Así, desde el año 1992 existe el Día Mundial de la Salud Mental.

El 10 de octubre del 2015, día fijado para el recordatorio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) inició una campaña de un año sobre la depresión, enfermedad que, según reza en sus escritos, muestra un abanico amplio de síntomas, tales como pérdida de energía, cambios en el apetito, ansiedad, disminución de la concentración, indecisión, inquietud, sentimiento de inutilidad, culpabilidad o desesperanza, y pensamientos de autolesión o suicidio. “Hablemos de Depresión” es el nombre de la misma y ha sido organizada para crear conciencia sobre la más frecuente enfermedad dentro de los trastornos mentales, la cual afecta a alrededor de 350 millones de personas en todo el mundo y es una de las causas principales de discapacidad. Dicen los estudiosos del tema que esta enfermedad tiene causas genéticas, cuya mayor comprensión se debe al progreso de la neurobiología y de las neurociencias, pero que se genera, igualmente, como consecuencia de factores ambientales. En las sociedades en crisis los trastornos mentales brotan de manera notable, afirman.

La actual situación del país, dada su gravedad en sus distintas vertientes (política, económica, social, institucional, ética) es, sin duda, un ejemplo de ello. De acuerdo a los informes y opiniones que se puede encontrar, la depresión es ya un dato insoslayable de esta cotidianidad venezolana, carente de las certezas mínimas necesarias debido a la inseguridad, la escasez de alimentos y medicinas, la anarquía, la inflación y paremos de contar, factores todos que dan forma a una sociedad poco amable, en la que la vida transcurre en medio del desasosiego como impronta del humor colectivo.

Sin embargo, la salud mental, es asunto que apenas figura es una esquinita escondida de la agenda pública nacional. La información pública escasea, según ya es costumbre en estos tiempos, pero, no obstante, alcanza para saber que el cuadro es desalentador: el presupuesto dedicado a la atención de la salud mental es dramáticamente insuficiente (algo así como el 5% del presupuesto público de salud), los recursos disponibles (personal, hospitales, equipos…) no son suficientes para poder atender, ni siquiera medianamente, las necesidades una población creciente de pacientes, mientras la industria farmacéutica nos deja saber que alrededor del 85 por ciento de los medicamentos psiquiátricos no se encuentra, dado que ni los producimos ni los importamos, además de que las autoridades no aceptan la ayuda humanitaria como medida compensatoria.

En suma, y para no hacer el cuento largo, baste con indicar que la Ley de Protección y Atención Integral a las Personas con Trastornos Mentales, elaborado en el año 2007 no ha sido aprobada, que el Plan de la Patria, el documento sagrado que marca el rumbo del Gobierno, no hace una sola mención al problema, que el Plan de Salud 2013-2019 tampoco, y respecto al Motor Farmacéutico, vaya usted a saber. La depresión es, así pues, un tema casi esotérico en términos de nuestras políticas públicas.

La situación descrita reitera la impresión que todos tenemos de que la épica revolucionaria que envuelve al Gobierno pareciera correr, no pocas veces, en paralelo con la vida cotidiana de los mortales de a pie. Así, mientras el Presidente Maduro auspicia desfiles militares y aparece él mismo jugando al soldado, disparando con una ametralladora y amenazando con llevar las armas a los barrios, todo ello para demostrar que el país se encuentra preparado para enfrentar al enemigo (?), en Venezuela, la Sociedad Venezolana de Psiquiatría asegura que solo se dispone de un antidepresivo, un antipsicótico y dos ansiolíticos para todos los trastornos mentales.

Como se ve, aquí no se habla de la depresión.

El Nacional, viernes 20 de enero de 2017

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María Amparo Grau

El Ensayo sobre privilegios de Emmanuel Sieyes explica que la revolución francesa planteó un combate no solo contra un régimen arbitrario e injusto, sino contra un modelo de sociedad vertebrada por el privilegio. Decía: “Todos los privilegios son, por naturaleza, injustos, odiosos y contradictorios con el fin supremo de toda sociedad política”. El fin del sistema de privilegios es lo que persiguió y logró la Revolución francesa, la instauración de un nuevo sistema de privilegios es lo que ha logrado la venezolana.

Sieyes niega toda justificación del presente por el pasado y, por tanto, reclama como base “fundamental para la articulación del Estado el principio de legalidad”. Se necesita un Estado en el que el gobierno entienda que “está sometido a unas leyes que obligan a todos por igual”. Es ello lo que en verdad garantiza el fin de la arbitrariedad y de los arbitrarios que, amparados en el privilegio del poder sin límite, cometen todo tipo de injusticias, incluidos los que hoy se conocen como crímenes de lesa humanidad.

En esta idea central de la organización del Estado no cabe duda de que el poder fundamental, el que constituye la columna vertebral de su posible categorización como de “derecho y justicia”, no es otro que el Parlamento, porque es este el que, representando la voluntad general en la unión de todas y cada una de las tendencias políticas, ha de hacer las leyes, es decir, las normas que determinan el ámbito de actuación de los otros poderes, entre ellos y de forma esencial, el Ejecutivo y el Judicial, que se caracterizan por ser ejecutores de la ley. El Parlamento ejecuta de forma directa e inmediata la Constitución, el Ejecutivo, Judicial y demás poderes lo hacen respecto de la ley.

Siendo ello así, cuando en Venezuela el Poder Ejecutivo toma para sí la función de dictar las leyes, bajo la distorsión de una figura de excepción como es la emergencia, y cuando el Poder Judicial desarticula a la Asamblea Nacional declarando de forma total y anticipada nulas todas sus actuaciones, hay que reconocer que existe una conspiración del poder en contra de la fuerza de la ley.

La supremacía de la ley se deroga cuando se invierte la importancia de los poderes del Estado y se anula la actividad parlamentaria, y si a ello se une el apoyo de la fuerza militar, que también parece confundir este sistema de prioridades constitucionales, no cabe la menor duda de que lo que se defiende es la implantación de un sistema de privilegios, el de quienes se han apoderado y destruido la institucionalidad hasta convertirla en una mera ilusión.

Los privilegiados desde el poder político, militar y económico que se concentra en uno solo proceden sin el límite objetivo de la norma, desde la arbitrariedad plena y cometiendo injusticias como las del monarca absoluto, quien también concentraba en sus manos todo el poder del Estado y violentaba las garantías de los derechos ciudadanos, como hoy se hace, con método similar a la simple “lettre de cachet” (carta del rey).

“Olvidar la institucionalidad y hacer frente a la dictadura” (diputado Freddy Guevara) es el primer paso cumplido con la declaratoria del abandono del cargo, volver a ella, clamando la inconstitucionalidad de una memoria y cuenta de un presidente pretendidamente destituido por haber sido presentada ante el, sin duda, incompetente el Tribunal Supremo y no la competente Asamblea, es un argumento institucional que confunde.

En este punto, en el que el cargo de presidente ha sido declarado abandonado, la Asamblea en desacato, el Tribunal Supremo usurpando las labores del Parlamento, y la Fuerza Armada Nacional contribuyendo a esta desinstitucionalización desbocada con una postura nada apolítica, es momento de acudir a la idea cuya paternidad también se atribuye a Sieyes, la del poder constituyente, así sea para convocar a la constitución de nuevos poderes que entiendan que el sistema de privilegios quedó en el pasado oscuro de monarquías y dictaduras, y que el principio de legalidad es el parámetro esencial del Estado de Derecho, ese que garantiza a los ciudadanos lo más importante para todo ser humano: la libertad e igualdad ante la ley.

Téngase en cuenta que la loable preocupación de la Iglesia por la falta de medicinas y comida también preocupa al gobierno y por ello el gasto incontrolado y desbocado para suplir los CLAP, porque su sistema de privilegiados depende de que el pueblo, solo aquel que sea necesario para su soporte, y al que también se subyuga, tenga cubiertas sus necesidades elementales, pero la verdadera independencia va unida inexorablemente a la libertad, y esta a la legalidad como principio de organización política del Estado.

La teoría del poder constituyente es hoy muy pertinente, ahora no como una mera consigna revolucionaria que solo ha servido para desinstitucionalizar el país, sino como bandera para el inicio del necesario camino de la reconstrucción de un Estado hoy inexistente, única fórmula de convivencia política pacífica y de desarrollo humano y social

Profesora UCV y Ucab

18 de enero de 2017

www.el-nacional.com/noticias/.../ensayo-sobre-privilegios_75942

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Alberto Hernández

Crónicas del Olvido

1.-

Hitler también hizo su revolución. Como Mao, Stalin, Fidel. Igual Mussolini. Todos hicieron cambios: mataron, persiguieron, encarcelaron, odiaron, mofaron, torturaron, estrujaron, parasitaron, flojearon. Y acabaron con los partidos políticos. Todos fueron grandes revolucionarios.

Como decir, grandes carajos.

Una de las cosas que mejor define a una revolución es el amor. Esa cosa rara que domina las gónadas, el aparato sexual de los animales, el escroto de la historia, la vagina de la dialéctica. Claro, son procesos revolucionarios con distintas máscaras, pero en el fondo son lo mismo, hasta en el discurso se parecen. Por ejemplo, nadie puede negar que Francisco Franco hizo una revolución en España, porque logró cambios: también mató, persiguió, torturó, odió, etc. Y mire que la hizo por la “Gracia de Dios”, como decía Lina Ron del mismo Chávez: “¡Gloria a mi Comandante, Presidente de Venezuela por la gracia de Dios y de este pueblo¡”. Sí, el mismo pueblo que luego se le volteó a los arriba nombrados. El mismo pueblo que luego linchó la locura de Mussolini, del mismo suicida Hitler, tan amado por sus ministros, una pandilla de delincuentes, consumidores de droga y brujos malandros.

Del amor, mucho, hasta un poema. Y mire que en nuestro país, donde la revolución ha escalado valores incuestionables, como aquello de ser Cristo el responsable de la llegada de Chávez a Miraflores. Evangélicos y católicos, signados por un cristianismo de cartón, navegan en el discurso bíblico tomado por los pelos por quienes se dicen dueños del país.

Un plato de lentejas habrá de ser suficiente para entender El Capital.

2.-

Cuando Goebbels dijo amar a Hitler por su grandeza y sencillez, no nos aleja de las manifestaciones de Cariño (con mayúscula) de hombres y mujeres que no encuentran qué hacer con sus floripondios. Son sujetos y sujetas (la neolengua obliga) que se divorciaron de la familia para entregarse en alma a quien tienen como un Mesías, según muchos y muchas (one more time), que no terminan de desenfundar el pistolón con la gracia del amor revolucionario.

Hitler, como Ho Chi Ming, hizo una revolución. Es más, primero amasó la guerra para luego alcanzar el clímax de la máxima felicidad que el Partido Nacional-Socialista impuso a los judíos, a quienes les creó un paraíso muy particular. Y así lo hizo Fidel con los homosexuales, poetas, artistas, obreros rebeldes, científicos, humanistas y periodistas que lo encararon.

Con sus huesos a la cárcel, con mucho amor.

En nombre del amor pierdes el patio de tu casa. En nombre del amor pierdes tu identidad en favor del colectivismo. Pierdes la paz en nombre de un amor que habla con un fusil en la mano, como hacen los muy amorosos comandantes y soldados de las FARC y el mismo Maduro encaramado en una tarima rodante. Imaginemos a Sendero Luminoso declamando un poema de Jaime Sabines. El pobre John Lennon, por pendejo, siempre lo supo: No le gustaba la revolución de Mao, y terminó asesinado por un demente consumista, más amoroso que el Monje Loco.

Y así, entre querencias, llegamos a sostenernos con las piernas del amor revolucionario. Por ejemplo, el Che hablaba de sembrar el odio para lograr conquistar el amor. Habló de crear un Vietnam continental para alcanzar la gloria de la revolución en nuestra América. Es un amor raro, siempre termina miserable, muerto de hambre, con los ojos abiertos, opacos por la muerte, y no por despecho o exceso de romanticismo. No; se trata de un amor inútil, onanista, bobo, gafo, pues. Porque la gente dice te amo, pero después recibe indiferencia, discursos, manotazos en el aire, malas palabras, regaños, coscorrones y carcelazos. Bueno: puro amor.

3.-

Amar no es fácil. Es como trabajar, agotador. Poner a funcionar el corazón (dicen que allí anida el amor, que allí nace todo) es además muy peligroso: los infartos están a la orden del día y con estos calorones y sobresaltos ideológicos, peor. El amor está sólo reservado a quienes lo manifiestan en público, lloran y hasta se convierten en multitud: “¡Gloria a mi Comandante Hugo Chávez, Presidente de Venezuela por la gracia de Dios y de este pueblo¡”, como dijo la otra. Qué pueblo tan bueno, pero ¿quién lo ama a él? Bueno, Maduro dice que se siente muy amado, tanto que jura arrasar en unas elecciones en el país de donde realmente proviene: Colombia. No sé si el Tarek Vice dirá lo mismo del país de donde viene su sangre: Siria. No creo que el sátrapa de allá se lo permita. Al menos podría disfrutar de un alambicado puesto en una bodeguita solidaria donde venderá incienso y otros productos del desierto.

Escuché una vez a una venezolana gritar frente a una pantalla de TV: “Somos las mujeres de los presos de este país. ¿Por qué no sale la jefa del TSJ, es que tenemos lepra? No sale porque venimos del cerro, porque somos pobres”. El amor de la señora de toga y birrete es muy grande, hasta bíblico, como el amor desmedido del Ministro de la Defensa, también cristero, evangélico, babalawo o astronauta trasnochado.

Cuando suenen las trompetas del Apocalipsis entenderemos ese amor. Tan tierno como el del otrora general Acosta Carles. Y tan bien pronunciado como el de Rafael Ramírez. O sin ir muy lejos, el de Trucutú Cabello.

Amar, qué cosa, ¿no? La confesión de Goebbels, el ministro de propaganda de don Adolfo, tan querido que se quedó solo en su bunker, rodeado de los amorosos soldados del Ejército Rojo soviético.

Todo tiene su final, como dice la filosofía salsera, con bongó y todo.

El amor anda por allí dando saltos, desnudo, picado de zancudos, armado de paciencia para no caer en la trampa de estos Cupidos de última generación, del Siglo XXI, pues.

Hay amores tan mayores que se mueren.

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Jesús Elorza G.

Al igual que todos los miércoles, las tres comadres se consiguieron nuevamente en su cola frente al supermercado. Luego, del saludo comenzaron a hablar sobre los acontecimientos políticos del momento. Hace tiempo dejaron de hablar sobre la escasez y los precios de los alimentos….pa’ que vamos a seguir en eso, si el muerto no tiene remedio con este régimen, fue el juramento que hicieron, para no seguir amargándose la vida. Ya con las colas de 5 o 6 horas era más que suficiente.

¿Qué les parece, el nombramiento de Tareck como Vicepresidente? Preguntó la maracayera Josefina.

-Ay mija, a ese bichito hay que tenerle cuidado, respondió Petra la gocha. Recuerdo que cuando yo vivía en Mérida él estudiaba en la Universidad de Los Andes y el historial de acontecimientos en donde aparecía involucrado eran para coger palco. Siendo un líder estudiantil de la ULA, ese muchacho tenía el control político de los dormitorios de la ULA, que se utilizaban para esconder vehículos robados y se las ingeniaban para esconder a guerrilleros en los dormitorios. Según esos informes, de las 1.122 personas que habitaban las residencias universitarias en un momento dado, sólo 387 eran estudiantes y más de 500 no tenían nada que ver con la universidad.

-Tengo entendido, que sus padres eran de origen sirio, dijo María la de Caracas.

- No solo eso, Carlos Aissami, es señalado internacionalmente como el jefe de la sección venezolana del partido político Baath de Irak. Antes de la invasión a Irak, sostuvo una conferencia de prensa en la que se denominó a sí mismo un Talibán, y se refirió a Osama Bin Laden, como “el gran Mujahedeen, el Sheik Osama Bin Laden”. El tío abuelo de Shibli El Aissami era un ideólogo sobresaliente y fue el asistente al Secretario General del partido en Bagdad durante el régimen de Saddam Hussein.

-Hijo de gato caza ratones, dijo una de las comadres.

- Así es, con esos antecedentes, se pueden explicar algunas de sus actuaciones, como por ejemplo: Se averiguó que en el 2003, fue el encargado, junto con otro líder estudiantil radical de la ULA, Hugo Cabezas, de la Dirección de la Onidex (Oficina Nacional de Identificación y Extranjería). El nombramiento resultó sorprendente precisamente debido a sus conexiones con los movimientos guerrilleros en la Universidad. Han surgido evidencias, según la prensa internacional, de que durante ese tiempo, ambos emitieron ilegalmente pasaportes venezolanos y documentos de identidad a miembros del Hezbollah y del Hamas.

-Con razón mijitas, exclamó la maracayera Josefina. Como gobernador del Estado es uno de los más connotados violadores de derechos humanos y políticos. Coordinó las acciones de represión contra las protestas ciudadanas pacíficas en el estado. Promovió, impulsó, financió y estimuló la participación de las bandas de delincuentes armados del PSUV, eufemísticamente denominadas “colectivos”. Hacer un recuento de las violaciones de los derechos constitucionales de los venezolanos, así como de las actividades delictivas en que se ha visto involucrado, requiere un expediente aparte. Por lo pronto la escalada represiva contra los ciudadanos del Estado Aragua han dejado el siguiente saldo: 3 fallecidos, 143 heridos, 171 detenidos, 9 privados de libertad y 46 ciudadanos enjuiciados sometidos a medidas sustitutivas…..una pelusa, dijo Josefina para terminar.

- Déjame agregar, a lo que tú dices, señaló la caraqueña María, el video que circuló en las redes con las ejecuciones extrajudiciales por parte de la policía de varios jóvenes y el famoso Toque de Queda decretado e impuesto por los delincuentes en uno de los barrios de Maracay. La cárcel de Tocorón se convirtió en Spa con piscina, zoológico, campos deportivos, restaurantes, supermercados y bancos. Todo bajo la mirada de las autoridades y “el reinado” del pran Héctor “el Niño” Guerrero. El poder de Guerrero traspasa incluso los barrotes de la prisión y alcanzando otras regiones del país.

Cerró el 2016 con broche de oro: al quedar Aragua como el estado más violento de Venezuela con una tasa de 142 homicidios por cada 100.000 habitantes. Superó así a Miranda y Distrito Capital, según proyecciones del Observatorio Venezolano de Violencia.

También, leí en el Wall Street Journal…..

-Coño comadre, ¿usted también le mete al inglés?....

-Un poquito, sigo un curso en Open English…..y como les iba diciendo, en ese periódico norteamericano, en su edición de mayo 2015, vinculan al pajarito del cual estamos hablando, con el narcotráfico según una delación de Walid Makled, confirmada según la fuente periodística por Rafael Issea su carnal compañero de partido hoy entregado a la justicia del imperio…… ¿qué tal?

- Con esas credenciales, se ubica históricamente a la par de Pedro Estrada el “Chacal de Güiria”, señaló Josefina la maracayera.

- Yo estaba muy joven cuando viví esa experiencia de la represión y persecuciones contra los miembros de mi familia solo por el hecho de pensar distinto a la dictadura militar, explicaba emocionada María. Con Pedro Estrada en la SN, Comienza una nueva etapa de la policía política, donde impero la tortura, chantaje, persecuciones, amedrentamientos, amenazas, torturas, desapariciones, inclusive la muerte de perseguidos y presos políticos como Leonardo Ruiz Pineda, Antonio Pinto Salinas, el Capitán Wilfrido Omaña, Luis Hurtado Higuera, entre muchos otros. Desarticuló casi en su totalidad todos los partidos políticos (PCV, COPEI, Acción Democrática, entre otros). En los métodos de interrogación hacia los presos políticos, inclusive siendo solo sospechosos, se implantó la tortura, abuso, violencia física y violación. Incluso se crearon herramientas y métodos de tortura, como por ejemplo aplicación de descargas eléctricas y el llamado “Rin” donde colocaban al preso descalzo por largas horas, el filo va cortando el pie hasta hacerlo sangrar y crear un dolor insoportable. También, tenían otros métodos de tortura llamado “el cuarto de las bicicletas”, simulacros de fusilamiento, “la panela de hielo”, “la picana eléctrica”, en fin todo un catálogo de lo que es capaz una mente enferma y criminal.

Creo, que con la designación del Comando Antigolpe estamos pasando de Güiria a Siria con este nuevo Chacal y queda claro que la intención es instaurar un régimen de terror en contra de la oposición democrática del país.

- Plena coincidencia con su planteamiento comadre, expresaron al unísono Petra y Josefina…..pero también queda claro que este pueblo no se rinde y siempre mantendrá en alto su dignidad y la convicción demócrata y libertaria que han defendido a lo largo de la historia contemporánea del país.

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Thays Peñalver

Orígenes de nuestros mandatarios

Si usted se fija bien en la última historia presidencial, Hugo Chávez nació en una casita de barro durante la dictadura. Y nada más llegada la democracia fueron sacados a una casa de verdad con luz eléctrica, se le educó gratuitamente, se le operó y trató gratis. A su padre se le educó en un programa especial y se le transformó en maestro, en coordinador, en director de colegio, director de grupo y jefe de sección hasta llegar a la cúpula de los destinos públicos, jubilándose a los 20 años de trabajo y con lo reunido pasó de un rancho de bahareque con techo de palma a dos aguas, a comprar, con su esfuerzo de profesor y empleado público, una finca de 20 hectáreas con tractor, desgranadoras, ordeñadoras y más de 100 animales de todo tipo. Ya quisieran hoy los campesinos tener esas oportunidades.

Era como para estar agradecidos con la democracia porque salieron de la miseria, algo que en 150 años de dictadura y botas militares nadie soñó en su familia. Sus hijos serían profesionales universitarios educados gratuitamente y a todos se les dio empleo digno. Y aun siendo ellos la prueba más clara que Venezuela es la tierra de las oportunidades, se empeñaron en mentir descaradamente sobre que la democracia nunca dio oportunidades a los pobres.

Abra, amigo lector, cualquiera de las biografías del despropósito que dirige esta “nueva República” y se encontrará con una única constante. La mayoría de los ministros, gobernadores y alcaldes nacieron en la pobreza durante la dictadura militar o el comienzo de la democracia, como muchos de nosotros, el resto son representantes de la clase media baja. La mayoría de ellos siendo pobres pudieron estudiar gratuitamente en las escuelas y liceos, asistieron gratuitamente a las universidades, que no existían en dictadura, absolutamente todos consiguieron buenos empleos.

Del liderazgo principal en los ministerios a todos, y especialmente a los comunistas, la democracia les permitió no solo graduarse, sino que fueron enviados a las mejores universidades de Europa y EEUU a hacer sus maestrías y doctorados, algunos nacidos en la pobreza y llegado Chávez, todos ellos ya eran universitarios, maestros y doctores con sus casas y automóviles, todos tenían buenos empleos y una vida digna ¿Pueden ellos decir que los pobres no tuvieron oportunidades siendo ellos la prueba clara de lo contrario? ¿Pueden ellos hablar de que los oligarcas no les dieron oportunidades si sus propias biografías son prueba categórica de lo contrario?

Y ¿quiénes fueron los oligarcas? ¿Rómulo Betancourt? Hijo de un inmigrante canario establecido en la Guarenas del siglo XIX ¿Raúl Leoni? Hijo de otro inmigrante radicado en El Manteco asolado por la malaria. ¿Carlos Andrés Pérez? Que nació en un rancho del siglo XIX y que salió a lomos de un burro de su tierra. ¿Jaime Lusinchi? Hijo de una increíble doña María que regentaba una pensión y a veces se iba sin comer a la cama para que su hijo pudiera estudiar medicina ¿Rafael Caldera? huérfano de padres españoles y criado en el estricto hogar de Tomás Liscano. Si algo ha tenido la presidencia democrática de Venezuela, sus ministerios, y la mayoría de su funcionariado toda la vida es que ha estado “100% libre de ricos y burgueses”.

¿Justicia, Independencia de Poderes? ¿Acaso no hay mayor mentira cuando los golpistas hablan de la justicia de la 4ta República cuando ellos querían nombrar al Fiscal General Ramón Escovar Salom para su Junta de Gobierno?

La verdad es que Chávez, su familia y quienes hoy gobiernan, estaban relegados a vivir como todos los dictadores y comunistas que se adueñan de un país, porque el cabito terminó viviendo en un hotel de París con botellas de coñac de 1.000 dólares de la época, Gómez legó a los suyos nada menos que todo un Estado y Marcos Pérez Jiménez en su cuenta tenía nada menos que el presupuesto de la educación de todos sus ancestros.

Mientras que a Rómulo hubo que hacer una colecta para comprarle una casa porque no tenía dónde vivir y aceptó el regalo condicionado a que una vez muerto la casa sería un museo. Sus hijos por tanto no heredaron absolutamente nada como tampoco heredaron fortuna los hijos de Leoni. Conozco a los hijos de Lusinchi que heredaron solo buenos recuerdos y Caldera legó su dignidad a toda prueba como Luis Herrera del que nadie puede negar que más allá de sus quesos llaneros jamás se preocupó en hacer fortuna. Dejo de penúltimo al “hombre más temido y odiado por Chávez: CAP, que muere en estado de semi abandono por los millones que votaron por él. Y de último dejo al hombre que nunca sabremos cuánto legó a sus hijos, infórmense como viven, y no sé cómo hizo el inocente porque con “su sueldito” dos ex esposas y varios hijos es difícil. Pero a Venezuela sí le dejó el más grande legado. Hugo Chávez dejó partido en dos al país, destruyó a la izquierda, reinstauró el militarismo, triplicó la deuda, quebró las arcas y parafraseando a Cabrujas “Ni la caída del muro de Berlín, ni Yeltsin inaugurando un McDonald’s junto a la tumba de Lenin, hicieron tanto por la derechización nacional”.

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