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Opinión

La torpe decisión política por parte del régimen autocrático militarista de bloquear e impedir el paso en el costado nor-sur Occidental de la Ayuda Humanitaria, ha creado dos graves realidades políticas inmediatas, que impactan la fragmentada situación del régimen que azota al país incrementando el riesgo de “conflicto militar en el costado nor-sur Occidental”. Al igual que ha hecho explotar un vector de indignación ciudadana en contra de los uniformados bajo la responsabilidad de Padrino López. Todo ello como consecuencia de una conducta primitiva e inhumana de impedir el paso de la Ayuda Humanitaria así ha impactado entonces a la Venezuela política y se abre a una confrontación entre la ciudadanía democrática y al cuerpo armado y en sus cuarteles de dominación.

La torpe decisión política desestima el profundo drama de la salud y el requerimiento de medicina e instrumental médico, para apoyar una responsabilidad vital que este régimen criminal no ha podido cumplir, y por ello, siente que con la Ayuda Humanitaria que requiere el venezolano se verificara su brutal incapacidad como gobierno fracasado para cumplir con una de las más importantes demandas: la salud. Cobarde y arbitrariamente el régimen ordena de forma primitiva militarmente cerrar el paso a la Ayuda Humanitaria para demostrar que le importa poco la salud del venezolano y mucho menos… el rechazo de ayuda a millones de ciudadanos que hastiados de la dictadura Castrochavista por incapaz ,corrompida e inmoral no pueden entender su fracaso en su función de gobierno.

La decisión política de bloquear la Ayuda Humanitaria muestra a efectivos del cuerpo armado en apoyo a tan grave acción armada y peor aún… a la condición inhumana de un régimen totalitario que ha perdido el respeto, a tal extremo que emplea las bocas de fuego para intimidar al venezolano enfermo, necesitado y en crisis de salud, que por necesidad y en atención a lo previsto en la Constitución tiene derecho a la salud. Derecho a la salud que lo potencia a estar dispuesto…hasta cercar los cuarteles o agrupaciones armadas para exigirle que cumplan con la Constitución y con los deberes propios de quienes están obligados a la defensa de la República, y no y nunca a bloquear el paso de la Ayuda Humanitaria dándole pie a que el demócrata cerque los cuarteles.

¡Cercar los cuarteles! y los espacios en donde operan hombres armados, es entonces la respuesta política cierta que tendrán que conducir quienes en su función de líderes y/o Operadores Políticos Regionales junto a Líderes Políticos Vecinales conduzcan al cerco de la instalación militar y le demanden desobedecer órdenes arbitrarias teñidas de intencionalidades políticas subyacentes, casi criminales para defender una tiranía que tiene todo el repudio de la mayoría de los venezolanos. Pero además el desconocimiento de múltiples y/o la mayoría de Estados democráticos. ¡Cercar los cuarteles! es entonces una responsabilidad ciudadana en la que se muestra la Constitución en una mano y en la otra la Participación Política Contendiente de una sociedad, que está harta de la arbitrariedad y del sin sentido de un régimen oprobioso que ahora por cobarde e inepto frente a la Ayuda Humanitaria será cercado por la ciudadanía democrática.

¡Cercar los cuarteles con mujeres y hombres ciudadanos! en donde se muestren los niños y ancianos enfermos que tienen el derecho a vivir, que tienen la necesidad de medicinas, medicamentos y tratamientos que este gobierno tirano de Nicolás Maduro, por ladrón y corrupto no los ha podido apertrechar para cumplir con una de las más importantes demandas prescritas del ciudadano venezolano como lo es: la salud. Cercar el cuartel será entonces la figura de Participación Política Contendiente en la cual cada uno de los hombres, mujeres, niños y enfermos, que cerquen el y los cuarteles mostraran su decisión democrática de desplazar una tiranía inmoral, inhumana, atrabiliaria y cobarde que poco o nada tiene que perder y por lo tanto arriesga la vida de mujeres, hombres y niños venezolanos como muestra del cinismo y la locura de un desgobierno.

¡Cercar los cuarteles! es el grito angustiado de la indignación máxima de demócratas que no aceptan ni toleran más esta tiranía que juega con la vida, por la vía del engaño y la propaganda del venezolano. ¡Cercar los cuarteles! es una acción de Participación Política Contendiente que compromete la ética del venezolano democrático y que deja claro al Régimen que no tiene espacio, ni maniobra frente a la gravísima crisis de un régimen en condición de usurpador que debe ser impactado por el cerco a los cuarteles.

¡Cercar los cuarteles! donde el régimen ha ordenado responder con bocas de fuego con acciones para impedir el ingreso de la medicina. Torpeza extrema, falaz y cobarde de un régimen que no termina de entender el gentilicio democrático del venezolano. El amor del venezolano por la democracia pero sobretodo… la convicción de que la democracia se defiende no con balas ni con tiros sino con participación, con el ejercicio de la política, con la expresión sincera por el respeto de la humanidad y por la vida.

¡Cercar los cuarteles! será darle vida a la reconstrucción de la democracia que requiere de Líderes Políticos Emergentes, de Operadores Políticos Regionales pero sobretodo de Líderes Políticos Vecinales, ¡lideres todos! que entiendan que la usurpación de nm terminara en el tanto crezca la Transición Política y que esa Transición Política será posible mediante la integración del líder y el protagonismo del ciudadano, es decir, los hombres y mujeres que no han aceptado la cooptación del militarismo golpista-chavista ni del ladronismo organizado madurista, la mayor vergüenza de este régimen .¡Cercar los cuarteles! es entonces la gran tarea política frente a la inhumanidad, provocación, desafuero y criminalidad de quienes usurpando el poder, todavía… se imaginan que pueden limitar la Participación Política Contendiente hasta de quienes de espalda a la Constitución y la ética y usando uniforme pero no siendo militares… pretenden bloquear la Ayuda Humanitaria.

Es original

Director de CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 08de febrero de 2019

 4 min


Loris Zanatta

Si la "izquierda" está con los Maduro, que no se queje de que la "derecha" se incline hacia los Bolsonaro y la gente los vote en masa. Los únicos que deberíamos quejarnos somos nosotros: los que no amamos ni a los unos ni a los otros y no creemos que haya Dios o "pueblo" por encima de todo; los que miramos a la realidad más que a los deseos, a los hechos más que a las palabras y a la razón más que a la fe; los que no nos casamos con un partido de por vida, no le debemos nuestra felicidad a un redentor, no abrazamos una ideología como una religión, no llevamos puesta la camiseta de un líder ni vamos a la cancha a hinchar por él. Y si vamos, no cubrimos de insultos al árbitro porque cobra faltas a nuestro equipo: nunca aceptaríamos ganar jugando en una cancha inclinada, como lo ha estado haciendo el chavismo durante veinte años, antes de cerrar la cancha, porque ni siquiera así lograba ya ganar.

Liberté, egalité, fraternité: ¿cuál de estos nobles principios el régimen chavista no ha pisoteado, humillado, prostituido? Miseria, violencia, muerte, tortura, éxodo, corrupción, narcotráfico: ¿qué más necesitan para quitarse la venda de los ojos? ¿No entienden que al quedarse sobre ese carro llevarán al barranco hasta las buenas intenciones y los mejores ideales? ¿Que vacunarán contra ellos a quién sabe cuántos en el mundo? Recobren el juicio; tómense un antídoto contra el hechizo; salgan de la resaca de la borrachera ideológica; maten al zombi que ha tomado posesión de su cuerpo y de su mente.

Oí evocar a Girón, a Vietnam, a La Moneda. La historia es un supermercado: cada uno le saca lo que le sirve. Cuánta excitación con solo escuchar el nombre de Estados Unidos; debe ser un complejo. Como el toro frente al paño rojo, pierden la luz de la razón, comienzan a perseguirlo bufando y babeando; con tal de cornearlo, pasarían por encima de madre e hijos. ¡Qué no darían por ser atacados, qué no harían para ser invadidos y actuar de víctimas sobre la piel de su propio pueblo! Lo peor es que en la Casa Blanca circula tanta locura que le podrían dar el gusto. No les importa lo que es mejor para los venezolanos, no intentan ponerse en su lugar, no tienen sensibilidad para su destino: los pobres y los perseguidos son tales solo si profesan su fe; los derechos son humanos solo si son de su equipo.

No hacen caso a que, junto con Estados Unidos, docenas de gobiernos de diferentes colores se han expresado del mismo modo; que hay una manera muy simple de eliminar toda "injerencia" y ahuyentar a los fantasmas violentos: celebrar elecciones regulares, permitir la ayuda humanitaria, respetar los derechos humanos, plegarse a la democracia dejando de pisotearla. La solución más obvia no les viene a la mente.

El "perfecto idiota latinoamericano" es un genio, en comparación. Vayan a YouTube, hagan clic en cualquier video de Maduro: ¿no sienten el rubor subir a las mejillas? ¿A quién recuerda más: a Ricardo Lagos o a Benito Mussolini?; ¿a Felipe González o a Francisco Franco? Esa retórica vacía, esos rituales barrocos, esos gestos pomposos, esos lemas anticuados y gastados, esa mala fe incontenible mezclada con hipócrita paternalismo hacia "los pobres", carne de cañón sobre los que fabrican sus imperios.

La estética de la "izquierda" populista latinoamericana no ha dejado nunca de ser falangista; el lenguaje de sus líderes es una muestra del fascismo "eterno", diría Umberto Eco: machismo, vitalismo, maniqueísmo, arrogancia, fanfarronadas, teatralidad. La antecámara de la ineptitud. ¡Cuánta ineptitud en Venezuela! Será que al fin y al cabo son liturgias religiosas adaptadas a la era secular; evocan un mundo antiguo: pecado, culpa, sacrificio, confesión, conversión, martirio, sangre, muerte, resurrección. Los caudillos revolucionarios latinoamericanos son españoles viejos, de un tipo que España ha dejado de producir hace mucho tiempo. ¿La "izquierda" quiere hundirse con la bandera del antiguo imperio español entre las manos? Además, ¿invocando a Bolívar? Como quiera: una carcajada la enterrará.

Cuando escuché tildar de "golpe" la proclamación de Guaidó, mi memoria voló al viejo Fidel Castro: le encantaba recordar a un antiguo jurista español; jesuita, por supuesto. Interpretado a su manera, claro, decía más o menos esto: la insurrección justa se hace en nombre del bien y se llama revolución; la insurrección injusta se hace en nombre del mal y se llama golpe de Estado. ¿Quién establecía qué era el bien y qué el mal? Dios, o sea él. Así ven el mundo ciertas personas: en blanco y negro. Pero si es así, lo que llamaron "golpe" es una revolución extraordinaria. Una revolución con mucho pueblo. ¿Cómo llamar al río humano que se volcó a las calles en todos los rincones de Venezuela? Ese pueblo no pide por Trump ni por Bolsonaro: quiere deshacerse de Maduro y su camarilla, volver a vivir y respirar. Lo haría en las urnas si le dieran la oportunidad; si lo hace en la plaza, es porque las bayonetas vigilan las urnas que el régimen manipula. "Revolución" y "pueblo": en Venezuela la "izquierda" logró quedarse huérfana de ambos. ¡Qué torpeza!

Con Venezuela, la "izquierda" latinoamericana se está suicidando. Tocó el fondo y continúa cavando. Quién sabe si a fuerza de hacerlo no acabe por encontrar la luz y descubrir las razones que, hace mucho tiempo, indujeron a la izquierda reformista europea a liberarse de los demonios maximalistas y las utopías redentoras; a medirse con el mundo tal como es y no como debería ser de acuerdo con sus biblias. Me gusta verlo así, pensar que, ciertos traumas duelen al salir a la luz, pero ayudan a crecer. Quién sabe si Maduro no cumplirá al menos esa función, que daría sentido a su paso -aparentemente sin sentido- por la historia: la de archivar con sus fechorías la oscura historia de la izquierda antiliberal en América Latina y favorecer la germinación de la izquierda liberal: hija del humanismo, no de la Inquisición; sobrina de Erasmo, no de Torquemada. Una izquierda tolerante y racional, pluralista y reformista. Nos liberaría de un solo golpe de los Maduro y de los Bolsonaro.

La Nación

https://www.lanacion.com.ar/2218982-con-venezuela-la-izquierda-latinoamericana-se-esta-suicidando?utm_term=Autofeed&utm_medium=Echobox&utm_source=Facebook&fbclid=IwAR0QJK-kfrI619_5NQ3R_u4aVEvHnwG6llqpkVA8veoRMZ42asqEo5eZpRo#Echobox=1549860891

 5 min


La industria de fertilizantes en Venezuela comenzó en 1956, cuando se creó el Instituto Venezolano de Petroquímica (IVP) a partir de la recién fundada Industria Petroquímica Nacional en 1953. El IVP comienza la producción interna de fertilizantes sobre la base de la existencia de los recursos gas natural y roca fosfórica, que son fundamentales para la elaboración de fertilizantes nitrogenados y fosfatados.

Efectivamente, para producir los fertilizantes nitrogenados disponemos de gas natural que contiene más de 80% de metano (CH4) como fuente de hidrógeno (H) y abunda en nuestro subsuelo libre o asociado a la extracción de petróleo; y disponemos del aire que respiramos que contiene alrededor de 79% de nitrógeno (N) por lo que se considera una fuente inagotable de este elemento. Con H y N se sintetiza amoníaco, a partir del cual se produce el resto de fertilizantes nitrogenados y otros productos.

Para producir los fertilizantes fosfatados disponemos de inmensas reservas de roca fosfórica ubicadas en más de 50 localidades del país, con los yacimientos más importantes en los estados Barinas, Falcón, Mérida, Táchira y Zulia.

La evolución de la industria de fertilizantes ha llevado a que Venezuela tenga una capacidad potencial de producción de fertilizantes nitrogenados y fosfatados bastante grande, pero es muy desalentador ver como la producción real ha venido disminuyendo progresivamente por problemas en las plantas productoras, especialmente falta de mantenimiento oportuno y escasez de materia prima, como ha ocurrido en el caso de suministro insuficiente de gas natural a la planta de nitrogenados de El Tablazo. Así, para el año 2004, Venezuela llega a tener una capacidad potencial de producción de abonos nitrogenados de 2.510.000 toneladas, que representa el 32% de la capacidad de producción de toda Latinoamérica, pero ese año solamente se produjeron unas 370.000 toneladas, lo que representó aproximadamente el 15% del potencial de producción. Ese mismo año, solamente se llegó a procesar 350.000 toneladas de roca fosfórica micronizada para producir ácido fosfórico, fosfato diamónico especial (conocido en el mercado como DAPITO), y roca fosfórica parcialmente acidulada (conocida en el mercado como Superphosfertil), cifras que están muy por debajo de la capacidad potencial de producción de fertilizantes fosfatados.

La industria de fertilizantes nitrogenados de Venezuela, en lugar de crecer en su producción como lo demandaría una agricultura creciente, lo que ha hecho es decrecer en los últimos años, a pesar que recientemente se ha puesto en funcionamiento parcial una nueva planta de amoníaco y urea en Morón, estado Carabobo. Posiblemente una solución sería repotenciar las plantas de amoníaco y urea más antiguas de Morón y El Tablazo, para incrementar la producción de urea, así como la de Fertinitro en Barcelona, estado Anzoátegui, para incrementar la capacidad de exportación de este producto, y en conjunto, para que se pueda colocar la urea oportunamente en la regiones agrícolas del país. La nueva planta de amoníaco y urea de Morón, de una gran capacidad de producción, aparentemente requiere el suministro de suficiente energía eléctrica para su cabal funcionamiento, lo cual es actualmente una crisis nacional.

La roca fosfórica es la materia prima para la producción de los fertilizantes fosfatados. Se han realizado diversos estudios para estimar y conocer las reservas de rocas fosfóricas en nuestros yacimientos, encontrándose que en Venezuela existen recursos fosfáticos indicados e inferidos del orden de 2.652 millones de toneladas. Si estimamos un consumo deseable de fosfatos en unas 400.000 toneladas de P2O5 por año, los recursos posibles serían capaces de cubrir la demanda actual de P2O5 durante más de 1.432 años estimando un tenor de 21,6% de P2O5 en las rocas. La mayor parte de estas rocas se encuentran en el estado Táchira en los yacimientos de Montefresco, Navay y Lobatera, siendo los más importantes los de San Joaquín de Navay que se estiman en 115 millones de toneladas de reservas probadas, por lo que solo estos yacimientos de Navay cubrirían toda la demanda nacional actual durante unos 65 años.

En el estado Falcón se encuentran las minas de Riecito, cuya roca es utilizada en la planta de fertilizantes del Complejo Morón, en el estado Carabobo, pero solo tienen reservas probadas por unos 17 millones de toneladas por lo que están resultando insuficientes para satisfacer la demanda de esta planta. La gran reserva de roca fosfórica de las minas de Navay, se proyecta utilizarlas con un gran complejo petroquímico en las cercanías de San Joaquín de Navay, municipio Abejales en el sur este del estado Táchira.

Como vemos, en Venezuela tenemos recursos de materia prima y algo de infraestructura que nos proporcionan un gran potencial para la producción de fertilizantes fosfatados, que pudieran cubrir la demanda interna y hasta pudieran exportarse los excedentes. Sin embargo, importamos fertilizantes fosfatados para cubrir buena parte de la demanda interna porque a pesar de tanto potencial para su fabricación la industria es muy ineficiente, entre otros, por los dos siguientes aspectos:

1.-Complejo Morón: esta planta no puede trabajar a total capacidad ya que por años no se le ha dado el mantenimiento que requiere y su futuro está muy comprometido porque las reservas de las minas de Riecito están escaseando y no se le ha buscado solución. Aparentemente, se debe hacer algunas modificaciones a nivel de las minas para ampliar su vida útil, y otra opción sería utilizar otras minas cercanas como el caso de Lizardo, en el mismo estado Falcón. Por supuesto, es impostergable reponteciar la planta en su totalidad.

2.-Complejo Petroquímico Navay: la primera piedra para la construcción de este complejo fue colocada el 23 de septiembre del año 2007, y dos años más tarde, el entonces presidente de la república, anunciaba su progreso y sus bondades alabando la tecnología de los bielorusos que estaban encargados de adelantar dicho proyecto, que pronto estaría en funcionamiento.

Con todos estos beneficios de disponer de inmensos depósitos de fosforita de buena calidad para su procesamiento y cientos de millones de dólares aportados para la construcción y puesta en marcha del complejo industrial de Navay, con capacidad proyectada para procesar 2,5 millones de toneladas de roca anualmente, en diciembre del año 2013 el gobernador del estado Táchira anunciaba apoyar la culminación de esta importante obra. A pesar de todas esas acciones, que no van más allá de su proclamación propagandística, llegamos al año 2019 sin la conclusión de la construcción del complejo y sin esperanza de una fecha cierta para su culminación.

Por esas dos razones mencionadas, entre otras, la industria nacional de fertilizantes fosfatados no es capaz de satisfacer la demanda interna, perdiéndose todo ese potencial que tenemos y recurriendo a la importación de un insumo tan importante para el tratamiento de nuestros suelos ácidos y pobres en este nutriente esencial.

En el corto y mediano plazo, para la recuperación de la agricultura venezolana, se deben sembrar con los cultivos más importantes, sin incluir forrajes, unos 3,5 millones de hectáreas. Para fertilizar esa superficie se requiere como mínimo unas 700.000 toneladas de fertilizantes nitrogenados y alrededor de 1.250.000 toneladas de fertilizantes NPK. En estos últimos se puede incluir un 60% o 750.000 toneladas de fosfatos de amonio o de superfosfatos, para aplicarlos como fertilizantes simples o para producir complejos NPK y mezclas físicas. Si consideramos que la producción nacional actual de nitrogenados más fosfatados está alrededor de 480.000 toneladas, tenemos un déficit en estos dos tipos de productos del orden de 970.000 toneladas, que resulta de restar 1.450.000 (700.000+750.000) que pudiéramos producir, menos 480.000 toneladas que es lo que aparentemente se está produciendo.

Los recursos naturales constituidos por gas natural, nitrógeno atmosférico y los yacimientos de roca fosfórica, son más que suficientes para producir esas 970.000 toneladas de nitrogenados y fosfatados faltantes, pero la limitante es la capacidad de las plantas para producir dichos insumos. Entonces, Pequiven tiene el gran reto de acondicionar y completar su infraestructura para que esos fertilizantes se produzcan en el país y aprovechemos los recursos naturales disponibles.

Febrero de 2019

pedroraulsolorzano@yahoo.com

www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

 6 min


Carlos Raúl Hernández

La comidilla masiva de términos como negociación política y diálogo, los marca con todo tipo de distorsiones y errores. Y desde las redes se disparan caprichosos diagnósticos sin ningún respeto por conceptos serios de la ciencia política sobre los que hay dilatada experiencia práctica y tradición académica. Los espontáneos que se lanzan al ruedo sin saber de lo que hablan, aquellos que Hayek llamaba “difusores de ideas de segunda mano”, establecen folklóricos juicios con irrespeto absoluto por el conocimiento acumulado luego de incontables procesos, sangrientos y dolorosos. Y con terrible irresponsabilidad práctica.
La demencia ya arranca a calificar negativamente los visos de sensatez y a pedir aceleración y turbulencia. Desacreditan opiniones y acciones que no entienden y que por lo tanto no pueden compartir, y por ignorancia crucifican a quienes las expresan. Pero si los decisores prestaran atención a tales pavadas, como ha ocurrido recientemente, se vendrían nuevas desgracias. De entrada ignoran que en los conflictos en los que no se vislumbra claramente el vencedor, es ingenuo establecer condiciones previas de negociación, mucho menos todo o nada.

Cuando una de las partes apela a esto, es porque no quiere negociar. Durante el auge de Al fatah, brazo terrorista de la Organización para la Liberación de Palestina dirigida por el fallecido Yasser Arafat, diversos países y organismos internacionales intentaron acercamientos entre ellos y el Estado de Israel. El propósito era detener la oleada de sangre inocente que desparramaban las acciones de Arafat por el mundo entero, que llegaron a su cúspide con el asesinato del equipo de Israel en las Olimpíadas de Munich, y las pronosticables retaliaciones que vendrían del Mossad.

Solo negocio con mi mami

La respuesta de OLP era “poner condiciones” imposibles. Estas eran del tono de “iremos a las negociaciones si se liberan los presos políticos revolucionarios en todas partes del mundo y se nacionalizan las empresas petroleras extranjeras en el Medio Oriente”. OLP se sentía segura de un eventual triunfo por su eficiencia para despanzurrar turistas judíos en los aeropuertos, y cualquier diálogo le parecía tonto, aunque finalmente terminaron por acceder luego de innumerables derrotas y de perder por vía bélica lo que hubieran podido ganar por la otra.

Entre las consejas convertidas en matrices por la difusión de ideas de segunda mano, una es discriminar al interlocutor. “No se negocia con delincuentes” es la nueva ley, como si en los conflictos políticos uno pudiera escoger como interlocutores exquisitos caballeros y damas de nuestra simpatía y afecto y llegar a afectuosos acuerdos. La gama infinita de ejemplos en los que se tiene que negociar precisamente con “el enemigo”, el que nos ocasionó muertes y pérdidas materiales o desorganizó nuestras vidas, debiera ser suficiente para dar discreción a las profusas boquitas que se llenan gases ácidos para soltarlos.

Desde hace unos cuarenta años en los departamentos de policía y el FBI se organizaron unidades de negociadores, formadas por sicólogos, siquiatras, sociólogos y otros expertos, precisamente para enfrentar situaciones de rehenes o secuestros, creadas precisamente por terribles delincuentes. Por fortuna ninguno de nuestros expertos ha pasado por ahí con la tesis de no negocio con delincuentes. Una negociación no se puede realizar con espíritu de exterminio, a menos que el exterminio sea real, como ocurrió con Alemania en la Primera Guerra y no hizo falta negociación sino un diktat.

El costo de la ceguera

Se impuso en Versalles en 1919 un estatuto de paz a los vencidos, las potencias saborearon una victoria adobada con sadismo y venganza por cuyo mandato Alemania se declaraba la única responsable de la guerra y debía pagar reparaciones a todos aliados. Un miembro de la delegación británica, J.M. Keynes, de los economistas más notables del siglo XX, escribió Las consecuencias económicas de la paz, donde cuestionaba lo ocurrido y anunciaba futuros graves conflictos en consecuencia, para escándalo de los desprevenidos del momento que coreaban.

Vinieron los nacionalsocialistas, Hitler y la Segunda Guerra. Una de las pruebas de absurdo más dramáticas que se observan en la jerga empírica que analizamos, es que no solo exigen condiciones sine qua non para acceder a una negociación, sino que entre esas condiciones están nada menos que objetivos máximos, prácticamente la rendición del adversario y nunca las bases para una transición, uno de los enjuagues bucales más usados. Los chilenos que negociaron con Pinochet tuvieron el suficiente talento para no plantearse establecer una democracia plena, sino iniciar el camino para logarla, como ocurrió años después.

Así operan las precondiciones. Los vietnamitas difirieron deliberadamente ocho meses las conversaciones de paz con los americanos en París porque no aceptaban mesas cuadradas ni redondas. Y, ya instaladas, los norteamericanos bombardearon Hanoi para sabotearlas. Pero más errático es cuando las precondiciones exigen la autoaniquilación de un adversario que no está derrotado. Para imponer algo parecido al tratado de Versalles se requiere también algo parecido a una invasión y un aplastamiento militar. Y luego se verán las consecuencias de esa paz.

@CarlosRaulHer

 3 min


La pregunta del título se debe a que esta semana ha comenzado a insistirse en la designación de un nuevo CNE. Hasta ahora esto no había pasado de ser un tema de redes sociales, pero ahora voceros de algunos partidos lo plantean como una propuesta concreta y real que se debe adoptar cuánto antes.

Esta semana se rumoró incluso que la Asamblea Nacional (AN) procedería a designar el Comité de Postulaciones Electorales (CPE), primer paso en la dirección de nombrar un CNE; afortunadamente no fue así, pues si lo fuera podríamos estar ante el primer error grave de esta nueva oleada opositora, que se origina a partir de la designación de la directiva de la AN el pasado 5 de enero.

Aun cuando no pasó de un rumor lo de la designación del CPE, vale la pena adelantar unas reflexiones al respecto, tanto para los diputados, como para todos los venezolanos, en especial para algunos impacientes opositores.

La ruta esbozada por la AN y el presidente Guaidó –y que ahora recoge el denominado Estatuto para la Transición– es clara: poner fin a la usurpación, nombrar un gobierno de transición y convocar elecciones libres. Ese es ni más ni menos el orden y no es casual que sea así. Es probable que haya caminos más cortos, nadie lo sabe con certeza, pero pretender invertir ese orden es precipitar acontecimientos que no tienen sentido y que llevarán a nuevas frustraciones.

Desde luego nadie puede pensar en realizar elecciones con el actual CNE. Sin mencionar otros factores que lo ilegitiman, para empezar, todos sus integrantes, sin excepción, son ilegítimos, fueron designados de manera irregular por el TSJ, siendo que es una función de la Asamblea Nacional. TSJ, que a su vez es también ilegítimo, nombrado entre gallos y medianoche un 23 de diciembre de 2015 y que además inconstitucionalmente desconoció a la propia AN, despojándola de diputados y declarando ilegales todas sus decisiones, actos y leyes aprobadas.

Por tanto, primero habría que poner remedio a la situación institucional del país; para que, entre otras cosas, sea la AN, con plenas funciones y su mayoría de 2/3, la que proceda con el mecanismo previsto en la constitución para designar un nuevo CNE. Pero además es necesario designar el resto de los poderes públicos, irregularmente constituidos: terminar de designar al TSJ, pues en 2017 solo fueron designados 13 de sus 32 magistrados; designar el Fiscal General, el Contralor General de la República y el Defensor del Pueblo. ¿Es posible hacer esto en las condiciones actuales? Es decir, ¿Es posible hacerlo de manera que estas instituciones o funcionarios tengan la posibilidad real de ejercer sus funciones de manera eficaz?, desde luego que no. Por eso es imprescindible que primero cese la usurpación, que después se constituya el gobierno de transición para que paralelamente la AN vaya poniendo orden legal e institucional en el país.

Por ejemplo, para designar el CNE hay que comenzar por modificar la Ley Orgánica del Poder Electoral (LOPE) –aprobada por la AN pro régimen del periodo 2010-2015– pues no olvidemos que sus artículos 19 y 20, precisamente los que prevén como se constituye el CPE, son inconstitucionales, pues establecen que dicho Comité está integrado por una mayoría de miembros (11 de 21) que son diputados –miembros de una institución política del estado– y no integrantes de la sociedad, como establece el artículo 295 de la Constitución. Elegir un CNE a partir de un CPE conformado de acuerdo con la LOPE vigente no solo es arrancar de manera inconstitucional, sino también con mal pie, al continuar despojando a la sociedad civil de uno de sus derechos y atribuciones.

Una vez modificada la LOPE y constituido el CPE –como ordena la Constitución y que se refleje adecuadamente en la ley– se inicia un proceso de postulación, selección y designación de candidatos, cuya duración –de acuerdo a los lapsos establecidos actualmente en la ley– no es menor de dos o tres meses. Desde luego que son lapsos que siempre se pueden modificar, recortar o simplificar. Pero debe haber un tiempo, por mínimo que sea, para que el CPE reciba y seleccione los candidatos que propondría a la AN para su designación.

Pero, a pesar de que lo descrito es muy importante, no es lo más importante.Lo más importante es que ese CNE que surja de la actual AN pueda en verdad ejercer sus funciones y que cuente con las condiciones materiales, físicas, para hacerlo. Eso, claramente, no es posible que se pueda hacer en este momento, sin que se haya despojado al país de la rémora que supone este régimen dictatorial . Ese CNE sería inmediatamente perseguido y acosado por el régimen –que espera cualquier error u oportunidad– y probablemente correría la suerte de los integrantes del TSJ designados por la actual AN en 2017 y que se han visto precisados a irse al exterior. Que ocurra lo mismo con los rectores del CNE marcaría más que una victoria un fracaso y un retroceso en el nuevo escenario político de la oposición.

Con relación al tema electoral, surgen una serie de interrogantes que es imprescindible despejar: ¿Puede un CNE sesionar desde el exilio? ¿Puede depurar el Registro Electoral desde la distancia u organizar y supervisar el registro de varios millones de electores que están en el exterior? ¿Podría revisar y actualizar el sistema automatizado de votación, para que sea confiable para los venezolanos? ¿Puede emprender una agresiva campaña para rescatar la confianza en el voto que los venezolanos han perdido? ¿Podría conducir y organizar el proceso de legitimación y fortalecimiento de los partidos políticos y la restitución de sus derechos políticos a los candidatos ilegalmente inhabilitados? Por último, ¿Podría, tan siquiera, ejecutar un “presupuesto” que le asignara, hipotéticamente, la AN? Desde luego que no. En este momento, ni en lo inmediato, podría cumplir con las tareas señaladas y otras indispensables, para organizar unas elecciones libres, que es lo que aspiramos todos los venezolanos y alienta la comunidad internacional que nos apoya.

No tiene, entonces, ningún sentido designar un organismo que no va a poder cumplir cabalmente con sus funciones. Como hemos dicho, ya hemos vivido esa experiencia con los 13 funcionarios del TSJ, designados por la AN en 2017, y que hoy están en el exilio. Ya tuvimos, además, en 2017 una experiencia fallida en designar un CNE por parte de la AN, no vale la pena repetirla por complacer al impaciente público de galería y managers de tribuna. Es que hasta parece una maniobra de la dictadura para desprestigiar nuevamente a la oposición y a Juan Guaidó, buscando que se estrelle con una medida precipitada.

Puede ser idílico hablar de nombrar desde ahora un CNE; sin duda es una propuesta “agresiva”, que trasluce “determinación”, “radicalismo”, que seguro es lo que muchos venezolanos quieren escuchar –y por eso algunos lo proponen–, pero aparte de ser una idea romántica, “radical”, es utópica, irreal e imprudente y la impaciencia nos conduciría a enormes frustraciones que terminarían de minar la credibilidad que queda en el venezolano en los procesos electorales, que ya está bastante deteriorada. Por eso a la pregunta del título, ¿Un CNE de Guaidó?, respondo tajantemente, no creo que sea idea de Guaidó.

Hay muchos más puntos por hablar sobre este tema, pero por esta vez con los esbozados es suficiente para recordar que, en materia electoral, se deben dar pasos muy seguros y firmes pues se trata de restituir la fe y confianza de los venezolanos en un mecanismo –el voto– que es la base para reconstruir nuestra democracia y sistema de libertades.

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

 5 min


Lester L. López O.

Apreciación de la situación política # 147

El fin de semana pasado la sala situacional y de guerra psicológica del régimen, a través de las redes sociales, desarrollaron la forma de hacer creer a buena parte de los usuarios que la intervención militar por tropas extranjeras era inminente para el amanecer del lunes 04. Aunque hubo una reacción por parte de voceros de la oposición para desmentir semejante acción, muchos usuarios amanecieron con la sensación de desengaño que la expectativa de un desenlace inmediato para salir del régimen no se había cumplido.

Es evidente que la oposición debe estar pendiente de que esta generación de expectativas sean desmentidas y neutralizadas inmediatamente, para mantener la motivación de la gente a participar en las acciones de calle previstas para presionar al régimen y demostrar a la comunidad internacional el deseo del cambio que tenemos los venezolanos. Sin embargo, los ciudadanos, en su mayoría, no cayeron en el engaño y saben que hay un proceso en marcha para lograr el cambio político anhelado en el mediano plazo.

Una señal importante para la oposición y el presidente encargado es que paulatinamente los medios de comunicación han comenzado a entrevistar a sus voceros quienes abiertamente hablan del presidente encargado y su plan para superar la crisis, cuestión que no había ocurrido la semana anterior. Las actividades del presidente encargado, el respaldo recibido el mismo lunes por la mayoría de los países de la comunidad europea y el reconocimiento público de muchas asociaciones civiles, ongs, gremios profesionales y académicos y de mucho de los partidos políticos que aún estaban renuentes con el plan presentado, han fortalecido la posición e imagen del presidente que ha comenzado una intensa campaña de información para cada uno de los sectores involucrados en el denominado Plan País de recuperación nacional.

Pero en definitiva el punto importante y definitorio para las próximas semanas, o días, es la ayuda humanitaria y su entrada al país. El régimen parece que ha convertido esta ayuda humanitaria en el punto de inflexión, o de no retorno, vital para su permanencia en el poder y, para la oposición, la punta de lanza para ganar la confianza de los venezolanos y el apoyo definitivo de comunidad internacional pero, especialmente, de la neutralidad del secretario general de la ONU y del sumo pontífice en el Vaticano

El bloqueo con una cisterna y dos contenedores del puente binacional colombo venezolano “Tienditas” por parte del régimen, evidencia la disposición de este de jugarse el todo por el todo para impedir el ingreso de la ayuda humanitaria, pero ¿Estará la cúpula militar dispuesta a asumir las consecuencias de este bloqueo? Ellos tendrán la última palabra entre cumplir su deber con la nación desconociendo al régimen y apoyar el ingreso de la ayuda humanitaria, o enfrentar una amenaza que no podrán detener.

@lesterllopezo 08/02/19

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Unos años atrás, en el 2012, conversaba con un amigo en relación a la celebración de los 50 años del triunfo de Venezuela en los II Juegos Iberoamericanos de Atletismo, realizados en Madrid, España, el año 1962. Le comentaba lo siguiente:

-Para esos juegos la delegación venezolana contaba solamente con 18 atletas en la rama masculina y con una extraordinaria atleta como fue Gisela Vidal, en la rama femenina. Pero las delegaciones de otros países eran muy numerosas y algunas superaban los 100 atletas; por eso, cuando nuestros deportistas alcanzan aquella inesperada victoria, son bautizados como “Los Superdotados”.

-Nuestra única atleta, Gisela Vidal, ganó medalla de bronce en la competencia de salto largo, mientras que los varones dominaron en masculino por un punto sobre Brasil. En ese grupo de superdotados, se encontraban Horacio Esteves, Rafael Romero quien fue el triunfador en los 100 y 200m planos, Arquímedes Herrera, Arístides Pineda, Lloyd Murad, Juan Muñoz, Hortensio Fucil, Héctor Thomas, Roberto Caravaca, Jesús Rodríguez, Teófilo Davis Bell, Andrés Fawre, Víctor Maldonado, Lancelot Bob, y otros tantos que se me pierden en el recuerdo.

Anecdótico de aquellos juegos fue cuando Venezuela ganó oro en relevo 4 x 400m, corriendo Arístides Pineda la primera manga y rematando Hortensio Fucil, sumando unos puntos que fueron decisivos para el triunfo final, uno de los brasileños que competía en este relevo, que para Brasil hubiera sido suficiente para ganar los juegos, dijo refiriéndose a nuestro rematador: ese negro no es un “fusil”, eso es una bala.

-La mayor parte de estos atletas se formaron en los campos deportivos de las compañías petroleras Shell y Creole, en los estados Zulia, Anzoátegui y Monagas, por ello la mayoría son zulianos, e incluso hay uno de Gibraltar.

En este momento, al mencionarle que un atleta era de Gibraltar, mi amigo me interrumpió con la siguiente pregunta:

-¿Por qué un atleta español, de Gibraltar, participó en esta competencia con el equipo venezolano?

Mi amigo cometió un error al indicar que Gibraltar pertenece a España, cuando desde el año 1713, mediante el Tratado de Utrecht, la Península de Gibraltar está bajo la soberanía del Reino Unido como Territorio Británico de Ultramar. Además, mostró desconocimiento de nuestro país ya que no sabía que en el estado Zulia, al sur del Lago de Maracaibo, hay un poblado llamado Gibraltar, que al igual que el Gibraltar europeo está lleno de leyendas y tiene una historia fascinante.

Febrero de 2019

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