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Opinión

Pedro Vicente Castro Guillen

Les confieso que había pensado el titulo inicial de este artículo: “Tenemos una estrategia”, pero está muy claro que en la política moderna de acuerdo al Maestre Maquiavelo las estrategias no se revelan, podríamos agregar, que por razones obvias.

Después de muchos esfuerzos y tiempo se ha logrado que confluyan en un mismo camino varias fuerzas políticas sobre todo las que están en la Asamblea Nacional (AN) más otras que se agrupan en la intersectorial sindical, intergremial, el comité de conflicto y otros sectores sociales que actúan bajo el paragua del Frente Amplio. Ahí se ha logrado una Política bajo la dirección de la AN.

Ello se facilitó con la decisión de los partidos de respetar el acuerdo de la sucesión en la Presidencia de la AN, lo que permitió fortalecer una unidad política que es indispensable para salir de este régimen, a esto ayudo y mucho la inmensa presión social porque apareciera una política que marcara una trayectoria clara y creíble para acabar con el inmenso sufrimiento social resultado de una hiperinflación que maduro no hace sino alimentar día a día, la caída imparable de la producción petrolera, la debacle de los servicios públicos, la huida de los venezolanos (sobre todo los jóvenes) frente a la imposibilidad de poder subsistir a la que se suma la incapacidad de formarse una expectativa de futuro en la Venezuela subyugada por el castro-chavismo-madurismo.

La elección como Presidente de la Asamblea nacional del Diputado Juan Guaidó, ha proporcionado una cara, un liderazgo, que los ciudadanos estábamos clamando porque apareciera. Ya está ahí. Y planteó en el Cabildo realizado en Caracas el viernes 11 pasado del corriente que el asume el reto con la fuerza que proporciona el apoyo de todos los venezolanos que queremos que esto acabe. No voy a entrar en detalles jurídicos sobre todo lo que implica la usurpación del poder por parte de Maduro, porque otras personas más competentes que nosotros han planteado el tema con mayor claridad.

Lo concreto es que la unidad es con la Asamblea Nacional que hoy con Juan Guaidó a la cabeza se convierte de manera clara en la dirección política de la oposición que está en perfecta sintonía con el mundo democrático que hoy de manera abierta y sin ambages desconoce a Maduro como presidente legal y legítimo de nuestro sufrido país y, lo conoce como el sátrapa que es de hecho en un ejercicio despótico del poder.

Ahora a los ciudadanos nos toca responder al llamado del Presidente Juan Guaidó y apoyar generando la masa que produce la fuerza que se necesita para expulsar del poder a Nicolás Maduro y su mesnada de turiferarios que le secundan. Necesitamos manifestarnos, mostrarnos a nosotros mismo y al mundo democrático que somos mayoría, que estamos como un bloque por terminar el mandato tiránico del socialismo en el siglo xxi.

El próximo 23 de enero, fecha que conmemora la conquista democrática con la caída de la dictadura del Gral. Pérez Jiménez, todos estamos obligados a tomar la calle acompañando a la Asamblea nacional, a los partidos, a las fuerzas políticas, sindicales, gremiales y sociales que tenemos el único fin de terminar con la destrucción nacional y conquistar una patria Republicana y Democrática. Debemos responder con fuerza y determinación al llamado del Presidente Guaidó de que seamos la fuerza que el necesita para realizar la tarea que todos deseamos ver a Nicolás y sus secuaces fuera del poder. @pedrovcastrog

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¿La llamada Ley marco de estatuto de transición política y restitución de la vigencia de la constitución es asumida por los dirigentes políticos como una herramienta para lograr cohesionar a la sociedad venezolana en función de una hoja de ruta hacia un cambio político?

¿De qué manera el ciudadano logra entender la relación entre esa Ley marco y las tres etapas a las que el diputado Juan Guaidó se ha referido en cada cabildo abierto?, a saber: el cese de la usurpación, instalar un gobierno de transición y convocar a elecciones libres.

En ese mismo sentido, el denominado Plan País ¿tendrá alguna relación con esas tres etapas que se han divulgado a lo largo y ancho del país, logrando con ese ejercicio de encuentro entre el presidente de la Asamblea Nacional y los electores restaurar los niveles de conexión entre estos dos actores claves en cualquier proceso político que se asuma como transición o cambio político?

Hay tres piezas importantes de un rompecabezas llamado “transición”. Una de ellas es la hoja de ruta política que está expresada en esa Ley marco. La otra es la hoja programática, que puede identificarse en el contenido del Plan País. Por último, el liderazgo político que hoy encuentra en Juan Guaidó un rostro joven, sin desgaste y con mucha energía.

Juan Guaidó pareciera está llamado a asumir un papel de líder cohesionador, que como bien lo describen distintos autores, es aquel que se destaca por ser cooperador, mediador en cualquier conflicto o enfrentamiento, sensible, amigable, empático y asertivo, capaz de liderar un proceso político complejo y procurar la integración, la unión de todos los actores sociales y fomentar la creencia en el principio que dice que “todos somos uno”.

Como presidente de la AN, a Guaidó le corresponde reconectar al Parlamento con sus electores. En tal sentido, su tarea inmediata es procurar restaurar niveles de confianza en la Asamblea Nacional y su capacidad de actuar con la mayoría democrática en un clima de armonía, que solo puede ser producto de un pacto o acuerdo entre los parlamentarios democráticos.

Restaurando la confianza del elector con la Asamblea Nacional, podrá lograr que haya una efectiva defensa de la institucionalidad del Poder Legislativo y una mayor disposición a respaldar sus acuerdos y posiciones políticas en defensa de la restitución del orden constitucional y democrático en Venezuela.

Así mismo, Guaidó tiene la oportunidad de unir las piezas de un rompecabezas llamado unidad superior, a través de la cual se podrán concretar con mayor efectividad las acciones que concretarán en la práctica la aplicación efectiva del artículo 333 de la Constitución, el cual es genérico y muy amplio, dando lugar a muchas interpretaciones. Eso solo un líder cohesionador podría superarlo, a través de la construcción de consensos entre todos los sectores de la sociedad civil.

En este sentido, Juan Guaidó se convierte en un líder cohesionador promotor esencial de la Unidad Superior y de la construcción de una hoja de ruta compartida hacia el cambio político del país. Así como hace 20 años la interpretación judicial permitió buscar en la soberanía popular la ruta hacia el cambio político, hoy, nuevamente, tenemos que buscar en la soberanía popular y en los instrumentos propios de la Asamblea Nacional, la interpretación jurídica para lograr una solución política.

Pero aquel momento de la decisión de la Corte Suprema de Justicia, el 19 de enero 1999, fue asumido en términos generales como un “momento constituyente”, tal y como lo calificó el doctor Allan Brewer Carías. Hoy el momento es otro y a diferencia de hace 20 años, no hay un Tribunal Supremo de Justicia que esté al servicio de la democracia y de la sociedad en la búsqueda de una solución.

Cuando Guaidó plantea como primera parte hacer que cese la usurpación, a mi entender, se refiere a restituir el orden constitucional y, entonces, abordar el orden democrático a través de una transición que le lleve a juramentarse formalmente como Presidente provisional.

Pero hay que tener claro que el derecho no es suficiente para poder impulsar ese proceso político de cambio que todos aspiramos. Lograr ese cambio sin la institucionalidad debida es una odisea y un gran reto que solo la Asamblea Nacional, con su legitimidad y legalidad, puede responder en el marco de los artículos 5 y 333 de la Constitución.

Los cabildos abiertos y sus decisiones vinculantes han despertado la esperanza, son parte de la institucionalidad que necesita el país y son espacios en los cuales se reivindica la participación ciudadana, confiscada en estos tiempos por el poder popular.

Pero los cabildos abiertos son una pieza más, también necesitan de una institucionalidad efectiva para hacer que sus decisiones sean de manera efectiva vinculantes. Por su parte, la Asamblea Nacional debe mirar ese ejercicio de participación e inclusión a través de los cabildos abiertos, como una herramienta que les ha permitido relegitimarse como único poder político válido del Estado venezolano.

En lo personal, creo que los cabildos deben seguir realizándose, pero los mismos deben concluir con manifiestos, con declaraciones que reafirmen el Acuerdo de Usurpación de la AN, que respalden la Ley marco de transición. Por su parte, la Asamblea Nacional debe asumir el debate del Plan País y transformarlo en un acuerdo político que vuelva a los cabildos abiertos para ser validado y debatido. Pero también, para qué con los diputados electos en los circuitos respectivos, electores y elegidos, construyan la visión del país federal y descentralizado en el marco de esa hoja de ruta y adecuando ese contenido a la realidad propia de cada estado.

No cabe duda que el liderazgo que impulse el cambio debe venir de la sociedad democrática, pero la ruta debe ser dibujada bajo la conducción de la Asamblea Nacional. Para que esa conducción logre la suficiente confianza en sus electores, Juan Guaidó debe asumir un liderazgo cohesionador como reto inmediato. Las piezas parecieran estar allí, ¿será este el momento del cambio?

@carome31

22 de enero de 2019

POLITIKA UCAB

https://politikaucab.net/2019/01/22/un-liderazgo-cohesionador-para-enfre...

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El comentario de la semana

Nosotros los venezolanos vamos a estar presentes este 23 de enero, participando activamente, porque tenemos claro, en primer lugar, que se trata de un deber, y los ciudadanos cumplimos los deberes con la misma fuerza con la que reclamamos el respeto a nuestros derechos. Así se construye una República y a esa costumbre debemos apelar todos si realmente queremos reconstruir moral, cívica, cultural, económica y socialmente a Venezuela. La tragedia que estamos sufriendo no se soluciona con mesías o caudillos. Para salir de esta situación es indispensable que los ciudadanos tomemos conciencia del momento, del daño causado y del enorme potencial que tenemos para superar la crisis, si todos remamos en la misma dirección.

Si algo bueno pudiera dejarnos esta crisis, es que con ella podrán irse los viejos vicios y también los nuevos, los ladrones de ayer y los de hoy, los mentirosos y los egos que permitieron la llegada de esta revolución del mal y los que ahora con esas mismas prácticas tratan agónicamente de mantenerlos, de mantenerse o de sobresalir con el “pescueceo”. El final de esta crisis está cerca y con ella debe morir la politiquería, -de ayer y de hoy y venga de donde venga-, para dar paso el ejercicio de la política decente, transparente, clara y de cara al ciudadano. Y el ciudadano, en esta nueva hora, no puede quedarse, como ayer, pintado en la pared viendo como cobran y se dan el vuelto. Es imprescindible que la ciudadanía, la Sociedad Civil toda, participe activamente y ello significa entender que también tenemos una alta cuota de responsabilidad en la reconstrucción nacional y que debemos estar vigilantes, exigir, supervisar, controlar y velar por un desempeño dentro del “deber ser”.

Valoramos que la Asamblea Nacional, su nueva directiva, decidiera reconstituirse y retomara el contacto con el país, con los ciudadanos, no solo para respetar lo establecido en los artículos 66 y 197 de la Constitución Nacional, referentes al derecho que tenemos los electores a que nuestros representantes rindan cuentas públicas, transparentes y periódicas sobre su gestión … o que los diputados están obligados a sostener una vinculación permanente con los electores, mantenernos informados y escuchar las sugerencias que se les pueda hacer … sino además, porque están dando respuestas al clamor nacional y están tratando de recuperar la legitimidad de desempeño que se ha perdido desde el 2016. Por eso Aragua en Red apoya la realización de los “Cabildos” como mecanismo de información para el ciudadano y como herramienta para unificar y masificar el mensaje.

Nuestro camino de lucha ciudadana no termina este 23 de enero, si es que hemos entendido bien de lo que se trata, es decir, 1.- Sacar a un gobierno incapaz, delincuente y usurpador. 2.- Superar un sistema económico y social empobrecedor e indigno. 3.- Echar las bases para establecer constitucionalmente un gobierno de transición con un plan de emergencia nacional previamente acordado y dado a conocer al país, garantizando así su gobernabilidad. 3.- Preparar una elección nacional, transparente, legal, legítima, constitucional y finalmente, 4.- Manteniendo esa unidad de propósitos y ocuparnos sin exclusiones a reconstruir a Venezuela.

Entendida la hoja de ruta anunciada, “asumida la actitud vigilante y la participación activa” de la cual hemos hablado, es necesario ahora imponernos dar respuestas: ¿Cómo hacemos todo eso? Primero: Vamos a sacar a este gobierno porque los ciudadanos decidimos hacerlo, actuamos sin cálculos y no vamos a retroceder hasta lograrlo. Segundo: Porque sabemos que existen distintos planes de reconstrucción nacional de mediano y largo plazo y ahora debemos exigir que sea uno solo, previamente discutido y acordado nacionalmente, al que vamos a apoyar todos los venezolanos. Tercero: Entendemos que es necesario pasar por un gobierno de transición, pero debemos exigir las bases legales y constitucionales que lo hagan posible, (haciendo más fácil el reconocimiento internacional). Necesitamos una Ley de Transición y un acuerdo político que le de sustento a dicha transición, -ambas cosas debemos exigirlas-. Cuarto: El país quiere y requiere una elección presidencial, pero es necesario exigir que los responsables de llevar adelante los cambios y mecanismos que la hagan posible, se ocupen sin más dilaciones de hacerlo. Necesitamos cambios en el CNE, nombrar a los rectores que corresponden y cuyo tiempo está vencido. Ocuparse de corregir los vicios legales que enturbian el proceso electoral y eso es URGENTE y tiene meses de retraso. Quinto: Necesitamos consolidar la UNIDAD NACIONAL en el propósito de reconstruir a Venezuela, para ello se requiere la participación de todos los que de buena voluntad sientan la necesidad de actuar y ese llamado debe ser sin exclusiones. Para lograrlo es imprescindible la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional. Todo esto es posible, pero los ciudadanos debemos exigirlo a los responsables de llevarlo a cabo, tenemos que contar con las herramientas para lograr el cambio, basta ya de tanto hablar y de no hacer nada. Sexto: Esa Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional también debe amparar a los miembros de la Fuerza Armada Nacional. Al margen de que pueda gustarnos o no, debemos tener claro que todos los cambios que requiere nuestro país a corto y mediano plazo son posibles con el concurso de la actual Fuerza Armada nacional que ha comenzado a entender que su servicio al país pasa por el acatamiento de lo establecido en la Constitución Nacional. Más pronto que tarde debe convertirse en la Fuerza Armada de Venezuela y de todos los venezolanos. Séptimo: Debemos agradecer el contundente apoyo internacional que estamos recibiendo en nuestra lucha democrática, pero a la vez, estamos obligados a ponérsela más fácil a la comunidad internacional y para eso es necesario dar respuestas y soluciones constitucionales y legales a los problemas nacionales y mostrar una cara UNIDA, -no de la oposición-, sino del país democrático y eso incluye a la sociedad civil partidista y no partidista, pero especialmente a los partidos políticos.

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Luis Ugalde

El desierto reverdece y donde todo era aridez y tristeza brota la primavera. Es un hecho indudable que desde el 5 de enero el país vuelve a sonreír en medio de su enorme y creciente tragedia. Hay salida, hay fuerza de cambio, hay esperanza creativa y empieza a despuntar la imprescindible unión superior entre diversos. Casi inesperadamente las miradas del país y del mundo democrático se centran en la legítima Asamblea Nacional con su Presidente Juan Guaidó y su Directiva unitariamente elegida. Guaidó simboliza el futuro democrático sin odios, con la mano abierta al abrazo e invitando a su apoyo y responsabilidad decisiva a quienes lo pueden y deben dar: el pueblo movilizado y repolitizado y la Fuerza Armada democrática. Tres palabras claves: Usurpador, Transición y Elecciones Libres. Guaidó ha expresado con mucha claridad que para sacar al usurpador hay que poner a valer el sentimiento democrático de la inmensa mayoría de los venezolanos y ha invitado por activa y pasiva a la Fuerza Armada a cumplir su deber constitucional. La Asamblea propone una Ley de Amnistía para los civiles y militares que den su paso decidido para salir de este régimen colapsado y sin esperanza que ha entronizado la miseria. Los gobiernos democráticos del mundo han manifestado su apoyo a la AN en la tarea de reponer la constitución y restablecer la democracia.

Seguramente no se podrá realizar antes de fines de 2019 la elección presidencial libre y democrática (que fue negada en 2018) sin presos políticos, sin candidatos ni partidos inhabilitados, sin ANC dictatorial y supraconstitucional, con nuevo CNE y con todo el proceso electoral transparente. Pero la transición ya la siente cada uno de los venezolanos en su interior y en un mes su esperanza ha pasado de la noche al día. Ahora hay que cuidar que no se apague, sino que se convierta en fuerza eficaz para el cambio. La política sin emoción no se mueve, pero ésta sin racionalidad se estrella. Los dirigentes deben sobresalir por su capacidad de mover emociones y orientarlas con serenidad, como Guaidó lo va haciendo: escuchar al pueblo y dirigirlo con esperanza creativa, sin caer en ilusiones frustrantes. La política transforma lo posible para convertir en realidad lo necesario.

23 de enero con tiempos distintos. El proceso electoral necesita nueve meses para hacer realidad una elección de Presidente en forma limpia y libre. En cambio es criminal cada día que se demora la creciente hiperinflación y el cierre a la ayuda humanitaria. Abrir puertos y aeropuertos para que entre la solidaridad internacional y unir los corazones de millones de venezolanos para activar un inmenso voluntariado sin barreras, que nos moviliza y une. Sería criminal que el usurpador impusiera más meses sus políticas económico sociales que hunden la producción nacional, cierran las empresas y matan de hambre y exilio a millones de venezolanos. Venezuela no puede salir de esta inmensa tragedia sin cambiar cuanto antes de régimen y desarrollar la producción económica y mejorar el poder adquisitivo salarial, sin una muy fuerte ayuda internacional, con refinanciamiento de la deuda e inversión. Es imposible que todo esto ocurra con este usurpador empeñado en sustituir la realidad trágica con mentiras e ilusiones de prosperidad al tiempo que sus políticas refuerzan las ruinas. La tragedia nacional hay que frenarla ya, aunque el nuevo gobierno democráticamente elegido no pueda llegar antes de un año. Por eso es imprescindible que avance la transición que ya ha comenzado. Impresiona ver y sentir que en una semana millones de venezolanos han pasado de una aparente parálisis desesperada a una movilización de esperanzas. Las Asambleas y Cabildos Abiertos están brotando como hongos con una ciudadanía movilizada, reflexiva y exigente.

El 23 de enero es la fecha emblemática de la unión de todos los demócratas civiles y de la Fuerza Armada para salir del dictador. El primer gran cambio será encontrarnos ese día multitudinariamente en más de un centenar de plazas y calles dentro y fuera del país. Vernos y sentirnos movilizados y que el mundo nos vea así. Que la Fuerza Armada se identifique sumándose y se redima diciéndole al usurpador y a los cubanos que se tienen que ir para que Venezuela viva. Este 23 de enero no será el final, sino la prueba de que la transición acumula fuerzas aceleradamente. Como dice el bíblico salmo 126 “Los que siembran con lágrimas cosechan con cantos de alegría” y ven que el desierto reverdece.

Después de estas primeras lluvias se abre la etapa de nuevas siembras y cosechas que exigen esmerada preparación de la tierra y sin precipitaciones. Se multiplicarán los cabildos, se repolitizará la sociedad civil con nueva conciencia ciudadana y renacerán los valores morales: todos unidos para salir del túnel de la muerte, todos unidos en defensa de la vida.

No confundir la esperanza creativa activada con la ilusión mesianista de un juramento solitario. Venezuela guiada por su AN y su Presidente Guaidó (que ha demostrado valor y serenidad) entra en una nueva etapa, asumiendo con responsabilidad y creatividad lo público arrebatándolo a quienes lo han convertido en botín criminal. El cambio y la transición están en marcha, porque en marcha está - no una juramentación sin soporte social ni fuerza-, sino el pueblo soberano que camina hacia la reconciliación para restablecer la gran unión nacional capaz de producir libertad y vida entre todos y para todos.

Caracas, 21 de enero de 2019

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Siempre hemos criticado a quienes arremeten en contra de determinadas actitudes de los diferentes grupos de oposición, todos los cuales son necesarios. Sin embargo, en esta coyuntura, en la cual se requiere más que nunca la unidad, consideramos necesario alertar sobre algunos hechos que podrían frustrar el desenlace que todos deseamos. Debemos dejar de lado las prédicas absolutistas. No es conveniente exigir coincidencia del cien por ciento en lo que se propone. Muchos compatriotas pecan de intransigencia. En su gran mayoría son ciudadanos que actúan de buena fe y que luchan por la democracia, pero por alguna razón no perciben que se requiere cierta dosis de flexibilidad, sin pisotear los principios.

En una situación política compleja es recomendable que los absolutistas bajen el volumen. Nuestro problema no es matemático, por lo que siempre habrá diferentes opiniones sobre determinado tema y ello es positivo. Lo grave es no querer ceder ni un milímetro a la hora de tomar decisiones en contra del totalitarismo. Tampoco es un problema jurídico y aunque lo fuese, cada abogado, sea constitucionalista o no, tiene su propia interpretación de la Carta Magna y, desde luego, abundan los aficionados al derecho. Como el problema es político, no suman los absolutistas que arman la de San Quintín, cada vez que la Asamblea Nacional y su presidente Guaidó deciden determinada acción.

El objetivo común de los demócratas es sacar a Maduro lo antes posible. Hay dos vías. Por la fuerza de las armas, como salió la dictadura de Pérez Jiménez, y la constitucional. Cualquiera de ellas es válida para desalojar un régimen que usurpa el poder y viola los derechos humanos. Como los civiles no tenemos armas, teóricamente pareciera que no queda otra que apegarse a la vía constitucional. Sin embargo, frente a una dictadura la Constitución es letra muerta, por lo que hay que seguir acorralando a Maduro para obligarlo a ceder en una negociación que abra las puertas a una elección con un CNE diferente, entre otros requisitos.

Juan Guaidó no se ha juramentado como presidente porque debe estar consciente de que apresurarse sería un saludo a la bandera, como fue la declaratoria de abandono del cargo. Está haciendo lo políticamente viable: calentar gradualmente la calle y apoyarse en los países democráticos del mundo. Se espera que ello pueda producir una fractura en la Fuerza Armada y en la gente que hasta ahora apoya a Maduro, lo cual debe conducir a una salida política.

Mientras Maduro pide cacao a la Unión Europea y a Trump, Juan Guaidó declaró que busca tender puentes con la Fuerza Armada y con el chavismo disidente. Está en lo correcto. Si no queremos botar la pelota tenemos que confiar y apoyar irrestrictamente a Guaidó y a la Asamblea Nacional. Ojalá prive la sensatez. Probablemente este 23 de enero no se repita lo de 1958, pero será un paso firme para la salida del régimen.

Por otra parte, es inevitable comentar sobre las declaraciones de Eduardo Fernández, de Claudio Fermín y de Felipe Mujica. La trayectoria de Eduardo amerita que se respete su opinión, aunque no la compartamos. Promovió la votación de mayo, la cual fue rechazada por los países democráticos, y constituye uno de nuestros principales activos. Además, pareciera contradecirse cuando en su reciente artículo dice que “Más tarde o más temprano habrá que consultar al soberano en unas elecciones transparentes, bien organizadas y respetadas por todos los que participen en ella” ¿Es decir que acepta que la de mayo no cumplió con estos requisitos?

Claudio Fermín fue jefe de campaña de Falcón en la elección espuria, por lo que ahora declara que “Maduro es el presidente, no usurpa el cargo porque ganó los comicios. Claudio obvia que en esa elección fueron vetados los principales partidos y que solo un grupo minúsculo la acepta como válida.

Felipe Mujica declaró que el MAS no ha decidido si participa en la concentración del 23 de enero “porque primero queremos saber de qué se trata. Si vemos que esa movilización corre riesgo de convertirse en un evento de violencia que termine favoreciendo al gobierno lo diremos, nosotros no queremos ser responsables de actos que se cometan como en el pasado... No le damos mayor valor o menor a lo del tema de usurpador, Maduro es una realidad, el chavismo es una realidad”. Lamentable que niegue el derecho a la protesta y no achaque la violencia al régimen, como ha sido evidente. De acuerdo con que diga que Maduro es una realidad, pero eso no quita que sea un usurpador, lo cual Mujica elude.

No es de extrañar la conducta de algunos que, por decir lo menos, desde hace tiempo tratan con guantes de terciopelo al régimen Quienes son firmes opositores deben cerrar filas con Guaidó y recordar el espíritu de unidad que privó el 23 de enero de 1958.

Como (había) en botica:

La intervención de los militares en la caída del dictador Pérez Jiménez se produjo gradualmente. Se logró después del fracaso del alzamiento de los tenientes coroneles Martín Parada y Hugo Trejo, el 1 de enero, y de la posterior expulsión del general Rómulo Fernández. Por último, ante las protestas de los civiles, el capitán de navío Vicente Azopardo alzó la flota y el coronel Quevedo y otros oficiales le quitaron el respaldo. Al final, dos de los más afectos al dictador, los coroneles Romero Villate y Roberto Casanova, también se le voltearon.

¡Todos a protestar el 23 de enero en contra del usurpador y en apoyo a Guaidó!

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Edgar Benarroch

El 23 de enero de 1958 fue depuesto el dictador Marcos Pérez Jiménez gracias a la conjunción de la Fuerza Armada y la población civil que decidieron no tolerar más la violatoria conducta del régimen a los derechos humanos y desconocimiento muy particular y bestial a los políticos con persecución, encarcelamiento y asesinato a quienes disentían del gobierno y luchaban por el cambio. Esos dos factores, Fuerza Armada y pueblo civil fueron definitivos en la salida del régimen opresor que, a pesar de ser militar, solo una élite de ellos, bien escogida por el mandamás, fueron quienes avalaron el oprobio y la fuerza bruta.

Después de salir del régimen dictatorial el país se insufló de esperanza en la naciente democracia que duro cuarenta años, siendo estas cuatro décadas el periodo de mayor prosperidad de la Republica en todos los sentidos y con vigencia de los principios de los pueblos civilizados.

Luego de esos cuarenta años, en 1998, gana las elecciones el Teniente Coronel Hugo Chávez y se instala un gobierno que desde sus primeros días dio muestras de totalitarismo y desconocimiento a las normas y principios que en el pasado nos proporcionaron progreso y paz. Cada día se hacía más pesado el gobierno y la administración de nuestros recursos fue atendida como una hacienda particular en la que el dueño dispone como le da su real gana sobre su posesión.

Nuestros ingresos se manejaron con total ausencia de criterio gerencial con solo el deseo antojadizo del gobernante. Todos los índices económicos y financieros señalaron el mal desempeño de la gestión con graves consecuencias para el país. Empezó la "chequera bolivariana" a funcionar adentro con dádivas y migajas para ganar voluntad interna y afuera con la idea de ganar adhesiones internacionales al funesto proyecto de socialismo del siglo XXI.

Chávez establece "amistad" con Fidel Castro y éste lo obnubila totalmente con su inmensa capacidad de conquista. Lo maneja a su antojo y por sus intereses y empieza la penetración del gobierno cubano en nuestro país, el primer paso fue "barrio adentro" concebido como un instrumento político muy lejos de la necesidad de atender la salud. Este programa fue muy importante en la reelección de Chávez que para la época no estaba bien su aceptación. Barrio adentro era y es manejado estrictamente por "médicos " cubanos que vinieron al país enviados por Fidel para cumplir una misión de captación a las dos "revoluciones", la de ellos y la nuestra. La invasión cubana se profundizó y en este tiempo manejan todo lo concerniente a la identificación ciudadana (cédula y pasaporte), los registros y notarías, los equipos de inteligencia, contra inteligencia y reprensión y gente autorizadas y bien informadas nos indican que en la Fuerza Armada también tienen voz de mando.

Chávez llegó al cinismo y desparpajo de calificar a Cuba como "el mar de la felicidad" cuando todos sabemos las paupérrimas y miserables condiciones que padece el pueblo de la isla. Parece un territorio de postguerra, todo está arruinado, sus casas destartaladas y con mobiliario, quien lo tiene, decadente sin que nadie pueda arreglar o reponer y dependiendo de la ignominiosa libreta de racionamiento que provee el gobierno, para poder subsistir.

Chávez llega a sus días finales por una penosa enfermedad que se lo lleva, viene al país en sus últimas horas y por instrucciones de Fidel proclama a Nicolás Maduro como su sucesor para evitar serios enfrentamientos en su partido y transmitirle al país su voluntad que la estimaba influyente.

Electo el Sr. Maduro Presidente de la Republica en elecciones cuestionadas y controvertidas, se inicia una época que más catastrófica no puede ser. Todos los índices de nuestra economía y finanzas se terminan de desplomar, políticas erráticas y desaciertos que producen la inflación más alta del planeta que ha empobrecido a la totalidad de la nación y un abusivo y grosero control de precios que solo ha traído escasez de alimentos, de medicinas y de todo.

La inadecuada e incomprensible política exterior, dirigida por inexpertos e improvisados, aunada a la realidad nacional nos tiene en un aislamiento como ningún pueblo latinoamericano ha tenido, sumándose ahora su ilegitimidad para el ejercicio de este nuevo periodo.

Todos los organismos internacionales y los pueblos libres del mundo se han pronunciado cuestionando severamente la presencia del Sr. Maduro en la jefatura del Estado y en contra de la usurpación. Peor, aunque posible, es difícil: economía destrozada, pobreza galopante, inseguridad de personas y bienes, hampa desatada, inmoralidad en el manejo del dinero de todos, PDVSA al borde de quiebra, el complejo siderúrgico de Guayana en el suelo y como si fuera poco acusado de narco régimen y propulsor de montoneras armadas de dentro y fuera del país, además de aliado con gobiernos fundamentalistas causantes de horrendos crímenes en el mundo.

La reacción frente a este infierno se concretará este miércoles 23 de enero con el pueblo en la calle pidiendo cese a la usurpación, libertad y progreso. Aspiramos, como ocurrió en 1958 que nuestra Fuerza Armada, bajo los efectos de un rayo de luz divina que los ilumine, se coloque al lado del pueblo que lucha, como también es deber de ellos por la vigencia plena de nuestra Constitución mancillada y pisoteada.

Ayer dieron la cara para reponer el Estado de Derecho, la libertad y la Justicia Social, ahora le sumamos a esas causales las fundadas investigaciones a que es sometido el gobierno por los horrendos delitos de narco tráfico, de mantenimiento y colaboración con grupos irregulares armados dentro y fuera del país, de alianza con gobiernos terroristas y de permitir y aupar invasión de nuestra soberanía por regímenes extraños.

Las razones son abundantes y nos obligan inaplazablemente a todos. Ayer los hombres de armas se colocaron al lado del pueblo, ahora hay más razones y más graves para que el mismo encuentro se produzca. Dios y la Patria os agradecerán.

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Jesús Elorza G.

La comunidad deportiva del baloncesto venezolano se sorprendió con la publicación del “Comunicado del Presidente de la Federación Venezolana de Baloncesto” en el cual hacía mención de las graves irregularidades que existen dentro de la federación:

En el texto, Bruno D`Addezio hace referencia a la rueda de prensa que estaba pautada para el día 15 de enero. Esta convocatoria fue hecha desde la cuenta Twitter de la Federación (FVB), pero el Presidente dice que no fue planificada por él y ni siquiera se le consultó la realización de la misma. Además, niega haber convocado a una "Asamblea Ordinaria" de la gestión del 2018 y tampoco fue informado los puntos a tratar en dicha reunión.

A su vez, menciona que, en el mes de agosto, fue registrada una empresa en USA bajo la dirección de dos integrantes de la junta directiva (Daniel Domínguez y Francisco Delgado, quienes además le pidieron que avalara esta operación y que le comunicara a la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) la decisión de enviar los fondos a esta nueva compañía.

A pesar de su respuesta negativa a esta solicitud, tres integrantes de la junta directiva (Daniel Domínguez, Francisco Delgado y Armando Becker) suscribieron una carta a FIBA solicitando el envío de los fondos a la cuenta de esta empresa. Incluso, en esta misiva fue colocado el nombre de Bruno D` Addezio para hacer creer que avalaba esta petición. “Actuaron sin mi consentimiento”.

Señala que “El señor Francisco Delgado constantemente ostenta y suscribe comunicaciones en representación de la federación con el cargo de Secretario General, “¡¡¡cargo que no existe en el organigrama de la FVB, siendo su verdadero cargo el de Director Técnico!!!”

Increíble pero cierto, en el comunicado se deja constancia que al Presidente de la Federación no lo dejaron entrar a las instalaciones físicas del ente. "Cambiaron la cerradura de la puerta de entrada de la sede de la Federación."

Se desprende del comunicado hecho público por el Presidente de la FVB, que miembros de la directiva de la federación vienen realizando actos muchos de los cuales pudieran calificarse de faltas estatutarias o administrativas, tales como la convocatoria a una rueda de prensa o a la realización de una asamblea general, a espaldas del presidente, es decir, usurpando sus funciones; pero, otros hechos cometidos, según lo señala el comunicado, pueden ser catalogados de dolosos y estaríamos entonces ante un concierto de personas para delinquir a través de la FVB.

Tal es el caso cuando estos directivos constituyeron una empresa mercantil en el exterior y luego piden al Presidente de la federación que los avale ante la FIBA, a lo cual se niega por estar en desconocimiento de lo que han hecho a sus espaldas.

No contentos con lo anterior, le presenta el señor Delgado un documento donde designa a un Gerente de Mercadeo de la FVB usurpando funciones que le corresponden al presidente y no solo eso, sino que le pide lo acredite como tal ante la FIBA, a lo que D`Addezio se niega igualmente.

Procede entonces el directivo Delgado a elaborar un documento donde se le designa Secretario General de la FVB y en base a ello solicita de la FIBA que transfiera los fondos de la federación a la señalada empresa mercantil. Enterado de ello el presidente de la federación, se niega rotundamente por cuanto no tenía conocimiento alguno de lo actuado y además, ¡¡¡SE HABRÍA FALSIFICADO SU FIRMA!!! en el nombramiento fraudulentamente efectuado y en la posterior notificación a la FIBA para que le transfiriera aportes económicos.

Esta allí, plenamente configurado, un acto delictivo agravado que debe ser denunciado a la brevedad posible por el presidente de la FVB ante el Ministerio Público para que este proceda a la acusación de los implicados ante los órganos judiciales correspondientes.

Es una obligación para el presidente de la federación hacerlo porque está en juego su valor moral como persona y como federativo; además, porque de no hacerlo, daría pie para que en el futuro pudieran acusarlo de colaboracionista en los hechos de corrupción mencionados.

En términos del baloncesto, pudiera decirse que Bruno con la publicación de ese comunicado le dio “Un Tapón” a aquellos que mediante acciones ilegales pretenden adueñarse de la dirección y bienes del equipo federativo. Ahora, con el control del balón debería iniciar un contraataque que obligue a los contrarios, incluyendo al refuerzo de la NBA, a replegarse y asumir un sistema defensivo en los tribunales penales del país.

Sin lugar a dudas, el arbitraje nacional e internacional expulsará a los infractores en este juego de poder por faltas acumuladas: estatutarias, administrativas, actividad delictiva múltiple, dolo y asociación para delinquir.

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