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Opinión

Impermeables al desaliento

“En Alemania Oriental la palabra intelectual tenía un acento despectivo tanto en el Partido como en el Ministerio de Seguridad, muchos trataban de defenderse de esas acusaciones de pensamiento elitista destacando que aceptaban el papel dirigente de la clase trabajadora…” (Marcus Wolf, jefe de los servicios secretos)

En la huelga de maestros contra el primer Gobierno del Dr. Caldera (año 1969), destacaba en el Comité de Conflicto” un joven maestro apostado frente a Escuelas y Liceos, exigiendo que sus colegas fuesen tratados de acuerdo al rol que desempeñaban, se refería al sueldo y programas de formación que permitieran a los maestros ascender en el escala de desempeño profesional, de acuerdo a sus méritos, a lo que se agregaban los Institutos de Previsión Social, estos objetivos resumían las razones de la huelga, que el joven docente refería en sus discursos. Esa actitud de mística gremial impulsó a Aristóbulo Isturiz, así se llamaba, como figura descollante de los nuevos dirigentes de la Federación Venezolana de Maestros, Con similar entusiasmo replicaba exigencias que constituían cuestión de honor para la Dirección gremial: “nuestra cualidad de maestros demanda no ser considerados empleados públicos, exigimos ser tratados acorde con la función que cumplimos”

La huelga triunfó. El Gobierno no los calificó de saboteadores ni les concedió el aumento con base en el sueldo de los empleaos públicos con menor remuneración. El joven dirigente gremial habría descalificado a sus dirigentes si ello se hubiera aceptado.

Posteriormente, Aristóbulo, ejerció una de las Vicepresidencias de la Asamblea Constituyente en 1999, y para sorpresa de muchos, coincidió con el doctor Allam Brewer Carias, profesor universitario de la UCV, en la defensa del Artículo 104 “La educación estará a cargo de personas de reconocida moralidad y de comprobada idoneidad académica. ... El ingreso, promoción y permanencia en el sistema educativo, serán establecidos por ley y responderá a criterios de evaluación de méritos, sin injerencia partidista o de otra naturaleza no académica.”

Desde allí en adelante Aristóbulo emprendió la reconversión ideológica, que le condujo a concebir a los docentes como empleados públicos, que acaten el dogma oficialista, prestos a desempeñar la función de comisarios políticos y custodios pasivos del Autoritarismo ideológico. “Sin maestros revolucionarios, leales al Gobierno, no hay Revolución “. Inspirado por la Revolución Cultural China, gravitaban en su cerebro las medidas ejemplarizantes del Gobierno de Mao Zedong, que formó un cuerpo especial, los Guardias Rojos, para supervisar la pureza ideológica de maestros, artísticas, científicos y poetas, que no pudieron pasar el cedazo ideológico y demostrar “su origen proletario” y a quienes utilizaban pedagogías occidentales (burguesas) y dispensaran trato liberal a sus alumnos,.

Las escenas fotográficas del castigo recibido por estos impíos del dogma maoísta, sometidos a juicios populares, obligados a desfilar con carteles humillantes colgados de sus cuellos, por negarse a renunciar a su soberanía intelectual y no aceptar que en sus obras y salones se colocara “todo lo que he podido crear y realizar esta inspirado en el pensamiento de nuestro Gran Timonel Mao Zedong”, tornaban exultante el rostro de Aristóbulo, quizás ello explique una de las frases señeras de su Ministerio “Hacia la Revolución Cultural”.

Esa bárbara acción utilizada por los regímenes autoritarios para la sobrevivencia ideológica, exige amurallar las escuelas contra el pensamiento libre y decretar que todos los maestros y profesores son proletarios que integran una masa indiferenciada. De esta manera se eliminan las diferencias, grados, escalas y son obligados a construir al hombre nuevo que debe ser silencioso, sin derechos y sin autonomía, como sus maestros y profesores.

Se piensa que en la Nomenclatura gobernante existe alguna inspiración del viejo Carlos Marx, hombre de formación intelectual amazónica, quien postulaba la necesidad de compensar a las personas “ De acuerdo con su talento”, para que una vez que sus capacidades hubieren contribuido a enriquecer a la Sociedad, la remuneración se establecería bajo la premisa “Cada quien según su necesidad” (CM, Programa de Gotha, 1875).

Puede discreparse de las concepciones del famosos hombre de Tréveris, pero jamás se le ocurrió el disparate de concebir a la revolución como un proceso abyecto para empobrecer a la Sociedad.

Pero estos “antimarxistas” hacen todo lo contrario, destruyen la economía y los factores productivos, asedian, hostilizan a quienes producen valores y conocimientos y distribuyen, lo poco que no logran destruir, de acuerdo a la remuneración que recibe “el hombre nuevo”, casi menesteroso, que exhiben, orgullosos como su mayor logro, porque el objetivo del socialismo autoritario del Siglo XXI es igualar a todos con el rasero de la indigencia. La redención es un asunto futuro.

En su empeño ominoso para castigar el mérito y penalizar el talento, intentan despojar a los profesores de todo lo que tengan de amor propio y dignidad, arrebatándoles el derecho al bienestar individual, el derecho a ser personas con convicciones propias. Por ello cada vez son más represivos para obligar a las personas, víctimas de esa vesania a contemplar a quienes pretenden destruirles su condición humana. Antes de exponerse al juicio del talento y del conocimiento prefieren anularlo, descalificarlo y humillar a quienes lo generan.

Esa es la encomienda que le ha ordenado a Aristóbulo un régimen que no puede sobrevivir sin renunciar a la tiranía, y requiere que no exista vida intelectual, que no haya espacio para la ciencia, la reflexión y la razón y sobre todo anular la figura del profesor. Para cumplirla debe actuar como un centinela panóptico, someter la educación a vigilancia, y hacer de los profesores y maestros una multitud de pensamiento cautivo. Porque la Nomenclatura representa al pasado, prefieren el poder sin luces.

Aristóbulo no tiene dudas para cumplir esa orden, sólo tiene temor de visitar su conciencia porque allí encontraría al joven dirigente gremial del año 69, quien avergonzado le espetará: ¿Qué has hecho? Cambiaste tus principios por Poder y privilegios, para evitar el bochorno que sufren los demás profesores cuando van al supermercado y la cajera comprensiva y discreta les anuncia ¡Saldo Insuficiente!

Profesor UCV

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 4 min


Para el día después, que será el primer día de un nuevo período democrático para Venezuela, se debe tener un plan de acción para recuperar los sectores productivos del país. Uno de ellos es la agricultura, donde hay que considerar muchos aspectos, y en esta oportunidad trataremos de poner cifras a la cantidad de insumos que se requieren para un primer ciclo de los cultivos que ocupan mayores áreas de terreno, y por su magnitud, la necesidad de que exista una organización seria y responsable para que esos insumos lleguen en cantidad y calidad adecuadas, y de manera oportuna, a las unidades de producción.

Con los objetivos señalados, aquí presentaremos un ejemplo con cinco cultivos seleccionados, el cual puede servir de guía a los encargados de planificar los programas agrícolas, necesarios para la recuperación de la agricultura venezolana post socialismo del siglo XXI. No se incluye requerimientos de maquinarias y equipos, ni de transporte de insumos hacia las fincas, o de productos cosechados desde las fincas. Solo se considera semillas, fertilizantes y plaguicidas.

-Arroz: en anterior artículo se estimó que se requiere sembrar 250.000 hectáreas con este cereal, anualmente, para que se pueda disponer de suficiente grano para lograr un consumo modesto por parte de la población.

.Semillas: dependiendo del sistema de siembra se requieren diferentes cantidades de semillas. Consideremos que se requiere un promedio de 80 kg de semillas/ha. Para 250.000 ha se requieren 20 millones de kg de semillas, es decir 20.000 toneladas.

.Fertilizantes: en promedio podemos señalar que se deben aplicar 350 kg de fórmulas NPK al momento de la siembra. Para las áreas del estado Guárico es preferible una fórmula rica en P y en K, como por ejemplo 10-20-20, y para los Llanos Occidentales una fórmula rica en K, como por ejemplo 13-13-21 o 12-12-17. Si estimamos que 70% del arroz se siembra en los Llanos Occidentales. Eso correspondería a 175.000 ha, que requieren 61.250 toneladas de la fórmula recomendada rica en potasio. En Guárico se estiman 75.000 ha, que requieren 26.250 toneladas de fórmula tipo 10-20-20. Para toda el área se requieren 150 kg de urea/ha más 100 kg de Sulfato de Amonio/ha, para unos totales en arroz de 37.500 toneladas de urea y 25.000 toneladas de sulfato de amonio.

.Plaguicidas: son cantidades muy variables según la situación de cada finca, pero para estimaciones utilizaremos los siguientes promedios por hectárea: seis unidades de herbicidas, tres unidades de insecticidas y una unidad de fungicidas, además de algunos productos biológicos que pudieran utilizarse. Esas cifras dan un total de 1.500.000 unidades de herbicidas, 750.000 unidades de insecticidas y 250.000 unidades de fungicidas.

-Sorgo granífero: se estimó una superficie de 200.000 hectáreas, que deben ubicarse en la región centro-oriente, principalmente en Guárico.

.Semillas: promediando 12 kg de semillas/ha, se requieren 2.400.000 kg o 2.400 toneladas.

.Fertilizantes: considerando las zonas sorgueras de Guárico, es conveniente una fórmula rica en P, como por ejemplo 12-24-12. A razón de 300 kg/ha, se necesitan 60.000 toneladas de fórmula. Para suplemento de nitrógeno se requieren 150 kg de urea/ha, para un total de 30.000 toneladas.

.Plaguicidas: estimemos 4 unidades de herbicidas y 3 unidades de insecticidas. Eso resulta en un total de 800.000 unidades de herbicidas y 600.000 unidades de insecticidas.

-Maíz amarillo: se ha estimado que se requiere sembrar 745.000 hectáreas distribuidas en todo el país.

.Semillas: a razón de un saco de semillas/ha, se requieren 745.000 sacos. Cada saco tiene un peso variable entre 20 y 25 kg, dependiendo del tamaño de la semilla y del cultivar, pero contiene semilla suficiente para la siembra de una hectárea. Estimemos los sacos en 22 kg cada uno, son 16.390 toneladas.

.Fertilizantes: consideremos aplicar 350 kg de fórmula en promedio por cada hectárea. Asumamos que la mitad requiere una fórmula rica en P como 12-24-12 y la otra mitad requiere un balance entre P y K, como por ejemplo 10-20-20. Entonces se necesitan 130.375 toneladas de cada tipo de fórmula. Para suplemento nitrogenado se deben aplicar 200 kg de urea/ha, para un total de 149.000 toneladas.

.Plaguicidas: estimemos 4 unidades de herbicidas para un total de 2.980.000 unidades, y 3 unidades de insecticidas para 2.235.000 unidades.

-Maíz blanco: según estimaciones previas se deben sembrar 400.000 hectáreas distribuidas en todo el país.

.Semillas: se necesitan 400.000 sacos o 8.800 toneladas.

.Fertilizantes: a razón de 350 kg de formula/ha se necesitan 140.000 toneladas de fórmula NPK, 70.000 tipo 12-24-12 y 70.000 toneladas tipo 10-20-20. Además, como suplemento nitrogenado aplicar 200 kg de urea/ha, para un requerimiento de 80.000 toneladas.

.Plaguicidas: considerando 4 unidades de herbicidas se requieren 1.600.000 unidades, y 3 unidades de insecticidas representan 1.200.000 unidades.

-Soya: las estimaciones para cubrir la demanda nacional de este grano es la siembra de 800.000 hectáreas. Sin embargo, debido a lo “novedoso” del cultivo, estimemos que el primer año se logre, con un gran esfuerzo, la siembra de 200.000 hectáreas. Para esa superficie se necesitan los siguientes insumos:

.Semillas: en promedio se necesitan 50 kg de semillas/ha, para un total de 10.000 toneladas de semillas.

.Fertilizantes: se requiere inoculantes para esa cantidad de semillas, y la cantidad de unidades dependerá del tipo de producto. Como fertilización química, se estima que en promedio se requiere aplicar unos 350 kg de fórmula (10-20-20)/ha, para un total de 70.000 toneladas.

.Plaguicidas: en promedio se pueden utilizar 6 unidades de herbicidas y 3 unidades de insecticidas. Eso resulta en un total de 1.200.000 unidades de herbicidas y 600.000 unidades de insecticidas.

Resumiendo, los insumos (en tm) para estos cinco cultivos, que ocupan en conjunto 1.795.000 hectáreas, se requieren:

Semillas

Fertilizantes

Herbicidas

Insecticidas

Fungicidas

NPK

Nitrog.

Arroz

20.000

87.500

62.500

1.500.000

750.000

250.000

Sorgo granífero

2.400

60.0000

30.000

800.000

600.000

Maíz amarillo

16.390

260.750

149.000

2.980.000

2.235.000

Maíz blanco

8.800

140.000

80.000

1.600.000

1.200.000

Soya

10.000

70.000

1.200.00

600.000

Total

57.590

618.250

321.500

8.080.000

5.385.500

250.000

Como se puede observar, la siembra de estos cinco cultivos contempla la movilización de grandes cantidades de insumos, la mayoría de los cuales tiene que negociarse en el exterior, importarse, distribuirse por todo el territorio nacional; si se considera que el ciclo de secano comienza a mediados de abril, se requiere una extraordinaria organización para comenzar a tener esos recursos a tiempo. Las siembras extemporáneas no deben realizarse porque pueden conducir a inmensos fracasos de la actividad.

De nuevo, estas son cifras aproximadas que deben ajustarse para cada región y cultivo, pero pueden ser muy orientadoras de la magnitud de la situación.

Enero de 2019.

pedroraulsolorzano@yahoo.com

www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

 4 min


La historia está hecha de nuevos comienzos, pero también de esperanzas en nuevos comienzos que nunca comienzan. También de nuevos finales, los que se determinan cuando un capítulo ha comenzado. El mismo Maduro, en su propia vulgata, usó el término nuevo comienzo en el ¿mensaje? del 10-E. Ninguna novedad, cada vez que habla ofrece comenzar de nuevo y todo sigue igual. O peor. Para una parte de la oposición en cambio, el 10-E también iba a ser el nuevo comienzo, el día en que Maduro debía cesar su mandato, abriéndose un “vacío de poder” y así dar paso a un gobierno de transición representado en la presidencia de la AN apoyada por la CI. Para otra parte de la oposición, el 10-E no iba a cambiar nada. Y para una tercera, el 10-E podía ser, bajo ciertas condiciones, el día en que la oposición iba a reencontrarse consigo, el día en que iba a abandonar su errático camino y reconectarse con su tradición democrática y, no por último, el día de una nueva unidad.

LAS TRES VÍAS

La primera vía partía de una hipótesis imaginaria, a saber, que si el flamante nuevo presidente de la AN asumía las funciones de presidente nacional, las masas iban a apoyarlo espontáneamente, el ejército, dirigido por sus patriotas generales iba a acudir al llamado interno y, sobre todo al externo (la mítica CI). Una vía basada en simples ilusiones, propia al pensamiento de una secta anti-política como la caracterizó Henrique Capriles. La segunda vía, en cambio, acusando el impacto de la rendición electoral del 20-M, quitó al 10-E toda relevancia. Maduro sería nombrado presidente y el 10-E pasaría al olvido. Una tercera vía comenzó, sin embargo, a tomar forma cuando Juan Guaidó – a quien por su pertenencia a VP se suponía más cercano a la secta extremista- estableció en un enredado discurso que a la AN no le correspondía hacerse del poder mientras no contara con la mayoría del pueblo movilizado y con el apoyo de las FANB (“poder físico”, según Capriles).

GUAIDÓ

Juan Guaidó hizo lo que tenía que hacer. Como presidente de la AN estaba en la obligación de defender a la institución que preside. Y lo hizo frente a los dos extremos: el régimen y la secta. Ambos, efectivamente, apuntaban a destruir a la AN. El régimen, con el objetivo de eliminar al único bastión legal y legítimo de la oposición. La secta, con el objetivo de ser consecuente con sus (supuestas) posiciones insurreccionales. Lo que ni régimen ni secta disimularon es que para ambos la AN es un obstáculo pues la AN representa al 6-D y el 6-D representa el poder del voto, la comprobación de que cuando los partidos contactan entre sí y con la mayoría, pueden conquistar posiciones de poder. La AN, dicho en corta frase, es la institución de los elegidos del pueblo.

El REDESCUBRIMIENTO DE LA AN

El enrevesado discurso de Guaidó no debe ser (solo) atribuido a debilidades oratorias. Más bien correspondió al intento de dejar contentos a todos, lo que en política es usual. A unos dijo estar dispuesto a asumir la presidencia provisional y para eso sacó a relucir, entre otros, el artículo milagroso de la Constitución, el 233. Pero dijo además que para ello necesitaba del apoyo de una triada: el pueblo unido, las FANB y la CI. Guaidó contrapuso entonces dos poderes: el constitucional de la AN y el fáctico del régimen. En buen cristiano dijo que había una lucha de poderes y que la oposición no contaba todavía con el poder necesario para lograr su hegemonía. Por lo tanto había llegado la hora de construir ese poder. Los más avisados entendieron el mensaje: ese poder podría constituirse alrededor de la AN. O dicho así: La AN no es el poder, pero puede llegar a ser el centro de un poder aún no constituido. Bajo esas condiciones la tarea principal de la AN no es derribar al régimen -no puede y porque no puede, no debe- sino crear condiciones para la re-unificación de una oposición disgregada.

LIDERAZGO

Guaidó no es un “cisne negro” ni tampoco un milagro. Guaidó es el líder del momento porque representa a la AN. Sin la AN Guaidó no es nada. Y al parecer así lo entendió el propio Guaidó. El liderazgo de la AN deviene de su breve historia, de su carisma y, sobre todo, de su autoridad. Eso quiere decir: mientras el régimen goza de la autoridad del poder, la AN goza del poder de la autoridad. Por esa misma razón, forzar a Guaidó para que asuma simbólicamente el rol de presidente provisional o interino, significaría en la práctica abandonar a la AN a su suerte y con ello liquidar el liderazgo del propio Guaidó. En fin, no estaríamos frente a un nuevo comienzo sino frente a un nuevo final.

EL PODER DEL RÉGIMEN

Naturalmente el régimen ha bajado su cuota de poder. Pero eso no significa que no tenga poder. Por de pronto tiene el poder de la fuerza bruta sustentado sobre una clase uniformada de estado, que en eso convirtió el madurismo al ejército profesional. Una clase que además goza de enormes privilegios económicos y de no pocas franjas de poder político.

CORRELACIÓN DE FUERZAS

Es cierto por otra parte que el 80% de la ciudadanía está descontenta con Maduro. Pero el cálculo debe ser hecho hasta el final: ese 80% tampoco es de la oposición, toda vez que esa oposición -después de haber sido auto-destruida como consecuencia de la inercia a la que se condenó al abandonar la ruta electoral- “goza” de una aversión ciudadana solo comparable a la que posee Maduro. Naturalmente, el poder de Maduro no está basado en el principio de la legitimidad, pero desde el punto de vista formal, las elecciones del 20 M las ganó más gracias a la abstención que al fraude.

VACÍO DE OPOSICIÓN

Y, por si fuera poco, desde el punto de vista social, Maduro heredó del antiguo chavismo una fuerte relación clientelar con los estratos más bajos. En palabras de Martin Sutherland: “una red política clientelar de gran magnitud, que logró profundizar un proceso de lumpenización social de amplios sectores de la población”. Y bien, ese poder social no lo tiene la oposición y si lo tuvo, lo perdió. En consecuencia, si había un vacío no era un vacío de poder, era un vacío de oposición. Pretender levantar desde ese vacío una opción insurreccional, como exigía la secta, contradecía toda razón política.

ENTRE EL VACÍO Y LA USURPACIÓN

Afortunadamente en las discusiones al interior de la AN primó la razón política. La tesis del “vacío de poder” fue rechazada. En lugar del vacío se impuso -en contra de la fracción extremista llamada 16 J- la tesis de la usurpación. Aparentemente una discusión bizantina. Pero así como en Bizancio la discusión acerca del “sexo de los ángeles” tenía un profundo trasfondo político, la discusión semántica entre el vacío y la usurpación determinaría el curso político de la oposición. Pues si el poder está usurpado, no puede haber vacío de poder. Y si no hay vacío de poder, la línea a seguir no es la toma del poder, sino enfrentar un poder político-militar entronizado en el Estado. Y bien: con usurpación o sin, ese poder lo ocupa Maduro. Legal o no, legítimo o no, Maduro es presidente porque “tiene” la presidencia. La usurpación en ese sentido no es más que una palabra de compromiso, una redundancia. Por una parte, toda dictadura o autocracia lo es porque usurpa un poder que no le corresponde. Por otra, desde el 2015 la oposición viene sosteniendo que Maduro es un gobernante ilegítimo. Nada nuevo bajo el sol.

LA COMUNIDAD INTERNACIONAL (CI)

No obstante, algunos países latinoamericanos organizados en el llamado Grupo de Lima han decidido no reconocer al régimen de Maduro. Razón que ha inducido a suponer una diferencia entre la tesis de la usurpación, que reconoce la existencia de un poder ocupado, y el no-reconocimiento internacional al gobierno de Maduro. Al llegar a este punto es inevitable sospechar que hay sectores de la CI (particularmente, en la secretaría general de la OEA) más receptivos a apoyar al extremismo que al conjunto de la oposición. Pero, aún si no fuera así, es evidente que la tarea de la CI no es dictar líneas a la oposición, sino complementar las que esta sigue dentro del país. La CI - no puede ser de otra manera- emite declaraciones de acuerdo a la letra del derecho internacional. La oposición, en cambio, actúa frente a un poder existente y real. Eso por una parte. Por otra, hay que convenir en que todos los gobiernos definen su política internacional no por razones morales sino de acuerdo a la política interior en sus respectivos países. En ese sentido es evidente que la actitud contraria a Maduro tiene su origen en la formación de una constelación continental de gobiernos de derecha y centro-derecha. Declarar contra Maduro es un medio que utilizan dichos gobiernos para -en primer lugar- poner en jaque a las izquierdas de sus países, así como en el pasado los gobiernos de izquierda atacaban a Pinochet con el objetivo de desacreditar a sus respectivas derechas. Maduro es para las derechas de hoy lo que Pinochet era para las izquierdas de ayer.

En síntesis: el apoyo internacional debe ser siempre bienvenido. Pero para eso hay que tener una política para ser apoyada. Y justamente ahí, en ese punto vital, es donde se abren condiciones para que la oposición venezolana convierta la actual coyuntura en un nuevo comienzo.

Juan Guaidó convocó a una gran demostración el 23-E, aniversario de la caída del dictador Pérez Jimenez. Fecha cargada de simbolismos. Suficientes para que la secta extremista imagine que esa será la fecha que llevará a la caída de Maduro. Para la mayoría de la oposición será, sin embargo, un día de esperanzas. Probablemente tendrá lugar ahí una de las más grandes demostraciones de masas habidas en Venezuela. Pero si llegaran a imponerse las tortuosas imaginaciones de la secta extremista, como lo logró ese nefasto 20-M, estaríamos en vísperas de un nuevo final. Si en cambio la oposición lee en las páginas de sus propias experiencias, podríamos estar, en el exacto sentido del término, frente a un nuevo comienzo. Un nuevo y la vez antiguo comienzo. Un comienzo que una vez definió la línea en cuatro puntos cardinales: pacífica, constitucional, democrática y electoral. Un comienzo que llevaría a recrear una fuerza histórica dispuesta a enfrentar en las calles al opresivo régimen, pero también abierta al diálogo, al debate y al compromiso. Solo a partir de ese comienzo podría tener lugar la alianza que, en un momento de suprema lucidez, esbozó Juan Guaidó: las fuerzas armadas, chavistas no maduristas, los partidos de la oposición, y la gran mayoría del pueblo organizado alrededor de la AN, depositaria de la razón y de las leyes.

Polis

enero 19, 2019

https://polisfmires.blogspot.com/2019/01/fernando-mires-venezuela-nuevo-...

 8 min


La Asamblea Nacional el día 15 de enero 2019, ha aprobado un Acuerdo mediante el cual se autoriza la ayuda humanitaria para atender la crisis social que sufre la sociedad venezolana.

El contenido del Acuerdo se desarrolla en 10 considerando y 11 acuerdos.

I.- Algunos antecedentes el Acuerdo.

En el pasado reciente, la Asamblea Nacional ha actuado en materia de salud y seguridad alimentaria, y además, el Acuerdo recuerda que en septiembre del 2018 el Consejo de Derechos Humanos de la Organizaciones de las Naciones Unidas aprobó una Resolución mediante la cual se reconoce la crisis humanitaria en Venezuela.

Actuación de la Asamblea Nacional en dos temas relacionados con la crisis humanitaria:

En el caso de la Salud, la Asamblea Nacional logró aprobar la Ley Especial para atender la Crisis Nacional de Salud en fecha 28 de abril de 2016, así como también, ha aprobado diversos acuerdos relativos a la crisis hospitalaria, la epidemia de malaria y la reaparición de enfermedades como tuberculosis y difteria.

En materia de alimentación, ha aprobado 3 Acuerdos previos en los cuales ha desarrollado el tema seguridad humanitaria, específicamente abordando el tema de la seguridad alimentaria, a saber:

El 11 de febrero de 2016 con el título Acuerdo mediante el cual se declara crisis humanitaria e inexistencia de Seguridad Alimentaria de la Población Venezolana.

En ese Acuerdo la Asamblea Nacional, acordó exigir a distintos actores que respondieran al país atendiendo a sus atribuciones:

-Al presidente le solicitaron un Plan de Seguridad Alimentaria.

-Al BCV la publicación de los datos estadísticos sobre la escasez de alimentos.

-Al INE y al INN la publicación de datos estadísticos sobre la pobreza, la desnutrición, etc...

-A la FAO y a UNICEF que enviara una comisión de expertos a evaluar la realidad en Venezuela.

-A la Comisión Permanente de Política Exterior, Soberania e Integración, que solicitara informes sobre el estado de acuerdos relacionados con el tema de la seguridad alimentaria.

-A la Comisión Permanente de Administración y Servicio, la elaboración de un informe sobre la situación del Corporación Venezolana de Alimentos y sobre los distintos actores relacionados con el tema agroalimentario.

El 21 de julio de 2016 con el Acuerdo de condena de la represión política y de la violación de los derechos humanos, a propósito del ejercicio del derecho constitucional a la protesta por el hambre y la escasez de alimentos.

El 14 de marzo de 2017 aprueba una Declaratoria de crisis humanitaria en materia alimentaria en el país; en ese Acuerdo la Asamblea Nacional recordó que según el artículo 305 de la Constitución Nacional el Estado está obligado a garantizar la seguridad alimentaria de la población.

En ese mismo texto la Asamblea Nacional había exhortado a los órganos del Poder Público a adoptar, atendiendo a sus atribuciones respectivas, medidas urgentes para combatir el hambre. Igualmente hizo un llamado para que se activen todos los mecanismos institucionales viables para enfrentar la problemática conjuntamente con la sociedad organizada.

En aquél momento se creó una Comisión para definir la participación de los distintos sectores en una consulta nacional para definir las acciones que debían emprenderse para impedir que se agravara la crisis alimentaria.

Así mismo, la Comisión estaba comprometida a identificar la cooperación internacional para combatir el hambre.

Por último la Asamblea Nacional se había comprometido en marzo de 2017 a aprobar una Ley sobre la crisis humanitaria en materia alimentaria.

II.- El papel de los organismos multilaterales actores claves en este Acuerdo

En este nuevo Acuerdo que autoriza la ayuda humanitaria para atender la crisis social que sufre el pueblo venezolano, permite interpretar, que los organismos multilaterales tendrán una enorme responsabilidad para que el Acuerdo del 15 de enero 2019 se pueda efectuar de manera efectiva.

En tal sentido la Asamblea Nacional mediante el texto del Acuerdo ha exhortado a los organismos multilaterales a:

-No permitir que el Estado monopolice la administración y orientación de la ayuda humanitaria.

-Apoyar a distintas iglesias, organizaciones no gubernamentales y las redes médicas para hacer contraloría, veeduría y acompañamiento de los programas de ayuda.

-No permitir que la ayuda humanitaria sea utilizada por el régimen que usurpa el poder en Venezuela para los fines de control social y propaganda política.

Así mismo, acordó exigir a los organismos de cooperación que la ayuda humanitaria que canalice, se administre en forma consistente con los criterios de universalidad, humanitarismo, neutralidad, imparcialidad y rendición de cuentas establecidos en la Norma Humanitaria Esencial, en la Carta Humanitaria Internacional y en los mandatos y códigos de conducta de sus agencias.

III.- Medidas para lograr una efectiva ayuda humanitaria.

Financieras.

-Aprobación de fondos de organismos bilaterales o de agencias de cooperación sobre la asignación de subsidios directos a los hogares más vulnerables.

Dotación de material.

-Dotación de material médico quirúrgico, así como la entrada de medicamentos para enfermedades crónicas y/o de alto costo, así como los medicamentos de alta rotación, todos incluidos en el listado de medicamentos esenciales de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) así como en el listado del Fondo Estratégico de la misma organización.

-Dotación de los puestos del nivel primario de salud con suplementos nutricionales, alimentos terapéuticos y esquemas suplementarios de embarazadas.

Vacunación.

-Que se permita la entrada al país de vacunas para subir nuestro actual nivel de cobertura de 25% y llevarlo al estándar internacional de 98% a nivel nacional, para de esta manera atender las epidemias de sarampión y difteria, así como tratamiento para atender la Malaria.

Alimentación

-Exhortar y gestionar la producción e importación extraordinaria de alimentos de la canasta básica para abastecer al país.

Contraloría Social.

-Exigir a los organismos de cooperación internacional, incluyendo las agencias ONU que se apeguen a sus mandatos de incentivar el papel de los parlamentos y la sociedad civil en la contraloría ciudadana de esta ayuda.

IV.- Diagnóstico de la realidad venezolana:

El Acuerdo del 15 de enero, hace una revisión de la realidad y advierte lo siguiente:

1.- Según la última Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de la Población Venezolana (ENCOVI):

-El 87% de los venezolanos está en situación de pobreza;

-Más de 8 millones de venezolanos ingieren solo 2 o menos comidas por día y que 6 de cada 10 venezolanos han perdido 11 kilos de peso en promedio en el último año;

2.- Según Caritas Venezuela se ha duplicación los niveles de desnutrición aguda en niños y embarazadas, el colapso de las estrategias de sobrevivencia familiar entre las familias más pobres, el ascenso a más de 30% de la prevalencia de retardo del crecimiento ya irreversible incluso entre los niños recuperados de la desnutrición y el daño perdurable sobre sus vidas y sobre el capital humano del país.

3.- Según la última Encuesta Nacional de Hospitales (ENH 2018), avalada por la Organización Médicos por la Salud y presentada por la Comisión Permanente de Desarrollo Social Integral de la Asamblea Nacional:

-El 88% de los hospitales del país presentan fallas de medicamentos e insumos;

-El 100% de sus laboratorios prestan un servicio intermitente a los pacientes;

-EL 96% de los servicios de nutrición hospitalaria no están activos;

-El 66% de los servicios pediátricos no cuentan con fórmulas para recién nacidos;

-El 59% de las camas de los hospitales no están operativas;

-El 53% de los pabellones de los centros de salud públicos del país no funcionan y

-El 79% de ellos no tienen servicio de agua, entre otras irregularidades;

Además, el Acuerdo alerta que han muerto muchos venezolanos y otros corren el riesgo de morir ante la indolencia del régimen que hoy usurpa el poder en Venezuela para atender la grave crisis humanitaria que padece el pueblo venezolano.

V.- La responsabilidad de la crisis humanitaria.

El Acuerdo en sus considerandos es muy categórico al afirmar que el régimen de Nicolás Maduro es el responsable de la peor crisis humanitaria de la historia de Venezuela, la cual se ha traducido en hambre, hiperinflación, escasez de medicinas y de alimentos, entre otras penurias que sufre el pueblo venezolano.

La Asamblea Nacional también denuncia que los principales elementos de esa crisis son la corrupción y el saqueo de los recursos públicos por parte del régimen que usurpa el poder en Venezuela; así como también el uso de la alimentación y la salud como estrategias de dominación social y mantenimiento del poder, todo ello en el marco de un modelo social económico y político que, afirman, se ha instaurado en el país.

VI.- La viabilidad del Acuerdo.

Este es un Acuerdo que pone en la balanza la crisis política del momento actual, pues por un lado está el poder real del régimen y el poder legítimo de la Asamblea Nacional, en consecuencia, para cumplir con este Acuerdo, ¿qué lado de la balanza se inclinará más?

Y por último, el mismo depende de la efectiva negociación de los organismos multilaterales y de la disposición del régimen de permitir la entrada de alimentos y medicinas al país.

16 de enero 2019

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Maduro presentó una Memoria y Cuenta inválida del año 2018, y el Plan de la Patria para el período 2019-2025, ante un organismo ilegítimo como es la ANC. A pesar que eso no tiene ninguna trascendencia por su ilegitimidad, vale la pena comentarlo para que aquellos que aún se creen las mentiras del régimen, entiendan que hemos tenido veinte años sumergidos en engaños y burlas. Para el área de la agricultura indicó: se aprobaron 1.037 millones de euros para garantizar la siembra de 3 millones 235 hectáreas (3.235.000 ha). Ya no se habla, como en años anteriores de sembrar 200.000 ha o hasta 800.000 ha, sino que han sobrepasado los 3 millones de hectáreas. Si con superficies relativamente modestas no han cumplido ni siquiera en un 10% lo planificado para impresionar a los ciudadanos, mucho menos lo harán este 2019 con tan extensa superficie. Veamos.

Para comenzar, asumamos que en los momentos actuales sembrar una hectárea de cultivos, en promedio porque cada cultivo tiene sus propios costos, requiere unos 700 euros. Entonces esa cantidad de dinero aprobada para la agricultura solo alcanzaría para la siembra de 1.481.428 hectáreas. Ya comenzamos mal, con un déficit de 1.753.572 hectáreas, que no se podrán sembrar porque los recursos no alcanzan.

Ahora bien, la siembra de los cultivos no se garantiza con millones de euros sino con los insumos básicos como son maquinarias y equipos agrícolas, semillas, fertilizantes, plaguicidas, en cantidades suficientes y oportunas. Nos podemos preguntar, ¿dónde están esos insumos? Sabemos que Agropatria no tiene capacidad, no tiene organización, no tiene personal, digamos que no tiene nada que ofrecer en esta situación. Otra cosa sería si estuviera Agroisleña, C.A., que cada año por esta época ya tenía contratados los insumos en el exterior, listos los barcos para traerlos a puerto seguro, listos los permisos y todos los requerimientos legales, listas las gandolas para la distribución de esos insumos hacia las regiones agrícolas, y listo el personal capacitado para el manejo eficiente de todo ese gran volumen de productos.

Trabajando con cifras promedio para los diferentes sistemas suelo-planta-clima de nuestras regiones agrícolas, podemos considerar que aproximadamente, para más de 3 millones de hectáreas como plantea el régimen, se requiere cerca de un millón de toneladas de fertilizantes (1.000.000 de toneladas de fertilizantes), más de 60.000 toneladas de semillas y más de 15.000.000 de unidades de plaguicidas. Para tener idea de la logística que se requiere para ello, tomemos el ejemplo de los fertilizantes:

Los fertilizantes llegan al puerto, generalmente a granel. Supongamos que la mitad se importa en sacos y la mitad a granel, se requerirían 10.000.000 de sacos con capacidad de 50 kilogramos cada uno para ensacar 500.000 toneladas de producto. ¿Dónde están esos sacos? ¿Dónde está la materia prima para su fabricación? Si vamos a importar los sacos, ¿quién en el corto plazo puede suministrar tal cantidad? Además de los sacos se requiere una programación de los muelles en los posibles puertos de entrada, se requiere también el suministro de máquinas para la descarga y el ensacado al lado de los buques, o el traslado a granel. ¿Dónde están esos equipos? Para movilizar 1.000.000 de toneladas de fertilizantes, por todo el territorio nacional, se requerirían 33.333 gandolas con capacidad para el máximo de carga permitida que son 30 toneladas. Si durante el período de movilización de los fertilizantes, con una gran eficiencia cada gandola lograra hacer 10 viajes, se necesitarían 3.333 gandolas en buenas condiciones, solamente para los fertilizantes. ¿Dónde están esas gandolas?

Se supone que el grueso de esos insumos se necesita para el ciclo de secano, cuya siembra se inicia a mediados de abril en el occidente del estado Barinas. El período de siembra se puede extender hasta finales de julio. Quiere decir que por esas fechas debe ocurrir el suministro de los insumos a las fincas. En lo personal estoy seguro que aún con una administración seria y responsable, estando a mediados del mes de enero, es casi imposible que esos insumos, cuya adquisición debe comenzar por su negociación en el mercado internacional desde ahora, se puedan colocar a tiempo en la mayor parte de las unidades de producción.

Entonces, estamos ante una nueva mentira del régimen. Sin embargo, quizás lo único que pudiera ser cierto, es el aporte de más de mil millones de euros para la agricultura, que como siempre no serían invertidos en los programas agrícolas, si no que por el contrario, pudieran ir a seguir engrosando las cuentas de algunos funcionarios del régimen. El Plan de la Patria seguirá siendo solo palabras. El campo seguirá abandonado y el hambre seguirá incrementándose en la población venezolana.

Enero de 2019

pedroraulsolorzano@yahoo.com

www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

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El 10 de enero se anunció el inicio del segundo mandato de Nicolás Maduro. En ese día el Presidente del TSJ, Mikel Moreno, visiblemente nervioso, como si en el fondo se supiera envuelto en una equivocación, le tomo el juramento, cerrando así un episodio objetado, tanto dentro como fuera del país.

No hubo “fair play”

Objetado, digo, porque los comicios presidenciales efectuados el año pasado transcurrieron, desde el momento mismo en que fueron convocados, en abierta contradicción con las normas legales vigentes en Venezuela, reflejo del manual universal que rige las elecciones democráticas. En suma, estuvo ausente el “fair play” y por tanto las elecciones no fueron tales, según puede verse, por ejemplo, en el informe elaborado por el Observatorio Electoral Venezolano (OEV), disponible en su página web.

Por otro lado, no obstante haberse tratado de un proceso claramente diseñado a la medida del interés gubernamental, las cifras anunciadas por el CNE mostraron un respaldo minoritario para la re-elección de Maduro, dejando ver que siete de cada 10 venezolanos con derecho a sufragar no sufragaron por él, a la par de que se registraba la más alta abstención en varias décadas para unos comicios presidenciales (54%).

Como consecuencia de lo anterior, Nicolás Maduro no sólo resultó ilegítimamente nombrado como Presidente, sino que encima obtuvo un apoyo político precario que obviamente multiplica el peso del sector militar en lo que se refiere a su permanencia en el poder.

Un discurso que borró la crisis

Haciendo caso omiso de lo anterior, Maduro acudió a la ANC presento su Memoria y Cuenta, armada en torno a un relato difícil de creer. Resalta en este sentido el haber escondido la crisis que afecta la esencia de nuestro andamiaje como sociedad. Apenas la rozó en su discurso y fue sólo para lavarse las manos y culpar de la misma a los “enemigos de la revolución bolivariana”, según el consabido cliché con el que se despachan todos los problemas. Ignoró, en suma, las irrefutables evidencias que perfilan a un país cada vez más desestructurado, consecuencia de una gestión política y administrativa desatinada y muy poco honesta.

Pero, casi más grave que lo anterior, fue el hecho de que en su alocución Nicolás Maduro haya propuesto un programa de gobierno delirante, concebido desde la magia, con sombrerito y conejo, cuyo dibujo final es un futuro irrealizable, plasmado en un conjunto de insólitos objetivos, salpicados de frivolidad ideológica, varios de ellos, por cierto, barajitas repetidas desde el año 2104.

No queda duda después de su intervención en la ANC, que, por cierto, fue disciplinadamente aplaudida por los diputados, que el nuestro es una país que anda mal, en el que las angustias de la vida cotidiana asoman como destino probable para una cantidad cada vez mayor de sus ciudadanos.

¿Un país de mejor ánimo político?

Pareciera, ojala uno no esté equivocado, que lo ocurrido el 10 de enero hizo un click – un punto de inflexión, preferiría decir un experto - en la política nacional, dominada en los últimos tiempos por el escepticismo y el desánimo, propiciados, desde luego, por el desengaño con respecto al voto, pero aún más por la notable devaluación del proyecto chavista y el desdibujamiento de la alternativa representada por los sectores opositores. Luce que, a partir de ese día, pudiera estar comenzando el regreso a la política, al tiempo que se disipa gradualmente la sensación que se tiene de la sociedad como callejón sin salida. Luce, así pues, que gana terreno, la idea de construir, sin caudillos y sin esperar milagros, una ruta para ir sorteando los enormes obstáculos que se tienen y redefinir, elecciones mediante, el horizonte del país.

El Nacional, viernes 18 de enero del 2109

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No es difícil adivinar. A escasos cinco días de su usurpación, Maduro ha ratificado su disposición a profundizar aún más la situación de miseria, hambre y muerte que ha urdido sobre los venezolanos, y a continuar reprimiendo sus derechos fundamentales para quedarse en el poder.

Empezando por lo último, es poco lo que se puede añadir al secuestro por parte de agentes del SEBIN del diputado Juan Guaidó, a quien le corresponde constitucionalmente encargarse de la Presidencia de la República por ausencia de un titular legítimamente electo. La alarma que suscitó internamente y la reacción inmediata de la comunidad internacional demandando su liberación inmediata, dan fe del nivel de torpeza a que llevó la desesperación fascista. Las absurdas explicaciones de Jorge Rodríguez, en las que no escasean las mentiras, son un reconocimiento de haber cruzado peligrosamente la raya.

Y, el 14 de enero, el usurpador le echó aún más gasolina al fuego hiperinflacionario aumentando el salario mínimo en más de 300% (incluyendo bono de alimentación) con una economía en ruinas y un sector externo asfixiado. Destruyó, además, toda pretensión de convertir el parapeto del Petro en ancla monetario, de precios, del tipo de cambio o de cualquier cosa, al decretar arbitrariamente que ahora vale, Bs. 36.000 en vez de Bs. 9,000. Lo que sí sirve es para lavar dólares.

Debe recordarse que, cuando aumentó el salario mínimo en más de 3000% el 17 de agosto del año pasado, el BCV se vio obligado a incrementar en más de 16 veces el dinero sin respaldo para financiarlo, esa misma semana. Ello no tardó en filtrarse a la liquidez en poder del público, que desde esa fecha se ha multiplicado unas 18 veces. Hace poco más de un mes, el dictador volvió con similar exabrupto: un aumento del 150% del salario mínimo y otro invento de bonos diversos para la plebe, que se tradujeron en una multiplicación adicional --más de cinco veces-- de dinero inorgánico. Semejante irresponsabilidad produjo una astronómica inflación anual de 1.690.000% en 2018, 650 veces superior a la ya insufrible del 2017. Tampoco extrañan los terribles estragos que causó sobre la actividad económica, que cayó en 2018 en un 18% --6° año de contracción—, y sobre las condiciones de vida de los venezolanos.

Tal destrucción de la capacidad de compra del bolívar ha hecho acelerar su velocidad de circulación en la economía, ya que la gente lo canjea cuanto antes por lo que sea. Esto retroalimenta la hiperinflación, que ha tomado una dinámica propia impulsada por la ausencia total de confianza en la moneda y en la gestión del dictador. Hoy el “nuevo” billete de BsS. 100, vale menos de 5 BsS de cuando se lanzó. Y el dólar realza su vuelo para alcanzar alturas insospechadas hace un mes: en los primeros quince días del año, el bolívar se ha depreciado en un 75% --el dólar ha aumentado cuatro veces su valor—, con lo que el sueldo mínimo incrementado ya vale menos, en dólares, que su nivel anterior el 31 de diciembre. El aumento del encaje legal para “secar” la demanda por divisas obviamente no funcionó, ni funcionará en este contexto. Lo que si hará es deprimir aún más la banca: su patrimonio total apenas superaba $600 millones para noviembre del año pasado.

El gran estafador vuelve a arrojar ahora una enorme masa de dinero sobre el país, exacerbando su pérdida de valor. Continúa en su empeño por destruir salarios y otras remuneraciones fijas y a matar todavía más gente de hambre, y por padecimientos asociados a la desnutrición y la falta de medicamentos.

El gráfico siguiente muestra la pérdida de capacidad adquisitiva del salario mínimo a partir de noviembre, 2017, mes en que la economía venezolana entró en hiperinflación. Si se supone una inflación para enero y febrero, 2019, similar a la de los últimos tres meses (entre 140 y 148%), el salario mínimo se habrá reducido a menos del 2% del de noviembre, 2017.

FUENTE: AN; Gacetas Oficiales; y cálculos propios

Maduro no rectifica por desconocer esto. Usurpó el poder para otra cosa: mantener hasta donde pueda el régimen de expoliación que ha destruido la economía, devastado las arcas públicas y arruinado a PdVSA. De ahí los terribles desequilibrios macroeconómicos, la hiperinflación, el cierre de empresas, el desempleo y la absoluta incapacidad de respuesta del Estado para hacer otra cosa que no sea servirle a una oligarquía mafiosa. Y para asegurarse de eso, reprime siguiendo órdenes cubanas, niega derechos en complicidad con jueces fascistas y miente descaradamente.

Por ello la necesidad inmediata de sacar al usurpador. Cada día que pasa son más atropellos, más hambre, más muertes. Es menester cerrar filas detrás de los esfuerzos que, hasta ahora con tino y pies de plomo, viene haciendo el equipo que acompaña a Guaidó. Las críticas, cuando habrá que hacerlas, deben contribuir a sumar fuerzas, no a dividirlas. Y, en tándem, debe blindarse con el apoyo de la comunidad democrática internacional, atenta, como lo mostró su condena ante el breve secuestro del presidente de la Asamblea Nacional, a concertar esfuerzos para asegurar el respeto al Estado de Derecho y la restitución de la democracia.

Finalmente, no se puede dejar de insistirle a los militares honestos que asuman valiente y decididamente un pronunciamiento sin ambages, demandando la salida del usurpador y de su camarilla de mafiosos. Hace tiempo ya que la degeneración del alto mando quebró toda razón profesional, legal y ética por obedecerlo. Sus integrantes son cómplices y partícipes activos del saqueo que arruina a la nación, como de la represión que tortura y asesina a venezolanos. Padrino López, Benavides Torres, Reverol, Zavarce, González López y sus secuaces, además de corruptos, son fascistas, principales culpables de que se mantenga, junto a la gerontocracia cubana, el régimen perverso que tanta destrucción ha causado y que augura, para cada día adicional que se perpetúa, mayores penalidades aún. Representan la oprobiosa tradición gorila que tanto daño hizo a Latinoamérica. Que se cobijen detrás de un discurso antiimperialista no engaña a nadie. “Chapita” Trujillo también lo hizo. ¿Hasta cuándo?

Economista, profesor de la UCV

humgarl@gmail.com

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