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Opinión

Luis R Mendoza

En mi último artículo (2018) me réferi a la vecina población de Zuata, estado Aragua. Esta generó respuestas; entre otras, que mi apreciado amigo, Dr. Germán Fleitas Núñez, Cronista de la ciudad de La Victoria, me remitiera un artículo de su autoría titulado, “El Benefactor de Zuata” (Ver: germanfleitasnuñez.blogspot.com), al cual recomiendo y agradezco su envió. En síntesis, nuestro amigo demuestra documentalmente que parte de los terrenos del citado caserío en el siglo XIX fue donado por el General Juan Jacinto Rivas Pacheco, como bien hace constar a través del documento protocolizado en el Registro Civil y Mercantil de La Victoria, el 26 de enero de 1864.

Ahora bien, resulta interesante indagar más sobre estas dos piezas documentales del citado espacio histórico. Uno, el “DECRETO de 7 de mayo de 1856 concediendo un auxilio para comprar los terrenos en que se encuentra el caserío de Zuata de la parroquia de San Mateo” y la otra, dicha donación (1864). Documentaciones con lapsos de ocho años de diferencia, en todo caso, habría que verificar si se materializo la compra. Pero si algo; entre otros, se corrobora, es lo afirmado por el Cronista de La Victoria, quien señala: “Hoy en día muchos zuateños en gesto de agradecimiento, celebran el 26 de enero, día de la donación, como si fuera el día de la fundación, aunque se sabe que el pueblo es mucho más antiguo”. (Ver: artículo citado).

Así es, la nota de hoy tiene la intención de mostrar en parte ésta antigüedad. En este sentido, socializaremos información documental que hemos obtenidas, valoradas y transcritas, en el Archivo Arzobispal de Caracas (AAC), Sección Matrículas Parroquiales de San Mateo del siglo XVIII. Veamos al respecto:

“Matricula de los Yndios y Vezinos de este pueblo del Apóstol San Matheo, levantado el censo por Don Luiz Mendes Quiñones, Abogado de la Real Audiencia en 1758.

Casas y familia: 77

Indios: 360

Vezindario: 171

Prosigue la Matricula de los vezinos desde dicho pueblo, repartida por sitios y territorios según se nomina.

Vezindario dentro del pueblo, y su circuito, casas y familias: 38

Hazienda de Don Miguel Aristiguieta, Esclavos: 85

Sitio de los Cucharos, familias: 22

Hazienda de Don Juan Visente Volivar, Esclavos: 25

Sitio de la Curia. Hazienda de Don Juan Vizente Volivar. Esclavos: 38

Hazienda del Dn Miguel Morillo. El dicho Dn Morillo y Da Rosalia Zeballos, su mujer, esclavos: 26 y libres: 11

Sitios de la otra vanda del rio, assia al sur

Familias: 11

Vezindarios: Sitio de Hato Viejo, la Sabana del Medio y de Suata.

Año 1786

…Sitio Capino: 8 casas

Del otro lado del rio camino de Cagua: 10 casas

Del otro lado del rio camino de Suata: 10 casas

Del otro lado de la cuesta: 30 casas

Sabana del Medio: 4 casas

Sitio de Suata: 44 casas

Sitio del Rodeo: 11 casas. Trapiche de Dn Pablo Ascanio: 37 esclavos

Sitio de garrapatas: 6 casas

Sitio de la Curia: 5 casas”.

Fuentes: Archivo Arzobispal de Caracas, Sección Matriculas Parroquiales: “Matricula de indios y vecinos de este pueblo del Apóstol San Mateo”, carpeta n° 44, doc. 63, años 1758 y 1786).

En el año 1786, San Mateo contaba con 6 haciendas-trapiches, que sobresalían por sus indicadores en la producción agrícola y mano de obra esclavizada. El trapiche de El Palmar de los herederos de Miguel Aristeguieta con 113 esclavizados, trapiche de Concepción Sojo con 124 esclavizados, trapiche de Juan Vicente Bolívar y Ponte con 128 esclavizados, trapiche de Pablo Ascanio con 37 esclavizados, trapiche de Gervasio Aponte con 14 esclavizados y trapiche de Diego con 17 esclavizados. Estos dos últimos estaban ubicados en el sitio de La Curia. Igualmente, especificaba su población de la siguiente manera: Vecinos de comunión: 1.188 hab. De confesión: 309. Párvulos: 528. Indios de comunión 196. De confesión: 49. Párvulos: 94; con un total de 2.364 habitantes de la Parroquia de San Mateo.

Al concluir, resulta interesante y valiosa la información de estos registros parroquiales levantados por los curas doctrineros de entonces, para el estudio sobre Demografía Histórica de nuestra geo historia local, demostrando así, que Zuata: “que el pueblo es mucho más antiguo”.

Nota: ¡Feliz año 2019, para familiares, amistades, paisanas-paisanos y lectores!

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Jesús Elorza G.

Luego de los abrazos y felicitaciones por la llegada del año nuevo, los entrenadores, empleados y obreros que se encontraban en los pasillos del Instituto Nacional de Deporte, comenzaron a intercambiar opiniones sobre las aspiraciones o deseos para el 2019.

Todos los allí presentes, manifestaban la imperiosa necesidad que tiene el deporte de superar las insuficiencias de todo tipo, que prevalecieron durante el año que finaliza y que a pesar de haber sido denunciadas en diferentes oportunidades todavía no han sido resueltas. Por ello, estaban de acuerdo en mantener una actitud crítica y no complaciente frente a las autoridades gubernamentales del sector deportivo.

Recordaron en sus diálogos, que al comienzo del año, concretamente el 6 de enero, se celebra la tradicional “Misa del Deporte” en la iglesia de La Pastora en Caracas y esa era una inmejorable oportunidad para dar a conocer los problemas que atraviesa el deporte y exigir la solución de los mismos. La aceptación del planteamiento fue unánime y de inmediato procedieron a elaborar lo que pudiera llamarse “un censo de problemas” por cada sector de los que hacen vida en la actividad deportiva.

También, acordaron que la acción que iban a realizar, en ningún momento podía entorpecer el desarrollo de la eucaristía, por el contrario, la Oración de los Fieles pasaría a ser una expresión solidaria de denuncias y reclamos del deporte venezolano.

Las diferentes intervenciones giraron en base a un problema común: Obreros, empleados y entrenadores coincidían, en que las autoridades del Ministerio del Deporte y del Instituto Nacional de Deporte, hacían caso omiso de las obligaciones contractuales que regían las relaciones laborales de cada sector. Llegando al extremo de tener dos décadas sin discutir los contratos colectivos de los trabajadores.

En consecuencia, ese atropello patronal había desmejorado ampliamente las condiciones socio-económicas de los que prestaban sus servicios en esas instituciones. Tal era el grado de deterioro de las condiciones de trabajo que los sueldos y salarios estaban permanentemente muy por debajo de los índices inflacionarios y en ese punto, el patrón se negaba a aplicar la “Indexación salarial” aprobada en los contratos. Igualmente, desarrolló una política de tercerización del empleo para seguir burlando y desconociendo las obligaciones contractuales.

Quizás, el punto que contó con el mayor número de intervenciones, fue el relacionado con la homologación de los sueldos y pensiones y el relacionado con la Póliza de Seguros HCM. En lo referente a la homologación, destacaban el insólito hecho de ser discriminados patronalmente los trabajadores venezolanos frente a los extranjeros. Concretamente los entrenadores criollos percibían una remuneración mensual distinta y muy por debajo de la percibida por los entrenadores extranjeros, particularmente los cubanos. A unos les pagan en bolívares devaluados y a los otros en divisas.

Durante la exposición del rosario de problemas de los trabajadores, surgió a la luz la problemática de la asistencia médica preventiva o curativa. Los pírricos montos asignados en el seguro HCM, no alcanzan a cubrir ni siquiera un examen de sangre y la situación se hace más grave, cuando el referido seguro ¡¡¡No es aceptado en ningún centro de salud!!!. Totalmente desasistidos, están los trabajadores del deporte y las autoridades siguen sordos y mudos frente a esta problemática. Cada vez que los trabajadores reclaman, las autoridades no pasan de hablar de la instalación de una Mesa Técnica, que durante décadas no ha resuelto nada.

Hoy, dijo uno de los presentes en la reunión, vemos con suma tristeza e indignación, como se han ido muriendo nuestros compañeros de labores y las autoridades permanecen calladas y de espaldas a los problemas socio-económicos de los trabajadores.

En consecuencia, propongo que en La Misa del Deporte, durante el desarrollo de “La Oración de los Fieles” hagamos las siguientes peticiones:

“Señor, Te pedimos por los pobres, los enfermos, por todos aquellos que son tus favoritos, para que poco a poco todos intentemos hacer un mundo mejor. Ayúdanos a ser la voz de los sin voz y a ser más sensibles ante las injusticias y necesidades de este mundo”.

“Te pedimos Señor que los cristianos seamos sensibles ante esta realidad que sufren muchos hermanos nuestros. Que denunciemos esta situación injusta y se sientan acompañados”.

Por unanimidad, la propuesta fue aprobada. Todos coincidieron también, en nombrar en el petitorio, a los hombres y mujeres que han fallecido sin ver resueltos los problemas laborales planteados en reiteradas oportunidades a las autoridades (ciegas-sordas y mudas) del Ministerio del Deporte y el IND.

Con una emotividad desbordante, los trabajadores presentes en la reunión, comenzaron a pronunciar, algunos nombres de los compañeros que en vida estuvieron a su lado en las luchas por “Un Deporte Mejor en una Sociedad Mejor”:

Nelson Rodríguez, Norberto Torres, Rosauro Rodríguez, Rafael Longa, Francisco Mata, Guillermo Yanes, Juan Facendo, Aníbal Carballo, Rafael Morales, Alfredo Márquez, Dilio Mujica, Adalgisa Briceño, Fernando Blanco, Victor Lovera, Ivo Morales, Antonio de la Rosa, Jesús Quiñones, Nelson Reinoso, Luisa Alvarado, Arquímedes Herrera., Mauricio Johnson, Arturo León, César Franco, Felipe Salazar, Binicio Gutiérrez, Arnaldo Ortiz, Erick Gomez, Antonio Jaspe, Rafael Fereda, Panchita Robert, Patricia Andrus, Adonis Rendiles, …..cada nombre, era acompañado de un coro de voces que decía “PRESENTE Y SIEMPRE CONSECUENTE

Al término de la reunión, los presentes sellaron su compromiso de solidaridad, con las siguientes palabras: Nos vemos el 6 de enero, en la Misa del Deporte, para hacer sentir “La Rebelión de los Espíritus” a las indolentes autoridades del deporte venezolano….Allí estaremos

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Edgar Benarroch

Estos primeros días del año que debiéramos compartirlo en paz, lamentablemente lo empezamos en medio de una situación institucional y constitucional no conocida en nuestra era democrática. En pocos días concluye el periodo de mandato de este gobierno y no hemos electo al nuevo Presidente para el siguiente. Esta circunstancia lógicamente genera intranquilidad, confusión, preocupación, extrañeza y muy alta expectativa.

En pocos días se instala para un nuevo lapso legislativo la Asamblea Nacional a quien le corresponderá como punto primero, único, primordial, urgente y fundamental tratar esta anómala situación, para decir lo menos.

Supongo que el gobierno y la oposición han dialogado o están en ello, hasta hoy el país no conoce los resultados, si es que los hay, pero se entiende que la conversación se produjo o se desarrolla, toda vez que el gravísimo momento político lo exige. No procurar acuerdos en este momento histórico sería estar de espalda a nuestro deber con la Republica y la historia se encargará de juzgarnos severamente.

Como tema obligado de conversación está cómo resolver el inicio del nuevo periodo constitucional que debe ser democráticos y civilizado. Hemos escrito días atrás que un gobierno de transición es lo adecuado, presidido por un nombre o una junta de gobierno, seguramente cívico-militar que tenga un lapso limitado y que en medio de él, cuando estén dadas las condiciones convoque a elecciones generales para reiniciar la institucionalización del país y empezar su reconstrucción.

Para que se produzca la transición de manera pacífica es necesario que las partes estén de acuerdo. Ello supone que el gobierno abandone la irracional idea que el Sr. Maduro ha sido reelecto, pues todo el país y el concierto de la mayoría de los pueblos libres del mundo saben que el monstruoso espectáculo que lo produjo esta cargado de inconstitucionalidad , de ventaja y negación exagerados y repugnantes, que ha sido contrario a todas las normas de un país civilizado. Fue convocada esta emboscada por la ilegítima Asamblea Constituyente y avalada por la complicidad indignante del CNE y del TSJ. Un país que se precie de sus valores y principios democráticos jamás puede aceptar la permanencia de un usurpador en el ejercicio de su Presidencia. Ello de suceder debe encontrarnos a todos de frente y dispuestos al restablecimiento del orden constitucional que es deber de todo ciudadano investido o no de autoridad.

Si el Sr. Maduro persiste en su reelección habrá que empujarlo al respeto de nuestra democracia y al orden constitucional y la manera menos traumática de hacerlo es la desobediencia ciudadana, recalco lo de ciudadana, prevista en nuestra Carta Magna. Ello supone una gran jornada nacional que debe ser activa, organizada para evitar desviaciones que pudieren ocasionar males mayores y con la conducción de un liderazgo colectivo donde estén presente todos los factores de la vida nacional.

Dios quiera que la sensatez se imponga y logremos la transición mediante el diálogo que es el camino para sin consecuencias insalvables encontrar la solución a esta situación no conocida en nuestra corta historia democrática. A la caída de la dictadura de Perez Jiménez se instaló una junta cívico-militar para la transición a la democracia, pero ello fue a plomo limpio. Dios permita que lo nuestro sea hablando.

Venezuela nos llama a ejercer nuestro derecho y atender nuestro deber en este momento menguado de la Republica. Si lo hacemos nuestro Señor y la Patria nos lo reconocerán y agradecerán, sino, seremos juzgado como un país que en sus horas más aciagas no supo o no quiso darle la cara y poner el pecho a sus obligaciones.

En estos tiempos difíciles, mis más elevados deseos e imploración son porque las venideras generaciones se sientan orgullosas de ésta que en su tiempo estuvo a la altura de los retos y desafíos que la historia les presentó.

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La Facultad de Ciencias Jurídicas y Política de la Universidad Central de Venezuela, ha circulado un documento para cerrar el año 2019, cuyo título orienta claramente el alcance y sentido de su contenido: 10 de enero. El despotismo apunta a la disolución de la República.

El documento es un importante documento, no sólo por oportuno, aparece días antes del 10 de enero de 2019, sino porque además de hacer un breve diagnóstico o radiografía sobre esos hechos que materializan la disolución progresiva de la República a lo largo de estas dos décadas, plantea una serie de recomendaciones muy concretas y ajustadas a la interpretación jurídica de los especialistas que firman el documento, que están dirigidas 4 actores claves en la tarea de restaurar el orden democrático de Venezuela.

Esos actores son:

1. Comunidad internacional.

2. Asamblea Nacional.

3. Ciudadanos.

4. Partidos políticos.

A la comunidad internacional le hace un llamado para que actúe en función del Derecho Internacional y en exigencia al respeto a los tratados y convenios internacionales para proteger los bienes de la República, así como también, para velar por el tratamiento a los refugiados y enfrentar la situación de riesgo y conflictividad que la crisis venezolana genera; además, el documento exhorta a la comunidad internacional a que mantengan la presión debida sobre el régimen en materia de la exigencia al respeto de los derechos humanos.

A la Asamblea Nacional, le sugieren aprobar un Acuerdo en el que se reitere y reconozca como Gobierno de Facto al régimen de Nicolás Maduro y que a través del mismo se convoque a una consulta nacional a los fines de reiterar el carácter inconstitucional e ilegitimo de la Asamblea Nacional Constituyente y en consecuencia de todos sus actos.

Además sugiere que la Asamblea Nacional se declare en sesión permanente, en emergencia y que proceda a instalar un Consejo Consultivo, integrado por el Presidente de la Asamblea Nacional, quien debe presidirlo; la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, las presidencias de las comisiones permanentes y en el que estén representados los ciudadanos representativos de los factores comprometidos en la restauración democrática de la República.

Por último a los ciudadanos y a los partidos políticos, les exhorta la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Central de Venezuela, a inspirar y motivar su actuación y narrativa en función de los artículos 138, 333 y 350 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Con estas oportunas sugerencias, a través del documento, la Facultad aspira “colaborar en la orientación de la vida del país mediante su contribución doctrinaria en el esclarecimiento de los problemas nacionales.”

Resulta importante destacar que el documento aporta importantes elementos para la narrativa política de los hechos presentes:

1.- Reitera que estamos en presencia de una derogatoria material de la Constitución Nacional, que se evidencian con 8 hechos concretos que son mencionados en el documento y que tienen que ver con la actuación del régimen y la confiscación de la mayoría de los poderes públicos.

Hechos esos que ya son conocidos y sobre los cuales la Asamblea Nacional ha dejado constancia escrita mediante Acuerdos de esa progresiva acción derogatoria de la Constitución.

2.- Se califica al Estado Venezolano como un Estado Forajido, que también puede ser calificado como Estado Fallido.

En este sentido el documento aclara que por Estado Forajido, se refiere a un Estado que sistemáticamente desconoce la constitucionalidad y la legalidad en materia fundamentales como son el respeto a los derechos humanos, a los principios generales del derecho y a los valores democráticos.

Por Estado Fallido, se refiere a un Estado que muestra la más absoluta incapacidad para atender las competencias que le son propias y que ha impulsado a millones de compatriotas a migrar, constituyéndose en un problema social, sanitario, económico, de seguridad manifiesto, no solo nacionalmente, sino que lo lleva a países vecinos, en proporciones catastróficas.

3.- Se reconoce que el 10 de enero 2019, representa el quiebre de la República, y se advierte que el mismo magnificará la situación de riesgo para la Región por el peligro que representa para el orden democrático internacional

Comentarios complementarios y finales sobre el documento.

Este documento, unido al Plan País presentado por el Frente Amplio Venezuela Libre, en noviembre 2018, así como también, los distintos Acuerdos aprobados por la Asamblea Nacional desde el año 2016, representan claramente unos importantes insumos para la construcción de una narrativa política y la definición de una hoja de ruta para el cambio político en Venezuela.

Este documento que se presenta desde la Universidad Central de Venezuela, representa una base extraordinaria para el debate, discusión y valoración por las demás Escuelas de Derecho y Ciencias Políticas, pero además, como documento base para retomar los espacios públicos y procurar reivindicar los artículos 62 y 70 de la Constitución, en el marco del 333 del texto fundamental.

Los diputados del sector democrático, deben ser los principales facilitadores de un proceso de divulgación y discusión de un documento como el que se comenta y así como también, del Plan País, de manera que sean factores políticos de cohesión social a través de la restauración de niveles de relaciones y lazos sociales que hoy no están claros o son inexistentes, pero que resultan fundamentales para darle sostenibilidad al proceso político de cambio que el país reclama y relegitimar a la Asamblea Nacional como actor fundamental de esa tarea impostergable de restaurar el orden constitucional y democrático de Venezuela.

El cambio político no es un tema de tweeter y menos de facebook, es un tema de redes presenciales, de contacto y encuentro, que reivindique la discusión política y que facilite el camino hacia la identificación de los consensos necesarios para volver a conectarnos en función de valores, principios y expectativas compartidas sobre el desarrollo en democracia.

El ciudadano debe sentirse parte de ese proceso, desde hace tiempo ha dado todo lo que ha podido para resistir al régimen, pero la brecha entre la dirigencia política y la ciudadanía en general, siempre ha impactado negativamente en la efectividad de las acciones que la ciudadanía ha asumido en el pasado en la defensa de los valores y principios de la democracia.

El ciudadano no quiere ser público y menos estar sentado en un teatro como observador, quiere ser actor.

Hoy la obra que se escribe en Venezuela, tiene como actor principal a la Asamblea Nacional y sus diputados. ¿Cómo se van a relacionar ellos con los otros actores?, es todo un desafío que ha estado presente en distintos Acuerdos de la Asamblea Nacional desde el 2016 y que hoy es clave para enfrentar con efectividad los desafíos que impone la nueva realidad política del país.

Este desafío de articulación de la Asamblea Nacional con la sociedad civil, expresa en términos concretos el siguiente llamado que hace el documento que se comenta:

"Planteamos el rescate del alma nacional que implica el desafío ciudadano por alcanzar el máximo grado de solidaridad y compromiso por un futuro distinto, como reto moral que compromete a todos".

30 de diciembre 2018

Estado-Ley-Democracia

https://estado-ley-democracia.blogspot.com/2018/12/una-mirada-al-documen...

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Es posible que los secretos se cuenten entre los recursos más valiosos que pueden poseer los gobiernos: el caballo de Troya, el código Enigma, el Proyecto Manhattan y los ataques por sorpresa, como los de Pearl Harbor, la Guerra de los Seis Días y la Guerra de Yom Kippur, son solo unos pocos de los ejemplos mejor conocidos. No obstante, en algunos casos es difícil cuadrar el interés nacional con el deseo de los gobiernos de mantener ciertas cosas en secreto –e incluso puede que esto constituya una de las amenazas más peligrosas para ese interés–. La amenaza es aún más grave cuando el secretismo obedece a intereses poco nobles por parte de un gobierno extranjero empeñado en conseguir lo que quiere.

Un caso concreto es el financiamiento internacional para el desarrollo proveniente de China, país que se ha convertido en un nuevo e importante actor en este ámbito. En principio, los ahorros masivos, el knowhow acerca de infraestructura y la voluntad de otorgar préstamos que tiene China, podrían ser muy positivos para los países en desarrollo. Por desgracia, como lo han sufrido en carne propia Pakistán, Sri Lanka, Sudáfrica, Ecuador y Venezuela, el financiamiento para el desarrollo por parte de China suele provocar en la economía una borrachera llena de corrupción, que va seguida de una desagradable resaca financiera (y a veces política).

A medida que los países enfrentan alzas en los costos de los proyectos y tratan de entender lo que ha sucedido, junto con ver cómo salir del embrollo, se encuentran con que, dentro de los propios contratos, los términos financieros de sus obligaciones están envueltos en secretismo. Todavía más, los contratos restringen la facultad de los prestatarios, como empresas de propiedad del Estado, de poner en conocimiento del gobierno –y menos aún del público– los términos de dichos contratos.

Esto es, a lo menos, lamentable, dado que controlar la acumulación de deuda es una de las cosas más importantes que un gobierno puede hacer para evitar crisis. Asimismo, es una de las más desafiantes. Muchos países han realizado grandes avances en el fortalecimiento de sus políticas fiscales adoptando instituciones presupuestarias y leyes de gestión financiera pública destinadas a mantener los déficits bajo control. Se podría pensar que basta con esto para contener la acumulación de la deuda. Después de todo, las normas básicas de la contabilidad indican que la deuda de mañana es necesariamente igual a la deuda de hoy más el déficit que se incurra entre hoy y mañana. Es decir, si se puede controlar el déficit, se puede controlar el crecimiento de la deuda.

Si solo fuera así de fácil. Como lo han demostrado Ugo Panizza, del Graduate Institute of International and Development Studies de Ginebra, y sus coautores, los países en desarrollo parecen quebrantar las identidades contables puesto que prácticamente no hay correlación entre los déficits y la evolución de la deuda. Esto obedece a que muchos gastos se convierten en obligaciones públicas sin pasar por el proceso presupuestario. ¿Cómo sucede esto?

Una manera importante de distinguir entre la deuda pública y la no pública es determinar si ella va a ser repagada con impuestos futuros o con la liquidez que genere a futuro el proyecto que se está financiando con el préstamo. Pero esta distinción a menudo es difusa a causa de las garantías, explícitas o implícitas, que obligan al gobierno a rescatar el proyecto ex post facto y repagar al acreedor de modo total o parcial.

Una práctica utilizada recientemente tanto por China como por Rusia, es prestar contra exportaciones futuras, como en el caso del petróleo en Ecuador y en Venezuela. Estos acuerdos vienen en dos sabores: lo indignante y lo increíblemente escandaloso.

La versión indignante se basa en la idea de que esta deuda no es realmente una deuda sino solo una compra adelantada de petróleo. Esta pretensión es ridícula, dado que una deuda es toda obligación que uno contrae hoy y se compromete a repagar con el ingreso que recibirá en el futuro. Todavía más, no se trata de una deuda cualquiera; es una deuda garantizada por el futuro flujo de exportaciones, lo que la convierte en una deuda súper senior –más senior que la proveniente de entidades que gozan del “estatus de acreedor preferente”, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional–. No considerarla como una deuda es claramente indignante.

Y la cosa se pone aún peor. Los chinos han utilizado las exportaciones de petróleo para garantizar deudas relacionadas con proyectos que no tienen nada que ver con petróleo, como la represa Coca Codo Sinclair en Ecuador o el Fondo de Desarrollo Nacional (FONDEN) de Venezuela, que no ha dicho absolutamente nada sobre el destino de préstamos chinos de más de 60 mil millones de dólares. En estos casos, el préstamo para el proyecto no se repaga con sus ingresos futuros, sino con los ingresos futuros del petróleo, con los cuales el país contaba para pagar todas sus obligaciones, financieras o de otra índole. Como consecuencia, las rentas producidas por el petróleo se emplean para costear proyectos que no mejoraron la producción petrolera ni tampoco pasaron por el proceso presupuestario, con lo cual se desbarata la estabilidad financiera tanto de la compañía petrolera como del gobierno.

En este contexto, la práctica que utiliza China de ocultarle los términos financieros a la sociedad que en última instancia es responsable de repagar el préstamo, y con frecuencia también al gobierno de dicha sociedad, es inaceptable. Incluso se mantienen en secreto hasta los términos de las renegociaciones del préstamo a fin de que otros prestatarios no utilicen como precedente las concesiones que en ellas haya hecho China.

No se me ocurre ningún argumento bueno para conciliar el secretismo en el contexto de las obligaciones financieras públicas, con el interés público. Es algo que las sociedades no deberían tolerar. El hecho de que los términos de estas gigantescas obligaciones no se hayan dado a conocer a la ciudadanía, refleja lo débil que son la sociedad civil y la prensa en esos países.

Otros pueden aportar su ayuda. Las agencias de calificación crediticia deberían exigir acceso a los contratos de financiación. Si el país se lo niega, la opacidad de dichas prácticas tendría que quedar reflejada en sus calificaciones. El FMI y otros acreedores multilaterales deberían condicionar sus préstamos al cumplimiento de estándares de transparencia que impidan este tipo de secretismo. El Club de París, compuesto por los acreedores soberanos más importantes, debería hacer que la divulgación de los términos de los préstamos rusos o chinos pase a ser una condición para la reestructuración de sus deudas.

El secretismo tiene lugar dentro de un gobierno, pero no así en el financiamiento internacional del sector público. Es una práctica a la que se debe poner fin antes de que cause aún más daño del que ya ha causado.

Prodavinci

https://prodavinci.com/el-maligno-secretismo-de-china/?utm_source=Boletín+diario+Prodavinci&utm_campaign=80640af159-EMAIL_CAMPAIGN_2019_01_02_07_38&utm_medium=email&utm_term=0_02b7f11c26-80640af159-195301721

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Esto que escribo a continuación es lo que, más o menos, habría dicho, si no me hubiera enfermado, culpa de un virus según se diagnostica comúnmente un malestar difuso que te condena a la cama durante varios días y te obliga a consumir dosis pesadas de acetaminofen y que, en mi caso, impidió que asistiera como ponente a un Foro, cuyo título fue “Innovación para avanzar”, organizado por el Parque Tecnológico Sartenejas, de la Universidad Simón Bolívar, la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat y la Global Entrepeneurship Network, Un evento insólito, cabe señalar, admirable en estos tiempos venezolanos en los que pareciera que la vida se decanta en la tarea de sobrevivir día a día y el horizonte no se extiende más allá de la próxima semana.

La Sociedad del Conocimiento

El Futuro aprieta el paso”, se habría llamado la charla o, tal vez, “El Futuro esta de prisa” - no logré dilucidar plenamente cual me gustaba más -, y a lo largo de ella tenía pensado discurrir en torno a la manera como el desarrollo de la ciencia y la tecnología marcan al mundo de nuestros días, infiltrando cada rincón del quehacer humano, haciendo referencia, desde luego a la Sociedad del Conocimiento. Es ésta una expresión que progresivamente se ha acuñado para caracterizar a la sociedad actual, albergue institucional de la llamada Cuarta Revolución Industrial, entendida como un proceso de transformaciones aceleradas y profundas originado gracias a un conjunto de tecnologías, catalogadas como “disruptivas”, que se distancian drásticamente del paradigma tecnológico hasta ahora vigente. Tales tecnologías representan la integración de lo físico, lo biológico y lo digital e impactan la vida humana mucho más allá del espacio que demarca la actividad económica.

El contexto dentro del que están teniendo lugar las transformaciones aludidas, se encuentra marcado por los nexos cada vez más estrechos entre la ciencia y la tecnología. La división conceptual tradicional entre ambas se ha ido evaporando, de allí que se hable de la tecno ciencia como manera de subrayar el carácter híbrido propio de las investigaciones y las innovaciones que emergen en la actualidad.

Dicho contexto muestra, adicionalmente, el ritmo acelerado de la obsolescencia de conocimientos y tecnologías; el aumento y diversificación de las fuentes de acceso a conocimientos y tecnologías; el predominio de la inversión privada sobre la estatal en la promoción del desarrollo tecno científico; una nueva distribución de capacidades tecno científicas a nivel mundial, con clara expansión de los países asiáticos, notablemente China, pero también India e Indonesia; cambios relevantes en las reglas de juego que pautan la generación, distribución y utilización de conocimientos y tecnologías; la globalización de las actividades de investigación e innovación, replanteando el rol y la importancia de los espacios nacionales. Y, así como éstos, otros aspectos que dibujan un escenario nuevo, referencia imprescindible para pensar las políticas públicas en este ámbito.

Aparejado a lo anterior, las tareas tecno científicas se dan hoy en día en clave transdisciplinaria, su evaluación es multifactorial (no son sólo asuntos de científicos), se llevan a cabo con la participación de diferentes actores (centros de investigación, empresas, institutos educativos, instituciones financieras, organismos estatales, usuarios …), en medio de nuevos arreglos institucionales que dan lugar a diversas formas de colaboración. En este sentido, el diseño de estrategias y políticas debe tomar en cuenta que el desarrollo tecno científico se produce si existe un sistema de estructuras políticas, sociales, organizativas, económicas y territoriales que crean las condiciones para una formación continua de sinergias, que permitan la creación de innovaciones, así como la regulación de sus variados impactos

¿La Sociedad del Desconocimiento?

Como consecuencia de las transformaciones que se están produciendo de la mano del desarrollo tecno científico, desde hace rato asoman implicaciones muy gruesas en los más diversos planos (político, económico, social, cultural, deportivo, jurídico, religioso, ético…). La realidad empieza, así pues, a parecerse a la ficción, al paso que plantea temas con los que resulta muy difícil lidiar, colocando preguntas, dudas y dilemas para los que aún no tenemos respuestas. Ante esto hay quienes señalan que la Sociedad del Conocimiento es, también, la Sociedad del Desconocimiento, esto es, una sociedad cada vez más consciente de su no-saber y que busca gestionar el desconocimiento en sus diversas manifestaciones: inseguridad, incertidumbre y riesgo.

Frente al “tsunami” que representa la emergencia de las tecnologías disruptivas se ha hecho evidente, en efecto, la ausencia de guiones que permitan la comprensión, la valoración y la regulación de los cambios tecno científicos y de sus derivaciones. Un ejemplo, entre cientos, que puede servir para ilustrar lo escrito en estas líneas es, sin duda, la tensión entre democracia e internet diagnosticada en su último libro por Jamie Bartlett, en la que sostiene que "La democracia es analógica, no digital" y señala que el sistema actual de recolección de datos no es nada comparable con el alcance y las posibilidades que podría permitir, en materia de control, la internet de las cosas.

La velocidad un signo distintivo de la época

Resulta necesario y urgente, entonces, ir creando nuevos modelos de análisis, a partir del trabajo integrado entre las ciencias sociales y humanas y las ciencias naturales. Se precisa un gran esfuerzo de comprensión intelectual que proporcione los códigos requeridos para descifrar transformaciones de fondo que se suceden muy rápidamente, así como para trazar los mapas normativos que se requieren para desenvolverse con respecto a ellas. La cuestión es, así pues, cómo hacerle frente a situaciones que remiten a eventos muy complejos y tocan los aspectos más fundamentales de nuestras vidas, contribuyendo a determinar la manera misma en que nos percibimos como humanos, sugiriendo alteraciones muy significativas en el modo en que nacemos, vivimos, aprendemos, trabajamos, producimos, consumimos, hasta como rezamos, soñamos y morimos, dando motivo a una intensa polémica en torno al advenimiento de lo que se ha denominado la post historia, que ya empieza a ser visible desde los cambios que se desprenden de la bioingeniería y de la inteligencia artificial.

Salir del Siglo XX

En la charla habría dicho, en fin, que el país vive a pasitos. Que el Gobierno pone parches, unos aquí, otros allá, tratando de remediar los problemas que atosigan a la sociedad. Y que cuando le da por enfrentar los problemas estructurales fracasa porque tiene muchas cadenas, no solo, ni principalmente las ideológicas, que lo atan a la hora de diseñar las medidas que se requieren. Que no debería sorprendernos, por tanto que Venezuela no tenga un relato sobre su futuro, que no tenga dibujadas las coordenadas básicas que le permitan elaborar enfoques y políticas que compaginen con la época que se está viviendo. Habría concluido expresando que el país no ha salido del Siglo XX.

El Nacional, miércoles 2 de enero de 2019

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El año está concluyendo y las expectativas de Venezuela no son precisamente las mejores, pues llega enero 2019 con la definitiva ruptura del orden constitucional y del orden democrático, que han calificado como la prolongación de la usurpación de funciones del Presidente de la República.

Creo que es muy claro que el 10 tendrá un significado político significativo, en la medida que la sociedad civil logre demostrar organización y efectividad para hacer sentir que comprende el momento político que representa ese 10 de enero de 2019, de lo contrario, será sólo una fecha más, de las tantas que ya existen en la historia política reciente del país.

Es indudable que a partir del 10 de enero la visión de la comunidad internacional sobre realidad política, social y económica de Venezuela, logrará encontrarse con la denuncia que por años ha venido realizando la sociedad democrática venezolana.

En ese marco, la presentación de una parte del “Plan País. El día después”, el pasado 18 de diciembre, representa un importante aporte positivo y esperanzador en el camino que debe recorrerse para alcanzar niveles adecuados de cohesión social, en aras de lograr una hoja de ruta sostenible para una futura transición en Venezuela.

La desconfianza entre los venezolanos, que según el informe de Latinobarómetro 2017, es la más alta en América Latina y la más dramática fotografía de Venezuela de estas últimas décadas, podría encontrar en esos lineamientos generales sobre “el día después”, un aporte concreto para ir recuperando niveles de confianza. En la medida que aumente el compromiso en aplicar esas medidas que el país reclama, podremos enfrentar con éxito, desde el punto de vista técnico-político, el desafío de una transición.

“Cuántas veces se ha reclamado la falta de Unidad, pues en este “Plan País. El día después”, se registran no sólo la visión de la sociedad civil que logró participar en el Congreso Nacional promovido por el Frente Amplio Venezuela Libre, sino que además, se ve acompañado del compromiso de los diputados de la Asamblea Nacional.”

Asamblea Nacional y los distintos sectores de la sociedad civil han logrado encontrarse en función de unos compromisos generales, concretos y además, urgentes para abordar la situación venezolana. Si ese “Plan País, El día después”, logra profundizar los vínculos y lazos sociales entre distintos actores políticos para asumir la hoja de ruta hacia una transición, claramente se estaría aportando un extraordinario valor a la necesidad de restaurar niveles básicos de cohesión social.

Precisamente la confianza es uno de los elementos claves para lograr hablar de cohesión social, de allí se puede entonces empezar a tejer redes y con mayor facilidad, impuslar acciones unitarias orientadas a un mismo fin.

Según información pública, se hizo una primera presentación del Plan País, que cubrió el aspecto económico y social; asumiendo sus promotores el compromiso de hacer una segunda presentación en enero, que abordará propuestas en el área de seguridad y soberanía territorial, abastecimiento y seguridad alimentaria, servicios públicos y justicia, instituciones y democracia.

Esa primera presentación recorre las redes sociales y se introduce como el Acuerdo político, de 42 puntos, para rescatar a Venezuela de la crisis social y del colapso económico.

Que importante sería, a los fines de contribuir con la necesidad de restaurar la cohesión social en Venezuela, que ese Acuerdo presentado, fuera el documento base para el debate parlamentario a los fines de aprobarlo de manera institucional como un Acuerdo Político-Social, previo a una consulta ciudadana, que le brinde al mismo la legitimidad necesaria y reivindique las atribuciones de la Asamblea Nacional en el marco de la Constitución.

El valor cohesionador de ese “Plan País. El día después”, dependerá de la capacidad real, tanto de la Asamblea Nacional, como de los demás actores de la sociedad civil, de divulgar, debatir y comprometer a los venezolanos con esas líneas generales.

No se necesitan grandes maquinarias para ello, basta activar los grupos y redes sociales que existen en cada municipio y que cada una promueva un espacio para su análisis y valoración, que concluya con una manifestación expresa y simbólica de respaldo al mismo.

Ese compromiso simbólico puede servir de antídoto contra la desesperanza y la desconfianza y además, servir de motivador para reorientar las fuerzas sociales hacia una unidad superior, que se mantiene en compromisos concreto en un objetivo común: lograr el cambio político que el país reclama.

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