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Opinión

La vinculación directa de los filósofos con el mundo de la política es de larga data. El propio Platón (427-347 a.C.) intentó llevar sus ideas a la práctica y convertirse en protagonista político. Hizo tres viajes a Siracusa. En el primero gobernaba el tirano Dionisio I y Platón pretendió, infructuosamente, constituirse en su consejero. En el segundo y tercer viaje, ya fallecido Dionisio I, estaba en el trono su hijo Dionisio II, y Platón pensó que quizá el hijo fuese más maleable que el padre, e intentó aconsejar al novel tirano para dirigirle en lo que él creía era el camino de la justicia. El experimento fue un absoluto fracaso y Platón tuvo que regresar a Atenas ya no derrotado como político, sino para salvar su vida, porque Dionisio se reveló más tirano que pensador en cuanto comenzó a ejercer el poder.
Uno de los más grandes escritores de todos los tiempos, Fiodor Dostoyevski (1821-1881), escribió una novela extraordinaria sobre la política. Su título es Los endemoniados y trata sobre un grupo de personas que, ancladas en unas “ideítas prefabricadas”, termina trastocando el orden de quienes les rodean y el de sus propias vidas. Una joya literaria acerca de la “política real”.
Con la aparición de las ideas de Karl Marx (1818-1883) el mundo cambió. Vladimir Ilich Uliánov, alias “Lenin” (1870-1924), otro intelectual, le da un sentido pragmático al marxismo y se convierte en el principal dirigente de la Revolución de Octubre de 1917, creando el marxismo-leninismo. Una forma radical de plantear en términos operativos la manera cómo se arriba al poder para poder implantar la utopía marxista. El asunto termina de la peor manera pensable, con Iósif Stalin (1878-1953), un tirano como pocos, quien concreta el ideario marxista, siendo dictador soviético entre 1941 y 1953. Aun con las abominables maneras de proceder de Stalin, y a pesar de la exaltación del pensamiento único, que asesinaba la posibilidad de la reflexión libre, muchos intelectuales siguieron apoyando el ideario marxista a pesar de sus yerros y atrocidades.
A veces, la historia les permite a los pasajeros confundidos el poder bajarse del tren si no es el que los conduce a buen destino. La invasión de los soviéticos a Checoslovaquia en 1968 era la oportunidad de oro para entender que la utopía marxista se había convertido en una farsa de carácter totalitario y expansionista que castraba las libertades individuales y condenaba a las sociedades a las peores formas de encadenamiento. Todo este abuso soviético propició un triste período de represión socialista en Checoslovaquia. Aun así, muchos siguieron apoyando esa forma de totalitarismo, de manera aviesa y fanática.
Exaltados por la llegada al poder de los jóvenes que cimentaron la revolución cubana (1958), lo que podríamos llamar la casi totalidad de “la inteligencia latinoamericana” abrigó el ideario marxista como creencia de vida. Un acto de “fe” absolutamente irresponsable, que se terminó convirtiendo en una manera insulsa de pensar. Para muchos latinoamericanos, el declararse marxistas les daba un superficial glamour intelectual, cuando en realidad estaban abonando a formas contrarias de asumir lo civilizatorio.
Luego de Bertrand Russell (1872-1970), el más grande intelectual del siglo XX fue Jean Paul Sartre (1905-1980): Un comunista radical, el cual se convirtió en un modelo a imitar. El partido comunista más grande del mundo después del de la Unión Soviética germinó en Italia, teniendo como representante a un genio literario al servicio de ideas totalitarias, el escritor Alberto Moravia (1907-1990).
Pero de tantos reveses y trompicones, tal vez el caso más mustio de aproximación a lo político ocurrió precisamente en América Latina, porque las retardatarias ideas marxistas no solo llegaron tarde, sino distorsionadas, al punto de que importantes centros de estudios de Latinoamérica funcionaban como apéndices de los partidos comunistas que en mala hora cundieron por la región. Personalidades como Pablo Neruda (1904-1973), Alejo Carpentier (1904-1980), Julio Cortázar (1914-1984), Augusto Monterroso (1921-2003) y Gabriel García Márquez (1927-2014), solo para citar un puñado, cultivaron esta manera estrafalaria de pensar. El caso más emblemático, por las influencias y nefastas repercusiones, fue el de Eduardo Galeano (1940-2015), que escribió el desaliñado libro Las venas abiertas de América Latina que tanto daño hizo por las marcas que dejó en multitudes de jóvenes que fueron alienados por este malsano texto.
Fueron hombres de pensamiento que justificaron paradójicamente la muerte del pensamiento libre, pero para fortuna del equilibrio que toda sociedad necesita, en nuestro medio venezolano la sensatez la forjaron hombres de una prodigiosa inteligencia, una cimentada cultura y gallardía sin parangón, como nuestro Arturo Uslar Pietri, cuyo valor intelectual fue capaz de hacer contrapeso a tanto desaforado autodenominado marxista.
@perezlopresti
Fuente: http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/peligro-los-intelectuales_63...

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El documento presentado por Aragua en Red a través de Edgar Capriles y Santiago Clavijo, el cual compartimos, ratifica la necesidad de fortalecer la Unidad más allá de los partidos con la incorporación amplia de diversos actores sociales como gremios, sindicatos, estudiantes, iglesia y empresarios, entre otros.
Quienes crean que un solo partido o un solo líder, de manera sectaria y excluyente como una mala copia del estilo chavista desde la oposición, puede enfrentar el desastre del fracaso de Maduro, cometen un grave error.
La alternativa debe ser una fuerza de cambio unitaria y plural donde todos cabemos y todos somos necesarios para sacar al país del caos producto de un proyecto político anacrónico, fracasado, incompetente y corrupto.
Al revisar las propuestas de los distintos actores políticos y organizaciones sociales encontraremos que los acuerdos son mayores que las diferencias.
Prueba de ello son las decenas de consultas a nivel nacional promovidas por la MUD en las que ha estado involucrado un número importante de profesionales y expertos de las más diversas disciplinas.
Por supuesto que tenemos respuesta a los difíciles problemas que hoy enfrenta Venezuela!
Entre ellas, las referidas a cómo lograr una economía productiva y solidaria que permita transformar la abundante materia prima que tenemos en productos con la marca Hecho en Venezuela y romper así con la dependencia que tenemos de la renta petrolera.
En temas como seguridad, educación, salud y servicios públicos, también hay valiosas propuestas para lograr la realización de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (DESCA) de todos los venezolanos.
Para restablecer el estado de Derecho y la plena vigencia de la Constitución debería realizarse una consulta electoral para que sea el pueblo, con la rebelión del voto, el que decida quiénes y con cuáles propuestas deben asumir la conducción del país en este momento tan difícil que exige un gobierno de unidad nacional, de reconciliación y diálogo.
Por todo ello no son antagónicos y, por el contrario se combinan, el diálogo y la calle. Son necesarios para mantener la presión internacional sobre el carácter no democrático del régimen, exigir la liberación de los presos políticos y la apertura del canal humanitario para que lleguen alimentos y medicinas.
Si no somos capaces de lograr ese acuerdo nacional, pudiéramos estar en la antesala de una insurrección popular de consecuencias imprevisibles.
Carlos Tablante
Fuente: http://elperiodiquito.com/fortalecer-la-unidad/

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Confundidos estaban los milicianos de la tercera edad. No entendían lo que estaba pasando con los billetes que les daban en los bancos al cobrar sus pensiones. Luego de largas colas, solo tenían acceso a 10,000 bolívares, lo que significaba, repetir la misma cola y las mismas horas durante tres días para cobrar el total de sus pensiones. En virtud de ello, decidieron hablar con el comisario político del partido, para que les explicara lo que estaba pasando.
- Camaradas, manténganse “Rodilla en tierra” dijo el funcionario, porque el imperialismo continua con sus agresiones. Ahora, escogieron el camino de la Guerra Económica para desestabilizar a nuestra socialista y bolivariana revolución. En conchupancia, con los oligarcas golpistas de la oposición y los terroristas de Dólar Today mantienen una campaña de desprestigio contra nuestro signo monetario.
Comisario, lo interrumpió el jefe de una las escuadra de milicianos, lo de la guerra está bien, pero deme una explicación del porque antes me pagaban mi pensión completa y ahora me la fraccionan en tres toletes…..será que no hay billetes para pagar o como dicen la mayoría de las personas que están en las colas “Esto es un corralito”
- Camarada, este seguro de una cosa, la revolución no va a utilizar los recursos capitalistas, como lo es limitar el retiro de dinero en los bancos, eso sería traicionar el legado de nuestro líder único, el difunto eterno.
Bueno, pero eso es lo que está ocurriendo, dijo una miliciana. Y la cosa, se pone cada día más rara. Antes me daban fajos de billetes de 10,20 y 50 y los aguinaldos me los dieron en puros billetes de 100. Me alegre porque el bulto era más pequeño. Pero, la alegría no me duró mucho: Ahora, esos billetes no valen un carajo y tengo que repetir la cola en el banco pa’ volverlos a depositá….no me joda comisario.
-Bueno, en verdad tienen razón, a mí me pasa lo mismo, no sé qué hacer con veinte lucas que tengo en la casa y nadie me las acepta, explicaba todo apenado el funcionario. Tratando de lavarse la cara y salirse del peo en que estaba metido, dijo de manera arrogante, “Déjenme comunicarme con Merentes en el Banco Central para ver qué me dice”
Todos en el salón quedaron a la expectativa y seguían con atención los pasos del comisario: Aló Nelson, como estas—Si estoy reunido con la escuadra de milicianos de mi sector, saludos te envían todos ellos—Quería que me orientaras con al algo que los camaradas llaman corralito…..Ah, esta noche---ok---ya les trasmito la información---gracias Nelson hasta la próxima---Muy bueno el sancocho que nos comimos el otro día en Naiguatá.
-Listo, resuelto el problema, esta noche el camarada Ministro de Justicia, Néstor Reverol, se va a dirigir al país en cadena nacional para explicar las causas y consecuencias de la guerra económica imperialista.
Pegados a sus televisores, los milicianos escucharon las palabras del camarada ministro: “Hemos detectad, que algunas ONG que operan en el país, han logrado sacar 300 mil millones de bolívares en billetes de 100 para depositarlo en galpones gigantescos en Colombia, Alemania, Suiza, Ucrania y la Republica Checa con el propósito de desestabilizar nuestra economía. Su intención, es regresarlos al país una vez que caiga nuestro revolucionario gobierno. Esta conspiración internacional, está dirigida por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, llegando al extremo de pagar 1.30 Dólares por billete.
Frente a esta nueva agresión, hemos decidido de manera soberana, asesorados por el español Alfredo Serrano Mancilla, sacar de circulación el billete de 100 BF. Para ello, vamos a cerrar las fronteras y no permitir el ingreso de las miles de millones que los golpistas oligarcas tienen en el exterior. Nacionalmente, daremos 72 horas. Ni un minuto más, para que todos aquellos contrarrevolucionarios que tienen billetes de esa denominación, acudan a la banca para el respectivo canje. Patria o Muerte…No al billete de 100….Venceremos.
Al día siguiente, la reunión con el comisario político fue más tumultuosa:
- Que vaina es esa que todo aquel que tenga billetes de 100 es contrarrevolucionario.
- Fui como un pendejo al banco, a depositar mis cinco lucas y cuando fui al cajero !!! Me dieron puros billetes de 100!!! O sea que estoy en un círculo, deposito y me devuelven en el cajero automático los mismos billetes.
- El camarada Reverol como que nos vió la cara de pendejos. Hablo de ONGs pero no dio el nombre de ninguna.
- Comisario, pregúntele a su pana Merentes, donde es que están pagando dólares por cada billete de cien……pa’ irme esmachetao a cambiar los míos.
- Debo entender, según las palabras del ministro, que los billetes de 100 son los responsables de la subida del dólar paralelo, de la crisis del sistema de pago, de la excesiva demanda de alimentos y del machaqueo……..Cuéntame una de vaqueros.
- ¿Por qué no hablo de las verdaderas causas como son la escasez de divisas, la caída de las Reservas del Banco Central de Venezuela, la reducción de los precios del petróleo, la desaparición de empresas, la intervención de los bancos o de las empresas “socialistas” improductivas.
-A quien, se le ocurre sacar de circulación el billete de mayor valor y no tener disponible los que lo van a sustituir…….eso es una loquera.
-Ahora, también nos quieren venir con el cuento de la “Conspiración Cibernética” y hacen responsable a Credicar, pero Reverol se hizo el paisa y no dijo que el 33% de las acciones de esa empresa son del Banco Central de Venezuela…. ¿Y entonces?
- Comisario, como es ese cuento chino de billetes de 100 en galpones en el exterior, cuando todos sabemos que los operadores cambiarios no acumulan activos de alto riesgo o poco valor como lo es en este momento el bolívar.
Frente a aquella avalancha de justificados reclamos, el Comisario político, se dirigió a la puerta para salir corriendo…..pero en último momento vio pasar a Oscar Shemell de la encuestadora Hinterlaces, y buscando un respiro le preguntó ¿Camarada cómo estamos en las encuestas?......y la respuesta fue lapidaria: 99% de los venezolanos están arrechos con este régimen…..Maduro y su combo deben irse.
El comisario en su huida, se le escucho decir: Esto se jodió.
Extra, extra, noticia de última hora “Nicolás reculó, prorrogó la vigencia de los billetes de 100 hasta el próximo 2 de enero”. Señaló que los conspiradores internacionales habían saboteado los tres aviones que iban a traer los nuevos billetes……pura muela, la crisis continua.

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Pocos analistas esperaban que los británicos votaran a favor de salir de la Unión Europea o los estadounidenses eligieran a Donald Trump como su próximo presidente. Sin embargo, no pasó mucho tiempo hasta que surja una explicación de consenso para justificar estos errores de cálculo. Sin embargo, cuando se trata de sucesos tan complejos, y con tantas consecuencias, deberíamos estar muy atentos para no caer en razonamientos simplistas.
El consenso actual culpa a las “élites” – aquellas en la academia, los medios de comunicación y las empresas – por haberse hecho atrapar tan fuertemente por su mundo relativamente cosmopolita y conectado que no llegaron a escuchar atentamente a los grupos menos educados y conectados. Ya que estos mencionados grupos son los que menos se han beneficiado de la globalización, fueron ellos los más propensos a rechazar a las instituciones supranacionales (en el caso de Brexit) o a los candidatos de la corriente política tradicional (en el caso de Trump). Ignorar a estos grupos fue, en muchos sentidos, un error patente.
Hay una considerable cantidad de apreciables razones para justificar este punto de vista. El “pensamiento grupal” afecta habitualmente a la élite financiera e intelectual de hoy en día, incluyendo a los encuestadores, quienes a menudo tienen formaciones académicas similares, trabajan juntos, leen los mismos medios de comunicación, y se reúnen en las mismas conferencias y eventos, celebrados en lugares que se extienden desde Davos a Aspen.
Los miembros de este grupo tienden a creer que absorbieron las grandes lecciones de la historia. Tienden a desacreditar al racismo e incluso a las formas más leves de etnocentrismo, y es poco probable que rechacen el feminismo. Aunque estos grupos no son parangones de la diversidad, hay un reconocimiento generalizado del valor de la diversidad, y del hecho que el predominio de los hombres, como mínimo, está comenzando a declinar.
El otro denominador común de este grupo es la riqueza. Si bien no todos los miembros de este grupo son multimillonarios, tienden a tener la educación y las habilidades necesarias para cosechar los beneficios de la globalización económica. Como resultado, en general no llegaron a reconocer, hasta hace poco, la creciente desigualdad, especialmente en Estados Unidos, como un problema prominente (sin embargo, sin lugar a duda, muchas de las élites más ricas se han involucrado en una cantidad sin precedentes de obras de filantropía).
Está claro que las élites cosmopolitas, que son las que toman decisiones que tienen consecuencias en sectores de importancia crítica, desde los sectores empresariales y financieros hasta los políticos, son las que deben prestar más atención a las quejas de los menos afortunados, de los menos educados y de los menos conectados. En lugar de juntarse con personas con ideas afines a las suyas en silos aislados, estas élites deben crear plataformas que conecten a las personas provenientes de los contextos y circunstancias más diversas – incluyéndose a aquellas cuyas vivencias con respecto la globalización son muy distintas a las de ellos. Tales plataformas ayudarían a abordar la fragmentación del debate público.
Sin embargo, las “burbujas” ideológicas no son el único problema. En primer lugar, las élites han fracasado no sólo en predecir las recientes victorias populistas, sino también en anticipar que el decididamente no populista François Fillon ganaría la primaria presidencial de los republicanos de centro-derecha franceses por un amplio margen. Claramente, ignorar la ira de la clase trabajadora no es el único factor que bloquea sus radares políticos.
Por supuesto, es reconfortante creer que, si sólo los hechos fueran mejor conocidos y las personas pudieran discutirlos más desapasionadamente, los votantes se unificarían más y la política sería más constructiva. Pero, incluso con un discurso mejorado y más sustentado en los hechos, los intereses de las personas serán divergentes.
Aquellos que votaron por Brexit o Trump no solamente fallaron en cuanto a poder entender los verdaderos beneficios de la globalización; hoy en día, estas personas carecen de las habilidades o las oportunidades para garantizar que irán a recibir un pedazo del pastel de los beneficios de la globalización. Por lo tanto, más allá de la necesidad de comunicación, radica una auténtica necesidad de la instauración de políticas redistributivas que fundamentalmente no son beneficiosas para todas las partes. Los principales beneficiarios del libre comercio y el cambio tecnológico deben compensar activamente a los perdedores mediante impuestos, subsidios y apoyo al empleo.
Del mismo modo, está fundamentalmente errada la suposición de que el Occidente liberal y democrático es, en gran medida, homogéneo en cuanto a sus intereses económicos y geopolíticos. La verdad es que las potencias occidentales tradicionales, a pesar de tener mucho en común, tienen divergencias en muchas áreas, que van desde la política energética – Europa es mucho más dependiente de los hidrocarburos en comparación con Estados Unidos – a la seguridad. En este contexto, simplemente no bastará comunicarse de mejor manera y llegar a acuerdos sobre los hechos. Serán necesarias negociaciones, en las que ambas partes deberán sacrificar algo.
Ambos de estos problemas apuntan a un defecto más amplio en la cosmovisión occidental: la creencia en soluciones donde todos ganan, en las llamadas soluciones “ganar-ganar”. De hecho, la democracia liberal, tanto en sus encarnaciones de centroderecha como de centroizquierda, se sustenta en la creencia de que tales soluciones (siendo la más importante entre ellas la paz) pueden beneficiar a una “sociedad” – o, en realidad, a la humanidad en su conjunto – a la larga. La democracia negocia las vueltas y rodeos de dichas soluciones y gestiona los sacrificios a corto plazo. Sin embargo, en última instancia, todos se van a beneficiar.
Por supuesto, el fracaso en cuanto a garantizar las soluciones ganar-ganar, a menudo, lleva a situaciones perder-perder. En la primera mitad del siglo pasado, se creía, de manera generalizada, que la falta de conquista del espacio agrícola condenaría a los países a morir de hambre. Hoy, se esgrimen argumentos similares sobre la energía.
La realidad es más complicada. Para que las economías garanticen el “triunfo” del crecimiento inclusivo, los muy ricos pueden tener que someterse a una forma de regulación y tributación, incluyéndose su sometimiento a las normas internacionales, lo que les costará sustancial riqueza a largo plazo. Si bien esto no convertiría a los ricos en perdedores (ellos aún continuarían siendo ricos), no se puede negar que incurrirían en pérdidas.
Lo que el enfoque liberal-democrático sí comprende correctamente es que hay prácticamente siempre espacio para llegar a soluciones de compromiso, es decir soluciones toma y daca. Si bien no todas las personas se irán a casa sintiéndose como verdaderos ganadores, a las personas y países, de manera individual, les va mejor cuando trabajan en conjunto y llegan a acuerdos en comparación a cómo les iría si se apropiaran y defendieran espacios y recursos limitados mediante el uso de todos los medios a su disposición. Los costos de los conflictos modernos, incluyendo el costo del estancamiento a nivel nacional, son demasiado grandes, al punto de que incluso los ganadores terminan perdiendo.
A raíz de los recientes errores de cálculo, debemos recalibrar nuestros radares políticos – y eso significa tomar en cuenta todas las fuentes potenciales de interferencia, no solamente aquellas que encajan en una narrativa limpia y ordenada. En este punto, la diferencia fundamental en la cosmovisión de los demócratas liberales o de los socialdemócratas y de los ideólogos de línea dura, sean estos nacionalista o no, puede ser la diferencia que acarree más consecuencias. Los primeros deberían reconocer que si existen situaciones ganar-perder a medio plazo, pero deberían mantener su fe en que en el largo plazo habrá un cambio democrático gradual en sus propios países, mientras que de manera simultánea trabajan para sostener la paz internacional.
Ex Ministro de Asuntos Económicos de Turquia y ex Administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
Traducción del inglés por Rocío L. Barrientos
https://www.project-syndicate.org/commentary/failure-to-predict-brexit-and-trump-by-kemal-dervis-2016-12/spanish

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Los sindicatos han jugado un papel como factores de transformación en algunos países. Así fue el caso de Polonia, bajo el régimen comunista, en el cual el sindicato Solidaridad y el sindicalista Lech Walesa desempeñaron un rol determinante. También ha ocurrido en otros países como Brasil, donde un sindicalista, Ignacio Lula Da Silva, dirigió un gobierno que impulso programas sociales que sacaron a millones de personas de la pobreza, haciendo de Brasil un país menos desigual.
Sin embargo, en algunas sociedades industrializadas los sindicatos se han convertido en mafias que legitiman el sistema. Cuando el presidente John F. Kennedy se lanzó a la campaña presidencial, necesitaba el apoyo de los sindicatos para lograr su propósito. A tal fin recurrió a un miembro de su entorno, el cantante Frank Sinatra, a fin de que contactara a uno de los capos de la mafia de origen italiano, quien controlaba los sindicatos.
Otro ejemplo de los sindicatos como organizaciones mafiosas, es el caso de los sindicatos de la construcción venezolanos los cuales en su competencia por la adjudicación de obras públicas, llegan al extremo de recurrir a sicarios para asesinar a los sindicalistas de la competencia. Como consecuencia de ello, han sido asesinados más de 400 sindicalistas durante el régimen bolivariano.
A continuación, nos centraremos un caso en el cual las organizaciones sindicales venezolanas actúan como legitimadoras del sistema. Se trata de los sindicatos universitarios, los cuales en su lucha por una contratación colectiva, crean la ilusión que a través de este tipo de negociaciones se puede compensar los efectos de la inflación en la capacidad de compra. Las cifras que hemos estado presentando en anteriores artículos, evidencian que la contratación colectiva lo que ha hecho es prolongar en el tiempo el proceso de deterioro de la capacidad de compra de los trabajadores universitarios. La tendencia desde el año 2001 hasta Marzo del 2016, muestra que la proporción de la canasta básica (CB) que un profesor con categoría de agregado podía adquirir, descendió de 109% en el año 2001 a 14% en Marzo del 2016 (Ver: Rodríguez Rojas. 2016. La lucha gremial y el salario universitario. Dígalo Ahí, 31-05-2016).
En el periodo más reciente la tendencia señalada se mantiene, pues la proporción de la CB que un profesor agregado puede adquirir no supera el 20% (Ver Cuadro 1).
Cuadro 1. Evolución del salario de un profesor con categoría de agregado, como proporción de la canasta básica del CENDAS, entre marzo y septiembre del 2016.

Marzo del 2016

Mayo del 2016

Septiembre del 2016

Valor Canasta Básica CENDAS en Bs.

203.944

303.615

542.413

Ingreso Profesor (Bs)

28.000

61.120

106.680

Proporción(%) Ingreso/CB

14

20,1

19,66

Fuente: Prensa nacional; Cálculos propios.
Nota: el ingreso del profesor incluye el bono de alimentación

En consecuencia, el profesor activo debe buscar fuentes de ingreso fuera de la universidad que le permitan sufragar el 80% restante de la CB. Como resultado de ello, en las universidades se ha desarrollado un ausentismo crónico, que ha llevado también a la renuncia de cientos de profesores, quienes han emigrado a otras instituciones y latitudes en busca de una remuneración acorde con sus credenciales.
La institución universitaria se ha ido descapitalizando progresivamente y sus autoridades ven, en forma impotente, como recursos humanos de elevada calificación abandonan la institución, dejando cátedras y laboratorios al garete. Mientras tanto los sindicatos, en forma cómplice, han constituido una alianza con los sectores gubernamentales llegando a acuerdos que presentan como un triunfo de la clase trabajadora, cuando en realidad se trata de arreglos que han llevado a la universidad y a los profesores a la ruina.
Ante la inminencia de la discusión de la III Convención Colectiva entre los sindicatos y el gobierno, la Federación de Asociaciones de Profesores universitarios (FAPUV) lanza la equivocada idea de que la solución son las normas de homologación. Señalan que el problema es que dichas normas no se han aplicado adecuadamente, afirmando a continuación que fue la aplicación de dichas normas lo que condujo al mejoramiento de la capacidad de compra de los trabajadores universitarios en el año 2001.Esta afirmación de FAPUV está lejos de la realidad y revela la confusión en que está sumergida nuestra dirigencia gremial. Como lo hemos planteado en el artículo ya citado, la recuperación de la capacidad de compra de los trabajadores universitarios en el año 2001 se debió a una política económica orientada al control de la inflación. Esta política, enmarcada en la Agenda Venezuela, logró disminuir la inflación a 12 % en el año 2003. En este contexto las mejoras logradas mediante las negociaciones impulsadas por los sindicatos y las asociaciones de profesores, se tradujeron en incrementos en la capacidad de compra de los trabajadores universitarios.
Desafortunadamente los sindicatos universitarios han desechado la idea de presionar al gobierno para que instrumente una política anti inflacionaria, como la que se contempló en la Agenda Venezuela. En su lugar han optado por legitimar la situación actual, sentándose en una mesa de negociación que parte desde un inicio por aceptar la elevada inflación que padecemos y la política gubernamental que la impulsa, como un dato incuestionable. Al final la negociación conducirá a más de lo mismo: aumentos salariales que los devorará la inflación antes de que se concreten, deserción profesoral y descapitalización de las universidades.
Profesor UCV

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Carta del Director
Cuando nos caemos o algo no sale bien, solo tenemos tres alternativas posibles: paralizarnos y no hacer más nada ante la incertidumbre o el miedo de volver a fracasar, dedicarnos a rumiar nuestro fracaso lamentándonos y culpando a otros por lo que salió mal, o tener la humildad para reconocer los errores y el valor y la sabiduría para rectificar y volver a empezar con renovadas energías y una mejor comprensión de la situación. Esta carta tiene la intención de centrarse en la tercera alternativa, o sea en la de aprender y rectificar, que es la única que sirve de algo.
Los resultados de los procesos de negociación transicional, que es de lo que supuestamente trataba este diálogo, dependen más de lo que sucede o puede suceder fuera de la mesa de negociación que de lo que sucede en ella misma. Esto es lo que en el lenguaje técnico de la negociación se conoce como las alternativas al acuerdo.
Recurramos a un ejemplo para tratar de explicar de una forma más didáctica lo que queremos decir. Si dos países tienen un conflicto por la delimitación de sus fronteras, pero uno de ellos tiene un poder militar mucho mayor que el otro, éste último tendrá menos motivaciones para llegar a un acuerdo porque la alternativa de una guerra le resultaría obviamente más favorable, mientras que el país más débil necesitaría desesperadamente de un acuerdo porque la alternativa de una confrontación implicaría una pérdida aún mayor que la de mantener el estatus actual. En una situación como ésta, en la cual a un país no le interesa llegar a ningún acuerdo y el otro no tiene como una alternativa distinta al acuerdo, que obligue al otro a reconsiderar la conveniencia de cooperar, es fácil predecir que el desenlace sería el statu quo.
Este ejemplo, aplicable por analogía a la mesa de diálogo, hace que sea fácil comprender por qué no resultaba posible alcanzar un acuerdo en la mesa de diálogo que permitieran un cambio en el statu quo político. El gobierno siente que tiene los recursos (control sobre las instituciones y el ejercicio de la represión) para mantener el poder, aun por la fuerza si fuese necesario, mientras que la oposición pareciera no estar dispuesta a ejercer sus alternativas ante la negativa del gobierno a cooperar en la construcción de las condiciones para su propia salida.
A todo evento es necesario y responsable reconocer que todo proceso de transición política pacifica ha tenido como uno de sus componentes principales la negociación, pero ello solo es posible cuando ambas partes reconocen que sus alternativas al diálogo son menos atractivas que alcanzar un acuerdo. Es por ello que mientras el gobierno perciba que no necesita negociar su salida, el diálogo será un ejercicio inútil.
Si la oposición pretende entonces construir alguna viabilidad al diálogo, tendría que comenzar por fortalecer sus propias alternativas en caso de que no se alcance un acuerdo y estar dispuesta a ejercerlas, y no solo a utilizarlas como amenazas. En otras palabras, si la oposición habla de retomar el juicio político en la Asamblea, debe tener muy claro, antes de anunciarlo, en qué consiste y a dónde nos lleva ello, cuál es su desenlace y cómo con ello genera para el gobierno un escenario menos atractivo que un potencial acuerdo. Asimismo, si se habla de retomar la calle la oposición está obligada a tener una estrategia coherente para ello que termine produciendo consecuencias tales para el gobierno que le hagan preferir una solución negociada.
Aunque algunos podrían ver en lo planteado la debilidad de que el cálculo estratégico parte de la supuesta racionalidad de los actores involucrados, está demostrado que la mayoría de los actores, incluso aquellos que parecieran actuar de manera más irracional, responden a un cálculo racional. La limitante real está en que la racionalidad no es absoluta, sino que está limitada, básicamente, por tres factores: los objetivos del sujeto, la información disponible para éste y la interpretación que se hace de la información disponible. Es por estas razones que una estrategia efectiva implica, entre otras cosas, comprender la lógica del otro, ser capaz de colocarse en sus zapatos y adelantarse a su racionalidad.
En este sentido, mientras algunos actores en la oposición hablan insistentemente de una salida pacífica, constitucional, democrática, electoral e institucional, estamos obligados a recordar que tal salida no es posible sin cierto nivel de cooperación por parte de quienes ocupan las instituciones del Estado, tal como ha quedado demostrado con la confiscación del derecho constitucional a revocar y con la postergación de las elecciones regionales que debieron haberse celebrado este año. La mala noticia es que nos encontramos ante un gobierno que no actúa bajo una lógica democrática y cuyos costos de salida del poder son extraordinariamente altos. La buena noticia es que no hay tan solo dos actores y la institucionalidad del Estado no es monolítica, sino que está conformada por una complejidad de actores cuyos cálculos costo-beneficio difieren unos de otros, y por lo tanto también su disposición a cooperar o no, dependiendo de las consecuencias.
El cálculo costo-beneficio para quienes hoy ocupan las instituciones del Estado dependerá de las consecuencias que se derivan de cooperar o no con una salida política. Estas consecuencias, a su vez, dependerán de lo que la oposición esté en capacidad de hacer si no se alcanza un acuerdo que permita una salida con la cooperación de ambas partes. Si la oposición no está en capacidad o no tiene la disposición a cumplir sus amenazas, o el gobierno, según sus cálculos, tiene la capacidad para confrontarlas exitosamente, no tendría ningún incentivo real para cooperar. Si, por el contrario, las consecuencias de no cooperar implican un escenario de mayor riesgo para el gobierno que el de un acuerdo negociado, habría una salida pacífica, constitucional, democrática, electoral e institucional posible.
En otras palabras, esta mesa de diálogo, como dijimos hasta el cansancio en muchas oportunidades anteriores, no ha funcionado porque la misma no estaba diseñada para darle viabilidad a un proceso de transición, sino para evitarlo, y porque los acuerdos en escenarios de conflicto dependen más de lo que se esté en capacidad de hacer fuera de la mesa de negociación, que de lo que se haga en ella.
Director Centro de Estudios Políticos Universidad Católica Andrés Bello
9 de diciembre de 2016

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Proyecto País.
Ahora, más que nunca, los venezolanos no podemos equivocarnos. Por el contrario, después de la victoria popular de la oposición democrática del 6D (frente a la corrupción e ineptitud del régimen), con unidad de criterios y de acciones, debemos continuar la lucha para obtener el próximo triunfo: Desalojar del poder al Sr. Maduro - régimen, parentela, conmilitones - y reestablecer el sistema democrático e iniciar un verdadero proceso de desarrollo social, moderno y sostenible, en el País, sus regiones y la población toda.
Es la oportunidad que la Sociedad tiene para cerrar la hemorragia. 2016 es el tiempo para salir del atolladero, en el cual el desgobierno chavista, de la autodenominada “revolución”, ha colocado a los ciudadanos, especialmente a los más humildes, que de buena fe e ilusamente creyeron los relatos “revolucionarios”.
Cuentos, mentiras y fraudes, como política de estado, que los “hijos” del “comandante eterno” pretenden perpetuamente continuar con resultados pésimos. Después de más de tres quinquenios y con todos los recursos disponibles los cuentos y cuentas son chimbas, no cuadran.
Evidencia el régimen rojo, un balance altamente negativo, en rojo-rojito, que permite concluir que deben irse ya. Si tuvieran vergüenza renunciarían. Nosotros, debemos y podemos hacer todo lo posible, en paz, democráticamente, con elecciones y con la Constitución Nacional en la mano, lograr tal desplazamiento a plenitud.
Es el momento y la oportunidad de la Sociedad Civil para alzar su voz con el firme propósito de acometer cambios estructurales, recuperar la Democracia, Pero... no podemos equivocarnos, contamos con recursos, experiencia, actitud y amplia disponibilidad para la acción concertada, para lo cual la Fuerza Popular y los mecanismos constitucionales son determinantes. El correcto estudio, elección, combinación y aplicación de los mecanismos constitucionales hacen viable la solución, no obstante, con el poder público que aún el régimen dispone a su antojo (TSJ, CNE, Fiscalía, Contraloría, Generales no institucionalistas, colectivos y milicias “bolivarianas” y cubanas).
En este contexto, parafraseando al francés Georges Clemenceau, manifestamos que la Política es tan vital para la Sociedad y el Estado venezolano que no podemos dejar solos a los políticos profesionales para que ellos tomen, exclusivamente, las decisiones.
Sobre éste asunto tan importante para la vida del país, desde hace varios años, el MID, en varias regiones e Instituciones, pacíficamente, en forma técnica, con responsabilidad y ética política, pensando en Venezuela, ha estudiado los 7 mecanismos constitucionales posibles, determinando fortalezas y debilidades de cada uno, concluyendo que es la Asamblea Constituyente convocada por Iniciativa Popular el proceso que reúne relativamente las características más propicias, para encontrar en este caos que vivimos, la solución para una Venezuela mejor, incluso en menor tiempo que las restantes vías constitucionales.
Se resumen en tres las ventajas: 1. El Proceso Constituyente por Iniciativa Popular, depende exclusivamente de los ciudadanos y de los partidos políticos democráticos, conformando la Fuerza Popular organizada y movilizada (Arts. 5, 70, 347, 348 y 349 Constitucionales) 2. El Poder Público constituido no está habilitado ni debe intervenir (No hay CNE, ni TSJ sumisos al Ejecutivo…), el Proceso es autónomo, se da sus propias institucionales y asume plenamente la conducción del proceso constituyente hasta la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente, actúa así el Poder Originario, como innumerables veces lo exaltó Chávez 3. El alcance de la Asamblea Constituyente llega a objetivos superiores, comunes, necesarios e improrrogables: Reforma del Estado, Nuevo Ordenamiento Jurídico, Reforma o Enmienda Constitucional.
La Asamblea Constituyente es, también, la oportunidad para la RECONCILIACIÒN: exige analizar y decidir, consensuadamente, entre todos con representantes electos de todos los sectores nacionales (políticos y sociedad civil), sobre propuestas e ideas alrededor de un Proyecto de País para lograr entre todos una Venezuela moderna, democrática, descentralizada, con plena autonomía y autarcía regional y municipal, que permita desarrollar el potencial humano y territorial del país.
Fines, objetivos y metodología que los otros mecanismos constitucionales no lo propician y menos aún el Referéndum Revocatorio que por sus características y normativa puede constituirse en la tabla se salvación para el régimen y su continuidad…e incluso su atornillamiento en el Poder hasta 2.019.
Por algo, los personeros del régimen viven retando a la oposición para que convoquen a un Referéndum y nos preguntamos: ¿Por qué jamás, ahora, hablan de una Constituyente? La Constituyente por Iniciativa Popular es HOY la mejor VIA!

* Ex Rector UNET
La Nación. 9 de diciembre de 2016

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