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Opinión

Hay intelectuales a los que gusta el fútbol, otros a los que no, y algunos a los cuales deja indiferentes. En ese sentido los intelectuales –hablo de los de profesión pues, como decía Gramsci, todo ser humano es por definición un intelectual- no se diferencian de los sastres, ni de los médicos, ni de los bomberos. Razón de más para no escribir sobre el tema si es que no fuera porque a tantos intelectuales les da por fundamentar sus preferencias, obligándonos a ocuparnos con sus palabras.

Entre los grandes admiradores del fútbol está Albert Camus. Su escrito “Lo que debo al fútbol” es citado cada cuatro años, cuando se avecina un mundial. Hay un párrafo ya famoso. Es donde Camus afirma: “Porque, después de muchos años en que el mundo me ha permitido variadas experiencias, lo que más sé, a la larga, acerca de moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol

Todo lo que sabía sobre moral y obligaciones, dijo Camus, se lo debía al fútbol. Con ello afirmaba que la moral la aprendió de los demás y, como todo niño, jugando con otros niños. La moral, luego, es para Camus una adquisición nosótrica. Cada equipo es un nosotros. Y bien, ese nosotros no surgió de sí. Ese nosotros apareció recién cuando aparecieron los otros, los del equipo contrario, los vos-otros. Sin los vosotros –es la deducción- no habría un nosotros.

Con los nuestros aprendimos la solidaridad, la amistad, incluso el amor. Pero solo gracias a los otros. Sin esos otros no habríamos podido jamás reconocer a los nuestros. La deuda del nosotros con el vosotros es, por consiguiente, existencial.

El reconocimiento del otro es la base sobre la cual se sustenta toda filosofía moral. Sin otredad no hay mismisidad (Levinas). Sin el reconocimiento del otro no puede haber moral (Hegel). Eso fue lo que aprendió Camus, pero no de la filosofía. Lo aprendió del fútbol. O mejor dicho: su filosofía la aprendió del fútbol. No es poco.

Completamente diferente a la de Camus fue la opinión de otro grande de la literatura. Su definición “el fútbol son 22 hombres de pantalón corto corriendo detrás de un balón” es, desde un punto de vista descriptivo, cierta. Pero J. L. Borges, a diferencias de Camus, no extraía de ahí ninguna lección moral. Todo lo contrario. El fútbol era para él una de las representaciones de la estupidez humana. Textual: “El fútbol es popular porque la estupidez es popular”.

Sin embargo, la relación de Borges con el fútbol no era obsesiva. Más allá de alguna frase provocadora no se conoce en él ningún estudio destinado a negar al popular deporte, como cuando, por ejemplo, negó al tango.

Borges fue un estudioso del tango. Pero la mayor parte de sus escritos sobre el tango son para exaltar sus orígenes y execrar su presente. Para Borges el tango terminó con la Cumparsita y Gardel. El verdadero tango era, para él, la milonga; aquella de corte y tajo, tango que putas y machos con cuchillo al cinto, bailaban al compás de la música tamboreada de un lupanar.

¿Qué clase de argentino era Borges? ¿Un argentino sin tango y sin fútbol y, por si fuera poco, anti-peronista? No sé cómo se las arregló, pero su literatura es muy argentina. En verdad, de la misma manera como Antonio Machado se pronunció en contra de “la España de charanga y pandereta”, Borges estaba en contra de esa, para él, mediocre argentinidad populista, tanguera y futbolera.

Si Borges detestaba al fútbol, no era por el fútbol en sí, sino porque era un deporte de masas. Y Borges, de acuerdo con Ortega y Gasset, temía, y no con malas razones, a la “rebelión de las masas”. Como Ortega, Borges seguía una cierta línea nitzscheana, una caracterizada por la defensa rotunda del individuo frente a la masificación de la vida.

Sin embargo, en un punto fue Borges fiel a la argentinidad tradicional. Cuando leía o conversaba, tomaba mate. Lo uno por lo otro. Nobody ‘s perfect.

Extraña, muy extraña fue, en cambio, la relación del filósofo más importante del siglo XX con el fútbol.

De Martín Heidegger ha sido resaltada su relación con Hannah Arendt y la adhesión que, como la inmensa mayoría del pueblo alemán, profesó a Hitler. Y si su filosofía no hubiese sido seguida por tantos filósofos judíos, entre ellos Levinas, Derrida y Zarader, habría sido logrado el propósito de quienes –en su mayoría intelectuales de baja calidad- lo continuaron atacando después de su muerte. Y bien, a Heidegger no solo le gustaba el fútbol. Fue, además, otra de sus pasiones ocultas. Detalle que supimos gracias al estudio sobre Heidegger realizado por Rüdiger Safranski (Ein Meister aus Deutschland: Un maestro desde Alemania).

Su amor por el fútbol lo hizo público Heidegger después de haber cumplido ochenta años, cuando iba los fines de semana a la casa de su vecino para ver al Bayern Munich por la TV. Su ídolo era Franz Beckenbauer. “Es un genio”, repetía sin cesar ¿Por qué un genio?

En Heidegger la palabra genio hay que entenderla en sentido filosófico. Genio, según Sócrates (Heidegger fue siempre socrático) es quien ha sido tocado por la luz del espíritu. En palabras heideggerianas, es el ser (sein, con minúscula) que en su estar (Dasein) entra en contacto con el Ser total (Sein, con mayúscula). Y en cierto modo, Heidegger tenía razón: Viendo antiguos filmes deportivos, uno no se explica cómo Beckenbauer resolvía con elegancia jugadas en las cuales la mayoría de los futbolistas se hacen un nudo. De algún modo Heidegger nos quería decir que la genialidad no solo está en el pensamiento, también está en la vida diaria, en un poema de Hölderlin, o en un pase preciso de un futbolista llamado Beckenbauer.

El fútbol ha llegado a ser tema de intelectuales; y está bien que así sea. La intelectualidad no tiene porqué ser lúgubre; más bien debe ser un SÍ, dicho con amor y fervor a la vida.

Camus, Borges y Heidegger, habrían estado de acuerdo con mi última frase. De eso estoy seguro.

5 de junio de 2018

POLIS: Política y Cultura

https://polisfmires.blogspot.com/2018/06/fernando-mires-los-intelectuale...(POLIS)

 5 min


Edgar Benarroch

Registra la historia como el primer ensayo democrático lo ocurrido en Atenas en el siglo quinto antes de Cristo, donde se convocó al pueblo a Asamblea -solo fueron llamado los nativos, y a las mujeres y esclavos les estaba vetado su participación - para decidir la suerte de todos los habitantes. Más adelante mediante guerras e invasiones territoriales aparecieron los imperios y monarcas y en cada pueblo conquistado el jerarca enviaba un emisario con todos los poderes. Aparece el despotismo y desconocimiento de la voluntad ciudadana.

Modernamente la democracia se define como un sistema político y forma de organización social que atribuye la totalidad del poder al conjunto de ciudadanos y defiende la soberanía del pueblo y su derecho a elegir y controlar a sus gobernantes. También popularmente se le define con la frase lincolniana de "el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo". Abraham Lincoln en 1863 acuñó esta definición y desde entonces la entendemos como tal. La influencia de Abraham Lincoln en Max Weber, científico y político fue importante sobre todo en la pasión por lo nacional, el sentido de responsabilidad y mesura. Con justa razón Lincoln para muchos ha sido el estadista más logrado de Estados Unidos y de la humanidad.

La democracia tiene dos modalidades: Directa o indirecta. La primera es donde el pueblo se pronuncia mediante referéndum o plebiscito sobre temas que les afecta y la segunda, indirecta, es la representativa: El pueblo libremente elige a quienes lo representan en el ejercicio del poder.

Hoy lo que más se acerca a la antigua democracia directa ateniense es la de Suiza, acá muchas veces el pueblo se expresa a través de un singular modelo federal sobre temas de interés general.

En términos generales casi en todos los pueblos la democracia que impera es la representativa, la indirecta, que constitucionalmente es la de Venezuela.

Ahora bien, en nuestro corto ensayo democrático hemos aprendido a quererla y defenderla y por ello hacemos observaciones para elevar su contenido y sustantividad, que efectivamente sea el gobierno del pueblo y se acate y respete su soberanía.

Con estas observaciones escuché por primera vez en nuestro país, en el segundo lustro de los setenta, hablar de la "Democracia Participativa" a notables talentosos líderes democristianos como Aristides Calvani, Luis Herrera Campíns , Enrique Pérez Olivares y Eduardo Fernández entre otros. Los tres primeros muy lamentablemente fallecidos y el cuarto, Eduardo, gracias a Dios entre nosotros siempre con inmensos aportes al país con gran sentido de Patria grande y cargados de principios y valores que tanta falta nos hacen. Ellos hablaron de la necesidad de "Reinventar la democracia", de abrir canales amplios y expeditos para que la población se exprese sobre los temas de alto interés nacional. Ello supone una sociedad intermedia bien organizada y receptora de todas las inquietudes de sus asociados, en capacidad de hacer llegar a los centros de poder las percepciones y opiniones y también por supuesto la existencia de un gobierno en capacidad y disposición de escuchar y atender.

A la definición lincolniana agregarle otra preposición: "CON", vale decir la democracia es el gobierno del pueblo, para el pueblo, por el pueblo y CON el pueblo. Es decir la democracia participativa convive con la representativa (es una mixtura de directa e indirecta) pero ésta debe abrir muchos espacios, los necesarios, para la democracia directa. No es práctico ni recomendable la democracia exclusivamente directa, ello haría la gestión pública extremadamente pesada y lenta y los pueblos requieren con mucha frecuencia de toma de decisiones rápidas, casi al instante todos los días. Por la agilidad y eficacia de la administración pública se hace necesario un plano donde los representantes soberanamente, de acuerdo a su consciencia y siempre atendiendo a quienes los eligieron, tomen decisiones en nombre de todos. Por ello debemos ser muy cuidadosos a la hora de elegir a nuestros representantes, le estamos delegando poder. Los buenos lo hacen bien pero si nos equivocamos los resultados no serán buenos. Ejemplos hay muchos.

Pienso que si queremos hacer nuestra democracia participativa debemos legislar para establecer materias y forma y modalidad de la participación ciudadana. La ley en mi criterio debe ser orgánica y me atrevo a sugerir un capítulo que permita que integren la Asamblea Nacional, además por supuesto de los electos popularmente, con todo los derechos parlamentarios (menos a gozar de sueldo ni tampoco inmunidad) representantes del sector económico y laboral -del campo y la ciudad- de profesores de educación superior y estudiantes, de los estados y municipios y de las esferas culturales y del ambiente entre otros. Estos representantes deben ser electos democráticamente en el seno de su sector y serían correas de transmisión de su sector con el parlamento y viceversa. Esto pudiera copiarse también para los estados y municipios.

Lamentablemente estas preocupaciones, me refiero a la de los líderes democristianos, no han encontrado espacio en nuestra convulsionada nación y seguimos hoy, sobre todo en los últimos veinte años desenvolviéndonos en regímenes que se dicen democráticos sin ningún interés en profundizarla y hacerla más eficiente y lo peor apartarse de sus más elementales postulados. La democracia hasta ahora es el mejor sistema de gobierno que conocemos. Ella es perfectible y por ello debemos trabajar todos los días en su mejoramiento, es un árbol que debemos atender y regar constantemente para que se mantenga frondoso y robusto y de buenos frutos.

La democracia en Latinoamérica, particularmente en nuestro país, además de un sistema político es también una forma de comportarnos en sociedad. Coloquialmente es común escuchar decir a alguien que fulano es un tipo democrático, como queriendo decir que es afable, abierto, tolerante, buen oidor y buen conversador.

Dios permita que cuanto antes restauremos la democracia que conocemos, queremos y añoramos y existan espacios para "reinventarla" , profundizarla y darle mayor sustantividad para aproximarnos a su perfección.

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Luis R Mendoza

En mi adolescencia logré asistir a las tres salas de cine con las que contaba para esa época San Mateo, estado Aragua; éstas las conformaban el cine Parroquial, el teatro “Ricaurte” y el cine “San Mateo”. Este último, ubicado en pleno centro del pueblo, estaba dividido en dos espacios: preferencia (sillas) y el llamado gallinero (bancos de cementos); el costo de los boletos era de Bs 1 y 0,50 respectivamente.

Estas reseñas llegan a mi memoria para referir a un personaje que tuvo mucho que ver con la operatividad de las salas de cine en nuestra comunidad; se trata del ciudadano Marcos Boldt, hombre culto, descendiente de familia alemana, elegante, comunicador social y sobre todo, especialista en el manejo de las máquinas de rodar las cintas cinematográficas; profesión que ejerció por más de medio siglo en San Mateo.

Ahora bien, para mostrar más de nuestro personaje nos hemos apoyado en la prensa aragüeña, específicamente en el Semanario El Paréntesis de la ciudad de Turmero, que en agosto y septiembre de 1930 detalló lo siguiente:

Nos fue muy grato estrechar la mano amiga del caballero Marcos Boldt, quien con el propósito de instalar una Empresa de cine, estuvo aquí (Las Tejerías) hace poco días. Dado la magnificencia del aparato que trae el joven Boldt, la bondad de las cintas que piensa exhibir y, sobre todo, el conocimiento que de la materia él tiene, es de augurar que el más resonante éxito será la resultante de la labor del competente Empresario. Así se lo deseamos cordial y efusivamente”. (1)

Tres semanas después, en San Mateo un grupo de damas demandaban la siguiente película:

La Empresa “Cine San Mateo”, a petición hecha por un selecto grupo de muchachas de la localidad, ha ofrecido llevar a la pantalla próximamente la monumental cinematografía Beau-Geste. Nuestras felicitaciones al culto empresario y que tenga buen éxito”. (2)

Interesante datos hemerográficos que nos ilustra más sobre el oficio que ejerció desde joven el ciudadano Boldt, que residió en nuestro terruño hasta que le tocó la hora de su ida física, cuando pasaba los 80 años de edad.

Al concluir y volviendo a la razón del título de esta nota, deseo plasmar una anécdota que conserva la oralidad sanmateana. Cuando la cinta cinematográfica se interrumpía por algún motivo técnico u otros, se oía a viva voz en la sala del cine, “Marcos,……” y si era una película de censura “C” o “D” y con escenas apasionantes; el improperio era mayor. Sin embargo, es parte del oficio que él conscientemente asumía y nuestra población lo hacía como broma o chanza.

Sirva esta nota para recordar al ciudadano de bien y servidor público, Marcos Boldt, quien forma parte de nuestra historia local.

(1) Corresponsal, “Notas de Las Tejerías”, El Paréntesis, Turmero, 31 de agosto de 1930, p 6.

(2) Corresponsal, “De la aldea gloriosa”, El Paréntesis, Turmero, 21 de septiembre de 1930, p 1. (En: Hemeroteca Nacional, sección microfilm, colección Tulio Febres Cordero, estado Aragua).

San Mateo, 01 de junio de 2018.

Comentario de Oldman Botello (oldmanbotello@hotmail.com)

Luis, este personaje Boldt formaba parte de hermanos de origen alemán, avecindados o nativos de Cagua, que crearon los pianitos que sonaban en las fiestas y en Villa de Cura se dejaban oír en los mabiles o burdeles. Era lo que se llamaba "música molida", porque se le daba como si fuera una máquina de moler a una manilla y se ponía en funcionamiento una serie de "clavos" de acero que se introducían en un papel especial agujereado y se escuchaba la música. Eran interesantes artefactos elaborados en Cagua por los Boldt.

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El 20M, expresión de la resistencia civil según el Contrato Original, derrota a la dictadura autocrática-militarista y a la partidocracia celestina y mercenaria que se subyuga a una posible corrupción electoral. La autocracia Maduro-Padrino no ha sido capaz de definir una acción política con motivo, dirección y sentido en la política doméstica, ni en el sistema interamericano que lo asfixia, desde el mismo momento que viola los patrones y procedimientos de la democracia, en ánimos a perdurar en un sistema político comunista. La derrota al régimen es tal, que Nicolás Maduro muestra un completo desequilibrio. Nicolás Maduro derrotado por incapaz y peor acompañado no haya como resolver la híper-inflación, no puede con la inseguridad, menos con la incertidumbre y el país termina dos semanas después del 20M en un grave proceso de desprotección. La conflictividad social se le viene encima y descubierto por farsante, ahora no tiene que regalar, está desnudo por mentiroso y por falta de dólares. La razón-hambre que él no puede comprender, pesa cada vez más al incrementarse la miseria exponencial.

El hambre-terror acecha a Maduro y su régimen. El hambre-terror es la fuerza interna que junto a la resistencia civil se convertirán en energía política de reclamo, para echar a esta locura de revolución comunista militarizada que es insoportable. El hambre-terror impuesta por la incapacidad e ignorancia del régimen militarista explica, en primer término, la revuelta del cuerpo armado. Revuelta que crece y sigue. Frente a esta verdad política, brilla resistencia civil del 20M y, por qué no, toma cuerpo la posibilidad de un levantamiento del cuerpo social harta de la miseria exponencial, culpa del latrocinio del socialismo a juro. El hambre-terror que impone el bestiario será la razón para que ocurra una autoafirmación democrática de los demócratas, que se niegan a la disposición de dominio de una ideología cubana impuesta por un chófer que desconoce el espacio público. Por ello, usa la polemología –ciencia de la guerra- en vez de la política. Así continúa destruyendo, aumenta la gendarmería que junto a la híper-inflación y la falta de pan, sin tener posibilidad de ningún regalo, crea una situación más delicada para una sociedad que avizora la calamidad político-social.

Nicolás Maduro está aturdido, no tiene planes, no tiene liderazgo, no manda a nadie, pero además… no tiene recursos. Ni él ni quienes le acompañan pueden definir el Ambiente Político Real, por ello aún creen que manipulando al venezolano con el hambre pueden hacer fintas tanto en lo doméstico como en lo internacional. No quieren entender lo que significa Pence, es decir, el poder de Washington en la OEA. Frenéticamente recuerdan al 4F y al 27N, toman de allí la violencia brutal de esos dos golpes de Estado incompletos para proyectar esta supuesta revolución, que en 20 años lo único que ha producido es el hambre-terror.

Nicolás Maduro atolondrado y sin rumbo, porque no puede definirlo, sigue hablando del socialismo a juro en el siglo XXI, es decir, no puede aproximarse a la democracia ni al gentilicio democrático, que por vía de la resistencia civil y acumulando el 82% de ¡No Votar! le dijo No a la revolución y a los mercaderes de la política que lo acompañaron. Nicolás Maduro irreflexivo, imprudente por ignaro desconoce la interdependencia compleja y se imagina que Venezuela es una isla. No sabe del anillo negro, ni del azul, ni del amarillo y menos del blanco, por lo tanto no se puede aproximar a la importancia estratégica de Venezuela y su relación en el hemisferio occidental. Es un atorrante, nunca un hombre de Estado, por ello tal como desconoce la estrategia, desconoce el hambre-terror.

El hambre-terror más la inexistencia del pan, del pan de trigo, más la especie económica de que todo vale un millón, convergen acunados por la resistencia civil sin ningún liderazgo político emergente, todos los demócratas para demandar un cambio. Silencio, parece el toque que hoy se le está interpretando al hiato Maduro-Padrino. Silencio después de la revuelta, después de la resistencia civil y con el crecimiento del hambre-terror pareciera que se juntan y desembocarán en un Ambiente Político Real Violento, en el cual el toque de silencio sugiere el surgimiento de una diana para la democracia.

Es original,

Director de CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 5 de junio de 2018

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​José E. Rodríguez Rojas

La política petrolera del régimen chavista ha destruido la capacidad productiva de la principal empresa pública venezolana, convirtiendo progresivamente a Venezuela en un actor marginal en el mercado petrolero, Si no hubiera mediado el proceso de destrucción acometido por el chavismo, estaríamos en medio de una recuperación económica similar a la de otros exportadores petroleros, sin las carencias que estamos enfrentando. Desandar el camino de destrucción impulsado por el chavismo llevará tiempo y recursos, por lo que Venezuela seguirá siendo por un periodo, difícil de precisar, un actor poco relevante del mercado petrolero.

Luis Giusti, ex presidente de PDVSA, declaró en una entrevista reciente en el diario español El País que: “si el gobierno de Nicolás Maduro se prolonga, Venezuela se irá convirtiendo cada vez más en un productor marginal”. Destaca Giusti la caída de la producción de PDVSA que, según sus estimaciones, está en 1,3 millones de barriles diarios. Destacó la situación de bancarrota de la empresa “con cinco de las seis refinerías que tiene en el territorio nacional paralizadas, la necesidad de comprar gasolina y derivados en el mercado internacional, el default de los bonos de la empresa”. A eso añade la inmensa corrupción que hay en PDVSA a todos los niveles. Según el ejecutivo petrolero el saqueo inmisericorde de la empresa cuenta ya en decenas de miles de millones de dólares.

La pérdida de importancia de PDVSA como exportador de petróleo se evidencia en su cada vez más irrelevante rol en el mercado de los Estados Unidos, el cual ha sido históricamente uno de los más importantes mercados para el petróleo venezolano. La situación ha llegado al extremo de que en el periodo reciente, Colombia ha desplazado a Venezuela como suplidor de crudo a los Estados Unidos. La Agencia de Energía estadounidense reportó recientemente que Colombia exportó en abril un volumen mayor de petróleo que Venezuela al mercado americano.

En entrevista reciente en el programa CNN Dinero, el experto petrolero de la Universidad de Texas Jorge Piñón, destacó el disminuido rol de las exportaciones venezolanas en el mercado americano. A finales de la década de 1990 Venezuela exportaba a los Estados Unidos 1,6 millones de barriles diarios, los cuales han declinado progresivamente durante el régimen chavista hasta llegar a los 400.000 b/d en el momento actual. La cuota de mercado que Venezuela ha ido cediendo, ha sido ocupada por otros exportadores como Canadá, que es en la actualidad el principal suplidor de crudo a Estados Unidos. La irrelevancia de nuestro país es tal, según Piñón, que si se diera la circunstancia de que Venezuela dejara de exportar los 400.000 b/d al mercado americano, ello no tendría impacto en los precios o tendría un impacto mínimo, pues, otros exportadores como Canadá asumirían la cuota de mercado venezolana sin mayor trauma.

Se podría argumentar que el mercado de los Estados Unidos es secundario para PDVSA, pues la empresa ha venido reorientando su producción hacia Asia. Si bien esto es cierto en general, habría que precisar que las ventas hechas a los Estados Unidos son pagadas en efectivo y son claves para el flujo de caja de PDVSA. El principal cliente de PDVSA en Asia es China, quien recibe petróleo venezolano en pago por préstamos y no le genera efectivo a la empresa. En otras palabras el petróleo exportado a China no contribuye con el flujo de caja de PDVSA.

Las carencias que enfrentamos en la actualidad son, en parte, consecuencia del retroceso de Venezuela en materia petrolera y de la pérdida de mercados que se ha producido. En esto fue clave la absurda decisión de Chávez de expulsar a la gerencia profesional de PDVSA en el 2002. No menos importante ha sido el proceso de deterioro que le siguió, consecuencia de la política de descuidar el mantenimiento y la inversión en la empresa. De no haber mediado la sostenida destrucción de la empresa acometida por Chávez y sus seguidores, estaríamos en los actuales momentos en medio de un proceso de recuperación económica como lo están otros países petroleros. Así se desprende de las declaraciones de Giusti, quien señaló que cuando llegó Chávez al poder la producción de PDEVSA estaba en 3,4 millones de barriles diarios. A los precios actuales del petróleo Venezuela estaría recibiendo 65.700 millones de dólares, según Giusti, seis veces más de lo que recibirá esta año por concepto de exportación de crudos y derivados, suficiente para cubrir las importaciones de alimentos, materias primas, medicinas y repuestos que actualmente requerimos y satisfacer los pagos pendientes de deuda.

Desandar el camino de destrucción acometido por el chavismo no será tarea fácil, así lo sostiene el ex presidente de PDVSA al señalar que “revertir producción declinante es siempre una tarea costosa y difícil”. Los procesos de apertura petrolera que algunos expertos aconsejan como la mejor vía de la recuperación tampoco es una tarea sencilla y no tiene efectos inmediatos en la producción como lo evidencia el caso de México. Un proyecto de reactivación económica basada en la recuperación petrolera requerirá tiempo y recursos que no tenemos. Es probable que Venezuela siga siendo, por un tiempo difícil de precisar, un actor poco relevante en el mercado petrolero.

Profesor UCV

josenri2@gmail.com O

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Jesús Elorza G.

En la segunda mitad de la década de los años 60, se presentó al Estadio Nacional Brígido Iriarte un joven cumanés cargado de ilusiones y esperanzas. Su objetivo era transformarse en un atleta destacado que le permitiera representar a su país en competencias internacionales.

Así comenzó Nelson Augusto Rodríguez Freites su transitar por el mundo deportivo. Para ese entonces, su contextura física era de extremada delgadez y cada vez que participaba en su distancia preferida los 400 metros planos, sus compañeros del equipo ¨UNIÓN¨ al verlo correr expresaban que parecía a un ¨fosforito¨ ya que solo destacaba en la pista, su cuerpo delgado y su cabeza. Ese apodo vino a ser su segundo nombre (¿o quizás el primero?) para el resto de su vida. Posteriormente, la manera como discutía para defender sus ideas o rebelarse contra las injusticias, consolidó por siempre el nombre de “Fosforito”¨.

El atletismo fue el alma de su vida, a él, se entregó por completo. Su experiencia como atleta los llevo a inscribirse en el Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos (ENED) de donde egresó en 1970 con el título de Entrenador de Atletismo que siempre exhibió con profundo orgullo.

Durante sus estudios propició la fundación del Centro de Estudiantes de la ENED siendo él su primer presidente.

Los acontecimientos mundiales conocidos como: El Mayo Francés, la protesta del Black Power en los Juegos Olímpicos de México y el boicot de los países africanos contra el Apartheid en Sudáfrica, motivaron en él la necesidad de prepararse cada vez más para así tener una visión integral del acontecer deportivo nacional e internacional.

Por estas razones no vaciló ni un instante en acompañar a Carlos Sánchez en el movimiento de re-estructuración del Colegio de Entrenadores, para desde allí, impulsar las luchas reivindicativas por condiciones laborales más justas y la inserción de los técnicos en la estructura deportiva venezolana.

De todos es conocido que el episodio más significativo que marcó para siempre el papel de los entrenadores en el deporte, fue la huelga de mayo en 1975, hito histórico en las luchas gremiales del mundo entero y en ella Nelson fue uno de los coordinadores principales de esa gesta.

En los años sucesivos, participo plenamente en el proceso de democratización de las federaciones deportivas, luchando en el frente jurídico para lograr el derecho pleno de los entrenadores a ser dirigentes deportivos. Lucha que alcanzó su máximo nivel cuando en 1980, es electo como miembro del Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Venezolano y de la Federación Venezolana de Atletismo. En ambos organismos, defendió su visión estratégica de “Un Deporte Mejor en Una Sociedad Mejor”.

Ese andar permanente por los distintos caminos del deporte, lo llevo a ser miembro del Consejo Nacional del Deporte, de la Comisión Permanente para la Reforma de Estado (COPRE). También representó a Venezuela en la Cumbre de los Países No Alineados y Altos Dirigentes del Área Deportiva celebrada en la Habana, donde defendió magistralmente los valores de Democracia y Libertad como fundamentos del desarrollo deportivo de un país.

Formó parte de la Comisión Presidencial para el estudio de factibilidad del Instituto Universitario del Deporte y ocupó el cargo de Asesor Permanente de la Comisión de Juventud y Deporte de la Cámara de Diputados del Congreso de la República para la promulgación de la Ley del Deporte de 1995.

Además, se desempeñó como docente en el área de Organización y Legislación Deportiva en la ENED y en los estudios de post grado de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL Maracay) y la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (UNELLEZ).

Asumió la representación laboral en el directorio del IND y la presidencia de la Caja de Ahorros del IND (CAPINDE).

Asistido por los abogados Getulio Romero y Fabián Chacón, introdujo en la Corte Suprema de Justicia un recurso en el que solicitaba que el Bono Compensatorio formara parte del salario de los trabajadores. La Corte, en una histórica decisión falló a su favor.

Así mismo, fue el primer dirigente en introducir un Recurso de Amparo ante los tribunales de la república para proteger los derechos de los atletas.

Como Presidente del Colegio de Entrenadores Deportivos de Venezuela (CEDV) llevó sobre sus hombros lo concerniente al proceso de descentralización y reestructuración del IND. Junto al ingeniero de PDVSA, presidente del IND para ese entonces, Luis Cedeño Bond, logró establecer las Normas y Procedimientos que regularían todo lo concerniente a la descentralización institucional.

En su búsqueda de nuevos horizontes, impulsó el Programa Nacional de Mejoramiento Profesional, cuyo objetivo fundamental fue elevar el nivel académico de los entrenadores para que prosiguieran sus estudios a nivel universitario. Marcó el camino a seguir con su ejemplar conducta de dedicación y esfuerzo permanente al obtener el título de abogado de la república. Decenas de sus compañeros le secundaron y hoy son profesionales universitarios en diferentes áreas.

A nivel internacional, se hizo presente en un sin número de congresos deportivos o científicos. Además fue designado Vice-presidente de la Confederación Suramericana de Atletismo y representó a nuestro país en diferentes ediciones de los juegos olímpicos, panamericanos, centroamericanos, suramericanos, bolivarianos y campeonatos mundiales de atletismo.

A ocho años de su partida, su ejemplo como atleta, entrenador, dirigente, docente, abogado, amigo, esposo y padre de familia está por siempre grabado en los corazones y pensamientos de los que como él luchan por un deporte mejor en una sociedad mejor. Seguimos pensando en él como sin duda él lo quería, con el júbilo inmenso de que haya existido, con la alegría entrañable de haberlo conocido, y la gratitud de que nos haya dejado una obra tal vez inconclusa pero profunda e indestructible como su recuerdo.

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I.

Por estos días, la Reforma de Córdoba, considerada un hito fundamental en la historia de la Universidad latinoamericana, está cumpliendo cien años. Allí se cocinaron ideas que han venido estructurando nuestra educación superior a lo largo del tiempo. Ideas – resumo, desde luego- como la autonomía, el cogobierno, la libertad de cátedra, el concurso público para le selección de profesores, así como la importancia de su vinculación con el desarrollo de la sociedad, ideas fundamentales aún hoy en día, pero que deben ser miradas y calibradas de acuerdo a los tiempos actuales, marcados a fondo por la llamada Sociedad del Conocimiento.

De ésta se desprenden, sin duda, otras claves para reflexionar sobre la necesaria transformación universitaria. Claves que vienen asociadas al volumen y rapidez con la que hoy en día se generan y difunden los conocimientos, en sus diversos formatos; al espectacular acortamiento de los ciclos que van desde la creación del conocimiento hasta su aplicación; a la aparición de nuevas disciplinas y sub disciplinas; al trabajo trans disciplinario e interdisciplinario, como imperativo del “pensamiento complejo”, según la expresión de Edgar Morín. Claves asociadas, así mismo, a la globalización del conocimiento, proceso ligado a la naturaleza misma del saber contemporáneo; a la creación del conocimiento como un proceso “socialmente distribuido”, con pérdida del “monopolio epistemológico” de las universidades; a las posibilidades que abre la digitalización y, entre otros elementos, las tensiones que plantea sobre la propiedad del conocimiento; y, por citar un último aspecto entre otros muchos, a los cambios en la docencia, organizados en torno a la necesidad de desplazar el acento de los procesos de enseñanza a los procesos de aprendizaje.

II.

Dentro del marco esbozado arriba el planeta encara el despliegue de la Cuarta Revolución Industrial – expresión, digámoslo así, de la denominada Economía del Conocimiento - sustentada en la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas, generadoras de mutaciones muy rápidas y radicales que, de acuerdo a las evidencias que empiezan a estar disponibles, modificará fundamentalmente la forma en la que los terrícolas vivimos, trabajamos y nos relacionamos. Tal despliegue cobra forma teniendo como telón de fondo una severa crisis en el vigente modelo de desarrollo que se manifiesta claramente, aunque no sólo, en los graves desacomodos ambientales y que asoma la urgente necesidad de modificar el estilo de producir y consumir. Una crisis civilizatoria, prefieren decir algunos, dada la amplitud de asuntos que envuelve, convertida en un dato inevitable al momento de reconsiderar el papel de las universidades, la forma de estructurarse y las maneras de desempeñarse.

III.

El nuestro es un país agobiado por una muy severa crisis política, absorbido por sus urgencias inmediatas y en dificultades, por tanto, para ver los grandes cambios que marcan los días que corren. En efecto, han transcurrido casi dos décadas del siglo XXI, tiempo que en muchos sentidos a Venezuela le ha pasado de lado, sin la disposición colectiva de plantarle cara al desafío estructural que deriva de los profundos cambios - en formato de tsunami tecnológico- que se manifiestan a nivel político, económico, ecológico, cultural, jurídico, ético. Cambios que implican discurrir a lo largo de muchas cosas, incluyendo las universidades, reitero, como parte de un proyecto integral mediante el cual podamos soltarnos las ataduras del siglo XX y ubicarnos en la época del mundo.

El Nacional miércoles 7 de junio de 2108

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