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Opinión

Con voz propia

Alentadora esperanza anuncio de Mesa de Unidad Democrática (MUD) de conformar Frente Amplio Nacional (FAN) para combatir “simulacro ilegítimo de elección presidencial” convocado por la fraudulenta Constituyente, para 22 de abril.

Entre puntos claves resalta objetivo claro que es superación de la actual tragedia social y el cambio del régimen; iniciar de inmediato campaña para que se den verdaderas elecciones este año, como único camino para salir de penurias que azotan al país; convocar a sectores sociales a integrarse en dicho FAN y la promesa de iniciar discusión y consulta de propuestas en el territorio del Programa de Gobierno de Unión y reconstrucción nacional. Hasta ahora puro blablá.

Pese a disputas internas, la mundialmente rechazada por narco dictadura, picó adelante y a través del “capitán” Maldado Cabello (MC), mandamás del PUSV y representativo de la política militar, anunció adelanto de elecciones parlamentarias para eliminar al legítimo Poder que el pueblo otorgó a la Oposición con casi 8 millones de votos. Eso le dio dos terceras partes del parlamento.

“Tenemos Poder Ejecutivo, Judicial, Electoral y Moral trabajando todos los días, pero el Poder Legislativo no hace nada” -razona MC.

Nicolás Maduro (NM), no se queda en la cola, que como humillante política hace padecer al pueblo militarmente condenado al hambre (el camarada Vladimir Padrino, Ministro de la Defensa maneja el suministro de alimentos).

“Este 22 de abril vamos a elecciones llueva truene o relampaguee, con MUD o sin MUD, y el pueblo participara en ellas como una gran fiesta electoral. Propongo que se sume las elecciones de todos los consejos legislativos de los 23 estados y 335 municipios.

Sin ningún escrúpulo reconoce que dará el narco tráfico desgobierno un golpe de estado.

Oportunistas y subsidiados (y los dos a la vez) le hacen juego al castro comunista régimen.

Para consolidar la magaelección trajeron de su privilegiada asistencia médica en Brasil a la presidenta del CNE, Tibisay Lucena (los maltratados centros de salud de Venezuela están reservados para los no enchufados). Ella remite al estudio la elección de poderes diferentes al Presidencial.

El rector Luis Emilio Rondón subrayó que un proceso como el que se plantea "es inviable".

Javier Bertucci, Pastor evangélico que aparece en lista de los Panamá Papers, se adelantó en divulgar su candidatura presidencial del movimiento Esperanza por el Cambio, Y Reinaldo Quijada, del partido Unidad Política Popular 89 quien se dijo opositor a NM pero fiel defensor del proceso revolucionario, fue el primero en presentar su candidatura al CNE.

Claudio Fermín declinó sus aspiraciones presidenciales.

Al inicio MUD anunció no participar mientras no estén garantizadas condiciones para transparencia del proceso. Criticaron que exgobernador de Lara y presidente de Alianza Progresista, Henri Falcón, sopesara si se inscribe o no ante el CNE. Pero sorpresa mayor, AD al igual que Copei, al cual Eduardo Fernández le rechazó postulación y el MAS, registró nombres de quienes postulen candidatos.

En posición antipostulativa aparecen PJ, VP, UNT, LCR, PV, ABP, BR, Puente.

Se comenta que denominados adversarios se reúnen con el régimen para negociar aplazamiento del calendario electoral.

“El régimen dispuesto a conceder la limosna de unos días más siempre y cuando cuente con algún candidato que les convalide su simulacro electoral”, dijo Andrés Velásquez (LCR). Mientras tanto incrementa el hambre, pobreza, hiperinflación y ausencia de medicamentos.

Advertido que Comunidad internacional no reconocerá resultados de comicios. Ya lo manifestaron Unión Europea, OEA y 14 países del Grupo de Lima

Al MARGEN. El sirio-libanes Tareck Zaidan El Aissami Maddah, preparado para sustituir a NM, le siguió en el engaño al anunciar el 16-01-2018 retomar esquema de precios de diciembre y resaltó que no permitirá ningún precio especulativo.

jordanalberto18@yahoo.com.

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Gustavo Coronel

En mis momentos de profundo desaliento por la suerte de mi querido país, Venezuela, imagino los escenarios más macabros, lamentablemente no sin cierta base factual. Uno de ellos está relacionado con las elecciones pautadas por el narco-régimen de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, los hermanitos Rodríguez, Tibisay Lucena y otros hampones de la narco-dirigencia chavista, el cual se desarrollaría, más o menos, de la siguiente manera:

  1. El narco-régimen ya ha comprendido que no puede continuar en el poder, al menos de manera visible. La presión internacional ha crecido significativamente y amenaza con intervenir directamente en el país, lo cual marcaría no sólo el final del narco-régimen sino lo más temido por el hamponato chavista: el enjuiciamiento y prisión para los miembros principales de la mafia. La magnitud de los crímenes ha sido tal que este enjuiciamiento sería casi imposible de evitar
  2. Por otra parte, el narco-régimen se ha dado cuenta de que le resulta imposible seguir gobernando a un país destruido e internacionalmente aislado, manejado por un régimen despreciado, sin fuentes suficientes de ingreso y, si los hubiera, sin una administración capaz y, además, llena de ladrones. Venezuela está material y espiritualmente quebrada. Por lo tanto, piensa la “alta” dirigencia de la mafia, lo ideal es traspasarle a alguien esta misión imposible y, al mismo tiempo, poder quedar impunes ante la justicia y hasta ante la historia
  3. ¿Cómo lograr este acto, el cual sería de increíble habilidad, solo comparable a los mejores magos que sacan un camello de un sombrero? Este terrible dilema consumió largas horas de diálogo entre los tutores cubanos y la “inteligencia” narco-chavista. Y, de repente, alguien, quizás el pedófilo Merentes, conocido por sus brillantes argucias, tuvo una inspiración y gritó en la mesa: FALCOOOON! , lo cual sonó – a los oídos de los cansados narco-chavistas – como el grito de TIERRA dado por Rodrigo de Triana hace casi 500 años.
  4. Por supuesto, dijeron todos, FALCOOOON! Vamos a hablar con Falcón. Falcón siempre ha sido uno de los nuestros. Su corazoncito es rojo, rojito. Además, añadió el asistente cubano, sentado a la derecha de Jorge, Henri se parece a Chávez físicamente. Trae a la mente, de manera sub-liminal, el recuerdo del líder intergaláctico.
  5. Hablar con Falcón fue fácil, ya que Falcón estaba deseoso de hablar con ellos. Falcón también se parece a Chávez en la desmesurada ambición de poder y en su creencia de que está destinado a grandes cosas, tal como lo creía el autor del desastre. Hablaron. A la derecha de Falcón, estaba siempre sentado el tan talentoso como inescrupuloso Eduardo Semtei, el del 28, el 28…. El Luis Miquilena de Falcón.
  6. Lo importante ya se había logrado, que Falcón hablara de “negocios” con el narco-régimen. Y, aunque no estuvimos presentes en esa mesa imaginada, podemos presumir sobre la esencia del arreglo. Mediante la puesta en escena del 22 de Abril sucederían cuatro cosas: la primera, que Maduro sería electoralmente derrotado por Falcón. De eso se encargaría Tibisay, junto con la empresa a ser utilizada, a cargo de Jesse. La segunda, que el Presidente electo Falcón, como gran demócrata, pediría ayuda financiera internacional para sacar al país adelante. Tercero y lo más importante: que los cabecillas del narco-régimen serían respetados, en aras de la convivencia nacional, de los sentimientos de “grandeza” del pueblo venezolano, reacio a la venganza. Cuarto, que las relaciones con La Habana se mantendrían con un perfil más bajo, para no asustar a nadie, pero esencialmente de la misma manera que bajo el actual narco-régimen.
  7. Este es un escenario que tendría muchas probabilidades de tener éxito. La oposición doméstica se encuentra tan fracturada que las voces de protesta iniciales podrían ser efectivamente acalladas por la propaganda oficial. María Corina, Leopoldo, Antonio, Diego, Henrique y Enrique Aristeguieta Gramcko serían llamados mezquinos al protestar contra la farsa. La oposición foránea tendería a desaparecer, ya que se habría obtenido una transición incruenta en Venezuela y el Presidente electo Falcón daría muestras de las mejores intenciones, según rezarían los comunicados oficiales de los gobiernos de la región. El Secretario General de la ONU se manifestaría “muy complacido”. El Papa se sentiría aliviado. Hasta se hablaría de remplazar a Almagro en la OEA. Quizá Zapatero sería nominado para el premio Nobel de la Paz.
  8. Pero…… Este es también un escenario que tendría muchas probabilidades de venirse abajo estruendosamente. El pueblo comprendería la vil maniobra. Los líderes venezolanos genuinos (Timoteo, Claudio, Rosales, favor abstenerse) se irían a la calle, junto a los miles de venezolanos indignados por tanta superchería. USA, Canadá y la Unión Europea desconocerían al Presidente Falcón. El Secretario General de la ONU se manifestaría “muy preocupado”. El Papa guardaría un discreto silencio pero la Conferencia Episcopal venezolana estaría en la primera línea de la protesta. El Grupo de Lima llamaría a una reunión súper-extraordinaria para debatir la situación venezolana. Zapatero tendría que salir corriendo, en interiores, para tomar el avión de regreso a La Habana. Almagro denunciaría la farsa en la OEA.

¿Se montará esta farsa en escena? La mejor manera de impedir que se concrete es denunciar su posibilidad. Hasta ahora, todo parece indicar que la están montando en firme. Las candidaturas de Maduro y de Falcón ya se han registrado ante Tibisay y hay guiño de ojos entre los representantes de ambos grupos. Los estrategas Cubanos esperan que Venezuela, una vez más, guarde silencio ante la farsa. Hay optimismo en el campo del narco-régimen. Todo parece estar preparado.

Si este fuera su despropósito habría que darles con todo.

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En estos días tristes y grises del acontecer histórico venezolano, por cuanto no se vislumbra la salida del intrincado laberinto donde nos encontramos; pues no hay ideas, no hay líderes, el país es un caos, un enredo, un desconcierto, no hay proyectos, no hay intelectuales identificados con los clamores del pueblo, no hay dirigentes obreros con fuste revolucionario, las Fuerzas Armadas están totalmente politizadas, la corrupción ha alcanzado niveles astronómicos, la hiperinflación crece exponencialmente, el culto a la personalidad se ha convertido en una política de estado, la diáspora venezolana está abandonando masivamente el país bajo la mirada indiferente del gobierno, la juventud esta anestesiada, dormida, cansada, los viejos están luchando solos contra sus propias enfermedades: los guarapos caseros han sustituido a los antibióticos de amplio espectro, el ajo a los antihipertensivos y la fe en el “Mentol Davis” hace milagros.

Pero lo que si hay, amigo lector, es mucho rencor, mucho odio, mucha intolerancia, mucha incertidumbre, mucha trapisonda, mucha propaganda política llena de vacío, mucho miedo, mucha crispación, mucha creencia generalizada e ingenua de que nuestro problema será resuelto por la comunidad internacional, mucha pobreza y muchas necesidades sentidas insatisfechas….

Ahora bien, ante tal situación: ¿Qué hacer?

Presumo, que la única salida que nos queda a los venezolanos para superar tremenda crisis, es la reconciliación alrededor de un proyecto de país elaborado por los diferentes sectores que conforman la sociedad venezolana y de acuerdo a la capacidad laboral, técnica, e intelectual de cada uno de sus integrantes.

Este proyecto de país debe contemplar la lucha constitucional y electoral por el poder político, la creación de la Universidad Autónoma, Agropecuaria Técnica e Industrial de Venezuela para que de ella egresen los jóvenes obreros, peritos, técnicos y tecnólogos que el país vaya necesitando en base a un proceso de planificación ascendente que haya programado el desarrollo armónico y proporcional de la nación venezolana.

Así como también debe contemplar la creación de la Universidad Central de las Fuerzas Armadas Venezolanas, para que de sus aulas egresen los jóvenes oficiales y suboficiales que luego se incorporarán al Ejército Venezolano el cual estará conformado por solo tres componentes: Ejército Terrestre, Ejército Aéreo y Ejército Naval. Y de esta manera, sentar las bases para diseñar un gran proyecto de país viable, posible y sin neurofecalomas históricos que tanto daño le han causado a la República. Solo así, saldremos de este laberinto hasta que poco a poco se vaya convirtiendo en un mal recuerdo.

Finalmente, rememoremos por un instante la recomendación del Padre de la Patria: “Únanse o la anarquía los devorará”.

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En los libros Estado Delincuente (2013) y El Gran Saqueo (2015) definimos al régimen de Venezuela como una kakistocracia (gobierno de los peores) y una cleptocracia (gobierno de ladrones). Es un poder grandote y glotón que dice que todo lo controla y al final, como el dicho aquel: “el que mucho abarca, poco aprieta”. Estamos en una anarquía total, producto de la incapacidad, la improvisación, la violencia y la corrupción.

La casta que desgobierna a Venezuela se sirvió de la mentira para llegar al poder y la sigue utilizando, sin vergüenza ninguna, para continuar en él.

Si antes fue la promesa incumplida de la soberanía alimentaria, donde a nadie le faltaría comida, o los medicamentos al alcance de todos, o el saneamiento del río Guaire donde todos se podrían bañar, pasando por centenares de ofertas engañosas, ahora es el Petro: supuesta criptomoneda que prácticamente sustituiría al hiper-devaluado bolívar “fuerte”.

El nuevo engaño pretende burlar las sanciones económicas y financieras de EEUU y Europa contra Maduro y el entorno cívico-militar que se ha enriquecido a costa de la destrucción del país y del hambre de millones de venezolanos.

La última manipulación de Maduro es que todos los venezolanos tendrán acceso a los petros, que estarán respaldado por el petróleo enterrado en la Faja del Orinoco o los metales preciosos del Arco minero, que cada petro valdrá lo que cueste un barril de petróleo, y que al final, los petros se podrán canjear por dólares y euros, todo lo cual es falso.

El Petro ni es una criptomoneda ni es legal. Economistas y expertos nacionales e internacionales han descartado que el Petro sea una criptomoneda: al estar supuestamente respaldado por las reservas de petróleo de la Faja del Orinoco y los minerales del denominado Arco Minero, como ha anunciado Maduro, se trataría de un título de deuda, un intento ilegal para obtener pagos por adelantado por la eventual venta de las reservas de petróleo del país. En un acuerdo aprobado por unanimidad, la Asamblea Nacional declaró la nulidad del Petro y denunció que su utilización es ilegal porque viola el artículo12 de la Constitución que establece que los yacimientos mineros y de hidrocarburos de la República son inalienables.

Sin embargo, el cacareado respaldo del Petro con las riquezas mineras de Venezuela tampoco está claro. En ninguno de los varios, deficientes e improvisados white papers o papeles técnicos del Petro, ni en castellano ni en inglés, se especifica esa garantía. Por el contrario, el único respaldo claro del Petro es el Bolívar, como se expresa literalmente en la Sección 5 del último papel técnico publicado, donde se presenta la fórmula para calcular los bolívares equivalentes al Petro, según la tasa de cambio oficial DICOM.

La conclusión es sencilla, como dice el economista Alexander Guerrero: “el Petro respaldado por el Estado, tendrá que cargar bolívares arbitrados a la tasa de cambio oficial, que es la octava parte del precio del dólar paralelo”. En pocas palabras: El Petro es un Bolívar, y tendrá el mismo destino de éste.

Que el Petro pudiera tener el valor de un barril de petróleo es otra falsedad. Es obvio que las reservas enterradas en la Faja del Orinoco valen mucho menos que un barril de petróleo ya extraído o en producción.

El fraude que gravita en torno a la “clepto-moneda” de Maduro, queda confirmado con la opacidad con la que se realizó la ICO (Oferta Inicial de Moneda, por sus siglas en inglés). Expertos en criptomonedas han desmentido a Maduro y aseguran que el Petro no recaudó los anunciados 735 millones de dólares en la preventa del 20 de febrero. Se basan en el hecho de que en el histórico de transacciones del Petro en NEM (la plataforma gratuita y de acceso público que finalmente se utilizó) no aparecen transacciones que confirmen esa cantidad.

Igualmente, es totalmente incongruente desde el punto de vista político, que luego de tanta retórica y discursos contra el “imperio” ahora el régimen de Maduro pretenda atraer como inversionistas del Petro precisamente a fondos de EEUU como el denominado Pantera, tal como lo anunció el superintendente Carlos Vargas.

Por decir lo menos, resulta bastante improbable que los petros puedan intercambiarse al final por dólares o euros, vistas las sanciones internacionales que pesan sobre el país. Al final, cualquier intercambio de criptomoneda por dinero fiduciario tiene que pasar por los bancos y éstos no están dispuestos a ser penalizados por el Departamento del Tesoro de EEUU o las autoridades europeas.

El rasgo anti-ecológico de la producción de cripto-activos, aumenta las incongruencias del Petro. Una de las muchas pruebas de que estamos frente a una nueva estafa de Maduro, es que, la creación de criptomonedas a través de redes de los denomimados mineros, precisa de inmensas cantidades de energía eléctrica, cuestión que obviamente no existe en Venezuela. Los constantes apagones en todo el territorio nacional, se deben a la falta de mantenimiento, la incapacidad y la corrupción de la mal llamada emergencia eléctrica, que llevó al colapso del servicio.

Maduro ha dicho que el Petro se usará en cualquier intercambio financiero de los ciudadanos con el Estado venezolano y viceversa, desde pagar impuestos y gasolina hasta las nóminas de los empleados públicos y las pensiones.

Ofrecer el Petro a los venezolanos como solución para la escasez de alimentos y medicinas y la hiperinflación es otra burda y despiadada manipulación. El petro, al estar respaldado por el bolívar, correrá la misma suerte.

Decir que sólo tendrán acceso al Petro, los portadores del denominado carnet de la Patria (equivalente a ser miembro del Psuv o más bien de Somos Venezuela, como lo asomó el superintendente) es otra prueba más de la discriminación política que el régimen ejerce contra la mayoría de los venezolanos.

Lo cierto es que no creemos que el Petro tome la calle. Para empezar, el régimen debe crear la plataforma tecnológica y el ecosistema necesario, cuestión que vista la improvisación e incapacidad con la que arrancó la preventa, luce muy lejano. Proyectos de criptomonedas que se iniciaron con mayor planificación y seriedad tardaron meses y hasta años en ver la luz.

Los embustes y la corrupción de Maduro han conducido al país a un desastre total. Llegó la hora de un gran frente de unidad nacional, que con el apoyo de la comunidad internacional, exija la apertura del canal humanitario y la convocatoria de elecciones libres y democráticas para finales de este año, tal y como lo prevé la Constitución; con un nuevo CNE, sin inhabilitados, ni perseguidos, ni presos políticos.

Solo con una verdadera unidad y la fuerza de todos, lograremos los cambios necesarios para el inicio de una transición hacia la mejor Venezuela.

27 de febrero de 2.018

Twitter: @TablanteOficial

Facebook: Carlos Tablante Oficial

Web: www.carlostablante.com

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Elizabeth Araujo

Residenciado desde hace varios años en Oldenburg, Alemania, en cuya universidad ejerce la docencia y la investigación, Fernando Mires (Santiago de Chile, 1943) forma parte del paisaje político venezolano, y no faltará quien lo haya imaginado bajando todas las mañanas por la avenida Luis Roche, en Altamira, para ir al trabajo y luego en las noches reunirse con los grupos opositores contra lo que sin tapujo él denomina la dictadura de Nicolás Maduro. Esta cercanía afectiva e intelectual con un país que aprecia y a veces le roba el sueño lo ha colocado no pocas veces en el ojo del huracán de las confrontaciones por redes sociales. Este diálogo, correspondido vía correo electrónico, intenta en cierto modo explicar su posición actual acerca de ese puzzle con piezas extraviadas que parece ser la oposición venezolana.

–Hace días publicó un tuit en el que prometía no disertar más sobre el tema venezolano, a disgusto de sus seguidores (@FernandoMiresOl) en Twitter –muchos más de quienes le adversan– y que se han nutrido de sus reflexiones políticas y filosóficas ¿Será que llegó Fernando Mires a la conclusión de que la crisis venezolana no tiene arreglo?

–Creo que en ese punto se produjo un malentendido. Yo escribí simplemente “Adiós Venezuela”. Lo que quise dar a entender fue que Venezuela se encontraba frente al abismo. Como usted bien sabe yo me pronuncié a favor de la participación en las elecciones, no con el objetivo de ir a competir deportivamente, sino mediante la inscripción de un candidato-líder que hiciera de portavoz frente a los fraudes, que oficiara de nexo entre la presión internacional y la política interior y que fuera apoyado por los principales líderes de la oposición. De esta manera la oposición no renunciaría a la ruta electoral y a la vez podría estar en condiciones de desatar un movimiento democrático. La MUD decidió, como es sabido, no participar en aras de una “abstención activa”. En otras palabras: la oposición venezolana fue llevada por Maduro, pero también por ella misma, a una situación sin salida. Por eso escribí “Adiós Venezuela”. Pero mi interés persiste. Entre otras cosas, por la enorme gravitación que tienen los sucesos venezolanos sobre el resto del continente.

–¿Cuáles son, a su juicio, los factores que obstaculizan una salida democrática en Venezuela?

–Son dos. El primero es el ejército, las FAN. Estamos frente a una dictadura militar con fachada civil. Hay más militares ocupando puestos públicos que los que hubo durante la dictadura del general Pinochet en Chile. Eso lleva a deducir que toda alternativa democrática pasa por la división del ejército. Pero esa alternativa no se va a dar nunca si el ejército no es políticamente presionado. De ahí la importancia de no abandonar la lucha electoral aún a sabiendas de que se va a la derrota. Hay derrotas que pueden ser transformadas en victorias. No debemos olvidar que un gobierno que se impone mediante fraudes termina deslegitimando a todo el aparato del Estado del cual el ejército es su eje principal. Hoy, sin embargo, Maduro puede ganar elecciones sin necesidad de cometer fraude. No hay motivos para suponer entonces que dentro del ejército se producirán grandes grietas. Para que se produzcan es necesario que los militares sean conscientes de que “así no podemos seguir”. Y hoy, como están dadas las cosas, pueden seguir. La segunda razón tiene que ver con la formación dentro de la oposición de un abstencionismo políticamente organizado, fracción que privilegia el enfrentamiento callejero sin poseer, como se ha visto, ningún poder convocador de masas. Pese a ser minoritaria, esa fracción cuenta con recursos materiales y con importantes vinculaciones internacionales.

–¿Cómo calificaría usted la situación actual de la oposición venezolana?

–Catastrófica. Hasta hace poco la oposición estaba dividida en dos segmentos: los abstencionistas y los electoralistas. Hoy hay tres segmentos: los abstencionistas número uno, los abstencionistas número dos y los electoralistas. La diferencia entre los dos abstencionismos es que los del número uno son y serán siempre abstencionistas. Lo fueron incluso en las elecciones del 6D. Los del abstencionismo número dos son abstencionistas coyunturales. Se declaran partidarios de votar, pero no bajo las condiciones fijadas por el régimen. El problema es que no parecen darse cuenta de que el gobierno de Maduro es una dictadura y que, por lo mismo, siempre las condiciones las fijará el régimen. Y de eso se trata precisamente cuando se lucha contra una dictadura: la de actuar bajo condiciones que “dicta” un régimen. No participar porque Maduro no va a cambiar las condiciones es como decir, yo no participo porque la dictadura no es democrática. Un absurdo. El tercer segmento, el electoral, fue mayoritario y hegemónico dentro de la oposición. Hoy no es ni mayoritario ni hegemónico. Ha caído en las trampas de Maduro y ha cedido a las presiones ejercidas por la llamada “oposición a la oposición”.

–¿Coincide usted con algunos opositores de que la MUD parece no contar con una estrategia efectiva para consolidar su contacto con el venezolano de a pie?

–Nunca la MUD va a tener una sola estrategia porque la MUD no es el PSUV. La MUD es una mesa coordinadora de partidos políticos cuyas estrategias son diferentes entre sí. Si alguna vez desarrolla una estrategia común, será como resultado de largos acomodos internos. En cambio el PSUV sí puede desarrollar una estrategia acorde con cada situación. Esa estrategia es hoy una sola: mantenerse en el poder a cualquier precio, aunque sea asesinando. Pero si es difícil que la MUD desarrolle una sola estrategia, sí puede mantener algo más eficaz que una estrategia: una ruta sostenida y persistente. Esa ruta había sido definida por sus llamados cuatro puntos cardinales: pacífica, constitucional, democrática y electoral. Hoy, al no concurrir a las elecciones fraudulentas y así cuestionar en la propia calle al régimen durante una intensa campaña electoral, la MUD ha perdido la ruta. Ha abandonado la lucha electoral sin definir ninguna otra.

–A veces da la impresión de que –puertas afuera– los temas de la migración masiva y los cuestionamientos de mandatarios latinoamericanos y de la UE, no hacen mella en Maduro ¿Será que en verdad no le afectan esos temas o trata de disimular tal imagen exterior?

–A Maduro le hacen tanta mella como al tirano Al Asad de Siria. La oposición internacional a la tiranía de Al Asad es diez veces superior a la ejercida en contra de Maduro. La migración siria es mucho mayor. Pero Al Asad está dispuesto a incendiar toda Siria antes de ceder un milímetro de su poder. Maduro y su grupo, también. El vil asesinato cometido a Oscar Pérez fue un aviso. Yo creo que la posición de la llamada “comunidad internacional”, siendo importante, ha sido magnificada por gran parte de la oposición venezolana. Pero la “comunidad internacional” no puede hacer más que actuar de acuerdo a principios universales. Y eso es mucho. Y se le agradece. Por lo demás es falso que Maduro esté aislado del mundo. El pasado lunes 26 de febrero vimos en todos los periódicos que el jefe fáctico del estado venezolano, el general Padrino López, apareció en Rusia junto a Putin. Evidentemente, Padrino no fue a veranear a Rusia.

–Ubicado usted –hipotéticamente hablando– en el lado de quienes desaconsejan participar en estas presidenciales ¿cuál sería el argumento con mayor fuerza para convencer a los venezolanos de no participar?

–El argumento más recurrente es que si se acude a las elecciones se legitima el fraude y con ello a la dictadura. El problema es que nadie puede reclamar fraude si no se acude y, por lo mismo, la dictadura, con la abstención, se legitima más que antes. Eso es precisamente lo que quiere Maduro: ganar sin, o con una muy débil oposición, y así no verse obligado a cometer fraude. La mesa la tiene servida.

–Y si esta disyuntiva lo sorprendiera a usted en la otra acera ¿cuáles son las razones para participar a toda costa?

–Convertir las elecciones, desde “dentro” de ellas, en un gran movimiento de protesta pública nacional. Pero eso ya no se dio.

–¿Cómo calificaría usted la gestión del expresidente español Rodríguez Zapatero como interlocutor de una mesa de negociación que fracasó?

–Para mí, dicho con toda sus letras -y pese al enorme respeto que me merece la historia del PSOE- el expresidente de España, Rodríguez Zapatero, llegó a ser –antes, durante, y después del diálogo– un funcionario al servicio de los intereses de una de las más horribles dictaduras sudamericanas de los últimos tiempos.

–¿Ha habido momentos en que haya acariciado la posibilidad de una intervención extranjera o de EEUU en Venezuela para salir de una vez de esta crisis, cada vez más insostenible?

–Nunca. Y por tres razones. La primera, porque la vida me enseñó a no confundir los deseos con la realidad. La segunda, porque hasta ahora no hay un solo indicio. La tercera, porque solo puede venir de los EE UU, nación que ya no está en condiciones de abrir varios frentes a la vez. Con Kim Jong Un, con Putin, con Asad y con la teocracia persa, tiene más que suficiente. Naturalmente, si aparecen indicios, cambiará mi opinión. Pero ahora yo no puedo opinar sobre lo inexistente.

–En tanto que filósofo ¿cómo califica usted el comportamiento, no pocas veces de enfrentamiento, entre actores de la oposición venezolana en mitad de esta crisis?

–Lo de filósofo es un elogio. Si lo soy es solo por vocación. Por profesión soy historiador. Como filósofo debería analizar cada acontecimiento como un fenómeno “en sí”. Como historiador, en cambio, debo inscribirlos en el marco de un proceso. Y el proceso venezolano me muestra una suma de actos fallidos de parte de la oposición. Desde la incapacidad por unir revocatorio con elecciones regionales, siguiendo por la precaria conducción de las movilizaciones del 2017 (nacidas en defensa de la Constitución, de las elecciones y de la AN, y terminadas en confrontaciones de muchachos con escudos de cartón en contra de un ejército armado hasta los dientes), por las elecciones regionales a las que acudió sin entusiasmo ni mística, por la capitulación electoral en las municipales, hasta llegar a la “abstención activa” de las presidenciales sin que nadie sepa todavía con qué se come eso. Después de tantos yerros, lo menos que puede esperarse son enfrentamientos entre los actores de la oposición.

–¿En verdad avizora esperanzas de que los venezolanos pondrán fin a la pesadilla chavista, o viviremos eternamente en esta espiral de crisis, aún después de que Maduro haya abandonado el poder?

–Siempre lo he dicho, y ahora lo voy a decir como el filósofo que no soy: La historia no transcurre de acuerdo a programas sino de acuerdo a incidencias y accidencias imposibles de predecir. La de Maduro, como toda dictadura, representa la muerte del alma ciudadana. Pero creo que al final la vida se impondrá sobre la muerte. Si no creyera eso, jamás habría escrito una línea sobre Venezuela.

@elizaraujo

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Maxim Ross

A todos nos es fácil recordar y mantener vigentes esas grandes frases que marcan historia, como aquella de las “siete plagas de Egipto”, también conocidas como las “Diez plagas” que llevaron, supuestamente, a la liberación de los judíos de la tiranía del Faraón y no es que desee establecer una analogía con aquel supuesto suceso, porque no tenemos un Moisés que las pida y las provoque, sino porque sirven para identificar las que le han caído a Venezuela y que tanto daño han hecho.

Muchas veces tendemos a explicar la situación venezolana por los hechos o por los síntomas de una enfermedad mayor que no percibimos y que está detrás de aquellos. Por ejemplo, cuando nos preguntamos ¿Cuándo se quebró Venezuela?, lo atribuimos a un suceso histórico o una conducta política, como aquello del “boom petrolero” o el “efecto Tequila”, pero no nos damos cuenta que hay una especie de “ruta de comportamiento” que, precisamente, explica aquellos hechos y no le atribuimos la suficiente fuerza explicativa. Sabemos que se han dicho y repetido, pero esta vez, parece útil ponerlos de conjunto para que no se nos olvide lo que se esconde detrás de lo que nos sucede hoy día.

Son “siete” las plagas que llegaron a Venezuela:

Caudillismo militar

Quizás la primera de todas, porque tiene raíces en nuestros orígenes como país y como Republica. El hecho de que nuestra identidad se formara en y después de la guerra de Independencia cataloga una secuencia de historia y mando militar sobre Venezuela. Digo que es una “plaga” porque, nunca, nunca repito, permitieron la creación de una autentica Republica, tal como esta se entiende modernamente. La controversia entre Bolívar y Miranda ilustra nítidamente este dilema[1], en el cual triunfa la visión militar sobre el primero. La idea del “caudillo”, íntimamente ligada a nuestros primeros tiempos, completa el cuadro de la presencia militarista, con aquello, por ejemplo, del “gendarme necesario” y que a veces se escucha en voces que claman por orden y disciplina.

No hay duda alguna en los efectos y la influencia que tuvo y tiene en la conformación de nuestros poderes públicos, en especial los de hoy día, dirigidos claramente a la consolidación de un poder personal, único y militar. Nada bueno nos ha dejado esa secuela a juzgar por la experiencia y la historia y por el estado en que se encuentra Venezuela.

Presidencialismo

Por si fuera poco, a esta “plaga” le agregamos otra que consolida la primera, la de un poder presidencial casi absoluto, aun con las restricciones que impuso el trazo democrático. Nuestros presidentes reciben tanto poder de sus electores que luego lo ejercen sin control prácticamente alguno y, poco a poco, al irse perdiendo ese hilo democrático va quedando un poder absoluto que se convierte en otra “plaga”. Nada ni nadie puede interferir en sus graves decisiones, inclusive al punto de que ese poder va mutando a uno “personal”, en el cual el presidente comienza a hablar del “yo” que otorga, decide y reparte la Hacienda Pública.

Ejemplos sobran en nuestra historia de como el personalismo los llevo a la derrota y al ostracismo, salvo honrosísimas excepciones que podemos contar con muy pocos dedos, pero ahora ha exacerbado a sus extremos, haciendo que quien ocupa nuestro más alto y solemne cargo representativo va dejando de serlo. Para “colmo de males” esa misma persona maneja completamente el negocio petrolero, como he indicado antes en otros escritos, ya que es la “acción preferida” en la Asamblea de Accionista de PDVSA. Los resultados de esta “plaga” están a la vista.

Estatismo

No es de extrañar, entonces, que otra “plaga” nos aceche: el exagerado e influyente peso del Estado venezolano en todas las áreas de la vida, sean estas económicas, políticas, institucionales y sociales, cuestión que estaría demás difundir en este escrito si no fuese por la importancia decisiva que ha tenido y tiene en el desempeño de toda Venezuela. Ya ha sido llamado por otros “omnipotente y omnipresente”, pero de cuyo peso derivan dos elementos importantes. Por una parte, el hecho de ser el único dueño de la principal industria lo califica, porque de allí deriva que es dueño de las divisas, de allí de todo el aparato productivo y de allí en constituirse en el “gran suplidor” de siempre. Ahora como proveedor de las más básicas necesidades de la sociedad.

Por la otra, el tema nada menos sustantivo de que ese Estado ha inhibido de tal manera el desarrollo de una extensa y profunda sociedad civil, cuyo “oxigeno” es totalmente dependiente de él. Sea en el plano material o en de la defensa de sus más significativos derechos humanos, pues sus instituciones lejos están de actuar en su legítima defensa y muy difícilmente se puede decir que la representan cabalmente.

Populismo

Esta “plaga”, que fácilmente podríamos llamarla la “enfermedad política” o, si se quiere, de los políticos nos ha invadido hasta los cimientos más hondos. La promesa del que puede hacerlo todo cuando esta en campaña, pero ni los cumple o hace lo contrario es regla de oro en nuestro pobre país. Con la ayuda del “caudillismo”, del Presidencialismo, del Estatismo y del petróleo a los políticos venezolanos les ha resultado muy fácil prometer. Unos mas que otros, repito, con honrosas excepciones que marcaron la diferencia porque no prometieron, fueron participes de esa conducta, más todavía de aquel que llenó de promesas el escenario, para luego dejar al país arruinado.

Venezuela esta “herida” de populismo hasta límites, quizás, insalvables porque aquellos que no saben siguen creyendo en los que lo postulan. Muy fácil es ofrecer “villas y castillos” a los que hoy no ganan lo suficiente para mantener la familia. Muy fácil es prometer futuros que no existen y estallan después en la triste realidad que hoy vivimos.

Lamentablemente, esa “plaga” no ha desaparecido y, agrego, tiene “dos caras”. La convencional que es la que se ha descrito, la previa al evento político o electoral y la posterior a este que se concreta en aquella vieja consigna: “pan y circo”, con la cual se mantiene distraído y engañada a la población. La diferencia entre un carnaval divertido y ofertas de “felicidad”, sumados a la bolsa CLAP completan esta de nuevo cuño.

Socialismo

Con esta se va cerrando el círculo. Todos, repito todos los partidos políticos que accedieron al poder en Venezuela están “enfermos” de socialismos, extremos, moderados o “medias tintas” y quien diga que este país ha sido gobernado por todas las ideologías políticas esta equivocado. Desde la perspectiva social cristiana, la socialdemócrata hasta la marxista se ha impuesto el terror al mercado y al capitalismo, sin ninguna duda y por mas que se afanen en repetir lo de “economía mixta” o cualquier otro subterfugio para ocultar pensamiento y procedencia. Aquellos que en todos esos partidos intentaron revisar esas ideas fueron defenestrados y hay testigos vivientes.

Venezuela no tuvo la suerte de tener un Felipe Gonzalez o un Tony Blair que se atrevieron a cuestionar seriamente el socialismo y tampoco los tiene ahora, pues ninguno de los surgidos recientemente se lo plantea seriamente, más allá de di vagancias y generalidades. Una “plaga” que no nos hemos podido quitar de encima y que ahora se agrava miserablemente con esta “cripto revolución” cuyos ancestros vienen de Marx y Jesús. Sumen Uds., estimados lectores, todas ellas para explicar porque estamos donde estamos. Solo agreguemos dos, para no llegar a diez.

Vivir del petróleo

Todo lo dicho y defendido no seria posible sino fuera porque tenemos petróleo, pero no nos equivoquemos, no es nada malo tener esa bendición. Pero si se usa para mantenerse en el poder o, peor, para comprar cuerpos y almas es donde se convierte en dañino y perverso. El punto es que la “plaga” no es tenerlo, sino solo vivir solo de él y Venezuela se acostumbró a esa forma de vida. Hoy en día esta aseveración se nos hace manifiesta y se revela dramáticamente con un progresivo empobrecimiento que no tendría lugar si hubiésemos aprendido a crear y desarrollar otras fuentes de riqueza.

“Vivir del petróleo” alimentó a las demás, porque no cabrían populismos, socialismos, presidencialismos, etc., etc., si esta fuente de ingresos no estuviera allí, facilitándolos sin restricción alguna. Solo, si alguna vez, somos capaces de vivir de otra manera, dependiendo menos de esa gentil riqueza seremos capaces de afrontar todas esas plagas, incluyendo la última.

La revolución bolivariana

Que nos haya caído esta, en pleno Siglo XXI, es lo peor del todo. Una plaga que, como aquellas que invadieron al Egipto de sus tiempos, no pareciera tener contrapartida y defensas, pero con el agravante de que se asienta en los más anacrónicos pensamientos de las ciencias y de la filosofía. Anclada en el siglo V, por sus costumbres monárquicas y feudales y en el XIX por sus orígenes utópicos y marxistas, esta plaga inunda todos los espacios y conductas. La revolución bolivariana con todos sus contenidos épicos, mitológicos, personalistas, llena de promesas incumplidas, con ese completo desfalco que le ha hecho Venezuela no puede ser mejor calificada. Es la suma de todos los males. Es la suma, de todas las plagas con las que hemos vivido durante mucho tiempo.

[1] Excelentemente tratado en el “Miranda y Bolívar. Dos visiones” de Giovanni Meza. Editorial jurídica venezolana, 2015.

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Juan Pablo Gómez

NOTAS CON CANETA

Quien volviendo a hacer el viejo camino aprende el nuevo, ese puede considerarse un maestro

Confucio

Cuando Franco redactó el último parte de guerra en Burgos, el 1 de abril de 1939, para ser leído por el locutor radiofónico Fernando Fernández, exigió que hubiese énfasis en la frase: “La guerra ha terminado”. Habría todavía algún iluso que creía que empezaría una era de normalización en la que los franquistas ofrecerían hojas de olivo a los derrotados. Pero el impulso fascista del franquismo ya se había desatado, y se trataba ahora de blindar los resortes y mecanismos de control del poder para instaurar un régimen opresivo ultra-católico que, además, intentaría culpabilizar a los supuestos responsables (“los rojos”) de la tragedia nacional. Podía hasta olerse el clima represivo y de religiosidad asfixiante más acorde a los tiempos de Felipe II, sólo que con más crueldad debido al anacronismo.

Pero la mayoría de los intelectuales republicanos que habían podido sobrevivir se hallaban a resguardo más allá de los Pirineos, dando inicio a lo que se llamó “La España peregrina”. La sensación de desolación general entre los exiliados era abrumadora, como si en todos retumbaran no sólo los fusiles de la guerra, sino todavía con más estridencia el pregón “masón, rojo y maricón” previo al salvaje fusilamiento de García Lorca, que fue símbolo de todo lo que pasaría. Las dos Españas una vez más se habían peleado, pero esta vez los perdedores que no aceptaran la purga o la supremacía fascista tenían que irse y el país escondía ignominiosamente un sinnúmero de fosas comunes. A América llegaron más de 200 mil desterrados. Entre los países hispanoamericanos que dieron acogida sin chistar, se hallaban México, Argentina, Chile, República Dominicana y Venezuela. De todos ellos, México –o Lázaro Cárdenas- fue quien más y mejor impulsó la acogida, viendo con suficiente claridad la oportunidad: los intelectuales españoles republicanos enriquecerían la cultura y la educación mexicana del mismo modo que España empobrecería la suya durante la posguerra de forma dramática. Si cabe el cinismo, no sólo ganaba el franquismo la guerra, América Latina ganaba algo muchísimo más valioso.

El caso del exilio republicano en Venezuela también fue fascinante, porque se dio de una forma más paulatina, más dispersa y tal vez más afortunada. Desde Pedro Grases en el viejo pedagógico de Caracas impartiendo con entusiasmo clases de gramática (que en realidad eran lecciones de vida y de amor a la docencia, como decía Alexis Márquez Rodríguez) hasta el maravilloso cúmulo de luces que trajeron a la UCV ni más ni menos que Juan David García Bacca, Manuel García-Pelayo, Manuel Pérez Vila, Juan Nuño, Eugenio Imaz, Federico Riu, Marco Aurelio Vila, sólo por nombrar a unos pocos muy destacables. Algunos estuvieron de paso pocos años, otros muchos, y hubo quienes se quedaron para siempre. Franco le “regalaba” a Venezuela un conjunto consistente de intelectuales de distinta formación y variadas disciplinas que fundarían o continuarían cátedras de enseñanza de alto nivel, pocas veces visto en el país. Además, se trataba de gente que había vivido en sus carnes la guerra, la derrota y el exilio. Esa enseñanza añadida era invaluable. La Venezuela que encontraron era más bien un paisaje casi pastoril y arcádico: la Universidad recién estrenaba los espacios de la Hacienda Ibarra en los que Carlos Raúl Villanueva había levantado ese complejo de entramado artístico, idílico y eficaz para formar a nuevas generaciones que, además, respetaban con altura y devoción a estas figuras que tenían en común una afianzada lealtad a su vocación de docentes. En ese entonces, Venezuela era un radiante futuro y España un doloroso pasado.

Pero la vida da muchas vueltas. La situación de Venezuela en el presente no tiene precedentes en nuestra historia republicana. No se trata de hacer panorámicas interesadas de añoranzas, ni de decir que antes estuvimos mejor. Porque Venezuela siempre ha tenido serias dificultades. Desde la emancipación que degeneró en una guerra salvaje y cruenta a niveles incuantificables, pasando por una segunda mitad del siglo XIX atroz que parece haber continuado el impulso bélico y violento casi por inercia disipado en revoluciones cada cual más absurda y estéril, hasta la desgracia definitiva: el petróleo.

Siempre fue un país violento, desigual, opresivo, superficial y precario en el que todo parecía estar signado por lo efímero, lo provisional, lo circunstancial. El país de los carros, las autopistas, la gasolina barata y los clubes privados en el que la gente de a pie no importaba demasiado. Ese carácter de “campamento” con el que Cabrujas se refieró a la nación, hoy es todavía más preciso. De modo que tener una consciencia crítica de nuestra historia hace que corramos el riesgo de no ver más que momentos oscuros (algunos más que otros) y un futuro poco promisorio. Pero la diferencia de algunas épocas con respecto al presente quizás sea que antes había afán de un nuevo comienzo, podía empezarse de nuevo, podía haber promesa, podía haber espacios (aunque reducidos como la UCV) en los que pudiesen integrarse en clave educativa nuevas formas de desarrollo, de progreso, de porvenir. Ahora la desazón generalizada pasa por la realidad migratoria: las estadísticas empiezan a hablar seriamente de diáspora. La UCV es un reducto cada vez más nebuloso en el que los estudiantes aspiran rápidamente a un título como recurso desesperado para intentar salir del país. Lo poco que se forma y se educa bien, ve su plenitud en el extranjero (y muchos de ellos malgastando su talento desempeñando oficios por la supervivencia). Porque los problemas crónicos se han multiplicado y se han afianzado como estructurales: la crisis moral, la corrupción generalizada y la delincuencia desbordada. De allí es más difícil salir. Un país bachaquero y malandro no tiene mañana.

Una gran subida de los precios del petróleo o un súbito cambio de gobernantes no sacará a la nación de condiciones tan lamentables a menos de que haya una reestructuración masiva del sistema completo y de todas las instituciones. La clave siempre es la misma: la educación, la formación, el afecto. Pero siempre se escucha esa recomendación como un ritornello barato, aburrido y siempre desatendido, porque la mayoría de la gente suele enfocarse en rentabilidad y bienestar inmediato. En general, no suele haber consciencia de que ese deseo tan elemental nunca ha contribuido a un colectivo sólido, educado y valioso que puede llegar a constituir un lugar mejor y más humanizado para todos.

Invertir seriamente en instituciones educativas, otorgar los mejores salarios a los docentes (desde pre-escolar hasta posgrados), abrir concursos de oposición para aspirar a esos cargos docentes en todos los niveles y con unas reglas muy bien definidas. Con medidas parecidas, tal vez más de la mitad de la población joven desearía convertirse en docente y la ganancia estaría asegurada porque se formaría, inevitablemente, a toda la sociedad como ciudadanía crítica, consciente, productiva y respetuosa de los valores comunes. Una sociedad así ve reducidos al mínimo problemas como la criminalidad, el embarazo precoz, el deseo de ganar dinero sin prestar ningún servicio (es inmoral que haya gente que gane dinero sin ofrecerle nada a la sociedad, como los especuladores financieros, por ejemplo) y sobre todo la productividad general: alimentos, medicinas, bienes y servicios.

Una sociedad que no ha educado ni formado a su gente está condenada a ser gobernada después por esa gente. Está clarísimo. Y no sólo en nuestras latitudes. Siempre se ha dicho que la UCV es un fiel reflejo del país. Nunca la UCV estuvo en una crisis (presupuestaria, de personal, anímica, social, etc.) como esta, porque es una agonía por inanición, lenta y dolorosa. Pero el reflejo también es inverso: cuando la UCV dé signos serios de recuperación –porque morir también es arduo- podríamos empezar a hablar de nuevos intentos de comienzos para el país. Uno nunca sabe. Mientras tanto, muchos docentes resisten en estas condiciones y siguen empeñados en formar con entusiasmo, tesón y obstinadamente a los que vengan. Seguramente esos merecerían la admiración y el respeto de los Grases, García-Pelayo, Nuño o García Bacca. Seguramente a esos Franco tampoco los querría.

Prodavinci

26/02/2018

https://prodavinci.com/lo-que-venezuela-le-debe-a-franco/

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