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Opinión

Sorpresa, Trump ganó. Más allá de hablar mal de las encuestas, lo grave fue no haber percibido ciertos procesos políticos cuya incubación lleva ya un buen rato. Trump, si se miran con más calma las cosas, es el resultado de esta época que vivimos. En efecto, el Profesor Google abunda en análisis post electorales que de manera general dan la impresión de coincidir en la existencia de una crisis de la política y de la democracia, evidente no solo en las últimas elecciones norteamericanas, sino también en varios episodios ocurridos en otras partes, amén de otros que se perfilan claramente en el horizonte. Una crisis que atañe al mundo de nuestros días y que obliga a repensar muchas de las ideas y creencias que (medio) funcionaron hasta hace poco. Toca, así pues, darse a la tarea de escribir un nuevo libreto político para la convivencia (y la sobrevivencia) humanas.

Tema vital el anterior, desde luego. Como lo es también uno de sus aspectos, del que no se habla lo suficiente: Trump ha negado en diversas ocasiones que el cambio climático se encuentre vinculado a la acción humana. Es un problema natural, afirma como si tal cosa, pasándole por encima a las evidencias científicas disponibles, las cuales remiten la responsabilidad a un modelo de desarrollo que los terrícolas han hecho suyo desde hace varios siglos. Y pasándole encima, también, a las recomendaciones que se han formulado a fin reducir, con urgencia, el calentamiento global.

Que se trata un “invento de China, ideado para hacer que EEUU fuera menos competitivo”, ha afirmado Trump en diversas ocasiones y consecuentemente ha hablado, así mismo, de recuperar el carbón y de perseverar en el fracking. Y en un tono más íntimo y personal, incluso con un toque que asoma como pedagógico, ha llegado a decir que nadie le puede prohibir el uso de su laca para peinarse, porque utilizaba el spray en su casa y en consecuencia no afecta la capa de ozono. En fin, así es como piensa el próximo Presidente del país que figura en el segundo lugar respecto a las emisiones de gases de efecto invernadero, con un 15,6% del total mundial, por debajo de China (22,7%), pero delante de la Unión Europea (10,9%).

Así las cosas, el predicamento ecológico de Trump no deja de ser una muy mala noticia para el planeta, justo cuando pareciera que, a partir del Convenio de París - evento en el que los terrícolas experimentaron un ataque simultáneo de cordura y sentido común-, se comenzaron a fijar las bases para ir modificando las pautas que orientan la actividad económica, con el propósito de hacerla compatible con el desarrollo y el clima. Tratándose, como se trata, de una estrategia que depende esencialmente de lo cooperación global, cabe preguntarse, entonces, que efecto podrían tener las temerarias aseveraciones de Presidente electo sobre la posición de otros países. ¿Habrá un efecto negativo en cadena? Y en particular, ¿qué hará China, hoy en día en plan de jugar a ser la primera potencia universal?

Dicen los que saben del tema que Trump no podrá zafarse fácilmente de los pactos firmados, a pesar de que no hay mecanismos legales para impedirlo. En este sentido argumentan que Obama ha llevado relativamente lejos las políticas en materia de clima y transición energética en los Estados Unidos y, por otro lado, que los compromisos suscritos y la estructura de cooperación que emergió del Acuerdo de París son incomparablemente más densos, firmes y concretos que los que se firmaron, hace casi dos décadas, en Kyoto.

Uno escucha esto y le entra un fresquito. Pero, la verdad, no queda tranquilo del todo. Es que no solo se trata de Trump. En fin, otro día hablamos de la estrategia del gobierno venezolano para la explotación del Arco Minero.

El Nacional, miércoles 23 de noviembre de 2016

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Esta semana se inaugura en Margarita la Feria Internacional de Turismo, sin duda una gran ocasión para promocionar los encantos de la geografía neoespartana, sus playas en primer lugar.

Pues bien vayamos a Playa Moreno (La Caracola) en Porlamar, la más visitada por caminantes residentes y visitantes, para evaluar como la cuidamos.

Desde la entrada por Central Madeirense hacia punta Valdés, la playa esta medianamente limpia, aunque no haya recolección frecuente de algas y otros desechos.

Pero en dirección a la marina del Venetur, la playa se transforma en un basurero lineal hasta que llega a la playa detrás del Centro Comercial Marina Bay, que allí llaman La Caracolita.

En este basurero que ha devenido playa Moreno, podemos enumerar los cinco tipos de desperdicios en orden de abundancia, algo así como el hit parade de la basura playera:

1o. Restos de algas secas, trozos de maderas y otros detritus arrojados por el mar, que se han acumulado por meses sin que se haya hecho una limpieza.

2o. Botellas plásticas de agua y otras bebidas, dejadas por los visitantes inconscientes. Estas no son biodegradables y además de contaminar, sus tapas pueden causar lesiones o axfisia a las aves.

3o. Considerable cantidad de envases plásticos de aceite para motores fuera de borda! Este sorprendente hallazgo, da pistas que los pescadores u otros navegantes costeros, simplemente arrojan al mar los envases de aceite vacíos, y las mareas los transportan a la playa.

4o. Botellas de vidrio de bebidas alcohólicas, que los visitantes inconscientes han dejado en el lugar o que han sido traídas por la marea.

5o. Desperdicios varios (vasos plásticos, latas, envases de aluminio y un largo etcétera)

El aspecto de esta playa colmada de basura, lejos de incentivar al turista lo repele. Es una vergüenza que una ciudad con aspiraciones turísticas, de las que tanto escuchamos ponderar a funcionarios públicos y representantes privados de la industria del turismo, exhiba un basurero playero en lugar de una playa caribeña como la geografía la diseñó.

La FITVEN se celebrará en el centro de Convenciones de Porlamar inaugurado en ocasión de la reciente Cumbre de países no alineados. Es decir a menos de un kilómetro de distancia de la playa basurero de la Caracola. Es lógico realizar una feria turística internacional, cerca de una playa que es un basurero? Captarán los funcionarios responsables la ironía devastadora, la contradicción que ello implica? La negatividad para la promoción del turismo entre visitantes que sean testigos de esta dramática contradicción?

¿Quién tomará cartas en este asunto? ¿La Alcaldía de Mariño? ¿La Gobernación del Estado? ¿Los Consejos Comunales cercanos? ¿Los vecinos de la zona? ¿Los empresarios del turismo y hotelería?

El problema está a la vista de todos. La solución en las manos de todos. Hay escasamente el tiempo para limpiar la Caracola y evitar el bochorno. El Grupo Región Insular contribuye a crear conciencia.

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Habitantes de distintas parroquias de Libertador realizarán una protesta en la Contraloría General de la República donde llamaran a un boicot contra el Suena Caracas, y presentaran pruebas de corrupción contra el alcalde de Caracas Jorge Rodríguez por manejos turbios de millones de dólares destinados a este Festival Latinoamericano de la Música y la construcción milmillonaria del Parque Hugo Chávez. Exigirán la apertura de una investigación contra el burgomaestre de la capital.

La rueda de prensa se llevará a cabo mañana viernes 25 de noviembre a las 10 a.m. frente a la sede de la Contraloría General de la República ubicada avenida Andrés Bello.

Carlos Julio Rojas: Coordinador del Frente en Defensa del Norte de Caracas y de la Asamblea de Ciudadanos de Candelaria

Telf. 0414-259-1495

BBPIN: 24EC1BB2

@CarlosJRojas13

@Frente_NorteCcs

@ACC_Candelaria

Aixa López: Concejal de Libertador

Telf. 04143128290

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El pronunciamiento de la sociedad civil, contenido en el documento Una Propuesta Ciudadana, suscrito por unas 700 personalidades e instituciones gremiales, sindicales, ciudadanas, religiosas y no gubernamentales, entre otras, fue leído ante la opinión pública por el politólogo y psicólogo Ángel Oropeza, en un acto realizado en un hotel capitalino en el cual también hicieron uso de la palabra el padre José Virtoso, rector de la UCAB; Evelyn Martínez, dirigente comunitaria de los barrios de Antímano; Hasler Iglesias, presidente de la FCU-UCV; Víctor Márquez, presidente de la Asociación de Profesores de la UCV; y Jorge Roig, expresidente de Fedecámaras.

“Estamos recogiendo en este documento el clamor del pueblo venezolano. No se trata de una posición partidista, sino de la posición de la sociedad civil, del pueblo venezolano. Eso es lo que intentamos hacer valer aquí, se trata de poner de protagonista a la gente que está sufriendo y que quiere ver en estos procesos de negociación acuerdos urgentes para solucionar sus problemas”, dijo el padre Virtuoso.

Oropeza indicó que se trata de una propuesta ciudadana en apoyo a todos las formas de lucha política, entre las cuales está el dialogo. “Nos sentimos representados por la única instancia organizada opositora que existe en el país, que es la Mesa de la Unidad Democrática. Ahora, sentirse representados no significa asumir una postura acrítica”, señaló.

“Esta propuesta es una llamada de atención, es una voz de alerta para que la mesa de diálogo sea algo serio y no como, pensamos, quiere asumirla el gobierno, como un espacio para ganar tiempo y enfriar la presión popular. Los dirigentes democráticos están conscientes de eso, pero necesitan el apoyo y el aporte, el cuestionamiento y la crítica de toda la sociedad”, agregó.

Asimismo, indicó que la intención es conformar “un gran movimiento nacional que se convierta en una herramienta de organización popular de docencia social y de movilización política. Este no es un movimiento anti dirigencia política o anti Mesa de la Unidad. Todo lo contrario, estamos en comunicación con ellos y lo más seguro es que nos pidan sentarnos para profundizar en lo que tiene que ver con la forma para viabilizar las propuestas que estamos presentando en el documento”, insistió.

En cuanto a las críticas a la MUD, Oropeza refirió que sus dirigentes ya han reconocido que han tenido fallas en su comunicación con el país, y ese es uno de los cuestionamientos que también le hace la sociedad civil.

“En psicología hay algo que se llama conciencia de la enfermedad, sin la cual ningún tratamiento funciona. Ya la Unidad al menos tiene conciencia de esta enfermedad, ya reconoce que está fallando muy duramente en el hecho de comunicar de manera coherente y unitaria lo que está pasando en el país. Lo que hay que hacer ahora es ayudarles a ver cómo se hace para que la comunicación sea clara y concisa, para que en vez de levantar suspicacia lo que haga sea aumentar la esperanza y la credibilidad para convocarnos a todos en esta lucha”, indicó.

Roig, quien anoche regresó al país de Ginebra, Suiza, informó que Fedecámaras se incorporará a la mesa de diálogo por mandato expreso hecho por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), instancia ante la cual el empresariado venezolano ha presentado quejas contra el gobierno.

Martínez habló de su experiencia como activista social en los barrios de Antímano, Como ejemplo, contó que en el barrio El Carmen de esa parroquia, había un consejo comunal que manejaba a su antojo los recursos para los programas sociales y frente a eso la comunidad decidió unirse. “Chavistas y nos chavistas nos sentamos en mesas de trabajo y de diálogo, y logramos salir de ese consejo comunal y crear uno nuevo donde se está trabajando por la comunidad, independientemente de si se es chavista o no”.

En ese sentido dijo que se unía a este movimiento ciudadano no solo para apoyar a la Unidad en los esfuerzos que realiza, sino también para aportar su experiencia exitosa en la resolución de conflictos a través del diálogo.

Márquez se refirió a la validez del diálogo como fórmula para la solución de conflictos, pero aseguró que se debe obligar al gobierno a que cumpla los acuerdos para que el diálogo produzca resultados. “Hay que obligar al gobierno a que permanezca en el diálogo, pero logrando que ese diálogo conduzca a soluciones reales para el pueblo venezolano. Que conduzca a que lleguen las medicinas, pero también a que dejen de seguir destruyendo a la universidad venezolana, que hoy está en precarias condiciones”, dijo.

Asimismo, señaló que este movimiento ciudadano es “crítico de la situación nacional pero no detractor de la MUD”, y añadió que está abierto a la posibilidad de que se incorporen sectores disidentes del gobierno.

Iglesias aseguró que frente al incumplimiento del Gobierno de los acuerdos alcanzados en la mesa de diálogo, el movimiento estudiantil seguirá luchando en la calle. “Cada día que pase sin que los venezolanos tengamos derecho a votar para revocar el mandato del presidente de la República, sin que las madres tengan garantía de poder conseguir los alimentos para sus hijos, sin que los enfermos en los hospitales tengan garantizado sus tratamientos, es un día en el cual los estudiantes vamos a estar manifestando”, dijo.

“Llamamos a todo el pueblo de Venezuela a acompañar las luchas que se están dando por la democracia en las calles, de manera organizada, y con las palabras bien claras de que necesitamos democracia, respeto a los Derechos Humanos y, sobre todo, respeto a la Constitución. Por ello, los estudiantes invitamos a todos los venezolanos a seguir luchando, a seguir en las calles, a seguir manifestando con la voz bien en alto que Venezuela hoy no tiene democracia, pero que la vamos a restituir”, concluyó.

Caracas, 22 de noviembre de 2016

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El trueque es un mecanismo de intercambio válido pero primitivo. Como sabemos, acorde con su visión neandertalista, el régimen siempre ha predicado las bondades del trueque para la población en general, aunque ellos prefieran los billetes verdes a veces blanqueados para depositarlos en Andorra. En una democracia no hace falta el trueque político. Sencillamente hay una Constitución y todos deben entrar por ese aro y hay planes que se discuten y son aprobados o rechazados. Como estamos frente a un régimen totalitario siglo XXI, nos guste o no, debemos acudir al trueque. A pesar de que esto debería estar claro, es indudable que muchos venezolanos de buena fe se han opuesto. Cabe preguntar las razones de esta resistencia y velar porque el trueque no se convierta en cambalache.

El quid del asunto es que para participar en un truque político con unos tramposos que no están dispuestos a ceder en aspectos vitales para ellos, debemos tener claro tres cosas: 1- Contar con negociadores experimentados y confiables. 2- No ceder en asuntos de principios y 3- Tener sumo cuidado de cómo se comunica lo logrado y lo no logrado.

Si no contamos con expertos en negociaciones, el trueque puede convertirse en un simple cambalache en el que se intercambian cosas de poco valor. Además, nuestros negociadores deben contar con la confianza de los demócratas para que no haya dudas de que hicieron su tarea y lograron lo más que pudieron. En Venezuela la alternativa democrática cuenta con varios especialistas en negociaciones, los cuales podrían estar al frente de las mismas con el respaldo y en constante comunicación con la dirigencia política.

Muchos nos preguntamos cuál fue el criterio de la MUD para seleccionar a Timoteo Zambrano, Carlos Ocariz, Henry Falcón y a Chuo Torrealba. Respeto a los tres últimos, son venezolanos valiosos que han estado en la lucha por la democracia. Sin embargo, ni el joven Ocariz, ni Falcón tienen la experiencia como negociadores. Chuo es lógico que esté presente como Secretario de la MUD. Del lado del gobierno sentaron a los más talibanes e inescrupulosos. Pensamos, con respeto, que para salvar el juego se requiere cambiar a tres de los integrantes de nuestra selección.

El segundo punto es que no se debe ceder en asuntos esenciales. Si no se logran, los negociadores deben dejar constancia de que los totalitarios no aceptaron respetar la Constitución. En nuestro caso no debía ser negociable suspender el revocatorio, aplazar las elecciones regionales, reconocimiento de diputados electos y de las atribuciones de la Asamblea Nacional.

Por último, nadie espera milagros. Era necesario aceptar dialogar e intentar el trueque político. Por ello los comunicados de los nuestros deben contar con expertos en la materia. El 12 de noviembre perdimos la oportunidad, pero estamos a tiempo. Hasta el presente lo logrado ha sido poco. Por otro lado, sería suicida romper la unidad electoral, pero con un poco de amplitud pueden coexistir una MUD que dialogue y otra MUD que confronte. Cierto, como dice Chuo, que convocar a marchar a Miraflores era irracional, pero no es verdad que quienes no coinciden con algunas actuaciones de la MUD y la critican le están dando oxígeno al régimen. Ya no estamos en la época en que la gente seguía a un hombre a caballo. Hoy los dirigentes deben interpretar lo que desea la gente y no ser tan tontos como para atender todas las peticiones, pero tampoco tan tontos como hacer caso omiso de algunas.

Desde luego que nos alegramos que hayan puesto en libertad a algunos presos políticos rehenes del régimen, pero eso no era lo esencial. Ninguno es culpable y todos saldrían en libertad después de un revocatorio. Lo demás son solo vagas promesas como ciertos muchachos mala conducta que ofrecen enmendarse y al poco vuelven a las andadas. Dimos oro a cambio de espejitos. Para ellos fue un buen trueque, para nosotros un cambalache. El pueblo le entregó a la MUD las dos terceras partes de la Asamblea, pero la MUD entregó al régimen su principal activo. Sin embargo estamos a tiempo de corregir malos pasos. Algunos dirán que, como en la fábula de La Fontaine, ante el lobo un cordero siempre lleva las de perder, pero no tenemos que seguir siendo corderos, aunque no sea fácil.

Como (había)en botica: Nuevamente saludamos al ya investido cardenal Baltazar Porras, quien junto con el cardenal Urosa son dos baluartes de la democracia. Es triste tener que alegrarse por la condena en Estados unidos de dos jóvenes venezolanos. Evidentemente no recibieron una buena educación, ni estuvieron rodeados de buenos ejemplos. Cilia y el presidente de facto no solo tienen responsabilidad por ello, sino por darles todas las facilidades para que delinquieran y no pueden aducir que no sabían que sus sobrinos llevaban un nivel de vida injustificable ¿Acaso pensaban que Haití y Honduras son lugares turísticos? Si Rafael Ramírez piensa que es inocente debería acudir a la Asamblea Nacional a defenderse. Rafael Arráiz Lucas presentó su libro El petróleo en Venezuela: una historia global. Seguramente será un éxito. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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En la mesa de dialogo, según ha trascendido, se ha colocado un tema, conocido en forma críptica, de tal manera que enunciándolo no revele exactamente de lo que se trata, por el temor a llamar las cosas por su nombre, estrategia con la cual se puede correr el riesgo de no resolver el asunto en conflicto.

Estoy de acuerdo con la prudencia y discreción, propias de cualquier negociación, pero las expresiones son muy importantes y hay que cuidar que lo que se enuncia, aunque no diga todo lo que se quiere decir, sí pueda abarcar todo lo que pretende resolver.

Si se trata de presos políticos, cuestión que debe ser abordada, hay que referirse a ello de alguna manera inequívoca, haciendo preceder la expresión con la palabra “sedicentes” o “sedicentes políticos presos”, como prefiere hablar el gobierno.

Pero el asunto es que no se trata simplemente de la liberación de detenidos ya que, de una parte, muchos de los perseguidos políticos no están detenidos, sino que están investigados, sometidos a medidas cautelares de presentación o de prohibición de salida del país, en exilio forzado o inducido por el propio gobierno, “presos en sus casa” en situación que se considera de libertad o condenados y con medidas injustas que restringen sus derechos, aunque no se encuentren en una cárcel.

Entonces, llámense “presos políticos” o “políticos presos”, expresión esta última que, aunque no lo vean quienes la utilizan, pone de manifiesto la connotación política de la persecución, es lo mismo: hay ciudadanos perseguidos por el aparato de justicia, en razón de sus ideas, que son considerados peligrosos para la estabilidad del régimen. En el pasado, en esta categoría, entraban quienes profesaban las ideas comunistas, calificados como traidores a la patria (Constitución de 1936) y ahora ocupan su puesto quienes se oponen al llamado socialismo del siglo XXI.

Lo importante, en todo caso, es resolver el trato carcelario o no de la persecución de quienes disienten del pensamiento único oficial, para abrir el camino a la reconciliación, como se ha hecho en Venezuela en toda su historia, evitando o poniendo fin así a etapas de violencia, confrontación o guerras fratricidas.

Por lo demás, no veo complicada la solución, tal como se ha hecho en otros casos y situaciones del pasado. Sencillamente, en mi opinión, se trataría de utilizar una vía que no puede ser sino legal y constitucional.

Liberar a los presos o poner fin a los procesos que los vinculan a la persecución penal es tarea de los jueces y situación compleja con no pocas objeciones en la práctica.

Pero a mi juicio, otro camino legal no enunciado entre las vías de solución, descartada la amnistía por el oficialismo, sería recurrir al indulto, en manos del presidente, sin que sea necesario motivar cada caso, sometido a previa revisión y estudio de los integrantes de una de las mesas de trabajo, con una lista que sería presentada al primer mandatario y que pondría fin a la persecución penal o a la condena.

En Venezuela se ha utilizado el indulto para resolver situaciones y casos concretos como los del presente, difíciles de enmarcar en criterios comunes. Por lo demás, algunos han objetado la vía del indulto por identificarlo con el perdón y suponer, en principio, una pena firme impuesta. Pero nuestro Código Orgánico Procesal Penal, a partir de la reforma de 2001, ha vuelto a consagrar el indulto procesal y su consecuencia de sobreseimiento, no exento de algunas objeciones por el resguardo a los derechos de los imputados o acusados, que podrían salvarse, mediante determinadas garantías, haciendo prevalecer el principio del favor libertatis.

El indulto que sugiero es una vía clara y expedita, que cubre todos los casos de perseguidos por razones políticas, habiendo sido utilizado como instrumento para poner fin a condenas o procesos sujetos al cuestionamiento de la justicia formal.

Se impone separar el indulto de la idea de pedir perdón o de ser perdonado, aunque esa sea su principal connotación. En un Estado de Derecho, para la preservación del valor superior de la paz y el restablecimiento de la justicia lesionada, cabe apelar al indulto como fórmula para la rectificación que en determinadas circunstancias exige el bien común y la justicia, según previsiones de nuestra propia Constitución.

Este planteamiento podría convertirse en una posible salida ajustada a la ley, que daría respuesta al clamor de la pacificación y exigencia de revisión de causas penales que tienen que ver con motivaciones predominantemente políticas.

aas@arteagasanchez.com

El Nacional. 20 de noviembre 2016

http://www.el-nacional.com/alberto_arteaga_sanchez/Liberacion-detenidos_...

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Los artículos de opinión tienden a retroalimentarse. Bastó que alguien escribiera que el triunfo de Trump representa una rebelión en contra de las elites progresistas (del establisment dicen otros) para que cientos de articulistas repitieran lo mismo. Pocos repararon en el hecho de que Trump también viene de las elites.

No todos los norteamericanos tienen tantos billones en su cuenta como Trump. Si es cierto que Trump emerge en contra de determinadas elites, se trataría entonces de una contradicción inter-elitesca. Quizás ahí está el nudo del problema. Las elites económicas se levantaron a través de Trump en contra de otras elites, las intelectuales (y sus representaciones feministas, anti-racistas e igualitarias).

Para nadie es un misterio que la enorme mayoría de los representantes del arte y del pensamiento se pronunciaron públicamente en contra de Trump y a favor de Clinton. Menos misterioso resulta el hecho de que el discurso predominante de Trump hubiera sido abiertamente anti-intelectual. El mismo se ufana con orgullo de no ser un intelectual. Es un sentimiento compartido. Los intelectuales detestan a Trump. El conflicto está programado.

Anti-intelectuales son también muchos seguidores de Trump. Trump ejerce un liderazgo sobre un odio atávico a los intelectuales. Odio que se encuentra en estado latente en todos los órdenes sociales del planeta. Odio que de pronto irrumpe haciéndose presente con inimaginada furia sobre la superficie de la política.

Nada nuevo bajo el sol. Desde que en la bella Atenas los notables de la ciudad no dejaran a Sócrates otra alternativa que no fuera el suicidio, el odio a los intelectuales ha sido más importante de lo que se piensa en la historia universal. No solo la lucha de clases como intentaron enseñar los marxistas, ha movilizado a grandes multitudes. El poder tiene muchas caras. La económica es solo una. Más importante que la lucha económica parece ser en los EE UU de hoy, la lucha cultural. Un choque de culturas en una sola nación.

Existe el poder político, el poder religioso y, por cierto, el poder representado por los propietarios del saber. Y así como los propietarios del poder económico han sido odiados por los pobres del dinero, los propietarios del poder cultural, los intelectuales, han sido odiados por los pobres de espíritu. Odio que no es vertical ni horizontal sino transversal. Odio que une a pobres y ricos cuando es dirigido en contra de los que saben y piensan. Odio que incluso se expresa en la vida cotidiana.

Los intelectuales que por casualidad han compartido reuniones sociales con los dueños del dinero, han sentido ese odio en su propia piel. A la inversa, cuando un representante de la vida económica cae en una reunión de intelectuales, suele sentirse discriminado por esos personajes raros que hablan un lenguaje críptico, comentan autores desconocidos, ven películas extrañas, escuchan música sin ritmo.

Sucede también al interior de muchas familias. Ha habido empresarios que habiendo tenido un hijo intelectual lo han sufrido como si sus esposas hubieran parido a un anormal o –en el idioma de ellos – a un marica. Hay ejemplos que han hecho historia. Dos nombres muy dispares vienen de pronto a mi mente. Uno es el de Franz Kafka. El otro, el de Mario Vargas Llosa.

El padre de Franz, Herman Kafka, llegó a ser un gran empresario. Hombre de fuerte personalidad, autoritario, orgulloso de sí, Franz se sentía a su lado como una persona indigna e insignificante. Pese a que hacía lo imposible para que el padre aceptara sus debilidades físicas, su timidez innata, su carácter distraído, Herman solo deseaba que Franz fuera un empresario exitoso. La Carta a mi Padre escrita por Franz Kafka es un documento desgarrador. Debería ser leída por todos los psicoanalistas del mundo.

El joven Franz escribía a escondidas, casi como avergonzado, sintiéndose como un “insecto” (así se autodescribe en La Metamorfosis). Incluso pidió a su amigo íntimo, Max Brod, que después de que él, Franz, muriera, quemara sus escritos. Afortunadamente Brod no lo hizo. Fue quizás la no-acción más importante de Brod. Sus escritos, en verdad, no son gran cosa.

La grave psicosis que desató en Franz la omnipotencia anti-intelectual del viejo Kafka fue en cierto modo causante de la enigmática literatura que nos legó el joven Kafka. Relación edípica fallida que sobredetermina a El Castillo (a lo no accesible) y a El Proceso (a la culpa de ser). Así como sus breves cuentos, testimonios de una vida lastimada, pero sublime como pocas.

El padre de Vargas Llosa, Eliécer, al igual que el de Franz Kafka, era un anti-intelectual por excelencia. La relación entre el joven intelectual y su padre –cuenta Vargas Llosa- fue tortuosa. Si no hubiera sido por el cobijo de la madre, la niñez y juventud de Mario habrían sido un infierno.

Don Eliécer envió a su hijo de 14 años a la Escuela Militar Leoncio Prado, en el Callao. “Para que se hiciera hombre”. Esa experiencia fue un suplicio para Vargas Llosa. Pero también fue su lugar de resistencia. Para defenderse de la estupidez cuartelaria, Mario comenzó a leer y a escribir como loco. Tuvo la suerte de tener entre sus profesores a un poeta surrealista, César Moro, quien aparte de impartir clases de francés, fue su primer guía literario. Su primera gran novela La Ciudad y los Perros, en donde describe la brutalidad de la educación militar, fue también una venganza del joven Vargas Llosa en contra de la dictadura anti-intelectual ejercida por su padre.

A diferencias de Franz Kafka, Vargas Llosa dio la batalla edípica. Más aún, logró derrotar a su padre en su propia salsa. El Premio Nobel se convertiría en ese millonario que nunca llegó a ser don Eliécer. Incluso, hoy, con más de 80 años de edad, Mario Vargas Llosa en un personaje de la “sociedad del espectáculo” a la que una vez tan duramente criticara.

Como ha ocurrido con muchas personas, para derrotar el imago (Jung) del padre interno, Vargas Llosa tuvo que asumir parte del Sobre-Yo de ese mismo padre. Eso no lo pudo hacer Kafka. Sin embargo, ambos escritores, tan diferentes entre sí, han demostrado a través de sus respectivas biografías que el odio hacia los intelectuales no solo es social y cultural. Es, además, intrasocial, intracultural, intrafamiliar. A veces lo mamamos.

Por cierto, no siempre el odio hacia los intelectuales se expresa en forma directa. Durante un tiempo ese odio logró ocultarse en diversos países bajo formas políticas. La más conocida fue la tradicional dicotomía izquierda –derecha.

Recordando años juveniles puedo testimoniar que mis primeras experiencias políticas en la izquierda las hice no porque me interesara la política sino porque me sentía atraído por la cultura que en esos tiempos monopolizaba la izquierda, particularmente el partido comunista. La derecha, en Chile como en otros países, era radicalmente anti-intelectual (todavía, aunque no tanto, sigue siéndolo). Los intelectuales de derecha podían contarse con los dedos de las manos. Los de izquierda, en cambio, sumaban millares. Ser intelectual y ser de izquierda era casi una obligación.

En cierto modo nosotros, jóvenes chilenos con aspiraciones literarias, seguíamos la tradición comenzada por los jacobinos franceses, continuada después por las izquierdas europeas y por los bolcheviques rusos. Estos últimos eran intelectuales organizados en un partido. Trotzski, Lenin, Bujarin, entre otros. En ese punto ellos mantenían la tradición intelectual de la socialdemocracia alemana, donde nombres de grandes pensadores como Kautzsky, Rosa Luxemburg, Bernstein y varios más, contrastan con la miseria intelectual que hoy exhiben los actuales partidos socialdemócratas.

El fin del monopolio ejercido por las izquierdas sobre los intelectuales fue resultado de un largo proceso. Hay, no obstante, un año clave: 1968. La invasión soviética a Praga. Desde ese momento comenzó un éxodo planetario. Algunos intelectuales giraron a la derecha. Pero la mayoría, redescubriendo a la democracia, asumió una postura liberal, en cierta medida solidaria con el anticomunismo radical mantenido por los intelectuales al interior de los países de la órbita soviética.

El papel jugado por los intelectuales en las revoluciones democráticas del Este europeo fue notable. En Polonia el historiador Adam Mischnik, el sociólogo Joseph Kuron y el escritor cristiano Tadeus Mazowiecki, orientaron los pasos de Solidarnosc mientras el cine de Andre Wajda denunciaba de modo implacable a la dictadura. En Alemania del Este la voz de Wolf Biermann recitaba y cantaba a la libertad en el mejor estilo de su maestro, Bertold Brecht. Los húngaros reivindicaban a sus escritores proscritos, antes que nadie a Sandor Marai. Y en Checoeslovaquia, el excelente dramaturgo y poeta Vaclav Havel se convirtió en uno de los más brillantes presidentes de Europa.

En América Latina el proceso fue más lento. Mario Vargas Llosa, Octavio Paz, Jorge Edwards y sobre todo, los poetas cubanos Herberto Padilla .y Reinaldo Arenas, el novelista Guillermo Cabrera Infante, y muchos otros, dieron vuelta sus espaldas a una revolución cubana convertida en vulgar dictadura militar. Los que siguen a la dictadura de Maduro en Venezuela son poquísimos. La gran mayoría engrosa las filas de la oposición.

Volviendo hacia atrás, observamos, sin embargo, una relación asimétrica. Mientras en los países comunistas los intelectuales eran víctimas de dictaduras, sus colegas de la izquierda occidental apoyaron durante mucho tiempo a esas mismas dictaduras. Casos llamativos fueron el escritor Günter Gras y el filósofo Jürgen Habermas. Ellos, que protestaban en contra de todas las injusticias del mundo, no fueron capaces de levantar sus voces en contra de una dictadura -la de Honecker- apoderada de una parte de la propia nación.

Stalin, siguiendo el ejemplo de Hitler, usó a los intelectuales solo cuando favorecían sus objetivos. De otro modo iban a parar a las cárceles. La pasión de Solzhenitsyn en los hielos de Siberia será siempre un símbolo de esa terrible historia. Stalin, aún más que Hitler, fue el primer dictador del anti-intelectualismo militante. En cierto modo el georgiano ejerció su venganza en contra de sus ex compañeros bolcheviques a quienes con deleite fue asesinando. Uno después del otro.

Así como Hitler mantenía como perro faldero al creativo arquitecto Alfred Speer o convertía al genio cinematográfico de Leni Riefenstahl.en un cine cortesano, Stalin se servía de compositores como Shostakóvich y del grandioso cine de Eisenstein. Pero, diferencias más o menos, ambos sistemas eran, en el fondo, profundamente anti-intelectuales. La brutal ofensiva nazi en contra de esa joya de la historia de la pintura universal que es el expresionismo alemán y la imposición del “realismo socialista” en el arte y la literatura rusa, son signos del odio parido profesado por las dictaduras a los artistas e intelectuales.

Y, sin embargo, a pesar de toda la furia anti-intelectual de los totalitarismos del siglo XX, gran parte del intelectualismo occidental capituló frente a ambos. Que los dos más grandes filósofos del siglo XX, Heidegger y Sartre, hayan sido ocasionales sirvientes del poder totalitario, nazi y comunista respectivamente, es un hecho que siempre deberá llamar a reflexión. El deseo de adorar a un gran padre no solo aparece dentro de las familias. También aparece en las naciones. Nombres como Hannah Arendt, Raymond Aron o Albert Camus, fueron solo honorables excepciones a la regla.

En la gran familia americana, tal como ocurrió al interior de las familias Kafka y Vargas Llosa, comienzan hoy a alinearse los frentes que separan a los valores representados por un presidente millonario y los de los intelectuales. ¿Quién vencerá esta vez? ¿La materia o el espíritu? En las historias de familias (de pronto me acordé del pobre Rimbaud) como en las de naciones, tenemos ejemplos en ambas direcciones.

En los EE UU está todavía por verse: ahí sabremos si la numerosa clase intelectual estadounidense elevará sus valores liberales y libertarios hacia el plano político o claudicará frente a la arrogancia del poder, del exitismo y del dinero. Del resultado de ese conflicto dependerá no solo la suerte de los EE UU.

POLIS, 21 Nov 2016`

http://polisfmires.blogspot.com/2016/11/fernando-mires-el-odio-los-intelectuales.html

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