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Opinión

Con toda razón, son muchas las carencias de las cuales nos quejamos los venezolanos: medicamentos, alimentos, seguridad personal y económica, etc., pero hay una que siendo la madre de todas las demás parece no ser percibida por las grandes mayorías: la ausencia de democracia real, verdadera y tangible.

A riesgo de parecer irreverente, me atrevo a dudar públicamente del contenido verdaderamente popular y democrático de los gobiernos que se iniciaron en enero de 1958 y que vieron su ocaso cuarenta años después, con la llegada de Chávez al Palacio de Miraflores.

Los mismos que lideraron la política durante esas cuatro décadas, llegaron a admitir que estaban al frente de una democracia formal, es decir, de un régimen que priorizaba las formas sobre lo sustancial, que cuidaba más el «qué dirán» nacional e internacional que el ejercicio diario de un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, como orara Lincoln en noviembre de 1863.

El nutriente de la democracia es el ejercicio de sus principios, que sirvan de ejemplo y brújula a los que vienen detrás en el tiempo; las formas sin contenido, oscilan entre el teatro bufo y el trágico, entre la verdad a medias y la mentira completa, entre la artería y el despropósito.

No se puede ser demócrata si no se cree en la democracia ni se ejercitan sus principios. No basta la auto etiqueta ni el gesto dirigido a la galería intelectual. El verdadero demócrata debe creer en la democracia y entenderla más como forma de vida que como régimen de gobierno. La actividad humana que no sea reverente ante el derecho ajeno a disentir individual o colectivamente y ante la suprema potestad del pueblo a determinar su destino, como real expresión de su soberanía, está más cerca del delito que del mérito.

Estas reflexiones vienen al caso ante la grave situación política de este 2016, venezolano. Por un lado, observamos un gobierno que ha convertido la Constitución en un librito azul sin contenido ni propósito; por el otro, una confederación de partidos políticos que prioriza el interés de sus dirigentes y no los populares, mostrándose como un grupo de hombres ávidos de poder personal, dispuesto a irrespetar cualquier regla que señale la decencia para obtener sus fines; siempre listos a pactar con el diablo para mantener sus canonjías y preservar sus intereses mezquinos.

Ante tan difícil realidad, tan llena de peligros e incertidumbre, surge un especial deber para el pueblo venezolano: la sagrada obligación de no dejarse engañar nunca más, por quienes llevan décadas cambiándonos el oro de nuestro futuro por los espejitos de promesas vacías y ofertas sin sentido. No debemos permitir más engaños, ni admitir que en nuestro nombre y representación se repartan la República con la gula propia de niños tirados en el suelo para embolsarse el mayor número de caramelos desprendidos de la piñata rota.

Debemos jurar ante nosotros mismos, por nosotros mismos y por nuestros hijos y nietos, que no permitiremos más burlas; que rechazaremos a quienes han convertido la política en medio de asaltar la cosa pública, ya desde el gobierno o desde una fingida oposición.

Cada voto debe ser valorado como una acción de esta gran empresa llamada Venezuela. Como accionistas responsables, debemos rechazar vehementemente los conciliábulos y los acuerdos a escondidas; ejercitar nuestro derecho a la abstención ante cualquier designación de candidatos a cargos de representación popular que no haya sido sometida a elecciones primarias, transparentes y universales; que rechazaremos, por perversa, la actividad de «el dedo», esa fuerza omnímoda y omnipresente que todo lo decide y que es el verdadero detentador de la soberanía, a que se refiere el artículo 5 de nuestra Constitución.

Nosotros, los ciudadanos de a pie, casi treinta millones, somos los propietarios de la patria que nos legó Bolívar. Si por indolencia permitimos su desguace, que sus malos hijos le quiten su antiguo esplendor y la suman en la miseria moral y material, no solamente seremos apátridas, sino que habremos perdido el derecho de mirar a los ojos con fijeza a los hombres de los pueblos libres.

turmero_2009@hotmail.com

@DulceMTostaR

http://www.dulcemariatosta.com

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Venezuela vive una grave alteración del orden constitucional y democrático. Se trata de un proceso que se ha venido desarrollando aceleradamente desde las elecciones parlamentarias del pasado 5 de diciembre.

Primero fuimos testigos de la resistencia del gobierno a reconocer la victoria de las fuerzas de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en las elecciones parlamentarias de diciembre 2015. Posteriormente vimos cómo se empleó el artificio de utilizar la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia para despojar a la Asamblea Nacional de su independencia y del cumplimiento de sus funciones contraloras y legislativas. Al mismo tiempo se ha intensificado la persecución política y el uso de la violencia contra dirigentes opositores. En paralelo se ha venido criminalizando el derecho a la protesta pacífica de los ciudadanos. Hace poco tiempo asistimos nuevamente a la prórroga del decreto de estado de excepción y de emergencia económica vigentes desde mayo pasado.

Recientemente observamos cómo se suplantaba nuevamente a la Asamblea Nacional al consignar el presupuesto del año 2017 ante el Tribunal Supremo de Justicia.

Como si lo anterior no fuera suficiente, el 20 de octubre llegamos a un punto de inflexión. El Consejo Nacional Electoral, basado en las sentencias de algunos Tribunales Penales de la República, decide suspender temporalmente la recolección del 20% de las manifestaciones de voluntad para el Referendo Revocatorio Presidencial, pautada para los días 26, 27 y 28 de octubre de 2016, violando abiertamente el orden constitucional y los derechos y garantías del pueblo venezolano.

Por su parte, la Asamblea Nacional, en sesión extraordinaria celebrada el pasado domingo 23 de octubre, acordó declarar la ruptura del orden constitucional. La situación planteada es extremadamente peligrosa para el país, porque si se evapora el orden constitucional quedamos sometidos al dominio de la arbitrariedad y la violencia.

Se requiere entonces, urgentemente, recuperar la Constitución y con ella el Estado de Derecho y sus instituciones, para garantizar una convivencia pacífica y democrática, en donde los conflictos y la terrible crisis social y económica que vivimos encuentren cauces adecuados.

En este sentido es necesario hacer uso de todos los medios disponibles para alcanzar este fin, entendiendo que se trata de generar una gran sinergia social de recursos y posibilidades. Por ello es importante la presión ciudadana a través de la manifestación pacífica, la presión institucional a través de la Asamblea Nacional, la búsqueda de apoyo internacional y la búsqueda de acuerdos a través de la negociación y el diálogo entre oposición y gobierno.

Vemos con esperanza la mesa de diálogo nacional que se instaló el lunes 24 de octubre, presidida por el Nuncio Apostólico en Argentina, Mons. Emil Paul Tscherrig, enviado especial de Su Santidad el Papa Francisco. Hay notas que sostienen esta esperanza: la primera, es que se propone un diálogo con premisas, tema, metodología y cronograma avalados por las partes y la intención de que los acuerdos alcanzados se cumplan. Al mismo tiempo se señala que, el hecho de sentarse a dialogar, no implica la suspensión de manifestaciones públicas que los ciudadanos legítimamente quieran realizar. En este sentido se exige la garantía de seguridad para su desarrollo pacífico y democrático.

El momento que vive Venezuela es sumamente delicado. Se requiere un esfuerzo especial de todos para buscar la restitución de la democracia en el país. Ahora más que nunca debemos defender la trinchera de la democracia con convicción, perseverancia y creatividad.

fjvirtuoso@ucab.edu.ve

Fuente: http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/restituir-constitucion_624053

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Busco en el diccionario la definición de la palabra diálogo: “Plática entre dos o más personas que alternativamente manifiestan sus ideas o afecto”. El verbo dialogar dice: “Hablar en diálogo”. Entonces busco la definición del verbo hablar: “Emitir palabras, tratar, convenir, concertar”.

Hablando se entiende la gente, dice un viejo refrán. Y hay que hablar, siempre es preferible llegar a un entendimiento por la palabra y no por la violencia. Pero en el confuso panorama político actual, tan erizado, tan lleno de espinas, incomprensiones, rencores, dialogar y hablar no son la misma cosa. Dialogar ha pasado a entenderse, después de tantas trampas y frustraciones en el terreno político, como traición. Dialogar pasa a ser una especie de rendición. Curiosa acepción de la palabra, sin duda. Hablar sería quizá un verbo más sano. En todo caso habrá que hablar en algún momento. El punto es ¿hablar de qué? ¿Para qué?

El Universal -un diario, como se sabe, afecto al oficialismo- titula hoy: “El Vaticano se incorpora al diálogo en Venezuela. Gobierno y oposición acordaron con Unasur y los ex presidentes que la primera reunión sea el 30 en Margarita”. La foto dice más que todo el texto. En ella, en un extremo de la mesa, vemos sentados a los representantes del oficialismo: Roy Chaderton -el mismo que estuvo en las mesas de diálogo después de los sucesos del 2002-, Elías Jaua y Jorge Rodríguez. En la parte central, los ex presidentes Torrijos, Fernández y Zapatero, más el enviado del Papa. Y en el otro extremo de la mesa Jesús “Chuo” Torrealba, solo él. Esta foto es delicada. Torrealba está sentado frente a Jorge Rodríguez, a quien El Universal refiere que cita: “El alcalde del municipio Libertador, en representación del Gobierno para el proceso de diálogo, hizo un llamado al reconocimiento de las instituciones del Estado y al abandono del lenguaje violento entre los sectores políticos”. Y aquí es donde usted exclama ¡cómo va a ser! ¿El mismo que invade con una partida de malandros el domingo en el Palacio Legislativo es el que pide respeto a las instituciones?

2001 resume la situación con un elocuente: “Arroz con mango”. En el Nacional Henrique Capriles dice: “Aquí no ha comenzado ningún diálogo. El gobernador de Miranda pidió ser cuidadosos: “Las palabras pueden confundir. Ojalá se hablara de la falta de medicinas, los presos políticos y el golpe que acaban de dar al revocatorio”. Y de Jesús Torrealba dicen: “Se expresó a favor del diálogo pero denunció ante el enviado papal la “operación secuestro” del referendum.”

La paradoja es cruel. El gobierno había dicho, no hay diálogo o para que haya dialogo no hay revocatorio. Bastante lo han cacareando desde hace meses: No hay revocatorio. Pero ahora, cumplida la exigencia, se sientan a dialogar. ¿Qué va a dialogar el sector opositor en este momento y ante quién? ¿Quiénes son los verdaderos portavoces del régimen?

Está pasando algo curioso. Que el liderazgo, de lado y lado, no pareciera representar consensuada y efectivamente a los sectores que dice supuestamente representar. Eso es una pena y también un engaño. Mientras, el país se desangra y la crisis cotidiana que aflige a los venezolanos se agrava con el paso de las horas.

Y un último detalle. El acuerdo número 8 en el comunicado del domingo de la Asamblea Nacional se refiere a la Fuerza Armada Nacional, que no bolivariana, sin apellido. Allí se le exige que respete la Constitución y que no permita ningún tipo de exceso por parte de los poderes en manos del chavismo, Ejecutivo, Judicial, Electoral y Moral. El General Padrino López ha respondido: “La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (él sí le pone apellido) impedirá que la Asamblea Nacional infrinja la Constitución (…) Hay una gran manipulación en la Asamblea Nacional para confundir al pueblo al invocar el artículo 333 de la Constitución (…) La Fuerza Armada Nacional Bolivariana no le admite a nadie el incumplimiento de la Constitución, incluida la Asamblea Nacional (…) Ante atajos inconstitucionales la Fuerza Armada Nacional Bolivariana está llamada a respetar y defender con la vida la Constitución”. Ha hablado no el militar con más alta jerarquía o el Ministro de la Defensa, ha hablado, sencillamente, uno más del régimen.

Y, así, volvimos al mismo verbo: hablar, dialogar… Bla bla bla bla bla

Fuente: http://www.talcualdigital.com/Nota/134011/bla-bla-bla

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El comentario de la semana (hasta hoy)

Hoy hemos vuelto a vivir una jornada nacional de protesta pacífica, que no por ello oculta una rabia sorda que corroe las mejores intenciones y que ante el uso de la fuerza policial o parapolicial, uniformada o no, en motos o a píe, se repliega pero no corre a esconderse, manteniéndose en la calle y dispuesta a seguir instrucciones que no terminan de llegar.

Es edificante ver jóvenes y no tan jóvenes caminando a ritmos distintos pero con un propósito común, clamar por un cambio de gobierno que permita comenzar la reconstrucción de nuestro querido país.

El actual, muy debilitado en su respaldo civil y con una incógnita sobre el militar que debe haberle afectado su sueño de bebé al presidente, en lugar de entender que la política demanda conciliar y buscar una salida conveniente para todos, se empeña en gritar como solo lo hace quien siente temor en la oscuridad.

Y cuando decimos oscuridad pensamos en las dudas que deben embargar a los que literalmente han comprado adhesiones y hoy sienten que se quedaron sin la posibilidad de seguir “adquiriendo” apoyos, internacionales y mucho menos nacionales.

El día terminará, estamos seguros, con un saldo lamentable de personas heridas y robadas (también literalmente) pero con la tranquilidad de que hay un país que se resiste a ser doblegado y que cuenta con gente que está dispuesta a tomar el relevo y conducirlo a la senda democrática.

Creemos en el diálogo, es necesario, pero el mismo debe llevarnos a un ejercicio ético de la política, donde la pulcritud administrativa sea no solo proclamada, si no demostrada y la capacidad para el ejercicio de las funciones de gobierno sea el requisito indispensable para ocupar posiciones desde las que se tomen decisiones que nos afecten a todos.

Este gobierno está agotado, las próximas horas serán decisivas, y ante ellas los venezolanos tenemos que aceptar que todos no pensamos lo mismo, que las diferencias de opinión, entre otras, son no solo naturales si no deseables y que tenemos que vivir resolviéndolas de una forma ciudadana.

Esa forma en lo inmediato nos es otra que elecciones verdaderamente democráticas y si insisten en negar el RR16, tendremos que encontrar la fórmula electoral que nos permita convivir y progresar con equidad.

Pendientes y a contribuir con lo que nos corresponda

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rueda de prensa presidida por los representantes de Provea, Transparencia Venezuela y Foro Penal Venezolano | Foto: Leopodo González Barajas

La rueda de prensa estuvo presidida por los representantes de Provea, Transparencia Venezuela y Foro Penal Venezolano | Foto: Leopodo González Barajas

Por: Leopoldo González Barajas | El Pitazo-Distrito Capital

Durante una rueda de prensa presidida por los representantes de Provea, Transparencia Venezuela y Foro Penal Venezolano, Rafael Uzcátegui, Mercedes de Freitas y Alfredo Romero, respectivamente, las organizaciones dieron a conocer este lunes un comunicado que enviarán al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, en el que solicitan activar la Carta Democrática contra Venezuela.

En el comunicado, las ONG afirman que el gobierno del presidente Nicolás Maduro “ha cerrado todos los canales democráticos, participativos y pacíficos para la resolución de los conflictos entre los venezolanos” y califican la suspensión del referendo revocatorio por parte del CNE como una “subordinación ilegal e inconstitucional delPoder Judicial y Electoral al Poder Ejecutivo”.

También afirman que el gobierno de Maduro violó hasta ocho artículos de la Carta Democrática Interamericana, en concreto los apartados 1, 3, 4, 6, 9, 12, 13 y 23, que refieren los derechos a la democracia, el respeto a los derechos humanos, la subordinación constitucional de las instituciones del estado a la autoridad civil, la eliminación de la discriminación, la pobreza, el analfabetismo en los países miembros y consagra la promoción de elecciones libres.El documento está suscrito por 50 instituciones defensoras de los derechos humanos en el país, entre las que destacan, además de Provea, Transparencia Venezuela y Foro Penal, el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello, el Centro de Justicia y Paz (Cepaz), Espacio Público, el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, el Instituto de Prensa y Sociedad de Venezuela (Ipys Venezuela), entre otras.

El presidente del Foro Penal Venezolano, Alfredo Romero, aseguró que en el país todavía se mantienen 101 presos políticos y Uzcátegui definió el gobierno de Maduro como una “dictadura del siglo XXI”, comparándola con el régimen de Alberto Fujimori en Perú especificando que “a pesar de que contaban con el apoyo de una parte de la población, usaban los poderes públicos para anular a la propia democracia y a la disidencia”.

octubre 25, 2016

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Al país le resuena el nombre de la población de Santa Ana, en el municipio Pampán, estado Trujillo, porque ahí está, desde hace más de un siglo, el monumento conmemorativo al abrazo de Bolívar y Morillo, jefes máximos de los respectivos bandos de la Independencia, tras suscribir el Tratado de Regularización de la Guerra. El histórico evento es importante no solo para nosotros, venezolanos, sino que suele aludírsele como el principal antecedente del Derecho Internacional Humanitario actual.

En noviembre de 1820 tuvo lugar en Santa Ana el encuentro entre Simón Bolívar y Pablo Morillo, logrado tras muchas diligencias. No era cosa fácil, puesto que se trataba de la coincidencia de los generales en cuyo liderazgo recaían unas hostilidades que ya habían causado muchas muertes, desolación y encono. Tanto Bolívar como Morillo se condujeron como caballeros. Ninguno llegó a Santa Ana en medio de un vocerío de insultos o amenazas y ninguno trató de humillar al otro posponiendo la cita, ni mucho menos llegar a ella rodeado de malandros. Se respetaban mutuamente. Desde luego, habían llegado a la cita de Santa Ana porque al rey de España no le había quedado más remedio. Por eso mandó a Morillo a negociar.

La Gaceta de Caracas, prensa de la época, reseñó con admirable madurez la cumbre de Santa Ana, atribuyéndole la capacidad “tal vez, [de] arreglar un armisticio que venga á ser el preliminar de una venturosa paz”. Pero es evidente que no faltaron los detractores del diálogo, guerreros del teclado del siglo XIX, puesto que, según recogió Perú de Lacroix, el propio Libertador les respondió a los valientes de poltrona en estos términos: “¡Qué mal han comprendido y juzgado algunas personas aquella célebre entrevista! Unos, no han visto por mi parte ninguna mira política, ningún medio diplomático, y sólo la negligencia y la vanidad de un necio; otros, sólo la han atribuido a mi amor propio, al orgullo y a la intención de hacer la paz a cualquier precio y condiciones que impusiera España. ¡Qué tontos o qué malvados son! Jamás, al contrario, durante todo el curso de mi vida pública, he desplegado más política, más ardid diplomático que en aquella importante ocasión…”.

De los tratados de Santa Ana salió derogada la Guerra a Muerte y se acordó una tregua de seis meses. Ganaron los pueblos, castigados por la guerra. “Tratado santo”, lo llamó Bolívar, “humano y político que ponía fin a aquella horrible carnicería de matar a los vencidos, de no hacer prisioneros de guerra”. Solo los muy pueriles creyeron que Bolívar y Morillo habían pautado un encuentro para intercambiar cuitas o hablar de beisbol; y solo los muy tontos, esos que siempre se las dan de vivos, se pusieron a decir que el uno y el otro iban a “entregar” la guerra… como si la fortuna y el ingreso a la gloria de cada uno no dependía de imponerse en las hostilidades y salir victorioso. Bolívar y su ejército eran los retadores, los rebeldes, si Morillo y la Corona aceptaron concurrir, más aún, solicitaron la entrevista, era porque, como bien apuntó Bolívar, “ya lo había vencido en todas mis operaciones militares”.

Durante todo el siglo XX se recordó el abrazo de Santa Ana como cúspide de habilidad política y grandeza con el adversario (cuando ya se le ha puesto a pedir cacao). El diálogo fue siempre un valor, parte del patrimonio simbólico nacional… hasta el día que llegó Chávez al poder. Exactamente hasta el 2 de febrero de 1999, fecha de la toma de posesión de la Presidencia, cuando promulgó el decreto de convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, que debía ser “discutir” un nuevo texto constitucional en seis meses.

La realidad es que no se discutió nada. Los flamantes constituyentes, elegidos mediante un ardid canallesco y a todas luces fraudulento (el kino de Chávez) se limitaron a poner su firma en la constitución que Chávez les repartió. Sin ningún pudor, el Ejecutivo divulgó que por su deseo el país cambiaría de nombre y los militares activos tendrían derecho al voto, entre otras cosas; y, claro, todo quedó consagrado en una Constitución redactada en el comando central del MVR, para configurar una revolución, una dictadura, cuyo principal rasgo ha sido la negación del otro.

Desde el primer momento, Chávez dictaminó que la Asamblea Nacional, como por su capricho se renombró al Congreso, sería una coral que repetiría sus consignas (cuando no cantaran sus alabanzas). El parlamento perdería su naturaleza, cual es el debate, la exposición de las expectativas de los diferentes sectores y regiones que componen el país. Chávez determinó que gobernaría sin mediaciones entre el pueblo y él. Él encarnaría la voluntad general, que, claro, siempre era la suya. Jamás hay un mínimo atisbo de diferencia entre la voluntad del pueblo y la del dictador

–La de 1999 – escribió Joaquín Marta Sosa - es más una Constitución para ejercer el poder y excluir tanto como sea posible a las fuerzas y propuestas adversarias, para marcar linderos y diferencias antes que de espacios comunes o de consensos posibles.

Lo que siguió fueron años de opresión a la disidencia y de franca negativa de Chávez a admitir la sola existencia de los otros. “Ahí lo que hay es la nada”, dijo en junio de 2012 cuando le preguntaron si iría al debate que le proponía Capriles. “Lo que tengo enfrente es la nada”.

Así se pulverizó el espíritu de Santa Ana. Con el mismo puñetazo que abatió la democracia en Venezuela. El país aceptó que el “diálogo” del chavismo era por televisión y con un gorila hablando solo. Ahora, cuando los hechos les demuestran que, como el rey de España, están derrotados y van de salida, piden diálogo. Entonces la sociedad, deformada por casi dos décadas de chavismo, sospecha del diálogo. Teme oír su propia voz.

Periodista y Escritora Venezolana @milagrossocorro

biendateao.com, periódico digital

25 de octubre de 2016

http://www.biendateao.com/milagrossocorro-arqueologia-de-la-satanizacion...

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Con voz propia

El 24 de octubre lo conmemoramos desde 1942 en Venezuela por inauguración de la prensa periódica, ahora la Asamblea de Naciones Unidas recomienda celebrarlo y festejarlo como Día Mundial de Información sobre el Desarrollo.

Manifiesta “convicción que mejoramiento de la difusión de información y movilización de la opinión pública, especialmente la juventud, serían factor importante para lograr un mejor conocimiento de problemas generales del desarrollo”. Son postulados contemplados desde nuestra primera Carta Magna.

Hablamos de prensa periódica para referirnos a la Gazeta de Caracas, considerada nuestro primer periódico. Apareció el 24 de octubre de 1808 y feneció en enero de 1822.

Diecinueve años antes, el 13 de agosto de 1789, entró en circulación El Correo de la Trinidad Española en la Provincia que pertenecía a la Capitanía General de Venezuela. Era un periódico quincenal de 4 páginas y a dos columnas: una en francés y otra en español, que duró hasta el 14 de enero de 1890.

De la citada Provincia salió la imprenta en la cual se editaría la nombrada Gazeta , la misma que en 1806 trató de introducir Francisco de Miranda, primero por Ocumare de Aragua y después por La Vela de Coro, a bordo del barco Leander. A la Isla fue a parar la imprenta que el Precursor de la Independencia vendió para sufragar gastos libertarios.

Precursor del Periodismo fue también el Generalísimo. El 15 de marzo de 1810 inició la publicación en Londres del quincenario periódico El Colombiano, el cual circuló en cinco ediciones hasta el mes mayo de ese año y se distribuyó en Caracas Buenos Aires, Trinidad, Rió de Janeiro, la Habana y Veracruz.

Ya en 1809 había publicado en inglés un artículo en la revista The Edimburgh Review, sobre el continente americano.

La emblemática fecha del 24 de octubre fue escogida para la creación hace 70 años de la primera Escuela de Periodismo, ahora de Comunicación Social, en la Universidad Central de Venezuela. Y casualmente triunfamos en la lucha por el derecho a la información, en la vigente Ley Fundamental, con lo cual enfrentamos al régimen férreamente opuesto a la Información Veraz.

No celebramos y menos festejamos el Día porque estamos donde más se viola el derecho a la información, con su carga de mártires. El régimen militar impone su hegemonía comunicacional.

Controla y penaliza medios; imparte censura y autocensura y chantajea con venta del papel y demás insumos a periódicos. Desde 2013 fueron cerrados 15 mientras 95 redujeron páginas y otros se convirtieron en semanarios.

Al cierre de RCTV el 27 de mayo de 2007, siguió con clausura de 240 radios y 2 televisoras regionales, por el entonces súper ministro Diosdado Cabello. El 80% de radiodifusoras y televisoras funcionan sin que se les hayan renovado las concesiones. Por su orden enjuician a 22 directivos de El Nacional, TalCual y La Patilla. Los que no han podido asilarse, tienen el país por cárcel.

Sí celebramos la designación de Cardenal a Monseñor Baltazar Porras que resultado víctima de la violencia del militarista y la del Papa Negro: Arturo Marcelino Sosa Abascal, con ejercicio en comunicación social. Ha sido redactor y director de la Revista SIC y del Centro Gumilla; articulista de las revistas SIC, Politeia y Espiritualidad Ignaciana e Iter; de El Nacional y del Suplemento Cultural de Últimas Noticias.

Al MARGEN. Al final de la dictadura militarista de Marcos Pérez Jiménez se recurría a la radio extranjera para informarse de lo que sucedía aquí. Vergüenza deben sentir amos de televisoras que para ver la rueda de prensa de la MUD sobre el revocatorio, se hubiera tenido que sintonizar a CNN. jordanalberto18@yahoo.com.

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