Nunca se imaginó Jack Ma, en octubre de 2020, que cuatro años más tarde estaría plácidamente sentado frente a Xi Jinping en un foro público en el Palacio del Pueblo encaminado a inyectar confianza en el empresariado chino.
Ma, el hombre más rico de China para ese momento, había protagonizado un serio enfrentamiento con las autoridades y había ácidamente criticado en un discurso la política regulatoria de Pekín, luego de que una Oferta Pública de Acciones de su empresa AliPay fuera paralizada por órdenes gubernamentales.