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Opinión

Lester L. López O.

Pasada una semana de los comicios parlamentarios y sus inesperados resultados tanto para el régimen, como para la oposición democrática, en cuanto al logro de la mayoría calificada, y luego de declaraciones, mayormente inapropiadas, por parte de voceros de ambas partes, como era de esperarse, es el oficialismo el que demostró más desazón con dichos resultados. La derrota electoral, al igual que ocurrió con la caída de los precios petroleros y la crisis económica en desarrollo, sorprende al gobierno fuera de base, por decirlo en términos de beisbolistas, como que si de verdad el “ganar como sea” hubiera sido un hecho cumplido, como en anteriores elecciones.

Pero no ganar como sea y no estar preparado para sus posibles consecuencias, lo que ya es bastante trágico, se complica aún más, si esa derrota implica una mayoría calificada para la oposición, que la coloca en condiciones que realmente pueden hacerle muy difícil la gobernanza al régimen y, si se actúa con la experticia política necesaria, puede revocarle el mandato el año próximo.

Esta posibilidad, seguramente deseada, y probablemente necesaria, para la misma mayoría votante de la población venezolana que posibilitó el triunfo electoral, amerita una clara visión de la dirigencia opositora democrática y una estrategia muy bien diseñada de los tiempos y los pasos que se deben cumplir para lograrla con éxito. Los ganadores deben estar conscientes que la crisis económica, primariamente, le otorgó el triunfo electoral y la gente está esperando que se comience por allí, lo demás vendrá después o en paralelo.

Otro aspecto que se debe considerar es que las medidas y resoluciones deben implementarse con el lenguaje y las expresiones adecuadas y razonadas, pero con firmeza y con el mayor respeto y consideración a la gente, cansada ya, de la agresión verbal que ha sido característica del régimen durante los 17 años transcurridos. Por el cambio de estilo también se votó.

112 diputados es la clave del futuro del país, la MUD debe mantener y asegurar su presencia permanente en la Asamblea y no puede obviar que el régimen hará todo lo que esté a su alcance para bajar este número.

13/12/15

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Cada vez que la opción electoral que suelo apoyar resulta derrotada, y créanme que esta ha sido casi una constante en mi experiencia política, al día siguiente me obligo a escribir, no solo para dar ánimo a los que votaron como yo, sino para infundírmelo a mí mismo. Esta vez ha sido diferente.

Después del resultado del 6D, cuya contundencia me recordó el de las Primarias de febrero 2012, no he podido dejar de evocar algo que le leí a Fernando Mires hace ya unos años y que transcribo libremente desde la memoria, esperando ser fiel al fondo de su planteamiento: la gente apoya una determinada oferta electoral con el mismo objetivo con el que toma un autobús: ir de una parada a otra, lo que no significa que en el futuro, decidido su interés de llegar a un destino distinto, tenga que seguir montado en el mismo autobús.

La mayoría de los venezolanos hemos dicho que no queremos seguir mal viviendo en las condiciones actuales; se lo hemos dicho al gobierno, indicándole que es necesario rectificar un accionar que se ha demostrado catastrófico en lo económico, absolutamente disociador en lo social e irresponsablemente indiferente en lo ambiental.

Igualmente se lo hemos dicho a la Unidad; al apoyarlos estamos demandando un comportamiento distinto que, además de defensor de las libertades y derechos humanos, demuestre que entiende y valora la diversidad como esencia del sistema democrático, facilitando en su actuar desde la Asamblea Nacional, el reencuentro de los venezolanos en torno a un proyecto de país que tiene que ser de TODOS y para TODOS.

¿Qué significa esto más allá de lo declarativo? Regresar al respeto de las reglas establecidas, siendo la predominante, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Todo lo que no se apegue a ella debe ser abolido, y aquello que parezca inconveniente en su propio contenido, modificado tras consultar constitucionalmente la opinión de todos.

El gobierno, en tanto Poder Ejecutivo, es el llamado a tomar y sobre todo, a rectificar las medidas que se han demostrado suficientemente como inconvenientes; esa es su responsabilidad y definitivamente su obligación. Si no quiere o no puede, existen las vías para facilitar constitucionalmente el cambio de forma que permita el deseado cambio de fondo.

La Asamblea Nacional no puede asumir las responsabilidades del ejecutivo, pero si puede facilitarle el camino abriéndole las puertas legales para la rectificación, mediante promulgación y/o derogación de lo que se ha demostrado necesario y/o inconveniente. Adicionalmente, al cumplir con su función contralora, puede demostrarle al país donde está la verdadera razón de la crisis que vivimos, despojándola de falsas justificaciones ideológicas.

El domingo 6 de diciembre de 2015, la mayoría de los venezolanos nos montamos en un autobús que aspiramos nos lleve, sosegadamente, sin pausa y dentro de los límites legales, a la próxima parada, Los que fungen de conductores así deben entenderlo, los que se han opuesto a un cambio de ruta deben reflexionar y entender que los hoy pasajeros y los que esperan para montarse, queremos llegar a un destino nuevo y radicalmente distinto. Si no lo conseguimos con esta línea de transporte, habrá que crear otras, con equipos actualizados y conciencia de la responsabilidad que asumen al ofrecer un servicio diferente.

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Aportes para la revisión de las leyes agrícolas en la nueva Asamblea Nacional de Venezuela

  1. Garantía de la propiedad de la tierra. Acabar con la amenaza de la intervención, la expropiación o la confiscación. Estos hechos; además de mermar la producción agroalimentaria y generar desempleo, aleja la inversión productiva. Devolver aquellas tierras que actualmente se encuentran improductivas a sus legítimos propietarios
  2. Aclarar aspectos necesarios para que el productor se sienta seguro y mejore la productividad de la tierra, tales como tecnología, semovientes, maquinarias y equipos. Hay que promover la entrega de documentación valida que soporte la propiedad de de las fincas, fundos, y conucos.
  3. Protección a través de subsidios para la agricultura como un sector que genera valor, empleo y bienestar, y además es factor clave en el ordenamiento territorial y la sustentabilidad.
  4. Promover el dialogo directo con los agricultores dando chance a ser representados por verdaderos gremios no abanderados o promovidos por intereses políticos y mafiosos. Hay que verificar bien lo que se importa y por quién se importa. Entender que en aquellos países desde los cuales Venezuela importa: Brasil, Argentina, Ecuador, Perú, etc. etc., la inflación es significativamente más baja, los productos están generalmente subsidiados, son producidos con tecnología transgénica (prohibida en Venezuela), e ingresan al país sin pago de aranceles. Bajo estas condiciones es imposible competir y esta es otra razón fundamental de la recesión agrícola.
  5. Terminar con el control de los precios ejercido sobre la mayor parte de los rubros sensibles y ha impactado negativamente el crecimiento sectorial. La totalidad de los rubros regulados registran una significativa caída de los precios reales y un crecimiento sostenido de los costos de producción. Especialmente en maíz, arroz, sorgo, caña de azúcar, café, cacao, oleaginosas, leguminosas, y en todos los renglones pecuarios.
  6. Promover y proteger la seguridad de bienes y personas. El secuestro, la vacuna, el robo y el abigeato, se han constituido en problemas estructurales, sobre los cuales no se han desarrollado políticas coordinadas y efectivas en el medio rural.
  7. El mal estado de la vialidad agrícola y la desinversión en infraestructura y servicios públicos para la producción, implican costos y pérdidas adicionales, no incluidos en los parámetros que se utilizan para fijar los precios agrícolas.
  8. La oferta de fertilizantes y su disponibilidad, en los últimos años, se ha constituido en un problema para los agricultores y en una limitante para ampliar la frontera agrícola y mejorar la productividad.
  9. Revisar la Ley de Semillas, y asegurar que las estas están a tiempo antes de la siembra.
  10. La oferta tecnológica no se corresponde con la demanda de tecnología de los agricultores y no existen programas de transferencia que permitan mejorar la productividad física y económica de los rubros agrícolas. No existe acompañamiento técnico.
  11. La competencia de los transgénicos. Mientras al país se importa cualquier cantidad de alimentos de origen transgénico, como la harina, el aceite de soya y el maíz amarillo, provenientes de Argentina, Bolivia y EEUU; así como pollos de Brasil criados con alimentos de origen transgénico, a los agricultores venezolanos se les prohíbe el uso de esa biotecnología.
  12. Acceso al financiamiento de largo plazo para la consolidación de fincas y rubros de carácter permanente. Las limitaciones de orden legal impiden acceder al financiamiento de largo plazo y las posibilidades de hacer inversiones en mejoras y en cultivos de permanentes.
  13. Garantizar el derecho a la propiedad y la seguridad de bienes y personas en el Sector Rural, aplicando los procedimientos establecidos en la Ley de Tierras y permitiendo un dialogo directo, franco y abierto con los agricultores de las zonas intervenidas.
  14. Revisar el objetivo y funcionamiento de instituciones que a mi entender no cumplen con sus mandatos, tales como INDER, CIARA, entre otros, y revisar la estructura organizativa del Ministerio del Poder Popular para la Agricultura y tierras. Hacer que el MPPAT, sea más operativo y menos conceptual.
  15. Censo Nacional de Profesionales del Agro, y la creación del INSTITO NACIONAL DE CAPACITACION AGRICOLA DE VENEZUELA, para apoyar técnicamente a los productores con la presencia permanente de agrotecnicos que verdaderamente entiendan el concepto de “HACER Y PRODUCIR”. Que los técnicos vuelvan al campo a cumplir su función de técnicos.
  16. Incluir en todas las leyes, normativas, ordenanzas, etc., el tema del cambio climático y la introducción del concepto de resiliencia en todos los aspectos vinculados al tema de investigación, innovación y desarrollo agrícola.
  17. Considerar el tema de inocuidad de los alimentos como un aspecto fundamental de salud pública y elemento esencial para la gestión de la calidad total. En Venezuela este tema requiere la mayor atención debido a las implicaciones para la salud que alcanzan a todos los estratos de la población.
  18. Es necesario trabajar en una política nacional común que permita entender que en el futuro deberá racionalizarse y regularse el uso de la tierra y el agua en unidades agroecológicas de importancia crítica. Hoy en dia estos factores no son tomados en cuenta.

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“¡Gloria al Bravo Pueblo!…” Ayer la dignidad de los venezolanos derrotó el amedrentamiento oficialista. La coacción desde ministerios y dependencias, la propaganda truculenta de “la pesadilla”, los intentos de engañar con la tarjeta de MIN Unidad y la amenaza de violencia –“saldremos a la calle”- no lograron torcer la voluntad de cambio de la inmensa mayoría del país, hastiada de tan irresponsable e incompetente conducción de la cosa pública, como de sus terribles secuelas en términos del colapso en sus condiciones de vida. Y honor a la legión de representantes de mesa y a la gente que los apoyó, que fueron garantes del triunfo. Finalmente, un reconocimiento justo a la Fuerza Armada, que supo mantener una posición institucional de resguardo de los resultados de la elección.

Quien no entendió absolutamente nada de lo ocurrido fue el presidente Maduro. ¡Qué discurso tan deplorable! Después de tan contundente repudio a su gestión, insistir en echarle la culpa de su derrota al triunfo de una “guerra económica”, muestra una incapacidad lamentable por asimilar las enseñanzas del proceso recién concluido. ¡Si los intentos de escurrir sus responsabilidades en el desastre económico actual argumentando semejante idiotez fue lo que el pueblo repudió en las urnas! Si bien nadie apostaba a que las entendederas de Maduro daban para asumir una posición de estadista –que no es que le queda grande, sino inmenso-, hubiera sido mucho más edificante haberlo escuchado tender la mano a la nueva mayoría en aras de generar un ambiente favorable a los acuerdos que, por fuerza, deberán producirse para afrontar los gravísimos problemas que desafían al país. Algunos dirán que fue un discurso para intentar cohesionar a sus golpeadas huestes, en previsión de la guerra de culpabilidades que habrá de desatarse seguramente al interior del PSUV. Puede que así haya sido pensado. Pero dejarse llevar por su talante fascista y apelar al dogmatismo, al espíritu de secta, al simbolismo maniqueo de una guerra urdida por un capitalismo maligno contra el pueblo, no solo contraría lo que se espera de él como jefe de Estado, sino que es cuchillo contra su propia garganta. Como dijo alguien por ahí, solo a Maduro puede ocurrírsele inventar como ardid político una guerra que luego lo derrota.

2016 será un año terrible para Venezuela, peor que 2015, si no se aviene a entendimientos con las fuerzas democráticas para instrumentar un programa de ajuste que ataje la caída hacia niveles aun más profundos de miseria y desesperanza. La postura confrontacionista de seguir repitiendo una estupidez en que nadie cree, lo que hace es mostrar una conducta intransigente que habrá de provocar la convocatoria de un referendo revocatorio de su mandato. La sirve en “bandeja de plata”.

El liderazgo opositor encara una enorme responsabilidad ante la nación. Las primeras declaraciones de Chúo Torrealba y de otros voceros son esperanzadoras por su llamado a la reconciliación, a evitar la retaliación y a poner los intereses del país por encima de intereses mezquinos de bando. Pero ello requiere de una reflexión importante en la acera de enfrente, capaz de asumir sus responsabilidades y mostrar una disposición a rectificar para sacar al país del hueco en que lo metieron. ¿Entenderá esto, más temprano que tarde, la cúpula oficialista o se dejará llevar por sus instintos fascistas de confrontación y de sabotaje a la nueva mayoría? ¿Arrastrará a los suyos a una irremediable caída con su sectarismo? El primer discurso de Maduro en absoluto es constructivo. Pero tengan por seguro que los venezolanos no perdonarán el atrincheramiento del oficialismo en dogmas y clichés venenosos en estos momentos tan decisivos para el país.

Economista, profesor de la UCV, humgarl@gmail.com

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El país amaneció tranquilo este lunes porque el domingo anterior logro sorprenderse a sí mismo al vencer sus propios miedos y dudas y no dejar que sucediera nada de lo que los mismos venezolanos temían que sucediera. De acuerdo a lo expresado por el Observatorio Electoral Venezolano (OEV), el proceso de votaciones transcurrió de manera pacífica, con apego a las normas, al paso que las irregularidades registradas, pues las hubo, no alcanzaron para empañar lo ocurrido. La mayoría de los apostadores se quedó con los crespos hechos.

En efecto, los ciudadanos se presentaron masivamente a las urnas y eligieron a los diputados que integrarán la nueva Asamblea Nacional a partir del próximo año. Los resultados fueron anunciados en la noche por el Consejo Nacional Electoral (aunque con tardanza y tratando de dosificar el impacto de la derrota en las filas gubernamentales) y fueron reconocidos por el mismo Presidente de la República. En fin, todo ocurrió como debía ocurrir, reiterando de esta manera que, en medio de todo, los ciudadanos creen firmemente en el voto como herramienta para trazarse rumbos y ventilar sus diferencias. En fin, creen en el voto como un instrumento fundamental de la convivencia social.

Así las cosas, dentro de las correcciones que la realidad le impone a las estadísticas, lo resultados coincidieron con los pronosticados por las principales encuestas. La MUD obtuvo el 56% de los votos, constituyéndose en la nueva mayoría política y logro, así mismo, una amplísima mayoría (al escribir estas líneas falta determinar el resultado en algunos circuitos) en el próximo Parlamento).

II.

Vendrán tiempos complicados para el chavismo. ¿Será la ocasión para establecer responsabilidades y pasar facturas internas que busquen recomponer el poder interno ?. ¿La ocasión para revisar el proyecto político, decidir si el chavismo seguirá siendo chavista como lo venía siendo hasta ahora y si el socialismo del Siglo XXI será puesto en el estante de una biblioteca pública, a la disposición de algún investigador interesado en ciertas curiosidades de la historia?. ¿Será la ocasión para dejar a un lado la épica y encarar los problemas que tenemos, en toda su gravedad, sin recurrir a muletillas ideológicas que disfracen o brinden coartadas y para ser humilde, luego de tantos años de arrogancia política?

Es demasiado temprano para poder contestar estas preguntas, pero asusta que el Presidente Maduro, en diversas declaraciones posteriores al domingo, haya optado por la “guerra económica” como factor que explica el revés gubernamental y por calificar de representantes de la “contra revolución” a los siete millones de venezolanos que decidieron sufragar por la oposición. Asusta porque deja entrever que no entiende la complejidad de la crisis que vive el país. La buena noticia es, sin embargo, que algunas voces importantes y no tan importantes del chavismo, están llamando a la reflexión en tono de mea culpa y con ganas de enderezar entuertos.

Habrá, pues, que ver cómo gobernará el gobierno desde su actual condición de minoría política nacional y de minoría parlamentaria. Como gobernará con los precios del barril petrolero casi arrastrándose por el piso y aparentemente sin ganas de levantar vuelo. Y, por decir solo una última cosa, como gobernará, en medio de una crisis que se expresa en múltiples planos y que no se deja engañar con desplantes ideológicos.

III.

Pero igualmente complicados serán los nuevos tiempos para la MUD. ¿Sabrá administrarse como mayoría ?. ¿Mantendrá su unidad interna, podrá digerir sus diferencia, algunas estratégicas, pero otras percibidas en formato de agallas y apetencias grupales?. ¿Comprenderá que el chavismo es un importante movimiento político y social con el que se tiene que ir haciendo el futuro de este país?. ¿Estará consciente de que su votación proviene en buena medida del voto castigo, que no tiene asidero en la esperanza nacida a partir de un relato político convincente y persuasivo para la mayoría de la gente?.

IV.

En fin, entramos en una época difícil. Difícil pero auspiciosa, porque los resultados del domingo amplían la cancha y le dejan espacio a la política, peligrosamente engavetada desde hace mucho rato. Es la hora, diría Perogrullo, de la conversa sobre el país, del intercambio de opiniones, del ponerse en el lugar del otro. Es la hora de fabricar los consensos mínimos necesarios para darle sentido de dirección a la sociedad. La hora, pues, de asumir el país como tarea común, a sabiendas de que la realidad nos interpela con asuntos diversos, todos urgentes.

El Nacional, miércoles 9 de diciembre de 2015

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Lester L. López O.

La democracia electoral venezolana, mejor caracterizada como dictadura electoral, luego del triunfo arrollador obtenido por la oposición democrática al lograr la mayoría calificada en la Asamblea Nacional, pasa a una condición atípica para este tipo de regímenes autoritarios. Lo típico en estos regímenes es que el gobierno controle todo los poderes públicos incluyendo, por supuesto, el legislativo, como ocurrió en nuestro país hasta el 06 de Diciembre, pero esta condición se perdió por los resultados obtenidos, de ahí que se pase a una condición de atipicidad, más aún, cuando el resultado implica una mayoría calificada que definitivamente puede complicarle mucho la gobernabilidad al régimen.

Como condición atípica, no existen referencias históricas en el área latinoamérica que permita prever un comportamiento aproximado de los actores políticos, gobierno y oposición, en el tiempo cercano por venir, lo que hace más novedosa la nueva situación planteada en nuestro país. Así que ambos actores deberán hilar muy fino para, el primero, mantener la gobernabilidad del país en una crisis económica que ya le provocó el primer revés electoral importante, y al segundo, cumplir con iniciar los cambios prometidos en su oferta electoral sin perder tiempo, sin que se pierda la gobernabilidad y se produzcan en paz y armonía, por lo que establecer cuáles son los cambios prioritarios y en qué orden iniciarlos requerirá experiencia y experticia política por parte de la oposición democrática.

Como punto de honor, la nueva mayoría ha manifestado como primera medida una ley de amnistía para liberar los presos y perseguidos políticos, principalmente de la oposición, pero también unos pocos disidentes del gobierno que se encuentran protegidos por el estado norteamericano por la información relevante que han aportado señalando la complicidad de altos funcionarios del régimen en delitos de narcotráfico, lavado de dinero o violaciones de derechos humanos. Pero esta medida política no soluciona los problemas que agobian a la sociedad venezolana como el desabastecimiento, el bajo poder adquisitivo, la inseguridad y la pérdida del estado de derecho que fueron las principales causas para que los electores votaran por el cambio.

07/12/15

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Los resultados electorales reflejaron la protesta del pueblo por la desastrosa gestión de Maduro y colaboradores cercanos. Como era de esperar, este no reconoció en su primer mensaje de análisis posmortem que por su culpa y la de sus ministros el país está destrozado. Se equivocan quienes piensen que este equipo pueda rectificar. Sería lo deseable, pero lamentablemente seguirán en la prédica de que perdieron porque ¨triunfó la guerra económica¨. El fanatismo les impide cambiar de rumbo o ponerse a un lado para dar paso a un gobierno de transición en el que esté representado el PSUV, lo cual sería deseable para resolver los graves problemas que aquejan al país.

Hay que reconocer y agradecer el trabajo realizado por los partidos políticos que integran la Mesa de Unidad Democrática. También el trabajo de Ramón Guillermo Aveledo, quien cumplió una etapa importante y fue relevado exitosamente por Chuo Torrealba. Igualmente la labor de nuestros testigos de Mesas, de quienes dictaron talleres para adiestrarlos y de todos los que participaron en las etapas previas y durante el proceso electoral.

El mensaje de la MUD leído por Torrealba fue excelente y permite dar los pasos adecuados para acercarnos cada vez más a los ciudadanos que hasta hace poco apoyaban al oficialismo. Ahora vienen tiempos muy difíciles, pero hay razones para ser optimistas. Nuestros diputados tienen la importante misión de aprobar y de modificar leyes que permitan lograr un desarrollo sustentable y de ejercer sobre el Ejecutivo el control que establece la Constitución.

La labor vital y a la vez delicada que tienen los dirigentes de la MUD y los nuevos diputados es convencer a la población en general de que el sector privado no es el malo de la partida, que los empresarios no son el diablo y que el manejo de empresas por parte del Estado es un modelo fracasado. El Ejecutivo debe limitarse a resolver los problemas de salud, educación, seguridad e infraestructura, apoyar a quienes están en un nivel intolerable de pobreza y ejercer vigilancia sobre el sector privado para que pague los impuestos y cumpla con las leyes.

Un punto crucial es conversar con la gente que, como es natural, tiene grandes expectativas. Los graves problemas que tiene el país no se resolverán por el hecho de que la alternativa democrática haya ganado abrumadoramente la Asamblea Nacional, sino trabajando unidos en una visión compartida de país. El trabajo que en este sentido vine realizando el equipo de Werner Corrales puede ser un buen punto de partida.

Se requiere una nueva Unidad, que incluya no solo factores que estuvieron al margen de la MUD, tales como gremios, universidades y la Academia, sino también a quienes de buena fe sigue creyendo en el socialismo siglo XXI y con los cuales se podría llegar a ciertos acuerdos básicos para recuperar el país y que reine la paz. Esta labor será aún más compleja que ganar las elecciones, pero somos optimistas de que nuestra dirigencia esté a la altura de las circunstancias.

Como en botica: Ojalá algunos dirigentes entiendan que candidatos fuera de la unidad, aun siendo buenos, no tienen acogida del electorado y pueden hacernos perder una curul, una gobernación o una alcaldía. La señora Lucena evidenció su fanatismo político al retirar las credenciales a distinguidos expresidentes de países amigos y el Trucutú próximo a salir de la presidencia de la Asamblea demostró una vez más su talante arbitrario al solicitar que los expulsen. La primera Ley de la nueva Asamblea debe ser una amnistía general por todos los sucesos políticos ocurridos desde el 2002 a la fecha, inclusive lo relacionado al paro cívico. Agradecemos la tesonera labor realizada por Mitzi Capriles de Ledezma y Lilian Tintori de López ¡Felicidades Venezuela, pronto no habrá más presos políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com 8/12/15 Noticiero Digital y Runrunes

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