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Opinión

Ignacio Avalos Gutiérrez

Hace diez años celebramos mis compañeros y yo 50 años de graduados. El próximo sábado conmemoramos 60, lo que mirado desde fuera es, como me dijo un necio tratando de ser cómico, una reunión de “adultos mayores”, nada más lejano de lo que sentimos nosotros de nosotros.

Aunque dicen que una década es demasiado tiempo a esta edad, no se me vienen ideas, ni sentimientos, muy distintos a los que expresé entonces. Algunos nos conocemos desde cuando estábamos en primer grado, otros ya entrada la adolescencia y unos cuantos algo después. Pero el recuerdo es el mismo, como si el tiempo pasara en vano.

Se dice que el presente no existe, se va a cada instante, y que el futuro tampoco, es pura incertidumbre, no ha llegado. Sólo cuenta, pues, el pasado. Sin necesidad de haber estudiado filosofía, los músicos hablan algo parecido y por eso uno de ellos escribió en un bolero que recordar es vivir. En fin, somos porque hemos sido y, al menos en parte, la vida, termina siendo, entonces, un álbum de fotografías o una película y desde hace ya unas décadas, un menú de dispositivos tecnológicos que nos permiten estar en contacto diario, a cada ratico. Benditas, pues, digo yo, ni pensador ni músico y menos que menos “Homo digitalis”, la cámara fotográfica, la filmadora y el facebook, constatan que somos los que fuimos.

A propósito de lo anterior, diré que como cabe fácilmente suponer, constituimos un grupo de predigitales, al que las nuevas opciones tecnológicas nos llegaron a la altura de nuestra mediana edad, no se sabe exactamente si para bien, para mal o más bien para todo lo contrario, habrá seguramente un menú surtido de opiniones al respecto. Yo personalmente creo que no hay que darle la espalda a las inmensas posibilidades que abren estas innovaciones, pero estoy seguro de que vernos cara a cara no tiene comparación, visto que no son suficientes las relaciones virtuales.

Cierto, diversas investigaciones, muestran que el exceso de “digitalidad”, tiene peligros, porque los seres humanos somos analógicos, nos hacen falta las redes sociales de carne y hueso, no en balde, y lo coloco apenas como un ejemplo entre muchos, los hijos de los directores de las “grandes tecnológicas, (Apple, Google …), asisten a la escuela para oír a sus profesores, pizarrón y tiza mediante, para aprender las diferentes materias que se incluyen en el pensum. Para fortuna de nosotros, los “inmigrantes digitales”, está cobrando fuerza una suerte de “revancha de lo analógico”. Tenía razón Kant “Los besos por carta no llegan a su destino”

La vida nos desperdigó, incluso geográficamente, pero no biográficamente y, como dije, el próximo sábado nos volvemos a ver. Vernos significa topar de nuevo con el misterio de la existencia. Asombrarnos de cómo nos aconteció la vida, de cómo cada cual llegó hasta acá. Si fue por el azar de los dados, disfrazado en una serie interminable y cotidiana de casualidades, buenas y malas. Si fue por el imperativo inscrito en nuestro elenco genético, según diría un biólogo recalcitrante, por los designios inapelables del cielo, por obra de la libérrima voluntad de cada quien para escoger y desandar caminos. O por todo junto, mezcla extraña vertida en un libreto invisible, el cual nos fue volviendo distintos, pero manteniéndonos iguales y reconocibles, los mismos de antes, no obstante ciertas trayectorias que pretenden despistarnos, por ejemplo, la de los que los que prometían para poetas y terminaron diseñando equipos electrónicos, la de los que tropezaban con la piedra de las matemáticas y ahora calculan estructuras viales, la de los tímidos que se subieron a la palestra pública, la de algunos flacos que engordaran y la de ciertos revolucionarios que mutaron en plácidos conservadores. Sin embargo, ninguno ha conseguido disipar la verdad incontrastable de que sigue siendo los que fue.

Vernos es, asimismo, repasar la época en la que anduvimos de la mano de los jesuitas, una orden religiosa inquieta y polémica, y cotejar en cada uno de nosotros la marca, no pocas veces diferente (lo cual habla bien de su amplitud) que dejaron mediante su inteligencia, su pasión y su bondad en la educación que nos dieron, un capital que hemos usufructuado siempre, aun sin darnos cuenta, y, me temo, sin saber agradecerlo.

En fin, vernos será volver a tener al lado a varios tipos, con la sensación de que estuviste con ellos apenas ayer, de confirmar que, no obstante, las diferencias que pueda haber respecto a tantas cosas son tu gente, parte esencial de tus afectos, es decir, de tu vida.

Nos volveremos a ver en un rato. Diez años pasan volando

El Nacional, 21-07 2023

 3 min


León Magno Montiel

El 17 de julio de 1937, Matilde Lofiego, una caraqueña diminuta, salió airosa de un largo y doloroso parto, su estrecha pelvis por fin dejó salir al niño que llamaría José en honor a su abuelo, e Ignacio en gratitud al santo vasco, creador de la Compañía de Jesús, el que según, protegió a la joven parturienta.

En ese momento nacía quien se convertiría en el dramaturgo más importante de Venezuela, un cronista brillante, hombre con talento para el cine: José Ignacio Cabrujas Lofiego, a quién Román Chalbaud enseñó, años más tarde, a redactar guiones para películas.

José Ignacio Cabrujas confesó en un relato memorioso, que al ser que más amó en su vida fue a su padre, el sastre José Ramón, hombre austero y esforzado. Su papá tuvo la visión de llevarlo al colegio San Ignacio de Caracas para que lo educaran los jesuitas, calificados por Cabrujas en su madurez, como “La aristocracia intelectual”. Esa severa educación, de alto vuelo intelectual, contrastaba con las vivencias que a diario tenía en la plaza Pérez Bonalde de su parroquia Catia, que por esos años, aún tenía neblina a las seis de la tarde. Esa plaza fue su ágora, allí conoció al pintor Jacobo Borges, allí lo oyó hablar de su encuentro con Pablo Picasso, allí José Ignacio fabuló y comenzó a crear un mundo onírico, lo que le permitió realizar su sueño más recurrente:

hacer teatro.

Su primera obra la escribió en 1957, desde entonces no paró de crear dramas.

José Ignacio fue un niño miope, de abundante cabello rizado, muy tímido, con una voz grave y ronca de fumador prematuro, con un timbre de hombre mayor en el cuerpo de un infante, su voz tenía una resonancia cavernosa.

Él convivía con todo tipo de personajes en Catia, con las meretrices de los bares del oeste capitalino: antros con bombillos de luz dorada a donde llegaban los peloteros a beber cerveza, los mecánicos, los timadores y los músicos callejeros. Ese era su barriada, su mundo, allí descubrió su vocación leyendo “Los Miserables” de Víctor Hugo, y entre el llanto, declaró su amor a ese oficio, a esa posibilidad de conmover a través de la escritura. Llegó a afirmar:

“El teatro yo lo hago, no lo amo, sólo lo hago”. Pero quienes lo conocieron, creen que en realidad las tablas fueron su gran amor.

Esa pasión creadora lo acompañó toda su vida, produjo 23 obras de teatro, 18 guiones para películas, cerca de 400 crónicas, algunas miniseries de televisión, entre otras “El ciclo de Rómulo Gallegos” muy celebrado, donde utilizó el tema musical-motivo “De Conde a Principal” de Aldemaro Romero. Escribió varias telenovelas a las que dedicó demasiado tiempo; según mi parecer, un tiempo que hora resulta perdido.

Consulté el portal www.elpoderdelapalabra.com a ver qué nos dice sobre él, y aparece: “Artista comprometido con la realidad social de su país, fue una de las personalidades teatrales, de las más importantes de ese país”. Luego destaca sólo tres obras de su dramaturgia: “Profundo” de 1970; “Acto Cultural” de 1976 y “El día que me quieras” de 1979.

Pienso que Cabrujas le dio mucho de su corta vida (apenas 58 años) a ese mundo de entretenimiento banal que representa la telenovela, y si bien, sentó un nuevo perfil en el género, introdujo la “telenovela cultural”, parece que ese esfuerzo en el tiempo se redujo a un “matatigre” muy bien pagado, sin ninguna trascendencia artística.

El documental de Antonio Llerandi (Caracas, 1943) titulado “Cabrujas en el país del disimulo”, es un brillante trabajo que nos relata su vida. Según el cineasta Llerandi, lo comenzó luego de dictar un seminario de cine en la Escuela de Arte de la Universidad del Zulia, le sorprendió enterarse que ninguno de sus 22 alumnos conocía a José Ignacio, no tenían ninguna referencia de su obra colosal. Como resultado de esa experiencia surgió una pieza fílmica de 90 minutos, donde se recrea su infancia en Catia, su entorno familiar, con hermosos testimonios de sus amigos más entrañables: Román Chalbaud, Isaac Chocrón, el pintor Jacobo Borges, la actriz Tania Sarabia y, el polémico y colérico Teodoro Petkoff.

El documental de Llerandi es un abordaje al Cabrujas político, autoproclamado comunista, ateo, fundador del partido Movimiento al Socialismo (MAS), con una posición antípoda a la cultura adeca que dominaba el escenario de los años 70 y 80. Por otro lado, vemos al Cabrujas esposo, con sus tres matrimonios relatados de forma cálida por sus tres exesposas: el primero con Democracia López en 1960, el segundo con la diseñadora de raigambre húngara Eva Ivanyi en 1976.

El tercero con la hermosa musicóloga, soprano y pianista Isabel Palacios, en 1985.

Cabrujas fue un buen actor, no sólo de cine y teatro, sino también un actor político, que brindó entrevistas estelares a Jorge Olavarría, José Vicente Rangel y Orlando Urdaneta, entre otros presentadores.

A lo largo del documental aparecen escenas de películas donde participó; parte de las narraciones magistrales que realizó y de entrevistas televisadas donde planteó cosas muy originales, como:

“Ojalá el Doctor Caldera sea el último presidente histórico, y que en adelante tengamos un gerente raso”.

En el programa “José Vicente Hoy” dijo en tono áspero: “El Doctor Caldera se ufana de tener una próstata sana, pues yo le pido; utilice su próstata y ponga a funcionar este país.”

Conocimos al Cabrujas operático, enamorado de ese arte al que definía como lo más antiguo que nos quedaba. La ópera lo apasionaba, siempre estuvo cerca de ese mundo, ella lo alimentaba. Quizá sus dioses eran Verdi y Puccini, Ibsen y Artaud.

Entre sus 18 guiones para cine, destacan los de los filmes: “El pez que fuma” junto a Román Chalbaud, “Amaneció de golpe” de Carlos Azpúrua, y “Doña Bárbara” filme donde hace la narración inicial. “Sagrado y Obsceno” y “La quema de Judas”. Son clásicos intocables, cintas de culto.

En 1988 la Fundación Polar publicó “Caracas”, un tomo con fotografías de Gorka Dorronsoro y el texto suyo “La ciudad escondida”. Ese año le fue conferido el Premio Nacional de Teatro. Durante décadas fue profesor en la Escuela de Artes de la UCV, y entre 1992 y 1993 profesor invitado del Instituto de Creatividad y Comunicación.

En el año 1992 publicó el libro donde compiló sus mejores crónicas, titulado “El país según Cabrujas”, joyas periodísticas donde exhibe su inagotable genio, su agudo humor, su verbo sardónico para dibujar el país.

Es memorable su crónica sobre la rebelión del 4 de febrero de 1992, donde describe al entonces presidente Carlos Andrés Pérez preocupado, no tanto por la asonada militar, como por “el bochorno que vivió ante los ojos del Presidente Bush”.

Al mandatario CAP lo describe hablando embutido en un chaleco antibalas, con su calva rodeada por sus escasos cabellos desordenados, hirsutos por el terror, declarando desde el bunker de la organización Diego Cisneros. Ese libro debería ser materia obligatoria en las Escuelas de Comunicación Social de Venezuela.

En una de sus crónicas afirmó:

“No creo en la obediencia ciega de los militares ni en el celibato de los curas, porque los órganos son para usarlos, tanto el cerebro, como el otro”.

Siempre pensé que la voz de José Ignacio Cabrujas era casi como un personaje en sí misma, un sonido que iba dibujando con perfecto trazo situaciones inéditas, personajes únicos y sus épocas. Una de las voces que le dieron un sonido de identidad a Venezuela, como la de Renny Ottolina, la de Héctor Mayerston e Iván Loscher. La voz de José Ignacio era como una pieza para fagot, con gran personalidad.

Sus amigos íntimos debatieron en largas tertulias sobre las causas de su temprana muerte, en medio del duelo, especulaban: ¿A Cabrujas qué lo mató? Rodolfo Izaguirre decía: “El exceso de espaguetis con albóndigas”.

Román Chalbaud, seis años mayor que el difunto afirmaba; “Fue el cigarrillo”. Lo cierto es que un infarto lo sacó de este mundo, cuando se encontraba en la Isla de Margarita, el 21 de octubre de 1995. Su viuda Isabel Palacios cuenta que el traslado de su cadáver a Caracas resultó un guión cabrujiano, surrealista y sarcástico. La avioneta que enviaron para trasladarlo era muy pequeña y el ataúd no cupo en ella, tuvieron que pedir otro avión.

Cuando por fin llegó a La Guaira la urna con sus restos, el camión donde lo subían a Caracas fue detenido por la Guardia Nacional, porque no tenían el acta de defunción, y el efectivo militar (ignaro absoluto) no tenía la menor idea de quién era José Ignacio Cabrujas.

Terminó el accidentado periplo de su entierro, finalmente fue sepultado rodeado por la gente del teatro, del cine y el arte de Caracas: “La ciudad de demoliciones y terremotos, donde nada es digno de recordarse” (Cabrujas, 1989).

A José Ignacio Cabrujas no lo mató el cigarrillo, ni los espaguetis, ni ese virus letal llamado olvido que padecen tantos venezolanos. Han pasado décadas desde su partida, y su voz sigue latente en nuestro recuerdo, su aporte tiene un espacio entre nosotros, su presencia se siente en su ágora catiense.

Él está esperando subir a los escenarios para leer a los transeúntes los versos de su poeta predilecto Rafael Cadenas, poeta al que dijo necesitar.

La destacada actriz larense María Cristina Lozada (El Tocuyo, 1941) quien actuó en varias de sus obras de teatro, expresó su admiración por Cabrujas afirmando:

“Ninguna voz proveniente de tan desconcertante timidez, ha producido tal estruendo en la conciencia nacional”.

Cabrujas fue un fanático del beisbol, seguidor fervoroso de los Tiburones de La Guaira BBC. En algún momento le preguntaron: ¿Y por qué Tiburones, y no Leones o Navegantes del Magallanes? A lo cual respondió:

“porque estoy acostumbrado a las minorías”.

A su equipo adorado dedicó su última crónica, pieza periodística llena de melancolía y humor:

“Jamás cruzó por mi cabeza la idea de pertenecer al partido Acción Democrática que es como pertenecer al Caracas, o al partido socialcristiano Copei que es como pertenecer al Magallanes, prefiriendo por el contrario mi inscripción y el agobio consecuente en el casi extinto Partido Comunista de Venezuela, que era como pertenecer al Deportivo Vargas”.

El teatro que escribió José Ignacio Cabrujas es de alto tenor, de gran riqueza poética y dramática. Creo debería estar mejor valorado en el mundo hispánico. En todo caso, nos toca a nosotros mostrarlo con orgullo, montar sus obras, con la certeza de estar ante un gran dramaturgo, un artista genial, de una inteligencia viva.

Gracias maestro Cabrujas por acercarnos al misterio de ser venezolano, gracias por el mundo complejo que creó para interpretarnos, para recrear nuestra más pura esencia. Le pido al país, levantemos un aplauso solemne para usted, así podremos homenajear su memoria.

@leonmagnom

16 de julio 2023

https://www.noticiasbarquisimeto.com/cabrujas-por-leon-magno-montiel/

 8 min


Griselda Reyes

Venezuela sigue adelante gracias a su gente. La misma que, aunque cuestiona la mala praxis tanto de los gobernantes como los de la oposición, entiende que su presente imperfecto le permite ir formando y preparando fuerzas para su futuro, el cual pretende que sea perfecto, esto es, adecuado a las realidades diversas en las cuales se debe involucrar, para seguir en esta tierra de gracia.

Su agenda es, de acuerdo con el transcurrir del año, tan diversa como lo permitan las condiciones en las cuales se van alineando sus propios círculos, tejidos todos alrededor de la existencia de los recursos para hacer posible los momentos de felicidad o de «evasión de la diaria realidad»: los cumpleaños de la familia, los nacimientos y bautizos, quizá algún matrimonio, o divorcio, que algunos también celebran, o el triste recordatorio del que ya no está, por migración o por la fuerza de la vida.

A esta agenda personalísima se le unen la de las fiestas anuales, infaltables dentro del sentir venezolano: «celebrar el carnaval», «ir a la playa en semana santa», «sacar a los muchachos de vacaciones escolares», «los estrenos de navidad y año nuevo». Y toca la agenda agotadora, la infaltable, a la que hay que darle la cara día a día: la comida para el núcleo familiar y, en cada vez más creciente número de casos, los familiares y las amistades solidarias, los «que no tienen». La agenda de la falta de agua, la de los cortes diarios de la luz, la de la cola del gas, la de la cola de la gasolina en aquellos que aún tienen en funciones el vehículo, o la cola del transporte, sin olvidar la de la búsqueda y compra de la comida. La de las colas es la agenda de las «horas perdidas». Y en ellas el recurso más invertido en sentido es el tiempo, con modalidad de pérdida.

Y este manejo negativo del recurso tiempo tiene sus responsables. Y no es precisamente el ciudadano que lo malgasta, pues le mueve su deseo de seguir adelante en este país, su país. Entre los responsables se encuentra aquel que está constitucionalmente obligado a hacer realidad los valores superiores de Venezuela como Estado democrático y social de derecho y de justicia, tanto en su ordenamiento jurídico como en su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político.

Es éste, a través del gobierno nacional y de las instituciones constitucionales, quien debe desarrollar los fines esenciales que le soportan: la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en esta Constitución. A través de la educación y el trabajo como los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines.

Y esta agenda, que debe ser diseñada, dirigida, ejecutada y evaluada en post de la satisfacción de la calidad de vida del ciudadano, se encuentra orientada única y exclusivamente a la supervivencia, no del venezolano, sino de la propia sobrevivencia gubernamental. En lo social, ya no hay como soportar la dotación de las bolsas de alimentos y, especialmente, su calidad – verbigracia el video altamente reproducido del atún de cartón–.

Y ni hablar del «fuera de» servicio público. Si por un día la protesta ciudadana se orientará hacia identificar las sedes de los servidores públicos que no prestan tal función, tendríamos a 335 municipios abarrotados de carteles con la inscripción «fuera de servicio”.

La delincuencia, que inexplicablemente en el lapso de 2017 a 2022 había bajado su incidencia, vuelve a aparecer. ¿Cuáles son los factores de ello? ¿El regreso al país de algunos conciudadanos? ¿El exceso de confianza por parte de las fuerzas de seguridad ciudadana y del Estado? ¿O la falta de recursos oficiales para atender también esta variable de la calidad de vida?

Cada cierto tiempo aparece en la página del Plan de la Patria una encuesta en la cual se identifican diversas situaciones susceptibles de solución por parte del Ejecutivo Nacional. Y le dicen al ciudadano que sólo debe seleccionar tres. En abril de 2020, expuso Maduro en televisión, sin mostrar las gráficas que poseía Jorge Rodríguez, que 88% de los encuestados indicó que, para esa fecha, el problema que requería mayor atención era el suministro de alimentos, 61% en agua potable, 46% en gas doméstico, 27% en gasolina, 13% en electricidad, 6% en servicio de Internet y 6% en transporte público.

Tres años y un trimestre después, la capacidad de respuesta del Ejecutivo Nacional está muy mermada, por lo cual estos porcentajes al día de hoy deben estar superando ya 100%. Es decir, ineficiencia total para solucionar los servicios públicos. Ello quizá sea la razón del embellecimiento de los espacios públicos, una vez estallada la burbuja económica del lapso 2021-2022.

En lo político, el oficialismo vive en un constante ejercicio de adecuación y mantenimiento de su maquinaria electoral, a través de la renovación de las directivas de los consejos comunales, las consultas públicas desde algunas gobernaciones para atender proyectos comunitarios – atención que la Ley Orgánica del Poder Municipal otorga a los municipios –, a lo que se unen las declaraciones sobre misiones internacionales de observación electoral, las incesantes inhabilitaciones administrativas con efectos suspensivos del derecho al sufragio, emanadas por cierto de una rama pública nacional que no es el Ejecutivo; el dejar que ocurra el amedrentamiento a encuentros y personas ligadas a la oposición en medio de la celebración del proceso opositor de la Primaria con miras a la selección de un candidato por parte de un sector de la oposición.

En ninguna de estas agendas está el ciudadano como causa o efecto. Las referencias que aparecen sobre él se pueden enmarcar en «justificar» o «motivar» la paz social o la estabilidad del país.

Y esta orfandad aumenta al procurar ubicar en las organizaciones y liderazgos políticos de los denominados opositores atisbos de acciones, declaraciones y hechos ciertos en defensa de la ciudadanía. Ausencia total. El ciudadano es a los partidos políticos lo que es el elector a ciertas organizaciones civiles: una herramienta a ser usada en un momento indicado y un instrumento de justificación de programas por los cuales pueden percibirse ciertos recursos. No es el protagonista. Es el sospechoso habitual: «la participación no aumenta porque la gente no salió a votar», es la conclusión fácil. La que no se hace debería ir por la vía del diagnóstico y de la reflexión: ¿En qué he fallado como organización política para que el ciudadano no acompañe mi proyecto?

Y este mal trato a la ciudadanía se está permeando a las organizaciones civiles, quienes se encuentran enfrentadas entre sí, bajo la confrontación que llevará a la disgregación y atomización que ya tenemos en los partidos políticos.

No se vislumbra al gran ganador de todo este escenario de derrota en medio de una guerra asimétrica donde el gran perdedor no es el gobierno ni la oposición y mucho menos la ONG o la organización civil. El otro es el ciudadano, es decir, el individuo, la persona, el elector. Para resumirlo en una sola palabra: el venezolano.

https://talcualdigital.com/venezolanos-huerfanos-de-lado-y-lado-por-gris...

 5 min


Thays Peñalver

En estos momentos y cada tres segundos estalla un proyectil de artillería pesada. Se dice fácil, pero imagínese que el tiempo en el que usted tarda en leer este artículo, ha escuchado ochenta cañonazos, bueno todo esto ocurre en Europa. Y eso es nada en comparación a las ráfagas de ametralladora y armas pesadas que usted escucharía entre bombazos, si estuviera viviendo cada minuto, entre sirenas antiaéreas, drones y misiles en Ucrania.

Ya nadie lo dice, y casi nadie habla de eso, pero Europa continúa soterradamente en guerra contra una Rusia que en apenas unos meses de conflicto prolongado ha perdido casi la misma cantidad de tanques de guerra que los existentes en América Latina, así como aproximadamente doscientos pilotos experimentados, ha consumido o casi agotado buena parte de la reserva de municiones, otro tanto de su ejército profesional de primera línea y ha causado un resquebrajamiento político importante. Pero existe a su vez una contradicción, la OTAN se encuentra en guerra fría al mismo momento que sus políticos tratan a contra reloj de no entrar en la ruta a una guerra caliente que cada día asusta más, cuando las tensiones aumentan en Taiwán, el gigante del Sol Naciente se arma hasta los dientes y Corea del Sur establece alianzas impensables al lado de un loco nuclear.

La tensión mundial por el reacomodo geopolítico se puede sentir tanto en el tablero europeo, como en el asiático y el africano, mientras casi todo el Pacto de Varsovia se ha afiliado a la OTAN y las naciones más neutrales como Finlandia y Suecia han optado por un bando, justo en el momento en el que Rusia acaba de bombardear los puertos de salida de alimentos y ha dado un portazo al acuerdo sobre el trigo.

Todo esto ocurre tras veinte años en los que la izquierda de la Europa democrática cometió su peor error histórico que fue dejarse arrastrar por lo peor de la izquierda europea y rompió la balanza de tal manera, que vivimos a las puertas de una derechización como no se había visto nunca. Si en Francia ha desaparecido, en Italia, Suecia y Finlandia ya gobierna o cogobierna la ultraderecha y es factible que, bajo alianzas, ocurra lo propio en España mientras que el extremismo amenaza nada menos que a Alemania y en los Estados Unidos, la cosa está literalmente, que arde.

Por eso digo que la balanza está rota, porque ya no se trata de un asunto de equilibrio, sino de bandos enfrentados, poniendo más en riesgo de lo que todos suponemos.

Mientras todo esto ocurre, la oposición venezolana observa, con mucha atención, pero no lo que ocurre, sino su ombligo. No pocos de mis lectores se molestaron con mi artículo anterior porque no entendieron que para mí fuera más importante la supervivencia de la unidad opositora que una hipotética y lejana fiesta electoral y vuelvo sobre mi consejo principal a los políticos, hoy, ayer y siempre: no se puede hacer política interna sin un mapamundi a mano. Y no me refiero a comprar uno y colocarlo en una pared, sino estudiarlo, analizarlo y comprenderlo a la par de la situación política de Venezuela, pero, sobre todo, entender el efecto mariposa. Es decir, que el aletear de las alas de una mariposa en el Pacífico pueden causar un huracán en América.

No hay manera de comprender el 'efecto mariposa' sin tener en cuenta la economía y el petróleo

¿Qué tiene que ver la mariposa con Venezuela? No hay manera de comprender el efecto mariposa sin tener en cuenta la economía y el petróleo. Europa tiene la obligación de buscar su propia seguridad energética y ha de buscarla donde sea con tal de volver a tocarle la puerta a Rusia. Para más colmo, cuando vieron que con el primer bombazo a miles de kilómetros los estadounidenses corrieron a quitarle parte de las sanciones al régimen de Maduro y de un día para otro ya no fue el dictador, sino el presidente de Venezuela. Estados Unidos pasó a importar de cero barriles en cuatro años, a 200.000 barriles diarios (eiea.gov). Todo esto en apenas seis meses, estimándose que pudieran volver a importar 500 mil para 2024, casualmente, los mismos que importaba de Rusia que bajó a cero.

Así es como un conflicto en Europa, donde para el Departamento de Estado un kilómetro es más importante que cientos de miles en Latinoamérica, cambió el curso de los acontecimientos y en el segundo bombazo se intercambiaron prisioneros, así como en el tercero salieron despedidos tanto Juan Guaidó como el entusiasta y amigo de todos, el ex embajador estadounidense y si hoy no tenemos la embajada abierta, seguramente se debe a que el régimen de Maduro se ha excedido en las condiciones o ha elevado la apuesta con otras condiciones.

¿O es que acaso creemos que Guaidó y su familia salieron por la trocha en una madrugada lluviosa sorteando a la guerrilla colombiana? No es difícil imaginarnos que fue parte de una negociación del tamaño de una catedral, como lo fueron los norteamericanos liberados y el petróleo despachado rumbo a los Estados Unidos. Pero, a partir de allí y tras cada drone ruso impactando en Kiev, se alinearon en la entrada de la cancillería venezolana todos los presidentes europeos y tras cada recepción, no intercambiaron credenciales, sino peticiones.

Con el cuarto bombazo el presidente francés, Emmanuel Macron, no lo pensó dos veces y se ofreció de buena voluntad a reabrir las negociaciones y el venezolano Nicolás Maduro le contestó que estaba listo "para recibir a las empresas francesas de petróleo y gas", según informó la agencia Efe. Así comenzaron muchas negociaciones y al escucharse el quinto cañonazo, el presidente Pedro Sánchez le dio sendos besos a la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez frente a las cámaras mundiales.

Aquí debo explicar algo que mi gran amigo Juan Claudio Lechín, estudioso y conocedor de estos regímenes, me dijo hace muchos años: "Para los comunistas, la puesta en escena es siempre más importante, que el contenido". Quiero que ahora viajen a Bruselas, vean el salón de recepción y ¡luces, cámara y acción! Aquello fue sencillamente triunfal: larga sonrisa de Ursula von der Leyen, gentileza a granel del presidente del Consejo y ese par de besos de Sánchez. Ya hubiese querido Guaidó que el presidente del gobierno español lo recibiera con ese entusiasmo. Ahora bien, ¿alguien en su sano juicio, cree que todo eso fue casual? No amigos, la puesta en escena fue fríamente calculada y clave para el efecto que querían lograr.

Como lo explico en mi libro Diálogos Impertinentes, donde les cuento algo que tardé años en entender, para mí no era comprensible que un revolucionario como Fidel Castro se hincara de rodillas a nivel internacional para que le quitaran el embargo. Y no era comprensible porque si usted señala a alguien de ser su enemigo, si lo insulta públicamente ¿para qué quiere hacer tratos con él? Pero aún más difícil de comprender era que, si Fidel era anticapitalista, ¿por qué pretendía que Wall Street y la banca capitalista financiara su Revolución? ¿Acaso los revolucionarios no tienen orgullo? No fue sino hasta que leí las memorias de Bill Clinton cuando me di cuenta de la otra realidad: cada vez que el estadounidense movía un pie para quitarle sanciones, Castro boicoteaba ese intento.

Allí estaba la clave de todo. Castro no solo había buscado las sanciones tempranamente para aliarse con la URSS, sino que se había convertido en un experto en manipularlas. Castro necesitaba el bloqueo porque eran parte importante de su política: de cara a los cubanos tenía a quién culpar, mientras hacia los viejos países comunistas había logrado la condonación de 80.000 millones de dólares en deuda externa, el refinanciamiento europeo y hacia afuera lograba todas las solidaridades mundiales. De allí a que las sanciones fueran tan vitales para Castro -como para Hugo Chávez- y era impensable que se las quitaran. Además, tenía lo mejor de los mundos porque, además, permitía que los cubanos soñaran con emigrar a Estados Unidos porque eran bienvenidos allí y así lograba la solidaridad política y económica internacional, la excusa perfecta para no ser culpado del desastre económico, del subdesarrollo y la más importante de todas: nadie pelea dentro de Cuba, si su sueño de futuro no está en Cuba.

Por eso se debe comprender lo ocurrido con un antes y un después de la guerra en Europa. Todo lo que vemos hoy es producto de una negociación y al régimen le interesa que le quiten unas sanciones, pero no otras y ahora menos, porque tiene lo mejor de todos los mundos, el planeta entero está haciendo filas para negociar, los acreedores y fondos buitres están paralizados, el resto del mundo y no pocos opositores están solidarizados por las sanciones y además ya el venezolano piensa que su futuro está lejos de su patria. Por esto, el régimen está negociando a su paso todo, cómo y cuándo le conviene. Así que allí en esa mesa no hubo representación opositora, un jarrón chino hubiese aportado más.

De manera que ya es hora de que la oposición, comprenda dónde está parada, pero sobre todo que no pinta nada en este nuevo escenario. Para el mundo en guerra, en realineación geopolítica y frente a una nueva Guerra Fría, que será nuevamente muy caliente para el tercer mundo, a la comunidad internacional le importa un comino una oposición atomizada, que demuestra que no puede alcanzar el poder y sostenerse gobernando y por tanto, sin nada que aportar, como siempre preferirán una dictadura con la que se pueda negociar.

El gobierno tiene poder y busca legitimidad, mientras que la oposición carece de poder y por ahora tiene legitimidad

Así que aquí yace mi opinión sobre las primarias. El gobierno tiene poder y busca legitimidad, mientras que la oposición carece de poder y por ahora, tiene lo segundo. Hoy, el régimen tiene tanto, pero tanto poder, que se ha dado hasta el lujo de quitarse el poderoso sector interno pro-apertura económica y se ha radicalizado nuevamente hacia la ortodoxia castrista, mientras que comienza a saborear las mieles de la tan ansiada legitimidad internacional. La oposición, si tenía un resquicio mínimo de poder y validez internacional, lo está perdiendo absolutamente todo y se arriesga ahora a perder la única carta que le queda, que es la de la legitimidad.

Esa legitimidad sólo se puede mantener si encuentran algo en común que los una y esa unión por ahora no la veo, ya que algunos partidos minoritarios y otros sin posibilidades estarían dispuestos a apoyar al que salga ganador, pero los grandes no -si la que encabeza las encuestas resulta ganadora-, mucho menos la izquierda opositora, por lo que unos ya hablan de ir aparte, otros de retirarse, algunos están en una cruzada para que se quiten del camino los inhabilitados y con esto sepultarán la legitimidad democrática. Como también digo, que si sale ganadora quien encabeza las encuestas, su única misión es concertar una oposición unida y firme bajo el esquema de un propósito común, que es lo que el mundo espera y eso incluye al liderazgo.

Thays Peñalver es abogada y periodista. Es autora de La conspiración de los 12 golpes, Diálogos impertinentes y El último títere.

https://www.elindependiente.com/opinion/2023/07/20/venezuela-entre-el-po...

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Jesús Elorza G.

El pasado 13 de julio 2023, el Consejo Universitario de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) aprobó reconocer como trabajo comunitario la incorporación de los jóvenes estudiantes al Registro Electoral del CNE. Esta medida busca motivar a todos aquellos que por una u otra razón todavía no se han inscrito a que lo hagan y a su vez pueda convencer a otras personas a que también lo hagan. Esta resolución del cuerpo directivo de la universidad está orientada al fomento de la democracia en la comunidad como una expresión legitima de la relación con la academia.

Cabe destacar que el Servicio Comunitario es, de acuerdo al Artículo 4 de la Ley de Servicio Comunitario, “la actividad que deben desarrollar en las comunidades los estudiantes de educación superior que cursen estudios de formación profesional, aplicando los conocimientos científicos, técnicos, culturales, deportivos y humanísticos adquiridos durante su formación académica, en beneficio de la comunidad, para cooperar con su participación al cumplimiento de los fines del bienestar social, de acuerdo con lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”.

El trabajo comunitario tiene como finalidad fomentar en el estudiante, la solidaridad y el compromiso con la comunidad como norma ética y ciudadana. Representa un acto de reciprocidad con la sociedad. Contribuye a enriquecer la actividad de educación superior, a través del aprendizaje servicio, con la aplicación de los conocimientos adquiridos durante la formación académica, artística, cultural y deportiva. Integra las instituciones de educación superior con la comunidad, para contribuir al desarrollo de la sociedad venezolana.

El servicio comunitario conforma un eje integrador efectivo de la acción de docencia de la universidad, porque está constituido en modo de conocimiento y aprendizajes que fortalece la formación integral y la sensibilidad social del futuro profesional; de esta manera el servicio comunitario forma una fuente invaluable de aprendizaje de la realidad social, porque permite a partir de sus implicaciones educativas hacer vivencias que enfrentan a los estudiantes a la toma de decisiones y al fortalecimiento de sus valores éticos, sociales y humanos. De modo que, el servicio comunitario representa una acción educativa de mucha importancia en el hacer del educar universitario, porque a partir de sus lineamientos cognitivos se abren espacios relacionales de existencia en la experiencia de la ética social, experiencia de importante valor para el hacer de la transformación en la convivencia.

En este contexto del trabajo comunitario cobra una mayor significación la resolución del Consejo Universitario de la UPEL, porque abre paso a la integración de los estudiantes a los procesos de participación y conciencia ciudadana. Más aun cuando las cifras de los jóvenes venezolanos no inscritos en el Registro Electoral alcanzan cifras aproximadas de ¡¡¡4 millones!!! lo que hace obligatorio el diseño y puesta en práctica de programas y acciones que motiven la participación del sector juvenil. Tarea esta que debe ser acompañada de la exigencia al CNE de abrir centros de inscripción o registro en cada una de las parroquias y municipios del país para así superar la negativa situación de solo mantener abierto un centro de inscripción en la capital de los estados.

La interrelación entre academia y democracia permite el fortalecimiento de la participación ciudadana en la consolidación de los cambios sociales. De allí la importancia de lo aprobado por la UPEL, al darle valorar como trabajo comunitario la participación de los jóvenes en el Registro Electoral, ya que está contribuyendo a fortalecer el principio de alcanzar los cambios sociales mediante procesos constitucionales, democráticos y electorales.

Al momento de la votación en el Consejo Universitario, solo una persona no lo hizo: El representante del Ministerio de Educación Superior….como era de esperarse.

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Joel E. Cohen, John E. Roge

En 2020, el crecimiento de cerca de un cuarto de los niños menores de cinco años del mundo se vio retrasado por desnutrición crónica. Ser más bajo de lo que corresponde a una edad determinada, como efecto de problemas de nutrición, puede causar daños físicos y cognitivos irreversibles y aumentar el riesgo de fallecer por infecciones comunes.

Para mejorar las vidas de estos niños no se necesita producir más alimentos. La actual producción mundial de cereales, alrededor de 2,8 mil millones de toneladas, contiene suficientes calorías como para alimentar entre 11 y 14 mil millones de personas, mucho más que la población mundial actual. Sin embargo, menos de la mitad de estos nutrientes terminan alimentando a los seres humanos: el resto se destina a forraje para animales o se quema como combustible. Por ejemplo, casi cada galón (3,8 litros) de gasolina en los Estados Unidos contiene un 10% de etanol de maíz.

Demasiado pobres como para afectar los precios de los cereales en los mercados globales, quienes sufren de hambrunas crónicas son invisibles en lo económico. Para evitar los devastadores y duraderos efectos de la desnutrición sobre la salud, proponemos un innovador mecanismo de financiación que atraiga inversionistas de impacto y asegure una alimentación adecuada los niños que no reciben suficientes nutrientes.

En 2019, dos economistas del Banco Mundial, Emanuela Galasso y el ya fallecido Adam Wagstaff, llegaron a la conclusión de que el retraso del crecimiento infantil reduce la productividad económica de los adultos, estimando una pérdida de ingreso per cápita de entre 5% y 7% en los países en desarrollo. Y esa cifra no refleja los millones de menores con retraso en el crecimiento que fallecen siendo jóvenes.

Además, Galasso y Wagstaff realizaron un análisis de coste-beneficio aplicando diez intervenciones nutricionales probadas en 34 países que representan en su conjunto un 90% de los niños del mundo con retraso del crecimiento. Según sus estimaciones, los beneficios compensarían los costes en una proporción de al menos cinco a uno, y la tasa de retorno anual sería del 12%.

Ante resultados así de positivos, los inversionistas podrían decidir la adquisición de bonos de impacto para el desarrollo, centrados en acabar con el retraso del crecimiento infantil en países de bajos ingresos. La idea tras este tipo de instrumento financiero, en el cual los inversionistas financian programas de desarrollo y reciben retornos solo si se logran los resultados previamente acordados, es “generar retornos financieros acompañados de un impacto social y ambiental positivo y medible”.

El Mecanismo de Financiamiento de Emergencia para Casos de Pandemia (MFEP) del Banco Mundial ha intentado un objetivo similar, aunque para prestar fondos de emergencia a los países más pobres en caso de una pandemia. Los inversionistas adquirieron bonos asegurados en 2017, y los ingresos se habían de pagar a los países en desarrollo para contener brotes de enfermedades infecciosas. El Banco cerró este mecanismo en abril de 2021, entre críticas de que era demasiado generoso con los inversionistas y demasiado estricto y lento en los pagos a los gobiernos. De todos modos, una evaluación independiente de la Escuela de Economía de Londres concluyó que “con las reformas adecuadas”, el MFEP tenía un “gran potencial” de contener pandemias con respuestas tempranas y eficaces.

Mientras que la alta proporción entre coste y beneficio de las intervenciones nutricionales probadas constituye una atractiva lógica para el desarrollo de bonos de impacto, un modelo de financiación privada o de colaboración público-privada podría evitar los errores del MFEP y superar la corrupción gubernamental e individual, los engorrosos trámites burocráticos y la inestabilidad política.

Los retornos de las inversiones en bonos de intervenciones nutricionales estarían ligados a los beneficios económicos proyectados de los programas. Después de todo, su eficacia debería mejorar la productividad y ampliar la base tributaria en el país participante. Por ejemplo, los gobiernos deberían establecer contratos con los emisores de bonos para crear y operar programas de prevención del retraso del crecimiento y, luego, ir elevando gradualmente los pagos a estos emisores por sus intervenciones nutricionales a medida que se materialicen los beneficios económicos esperados.

De los distintos modelos posibles de bonos para el “crecimiento infantil”, la mayoría de estos serían emitidos de manera conjunta por una entidad matriz en el mundo desarrollado y su filial del país local. Juntas, diseñarían el programa en consulta con el gobierno del país participante y expertos reconocidos en nutrición infantil, intervenciones en terreno y evaluación de datos.

Tras recibir los fondos invertidos, la entidad matriz los canalizaría libres de impuestos a la filial, para entonces implementar las intervenciones nutricionales junto al gobierno, lo que podría implicar la compra a productores o mercados locales y la entrega a mujeres embarazadas y niños pobres con problemas de nutrición. El uso indebido se podría reducir si los alimentos se suministran, al menos en parte, fuera del hogar mediante programas de cuidados infantiles monitoreados.

Según los términos del contrato con la matriz y la filial (que serían públicos), los pagos al gobierno serían en moneda dura. Los intereses se irían pagando con un “fondo de amortización” hasta que el gobierno comience a ver resultados. También tendría derecho a asumir el control del programa en cualquier momento, a cambio de prepagar los bonos.

El modelo más simple ofrecería pagos fijos de los intereses y el capital principal, respaldados por pagos contractuales fijos. Y los inversionistas con un mayor apetito de riesgo podrían preferir que los gobiernos premien las mejoras mayores a lo esperado en la nutrición infantil y los ingresos tributarios correspondientes con pagos contractuales más cuantiosos, generando mayores pagos a los tenedores de bonos. Por supuesto, si las mejoras son menores a lo esperado, los pagos serían más bajos.

De utilizarse este instrumento, sería importante diseñar los derechos de pago bien y de manera temprana. Puesto que los mercados emergentes tienen un largo historial de crisis de deuda y que los gobiernos tienden a pagar primero a las instituciones de financiación del desarrollo (IFD), los inversionistas querrán que estos bonos estén a la par en términos de derechos de pago con las deudas de los gobiernos con las IFD. Puede que además insistan en que el contrato esté vinculado a una obligación gubernamental con una IFD, una garantía por parte de una IFD para los bonos, o un acuerdo de compra con una IFD, en que esta adquiera los bonos a sus tenedores en caso de impago de la deuda.

Los bonos de intervenciones nutricionales son un innovador vehículo financiero que promete poner comida en las mesas, prevenir el retraso del crecimiento infantil y dar altos retornos a los inversionistas. Si se estructuran adecuadamente, pueden convertirse en potentes catalizadores del crecimiento económico y mejorar la calidad de vida de los más pobres del planeta.

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

14 de julio 2023

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/development-impact-bonds-co...

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Ramón Cardozo Álvarez

La selva amazónica, con sus 7,4 millones de kilómetros cuadrados, cubre aproximadamente el 40 % del continente sudamericano, siendo la selva tropical más extensa del planeta. Este invalorable ecosistema posee la mayor biodiversidad del mundo y alberga aproximadamente la quinta parte de toda el agua dulce superficial disponible en la Tierra. Además de regular los ciclos del agua y del carbono, la Amazonía desempeña un papel crucial al absorber las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que contribuye significativamente a la mitigación del cambio climático. Lamentablemente, en los últimos cincuenta años, entre el 17 % y el 20 % de este valioso hábitat ha sido devastado. Distintos estudios advierten que, si se sobrepasa el umbral del 25 % de deforestación en la Amazonía, se corre el riesgo de llegar a un punto de no retorno. Esto resultaría en la pérdida de la capacidad de regeneración de estos territorios y pondría en peligro su función vital como el pulmón vegetal más grande del planeta.

En medio de una creciente preocupación internacional por este desastre ambiental, el próximo 8 y 9 de agosto, los jefes de Estado de los ocho países amazónicos (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela) se reunirán en la ciudad brasileña de Belém con el objetivo de reimpulsar el Tratado de Cooperación Amazónica (TCA) y fortalecer institucionalmente a la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA).

El ecocidio de la Amazonía venezolana

Venezuela alberga aproximadamente el 6,73% del bioma total de la Amazonía, principalmente en los estados de Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro. Esos estados, en su conjunto, representan aproximadamente la mitad del territorio nacional venezolano y albergan al 8,5% de la población total del país, incluidas 24 etnias indígenas. A pesar del valor medioambiental de estos territorios, y de que un 40% de ellos son áreas protegidas por ley, durante la última década la Amazonía venezolana ha sufrido los efectos negativos de una irresponsable política gubernamental que ha causado daños muy graves e irreversibles a esos frágiles ecosistemas.

Durante la última década, el colapso de la industria petrolera venezolana llevó al régimen chavista a centrar su atención en la explotación intensiva de las riquezas minerales en la zona sur del Orinoco. Se estima que esa región alberga, entre otros minerales valiosos, alrededor de siete mil toneladas de oro, lo que representa la sexta reserva natural de oro más grande del mundo. En el año 2016, Nicolás Maduro decretó como "Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco" a un área que abarca más de 112.000 Km2 de la Amazonía venezolana, extensión territorial que excede el tamaño de isla de Cuba. De acuerdo con el portal de investigación InSight Crime, "el oro de Bolívar ha sido un salvavidas económico para el gobierno venezolano, que le ha permitido acceso limitado a los mercados internacionales, eludiendo las sanciones impuestas por Estados Unidos".

Hoy en día, el impacto de esta política extractivista ha sido tan negativo que la ONG ambientalista SOS Orinoco no ha dudado en catalogarlo de "ecocidio”. La expansión descontrolada de la minería ilegal, la deforestación de más de 140.000 hectáreas de bosques primarios, la contaminación y destrucción de las cuencas hidrográficas y de sus ecosistemas acuáticos, el crecimiento exponencial de la violencia criminal en la zona, así como el desplazamiento forzado y la violación de los derechos humanos de las etnias originarias, son solo algunos de los efectos perversos ocasionados por esta política gubernamental. Estos hechos han sido documentados en numerosos informes e investigaciones de reconocidas organizaciones ambientalistas, tanto a nivel nacional como internacional.

Según denuncia SOS Orinoco en sus informes 2021 y 202, "el Arco Minero ha promovido la minería depredadora, la violencia y la pérdida de soberanía del Estado venezolano, dentro y fuera de la poligonal de dicho arco. La violencia es liderada por los grupos armados organizados (GAO) y por la FANB, quienes se coordinan, reparten y disputan el poder minero, dejando en el camino a muertos, desaparecidos, desplazados, y un nuevo orden que se sustenta en el tráfico de oro, gasolina, mercurio y personas”.

Despliegues militares para proteger el medioambiente

Desde mediados del 2022, en medio de acusaciones por parte de ONG ambientalistas y organismos internacionales de derechos humanos, así como de enérgicas protestas de las poblaciones indígenas que residen en la Amazonía venezolana, y la persistente anarquía y violencia que ha arraigado en estos territorios, Nicolás Maduro inició una serie de operativos militares en contra de la minería ilegal en la región de Guayana venezolana.

De acuerdo con los voceros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), las operaciones militares Escudo Bolivariano Autana y Roraima, desplegadas en el territorio Amazonas Parque Nacional Yapacana, apuntan a la protección ambiental, a la erradicación de la práctica de la minería ilegal, a la expulsión de los grupos que operan en esta zona y a iniciar un proceso de recuperación del área afectada por la actividad extractivista.

La minería ilegal continúa "indeteniblemente” en la Amazonía venezolana

Estas acciones militares, sin embargo, no han convencido a las ONG ambientalistas y defensoras de derechos humanos en Venezuela, las cuales han acusado al régimen de Nicolás Maduro de querer maquillar con ellas su "política minera depredadora” en la Amazonía venezolana.

InSight Crime denunciaba, a finales del año pasado, que estos operativos militares eran simplemente intentos del régimen de Maduro de tomar el control de la explotación minera, pues "por falta de capacidad tecnológica y control territorial, gran parte de la actividad minera en ese estado es controlada por los sindicatos y no por el gobierno. Estas bandas se llevan una tajada del oro producido en las minas que controlan, lo cual reduce la cantidad que termina en manos del gobierno”.

Estas apreciaciones has sido reiteradas por Erick Camargo, del Observatorio de Ecología Política de Venezuela (OEP), quien ha señalado que los operativos militares ordenados por Nicolás Maduro "no han sido en pro de frenar la extracción minera, sino parte de una lucha de poder armada por el control de las minas y el comercio mineral. Las denuncias, especialmente en Yapacana, indican que la explotación minera sigue, pero ahora bajo estricta vigilancia militar, no en procura de la recuperación de los territorios devastados, sino para el control de la actividad”.

Por otra parte, la ONG Control Ciudadano, dedicada al tema militar y a la protección de los derechos humanos en Venezuela, afirmó en un comunicado de prensa, en enero de este año, que "las causas estructurales de la destrucción del Yapacana no podían ser resueltas con una operación militar. La recuperación de la plena soberanía en la frontera, al sur de Venezuela, solo sería posible cuando se reconozca oficialmente que el enemigo a combatir para la Fuerza Armada Nacional es la guerrilla colombiana, que se está consolidando cada vez más en los Estados Amazonas y Bolívar para controlar el gigantesco negocio de la minería ilegal, por los dividendos y poder que genera y sus ramificaciones”.

Es por ello que la SOS Orinoco, organización no gubernamental que viene monitoreando y georreferenciando desde 2018 la huella minera al sur de Venezuela ha calificado a la Operación Autana 2023 como una campaña mediática, y presentó informes y videos que demostraban cómo en los últimos 24 meses la minería al sur del país había seguido expandiéndose. Según esa oenegé, el régimen de Nicolás Maduro está asociado con la guerrilla colombiana y no tiene la voluntad real de expulsar a estos grupos armados del territorio venezolano. En su cuenta de Twitter, SOS Orinoco advirtió el 28.06.2023 a la comunidad internacional que "Nicolás Maduro pretende engañar al mundo ambiental en la cumbre de países amazónicos, pero la realidad de su política minera no se puede esconder: la minería ilegal continúa indeteniblemente”.

Ausencia de política y estrategia nacional frente al cambio climático

Otras evidencias de que persiste el desinterés y la falta de un verdadero compromiso por parte del régimen de Nicolás Maduro respecto de la protección de la Amazonía venezolana lo constituyen el hecho de que el Estado venezolano mantiene vigente el decreto del Arco Minero, y se ha negado a suscribir el Acuerdo de Escazú, primer tratado regional sobre derechos humanos y ambiente, así como varios de los acuerdos de la COP26 de Glasgow. A esas graves falencias se suma el hecho de que, actualmente, el país no cuenta con una política y una estrategia nacional de cambio climático, tal como lo vienen denunciando de manera reiterada los avances del Reporte Académico de Cambio Climático de la Academia de Ciencias de Venezuela.

El lavado verde de la devastadora política minera gubernamental

Dada la gravedad del cambio climático y de la crisis ambiental que se cierne hoy en día sobre el mundo, se han establecido múltiples fondos y programas internacionales que ofrecen financiamiento y recursos a los países que demuestran un compromiso real en la lucha contra la deforestación y el cambio climático. De acuerdo con Erick Camargo, de la OEP, los últimos operativos militares en contra de la minería ilegal en Venezuela formarían parte de "una clara jugada de greenwashing”, un tipo de estrategia de relaciones públicas destinada a transmitir la engañosa impresión de que el régimen de Maduro está comprometido con la protección del medioambiente, y de esta forma poder acceder a dineros de los llamados fondos verdes o fondos para la protección climática (Fondos para Reducir las Emisiones de Carbono, Fondos de Inversión en el Clima, Fondo para el Medio Ambiente Mundial, Fondo Verde para el Clima).

Esperamos que los intentos de Maduro por lavar la deteriorada imagen de su régimen en temas ambientales y presentarse como un gobernante consciente y respetuoso del medio ambiente en la próxima Cumbre de la Amazonía no engañen a la comunidad internacional, especialmente a los otros jefes de Estado amazónicos. Es fundamental que se inste al régimen venezolano a asumir con responsabilidad su deber de detener las acciones ecocidas que continúan ocurriendo en la Amazonía venezolana, y que el Estado desarrolle una genuina política de protección ambiental para estos ecosistemas tan vitales, tanto para la región como para el mundo.

20 de julio 2023

DW

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