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Opinión

Ismael Pérez Vigil

El proceso de celebración de una elección primaria el 22 de octubre de 2023, para escoger un candidato o candidata, unitario, de la oposición, continua inexorablemente; pero no es cualquier oposición, ni es cualquier candidato.

Se trata del candidato de la oposición democrática, la que se caracteriza por querer un cambio político en el país, que nos lleve a la redemocratización del mismo, a la solidificación de sus instituciones democráticas −Asamblea Nacional, Tribunal Supremo de Justicia, Contraloría, Fiscalía, Poder Electoral, etcétera−, para que controlen al Estado y se restituya el Estado de Derecho; pero sobre todo, para que se proteja adecuadamente al ciudadano y se resuelvan sus problemas más acuciantes, producto de las políticas económicas y públicas durante este último cuarto de siglo.

Tampoco es, como ya dije, la elección de cualquier candidato, sino aquel ciudadano que, compartiendo los valores anteriores, mejor represente el anhelo de cambio político que hay en el país y que obviamente, tenga opción de derrotar al candidato del régimen y de unificar a todo el país, para que se respete el resultado de esa elección, que no dudamos que lo favorecerá.

No está de más decir que lo que le corresponde a la Comisión Nacional de Primaria (CNdP) −con los recursos disponibles y escasos, valga la aclaratoria− es poner la “estructura”, la organización, las reglas que todos respeten, para que se expresen, los electores y los candidatos; contar los votos y proclamar al ganador. Corresponde a los candidatos y los grupos que los apoyan, sean partidos u organizaciones de la sociedad civil, atraer, motivar a la gente, para que él que resulte ganador, no sólo sea el que obtenga más votos, sino que tenga también el suficiente respaldo para llevar adelante su programa de transformación del país.

Veamos entonces y aclaremos dos de los pasos más recientes, dados y en curso, por parte de la CNdP:

Nombramiento de las juntas regionales.

Al momento de ser publicada esta nota, ya están juramentadas las Juntas Regionales, que prevé el Reglamento de la Primaria, en los 24 estados del país. Son 240 venezolanos que se incorporan activamente a las actividades de la CNdP para llevar adelante el evento electoral.

El proceso de selección y juramentación de estas Juntas sufrió un retraso de tres semanas, con respecto a la fecha pautada en el Cronograma, que era el 19 de marzo; todo retraso es indeseable, pero, ese retraso, no compromete el desarrollo del evento previsto para octubre de 2023, toda vez que la designación de las Juntas y su juramentación, no es un evento crítico. Fue y es, sí, un evento importante, significativo, un paso que había que dar con extrema rigurosidad y de allí que la Comisión se tomó todo el tiempo necesario para darlo con solidez.

Buena parte del retraso se debió al alto número de postulaciones, más de 1200, para más de 800 postulados −pues algunos recibieron más de una postulación− que había que revisar y evaluar cuidadosamente para llenar 240 posiciones. En algunos casos la CNdP se encontró que faltaban datos para evaluar adecuadamente a los postulados: números de C.I, teléfonos o correos para contactarlos; algunos de los propuestos no habían sido consultados o no habían aceptado la postulación; en otros casos se tenía que comprobar su independencia política, de partido político o posible candidato; en otros casos algunos de los posibles seleccionados no disponían del tiempo para dedicarse a la actividad; en fin, el examen de las credenciales de cada uno tenía que ser muy cuidadoso para evitar errores y enmiendas posteriores y obtener el resultado que se obtuvo, que si bien algunos de los postulados con credenciales y currículo suficiente no fueron seleccionados, la experiencia con los seleccionados y el entusiasmo durante la juramentación nos demostró que todos ellos son inobjetables.

Por ello, en el documento que se publicó dando a conocer la designación de las Juntas, la CNdP no tuvo ninguna duda en afirmar que:

“… hoy podemos decir que hemos completado el gran equipo que desde las regiones nos acompañará en la tarea de organizar este proceso y llevarlo a la mayor cantidad de electores posible dentro del territorio nacional… A partir de ahora contamos con estos 240 miembros de las Juntas Regionales y también con ustedes, ciudadanos, que en los estados se acerquen con entusiasmo y compromiso a estos equipos y ofrezcan su esfuerzo a su junta regional para la Primaria.”

Juramentadas las JR −se les hizo además entrega de su Reglamento de funcionamiento y los Lineamientos de Comunicaciones que deben tomar en cuenta− la CNdP visitará cada una de las regiones para reunirse con las Juntas e iniciar el trabajo de: seleccionar los centros de votación, el número de mesas, los miembros de mesa y otros importantes detalles de la logística para un exitoso proceso electoral el 22 de octubre: “…En los próximos días, previa juramentación por medios digitales, comenzaremos a trabajar de forma coordinada, para lograr una elección transparente, confiable y plural en cada entidad federal del país.” (Ver en este vínculo los integrantes de las Juntas Regionales: https://t.co/jMLPIlIOSJ )

Formato para inscripción de candidatos por iniciativa propia.

La segunda decisión reciente de la CNdP, que creo importante mencionar y aclarar, fue la publicación de un Formulario para la recolección de firmas o manifestaciones de voluntad, para proponer candidatos para el proceso de Primaria. (Ver: https://t.co/i9vUB8PfeN) Ese formulario, establecido en los artículos 8.8 y 27 del Reglamento Marco de la Primaria, tal como dice en su encabezado, es para los candidatos que se postulan por iniciativa propia; es decir, aquellos que no son propuestos por alguno de los partidos políticos que apoya el proceso de elección Primaria, puesto que la CNdP no se rige por las normas del CNE o el TSJ para considerar quienes son y quienes no, los partidos políticos que pueden participar en este proceso electoral.

En algunos casos, ese formulario generó dudas y confusiones, algunas de las cuales son genuinas, pero otras pretenden desconocer o negar la labor de la CNdP. En todo caso, las dudas fueron aclaradas mediante un video, que circuló por las redes sociales de la CNdP (ver: https://t.co/BSA5bv40yz), en el cual el presidente de la Comisión aclaró las diversas formas en que se pueden proponer candidatos para participar en la primaria de la oposición democrática:

“La primera es la de los factores políticos proponentes de la primaria o que respaldan el proceso, los cuales pueden realizar postulaciones sin necesidad de recoger firmas. Allí se encuentran todas las organizaciones de la Plataforma Unitaria y también otros factores políticos que se han sumado al proceso, como UPP89, Vente Venezuela, y Fuerza Vecinal, entre otros”. La otra vía es la de la recolección de firmas o manifestaciones de voluntad de un porcentaje de los electores inscritos en el Registro Electoral (RE); pero que, en opinión de la CNdP, expresada por su Presidente, ese porcentaje “… se refiere al 0,5% del RE, como también puede considerarse cumplido el requisito si se presenta esa manifestación de voluntad de al menos 0,5% de los electores inscritos en al menos 12 entidades federales.”

Algunas de las “dudas” de personas que hicieron referencia al Formulario, se centraban en el temor de que esas firmas, nombres y cédulas de quienes apoyan la inscripción de algún candidato, pudieran caer en manos inescrupulosas y ser utilizados para intimidar y chantajear a los electores, como bien sabemos que ocurrió en el pasado. En ese sentido, el Presidente de la CNdP, Jesús María Casal, aclaró que: “La identidad de los electores quedará resguardada, ese es un principio inderogable de nuestro reglamento y de los factores que guían nuestra actuación… [pues] … las firmas serán protegidas desde su recepción, tras lo cual se procederá a la verificación de los requisitos y las rúbricas serán destruidas.”

En cualquier caso, sea que el candidato lo postule algún partido político que haya manifestado su apoyo al proceso de primaria, o sea que lo hace mediante la recolección de firmas para postular candidatos por iniciativa propia, en el cronograma de la CNdP se fijó un Registro Preliminar de los precandidatos a la Primaria desde el 8 hasta el 23 de mayo, período tras el cual se discutirá con los candidatos su aporte económico al proceso de Primaria y se comprometerán con: un Programa Mínimo de Gobierno, el respeto de las normas y reglamentos del proceso y a reconocer sus resultados y apoyar al que resulte electo. Una vez concluido ese proceso, los candidatos a la primaria podrán postularse desde el 24 de mayo al 23 de junio.”

Conclusión

Aún con retrasos, que no afectan el desarrollo del proceso y que, al contrario, la rigurosidad con que se dan esos pasos lo fortalecen, como dijimos en el párrafo introductorio, sigue la marcha inexorable del proceso de Primaria y en una próxima entrega comentaremos los pasos que se están dando con el Registro Electoral, la elaboración de los Reglamentos de la Primaria y el voto de los venezolanos en el exterior; si es que antes no se produce alguna decisión con relación a la participación o no del CNE, en el proceso de Primaria.

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

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Jesús Elorza G.

Los jóvenes deportistas no lograban entender a qué se referían las autoridades deportivas del país, cuando anunciaban la celebración de los Juegos del ALBA en el territorio nacional, desde el 21 hasta el 28 de abril 2023. Todos pensaban que esas parodias de eventos deportivos habían pasado a la historia puesto que, no se realizaban desde hace doce años. Su más reciente versión fue en el año 2011.

Pero, más que las fechas, lo que llamaba la atención de los atletas, entrenadores y dirigentes deportivos era todo lo concerniente a las razones que motivaron la puesta en escena de esa parodia de juegos ya que, las organizaciones deportivas del ciclo olímpico relacionadas con nuestro país, (ODEBO- ODESUR-ODECABE-ODEPA- COI), no tuvieron ni tienen ninguna relación con la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América, ALBA. Esta situación motivó a muchos miembros del sector deportivo venezolano a revisar distintos materiales históricos, económicos, políticos y deportivos para tener una visión más clara con respecto a los referidos juegos.

Los hechos más relevantes conseguidos señalaban claramente que el surgimiento de esa organización fue producto de una alianza política estratégica entre el dictador cubano Fidel Castro y Hugo Chávez para expandir, en el plano del regionalismo, todas las demandas y banderas levantadas por el conjunto de actores y movimientos sociales antineoliberales orientados hacia la edificación del Socialismo del Siglo XXI. En este esquema quedó claramente definido que las orientaciones ideológicas del proceso provendrían con carácter de exclusividad del dictador Fidel Castro y el apoyo económico lo asumiría totalmente Hugo Chávez, el ungido como nuevo mesías debido al incremento sin precedentes de la renta petrolera. El 14 de diciembre de 2004 en La Habana, Cuba, celebrado en el teatro Karl Marx, se firma una Declaración Conjunta de los Comandantes Fidel y Chávez dando paso al nacimiento oficial de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América.

Tras la llegada de Evo Morales a la presidencia de Bolivia, en abril de 2006, el país andino se convierte en el tercer miembro del organismo.

Nicaragua, con Daniel Ortega al frente, es el cuarto país en entrar a formar parte del Alba, en 2007, un año antes de que lo hiciese la Honduras de Manuel Zelaya.

Tras el golpe de Estado contra el presidente Zelaya, Venezuela decidió la salida de Honduras de Petrocaribe para evitar que la ayuda económica de Caracas fuese a financiar al Gobierno impuesto. La salida de Honduras se concreta en enero de 2010.

Ecuador es el último de los miembros más activos del Alba en entrar al organismo, en 2009, año en el que se cambia el nombre de la institución, que pasa a llamarse Alianza.

El ALBA lo completan Antigua y Barbuda, Dominica, Santa Lucía y San Vicente y Las Granadinas. Actualmente, tiene nueve países miembros.

Haití, Irán y Siria son miembros observadores del Alba, lo que siempre generó gran polémica.

El nuevo mesianismo promovido por Fidel en la figura de Chávez, comienza a proyectarse a través de donaciones, exoneraciones de deudas, descuentos en la venta de petróleo, compra de bonos de la deuda y algunos otros tipos de caridad hacia los países integrantes. Los poderes petrolero y financiero de Venezuela, ahora en cuestión, han ejercido en el Alba un influjo magnético. Al margen de pactos bilaterales y Petrocaribe, un club de consumidores de petróleo diseñado por Hugo Chávez para proyectar su propia influencia política en las Antillas, decir sí al Alba era el camino más fácil para obtener acceso a combustibles baratos, la eliminación de aranceles entre algunos países y la facilitación de alianzas regionales. Las exportaciones venezolanas a los socios promediaron durante el último quinquenio unos 4.000 millones de dólares al año.

El nuevo y populista mesías, billete en mano, dio la más cordial bienvenida al banquete a todos los miembros del ALBA con la consigna “Pidan que hay” para comprometerlos en el proyecto revolucionario Socialismo del Siglo XXI.

Ni cortos ni perezosos, los invitados comenzaron a pedir:

-El cubano pidió construcción de 150 casas por año, refinerías, electrificación, 100.000. barriles diarios de petróleo, pago de 1.500 dólares mensuales para cada médico de Barrio Adentro, planta de lubricantes y aceites, apoyo al sector turismo, planta de gas licuado, creación de una compañía naviera, 1.500 dólares mensuales para cada entrenador al servicio de Barrio Adentro Deportivo.

-Seguidamente el boliviano siguiendo el ejemplo del cubano se dejó de vainas y pidió con su cara muy lavada, 150.000 barriles mensuales de diésel, flota de helicópteros Super Puma, buque petrolero, planta termodinámica, insumos químicos para la producción de coca y financiamiento de 5.000 becas de estudio.

-Nicaragua no peló ese boche y solicitó suministro de petróleo, programas de salud y educación, viviendas, energía eléctrica y construcción de una refinería.

-Dominica con cara de yo no fui, se limitó a pedir diez millones de dólares para la construcción de un aeropuerto.

Antigua y Barbuda, San Cristobal y Nieves, San Vicente, Las Granadinas, y Santa Lucia se pegan a la teta de los recursos provenientes de:

-Fondo ALBA-CARIBE con 50.000.000 de dólares para el financiamiento de programas sociales y económicos para los países del caribe.

-Fondo Petro-Caribe con 743.000.000 de dólares para cubrir la distribución de 170.000 barriles diarios de petróleo a los países del caribe.

En síntesis, en este contemporáneo Festín de Baltazar desde la creación del ALBA en el 2004 a la fecha de hoy 2023 el régimen venezolano bajo la directriz de la dictadura cubana ha despilfarrado más de ¡¡¡100.000 millones de dólares!!! En su pretendida, ineficaz y fracasada política de diseminar por toda América y el mundo el falso Socialismo del Siglo XXI.

Todo está muy bien, dijo un atleta. ¿Pero cómo queda el deporte en esa populista y dictatorial política del ALBA?

Bueno, ese festín o banquete que se dieron y se siguen dando los miembros del ALBA a costilla de los recursos económicos de Venezuela no se podía quedar sin el postre y a partir del año 2005 dieron paso a la creación de los Juegos del ALBA con el mismo esquema político que rige a la alianza. Es decir, que Venezuela paga todo. Y así lo hemos visto como las sedes de las 4 ediciones de los juegos (2005-2007-2009-2011) solo han sido repartidas entre la dictadura cubana y la venezolana con el agravante que nuestro país paga todo lo concerniente a transporte, alojamiento, alimentación y materiales de todas las delegaciones con el agregado que, en las dos ediciones celebradas en la Habana, Cuba, el régimen venezolano pagó las remodelaciones y la construcción de instalaciones deportivas.

Luego de 12 años sin celebrar los referidos juegos, ahora en este año pretenden reactivar su celebración nuevamente en nuestro país y con el mismo esquema “Venezuela paga todo”….que mantequilla. Mientras tanto, nuestros atletas no tienen los recursos para prepararse y representar al país en los Juegos Centroamericanos y Panamericanos que se realizaran este año. Con la invitación a los atletas rusos a participar en los juegos se estaría preparando el terreno para anunciar el envío de milicianos a combatir en la invasión a Ucrania…fin de mundo.

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Observatorio Electoral Venezolano

La desconexión con la política, la falta de alternativas en el liderazgo y la desconfianza hacia el sistema abonan a la desmotivación de los venezolanos, sobre todo los jóvenes mayores de 18 años, a la hora de cumplir con su deber de registrarse en el padrón nacional de electores y así quedar habilitados para ejercer su derecho al sufragio.

Un cruce entre el registro de cedulados y la base de inscritos en el Registro Electoral (RE) sugiere que, para el año 2024, 3,3 millones de personas con entre 18 y 30 años no estarán inscritos en el RE. Pero, si se traen las proyecciones de disminución demográfica producto de la migración, se debe asumir entonces que para esa fecha 2,4 millones de personas mayores de 18 años en Venezuela no estarán inscritas en el RE. Si no se implementan acciones pronto, claro está.

¿Por qué el desencuentro juvenil con el deber cívico de inscribirse en el RE y poder ejercer el derecho al sufragio? Porque tienen desinterés por la política. Porque sienten una profunda desconexión con la oferta de liderazgo disponible en Venezuela. Porque no ven alternativas. Porque aprecian que el sistema electoral está construido para dar la victoria siempre al mismo contendor; no confían, están llenos de mitos. Y porque opinan que el voto solo tiene valor en democracia.

Las anteriores afirmaciones son parte de los resultados de la investigación “Los jóvenes venezolanos y la política. Una visión cualitativa”, recién presentada por Estadolab, un centro de reflexión y acción social cuyo objetivo fundamental es contribuir a superar la fragilidad estatal en Venezuela y a transformar la crisis actual en una oportunidad de desarrollo. Este estudio fue realizado junto al Centro de Investigaciones Populares Alejandro Moreno.

Esta investigación cualitativa se basó en cinco focus group en la región capital y en 21 entrevistas en profundidad a jóvenes menores de 30 años en varias ciudades del país que no están inscritos en el RE.

¿Quiénes componen esta parte de la población? Una generación pragmática, digital, que nació en la era Chávez, en tiempos de alta polarización política, y que creció en la era Maduro, con la inestabilidad económica, el desabastecimiento, el apagón y la pandemia. ¿Y qué buscan? Estabilidad. La mayoría trabaja para costearse los estudios y para apoyar en la casa. Han desarrollado, pues, gran sentido de la responsabilidad.

¿Qué sienten estos jóvenes sobre la política? Según la investigación citada, hallaron estas cuatro tendencias:

1. Desinterés. La describen como un esfuerzo agotador e inútil y como terreno del conflicto.

2. La participación, cuando se da, es una pantalla. Consideran que no son tomados en cuenta y que, cuando los llaman, es “para hacer bulto”.

3. La definen como un desastre. Sostienen que todos los políticos son iguales y que solo los mueve sus propios intereses y no el servicio a la gente.

4. La califican como el terreno del engaño y la dominación. Perciben la práctica política venezolana como algo muy distante de su razón de ser.

¿Qué opinan sobre la democracia? De nuevo la investigación resalta cuatro ideas, fundamentalmente positivas, con la madre y los abuelos como los grandes reservorios de memoria democrática:

1. La describen como un sistema que permite la participación plural, de todos.

2. La asocian a la presencia de oportunidades de calidad e igualdad en el acceso a ellas.

3. La entienden como la posibilidad de que las personas tengan libertad de elegir lo que quieren y lo que necesitan.

4. Advierten que en Venezuela está mal implementada. Ahí es donde se vierten inconformidades e ideas negativas, con la experiencia nacional, pero no con el concepto en abstracto.

¿Resignificar el voto?

La investigación encontró que los jóvenes consideran que el voto tiene la función única de elegir. No lo resignifican. Ignoran que, en otros contextos, el voto también ha sido un ejercicio social conducente a movilizaciones o desencadenante de eventos democratizadores.

En su línea de investigación de experiencias comparadas, el politólogo John Magdaleno ha hallado 44 casos en los cuales transiciones a democracia tuvieron lugar con motivo de elecciones que las facilitaron. “La elección sí puede funcionar si se la acompaña con otros instrumentos. No es una varita mágica”, expresa Magdaleno en un video reciente publicado por Estadolab.

Entre las recomendaciones para la acción que esta organización ofrece al cierre de su estudio cualitativo se cuentan la necesidad de apelar a la responsabilidad y al sentido del deber, presentar a los jóvenes el dilema estratégico de participar sin condiciones (se abren posibilidades) y de no participar (fracaso asegurado), presentarles la política como algo necesario y, por último, el de informarlos con argumentos racionales a ellos, que surfean mejor el fenómeno de la desinformación.

Pero la investigación también advierte una idea clave: el por qué los jóvenes venezolanos no quieren participar está lejos de explicarse por mera apatía. Hay barreras estructurales para la participación. Veamos.

La barrera que aporta el CNE

La más reciente Encuesta Nacional sobre Juventud (ENJUVE) hecha y publicada por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) entrevistó a más de 8.000 jóvenes en 2021, el año de las más recientes elecciones en Venezuela. Al preguntarles a quienes dijeron ser abstencionistas por qué no votarían en las elecciones regionales y municipales de noviembre de ese año, 42 % de la muestra alegó que no estaba inscrito en el RE.

En junio y la mitad de julio de ese año, 45 días, tuvo lugar la más reciente jornada especial de inscripción y actualización de datos en el RE que haya dispuesto el Consejo Nacional Electoral (CNE), el administrador del registro de electores del país.

En la práctica no llegaron a 1.000 los puntos disponibles en toda la geografía nacional. De hecho, como demostró un análisis de Súmate, el 50 %, más de 500 de las 1.141 parroquias de Venezuela se quedó sin punto para registrarse en el RE. Y algunos otros puntos funcionaron en sedes de comunas, bases de misiones, edificios públicos y comandos policiales, alejados de los tres criterios que, según la legislación electoral, deben regir la ubicación de estos espacios:

1. Facilidad de acceso para los electores.

2. Presencia en sectores de difícil acceso / mayor concentración.

3. Garantía para todos los sectores de la población.

En la actualidad, el carácter continuo que define el RE apenas se observa en las 24 oficinas regionales electorales (ORE) del CNE, una por capital de estado. Ante el grande y creciente rezago existente entre la realidad poblacional y nuestro registro de electorales, los 24 puntos ahora disponibles se tornan absolutamente insuficientes, son una capacidad instalada absolutamente deficitaria en relación con las tareas de inscripción y actualización de datos en el RE que el CNE debe acometer de cara al próximo ciclo electoral.

En un país con recurrentes problemas de movilidad y precariedad en la prestación de servicios públicos, los tiempos de jornadas especiales del RE deben ser mucho más amplios y la disposición de puntos mucho más cercana a los electorales, como dicta la legislación. La municipalización y parroquialización del RE es, insistimos en esto, materia urgente.

Boletín 103

Primera quincena, abril de 2023

https://oevenezolano.org/2023/04/boletin-103-razones-del-desencuentro-juvenil-con-el-re-y-el-voto/?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=103

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Maxim Ross

Observamos un creciente interés por el tema Ciudadanos y Ciudadanía y por el grado de poder que podrían tener, no solo en nuestro territorio sino fuera de él[1]. Encontramos también un llamado a aumentar su participación en asuntos de interés público, pero sin hallar una fórmula que potencie ese objetivo. En general, y es lo que registramos, su poder se manifiesta, principalmente, a través de la protesta y las demostraciones de calle, dando lugar a la creencia de que esa es su única manera de expresión.

También, desde luego, existen múltiples expresiones de ese poder, cuando contabilizamos las muchas organizaciones de la sociedad civil que lo revelan, tales como los gremios profesionales, los sindicatos, las organizaciones de defensa de derechos humanos, civiles y políticos que habitan en distintos países pero que, normalmente, se identifican con intereses particulares a ellas y no persiguen un objetivo más general, el cual equipare su presencia activa con el resto de los poderes públicos y con las organizaciones políticas.

En el caso de estas últimas ellas monopolizan esos intereses generales gracias a la representación que ejercen mediante el componente electoral. Nos inspira una frase tomada de la excelente y breve historia elaborada por Derek Heater que dice así:

Pero si la ciudadanía se reduce simplemente el hecho de presionar unas pocas letras de un teclado (para votar, nota nuestra) ¿no estamos consintiendo la apatía?[2]

En el fondo de lo que se trata es que esas organizaciones, en la medida que se articulen sobre un propósito de mayor alcance y de interés nacional, terminen potenciando la sociedad civil a la que pertenecen. Como consecuencia de lo antes dicho, en estas notas elaboramos una sucinta evaluación de las distintas versiones que hemos encontrado en nuestro país, proponiendo abrir una discusión sobre el tema y exigiendo un mayor peso de los ciudadanos en los asuntos públicos y de interés general. Para comenzar y ubicar a nuestros lectores en el tema presentamos una breve referencia de su evolución a lo largo del tiempo.

Esclavos, súbditos, ciudadanos, súbditos, ciudadanos, ¿súbditos?

Puede extrañar la forma en que iniciamos este modesto examen, pero queremos dar cuenta de cómo fue la trama de esta práctica y este concepto a lo largo de la historia pues, como se sabe, la humanidad ha pasado por todas ellas ilustrando, a nuestra manera de ver, dos asuntos importantes. Por una parte, comprueba que cada una de esas etapas ha sido superada por una constante lucha por la igualdad y la libertad en su más amplio sentido, lo que quiere decir que la “ciudadanía” no se consigue gratuitamente, pero que, a la vez, su consecución no es una garantía de supervivencia.

Por otra parte, y aun a pesar de lo dicho, esa historia revela también que el hecho ciudadano parece tener presente y futuro, a pesar de las amenazas políticas que pesan sobre el género humano con todas esas nuevas expresiones de poder que hoy llamamos “neo-populismo” en sus distintas aristas o del inmenso poder que han tomado los Estados nacionales. Por esa razón, colocamos una interrogante a la palabra súbditos, si acaso la apatía y la pasividad vuelven a triunfar. Sin embargo, aun así la historia nos dice que se pueden sembrar esperanzas de su supervivencia, como bien nos defiende Heater:

“Todo lo narrado en este libro es la historia de una forma de identidad socio política que ha sobrevivido desde el año 700 a.C. hasta el 2000 de nuestra era a través de procesos de continuas metamorfosis. No hay razones, pues, para pensar que la ciudadanía no pueda seguir adaptándose y, por tanto, sobrevivir.” (Pág., 265)

Dicho esto, pasamos a examinar las distintas posturas y exigencias que se han realizado en nuestro medio clamando por un mayor peso y más participación en los asuntos que más nos preocupan, especialmente en lo que respecta al deterioro de nuestro ordenamiento democrático y al nivel y la calidad de vida de la gran mayoría de la población venezolana. Todo ello con el fin de evaluar en qué medida pueden contribuir a aumentar el Poder Ciudadano.

Ciudadanos: ¡Uníos!

Los primeros registros de participación proviene de distintas personalidades e instituciones que han hecho un llamado para que los ciudadanos se unan, como suma de individuos, todos en uno, podría decirse y levanten su voz frente a los acontecimientos que nos acogen. Lo característico y significativo de esta versión es que no se formaliza de manera orgánica y queda limitado a un mero llamado sin potenciar sus fuerzas.

Cuando presentamos esta interpretación no despreciamos el inmenso valor que tiene un emplazado de esa naturaleza, en tanto cada individuo tome conciencia de que su rol en la sociedad va más allá de sí mismo, pero si ese clamor no logra encontrar nichos de representatividad o participación más colectivos, o asociativos pierde su eficacia y potencialidad. Individuos aislados difícilmente incrementan el Poder Ciudadano.

Organizaciones Ciudadanas

Precisamente, para superar esa condición de aislamiento que, desde luego, crea pasividad, apatía y, consiguientemente, desesperanza, ese individuo termina focalizándose y acercándose a alguna organización que se asemeje a sus intereses específicos, comúnmente a los más cercanos verbigracia, la comunidad o la vecindad, pero puede concurrir y asociarse en organizaciones de mayor calibre que tienen un objetivo específico, tales como las de defensa de derechos humanos, civiles, políticos, ecológicos o económicos.

Sin embargo, aun cuando estas organizaciones logran alcanzar un gran efecto en la opinión publica, a nivel nacional e internacional y han propuesto importantes cambios y resultados en distintos frentes de la acción humana y gubernamental, tienen la debilidad de que su basamento defensivo y conceptual es, esencialmente, de orden moral y ese, que debería ser su gran poder potenciador, termina opacado o atenuado por la comparativa e inmensa influencia y capacidad de los gobiernos y los Estados.

En nuestro caso, un sinnúmero de organizaciones de ese tipo logran sobrevivir apenas, porque su autonomía no se fundamenta en la posesión de recursos propios y requieren de apoyos externos, nacionales o internacionales, frente a las arremetidas de un Estado que lo tiene todo en su sus manos y en su haber. Además, por sus características propias, no se consolidan en una organización más amplia, de un objetivo general. Queda solo, en su defensa, ese poder moral a que aludimos, pero sin la consiguiente contrapartida que logre equipararlas a otros poderes. De nuevo, nadie puede negar el significativo efecto que tienen en mejorar sustantivamente la práctica de los hechos que defienden, pero difícilmente pueden pasar de allí.

Ciudadanía y capacidades

Obviamente, de lo antes dicho y de la experiencia histórica se desprende que su fuerza y poder dependen de qué tipo de capacidad acumulan. Nos sirve de ejemplo la presencia ciudadana que se encuentra en gremios que la tienen como es el caso de los sindicatos que representan la fuerza laboral que mueve un país. Razón por la cual se volvieron tan poderosos. Otros gremios representativos de capacidades son, desde luego y en primer lugar, los empresariales quienes poseen la contrapartida económica del capital y de allí su también poderosa influencia.

Después de ellos, apelando al mismo criterio que va más allá de un componente moral o ético, están los gremios profesionales de médicos, abogados, docentes, etc., etc., a lo que se suma hoy, el poseer conocimientos y tecnologías como fuerzas propulsoras, las que, sin duda, son formas muy representativas de poder ciudadano. Solo, de nuevo, que este queda limitado a sus fines específicos. Una suma de ellos, articulados sobre un objetivo más amplio podría potenciarlos adicionalmente.[3]

Poder Comunal

Otra de las expresiones de ese poder es el que va desde la Asociación de Vecinos hasta la ahora recreada Comuna, pero debemos tener en cuenta lo que nos dice la historia cuando se trata de evaluar las capacidades y condiciones de existencia de una y otra. Las primeras, la de los Vecinos toma auge por la consolidación de las grandes ciudades y por la existencia de problemas comunes a ellos de menor envergadura. La Comuna, por su parte, refresca el ambiente de los pequeños pueblos de la antigüedad, más de carácter rural que urbano que precedieron a las nuevas ciudades.

Al evolucionar la sociedad hacia lo nuevo, a la Ciudad y a la Ciudad-Estado y al Estado Nacional, la Comuna, aunque permanece, dejó de tener la misma influencia. El Gobernador y el Ayuntamiento fueron sustituyéndolas en poder o cobijándolas cuando las ciudades y los Estados crecieron.

En el caso venezolano, el intento de regresarle poder a la Comuna se debilitó por dos vías. En primer lugar, por la poca vigencia misma que posee, dada la magnitud y calibre de los problemas que aquejan a una sociedad moderna como la nuestra, la que exige soluciones de tamaño “nacional” para superarlas, En segundo lugar, y quizás más importante que lo anterior, fue su extrema supeditación al Estado y su subordinación política al partido de gobierno.

Poder Ciudadano en la Constitución vigente

Enfrentamos ahora la ficción de “poder” que se insertó en la Carta Magna, el cual proviene del rescate del ideario de Bolívar con lo del Poder Moral Republicano, en el que se privilegia el valor ciudadanía cuando se crean las figuras del Defensor del Pueblo y del Fiscal quienes, se supone, representarían genuinamente la voluntad del colectivo, pero bajo la circunstancia, que de entrada mina su poder, por su afiliación y dependencia del Estado venezolano.

Por un lado, porque sus recursos financieros provienen del Presupuesto Nacional, con lo cual están sujetos a las aprobaciones respectivas del Poder Ejecutivo y del Legislativo[4]. Por el otro, porque los funcionarios designados para ejercer esos cargos, si bien provienen de decisiones y postulaciones de “diversos sectores de la sociedad” terminan siendo elegidos por el Legislativo, quien tiene la potestad de removerlos de sus cargos o, inclusive si esas postulaciones no se materializan, termina designándolos.[5]

Las otras expresiones de poder ciudadano en dicha legislación se reúnen en su Capítulo IV en el que se encuentran las figuras del Referendo, la revocatoria de mandatos, las asambleas de ciudadanos, el cabildo, etc. etc.” cuyas decisiones serán de “carácter vinculante”, como allí se indica.[6] De todas ellas, solo una, el Referendo ha sido ejercido pero, como bien sabemos, su puesta en práctica muy contaminada por su elevado componente político y por los otros poderes. Como se puede comprobar fehacientemente ese “poder ciudadano” resulta en una ficción dentro de la Constitución vigente.

Poder Ciudadano

Una vez realizado este repaso por la historia de la Ciudadanía y las distintas expresiones que hemos podido explorar en nuestro medio, cabe hacerse la pregunta de qué contenidos y condiciones debería tener una autentica representación de Poder Ciudadano. Decimos, entonces, que no basta con apelar a todos los ciudadanos, individualmente encarnados, si estos no cuentan con un mínimo de organicidad y asociación que los agrupe y que tampoco basta con poseer todo el peso de un poder moral para que esa Ciudadanía tenga la fuerza necesaria y hacerse valer frente a los restantes poderes.

También la historia nos deja otra primera lección, cuando capacidades, privilegios y propiedad forman parte de su fortaleza y progreso. Como consecuencia de lo antes dicho, a esa fortaleza moral hay que añadirle capacidades intelectuales, profesionales o económicas para que tenga el poderío y la robustez necesarios. Desde luego, lo que otra vez la historia nos comprueba es el que el dúo propiedad y ciudadanía están esencialmente atados y que, sin esta combinación, las posibilidades de ejercer un efectivo Poder Ciudadano se ven limitadas. En el caso venezolano peor todavía.

Poder Ciudadano y Poder Estatal

Un breve inventario de las relaciones de propiedad entre el Estado venezolano y sus ciudadanos lleva a un profundo desbalance porque, se podría decir, que ese Estado “lo tiene todo”, como veremos más adelante. Comencemos con lo principal: el petróleo del que se ha apropiado completamente y donde la participación ciudadana es inexistente. Se comprenderá, que esto de Poder Ciudadano sin afectar esa propiedad es, más allá de ingenuo, engañoso.

Luego, para completar el cuadro es bueno saber que el Estado venezolano es dueño de entre 46% y 50% de la propiedad venezolana, especialmente la agraria, según distintos autores[7] Seria demasiado evidente concluir en que, sin enfrentar esta cualidad del Estado venezolano poco se puede avanzar en construir Poder Ciudadano.

Para concluir

Nadie desea que esta realidad se concrete de una vez y menos con las malas experiencias “revolucionarias”, por lo que promover una ruta de secuencias, de pasos que alcancen al final el objetivo deseado es lo que se propone. Por esta razón, poder moral, sumado a capacidades, a una mayor organicidad de los ciudadanos, aunada a cambios sensitivos en el sistema de propiedad, comenzando con el estatal, pero no dejando de lado el resto, puede progresivamente hacer valer la tesis de un más poderoso y más influyente Poder Ciudadano.[8] Lo más importante es tener clara conciencia de los objetivos, valores y medidas que deberían unificarnos.

[1] Algunas referencias internacionales lo comprueban. Solo como ilustración el auge de Ciudadanos en España, la apelación de Macron a ellos en su primera elección. El Movimiento de los “Indignados”

[2] Derek Heater. “Ciudadanía. Una breve historia” Alianza Editorial, 2007. (pág. 259)

[3] Siempre decimos que nos gustaría ver a los médicos defendiendo a los ingenieros y viceversa.

[4] Articulo 273 El Poder Ciudadano es independiente y sus órganos gozan de autonomía funcional, financiera y administrativa. A tal efecto, dentro del presupuesto general del Estado se le asignará una partida anual variable.

[5] Articulo 279

[6] Articulo 70

[7] Ver Ross, M, el “El Fin de Petrolia y Una Nueva Venezuela”. pág. 87/89

[8] La propuesta de una Plataforma Cívica, sumada a las tesis de Construcción de Ciudadanía y los experimentos comunitarios no politizados pueden ofrecer un camino de soluciones.

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​José E. Rodríguez Rojas

Hace 50 años se publicó la primera edición del libro “Persona non grata” escrito por el intelectual chileno Jorge Edwards, fallecido recientemente. El éxito del libro opacó el resto de la obra literaria de Edwards por la cual fue galardonado con varios reconocimientos, entre los cuales destaca el Premio Nacional de Literatura de Chile (1994) y el prestigioso premio Cervantes en 1999.

En el libro citado Edwards vuelca su experiencia como representante diplomático del gobierno de Salvador Allende, en los primeros años de la década de 1970, ante el régimen de Cuba dirigido por Fidel Castro. El diplomático chileno debía preparar el terreno para restaurar las relaciones entre los dos gobiernos y abrir la embajada de Chile en la isla. Durante su estadía en Cuba el escritor se reunió con todos los sectores, en particular los relacionados con la cultura, muchos de los cuales eran críticos del régimen de Castro. En su condición de diplomático tenía acceso a las tiendas oficiales en las cuales expendían licores y delicateses vedados a la mayoría de los cubanos. Con ellos organizaba reuniones a las cuales asistían poetas y escritores cubanos que podían por unos momentos escapar de las penurias que implicaba vivir en la isla.

Después se enteraría, por boca del propio Fidel Castro, que estas reuniones eran espiadas por los agentes secretos del régimen el cual se enteraba en detalle de lo tratado en las mismas. Como era de esperar los poetas y escritores que asistían se desahogaban quejándose de las carencias diarias que sufrían y de sus limitaciones para escribir y publicar con libertad. Un hito importante en relación a este tema, fue el caso del poeta Heberto Padilla quien fue detenido por los cuestionamientos expuestos en una de sus obras, torturado y obligado a realizar una autocrítica pública en la cual confesó su supuesta conducta contrarevolucionaria y denunciaba a otros poetas y escritores. Edwards fue un testigo de primera línea de la tragedia del poeta Padilla; en este sentido su obra da voz a los intelectuales cubanos perseguidos por el régimen de Castro.

Al final el mismo Castro se reunió con el escritor chileno y le hizo saber la posición del gobierno y su desagrado en relación a los contactos de Edwards con los creadores cubanos, declarándolo persona non grata y exigiéndole que en un plazo prudencial abandonara la isla. Edwards abandona Cuba y se dirige a París donde Pablo Neruda había sido designado como embajador de Chile. Una vez en la capital francesa hace del conocimiento de Neruda los detalles de su desencuentro con Castro y su régimen. Neruda le da su apoyo e informa de ello al gobierno de Allende. Igualmente lo hacen algunos intelectuales que hasta ese momento habían apoyado al régimen de Castro, como Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir y Mario Vargas Llosa, iniciándose un progresivo distanciamiento de éstos con el régimen. Vargas Llosa en particular ha sido un acérrimo crítico de la dictadura desde ese momento.

Si bien en una primera instancia la reacción de los círculos intelectuales es desfavorable y Edwards es condenado al ostracismo; en la medida que el tiempo avanza se profundiza en éstos la fractura sobre el tema cubano, alentada por los creadores perseguidos por los Castros y su régimen. A finales de la década de 1980 Reinaldo Arenas y Jorge Camacho, dos disidentes cubanos exiliados, dirigen una carta a Fidel Castro emplazándolo a convocar un plebiscito luego de treinta años de ejercer un poder omnímodo sobre la isla. La Carta de Paris como se le conoce halló muchísimo eco en el mundo intelectual y concitó la firma de cien personalidades del mundo de la cultura como Octavio Paz, Juan Goytisolo, Yves Montand, Federico Fellini, Gerard Depardieu.

El régimen de Castro hizo cabildeos a nivel internacional que lograron amortiguar el impacto de los cuestionamientos de los intelectuales cubanos y del libro de Edwards; una vez que la Unión Soviética le retira su apoyo el líder cubano comienza desesperadamente a buscar una nueva inserción internacional y un nuevo mecenas. En este contexto se adscribe al Movimiento de los Países No Alineados que en un momento dado fue presidido por Carlos Andrés Pérez (CAP) lo cual le granjeó el apoyo de Venezuela y otros países.

En su nueva condición fue invitado a la investidura de CAP en su segundo gobierno. En esa oportunidad cerca de 900 intelectuales venezolanos firmaron una carta que buscaba servir de contrapeso a la Carta de Paris. En su comunicación los venezolanos le manifiestan “su respeto a lo que él como conductor de la revolución cubana ha logrado en favor de la dignidad de su pueblo y de América Latina” afirmando a continuación “que solo la ceguera ideológica puede negar el lugar que ocupa el proceso que usted representa en la historia de la liberación de nuestros pueblos”. Esto le saldría caro a algunos de los firmantes una vez que el chavismo llega al poder e inicia su política represiva, siguiendo el guion elaborado por Castro y su régimen. Varios de los firmantes se vieron obligados a huir hacia países vecinos a fin de poner su humanidad en resguardo de la ira de régimen chavista descontento con sus críticas.

Una evaluación de largo plazo nos evidencia que la obra de Edwards hizo una contribución importante al dar voz a los intelectuales perseguidos por los Castros, que dentro y fuera de Cuba han presionado por un cambio. Ello ha puesto en evidencia la naturaleza del gobierno cubano como un Estado policiaco, que ha tendido a reproducir en los más mínimos detalles los rasgos represivos del régimen estalinista. Debido a ello el libro todavía mantiene su vigencia al punto que continua siendo una obra prohibida en Cuba.

Fuentes:

Edwards, J. 2006. Persona non grata. Alfaguara Editores. Santiago de Chile.

El Mundo. 2014. Jorge Edwards “Persona Non Grata” 40 años después. 23 de julio.

Martínez, Ibsen. 2014. Los de entonces ya no somos los mismos. El País. 5 de junio.

Profesor UCV

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Ignacio Avalos Gutiérrez

Alrededor de mil expertos acaban de firmar una carta publicada por el Future of Life Institute con el objetivo de llamar la atención sobre el inmenso riesgo que suponen los últimos descubrimientos y creaciones en el ámbito de la denominada Inteligencia Artificial General Ampliada (AIG por sus iniciales en inglés).

Dicho en pocas palabras, en ella muestran sus posibles riesgos y la apremiante necesidad de establecer ciertos criterios que la encaminen y regulen, argumentando que compite con la inteligencia humana y constituye una “potencial amenaza para la humanidad”. Se trata, añaden, de una carrera fuera de control para desarrollar e implementar mentes digitales cada vez más poderosas, dejando ver en un horizonte no tan lejano, transformaciones que modelen la vida humana en todos los espacios sociales, estableciendo parámetros muy distintos a los vigentes en el siglo XX, a una velocidad que rebasa la capacidad de responder oportunamente a sus consecuencias.

Afirma el filósofo Yuval Harari, uno de los que respalda el documento, que a medida que la inteligencia artificial domine el lenguaje natural, crece el peligro, porque eso significa que se puede “piratear y manipular el sistema operativo de la civilización”; además de que, a través de la generación de imágenes, se hace menos distinguible la línea que separa la realidad de la manipulación.

Se pide una “taima”

El texto al que me refiero se pregunta si “…debemos desarrollar mentes no humanas que con el tiempo nos superen en número, inteligencia, obsolescencia y reemplazo, arriesgándonos a perder el control de nuestra civilización” Y llama, por tanto, a encarar urgentemente la cuestión, solicitando a todos los laboratorios que suspendan de inmediato, durante al menos seis meses, “el entrenamiento de sistemas de IA más potentes que GPT-4”, subrayando que el cumplimiento de la medida pueda ser verificado por parte de los gobiernos. Se solicita, así pues, una “taima”, como se decía antes para pedir tiempo por algún motivo, y suspender la acción en un evento, por ejemplo, un partido de futbol o de beisbol.

Con esta propuesta se espera que los laboratorios trabajen durante ese lapso en el diseño de protocolos de seguridad que puedan ser auditados por expertos independientes. Se trata, en fin, de que se pueda llegar a precisar reglas a nivel universal que fijen la dirección y la utilización de la AIG, a partir de los valores humanos.

La interrupción de las actividades durante un semestre ha generado dudas. El mismo Elon Musk, cuyo apoyo a la carta ha generado cierto asombro, ha expresado que “…solo serviría que algunas empresas, estatales o privadas realicen avances en la oscuridad a la vez que restringiría la posibilidad de hacerlo a todos los demás”. Propone, en su lugar, “la creación de laboratorios de IA de código abierto con recursos informáticos financiados con fondos públicos, que actúen de acuerdo con las normativas dictadas por las instituciones democráticas”. Entiende uno, entonces, que las grandes empresas se opondrían a cualquier intento de crear protocolos de seguridad oficiales y no es pecar de suspicaz creer que en varias partes del mundo aprovechen la ocasión para sacar ventajas económicas de la “taima”.

Principios éticos

Por otra parte, cabe señalar que en parecida dirección a la sugerida en la declaración divulgada, hay iniciativas importantes, entre las que cabe citar, a título de ejemplo, las que se llevan a cabo la Unión Europea, y la reciente decisión del Presidente Biden de establecer políticas y normas públicas que fijen el desenvolvimiento de la AIGA.

Igualmente, tras la opinión de los mil expertos, la UNESCO a solicitado a los países que apliquen sin demora su Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial, adoptada por unanimidad por los 193 Estados miembros de la Organización, y que proporciona las garantías necesarias para reconocer el control humano sobre ella, como un nuevo derecho.

Has subido el tono de las alarmas, sobre todo a partir de la aparición del ChatGPT-4, por lo que ha significado en el avance del lenguaje natural automatizado. Se sostiene, entonces, la necesidad de adoptar de manera apremiante, principios éticos que orienten el diseño, la fabricación, la prueba y el uso de robots y de la inteligencia artificial, haciéndolos compatibles con el respeto a la dignidad y valores humanos en todas sus dimensiones.

Todavía estamos a tiempo me dice un amigo que sabe mucho de estas cuestiones. Ojalá, dice uno, que no sabe tanto.

El Nacional, miércoles 12 abril 2023

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Jimena Canales

La pregunta ¿qué nos hace humanos? irrita a los filósofos más sofisticados tanto como a la gente común. ¿Nos distingue el uso de nuestro lenguaje, nuestra capacidad de crear arte, el amor que sentimos hacia el prójimo, nuestra conciencia del universo, o nuestras aptitudes técnicas, de raciocinio o de imaginación? Ya que todas las respuestas admiten excepciones y objeciones, podríamos argumentar que esta es una de las más grandes preguntas de todas. Está conectada con temas tan importantes como qué hace que valga la pena vivir o cuál es la importancia y el deber de conservar una vida. También está relacionada con los problemas que nos llevan a actuar inhumanamente y a olvidar lo mejor de nuestra especie.

Apenas hay escritor o filósofo que no haya intentado responder la cuestión. Muchos han dedicado su vida y obra entera a tal enigma. Podría agregar a muchos grandes pensadores a la lista de aquellos que han pensado en este tema, pero me limito a anotar algo que ha eludido a todos: indagar qué son los humanos desde la perspectiva de los humanos es ya una estrategia comprometida. Si verdaderamente quieres saber quién eres, tienes que averiguar qué dicen de ti.

Empecemos por preguntarnos cómo las computadoras aprendieron a distinguir entre un humano y un no humano. Pongámonos en su lugar. Según ellas, ¿cuáles son las cualidades únicas de los seres supuestamente “humanos”?

LAS ELECCIONES DE 1996

Los primeros retos alrededor de la distinción de los humanos remontan a octubre de 1996. Durante las campañas electorales a la presidencia de Estados Unidos, la compañía Digital Equipment Corporation (DEC), luego adquirida por Compaq y fusionada con Hewlett-Packard, lanzó un nuevo servicio en internet. Era un concepto muy novedoso: una página web recopilaba y mostraba datos de encuestas sobre los candidatos presidenciales. El entonces presidente y candidato demócrata Bill Clinton se perfilaba de nuevo como ganador. Su competidor era el senador Bob Dole del Partido Republicano. Como parte de su estrategia, Clinton prometía invertir en el desarrollo de la internet y, junto con su vicepresidente Al Gore, anunció su estrecho compromiso con la Next Generation Internet (NGI). El gobierno estadounidense vislumbraba transformaciones importantes para la economía y la sociedad que llegarían en un futuro próximo. De acuerdo con sus previsiones, las computadoras conectadas en red cambiarían la manera en que las personas se relacionarían entre ellas y con su entorno: “La internet proporcionará un espacio poderoso y versátil para los negocios, la educación, la cultura y el entretenimiento, [donde] la vista, el sonido e incluso el tacto se integrarán a través de potentes computadoras, pantallas y redes […] La gente usará este ambiente para trabajar, realizar operaciones bancarias, estudiar, comprar, entretenerse y visitarse unos a otros.”

Ese otoño los votantes escuchaban atentos las promesas dadas por los candidatos, incluyendo entre ellas la “Next Generation Internet”, que afectaban su popularidad. Algunos de ellos consultaban la página de Digital Equipment Corporation que mostraba, minuto a minuto, cómo subían o bajaban en las encuestas. Pronto se notó un problema con los datos que mostraba la página: había personas que ingresaban repetidas veces a su candidato preferido en la encuesta. En vez de mostrar quién era realmente el candidato más popular, la encuesta mostraba cuál de todos tenía más simpatizantes cibernautas tramposos.

Pronto el problema en las encuestas de internet incrementó: los programadores aprendieron cómo crear bots –una abreviación de robot aplicada a un software–. Los bots podían ingresar datos automáticamente manipulando los resultados. En esos casos, la encuesta no solo no mostraba la preferencia de la población votante, sino que ni siquiera mostraba la preferencia de los seres humanos, ya que las respuestas provenían de los bots. Como precaución, el servicio de encuestas ideó una traba en contra de estos nuevos actores y comenzó a mostrar una imagen de la “bandera estadounidense en una posición aleatoria en la pantalla y luego solicitó al usuario que hiciera clic en la bandera antes de ingresar una opinión”. La solución, aunque de pinta muy patriótica, era defectuosa. Rápido, los programadores crearon bots que podían perseguir las banderas en la pantalla, de manera automatizada, y hacer clic en ellas para ingresar aún más entradas en la encuesta. Críticos del nuevo sistema, entre ellos un ingeniero llamado Mark D. Lillibridge, pronto notaron cómo era “fácil escribir un programa que reconociera la bandera estadounidense y simulara un clic; por lo tanto, este método no sirve para restringir de manera efectiva el acceso de los agentes electrónicos”.

En casos como este fue claro que la manipulación y el fraude en el control de la información chocaban contra los ideales de quienes defendían la internet. En agosto de 1998, en la cumbre anual sobre “Ciberespacio y el sueño americano” en Aspen, Colorado, Ira C. Magaziner –encargado del proyecto durante la administración Clinton– afirmó que en la nueva era de la revolución digital “la censura y el control de contenido no solo son indeseables, sino imposibles en la práctica”. Su predicción probó ser optimista y equivocada. Regular a los cibernautas humanos era casi imposible, pero controlar a los bots resultó aún más difícil. Empresas como Digital Equipment Corporation batallaban en distinguir a los usuarios individuales de los duplicados, y a los seres humanos de los seres automáticos, ya que algunos usuarios se dedicaban a crear programas computacionales que podían imitar a los humanos, a los cuales podrían suplantar sin problemas y sin poder ser identificados.

Los bots pronto comenzaron a desempeñar roles más activos en la web. Durante el otoño de 1998, otra encuesta vía internet hizo historia. Un sitio web pidió a los usuarios que votaran por el mejor departamento de informática en las universidades del país. Los estudiantes de la Universidad Carnegie Mellon encontraron una manera de enviar miles de votos mediante programas automatizados. Al día siguiente, los estudiantes del mit desarrollaron un programa rival. Este resultó ser más eficaz. mit ganó con 21,156 votos, en comparación con los 21,032 de Carnegie Mellon, mientras que otras escuelas recibieron menos de mil. En este caso, la encuesta manipulada por bots había funcionado mejor de lo que se pensaba, aunque sin reflejar la opinión de los votantes humanos. El resultado indicaba qué universidades tenían los mejores programadores de bots, los mejores manipuladores de encuestas por internet y, por ende, los mejores departamentos de informática.

Durante estos años, a pesar de los desafíos que mostraba la regulación de internet, los retos se consideraron, en su mayoría, de una manera positiva. A menudo, se continuaba asociando al nuevo medio con la libertad de expresión, el libre flujo de información, la democracia y el antitotalitarismo. En buena medida se ignoraban los retos de la desinformación, las fake news, las teorías conspiratorias que creaban burbujas y cámaras de eco donde la información quedaba atrapada, y la perniciosa y sutil difusión de propaganda política. Cuando en el 2000 el presidente Bill Clinton discutió la posibilidad de que China se uniera a la Organización Mundial del Comercio, minimizó la capacidad de censura de ese país gracias a la nueva tecnología que prometía cambiar el orden global. De acuerdo con el presidente, los intentos de los chinos de “tomar medidas enérgicas contra internet” serían inútiles, ya que censurar internet era “como tratar de clavar gelatina en la pared”. Se equivocó: censurar a los humanos que usan internet no era difícil, incluso fue mucho más fácil que controlar a los bots.

Si bien los pioneros del mundo de internet como Alan Turing y Joseph Weizenbaum intentaron crear programas que imitaran a los humanos, el desafío para el próximo milenio dio un giro de ciento ochenta grados: ahora sería distinguir los unos de los otros. Una de las primeras solicitudes de patentes presentadas con este fin buscaba evitar que los usuarios crearan cuentas de manera automática a fin de tener múltiples accesos a los servicios de suscripción en línea. Su idea era novedosa: solicitaba que los usuarios identificaran un “patrón de validación gráfica”. Según sus creadores, entre ellos Lillibridge, el nuevo invento “evita o dificulta la creación automática de múltiples cuentas de usuarios mediante el uso de scripts de programación o técnicas similares”. No cualquier patrón funcionaba, sino solo aquellos “diseñados de tal manera que se dificulte la identificación usando las técnicas de reconocimiento óptico de caracteres”. Por primera vez en la historia de internet, se había encontrado una barrera efectiva entre los usuarios humanos y los no humanos que poblaban el universo cibernético. Pero la barrera pronto probó ser muy porosa y la distinción entre los actores demasiado burda.

LOS CAPTCHA

Los avances en la programación de bots llegaron a tal punto que alrededor de 2003 se acuñaron las siglas CAPTCHA de “Completely Automated Public Turing test to tell Computers and Humans Apart”, a raíz del trabajo del guatemalteco Luis von Ahn y del venezolano Manuel Blum, entre otros. Su presentación en la conferencia internacional de criptografía Eurocrypt, que tuvo lugar en Varsovia en 2003, y el artículo titulado “CAPTCHA: Using hard ai problems for security”, publicado en las actas del evento, ayudaron a popularizar el nuevo término. Sus creadores se mostraron poco optimistas de poder encontrar una solución totalmente eficaz. “No hay forma de demostrar que un programa no puede pasar una prueba que un ser humano sí pudiera pasar, ya que hay un programa, el cerebro humano, que sí lo hace”, escribieron. Al equiparar las habilidades de procesamiento de los cerebros humanos con los programas de computadora, ponían en primer plano una situación muy novedosa que empezaba a marcar la época. Los antagonistas en esta guerra ya no se definían únicamente como computadoras versus humanos, sino como una serie de “adversarios”, algunos con intenciones “maliciosas” y otros no, que pelaban por un lugar en el universo cibernético. A partir de entonces, el problema se vería menos como una lucha entre partes ontológicamente distinguibles que como uno de “apalancamiento” de dos lados, uno contra el otro.

Al año siguiente, Compaq ganó una patente para “restringir selectivamente el acceso a los sistemas informáticos”. La compañía insistió en que “la integridad es particularmente importante si el proveedor está organizando una lotería, o realizando un concurso de popularidad o una encuesta que permita a un usuario registrar múltiples entradas”. También señalaba las necesidades de la industria de la publicidad en línea ya que “los ingresos publicitarios generalmente se basan en la cantidad de veces que se muestran anuncios cuando se realizan solicitudes de servicio”. Los motores de búsqueda (uno de los más populares en esos años era AltaVista de DEC) eran particularmente vulnerables al “page boosting” o promoción de la página. Para entonces, el desafío se consideraba una lucha entre “usuarios humanos reales” y “agentes automatizados […] que operan en nombre de los usuarios”, este último definido como “un programa de software o generador de scripts que puede imitar los accesos de los usuarios”. La tarea de controlarlos era urgente ya que “es bien sabido que muchos agentes en la internet están diseñados intencionalmente para comportarse de manera maliciosa, destructiva o ‘antisocial’”.

Los expertos en estas tecnologías se encontraban en una situación en la que todos ganaban: si un acertijo en forma de CAPTCHA funcionaba, eso probaba que se había encontrado una manera de diferenciar a los humanos de las computadoras. Si, de lo contrario, el captcha fallaba, quería decir que se había sobrepasado un obstáculo más en el gran reto de desarrollar la inteligencia artificial. Yahoo, Hotmail y PayPal se apresuraron a adoptar las nuevas tecnologías. La compañía Microsoft patrocinaba las investigaciones, sabiendo que se beneficiaría de ellas.

A pesar de los logros técnicos, la tarea que la industria CAPTCHA tenía por delante se volvía cada vez más compleja. Un número creciente de practicantes empezaban a entender su desafío como el de “probar la humanidad” lo que los obligaba a desarrollar “pruebas de humanidad”. Según crecía el número de usuarios en internet, los riesgos de confundir los actores involucrados, o peor aún, de favorecer a uno sobre el otro, se volvían cada vez más ominosos. ¿Qué pasaría si algún bot entraba al sistema y lo cerraba por dentro empleando algún CAPTCHA o sistema novedoso que previniera la entrada a los humanos? Durante la segunda conferencia internacional de Human Interactive Proofs (HIP) de 2005, el editor y ponente Daniel P. Lopresti se preguntó: “¿Sería posible que los usuarios reales (es decir, humanos) queden bloqueados si el sistema se convence de que las respuestas erróneas proporcionadas por cierto algoritmo son correctas?”

ENTRA GOOGLE

En 2009, Google adquirió una nueva prueba diseñada para mejorar el CAPTCHA tradicional, llamada reCAPTCHA y desarrollada en la Universidad Carnegie Mellon. Durante las primeras semanas de marzo de 2012, solo unos años después de que Google entrara en la competencia, la empresa implementó un nuevo sistema. De repente, las pruebas de texto distorsionado que habían caracterizado los antiguos CAPTCHA desaparecieron y ahora se pedía a los usuarios que identificaran fotografías de “números de casas extraídos de Google Street View”. Un usuario que intentó hacer la nueva prueba describió su asombro al ver el cambio. “Lo que acabo de ver se parece mucho a los números de dirección dorados atornillados sobre un revestimiento de vinilo” comunes en las casas de los suburbios americanos. Tales imágenes llevaron a sospechar a este perspicaz observador que probablemente Google tenía otra intención detrás de sus nuevas consultas. “Creo que es muy probable que Google esté decodificando los números que se encuentran en las imágenes de sus cámaras de Street View. Tal vez están intentando crear alguna característica nueva dentro de los mapas de Google”, se preguntó. Después de averiguar si otros usuarios tenían experiencias similares, concluyó: “Tengo curiosidad por saber qué está pasando ahora y qué es lo que el viejo G tiene bajo la manga esta vez.” Poco tiempo después, quedó claro que, en efecto, al forzar a los usuarios a identificar imágenes para entrar a ciertas páginas, Google utilizaba estas respuestas como datos valiosos obtenidos sin el conocimiento ni el consentimiento del usuario.

El uso de estas tecnologías había evolucionado tanto que la investigación ahora formaba parte del proyecto para mejorar el software de reconocimiento de imágenes. Desde 2005 los expertos reunidos en la segunda conferencia internacional de HIPya habían llegado a una idea similar para crear CAPTCHA con el fin de “beneficiar tanto la seguridad en línea como la investigación de reconocimiento de patrones”. Pocos años más tarde, Google implementaba ese proyecto en una escala masiva sin precedentes. Cuando un periodista del sitio especializado TechCrunch le preguntó a la empresa sobre sus intenciones reales, Google confirmó que “actualmente estaba ejecutando un experimento donde los caracteres de Street View aparecen en CAPTCHA”. Y elaboraron: “frecuentemente extraemos datos como los nombres de las calles y señales de tráfico de las imágenes de Street View para mejorar Google Maps incorporando datos tales como la ubicación y localización de negocios”. Los usuarios humanos, la mayoría sin saberlo, estaban ayudando a las computadoras a mejorar su capacidad de reconocer y clasificar imágenes. Cuando las verdaderas intenciones de la empresa salieron a luz, Google admitió haber usado los resultados de reCAPTCHA en su labor para digitalizar contenido para Google Books y los archivos de Google News. Si bien “el sistema está diseñado para reducir el spam y el fraude” también contribuye a la digitalización de un texto que provenga de materiales impresos, como libros y periódicos.

El propósito original de diferenciar a los humanos de los bots pasó a un segundo plano. Vinay Shet, gerente de productos de Google para reCAPTCHA, explicó en el blog de seguridad de la compañía las razones detrás del cambio: “Los avances en inteligencia artificial han reducido la brecha entre las capacidades humanas y mecánicas para descifrar texto distorsionado.” La agresividad de la pelea era tan clara como lo había sido en años anteriores, con bots considerados por sus oponentes como “atacadores”.

Los programadores conocían desde hace mucho tiempo la posibilidad de utilizar los datos de los humanos para ayudar a las computadoras a volverse más humanas y más inteligentes. ImageNet, un proyecto de inteligencia artificial lanzado en la Universidad de Stanford, se basó en gran medida en el “crowdsourcing” para desarrollar métodos de clasificación y categorización de imágenes. Al usar miles de voluntarios para clasificar conjuntos de imágenes ampliamente disponibles en la red, estos “datos” se convertían en “alimento” para las inteligencias artificiales. Inicialmente, ImageNet reunió a cincuenta mil personas dispuestas y capacitadas para clasificar alrededor de mil millones de imágenes, que luego sirvieron para alimentar a las computadoras. En su plática TED, Fei-Fei Li, la líder del proyecto de Stanford, explicó cómo se podría lograr un progreso enorme en la inteligencia artificial ahora que “tenemos los datos para nutrir el cerebro de nuestra computadora”.

¿Qué pasaría si más personas comenzaban a proporcionar alimentos para las inteligencias artificiales de forma gratuita, sin ni siquiera saberlo? ¿Cuál será el poder de quien se adueñe de esta inteligencia integrada con el cerebro de millones de incautos usuarios? ¿Qué propósitos tendría y contra quién estará dirigida?

Otro avance llegó el 25 de octubre de 2013, con el anuncio de que “reCAPTCHA ahora es más fácil (pero solo si eres humano)”. Los psicólogos conocían desde hacía mucho tiempo un ingenioso truco para diagnosticar trastornos mentales. Al administrar una prueba de Rorschach basada en preguntarle a un paciente qué le sugería una imagen hecha con varias manchas de tinta, los analistas podían ignorar la respuesta si se fijaban detalladamente en el comportamiento del sujeto antes y después de la prueba. Si este comportamiento les parecía extraño, el diagnóstico se hacía con base en él. Google probó una estrategia similar. Justo al momento en que un usuario intentara acceder a alguna página web protegida, la compañía empezaba a recopilar datos sobre el comportamiento de los usuarios que se confrontarían con un CAPTCHA antes de que se dieran cuenta de que estaban siendo investigados. Así, la respuesta dada al CAPTCHA dejó de ser la parte central de la prueba. De hecho, se volvió poco más que una distracción para ver cómo reaccionaban los usuarios poco antes y poco después de aplicar la prueba. Google comenzó a enfocarse en la participación total del usuario con su computadora. Los límites de la “prueba” se habían borrado y los CAPTCHA se transformaron en un desafío más dentro de una gran bolsa de trucos de observación que crecía rápidamente y en donde la privacidad del usuario desaparecía a pasos agigantados. “Eso significa que hoy en día las letras distorsionadas sirven menos como una prueba de humanidad y más como un medio para obtener una amplia gama de pistas que caracterizan a los humanos y a los bots”, explicó la compañía. Llegado el año 2014, el software desarrollado por Google para reconocer imágenes y caracteres ejecutando algoritmos de aprendizaje automático ya podía acertar en reconocer el texto distorsionado de los CAPTCHA tradicionales un 99.8 por ciento de las veces. Los humanos acertaban solo un 33 por ciento. Tal discrepancia entre las habilidades de los humanos comparados con los bots hizo que los ingenieros informáticos entraran en pánico. “Por lo tanto, el texto distorsionado por sí solo ya no es una prueba confiable”, concluyeron.

Cuando Google lanzó los nuevos reCAPTCHA, las secciones de comentarios de miles de páginas de internet explotaron con quejas de usuarios que estaban siendo bloqueados. Un empleador del nuevo sistema escribió furioso:

La distinción humanos/bots de reCAPTCHA es atrozmente mala. A partir de mis horribles experiencias con este sistema, y asumiendo que muchos otros usuarios legítimos tendrán que lidiar con lo mismo, no tuve más remedio que deshacerme de reCAPTCHA por completo. No puedo someter a mis usuarios a esta tortura y asustarlos para siempre. Esto ha ido demasiado lejos. Especialmente porque escuché que hay bots, programados para solucionar CAPTCHA, que tienen una tasa de acierto mucho mayor que la mía en este momento.

Había llegado la hora de probar otro método más eficaz. Al acercarse las fiestas decembrinas de 2014, Google y otras compañías temían perder millones de clientes que se quedaran bloqueados al intentar hacer sus compras. Para prevenir tal desgracia, en diciembre de aquel año, las pruebas de CAPTCHA cambiaron a un sistema basado en confesiones forzadas. Simplemente se les pedía a los usuarios hacer clic en un cuadro con el mensaje “No soy un robot”. Si tal clic se estudiaba en combinación con los datos de comportamiento del usuario recopilados antes y después de dar la respuesta, la nueva prueba funcionaba de maravilla. Vinay Shet lo llamó “No CAPTCHA, reCAPTCHA”. Orgulloso, contó cómo su equipo llegó a una idea tan sencilla como brillante: “Pensamos que sería más fácil preguntarles directamente a nuestros usuarios si son o no robots, ¡así que lo hicimos!” El nuevo sistema pronto fue adoptado por Snapchat, WordPress, Humble Bundle y varios otros. Gracias a ese upgrade y a partir del 3 de diciembre de 2014, el día de su lanzamiento, el acceso a usuarios humanos estuvo garantizado durante esas fechas cruciales, lo que les permitió a varios de ellos realizar “algunas compras navideñas de última hora” sin problemas.

UN LLAMADO

Un rápido recorrido por la historia de CAPTCHA muestra cómo, durante el cambio de milenio, los científicos informáticos ya no se dedicaban solamente a crear máquinas y software con habilidades o capacidades humanas; para entonces, estas tecnologías ya podían imitarnos a la perfección. El desafío para las ciencias de la computación del nuevo milenio residía en encontrar la manera más eficaz de distinguir a los humanos de las computadoras dirigidas por bots.

Millones de usuarios han visto y respondido a los CAPTCHA sin saber casi nada sobre estos, ni sobre su funcionamiento, su propósito verdadero o su historia. ¿Qué tan importantes son los cambios sutiles que estos sistemas experimentan regularmente? ¿Qué más vemos habitualmente de lo que no sabemos mucho o nada y usamos seguido sin darnos cuenta de su impacto y sus consecuencias?

La era de CAPTCHA es un llamado a un tipo diferente de acción intelectual creativa, una dirigida a amplificar el eco casi silencioso de las transformaciones tecnológicas que nos interpelan de manera codificada, abstracta y enrarecida. Debido a que no tienen límites, estos cambios desafían la categorización en términos de disciplinas. Derriban las explicaciones tradicionales basadas en las convenciones del discurso racional donde se les considera demasiado menores para ser tomadas en serio. Por ende, escapan a la atención tanto de los humanistas como de los científicos. Sin embargo, es a través de estos cambios casi invisibles que podemos ver cómo se crean y se sostienen los pilares metafísicos más importantes de nuestra era, como los que separan a los humanos de las máquinas y la ciencia del arte.

¿Qué más está ocurriendo bajo nuestros párpados que no estamos notando? Es difícil dar con una respuesta –ya que ser humano ahora no es tan sencillo como antes.

1 de abril 2023

Letras Libres

https://letraslibres.com/revista/jimena-canales-que-nos-hace-humanos/

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