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Opinión

Tulio Ramírez

El 4 enero de 2011, Chávez vetó la aprobación de lo que los diputados oficialistas calificaron como “la mejor Ley de Educación Universitaria que se ha podido hacer en este país”. Según palabras del presidente, esa ley, si bien presentaba muchas fortalezas, también tenía muchas debilidades. Una vez vetada la Ley, convocó a sus partidarios a abrir un gran debate en el país. “Abramos el compás”, dijo, ya que “merece ser discutida con amplitud”.

Chávez exhortó a los parlamentarios que asumirían sus curules el 5 de enero de 2011, a levantar la sanción de esta ley aprobada por la recién fenecida Asamblea Nacional e instó a crear una comisión nacional para promover el debate, en aras de diseñar un nuevo instrumento legal. Después de esta exhortación, no se habló más del asunto, ni en el parlamento ni en las universidades.

De hecho, durante los siguientes 11 años no surgió alguna iniciativa para retomar la discusión sobre una nueva ley que sustituyera a la vigente Ley de Universidades. Esta mora no solo es atribuible a los diferentes parlamentos; las instituciones de educación superior tampoco promovieron la reapertura del asunto.

Ese letargo contrastó con lo sucedido durante el periodo previo a la discusión del proyecto de ley que finalmente terminó aprobándose el último día de sesiones de la AN en 2010. Ante la inminente discusión, tanto la Asociación Venezolana de Rectores (AVERU) como un conjunto de profesores de diferentes universidades públicas y privadas, con más de 40 mil firmas de respaldo, introdujeron en la Asamblea Nacional dos sendos proyectos de ley que nunca fueron discutidos en el hemiciclo. Inclusive se habla de la existencia de por lo menos 6 proyectos más.

Después de transcurridos esos largos 11 años, sorpresivamente para finales de enero de 2022 vuelve a hablarse de la necesidad de elaborar y aprobar un nuevo proyecto de ley para la educación más alta en el país. De hecho, tanto el Consejo Nacional de Universidades, a través de una comisión Ad hoc, como una comisión parlamentaria, inician una serie de consultas con miras a elaborar un instrumento para ser discutido y aprobado por la Asamblea Nacional.

En los medios universitarios hay consenso en considerar que es necesario elaborar una ley acorde a los tiempos. La ley de universidades vigente aprobada en 1958 y reformada en 1970, no puede responder a las nuevas realidades y retos. No solo la complejidad de la sociedad del conocimiento amerita nuevas respuestas, sino que nuestras instituciones se encuentran hoy colapsadas, debido al agotamiento de un modelo económico rentista que ya no las puede sostener. Las IES deben adecuarse a las exigencias de un mundo globalizado que crea riqueza y bienestar dependiendo cada vez más del conocimiento y cada vez menos de los recursos no renovables.

La brecha existente entre los países productores de ciencia y tecnología con respecto a América Latina y el Caribe se agranda cada vez más. Transitar el siglo XXI con una universidad anclada en el siglo XX, amplia esta brecha. Si además de esto, se privilegia la demagogia y el populismo por sobre la excelencia y la productividad académica, la posibilidad de acortarla a mediano plazo, es una ilusión.

Sin pretender agotar el tema, algunas propuestas que valdría la pena discutir para incorporar a la nueva ley, serían las siguientes:

Una Ley para la Educación Superior y no para la Educación Universitaria. El mundo de la educación superior es y debe ser diverso. Denominar a todas las Instituciones de Educación Superior (IES) como universidades, es desnaturalizar el término y esconder la diversidad deseable que debe existir en el complejo mundo de la formación profesional. La existencia de Tecnológicos, Politécnicos e instituciones con salidas intermedias o carreras cortas a nivel técnico, diversifica la oferta y brinda alternativas en atención a las exigencias de un mercado de trabajo que se ha transformado radicalmente.

Autonomía organizativa para superar modelos poco eficientes. Este es un tema pendiente, la Ley vigente organiza a las Universidades Nacionales con una estructura estandarizada por facultades y escuelas que hoy en día ha sido superada por formas más eficientes de organización que permite un uso más racional de los recursos y talentos existentes. La Ley debe permitir a las IES, en aras de la autonomía organizativa, diseñar los modelos de organización más adecuados y pertinentes.

Fuentes alternas de financiamiento: sería ilusorio pensar que las IES públicas puedan recuperarse, sostenerse y desarrollarse a partir de un presupuesto público cada vez más comprometido y con menos afluencia de recursos financieros por la renta petrolera. Es necesario sentar las bases legales para que las IES puedan explorar fuentes alternas de financiamiento, bien a través de la creación de Fondos de Desarrollo, venta de tecnología y servicios a entes públicos y privados, incluyendo la posibilidad de ampliar su oferta académica a través de la modalidad virtual a la demanda internacional. Se obtendrían recursos económicos fuera del presupuesto que, constitucionalmente, deben asignar a las IES públicas, el gobierno nacional.

La heterologación de los salarios docentes con base a la productividad académica. La figura de la homologación salarial ha traído más inequidades que justicia. Este es un tema que hay que discutir con serenidad. Pagar los mismos salarios por escalafón y tiempo de dedicación, con independencia de la actividad real del profesor, más que estimular la productividad académica, la desestimula. Es injusto que un docente que hace tareas de docencia, investigación, gestión administrativa o extensión, perciba exactamente el mismo sueldo que aquel que solo se dedica a una sola de estas actividades.

Un Sistema de Evaluación y Acreditación de las IES. Una manera de rendir cuentas, mejorar la productividad académica y brindar un servicio educativo de calidad, es a través de la creación de un Sistema de Evaluación y Acreditación de las IES, que de manera autónoma y con criterios científicos establezca un ranking detales instituciones. Esta acreditación servirá, no sólo para asegurar la calidad de la oferta académica, también aportará información para hacer una distribución presupuestaria en función de variables que van más allá del número de estudiantes matriculados. Esta propuesta se concatena con el de la heterologación de los salarios docentes. Aquellas IES con mayor productividad de sus profesores, recibirán presupuestos para sueldos docentes, con los incrementos ajustados en función de esta productividad.

Los aquí expuestos no son todos los asuntos que deben discutirse. Seguramente hay muchas otras ideas y propuestas circulando por el país. Estas son apenas algunas de ellas.

POLITIKA UCAB

Marzo 16, 2022

https://politikaucab.net/2022/03/16/pensar-la-educacion-superior-del-sig...

 5 min


​José E. Rodríguez Rojas

Gabriel Boric es una excepción en la izquierda y ha agudizado el contraste en la misma. Mientas el líder chileno es un ferviente creyente en la democracia, la mayoría de los gobernantes de izquierda de la región son aspirantes a dictadores. La elección de Lula será más significativa por el peso de Brasil en la región. Sin embargo Lula, al igual que lo han hecho la mayoría de los gobernantes de izquierda, legitimará a los regímenes autoritarios.

Desde inicios de la presente centuria se ha dado un giro hacia la elección de gobiernos de izquierda en América Latina conocido como Marea Rosa. Esta izquierda es muy heterogénea. En un artículo publicado en el año 2006 en la revista Foreign Affairs el académico Jorge Castañeda argumentó que a pesar de la heterogeneidad, se podía observar la existencia de dos izquierdas en la región, una democrática representada por Lula y el Partido de los trabajadores de Brasil, el Frente Amplio de Uruguay y la coalición denominada la Concertación en Chile; ésta era moderna, de criterio abierto, reformista e internacionalista, es decir partidaria de una economía abierta a los retos de la globalización. La otra era autoritaria, estruendosamente nacionalista, de mente cerrada y provenía de la tradición populista de la región. Esta última izquierda incluyó en ese momento a Chávez, Evo Morales, los Kirchner y Correa de Ecuador, todos los cuales nacionalizaron empresas y se declararon activos militantes contra el imperialismo americano.

La distinción entre las dos izquierdas todavía está vigente, asegura Castañeda, aunque parece existir mayor heterogeneidad que en el pasado lo cual se debe en parte a la irrupción de una nueva izquierda en Chile liderada por Gabriel Boric. Boric representa algo nuevo. Además de las tradicionales inquietudes por la desigualdad económica mirando al Estado para reducirlas, plantea nuevos temas que considera existenciales, los cuales tienen que ver con el cambio climático, el género y el reconocimiento de las comunidades indígenas. A diferencia de Chávez y los Kirchner, Boric es un constructor de consensos. Usa los medios para establecer una compenetración con sus seguidores, no para sacarlos de quicio.

Es diferente también en otras formas, mientras la izquierda tradicional defiende las dictaduras que se declaran anti imperialista, Boric es un firme creyente en la democracia. Cuestionó la invasión a Ucrania y criticó los abusos contra los derechos humanos en América Latina cometidos por los regímenes dictatoriales de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Invitó a su toma de posesión a escritores exiliados por el régimen de Ortega.

Petro se une a Boric en su condena de las dictaduras, aunque era un fan de Chávez, critica a su sucesor, en especial por su dependencia de las energías fósiles y acusa a Ortega de crear una dictadura bananera. Sin embargo varios de los izquierdistas elegidos como gobernantes defienden a los autócratas en la medida que estos son antiamericanos. Los gobiernos de Argentina y Perú condenaron en la ONU la invasión de Ucrania pero Fernández, el presidente de Argentina, visitó a Putin el último mes ofreciendo que Argentina seria la puerta de entrada de Rusia a América Latina. La actitud de Manuel López Obrador (AMLO) al respecto ha sido contradictoria. Mientras su gobierno condenó la invasión, AMLO dice que desea tener buenas relaciones con todos los gobiernos y alabó a Cuba como un ejemplo de resistencia. Lula no se queda atrás, conocida sus estrechas relaciones con el régimen cubano no es extraño que se haya negado a denunciar a los tiranos.

Algunos de los líderes de la Marea Rosa son aspirantes a dictadores, como Morales y Correa, que trataron de reducir la independencia de los poderes como el sistema judicial. Lo mismo ha tratado de hacer AMLO pero no cuenta con el respaldo del sistema judicial y el parlamento.

Boric tiene, a diferencia de la izquierda tradicional, un punto de vista más actualizado como ampliar la seguridad social y la condonación de la deuda estudiantil, también plantea ideas liberales en el tema del aborto y los derechos de los homosexuales. El que más se le acerca es Fernández en el tema del aborto. Los otros dirigentes izquierdistas han sido más conservadores en los temas sociales y más retrógrados en temas como el ambiental.

A pesar de sus diferencias existe un sentimiento de simpatía en los nuevos dirigentes izquierdistas. AMLO habla de un eje entre Buenos Aires y Ciudad de México. Boric ha dicho que quiere trabajar estrechamente con Arce, Petro y Lula. El más significativo de ellos parece Lula debido a su experiencia y al peso de Brasil. Si es elegido Lula será alguna suerte de equilibrio entre ellos según Celso Amorim ex ministro de relaciones exteriores de Lula. Ello es deseable, pues existe el temor de que debido a sus estrechas relaciones con el régimen cubano utilice la influencia de Brasil en la región para canalizar sus planteamientos y los del régimen de Maduro, en detrimento de la oposición de ambos países.

Referencia

Nota: este escrito está basado, en su mayor parte, en una traducción libre del artículo: The Economist. 2022. A new group of left wing presidents takes over in Latin America. Mar 12th

Profesor UCV

 4 min


Jesús Elorza G.

En todas las academias de béisbol, el comentario entre los jóvenes peloteros, los entrenadores y los padres y representantes era uno solo: ¿La espiral de violencia que se está presentando alrededor de las actividades de las academias? El asesinato de un entrenador, el atentado al dueño de una academia de béisbol, videos con amenazas de hombres armados y una decena de extorsiones —en distintas modalidades— a empresarios y figuras ligadas a la pelota son algunas de las manifestaciones diarias que se presentan alrededor de los campos de juego. Y todo el mundo señala que, todo esto es originado por la incursión de los “pranes” en el negocio de las academias.

Los jóvenes practicantes, con sobrada razón solicitan permanentemente que les expliquen qué está pasando y cuáles son las medidas que tomarán para superar esta delicada, por no decir, peligrosa situación. “Aquí en Aragua, todas las academias, les pagan un porcentaje a los pranes de Tocorón. Al que no paga, lo matan”, dijo uno de los entrenadores.

Para reforzar su señalamiento, se permitió recordar el caso de “José Luis Alviarez Alecio, entrenador deportivo que, se encargaba de formar a varios adolescentes, considerados talentos para llegar a Grandes Ligas, en una improvisada y modesta academia de béisbol que funcionaba en el estadio José Casanova Godoy. Lo mataron porque se negó a pagar una extorsión.

- ¿Cómo se llegó a esta situación? Que alguien nos explique, fue la unánime expresión de todas aquellas personas que tienen una relación directa o indirecta con estos centros deportivos.

Uno de los entrenadores, dirigente regional de la agrupación “Gente del Deporte” intervino para intentar una aproximación a las causas del problema planteado. Todos ustedes, deben recordar que en nuestro país hasta el año 2005, existían 22 granjas de béisbol representativas de los equipos de las Grandes Ligas; pero el régimen chavista provocó una reducción progresiva de las mismas, llegando a quedar solamente cuatro de ellas para el año 2015.

Este vacío lo llenaron las academias privadas. El negocio de firma de peloteros fue tan prospero que entre el 2 de julio de 2015 y el 15 de enero de 2022, unos 69 jóvenes venezolanos firmaron por más de US$1 millón con alguno de los 30 equipos de la Major League Baseball (MLB) en Estados Unidos, mientras que más de 2.000 —un promedio de 350 por año— han pactado por montos que van de 10.000 a 990.000 dólares. El récord del bono más elevado para un venezolano lo tiene Kevín Maitán, quien recibió US$4,2 millones en 2016. El negocio se hizo tan rentable, que apareció un nuevo socio “El Tren de Aragua”, la mega banda que opera desde la cárcel de Tocorón.

-Pero, se preguntaban todos ¿Y que hizo el gobierno?

Bueno, dijo el entrenador. Se los voy a explicar, utilizando como símil un juego de béisbol:

-Primer Inning:

Los colectivos surgieron durante la presidencia de Hugo Chávez, después de que Chávez creara sus organizaciones principales, los Círculos Bolivarianos.​Según Joseph Humire, director del Centro por una Sociedad Libre Segura, los colectivos se basaron en las milicias iraníes Basij, observando que Chávez tuvo reuniones personales con funcionarios iraníes que incluían al comandante de los Basij, el brigadier general Mohammad Reza Nadqi.​

Chávez encomendó a los colectivos que fueran «el brazo armado de la revolución bolivariana», y el gobierno les ofreció armas, sistemas de comunicación, motocicletas y equipo de vigilancia para ejercer control en las colinas de Caracas, donde se le prohíbe la entrada a la policía. Algunas armas de las que se ha alegado que se les ha otorgado a los grupos incluyen fusiles de asalto, subametralladoras y granadas.​Miembros de colectivos han atacado a protestantes, periodistas, estudiantes, religiosos y a personas sospechosas de ser críticas al gobierno, a veces con la anuencia de fuerzas de seguridad y en algunos casos incluso coordinando abiertamente con ellas.​

Hay entre 20 y 100 diferentes colectivos en Venezuela, siendo los grupos más destacados los Tupamaros, el Frente Francisco de Miranda, Alexis Vive, La Piedrita y Ciudad Socialista Frente 5 de Marzo. Fermín Mármol León, criminólogo venezolano y autor de “Cuatro crímenes cuatro poderes”, declaró que «si la revolución pierde la presidencia mañana, los colectivos inmediatamente se convertirán en una guerrilla urbana»

El Estado venezolano ha ido formando toda una organización de civiles armados, adosándolos a la estructura de poder estatal, para la realización de crímenes e intimidación hacia un sector de la población civil, afinando, de esta manera, una maquinaria de represión para que los colectivos trabajen en conjunto con las fuerzas estatales, situación que comienza a ser denunciada en diversos organismos internacionales

-Segundo Inning

Las zonas de paz de Venezuela fueron quizás una de las evidencias más contundentes de la errática e irregular relación entre el gobierno y el crimen organizado.

Concebidas en 2013 como respuesta a la espiral de homicidios y violencia, las zonas de paz debían suspender los operativos policiales y ayudar a las bandas en distritos violentos, a cambio de que estas entregaran las armas, ayudaran a mantener la paz y dejaran todo tipo de actividades ilegales. Esto vino de la mano de 19 planes de seguridad, que trataron de frenar los homicidios en el territorio venezolano y fracasaron.

La primera zona de paz se instauró en el estado de Miranda, antes de la creación de otras en Aragua, Guárico y Caracas. Entre los integrantes más destacados podemos citar a El Tren de Aragua, la banda de El Koki y la de Carlos Capa.

-Tercer Inning

Por su parte, la directora del sistema penitenciario de Venezuela, Iris Varela, no ha ocultado su creencia de que los presos también deben usarse en defensa del gobierno de Maduro. Una de sus famosas expresiones, es aquella en la cual señala que “Los Colectivos armados son pilar de la defensa de la patria". En una entrevista concedida a InSight Crime en julio de 2019, Varela afirmó que “hasta 45.000 reclusos podrían defender a Venezuela de una intervención militar extranjera”. Expertos en seguridad también dijeron a InSight Crime que “Varela mantiene comunicación con el cabecilla de El Tren de Aragua, Niño Guerrero, en la prisión de Tocorón”.

-Cuarto Inning

El Tren de Aragua se formó con el sindicato de la construcción del tren en el estado Aragua, obra cuyo inicio en el 2009/2010 según el Plan Socialista Nacional de Desarrollo Ferroviario 2006 por desidia nunca llegó a concretarse y cuyos miembros procedieron a dedicarse a actividades delictivas como extorsión, secuestros, robos y homicidios.​ El Tren de Aragua ha sido responsable de asesinatos y extorsiones con el objetivo de aumentar su control territorial sobre el narcotráfico y el contrabando.

-Quinto Inning

Las zonas de paz (barrios populosos) creadas tras el pacto firmado de no agresión, firmado entre las bandas con José Vicente Rangel Avalos, hoy día están convertidas en zonas de guerra en Caracas.

-Sexto, Séptimo y Octavo Inning

La institucionalización del cobro de peaje para poder tener acceso al servicio de gas, compra de gasolina subsidiada y bolsas de alimentos.

-Noveno Inning

En Venezuela funcionan 195 academias registradas en la Asociación Venezolana de Agentes de Beisbol (Avab), y un centenar más que operan de forma independiente. Son organizaciones privadas que se dedican al reclutamiento y formación de niños y adolescentes con potencial para llegar a las Grandes Ligas. También actúan como intermediarios y gestionan la contratación y firma de los prospectos. En este mercado deportivo, de alta rentabilidad, hace presencia la delincuencia organizada mediante los mecanismos de extorsión, cobro de peajes, cobro de vacunas, amenazas de muerte o a través de una nueva modalidad como es la de ser dueños de “La Pran Academy”.

Gracias por la explicación, dijeron todos los presentes. Pero, la preocupación ahora era mayor, puesto que, el umpire de este juego, que es la autoridad gubernamental, a cada jugada de robo siempre decreta safe.

 6 min


Moisés Naím

A comienzos de su presidencia, en 2000, Putin ofreció una larga entrevista televisada. Habló de su visión sobre el futuro de Rusia, compartió recuerdos de su juventud y reflexionó sobre lo que había vivido y aprendido. Contó, por ejemplo, la lección que le dio una rata. Siendo muy joven, Putin y sus padres vivían en un pequeño apartamento en un precario edificio en Leningrado (hoy San Petersburgo) que, entre otros problemas, sufría de una infestación de ratas. El joven Putin las perseguía con un palo. “Allí, recibí una lección rápida y duradera sobre el significado de la palabra ‘arrinconado’ cuenta Putin. Y añade “Una vez vi una rata enorme y la perseguí por el pasillo hasta que la llevé a una esquina. No tenía adónde correr. De repente se arrojó sobre mí y la esquive, pero ahora era la rata la que me perseguía a mí. Afortunadamente, fui un poco más rápido y logré cerrar la puerta de golpe.”

Así, desde muy joven, Putin entendió que una rata acorralada puede volverse peligrosamente agresiva. Es una lección que no debemos olvidar. Pero ¿qué pasa si en vez de ser atacada, queda atrapada en una ratonera?

La ratonera es una trampa para atrapar ratones. Consiste en una caja en la cual hay una puerta por donde puede entrar el ratón. Adentro, hay un mecanismo donde hay un pedazo de queso. Al tomar el queso, el ratón dispara un resorte que cierra la puerta y lo deja en la ratonera sin poder salir. Está atrapado. Esto mismo les pasa a los dictadores contemporáneos. Entraron al palacio presidencial atraídos por el queso, que en este caso es el poder, y quedaron atrapados. Si dejan el poder, ponen en peligro su libertad o hasta su vida, así como las de sus familiares y cómplices. Su alto cargo también les permite preservar mejor las enormes fortunas que se han robado. Obviamente, lo normal es que los dictadores no tengan deseo alguno de abandonar el poder.

La metafórica ratonera que atrapa a los dictadores en el poder ilustra uno de los grandes retos del mundo de hoy. ¿Qué suerte se le debe dar a los dictadores? En el pasado, aquellos que no eran asesinados o encarcelados y lograban huir con su mal habida fortuna solían radicarse en los paradisiacos lugares frecuentados por la realeza europea. Ahora, los tiranos que pierden el poder terminan en Europa, pero no en Mónaco o Biarritz sino en la Corte Penal Internacional que funciona en La Haya.

La impunidad de la que disfrutaron un buen número de dictadores desapareció cuando el expresidente de Chile, Augusto Pinochet, fue arrestado mientras visitaba Londres en 1998. Esa medida es una expresión de la nueva doctrina de derechos humanos: la “jurisdicción universal”. Esto marcó el comienzo de una nueva era de responsabilidad por violaciones graves de los derechos humanos. Para un dictador como Nicolás Maduro, por ejemplo, dimitir significa ir a la cárcel. Vladimir Putin confronta el mismo riesgo.

Naturalmente, esta realidad hace a los dictadores más obstinados a la hora de aferrarse al poder. No tienen garantía alguna de que la impunidad que les puedan prometer otros gobiernos sea duradera. Las circunstancias, las alianzas y los gobiernos cambian, y los nuevos gobernantes pueden decidir que no están obligados a honrar los compromisos de sus predecesores. Para estos dictadores, el único gobierno confiable es el que ellos presiden y las únicas fuerzas armadas que los defenderán son las que ellos comandan.

Este es uno de los problemas más espinosos de nuestro tiempo. ¿Se debe buscar un acuerdo con dictadores responsables de la muerta de miles de inocentes? O, más bien, la ética, la justicia y la geopolítica obligan a tratar de derrocar a estos dictadores?

No hay respuestas fáciles. ¿Cuántas muertes se evitarían si se llegase a un cese el fuego en Ucrania? ¿Es aceptable hacer un trato con Putin para que retire sus tropas a cambio de acceder a algunas de sus condiciones? Para muchos esto sería inmoral y la única salida aceptable es salir de Putin. Otros mantienen que la prioridad es detener las muertes de inocentes.

No hay respuestas obvias a estas preguntas. Pero al menos hoy sabemos que las respuestas pueden ser moldeadas por países donde reina la democracia. De todas las horribles noticias que ha producido la invasión de Putin hay una buena nueva que nos debe dar esperanza: las democracias han demostrado que pueden trabajar en concierto y aumentar su capacidad para enfrentar colectivamente los males que afectan el planeta. Esta es una oportunidad para que la agenda la marquen los defensores de la libertad y no los tiranos.

18 de marzo 2022

La Tercera

https://www.latercera.com/opinion/noticia/columna-de-moises-naim-el-dict...

 3 min


Laureano Márquez

Con mucho tino, el poeta rumano Mircea Cărtărescu (disculpen yo tampoco sé como se pronuncia la «a» eñosa), ha escrito una columna («La guerra de Putin contra mí y contra ti») en la que compara lo que sucede en Ucrania con la legendaria batalla de las Termópilas.

Los persas intentaron invadir Grecia en un episodio que la historia conoce como las guerras médicas, que no eran de los galenos luchando por un justo salario, como uno cabría imaginar. Lo de médicas viene por que a los persas se les denominaba medos, por una de las tribus que habían conquistado y con la que se habían fusionado.

Luego de que los griegos derrotaran a los persas, comandados por Darío, un segundo intento de invasión se produjo 10 años más tarde, en el 480 a.C., dirigido por Jerjes, sucesor de aquel.

En este segundo intento, se desarrolló la batalla de las Termópilas (literalmente «las puertas calientes»). Es un episodio que marca la heroica resistencia de los antiguos griegos.

En un estrecho desfiladero, estos pudieron contener por unos días la invasión del ejército persa, infinitamente mayor en número, dando tiempo a la organización de la defensa en el resto de Grecia.

Entre los combatientes estaban los 300 espartanos comandados por Leónidas, que lucharon hasta morir.

Aunque los griegos fueron vencidos en las Termópilas, la heroicidad de los espartanos infundió a los griegos ánimo para la derrota final de los persas en Salamina y Platea, lo que salvó a la cultura griega de perecer.

En otras palabras, también nosotros estamos en deuda con los espartanos que allí yacen.

Cărtărescu establece algunos paralelismos entre lo que acontece en Ucrania y las Termópilas:

  • Un poderoso ejército es contenido por uno mucho más pequeño, pero con la férrea determinación de defender su patria.
  • Occidente, con discordias similares a las que tenían entre sí las ciudades griegas, se ha unificado frente al invasor.
  • Los soldados de Putin, como los de Jerjes, son esclavos de los caprichos de su señor.
  • Aunque Ucrania sea vencida como lo fueron los espartanos en Termópilas, el heroísmo de su resistencia prevalecerá, como sucedió con el de los antiguos griegos. Zelenski –cuyo nombre nos resulta ahora tan familiar– sería un nuevo Leónidas y como el rey espartano, conocedor de su destino.

Pero pese a las similitudes hay una notable diferencia: Jerjes no tenía ojivas nucleares capaces de borrar al planeta entero.

El poeta griego Constantino Cavafis, dedicó un poema a la legendaria defensa de los espartanos que comandó Leónidas, al que bien podríamos recurrir hoy para honrar a los defensores ucranianos:

«Honor a aquellos que en sus vidas

se dieron por tarea el defender Termópilas.

Que del deber nunca se apartan;

justos y rectos en todas sus acciones,

pero también con piedad y clemencia;

generosos cuando son ricos, y cuando

son pobres, a su vez en lo pequeño generosos,

que ayudan igualmente en lo que pueden;

que siempre dicen la verdad,

aunque sin odio para los que mienten.

Y mayor honor les corresponde

cuando prevén (y muchos prevén)

que Efialtes ha de aparecer al fin,

y que finalmente los medos pasarán».

 2 min


Eduardo Fernández

El cambio que proponemos para Venezuela es un cambio hacia adelante. No se trata de regresar al pasado; se trata de avanzar hacia un futuro de progreso y de bienestar para todas las familias venezolanas.

Desde el punto de vista cultural hay tres cambios fundamentales:

1.- De la cultura de la confrontación y del pleito inútil, a la cultura del diálogo cívico, del entendimiento fecundo y de la búsqueda de consensos para resolver los problemas del país.

2.- De la cultura del rentismo petrolero y del gigantismo estatal, a una cultura del trabajo útil, de la producción, de la productividad y del ahorro. No es posible ni aconsejable regresar al modelo del rentismo petrolero. Gracias a la renta petrolera y al enorme ingreso fiscal del que pudieron disponer nuestros gobiernos, Venezuela se convirtió en una nación sostenida por el estado, por la renta fiscal.

La Venezuela del futuro debe ser un país en el que los ciudadanos, con su esfuerzo, con su capacidad para producir bienes y servicios, con su productividad, generen unos ingresos que permitan pagar impuestos razonables para financiar el gasto público. No es el Estado el que debe mantener a los ciudadanos. Son los ciudadanos los que deben mantener al estado.

Este cambio representará mucho en la relación entre los ciudadanos y el Estado. Ya no será el imperio del abuso de la autoridad, del atropello y de la arbitrariedad, sino un estado moderno en donde quede perfectamente claro que el estado existe para servir a los ciudadanos y no al revés.

3.- Por último, el otro cambio cultural que promovemos es el de avanzar de la cultura de la corrupción a la cultura de la rectitud, de la responsabilidad ciudadana, del cuidado de los bienes públicos. En Venezuela siempre hemos tenido corrupción. En los últimos años, sin embargo, la corrupción ha llegado a niveles escandalosos e intolerables. El modelo rentista petrolero vino acompañado de una inmensa cantidad de corrupción, de despilfarro de recursos, de gastos innecesarios y de abandono de las verdaderas prioridades para la gente y para la comunidad.

La cultura de la rectitud supone un gran esfuerzo educativo por parte de toda la comunidad, no solo el estado y las escuelas públicas. Deben incorporarse también las familias, los gremios profesionales, los sindicatos, las universidades, el sistema educativo en general y, sobre todo, los medios de comunicación social. Una democracia moderna, sin corrupción, con respeto a los derechos humanos, con justicia social y con valores y principios es nuestro ideal.

Seguiremos conversando.

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 2 min


Ismael Pérez Vigil

A pesar de la crisis en la que sumió a la humanidad la invasión de Putin a Ucrania y la respuesta de Occidente a esa siniestra aventura, debemos volver a ocuparnos de los temas, quizás más modestos, pero igualmente vitales para nosotros: cómo despojarnos de este régimen de oprobio.

Consecuente con la opción que predico −la vía electoral−, lo que se aproxima en el horizonte es la elección presidencial de 2024.

He sostenido que el camino que nos lleva al 2024 es un camino pedregoso, lleno de incertidumbres y obstáculos y que presenta al menos tres dificultades graves −a dos de los cuales ya me he referido en artículos anteriores−: La selección de un candidato único por un mecanismo aceptado por todos; la unidad de los partidos, previa revisión, legitimación o reorganización de los mismos y sus líderes; pero a la tercera dificultad es a la que quiero referirme hoy: la definición de una oferta electoral, propuesta o programa, que entusiasme al país.

Lo primero a aclarar es un malentendido común: eso de que la oposición no ha concretado su triunfo, entre otras cosas, por carecer de una propuesta alternativa al país.

Nada más falso que esa afirmación, pues la oposición a lo largo de estos 22 años de lucha contra la ruina actual, no solo una, sino varias son las propuestas alternativas que ha planteado. Esas propuestas las han divulgado y defendido los candidatos ‒a la presidencia, a gobernaciones, a alcaldías o a diputados‒ y también lo han hecho las organizaciones políticas que componen la hoy vilipendiada MUD, además de grupos de economistas identificados con la oposición, organizaciones empresariales ‒Fedecámaras, Conindustria, cámaras regionales− aun cuando no entren en la disputa por el poder y hasta la Iglesia Católica, que no es propiamente una organización de oposición, aunque en ocasiones ha sido la más contundente opositora a este régimen de oprobio.

Las propuestas alternativas se han presentado en lo político, lo jurídico, lo social, la seguridad personal y pública; en materia agrícola y ganadera, turismo, educación, desarrollo tecnológico, el desarrollo de determinadas regiones, para industrializar y reindustrializar el país, con relación a las empresas del estado −las de Guayana y las estatizadas‒, en materia cambiaria, con relación a la industria petrolera; en fin, se ha cubierto todo el espectro de la vida pública nacional con propuestas alternativas al fracasado socialismo del Siglo XXI.

Esas propuestas han ido desde lo más general −alternativas al sistema socialista, contraponiéndole un sistema de mercado o capitalismo social y humano−; hasta lo más concreto e inmediato, como ya mencioné: alternativas cambiarias, medidas antiinflacionarias o contra la escasez, pasando por la defensa a la propiedad privada, el estado de derecho, la regionalización, la democracia, etc. Más bien el problema por momentos parece ser que son demasiadas propuestas, no es por falta de ellas.

Por tanto, la afirmación de que la oposición no tiene una propuesta parece más bien una estrategia mediática del régimen o de los opositores de la oposición; o, para darles algún crédito, la de algunos voceros opositores, un tanto ingenuos.

¿Qué tanto cala esa afirmación −la oposición no tiene una propuesta− en el pueblo? Hace años dije que era algo que estaba por verse. Hoy, no creo que sea así y debemos lamentar, a juzgar por los resultados, que nuestras propuestas no han calado y lo que si lo ha hecho, es sin duda, el “discurso” del régimen.

El “discurso”, en este caso, es eso que hoy llamamos la “narrativa” y que algunos −como el publicista Aquiles Este, hace ya varios años− lo comparan con un “virus”, que ha sobrevivido varios siglos, que aquí recibió fue bautizado por Hugo Chávez con el pomposo nombre de “Socialismo del Siglo XXI” y que hoy resurge, nuevamente remozado, con su verdadera esencia, como “populismo”, de izquierda y de derecha. Pero hoy, debido a la desgracia del coronavirus, estamos en mejores condiciones de entender y explicar cómo mutan y se adaptan los virus para seguir haciendo estragos, como el perverso y destructivo socialismo del Siglo XXI.

Ese virus del populismo, que ha mutado a lo largo de la historia y se ha convertido en fascismo, socialismo, comunismo, estalinismo, peronismo, velasquismo, castrismo, chavismo y un largo etcétera, sobrevive manteniendo su estructura básica, que aparece y reaparece con líderes mesiánicos, salvadores de turno, pero con un mismo o parecido discurso, que podemos resumir así:

Nosotros somos un país rico, vivíamos felices, teníamos perlas, cueros, ganado, cacao, café, ahora tenemos petróleo, minerales; y vino el imperio ‒el español primero y luego el norteamericano‒ y sus secuaces y nos quitaron nuestra riqueza y nos hicieron pobres; pero yo ‒dice el líder populista‒ voy a salvarte, a devolverte lo que es tuyo, arrebatándoselo a ellos y dándotelo de vuelta a ti, sin que tengas que hacer nada, pues solo por ser venezolano mereces “la mayor suma de felicidad posible”.

Como vemos, es un discurso simple, cerrado, redondo y perfecto. Y ese es el problema a vencer. No se trata simplemente de una propuesta −que como vimos tenemos de sobre−, se trata de vencer ese discurso, que muta, se transforma en boca de los lideres populistas de turno, que tiene profundas raíces, históricas, y que es fácil de tragar y tan difícil de derrotar: ¿Quién no está de acuerdo con un discurso así?, ¿Con una propuesta como esa, según la cual todo lo merezco y nada tengo que hacer, sino esperar a que me restituyan lo que en derecho ya es mío y me fue arrebatado inescrupulosamente?

En efecto, nadie en la humanidad se ha sumado o emprendido grandes luchas y transformaciones por leer unas cuantas cuartillas de propuestas, números y ejemplos. Por ejemplo, ningún obrero en la Europa de finales del siglo XIX abrazó la idea del socialismo por leer los tres tomos de El Capital de Carlos Marx o los tres tomos de “Elementos fundamentales para la crítica de la economía política de 1857-1858”; ningún “proletario” se sumó a la causa bolchevique por leer de Lenin el “¿Qué hacer? o “El imperialismo, fase superior del capitalismo”.

En un contexto distinto, Nelson Mandela nunca explicó en detalle su eslogan de “Una mejor vida para todos”, pero el pueblo sudafricano se sumó masivamente a su campaña para llevarlo a la presidencia de Sudáfrica, guiados por su ejemplo de vida y su sacrificio personal de 27 años de cárcel.

El breve discurso “Yo tengo un sueño” de Martín Luther King y su involucramiento personal en la lucha por eliminar la discriminación y segregación racial en los Estados Unidos, tuvieron más impacto en arrastrar seguidores a su causa, que sus más de 20 libros; todos los que se sumaron a las causas que emprendieron los mencionados, lo hicieron porque se sintieron impulsados por la fogosidad de sus discursos en defensa de los desposeídos, los desclasados o los segregados y discriminados y por la intuición de que allí podrían encontrar una solución a sus penurias y la justicia que de otra forma se les negó.

De manera que es allí donde está el problema de la oposición. No es en la falta de propuestas. Es en no contar con lideres y partidos cuya moral y ejemplo expresen y representen las aspiraciones populares con un “discurso” alternativo, igualmente fogoso. Tenemos un discurso coherente, descriptivo y técnico, pero no emotivo ni entusiasta, que le llegue al pueblo de manera eficiente y eficaz, que articule todas esas propuestas que ya ruedan hace tiempo y las convierta en un discurso simple, tan atractivo y emotivo como el discurso populista del régimen; pero, sin parecerse a él, sin imitarlo, sin pretender sustituirlo por otro discurso igualmente populista.

Yo no tengo una propuesta de mensaje alternativo, y creo que nadie tiene una “fórmula” para entusiasmar al pueblo con unas determinadas líneas. Además del trabajo que se pueda −y deba− hacer de investigación lingüista −del tipo que hacen las empresas publicitarias o de imagen para determinar los contenidos semánticos que mejor expresen una determinada idea o producto−, se trata sobre todo de realizar una tarea sistemática de investigación, a partir de la labor de los dirigentes y militantes de los partidos políticos y de las organizaciones de la sociedad civil dedicadas a la tarea política, en su trabajo cotidiano con la gente, para determinar sus necesidades, la forma de enfrentarlas y sobre todo la manera de explicarse el mundo, el lenguaje que utilizan para ello.

Esa es la tarea difícil, que hay que comenzar a emprender de inmediato, una vez que se cumpla la necesaria revisión interna de los partidos y el liderazgo, de la que tanto se habla.

Politólogo

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