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Opinión

Diversas Individualidades Chilenas

En general la memoria es muy frágil y tiende a confundirse, más aún cuando pasa el tiempo. La historia se construye a través de los relatos que por naturaleza contienen diferencias y que pueden ir instalando una realidad respecto del pasado que es muy lejana a lo que realmente sucedió, por eso, parece necesario recordar el hecho, podríamos decir fundacional, de la estrategia que permitió la gesta del NO del 5 de octubre de 1988.

La lucha contra la dictadura ya llevaba varios años y se había dado en distintos ámbitos y por muchos actores. En ese contexto, para buscar su derrota, existían dos tesis centrales. Una proponía derrocar al régimen de facto por medio de la vía armada. La otra que representaba a la inmensa mayoría de la oposición política y social, se definía por ser pacífica y no violenta, y que, en su ejercicio, incluía la defensa activa de los Derechos Humanos, la construcción de acuerdos políticos convergentes entre las fuerzas democráticas de izquierda, centro y derecha, la movilización social generalizada y la acción internacional.

Luego de las fuertes movilizaciones sociales, comenzó a percibirse que todo lo realizado no bastaba para derrotar al régimen, dado que su poder estaba basado fundamentalmente en la fuerza.

En esta realidad se constataba una especie de impasse, que requería de análisis y definiciones consiguientes, ya fuera continuar con la estrategia de movilización social o agregar a esta una vía de acción de carácter más político y electoral.

Así surge la denominada “Tesis Aylwin”, que valorando todo lo realizado por la oposición política y social democrática hasta el momento, comienza a diseñar la posibilidad de instrumentalizar la Constitución, calificada como ilegítima, por la vía de participar en el Plebiscito, para precisamente de esta forma derrotar en las urnas a Pinochet. Es así como Patricio Aylwin va recogiendo el aporte de diversos actores en esta línea de salida política institucional, con lo que va construyendo teóricamente su manifiesto.

El lanzamiento de esta tesis se desarrolló en 1984 y si bien era muy criticada por algunos sectores de la oposición de entonces, fue finalmente la que logró llevar al país a una transición pacífica a la democracia, sin violencia y sin polarización.

El 27 y 28 de julio de aquel año, en los salones del Hotel Tupahue, el Instituto Chileno de Estudios Humanísticos (ICHEH) organizó un seminario denominado “Una salida JurídicoPolítico Constitucional para Chile”, destinado a debatir la fórmula para salir de la dictadura. En él expusieron connotados juristas como Carlos Briones por el Partido Socialista, Patricio Aylwin, Francisco Cumplido y Alejandro Silva Bascuñán por la Democracia Cristiana, Manuel Sanhueza y Enrique Silva Cimma por los radicales, Pedro Correa por la derecha republicana y Sergio Diez y Francisco Bulnes, partidarios del régimen.

El Seminario tuvo tres paneles de discusión; el primero fue entre A. Silva Bascuñán, Carlos Briones y P. Correa y versó sobre las bases de un régimen jurídico-político constitucional para las siguientes décadas. El segundo momento de discusión contó con el aporte de F. Cumplido, S. Diez y M. Sanhueza, quienes analizaron las Constituciones de 1925 y 1980. El tema de fondo del seminario fue reservado para la tarde del sábado 28 de julio, donde E. Silva Cimma, F. Bulnes y P. Aylwin debatieron sobre “Una salida jurídico política institucional para Chile”, título además del seminario. De hecho, el término “salida” en ese momento era bastante pretensioso, pero los organizadores del evento, conscientes de aquello, pusieron exprofeso dicho título al seminario. Es este el momento donde se comienza a diseñar la transición a la democracia en Chile. Aquí Patricio Aylwin desarrolla la que será su tesis para avanzar a la democracia y que finalmente sería el camino que tomaría la oposición democrática de entonces.

Aylwin sostuvo que, Chile era un país con el “alma trizada”, que se dirigía a convertirse en una “Torre de Babel”, sin entendimiento entre unos y otros, donde había sólo dos caminos; la violencia o una salida pacífica y esta última, considerando especialmente la cercanía a 1988, era solamente posible por la vía jurídico-política y electoral. En este sentido Patricio Aylwin señaló que: “Salida jurídico-política será, la que logre superar las divisiones sobre la base de descubrir y reforzar lo que nos une y sacrificar lo que nos separa. Se trata de ser capaces, con realismo, audacia, imaginación y coraje, mediante entendimientos políticos y fórmulas jurídicas, de provocar lo que Ortega y Gasset llama ‘la unidad de los contrarios’. El ex senador continuaba, con lo que se denominaría finalmente como “La Tesis Aylwin”, que en definitiva era lo siguiente: “Puestos a la tarea de buscar una solución, lo primero es dejar de lado la famosa disputa sobre la legitimidad de régimen y su Constitución. Personalmente yo soy de los que considera ilegitima la Constitución de 1980. Pero, así como exijo que se respete mi opinión, respeto a los que opinan de otro modo… ¿Cómo superar este impasse sin que nadie sufra humillación? Sólo hay una manera: el eludir deliberadamente el tema de la legitimidad”.

Era una respuesta a la desafiante y compleja realidad. Momentos que la historia evidencia el rol de los liderazgos capaces de convencer y conducir, aún con la formulación de polémicos planteamientos que son capaces de encauzar procesos y abrir puertas de participación y paz.

Patricio Aylwin, viendo las complejidades del momento y el contexto político y social en que se encontraba el país, señalaba que, “Un camino como el que sugiero no significa, en modo alguno, que la disidencia entre en el sistema. Significa, simplemente, que quienes creen en la legitimidad de la actual Constitución y quienes la consideramos ilegítima, sin renunciar a nuestros respectivos planteamientos, hagamos el esfuerzo de buscar coincidencias para llevar al país a la normalidad democrática”. Era un llamado directo a la civilidad.

Para él, el objetivo no significaba sacrificar la forma, que en el contexto de la polarización que vivía el país era muy importante, por lo que Aylwin creía que, “Si personas representativas de todos los sectores que realmente queremos el pronto retorno de Chile a la Democracia nos abocáramos seriamente a esta tarea, tengo confianza en que no sería un ejercicio inútil. Podría, por esta vía, llegarse a acuerdos sobre las modificaciones que es necesario introducir al régimen constitucional chileno para llegar a la Democracia” (Aylwin 1985: 145-154).

El acuerdo democrático que impulsaba Aylwin pretendía llevar adelante un cambio de la Constitución, camino que se había propuesto por el Grupo de los 24 y que, si bien era complejo, nos debería llevar a elecciones libres con el concurso del oficialismo y la oposición.

La Tesis Aylwin fue muy discutida, incluso en su propio partido, pero el siguió trabajando en su perfeccionamiento, lo que desembocaría después en la inscripción de los partidos democráticos y en la organización de la oposición, en lo que fue la Concertación de Partidos por el No, fundada el 2 de febrero de 1988, que definitivamente asume la tesis que significo:

  1. Movilización Político-Electoral para lograr inscribir más de 6.000.000 de chilenos en los registros electorales.
  2. Organizar la concurrencia y triunfo en el Plebiscito.
  3. Elaborar un programa de gobierno.
  4. Definir un candidato que liderara a la oposición.
  5. Constituir una coalición política democrática y mayoritaria, capaz de sustentar un gobierno nacional y popular.
  6. Reformar la Constitución.
  7. Iniciar una política de crecimiento con equidad, para el progreso de Chile y la disminución significativa de la pobreza.

La Tesis Aylwin, fue el inicio de una transición ejemplar que logró convocar y construir la alianza política más exitosa de la historia de Chile y que dio a nuestro país, democracia, libertad, crecimiento con equidad, estabilidad político institucional y un desarrollo humano que ningún país en América Latina posee.

La verdad tiene su hora y el triunfo del 5 de octubre de 1988 se debe fundamentalmente a que muchos y desde distintos ángulos asumieron la tesis de Patricio Aylwin, logrando socializar en la ciudadanía esta idea de democracia para reconstruir el “alma trizada de Chile”.

Válido es, cuando conmemoramos los 30 años del Triunfo del No en el Plebiscito de 1988, expresar nuestro recuerdo, valoración y reconocimiento al liderazgo y claridad de nuestro Ex Presidente Patricio Aylwin Azocar.

Santiago, 30 de septiembre de 2018. Firman este documento.

Soledad Alvear , Andrés Jouanette, Felipe Sandoval, Eduardo Saffirio, Cristóbal Acevedo, Eduardo Fuentes, Pilar Peña, Zarko Luksic, Oscar Pizarro, Gutenberg Martínez, Sebastián Morales, Alejandro Elgueta, Alicel Belmar, Carlos Bastias, Carlos Concha, Daniel Cárdenas, Daniel Romero, Eduardo Casanova, Eduardo Muñoz, Homero Videla, Iván Román, Jaime Garay, Jaime Vicencio, Javiera Torres, Jorge Maldonado, Jorge Muñoz, José Luis Moure, Juan Francisco de la Jara, Juan Francisco Malla, Juan Luis González, Juana Ojeda,Luis Zúñiga, Nicolás Anglas, Oscar Molina, Osvaldo Celedón, Patricio Lobos, Pedro Corral, Ramón Rozas, Ricardo García, Verónica Peñaloza, Zarko Luksic.

Comunidad en Movimiento.

 7 min


Humberto García Larralde

La animación de algunas actividades comerciales y la superación del desabastecimiento de muchos bienes --siempre que se tenga dólares--, ha sembrado la ilusión en más de uno de que, al fin, la economía empieza a recuperarse. La mayoría de los analistas coinciden en señalar que el año pasado hubo un ligero crecimiento o que, al menos, se detuvo la caída que venía ocurriendo desde 2013. Como sabemos, no se publican cifras oficiales al respecto. Después de siete años consecutivos de contracción, habríamos tocado, entonces, fondo --muy profundo, por cierto, ya que el PIB de 2021 fue menos de la cuarta parte del de 2013. Correspondería, ahora, la recuperación. En una sociedad acostumbrada en el pasado a que contingencias externas --la subida de los precios internacionales del crudo—la rescatasen de sus penurias, la ilusión de un esperado rebote no debe sorprender. ¿Pero, de qué “recuperación” se trata? Examinemos los motores de crecimiento de nuestra economía en el pasado para ver.

Los años de fuerte crecimiento en la segunda mitad del siglo XX se asocian a altas tasas de inversión, sostenidas por la captación de ahorro externo en la forma de rentas petroleras. Cifras del Banco Central muestran que, entre 1950 y 1978, la formación bruta de capital fijo promedió un 27% del PIB (precios corrientes), superando, en algunos años, el 30%. Son tasas comparables a las de los llamados “tigres asiáticos” en sus buenos años. La eficiencia o calidad de esa inversión puede discutirse, pero se registra un incremento sostenido y robusto de la productividad laboral durante el período. Distintos gobiernos invirtieron en infraestructura física, la provisión de servicios de cobertura nacional, la educación y la salud, que, junto a un mercado doméstico protegido e incentivos fiscales y financieros, estimularon la inversión productiva. Dependía, sin embargo, de la ampliación sostenida del mercado local, proveniente de un ingreso petrolero en alza. Invertir para exportar estaba vedado por la sobrevaloración del bolívar, salvo en pocos rubros con fuertes ventajas comparativas. Cuando los proventos del crudo llegaron a su nivel máximo, no pudieron ser absorbidos productivamente por la limitación del mercado interno --como señaló Asdrúbal Baptista--, disuadiendo nuevas inversiones. El motor del crecimiento (la inversión) se apagó. Las actividades económicas se estancaron y se fue abatiendo la productividad. Al caer los precios del crudo, el pesado fardo de la deuda externa sumergió al país en la llamada “década perdida”. Se había agotado el modelo de desarrollo hacia adentro, tan dependiente de la renta petrolera.

Cuando el siguiente gobierno (el segundo de Carlos Andrés Pérez, 1989-93) quiso revertir esta situación, buscó, de nuevo, activar la inversión productiva, pero ahora bajo condiciones que estimularan su competitividad. Significaba “destetar” al aparato productivo interno de los incentivos que habían ayudado su crecimiento en el pasado, financiados por una renta petrolera en aumento. El imperativo de un programa de estabilización que estimulase el emprendimiento, la innovación y la transformación competitiva de la economía implicaba eliminar las transferencias de renta que ya el Estado no podía sostener. Chocó con los intereses de aquellos que se habían beneficiado, de distintas formas, del anterior rentismo. Resultó en un cambio de cultura política y económica muy difícil de digerir. Lo combatieron frontalmente, logrando la defenestración de Pérez. El segundo gobierno de Rafael Caldera, su sucesor, a pesar de su intención inicial de volver al pasado, terminó aplicando la estrategia de aquél (con ligeras modificaciones, como el anclaje del tipo de cambio) para evitar el colapso. En vísperas del nuevo milenio, parecía estar claro que el país no tenía alternativa para resolver sus necesidades.

Lamentablemente, las ansias de controlar todo de Hugo Chávez, reforzadas posteriormente por sus ínfulas de instrumentar un “socialismo del siglo XXI”, destruyeron las instituciones que amparaban la iniciativa privada, provocando una situación de creciente incertidumbre y de acoso o expropiación de actividades productivas. La vulneración creciente de derechos humanos y la polarización deliberada de la contienda política por parte del caudillo, sumó a ello un clima de conflictividad política que sirvió de excusa para un mayor intervencionismo estatal en la economía. Le sacó las patas del barro a Chávez la segunda gran bonanza petrolera de nuestra historia –la primera fue durante el gobierno de CAP, 1974-78—que posibilitó programas extensivos de reparto, bajo su égida personal. Los precios del crudo frisaron los 100 dólares o más entre 2008 y 2014, salvo en 2009. El motor de la expansión económica (¿crecimiento?) pasó a depender de la ampliación de la demanda que deparó tan significativa renta, no de la inversión. Si bien ésta promedió 20% del PIB durante los años de gobierno de Chávez, su calidad fue más que dudosa. Fue notorio la cantidad de proyectos públicos no culminados –tren centro occidental, el de Guarenas, autopista a Cumaná, segundo puente para Maracaibo—, los sobreprecios y otras corruptelas (Odebrecht), cuyos montos fueron registrados como tal. Aun así, el socialismo petrolero de Chávez logró aumentar el consumo privado por habitante un 37% entre 2005 y 2014, gracias a los altísimos precios del crudo y la cuadruplicación de la deuda pública externa. Sin embargo, la productividad laboral apenas se movió durante estos diez años y los salarios reales cayeron.

Maduro, sin entendederas en materia económica, se refugió en las políticas de su mentor. Pero no puede prosperar el rentismo si cae la renta. El desplome de los precios del crudo en 2015 descubrió una economía arruinada por las políticas de reparto, pero sobre todo por la esquilmación de los dineros públicos y por las extorsiones y confiscaciones al sector privado, impulsadas bajo el intervencionismo “socialista”. Amplió la entrega de empresas, recursos minerales y demás oportunidades de lucro a los militares más corruptos, como a cómplices, de adentro y de afuera, en busca de apoyo, mientras reprimía ferozmente a la población. Al destruir sus bases de tributación, internas y externas (la industria petrolera), puso el pie en el acelerador de la emisión monetaria para financiar sus gastos, provocando una de las hiperinflaciones más severas y duraderas de la historia. El crédito internacional le estaba cerrado por el default que, de hecho, manifestó la república y PdVSA a partir de 2017, logró, así, el milagro de convertir una de las economías más prósperas de América Latina en la más pobre, en escasos años.

Al desaparecer las oportunidades de expoliar al país, más todavía con las sanciones impuestas contra su régimen, hizo saltar el socialismo del siglo XXI del “eterno”. Eliminó controles, permitió la dolarización de las transacciones y empezó a liquidar activos públicos a la sombra de una “Ley Antibloqueo”. Aplicó el peor ajuste posible para reducir la hiperinflación, reduciendo fuertemente el gasto público y achicando aún más la actividad financiera con encajes del 85%. Condenó, así, a los empleados públicos a sueldos de hambre, a la población entera al deterioro aún mayor de los servicios públicos y a las empresas a autofinanciarse. Mientras, invitó al ELN y otras bandas criminales, en complicidad con militares corruptos y Estados cómplices, a saquear las riquezas minerales de Guayana: oro, diamantes, coltan.

Maduro no ha instrumentado reformas para atraer la inversión y fomentar el empleo productivo. Si bien algunas empresas sobrevivientes han aprovechado la liberalización de la economía para importar insumos y otros incursionan tímidamente en la exportación –la mano de obra nacional es la más barata de la región--, lo que los optimistas ven como “recuperación” son los negocios montados para vender productos importados –bodegones—que deben pagarse en dólares. ¿De dónde vienen? Del saqueo de Guayana, de las remesas enviadas por los millones de exiliados a sus familiares, y por una subida coyuntural en los precios del crudo que pudo haber generado, en 2021, unos 10 millardos de dólares en ingresos por exportación. Son los estertores del rentismo: seguir consumiendo sin producir.

¿Y para aquellos –muchísimos—que rara vez ven un dólar? ¿Cuál es la recuperación?

Economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela

humgarl@gmail.com

ElNacional.com

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Joseph S. Nye, Jr.

A finales de 2021 Rusia había acumulado tropas cerca de su frontera con Ucrania, China llevó a cabo vuelos con aviones militares cerca de Taiwán, Corea del Norte continuaba con su programa de armas nucleares y los combatientes talibanes seguían patrullando las calles de Kabul. Frente a todo esto, mis amigos me preguntaron: «¿Qué pasó con el poder suave?».

Una respuesta es que podemos encontrarlo en otros eventos recientes, como la Cumbre Virtual para la Democracia convocada por el presidente Joe Biden, a la que asistieron representantes de más de 100 países. China, que fue excluida, recurrió a la radio, la televisión y las redes sociales para proclamar que tenía otro tipo de democracia, más estable que la ensalzada por Estados Unidos. Lo que veíamos era una competencia entre las grandes potencias por el poder suave, entendido como la capacidad de influir sobre los demás mediante la atracción en vez de la coerción o los pagos.

Cuando escribí por primera vez sobre el poder suave en 1990 buscaba superar una deficiencia en la manera en que los analistas pensaban en términos generales sobre el poder, pero el concepto adquirió gradualmente una resonancia más política. En algunos aspectos, la idea subyacente no es nueva; podemos rastrear conceptos similares hasta antiguos filósofos como Lao Tse. El poder suave tampoco se limita al comportamiento internacional ni a EE. UU. Muchos países pequeños y organizaciones también poseen la capacidad de atraer y, al menos en las democracias, el poder suave es un componente fundamental del liderazgo.

De todas formas, actualmente se suele asociar este concepto con las relaciones internacionales. Mientras la Unión Europea se desarrollaba hasta alcanzar su forma actual, los líderes europeos usaron cada vez más este término. Y desde 2007, cuando el entonces presidente chino Hu Jintao declaró que China debe desarrollar su poder suave, el gobierno invirtió miles de millones de dólares en esa empresa. El desafío actual para China es implementar una estrategia eficaz de poder inteligente. Si logra acompañar eficazmente su creciente poder duro con poder suave, será menos probable que provoque coaliciones que procuren funcionar como contrapeso.

El poder suave no es ni la única fuente de poder ni la más importante, porque sus efectos tienden a ser lentos e indirectos (pero ignorarlo o descartarlo es un grave error estratégico y analítico). El poder del Imperio romano no solo residía en sus legiones, sino también en la atracción de la cultura y la ley romanas. De manera similar, como alguna vez dijo un analista noruego, la presencia estadounidense en Europa Occidental después de la Segunda Guerra Mundial fue «un imperio por invitación». No fue una descarga de artillería la que echó por tierra al muro de Berlín, sino que fue demolido con martillos y topadoras por gente que había sido afectada por el poder suave occidental.

Los líderes políticos astutos saben, desde hace mucho, que los valores pueden crear poder. Si puedo lograr que alguien quiera lo que yo quiero, entonces no tengo que obligarlo a hacer lo que no quiere. Si un país representa valores que para otros son atractivos, puede ahorrar en el uso de premios y castigos.

El poder suave de un país proviene principalmente de tres fuentes: su cultura; sus valores políticos, como la democracia y los derechos humanos (cuando los respeta); y sus políticas (cuando se las percibe como legítimas porque su marco considera los intereses de los demás). Un gobierno puede influir sobre otros a través del ejemplo de su comportamiento local (como la protección de la prensa libre y el derecho a manifestarse), en las instituciones internacionales (consultando a los demás y fomentando el multilateralismo) y a través de su política exterior (por ejemplo, promoviendo el desarrollo y los derechos humanos).

Durante la pandemia de la COVID-19, China trató de usar la llamada «diplomacia de vacunas» para aumentar su poder suave, que se había visto perjudicado por su gestión secreta del brote inicial del coronavirus en Wuhan. Los esfuerzos del gobierno procuraron reforzar su Iniciativa de la Franja y la Ruta, que apoya proyectos de infraestructura en muchas partes del mundo.

Pero muchas encuestas internacionales muestran que los resultados fueron decepcionantes. En términos de su atractivo, China va a la zaga de EE. UU. en todos los continentes excepto África, donde ambos países están empatados. Uno de los motivos del menor nivel de poder suave de China es su intenso uso del poder duro en la búsqueda de una política exterior cada vez más nacionalista. Esto quedó claramente demostrado con las sanciones económicas a Australia y sus operaciones militares en la frontera del Himalaya con la India.

China tiene un problema de poder inteligente. Después de todo, es difícil llevar adelante simultáneamente la diplomacia de vacunas y una «diplomacia de lobo guerrero» (intimidación agresiva y coercitiva a los países más pequeños).

Es cierto, las encuestas internacionales muestran que el poder suave de EE. UU. también cayó durante la presidencia de Donald Trump. Pero, afortunadamente, Estados Unidos es más que su gobierno. A diferencia de los activos del poder duro (como las fuerzas armadas), muchos recursos del poder suave están separados del gobierno y solo responden parcialmente a sus propósitos. Por ejemplo, las películas de Hollywood que muestran a mujeres independientes o protestas de minorías inspiran a otros en todo el mundo. También lo hace el trabajo caritativo de las fundaciones estadounidenses y la libertad de llevar a cabo investigaciones en las universidades.

Las empresas, universidades, fundaciones, iglesias y movimientos de protesta desarrollan su propio poder suave. Algunas de sus actividades refuerzan las metas de la política exterior oficial, y otras veces se oponen a ellas. De cualquier modo, estas fuentes privadas de poder suave son cada vez más importantes en la era de las redes sociales.

La insurrección del 6 de enero de 2021 en el Capitolio estadounidense ciertamente perjudicó al poder suave de ese país. Pero quienes lamentan prematuramente la muerte de la democracia estadounidense deben recordar que las elecciones de 2020 tuvieron una participación sin precedentes a pesar de la pandemia. El pueblo estadounidense aún es capaz de derrocar a un demagogo en una elección libre y justa.

Esto no significa que la democracia y el poder suave de EE. UU. no tengan problemas. Trump debilitó muchas normas democráticas que ahora hay que recuperar. Biden fijó como una de las metas de su presidencia el fortalecimiento de la democracia tanto en el país como en el extranjero, pero los resultados aún están por verse.

Nadie puede saber cuál será la trayectoria futura del poder suave de un país, pero es indudable que la influencia a través de la atracción seguirá siendo un componente importante de la política mundial. Mark Twain tuvo una famosa ocurrencia: «los informes de mi muerte son muy exagerados», lo mismo puede decirse del poder suave.

Traducción al español por Ant-Translation

11 de enero 2022

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/whatever-happened-to-soft-p...

 5 min


Jesús Elorza G.

Nicolás, daba por descontado que todo el operativo revolucionario montado en Barinas, garantizaba un triunfo seguro para su pupilo Arreaza. En tal sentido y con la finalidad de festejar una nueva victoria, convocó a sus panas del gobierno y de la dirección del partido a una parrillada en Fuerte Tiuna desde el mediodía del domingo para esperar los resultados “irreversibles”. Para la ocasión, se vistió con un liquiliqui color verde oliva y contrató a varios conjuntos de música criolla para que amenizaran la dulce espera de los resultados.

Entre whisky y whisky, los presentes conversaban sobre sobre el operativo “Ezequiel Zamora” montado para asegurar la victoria: Movilicé 24.000 soldados y 10.000 milicianos dijo el Ministro de la Defensa. Sonriente, Diosdado señaló que la joya de la corona fue su plan de buscar a más de 20.000 barineses que residían en otros estados del país para traerlos a Barinas para que votaran. La orden a los gobernadores revolucionarios era que cumplieran al pie de la letra la orden de buscar a esas personas, montarlos en los autobuses chinos y trasladarlos a Barinas. Quien se niegue a ser trasladado lo meten preso y le quitan la cédula para que un miliciano vote por él.

Camaradas, es imposible perder. Brindemos, al pana Arreaza lo están bañando, repetía a cada rato Nicolás. A eso de la una de la tarde, comenzaron a llegar las informaciones del Exit Poll que mostraban una realidad distinta a la señalada por los ministros y los jefes del Psuv presentes en la parrillada. Los resultados daban 36% para Arreaza y 35.8 % para Sergio Garrido. Pero, la tendencia es a favor del opositor. Arreaza luce estancado.

Al escuchar aquello, Diosdado gritó furibundo ¿Qué vaina es esa? Menos de un punto porcentual de diferencia ¿Quién coño hizo esa encuesta? Y de inmediato, pidió que lo comunicaran con el jefe del G2 cubano para verificar esa información:

-Aló, aló, camarada infórmeme de los resultados que ustedes tienen en la Unidad de Inteligencia sobre encuestas a boca de urnas (Exit poll) en las elecciones de Barinas, porque ya los contrarrevolucionarios oligarcas están diciendo que la tendencia es favorable al opositor y eso camarada es imposible….revolucionario no pierde elección y menos con nuestro fabuloso operativo “Ezequiel Zamora”

-Óyeme tu camarada, los resultados que les presentaron fueron maquillados para que el impacto no fuera tan demoledor, respondió el cubano. Debo decirte, que la tendencia es irreversible…

Yo sabía, lo interrumpió Diosdado. Como coño vamos a perder con todo el poder del Estado a nuestro favor, no me jodan,

-Disculpe camarada, dijo el cubano, es irreversible la compra de alpargatas porque lo que viene es joropo. Sergio Garrido ganó ampliamente. Nos apabulló. Arreaza no va pal baile. Camarada, el triunfo es tan grande que no hay posibilidad alguna de modificar los resultados.

Al escuchar aquello, Nicolás quedo mudo, los ministros salieron en desbandada. Diosdado con una madre arrechera sufrió un conato de infarto al escuchar que los conjuntos de música criolla que habían contratado comenzaron a tocar inspiradamente la canción “Linda Barinas “que a su vez era repetida en todas las emisoras de radio del país.

El pueblo en las calles cantaba Linda Barinas / tierra llanera / la democracia recorre tus /caminos de palma y sol / con Sergio Garrido en su rol de triunfador.

Arreaza y Claudio Fermín se desaparecieron. Los vieron comprando alpargatas en la vía hacia Caracas.

 2 min


José Machillanda

El dislocamiento al cual ha sido sometido el sistema político venezolano y con ello el cuerpo social, es responsabilidad de una quebradiza clase política bien pudiera ser motorizado el ambiente politológico en Venezuela, por parte de un referéndum revocatorio. Ese referéndum revocatorio previsto en la Constitución y desconocido por un cuerpo de operadores político-partidistas que aún no entienden lo que significa hacer política. Ese grupo de líderes, de manera irresponsable, no han sabido responder a la política y a la ética ciudadana del venezolano, en consecuencia el Referéndum Revocatorio en esta oportunidad accionaría como un motor, con una fuerza política única, que podría darle al sistema político venezolana una expresión de participación sin que haya un proceso de manipulación. El Referéndum Revocatorio se convertiría en la vía para motivar y para motorizar a la sociedad política venezolana que reclama un cambio para modificar y crear un nuevo sistema político.

El Referéndum Revocatorio bien puede ser una expresión civilizada, una expresión civilizada superior que como camino y como vector democrático superior, estimule y anime a importantes masas democráticas para desplazar esta vergüenza que se llama Madurismo. El régimen ahora está acobardado, pero además acusado internamente y bajo vigilancia, teniendo que enfrentarse internamente al Referéndum Revocatorio. La masa democrática venezolana se abstuvo el 6D del 2020 y luego el 21N del 2021, pero frente a esta oportunidad, empleando el Referéndum Revocatorio crecería el gen democrático harto, expresión democrática para generar un protagonismo al inicio del año 2022 que podría orientar el camino definitivo del cambio político que requiere la República.

La sociedad democrática tiene claro que el Referéndum Revocatorio ganará tiempo, permitirá que crezca un momento político para que los demócratas decidan cívicamente la paz social. En consecuencia, orillará al partidismo, a la política de compra, se dimensionará como una fórmula cívica y civilista distante de la corrupción. La sociedad democrática tiene claro que con el Referéndum Revocatorio crearía un nuevo momento político para la Venezuela democrática. La sociedad democrática, además de ganar tiempo, potenciará nuevas agrupaciones, organizaciones cívicas y civiles, y hasta podrá enviar un mensaje claro y categórico al sinsentido de las bocas de fuego empleadas como medio para contener a los demócratas y a la democracia.

El Referéndum Revocatorio más la masa democrática pudieran ser dos grandes actores, políticos, reales y ciertos para reactivar la participación política contendiente de una nación democrática, subyugada por un régimen inmoral que ya no puede ni tiene argucias para hacer política. Y ello si será posible con el Referéndum Revocatorio como institución acoplada a la Constitución, a la política y cercana a la venezolanidad que está convencida que la democracia, es aquella ecuación donde el individuo está por encima de la comunidad y el Estado.

El Referéndum Revocatorio se convierte desde ya en la vía posible para representar a la mayoría democrática de la opinión, opinión que quiere decir vigilancia, vigilancia que tiene que ver con la libertad de prensa, libertad de prensa que tiene que ver con el sentido crítico de una masa de venezolanos que exigen, se comprenda, que la mayoría de los venezolanos en su sentimiento político y en su voluntad personal y grupal apuesta a la democracia. Democracia para un gobierno representativo, ajustado a la constitución, responsable porque Venezuela crezca y se desarrolle en paz y en armonía política, económica y moralmente. Esa masa cree definitivamente en la decencia y en la decencia de la política como ciencia y como arte y nunca más en la brutalidad, en el primitivismo, las bocas de fuego y el plan de machete y fusil.

La sociedad durante el doloroso y accidentado año 2021, se ha recordado del contrato social que recuerda y anima a la importancia de la ratificación de la igualdad y el complemento de la Constitución más el derecho a la desobediencia civil, si fuese que alguna porción, por creerse dentro de la nación estado poderosa, pudiese intentar perturbar o aplastar la voluntad ciudadana.

El Referéndum Revocatorio puede encausar un nuevo momento político para la democracia venezolana y para un importante y significativo número de venezolanos, que como líderes políticos emergentes, llenos de fe, ánimo y venezolanidad, emergen como líderes políticos para que con genio, se aparten del partidismo y desarrollen una nueva estructura política que tiene la responsabilidad, en este crítico y peligroso iniciar del año 2022, de motorizar a venezolanidad democrática. La sociedad venezolana es capaz de parar importante y crucial realidad nada fácil… pero sí un reto y una necesidad para la salud, desarrollo y evolución de la democracia en la Venezuela estado/nación que nació y debe recuperar su libertad apoyado en la real democracia.

Es auténtico,

Director de CEPPRO-CSB

@JMachillandaP

 3 min


Luis Arías

Propongo llamar “Efecto Barinas” a las consecuencias políticas que derivarán de la contundente derrota por paliza que le dieron los decididos e inteligentes barineses a los chávez, a maduro y a los chavistas este 9 de enero.

maduro y los chavistas quisieron hacer una gracia que los beneficiara, con el triunfo por escaso margen (178 votos) de Superlano y les salió una morisqueta con un margen de 44.000 votos de Sergio Garrido como gobernador del estado Barinas y, lo que es aún más importante, nos prepara para un triunfo de la oposición si seguimos su ejemplo y si es que la oposición abstencionista sale a votar y hacemos lo mismo con maduro y su régimen (Efecto Barinas)

Bastó con la inteligente decisión de votar de los barineses en contra de la apabullante campaña chavista, para la elección del 9 de enero, para obtener tan significativa y aleccionadora victoria, igual ocurriría si hacemos lo mismo para el revocatorio, si no nos lo escamotean, o para las presidenciales, si no patean la mesa después de la derrota, en cuyo caso quedarán en tan mala situación y reputación que no podrán mantenerse en el poder por mucho más tiempo y caerán como lo hizo la Unión Soviética, mucho mas potente y vigorosa.

La destrucción que han hecho del país en todos sus ámbitos y pormenores, obliga a la sensatez y a la unión como único mecanismo para lograr su rescate y reconstrucción y está visto que si no lo hacen los líderes y los partidos opositores, seremos, con el voto unitario, la ciudadanía opositora quienes lo lograremos (Efecto Barinas). Vivan los barineses, el resto de los venezolanos se lo agradecemos y se la debemos.

Tenemos que contribuir todos los venezolanos con el éxito de ese héroe en el que se constituye Sergio Garrido además de los barineses, quienes no la tendrán fácil con el régimen malandro que nos gobierna.

 1 min


Eddie A. Ramírez S.

Dicen los llaneros que cuando sopla el barinés, el Orinoco se encrespa. Este domingo sopló tan fuerte que se encrespó Venezuela y puso a trabucar a la curiara del régimen. Los barineses hicieron suya aquello de que “quien no carga machete, saca la miel con la mano”, copla de Florentino y el diablo, del gran Alberto Arvelo Torrealba. El candidato de la democracia, Sergio Garrido, logró vencer el ventajismo y las trácalas del régimen de Maduro. Bravo por él, por los barineses y por la democracia. Corresponde al régimen y a la oposición extraer lecciones de ese resultado.

Los dirigentes del PSUV tienen que haber entendido que han sufrido dos derrotas importantes, que indican claramente que para sobrevivir les conviene salir de Maduro. El 21N la oposición sacó más votos que el oficialismo y hace dos días el candidato del usurpador sufrió una derrota aplastante. De nada le valió utilizar recursos del poder central y de varios Estados, tampoco el ventajismo comunicacional, las dádivas de artefactos eléctricos, ni las amenazas por parte de los paramilitares rojos. El pueblo barinés evidenció su rechazo al régimen y a un candidato importado e insulso.

Ante estos resultados, producto de la mala gestión de gobierno, Maduro debería renunciar. Tiene que entender que ha empobrecido al país y tiene un rechazo mayoritario. Como probablemente no tomará esa decisión, a pesar de que sería la mejor para él, quienes lo rodean deben quitarle el apoyo, tal y como hicieron los generales chilenos a Pinochet. La vía menos traumática es que el Consejo Nacional Electoral modifique el abusivo reglamento relativo al referendo revocatorio presidencial, atendiendo el espíritu de la Constitución. La salida de Maduro es un requisito necesario, aunque no suficiente, para la recuperación económica de nuestro país, la libertad de los presos políticos, el regreso de quienes tuvieron que exiliarse y la reconciliación de los venezolanos.

Del lado de la oposición, no es momento de festejar en los campos de Capua, ni de soberbia, sino de realizar esfuerzos para convencer a los vencidos de la imperiosa necesidad de que faciliten la realización del referendo revocatorio presidencial contemplado en la Constitución. Además, debemos reivindicar el voto como medio para lograr el cambio. Una vez más, quedó demostrado que la trampa no está en las máquinas y que con una votación masiva, organización, buen candidato y con testigos entrenados se puede neutralizar el ventajismo del oficialismo. Basta ya del mito de que gobierno no sale por elecciones y de creer que Chávez no tenía mayoría. Cierto que hubo trampa cuando no tuvimos testigos, que utilizó indebidamente los recursos del Estado y tuvo a su favor las manipulaciones del CNE.

En otras oportunidades hemos escrito que a veces se justifica votar y en otras abstenerse. En el 2005, todos los dirigentes políticos comentaron en privado que no podían obtener más de una docena de diputados, porque había mucho desanimo a raíz de la derrota en el referendo revocatorio presidencial. Por ello. muchos pensamos que en esa elección era preferible abstenernos porque el costo político era casi nulo, y que con esa presión podríamos obtener un CNE acorde con la Constitución. Desde luego eso no se logró. Sin embargo, aún con un CNE sesgado hemos obtenido éxito en el referendo para cambiar la Constitución, en las parlamentarias del 2015 y en varias gobernaciones. Corresponde hacer un mea culpa sobre las causas de las derrotas sufridas. Estas van desde presentar malos candidatos, no ir unidos, la prédica de la abstención y no contar con testigos en todas las mesas. Nuestros políticos deben tener la valentía de reconocer los errores.

Confieso que pensé que era muy difícil, casi imposible, ganar el 9 E, ya que el régimen tenía mucho en juego. Por eso creí que Maduro daría otro zarpazo. Por fortuna, los barineses respondieron y nuestra dirigencia evidenció su apoyo a Garrido. La tesis de algunos de que Maduro presentó un mal candidato como Arreaza para golpear al chavismo, no tiene sustento. Arreaza es madurista, viene de ocupar importantes cargos en su gobierno y recibió todo el apoyo del Ejecutivo y de gobernadores rojos. La derrota es de Maduro.

El siguiente paso es presionar por condiciones constitucionales para poder realizar el referendo revocatorio presidencial.

Como (había) en botica:

Claudio Fermín puso la cómica. Es un alacrán sin ponzoña. También Daniel Ceballos.

El invento del régimen de que la producción de petróleo llegó al millón de barriles por día la desmonta contundentemente el experto Juan Szabo.

Lamentamos el fallecimiento del distinguido venezolano José Curiel. También el de nuestra amiga Berenice Gómez Tolosa de Delgado.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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