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Opinión

Alianza Nacional Constituyente Originaria (ANCO)

ANCO A LOS VENEZOLANOS Y AL MUNDO:
LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE

EL ESPACIO PARA LA REFUNDACIÒN Y AUTODETERMINACION
PROTAGÓNICA DEL PUEBLO VENEZOLANO

La Directiva Nacional, las Directivas Regionales, asesores y colaboradores de la Alianza Nacional Constituyente Originaria (ANCO), en la víspera de la finalización del año 2021, otro más que termina luego de transcurridos 22, y en el que los venezolanos debemos mantener firme nuestra aspiración de acabar con la tragedia que padecemos todos, para poder desarrollar en paz, con seguridad y oportunidades, nuestro proyecto de vida personal, en unión de nuestros familiares y demás seres queridos, alentamos a la nación en este indeclinable propósito, expresando, una vez más, nuestras consideraciones sobre la crisis y sus alternativas de solución, haciendo hincapié en lo esencial que resulta iniciar el 2022 con una hoja de ruta que debamos agotar, para tener saldo favorable al final del calendario próximo; lo que hacemos en los términos siguientes:

1.- Entre la elección de la Asamblea Nacional del año 2015 y la expiración de su período constitucional el pasado 5 de enero de 2021, se sucedieron eventos y produjeron determinaciones, dentro y fuera del país, que han incidido en la configuración actual de la crisis venezolana: elección de magistrados express; declaración de desacato de la Asamblea Nacional e inhabilitación de sus funciones; declaración de abandono del cargo por parte de Nicolás Maduro; activación ciudadana del procedimiento de restablecimiento constitucional el 1º de junio de 2017; protestas; crímenes de lesa humanidad; designación de magistrados legítimos; lesiones a la soberanía popular mediante proceso constituyente y elecciones espurias de cargos; diálogos; Resoluciones de la OEA y Unión Europea; decisiones diplomáticas y económicas de diferentes gobiernos; denuncias formales de diferentes gobiernos al régimen que detenta el poder en Venezuela ante la Corte Penal Internacional; ejecución de Oscar Pérez y sus acompañantes; sucesos del 30 de abril de 2019; Operación Gedeón; entre tantos eventos y episodios traducidos en un incuantificable saldo de fallecidos, torturados, encarcelados, desaparecidos, enfermos sin esperanza, lesionados, expropiados, exiliados y forzados caminantes. Una nación sumergida en el caos, la tragedia, el hambre, el dolor y la abyección de unos usurpadores del poder y de nuestras vidas. Y de un liderazgo opositor que todos estos años solo ha dado como justificación que “luchamos contra criminales”.

Al final de 2021, observamos -con el diálogo de México, las decisiones de la Fiscalía de la Corte Penal Internacional y el evento del 21N de por medio- que las acciones de quienes han representado hasta ahora a la oposición democrática –y, obviamente, la de los cabecillas del régimen- no pueden estar más separadas de las aspiraciones y de los objetivos de los venezolanos. Desde lo cumplido por la Asamblea Nacional que se eligió en el año 2015, pasando por cada una las soluciones antidemocráticas impuestas por el régimen que detenta el poder en Venezuela, hasta las salidas auspiciadas –vía resoluciones, diálogos, negociaciones o sanciones- por la comunidad internacional, la realidad venezolana y los venezolanos hemos registrado –con asombro y justa preocupación- una imperdonable ausencia de participación real y atención efectiva de la ciudadanía en la resolución de “un mal que es del pueblo y que sólo el pueblo conoce” (Carta de Bolívar a Santander, octubre de 1826).

2.- La problemática constitucional, democrática e institucional de Venezuela, desde lo interno e internacional, ha sido abordada con diversas iniciativas, todas tendentes a cumplir una hoja de ruta viable para superar una crisis con consecuencias supranacionales, más allá de los componentes geopolíticos presentes. Así, luego del 10 de enero de 2019 (finalización del período presidencial), se reconoció como Presidente Interino al Presidente de la Asamblea Nacional, el entonces diputado Juan Guaidó Márquez, por parte de diferentes e importantes gobiernos del mundo; se sancionó el denominado “Estatuto para la Transición”, por parte de la Asamblea Nacional; el Departamento de Estado de los EEUU presentó el denominado “Marco para la Transición Democrática en Venezuela”, el cual, ofrecía una solución a las sanciones impuestas por este gobierno a las actividades desplegadas por quienes detentan el poder en nuestro país, a cambio de la verificación paulatina de medidas políticas, a cumplirse con las debidas garantías, para así superar el conflicto con el estado venezolano. El 23 de Junio de 2021, la Conferencia Episcopal Venezolana presentó al país su idea de Refundar la Nación, lo que muy sabiamente desentrañó nuestro Obispo Emérito, Ovidio Pérez Morales, al hablar de la Refundación Constituyente. Hace dos días, en el evento auspiciado por el gobierno de EE.UU. y denominado “Cumbre Mundial por la Democracia”, el reconocido Presidente Interino, Juan Guaidó Márquez, presentó sus cinco (5) líneas para salvar la democracia en Venezuela, siendo una de ellas el “comprometerse con una solución política inclusiva y negociada, que brinde un espacio genuino para todos los sectores de la sociedad”.

3.- El 7 de septiembre de 2020, en el marco del “Pacto Unitario” de las fuerzas democráticas, se estimuló la presentación de propuestas de todos los sectores de la vida nacional para superar la crisis. ANCO, expresión de la sociedad civil organizada venezolana, dio forma y contenido a la propuesta denominada Consulta Popular 2020, la cual, se llevó a cabo entre el 7 al 12 de diciembre del pasado año. En dicho evento, de manera clara, bajo organización y participación ciudadana, se determinó: "el cese de la usurpación de los poderes públicos", "el rechazo al fraude electoral del 6 de diciembre de 2020", y el "apoyo de la comunidad internacional para la celebración de elecciones libres". Específicamente, respecto de esta determinación ciudadana, mediante Acuerdo Legislativo de fecha 3 de enero de 2021, la Asamblea Nacional se atribuyó la potestad de ejecutar las acciones derivadas de la misma. Esto también ocurrió de cara a la Consulta Popular del 16 de julio de 2017, cuando la ciudadanía advirtió nítidamente que se requería "la reorganización de los poderes públicos" para la realización de "elecciones libres", y la AN, mediante Acuerdo Legislativo de fecha 18 de julio de 2017, asumió las “tareas de restablecimiento constitucional ordenadas por el pueblo”. En cuanto a la organización ciudadana y masiva participación, estas experiencias fueron un rotundo éxito; más, en cuanto a la sujeción del liderazgo a estas determinaciones, un evidente fracaso.

La desatención de ambas iniciativas constitucionales, propias de la soberanía popular -y las primeras realizadas en ejercicio protagónico del poder originario (Art.1, 5, 62, 70 y 333 constitucionales)-, por parte del liderazgo político de los últimos años, da cuenta, más allá de ideologías y colores partidistas, de un empeño en controlar la ejecución de las acciones, antes que estructurar de manera atinada y secuencial las actividades necesarias para la deposición de un régimen abyecto, sin parangón ni antecedentes en nuestra historia. Los venezolanos no podemos seguir dejando en reducidas ni extrañas manos la gestión de un asunto en el que todos tenemos nuestras vidas absolutamente comprometidas.

4.- LaRefundación de la Nación”, la “Refundación Constituyente” y la “solución política inclusiva que brinde un espacio genuino para todos los sectores de la sociedad”, son nociones e iniciativas que sólo son posibles en una ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE, asunto en el que ha venido insistiendo ANCO de manera inveterada.

Esta instancia, aparte de encarar con fuerza constitucional y con cabal representación de todos los sectores (Bases Comiciales plurales), los asuntos relativos a la usurpación y el desconocimiento de las instituciones venezolanas en el ámbito de la comunidad internacional -por citar algunas de las bondades de la tesis constituyente (Arts. 347, 348 y 349 constitucionales), que no se aprecian en otras iniciativas de solución-, puede sortear dos obstáculos fundamentales para tramitar una solución incruenta en Venezuela:

a) La designación -conforme al poder constituido (usurpado)- de un árbitro electoral confiable.

Siendo innegable, bajo la vigente Constitución, el derecho del pueblo a desatar y ejercer sus poderes creadores y originarios, ANCO ha venido planteando que la vía electoral, desprovista de tal carácter originario, participativo, protagónico y restablecedor (Preámbulo; Arts. 1, 5, 62, 70 y 333 constitucionales), que requiere cualquier iniciativa afincada en la soberanía popular y que deba ser ejecutada en la Venezuela de hoy, puede verse desvanecida, como se han desvanecido todas y cada una de las fórmulas que han tenido como organizador al régimen, vía CNE.

Quienes, más allá de la retórica interna e internacional, desean producir una auténtica y rápida solución a la crisis venezolana, deben apoyar, firmemente y sin ambages, el ejercicio de nuestra autodeterminación, en un proceso desatado, impulsado, organizado y llevado a cabo por el liderazgo colectivo (voluntad general de la nación), sin que medie para ello la intervención del Consejo Nacional Electoral, salvo en condición de auxiliar. Estos principios jurídicos se encuentran recogidos en dos (2) Leyes vigentes: La Ley Orgánica de la Justicia de Paz y la Ley de Consejos Comunales, textos normativos que plantean la elección de autoridades electorales ciudadanas, para que a su vez, ellas, puedan organizar la elección de jueces de paz y voceros de consejos comunales, y así poder ejercer derechos constitucionales vinculados a la participación ciudadana: impartir justicia en el ámbito local y desarrollar actividades de gobierno comunal. Ambas iniciativas de participación ciudadana y protagonismo del pueblo (Art. 62 y 70 constitucionales), como se conoce en la práctica común, están excluidas de las directrices del CNE.

b) El financiamiento de las actividades electorales y refrendarias, siendo que la Constitución vigente prohíbe el financiamiento público de estas actividades.

Las actividades que deben cumplirse desde el inicio de la designación de las autoridades electorales ciudadanas, hasta la extensión de las credenciales de los constituyentistas por parte de la Autoridad Electoral Nacional previamente seleccionada -según idéntico requerimientos para designar Rectores conforme a la Constitución-, deben ser financiadas con cargo a la disposición de recursos venezolanos retenidos por gobiernos extranjeros. En cuanto al necesario financiamiento de la autodeterminación venezolana, lo que no debe pasar es, que de manera subrepticia y desde la usurpación, se financien estas actividades, generándose sospechas y denuncias como las que hemos conocido en ocasión de los gastos de “campañas” de eventos electorales sin garantías en los últimos años, en una nación cuyos empresarios y habitantes se quejan de la deplorable, profunda y prolongada crisis económica que aflige y padece nuestro país. Debe quedar claro, que sólo tenemos la opción de refundarnos bajo un proceso que sea referente y modelo de verdadero compromiso, valores y principios éticos y morales, de garantías evidentes, de contraloría del ciudadano en la administración de los recursos financiados, y bajo escrutinio y observación internacional.

5.- ANCO ha preparado esta versión más actualizada de su propuesta constituyente desde el sano, pero firme y absoluto, rechazo a tres consideraciones que surgen del análisis de experimentados y menos experimentados dirigentes: a) Debemos prolongar nuestro sufrimiento hasta 2024; b) Sólo es posible la opción sangrienta para superar la crisis; y, c) Nuestra nación carece actualmente del pueblo y del liderazgo para salvarse a sí misma.

Venezuela posee una tradición libertaria, republicana y democrática suficiente para saber fijar el objetivo que la conduzca a su salvación. Desde ANCO deseamos que este planteamiento ocupe la atención de todos, y que su fundamento, sus bases comiciales y su cronograma, sean discutidos y enriquecidos en los próximos días, ya que, nuestra propuesta solo plantea como condición sine qua non su ejecución entre todos, bajo participación protagónica de la ciudadanía, conscientes de que, juntos, llegaremos más lejos.

A pesar de que podemos presentar, en las actuales circunstancias históricas, un déficit de desarrollo ciudadano y de liderazgo transformacional, propiciado con saña por todos aquellos que han medrado de la desviación representativa de las últimas décadas, dicho déficit podemos superarlo -y lo vamos a superar- por el bien de nuestra nación. En este sentido, resulta importante destacar que las naciones en el mundo actual, ante retos tan complejos, novedosos, que requieren alta capacidad técnica, científica y organizacional, para superarlos apelan a sus ciudadanos, a su compromiso, preparación, visión y patriotismo. De allí, que la sobrevivencia de las naciones se encuentre atada en el futuro a una alta y desarrollada institucionalidad ciudadana y de su liderazgo, capaz de asegurar el ejercicio responsable (bajo reglas) y compartido (controlado) del poder. ¡Los venezolanos podemos hacerlo!

Sabemos que existe una gran demanda de solución en todos los órdenes de la vida de los venezolanos, y que esa demanda debe ser satisfecha “para ayer”. Allí tenemos nuestros ojos, nuestro compromiso y nuestra fe puestos. Nos ha guiado a lo largo de estos años la convicción de que debe existir absoluta congruencia entre la entidad del mal que padecemos y las acciones que deben verificarse para su superación. Por eso, invocando a Dios Todopoderoso y pidiéndole aliento, sabiduría y desprendimiento para todos los venezolanos, presentamos a la nación, y a los hombres y mujeres de bien de la Comunidad Internacional, esta solución, cimentada en el “punto de apoyo común” (nuestra Constitución vigente), con la intención de iniciar un EFICAZ MOVIMIENTO DE CAMBIO que pueda impedir que transcurra un año más sin acometer las tareas que demanda la urgencia del pueblo venezolano; y, sin dejar espacio para la duda, comenzar de inmediato a liderar, entre todos, el digno y honroso PROCESO DE REFUNDACIÓN CONSTITUYENTE que reclama la historia y el futuro de Venezuela.

¡QUE EL PUEBLO DECIDA!

“En una palabra, mi querido general, yo no conozco más partido de salud, que el de devolver al pueblo su soberanía primitiva para que rehaga su pacto social. Vd. dirá que esto no es legítimo: y yo, a la verdad, no entiendo qué delito se comete en ocurrir a la fuente de las leyes para que remedie un mal que es del pueblo y que sólo el pueblo conoce. Digo francamente que si esto no es legítimo, será necesario a lo menos, y, por lo mismo, superior a toda ley: pero más que todo es eminentemente popular, y, por lo mismo, muy propio de una república eminentemente democrática.”

Simón Bolívar
Carta dirigida a Santander, octubre de 1826

Alianza Nacional Constituyente Originaria (ANCO)
Caracas, 12 de Diciembre de 2021

 11 min


Américo Martín

En mi casa de El Conde, en mi familia y en el país Andrés Eloy era venerado. Estaba en todas las cosas, todo respiraba su presencia. Seré otro de los que Andrés Eloy condujo a la política, suavemente, casi de la mano y por supuesto sin saberlo. Cada 31 de diciembre recibíamos el año comiendo las doce uvas al toque de las campanadas del reloj. O haciendo como que las comíamos, porque era casi imposible seguir el ritmo de esas campanadas teniendo que escupir las semillas. En la radio se escuchaba con quebrado sentimentalismo Las doce uvas del tiempo, el popular y algo lloroso poema decembrino del bardo cumanés.

No ignoraba Andrés Eloy las corrientes literarias de su época ni era insensible a ellas. Escribió que había bebido el último trago romántico y el primer sorbo ultraísta. Fue enormemente popular. Era de una simpatía modesta pero caudalosa, un humorista estupendo, un hombre de multitudes que se le aproximaron, no él a ellas.

No se propuso renovar nada pero interpretó el alma popular sin servilismo ni demagogia. Hay una constante en él y es la repulsa a la vulgaridad y la decencia en la expresión. Enemigo jurado del lenguaje malandro, las frases escatológicas y garrulerías desagradables.

Desde 1930 le habló a la gente sencilla. Su muy conocida maternofilia es la del venezolano en una sociedad matriarcal como la nuestra. El amor a la madre, más que un homenaje afectivo, es una necesidad de integración social: la mujer-madre y también padre es el último refugio de la unidad familiar, tan zarandeada en la explosión de los extramuros urbanos y en el desarraigo de muchos sectores opulentos. ¿Cursi? Por momentos pudo serlo y lo dice alguien como yo. Siéndolo también por momentos, lo asumo como algo natural y hasta hermoso, siempre que no se haga vicio. Pueden apedrearme, si quieren. Tengo edad para soportarlo.

Y no obstante en Giraluna, Andrés Eloy alcanza un alto nivel lírico. Mucho debió apreciar la fácil versificación de García Lorca. En el Romancero Gitano de Lorca se descubren claves para entender al poeta venezolano: colores, limones, azahares, asonancias pegajosas, vida popular enaltecida, no degradada.

Es un mérito muy grande saber relacionar la expresión poética con el gusto y el sentir populares. Ramón Palomares ha buscado con éxito hacer universal el habla de su tierra trujillana, y más aún, de su pueblo natal, Escuque. Pero hasta ahora nadie ha alcanzado a Andrés Eloy en ese muy particular sentido y por eso el poeta cumanés conserva su condición de primer juglar de Venezuela. La corriente democrática se ha beneficiado de la literatura humorística: Rafael Arvelo, Leoncio Martínez, “Job” Pim, Andrés Eloy, Miguel Otero, Aquiles, Aníbal y Claudio Nazoa, Pedro León Zapata, Rayma Suprani, Laureano Márquez y Jesús Rosas Marcano. Los autócratas no son nada amigos de los humoristas.

Respeto la libertad de expresión –dijo una vez el caudillo Joaquín Crespo- lo que no me gusta son los versitos burlones de los poetas.

Se refería sobre todo al gran Rafael Arvelo.

El humor y el costumbrismo

No es casual que a partir del triunfo de la revolución de octubre de 1945, la cultura popular avanzara incontenible. Era un león dormido a la espera de su momento. AD fue su expresión pero también reincidió sobre las fuentes. Los intelectuales comunistas no le iban a la zaga. El talento proteico de Miguel Otero, de Carlos Augusto León y de la plantilla del Morrocoy Azul iluminaban las posibilidades artísticas de la vida del pueblo.

Al lado de los poetas de esta índole proliferaron programas de radio consagrados a desvestir en forma implacable, los refinamientos de los privilegiados. Oíamos religiosamente Don Facundo Garrote en Radio Cultura, todos sentados en el suelo con la infaltable Carmen Lima, la empleada de servicio de la casa. Sus gap de graciosas situaciones populares provocaban risas ruidosas en todos los hogares. Don Facundo era nada menos que Rafael Guinand. En la serie actuaban tipos hablando con sus léxicos regionales. El andino, el oriental. Uno de ellos se anunciaba diciendo:

Lo representaba un cómico de pura cepa, Roberto Hernández. Cuando en bachillerato comencé a estudiar los filósofos presocráticos encontré que varios agregaban a su nombre la ciudad de nacimiento, como nuestro vernáculo carupanero. Parménides de Elea, Tales de Mileto, Heráclito de Efeso, Anaxímenes de Mileto. ¿Se inspirarían en ellos Guinand y Roberto Hernández?

Otros programas cómicos o no de los años 40 alimentaban el interés por la cultura “criolla”, entre ellos La Familia Buchipluma en Radio Caracas Era una burla a la forma de hablar de los encumbrados. Los actores impostaban la voz para desacreditar con más eficacia a los adinerados. Frijolito y Robustiana era de los programas más seguidos. Me llevé una sorpresa al enterarme muchos años después que el estrafalario Frijolito era Félix Cardona Moreno, un humorista educado y bien vestido, sin trazas del personaje que lo haría famoso.

Para rememorar la resistencia contra la tiranía de Gómez brillaba El Misterio de las Tres Torres. Nadie se perdía la un poco alambicada trama de la resistencia en el escenario del sombrío castillo barquisimetano. De cuando en cuando en sus pasillos resonaba ululante la voz de un fantasma que salía en auxilio de Ricardo Mirabal, el héroe de la partida. Utilizando nombres y situaciones de ficción para exponer la sordidez del gobernador Eustoquio Gómez, los autores de la impactante radionovela, modelo del género romántico, se dejaban oír por Radio Difusora Venezuela.

Twitter: @AmericoMartin

Américo Martín es abogado y escritor.

 4 min


Alejandro J. Sucre

Estados Unidos debe ajustar su política de sanciones que tanto deteriora e impide la reactivación de la economía venezolana. Sabemos que EEUU está en una situación difícil que le impide tomar decisiones acertadas y productivas en una sociedad venezolana y un liderazgo político tan disfuncional. Por un lado, EEUU enfrenta en Venezuela una burocracia oficialista que ha usado el dinero del Estado venezolano, cientos de miles de millones de dólares, para contaminar con corrupción el sistema financiero y político internacional. Y por el otro, el gobierno de EEUU ha puesto en manos de la oposición liderada por el G4 muchos recursos externos de Venezuela cuyos líderes también se han convertido en una burocracia internacional y dejaron de ser un movimiento social, expresión de Geoff Ramsey.

También la oposición muestra grandes divisiones, unos participan en elecciones, otros no y esto ha hecho que surjan nuevos actores políticos con nuevas propuestas democráticas que están fuera de la mesa de negociación de México y también merecen atención. Tenemos una población poco participativa e instituciones del Estado muy desviadas del cumplimiento de las leyes. La oposición llamada G4 no rinde cuentas ni es transparente en el manejo de recursos, no se relegitima en elecciones internas ni participa en actividades políticas en el país.

Dirimir diablos

EEUU debe observar que hay una nueva oposición interna, no burocratizada dixit G4, que fue a elecciones en 21-N y ha levantado una batalla democrática y un movimiento social por el rescate del voto. Aunque ha habido grandes desviaciones de poder por parte del TSJ y del CNE el 21-N, también la nueva oposición es más efectiva en la batalla electoral. La oposición que va a elecciones es menos estridente, criminaliza menos al oficialismo, se victimiza menos a sí misma, actúa mas y declara menos, no depende de otros y se defiende así misma dentro de las mismas leyes y genera movimientos sociales pacíficos que despiertan una vibrante contienda democrática y electoral, lo que Venezuela tanto necesita. La nueva oposición que cree en elecciones, el 21-N ha movilizado al mismo G4 burocratizado y al oficialismo también adormecidos ambos y lo ha hecho dentro de los parámetros de las leyes fortaleciendo la democracia interna.

El mismo oficialismo, siendo menos criminalizado por la nueva oposición que va a elecciones, comienza a tener un discurso y una actuación menos violenta y se sale de sus poltronas para fajarse a lograr ganar elecciones en Barinas y sabe que depende de una mejor gestión para su futuro. Celebramos que la Unión Europea haya participado como observadores en las elecciones de 21-N y que aguantan el chaparrón. Ellos demostraron que, aunque hay actividades no democráticas dentro de las instituciones oficialistas, a la hora de hacer elecciones, estas trampas no son suficientes para impedir el resurgimiento del voto. Gracias a la creatividad y tenacidad de los nuevos enfoques de la oposición que va a elecciones, Venezuela se abre a la vía electoral para dirimir sus diablos. Esta tenacidad de la oposición que participa en la política a través del voto es una fuerza que el mismo oficialismo respeta y que definirá a largo plazo los destinos políticos de los venezolanos.

Luego de las rectificaciones en política económica del oficialismo que permiten mayor inversión privada, y luego del 21-N, las sanciones de la era Trump deben ser redimensionadas por la Administración Biden, para permitir que la economía nacional crezca. La Administración de Biden no debe darle un cheque en blanco al G4, ni mantener per secula las sanciones Trump que ahora sí impiden la tan necesaria reactivación de nuestra economía.

La Administración de Biden no puede hacer depender el levantamiento de las sanciones que afectan a toda la economía de unas negociaciones en México entre una oposición G4 que se desvanece y un oficialismo que se abre en la medida que se le criminaliza menos. Ni oposición ni oficialismo han cumplido a cabalidad con los procesos democráticos que establece la Constitución. La Administración de Biden no debe escoger ganadores ni tomar parte activa en la política venezolana.

Sanciones

Biden debe unilateralmente exigir a las instituciones venezolanas políticas de cumplimiento (Compliance) con el Sistema financiero internacional en lugar de imponer sanciones que impidan la recuperación de la economía nacional. Pdvsa y otras instituciones financieras deben estar sometidas a escrutinios de Comités de Cumplimientos (Compliance) y permitir la inversión privada. El presidente Biden debe dejar que la oposición y el oficialismo tomen su tiempo en las negociaciones en México sin interferir en favor de uno u otro sino defender valores democráticos. Si Estados Unidos quiere impedir que la corrupción en Venezuela siga contaminando su sistema financiero, lo que debe hacer es exigir la creación de un comité de supervisión y sancionar solo a personas responsables directamente y no al país entero. El presidente Biden no debe tratar de paliar la situación económica de Venezuela con ayuda humanitaria, que nunca es suficiente y es insultante.

Twitter @alejandrojsucre

 3 min


Carlos Raúl Hernández

La desgracia de Venezuela comienza con la demoledora, efectiva y profunda estrategia de descrédito a la democracia desde fines de los 80. Tanto que incluso muchos que vivieron aquel país estable, progresivo, modelo democrático en medio de dictaduras, y refugio de masas migrantes, creen recordar un infierno corrupto, miserable, “y por eso pasó lo que pasó”. Se vivió un gap en el proceso de desarrollo al agotarse la primera etapa de la sustitución de importaciones, que se expresa el viernes negro de 1983, pero en 1989, el gobierno de Carlos Andrés Pérez emprende el Gran Viraje, que puso a crecer la economía al mismo ritmo de China. Comienza una furiosa ofensiva antipolítica desde las élites sociales para derrocar al Presidente, los partidos históricos se asustaron, y por meros oportunismo e ignorancia, le siguieron la corriente a los notables y dieron la razón a quienes intentaron en 1992 un golpe de Estado. Aquí los pasos de la destrucción.

1. La reacción perversa de las élites ante los acontecimientos del 27 y 28 de febrero de 1989. Ese día en un azar catastrófico se encontraron desordenes por el aumento del precio de la gasolina y una huelga de la Policía Metropolitana, dirigida por Freddy Bernal. La ausencia de respuesta policial, promueve grandes saqueos, robos, violaciones. Lejos de llamar al orden y repudiar la delincuencia masiva, los medios, gremios, intelectuales, académicos y demás factores de poder social, hicieron responsables a los “empresarios especuladores”, “políticos corruptos”, “clases medias hedonistas”, trabajadores “indiferentes”. El “gobierno neoliberal” que tenía dos semanas instalado y la sociedad honrada fueron los culpables, y las víctimas los delincuentes, una inversión absoluta de valores. Caldera consagra esto en un discurso solemne en el Senado.
2. El 4F. La ignorancia de las élites, los odios y mezquindades contra el Gran Viraje, Pérez y Miguel Rodríguez, promovieron la desestabilización que tendió la cama a golpistas civiles y militares. Pérez derrotó el levantamiento, pero este minó las bases de sustentación del gobierno y del sistema. Las acciones no fueron contra “los males” de la democracia, sino contra correcciones que introducía gobierno. Ninguno de los ministros de Pérez tiene tacha y fueron posteriormente estrellas internacionales en sus profesiones. Caldera hace un nuevo discurso en el Senado en el que justifica el golpe de Estado.
3. El derrocamiento del Presidente Pérez en 1993. Los partidos presa de una gran ceguera y acorralados por los notables, destituyen y enjuician a Pérez sin entender qué al liquidar la cabeza, vendrían por ellos como ocurrió.
4. La elección Caldera en 1993 es un regreso al pasado, deshace las reformas que habían puesto el país a crecer, establece controles de cambio y de precios, vuelve al intervencionismo, lo que produce el colapso económico. Se ven obligados a cambiar de rumbo e improvisan una caricatura del Gran Viraje, la Agenda Venezuela, una piratería peor que no hacer nada. En vez de indultarlo, si era el caso, Caldera sobresee la causa a Chávez, y lo deja en libertad de ser candidato. El período termina vegetativamente, por inercia.
5. El triunfo de Chávez en 1998 es el desmantelamiento de las instituciones políticas y económicas, que se hacen personalistas y autoritarias con la constituyente de 1999.
6. La oposición de “los cuatro jinetes”. El Paro Petrolero, 11 de abril, Plazaltamira, la Megaplasta, el llamado a la abstención en 2005, le entregan parlamento al chavismo y con él los demás poderes que perfeccionan el autoritarismo. La oposición pierde posiciones institucionales en las FF. AA, el TSJ, CNE, y el gobierno revolucionario toma control casi total. Recupera la cordura en 2006 y participa en las presidenciales.
7. Pierde definitivamente el rumbo en 2016-17-18, cuando anuncia lo que serán su derrota catastrófica: la insurrección sin armas. El RR y la negativa a concurrir a las elecciones de gobernadores de 2017, a las de alcaldes y a la “constituyente”. La ofensiva insultante contra el voto y contra quienes llaman a votar y la joya de la corona: la depredación moral de Henri Falcón por presentarse a las presidenciales de 2018.
8. El año oscuro de 2019 comienza con la autoproclamación, y sigue con “el cucutazo”, “el golpe de los topochos”, culmina con la “operación Gedeón”, para luego volver a abstenerse en 2020 a la AN.
9. Finalmente el crimen sadomasoquista de 2021: saltar al cuello y masacrar a la oposición en conjunto al restar el domingo 21N los votos con los que hubieran podido obtener dieciocho gobernaciones. Haber ganado en sufragios, y perdido en gobernaciones, oposición 51.7 % (4.414.874) votos, y gobierno 46.1% (3.940.335, para obtener 3 0 4 gobernaciones. Se ganaron 117 alcaldías porque los dirigentes locales no hicieron caso a cantos de ballena “de arriba”. Estos treinta años son el imperio de la antipolítica, el radicalismo, la estupidez, la ignorancia, de las “nuevas generaciones” y las viejas mayores compitieron para ver quiénes eran más cuadrúpedos, cuya obra culminan por ahora el 21N. Conseguirá varias figuritas repetidas en los nueve pasos, pero hoy todos tienen acuerdos con el gobierno. Verá los próximos capítulos. (coming soon)

@CarlosRaulHer

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Maxim Ross

Todos conocemos la famosa frase atribuida a Luis XIV, monarca de la Francia pre-revolucionaria, cuyo contenido revela la reacción de un pueblo ante el poder absoluto de los “Luises”, en la también famosa “Comuna de Paris”, de donde deseo extraer algunas ideas a la luz de acontecimientos de hoy.

¡EL ESTADO SOY YO!

Cuando uno escucha a un Maduro decir, con sobrada arrogancia, que él decidió darle a la UCV $ 48 millones para “recuperarla” o ayer a Chávez obligando al BCV a “darle su millardito”, o a Putin realizar elecciones para re-elegirse indefinidamente, o a Ader separarse de los poderes constituidos, a Ortega, a un Erdogan o a un Bukele, o la irrupción de Trump contra los poderes, uno debería comenzar a preocuparse de si este fenómeno atiende a circunstancias transitorias o a un patrón general. Aun cuando sabemos que dictadores han existido antes, vale la pena examinar el tema porque, esta vez tiene características diferentes.

LO QUE DEJÓ LA REVOLUCION FRANCESA

Apelo a dos legados fundamentales de ese evento para intentar una explicación ligada a nuestros días, más allá de sus conocidos eslogan de ¡Libertad, Igualdad y Fraternidad!, especialmente dos de carácter institucional. En primer lugar, me refiero al rompimiento de la estructura de un solo poder, el monárquico, y su conversión en los tres que conocemos hoy, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial y, en segundo lugar, a la consolidación de la búsqueda del poder por los modernos partidos políticos, los que se comenzaron a identificar con las siglas de “izquierdas y derechas”, liberales, socialdemócratas, etc. etc. hasta llegar a lo que tenemos hoy. El punto que quiero resaltar es que puede haber una relación entre este legado y el surgimiento de estos nuevos “Zares”

PARTIDOS y PODERES EN LA SOCIEDAD DE HOY

Es mucho lo que se viene escribiendo sobre una real o aparente crisis de la democracia liberal y, de sus principales representantes los partidos políticos. Innumerables artículos se han escrito sobre los peligros que afrenta la democracia y sobre la pérdida de influencia, representatividad y militancia de los partidos políticos. Sin embargo, cabe preguntarse si ello se debe a situaciones coyunturales o en qué medida estos, y la democracia misma, están en línea con los temas y problemas de la sociedad actual.

Movimientos y demostraciones espontáneas de los ciudadanos, el súper- desarrollo de las redes sociales, la tecnología que hoy pone disposición de todos la protesta, los temas de inequidad y marginalidad y otros de mayor carácter de alguna manera, interroga acerca de si ese legado institucional está en capacidad de entenderlos y resolverlos. Tengo la impresión de que no es así. Las críticas a los Gobiernos, las fallas de los poderes legislativo y judicial y de los partidos políticos en darle respuestas a sus ciudadanos parecieran indicar que no están a la altura de los problemas modernos y que, por esa razón, aquellos personajes mencionados estarían recogiendo los frutos de esa disonancia y ocupando espacios de ese legado.

POPULISMO Y NEOPOPULISMO

También, bastante se ha pensado y escrito sobre estos dos simbolismos, el primero referido al formato de política en que un líder o un gobernante promete todo y de todo, y que nos lleva a los tradicionales líderes de izquierda, en especial en Latinoamérica y, el segundo, a aquellos que parecieran recoger los temas y problemas de la sociedad actual, pero con la diferencia, a mi juicio la más relevante, de que también quieren o logran sobrepasar los tradicionales tres poderes y erigirse en un solo poder, muy similar, por cierto, al que poseyera la monarquía absoluta[1]. El expediente “Constituyente” y el regreso al “poder originario” son pruebas del método. Si estoy en lo cierto, lo que se asemeja a una trama transitoria “neo populista” podría ser un modelo más permanente y ¿única respuesta?

¿NUEVAS INSTITUCIONES?

Sin embargo, si en algo ha sido experta la humanidad es en la creación de instituciones, todas aquellas que han gobernado al mundo desde la antigüedad, hasta modificarlas según los tiempos, los problemas y las circunstancias. La Revolución Francesa, y otras menos mencionadas son ejemplo de ello, por lo que cabe pensar en innovaciones institucionales que se ajusten al hoy y al mañana y se acerquen a la ciudadanía. Ojala se presenten más “pronto que tarde” y ofrezcan una alternativa al “neopopulismo”

[1] Cierto es que el fenómeno no se ha extendido a todo el mundo y aquel legado todavía funciona en muchos países.

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Ismael Pérez Vigil

Con respecto a lo ocurrido el 21N caben todas las interpretaciones, pues cada quien se come como puede la sardina que arrimó desde su brasa. Aún no se ha cerrado la ventana desde donde solo se ven las culpas ajenas de lo ocurrido. Pero, pasado el sacudón de Barinas −el del TSJ y el de los candidatos−, esperando que haya cogido el rumbo para que el 9 de enero se le propine otra derrota al régimen, cabe ahora sacar algunas lecciones de lo que evidenciaron los resultados electorales.

Son muchos los temas y las lecciones que se pueden sacar de lo ocurrido el 21N, algunos ya los he tratado extensamente, como por ejemplo el fracaso de la abstención como política, aun cuando no se puede negar que fue alta; otros expresamente los pospondré para una próxima ocasión, como el de la crisis del liderazgo opositor y de la oposición democrática en general.

Este último tema, complejo, corresponderá tratarlo en breve, en las proximidades del 5 de enero de 2022, para algunos fatídica fecha, cuando vence la vigencia del Estatuto de Transición que dio origen al Gobierno Interino y la Presidencia de Juan Guaidó, que a no pocos líderes, aspirantes a serlo y sus asesores, trae por la calle de la amargura. Me concentraré en otros, de los cuales he hecho una selección

Primera lección: El régimen como minoría

La primera lección es la conciencia de la condición de minoría del régimen chavista. Siempre lo fue. Ya en el año 2004, cuando analizábamos las posibilidades de derrotar al naciente régimen −en aquel revocatorio de infausta recordación, de agosto de ese año− afirmé en un artículo publicado en Analítica que “… el llamado “chavismo” nunca pasó del 32% del electorado y de un escaso 15% del total de la población del país”. Ahora esto se confirma, no solo por encuestas, sino también en las urnas, pues el gobierno pierde millones de votos en cada elección, que se refleja en una caída porcentual cercana al 10%, en promedio, en los cuatro últimos procesos electorales.

En esta última elección −a pesar de que la prensa pro oficialista afirma que “el gobierno arrasó” ganando 20 de 23 gobernaciones−, el oficialismo estuvo por debajo de la votación del no-oficialismo, en casi un millón de votos. Además, si evaluamos cuánto representan los resultados de la votación, con respecto al total de la población y los comparamos con el año 2012 −el proceso electoral más exitoso del chavismo− tenemos que pasó de representar el 27,9% del total de la población ese año, a representar solo el 18,8% en 2021. Con estas cifras se derrumba un mito y se constata una realidad: el mito que se cae es que el chavismo tiene apoyo mayoritario en el país, pues vemos que nunca llegó a representar el 28%, ni siquiera un tercio de la población; y ahora constatamos, que pierde rápidamente apoyo popular, pues en 2021, representa menos del 19%. Con menos del 20% del país, constatado ahora en votos, domina al 80% restante, Obviamente eso solo es posible con demagogia e intimidación, a sangre y fuego.

Segunda lección: La recuperación de la oposición

La segunda lección es la recuperación de la oposición. A pesar de todas las críticas, válidas, de falta de unidad que hizo perder oportunidades; de la forma general y específica en que se escogieron los candidatos, sin elecciones primarias, sin tomar en cuenta liderazgos locales y regionales; de no haber sin presentado una propuesta claramente diferenciadora al país, para salir de la crisis y un largo y doloroso etcétera, hay que apuntar varios elementos significativos de esa recuperación de la oposición. Uno de carácter cualitativo: El abandono de las políticas abstencionistas, negadoras del voto como instrumento de recuperación de la democracia; y otras dos de carácter cuantitativo. La primera es la recuperación de fuerza electoral en lo que antes era un bastión indiscutible del régimen: Los Llanos; llegando incluso a ganar en Cojedes, estando aún pendiente Barinas, y recuperando votación en Portuguesa y Guárico; en la región llanera el descalabro del régimen fue considerable, si comparamos su votación con la votación del no-oficialismo. Pero la recuperación más notable de la oposición es que, cuando se disipe el humo de los votos y las abstenciones, en términos absolutos, quedará como resultado concreto, que se logró arrebatar al oficialismo 123 alcaldías, de las cuales la oposición democrática obtuvo 63.

Tercera lección: La solidez del sistema de votación electrónico

De niño intentaba explicarle a mi abuela, una recia inmigrante asturiana, cómo funcionaba el teléfono, al que miraba con asombro; aquel aparato negro, con una ruedita y números, que uno discaba y se comunicaba con el mundo. Hasta que un día me dijo: “No pierdas más tiempo, me basta con que funcione”. Esa misma perplejidad de mi abuela frente al teléfono la tienen muchos ahora con la “caja negra”: las computadoras y todos los artilugios electrónicos que hoy pueblan y facilitan nuestras vidas, pero que siempre han estado rodeados de mitos. Las máquinas de votación no escapan a este fenómeno y sobre ellas se han tejido toda clase de leyendas y fantasías: Que si uno marca un candidato, pero la maquina lo cambia por otro; que si la captahuella está conectada con la máquina de votación y así el régimen −porque todos estos trucos siempre favorecen al régimen− sabe por quién votas y anulan ese voto; que si cada equis votos en favor de un candidato opositor, el programa de votación otorga unos cuantos al candidato del gobierno; que si cuando se transmiten los datos, antes de llegar al CNE pasan por Cuba, Rusia o un barco que navega en el atlántico y allí los cambian para que lleguen otros resultados, etc. Es inútil explicar que todo eso es imposible tras después de las auditorías de software y de máquinas que se hacen, en las que participa calificado personal de partidos de oposición y personal de las universidades, porque cada quien sigue creyendo lo que le interesa creer.

No hay que argumentar mucho al respecto; el resultado de la votación es el que es y no se puede alterar impunemente, porque deja “rastro”, fácil de seguir y verificar, no como en el caso de las votaciones manuales, donde es fácil reemplazar actas y papeletas. Eso lo demuestran contundentemente dos acontecimientos: Uno, lo ocurrido en el estado Bolívar en 2017, cuando le arrebataron a Andrés Velásquez la gobernación, pues para hacerlo tuvieron que desconocer los resultados de las máquinas de votación e inventar los resultados de unas supuestas mesas en las que se votó manualmente y le dieron el triunfo al candidato oficialista, que fue el que reconoció el CNE y sobre el cual el TSJ −tan diligente y rápido para algunas cosas− nunca se ha pronunciado. El segundo acontecimiento que prueba la seguridad del voto electrónico es lo ocurrido en esta elección en el estado Barinas. Los resultados de la votación electrónica daban una diferencia en favor del candidato opositor, Freddy Superlano, que hasta el TSJ admitió en su sentencia y, por tanto, los “amos del poder” apelaron a impedir la recepción de tres actas de algunas zonas remotas del estado y luego, mediante su dócil TSJ, detuvieron la totalización, adjudicación y proclamación del resultado y convocaron a nuevas elecciones, tras inhabilitar al candidato ganador. Lo ocurrido después, con la inhabilitación de posibles candidatos opositores, ya es bien conocido y superada esa dificultad por los partidos opositores, como ya sabemos, solo resta esperar la respuesta del pueblo barinés, que esperamos sea contundente.

Es fácil realizar cada quien su propia comprobación en cada proceso electoral en los que se participe; una vez que el CNE publica en su página web los resultados, revise los de la mesa en la que ha votado y compruebe si coinciden los que están allí, con los del acta que usted puede pedir después de finalizado el escrutinio y la trasmisión de datos de su mesa. Desde luego no pretendo que esto sea tomado como una auditoría válida y concluyente, pero invito a todos los que dudan a hacerlo, incluso a que se tomen el trabajo de ir a alguna área más remota o dudosa y comprobar los resultados.

Cuarta lección: Posibilidad de la necesaria unidad

La cuarta lección es que en cuanto “unidad”, como objetivo político y estratégico indispensable para recuperar la democracia, no se avanzó mucho. Ciertamente el chavismo perdió el voto popular, pues obtuvo menos votos que todo lo que no es chavismo. No cabe duda que si agrupamos las cifras y si se hubiera unido la oposición democrática, representada en la MUD, con la llamada Alianza Democrática, se hubieran ganado 12 gobernaciones (Anzoátegui, Apure, Barinas, Carabobo. Cojedes, Falcon, Guárico, Lara, Mérida, Nueva Esparta, Táchira y Zulia) y si a eso se le suman los votos de otros partidos diferentes al oficialismo, se hubieran agregado siete estados más (Bolívar, Miranda, Monagas, Portuguesa, Sucre, Trujillo y Yaracuy). Pero, aparte de que eso ya es una lamentación y ejercicio inútil, ¿Es factible pensar que todo lo que no es chavismo, se puede unir en una sola opción? Eso es lo que no resulta fácil de lograr. Hoy por hoy es difícil pensar que se puedan unir en un solo saco, en una misma causa, todos esos partidos. Lo estamos viendo en Barinas, aunque algo se ha avanzado y esperamos que sirva de lección para el futuro.

Entre las “varias oposiciones”, como dicen algunos −aceptando que el término “oposición” define e identifica, de manera clara y sobre todo inequívoca a cada una o a todas ellas−, hay dificultades y diferencias profundas para lograr esa idílica unidad. Por ejemplo, con la Alianza Democrática −denominados por ellos mismos y otros como “alacranes” −, el obstáculo fundamental es que no es fácil considerar opositores a un sector conformado en su mayoría por los que aceptaron que los partidos que la integran fueron los confiscados por el régimen, despojados de sus dirigentes naturales, de sus símbolos, colores y recursos y entregados a disidentes de los mismos y que algunos postularon candidatos que habían sido incluso expulsados, por corruptos, de sus partidos originales. Ese sector conformó alianzas que accedieron a participar en procesos electorales −2018 y 2020− contra la posición mayoritaria, que había decidido abstenerse. No es fácil pensar que algunas de las diferencias y roces que surgieron en este proceso puedan ser dejadas de lado para conformar una unidad que enfrente al régimen. Es lamentable, pero es así.

La unidad no es un fetiche al que se adora y al que se rinde culto, es algo vivo y no significa uniformidad; la oposición tampoco debe unirse simplemente para satisfacer los gustos, la incomprensión o la ignorancia de lo que sin duda es muy importante, pero que no deja de ser una entelequia, la llamada “comunidad internacional”; o por seguir la recomendación y buen deseo conceptual y teórico de muchos asesores y consultores políticos.

Quinta lección: Victoriosa estrategia del régimen

La quinta lección es que, aunque no cabe duda que el régimen ha perdido un considerable caudal electoral y apoyo popular y electoralmente ha descendido por debajo del sector no chavista −como pudimos ver−, su estrategia de incrementar la desconfianza en el voto y de dividir a la oposición, ha sido exitosa. No lo podemos desconocer y negar. Y ese proceso continúa, pues el régimen teme, y con razón, que tras los resultados del 21N, con la avalancha de votos perdidos, que la reacción de la oposición sea unificarse en torno a la idea de promover un referendo revocatorio presidencial el próximo año. Porque eso si afecta el corazón del poder político.

Acciones como el traspaso de bienes y fuentes de ingreso de las gobernaciones a manos del ejecutivo y acciones como la ilegal y abusiva intervención del TSJ ante los resultados de Barinas, la inhabilitación de posibles candidatos opositores en esa entidad, son acciones que van en la dirección de desconocer el voto, propiciar la abstención y dividir más a la oposición, promoviendo que opositores radicales e indiferentes, se pronuncien con el consabido “te lo dije”. Y ese es uno de los temas en los que la oposición democrática debe trabajar, políticamente, con información y educación política a los ciudadanos.

Sexta lección: La utilidad del voto

Creo que la utilidad del voto para ofrecer resistencia al régimen está demostrada; no solo por los resultados numéricos, sino también por lo que hemos visto en Barinas, con el desconocimiento del ganador y después la inhabilitación de los posibles candidatos opositores.

Pero hay otra hipótesis o reflexión que quiero adelantar. Hasta ahora sabemos lo que pasa cuando se infringe al régimen una derrota electoral en procesos en los que no está en juego el poder; por ejemplo: una Reforma de la Constitución (2007), la elección de una Asamblea Nacional (2015) o una elección de gobernadores o alcaldes (2021); en estos casos el régimen reacciona utilizando y abusando del poder que tiene para intimidar, desmoralizar, desmotivar, para que no se produzca el hecho; o bien, para revertir o desconocer esa derrota. Hasta ahora también sabemos que se valen de todos los subterfugios para “modelar” resultados: retrasan o adelantan procesos, cambian circunscripciones, mueven votantes de un sitio a otro, cierran y abren centros, dificultan el registro, intimidan votantes, inhabilitan candidatos, y el largo etcétera que conocemos. También hemos visto como usan todos los recursos, económicos y represivos que les da el ejercicio del poder, para retrasar o impedir que se lleven a cabo algunos eventos, que pueden alterar el ejercicio del poder nacional, como lo que ocurrió en 2004 con el referendo revocatorio, que lo retrasaron más de un año mientras las llamadas “Misiones” hacían su tarea populista de recuperar popularidad deteriorada por la ineficacia al gobernar; o con lo ocurrido con el intento de convocar el referendo revocatorio en 2016, que lo cancelaron por vía judicial cuando se dieron cuenta que era inminente que la oposición recogiera las firmas necesarias para convocarlo.

Todo esto ocurre por el abuso del poder que tienen, cuando ese poder no está en juego, en elecciones locales, regionales, referendos o de Asamblea Nacional. Lo que no sabemos, porque no ha ocurrido de manera comprobada −fehacientemente, no en el deseo de algunos− es: ¿Qué pasaría si la derrota se la infringimos en un proceso electoral revocatorio o presidencial, cuando sí está en juego el poder? ¿Cómo reaccionaría el pueblo, despojado de ese resultado? ¿Cómo reaccionaría la fuerza armada, en caso de protestas y disturbios? ¿Cómo reaccionaría el propio régimen? Sabemos también cómo reacciona la comunidad internacional (CI) cuando se trata de procesos en los que no está en juego el poder: Lamentando lo ocurrido, con alguna declaración y solidarizándose con la oposición; pero, ¿cómo reaccionaría esa CI ante un desconocimiento −obviamente por la fuerza− del resultado de un proceso electoral en el que resultase perdedor el régimen venezolano? Y lo más importante, ya dicho, ¿Cómo reaccionarían la dirigencia opositora despojada y el pueblo venezolano? Sin necesidad de más argumentos, ese es uno contundente para insistir en la vía electoral.

Conclusión breve

Como advertí al principio, hay muchos temas que se quedan en el tintero; entre ellos el tema de la “crisis de la oposición” y del “liderazgo” opositor; crisis que no se desprende como tal de lo ocurrido el 21N, sino que lo ocurrido en éste es una consecuencia de esos dos problemas, que no acaban de ser enfrentados. Pero ese tema, ineludiblemente tendrá que confrontarse antes o en las cercanías del 5 de enero, que como dije más arriba, vence la vigencia del Estatuto de Transición y deberá tomar la Asamblea Nacional de 2015, alguna decisión política sobre el Gobierno Interino y la presidencia de Juan Guaidó.

Algunos solo aciertan a ver el mapa de Venezuela pintado de rojo, la perdida de oportunidades por la falta de unidad opositora o el éxito de la estrategia del régimen en intimidar y dividir; todo lo demás que he descrito, en particular la recuperación de la oposición y la caída de la votación del régimen que lo deja en minoría, para algunos es irrelevante o no lo creen; pero, para el gobierno estos temas sí son relevantes, si cree esas cifras y sí son motivo de preocupación; y de allí el esfuerzo que está desarrollando en Barinas para evitar que se profundice su caída y su debacle y la campaña que ya comienzan a desplegar para impedir la posibilidad de un referendo revocatorio en 2022.

En resumen, se puede hablar de un resultado, que sin ser bueno u optimo, tampoco fue malo para la oposición y refleja el descalabro del régimen. Pero esta es una conclusión incompleta si no reflexionamos acerca de: ¿Cómo crecemos si no participamos? ¿Cómo salimos de esto sin tener la fuerza y sin tratar de organizarnos y si nadie está dispuesto a venir de afuera a salvarnos? ¿El último que salga que apague la luz? Eso es lo que ellos quieren y que nos resistiremos a que pase.

Politólogo

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Ricardo Hausmann

No esperamos que vengan piñas de Noruega ni papayas del Desierto del Sahara. Esas frutas tienden a crecer en lugares con mucho sol y mucha agua. ¿Por qué, entonces, es que los productos intensivos en energía como el acero provienen de países con pocos recursos energéticos como Japón y Corea del Sur?

La respuesta es que el carbón y el petróleo tienen una característica única cuando se los compara con la madera, el gas natural o el hidrógeno: son sorprendentemente energéticos por unidad de volumen y peso. Este dato, combinado con los progresos en las tecnologías de transporte del siglo XX, significó que el mundo se volvió “plano” desde un punto de vista energético. Como el petróleo se puede transportar del Golfo Pérsico a Nueva York o Seúl por una fracción de lo que cuesta un barril de petróleo en su punto de origen, la ausencia de fuentes de energía locales no fue un obstáculo.

Esto no siempre fue así. Antes de los trenes, la proximidad al carbón era importante para la producción de hierro, y antes del motor a vapor, estar cerca de ríos de cauce rápido que pudieran impulsar molinos de agua era crucial para la manufactura. Pero hoy, las fuentes de energía disponibles a nivel local no son un prerrequisito para emprender la mayoría de las actividades intensivas en energía. Excepto por el gas natural (que, en todo caso, es un poco más verde que el carbón y el petróleo), la energía se puede transportar a la mayoría de los lugares a un costo modesto.

Sin embargo, en la medida que el mundo vaya abandonando el carbón y el petróleo, la planicie energética pasará a ser una cosa del pasado. Con excepción de la energía nuclear, todas las fuentes de energía verdes –solar, eólica, hidroeléctrica y geotérmica- están distribuidas geográficamente de manera desigual y son costosas para transportar. Aun si las empresas insisten en utilizar combustibles fósiles junto con captura y almacenamiento de carbono, se beneficiarán de la proximidad a formaciones geológicas que puedan almacenar dióxido de carbono –y éstas no son ubicuas.

En un mundo que se descarboniza, por lo tanto, las actividades intensivas en energía nuevamente van a tener que localizarse en zonas específicas, como en los tiempos de los molinos de agua. Éstas no son buenas noticias para ciudades como Gwangyang, en Corea del Sur, sede de la mayor planta de acero del mundo, o para la industria del aluminio de Oriente Medio, que actualmente utiliza gas natural.

Qué países se beneficiarán de este cambio dependerá del resultado de un conflicto en ciernes que involucra a la Tierra y su atmósfera. El movimiento ambiental hace mucho tiempo que se preocupa por el impacto de la actividad humana en el planeta, desde la contaminación local del suelo, el aire y el agua hasta la destrucción de bosques y especies animales. Pero el cambio climático y la necesidad de una descarbonización aumentan drásticamente los conflictos entre estos objetivos tan distintos.

En particular, como ha señalado Bill Gates, reducir significativamente las emisiones de CO2 implicará electrificar todo lo que se pueda electrificar. Pero esto exigirá inmensas cantidades de cobre, aluminio, cobalto, litio y tierras raras, que sólo se pueden obtener a través de una gran expansión de la minería. La electrificación masiva también puede exigir más plantas hidroeléctricas y nucleares.

Ya estamos viendo los efectos de este conflicto. Si bien el incremento reciente del precio del petróleo favorece la descarbonización al hacer que la energía fósil sea más cara, el hecho de que los precios del aluminio y del cobre estén cerca de picos históricos implica que el costo de las alternativas eléctricas también está subiendo, atenuando la velocidad de la sustitución hacia la energía verde.

Estos incrementos del precio de los metales, en alguna medida, son inevitables, porque la oferta responde lentamente a la demanda debido al tiempo necesario para desarrollar una mina. Pero la velocidad de respuesta de la oferta no depende sólo de factores técnicos. También está profundamente conectada a la capacidad de los sistemas políticos de crear un consenso nacional sobre la manera correcta de desarrollar la minería, minimizando el daño ambiental, definiendo el reparto de los beneficios y compensando como corresponde a los potenciales perdedores.

Esto es más fácil de decir que de hacer. La minería sigue siendo sumamente polémica, aún en países como Perú y Chile, donde es la industria exportadora dominante y un importante contribuyente a la producción global. La primera ministra de Perú recientemente ordenó que no se renovaran las licencias de exploración y desarrollo en una región minera clave. De la misma manera, el proceso regulatorio le ha atado las manos a la industria minera de Sudáfrica. Y, más allá de la minería, Colombia y Chile tienen un potencial hidroeléctrico importante, pero crear un consenso nacional para aprovecharlo ha resultado difícil.

De manera que, mientras que los perdedores como consecuencia de la descarbonización son relativamente obvios, los ganadores serán quienes combinen la suerte geográfica con la acción inteligente. El sol y el viento no se convierten en electricidad sin el esfuerzo humano.

Las ciudades, las regiones y los países que quieran beneficiarse de la reubicación de industrias intensivas en energía necesitarán garantizar que pueden ofrecer creíblemente un acceso seguro a la energía verde. Eso dependerá de su capacidad de transformar sus sistemas energéticos. Algunos países podrían seguir el ejemplo de Francia y desarrollar su potencial energético nuclear. Kazajstán, por ejemplo, podría usar sus amplias reservas de uranio para desarrollar plantas nucleares de próxima generación y abastecer el resto de las necesidades de uranio del mundo. Venezuela podría maximizar la producción actualmente subutilizada de energía hidroeléctrica de su río Caroní para revivir sus industrias de acero y aluminio. Australia, Namibia y Chile podrían usar sus altísimas tasas de insolación para convertirse en los principales productores de hidrógeno verde.

Los países del África subsahariana podrían intentar explotar su potencial geológico y rivalizar con Australia y Sudamérica en el campo de la minería. Bolivia, Chile y México podrían dominar el sector de las baterías de litio transformando sus recursos de carbonato de litio en óxidos y baterías de litio transformando sus recursos mineros mediante el uso de energía verde. (Corea del Sur, Japón y China actualmente transforman el litio usando combustibles fósiles). Otros países podrían desarrollar su capacidad de almacenar carbono bajo tierra.

La descarbonización cambiará los senderos posibles de desarrollo nacionales y obligará a los responsables de las políticas públicas a repensar sus estrategias económicas. El debate sobre la agenda verde se ha centrado demasiado en los sacrificios que cada país tiene que hacer para reducir sus emisiones. Pero el fin de la planicie energética provocará una reubicación industrial masiva, mientras que salvar a la atmósfera exigirá encontrar mejores maneras de mitigar el daño al suelo. Los primeros en actuar para desarrollar un consenso nacional destinado a promover el ecosistema económico adecuado para el crecimiento verde serán quienes salgan ganando.

9 de diciembre

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/green-growth-and-end-of-fla...

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