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Opinión

Celestino Aponte

El régimen oprobioso y antidemocrático que ejerce dominación sobre la sociedad venezolana, avanza sistemáticamente en su proyecto de establecer un sistema político totalitario en Venezuela. Así lo evidencia el conjunto de políticas que ha venido implantando haciendo caso omiso al rechazo de la mayoría de los venezolanos y de la comunidad internacional. Entre ellas el proyecto de Estado Comunal; la penalización de la protesta; el asesinato, la privación ilegal de la libertad y persecución de los opositores; la hegemonía comunicacional; la censura, persecución y represión a medios de comunicación social y a periodistas; el acoso y represión a las ONGs; los sistemáticos y brutales ataques destructivos contra las universidades autónomas; el impedimento a que partidos políticos, universidades, gremios profesionales y sindicatos celebren elecciones internas para la renovación de sus autoridades, y las prácticas populistas y coercitivas de control social y chantaje a la población para inmovilizarla.

En paralelo marcha un proceso de anomia inducido por el régimen. La violencia e insurgencia ejercida por el crimen organizado es la punta del iceberg detrás del cual está la putrefacción de los cuerpos de seguridad del Estado, del Poder Judicial y la administración pública en su conjunto, entre otras manifestaciones que sería largo enumerar y describir.

En ese contexto encontramos la tragedia de la emergencia humanitaria múltiple, en toda su complejidad: la salud pública, la educación y los servicios públicos deficitarios y de una calidad deprimente, los salarios de explotación del trabajo y una situación de vida deprimente; el hambre, la pobreza, el delito y la buhonería son las únicas variables que crecen sin parar en el país.

El liderazgo políticos que conduce a la sociedad venezolana en la encomiable aspiración de conquistar un sistema de libertades pleno y democrático, así como la de superar la crisis anteriormente descrita, acusa debilidades que deben ser superadas en aras de ganar eficacia política y dar al traste con el régimen opresor y usurpador.

Estas debilidades se reflejan en los sucesos y hechos durante el año 2020 y en el primer semestre del 2021, cuando los actores políticos democráticos han exhibido un inexcusable retardo en la toma de decisiones que les impide dar respuestas oportunas y diseñar tácticas que respondan al ritmo y a la celeridad del proceso político y a las exigencias de la coyuntura; debido a ello, pecan por omisión y por formular políticas insatisfactorias.

Paralelamente, y sin negar los avances y logros de la conducción política de Juan Guaidó, es necesario reconocer que el desencanto y la desesperanza se han apoderado de la combativa sociedad civil. Las luchas cívicas han perdido vigor y el objetivo estratégico definido en el 2019 no fue alcanzado. Este conjunto de factores ha incidido de modo determinante en la pérdida de credibilidad y respeto de la mayoría de los venezolanos hacia los partidos políticos y el liderazgo político en general.

Por lo demás, no es necesario insistir ni abundar en algo tan obvio como lo es la incoherencia y la desunión a lo interno de las fuerzas democráticas, vale decir, entre las organizaciones partidistas democráticas y entre éstas y las organizaciones de la sociedad civil. Visiones y enfoques distintos y enfrentados acerca del cómo afrontar la crisis política y sobre líneas estratégicas y tácticas concretas están a la vista; así como la permanente descalificación entre unos y otros. Al respecto, se aprecian posiciones que van desde el inmediatismo más ramplón, pasando por acciones de rutina intrascendentes, hasta un maximalismo estéril e inútil. Sin considerar la “novísima y revolucionaria” práctica del “quítate tu pa' ponerme yo”; una lucha por el predominio, no siempre con la gallardía y nobleza que se puede esperar de un liderazgo democrático.

Ante éste estado de cosas, urge dotar a los sectores sociales y políticos democráticos de políticas y estrategias inteligentes, coherentes y audaces. Lo cual exige un equipo dirigente unionista, con una capacidad de elaboración política tal que le permita salir de las ideas fijas, dogmáticas y pragmáticas, que les impiden actuar con objetividad ante la realidad.

Creo que la premisa básica de esa política debe ser asumir a plenitud la pertinencia, necesidad y conveniencia (lo que más conviene a todos) de una negociación con el régimen. No se trata de una capitulación de las fuerzas democráticas, ni de una idílica reconciliación, mucho menos de una rendición del gobierno de facto; se trata de una negociación en procura de un acuerdo político para salir de la crisis. Son respetables las opiniones de quienes adversan esta propuesta preliminar, tales como: “el régimen lo que quiere es ganar tiempo”, “con malandros no se negocia” y “negociar es legitimar al usurpador”, “dictadura no sale con elecciones”; pero un elemental sentido de la realidad no puede sino reconocer que el usurpador controla efectivamente las palancas fácticas de la dominación, nos guste o no, esa es la realidad.

La realidad es, también, que el régimen está huérfano de apoyo popular, con una precaria y débil gobernabilidad, si es que le queda algo al respecto. Como también lo es que los sectores políticos democráticos no tienen músculo para desalojar a la usurpación. Los esfuerzos de todo tipo intentados han concluido en una frustración colectiva. El juego está trancado y a todos conviene destrancarlo porque el país está al borde de la disolución. Además, no existe un plan alternativo viable; simplemente no existe, repito, y hay que pisar tierra. Y por si todo eso fuera poco, los países aliados: EEUU, Canadá y la Unión Europea, apuestan al unísono a una salida política negociada.

Una negociación, propongo, en la cual participen no sólo los actores políticos nacionales sino, además, una calificada representación de la sociedad civil y de la provincia venezolana. Esto es un problema y responsabilidad de todos. Basta de elitismo y de centralismo. Es así como en dicha negociación se debe consultar y tomar en cuenta la opinión de la iglesia católica en general y de la Conferencia Episcopal en particular. Una negociación en la cual participen países vecinos con intereses en Venezuela: Colombia, Brasil y Cuba en especial.

¿Negociar qué y para qué? Negociar un acuerdo político; lo que Juan Guaidó denomina ACUERDO DE SALVACIÓN NACIONAL. Apoyo esa propuesta que, de resultar exitosa, permitiría afrontar la emergencia humanitaria compleja, aunque sea parcialmente; garantizándole a la población el acceso a un servicio de salud y el suministro de medicamentos e insumos médicos quirúrgicos, y la tan ansiada vacuna contra el COVID 19. El régimen solo no puede y las fuerzas democráticas tampoco y no es humanitario sacrificar la salud y la vida de niños, ancianos y de toda la población. El sentido de realidad es claro en cuanto a que la oposición democrática no tiene, en los actuales momentos, la fuerza requerida para imponer su mejor propuesta y es evidente que el régimen necesita un respiro.

Frente a este panorama, es prioritario negociar un cronograma electoral para dirimir las diferencias entre el régimen usurpador y las fuerzas democráticas; negociar condiciones electorales competitivas para recuperar el libre albedrío, la institución del sufragio, del voto, el derecho a elegir y a ser elegido. Sin dudas que un régimen antidemocrático como el que padece Venezuela, que se niega radicalmente a la alternabilidad democrática y exhibe un pasado fraudulento en los procesos electorales, no cederá fácilmente en esta asignatura. El reto es, precisamente, obligarlo, torcerle el brazo. Un cronograma electoral que concluya con elecciones, presidencial y del parlamento nacional, en el que las partes se den mutuas concesiones para hacerlo lógico y atractivo para ambas partes.

Negociar – propongo- el desarme de los grupos irregulares que mantienen a la población en zozobra y que controlan territorios rurales y urbanos que se traduce en una pérdida de soberanía. Eso incluye a los grupos guerrilleros provenientes de Colombia, los colectivos violentos armados por los desgobiernos chavistas y las mega bandas criminales.

A estas alturas nos luce que el régimen, a pesar de su debilidad, trata de dinamitar la posibilidad de la negociación y el acuerdo; las declaraciones del oficialismo achacándole a la oposición democrática y particularmente al partido Voluntad Popular responsabilidad en los hechos criminales de la cota 905 y en el oeste de Caracas deja claro hasta donde llega la perversión política del oficialismo y la intención de bloquear el camino pacifico y político trazado por la oposición democrática.

Una estrategia, entonces, que tiene dos elementos básicos pero que no son suficientes. Lo que impone desarrollar una extendida e intensa presión cívica sobre el régimen que rete, cara a cara, a la política de terrorismo de Estado en la cual es eficiente el gobierno de facto. Las necesidades y problemas que afectan a toda la población se hacen sentir a diario en protestas aisladas que, lejos de afectar al régimen, mantiene a la gente ocupada en acciones que no prosperan y generan desesperanza. Se trata de darles direccionalidad política, que se traduzcan en un costo político para el régimen y que apuntale la negociación política y haga retroceder a la arrogante e inescrupulosa cúpula del gobierno de facto. Las protestas cívicas deben formar parte fundamental de la estrategia democrática.

En este contexto general demandamos de los actores políticos una definición clara acerca de cómo abordar las elecciones regionales y locales convocadas para el 21 de noviembre de este año. El mutismo y la incertidumbre sobre éste asunto es pasmoso y presagian una derrota política de las fuerzas democráticas, a pesar de que son mayoría. A nuestro juicio hay que participar. La tesis maximalista según la cual primero hay que salir de la usurpación, reedificar el país que queremos y luego convocar elecciones libres y pulcra no es más que una buena intención pero sin asidero práctico, sin factibilidad en el corto y mediano plazo.

Las elecciones regionales en condiciones no ideales pero competitivas, pueden ser la oportunidad de dotar a la ciudadanía de liderazgos locales y regionales, que permita articular las luchas por las condiciones de vida, denunciando al Estado fallido, con el plano político nacional donde reside la sustancialidad de la institucionalidad legítima del poder. Capaces de orientar a sus comunidades en las luchas contra el proyecto totalitario: un liderazgo legitimado y expresión de la voluntad soberana del pueblo. Ganar ese liderazgo político institucional es un objetivo de primer orden, si recordamos que en la primera semana de enero del 2022 concluye, definitivamente, el período de la Asamblea Nacional elegida el 2015 y que Guaidó dejará de ser presidente interino.

La alianza política que dirige Guaidó y los partidos políticos que conforman el G 4, deben tomar una decisión urgente en esta materia; y debe abrirse a una política-electoral con todos los sectores que adversan al régimen, independientemente de las diferencias que los separan; lo contrario es un suicidio colectivo en primavera. Una coalición política electoral que no sea un reparto burocrático entre enmohecidos aparatos partidistas. Un gran acuerdo que reconozca los liderazgos regionales y locales; acuerdo que valore la idoneidad de los postulados, la representatividad y demostrada honradez y honorabilidad de ellos. Sería absolutamente erróneo que al gravísimo error que significa el retardo del liderazgo partidista para decidir oportunamente se presenten a ultima hora con un acuerdo cupular, es decir con candidaturas locales y regionales surgidas de laboratorios y a espaldas de la sociedad civil y desconociendo liderazgos reales y bien posicionados. Un reparto burocrático y de cuotas conduciría a las sectores democráticos a una derrota política sin precedentes. En Guayana la clave del éxito reside en la noción de movimiento en vez de conciliación de intereses de cúpulas. Exigimos al liderazgos partidista sindéresis y sentido de la realidad. En Guayana el candidato de la democracia a la gobernación del Estado debe seleccionarse en elecciones primarias abiertas. Igual los candidatos a la jefatura del Poder Público Municipal.

Por otra parte un componente de la estrategia de los sectores democráticos debe ser presionar al régimen para un adelanto de la elección presidencial; lo cual obliga a trazar una política orientada a la celebración de un referéndum revocatorio contra Nicolás Maduro. El éxito de esta propuesta va a depender de los resultados electorales del 21 de noviembre del presente año. Sólo con gobernadores y alcaldes resteados contra el gobierno de facto será posible éste importante objetivo intermedio, preludio de una elección presidencial. Seguir atado al mantra del 2019 (cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres) es un sueño. Primero elección presidencial, de claro efecto plebiscitario, porque es allí donde están las soluciones de fondo a la tragedia nacional, también es verdad, pero para llegar allá primero hay que conquistar objetivos intermedios que permitan una aproximación al objetivo final; de lo contrario el sueño se hará pesadilla.

 10 min


EFE

La semilla que sembró la hiperinflación durante más de tres años ha germinado y produce un empobrecimiento generalizado que resume Maikel Lugo, desempleado y padre un bebé de dos meses: "Esto es fatal, cada día la situación país se pone más dura".

Venezuela lleva inmersa en la pesadilla de la hiperinflación desde noviembre de 2017, una época de cifras mareantes que ha derivado en una dolarización espontánea como boya de salvación. Sin embargo, en los últimos meses, el incremento de los precios ha comenzado a frenarse, lo que alimenta la esperanza de dejar atrás el mal sueño.

Según el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), la inflación en mayo fue del 19,6 %, mientras que en abril cerró en el 33,4 % y en marzo fue del 9,1 %. Por su parte, el Banco Central de Venezuela (BCV) reportó una inflación en mayo del 28,5 %, del 24,6 % en abril y del 16,1 % en marzo.

De ese modo, la inflación se ha ubicado tres meses consecutivos, según ambas fuentes, por debajo del 50 % que marca la hiperinflación, pues el OVF reportó en febrero un 50,9 %, aunque el BCV la cifró en el 33,8 % en ese mes.

Entre la cautela y el espejismo

Frente a estos datos, el decano de la facultad Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Ronald Balza, explicó a Efe que la hiperinflación comienza cuando en un mes supera el 50 % y solo se puede dar por concluida cuando transcurren doce por debajo de ese porcentaje.

«Son doce meses sin volver a tener el 50 % en un mes porque, una vez superas el 50 %, las distorsiones que hay en el sistema fiscal y monetario son tan severas que hay que asegurarse de corregirlas para decir que la hiperinflación se detuvo», detalla.

Por eso, a la espera de que pase un año, Balza subrayó que «lamentablemente no se ha visto nada que nos haga pensar que sí se va a salir de la hiperinflación porque no hay corrección fiscal a la vista».

A su cautela se suma que, «más de una vez ha ocurrido», desde noviembre de 2017, que un mes la inflación supera el 50 %, «luego vienen tres meses en los que no, y al cuarto mes vuelve a subir porque la máquina que genera la hiperinflación sigue activa».

Esa máquina es la del «desajuste fiscal severo que termina siendo solventando con emisión monetaria» .

«El régimen tiene una cantidad de gastos que nosotros desconocemos porque no conocemos el presupuesto, pero vemos que recibe una cantidad de bolívares del BCV que no sabes cuál es el destino y, esa cantidad de bolívares que va al Gobierno no sabemos cómo es su entrada a la economía, no sabemos por qué vía, y presionan los precios de un modo continuo», destacó.

Balza comparó la situación con la de Bolivia en la década de 1980, cuando, para superar la hiperinflación, «decidieron aumentar el precio de la gasolina», tal y como hizo el Gobierno de Nicolás Maduro en 2020, eso permitió que el Ejecutivo recibiera unos ingresos y «dejara de financiarse con el banco central».

A eso se sumaron préstamos internacionales que hicieron que «el hueco fiscal que había se llenase con ingresos internos y externos y dejó de usarse el banco central», lo que puso fin al ciclo hiperinflacionario.

«Todo va p’arriba»

En las calles, ese pequeño respiro apenas se nota, especialmente porque, tal y como dice Balza, la mayoría de la población ha sufrido un «empobrecimiento súbito» por la hiperinflación. El mesonero jubilado Alex Niebles lo ratifica a Efe: «‘p’arriba todo, no ha bajado nada, todo es una inflación».

«Actualmente no le veo ninguna estabilidad, todo es al contrario, una inflación que yo creo que aquí todo el mundo se está quejando, el sueldo no alcanza para comprar nada, nada, nada», subraya.

Niebles explica que «el dólar se ha impuesto» como moneda de pago, y «todo» producto tiene sus precios expresados en dólares. Eso sí, su pensión sigue siendo en bolívares, siete millones o 2,1 dólares, por lo que debe recurrir a la venta callejera para completar sus ingresos.

Con él coincide Edith Aponte, una ama de casa que si bien observa que los precios de los productos básicos como una bolsa de arroz o de harina de maíz -básico en la dieta venezolana- se mantiene en un dólar desde hace meses, considera que todo sigue «extremadamente caro» y el sueldo no «alcanza para absolutamente nada».

«Comemos y nos reducimos, yo soy ama de casa y compro una harina y tengo que tratar de rendirla; (los precios) están por las nubes, los huevos ni hablar, igual el queso para el desayuno», subraya.

Es la semilla que sembró la hiperinflación durante más de tres años y ha germinado con un empobrecimiento generalizado que resume Maikel Lugo, desempleado y padre un bebé de dos meses: «Esto es fatal, cada día la situación país se pone más dura».

La pesadilla todavía promete ser larga.

2 julio, 2021

EFE

https://panampost.com/efe-panampost/2021/07/02/se-acerca-venezuela-al-fi...

 3 min


Pam Belluck

No ha podido hablar desde 2003, cuando quedó paralizado a los 20 años por un grave derrame cerebral tras un terrible accidente de tráfico.

Ahora, en un hito científico, los investigadores han accedido a las áreas del habla de su cerebro, lo que le permite producir palabras y frases comprensibles con sólo intentar decirlas. Cuando el hombre, conocido por su apodo, Pancho, intenta hablar, los electrodos implantados en su cerebro transmiten señales a un ordenador que las muestra en la pantalla.

Su primera frase reconocible, según los investigadores, fue: "Mi familia está fuera".

El logro, publicado el miércoles en la revista New England Journal of Medicine, podría llegar a ayudar a muchos pacientes con enfermedades que les roban la capacidad de hablar.

"Esto va más lejos de lo que nunca imaginamos que podríamos llegar", dijo Melanie Fried-Oken, profesora de neurología y pediatría de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón, que no participó en el proyecto.

Hace tres años, cuando Pancho, que ahora tiene 38 años, aceptó trabajar con los investigadores de neurociencia, no estaban seguros de que su cerebro hubiera conservado los mecanismos del habla.

"Esa parte de su cerebro podría haber estado inactiva y no sabíamos si realmente se despertaría para que volviera a hablar", dijo el Dr. Edward Chang, presidente de cirugía neurológica de la Universidad de California en San Francisco, que dirigió la investigación.

El equipo implantó una lámina rectangular de 128 electrodos, diseñada para detectar las señales de los procesos sensoriales y motores relacionados con el habla y vinculados a la boca, los labios, la mandíbula, la lengua y la laringe. En 50 sesiones a lo largo de 81 semanas, conectaron el implante a un ordenador mediante un cable conectado a un puerto en la cabeza de Pancho, y le pidieron que intentara decir palabras de una lista de 50 comunes que él mismo ayudó a sugerir, incluyendo "hambre", "música" y "ordenador".

A medida que lo hacía, los electrodos transmitían señales a través de una forma de inteligencia artificial que intentaba reconocer las palabras pretendidas.

"Nuestro sistema traduce la actividad cerebral que normalmente habría controlado su tracto vocal directamente en palabras y frases", dijo David Moses, ingeniero postdoctoral que desarrolló el sistema con Sean Metzger y Jessie R. Liu, estudiantes de posgrado. Los tres son los autores principales del estudio.

Pancho (que pidió que se le identificara sólo por su apodo para proteger su intimidad) también intentó decir las 50 palabras en 50 frases distintas como "Mi enfermera está fuera" y "Tráeme las gafas, por favor" y en respuesta a preguntas como "¿Cómo estás hoy?".

Su respuesta, mostrada en pantalla: "Estoy muy bien".

En casi la mitad de las 9.000 veces que Pancho intentó decir palabras sueltas, el algoritmo acertó. Cuando intentó decir frases escritas en la pantalla, lo hizo aún mejor.

Al canalizar los resultados del algoritmo a través de una especie de sistema de predicción lingüística autocorrectiva, el ordenador reconoció correctamente palabras individuales en las frases casi tres cuartas partes de las veces y descifró perfectamente frases enteras más de la mitad de las veces.

"Demostrar que se puede descifrar el habla a partir de las señales eléctricas del área motora del habla del cerebro es algo innovador", dijo el Dr. Fried-Oken, cuya propia investigación consiste en intentar detectar las señales mediante electrodos en una gorra colocada en la cabeza, no implantada.

Tras una sesión reciente, observada por The New York Times, Pancho, que llevaba un fedora negro sobre un gorro de punto blanco para cubrir el puerto, sonrió e inclinó ligeramente la cabeza con el limitado movimiento que tiene. En ráfagas de sonido grave, demostró una frase compuesta de palabras en el estudio: "No, no tengo sed".

En las entrevistas realizadas durante varias semanas para este artículo, se comunicó a través de intercambios de correos electrónicos utilizando un ratón controlado por la cabeza para teclear minuciosamente tecla a tecla, el método en el que suele confiar.

El reconocimiento por parte del implante cerebral de sus palabras habladas es "una experiencia que cambia la vida", dijo.

"Sólo quiero, no sé, conseguir algo bueno, porque siempre me dijeron los médicos que tenía 0 posibilidades de mejorar", escribió Pancho durante un videochat desde la residencia de ancianos del norte de California donde vive.

Más tarde, envió un correo electrónico: "No poder comunicarse con nadie, tener una conversación normal y expresarse de alguna manera, es devastador, muy duro de vivir".

Durante las sesiones de investigación con los electrodos, escribió: "Es como tener una segunda oportunidad de volver a hablar".

Pancho era un saludable trabajador del campo en los viñedos de California hasta que tuvo un accidente de coche después de un partido de fútbol un domingo de verano, dijo. Tras ser operado de graves daños en el estómago, recibió el alta del hospital, caminando, hablando y pensando que estaba en vías de recuperación.

Pero a la mañana siguiente, estaba "vomitando y sin poder sostenerme", escribió. Los médicos dijeron que había sufrido un derrame cerebral, aparentemente causado por un coágulo de sangre tras la operación.

Una semana después, despertó del coma en una pequeña y oscura habitación. "Intenté moverme, pero no podía levantar un dedo, e intenté hablar, pero no pude escupir una palabra", escribió. "Entonces, empecé a llorar, pero como no podía emitir ningún sonido, lo único que hice fueron unos gestos feos".

Fue aterrador. "Deseé no volver nunca del coma en el que estaba", escribió.

El nuevo método, denominado neuroprótesis del habla, forma parte de una oleada de innovaciones destinadas a ayudar a decenas de miles de personas que carecen de la capacidad de hablar, pero cuyos cerebros contienen vías neuronales para el habla, dijo el Dr. Leigh Hochberg, neurólogo del Hospital General de Massachusetts, la Universidad de Brown y el Departamento de Asuntos de los Veteranos, que no participó en el estudio pero coescribió un editorial al respecto.

Esto podría incluir a personas con lesiones cerebrales o enfermedades como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o la parálisis cerebral, en las que los pacientes no tienen suficiente control muscular para hablar.

"No se puede exagerar la urgencia", dijo el Dr. Hochberg, que dirige un proyecto llamado BrainGate que implanta electrodos más pequeños para leer las señales de las neuronas individuales; recientemente descodificó los movimientos de escritura a mano de un paciente paralizado.

"Ahora es sólo cuestión de años", dijo, "que haya un sistema clínicamente útil que permita restablecer la comunicación".

Durante años, Pancho se comunicó deletreando palabras en un ordenador mediante un puntero sujeto a una gorra de béisbol, un método arduo que le permitía escribir unas cinco palabras correctas por minuto.

"Tenía que inclinar la cabeza hacia delante, hacia abajo, y pulsar una a una las letras de las teclas para escribir", explica en un correo electrónico.

El año pasado, los investigadores le dieron otro dispositivo que consistía en un ratón controlado por la cabeza, pero todavía no es tan rápido como los electrodos cerebrales de las sesiones de investigación.

A través de los electrodos, Pancho comunicaba entre 15 y 18 palabras por minuto. Ese era el ritmo máximo que permitía el estudio porque el ordenador esperaba entre las indicaciones. El Dr. Chang afirma que es posible una decodificación más rápida, aunque no está claro si se acercará al ritmo del habla conversacional típica: unas 150 palabras por minuto. La velocidad es una de las principales razones por las que el proyecto se centra en el habla, aprovechando directamente el sistema de producción de palabras del cerebro en lugar de los movimientos de la mano que se realizan al teclear o escribir.

"Es la forma más natural de comunicarse", afirma.

La personalidad boyante de Pancho ha ayudado a los investigadores a superar los retos, pero también hace que en ocasiones el reconocimiento del habla sea desigual.

"A veces no puedo controlar mis emociones y me río mucho y no me va muy bien con el experimento", comentó.

El Dr. Chang recordó momentos en los que, después de que el algoritmo identificara con éxito una frase, "se le veía temblar visiblemente y parecía que se estaba riendo". Cuando eso ocurría o cuando, durante las tareas repetitivas, bostezaba o se distraía, "no funcionaba muy bien porque no estaba realmente concentrado en conseguir esas palabras. Así que tenemos que trabajar en algunas cosas porque obviamente queremos que funcione todo el tiempo".

El algoritmo a veces confundía palabras con sonidos fonéticos similares, identificando "going" como "bring", "do" como "you", y palabras que empezaban por "F" - "faith", "family", "feel"- como una palabra V, "very".

Las frases más largas necesitaban más ayuda del sistema de predicción lingüística. Sin él, "¿Qué te parece mi música?" se descodificaba como "¿Qué te parece traer mal?" y "Hola, ¿cómo estás?" se convertía en "¿Tienes hambre?".

Pero en las sesiones que la pandemia interrumpió durante meses, la precisión mejoró, dijo el Dr. Chang, tanto porque el algoritmo aprendió de los esfuerzos de Pancho como porque "definitivamente hay cosas que están cambiando en su cerebro", ayudándolo a "iluminarse y mostrarnos las señales que necesitábamos para sacar estas palabras."

Antes de su infarto, Pancho sólo había asistido a la escuela hasta el sexto grado en su México natal. Con una notable determinación, desde entonces ha obtenido un diploma de bachillerato, ha tomado clases universitarias, ha recibido un certificado de desarrollador de páginas web y ha empezado a estudiar francés.

"Creo que el accidente de coche me ha hecho ser mejor persona, y también más inteligente", afirma por correo electrónico.

Con su restricción de movimiento en la muñeca, Pancho puede manejar una silla de ruedas eléctrica, pulsando el joystick con un calcetín de peluche atado a su mano con gomas. En las tiendas, se queda cerca de algo hasta que los cajeros descifran lo que quiere, como una taza de café.

"Lo colocan en mi silla de ruedas y lo llevo a mi casa para que me ayuden a beberlo", dijo. "La gente de las instalaciones se sorprende, siempre me preguntan: "¿Cómo has comprado eso, y cómo les has dicho lo que querías?".

También trabaja con otros investigadores utilizando los electrodos para ayudarle a manipular un brazo robótico.

Sus sesiones de habla, que se celebran dos veces por semana, pueden ser difíciles y agotadoras, pero siempre está "deseando levantarse y salir de la cama cada día, y esperar a que llegue mi gente de la U.C.S.F.".

El estudio del habla es la culminación de más de una década de investigación, en la que el equipo del Dr. Chang mapeó la actividad cerebral de todos los sonidos vocálicos y consonánticos e intervino el cerebro de personas sanas para producir el habla por ordenador.

Los investigadores subrayan que los electrodos no leen la mente de Pancho, sino que detectan las señales cerebrales correspondientes a cada palabra que intenta decir.

"Está pensando la palabra", dijo el Dr. Fried-Oken. "No son pensamientos aleatorios los que el ordenador está captando".

El Dr. Chang dijo que "en el futuro, podríamos ser capaces de hacer lo que la gente está pensando", lo que plantea "algunas cuestiones realmente importantes sobre la ética de este tipo de tecnología". Pero esto, dijo, "se trata realmente de restaurar la voz del individuo".

En las tareas más recientes, Pancho hace mímica de palabras en silencio y deletrea palabras menos comunes utilizando el alfabeto militar: "delta" por "d", "foxtrot" por "f".

"Es un verdadero pionero", dijo el Dr. Moses.

El equipo también quiere diseñar implantes con más sensibilidad y hacerlos inalámbricos para una implantación completa que evite la infección, dijo el Dr. Chang.

A medida que participen más pacientes, los científicos podrían encontrar variaciones cerebrales individuales, dijo el Dr. Fried-Oken, añadiendo que si los pacientes están cansados o enfermos, la intensidad o el tiempo de sus señales cerebrales podrían cambiar.

"Sólo quería de alguna manera poder hacer algo por mí, aunque fuera un poquito", dijo Pancho, "pero ahora sé que no lo hago sólo por mí".

14 de julio de 2021

NY Times

*** Translated with www.DeepL.com/Translator (free version) ***

https://www.nytimes.com/2021/07/14/health/speech-brain-implant-computer....

 9 min


Humberto García Larralde

A la memoria de Asdrúbal Baptista

La relación de la economía de Venezuela con el petróleo parece bastante obvia. Pero el sentido profundo de esta asociación lo comprendió, quizás mejor que nadie, Asdrúbal Baptista, insigne economista de origen merideño, profesor del IESA y de la ULA, lamentablemente fallecido hace poco más de un año. La Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE), de la cual era Individuo de Número y llegó a ejercer su presidencia, le rindió un merecido homenaje la semana pasada, In Memoriam. Valga la ocasión para recordarles a los venezolanos algunos de sus valiosísimos aportes sobre el tema.

Con su pasión por la filosofía y la historia, y su dominio del derecho –tenía un grado, también, en esta profesión—, Asdrúbal Baptista se propuso desentrañar la verdadera naturaleza de la actividad petrolera y de sus efectos sobre el desarrollo del país. Aclaró, para empezar, que Venezuela no “produce” petróleo. Éste es un producto natural acabado que se extrae de nuestro subsuelo. Por tanto, tiene dos formas en que impacta la economía: 1) los gastos incurridos en extraerlo –exploración, perforación, bombeo, etc.--, que remuneran a los factores, trabajo y capital, y 2), la captación de un excedente, por encima de este monto, que depende del precio a que se vende el crudo en los mercados internacionales. Este excedente no tiene contraparte productiva alguna; constituye una remuneración al propietario del recurso, que es la nación venezolana. Se trata de una renta, en la acepción de la economía política clásica. En virtud de una interpretación particular del Decreto de Minas del Libertador de 1829, en Quito, siempre se entendió que su administración correspondía al Estado. Esta acepción hizo que el usufructo de esa renta se convirtiese en el problema político central de la Venezuela petrolera.

La Venezuela pre-petrolera de 1920, como insistió mucho el profesor Baptista, tenía una economía estancada y con grandes carencias, una de las más pobres de América Latina. La irrupción de la explotación petrolera dotó al país de los recursos para su modernización, haciendo que su economía se asentase en relaciones mercantiles. Pero, a su juicio, la manera en que se abordó el proceso terminaría por revelar, con el tiempo, su inviabilidad e insuficiencias.

Como se recordará, Arturo Uslar Pietri, en el célebre editorial del diario Ahora, del 14 de julio de 1936, alertaba sobre el efecto adverso de la exportación petrolera en la agricultura venezolana, al sobrevaluar el bolívar. Asemejando la producción de crudo a una especie de “fiebre del oro” pasajera, al agotarse dejaría al país peor de lo que se encontraba antes. Para que no fuera así, este “capital natural” que se liquidaba – opinión de Uslar—debía ser invertido en actividades productivas duraderas, en primer lugar, la agricultura. De ahí, su famosa frase de “sembrar el petróleo”. Progresivamente, ello abarcaría también a la industria incipiente y los servicios. Rómulo Betancourt, como presidente de la Junta Revolucionaria de gobierno (1945-47), enfatizó que, paralelamente, era menester incorporar a las vastas mayorías de la población, económicamente postergadas, a la modernización. Promovió la organización sindical y de ligas campesinas, y se invirtió en servicios públicos, educación, salud e infraestructura, a la par de ampliar, asimismo, los canales de financiamiento a actividades productivas del sector privado.

La “siembra del petróleo” fue, probablemente, la frase más afortunada del siglo XX. Sirvió de inspiración a la estrategia perseguida, sin mayores variantes, por gobiernos sucesivos. Tuvo mucho éxito, durante buen tiempo, catapultando a Venezuela a la cabeza del desarrollo de América Latina, con modernas autopistas, servicios públicos que llegaban a los distintos rincones del país, una educación y una salud públicas de vocación universal, una industria cada vez más diversificada y niveles de vida crecientes para la población. Pero, como lo advirtió Asdrúbal Baptista, no se trataba de liquidar un “capital natural” (no se reproducía por cuenta propia, como todo capital), sino de una renta internacional captada por el Estado. La prosperidad se edificaba sobre “pies de barro”.

La pujanza económica exhibida por el país en los 50 años transcurridos entre 1930 y 1980 descansó en la transferencia de montos crecientes de renta, desde el Estado, para su inversión, pública y privada, y para elevar los niveles de consumo de la población. Pero estos montos no derivaban de una actividad productiva autóctona, sostenida, sino de circunstancias externas, determinantes de los precios del crudo en los mercados internacionales. Al multiplicarse en los años ’70, luego del embargo árabe a los países occidentales que habían apoyado a Israel en la guerra de Yom Kippur, el gobierno en ejercicio –el primero de Carlos Andrés Pérez—buscó invertir la enorme renta captada para arribar a una “Gran Venezuela” que entraría, así, al club de las economías avanzadas. Sin embargo, pronto se reveló que el país no tenía capacidad para aprovechar debidamente este enorme caudal de dinero. Los servicios y la infraestructura no se daban abasto, para muchos emprendimientos se carecía del personal especializado, el tejido industrial y de servicios era muy endeble para sustentarlos, y el mercado doméstico resultó demasiado pequeño para absorber la producción planeada. Junto a la sobrevaluación del bolívar, dificultaron, asimismo, la exportación de lo producido. El país se indigestó con enormes inversiones, sobredimensionadas con respecto a la demanda nacional y con rendimientos deficientes.

De manera que el modelo del capitalismo rentístico, término que acuñó Asdrúbal Baptista en referencia a sus hallazgos, no entró en crisis –como creen muchos—al disminuir la renta. En sus palabras, ocurrió más bien su colapso en el momento que ésta alcanzó su máximo nivel. Al hacerse el mayor esfuerzo conocido por “sembrar el petróleo”, el país demostró estar incapacitado para hacerlo productivamente. Se sobrecalentó la economía –en 1975, la inflación superó el 10% anual por primera vez-- y cayó la inversión privada, dados los bajos rendimientos resultantes. La política de “enfriar” la economía del gobierno siguiente (Luis Herrera Campins), manteniendo el tipo de cambio libre y fijo (Bs. 4,30/USD), ahuyentó parte significativa de la renta a cuentas privadas afuera. Junto a la crisis de la deuda, que estalló con el default mexicano en 1983, Venezuela se sumió en un largo período de estancamiento. Sus intentos de superación durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, echando las bases de una economía competitiva, fueron enfrentados por quienes querían preservar las oportunidades de usufructuar la renta petrolera disfrutadas en el pasado, instrumentadas para “sembrar el petróleo”.

Lo demás es historia conocida y resultó en el triunfo electoral de Chávez y su promesa de “refundar la Patria”. Aspecto central de ello fue cambiar la función del petróleo. Bajo la consigna “Ahora PdVSA es nuestra”, los ingresos petroleros se gastaron para ampliar su apoyo político. Entre 2003 y 2016, la empresa repartió más de USD 250 millardos en misiones y fondos diversos de “interés social”, dejándola exangüe, con una producción, hoy, de apenas la quinta parte de hace 20 años. Con este populismo, tan exacerbado, se buscaba reemplazar la actividad económica privada, precipitando la ruina más absoluta.

En resumen, los dos periodos de mayor captación de rentas, 1974 – 81, cuando se la quiso invertir, y 2005 – 2014, cuando se repartió, muestran la inviabilidad de una economía rentística y obligan a repensar el papel del Estado venezolano. Ahora que se comienza a cerrar la ventana para aprovechar los enormes yacimientos de nuestro subsuelo, en virtud de los acuerdos para acabar con el uso de combustibles fósiles, Venezuela enfrenta el enorme reto de superar las insuficiencias del pasado y construir una economía competitiva, no dependiente de la renta petrolera. Paradójicamente, el mayor recurso con que cuenta para ello es el petróleo. Cuando logremos conquistar las condiciones para emprender las reformas profundas que le devuelvan al país sus posibilidades de desarrollo, en el marco de un Estado de Derecho que garantice las libertades ciudadanas y con el apoyo de la comunidad internacional, la perspicacia profunda de pensadores como Asdrúbal Baptista deben servir de luz para no cometer de nuevo los errores del pasado. Enseñanzas que no deben ser olvidadas.

Economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela.

humgarl@gmail.com

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Julio Dávila Cárdenas

La sabiduría es una cualidad atribuida a quien posee una gran cantidad de conocimientos y se distingue por usarlos con prudencia y sensatez. Dice el Catecismo de la Iglesia Católica que es uno de los siete dones que otorga el Espíritu Santo.

Recientemente, los acontecimientos que se han producido en la Cota 905 de Caracas han sido tan impactantes que han obligado a la Conferencia Episcopal Venezolana a presentar un Comunicado Frente a la violencia suscitada en Caracas y otros lugares del País. En el mismo, los Obispos señalan que, “una vez más nos toca alzar la voz ante la violencia, ante la muerte.” “El miedo, la barbarie, el atropello, el odio, se apoderan de las calles de nuestro país, de nuestras ciudades, de nuestras zonas populares.”

Con gran coraje señala que ello es el resultado de dos décadas en las que se ha blandido la violencia desde el poder como arma política, a diestra y siniestra, de palabra y obra, como amenaza y como hecho consumado. Si quienes detentan el poder no tienen otro medio para imponer su ideología trasnochada que el de la fuerza y la violencia, no hace falta esperar demasiado para observar una respuesta igualmente violenta.

Continúa el Comunicado afirmando que “este estallido es además la demostración más evidente del fracaso de un modelo social y productivo. Si el régimen ha hecho todo cuanto ha podido para hacer imposible que los ciudadanos puedan ganarse la vida de una manera digna y suficiente, tampoco sorprende que haya quienes busquen ganarse la vida por medios delictivos.”

Y por si lo anterior fuera poco, continúa así: “Es además un fracaso del Estado como garante de la seguridad y de la paz.... “no pocos miembros de los cuerpos de seguridad han dejado de ser garantes de la seguridad y la convivencia pacífica y en muchos casos han abandonado por completo vastas regiones del país, especialmente las zonas rurales y populares. El habitual respeto a la autoridad se ha transformado en desconfianza y temor a la autoridad, en vista de la distorsión de las irregulares funciones que hoy cumplen, incluyendo la extorsión y el soborno.”

Como se desprende de todo lo citado, un país en el que impere el terror y la violencia, ambas producto del régimen que le gobierna, que se ha empeñado en que sus habitantes no tengan posibilidad de vivir dignamente y mucho menos de tener un proyecto de vida, es un país prácticamente fallido. Un país en manos de la delincuencia es inviable.

Ante esta situación resulta imperativo lograr la UNIDAD de las fuerzas gallardas, decentes y honestas que indudablemente existen aún y a través de esa unidad, lograr que se reviertan las catastróficas situaciones que hoy se viven en el país. Los venezolanos y todos quienes la habitan merecemos otra Venezuela.

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Eddie A. Ramírez S.

El petróleo y el gas seguirán siendo de vital importancia para Venezuela en las próximas décadas. Visualizar el futuro amerita evaluar la actuación de Pdvsa, empresa que está próxima a cumplir 46 años. Sobre la misma se han dicho verdades, medias verdades y mentiras, casi siempre dependiendo de la inclinación política de quienes las predican. En este artículo nos referiremos solo al período 1976-2002.

Apreciaciones negativas: 1- Pdvsa se convirtió en un Estado dentro del Estado o en un meta estado, en una caja negra que no rendía cuentas y determinaba la política petrolera pasando por encima del Ministerio respectivo. 2- La adquisición de refinerías en el exterior fue una estafa a la nación, no se alimentaban con petróleo venezolano y cuando se enviaba nuestro crudo se hacía con descuento; además que esos recursos se han debido invertir en Venezuela. 3- Los convenios operativos, mediante los cuales se otorgaron contratos a empresas privadas fueron otra estafa, ya que los costos de producción eran mucho más altos que los de Pdvsa. 4- La empresa no se preocupó por realizar aportes al desarrollo nacional. 5- Los costos de la empresa eran altos y había exceso de personal.6- La meritocracia es un mito, los ejecutivos de Pdvsa actuaban al servicio del capital petrolero internacional y de sus propios intereses. 7- El paro petrolero de abril 2002 y el cívico de diciembre de ese mismo año fueron promovidos por el capital petrolero internacional y los interese de Estados Unidos. 8- Los trabajadores que participaron en los paros lo hicieron por motivos políticos y en el de diciembre 2002 desaparecieron activos valiosos, destruyeron infraestructura y base de datos.

Apreciaciones positivas: 1- Los planes y resultados de Pdvsa fueron aprobados por el accionista, representado por Ministerio de Energía y Minas, los presidentes de la empresa fueron designados por mérito, pero con cierta afinidad con el presidente de la república y había algún que otro director cercano al partido de gobierno. La Contraloría General de la República tenía una Oficina delegada en Pdvsa. Además, el Congreso Nacional y, posteriormente, la Asamblea Nacional, interpelaban a las autoridades de la empresa. Esta presentaba puntualmente un Informe Anual de Gestión. 2- La política de adquirir refinerías en el exterior, estrictamente comprar mercados, fue aprobada por el accionista. La misma fue diseñada para colocar nuestros crudos pesados cuando aumentara la producción. Lamentablemente, esta estuvo restringida por las cuotas fijadas en la OPEP para favorecer precios altos. Por contar con grandes reservas, nuestra política debió ser aumentar producción, lo cual favorecía el desarrollo de la población alrededor de las áreas petroleras.3- Efectivamente, los convenios operativos tenían costos de producción más elevados. Algunos dicen que era por la naturaleza de los campos, los cuales no eran el lomito. Este es un punto que debe dilucidarse. 4- El objetivo de Pdvsa es generar recursos para el fisco. Sin embargo, como cualquier empresa, tenía programas de responsabilidad social poco publicitados, apoyando la educación, salud, cultura, agricultura, ambiente e infraestructura general. Quizá el CIED y el Intevep han podido tener menor dimensión y apoyarse más en nuestras universidades. 5- Efectivamente, con la fusión de las filiales verticalmente integradas había personal sobrante. Gradualmente se estaba reduciendo.

Apreciaciones políticas: Los puntos 6, 7 y 8 son evidentemente políticos. En los mismos influye, lamentablemente, el fanatismo propio del socialismo siglo XXI. Discutir con fanáticos es quizá perder el tiempo. Sin embargo, hay que dejar testimonios para la presente y futuras generaciones.

El paro petrolero de abril 2002 surgió espontáneamente como reacción a la intención del presidente Hugo Chávez de utilizar a Pdvsa como soporte de su proyecto político. En febrero del 2002 designó a Gastón Parra como presidente de Pdvsa, distinguido profesor universitario, pero sin conocimientos gerenciales, ni petroleros y militante de la extrema izquierda. Sin embargo, no fue protestado por los trabajadores. El 26 de febrero fueron nombrados siete directores internos y tres externos. Solo objetamos a cinco de los internos, compañeros con buena hoja de servicio, pero sin credenciales suficientes para ser directores. Se realizaron gestiones infructuosas para evitar el conflicto. A Gastón Parra se le solicitó que revirtiera los nombramientos y a los objetados a que renunciaran para evitar el conflicto, pero esas gestiones fracasaron.

De los 63 altos ejecutivos de Pdvsa y filiales solo nueve, incluidos los cinco directores objetados, no se sumaron a la protesta. En todas las áreas el personal se organizó para defender la meritocracia, eligiendo a 74 delegados. Ningún político, ni extrabajador de Pdvsa, mucho menos intereses foráneos influyeron en las protestas. El paro se inició el 4 de abril y culminó con la gran marcha del 11 de abril, la masacre y la renuncia de Chávez a petición de la Fuerza Armada.

Cuando regresó al poder pidió perdón y reincorporó a los siete despedidos y a los jubilados. Designó a Alí Rodríguez, antiguo guerrillero castro- comunista, y se inició una persecución en contra de los principales actores de abril. Los partidos políticos, la CTV y Fedecámaras convocaron un paro cívico el 2 de diciembre. Ese día se sumaron al paro, por decisión individual, principalmente los trabajadores administrativos. Al terminar el día era evidente que la huelga no tenía el éxito esperado y, probablemente, se hubiese suspendido. El gobierno agredió a los petroleros en una pequeña concentración en Chuao, los capitanes de buques de Pdv Marina se sumaron al paro, Alí rodríguez convocó a los paramilitares rojos a las instalaciones de la empresa y destituyó a los gerentes generales de las áreas que estaban en sus puestos dentro del Plan de Contingencia, todo lo cual intensificó el paro. Las instalaciones fueron entregadas al gobierno en perfecto estado, lo cual le permitió reactivar rápidamente la producción y refinación, lo que demuestra que son falsas las acusaciones de sabotaje. A partir del 2003, los despidos masivos, la designación de presidentes, directores y gerentes ineptos, falta de inversión y corrupción quebraron a Pdvsa.

Como (había) en botica:

El gobierno interino debe investigar las denuncias sobre Monómeros Colombo-Venezolanos y exigir a su directiva que aclare la situación.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Joseph E. Stiglitz

Pareciera ser que la comunidad internacional está avanzando hacia lo que muchos consideran un acuerdo histórico para fijar una tasa de impuesto mínimo global a las corporaciones multinacionales (CMN). Era hora de que sucediera –pero tal vez no sea suficiente.

Con las reglas existentes, las empresas pueden eludir pagar su porción justa de impuestos si registran sus ingresos en jurisdicciones con bajos impuestos. En algunos casos, si la ley no les permite simular que una parte suficiente de sus ingresos se origina en algún paraíso fiscal, han trasladado algunas partes de sus operaciones a estas jurisdicciones.

Apple se convirtió en el paradigma de la evasión fiscal al registrar ganancias generadas en sus operaciones europeas en Irlanda y luego utilizar otro vacío legal para evadir gran parte de la notoria tasa impositiva del 12,5% de Irlanda. Pero Apple no fue la única empresa en convertir la genialidad detrás de productos que amamos en una evasión fiscal sobre las ganancias obtenidas gracias a vendérnoslos. La compañía, con razón, dijo que pagaba cada dólar que debía; simplemente estaba sacando plena ventaja de lo que el sistema le ofrecía.

Desde esta perspectiva, un acuerdo para establecer un impuesto mínimo global de por lo menos el 15% es un paso importante hacia adelante. Pero el diablo está en los detalles. La tasa oficial promedio actual es considerablemente más alta. Es posible entonces, y hasta probable, que el mínimo global se convierta en la tasa máxima. Una iniciativa que comenzó como un intento por obligar a las multinacionales a aportar su cuota justa de impuestos podría representar un ingreso adicional muy limitado, mucho más bajo que los 240.000 millones de dólares que no se pagan anualmente. Y algunas estimaciones sugieren que los países en desarrollo y los mercados emergentes también verían una pequeña fracción de este ingreso.

Impedir este desenlace depende no sólo de evitar una convergencia global a la baja, sino también de garantizar una definición amplia e integral de las ganancias corporativas -una que limite, por ejemplo, la deducción por costos relacionados con gastos de capital más interés más pérdidas previas a la entrada más… Probablemente lo mejor sería acordar sobre una contabilidad estándar para que las nuevas técnicas de evasión impositiva no reemplacen a las viejas.

Lo que resulta particularmente problemático en las propuestas presentadas por la OCDE es Pilar Uno, cuyo objetivo es abordar la potestad tributaria y aplicarla exclusivamente a las empresas globales muy grandes. El viejo sistema de precios de transferencia claramente no estaba a la altura de los desafíos de la globalización del siglo XXI; las multinacionales habían aprendido a manipular el sistema para registrar ganancias en jurisdicciones de bajos impuestos. Es por eso que Estados Unidos ha adoptado una estrategia por la cual las ganancias se asignan entre los estados mediante una fórmula que tiene en cuenta las ventas, el empleo y el capital.

Los países en desarrollo y desarrollados pueden verse afectados de manera diferente dependiendo de qué formula se utilice: un énfasis en las ventas afectará a los países en desarrollo que producen bienes manufacturados, pero puede ayudar a resolver algunas de las desigualdades asociadas con los gigantes digitales. Y para las Grandes Tecnológicas, el valor de las ventas debe reflejar el valor de los datos que recaban, algo crucial para su modelo de negocios. La misma fórmula tal vez no funcione en todas las industrias.

Aun así, hay que reconocer los avances hechos en las propuestas actuales, incluida la eliminación de la prueba de “presencia física” para imponer impuestos –algo que no tiene ningún sentido en la era digital.

Algunos consideran que Pilar Uno es un respaldo del impuesto mínimo y, por ende, no sienten pruritos respecto de la ausencia de principios económicos que guíen su construcción. Sólo una pequeña fracción de las ganancias por encima de un cierto umbral serán asignadas –lo que implica que el porcentaje total de ganancias a ser asignadas es por cierto pequeño-. Pero si a las empresas se les permite deducir todos los insumos de producción, incluido el capital, el impuesto a las ganancias corporativas es realmente un impuesto a las rentas o a las ganancias puras, y todas esas ganancias puras deberían estar disponibles para ser asignadas. En consecuencia, la demanda por parte de algunos países en desarrollo de que un porcentaje mayor de las ganancias corporativas sea objeto de una reasignación es más que razonable.

Existen otros aspectos problemáticos de las propuestas, hasta donde se puede determinar (ha habido menos transparencia, menos discusión pública de los detalles de la que uno habría esperado). Un aspecto tiene que ver con la resolución de disputas, que claramente no se puede llevar a cabo utilizando los tipos de arbitraje que hoy prevalecen en los acuerdos de inversión; tampoco debería dejarse en manos del país “de origen” de una corporación (especialmente frente a corporaciones sin ataduras que buscan hogares favorables). La respuesta correcta es un tribunal fiscal global, con la transparencia, estándares y procedimientos que se esperan de un proceso judicial del siglo XXI.

Otra de las características problemáticas de las reformas propuestas tiene que ver con la prohibición de “medidas unilaterales”, algo aparentemente destinado a frenar la propagación de impuestos digitales. Pero el umbral propuesto de 20.000 millones de dólares deja a muchas grandes compañías multinacionales fuera del radar de Pilar Uno. ¿Y quién sabe qué vacíos legales encontrarán abogados tributarios inteligentes? Dados los riesgos para la base imponible de un país –y en vista de la dificultad de concluir acuerdos internacionales y del poder de las CMN-, los responsables de las políticas tal vez tengan que recurrir a medidas unilaterales.

No tiene sentido que los países renuncien a su potestad tributaria por un Pilar Uno limitado y arbitrario. Los compromisos exigidos no son proporcionales a los beneficios otorgados.

Los líderes del G20 harán bien en llegar a un acuerdo sobre un impuesto mínimo global de por lo menos el 15%. Más allá de la tasa final que fije el piso para los 139 países que actualmente negocian esta reforma, sería mejor si al menos unos pocos países introdujeran una tasa más alta, unilateralmente o como grupo. Estados Unidos, por ejemplo, está planeando una tasa del 21%.

Es crucial abordar el conjunto de cuestiones detalladas que son necesarias para un acuerdo fiscal global, y resulta especialmente importante interactuar con los países en desarrollo y los mercados emergentes, cuya voz no siempre ha sido escuchada tan claro como se debería.

Por sobre todas las cosas, será esencial revisar la cuestión en cinco años, no siete, como se propone actualmente. Si los ingresos impositivos no aumentan, como se promete, y si

los mercados en desarrollo y emergentes no obtienen un porcentaje mayor de esos ingresos, el impuesto mínimo tendrá que ser aumentado y las fórmulas para asignar los “derechos fiscales”, revisadas.

Jul 6, 2021

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/problems-with-global-tax-re...

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