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Opinión

Fernando Mires

Uno de los dos presidentes del Partido Verde Alemán, Robert Habeck (la otra presidente es la candidata a canciller Annalena Baerbock) después de haber conversado largamente con el presidente ucraniano Volodymyr Selensky y llegado al convencimiento de que frente a las ostensibles amenazas rusas, Ucrania carece de potencial defensivo (sobre todo en las costas del Mar Muerto y del Mar de Azov) decidió presentar públicamente la magnitud de un problema que, si se discutía, solo lo era a puertas cerradas, y bajo siete llaves.

En otras palabras, Habeck decidió politizar el tema de la vulnerabilidad de Ucrania frente a Rusia en la única forma en que era posible: a través de la vía pública. Probablemente su intención fue provocar un debate y así sacar a luz las controvertidas opiniones que mantiene la clase política alemana frente al expansionismo de Vladimir Putin.

Habeck es hombre de reconocido formato político. A diferencia de la candidata Baerbock, es buen conocedor de la política internacional. Por formación intelectual, sabe reflexionar de un modo político-filosófico sobre la realidad inmediata. De tal modo que probablemente contaba con que sus opiniones iban a desatar un vendaval de críticas tanto en la partidocracia alemana como en su propio partido el que, además de su carta de identidad ecologista, ostenta una línea pacifista. Más todavía en un tiempo pre-electoral, cuando los atribulados electores, recién saliendo del acoso pandémico, lo que menos quieren es saber de armas, de escenarios bélicos y de amenazas internacionales.

La petición de Habeck fue respaldada inmediatamente por el presidente de Ucrania Volodymyr Selensky. A través del Frankfurter Allgemeinen Zeizung dijo: “Habeck lo entendió”. Y agregó: “Alemania no nos ha prestado ninguna ayuda militar, pero podría hacerlo”. Y luego pidió ayuda. Directamente. Por la prensa. Un aterrado S.O.S.

Y evidentemente, si el presidente Selensky pide ayuda con ese inusual modo, es porque la necesita con urgencia. Todo el mundo sabe que las milicias pro-rusas en el Este de Ucrania son entrenadas, armadas y financiadas desde Rusia, algo que Putin nunca ha intentado ocultar. Es cierto que Ucrania no es un miembro directo de la UE, pero es candidata a serlo y como tal ha sido aceptada por unanimidad en el acuerdo de asociación de vecindad que incluye protección militar frente a amenazas externas. Desde ese punto de vista, la UE, y por ende Alemania, al no apoyar directamente a Ucrania, está incumpliendo ese acuerdo. Eso fue lo que quiso transmitir de modo público Habeck.

Que la petición Habeck- Selensky iba a chocar con uno de los fundamentos ideológicos de la política alemana había que presupuestarlo y, por lo mismo, contar con duros ataques desde las filas del partido Die Linke (La Izquierda) y de la socialdemocracia. La segunda presidente de los Verdes, siguiendo la línea y la tradición pacifista de Los Verdes, tomó distancia por primera vez en su vida de las opiniones de Habeck.

Uno de los pocos que apoyó a Habeck dentro de su partido fue el diputado verde Manuel Sarrazin, especialista en asuntos relativos a Europa del Este. Su argumentación tiene lógica: “La guerra contra Ucrania debe ser resuelta diplomáticamente”, dijo. Pero agregó esta frase clave: “solo si fortalecemos la defensa (militar) de Ucrania será posible una solución diplomática”. Argumentación que por ser inteligente no fue demasiado atendida. Aunque es evidente: soluciones diplomáticas sin respaldo militar nunca han llevado a ninguna parte. Selensky lo sabe en carne propia. Su país está objetivamente en guerra con el país de Putin. Y bien: esa guerra la está perdiendo.

Podemos diferenciar entonces tres posiciones en el seno de la política alemana frente al caso Ucrania. Una extremadamente minoritaria -es la que representa Habeck- supone respaldar las soluciones diplomáticas sin renunciar a la ayuda militar a Ucrania, única argumentación que parece entender Putin. La segunda posición es doctrinaria, más bien dogmática: la ideología pacifista prohíbe de modo casi sacramental todo intento de utilizar armas en el marco de las relaciones internacionales. Dicha posición es apoyada por la mayoría de los dirigentes de los Verdes y de la Linke, aunque esta última más bien la usa como chantaje (en el pasado reciente apoyó a Milosevic en la guerra del Kosovo y a Putin en el Oriente Medio y en los alrededores de Rusia, incluyendo Bielorrusia). La tercera posición basa su discurso en la lógica de la razón económica a la que adscribe el gobierno Merkel. Como por el momento es la posición oficial, puede ser importante prestarle atención.

Heiko Maas, quien usa frente a Putin un lenguaje cuidadoso, no vaciló en responder a la petición pública del presidente ucraniano con una arrogancia indigna de su cargo ministerial. No solo enrostró a Selensky la ayuda económica que presta Alemania a Ucrania (no venía al caso) sino, además, negó cualquiera posibilidad de traspasar armas a Ucrania frente a una intensificación de la agresión rusa. En el hecho notificó a Putin que Alemania no hará nada en contra -aparte de sancionar uno que otro producto de exportación ruso– si este decidiera invadir el Este de Ucrania.

Maas no habla por sí solo: él es miembro de un partido y de un gobierno que parecen compartir la creencia de que con un gobierno con el cual se mantienen buenas relaciones económicas, es el caso de Rusia, siempre habrá una puerta abierta para que problemas que eventualmente puedan surgir en el plano político, puedan resolverse de modo diplomático.

En cierto modo esa creencia del gobierno alemán está basada en “la tesis del dulce comercio” formulada por Montesquieu. En la sección de El Espíritu de las Leyes que se ocupa de cuestiones económicas, afirmaba el filósofo francés: “Es casi una regla general que dondequiera que haya costumbres sosegadas habrá comercio y dondequiera que haya comercio habrá costumbres sosegadas”. Tesis que ha demostrado ser cierta en los conflictos entre dos naciones regidas por un orden democrático. El hecho de que nunca, o casi nunca, ha habido guerra entre dos naciones democráticas, así lo comprueba. El “pequeño” problema es que Rusia no es una nación democrática. Y esto es lo que parece olvidar el ministro Maas: Ni Rusia es una nación democrática, ni Putin es un gobernante democrático.

Si se quiere entender a Putin no debemos leer a Montesquieu sino a Maquiavelo. Más aún: de todos los gobernantes de nuestro tiempo, Putin parece ser el más maquiavélico de todos. No solo porque ha sabido poner la “fortuna” a favor de la “virtud” (de poder), no solo porque prefiere ser más temido que amado, no solo porque no trepida en usar cualquier medio cuando se trata de conseguir un objetivo, no solo porque en lugar de poner su política al servicio de intereses económicos pone estos últimos al servicio de su política, sino sobre todo porque intenta convertir a su nación, Rusia, en una potencia territorial, tan grande o más grande que la que gobernaron Pedro el Grande y Stalin. Putin, en el sentido maquiavélico más estricto, es un príncipe de la guerra y no un heraldo de la paz.

Se equivocan Merkel y Maas si piensan que pueden controlar a Putin con la dulzura del comercio o con las menos dulces pipelinas. Putin solo retrocederá si su potencial enemigo es más fuerte y está decidido a mostrar su fuerza si el caso así lo requiere.

Merkel y Maas, así como los dirigentes de la partidocracia alemana, no parecen haberse dado cuenta de que para Putin, Ucrania -así como Bielorrusia y los países bálticos- es considerada miembro natural de la nación rusa. En tal sentido el presidente de Ucrania es visto por el ruso como un usurpador mantenido por occidente. En este caso, para Putin pareciera aplicar una máxima de Maquiavelo escrita en los discursos sobre las décadas de Tito Livio: “Es difícil que un pueblo que después de haber tenido el hábito de vivir bajo un Príncipe, cayó por una casualidad eventual bajo un gobierno republicano, permanezca en él”. Actualizando esa máxima podríamos leer: el destino de Ucrania -según la idea recibida por Putin de su maquiavélico consejero Alexander Dugin– sería regresar a la Gran Rusia.

Parece haber en fin dos tipos de pacifismo: el pacifismo romántico e ingenuo de los Verdes y de la izquierda en general, y el pacifismo utilitario del gobierno alemán y de la UE. Los dos tienen en común que, aplicados a la realidad práctica, ninguno puede asegurar la paz. Todo lo contrario. Ambos crean condiciones para un enfrentamiento mucho más dramático que el que se habría podido evitar si desde un comienzo los sectores políticos democráticos hubieran mostrado la decisión de poner límites al enemigo en cierne.

En 1983, uno de los más destacados políticos socialcristianos alemanes, Heiner Geißler, dijo: “el pacifismo de los años treinta hizo posible a Auschwitz”. No quiso decir que el pacifismo había causado a Auschwitz como intentaron difamar sus adversarios, sino que, como consecuencia de un pacifismo opuesto a todo tipo de violencia, y de otro pacifismo que intentaba meter a Hitler en un corset diplomático, fue demorada la inevitable guerra en contra de la Alemania nazi. Entre los críticos de Geißler se contaba el joven Joschka Fischer quien, años después, como ministro del exterior del gobierno de Schröder, hubo de defender la participación de Alemania en la guerra del Kosovo. También demasiado tarde. Cuando las tropas de la NATO entraron a detener a los esbirros de Milosevic, las “limpiezas étnicas” ya habían tenido lugar.

¿Qué esperan Alemania y la UE para mostrar a Putin la decisión de defender a Ucrania? La reacción del ministro Maas al negar abruptamente ayuda militar al gobierno de Ucrania ocurre en los mismos días en que Putin, después de haber ordenado a Lucashenko violar el espacio aéreo europeo, ha terminado prácticamente por anexar a Bielorrusia. Al mismo tiempo consolida su poder interno, prohibiendo a todos los partidos que defiendan a Navalny participar en las próximas elecciones. Como diciendo a Europa: “en vuestras ridículas sanciones yo me siento”.

Escribo dos semanas antes del encuentro que tendrá lugar en Ginebra entre Putin y Biden. Putin ya advirtió que no guarda expectativas para ese encuentro. Al fin y al cabo sus ambiciones territoriales no pasan directamente por sus relaciones con los EE UU. Cualquiera iniciativa que tome con respecto a Ucrania solo afectará sus vínculos con Europa. Y si Europa no reacciona, ese no puede ser un problema de los EE UU.

Europa, hay que llegar a esa conclusión, puede pero no sabe o no quiere defenderse. Esa es una “fortuna” para Putin. Su maquiavélica “virtud” será la de saber usar a su favor esa “fortuna”.

Europa está condenada a llegar siempre tarde. Y como dijo Michael Gorbachov: “quien llega tarde, será castigado por la historia.

3 de junio 2021

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2021/06/fernando-mires-la-fortuna-de-pu...

 8 min


Daniel Eskibel

– ¿Es importante? -preguntó la candidata mirándonos desde la puerta recién abierta.

– Sí -respondimos con un pequeño coro de voces preocupadas.

La candidata respiró profundo y sonrió.

– Me voy porque hay un grupo grande de votantes esperándome y tengo que llegar a tiempo. Ustedes trabajen y me informan cuando terminen -dijo y de inmediato cerró la puerta y se fue.

Estábamos reunidos en su cuarto de guerra. La campaña electoral en aquel país de América Central estaba en su apogeo. Pero aquella candidata sabía lo que muchos políticos desconocen: gobernar su tiempo.

Consejos para gobernar tu tiempo

El recurso más escaso de una campaña electoral es tu propio tiempo, el tiempo del candidato. Porque el candidato es uno sólo, es el único imprescindible en la campaña y su día apenas tiene 24 horas como el de cualquiera. Optimizar esas 24 horas es siempre una de las principales metas para que la campaña electoral sea efectiva. Por eso necesitas, como candidato, aprender cómo administrar tu tiempo durante la campaña electoral.

A continuación te brindo algunos consejos para optimizar tus 24 horas de cada día de campaña:

• Reduce la cantidad de reuniones internas en las que participas. Jerarquiza: unas pocas son muy importantes y tienes que estar, algunas son menos importantes y puedes delegar, en muchas tu presencia es irrelevante y simplemente tienes que huir, y unas cuántas son solo rituales vacíos y ni siquiera deberían existir.

• Acorta la duración de tus reuniones. Establece de antemano su duración y sus objetivos. Evita que se salpiquen de pequeñas charlas intrascendentes y de grandes demostraciones de ego. Ayuda a que todos se concentren en las tareas y en los asuntos concretos. Son reuniones de trabajo, no charlas de café.

• Exige informes escritos sobre asuntos importantes y complejos. Nada de interminables presentaciones verbales. Informes escritos breves. Máximo dos páginas. Máximo, ya sabes. Si además te quieren adjuntar un anexo detallado para ampliar, pues bienvenido. Pero el informe principal de 2 páginas y nada más.

• Descansa. Duerme bien. Dedica un tiempo diario a la actividad que más te relaje. Mahatma Gandhi decía que si su jornada estaba mucho más cargada de actividades que lo habitual, pues entonces tendría que meditar el doble de tiempo. Lo mismo ocurre con el buen descanso: te hace mucho más productivo.

• Cuídate como si fueras un atleta de alta competencia. El ejercicio físico y la comida sana son vitales para recargar energías, mantener la mente clara y actuar con intensidad y eficacia. Y para mantener la disciplina, claro.

• Trabaja en equipo. Uno de los grupos más importantes de la campaña electoral está formado por 3 personas: tú mismo, tu chofer y quien lleva tu agenda. Ese es el equipo con el cual trabajarás más horas a lo largo del día. Por eso mismo tiene que ser muy eficaz y armónico.

• Delega con tranquilidad. Por algo elegiste a tu jefe de campaña, a tu consultor político, a los miembros de tu cuarto de guerra, a tu equipo político y a tus especialistas. Respira. Ellos están trabajando y saben lo que hacen.

• Concéntrate en lo que nadie puede hacer excepto tú. Primero que nada está la comunicación con los votantes. Y en segundo lugar la obtención de recursos económicos para la campaña. Los que votan y los que aportan recursos quieren verte y oirte. Ese es tu trabajo como candidato.

• Organiza tu día en bloques de tiempo. En cada bloque agrupa tareas similares. Al irte a dormir debes tener un panorama claro de la actividad del día siguiente. Respeta al máximo lo planificado. Respeta los horarios. Y modifica con flexibilidad cuando surgen los imprevistos.

• Evita las interrupciones y la multitarea. En cada momento tus energías deben estar todas a tope en una sola y única actividad. Disciplina a tus colaboradores para lograrlo. Disciplina tu uso del teléfono, también. Y disciplínate tú mismo.

Las campañas electorales son caóticas. Las contradicciones y los conflictos están presentes todos los días. Las urgencias también. Las emociones estallan. Y el tiempo nunca alcanza. Aplicar los consejos anteriores no es tarea fácil. Demanda esfuerzo, mucha decisión, mucha fuerza de voluntad y ajustes constantes. Es pelear cada día y cada minuto contra la inercia del caos.

Nada es perfecto. Pero cuánto más avances en la dirección aconsejada mejor será tu campaña y más cerca estarás de lograr tus objetivos.

Lo dicho: gobernar tu propio tiempo por supuesto que es difícil. Pero si no lo logras, ¿acaso crees que lograrás gobernar tu país?

Maquiavelo&Freud

info@maquiaveloyfreud.com

 3 min


Ricardo Lorenzetti

Naciones Unidas promueve un proyecto conjunto entre el Instituto Internacional para la Unificación del Derecho Privado (UNIDROIT), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), con la finalidad de redactar principios jurídicos para mejorar la cadena alimentaria y el desarrollo agrícola a nivel global.

Me ha tocado dirigir ese proyecto donde participan juristas de todo el mundo.

¿Por qué razón estas organizaciones se enfocan en este tema?, ¿cuál es la importancia? La seguridad alimentaria se ha transformado en un tema de agenda porque la elaboración de los alimentos tiene una influencia directa sobre la salud y, a su vez, los cambios que se proponen, impactan sobre la manera en que se organizan los productores, sus costos, las cadenas globales de aprovisionamiento y las regulaciones nacionales e internacionales.

El modo en que nos alimentamos los humanos se ha convertido en un asunto importante en todo el Planeta. La carne o las verduras o la pasta que consumimos, se transforma en nuestra piel, nuestra sangre, o nuestros órganos. Las personas son cada vez más conscientes de este fenómeno y hay una revolución alimentaria, en la medida en que los ingresos económicos lo permiten.

Las empresas prestan atención a estos cambios de costumbres que obligan a cambiar la producción, distribución, y comercialización de productos. Los gobiernos también tienen interés porque impacta en la salud, en los sistemas sanitarios y tiene relevancia social, económica. Estos aspectos parecen muy obvios, pero no ha sido así en los últimos años. La producción masiva de alimentos ha provocado distorsiones.

Los peces, los cerdos, los pollos, los vacunos son alimentados artificialmente a los fines de lograr economías de escala. En muchos casos, no se logra respetar parámetros mínimos de cuidado y los peces, los cerdos, los pollos y los vacunos se pueden volver tóxicos causando enfermedades. Cada vez se presta más atención a este aspecto, como lo prueban también la cantidad de documentales que se van difundiendo (ej. Rotten; Cowspiracy, Seaspiracy) y literatura científica de todo tipo.

Las verduras, las frutas, los granos tienen cada vez más agregados, o modificaciones genéticas, o productos químicos lanzados sobre el campo. Los alimentos elaborados son, justamente, un producto industrial y contienen grasas saturadas, o combinaciones cuyos efectos finales no son muy conocidos.

Es claro que tenemos un problema importante que no sólo tiene efectos sobre la salud humana, sino también sobre la salud de la naturaleza. El impacto ambiental está comprobado. La deforestación para lograr el monocultivo, la emisión de gases con efecto invernadero y muchos otros aspectos colaterales es preocupante.

Todos estos temas transforman la visión que tenemos sobre la alimentación. Cuanto mayor es la información difundida, menor es la confianza del consumidor. En este punto interviene la publicidad inductiva, porque promueve el consumo de alimentos que son buenos para la salud. Es cada vez más frecuente escuchar o ver avisos, generalmente apoyados en dictámenes de médicos, universidades o científicos, que dicen que consumir tal o cual alimento es bueno o malo para el bienestar.

La frontera entre el alimento y el fármaco se hace borrosa y todo aquel que tiene el dinero suficiente, compra alimentos teniendo en cuenta si puede curar o enfermar. Pero la publicidad también puede ser engañosa o bien ocultar información como ha ocurrido con el tabaco durante sesenta años.

Esta breve descripción es suficiente para revelar que estamos en presencia de un problema importante que requiere un enfoque multidisciplinario y sistémico.

La relación con los consumidores requiere aumentar la información confiable. Una persona que desea comprar un alimento no está en condiciones de averiguar todo lo necesario para saber si es seguro, y si lo hiciera, estaría todo el tiempo investigando antes de comer.

Los denominados “costos de transacción” son muy altos y se termina confiando en la apariencia. Por eso es relevante la regulación de la publicidad, la información, los controles de calidad, la aprobación por parte de agencias especializadas que sean capaces de seguir la evolución del alimento en el mercado.

Los alimentos saludables son más caros, lo que actúa como una información de que se ha invertido en calidad.

El efecto adverso es que excluyen del mercado a quienes no pueden pagarlo, lo que genera un problema muy difícil que requiere un diseño jurídico y económico destinado a bajar costos y precios.

En la medida de que aumentan los requerimientos de calidad, también suben los costos de producción. En este contexto está amenazada la supervivencia de pequeños y medianos productores en numerosas regiones del mundo porque no pueden resistir las cadenas globales que los terminan absorbiendo, y se necesitan modelos normativos para establecer vínculos de cooperación.

El proyecto mencionado se enfoca en temas jurídicos. Pretende desarrollar principios de contratos adecuados para ayudar a resolver estos problemas. Se contemplan las nuevas exigencias regulatorias en distintos países; los escenarios de tecnologías innovadoras; mejorar el acceso al mercado, incrementar la cooperación entre los integrantes de las cadenas de producción, distribución y venta. También se tratará el problema de los incentivos para lograr mercados más eficientes e inclusivos.

Las urgencias cotidianas no deberían impedirnos enfrentar seriamente estos verdaderos desafíos del siglo XXI con políticas públicas y con normas jurídicas que puedan aportar soluciones antes de que sea una tragedia.

Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina

1 de junio 2021

Clarín

https://www.clarin.com/opinion/seguridad-alimentaria-agenda-mundial-naci...

 4 min


Ignacio Avalos Gutiérrez

En lo que comenzó siendo una investigación del FBI, sobre la evasión de impuestos y el blanqueo de dinero, termino revelando una gran corrupción ligada al futbol a propósito de asuntos tales como elecciones manoseadas y tramposas, sobornos en la designación de la distintas sedes para eventos internacionales ( no sólo las copas mundiales), manejos turbios en la firma de patrocinios con grandes corporaciones, sospechas en la contratación de los derechos comerciales para la televisión y paremos de contar. Se destapó, pues, el escándalo en torno a la poderosa FIFA, suerte de Vaticano del balompié mundial, llevándose por delante a sus directivos y generando graves secuelas en las federaciones de varios países, entre ellos Venezuela, en donde fue acusado y destituido Rafael Esquivel, quien fungía como máxima autoridad del futbol nacional desde hacía catorce años, signados por la arbitrariedad y no pocos desaciertos.

Corría el año 2015 y aprovechando el sismo que ocasionaron las pesquisas del FBI, Nicolás Maduro, ya en Miraflores, habló de la necesidad de “refundar” a la Federación Venezolana de Futbol (FVF), lo que por supuesto no ocurrió. Al contrario, el organismo pasó a ser presidido por Laureano González, la mano no derecha de Esquivel, hasta que renunció por motivos de salud en 2020, luego de cuatro años de mandato. Asumió el cargo, entonces, Jesús Bernardelli, directivo de la institución, quien al poco tiempo fue destituido tras algunas acusaciones por malversación de fondos.

La misma película

Llegamos así a unas elecciones para nombrar la directiva de la FVF, efectuadas a finales de la semana pasada, bajo la observación de una Comisión Reguladora escogida por la FIFA, e incomprensiblemente puesta bajo la coordinación del mencionado Laureano González. Algunos grupos, entre los que cabe mencionar a la organización Venezuela Vinotinto, han señalado que el proceso estuvo marcado por diversas irregularidades (alteración del padrón electoral, presiones, violación del secreto al voto, en fin), que no pudieron ser ventiladas ante los organismos competentes, dejando como saldo un evento dudoso en cuanto a su transparencia y legitimidad, repitiendo de este modo la historia de procesos anteriores. Por otro lado, no hay que ser demasiado suspicaz para presumir la intervención del gobierno, según lo indica, por ejemplo, el nombramiento como Vice Presidente de la FVF de Pedro Infante, ex Ministro y actualmente diputado del PSUV.

En suma, funciono el esquema electoral, que durante tres décadas dejó margen a muy pocas alteraciones en el alto gobierno del futbol nacional, el que apenas aparentaba guardar, por si acaso, ciertos gestos propios del “fair play” en cualquier tipo de comicios.

Triunfó, así pues, el continuismo. Varios de los integrantes de la nueva directiva cuentan con el respaldo de varios de quienes han conducido a nuestro balompié, durante lo que parece casi una eternidad. Lamentablemente, la FVF se seguirá pareciendo a la FVF de los últimos tiempos. El establishment del fútbol aún puede dormir tranquilo. Domina el escenario.

Imposible no mencionar, aunque sólo sea de paso, que lo ocurrido en el fútbol revela una fragilidad institucional que no es ajena a ningún espacio de la vida venezolana. Es fiel testimonio de su déficit de democracia.

Cambio generacional

Es urgente la necesidad remover los viejos cimientos del balompié criollo, una tarea pendiente desde hace rato, que toca todos sus espacios (fútbol profesional, fútbol femenino, fútbol sala, fútbol playa y fútbol menor), cada cual a su manera y en su grado, y refiere, desde luego, a la exigencia de cambios en su armadura institucional.

La nueva dirigencia de la FVF ha hecho suya la bandera la bandera de la transformación. Yo quisiera creer, entonces, que me equivoque en mis negativas apreciaciones derivadas de la manera como fueron designadas las nuevas autoridades, encabezadas por Jorge Giménez, el nuevo Presidente de la FVF, el más joven (33 años) en ocupar ese cargo a lo largo de la historia de la organización. “Hoy se concretó un cambio bastante importante. Un cambio generacional en el fútbol. Hoy nos toca a nosotros tener la responsabilidad de estar al frente de esta federación y de ser las personas que vamos a dirigir el fútbol por los próximos cuatro años”, expresó en sus primeras declaraciones.

Los signos de interrogación colocados en el título de este artículo asoman el beneficio de la duda, cobijan cierta esperanza. Equivalen a apostar a que la administración de Jorge Jiménez le de otra cara a nuestro futbol, abriéndole cauce a nuevas ideas, oyendo opiniones más allá de su entorno, rindiendo cuentas y asumiendo que la permanencia eterna en los cargos es una pésima costumbre.

Vislumbrar este horizonte es, en mi caso, ejercer el derecho constitucional al optimismo. Es creer que tal vez Jiménez resulte una sorpresa agradable para nuestro maltratado balompié. Ojalá sepa pararse en la cancha.

En fin, amanecerá y veremos, como dicen.

El Nacional, miércoles 1 de junio de 2021

 3 min


Albert Miró, Marc Valderrama Carreño

En 1982 se estrenó la película Blade Runner bajo la dirección de Ridley Scott. La película relata cómo, en el año 2019, la bioingeniería se había desarrollado de tal manera en Los Ángeles que hacía posible la fabricación de seres humanos artificiales, conocidos como replicantes.

 6 min


Observatorio Electoral Venezolano

Disponer de casi 200 días contrasta con procesos pasados que fueron organizados hasta en menos de 50. Este pequeño bono de tiempo debe ser retribuido, sin embargo, en tres grandes desafíos: aglutinar más garantías en la elección más compleja de los últimos años, precautelar la salud de todos los actores en tiempo de pandemia y sortear los obstáculos que impone un contexto nacional signado por restricciones de movilidad y precariedad de servicios.

Serán, en todo caso, unos comicios distintos, con un número récord de cargos a elegir, para una administración electoral con rostros también diferentes y sobre un tablero político nacional en movimiento. Con sus primeros pasos, el CNE mantiene la rendija abierta

El diccionario define “prueba de fuego” como una prueba comprometida y decisiva, en la que es necesario demostrar que se está a la altura de lo esperado. Este es el reto de los recién designados integrantes del Consejo Nacional Electoral (CNE) con la organización ya en curso de la elección conjunta regional y municipal 2021, que renovará a los gobernadores, alcaldes, legisladores estadales y concejales de Venezuela; los niveles más próximos entre los ciudadanos y sus gobernantes.

La configuración de esta nueva administración electoral ha sido el resultado de la búsqueda de un entendimiento nacional entre el gobierno, sectores de la oposición política y de la sociedad civil.

El “Cronograma electoral elecciones regionales y municipales 2021” contiene 89 actividades desde el 13 de mayo pasado y hasta mayo de 2022, con la última de las labores de la etapa poselectoral. Tales actividades son las que se encuentran legalmente previstas para un proceso de esta naturaleza. El OEV presenta 10 claves tras su revisión técnica al documento:

1. Tiempos: la mayor antelación en años

2. Registro Electoral: jornada con más oportunidad

3. Auditorías: similares a 2020, con ampliación prevista

4. Postulaciones: récord de cargos a elegir

5. Campaña: breve, en pandemia

6. Grupos de electores: ¡a correr!

7. Veeduría: no explícita, pero acordada

8. Simulacro y feria: consecuentes

9. Votación: 21-N

10. Bioseguridad y otras actividades importantes

Finalmente, debe subrayarse la importancia de que los electores y la sociedad civil permanezcan atentos al fiel cumplimiento del cronograma, que traza las reglas del juego, mientras los actores participantes del proceso inciden en la configuración de las condiciones electorales. Son los hechos y las decisiones que se tomen en el CNE los que irán marcando el carácter de este proceso electoral. Ojalá se cumplan las leyes y procedimientos, bajo marcos de acuerdo y consenso. Nuestro deseo es que la agenda electoral arroje frutos favorables para la resolución de los conflictos y la estabilidad política nacional.

Leer el boletín completo en:

https://oevenezolano.org/2021/05/especial-diez-claves-sobre-el-cronogram...

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Jesús Elorza G.

El bono Simón Rodríguez es un subsidio, entendido como un auxilio o ayuda que el Estado otorga a los trabajadores jubilados y activos del sector educativo para satisfacer necesidades económicas, que se recibe a través de la plataforma Patria; de manera que es una bonificación especial, que otorga el Estado a dichos trabajadores, y así debe entenderse y en modo alguno como una regalía que hace el presidente, como lo señalan los agentes gubernamentales.

Esta bonificación no forma parte, claro está, de las regulaciones o beneficios contenidos en algún contrato o convención colectiva, pues tal bono está diseñado para ayudar económicamente a los educadores en el estado actual de la pandemia sanitaria que nos azota.

Ahora bien, en el curso de estos acontecimientos y de la situación económica del país, se viene dando el caso de discriminar a aquellos jubilados que por alguna u otra razón han tenido que buscar nuevos horizontes para paliar su situación económica y se encuentran en el extranjero, pero que mantienen sus cuentas bancarias en nuestro país, en cuyos casos, se les suspende la entrega de tal bonificación especial. Tal circunstancia, constituye evidentemente un trato discriminatorio y violatorio de los derechos que son inherente a la persona humana, léase derechos humanos.

El artículo 19 de la Constitución, de esta de 1999, consagra el principio de la progresividad y la no discriminación, que se traduce en la garantía que debe el Estado a nuestros ciudadanos, en general, en el goce y ejercicio irrenunciable e interdependiente de los derechos humanos, conforme al indicado principio de la progresividad y la no discriminación. Es de vieja doctrina constitucional, que no solo son derechos humanos respetables y garantizados los que aparecen en el texto fundamental, sino también aquellos que son inherentes a la persona humana.

Es un derecho humano, porque tal auxilio o ayuda económica, está concebida para garantizar el derecho a la alimentación y a las medicinas, en pocas palabras, para paliar la grave situación económica y de escasez, que no solo se vive en nuestro país, sino también a los maestros y educadores en general, que siempre han recibo un salario miserable, y que han salido de Venezuela por las causas que todos conocemos.

Negarle o suspenderle el bono Simón Rodríguez a los maestros y educadores que han salido del país, es un acto igualmente violatorio de derechos constitucionales consagrados expresamente en el texto fundamental, que se traduce en la violación de la garantía de la igualdad ante la ley. Dispone el artículo 21 constitucional, que todas las personas son iguales ante la ley y, en consecuencia, “no se permitirán discriminaciones fundadas en la raza, el sexo, el credo, la condición social o, aquellas en general, que tengan por objeto o por resultado, anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos y libertades de toda persona, en nuestro caso, de maestros y educadores en general.

Al menoscabar el derecho que tienen los maestros que se encuentren fuera del país, de recibir dicho bono Simón Rodríguez en sus cuentas nacionales, se les violenta el derecho a la garantía a la igualdad ante la ley; es brutalmente discriminatorio, como lo es igualmente pretender pagarlo solo a aquellos venezolanos que posean, por cualquier motivo, el Carnet de la Patria.

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