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Opinión

Ismael Pérez Vigil

La discusión acerca de la posición opositora con relación a la participación o no en las elecciones regionales continúa sin que asome una leve luz en el fondo. Con la desventaja de que en la medida que pasa el tiempo y no hay una posición “oficial” con respecto al tema, la discusión se hace más y más amarga, florece el “dibujo libre” y las iniciativas personales y grupales.

Obviamente, la discusión no se queda en el tema de la participación electoral, va mucho más allá y se remonta también −suponemos− al pasado reciente y al más lejano, sobre todo en cuanto a recriminación de errores y fallas a dirigentes y partidos.

Hay quienes llegan muy lejos en su proclama de la no participación −no los llamaré abstencionistas, pues dicen no serlo− pero, les parece que no solo está “agotada” la vía electoral, al menos para algunos, también está agotada la opción de convocar a “la calle”, por carecer de una estrategia posterior. Y, además, señalan otros, esta opción ha sido “traicionada” y “abandonada” por líderes “negociantes”, que entregaron cualquier iniciativa a unas frustradas negociaciones que al final lo que hicieron al fracasar fue apuntalar más al régimen y languidecer las acciones de “calle”.

Imbuidos a lo mejor sin saberlo por ese espíritu de la antipolítica que fue esencia del triunfo del chavismo en 1998, además de estar contra las “negociaciones”, también están en desacuerdo con los procesos de “diálogo”, pues no tiene sentido “negociar con delincuentes”, dicen.

Algunos también, al menos después del resultado electoral en los EEUU, están desesperanzados de cualquier acción militar externa que antes esperaban y otros además señalan estar ahora en desacuerdo con el desembarque de “marines” en las costas venezolanas y en cualquier llamado a la insurrección militar, pues consideran a los militares venezolanos −con toda razón, por cierto− la mano oculta real de esta dictadura a la que estamos sometidos. Al final, tal parece que algunos solo dejan abierto un estrecho e incierto camino a una mítica “negociación”, que nunca nos dice cuál es, así como tampoco nos dicen cuál sería una probable vía para salir de este oprobio.

En el desierto que atravesamos, sin guía y sin opciones ampliamente compartidas, apenas reluce algo, más por costumbre o temor, la idea de la mítica unidad; en la cual, en realidad y por lo visto, nadie cree muy firmemente. Por temor y mito me refiero a que nadie en sus cabales y que tenga una cierta aspiración de continuar en la política, va a denigrar de la idea de la unidad pero luce que nadie está tampoco haciendo esfuerzos muy profundos al respecto.

Pareciera que estamos sumidos en una especie de abandono “dirigencial”, a la espera de que las cosas se resuelvan solas, confiados en que el tiempo todo lo cura; o que estamos esperando, nuevamente, algún milagro desde el exterior, obrado por un “informe” de algún organismo internacional o por los vientos nórdicos, que soplan de vez en cuando y de cuando en vez, como pareciera que ahora vuelve a ocurrir.

Los partidos políticos, asumo, que están en fogosa discusión interna para dirimir su futuro inmediato, como es la convocatoria de un proceso electoral, que como ya sabemos se va a efectuar con o sin la participación de la oposición democrática, tras lo cual el régimen seguirá su curso, aun con el exiguo número de votantes que se presenten, sin importarle para nada la legitimidad del proceso o nuestro reconocimiento o el de la comunidad internacional.

Los actores políticos, analistas, consultores, seguirán en su tarea de argumentar si vale o no la pena votar; si debemos o no embarcarnos en una nueva ronda de negociación, de diálogo. Con todos los argumentos que ya sabemos y no vale la pena repetir.

Los líderes, que nos han conducido hasta aquí reconocerán o no sus errores y las críticas que se les han formulado, y algunos seguirán −con poco o mucho apoyo− o surgirán otros, porque la experiencia también nos indica que siempre aparecen otros o los mismos, montados sobre las olas, o desde la profundidad de las aguas que los han revolcado. Pero, la política, también se abre paso como la vida misma. Por eso hoy mi reflexión y mis preguntas son otras. Mas intimas y personales, más ineludibles.

Nosotros dos, usted que lee y yo que escribo, que si bien tenemos y sufrimos los problemas comunes de los venezolanos −inseguridad, falta de gasolina, pésimos servicios públicos, alto costo de las cosas− pero que seguramente no estamos tan agobiados por la cotidianidad, o preocupados a muerte por el diario sustento, como millones de venezolanos, algunos de los cuales han tenido que irse del país, dejando atrás amigos, padres y hasta hijos, para intentar ayudarlos desde el exterior; usted y yo, repito, que hemos optado por permanecer aquí… ¿Qué papel nos toca ejercer en todo esto?

Porque este país también es nuestro y no está muerto, vive… aquí se trabaja duro, se invierte en lo que se puede, se estudia, se crea arte, se hace música, se lucha −en fin−, se ama y se muere, por salir de este oprobio. ¿Vamos a seguir en la amargura de quejarnos por todo? ¿Vamos a renegar del país, darle la espalda y dejarlo por imposible?

Durante cuarenta años de floreciente democracia desde 1958 nos apartamos hacia la barrera, en busca de un burladero. Nos apartamos de la política por ocuparnos de nuestros negocios, familias, actividad profesional o académica y contribuimos −en buena medida− a propalar la antipolítica que permitió que se encumbraran en 1998 los que destruyeron al país. ¿Vamos a seguir culpando a los partidos, a los líderes que ayudamos a surgir y que ahora pretendemos abandonar, por los errores y fallas en las que nosotros también participamos? ¿Vamos a continuar esperando que aparezca esa fórmula mágica de unidad, que confundimos con unanimidad, para comenzar a actuar? ¿O por el contrario vamos a intentar hacer algo, desde nuestro espacio natural de influencia, para convencer a los venezolanos de que sí hay una solución y que depende del esfuerzo de todos?

No podemos seguir lamentándonos por la falta de éxito, dando todo por perdido y regresar a nuestro rincón de las lamentaciones, desconociendo veintidós años de lucha y resistencia. Aquí se ha luchado, resistido y hecho muchas cosas durante veintidós años, en los que muchos perdieron fortunas, futuro y vidas; años de éxitos y fracasos, pero que han impedido que este régimen, de ínfulas totalitarias, se termine de adueñar del país y acabe con toda resistencia. Que no quede duda que podemos contribuir a la discusión, a difundir ideas, a aportar en la organización del país y llenarlo nuevamente de esperanza, una y otra y otra vez.

Politólogo

https://ismaelperezvigil.wordpress.com

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Jesús Elorza G.

Tremendo revuelo causó en el sector deportivo, el Informe de la Memoria y Cuenta del Comité Olímpico Venezolano (COV). Los atletas, entrenadores y dirigentes deportivos que lograron tener acceso al informe comentaban entre si los diferentes aspectos ¨poco claros¨ o insuficientemente explicados que sobresalían en el mismo.

Por ejemplo, señalaba uno de los dirigentes federativos, llama poderosamente la atención que a el COV ingresó un aporte de la organización Panam Sport por el orden de los ciento noventa y siete mil doscientos cincuenta y siete dólares con sesenta y ocho centavos ($. 197.257,68), bajo la referencia 464616, presumiblemente destinados a organizaciones deportivas, y sorpresivamente, se puede observar que solamente se hace mención a la recepción de estos ingresos, pero no se detalla la distribución de estos recursos financieros.

Otro federativo, interviene para apoyar a su compañero y agregar que en el cuadro de los egresos 2020, se señalan inversiones para el mantenimiento, remodelación y construcción de tres (3) obras:

1. Casa Federación monto: cincuenta y nueve mil seiscientos cincuenta y dos dólares con quince centavos ($ 59.652,15).

2. Villa Olímpica monto: veintiséis mil novecientos ochenta y uno dólares con cuarenta centavos ($. 26.981,40).

3. Comité Olímpico Venezolano monto: treinta y tres mil setecientos cuarenta y tres dólares con ochenta y nueve centavos ($. 33.743,89).

Pero, de estas obras no se puede constatar quienes las ejecutaron, ni la memoria descriptiva de las mismas, no se evidencia el cronograma de ejecución ni la memoria fotográfica de la ejecución. Por la envergadura de esta inversión se debería dejar constancia del alcance e impacto, así como la o las empresas que realizaron o ejecutaron estas obras.

Un atleta, mostrando su malestar, señala con los documentos en la mano que, en los gastos destinados a la búsqueda de “resultados superiores” y actualización técnica de los atletas, se destinaron solamente 5.500.000 bolívares y a los dirigentes olímpicos les asignaron nada más y nada menos que 10.886.117.287,31 bolívares por concepto de Dietas por Reuniones¨ que yo prefiero llamar ¨Bozal de Arepas¨ para comprar silencios cómplices.

Un entrenador, se mostró solidario con lo dicho por el atleta y agregó que en los Gastos por Proyectos, el COV destinó Bs 2 mil 277 millones a Becas que contrasta con lo invertido en la fiesta anual de la Gala Olímpica, mercadería y promoción que asciende a más de 11 mil millones. El Ideal Olímpico de esos dirigentes es una rumba a todo dar, el atleta es un tema de poca importancia. Al Programa de Entrenadores, señalan que le aportaron 99 mil novecientos sesenta y nueve dólares, pero el informe no evidencia en forma discriminada la identificación de cada técnico que fue beneficiado con ese dinero, terminó diciendo el entrenador.

No dejen por fuera que en el 2020 destinaron 75.228 dólares para ayudas a atletas, pero en su concepto de “pantallerismo y lujo” le metieron 124.177 dólares a remodelación, mobiliario y mantenimiento a la sede del COV. Para estos dirigentes olímpicos lo importante no somos nosotros sino una sede dorada, dijo un atleta.

Muy serio tomó la palabra un dirigente federativo para señalar, que uno de los aspectos de mayor gravedad contenido en el referido Balance de Tesorería 2020, es lo relacionado con lo que podríamos llamar ¨NEPOTISMO OLIMPICO¨. Ya que se pudo observar en los estados de cuenta suministrado, la erogación de pagos a personas con vinculaciones de afinidad y consanguinidad con el presidente del COV, en flagrante violación de lo estatuido en el artículo N.º 25 de los estatutos del Comité Olímpico Venezolano (COV), donde se prohíbe la actuación de personas con vinculo conyugal, de adopción o parentesco dentro del 4to grado de consanguinidad y 2do de afinidad ambos inclusive. Esto se puede evidenciar en las erogaciones siguientes:

1. María Vásquez referencia 383043, monto 3.000 dólares

2. Desirée Karina Vásquez referencia 385406, monto 1.000 dólares

3. María Vásquez referencia 388567, monto 1.000 dólares

4. María Vásquez referencia 398525, monto 1.500 dólares

5. María Vásquez referencia 394153, monto 5.700 dólares

6. Génesis Álvarez referencia 394986, monto 1.020 dólares

7. Desirée Carina Vásquez referencia 417535 monto 8.600 dólares

8. María Vásquez referencia 417771 monto 1.200 dólares

9. Vicente Vásquez referencia 417931 monto 1306,24 dólares

10. Esteban Álvarez referencia 418361 monto 1.300 dólares

11. María Vásquez referencia 418359 monto 6.500 dólares

12. María Vásquez referencia 420830 monto 10.500 dólares

13. Desirée Carina Vásquez referencia 465135 monto 2.049,64

14. María Vásquez referencia 465137 monto 5.100 dólares

15. Desirée Carina Vásquez referencia 465554 monto 2.600 dólares

16. Génesis Álvarez referencia 466046 monto 500 dólares

17. Génesis Álvarez referencia 449391 monto 2.700 dólares

18. Alicia de Vásquez referencia 456410 monto 5.000 dólares

De la erogación marcada con el numeral 18, se da la supuesta descripción de que son recursos destinados para la remodelación de la Casa Federaciones, para la que el monto asignado es superior, por lo que se puede entender, que existen otras erogaciones no reportadas en estos balances.

Toca a la Asamblea de Federaciones, ponerle un punto final a este “Festín de Baltazar” lleno de corrupción y nepotismo dentro del movimiento olímpico venezolano, dijo para terminar el dirigente deportivo, provocando una generalizada manifestación de apoyo solidario de atletas, entrenadores y federativos en todo el país.

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Fernando Mires

Cuando el presidente Luis Arce ganó sin apelaciones las elecciones en Bolivia, surgieron esperanzas relativas a que la tensión política iba a bajar en ese país. Tensión surgida desde el momento en que los partidos de oposición, las instituciones del estado, la OEA y gran parte de la comunidad internacional, certificaran las irregularidades cometidas por los partidarios del hasta entonces presidente Evo Morales, durante la primera vuelta electoral (octubre, 2019)

No obstante, el gobierno interino que correspondió ejercer a Jeanine Áñez en representación del Senado, lejos de contribuir a bajar la tensión, la incrementó. La actitud del gobierno de Áñez fue revanchista, estando muy lejos de asumir el rol de mediador entre fuerzas políticas antagónicas. Todo lo contrario, desde el momento en que la presidenta Áñez asumió su gobierno, pero sobre todo cuando tuvo la - hoy lo sabemos - infeliz idea – de postularse a la presidencia, no hizo más que ensanchar la grieta cívica del país. En cierta medida podría decirse que Áñez ha cosechado de su propia siembra. No solo tensó a la política, convirtiendo a Evo Morales en una víctima, sino además, colaboró a fraccionar aún más a la de por sí dividida oposición boliviana.

El fraccionamiento opositor, el profundo arraigo del MAS entre los sectores populares, y el buen cometido cumplido por Arce como ministro de economía durante la presidencia de Morales, fueron razones que explican su sólido triunfo electoral. Tan sólido que incluso llegó a estar en condiciones de dividir aún más a la oposición, separando a sus sectores democráticos de los más extremistas. Pero por razones difíciles de entender, Arce optó por seguir la vía contraria. En lugar de encabezar un gobierno de reconciliación nacional, decidió utilizar todo el peso del aparato judicial en contra de la persona de la ex presidenta, hoy acusada de terrorismo, sedición y conspiración (¡!).

Desde el punto de vista político, un acto de estupidez. Lo único que ha conseguido el gobierno fue unificar a la oposición en defensa de la figura de Áñez, algo que nunca podría haber logrado por si sola la ex-presidenta. Sin embargo, desde el punto de vista institucional el problema fue más grave: el gobierno Arce ha dado una muestra, una más, de esa profunda incultura política de la cual la de Bolivia es solo una expresión de la que caracteriza a la gran mayoría de los países latinoamericanos.

A casi nadie escapa que la intención abierta del evismo -hay que diferenciar aquí el concepto de evismo del de masismo – ha sido la de reivindicar para sí el relato histórico de los acontecimientos ocurridos en Bolivia desde 2019. De acuerdo al relato evista, Morales fue destituido por un golpe de estado. Para la oposición, en cambio, no hubo golpe sino un abierto fraude ante el cual el ejército no quiso ponerse al servicio de Morales y reprimir sangrientamente a una sublevación. Para los evistas, Áñez fue una presidenta golpista. Para la oposición, una presidenta constitucional. La prisión de Áñez cabe en el primer relato, y visto así, la figura de Áñez pasa a ser la de una víctima propiciatoria destinada a justificar ese relato. Relato que, dicho de paso, favorece mucho más al evismo de Morales que al masismo de Arce.

Si bien hemos sostenido que la no-intervención de un ejército no puede ser considerada un golpe de estado, ni desde el punto de vista jurídico ni del político – quienes hemos vivido golpes de estado sabemos de lo que hablamos – la verdad del relato boliviano deberá ser dirimida por la historiografía nacional y no mediante un golpe jurídico a la oposición establecida, representada en la persona de Áñez

Un caso que no es el primero ni tampoco será el último. En Perú por ejemplo, cursa el chiste de que si alguien quiere ser acosado, sometido a escarmiento y terminar en la cárcel, debe postularse a presidente de la república. La cifra de presidentes enjuiciados y condenados ha llegado allí a ser muy alta. Ni siquiera el trágico suicidio de Alán García (abril 2019) sirvió para frenar la seguidilla de vendettas que ha signado a la vida política de ese país.

El caso Arce hace recordar, entre otros, al de Vilma Rousseff en Brasil, quien no solo fue juzgada sino – valga la expresión – ajusticiada moralmente por el senado y otras instituciones. También hay que computar el del ex presidente Uribe acusado de corrupción (octubre 2020) y al final liberado de todo cargo. No por último, Cristina Fernández quien no exenta de delitos ha concentrado en contra de sí un odio que va más allá de la aversión ideológica, tiene muchas cuentas pendientes con la justicia. Vilma, Cristina y Alvaro: Tres ex-presidentes muy distintos entre sí, sentados en el sillón de los acusados.

Interesante es constatar que en los tres casos mencionados los acusados han logrado incrementar la adhesión en torno de ellos. A través de Vilma se quiso enjuiciar al lulismo y el lulismo está de regreso en Brasil. Uribe mantiene liderazgo sobre sus seguidores. Y la viuda de Kirchner es hoy la vice de Fernández. Con el mismo odio, el correísmo ecuatoriano acusará al “traidor” Lenin Moreno y probablemente lo convertirán de nuevo en líder. Es que no aprenden.

Naturalmente, los presidentes son personas que durante y después del ejercicio de su cargo deben ser sometidos a la misma justicia que impera en toda la ciudadanía. De hecho los presidentes no son más que empleados públicos a quienes elegimos para que cumplan una función durante un periodo determinado a cambio de un salario deducido de nuestros impuestos. Usar ese cargo para cometer actos ilícitos debe ser penado de acuerdo a la letra constitucional, ya sea aquí o en la quebrada del ají. Lo vimos recientemente con Sarkozy en Francia, quien usó la presidencia como un medio orientado a aumentar su patrimonio personal y por lo mismo ha sido condenado a tres años de prisión.

Por cierto, la furia oposicionista dista de ser un patrimonio latinoamericano. En momentos como los que atravesamos, caracterizados en diversas naciones por la disolución de la democracia de clases y su re-transformación en democracia de masas, los movimientos extremistas y populistas, en todas sus expresiones, constituyen la normalidad y no la regla.

Como es sabido, en las movilizaciones de clases predominan los intereses por sobre las pasiones. No así en las movilizaciones de masas, donde las pasiones desatadas marcan el compás. No obstante, hay particularidades específicamente latinoamericanas. Una de ellas es que la democracia de masas en Latinoamérica no ha sido una fase sino más bien una constante histórica.

En segundo lugar, a diferencia de la mayoría de los países europeos, la estructuras políticas de muchos países latinoamericanos carecen de una significativa centralidad política. La política así configurada, tiende a la polaridad, hacia los extremos. De ahí que la máxima europea que dice, “en una democracia la mayoría de los partidos deben ser coalicionables entre sí”, no se cumple casi nunca en suelos latinoamericanos. Para decirlo en síntesis: mientras en Europa los gobiernos intentan derrotar a la oposición, en diversos países latinoamericanos intentan destruirla. El gran problema es que a veces lo logran.

El recién elegido Arce no ha esperado mucho tiempo para declarar la guerra anti-política a la oposición, del mismo modo que en el breve gobierno de transición de Áñez, la oposición convertida en gobierno declaró la guerra política al evismo. Problema que se agudiza si tomamos en cuenta que la destrucción del enemigo político termina siendo un acto, no de justicia, sino de ajusticiamiento. La política, bajo esas condiciones, deja de ser la continuación de la guerra por otros medios y pasa a ser simplemente, parafraseando a Clausevitz, la continuación de la guerra con los mismos medios.

En un espacio donde impera la lógica de la destrucción del adversario, la oposición suele responder de modo similar a los gobiernos, facilitando el crecimiento de las posiciones más extremas en su interior. Como suele decirse en algunos países latinoamericanos, “aquí solo se impone el más gritón”.

Triste será decirlo: debajo de las fachadas democráticas, la política latinoamericana se encuentra todavía en su fase más salvaje. Allí los partidos políticos luchan, no por imponer principios, ideales, ideologías o programas, sino por su pura y simple sobrevivencia. El objetivo principal es destruir al otro antes de que el otro me destruya a mí. Hay países en los que la lucha política semeja a la de una hidra de dos cabezas.

La hidra de dos cabezas puede ser vista como una versión latinoamericana de la hidra de Lerna. Según la mitología griega, la del lago Lerna era una hidra policéfala. Pero de acuerdo a la naciente mitología política latinoamericana, es bicéfala. A la hidra de los griegos, por cada cabeza que le cortaban, nacían tres. La hidra latinoamericana en cambio mantiene sus dos cabezas. Una es la del gobierno. Otra la de la oposición. Dos cabezas que se muerden entre sí, creyendo cada una ser la cabeza de un cuerpo diferente.

Un gobierno como el de Bolivia podría llegar a ser también una hidra de dos cabezas. Un gobierno que al intentar destruir a la oposición termina destruyendo a la política y en consecuencia, destruyéndose a sí mismo como gobierno político.

Venezuela por ejemplo, ya es una hidra de dos cabezas. Una es la de un gobierno cuyo objetivo fundamental es eliminar a la oposición y la otra de una oposición cuyo objetivo fundamental es tumbar al gobierno. Una cabeza que se dice revolucionaria y solo ha sabido destruir los tejidos sociales y económicos de la nación. Otra cabeza que se dice insurreccional, entregada a delirantes fantasías abstencionistas e invasionistas, solo ha sabido destruir los tejidos políticos de la misma nación. Ni una cabeza ni la otra tienen los medios para realizar sus objetivos. Y como solo saben morderse entre sí, las dos son cada día más pequeñas. Según Datanálisis, la aprobación de los “líderes” (las comillas valen) no pasa del 12 por ciento. Ni sumándolos representan al espectro social de la nación. De más esta decirlo: esas dos cabezas reducidas son las de un enorme cuerpo agónico que al ser privado de sus funciones políticas, ya no puede ni sabe pensarse a sí mismo. Ese cuerpo es el pueblo venezolano.

Venezuela ha llegado a ser la metáfora de la desintegración política de un país. Bolivia, gracias al destructivismo político apoderado de la nación, está a punto de recorrer el mismo camino.

18 de marzo 2021

Polis`

https://polisfmires.blogspot.com/2021/03/fernando-mires-la-hidra-de-dos-...

 8 min


Andrés Oppenheimer

El presidente Joe Biden merece un aplauso por sus primeras medidas sobre Venezuela. Está explorando formas más efectivas de restaurar la democracia en ese país, y dejando en ridículo las absurdas afirmaciones del ex presidente Donald Trump de que sería un “socialista” que apoyaría a la dictadura de Venezuela.

En primer lugar, Biden está llamando acertadamente al gobernante venezolano Nicolás Maduro un “dictador”. Y Biden no está relajando las sanciones de Estados Unidos contra funcionarios de alto rango del régimen de Maduro iniciadas por el ex presidente Barack Obama en 2014 y ampliadas durante el mandato de Trump.

“Sabemos que la raíz de gran parte de la miseria y el sufrimiento del pueblo de Venezuela radica en un solo individuo, y hemos dejado muy claro que Nicolás Maduro es un dictador”, dijo un portavoz del Departamento de Estado el 8 de marzo de 2021.

En segundo lugar, Biden sigue reconociendo a Juan Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional electa democráticamente en 2015, como el “presidente interino” de Venezuela.

El Secretario de Estado Anthony J. Blinken tuvo una conversación telefónica de casi 45 minutos con Guaidó el 2 de marzo, que originalmente estaba programada para durar solo 10 minutos, me dijeron personas cercanas a la conversación. Ambos acordaron “aumentar la presión multilateral y presionar por una transición democrática pacífica”, dijo el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, después de la llamada.

En tercer lugar, Biden anunció el 8 de marzo que otorgará Estatus de Protección Temporal (TPS) y permisos de trabajo a hasta 320,000 venezolanos exiliados en Estados Unidos, algo que Trump no había hecho en sus cuatro años en el cargo.

“Esto muestra la solidaridad del presidente Biden con nosotros”, me dijo el embajador de Guaidó en Estados Unidos, Carlos Vecchio, refiriéndose al TPS para venezolanos. “Ayudará a la diáspora venezolana en Estados Unidos a tener más poder político para buscar cambios políticos en Venezuela”.

Los funcionarios del gobierno de Biden dicen que no descartan flexibilizar algunas sanciones a Venezuela si la dictadura de Maduro toma medidas para permitir elecciones libres, pero que aún no hay señales de que eso suceda.

Mientras tanto, en círculos diplomáticos de Washington DC se está analizando la creación de una nueva coalición internacional para la crisis de Venezuela que algunos llaman G-8, o Grupo de los 8. La nueva coalición estaría formada por ocho democracias: Estados Unidos, Canadá, Brasil, Colombia, Alemania, Francia, Reino Unido y Holanda.

Vecchio, quien apoya la creación de un G-8 para Venezuela, me dijo que “este es un grupo de democracias que podrían usar su poder económico, político y diplomático, así como las sanciones, para forzar un cambio político” en Venezuela.

Solo una coalición de tan alto nivel podría también ejercer presión sobre los principales aliados de Maduro, como China, Rusia y Cuba, agregó Vecchio.

Ya existen varias coaliciones multilaterales sobre Venezuela, pero están fragmentadas y no han logrado mucho. A diferencia del propuesto G-8, ninguna de las principales coaliciones incluye a Estados Unidos, y la mayoría de ellas no han aplicado sanciones fuertes contra la dictadura venezolana.

El Grupo de Lima, compuesto por países latinoamericanos, perdió gran parte de su influencia en los últimos años después de la elección de líderes populistas de izquierda en México y Argentina. El Grupo de Contacto Internacional sobre Venezuela, liderado por Europa, tampoco ha logrado mucho.

El propuesto G-8 sería la primera coalición liderada por Estados Unidos y, por lo tanto, tendría mucha más influencia que las actuales, dicen los partidarios de la idea. Una coalición diplomática multinacional liderada por Estados Unidos habría sido impensable bajo Trump, porque el ex presidente había insultado a los líderes europeos y alienado a aliados clave de Estados Unidos.

En resumen, hasta ahora Biden está haciendo lo correcto sobre Venezuela. Ahora, debería aprovechar su mayor prestigio internacional para avanzar con la idea de un G-8, o algo parecido. De lo contrario, el desastre humanitario de Venezuela seguirá empeorando y millones más de venezolanos huirán al extranjero.

10 de marzo 2021

El Nuevo Herald

https://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/andres-oppenheim...

 3 min


Fundación Centro Gumiila, Red Agroalimentaria de Venezuela

Ficha técnica

Se aplicó una encuesta tipo cuestionario a una muestra no probabilística estratégica intencional a 48 informantes calificados seleccionados según criterios predefinidos.

En 48 centros poblados donde residen sectores populares.

En 6 regiones que incluyen: Áreas ciudad grande, Barrio ciudad grande, Barrio ciudad pequeña y Población pequeña.

  • Andes Barinas: Mérida, Táchira, Trujillo
  • Occidente: Zulia, Lara, Falcón
  • Central: Aragua, Carabobo y Yaracuy
  • Capital: Dtto. Capital, Miranda, Vargas
  • Nororiente: Anzoátegui, Sucre, Nueva Esparta
  • Guayana Suroriente: Guayana, Delta Amacuro y Monagas.

El cuestionario fue aplicado por los Coordinadores Regionales de la Fundación Centro Gumilla.

Se realizó la prueba de validez al instrumento desde el 20 al 25 de enero de 2021

Se aplicó el cuestionario desde el 26 de enero hasta el 2 de febrero de 2021.

Las preguntas del cuestionario fueron agrupadas en dos grandes dimensiones: Situación Socioeconómica y Situación Alimentaria

Síntesis y Conclusiones

La percepción de la situación económica y social en las localidades estudiadas y vista a través de la mirada de los informantes calificados es preocupante, muy precaria y representa un cóctel mortal para el logro de la calidad de vida digna y el desarrollo del país, que demanda intervenciones urgentes de política significativas por parte del aparato público nacional y de diferentes actores de la sociedad venezolana.

Esta situación se ve expresada en las siguientes conclusiones que arroja este estudio:

  • En relación con la situación de salud, el desabastecimiento de medicinas, el empeoramiento de la atención en los centros de salud, la ocurrencia de enfermedades que se creían erradicadas, unido a la pandemia del coronavirus, es una bomba de tiempo, que pone en una situación de mayor vulnerabilidad a la población, lo que aumenta el riesgo de muerte de numerosas personas de sectores populares del país.
  • En el sector educativo, el panorama encontrado, niños que no están recibiendo clases a distancia, que cuando no estudian están ocupando su tiempo en salir a la calle, alto número de niños abandonados en la calle y en condición de mendicidad, representa una situación de exclusión y un potencial riesgo de ser arrastrarlos a la delincuencia, al trabajo forzado y a la prostitución infantil.
  • En cuanto a las condiciones económicas, el nivel de precariedad laboral, el aumento de la informalidad, el aumento de las actividades ilegales, la disminución de la actividad económica comercial y la infraestructura comercial y monetaria, representa una evidente situación de crisis; llama la atención, sin embargo, que muchas de estas familias siguen manteniendo apoyos de remesas de familiares que están en el exterior.
  • Se observa que hay un pequeño número, pero significativo de personas que no están migrando al exterior, sino a otras regiones del país, situación que sería interesante verle su evolución y hacerle seguimiento.
  • Dado el alto número de localidades que reportan retorno de compatriotas, sería interesante investigar a qué se están dedicando y ver cómo es el reflujo migratorio.
  • Se observa que la violencia está expresada y enraizada en distintas manifestaciones: asesinatos, venta ilegal, secuestros, venta de drogas, entre otras. En este sentido y en relación con esta situación, llama poderosamente la atención la percepción del empeoramiento que la población tiene de la tarea de protección de los organismos de seguridad del Estado.
  • Aunque los medios a través de los cuales la gente se informa más es por las redes sociales, obvia decir también que por otras fuentes se sabe que la mayoría de la población no tiene permanentemente acceso a estos recursos informáticos, sobre todo la gente de sectores populares por el tema de baja calidad del internet, lo que se corrobora cuando en el estudio se encontró que la gente destaca el empeoramiento de la telefonía fija, celular e internet.
  • En cuanto a la calidad de vida diaria de la población en estudio, se observa un nivel dramático de deterioro de la misma, por la baja calidad y el acceso a los servicios públicos, unido a las dificultades y empeoramiento del transporte, escasez y altos precios de la gasolina.
  • En relación con la situación alimentaria, no se puede dejar pasar por alto el inminente riesgo de desnutrición a la que está expuesta la población de escasos recursos, si tomamos en cuenta los componentes de productos que contienen las cajas Clap, que en su mayoría son carbohidratos, y nada o casi nada de productos proteicos, resaltando el hecho de que el producto más caro es la leche en polvo y es el producto que más está ausente en estas bolsas de comida.
  • Por otra parte, el costo de los alimentos representa un monto considerable de salarios mínimos, cantidad monetaria no disponible para la población vulnerable, por la disminución del ingreso y por la inflación que se presenta a nivel nacional, lo que significa la imposibilidad de compra de la canasta básica alimentaria.

Conclusión General:

Coctel mortal de condiciones que requieren de atención urgente de diversos actores para superar la desigualdad, la exclusión, la crisis alimentaria, de salud, educación, económica, social, de seguridad personal, de servicios e infraestructura, en un contexto de crisis sanitaria mundial, crisis política nacional y de emergencia humanitaria compleja.

Informe completo en el archivo anexo

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Mariza Bafile

El populismo tiene denominadores comunes que lo caracterizan. Que se defina de izquierda o de derecha poco importa. Las analogías son mayores que las diferencias. Los populistas, para llegar al poder, cabalgan la indignación, los miedos, las preocupaciones de ciudadanías cansadas de la dialéctica democrática. Seducen con actitudes que van desde el paternalismo bonachón hasta la determinación del hombre fuerte. Prometen cambios y orden y escogen a un enemigo al cual achacar todos los males del momento. Según el color político con el cual decidieron disfrazarse, ese enemigo varía. En algunos casos son los migrantes, en otros los más ricos o los gobiernos anteriores. Lo único importante, para ellos, es tener una entidad indefinida a la cual hacer referencia cada vez que las cosas no funcionan.

Entre las características que unen a todos los gobernantes populistas está el machismo. En algunos casos es más evidente, como, por ejemplo, Bolsonaro, Trump, Orbán, y en otros más solapado. Pensamos en López Obrador, Bukele, Uribe, etc.

El pasado 8 de marzo en toda América Latina y Centroamérica las mujeres han organizado eventos, marchas, reuniones online. Datos a la mano, una vez más han puesto en evidencia un problema que atraviesa todos los países: los feminicidios, las violaciones y en general la violencia de género. Pero no solo, hay otras cuestiones importantes que también muestran cuán lejos sigue estando la paridad de genero en nuestra región. En algunos países el aborto continúa a ser penado como delito. Las argentinas solo recientemente han logrado que se aprobara un proyecto de ley que legaliza y libera el aborto hasta la 14ava semana de gestación. El mismo derecho es garantizado solamente en Uruguay, Guyana y Guayana, Cuba, Ciudad de México y el estado de Oaxaca, en México.

En los demás países, pasamos desde un derecho parcial reconocido en casos específicos, como por ejemplo cuando peligra la salud de la madre o del hijo, hasta la prohibición total, como es el caso de El Salvador, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Haití.

En las recientes elecciones para diputados y alcaldes en El Salvador, el actual Presidente Nayib Bukele obtuvo una victoria sin precedentes. Eso significa que podrá gobernar sin oposición alguna y someter todas las instituciones del estado.

Situación preocupante para la democracia que, en ese país, se ha ido esfumando entre las manos de un leader con evidente vocación autoritaria. Las alarmas se han disparado entre las mujeres cuyos reclamos, a pesar de las promesas electorales, han sido desoídos por el Jefe de Estado.

En El Salvador, una justicia criminal que considera el aborto ilegal siempre y en cualquier situación, llega a extremos tales que las mujeres corren el riesgo de ir a prisión hasta en los casos de abortos espontáneos. Se trata sobre todo de mujeres de escasos recursos quienes llegan a los hospitales buscando ayuda médica y salen presas. La ley, que prevé hasta 12 años de cárcel para quienes evitan denunciar cualquier sospecha de aborto, aterra a médicos y enfermeros quienes prefieren llamar a la policía aun en los casos en los cuales es prácticamente evidente la emergencia obstétrica.

En el transcurso de la semana la Corte Interamericana de Derechos Humanos estuvo analizando uno de los casos más dolorosos de los últimos años. Se trata de Manuela, una salvadoreña quien vivía en una zona rural y sufría, sin saberlo, de un cáncer linfático que ocasionó la pérdida natural de su tercer hijo. Acusada de aborto voluntario fue llevada a la cárcel sin que le suministraran atención médica. Murió de cáncer a los dos años.

Gracias a la lucha de El Centro de Derechos Reproductivos y la Colectiva Feminista para el Desarrollo Local, con el acompañamiento de la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto, el caso llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos que tendrá ahora la oportunidad de reconocer que la negación y penalización absoluta de servicios de salud reproductiva se convierte en discriminación y violencia contra las mujeres que sufren emergencias obstétricas.

Otro caso emblemático de populismo machista lo ha dado en estos días el presidente de México Andrés Manuel López Obrador. En diferentes ocasiones se ha mostrado insensible al altísimo número de feminicidios en su país, hablamos de una media de 11 mujeres al día; a los muchos casos de violación, trata y maltratos, y en general a la desigualdad de género que penaliza a las mujeres en México. Sin embargo, ahora superó todos los límites con el apoyo que sigue dando al candidato de Morena, para la gobernación del Estado de Guerrero, Félix Salgado Macedonio, quien fue acusado de violaciones y de acoso sexual. La rabia de las mujeres mexicanas, quienes asisten impotentes a las graves violencias y discriminaciones de las que son víctimas, explotó el pasado 8 de marzo cuando marcharon hacia el Palacio Nacional, sede del Ejecutivo y residencia presidencial. Como toda respuesta AMLO mandó a poner una extensa valla de metal alrededor de esos lugares. Un muro en el cual las mujeres escribieron los nombres de las víctimas de feminicidios y que demostró, una vez más, que machismo y populismo van acompañados de otra calificación: cobardía.

@MBAFILE

15 de marzo 2021

ViceVersa

https://www.viceversa-mag.com/populismos-machistas-y-cobardes/

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Carola García-Calvo

Los estudios sobre extremismo violento y terrorismo han estado, en el ámbito europeo, tradicionalmente centrados en la experiencia masculina. Pese a que también las mujeres han engrosado las filas de no pocas organizaciones de dicha naturaleza a lo largo de su historia, lo cierto es que, en líneas generales, los militantes de sexo masculino están sobrerrepresentados entre quienes se implican en sus actividades, cualesquiera que sean los actores que las llevan a cabo, la ideología que les inspira, o los objetivos que persiguen. Sin embargo, el creciente número de mujeres simpatizantes de grupos extremistas y/o implicadas en actividades de terrorismo, así como la diversidad de roles que ya desempeñan, apelan a la necesidad de abordar el fenómeno desde una concepción integral, con una visión sensible a la cuestión de género, tanto a la hora de estudiarlo como de definir la respuesta.

Cuando me refiero a la cuestión de género, hablo no tanto de la básica dicotomía masculino/femenino como del constructo que engloba los atributos sociales, los roles y las oportunidades asociadas a hombres y mujeres en un determinado contexto. En general, los grupos extremistas y terroristas definen de manera muy estricta esa relación de poder, que determina la articulación de su proyecto político. Por ejemplo, en el caso tanto de los grupos de extrema derecha como yihadistas, la explotación de los clichés de género nos remiten al tradicional reparto de roles y tareas, según el cuál la fuerza física y su empleo son competencia masculina, otorgándoseles a los hombres atributos vinculados a valores tales como la fortaleza, la valentía o el coraje; mientras que a las mujeres se les concede un papel, férreamente asociado a su capacidad maternal y a labores de carácter doméstico y de cuidado en el ámbito familiar, siempre subordinadas al hombre. Estas normas y expectativas estereotipadas de género han sido importantes a la hora de desarrollar las dinámicas y narrativas para el reclutamiento de nuevos seguidores de ambos sexos.

En el caso femenino, su presencia en grupos yihadistas no es novedosa, si bien su número y relevancia –salvo puntuales excepciones– han sido muy limitados hasta 2012. Es a partir de ese momento, en el contexto de la Guerra de Siria y la emergencia de la organización terrorista Estado Islámico (EI), cuando podemos afirmar que las mujeres se incorporan de manera generalizada a la yihad global. Según datos de Soufan Group, las muhajirat que, procedentes de Europa Occidental –la tercera región más afectada del planeta–, se incorporaron a las filas de EI entre 2012 y 2017 representan entre el 10 y el 13% de los casi 6.000 combatientes extranjeros europeos. De los que un 30%, incluidas mujeres y niños, habrían retornado ya al viejo continente en octubre de 2017. Ningún otro conflicto había registrado hasta entonces semejante flujo de activistas masculinos desde el viejo continente, pero también fue la primera vez que un contingente femenino era animado a movilizarse directamente por su líder.

Históricamente, las mujeres han sido percibidas, en el contexto de la yihad global, como sujetos sumisos y fácilmente manipulables por los varones, que son, en la mayoría de los casos, quienes las inducen a adoptar este tipo de interpretación sectaria y violenta del mundo. En otras palabras, al concebirlas en parte como víctimas, se les niega toda iniciativa y compromiso activo con la causa; motivo por el cual no han sido objeto de interés ni estudio específico. A la luz de la evidencia empírica, hoy es esencial superar estos estereotipos: bajo el mando de EI las mujeres han dado un salto cualitativo en el alcance de su implicación, adoptado un papel más activo y determinante en la consecución de los objetivos de la organización yihadista. Así, aparte del tradicional rol de esposa y madre, EI las ha empoderado al explotar estratégicamente sus capacidades como agentes de radicalización y reclutamiento de otras mujeres, y/o en tareas de financiación o logísticas relacionadas con el envío de combatientes a zonas de conflicto. Adicionalmente, hay ejemplos de su iniciativa en la preparación de atentados, como es el caso de la célula exclusivamente femenina con planes de atentar en Francia, cuyas integrantes fueron condenadas en 2018.

En un momento de transición dentro del yihadismo global en el que Europa enfrenta el desafío de gestionar el conflictivo legado de la movilización vinculada a la guerra en Siria, la perspectiva de género debe más que nunca ser incorporada al análisis y definición de la respuesta a los retos que suponen el retorno de estos combatientes y sus familiares, la rehabilitación y reintegración de yihadistas en la sociedad o la propagación de una ideología autosegregadora, diametralmente opuesta a los valores democráticos europeos donde, entre otras cuestiones, la igualdad de género es un derecho fundamental. En este sentido, la perspectiva de género aplica tanto a la investigación y análisis en materia de radicalización violenta como a sus políticas de prevención. Vayamos por partes.

En relación a la investigación y análisis de los procesos de radicalización violenta, se debe incidir en cómo los diversos factores que influyen en estos procesos afectan e impactan de manera distinta en hombres y mujeres, y cómo las organizaciones terroristas adaptan sus narrativas y dinámicas de reclutamiento a las diferentes naturalezas de unos y otras en cada contexto. Las teorías sobre la radicalización y la implicación terrorista han ignorado a menudo los contextos de género en los que tienen lugar, así como las motivaciones individuales de hombres y mujeres para dar el paso a la violencia terrorista. La investigación académica debe recoger y analizar evidencia segmentada sobre ambas cuestiones. En este sentido, es fundamental distinguir no sólo entre hombres y mujeres, sino también entre niños y niñas. Estos estudios deben informar las estrategias de prevención de la radicalización violenta así como también los programas de rehabilitación y reintegración de yihadistas.

Si hablamos de estrategias y políticas de prevención de la radicalización violenta, estas deben considerar la perspectiva de género en todas sus fases –diseño, implementación y evaluación– y todos los niveles –supranacional, nacional y local–, lo que implica necesariamente la presencia de mujeres en las mesas y foros en los que se toman las decisiones. Igualmente, la formación de equipos paritarios de cara a la implementación y la evaluación de dichas políticas, especialmente en determinados contextos, como el de la seguridad. Y, por último, la dimensión de género también atañe al potencial femenino en la prevención de la radicalización violenta. En este sentido es necesario escuchar la voz de las mujeres en el proceso de diseño de buenas prácticas que las impulsen como agentes de cambio.

18/03/20210

ElCano

https://blog.realinstitutoelcano.org/radicalizacion-violenta-y-politicas...

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