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Opinión

Eddie A. Ramírez S.

¿Qué factores incidieron en estos últimos 120 años para que Venezuela tuviese una etapa de auge progresivo, una de estancamiento y una de decaimiento gradual, que en los últimos años resultó acelerado? ¿Qué papel jugaron en este proceso los sistemas de gobierno, los presidentes de turno, los ciudadanos, la educación, el petróleo y el ejército? ¿Por qué en este período ha persistido un elevado porcentaje de pobreza y de desigualdad social? ¿Por qué no hemos podido erradicar la corrupción? ¿Cuáles fallas impidieron que nuestra democracia se perfeccionara? ¿Por qué regresamos a la barbarie de siglos anteriores? ¿Acaso nuestra educación gratuita fracasó porque formó excelentes profesionales, pero no buenos ciudadanos? ¿Cómo fue posible que pasáramos de ser un polo de atracción para inmigrantes que contribuyeron a nuestro acervo cultural y a nuestra economía y hoy nuestros ciudadanos huyen a pie hacia países vecinos?

El siglo XX se inició con la entrada a Caracas de Cipriano Castro al frente de un grupo de andinos. Lo defenestró y sucedió su compadre Juan Vicente Gómez, quien acabó con el caudillismo regional y estableció una dictadura de 27 años.

Con los generales Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita, ambos también andinos, se inició una transición hacia la democracia. El proceso se interrumpió cuando Medina se empeñó en designar a su sucesor y que este fuese andino.

El movimiento militar del 18 de octubre de 1945 fue apoyado por el partido Acción Democrática. Se instaló una Junta Cívico-Militar. El pueblo entró en escena al establecerse el voto universal para elegir al presidente de la república, senadores y diputados. En 1948 se eligió presidente a Rómulo Gallegos, un escritor prestado a la política. Varios factores determinaron que el ejército lo destituyera el 24 de noviembre de 1948.

Regresó la barbarie. Inicialmente con una dictablanda, con el teniente coronel Delgado Chalbaud como presidente de una Junta Militar. Después de su asesinato, en 1951, el coronel Pérez Jiménez pasó al primer plano apoyado por las Fuerzas Armadas. Fue depuesto el 23 de enero de 1958 por los militares a raíz de protestas populares y manifiesto de intelectuales.

Surgieron aires de libertad con la transición de la Junta de Gobierno inicialmente presidida por el contralmirante Wolfang Larrazábal y, posteriormente, por Edgar Sanabria. En 1959 asumió Rómulo Betancourt como presidente constitucional. Se presentaron intentos de derrocarlo tanto por grupos militares, como por movimientos de extrema izquierda apoyados por Fidel Castro.

Por primera vez en nuestra historia, un presidente electo popularmente le entregó el poder a otro. Raúl Leoni tuvo que enfrentar el terrorismo de la guerrilla comunista. Hubo violaciones a los derechos humanos, pero inició la pacificación al indultar a militares y guerrilleros. Con Rafael Caldera continuó la pacificación al legalizar a los partidos que participaron en la lucha armada.

Con Carlos Andrés Pérez se exacerbó una etapa populista influida por el aumento de la renta petrolera. ¿Fue una etapa de la Gran Venezuela como predicó el gobierno o de la Venezuela saudita como señalan sus críticos?

Los gobiernos de Luis Herrera Campíns y de Jaime Lusinchi se caracterizaron por dejar hacer a sus amigos. Luis Herrera, intelectual, amigo de refranes y muy austero. Lusinchi, bonachón y mangoneado por su amante. Fueron etapas de decaimiento.

Carlos Andrés Pérez volvió a ser electo. Realizó un mea culpa sobre su gestión anterior. El Gran Viraje ocasionó esperanzas en algunos, pero la mayoría acostumbrada al populismo y a estar recostado del Estado, lo rechazó. Se produjeron dos intentos de golpes de estado. Próximo a terminar su período fue sometido a un juicio político y destituido.

El Congreso eligió presidente provisional al historiador Ramón J. Velásquez, quien cumplió con la transición. Rafael Caldera volvió a ser electo presidente. Para ello se apartó de Copei, el partido que había fundado. Los partidos políticos se siguieron desprestigiando y la renta petrolera ya no fue suficiente para atender las demandas. La mesa estaba servida para que llegara un supuesto vengador que prometió acabar con la corrupción y con los políticos.

Hugo Chávez llego al poder despertando esperanzas y temores. Dispuso a su antojo de cuantiosos ingresos petroleros. A partir del 2001 se iniciaron violaciones a la Constitución. En el 2002 fue destituido y vuelto al poder por los militares. De allí en adelante hubo una gran división entre los venezolanos, y elecciones que sus partidarios consideraron legítimas y sus adversarios como fraudulentas. Confiscaciones de la propiedad privada. Falleció en el poder.

Nicolás Maduro fue ungido por Chávez. Se ha mantenido en el poder por el apoyo de los militares y del Poder Judicial. Cuenta con el respaldo de gobiernos dictatoriales. Su elección no ha sido reconocida por a Unión Europea, ni por la OEA. La hiperinflación, escasez de productos y la violación a los derechos humanos ha sido masiva. Más de cinco millones de venezolanos han emigrado.

Rafael Gallegos y quien esto escribe asumimos el reto de plasmar en un libro la historia de estos últimos 120 años. En este lapso, Venezuela tuvo un período de construcción que grosso modo puede estimarse entre los años 1900 a 1975, uno de estancamiento que puede ubicarse entre 1975 y el año 2000, y uno de destrucción de allí en adelante. Estos no son límites estrictos y hay cierto solapamiento. Así mismo, en el período de construcción y de estancamiento hubo también años de destrucción. Difícil es encontrar algo de construcción en el lapso de destrucción. Entre los constructores también hemos tenido a dictadores y entre los destructores no han faltado los demócratas. Los presidentes tienen la mayor responsabilidad, pero los ciudadanos de a pie no podemos eludir la nuestra. Unos más, otros menos, todos hemos contribuido a construir y a destruir a Venezuela. Ojalá enmendemos los errores del pasado

Invitamos a los lectores del libro Construcción y destrucción de un país: presidencias de Venezuela 1900-2020, publicado por Amazon en Kindle y en físico, con diagramación del periodista Eduardo Orozco, quien próximamente lo presentará, a formarse su propia opinión.

Como (había) en botica:

Los padres del teniente Franklin Caldera denunciaron que su hijo está siendo torturado.

Lamentamos el fallecimiento de Nelson Ruiz, compañero de Gente del Petróleo y de Unapetrol.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 4 min


Humberto García Larralde

Todos sabemos que la actual tragedia económica que padecen los venezolanos no se debe a una penuria de recursos, sean estos naturales o formados por la inversión y el esfuerzo de años, como es el caso de las instalaciones productivas, la infraestructura física y del capital humano. Afuera, nuestro país suele ser referido por su dotación en recursos minerales.

Si bien es cierto que la infraestructura de carreteras, puertos, aeropuertos y de servicios públicos está, hoy, bastante deteriorada, que el capital productivo ha sido destruido en gran parte y que el talento ha emigrado o se encuentra degradado a labores de subsistencia por la desaparición de empleos calificados, esa no es la Venezuela que conocimos antes del chavismo, ni la que debe perdurar.

Durante la segunda mitad del siglo pasado, nuestro país se distinguió en la región por sus autopistas, sistema de generación y distribución eléctrica (represas del Caroní, Guri, Planta Centro), de edificaciones educativas y hospitalarias, sin hablar de la compleja infraestructura asociada a la explotación, distribución, refinación y comercialización de petróleo y sus productos.

Los graduados de las universidades nacionales –UCV, ULA, USB, LUZ y de Oriente--, así como de la UCAB, eran aceptados en las mejores universidades del globo para proseguir sus cursos de postgrado, en reconocimiento de la calidad de las instituciones donde se formaron. Al IVIC venían a hacer investigación y/o a completar su formación doctoral científicos de variadas disciplinas de toda América Latina e, incluso, de más allá. El talento venezolano existente en estas Casas de Estudio, en la industria petrolera, y en muchos institutos y empresas públicas, en absoluto era despreciable, como tampoco el que se había forjado en el sector privado.

Gracias a la fortaleza del bolívar, el empresario venezolano pudo equipar sus plantas o explotaciones agropecuarias de maquinaria moderna, de avanzada tecnología. Y, todo eso en un territorio copioso en recursos minerales, agua fresca abundante, más de mil kilómetros de costa, una geografía diversificada y rica en ambientes naturales atractivos para el turismo.

Desde luego, no todo fue color de rosas. Esta abundancia no fue aprovechada debidamente y, ante la prodigalidad del PetroEstado, la caza de rentas fue desplazando, progresivamente, el esfuerzo productivo, sobre todo con las dificultades confrontadas luego de los años 70. Intentos de corrección bajo la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez tropezaron, como se recordará, con los intereses creados en torno a las prácticas populistas y clientelares que fueron colmando nuestra cultura política, abonando un clima de rechazo que le tendió la cama al triunfo de Chávez.

Lo que interesa destacar con las referencias citadas, es que Venezuela fue un país de enorme potencialidad, a pesar de los desaciertos de política y de los errores que se han podido haber cometidos. Y lo sigue siendo, en buena medida, no obstante los destrozos del régimen chavo-madurista. Pero la realización de esa potencialidad enfrenta formidables obstáculos.

En primer lugar, está el régimen de expoliación implantado por mafias militares y civiles, bajo tutela cubana. Lo que menos las motiva son los intereses de la nación o la suerte de los pobres. Duchos en la neolengua Orwelliana, cuando vociferan su disposición nacionalista y su compromiso con el pueblo, están, en realidad, confesando exactamente lo contrario. Su apego a los clichés los delata. Sin remover a esta camarilla criminal, Venezuela seguirá deslizándose hacia su ocaso.

El segundo gran obstáculo es la superación de la cultura y del sesgo institucional forjada en torno al usufructo de la renta petrolera, y que este régimen de expoliación ha llevado a extremos. Por razones que, esperemos, sean harto conocidas –la destrucción de la capacidad productiva local de petróleo y la transición mundial hacia fuentes energéticas distintas a los combustibles fósiles— el futuro de Venezuela descansará crecientemente en el potencial de sectores no petroleros.

En un artículo anterior, hicimos referencia al marco general de políticas que permitirían el aprovechamiento cabal de esta potencialidad[1]. Muchas tomarán tiempo en rendir sus frutos. Además, estarán sujetas a una acertada conducción política del gobierno de transición que surja del desplazamiento del régimen fascista actual.

Un aspecto, en particular, podría ser decisivo en el corto plazo para apuntalar esa viabilidad política y enrumbar el país de manera sólida hacia su recuperación: el aprovechamiento de la capacidad ociosa existente del aparato productivo.

De acuerdo con la última encuesta de coyuntura de la Confederación Venezolana de Industriales (CONINDUSTRIA), la capacidad utilizada de sus afiliados apenas superaba el 20%. Peor aún, de 12.471 empresas registradas en 1997, sólo sobrevivían, para finales de 2020, 2.121. Know-how, experiencias, esfuerzos, empleos y capital productivo sucumbieron ante la voracidad criminal de un régimen empeñado en controlarlo todo.

Similares destrozos se evidencian en los sectores agropecuario, transporte, financiero y comercial. Recuperar en lo posible tan valioso acervo, en el marco de políticas de estabilización que generen confianza, tropieza con numerosos cuellos de botella. Entre éstos, destacan la ausencia (por emigración) de mano de obra calificada y de talento profesional; el colapso de los servicios públicos y de la infraestructura física; leyes y reglamentos asfixiantes y punitivos; la destrucción del tejido industrial, representado por proveedores, industrias complementarias y servicios especializados de apoyo (clusters); una banca atrofiada; y el colapso de la administración pública en muchas áreas.

De afrontarse exitosamente estos obstáculos, habría un salto importante en la productividad que serviría para aumentar significativamente las remuneraciones en el corto plazo. La satisfacción de las expectativas de mejora de la población trabajadora es crucial para el éxito político de un programa de transición. Ello sembraría confianza para subsiguientes emprendimientos. “Nothing succeeds like success”, reza un conocido proverbio gringo.

Entre los elementos que coadyuvarían con este éxito ansiado, destaca el incremento de la demanda proveniente de la inyección de significativos recursos externos, negociados con organismos multilaterales en el marco de un plan de estabilización macroeconómica y de reforma del Estado. La provisión, asimismo, de financiamiento para solventar urgentemente deficiencias en materia de servicios públicos e infraestructura, para muchas de las cuáles ya existen proyectos formulados. La inversión extranjera, atraída por la potencialidad a que hicimos referencia y por el costo –criminalmente bajo, a causa de la gestión de Maduro—de la mano de obra. También la aparición de un espíritu de emprendimiento en muchos, adormecido por el petropopulismo, que las penurias han hecho brotar. El venezolano ha tenido que aprender a resolverse por iniciativa propia para subsistir. Igual, el talento emigrado estaría mucho más dispuesto a contribuir con sus iniciativas, aun cuando muchos de sus portadores decidieran quedarse en el extranjero.

Las bonanzas petroleras son cosas del pasado, pero es menester conservar el optimismo sobre las posibilidades de recuperar una vida digna para los venezolanos. El país tiene con qué. Nos lo imposibilita, empero, un formidable impedimento: la existencia de un régimen fascista amparado en una cúpula de militares corrompidos que han traicionado a la nación.

No hay excusa para que la dirigencia opositora no aúna voluntades en torno a una estrategia capaz de lograr el cambio político tan deseado por todos. El valioso apoyo de la democracia internacional debe encontrar el terreno propicio para que su compromiso fructifique provechosamente.

Economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela

humgarl@gmail.com

[1] https://www.elnacional.com/opinion/productividad-y-expectativas-desafio-...

 5 min


Edgar Benarroch

El pasado 19 de marzo, día de San José, a las 10:45 p.m., falleció Emilio Luciano Cordero Casanova, mejor conocido simplemente como Luciano. El próximo 11 de septiembre se cumplirán 84 años de su nacimiento. De profesión Ingeniero Civil. El Colegio de Ingenieros del Estado Aragua recientemente le impuso un botón en reconociendo a sus 50 años de graduado. Durante las décadas de los setenta y ochenta se desempeñó en importantes funciones públicas entre las que destacan: Director de la zona del Ministerio de Obras Públicas (MOP) que comprendía los Estados Aragua, Carabobo, Guárico y Cojedes, Gobernador del Estado Aragua y Presidente del Concejo Municipal del Distrito Girardot (Maracay). Fue un servidor público por excelencia y de sobrada capacidad, asumió su responsabilidad como un apostolado donde dejó una indeleble huella de progreso y bienestar colectivo. Prefirió vivir con el sueldo de funcionario público y no dedicarse al ejercicio privado que le podía proporcionar muchísimos más ingresos económicos. Prefirió servir y no servirse. Pensó y actuó más por los demás que por sí mismo.

Luciano fue un volcán de ideas, fue muy creativo y tenía una imaginación que volaba a gran velocidad. El Teatro de la Ópera de Maracay, que se inició en tiempos de Juan Vicente Gómez, se concluyó durante su gestión y se inauguró el 19 de marzo de 1972. El Parque Bicentenario de Maracay fue su idea, la avenida Casanova Godoy también fue suya, construyó varios desarrollos habitacionales, calles, avenidas, alcantarillados, puentes y edificaciones escolares, fue el propulsor para declarar el 5 de marzo como día de Maracay y muchísimas obras civiles en el Estado tienen su impronta que disfrutamos hoy. Fue un servidor público además de eficaz, probo y honesto a toda prueba. Estoy seguro que dejó sus responsabilidades públicas en inferiores condiciones económicas personales a las que tenía cuando se inició. Resalto la eficacia y honestidad que no aparecen por ningún lado en este régimen.

Luciano y yo sostuvimos una amistad fraterna y extraordinariamente solidaria por más de sesenta años y como cosa extraña nunca tuvimos desavenencias. Siempre coincidíamos en lo social y en lo político y partidista. Fue un copeyano ejemplar que siempre aportó ideas y trabajo al colectivo, en los últimos años hablábamos de su preocupación por la desunión interna y nunca tomó carta en el desagradable y nada edificante torneo interno, siempre levantó las banderas de la unidad y de la colectividad en su totalidad. Fue por muchos años director de estrategia y de cómputos electorales del COPEI de Aragua. Recuerdo los resultados de las elecciones de diciembre de 1968, nos encontrábamos a la media noche de ese día en las oficinas del "viejo" Casanova (padre de Joseíto, el pocho) que llamábamos "la cuevita" y que Don José amablemente nos prestó para que funcionáramos desde allí. Para entonces eran candidatos a la Cámara de Senadores de la Republica por el Estado Aragua, entre otros, Ramón Narváez por Acción Democrática, Godofredo González por COPEI e Ildegar Pérez Segnini, que acababa de salir de la Gobernación del Estado, por el MEP y que gozaba de una inmensa popularidad y todos daban por electo. Luciano llamó por teléfono a Narváez para informarlo de su elección y éste le respondió que no estaba para bromas, no lo creía, más adelante le agradeció la noticia que despejó su incertidumbre. Fueron electos Godofredo González y Ramón Narváez.

Como dijimos, Luciano fue un volcán siempre en erupción de ideas y ello lo llevaba con mucha frecuencia a hablar mucho, quizás no solo para exponer sus puntos de vistas sino como para desahogarse de la montaña de ideas que contenía su prolija mente. Una vez recuerdo haberle formulado, siendo Gobernador del Estado, una sugerencia que agradeció, le dije, cuando te solicitan audiencia es porque quieren que los escuche y no debes ocupar todo el tiempo en que el solicitante te escuche. Por supuesto luego mejoró notablemente la relación.

Con la ida física de Luciano perdemos una mente esclarecida y una voluntad siempre decidida para el servicio a los demás. Roguemos al Señor Todo Poderoso lo reciba y transmita resignación y comprensión a su esposa, hijos, hermanos, nietos y demás familiares y amigos que ya no podremos disfrutar de su presencia orgánica, pero si espiritual que siempre nos acompañará.

Nos unimos en oración para que su alma que vuela hacia el cielo llegue cuanto antes, para que desde esa divina dimensión continúe ayudándonos y colaborando. Dios lo llamó cuando tal vez era más necesario que nunca entre nosotros, a lo mejor lo requirió para tenerlo a su lado e intercambiar ideas y explorar más sobre la fe que para Luciano fue inquebrantable. Comprensión y paz para todos, especialmente para sus familiares, amigos y compañeros de COPEI.

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Américo Martín

Las deformaciones de la democracia no son, como para desconsuelo nuestro, defectos fácilmente reparables aunque una mirada inocente al problema así pareciera sugerirlo. Miradas inocentes son, por desgracia, errores que no podemos permitirnos porque ya no hay inocencia en el mundo

Tomemos uno de esos casos que resisten propósitos de enmienda o reformas inútiles y que me llaman la atención porque los caminos que usan se repiten con abrumadora regularidad. Me refiero a las reelecciones presidenciales, sin distinguir si se trata de países oficialmente democráticos o desenfadadas autocracias.

Cuando en 1892, el presidente Andueza Palacio, vencido su período, quiso reformar la Constitución para ganar apenas dos años más, el gran caudillo liberal sucesor de Guzmán Blanco, Joaquín Crespo, arrojó contra él una revolución que llamó Legalista, cuyo resultado fue el derrocamiento del presidente. Crespo no solo era un estupendo guerrero sino que dispuso, además, de un ejército de 10.000 experimentados hombres que hicieron seresere del inocente abogado Andueza.

Crespo asumió la bandera de la legalidad, indignado por la tentativa continuista que él abortó. Pero inmediatamente se le pasaron esos arrestos e hizo aprobar una Constitución que extendía el período presidencial a cuatro años ¡tal como lo había postulado el derrocado Andueza!

La feroz inconsecuencia del general Crespo fue como un abrir y cerrar los ojos, empuñó las armas contra la reelección y de seguidas a favor de su reelección.

En 1910, habiendo triunfado los liberales en México, Porfirio Díaz se presentó como candidato por octava vez. En forma parecida a la del general venezolano Joaquín Crespo, se había pronunciado contra la reelección. Pero, en la octava vez le salió al paso Francisco Madero al frente de una enorme oleada humana. Para resaltar la inconsecuencia reeleccionista de Porfirio Díaz, Madero esgrimió el emblema de «Sufragio Efectivo. No Reelección».

Tan castigada quedó la reelección de Díaz que la del presidente desapareció, no así la del movimiento político que, con el nombre de PRI, se mantuvo en el poder nacional y regional por 70 largos años. Con más ingenio que acierto, según creo, nuestro Mario Vargas Llosa la llamó «dictadura perfecta. Lo cierto es que tras los primeros cambios siguieron otros.

No había desaparecido de Venezuela el trienio de AD cuando el presidente Betancourt y demás miembros de la Junta Revolucionaria de Gobierno prohibieron por decreto presentar el nombre de cualquiera de ellos a las primeras elecciones universales directas y secretas —vale decir democráticas— que se celebraron en 1948.

El regreso de la perpetuidad, junto con otros profundos retrocesos muy costosos, vinieron de la mano del presidente Chávez, quien se las aplicó para su beneficio exclusivo, práctica que hasta el presente ha seguido fielmente el gobierno de Maduro, aunque haya crecido —según se dice y repite— el deseo de romper con las presidencias vitalicias y retornar a la merecida normalidad democrática, en el marco de la alternabilidad posible, la pureza del sufragio y la rigurosa observación internacional además de la nacional.

Será harto difícil vivir en un país envuelto en vapores tóxicos, malformaciones políticas y «ética, pelética, peluda y peletancuda» para decirlo con el gran Billo Frómeta.

La historiadora venezolana, Elena Plaza, distingue varias corrientes que se formaron en la república a propósito del separatismo venezolano en 1830. La primera, sostenida por el Libertador y emanada de la crisis del orden público y la inestabilidad social. Para contenerlos, Bolívar consideraba vital un presidente vitalicio y un vicepresidente nombrado por el presidente. La segunda, monarquía constitucional o limitada, posiblemente con un príncipe extranjero, en forma análoga a la de México con Maximiliano I. La tercera, seguir el modelo de EE. UU. Lo que permite entrever el desconcierto del mando patriota y la creciente suspicacia con el Libertador, quien nunca dejó de ser un republicano liberal, aunque prevenido por los posibles efectos de la crisis y el retroceso.

He tomado la perversa reelección indefinida como emblema porque el tema es popular, pero el mal que nos invade —el malestar de la democracia—, está en la raíz.

La democracia moderna es revisada por sociólogos, politólogos e historiadores. La democracia se inmoviliza y retrocede si no gana espacios y los consolida institucional, legal o normativamente, sin perjuicio de que pueda incluso morir, si no revierte la tendencia. Por eso se habla tanto de “democratización”.

La democracia pierde si es reducida a mínima acción, se desacredita y convierte en objeto de befa, pelear por ella es acrecentarla y acreditarla.

Twitter: @AmericoMartin


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Carlos Raúl Hernández

La revolución ocurre cuando las sociedades prosperan. EEUU vivía su esplendor gracias al crecimiento económico sostenido después de la Segunda Guerra. Arthur Schlesinger Jr., autor de estudios históricos monumentales y asesor de Kennedy, decía: “nos hemos vuelto… prósperos y merodeamos bajo el estupor de la grasa… una atmósfera pesada, sin humor, santurrona, estulta… sin ironía ni autocrítica… “.

…El clima de los cincuentas tardíos (es) él más aburrido y deprimente de nuestra historia”. Pero un tumor minaba aquel cuerpo muelle de confort: la post esclavitud excluía a los negros de los derechos plasmados en la Constitución. La humillación se expresaba en el jazz, el blues, el góspel, el rock, y ahora por el más negro de los negros, el crossover universal, Elvis Presley.

Los beatnicks, Gingsberg, Kerouac, Arthur Miller, sacudían el ambiente cultural, y Marcuse, Adorno, Fromm, sembraban en las universidades su versión de la fantasía marxista. Aparece el Black Power, movimiento político cultural que enaltecía la negritud, black is beautifull, (no esa cursilería snob de “afroamericanos”) dividido fatalmente entre ramas antagónicas de moderados y radicales.

Unos luchaban por los Derechos Civiles, dirigidos por Martin Luther King, con la Constitución de EEUU y la igualdad de derechos como programa; otros, terroristas, delincuentes, inficionados de violencia, aupaban la lucha de clases, destruir la sociedad “capitalista”, los valores democráticos. Para descrédito del movimiento, asaltaban, secuestraban, asesinaban. Y se los tragaron la tierra, las cárceles y la inutilidad.

“Del mismo color”
Gracias al combate por los Derechos Civiles, cincuenta años más tarde Barack Obama es presidente de EEUU y un supremacista blanco se estrella contra la mayoría popular y la reelección. Al nacer los sesentas, Katherine Goble (luego Johnson) Dorothy Vaughan y Mary Jackson, tres matemáticas negras, enganchan en la NASA como parte de un pelotón innominado de calculistas al servicio de todos los departamentos.


El cuerpo esencial de la NASA, es el Grupo de Trabajo Espacial, dirigido por el súper matemático e ingeniero Al Harrison, de extraordinaria personalidad y talento. Entran en crisis cuando los rusos se adelantan y ponen en el espacio a Gagarín, y porque a semanas del lanzamiento de John Glenn, el primer norteamericano en orbitar el planeta, no podían calcular el ángulo de entrada, la velocidad y cientos de vectores para su reingreso a la atmósfera.

Requieren un experto en geometría analítica, y del pelotón envían a Katherine. Al entrar a la oficina con su caja de cosas personales, la tomaron por bedel. El único baño para negras quedaba a casi un Km., trayecto que hacía corriendo entaconada, varias veces al día. Ante sus reiteradas ausencias, Harrison la increpó enérgicamente ante todos y ella ripostó en el mismo tono.

“Trabajo como un burro día y noche, recorro una milla cada vez que voy al baño, y tomo café de una jarra que dice 'para negros' entre personas que casi no me tratan”. Harrison arrancó la etiqueta de la jarra y tomó una barra de hierro. Ante la estupefacción colectiva, destrozó las vallas plásticas que indicaban la exclusividad racial de los sanitarios. Al terminar, gritó “en la NASA todos meamos del mismo color”.

Nervios de cobalto y mimbre
El ángulo de reentrada a la atmósfera era de vida o muerte. Si se pasaba de agudo, rebotaba y se perdería en el espacio. Si era demasiado obtuso, se estrellaría contra una pared. En el pizarrón de la oficina, ella escribió el procedimiento para resolverlo, con estupefacción de todos. Ese es su salto quántico y Harrison la adopta. Frente a la inminencia de la misión, convocan reunión del Pentágono, las ramas militares, la cúpula del gobierno y Glenn.

Katherine porfía a Harrison que ella debe asistir. Él accede y le dice, cariñosa y enérgicamente “vienes, pero no abras la fuking boca”. Ya dentro, acribillado a preguntas, le lanza una mirada S.O.S, y ella avanza al pizarrón y desentraña las incógnitas. Calcula velocidades, ángulos, y coordenadas para reingreso y amarizaje, ante bocas abiertas y el flechazo en Glenn. Pero el día X, quince minutos antes del despegar, el caos.

La computadora IBM daba resultados contradictorios, y Glenn dice categóricamente que solo despegaría si Katherine lo aprobaba. Ella corrigió a la máquina, y autorizó el vuelo del Atlas. Una de las escenas más dramáticas de la historia de la aventura espacial es el reingreso de Glenn. Por fallas de fabricación, la cápsula se incendia, y en la agonía colectiva, es ella quién salva la crisis, la vida y la misión de Glenn. “La nave resistirá” dijo terminante...


Dorothy Vaughan fue la única en la NASA que dominó el lenguaje FORTRAN de la IBM y se convirtió en jefe de informática. Mary Jackson había rediseñado la cápsula para que no se desarmara al reentrar e hizo posible la hazaña. Sin puños crispados, sin violencia, sin odio, una mujer negra se hizo reina de la NASA. (Vea la apasionante historia en el film Figuras en la sombra, 2016, del director Theodor Melfi)

@CarlosRaulHer

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Liliana Castiglione

¿Qué es el trastorno narcisista de la personalidad según la psicología?

El trastorno narcisista de la personalidad se caracteriza por tener un patrón generalizado de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía.

El DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales) considera que este se manifiesta por cinco (o más) de los hechos siguientes:

  • Tiene sentimientos de grandeza y prepotencia (por ejemplo: exagera sus logros y talentos). Sin duda, un egocentrismo excesivo.
  • Está absorto en fantasías de éxito, poder, belleza o amor ideal ilimitado.
  • Cree que es “especial” y único, superior a los demás. Suele manifestar aires de superioridad o arrogancia
  • En sus relaciones con otros carecen de empatía, lo que lo hace incapaz de reconocer o identificarse con los sentimientos y las necesidades de otras personas.
  • Puede además sentir envidia (consciente o inconsciente) y suelen denigrar a otros, sentirlos de menos nivel que él.
  • Tiene una necesidad excesiva de admiración, lo que lo hace dependiente de los halagos de otros.
  • Se aprovecha de los demás para sus propios fines.
  • Con frecuencia envidia a los demás o cree que estos sienten envidia de él.
  • Evita situaciones que le resulten contrarias al globo inflado en el que ubican la imagen de sí mismos.

¿Los narcisistas se detectan a simple vista porque son insoportables?

Al contrario de lo que podamos pensar suelen ser encantadores, como la serpiente de la tentación ya que suelen tener un poder de seducción que atrae a otros.

¿Tener autoestima elevada implica narcisismo?

Hilando fino, un cierto narcisismo es sano mientras se vincule a valor personal, a sentirse digno, en confianza con uno mismo, feliz de ser quien se es, pero el narcisista ese valor se lleva a niveles límites y lo transforma en un fin en sí mismo, algo así como la meta de su vida por lo que presenta ansiedad de ser reconocido y admirado constantemente.

¿Entonces un narcisista es antisocial?

No debemos confundir los términos, los antisociales no buscan ni necesitan la admiración de los demás, usan a los otros para obtener beneficios.

¿Por qué una persona se transforma en narcisista?

Hay patrones de crianza que determinan este tipo de personalidad, patrones que se alejan de ser contribuyentes en el desarrollo de una imagen positiva en el niño. Generalmente se modelan en forma exacerbada las habilidades y logros olvidando la importancia de desarrollar en ellos la tan necesaria tolerancia a la frustración.

Los narcisistas son «niños emocionalmente descuidados», quizás por exceso como mencionamos antes o por no sentirse lo suficientemente amados donde el ego se transforma en un mecanismo compensatorio.

¿Cómo puedo relacionarme con una persona narcisista?

Resulta clave no dejarse manipular, ten presente que el narcisista necesita culpar a los demás de sus fracasos y en esa lista puedes estar tu, de igual manera querrá que pienses como él ya que se considera un patrón referencial y si no estableces límites su actitud se verá reforzada y por tanto incrementada.

Tomar en serio sus críticas es una mala idea, recuerda que no eres el problema, él te menosprecia para su beneficio. Puedes hacerle ver que no aceptas ese tipo de descalificativos porque no te hace sentir a gusto, manifestándolo en forma asertiva, sin necesidad de atacar.

Recuerda que su capacidad de empatía es baja o escasa de manera que si es incapaz de ponerse en tu lugar eso representa su limitación, no la tuya.

No permitas formas de violencia que pueden ir desde lo físico a lo verbal, ten presente que su capacidad de tolerancia ante conflictos es casi nula porque siempre buscarán tener la razón y suelen actuar en forma exagerada

De esta forma mantener una relación íntima o amorosa con personas de estas características puede ser muy complicada si deseas relaciones funcionales, sus actitudes pueden hacerte sufrir mucho e incluso lesionar tu autoestima.

¿Cómo ayudar a una persona narcisista?

Pueden trabajar en terapia pero difícilmente suelen reconocer que tienen un problema y por ende no buscarán ayuda. Un momento interesante para animarlo a buscar ayuda es en una situación de vulnerabilidad cuando haya tenido una experiencia que les haya afectado el ego.

Si deseas establecer relaciones de mutuo respeto y valoración, donde haya empatía, negociaciones, entendimiento de que ambas partes son valiosas y juntos pueden ser mejores, búsqueda de resolución armoniosa de conflictos, probablemente la mejor elección que puedas hacer no es la de estar con una persona narcisista.

14 de marzo 2021

Guayoyo en Letras

https://guayoyoenletras.net/2021/03/14/te-ha-tocado-relacionarte-con-una...

 3 min


Analítica.com

El principio de libre determinación de los pueblos se basa en el derecho internacional público y se encuentra en la Declaración de las Naciones Unidas.

El derecho a la autodeterminación permite a los pueblos decidir libremente su condición política, sus propias formas de gobierno, desarrollo económico, social y cultural, al igual que estructurar libremente sus instituciones, sin intervención externa, siempre y cuando los derechos esenciales de las personas sean respetados y los gobiernos emanen de la voluntad popular.

Antiguamente los príncipes alegaban tener derechos de origen divino y por tanto se consideraba que podían ejercer plenamente la soberanía en los territorios que gobernaban. Su voluntad era la ley.

Eso cambió con la Revolución Francesa. Hoy en día la soberanía proviene del pueblo, tal como lo establece nuestra Constitución en su artículo 5, el cual reza textualmente:

“La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público. Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos”.

Mal puede un gobierno alegar el principio de autodeterminación frente a otros Estados cuando le niega a su pueblo el ejercicio de esa soberanía conforme a lo establecido en su Constitución.

Cuando el derecho al sufragio -claramente previsto en el Art 63 de la Constitución- queda restringido al encarcelar, inhabilitar o exiliar a los líderes opositores, al ilegalizar a los partidos de oposición, al valerse de una justicia amañada para apoderarse de las organizaciones opositoras, al permitir concurrir sólo a los candidatos opositores sumisos o cuando no existe transparencia ni credibilidad en los mecanismos para contar los votos y por el contrario hay la percepción generalizada de fraude, ya no es factible decir que tal gobierno emana del pueblo.

Por eso las democracias más respetadas del mundo desconocieron las elecciones del 6 de diciembre del 2020. Se trató de comicios que no cumplieron con estándares internacionales y que sólo sirvieron para para que el régimen confiscara otro de los poderes.

Cuando esas cosas ocurren deja de existir la democracia y surgen gobiernos que, para mantenerse en el poder, se valen cada vez más de la fuerza.

En su “Contrato Social”, Rousseau afirmaba: “ la fuerza no constituye derecho, y únicamente se está obligado a obedecer a los poderes legítimos” .

John Locke -Siglo XVII- señalaba que la soberanía emana del pueblo y que el Estado tiene como misión principal proteger las libertades individuales de los ciudadanos. Abordaba también Locke al principio de la separación de los Poderes. La autoridad del Estado se sostiene en los principios de soberanía popular y legalidad. El poder no es absoluto sino que ha de respetar los derechos humanos.

En Venezuela la violación reiterada a los Derechos Humanos ha sido ratificada por Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las ONU para los DDHH.

La libertad de expresión está fuertemente restringida y en cuanto a libertades económicas se nos ubica al nivel de Cuba y Corea del Norte. La economía ha sido destrozada en medio de casi 40 meses de hiperinflación y una caída del PIB que ya nos ubica entre las dos naciones más pobres del continente, en tanto que la corrupción campea por sus fueros. La moral pública ha desaparecido.

El principio de no injerencia tiene excepciones que, en el marco de las Naciones Unidas y desde el 2005, se encuentra consagrado en una nueva regla denominada responsabilidad de proteger. No violan por tanto las sanciones el principio de autodeterminación cuando se aplican en el marco de la citada responsabilidad.

El aislamiento del régimen es progresivo. Cada vez se aleja más de la democracia y reprime más a sus ciudadanos. Pretende tener el derecho de hacerlo invocando para ello razones de soberanía y apelando al principio de autodeterminación de los pueblos, a la vez que acusan de injerencia en sus asuntos internos a los Estados que les exigen respetar los DDHH o que les aplican sanciones.

Una cosa es evidente. Como su nombre lo indica, el principio de la autodeterminación se aplica a los pueblos y no a los gobiernos que pretenden robarles la libertad.

José Toro Hardy, editor adjunto de Analítica

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