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Opinión

Ismael Pérez Vigil

La designación del nuevo CNE ha traído −como se esperaba− polémica, diatribas y reacciones muy adversas, con posiciones que se ven difíciles de conciliar, dado el ambiente polarizado e intransigente que vivimos; pero, hay allí personas cuya trayectoria como opositores no podemos desconocer y más allá de eso, el tema como tal abre la discusión de importantes problemas políticos para la oposición, que no podemos omitir, aun a riesgo de insultos y disgusto de amigos y conocidos.

El resultado.

Con relación al resultado final, quedarse en la “aritmética” del CNE −eso de sí quedaron 4 a 1, 3 a 2, 10 a 5, 5 a 0, 8 a X, etc.− no creo que sea lo importante, pues el régimen siempre conserva el control; en cualquier caso, en otras ocasiones con dos rectores hemos hecho poco, con uno hemos hecho más y a veces, como la última, no logramos nada.

Lo importante −creo− son dos cosas, la primera es que este resultado, que hace un mes nadie sospechaba, es una demostración de que a este régimen es posible forzarlo a negociar y llegar a algunos acuerdos, a pesar de todo su omnímodo poder; ese me parece que es un resultado que no podemos ignorar y que hay que seguir trabajando. La segunda cosa importante es preguntarse, esos rectores, a los que no les faltan conocimientos técnicos ni experiencia política, ¿qué tanto podrán lograr en cuanto a cambios sustantivos del proceso electoral, mejores condiciones electorales o en “rescatar la ruta del voto”, como han dicho, palabras más palabras menos, algunos de ellos? Como dije más arriba, habida cuenta que el gobierno siempre tiene el control mayoritario de ese organismo, personalmente me conformaré con que hagan denuncias con información y conocimiento de causa de lo que pase de ahora en adelante, no de lo que ya pasó, que por lo demás muchas de las cosas que se dicen nunca nadie las ha podido demostrar o probar. Con lo que se pueda hacer de ahora en adelante, eso ya será −para mí− un buen logro.

Fotografía de la oposición.

Pero la reflexión importante es: ¿Cómo quedamos en la oposición, después de este episodio? Y a juzgar por las reacciones y escaramuzas en medios y redes sociales que hemos visto, creo que no muy bien. Veamos cómo está la oposición.

Sin contar los “alacranes”, a quienes no considero oposición, en la democrática nos encontramos con: un sector “radical”, que descarta la vía electoral; un sector más moderado, que apoya la vía electoral e incluso participa en procesos electorales y el sector más numeroso del llamado Frente Amplio, hoy nueva Plataforma Unitaria. A esta oposición democrática hay que añadir ahora otro sector “moderado”, e igualmente pro vía electoral y negociación, apoyado fuertemente y conformado básicamente por organizaciones de la sociedad civil, escisión del Frente Amplio, agrupado en el Foro Cívico, (que presentaron los 15 candidatos a rectores y lograron meter 4 en el CNE).

Sin incluir a los opositores “radicales”, en la oposición democrática hay varios sectores que claramente están por la opción de negociar una salida electoral a la crisis, aunque no necesariamente apoyan todos los procesos electorales y oscilan entre participar o abstenerse. Y todos estos sectores tienen su correlato o espejo en el exterior, para facilidad o complicación de la situación. Es un escenario poco halagüeño, pero es la realidad de la cual hay que partir.

La estrategia del régimen.

¿Qué podrá ocurrir ahora? En primer lugar, consideremos la estrategia del régimen, que está en desarrollo y aparentemente, con éxito:

- Se atribuyen como un logro suyo la designación de los cinco rectores del CNE −con dos importantes figuras de oposición− y tres rectores suplentes incorporados; de los tres suplentes incorporados, uno es opositor, para quedar así en una relación 5 a 3, siempre asegurándose el control del organismo.

- La diatriba interna, especialmente contra los rectores electos, es señal de que el régimen logra su objetivo de dividir más y profundizar y ensanchar la brecha en la oposición democrática;

- Se asegura que la Plataforma Unitaria, al tenor de lo opinado por varios de sus voceros, seguramente lanzará la política de no participación o abstención en el próximo proceso electoral, facilitando así un triunfo holgado al gobierno.

- De todas formas, el régimen se tratará de anotar otro punto pues habrá una participación electoral algo mayor, arrastrada por los sectores moderados que apoyan a los rectores del Foro Cívico;

- Aunque seguramente la oposición que participe logrará algunas gobernaciones más, no muchas, esto no cambiará el mapa político del país, ni debilitará al régimen, que conservará todo su poder institucional y de fuerza, a nivel nacional

- Por algunas reacciones que hemos visto, el régimen está también logrando una cierta flexibilización en la posición de rechazo de la llamada comunidad internacional.

- Para reforzar esta “matriz” de opinión, es probable que hasta permita una observación internacional más calificada y diversa, que abundará más en favor de la imagen de “flexibilidad” y “apertura” del régimen.

Reitero, que esta es mi interpretación de la estrategia del régimen, no que sea lo deseable o lo ya totalmente logrado.

Apoyo internacional y participación.

Antes de evaluar la posible estrategia del sector opositor, y dadas las críticas que he visto en estos días, me pregunto: Primero, con respecto al apoyo internacional, ¿Cuál ha sido la eficacia práctica de la resolución de la OEA del 2020? ¿De los comunicados firmados únicamente por el Secretario General? ¿O del apoyo de 50 países, especialmente los de la UE?, que ni siquiera han logrado ponerse de acuerdo para homologar o mantener las mismas sanciones. Y segundo, con respecto a la participación electoral, aunque pueda haber dudas de su eficacia después de estos 22 años, no puedo dejar de resaltar que también nos hemos abstenido, oficialmente en tres oportunidades y extraoficialmente, en algunas más −en 2005, Asamblea Nacional; en 2017, elección de Gobernadores y alcaldes, posición no oficial; en 2018, elección presidencial y en 2020 Asamblea Nacional−; y ¿de qué nos ha servido? La política de abstención solo nos ha llevado a tener desmovilizada a la población, a tener una oposición más fracturada, con enormes fisuras, tras sacarnos los ojos unos a otros en la discusión del tema.

Eficacia del apoyo y sanciones internacionales.

Respondiendo descarnadamente a los interrogantes anteriores, comenzando por el apoyo internacional, soy de los que cree que algunas sanciones internacionales −sobre todo las personales− han sido efectivas, han obligado al régimen a negociar, de alguna u otra manera, este CNE es una demostración; pero, hay otras cuya efectividad debe ser revisada. Y lo mismo pienso del apoyo de más de 50 países. Ha obligado al régimen a negociar, a flexibilizarse, pero aunque tengo claro que nada lograremos sin apoyo internacional, el que tenemos no ha sido suficiente o no ha sido eficaz. Cabe preguntarse: ¿Por qué no lo ha sido?

No ha sido eficaz por dos razones; una, porque no es una amenaza creíble, porque no va a pasar de allí −y el régimen lo sabe− contra lo que algunos esperaban y deseaban, que era ver una fuerza física que entrara como una tromba desde Colombia, Brasil y por la costa, enfrentara al régimen y nos liberara; y dos, porque tenemos un país sumido en una crisis económica y social, agravada por la pandemia, sin una opción que seguir, con una población desmovilizada, achantada, consumida por la crisis interna y esperando, no sé qué milagro o una fuerza del exterior que nos libere.

No teniendo una fuerza física equivalente a la del régimen, hay que obligarlo a una negociación y no habrá negociación sin apoyo internacional, pero no habrá apoyo internacional sin un escenario interno de presión adecuada y este escenario no existirá con un país inmovilizado, paralizado políticamente como el que tenemos ahora. Y, ¿Cómo se moviliza a un país diciéndole que todo está perdido, que no hay nada que hacer, que este régimen es invencible, que siempre ganan? y un largo etcétera, que el propio régimen ha estimulado, sembrado y propiciado.

La participación y la eficacia de la abstención.

Y participando electoralmente, muchos preguntan, ¿Qué vamos a ganar? ¿Es que esta gente se va a ir y entregar el gobierno porque le ganemos las elecciones? No, no lo creo, no soy tan ingenuo como para pensar que eso será así de sencillo; pero, es mejor eso que decirle a la gente que se quede en casa viendo para el techo durante los procesos electorales, y viendo cómo la gente, en masa, se va del país. Desde 2017 tenemos al país inmovilizado esperando quién sabe qué, porque: “con este CNE no”, porque “votando no se logra nada”, porque “nos hacen trampa”, porque “si ganamos nos ponen protectores”, etc... Somos víctimas de nuestros propios demonios y de la estrategia de intimidación, desmoralización y división de la oposición por parte del régimen, que por lo que vemos ha funcionado y nos ha llevado al desconocimiento del voto, que ahora hay que estarse preocupando de cómo recuperarlo. Ya he dicho en ocasiones anteriores que, en el peor de los casos, la participación electoral es una manera de mantener a la oposición movilizada, de ganar en niveles organizativos y de conciencia y de educar políticamente a la población.

La estrategia opositora.

En resumen, en cuanto a estrategias, en el campo opositor tendremos que la Plataforma Unitaria, que es la mayor fuerza opositora, seguramente lanzará la política de no participación o abstención en el proceso electoral próximo −que esperemos no se quede en una abstención pasiva, como ha sido en ocasiones anteriores−. Por otra parte, aunque la diatriba interna continuará entre partidarios de la participación y la abstención −y especialmente contra los rectores opositores electos− sin embargo, en el próximo proceso habrá una participación electoral algo mayor, arrastrada por el sector opositor moderado, que ahora apoya el Foro Cívico, y que seguramente lograrán algunas gobernaciones más, no muchas, como para retar la hegemonía del gobierno.

Conclusiones.

La política es dinámica, cambiante, debe ser evaluada constantemente, no hacerlo no es mantener una posición coherente o de principios, es convertir esos principios en una caricatura, en posiciones “principistas”, que es una desfiguración que impide reflexionar y avanzar. Personalmente, lo he dicho otras veces, defenderé y apoyaré con toda fuerza y en todo foro a mi alcance, la opción de participar en el proceso electoral, mientras no se decida una posición unitaria. Valoro la estrategia de la unidad como algo esencial para derrotar una dictadura; pero la unidad no puede ser blandida como un chantaje para impedir que se discuta y mucho menos para descalificar y satanizar posiciones diferentes, sin plantear ninguna otra alternativa coherente o efectiva.

No sé qué tanto lograrán los ahora vilipendiados rectores opositores del CNE, en cuanto a mejorar las condiciones electorales y rescatar el valor del voto; pero, hay que trascender la discusión de aspectos personales y reconocer que por lo pronto nos despertaron del soporífero letargo en el que nos encontramos y está sobre la mesa la necesidad de que la oposición democrática defina con mayor claridad y premura, no solo los objetivos generales de la lucha contra el régimen de oprobio, sino también las formas concretas para lograrlo.

El régimen se ha apropiado de unas consignas como si fueran logros suyos y trata de mejorar su posición internacional con la supuesta “flexibilización” que eso supone (la designación de un CNE con rectores opositores, la mayor participación electoral que seguramente habrá y hasta la observación internacional que a lo mejor se permita); preocupación fundamental de la oposición debe ser cómo contrarrestaremos esa pretensión del régimen.

Aunque muchos en la oposición no crean en la participación electoral, el régimen sí le teme y también a las sanciones y cede a la presión internacional, por eso −con todo a su favor, especialmente la fuerza armada− se sienta a negociar y acepta opositores en el CNE y trata de convencer a la comunidad internacional de que lo hace porque está siendo “flexible”. Antes de pensar en que lo ocurrido es otra estratagema suya, hay que sacarle punta a la posibilidad de que haya sido su fisura interna lo que permitió un CNE con figuras opositoras del relieve de las que fueron designadas.

Como oposición democrática y a pesar de que estamos fraccionados y peleando a cuchilladas, tenemos por delante una doble tarea interna: uno, la de convencer a la gente de que se movilice, que vote, y organizarla para que, de ser posible, defienda ese voto, que siempre será mejor que no hacer nada; y dos, convencer a la comunidad internacional de que aquí hay algo que defender, un pueblo que resiste y no se ha entregado o resignado, para que nos siga apoyando y que sea más pro activa en ese apoyo.

¿Es un camino largo?, sí; ¿Es difícil?, también, pero si alguien tiene una mejor alternativa, realista, −no el delirio de una hipotética intervención externa o la ilusión de que nos salvará una resolución de algún organismo internacional−, es el momento de decirla.

El panorama que se vislumbra no es halagüeño, pero al menos es un escenario político interesante, mejor que la pasividad actual. Hay mucho por hacer para no quedar atrapados y sin salida.

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

 10 min


Laureano Márquez

La casona colonial de la hacienda Las Delicias, ubicada a siete kilómetros al norte de la ciudad de Maracay, en un entorno campestre sometido a la brisa suave que se desliza desde la cordillera de la costa, era la propiedad favorita de las tantas que había acumulado el general Juan Vicente Gómez en los últimos años. Poco a poco la fue convirtiendo en un zoológico público, con animales emblemáticos del país y algunos más traídos de otras latitudes, gracias a generosos regalos de gobernantes extranjeros.

Esa hacienda era el verdadero centro del poder del país, la capital y el Palacio de Miraflores, habían pasado a un segundo plano. Maracay, antes de que él metiera al país en cintura, era un pueblo grande de vaqueras y añil, no mucho mayor que el que había visitado Humboldt algo más de un siglo atrás, pero estratégicamente ubicado en el corazón del país y en el de «El Benemérito», que así llamaban a Gómez, como si fuera su nombre de pila. Con esmero la había convertido en una ciudad pujante, apoyado en los generosos ingresos que producía la reciente aparición del petróleo.

La elevó a capital del estado, llenándola de obras públicas que la prestigiaban. Entre ellas, un teatro, el Ateneo, al que encontró pequeño el día de su inauguración y plantó reclamo al arquitecto en el instante: «yo no mandé a hacer un teatro solamente para mi familia». Dispuso entonces la construcción de uno nuevo de mayor tamaño, el cual quedará inconcluso a su muerte, siendo primero una gallera y luego un estacionamiento público, hasta que cuarenta años más tarde, por fin, abrió sus puertas el Teatro de la ópera, en tiempos del primer gobierno del Dr. Caldera.

También tenía Maracay, gracias a él, una bella plaza de toros –la que hoy día se conoce como Maestranza César Girón– que copiaba la de Sevilla y en la que siempre se le brindaban toros al general cuando este asistía a las corridas.

Dispuso, además, la construcción de un aeródromo –hoy museo aeronáutico– que sirviera como escuela a la incipiente aviación militar. En él aterrizó Lindbergh con su famoso Spirit of St. Louis y Gómez al recibirle comentó a su hijo: «parece buena gente».

Mandó a edificar igualmente un hospital y un majestuoso hotel, demasiado grande para tan pequeña ciudad: el Hotel Jardín, donde Gardel, en una de sus últimas presentaciones antes de su trágica muerte, cantó para el general el tango «pobre gallo bataraz». Ese día, hubo sobresalto entre público, incluso algunos expresaron en voz baja sus temores de que metieran preso al Morocho del Abasto por el atrevimiento cuando él arrancó a cantar:

“Pobre gallo bataraz,

se te está abriendo el pellejo.

Ya ni pa’ dar un consejo,

como dicen, te encontrás,

porque estás enclenque y viejo,

¡pobre gallo bataraz!”

Un silencio expectante congeló los asistentes en el gran salón del hotel. El anciano presidente sonrió y todos le siguieron aliviados. «Estuvimos a ñinguita de una guerra con la Argentina», comentó con discreción, algún bromista. El general le regaló al Zorzal Criollo diez mil bolívares de plata, que Gardel dejó – en gesto que denota su nobleza– a los exiliados de la dictadura a su paso por Curazao.

Pero lo que más había levantado el anciano dictador en Maracay eran cuarteles, muchos cuarteles. Para acabar con las montoneras y guerras civiles en las que se había desangrado el país desde la Independencia, era esencial la creación de un ejército nacional.

Él lo había logrado y ese ejército lo apuntalaba. Estaba dirigido por un militar brillante: Eleazar López Contreras, general de tres soles.

Humorista y politólogo, egresado de la UCV.

TalCual

6 de mayo 2021

https://talcualdigital.com/historias-de-maracay-por-laureano-marquez/

 3 min


Fernando Mires

Era parte de nuestros rituales. Año 1963 y de ahí adelante, asistíamos cada vez que aparecía en la pantalla Morir en Madrid, el legendario documental del montenegrino Fréderic Rossif. Al final cantábamos puño en alto canciones como Dime donde vas Morena, El Ejército del Ebro, Los Cuatro Generales y tantas más. “Venid a ver los muertos en las calles” (Neruda) nos recitaba el actor Roberto Parada, y el grito dramático de La Pasionaria (¡No pasarán!) se dejaba oír en las calles mientras jurábamos vengar a García Lorca asesinado.

El drama español continuaba viviendo en la romántica izquierdista de los sesenta, incluso allí en mis recuerdos, en la concha del mundo, en ese Santiago de Chile tan inocente, cuando no había pinochetes y ser revolucionario era pasarlo más o menos bien, con buenos vinos y amores imposibles. Socialista, comunista, o simplemente izquierdista era ser, antes que nada, un post-redentor de la Guerra Civil española. Nuestro mito era España. Y España era el mito de la izquierda mundial.

Morir en Madrid, la vi hace poco otra vez. Esta vez sin entusiasmo. Casi asustado de tanto muerto, de tanta sangre inútil, tragedia del siglo XX concentrada en una nación devorada por los colmillos internacionales del fascismo y del estalinismo.

El Madrid revolucionario iniciado con la victoria del Frente Popular de 1936 parecía estar remitido para siempre al inconsciente de la España irredenta. Pero ese “para siempre”, lo comprobamos una vez más, nunca será un para siempre de la historia. Los madrileños del 2021, así lo han demostrado, quieren vivir bien en Madrid, a pesar de los gobiernos que han tenido que soportar. Y hoy, cuando asumen la política, van a votar, no a morir, como intentó hacer creer ese dúo extremista formado por Santiago Abascal y Pablo Iglesias. Empeñados en convertir a la que fuera una tragedia, en una parodia.

Las adelantadas por Isabel Díaz Ayuso fueron elecciones de segundo orden, es cierto, pero lo que estaba en juego era allí demasiado. Voto en mano, iban a dibujarse los rasgos de la fisonomía política del país.

En el país de las dos derechas y de las tres izquierdas, ganó el centro. Afirmación que podría considerarse un despropósito puesto que la derecha PP encabezada por Díaz Ayuso obtuvo más votación que el conjunto de la izquierda. Más todavía si se considera que el partido del centro formal, Ciudadanos, de 26 bancas – caso digno de Ripley – obtuvo 0. Y tal vez por ahí podemos comenzar. Pues del cadáver de Ciudadanos se alimentó principalmente el PP.

Para entendernos mejor, diré que hay dos modos de enfocar los resultados electorales: de acuerdo a los partidos o de acuerdo a las tendencias. Desde la segunda perspectiva, la tendencia apunta al centro y no a los extremos. Cabe agregar que aunque los términos izquierda y derecha han perdido connotación ideológica universal, siguen siendo una norma regulativa para medir resultados electorales. Viéndolo así, el PP se impuso a ambos extremos y de paso derrotó al gobierno.

La victoria de Díaz Ayuso no pudo ser más contundente (65 bancas). En términos geométrico- políticos, la hegemonía madrileña ha pasado a la derecha-centro. Para que eso fuera posible, Díaz Ayuzo debía conquistar el apoyo de la mayoría de los ex ciudadanistas (lo que ocurrió), y arrebatar votos al PSOE (lo que también ocurrió). A cambio, cedió con gusto la extrema derecha antes cobijaba por el PP, a Vox y a su candidata Rocío Monasterio (personificación política de la maldad, según Manuel de la Rocha). Tuvo así lugar una leve metamorfosis: el derechista PP fue convertido en un partido de derecha-centro (no confundir con centro-derecha). Si esta conversión será solo madrileña, o nacional, está todavía por verse. Gracias a la aparición de Vox, el PP se ha liberado de sus lastras mas roñosas, para iniciar una larga marcha hacia el centro.

Fenómeno muy parecido al que ocurrió con el social-cristianismo alemán el que, gracias a la batuta de Merkel, y liberado de sus sectores ultraderechistas guarecidos hoy en el neo-fascista AfD, ha pasado a convertirse en un moderno partido de derecha-centro, en condiciones de coalicionar con los socialistas e incluso con el ecologismo de los verdes.

“Nunca pensé que iba a votar PP alguna vez”, anunció ese persistente votador socialista que es Fernando Savater. Muchos pensaron lo mismo. Pero votaron PP. Y como Savater, no votaron por Díaz Ayuso porque era la más guapa ni la más inteligente, sino en contra de los dos extremos: Vox y Unidas Podemos.

Por el lado izquierdo también hubo desplazamientos. La aparición de Mas Madrid (24 bancas) ha permitido mover los punteros de la brújula de izquierda un par de puntos hacia el centro. Los grandes derrotados han sido sin duda el PSOE (24) y Unidas Podemos (10). Mas Madrid, - en parte gracias a la interesante campaña de racionalismo pandémico llevada a cabo por Mónica García - emerge en cambio como un factor que podría reconstituir a la izquierda bajo nuevas formas. Una tendencia que seguramente se reflejará en futuras elecciones, con partidos similares a Mas Madrid, vale decir, ni socialdemócratas ni extremistas. Por ahora, solo una hipótesis.

La debacle del PSOE era de esperar, aunque no en esas proporciones tan catastróficas. Cuatro son las razones que, a nuestro juicio, la explican. La pandemia, la alianza maligna con Podemos, el sanchismo como estilo político, y la crisis terminal de las socialdemocracias europeas.

La pandemia -comencemos por ahí- no nació para fortalecer a ningún gobierno, incluyendo a aquellos que han realizado medidas cuerdas para contenerla. El maldito bicho obliga a cualquier gobernante a asumir medidas antipopulares, entre ellas, restricciones a la movilidad, hecho que aprovechan las oposiciones, sobre todo cuando son demagógicas o populistas.

Díaz Ayuso, amante apasionada del poder, no vaciló en comportarse frente a la pandemia de un modo demagógico y populista, pero desde el punto de vista electoral, muy efectivo. Su consigna “Libertad” aludía a la libertad fiscal, a la libertad de la educación privada, pero sobre todo a la libertad para pasarlo bien en medio de la pandemia (“el estilo de vida madrileño”). En días de funerales y salas de tratamiento intensivo, no vaciló en levantar consignas lúdicas. Ganó así el apoyo de gran parte de la juventud festiva. Agraciada con la suerte, comenzará su gobierno en momentos en que la pandemia comienza a declinar, cuando el goce colectivo irá imponiéndose en los bares, hoteles, y calles de Madrid.

Pero más allá de la pandemia, otra gran parte de los electores, al votar en contra del PSOE, no lo hizo tanto en contra del histórico partido, sino en contra de dos factores que van unidos: Unidas Podemos y el sanchismo.

Con respecto a Unidas Podemos, no sabemos si el rechazo que ha despertado en la opinión pública se debe a la personalidad de Pablo Iglesias o a su proyecto político. De hecho, ambas dimensiones van de la mano. Iglesias es líder de un socialismo sui generis, arcaico en su ideología, post-moderno en su práctica, representante de sectores sociales desarticulados, y sin un eje clasista de rotación, como fueron los sindicatos obreros en los socialismos del siglo veinte. En el fondo, un movimiento populista partidizado cuya ideología está formada por fragmentos de un marxismo decimonónico.

Ese arcaísmo es precisamente el punto que lo une con el otro extremo, el de Vox, partido que apela a supuestas virtudes del conservatismo franquista militar del siglo XX, pero que a la vez enlaza con el post-moderno nacional-populismo europeo del siglo XXl, mal llamado de ultra derecha. Tanto Unidas Podemos como Vox son anti-EU en materia internacional y ninguno hace ascos a la Rusia de Putin. Ambos son también caudillescos. Ambos se pronuncian en contra de la clase política y, no por ultimo, ambos se necesitan mutuamente. VOX nació precisamente para combatir al “comunismo” de Unidas Podemos, y Unidas Podemos encontró su vocación socialista, usando como antítesis el “franquismo” de Vox.

Cabría agregar que tanto Vox como Unidas Podemos son partidos parasitarios. La estrategia de Vox nunca será viable sin el concurso del PP. Y sin el PSOE de Sánchez, Podemos nunca habría llegado al poder. Y bien, precisamente en contra de esa alianza espuria, vale decir, en contra del pacto de gobierno establecido entre Sánchez e Iglesias, se pronunciaron vastos sectores de la región, incluyendo muchos que hasta hace poco votaban PSOE. Estos últimos, manifestaron su descontento no tanto al PSOE sino al sanchismo.

Ni corta ni perezosa, Díaz Ayuso descubrió que el talón de Aquiles del PSOE no residía en la bonhomía de Ángel Gabilondo sino en la Moncloa y hacia allá enfiló sus dardos en contra del sanchismo. El sanchismo, palabra que ha llegado a ser en España el símbolo de una política sin más doctrina que el poder por el poder. Una que, como hace Sánchez, pone los objetivos al servicio de las alianzas, y no estas últimas al servicio de los objetivos. El gran derrotado, más que el PSOE, fue el sanchismo del PSOE.

No obstante, el PSOE tampoco puede ser presentado como víctima inocente de Pedro Sánchez. De una u otra manera, como ocurre con la mayoría de los partidos socialistas europeos, es un partido que se encuentra en histórica retirada dejando detrás de sí un

vacío que en países como Alemania ya ha sido cubierto por los Verdes, algo que también podría suceder en Francia, y en España - está por verse - por partidos regionales al estilo de Más Madrid.

Ciudadanos, si es que no hubiese provocado su propia muerte gracias a la absurda política que intentó imprimir Albert Rivera, la de perfilar al partido como una tercera derecha, estaba llamado a liderar el proceso político español. Todo indicaba que iba a ser así. Anti-secesionista y a la vez regional, europeísta y a la vez muy español, logró concitar el apoyo de gran parte de los profesionales e intelectuales del país.

Cierto es que Sánchez, a fin de conseguir su alianza con Unidas Podemos, se empeñó en destruir el centro político ocupado por Ciudadanos, pero no menos cierto es que Rivera y los suyos se dejaron destruir. Los ademanes conciliadores del candidato Edmundo Bal no bastaron para imprimir un cambio de rumbo. Lo cierto es que después de Ciudadanos, a la España de hoy le llora un centro político. Pocas veces un partido ha sido notado tanto por su ausencia como Ciudadanos en las elecciones del 04.05 en Madrid.

Quienes no estuvieron ausentes fueron los electores. En contra de los pronósticos, ese 83,73% que bajo condiciones pandémicas acudió a las urnas, muestra cabalmente como hoy la política española está más viva que nunca. Una que no quiere morir, sino vivir en Madrid. Sin alardes pasionarios, los electores madrileños impusieron un claro “no pasarán” a ambos extremos, detuvieron al pasadismo reaccionario de Vox y al aventurerismo de Unidas Podemos y de su narcisista líder, quien si de verdad es de “mala índole” -como lo catalogó Javier Marías- se las arreglará para volver alguna vez.

Con sabiduría los madrileños eligieron a Isabel Díaz Ayuso. Fue, eso sí, un voto sin amor y, en cierto modo, muy condicionado. Como debe ser.

Mayo 06, 2021

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2021/05/fernando-mires-votar-en-madrid....

 8 min


Ricardo Hausmann

Si no está roto, no lo arregles, dice el viejo adagio. Pero el plan de vacunación actual del mundo está muy “roto” y nadie parece estar arreglándolo, a pesar de las consecuencias desastrosas para las vidas, el bienestar y la economía global.

Éste se suponía que iba a ser el año de la recuperación. Pero, desde un punto de vista epidemiológico, está siendo peor que 2020, y la dinámica actual sugiere que 2022 no será mejor.

No tiene por qué ser así. Pero transitar hacia un sendero mejor exigirá un fuerte liderazgo global que, por una vez, evite falsas ilusiones.

Analicemos los hechos. Los casos y muertes por COVID-19 confirmados diariamente están por encima de los 800.000 y 12.000, respectivamente. Y van camino a superar los picos históricos alcanzados en enero de 2021. No sólo la India está asolada por una explosión devastadora del virus; también es probable que otros países que hasta ahora no se habían visto tan afectados, inclusive en Asia y África, enfrenten brotes serios.

El mundo tiene a su disposición múltiples vacunas efectivas. Pero no se está moviendo lo suficientemente rápido para administrarlas: hoy en día se inyectan diariamente alrededor de 18 millones de dosis, comparado con 18,6 millones hace dos semanas. Dado que la mayoría de las vacunas deben administrarse en dos dosis, esto significa que llevará dos años vacunar al 80% de la población mundial.

Es poco probable que esos dos años sean placenteros. La campaña de vacunación sumamente exitosa de Israel ha generado una caída drástica de los casos y las muertes, permitiendo reabrir casi por completo la economía. Pero otros vacunadores estrella –como Estados Unidos, el Reino Unido, los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Chile, Uruguay, Hungría y Serbia- todavía no han visto efectos similares.

En el Reino Unido, los casos han declinado de manera significativa, pero esto se debe principalmente a un confinamiento estricto y costoso. Chile también sufrió un confinamiento duro, pero sus niveles de infección todavía no han caído significativamente. En Estados Unidos y los EAU los nuevos casos se mantienen persistentemente elevados.

Esto se debe a la matemática del contagio. Los casos caen cuando la tasa de reproducción (R) –la cantidad de personas que infecta cada persona infectada- cae por debajo de uno. Suponiendo (con optimismo) que ni los vacunados ni los recuperados propagan el coronavirus, el porcentaje restante de la población debe ser menor que la tasa de reproducción del virus (Ro) que, sin distanciamiento social, es alrededor de cuatro.

En otras palabras, a menos que el 75% de la población sea inmune, R superará a 1, y los casos seguirán subiendo de manera exponencial. Respetar las reglas de distanciamiento social, por lo tanto, seguirá siendo esencial para limitar la transmisión. Pero los confinamientos son costosos s e investigaciones recientes sugieren que se están volviendo menos efectivos, debido a la “fatiga por el confinamiento”.

Sin embargo, inclusive después que el 75% del mundo esté vacunado, no habremos terminado. Según el CEO de Pfizer, Albert Bourla, probablemente se necesite una dosis “de refuerzo” cada año, para garantizar una inmunidad continua a medida que aparezcan nuevas variantes del virus. En pocas palabras, deberíamos estar pensando en vacunar al mundo todos los años y vamos camino a demorarnos el doble del tiempo. Esta es una receta para un virus endémico.

Sin embargo, no estamos en una situación imposible. Por el contrario, la economía de la solución es sencilla y sorprendentemente poco controversial, al menos entre los economistas.

Desarrollar una nueva vacuna –y demostrar su seguridad y efectividad- conlleva un costo fijo importante. Fabricar copias de esa vacuna implica un costo variable mucho menor. Hoy por hoy, una compañía que desarrolla una nueva vacuna (un “desarrollador”) recupera sus costos fijos vendiendo dosis. También impide que otros fabriquen su vacuna al patentar su invención. El resultado son precios altos y una oferta restringida –lo último que necesitamos durante una pandemia.

Una mejor solución sería que los desarrolladores recibieran un pago único grande a cambio de la propiedad intelectual sobre la vacuna. Cualquier fabricante farmacéutico podría entonces producir la vacuna bajo una licencia gratuita, aumentando así la oferta y la competencia y reduciendo los precios.

Como al vacunarse una persona beneficia a otros (en la jerga de los economistas, como hay “externalidades positivas”), se justifica subsidiar –y hasta regalar- las vacunas. Alguien –ya sea Estados Unidos, la Unión Europea o un consorcio de países ricos- debería realizar el pago único a los desarrolladores. El costo de las vacunas no debería ser un obstáculo importante para su difusión, excepto en los países más pobres. De hecho, los costos para el mundo son desdeñables, especialmente si se los compara con los beneficios que obtendrían los países ricos por el hecho de que el resto del mundo se vacune.

Esta solución no les crearía ningún perjuicio a los desarrolladores de nuevas vacunas. Pero, al hacer que el proceso de vacunación sea más rápido y más eficiente, dejaría al mundo en una situación mucho mejor.

Desafortunadamente, ésta no es la estrategia que el mundo está persiguiendo a través del mecanismo Acceso Global para Vacunas contra el COVID-19 (COVAX), una alianza internacional encomiable pero modesta, comprometida tan sólo a garantizar un cierto acceso a vacunas contra el coronavirus. De hecho, los objetivos de COVAX son demasiado modestos e inadecuados para lo que el mundo necesita, especialmente si las vacunaciones anuales se vuelven necesarias debido a las mutaciones del virus. COVAX no cubre ni los pagos únicos a los desarrolladores ni licencias gratuitas a los fabricantes. Más bien su filosofía está centrada en administrar con justicia la escasez, dada la oferta limitada de vacunas.

Considerando que deberíamos prepararnos para un mundo en el cual periódicamente necesitemos nuevas vacunas, es preciso que tengamos compañías farmacéuticas desarrolladoras fuertes y rentables capaces de levantar el capital necesario y garantizar los recursos para desarrollarlas. Esto debería garantizarse mediante torneos o licitaciones públicas para comprar la propiedad intelectual de estas vacunas y tal vez inclusive la asistencia técnica para asegurar la producción bajo los estándares de calidad apropiados. Las empresas desarrolladoras competirían en estos torneos que se organizarían con la máxima información sobre la genética de las nuevas variantes del virus, algo que exige un esfuerzo de monitoreo genético global.

Pero el mundo también necesita incrementar la capacidad de producción para sustentar la vacunación a una tasa dos veces más rápida que la actual. Asimismo, dada la reciente experiencia con países que acaparan vacunas y prohíben su exportación, es crítico otorgar licencias gratuitas a los fabricantes de las vacunas, para que los estados puedan garantizar a sus ciudadanos el acceso a las vacunas, incluso aumentando su propia capacidad de producción, si lo consideran necesario.

El mundo necesita más vacunas contra el COVID-19. Pero antes necesita el liderazgo político global que dé los pasos simples pero necesarios para garantizarlas.

30 de abril 2021

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/covid19-vaccine-shortages-pharmaceutical-companies-by-ricardo-hausmann-2021-04/spanish

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DW

La empresa británica Oxitec liberó en los Cayos de Florida, Estados Unidos, mosquitos genéticamente modificados para estudiar cómo controlar su reproducción y así frenar la propagación enfermedades persistentes transmitidas por insectos como el dengue y el virus del Zika.

La empresa, financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates, anunció que esta semana se están colocando cajas de liberación, cajas de no liberación y cajas de control de calidad con red en seis lugares: dos en Cudjoe Key, uno en Ramrod Key y tres en Vaca Key.

¿Por qué son diferentes los mosquitos de Oxitec? Según la empresa, los machos de su nube de insectos tienen un gen modificado, llamado OX5034, que restringe la supervivencia de las hembras con las que se aparean.

Más de 100.000 mosquitos

A partir de principios del mes que viene, se espera que salgan menos de 12.000 mosquitos a la semana durante aproximadamente 12 semanas. Los lugares de comparación no tratados se controlarán con trampas para mosquitos en Key Colony Beach, Little Torch Key y Summerland Key.

"Empezamos a estudiar esto hace una década, porque estábamos en medio de un brote de dengue en los Cayos de Florida", dijo la directora ejecutiva del Distrito de Control de Mosquitos de los Cayos de Florida, Andrea Leal, durante una videoconferencia. "Así que estamos muy contentos de avanzar en esta asociación, trabajando tanto con Oxitec como con los miembros de la comunidad".

Las autoridades de los Cayos aprobaron el año pasado el proyecto piloto con el mosquito Aedes aegypti, que no es nativo de Florida. Este insecto transmite varias enfermedades a los humanos, especialmente en la cadena de islas de los Cayos, donde el año pasado se registraron decenas de casos de dengue.

Oxitec, la empresa con sede en Abingdon (Reino Unido) que ha desarrollado los mosquitos, ha probado previamente los insectos en Brasil, Panamá, las Islas Caimán y Malasia.

Previamente las autoridades estatales de Florida y la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos dieron luz verde a la prueba piloto con el comercialmente llamado "mosquito amistoso de Oxitec", que ha despertado el rechazo de medioambientalistas y también de algunos científicos.

De acuerdo a un estudio elaborado por técnicos de la EPA, el mosquito de Oxitec "no entraña riesgo alguno para la salud humana ni el medioambiente, incluyendo las especies protegidas".

El congresista republicano Carlos Giménez, exalcalde de Miami, anunció recientemente que iba a solicitar a EPA una investigación adicional, y la Coalición Medio Ambiental de los Cayos ha lanzado varias campañas e iniciativas para protestar contra la prueba con los mosquitos de Oxitec y quejarse de que no se consultó a la ciudadanía.

"Una vez sueltos será imposible contener la cantidad de estos mosquitos genéticamente modificados, estarán literalmente en cada sitio donde el viento sople", decía una campaña lanzada en agosto pasado en Change.org por la Coalición.

Un técnico de la empresa británica de biotecnología Oxitec inspecciona las pupas de los mosquitos Aedes aegypti modificados genéticamente.

Disminuir la población de Aedes aegypti

Una vez que salgan de las cajas, los mosquitos macho genéticamente modificados se mezclarán con la población local de su especie. Pero, debido a un gen creado en laboratorio, las hembras surgidas del cruce de esos machos con las hembras "naturales", que son las que transmiten las enfermedades, no podrán sobrevivir y de esa manera se podrá controlar la población de Aedes aegypti.

La descendencia masculina no morirá, sino que se convertirá en portadora del gen y lo transmitirá a las generaciones futuras. A medida que mueran más hembras, la población de Aedes aegypti debería disminuir.

Los Aedes aegypti son casi los únicos que transmiten enfermedades

Aunque son solo el 4 % de la población de mosquitos de los Cayos, donde habitan unas 46 especies de esos insectos, los Aedes aegypti son prácticamente los únicos que transmiten enfermedades.

En 2020, en coincidencia con la pandemia de COVID-19, estalló en los Cayos de Florida un brote de dengue como no se veía desde hace 10 años, con más de 50 casos y otros brotes de fiebre del Nilo, también transmitida por mosquitos, en distintas zonas de Florida.

El organismo de Control de Mosquitos de los Cayos de Florida (FKMCD, en inglés), dijo en un comunicado que se necesitan "nuevas herramientas" para combatir a esa especie de mosquito y dado el ecosistema único de las islas se necesita que sea de "una manera segura, no agresiva con el medioambiente y controlada".

El director ejecutivo de Oxitec, Grey Frandsen, afirmó que la prueba piloto es fruto de una alianza público-privada y que la compañía está empeñada en "demostrar el valor de esta tecnología".

Pruebas en Brasil

No es la primera vez que Oxitec, fundada en Reino Unido en 2002, prueba sus mosquitos genéticamente modificados.

En la ciudad brasileña de Indaiatuba se logró con el mosquito de Oxitec reducir hasta en un 95 % los ambientes urbanos propensos al dengue en solo 13 semanas de tratamiento, en comparación con lugares donde no se soltaron mosquitos, dijo la compañía.

4 de mayo 2021

DW

https://www.dw.com/es/empresa-respaldada-por-bill-gates-libera-miles-de-...éticamente/a-57429225

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Jesús Elorza G.

\Una acalorada discusión se presentó en el seno del partido, luego que los militantes vieran en televisión a varios de sus principales dirigentes, presentes en la misa celebrada en honor a la Beatificación del Dr. José Gregorio Hernández.

Eso representa una traición a lo señalado por el viejo camaUna acalorada discusión se presentó en el seno del partido, luego que los militantes vieran en televisión a varios de sus principales dirigentes, presentes en la misa celebrada en honor a la Beatificación del Dr. José Gregorio Hernández.rada Karl Marx “La religión es el opio del pueblo” dijo uno de los presentes.

- Dígame eso, no solo se limitaron a estar presentes, que ya es bastante, sino que ¡¡¡hasta se les ocurrió comulgar!!! …. que bolas, dijo otro.

- En un solo acto, pasamos de ser socialistas a ¡¡¡revolucionarios eclesiásticos!!! Señaló una de las militantes que se caracteriza por ser una “Fosforito”

- Un dirigente de los Consejos Comunales, expresó con marcada molestia que, los jodedores del barrio, ahora le preguntan ¿Cuándo es la próxima procesión? para referirse a las marchas.

- Falta que la Primera Combatiente anuncie que va a casarse por la iglesia, susurró alguien en la reunión que no pudo ser identificado.

- Como una muestra de protesta, el Embajador de Cuba, por considerar que la presencia en ese acto litúrgico católico es contrario a la Santería Afrocubana, ordenó el retiro de la delegación de Babalaos que se encuentra en el país.

Al ver que la reunión se estaba saliendo de control, intervino el Psiquiatra Jorge Rodríguez para intentar reestablecer el orden:

….. Tranquilos camaradas, déjenme explicarles las razones que sustentan nuestra política con relación al proceso de Beatificación de José Gregorio. En primer lugar, debo decirles que las encuestas que realizamos sobre ese tema, nos arrojaron un hecho sin precedentes, un hecho que consideramos increíble, el 80% de los encuestados señalaban que ¡¡¡El camarada Nicolás era igualito a José Gregorio!!! En su porte, en su bigote y en su flux negro son dos gotas de agua….

- Silencio total en la sala de reuniones.

Al ver aquello continuó explicando el psiquiatra, decidimos sacarle el mejor provecho posible y diseñamos una serie de acciones basadas en una nueva, bolivariana y revolucionaria interpretación del concepto marxista sobre la religión como opio del pueblo.

Este hecho religioso, el de la Beatificación, nos servirá de base como analgésico hipnotizante para provocar una dependencia de las masas populares a nuestro partido y a nuestro Líder.

En ese sentido, difundiremos consignas como Nicolás es igualito a José, inundaremos el mercado con figuras de José Gregorio y Nicolás vestidos igual y hermanados. Plagiaremos, el afiche de Jacobo Borges en la primera campaña del MAS, con José Vicente como candidato, que lo presentaba con un parecido con José Gregorio. También plagiaremos, el afiche que sacaron los oligarcas contra José Vicente, al mostrarlo de espaldas con una ametralladora en las mano.

- Explíquese camarada Jorge, no entendemos eso último.

Bueno, nuestro afiche (plagio a Borges) mostrará las dos caras de Nicolás, de frente parecido o igualito a José Gregorio y de espalda con un AK-47 en las manos para demostrar el carácter armado de nuestra revolución socialista y a la vez intimidar a los oligarcas imperialistas.

Por eso, dimos el paso de permitir la presencia de altos dirigentes en la misa y que procedieran a comulgar para así hacernos parte del sentimiento religioso de la población.

-Que vaina tan buena, fue la exclamación unánime de los presentes en la reunión. Voy de inmediato a inscribirme en un retiro espiritual, dijo la fosforito. Convocaremos a un Rosario en Familia expresaron los gobernadores y acaldes miembros del partido.

Sendas resoluciones fueron aprobadas al final de la reunión: De ahora en adelante, hasta la realización de las elecciones presidenciales no convocaremos a marchas sino a procesiones. Se hace obligatorio a los militantes y simpatizantes del partido, la asistencia a la misa de los días domingo.

Patria o Muerte …. rezaremo

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Ignacio Avalos Gutiérrez

El Día Internacional del Trabajador se celebra en homenaje al grupo de sindicalistas anarquistas, los "mártires de Chicago", que fueron ejecutados en 1886 por encabezar un reclamo exigiendo la reducción de la jornada laboral a 8 horas, cuando lo normal en ese entonces era trabajar entre 12 y 16 horas.

En Venezuela la conmemoración transcurrió entre discursos oficiales hiperbólicos, un aumento irrisorio del salario mínimo y con algunas protestas frente a una situación que no es menester describir, pues todos los venezolanos la viven. En efecto, nadie ignora que la nuestra es una economía “capitalista de bodegones” (no sé si exista tal concepto entre los académicos), que funciona gracias a las importaciones, que ha acentuado exponencialmente la desigualdad social y cuya moneda de curso legal es el dólar (¡¡). Estas breves líneas las redacto con el único objetivo de reiterar una realidad que no es bueno que se nos vuelva paisaje.

Así las cosas, este primero de mayo preferí reflexionar sobre el Robot, tema que, siendo distinto, es evidente que viene al caso en esta oportunidad

Mano de obra digital

“Ganarás el pan con el sudor de tu frente”, es una frase con la que, según cuentan, se inició la historia de nuestra especie. Expresado de manera muy gruesa, la evolución humana ha estado en buena medida determinada por el propósito de “aliviar la carga” que supone la necesidad de trabajar y, a la vez, por el rechazo de los artefactos y máquinas que, si bien la volvían menos pesada, elevaban, al menos temporalmente, las tasas de desempleo.

En términos generales los diccionarios indican que un Robot es una máquina automática programable capaz de realizar determinadas operaciones de manera autónoma y sustituir a los seres humanos en algunas tareas, en especial las pesadas, repetitivas o peligrosas y puede estar dotada de sensores, que le permiten adaptarse a nuevas situaciones.

Se deduce, por tanto, que la robotización cambia la naturaleza del trabajo, así como las reglas que pautan el mercado laboral, estableciendo la necesidad del desarrollo de nuevos conocimientos y habilidades mediante modificaciones a fondo en el sistema educativo, que, por cierto, adicionalmente deben incluir una preparación en función de la reinterpretación del ocio.

En este sentido cabe recordar que hace casi dos siglos Keynes pronosticó que la jornada laboral no se extendería más allá de las 15 horas semanales a partir del año 2030. Hoy en día Suecia la ha reducido a 6 horas y en otros países ocurre también, a su manera, una disminución de la jornada laboral, en buena parte consecuencia de la robotización. En suma, el uso del tiempo libre pasa a ser un asunto nada menor en la sociedad actual.

Sobre la mesa se encuentra, entonces, una discusión que se desenvuelve dentro del contexto de una sociedad que acelera su proceso de digitalización. Se colocan allí temas tales como la creación de puestos de trabajo que no están cubiertos por la legislación laboral existente (que podría implicar una nueva versión de la informalidad); la caracterización del vínculo entre humanos y robots (que trabajen juntos en vez de convertirse en meros sustitutos del otro); el respeto de los derechos sociales y laborales; el peligro de la vigilancia “altamente intrusiva” sobre los trabajadores, en fin.

A todo lo anterior se suma, desde luego, la cuestión del desempleo, puesta de manifiesto en numerosos estudios que, más allá de no coincidir exactamente en las cifras, determinan que el impacto será enorme, variando de país a país. Los cambios tecnológicos ocurren dentro del marco de un proceso de “destrucción creativa”, concepto popularizado en la primera mitad del siglo pasado por el intelectual austríaco Joseph Shumpeter con el objeto de retratar, a partir de ellos, la confrontación entre lo nuevo y lo viejo, advirtiendo que las transformaciones, a la vez que asoman espacios distintos y oportunidades inéditas, provocan reacomodos y desacomodos significativos en cada sociedad, cuyos beneficios y pérdidas se reparten de manera asimétrica entre los diferentes países, sectores y grupos sociales.

La Roboética

Desde hace cierto tiempo, en diversos organismos internacionales, gobiernos, universidades, etcétera, se vienen adelantando iniciativas orientadas por el propósito de elaborar un marco ético referente al “diseño, producción y uso de los robots”. No se habla de una ética para las máquinas, visto que se estima que los robots no tienen valores ni consciencia, más allá de lo que se les programa.

Sin embargo, con respecto a esta última consideración, algunos científicos advierten que el problema radica en no disponer todavía de algoritmos capaces de introducir en la máquina esos valores, tarea que ya figura en el cronograma de los investigadores y seguramente también en la agenda de los miran las cosas desde el ángulo de la ética.

Iremos viendo, entonces, según cuál diseño continuará desplegándose la robotización.

El Nacional, miércoles 5 de mayo de 2021

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