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Opinión

Américo Martín

Resulta irritante que pocos o ninguno de los apremiantes problemas que atentan contra la vida de los venezolanos, esté siendo resuelto —o cuando menos sometido a examen— por autoridades serias. Las malas noticias caen obsesivamente sobre la humanidad de nuestros compatriotas sin que se entienda por qué las variables de pobreza extrema nos siguen sepultando en los niveles terminales.

Si se compara, desdichadas naciones parecen ser desplazadas del sótano del subdesarrollo por Venezuela, que desde los años 1920 —cuando el tirano Juan Vicente Gómez pudo valerse de la palanca petrolera— estuvo en los primeros lugares de la región en lo concerniente a ingreso per cápita (IPC), medida por mucho tiempo usada para conocer la evolución del nivel de vida de naciones o de regiones.

A sabiendas de que el sector petrolero constituyó desde sus inicios una economía externa, dotada de tecnología muy avanzada —razón por la cual solo pudo ser diseñada y puesta en operación por las grandes transnacionales norteamericanas y anglo-holandesas— sería demasiado obvio restarle méritos a los gobiernos venezolanos en el diseño y montaje del mencionado sector. Por supuesto, que algo hicieron en lo concerniente al mecanismo jurídico para establecer el sistema de concesiones.

Sin embargo, desde el principio, el tirano había «olido» el inmenso negocio que estaba por caer en sus manos, así se tratara de una minucia en comparación con las ganancias y el poder que tocarían a Standard, la Royal Dutch Shell y otras hiperpoderosas «hermanas» que en aquellos años dominaron el negocio. Seguramente la codicia guio sus pasos de modo que, sin complejos y mientras el manejo era relativamente sencillo, tomaba decisiones por sí solo: «Cobraba un porcentaje por adjudicar concesiones, eliminó intermediarios. Más tarde, dispuso vender directamente concesiones a través de una compañía venezolana que abrió oficinas en Nueva York y Londres» (Magin Valdez, Venezuela: teoría y política petrolera. Editorial UDO 1973).

Partiendo de trienios desde 1917-1920 (afirmado Gómez como déspota totalitario) y hasta su muerte, en 1935, la producción de crudo y productos pegó un salto descomunal que bastó para deslumbrar a todos los entornos y justificar la bien ganada fama de nación próspera.

Aprovechar ese colosal emporio de oro negro, oculto en el subsuelo, fue cosa de niños para las transnacionales anglosajonas, de modo que lo de Gómez, en materia de gestión y gerencia, no supuso mucho esfuerzo ni especial talento, pero sin duda astucia, codicia y falta de escrúpulos y una endiablada suerte para que tan colosal riqueza reventara cuando el hombre empezaba a despachar.

Seguramente que la riqueza de su hacienda sirvió de acicate para concebir cualquier sueño, lo que facilitaría las sociedades de sólidos intelectuales con la bellaca dictadura justificada por la obra misma. Un intelectual de la calidad de Román Cárdenas, organizó la hacienda pública, otros el servicio exterior y otros más la red de carreteras y caminos que, ciertamente, impulsaron el comercio y transporte interno. Como hacendado latifundista, Juan Vicente está para impulsar la agricultura y la ganadería.

El impuesto que el fisco le aplicaba al café y el cacao, a la sazón principales frutos de exportación, planteaba una seria contradicción al gobierno. El dilema era eliminar un impuesto que le proporcionaba Bs. 84 millones al fisco pero frenaba la expansión económica, o dejarles esa suma a los exportadores en beneficio del crecimiento del producto y el empleo. Prefirió la segunda opción. El instinto agricultor esa vez le aconsejó bien. No obstante, una revisión pormenorizada de los altibajos de su larga y tortuosa autocracia de 27 años, dejaría en claro que sus consejeros no fueron acertados. Gómez era el «gendarme necesario», expresión esta emanada de Tiers para aplicarla al césar que con mano dura impone el orden necesario por tiránico.

Esa tiranía, diseñada para civilizar a un país que no entendía la democracia ni se sometía a ella, fracasó históricamente: no dejó vestigios civilizatorios ni alcanzó a retener la simpatía que inicialmente le guardaban sus sucesores.

El posgomecismo (López Contreras, Medina Angarita) reaccionó contra el gomecismo e inició la transición hacia la democracia. Hubo, pues, que fumigar las cenizas del césar para levantar en su contra la democracia, la libertad y la prosperidad. Eso sí, purificadas de estigmas de maldad y rapacidad.

Entre dictadores y mandatarios democráticos se desenvuelve la accidentada historia del poder. Hubo dictadores virtuales —Páez en algún momento— dictadores comisorios o inevitables, como Bolívar, nombrado por el Congreso de Nueva Granada; dictadores tolerantes, como Guzmán Blanco; dictadores que por recientes esperan su juicio final. Pero el sumun de todos ellos, el más totalitario y consciente de su rapacidad y sus métodos inhumanos fue Juan Vicente Gómez. Si Bolívar fue caudillo a su pesar, Gómez fue tirano a su mandar.

Twitter: @AmericoMartin

 3 min


Carlos Raúl Hernández

Titán literario, Tolstoi es también un pensador desigual. Como todos los predicadores, descubre que el mundo “está mal” (desde Kafarnaún), somos egoístas, pecadores (desde Caín) y deberíamos ser buenos. Los moralitas en la política son temibles y sus sueños encubren y evidencian a la vez egos desatados y calamitosa falta de ideas prácticas. Fracasos y crímenes inflados de moralina hacen que no haya nada más peligroso sea un político con buenas intenciones.

Hoy la bestia asoma la trompa, solo que por meros bussines. Parte de Europa vive del gas ruso y algunos le compran 100% del que arde en hogares, panaderías e industrias. Del que consume Alemania, 60% viene de allá hace décadas por Yamal, gasoducto a través de Polonia, Ucrania, los bálticos y Eslovaquia, a los que Rusia paga en peaje miles de millones de dólares. En 2012 hicieron el Nord stream uno, tubo directo por el Báltico, y Alemania cambió las plantas atómicas por metano que, de paso, contamina la mitad que el carbón.


Las energías “verdes” dependen de que haya viento y sol. En Texas los molinillos eólicos se congelaron y dejan desnuda su fragilidad estratégica. Más de cien empresas europeas hacen el Nord stream dos, construido en 90%, y punto de discordia global. EEUU se hizo exportador de gas licuado, un sofisticado tratamiento que convierte el gas en líquido y se comercializa por medio de un complejo de cisternas terrestres y marítimas.

¡Brezhnev y Nixon a los altares YA!
Usinas en el país recipiente lo devuelven a estado gaseoso, lo intuban y distribuyen. Esto duplica los precios, lo hace no competitivo, un fárrago sobre la economía europea, dice el sentido común, si eso existe. EEUU ciego al mercado, blande un big-stick, y en reparto de bofetones sanciona empresas de sus propios aliados asociadas en el Nord stream dos. El gobierno de Biden subestima la complejidad de la emergente geopolítica global y sacude todos los avisperos en simultánea para asombro ecuménico.


Durante la guerra fría el planeta estuvo a punto de estallar en pedazos por dos modelos de civilización enfrentados, pero el sentido de la política impidió la tercera guerra mundial, aunque el milagro no santifica a Nixon ni Brézhnev. Ahora hay una crisis global por pinche gas, y en poco tiempo, varios traspiés. Putin afrentado de “asesino”, se desquita con tropas hacia Ucrania, no con denuestos.


El secretario Blinken abofetea a China en la reunión de Alaska y Xi Jimpig irrumpe sin paciencia asiática ni niño muerto en apoyo a Putin. Senadores de EEUU amenazaron por carta al jefe del puerto alemán de Sassnitz, con sancionar toda la ciudad si “continúa apoyando la construcción” del gasoducto. El mismo Blinken intenta imponer al Consejo Europeo detener la obra a la que apenas le faltan cien kms de 1.200. Acatar la orden sería un ridículo sideral, fin de la venerable imagen de Merkel, quien contragolpeó rechazando las sanciones.


El éxito o fracaso del gasoducto están asociados a ella, y paralizarlo lo haría un cadáver en el closet que la perseguirá desde ultratumba. La UE ratificó el derecho a decidir su política energética. A finales de los 60 el canciller socialdemócrata alemán Willy Brandt se proyectó entre los líderes mundiales por una situación parecida también con el gas, la hoja de tilo que mató a Sigfrido (indelicado mentar talón de Aquiles a germanos) entre Alemania y Estados Unidos.


Como Walt Disney
En una política llamada “cambio por acercamiento”, aliado con Francia e Inglaterra y cuestionado por EEUU, Brandt instó a empresas alemanas para que vendieran a la URSS un millón de toneladas de tubos, y en los setentas llegan de vuelta con gas de Siberia. El pragmatismo económico está desnudo, todos quieren vender sus productos más caros, comprar más barato, y Europa no añora sacrificarse para favorecer los productores de fracking de Dakota. Pero se recurrió a la moral. Por fortuna Groucho aclaró que “estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros”.

Pasamos a principios democráticos: “Rusia amenaza la integridad de Ucrania”. En el Donbass, dos medievales provincias ucranianas de población rusa, desde 2014 en armas en una curiosa guerra de liberación, declararon la independencia para que Putin, su príncipe azul, las anexara. “Bien lejos”, y él lo que hizo fue criogenizarlas. Pero el temor de Kiev es perder el peaje que paga el gas ruso al franquear su territorio. Algo rescatará.

Ucrania amenaza a los congelados de Donbass, y Rusia aprovecha y pasa factura. En su grandiosa Guerra y paz Tolstoi explora y rechaza profundamente que los hombres trabajamos frenéticos para hacernos daño y hacerlo a otros, a nombre de sublimes valores. Pero en campaña para el Premio Nobel de la Paz, el anciano Tolstoi asume el celibato, se hace vegetariano e intenta donar su fortuna a los pobres, aunque dejaba su mujer, la condesa Sofía, en la indigencia. (Busquen La última estación con Christopher Plummer y Helen Mirren, 2012).

@CarlosRaulHer

 3 min


Daniel Eskibel

¿Por qué es conveniente que los candidatos y los jefes de campaña analicen campañas electorales exitosas de nuestro tiempo? Básicamente por tres poderosas razones:

1. Es una manera de ampliar la propia experiencia con la experiencia de otros, que en su conjunto siempre es más extensa y más diversa.

2. Ayuda a identificar errores que otros ya han cometido y por lo tanto a prevenir dichas equivocaciones.

3. Permite detectar patrones y regularidades que comparten las campañas triunfantes y que pueden incorporarse a las campañas propias.

15 ejemplos de campañas electorales exitosas que debes conocer

Te invito a leer mi análisis de estas campañas presidenciales del siglo XXI. En algunos casos estudio ampliamente una campaña y en otros casos me detengo en un ángulo muy específico. Por momentos me centro en lo bueno que hizo el triunfador, aunque en otros momentos destaco los errores cometidos por el perdedor. En todos los casos se trata de extraer lecciones valiosas que se derivan de la experiencia política de otros.

No se trata de copiar diseños de campaña sino de abrir la mente, aprender y enriquecer el baúl de herramientas de cada uno. Para aprovechar mejor este estudio de casos te sugiero que te prepares un café, tengas a mano una libreta o aplicación donde tomar notas y reserves un tiempo para leer con atención cada uno de los siguientes casos:

Campañas electorales exitosas: el caso George W. Bush
En las elecciones del año 2004 en los Estados Unidos, el Partido Republicano tomó decisiones estratégicas acertadas. Segmentó el electorado y se concentró en ese segmento. Lo trabajó intensa y coherentemente. Y ganó. Toda una lección de estrategia de campaña electoral.

6 tesis sobre el triunfo electoral de Jair Bolsonaro en Brasil
En la campaña presidencial de 2018 en Brasil el opositor Jair Bolsonaro derrotó al candidato de Lula. Los factores que más pesaron fueron la batalla de los relatos, la política de alianzas, la conexión con las emociones, las dificultades para transferir el liderazgo, las campañas negativas y el duelo de imágenes.

24 enseñanzas de la campaña presidencial en México
Andrés Manuel López Obrador ganó las elecciones presidenciales de 2018 en México. Su triunfo, tanto como las derrotas de sus oponentes, nos deja un amplio margen para la reflexión político-estratégica y también un conjunto de valiosas enseñanzas acerca de las campañas electorales.

Carteles electorales en la campaña 2019 en España
Los carteles electorales son piezas de comunicación política relevante. Allí pueden tener cabida los nombres de candidatos y partidos, los cargos a los que aspiran, las fotografías principales y la idea central que la campaña intenta comunicar. En el artículo analizo a fondo los carteles 2019 del triunfante Partido Socialista así como del Partido Popular, Unidas Podemos, Ciudadanos y Vox.

¿Estás cometiendo alguno de estos 10 errores de estrategia política que sepultaron a Hillary bajo el muro de Trump?
En 2016 Hillary Clinton cometió 10 errores fatales que la llevaron ciegamente hacia su noviembre negro y la sepultaron bajo el muro de votos de Donald Trump. Porque en política los errores se pagan caro. Y lo triste es que candidatos y campañas recién lo advierten cuando ya es demasiado tarde y la derrota les pesa como una lápida.

Storytelling: la comunicación política de José Mujica
Pepe Mujica, el veterano ex guerrillero tupamaro, ganó las elecciones presidenciales de 2009 en el pacífico Uruguay. Su campaña electoral contó 4 historias entrelazadas que afirmaron su triunfo: la historia de un hombre, la historia de un partido, la historia de un gobierno y la historia de una sociedad.

Brasil 2006: reelección del Presidente Lula
¿Cómo logró el triunfo la campaña presidencial de Lula cuando su gobierno estaba acorralado por denuncias de corrupción? Sus spots de televisión fueron una muestra interesante de cómo buscó reparar su imagen.

Debate presidencial en Francia: Royal vs Sarkozy
En 2007 Nicolás Sarkozy apuntó a perfilarse como hombre de Estado, resaltando que un Presidente debe tener una actitud tranquila y responsable. Royal jugó la carta de la dureza (ya sea por estrategia o por personalidad) para resaltar que tiene la firmeza como para conducir al Estado francés.

Campañas electorales positivas
Las campañas electorales de Enrique Antía en las elecciones municipales de Maldonado (Uruguay) y de Mauricio Macri en las elecciones a Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires (Argentina) demuestran la potencia persuasiva de las campañas electorales positivas. Cuando están bien hechas, claro.

El electorado de centro en las elecciones españolas de 2008
El electorado del centro político fue abordado con estrategias diferentes por las campañas electorales de Mariano Rajoy (Partido Popular) y del ganador José Luis Rodríguez Zapatero (Partido Socialista Obrero Español). Mientras el perdedor sacrificó sus posibles votos centristas, el ganador los puso en el eje de su estrategia.

La estrategia de Obama para ganar la Presidencia en 2008
La campaña presidencial de Barack Obama se apoyó en 8 elementos fundamentales que se integraron en una potente estrategia electoral. El resultado no solo fue que Obama ganó la elección sino además que la campaña electoral dirigida por los consultores políticos David Axelrod y David Plouffe se transformó en un modelo clásico.

El triunfo electoral de Cristina Kirchner en 2007
La campaña presidencial de Cristina Kirchner supo transformar en votos el crecimiento económico, el relato fundacional del peronismo, la construcción comunicacional de un enemigo, la debilidad opositora, el peso electoral de la provincia de Buenos Aires y los contrastes de imagen entre Cristina y Néstor Kirchner.

¿En qué se parecen Alberto Fernández y Luis Lacalle Pou?
Argentina y Uruguay tuvieron elecciones presidenciales el mismo día. El 27 de octubre de 2019 Alberto Fernández ganó en primera vuelta en Argentina. Ese domingo Luis Lacalle Pou salió segundo en Uruguay y un mes después ganó en segunda vuelta. Detrás de ambas victorias hay excelentes ejemplos de alianzas políticas.

Bolivia 2005: marketing político del color rojo
¿Marketing político de un color? ¿Tiene alguna importancia el color característico de una campaña electoral? Las elecciones bolivianas de 2005 parecen indicar que sí. Porque parecería que fue una mala decisión la elección del rojo como color corporativo del derrotado candidato Jorge Quiroga.

Algunos de mis propios clientes
8 ejemplos extraídos de mi propia experiencia en campañas electorales y de comunicación. Todos estos clientes enfrentaron problemas políticos complejos para cuya resolución emplearon buena estrategia, buena comunicación y mucha psicología.

En síntesis

Las campañas electorales son una acumulación de complejos problemas políticos. Conocer la experiencia de otros y aprender de esa experiencia es una tarea esencial tanto para evitar muchos de los errores como para tomar las mejores decisiones y caminar rumbo al triunfo.

Maquiavelo&Freud

 5 min


Jesús Elorza G.

A pocas horas de haber sido reelecto como Presidente del Real Madrid, Florentino Pérez hace pública la creación de la “Superliga Europea” de futbol. Confirma en sus palabras la inscripción de doce clubes en el proyecto: Real Madrid, Barcelona, Atlético, Inter, Juventus, Milan, Manchester United, Liverpool, Arsenal, Manchester City, Chelsea y Tottenham. Además anuncia que habrá tres clubes más invitados en la primera edición, para un total de 15 equipos, que crecerá hasta 20, por lo que faltarían tres fijos más cinco invitados para completar la cuota.

Presentándose como un “salvador” argumentaba que: “Esto lo hacemos para salvar el fútbol, que está en un momento crítico, a punto de arruinarse. La situación es dramática. Lleva tiempo perdiendo interés. Las audiencias y los derechos audiovisuales van bajando y algo había que hacer. El fútbol está en caída libre. Si no hacemos algo, no durará mucho. Debe evolucionar, como la vida, las personas y las empresas. Se tiene que adaptar a los tiempos”

Con mucho orgullo empresarial también señaló que el proyecto cuenta con el apoyo de algunos millonarios estadounidenses, dueños de clubes europeos, como principales inversores, entre los cuales citó a:

-Stan Kroenke, propietario del Arsenal y con un patrimonio de casi 7.000 millones de euros, sería uno de los Vicepresidentes de la Superliga Europea. El multimillonario de 73 años, nacido en Missouri, es también propietario de Los Ángeles Rams en la NFL, Denver Nuggets de la NBA, Colorado Rapids de la MLS y Colorado Avalanche de la NHL.

-John W. Henry socio mayoritario del Liverpool, donde la estrella de los Lakers, LeBron James también es uno de los socios, y está detrás de Fenway Sport Group; su fortuna asciende a los 2.500 millones y también es propietario de los Red Sox de la MLB. El empresario de 72 años se uniría al comité ejecutivo de la Superliga.

-Joel Glazer, sus empresas, controlan a equipos como Tampa Bay Buccaneers en la NFL y Manchester United, de la Premier League. Es co-presidente ejecutivo de los Red Devils y se uniría a la junta directiva de la Superliga Europea como Vicepresidente.

-El banco estadounidense, JP Morgan, financiará la iniciativa de la Superliga Europea y aunque no se han dado a conocer más detalles, se estima que la entidad financiera aporte $4,200 millones de dólares a los clubes fundadores.

En las cuentas preliminares que hemos hecho, sostenía muy animado Florentino Pérez, se cifran en más de 7.000 millones de Euros el montante a repartir de inicio entre los participantes y eso sería una salvación para el decaído negocio del futbol

Lo que no se esperaba este nuevo “ángel salvador” y sus compañeros de proyecto, fue la respuesta inmediata que dieron los diferentes sectores relacionados de manera directa o indirecta con el futbol:

-Los primeros en manifestarse públicamente en contra fueron Ander Herrera, jugador del PSG, Luis Figo y Gary Neville por considerar que el referido proyecto era discriminatorio y dejaba por fuera al 85% de los equipos participantes en las ligas europeas.

-La UEFA amenaza a los jugadores, a los que advierte que "si juegan la Superliga no podrán jugar con sus selecciones". Y la FIFA su suma a la oposición del proyecto; su presidente, Gianni Infantino, declara "la creación de una Superliga supone la escisión de las ligas, federaciones, de la UEFA y de la FIFA".

-Javier Tebas, presidente de La Liga Española, tasa los dramáticos efectos de esta competición para el fútbol español en 1.720 millones de euros, "es una iniciativa elitista y secesionista".

- Los gobiernos de Francia y Reino Unido hacen público su rechazo al proyecto. Emmanuel Macron advierte que la Superliga "amenaza al principio de solidaridad y el mérito deportivo", mientras que Boris Johnson se pronuncia con vehemencia en contra en redes sociales y avisa: "Haré todo lo que pueda para evitarlo".

Frente a ese rechazo universal, el proyecto comienza a desmoronarse, en menos de72 horas, tiempo transcurrido entre la presentación y la disolución. La “Superliga” pasó a ser un “Súper fracaso”, como dice el refrán popular “Florentino y su proyecto pasaron de lo sublime a lo ridículo”.

El desmoronamiento fue progresivo y sostenido:

-El Chelsea es el primero que se desdice y se baja del barco argumentando que "hemos considerado el asunto a fondo y hemos decidido que nuestra participación en estos planes no sería lo mejor para el club, para nuestros seguidores o la comunidad futbolística en general". Mientras, casi un millar de aficionados celebra la decisión en las puertas de Stamford Bridge.

-El Manchester City es el siguiente, mientras toda la plantilla del Liverpool publica un mensaje en redes posicionándose en contra de la Superliga su dueño, John Henry, cuelga en las redes un mensaje pidiendo disculpas a sus aficionados y confirmando su salida de la Superliga.

-Arsenal, Tottenham y United también se bajan del proyecto ante la algarabía de sus aficionados.

-El Atlético de Madrid es el siguiente en comunicar su abandono de la competición.

-El Barcelona, se desmarca de manera timorata, alegando que la decisión deben tomarla los socios del club.

-El Milan también se retira.

-La Juventus ve caer el valor de sus acciones en un 14% y su presidente anuncia que la Superliga es inviable.

Al final, solo quedó en el Súper Fracaso, Florentino con su Madrid, pero, sin la pelota de Real que el negocio prometía.

 4 min


Ángel Oropeza

Frente al riesgo cierto de perder lenta pero inevitablemente el país donde nacimos, una exigencia clave –venida tanto de nuestros compatriotas como desde la comunidad internacional– es atrevernos a conformar progresivamente una poderosa y efectiva coalición política-social cuyo objetivo sea superar cuanto antes a la dictadura madurista por medios pacíficos y constitucionales, para iniciar un proceso de transición concertada, y poder comenzar a resolver la profunda crisis social que vivimos los venezolanos.

La literatura sobre cómo se forman y articulan coaliciones efectivas entre actores sociales y políticos para enfrentar regímenes autoritarios, es amplia y está a la disposición de quienes quieran aprender de la experiencia exitosa comparada con otros países, y al mismo tiempo no quieran repetir los errores que demostradamente explican los casos cuando éstas han fracasado.

Pero estas coaliciones, para ser exitosas, no se basan solo en mecanismos de articulación interna o en andamiajes tecnopolíticos y reglamentarios. Ellos, por supuesto, son necesarios e imprescindibles, pero no suficientes. Si una cosa ha demostrado suficientemente la Psicología Política es que las condiciones subjetivas y perceptuales son más importantes que las condiciones objetivas a la hora de explicar la conducta social y política de las personas y los países.

Por ello, el trabajo de construcción de esta necesaria coalición política-social no solo implica una adecuada planificación estratégica sino también una revisión actitudinal de los muchos actores involucrados en su edificación y montaje.

Así entonces, para todos colaborar efectivamente con la tarea de construir una eficaz y poderosa coalición de partidos políticos y sectores sociales, que es condición sine qua non para hacer posible la transición a la democracia, es necesario que revisemos algunas actitudes y conductas que pueden hacer la diferencia entre alcanzar la meta o quedarnos solo cerca de ella. Mencionemos apenas algunas de ellas.

1) De cara al cambio de la realidad trágica de nuestro país, hay cosas que no están en nuestras manos. El apoyo del Alto Mando Militar a la dictadura (apoyo que se expresa, entre otras cosas, en la ubicación de militares de alto rango en cargos burocráticos claves del régimen), o el respaldo financiero y político de socios internacionales del madurismo como China, Rusia, Cuba, Turquía e Irán, son ejemplos de esto. Pero hay cosas que sí. Una de estas variables que depende solo de nosotros, que está en nuestras manos construir (o dejar de hacerlo) es la unidad superior de la nación, que inicia con agrupar sobre bases mínimas de consenso a todos los que quieren un país distinto, para generar a partir de allí la necesaria presión social interna sin la cual ninguna salida es posible ni viable.

2) Pero lo anterior tiene que partir de un dato constatable. Ciertamente existe una enorme y generalizada indignación nacional ante la destrucción progresiva del país, pero esta indignación es desagregada, desarticulada, sin dirección y cada quien por su lado. Con respecto al cambio político, casi todos en Venezuela queremos lo mismo pero no necesariamente todos pensamos alcanzarlo de la misma forma. Hay mucha homogeneidad en el deseo pero muchas diferencias en lo estratégico y, en consecuencia, muchas más en la táctica.

3) Lo anterior ha producido, entre otras cosas, un estado actual de dispersión de las fuerzas democráticas, en el cual no pocas organizaciones políticas y sociales intentan trazar su propia ruta ante la desconfianza sobre la posibilidad de construir una ruta común.

4) Frente a esa realidad, la primera y más urgente tarea es intentar pasar del estadio actual de dispersión de las fuerzas democráticas a un nuevo estadio donde frenemos esta tendencia a la fragmentación y logremos reencontrar a la mayoría de las fuerzas sociales y políticas del país en espacios mínimos de consensos estratégicos y rutas comunes de lucha.

5) Este nuevo estadio o momento de encuentro debe realizarse en primer lugar sobre la búsqueda de una ruta estratégica común de lucha democrática que debe ser construida a partir de la escucha y el intercambio sobre cómo cada sector percibe o considera lo que hay que hacer para avanzar hacia la liberación democrática de Venezuela.

6) Ahora bien, aunque la lucha es de todos, porque de todos es el país y de todos será su triunfo, no todos podemos hacer lo mismo. No pretendamos todos dirigir el juego cual manager de tribuna. Es mucho más útil e inteligente que cada quien se pregunte cuál es su rol y se organice en torno a una tarea concreta, de las muchas que requiere esta etapa de la lucha. La clave es activarse. No es la hora de espectadores sino de actores. Todos hacemos falta. Pero evitemos la tentación del protagonismo estéril, ese del que habló W. Churchill cuando decía que el problema de nuestra época era que las personas no querían ser útiles sino importantes.

7) Algunas de las cosas que queremos no serán tan rápidas de lograr. Los procesos de cambio no son lineales. Por el contrario, suelen estar plagados de incertidumbre y obstáculos, algunos de los cuales en ocasiones no permiten ver los avances alcanzados. Por ello la perseverancia es una herramienta indispensable en nuestro arsenal actitudinal. Las grandes obras, decía Samuel Johnson, no son llevadas a cabo por la fuerza sino por la perseverancia. Perseverancia que no es lo mismo que paciencia, la cual es criminal pedírsela a un pueblo que ha sufrido tanto. No se trata de esperar, se trata es de no desistir. El goteo del agua hace un hueco en la roca, escribió el poeta Ovidio, no por la fuerza sino por la persistencia.

8) Aunque no es fácil huir de los dualismos argumentales y mucho menos de los emocionales, es crucial escapar de las tentaciones extremas del triunfalismo y de su contraparte, el derrotismo. Ambos no sólo suelen ser falsos, como ocurre con las simplificaciones y generalizaciones indebidas, sino que nos llevan a distorsionar la necesaria percepción y análisis de la realidad, y nos conducen a decisiones y conductas que atentan contra la consecución del objetivo.

9) Si sabemos que las armas preferidas de la dictadura son la creación de desesperanza y la división de las fuerzas opositoras, por favor no nos prestemos ni a lo uno ni a lo otro. Es lamentable el espectáculo de algunas personas atacando a aquellos dirigentes u organizaciones que simplemente no les gustan, volviendo con el cuento que tanto beneficia a la dictadura de los opositores de verdad y los traidores. Es el momento de la unidad superior. Para ser exitosa, la transición requiere superar el lenguaje maniqueo de traiciones, conspiraciones de trastienda y otras ridiculeces del primitivo pensamiento cuartelario, y avanzar hacia una narrativa democrática de tolerancia e inclusión progresivas. No solo es necesario, sino además inteligente.

10) Finalmente, una herramienta actitudinal indispensable en nuestra lucha es no olvidar nunca por qué estamos haciendo esto. No se trata –ni de lejos– de una batalla entre dos facciones que pugnan por el poder político. Se trata de la lucha de un inmenso país sufriente que se cansó de padecer, y unos pocos que se han enriquecido con ese sufrimiento. Más que una batalla política, es un imperativo ético y de dignidad. Venezuela necesita un gobierno que le sirva, no a uno como el actual que se sirve de los venezolanos para sus propios intereses económicos y de poder. El éxito de la transición se va a medir por su capacidad para lograr que la gente sufra menos. Por tanto, en el trabajo de construcción de nuestra necesaria coalición de sectores sociales y políticos, preparémonos desde ya para eso, y presagiemos hoy con nuestra palabra y nuestra conducta el tipo de relaciones que queremos para el país que vamos a construir.

Las coaliciones exitosas en la historia son aquellas donde los distintos sectores sociales y políticos no solo se sienten representados, sino que perciben que la coalición expresa y defiende sus intereses mejor que lo que lo pudieran hacer ellos mismos por separado. Construirlas requiere inteligencia, respeto a la autonomía y heterogeneidad de los sectores y organizaciones, pero también mucha generosidad y grandeza de las partes para entender que el objetivo es superior a los cálculos de corto plazo.

Esa es hoy la exigencia clave que nos demanda el momento histórico. Si la construcción de esta indispensable coalición interna político-social fracasa, no solo perderemos la esperanza de nuestros compatriotas y el apoyo de la comunidad internacional, sino –lo más grave– estaremos dando un gran paso hacia la pérdida de lo que un día fue nuestro amado país.

@angeloropeza182

 6 min


Ismael Pérez Vigil

Hace dos semanas me referí al documento en el cual los partidos políticos acordaron reconfigurar la alianza unitaria y la construcción de una coalición más amplia – con otros partidos y con la sociedad civil – para lograr elecciones libres y ayuda humanitaria.

Tras lo que consideré un recibimiento un tanto frio −explicable por la situación política que vivimos en el país bajo una crisis humanitaria compleja, agravada por la pandemia−, debo comentar ahora que han comenzado a aparecer algunas reacciones.

A pesar de que tengamos algunas críticas y lamentemos lo que consideramos un retraso injustificable en definir una estrategia, algunos −entre los que me incluyo− recibimos con agrado el pronunciamiento y lo consideramos un paso importante para ir “enderezando las cargas”, en lo que reanimar y reorganizar a la oposición democrática se refiere.

Hay un sector importante entre los analistas, comentaristas y críticos de la oposición que se caracteriza por la “no reacción”; simplemente no se han dado por enterados acerca del pronunciamiento de los partidos; no lo comentan, ni para bien, ni para mal.

Hay otro grupo, el de los “repartidores”, los que siempre reparten por igual las culpas y las responsabilidades entre el gobierno y la oposición de los males que aquejan al país. Como si la oposición −particularmente el gobierno interino, que no tiene oficinas, ni funcionarios, ni presupuesto− tuviera la misma responsabilidad, frente al desastre de 22 años de políticas ruinosas que han destruido al país. Para este grupo, desde luego, ningún pronunciamiento opositor va a ser diferente o importante.

Hay un sector de los críticos que hablan de “oposiciones” en plural, que obviamente legitiman a la denominada oposición “alacrana” y en consecuencia lamentan cualquier pronunciamiento que no la incluya expresamente.

Hay otros que consideran que la oposición es una especie de “club”, que desde luego debe tener algunas reglas, dicen, pero se lamentan que no se haya esperado a que se ampliara el “club” para ir definiendo las reglas.

En cualquier caso, el pronunciamiento se dio, definió objetivos y prioridades y como ya hemos dicho, dejó pendientes algunas tareas; entre ellas, la de llevarlo a la discusión en todos los niveles, en partidos y organizaciones de la sociedad civil, de donde deben surgir las propuestas de acciones concretas, sobre las cuales se debe reconstruir la oposición.

No es esa, claro está, la única tarea pendiente, ni la única dificultad que encontramos en la tarea de reconstruir a la oposición democrática, como bien nos lo recuerda Ángel Oropeza en un artículo de prensa de hace dos semanas (“La exigencia clave”, El Nacional, 15 de abril de 2021), cuya lectura recomiendo. En dicho artículo Oropeza nos pasea, no solo por las “actitudes y conductas” presentes en el ámbito político que, en su criterio, dificultan esa tarea, sino también nos resume algunas de las actividades que se deben emprender.

Pero el avance más significativo en materia de ir perfilando una estrategia y una ruta de actividades para enfrentar este régimen y salir de la crisis, fue el documento dado a conocer esta semana, el 21 de abril, denominado: Manifiesto “Unión por el futuro, la democracia y el bienestar de nuestra nación” suscrito por 40 partidos y dado a conocer en un acto público por el propio Juan Guaidó, acompañado de representantes de los demás partidos políticos y diputados de la Asamblea Nacional 2015; acto del cual adoleció el anterior pronunciamiento del 6 de abril.

En este “Manifiesto”, que también se denominó “Manifiesto de Plataforma Unitaria”, no solo se amplía la base de partidos que lo apoyan, sino que se ratifica el planteamiento de la “unidad”, de manera enfática y como elemento fundamental y “estratégico insustituible”; se comprometen los partidos firmantes a alcanzar “mecanismos de consenso” en las decisiones; y ratifican la “vía electoral” para lograr “una salida política a la crisis”.

El documento amplió los objetivos marcados el 6 de abril −unidad, ampliación a otros partidos, elecciones libres y ayuda humanitaria− al señalar también como objetivos la “tan necesaria reconciliación nacional” y “lograr mayor apoyo internacional”, que creo que fue el logro más importante de la gestión del gobierno interino de Juan Guaidó, que es mezquino no reconocer.

Ese mismo día el Frente Amplio Venezuela Libre (FAVL) emitió un documento en apoyo al “Manifiesto”, destacando algunos aspectos del mismo. Pero lo más significativo de este documento del Frente Amplio es el anuncio de la disposición de las organizaciones políticas que lo integran de iniciar un “ciclo de encuentros” a nivel regional −estadal y municipal−, con partidos y organizaciones de la sociedad civil, para difundir y compartir con todos los sectores sociales, “miembros y no del FAVL, su visión estratégica de lucha”, para “identificar los consensos mínimos estratégicos” que unen a todos los partidos y organizaciones de la sociedad civil.

Sobre el tema de las actividades a emprender está claro que no es éste el medio para detallarlas, pero es importante el pronunciamiento del FAVL y es una tarea para la sociedad civil, para sus organizaciones y para los ciudadanos, presionar para que esto se cumpla, pues como ya hemos señalado, la oposición se encuentra en una especie de reflujo, de adormecimiento general, en un largo y oscuro túnel del cual aún no se ve salida.

Agobiados como están millones de venezolanos en tareas de sobrevivencia ante la aguda crisis que vivimos en el país, ha ido creciendo el sentimiento de que ni el régimen, ni la oposición, responden a las demandas de gran parte de la población. Una de las metas de la oposición democrática es revertir ese sentimiento y convertirlo en la fuerza necesaria para lograr el fin de este oprobioso régimen.

Politólogo

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Oscar Schlenker

Nicolás Maduro intenta impulsar la producción interna. La debacle económica agrava la tragedia de la pandemia. Sary Levy, presidenta de la Academia Nacional de Ciencias Económicas de Venezuela, evalúa la situación en DW.

El 2021 amenaza terminar con una inflación del 5.500 por ciento. Durante la penúltima semana de abril el valor del dólar rompió la barrera de 2,5 millones de bolívares devaluando el salario mínimo mensual a 0,71 centavos de dólar. La crisis ha llevado a Venezuela hacia una emergencia humanitaria compleja que ha dejado a millones de venezolanos hambrientos, sin medicinas y obligados a emigrar a países vecinos.

La Academia Nacional de Ciencias Económicas es una corporación pública dedicada al desarrollo, estudio e investigación de la economía en Venezuela.

DW: ¿Qué opina de los anuncios del gobierno que intenta paliar la situación en medio de la pandemia?

Sary Levy: Las bonificaciones por Covid-19 en Venezuela han sido de montos insignificantes. El recién anunciando Bono Cuarentena Radical es de 15 millones que es aproximadamente 7 dólares, en un entorno inflacionario en el que una familia promedio requiere más de 300 dólares mensuales para cubrir sus necesidades básicas. Simultáneamente, la unidad tributaria se acaba de elevar de 1.500 bolívares a 20 mil, lo que incrementará los precios de todos estos trámites. Es importante destacar que si hay algo que favorece una recuperación económica son las políticas que reducen la incertidumbre y el riesgo, pero, lamentablemente, los constantes cambios del sentido de las políticas y la falta de seguridad jurídica no ayudan en nada a la recuperación económica.

DW ¿Existe algún cambio significativo en estas medidas con respecto a lo que se ha venido aplicando hasta el momento en Venezuela?

Sary Levy: El cambio se observa únicamente en la implementación del Plan de Sustitución de Importaciones para defender la producción y el empleo nacional, pero Maduro no dio detalles y habrá que ver cuál es la modificación final de la política comercial y de la industrial que ha sido un sector afectado por las políticas gubernamentales en los últimos tiempos.

DW: El gobierno de Maduro atribuye los problemas económicos a las sanciones impuestas por EE.UU., ¿hasta qué punto las sanciones son las responsables de la debacle económica de Venezuela?

Sary Levy: El colapso de la economía venezolana no tiene nada que ver con las sanciones, es el resultado natural del llamado Socialismo del Siglo XXI, que combinado con una estructura jerárquica y connivente ha llevado al país a ser considerado a nivel interno como un Estado fallido e internacionalmente como un Estado forajido. El deterioro de la economía venezolana comenzó con la introducción del modelo. Solo que el ciclo expansivo de los precios de los productos básicos entre 2004 y el 2014 ocultó el deterioro, dados los ingentes recursos recibidos por exportaciones petroleras. Pero tan pronto los precios cayeron quedó de manifiesto el profundo daño causado. Desde el 2013 comienza el proceso recesivo.

Las sanciones de Estados Unidos, a las que se sumaron la Unión Europea, Panamá, Suiza y Reino Unido, se han impuesto por la falta de cooperación a los esfuerzos antidrogas y antiterroristas, por las acciones antidemocráticas del gobierno y por las violaciones a los derechos humanos y la corrupción. De igual manera, a las personas o individuos que participen directamente en estas acciones, así como otras actividades ilegales como lavado de dinero.

El objetivo de las sanciones es restringir las fuentes de ingreso del régimen y favorecer una transición a la democracia. Las sanciones también tienen detractores, pero la verdad es que ante sanciones de esta índole la banca internacional revisa con mayor atención las transacciones realizadas con personas jurídicas y naturales venezolanas. Es importante destacar que ni todas las sanciones juntas hacen tanto daño como los controles y regulaciones discrecionales del régimen, esto quedó más que evidente cuando al relajarse los controles monetarios y cambiarios se superó la escasez de 2018 y 2019. Solo para insistir: las sanciones no son la fuente del problema de la economía venezolana, son un instrumento político en pro de su democratización.

DW: ¿Qué recomienda la Academia Nacional de Ciencias Económicas para salir de la crisis?

Sary Levy: La Academia Nacional de Ciencias Económicas insiste en la necesidad de emprender cambios sustanciales, rompiendo con el modelo impuesto en este siglo cuyas devastadoras consecuencias no deja lugar a dudas del daño causado al nivel de vida de la ciudadanía. Destacamos la imperiosa necesidad de rescatar la institucionalidad republicana, la gobernabilidad democrática, con lo que me refiero al respeto al Estado de derecho, así como restablecimiento pleno de las garantías económicas, un sistema robusto de derechos de propiedad y regulaciones que impulsen una sana relación Estado - sociedad. La Academia exige un plan macroeconómico de estabilización en el que concluya políticas fiscal, monetaria y cambiaria que restablezca la confianza y permitan la atracción de inversiones productivas y la generación de puestos de trabajo bien remunerados, rompiendo con esquemas rentistas presentes y del pasado y favoreciendo la productividad y la sana competencia. Igualmente es necesario romper con el aislamiento financiero en el que se encuentra el país y emprender acciones con organismos multilaterales.

DW

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